lunes, 7 de enero de 2019

Aparece el ejército

El Estado gusta de ceremonias para exhibir sus poderes. El año judicial, la ofrenda al Apóstol, la Pascua Militar. Máximo boato con la presencia del rey quien, confundiendo el tema del festejo, se ha dedicado a ensalzar la Constitución como símbolo de unidad en la diversidad. 

El discuro del Estado se hace cíclico con unas declaraciones de la ministra de Defensa en el mismo acto, recordando que el ejército es el garante del orden constitucional. No hay duda, la Constitución símbolo de la unidad, etc., está garantizada por el ejército. En resumen: la unidad de España está garantizada por el ejército. Mensaje emitido.

Suena el eco de otra ministra de Defensa, Cospedal, del PP, quien también declaró que el ejército estaba dispuesto a defender a España. Esta no hablaba de la Constitución, a la que no tiene en especial estima. Pero las dos quieren decir lo mismo y se prueba que hay una continuidad en los gobiernos del país en confiar su unidad al ajército. Una unidad de imagen del Estado compartida por derecha e izquierda.. 

Y no es algo nuevo. Eso de "garantizar el orden constitucional" es lo que hace el ejército desde siempre. Defender el orden constitucional: el suyo, el que lleva imponiendo más de doscientos años. Unas veces de forma descarada a traves de dictadauras militares y otras mediante encargados civiles  que defienden sus privilegios.

Porque eso de estar al cargo del orden constitucional, así, sin especificar, es un privilegio y, como todo privilegio, inmerecido. A fuer de progre, la ministra Robles debe de tener a orgullo que el ejército sea garante del orden constitucional subrayando así que es un ejército democrático, "constitucional" ya no golpista, como el de los generales Armada y Milans del Bosch. España ya no es un Estado militarista. 

Sin embargo, es el militarismo el que dicta las palabras de la ministra. En puridad de doctrina democrática (ya no digamos socialista), el ejército no puede tener más función que la defensiva ni ser garante de nada más que de la seguridad exterior. En el interior no puede tener otra función que la de un cuerpo de funcionarios armados. El orden constitucional depende de la voluntad soberana del pueblo. Es este quien lo garantiza, y el que determina la función del ejército, incluso su misma existencia. La función del ejército, señora ministra, no es garantizar el orden constitucional, sino acatarlo, como todo el mundo.

¿No ven cómo son dos poderes? Al día siguiente de que el conseller Puig aparezca en Perpignan en carne mortal, el presidente Torra hace de contrapunto a la Pascua militar española afirmando que el ejército jamás será garante de la Constitución republicana de Catalunya. 

Por supuesto, presidente. Y aún hay que debatir si la República Catalana, nacida de la no-violencia, debe tener un ejército.

domingo, 6 de enero de 2019

Hágase el milagro y hágalo el diablo

El gran reto de los independentismos es la unidad, tanto en las distintas naciones (Cataluña, País Vasco, Galicia) como en el Estado, como en la Unión Europea. Toda unidad ha de contar con un punto al menos de coincidencia y este es claro: la independencia, el derecho de las naciones a convertirse en Estados. Por eso, todo avance hacia la unidad, aunque sea de corto vuelo como esta que propone Otegi, será ventajoso para sus fines. Y Otegi, lleva años propugnando listas unitarias del independentismo en las europeas.

Haremos caso omiso al aluvión de descalificaciones de la derecha, indignada de que alguien civilizado pueda compartir espacio con un feroz enemigo de la humanidad y amigo de asesinos y terroristas. Forma parte de la teatralización con que las derechas pretenden siempre impedir el juego democrático normal.

La propuesta de Otegi es de sentido común. Como lo son las de listas unitarias a las europeas. El viejísimo sentido común de que la unión hace fuerza. Y la desunión, la debilidad. Aquí hay discrepancias en el ámbito independentista. Quienes se niegan a la unión en Catalunya no ven con buenos ojos la unión fuera de Catalunya. Pero esa es cuestión interna del independentismo catalán y habrá de ser este quien la resuelva, como parece que está haciendo, con ERC habiendo cerrado una candidatura con Bildu y el BNG. Pero sigue en pie una pregunta: ¿porqué no es posible una lista única de independentistas del Estado español en la que ERC y JxCat o el PDcat  y hasta la Crida pudieran integrarse? Si es por la personalización de los escaños, será fácil encontrar candidatos de consenso. En cualquier caso esa candidatura unitaria sería deseable.

Y aun esa sabe a poco. La candidatura debiera ser la de todas las minorías nacionales de la UE. Están obligadas a articularse en los límites de sus Estados, pero nada impide que coincidan en un único programa de mínimos para todas las candidaturas independentistas de los distintos países. De ese modo se articularía un grupo parlamentario independentista de todas las independencias en el Parlamento Europeo en lugar de andar desperdigados en grupos distintos con otros objetivos, siempre muy dignos, pero ajenos al común de la independencia.

Un grupo parlamentario independentista instaría a una revisión "constitucional" europea sobre los derechos de las naciones. Con una reflexión sobre el concepto de nación y sus atributos. Está en el sentir de Europa que los derechos de los Estados no prevalezcan sobre los de las naciones, en la medida en que estas son comunidades de razón y sentimiento mientras que los Estados son sociedades de mera razón y, a veces, sin-razón.

No se sabe hasta dónde podría llegarse, pero, desde luego algo sería. Por ejemplo, una carta europea de los derechos de las naciones en el que se les reconociera el de autodeterminación ayudaría a todas y muy particularmente a las que se encuentran en el Estado español, que se lo niega.

En este supuesto, el Consell per la República tendría una función esencial. En tanto que instancia legal y legítima del independentismo catalán, puede incorporar asimismo los asuntos de los otros independentismos, el vasco y el gallego, algo así como a título de "encargado de negocios", mientras encuentran sus propios cauces. 

Hágase el milagro y hágalo el diablo. Otegi o Belcebú. Otegi, a quien se entiende mejor que a Belcebú, ha propuesto también en alguna otra ocasión una lista conjunta o única de todos los independentismos peninsulares al Congreso de los Diputados. No es mala idea. Ayudaría a visibilizar el problemático ser de España.

 Justo eso que los españoles se niegan a ver.

sábado, 5 de enero de 2019

El Consell del millón

Una ingeniosa novela de Mark Twain, titulada “El billete del millón de libras”, narra las peripecias de un poseedor de un billete legal del Banco de Inglaterra por ese valor como ejercicio de una apuesta: si el poseedor puede sobrevivir en el Londres de fines del XIX con ese billete en el bolsillo sin ir a la cárcel. Un millón de libras es una cantidad desmesurada y también puede serlo si en lugar de libras es de afiliados a algo como el Consell per la República.

Cuando vi por primera la cantidad, comenté que no me parecía prudente especificarla y menos tan alta por el temor de que, de no alcanzarse, se vería como un fracaso. Mucho interesa al Consell la cantidad de afiliados, pero su importancia y necesidad no se agotan en ella. También cabe recordar que las grandes expectativas a veces terminan en grandes derrotas; pero otras lo hacen en grandes victorias y no hay modo de saber de antemano.

Es la cantidad del millón la que opera como un cerrojo, porque se puede medir, claro. Y comparar, lo que es peor. Los afiliados al Consell son cincuenta y tantos mil. Mucho para las condiciones en que el proyecto se gestó y puso en marcha y poco para las expectativas suscitadas. Las dos cantidades juntas, 1 millón/53.000 apuntan a un problema de falta de información o, incluso, de cierta confusión que paralizan el crecimiento de la legitimidad.

La confusión se origina en la falta de clara distinción entre el Consell y la Crida que, por cierto, celebra este mes su asamblea constitutiva. A la confusión ayuda que entre ambas haya algunas coincidencias de nombres, especialmente la del MHP Puigdemont. Sin embargo no es difícil explicar que, siendo el Consell y la Crida entes de naturaleza distinta, las coincidencias personales no son incompatibilidades.

La insuficiencia de información es más paralizante. La falta de claridad sobre la naturaleza del Consell, sus funciones, su composición y funcionamiento, llevan a la indecisión de muchas personas . Es un defecto visible en los comentarios en las redes. Y precisamente esto pone sobre aviso acerca de una contradicción en el Consell. Este es un órgano con atribuciones de jefatura de Estado más o menos colegiada de una República digital, recuérdese. Y con cincuenta y tantos mil afiliados al Consell, ¿no se puede explicar, estructurar la información y difundirla por las redes? Claro que se puede.¿Por qué no se hace? Porque faltan los contenidos esenciales de esa información. 

Es preciso un vademécum del Consell desde el que diseminar la información veraz y pertinente sobre el Consell. Con esa información de libre acceso y compartición aumentarán las afiliaciones sin duda. La catalana es una sociedad con alto grado de competencia digital y uso masivo de las redes. Si la información sonre el Consell está bien planteada, tendrá éxito, aunque quizá no al tope del millón. Pero quizá tampoco le haga falta. 

El héroe de Twain no consigue gastar el billete del millón, pero se hace rico. El Consell puede no llegar al millón de afiliados, pero tiene un apoyo masivo en Catalunya, cosa que se comprueba observando cómo una gran mayoría de catalanes considera que Puigdemont es el legítimo presidente de Catalunya. Si la observación parece autocomplaciente, `piénsese en la diferencia que suele haber en la ciberpolítica entre la adscripción y la acción. Los índices de partidicpación en las votaciones de Podemos oscilan en torno al 15% de inscritos.

Las cantidades, las cifras, cuentan mucho en la política presencial, pero menos en la digital en donde lo que importa es la difusión de la información en abierto. Y eso es lo que tiene que hacer el Consell, informar sobre sí mismo sin copyright, en Creative Commons.

viernes, 4 de enero de 2019

Urgente: hay que irse cuanto antes

Sí, cuanto antes. Antes de que estos fascistas españoles traten de hacer realidad sus brutales propósitos. Por "fascistas españoles", entendemos, en lo que se refiere a Cataluña, el PP, C's, VOX, una parte substancial del PSOE y otra menor pero real de Podemos. Añádanse sus intelectuales, desde los periodistas sicarios en nómina de la policía, hasta los más pedantes bonzos del "establishment" propagandístico de "El País". Inclúyanse sus fuerzas "del orden", piolines y "a por ellos" uniformados, sus militares golpistas, sus curas pederastas, sus rectores plagiarios, sus empresarios corruptos y sus jueces prevaricadores y tendremos la amalgama reaccionaria española que, como siempre, pretende aniquilar Catalunya.

Empezaron muy chulos hace unos años, despreciando el auge del independentismo, asegurando que era un soufflé, una algarada (según M. Rajoy (a) "El Sobresueldos"), una cortina de humo para tapar el 3% y que todo quedaría en nada porque Catalunya carecía de importancia en España y, si se independizaba, se arruinaría, vagaría por los otros mundos, como Fontenelle y perdería todos los trenes.  Así que estos linces se dedicaron a hacer lo único que saben: robar, seguros de que el soufflé bajaría.

Como sucedió lo contrario de lo que creían, como el independentismo creció, se hizo mayoritario y planteó un reto democrático al Estado, dieron rienda suelta a su fondo autoritario, franquista, represivo, metieron en la cárcel a los líderes democráticos, los enviaron al exilio, les confiscaron sus bienes. Se dedicaron a perseguir a la ciudadanía catalana mientras sus lacayos en los medios sostenían que España es un Estado de derecho y, en su mentalidad cuartelaria, supusieron que los castigos en mazmorras, doblegarían el ansia de libertad de los catalanes. Pero la política carcelaria y represiva no tuvo éxito sino que, al contrario, fracasó en mitad del ridículo más generalizado: el gobierno cayó en una moción de censura y los jueces a sus órdenes se revelaron como lo que son: comisarios sin escrúpulos del poder político.

Vino entonces la izquierda en una incómoda alianza entre el PSOE y Podemos, criticando la "judicialización pepera" y expresando su voluntad de una solución política en lugar de penal. Su falta de freno moral todavía fue peor que la del PP porque, si este reacciona con policías, jueces y cárceles, los de la izquierda movilizan a sus ideólogos y, con un típico desprecio de colono frente al colonizado, trataron de comprar el apoyo del independentismo a sus ridículos PGE, pretendiendo que abandonaran su lucha por los principios por un plato de pelotillas de rancho. Creían que los independenetistas eran de su misma ralea: narcisistas endiosados e inmorales.

Habiendo fracasado también el intento de engaño de los seudoizquierdistas, con los presos políticos camino de su segundo año de prisión, se reafirma el sempiterno fascismo español, la derecha, una y trina, se constituye en frente nacional reaccionario y arrastra a una parte de esa izquierda tan ridícula como hipócrita. Ya no hay más excusas, disimulos, paños calientes o remedos de Estado de derecho. Al pan, pan, al vino, vino; y, a los catalanes, dictadura, tiranía, represión y asimilación o aniquilación.

Visto, por tanto, que los catalanes no nos sometemos, que seguimos exigiendo nuestros derechos y lucharemos por ellos pacíficamente hasta donde haga falta, el fascismo español torna a la querencia de siempre, la dictadura. Se crece la derecha del PP, en substitución de la del PSOE, idéntica a la de los neofalangistas de C's y los matones de VOX. Casado acaba de explicar negro sobre blanco  cuáles son sus intenciones respecto a Catalunya que, en síntesis consiste en seguir los pasos de su jefe espiritual Franco: un 155 indefinido, o sea, un Estado de excepción perpetuo. Destitución (y probable encarcelamiento) del actual govern, nombramiento de otro compuesto de títeres e irresponsables como Arrimadas. Control estatal directo de las prisiones, la policía, la administración, la hacienda catalana, el sistema educativo y los medios de comunicación.

Solo faltaría que también asesinen a los independentistas y los entierren en fosas comunes en las cunetas.

¿Qué hay que hablar y/o negociar con esta pandilla de ladrones y criminales, condenados por los tribunales cuya pretensión es un genocidio cultural y la aniquilación de Catalunya?

No hay más salida que la vía unilateral y contra antes, mejor. Vámonos de esta hierocracia de ladrones, pederastas y fascistas, incapaces de respetar los derechos humanos más elementales. Torra dice que no habrá otro 155 porque no piensan rendirse. Eso es esencial. Y también lo es que no se rinda nadie. Si hay que ir a la cárcel, se va, pero Catalunya ha de ponerse en pie por la dignidad, la libertad y la democracia .

En algún momento de este año que empieza esta asunto acabará decidiéndose. La suerte está echada.

jueves, 3 de enero de 2019

El fascismo nunca se fue

Aquí mi artículo de ayer en elMón.cat, titulado El renacimiento del fascismo, que versa sobre ese fascinante asunto de si el independentismo catalán, además de ser el culpable del diluvio universal, la destrucción de Pompeya, la caída del Imperio romano, la peste negra en Europa y la muerte de Franco, también se ha dedicado a sembrar la piel de toro de fascistas rebuznantes. Es lo que sostienen los de Podemos, cuyo miedo es inversamente proporcional a su inteligencia. Como si en España el fascismo, el nazismo, el nacional-catolicismo, el fideísmo, el absolutismo, la corrupción y el caciquismo hubieran estado ausentes un solo minuto en los últimos trescientos años fuera de los escasos diez de las dos repúblicas.

No merece la pena detenerse en esta sinsorgada podemita. Ciertamente, el independentismo catalán ha abierto una crisis constitucional por cuyo sumidero puede irse al garete la transición, la Constitución de 1978 (que algunos de estos "izquierdistas" venían a derogar, habiéndose convertido en sus monaguillos más fieles) y el reparto de prebendas de un bipartidismo, convertido en un tetrapartidismo (quizá pentapartidismo) tan corrupto como el primero.

No. El Estado español es intrínsecamente fascista y no tiene solución.


El renacer del fascismo

Se debate sobre el motivo del resurgir de la extrema derecha en España; o sea, sobre el resurgir del fascismo. Algunos lo juzgan una reacción al independentismo catalán. Por ejemplo: Podemos. El deseo implícito en esta falacia es que los catalanes se olviden de su reivindicación nacional. De ese modo, la bestia volvería a su cubil. Como técnica de solución de conflictos no puede ser más ruin, pues trata de ocultar la barbarie y la estupidez fascistas pidiendo a la gente que renuncie a sus derechos, es decir, procurando que la víctima de la injusticia la acepte. La rendición al chantaje del matón es obvia. Y estos eran los que venían a empoderar a los de abajo y llevarlos de un salto a los cielos.

Cuando Aznar se aprestaba a constituir el primero de lo que sería una larga ristra de gobiernos corruptos, incompetentes y ladrones, sus voceros en todos los medios, públicos y privados, hablaban de la “derecha sin complejos”. Fascistas, opusdeístas, cavernícolas de todo tipo jaleaban la resurrección de lo más delictivo y autoritario del franquismo. Y lo llamaban el “centro derecha” que en nada se diferenciaba de la “extrema derecha” pues según el propio Aznar, a su derecha no había nadie. Y así llevaron el país a la catástrofe de la crisis de 2008 y la bestialidad de los atentados de Atocha.

La vuelta de lo más retardatario, casposo y brutal del españolismo se aceleró con los gobiernos de Rajoy. Una suma de ineptos, ladrones, señoritos, beatos y matones dedicada as esquilmar lo poco que quedaba incluso por medios delictivos y que acabaría en buena parte delante de los jueces. Si bien no todos, pues los principales responsables del contubernio de granujas, los Rajoy, Cospedal, etc., siguen en la calle.

Fue el hundimiento, mediante moción de censura, de aquel gobierno que funcionaba inconstitucionalmente, a base de decretos-leyes y sin rendir cuentas al parlamento, el que abrió las puertas a las formas más patológicas del franquismo y al fascismo español. Así se ha visto en Andalucía, en donde el “centro derecha” se alía con la “derecha” y la “extrema derecha” en una prueba evidente de que estos matices terminológicos no dicen nada pues todos son lo mismo: extrema derecha franquista. Los de PP son un partido fundado por un ministro del dictador golpista; C’s no condena el franquismo y reproduce la vertiente falangista de los “chulos de algarada”, como los definía el propio Franco; Vox es la vertiente más cuartelaría, estúpida y rimbombante del viejo franquismo nacional-católico.

Que todos ellos coincidan en pedir la represión máxima en Cataluña, por tanto, no es relevante. Coinciden porque son lo mismo. Esa recuperación del espíritu nacional no se debe al resurgir del independentismo catalán sino a la dinámica profunda del Estado español, incapaz de evolucionar y adaptarse a las exigencias de una sociedad avanzada, libre, abierta y plural. Incapaz de establecer un gobierno por consentimiento de los gobernados sino solamente basado en el abuso, la represión y, en definitiva, la dictadura.

El Estado español no es comparable a nada en Europa, por mucho que sus ideólogos e intelectuales orgánicos lo embellezcan, reputándolo homologable con los de su entorno y por mucho que el muñeco parlante de La Zarzuela lo repita en sus soporíferos discursos. No es más que el intento de mantener el dominio imperial de un pueblo, el castellano, sobre otros valiéndose de todos los medios, legales e ilegales. Y en ello colabora una sedicente izquierda que da por buena la idea de España formulada por la vieja oligarquía corrupta y caciquil, al amparo hoy de una corona desprestigiada, restablecida por un dictador sanguinario, sin sombra de dignidad ni de legitimidad.

Lo interesante no es la igualdad de las derechas entre sí, sino la subalternidad de las izquierdas, el PSOE y Podemos; o sea, los socialistas y comunistas de toda la vida. Incapaces de entenderse con el independentismo (ni siquiera con el de izquierdas) y de formular una propuesta coherente sobre el conflicto entre España y Catalunya, terminan por defender el de la derecha amalgamada. Todo el frente nacional español, derechas e izquierdas, se encuentra en la designación “constitucionalistas”, el conjuro que permite defender el nacional-catolicismo tradicional oligárquico y caciquil como si fuera un Estado de derecho.

Del Estado español lo único que hay homologable a Europa es Catalunya. Por eso quieren destruirla los fascistas y sus servidores de la izquierda.


miércoles, 2 de enero de 2019

Monodialogando

El "otro discurso", del presidente Torra, estaba llamado a condigna respuesta. No solo de los sectores frikies de la política, como los C's o los de Vox, para los cuales Torra es el enemigo público número uno al que hay que detener, procesar y castigar ejemplarmente. También habrían de hablar los partidos más serios, más dinásticos, más del sistema, PP y PSOE.

Y lo han hecho, cada uno a su modo. Los del PP quieren acabar ya la broma, como les gusta decir, y enseñar modales a los catalanes aplicando el art. 155 sin mayores miramientos.

Los socialistas son más de miramientos y responden ofreciendo diálogo y respeto a la ley frente a lo que califican de monólogo. Por cierto, un monólogo sostenido porque tal fue el juicio que también merecieron a Sánchez los ventiún puntos para un acuerdo presentados por Torra en Barcelona: monólogo. Este Torra va de monólogo en monólogo, ignorando la invitación al diálogo que el gobierno reitera una y otra vez con la paciencia de Job.

Porque el diálogo es el fórmula, la panacea. El diálogo es encuentro, intercambio, conocimiento del otro. La obra filosófica más importante de Occidente está escrita en forma de diálogos. Y en forma de diálogos se han venido proponiendo las nuevas ideas, los mayores avances, los grandes progresos. Con diálogos se ha transformado la realidad y hasta se ha inventado. La Utopía, de Moro, es un diálogo. Así que, ¿qué diablos pasa con estos catalanes que se obstinan en ignorar la oferta de diálogo del gobierno y en seguir monologando por los caminos del Señor?

Un monólogo es, entre otras cosas, una parte imprescindible de un diálogo. No es todo él, pero sí una parte esencial. Bastaría con que el gobierno contestara a ese monólogo por escrito (caso de los 21 puntos) u oralmente para que el diálogo se estableciera.

La conclusión lógica es que quien impide el diálogo es la parte que lo reclama. Lo hace imposible desde el momento en que se niega a considerar el sentido de las propuestas "monologadas" y, lo que es más descarado, sin presentar propuesta alguna que no sea el principio de legalidad, igual que el PP en su día.

La situación es insostenible al negarse el Estado a ver que el problema no es de legalidad sino de legitimidad de esa legalidad. 

martes, 1 de enero de 2019

Dosmildiecinueve

Pesan en el ánimo los/las presas políticas y los exiliados.Estas fiestas son avasalladoras. Celebran dos tránsitos naturales a los que a veces se ha rendido culto, el solsticio de invierno y el año nuevo. Todos los dioses solares tienen un ciclo. Jesucristo es un típico dios solar: nace y muere puntualmente todos los años. El año nuevo es un trocito de la palingenesia universal. Se formulan los propósitos de una nueva vida. Son fiestas que se pasan en familia, recogidas las gentes y desbordando alegría. A veces empañada por la tristeza. La de que haya personas buenas en la cárcel por defender democrática y pacíficamente sus ideas. No se trata de amargar la alegría ajena sino de señalar que la injusticia de que haya presos/presas y exiliados políticos no puede ocultarse detrás de la alegría y el contento. Y la prueba es que ha habido vigilias de noche vieja ante las cárceles de Lledoners, Mas d'Enric y Puig de les Basses. Una muestra más de que el unionismo debiera cambiar radicalmente de actitud. De entrada, dejar de hablar de políticos presos y reconocer que se trata de presos políticos. ¿O hay vigilias para apoyar y pedir la libertad de Zaplana o Rato?

Por eso aparecen las personas encarceladas por sus ideas en el discurso de Torra. Son elemento esencial en un proyecto de emancipación catalana a la que está llamada la ciudadanía en su conjunto en pro de la República independiente. Escuchando a Torra se preguntaba uno si Deulofeu no erró en sus cálculos por exceso y postpuso hasta 2029 lo que había de suceder en 2019.

Hay una reacción franquista palpable. La derecha se ha fracturado en tres, pero las tres tienen  un mismo fundamento reaccionario y, tratándose de Catalunya -que es de lo que se trata- se funden en un frente nacional que, en su propuesta más liviana, exige la aplicación de un 155 perpetuo y en la más gravosa, la abolición de las Comunidades Autónomas. En esta petición tienen mucho eco social por cuanto ha calado la crítica a las CCAA como mecanismos (adicionales) de corrupción y despilfarro. 

Es uno de los puntos en que se echa de ver la diferencia entre España y Catalunya. Aquí, una propuesta de abolición de la autonomía y vuelta al centralismo tendría un apoyo ridículamente bajo. Al contrario, el apoyo social mayoritario es a la independencia. La diferencia entre España y Catalunya es abismal y no se arreglará por mucho que los españoles insistan en que los catalanes deben cumplir una ley que no reconocen como suya por mayoría. 

El año catalán, anunciado por Torra, quiere ser republicano, de una República de hecho que la otra parte no reconoce, pero mantiene viva la realidad de un poder dual también de hecho. Por supuesto, se trata de una situación abierta a todo tipo de equívocos y falsas suposiciones. El Estado continúa ostentando el monopolio de la violencia, pero en Catalunya hay en realidad dos poderes que, además, no colaboran. Prueba al canto: el desbarajuste dentro de los Mossos a raíz del 21-D. Esta dualidad se reproduce en el exterior. España habla con una voz y Catalunya con otra a través del Consell per la República. 

La pregunta es si la República existe o, como dice un policía a un manifestante en la calle: "¡Tu república no existe, idiota!" Aparte del hecho de que haya una República digital en marcha a través del Consell, la cuestión es si tiene existencia material. Desde el punto de vista independentista, sí, aunque en condiciones precarias por la hostilidad que encuentra en España.

Para el unionismo, en el gobierno o en la oposición, la República catalana es una quimera y en Catalunya no hay República alguna. Sin embargo tiene que ver que tampoco hay monarquía alguna. Que el Parlament ha pedido formalmente su supresión y el Rey es persona non grata en multitud de municipios. En realidad, Catalunya vivirá una situación de interregno con la jefatura del Estado en suspenso, mientras no se acepte la voluntad mayoritaria de los catalanes.

Y eso debiera pasar en 2019.

lunes, 31 de diciembre de 2018

El otro discurso

Honores de portada en El País para el supremacista, xenófobo, racista Torra; para el Le Pen español, según dialogante juicio de Sánchez. Lo nunca visto. Será que no es tan supremacista, xenófobo, racista o Le Pen. Los medios no le darían tanta cancha porque el tipo abunda y no es novedad. Con alguno de estos rasgos o todos, suelen poblar los noticiarios personas como Casado, Rivera, Abascal, etc.

En la minicumbre de Barcelona, hace unos días, se visualizó la situación de hecho de poder dual que se vive en España. Por más que el gobierno disimulara en términos autonómicos, la imagen fue de reunión de igual a igual. Cosa que las demás autonomías del café para todos llevan fatal.

Y ahora, el “tradicional” discurso de fin de año, interrumpido el pasado por mor del 155, forma dueto con el del rey. Estos catalanes andan siempre singularizándose. No solo celebran la fiesta de San Esteban, sino que discursean con motivo del fin de año y no de la natividad del Señor, como hacen los buenos católicos. Además, tienen la desfachatez de no decir sinsorgadas y lugares comunes, sino hablar de cuestiones prácticas y no tan prácticas, pero de interés general. No son solo dos gobiernos. Son dos Estados.

Y todo eso lo ha hecho el presidente Torra, como el que no quiere la cosa, en una pieza de oratoria contemporánea, en términos realistas, voluntariosos y con una pizca de sentimiento. No ha sido un discurso político. Torra no es un político, sino un intelectual metido a político. Uno de esos que abandona la torre de marfil y se lanza a la barricada. Lo que sucede es que, en este caso, los hados han querido que se encuentre precisamente al frente de la barricada. Su visión política es la del conjunto del independentismo, por cuya unidad clama, esto es, una República independiente cuyo presidente legítimo es el MHP Carles Puigdemont.

Precisamente esa será la primera cuestión que se dilucidará en el Parlament en este mes de enero: la posible investidura de Puigdemont como presidente de la Generalitat y, a partir de aquí, ancha es Castilla.

Pero solo la primera. Habrá otras. El discurso del presidente Torra contiene un compromiso con la implementación del mandato del 1-O que es independencia y República, cosa que se hará en acción conjunta de las instituciones y la movilización social. Se necesitaba un intelectual para pronunciar un discurso en defensa de la independencia sin decirlo expresamente, pero haciéndolo sentir con fuerza.

No hay más solución al conflicto España-Catalunya que un referéndum pactado de autodeterminación bajo mediación internacional. Oponerse por la fuerza al deseo del 80% de la población catalana no es racional ni siquiera viable hoy día. Ni lo será aun en el caso de que el frente nacional español que está organizándose llegara a ganar las elecciones y a formar gobierno. 

domingo, 30 de diciembre de 2018

La Inquisición española

Nadie está llamándose a engaño. La causa general contra el independentismo es un típico proceso político, disfrazado de farsa judicial. Judicial porque se quiere disimular el aspecto político; farsa porque se ha montado con falsedad y atropello de todos los derechos de los acusados, empezando por el del juez natural. 

Por eso, la declaración de Turull centra la cuestión: no pedirá perdón y reivindicará lo que hicieron el 1-O y el 27-O porque no entiende que fuera un delito, sino un acto político y, como tal debatible en foro político, no penal. Palinuro coincide. En efecto no solo no se dan los delitos concretos que se les imputan de rebelión y sedición porque, al faltar el requisito de la violencia, no pueda hacerse; es que, mirado con detenimiento, no hay delito en absoluto.

Procurar cualquier objetivo por medios pacíficos y democráticos es un derecho. También lo es procurar pacífica y democráticamente la separación de España. Si no lo es, o no se permite que lo sea, arrastrando a los responsables a una farsa judicial, evidentemente, no será a causa de los medios, que son los mismos, sino a causa del fin, esto es, la separación de España. Lo que los jueces quieren castigar como delito es el ejercicio de un derecho. 

El ámbito del derecho es el de las interpretaciones divergentes. Pero no tanto. Algo no puede ser un delito y un derecho al mismo tiempo, salvo que lo sea para partes distintas, como es el caso. Para los indepes, la acción política pacífica y democrática en pro de la independencia de Cataluña es un derecho irrenunciable. Para los jueces, el gobierno, los medios, la opinión española, procurar algo pacífica y democráticamente es un derecho, salvo que se trate de la separación de España. El "delito" está en el propósito, el objetivo, la idea.

Este juicio es una farsa porque es un proceso de convicciones, como los de la Inquisición. Lo que para esta era herejía, para los juzgadores de hoy es un crimen nefando que les gustaría tratar como delito de alta traición. Al necesitarse aquí una situación bélica (siempre más difícil de inventar que la existencia de violencia) no se puede proceder por la vía militar, aunque no será por falta de ganas

La justicia de los jueces españoles se hace en nombre del Estado español, personificado en el monarca, en resumen, de España. España es la fuente absoluta de derecho. Es una entidad prejudicial, en cuyo marco tienen sentido los procesos legales. Su permanencia y unidad, por tanto, son sagradas. Si alguien osa cuestionar la unidad de España, cuestiona su misma razón de ser, algo que los jueces no pueden admitir, ya que los cuestiona a ellos, descubriendo su carácter de juez y parte y aniquilando toda base de la justicia. 

Lo que los jueces quieren juzgar es un viejo conocido de toda tiranía: el "delito" de opinión. Por eso el proceso es una farsa judicial porque es un proceso por convicciones. La doctrina que subyace en esta actitud de unos jueces españoles dispuestos a condenar a unas personas por no querer ser españolas es la muy esclarecida que soltaba ayer Rosa Díez: las ideas independentistas no son legítimas y VOX es un partido político tan legítimo como otros. Ideas no legítimas, tome nota, Torquemada cuando haya que proceder contra quienes las albergan. Y VOX, partido legítimo.

Por supuesto, mientras no delinca, será legitimo. La gente tiene derecho a pensar lo que quiera y decirlo, según las circunstancias. Tan legítimo es ser independentista como soñar con ver a todos los independentistas colgados. Con todo, esta segunda variante no tiene buena fama. 

En su visión, los jueces están animados del espíritu de Díez. Para ellos, negar España, ir contra su unidad, querer separarse, como para la ex-de UPyD, es ilegítimo, es delictivo, debe castigarse. A esos apuntan las referencias de algunos al superior interés de España en su lenguaje judicial . Es el mismo espíritu que anima a VOX: todo por España. Y tanto en el caso de los magistrados como de los ultras de Abascal, "todo por España" significa "todo contra Catalunya". 

Los herejes de la Inquisición de hoy somos los catalanes.

sábado, 29 de diciembre de 2018

España va bien

Sí, ya sé que es la sección de humor de Público, titulada, muy a tono con la época Tremending Topic. Pero resume a la perfección el significado de la noticia de ayer. El Tribunal de Cuentas (en el que hay grandes amigos del PP) ha condenado a Ana Botella y siete capitostes municipales más a pagar 26 millones de euros por haber malvendido mil y pico viviendas públicas a un fondo buitre. O sea, vamos, por haber estafado a los madrileños y, en general, a los españoles. 

El tuit reproducido es un hallazgo, un meme genial con el comentario añadido de "familia nigeriana que viene a quitarte tu casa". Está dicho todo. Estos salvadores de la patria la han esquilmado. Excusado decir la sarta de comentarios en las redes. El más suave, el que recuerda que en la boda de la hija se reunió el hampa oficial española, consideración que ahora alcanza a la madre de la novia. Esa condición de madre puede haber sido determinante en la supuestamente delictiva operación buitre y es que el hijo parece tener alguna relación con los fondos buitres. 

Fuera de la vergüenza que una acusación así suscita, la verdad es que la peripecia de Ana Botella como alcaldesa no electa de Madrid se centra en aquel inolvidable episodio de los juegos olímpicos que el Tremending Topic recuerda. Uno en una serie de dislates y fantasías que muestra claramente cómo entiende la política esta basca de la derecha, como un lugar para enriquecerse ellos y los amigos. Y por medios delictivos. 

Pero, al mismo tiempo, estos son los que simbolizan la recuperación patria y el constitucionalismo. La habitual mezcla franquista de la delincuencia y la legalidad. La legalidad de los delincuentes. Por eso hacen lo que sea con tal de gobernar, porque así pueden protegerse legalmente pues suelen legislar para favorecer el delito, o sea, favorecerse a sí mismos. El ex-presidente de Murcia acaba de irse de rositas en una causa porque la instrucción no se hizo en el breve plazo que ahora impone la ley, tras la reforma de los delincuentes para acortar los plazos de instrucción y quedar absueltos, como el ex-presidente de Murcia. 

Con Botella, ya se sabe, en la causa penal solo hay que dar con el juez del régimen adecuado que dilate la instrucción más allá del plazo autorizado. En cuanto a la multa, 26 millones de euros entre ocho gerifaltes del régimen no es dinero. Mucho peor lo han tenido las familias que han debido hacer frente a subidas drásticas de alquileres o al desahucio. 

Eso no hay millones con que pagarlo. Esa es la derecha que ha gobernado hasta hace poco y se apresta a hacerlo de nuevo en España, después de su éxito en Andalucía. 

Y les extraña que Catalunya quiera irse.

viernes, 28 de diciembre de 2018

Entendiéndonos

El titular de El Confidencial que normalmente informa bastante y bastante bien sobre Catalunya, tiene un curioso sesgo interpretativo. El uso del verbo "vetar" es un disparo demasiado alto. Los 17 diputados indepes entre 350 no indepes no pueden vetar absolutamente nada. Ni siquiera la idea de que los condenen a galeras. Ellos mismos no hablan de vetar, sino de no aprobar, no votar a favor; que eso sí pueden hacerlo o, mejor dicho, no hacerlo. 

Ya, pero es que, sin el voto a favor de los indepes, los PGE no salen. Luego tienen un poder de veto de hecho, político, por cuestión de mayorías. Y, en efecto, al gobierno llevó a Sánchez una mayoría en una moción de censura a Rajoy. Como fue moción contra Rajoy, conseguida su destitución, los firmantes del acuerdo quedaban libres para seguir sus políticas. Respecto a Catalunya, la del gobierno se limitó a acercar los presos a su tierra y cruzarse de brazos, hablando de diálogo y dejando que la crisis se agudice con la apertura de esa farsa judicial en que el Estado pretende enjuiciar "delitos" políticos, disfrazados de tipos penales fabulados.

Es lógico que, en seguimiento de su propia política, el independentismo convierta la liberación de los presos políticos en condición inexcusable para aprobar los PGE. Los intentos de Podemos de mercadear un apoyo indepe a estos a cambio de unas oportunas medidas sociales fracasaron nada más empezar. Con los principios no se mercadea. Así que, en efecto, los indepes están en situación de vetar los PGE lo que puede tener distintos desenlaces. Pero está claro que aquella mayoría de la moción de censura podía repetirse si el gobierno liberara a los presos/as políticas. El gobierno asegura no poder hacerlo por ser asunto sub júdice. Y se cierra el diálogo. Llevado el problema a las vías judiciales, no tiene solución.

Sin presupuestos, es posible que el gobierno opte por elecciones anticipadas que, a la vista de los resultados en las andaluzas, estarán pidiéndole y hasta exigiéndole las derechas en rondalla. El muy augurado ascenso de la derecha, con o sin VOX, le aconseja demorar la decisión al máximo. Su medio socio, Podemos, no está en condiciones de afrontar un proceso electoral. Aunque eso, probablemente, redunde en beneficio electoral del PSOE, quizá no lo bastante para impedir el asalto del frente nacional español a las instituciones de 1978, bajo las cuales ha crecido.

Y eso lleva a una situación de confrontación completa. Convendría que los estrategas del neofranquismo lo sepan: no bastará con encarcelar a los "jefes" independentistas, como dice el periódico. Tendrán que encarcelar cientos de indepes, cerrar periódicos, clausurar redes, prohibir partidos y asociaciones políticas, colores, banderas, himnos, símbolos, o sea, establecer la dictadura en Catalunya, que se ejerce en nombre de la mayoría. Es la tiranía de la mayoría en su faceta más agresiva y, quizá, militar. 

Y eso no puede hacerse hoy en Europa, por mucho que la izquierda española, toda, mire hacia otro lado. 

jueves, 27 de diciembre de 2018

El coso hispánico

Aquí mi artículo de ayer en elMón.cat, titulado "Que dice el rey que..." no sobre el discurso del rey, sino sobre sus descriptibles reflejos posteriores. Han seguido y son cada vez más claros heraldos del espíritu de Reconquista, de Santiago y cierra España. La nueva extrema derecha, VOX, ha entrado en el Parlamento andaluz a lomos de caballo. Las otras dos extremas derechas, PP y Cs, han sellado un pacto con ella que ha movido a escándalo en la cofradía: ¿cómo? ¿El centro-derecha pactando con la extrema derecha? Pues naturalmente. Todo es extrema derecha. Eso del "centro-derecha" es una invención mediática de la extrema derecha, que es toda la derecha en España. ¿O nadie se acuerda de Aznar diciendo que "a mi derecha no hay nadie"? ¿O de que Santiago Abascal, antes de cabalgar por Andalucía, era miembro en nómina del PP?

En esa recuperación de la patria vía imposición, el último añadido viene de la presidenta en funciones de la Junta andaluza, Díaz. Tras culpar nebulosamente a Catalunya de su derrota electoral, exige la aplicación del 155, junto a los otros gerifaltes de su partido más decididamente anti-independentistas, García Page, Lambán, Fernández Vara. Se va configurando un batallón socialista partidario de la represión en Catalunya y aliado seguro con el frente nacional de la extrema derecha. 

La fórmula real de la convivencia trae detrás las huestes nacionalistas españolas, dispuestas a lo que sea con tal de no perder la colonia catalana. Lo malo es que "lo que sea" no es moneda de curso legal en Europa.

A los de Podemos les ha pillado el toro.

Aquí el texto en castellano:

Que dice el rey que…

No he escuchado el discurso de Felipe de Borbón ni he contemplado su relamida figura en la puesta en escena que habrá hecho TVE. Me repugnan los espectáculos cursis y esta monarquía, además de franquista, retardataria y corrupta, es ante todo y sobre todo cursi. Cursi esas niñas resabiadas con perpetuo gesto de asco; cursi su madre en su esmirriada presencia y cursi el padre, poseído de una importancia de la que personalmente carece, pues no es más que un monigote al servicio de la brutal oligarquía hispana.

No lo he escuchado, no por ser el jefe del Estado del país vecino, pues sé de sobra que también es el capitán general de unos ejércitos que están ardiendo de ganas de invadirnos. No estoy loco y me interesa mucho saber qué planes tiene la metrópoli para la colonia con los exclusivos fines de defendernos.

Pero no es necesario soportar en directo las sinsorgadas de este muñeco perverso. Legión de políticos, periodistas, comunicadores, intelectuales españoles ya han volcado o están volcando sobre el sufrido papel sus babeos cortesanos sobre la sensatez, la oportunidad, la moderación, la justicia, la altura, la magnanimidad y los, si necesarios son, pacientes reproches que salen de su real boca.

A la vista de esto, un marciano se preguntaría qué extraordinario valor moral e intelectual tendrá un individuo al que todos parecen escuchar embobados una vez al año para hacerse después lenguas en su favor. El marciano se sorprendería al saber que se trata de un individuo de reducidas luces, tiránico proceder, vida parasitaria a costa de los demás y que carece de todo conocimiento de la realidad de millones de vidas ajenas sobre las que habla con tanto conocimiento de causa como de la cuadratura del círculo.

Pero eso será un marciano. Un español, sobre todo si es un político muy y mucho español considerará que la ramplona alocución real está llena de sabias consejas y preceptos morales, iluminadas por una poderosa inteligencia y las comentará arrebatado por la admiración. Así, el líder de Podemos, Iglesias, desgranaba la noche misma del evento, al pie del altar/Tv su admiración por la sensibilidad real aunque añadiendo un punto de crítica a la institución porque en un condicional celestial, sería mejor una República. Para el discurso del año que viene ya habrá preparado algún marquesado para este otro figurín que iba a asaltar los cielos y se ha quedado en Aravaca.

Y el resto de la astracanada hispánica a tono con el ridículo del país. Los socialistas hacen piña detrás de las palabras del Felipe y señalan con el dedo a los contumaces catalanes que, con su obstinación de la libertad y la dignidad, causan el real disgusto. Según parece, hay un trasgo maligno en el reino obstinado en envenenar la feliz convivencia entre sus vecinos: y no es el embustero criminal Aznar, ni el corrupto ladrón Rajoy, ni la guardia civil con sus expedientes de torturas, ni los piolines capaces de sacar ojos o reventar cabezas de ciudadanos impotentes, ni los bancos que roban a mansalva, dejan a la gente en la calle o la empujan al suicidio, ni los empresarios que pagan sueldos de mierda a la gente y la mantienen en el paro estacional, ni la iglesia católica que bendice todo esto tras haber llevado bajo palio a Franco..

No. Quienes rompen la convivencia de que disfruta esta monarquía de origen fascista y este orden social basado en el abuso, el robo, la explotación y la represión son los catalanes que, hartos ya de ser los paganos de esta vergüenza, queremos irnos.

¡La unidad de España! ¡Quieren romper la unidad de España! Gritan enloquecidos todos los demás políticos dinásticos, los del PP, C’s, Vox y tutti quanti, los retoños del franquismo, los ladrones que llevan decenios robando el erario, los fascistas del brazo en alto. Todos esos aplauden el discurso del Borbón y les gustaría que pasara de las palabras a los hechos, bombardeando Barcelona, por ejemplo, como recomendaba el liberal Espartero.

Lo que no entiendo es por qué muchos políticos catalanes se hacen eco de las palabras de este mindundi siniestro y analizan su sentido. El presidente Torra ya lo ha desmentido, afirmando que en Catalunya no hay un problema de convivencia, sino de democracia. Ahora esperamos que en su discurso de 31 de diciembre, este mismo presidente dé condigna respuesta a la melaza de fascismo “light” del Borbón.

Los demás, a lo nuestro. A construir nuestra República independiente. A liberar a nuestras presas y presos políticos; a traer a casa a los exiliados y exiliadas; a resarcir a quienes tienen el patrimonio embargado.

A construir un país nuevo, pacífico, avanzado, libre de España.




miércoles, 26 de diciembre de 2018

El régimen

Ahí está, representado en una triunfal portada de El País. Es el regreso a los viejos mejores tiempos de periódico ilustrado de un gobierno ilustrado y, en el fondo, un Estado ilustrado. 

Las vaciedades del monarca y sus subrepticias amenazas tienen tratamiento especial una vez al año, como si hablara el oráculo de Delfos. El país real habrá estado a lo suyo, pero como ávidas palomas acuden a las migajas reales los partidos, los políticos, los medios, la España oficial. Todos los partidos no independentistas (sabia precisión) alaban el discurso del rey. Y el periódico real subraya la coincidencia de Podemos. En efecto, su secretario general enhebró un hilo en tuiter aún sin duda bajo la emoción que le produjo escuchar al monarca y vertió incontinenti su entusiasmo, aunque sin olvidar que la razón de la historia ya no tolera formas monárquicas. Nada que no se le pueda perdonar en futuras convocatorias. No hay monárquicos más fervientes que los republicanos. Pregunten a Sánchez.

Al monarca le preocupan en especial los jóvenes, dice el periódico que, además, editorializa sobre el asunto. La juventud, divino tesoro, está pagando las consecuencias de una crisis mezcla de despilfarro y corrupción. Pero nadie aporta soluciones y menos que nadie el rey que de esto de una juventud sin horizontes no sabe nada; pero de despilfarro y corrupción, mucho. El mantenimiento de una Casa Real es un despilfarro. Y una Casa Real uno de cuyos miembros está en la cárcel por delincuente algo tiene que ver con la corrupción. Pero no importa. Todos a alabar la preocupación real por la juventud, aunque lo único que se le ocurra sea recomendarle mucha convivencia, como a todo el mundo.

La convivencia, reflexiona la real cabeza, esta en peligro. Pero todo se arreglará merced a la Constitución de 1978 en su 40º aniversario. El PSOE encantado de que la Constitución esté viva y mira que es encantarse con poco. Muchos la daban por muerta y moribunda y necesitada de una reforma importante, si no total. Y todo en orden. La Constitución que permitió los mejores cuarenta años de la historia de España, convenientemente retocada aquí y allá (que para eso está viva) nos dará otros cuarenta aun mejores.

¿Hay alguien en contra de este idílico futuro en que hasta los jóvenes serán convivencialmente felices? Sí, los catalanes. Los aguafiestas del imperio nacional español. Los que dicen que el rey va desnudo, los que quieren decidir por su cuenta. ¡Habráse visto desfachatez mayor! ¡Por su cuenta! Aquí no hay más cuenta que la española.

El régimen traspira animadversión a Catalunya y está empeñado en construirle una imagen de enemigo. Estúdiese el titular: "Torra rechaza la llamada del discurso del Rey a la convivencia". Es tremendamente  injusto y falso. Torra no ha rechazado nada y menos una invitación a la convivencia. Lo que ha dicho es que aquí, en Catalunya, no hay un problema de convivencia, sino de democracia. La mayoría no puede llevar adelante su proyecto por acciones represivas del Estado de diverso tipo. 

El objetivo de esta manipulación es claro: fabricar una imagen de Torra como adversario de la convivencia. De ese modo ya se sabe a quién intentarán culpar de la ruptura de esta si se rompe por la acción represiva del Estado.

Puro régimen, pero incapaz de mantener la unidad de España si no es por la violencia. La presidenta de la Junta de Andalucía, Díaz, se ha sumado a los otros gerifaltes socialistas partidarios de aplicar el art. 155 en Catalunya. 

¿No ven que lo que rompe la convivencia es la represión?

martes, 25 de diciembre de 2018

FELICIDADES

Siguiendo tradicional costumbre deseo lo mejor para todo el mundo. Cada cual decide qué es lo mejor para él/ella. Para mí, lo mejor es la verdad, mi verdad. Y no me la guardo, como recomienda el poeta en nombre de la Verdad, con mayúscula, con evidente deseo de impresionar más. Casi todas las cosas que hay que nombrar con mayúsculas son falsas. No digamos la verdad. Es que, además, no se puede.

"Si no puedes complacer a todos con tus hechos y tu arte, sé justo con los menos. Complacer a muchos es malo," dice el texto de Schiller en la ilustración de Klimt titulada "Nuda veritas" (1899) de un rabioso modernismo. Con un espejo porque si la verdad no puede verse, estamos apañados/as. Y una serpiente, simbólico animal, que se cuela en la imagen como un trampantojo que viene de la Biblia.

Esta reflexión del poeta romántico es muy oportuna en los empalagosos ambientes navideños. Lo suyo, dicen, es aparcar un par de días las trifulcas y desear todos/as a todas y todos lo mejor. Olvidando que, en infinidad de casos, lo mejor para unos es lo peor para otros. Desear lo mejor a todos/as es una vaciedad. Hacerlo aduciendo la "magia de las fiestas", es crueldad mental. Complacer a muchos/as, tiene razón el autor de Los bandidos, es malo. Miren las audiencias de televisión y juzguen los programas a las que están enganchadas, mentalmente enganchadas.

Quédese la cosa en ser justo/a.

Y eso, que cada cual lo vea por sí misma/o.

lunes, 24 de diciembre de 2018

El desconcierto concertante

Aquest president es una mica desconcertant. No em sembla que visitar presas i exiliadas sigui una de les tasques normals del càrrec. Peró tot avui a Catalunya és desconcertant. Natural.  Una revolució es sempre un desconcert. I en el cas de la catalana, un desconcert del qui surt una poderosa polifonia basada en una monodia: independència. 

Un presidente que va a visitar a una represaliada miembro de los CDR, las manifestaciones últimas más radicales incluso contra su propio gobierno, se convierte en un mensaje sobre el carácter familiar del independentismo. Como también lo es cuando Elisenda Paluzie, lanzada a la vanguardia del republicanismo eficaz, espolea al gobierno en esa dirección, rogándole que se haga a un lado si no avanza en ella. A su vez, la consellera y portavoz Artadi afirma en una muy interesante entrevista que coincide plenamente con la CUP en la necesidad de hacer políticas republicanas eficaces. 

En efecto, una verdadera polifonía que acompaña a una acción común en la reclamación de un referéndum de autodeterminación mediante el que se pretende conseguir democrática y pacíficamente una república catalana independiente de España. Hay quienes dicen que esta solicitud es una muestra de debilidad y una cesión porque el referéndum ya se hizo, la independencia y la república ya se proclamaron. Solo corresponde seguir endavant. Aquí surgen las diferencias tácticas en el independentismo sobre si se debe agotar o no la vía del diálogo. Pero son diferencias tácticas de breve duración ya que la vía del diálogo se agotará de cierto con la enésima negativa del gobierno a diálogo eficaz alguno. 

El problema, como siempre, es el Estado español y por eso la cuestión catalana es la cuestión española. España no puede permitir ese referéndum porque teme perderlo. Y es bastante probable que así sea y que sea así cuando la intervención exterior obligue a realizarlo por haber llegado las cosas a un paroxismo. Un Estado de derecho contemporáneo en una sociedad democrática no puede reprimir por la fuerza la voluntad de millones de ciudadanos. Ni el 155 ni ningún otro estado excepcional más o menos disimulado es viable hoy en Europa.

La confrontación desgasta mucho más al Estado que a la Generalitat. El Consell per la República es una garantía de gobierno republicano en el exterior y, también, de emergencia para el interior en caso de que vengan mal dadas y el gobierno opte por seguir inflando la población penitenciaria. Por si el Consell no tuviera suficiente tarea de internacionalización, la farsa judicial montada con el proceso del 1-O le dará quehacer en abundancia y en detrimento de España, cuya justicia está por debajo de la "Marca España".

El gobierno quiere los presupuestos generales del Estado porque los necesita para seguir gobernando. Nada más fácil; reproduzca la mayoría de la moción de censura. ¿Cómo? Presentando una moción parlamentaria apoyada en esa mayoría para autorizar un referéndum de autodeterminación en Catalunya encajándola en una interpretación abierta de la Constitución. 

A partir de ahí comenzaría la solución política del conflicto, sobre la cual no hay nada escrito. Hay quien dice que todo pacto en ese sentido es una derrota de España y una derrota no es jamás una solución, sobre todo si se cree estar en posesión de una fuerza mayor. Sin embargo, la cuestión no es esa, sino si hay otra solución que no sea la derrota. Y si no la hay, más vale una derrota honrosa que una deshonrosa; incluso más que una victoria deshonrosa. 

domingo, 23 de diciembre de 2018

No hay otra vía

Aunque parezca mentira, el ridículo consejo de ministros celebrado en la colonia ha sido muy útil.

Vinieron sobrados y generosos, manteniendo la provocación sietemachos sin enmendarla a pesar de los avisos, y se fueron corridos con el rabo entre las patas. Llegaron con abalorios para los nativos, como si fueran mercedes de generosidad socialdemócrata y no derechos de la ciudadanos. Vinieron a apalear a mansalva a título de escarmiento y no pudieron más porque los colonizados no caímos en sus provocaciones. Traían preparado el rollo de la evangelización, es decir, sus habituales mentiras sobre las proporciones de indepes/no indepes y la imaginaria fractura de Catalunya. Y lo que vieron les llenó de espanto: una sociedad unida en contra del colonialismo español.

Si tan seguros están de que la independencia no es mayoritaria, ¿por qué no permiten un referéndum de autodeterminación para salir de dudas? Como en Quebec y Escocia, vamos. A nosotros nos parecería de perlas porque contamos con un apoyo del 80% a la petición de referéndum (Sánchez, tocando el techo, pide 75%) y un 59% de apoyo a la independencia. O sea, vamos tranquilos. ¡Ah, no! dicen muy dignos: es que para nosotros no es cosa de cantidades sino de principios: la soberanía, el pueblo, la unidad, la nación, bla, bla, bla. Al parecer los canadienses y los británicos no tienen principios o bien los catalanes tienen menos derechos que los escoceses y lo quebequeses. Y así es. Pero no porque sean inferiores, sino porque el régimen colonial español administrado por el PP o el PSOE no admite que los colonizados ejerzan la plenitud de sus derechos y puedan emanciparse democrática y pacíficamente. Lo que habla aquí por boca de estos seudodemócratas de la izquierda es el miedo a perder el referéndum. 

Y como no lo admiten y están dispuestos a hacer lo que sea literalmente lo que sea para impedir el derecho de la gente a votar su propio destino, tres conclusiones son de rigor:

Primera.- No hay posibilidad de referéndum pactado de autodeterminación con el Estado español, lo administre el partido que lo administre. Solo queda por tanto la vía unilateral. No violenta, pero unilateral. No hay otra. Si la hubiera, sin duda la exploraríamos; pero no la hay y, por tanto, solo el pueblo de Catalunya liberará a Catalunya de la opresión española.

Segunda.- Como no hay arreglo, los gobernantes socialistas (cuya calidad intelectual y moral es ínfima) echan mano de sus ideólogos, a ver si estos pueden sacarles las castañas del fuego. Son los que llevan años diciendo que en Catalunya no pasa nada y que el independentismo es un soufflé. Ahora tienen que salir, plumillas y paniaguados del régimen en sus periódicos, radios y televisiones, a articular su abanico de patrañas en defensa de sus amos en divertidísimos refritos:

1ª) Dicen amargamente que los insultamos. Ellos que no dejan de llamarnos fascistas, nazis, xenófobos, racistas, supremacistas, necesitados de desinfección (Borrell), delincuentes (Calvo) y Le Pens (Sánchez). Una batería de insultos en que rivalizan con sus amigos de la SCC (cuyo presidente ha sido destituido por presunto ladrón) o de Vox, una tropa de franquistas.

2ª) Articulan una defensa del régimen del 78 con criterios exclusivamente de legalidad positiva (sin mención, claro a legitimidad alguna que, aquí, viene directamente de Franco), del respeto a la ley y la Constitución. El mismo punto de vista que el PP, en cuyas filas militan sujetos que votaron contra la Constitución que hoy ellos y sus monagos del PSOE utilizan como arma arrojadiza. Llaman, como el PP, Estado de derecho a un Estado corrupto, podrido, franquista en el que los jueces, muchos de ellos prevaricadores, están al servicio del poder político... siempre que sea de la derecha. A los socialistas solo les queda la función de embellecer esta basura, el papel de comparsas complacientes, cosa que hacen de mil amoress.

3ª) Tratan de reducir la "cuestión catalana" (que no existe, que es la cuestión española) a un problema de legalidad hic et nunc, ignorando su dimensión histórica. Muestran así su miseria moral al racanear con el asesinato de Companys e imponer por fiat mesetario el nombre del aeropuerto que les da gana, dejando clara su pertenencia a la familia postfranquista de la venerada transición. Estos socialistas hicieron una ley de la Memoria histórica enclenque e hipócrita que, en el fondo, les molesta tanto como a Vox y por eso se oponen a que los franquistas sea extraditados a la Argentina o el Parlamento puede averiguar los latrocinios del ahijado de Franco, Juan Carlos I, el Campechano.

Tercera.- No haya duda de que intentarán volver a Catalunya (si no nos libramos antes de ellos) en compañía de la Manada Nacional, con el PP, C's, Vox y Podemos en el furgón de cola. ¿A qué?

A tratar de imponer otro 155, como el que ya impusieron entre el PP y el PSOE con un PSOE pidiendo que fuera especialmente duro y amenazando luego un día sí y otro  no con volver a emplearlo. Aunque hacerlo sea una prevaricación añadida.

A meter más gente en la cárcel, mandarla al exilio o confiscar sus bienes como buena organización socialfascista. Si los gobernantes y sus aliados de Podemos tuvieran una miaja de decencia, en lugar de chantajear a los presos y rehenes políticos, los hubieran liberado. El maullido de algunos ministros de que esa es cuestión judicial y que en España hay división de poderes es una tomadura de pelo hasta en la casa de quien la esgrime: en primer lugar porque no es verdad que haya separación de poderes en España, como se ve en los contubernios de los dos partidos dinásticos para asegurarse su cuota de poder y mangoneo en la judicatura y, en segundo, porque igual que el gobierno anterior los metió en la cárcel (pues fue el gobierno, valiéndose de unos jueces serviles), este puede sacarlos. Lo que sucede es que no quiere porque está de acuerdo con perseguir penalmente las opciones políticas que no le gustan. Qué tenga esto que ver con la izquierda, con cualquier izquierda, es un misterio mayor que el de la santísima trinidad

A impedir por la fuerza bruta que la gente pueda votar, impedir que los catalanes ejerzan un derecho solo reservado en monopolio al llamado "pueblo español" que comprende a la fuerza el pueblo catalán, despojado a su vez de su derecho.

Y a este fascismo típicamente español en contra de Cataluña, como siempre, lo llaman democracia.

sábado, 22 de diciembre de 2018

La lucha continúa

El gobierno puede decir lo que quiera. Suele hacerlo y lo que habitualmente dice tiene una relación tangencial con la realidad. Y eso si, además, no es un insulto a la inteligencia, como hacía el corrupto gobierno anterior, apoyado en un partido de ladrones que hace tiempo debiera estar ilegalizado. Con los socialistas, el gobierno ya no insulta tan groseramente el sentido común y la decencia de las personas, pero sigue alejado de la realidad y mecido en los exabruptos de sus ministros más cerriles como Borrell y Calvo y las sinsorgadas de las más refinadas Batet y Celáa.

Es para morirse de risa. "El diálogo ha dado sus frutos", dice una de ellas tan oronda y ajena a la realidad evidente. En siete meses no ha habido diálogo alguno. Ni siquiera el día del consejillo del Virreino. No ha habido más que las barbaridades de Borrell y las mentecateces de Calvo. Y, lógicamente, tampoco ha habido fruto ninguno.

Porque no creo que nadie con algo de sensibilidad llame "frutos" al hecho de que toda Barcelona, toda Catalunya se movilizara ayer contra el gobierno español en concreto y España en general. Movilización pacífica y cívica, como siempre; de forma respetuosa y democrática, como siempre; sin responder a las provocaciones de los policías de paisano, de civil y de eclesiástico, como siempre. Y todo para decir al gobierno de los colonos españoles que no los queremos en Catalunya; para decir a sus fuerzas de represión que se vayan de Catalunya; para decir a sus cagatintas, intelectuales y periodistas y sus marujas magacineras de la telebasura que no hay quien los soporte en Catalunya.

Llaman frutos a las misérrimas, cobardes y demagógicas medidas aprobadas ayer por el gobierno de colonos. Asustados, tragando saliva, los ministrines y ministrinas condenaron (o algo así de celestial) el "juicio" al presidente Companys. Dentro de otros ochenta años, a lo mejor se atreven a anular de una vez todos los asesinatos "judiciales" y extrajudiciales del franquismo, régimen de delincuentes genocidas y, de paso, a ilegalizar todas las formaciones franquistas y fascistas que hay en España, la Fundación Francisco Franco, la FAEs, el PP, C's, Vox, etc. 

En el apartado chantajes fallidos se apuntan como un mérito la subida del SMI y la de los funcionarios. Las dos de justicia, debidas, y que se podrían haber aprobado también por decreto-ley en la Moncloa, sin necesidad de venir a Barcelona a hacer el ridículo y el perdonavidas a un coste tremendo para el erario.

La decisión de rebautizar el Prat como aeropuerto Tarradellas es tan representativa del carácter colonial y abusivo de estos ignorantes que mueve a risa. Nadie, al parecer, les ha dicho que, antes de cambiar ese nombre, habría que preguntar a los catalanes. A ellos, acostumbrados a tratar a los gobernados como bestias de carga, ni se les ocurrió. Y hay más: está el nombre en concreto, el de Tarradellas. Tampoco tienen ni idea de qué impacto tiene hoy ese nombre en Catalunya. Solo saben que va parejo en la historia con el de Suárez y como, en el fondo, estos socialistas son todos falangistas estilo Suárez, les pareció de cine. Y, claro, la han fastidiado. Sugiero una moción parlamentaria catalana para devolver al Prat su nombre.

Todos estos "frutos" del "diálogo" se vieron coronados con una reflexión teórica de la ministra Batet en la rueda de prensa que demuestra un grado insólito de ignorancia y autoritarismo a partes iguales. Según esta genio -y no es la primera vez que lo dice- el derecho de autodeterminación no existe porque ninguna norma jurídica lo reconoce. Es la concepción reaccionaria del derecho que anida en la mentalidad fascista de la ministra, según la cual solo es legal lo que está expresamente permitido, frente a la concepción liberal y progresista, según la cual es legal todo lo que no esté expresamente prohibido. Doctrina no solamente reaccionaria sino profundamente errónea ya que, con ella en la mano, el mundo no conocería derecho alguno. Ni siquiera el de la ministra Batet a decir tonterías, cosa que quizá fuera de agradecer.

A la vista de esta ejecutoria de logros, más parecidos a fracasos que a triunfos, hace bien la consellera Artadi en concluir que, para ese viaje, no hacían falta alforjas y que podían haberse quedado en Madrid y ahorrarnos a todos el coste del viaje. Pero en algo estará, espero, de acuerdo Artadi: por fin se ha enterado esta basca socialista de que todas sus patrañas sobre Catalunya son de risa. Catalunya no está fracturada, ni dividida, ni enfrentada y en ella no hay más violencia que la que traéis vosotros con vuestros policías y vuestros aliados fascistas de ultraesto, ultralootro, societat civil catalana, viva el Caudillo, Vox y semejante ralea con la que se mafiestan Iceta, Borrell y otros catalanes catalanófobos. Algo es algo.

Aunque, pensándolo bien, el viaje del gobierno y los cuatro vagidos temerosos que ha dado en Barcelona quizá hayan servido para manifestar la unidad de destino en lo universal de la extrema derecha que ha empezado a ladrar sin haber concluido la jornada: PP, FAES, C's, Vox y añadidos franquistas, falangistas, opusdeístas etc andan pidiendo medidas duras contra CataluÑÑÑÑa: 155, estados de excepción, alarma y sitio, ilegalización de todo dios, intervención, supresión de la autonomía.

Es el momento de proceder a la ilegalización de toda esta basura. 

Hacedlo de una vez si queréis recuperar algo de crédito. Criminales, ladrones y demagogos de esta ralea deben estar en la cárcel. 

Entonces podría empezar a hablarse de normalidad. 

viernes, 21 de diciembre de 2018

"Buscad y hallaréis" (Mat. 7:7)

"Pedid y se os dará", dice también el evangelista, y "llamad y se os abrirá". El mundo es sencillo cuando se va de buena fe. Solo que la buena fe no abunda. Porque si en verdad se busca una "propuesta política de amplio apoyo", nada es más fácil: la tienen mañana en el Parlamento, presentada por enésima vez por el bloque independentista y con un apoyo del 80% de la población. 

Si no se trata de eso, ¿de qué se trata? 

Los principales actores/actrices de este psicodrama del consejillo del virreino han estado muy bien y han dado una buena imagen de fingida normalidad. Que tres de los participantes lleven lazo amarillo y tres no, hace visible una línea de fractura en torno a una realidad disimulada como siempre por una cuestión de nombres, si presas/os políticas o políticos/as presos. El nominalismo no disimula nada porque esos presos/as políticos son un elemento central en la voluntad de la Generalitat de llegar a la independencia, entre otras cosas, para liberar a unos presos/as políticas de una jurisdicción que el independentismo no reconoce.

El cuidadoso documento que han elaborado los participantes, al reconocer que hay un conflicto España-Catalunya de futuro incierto, da un timidísimo primer paso a una efectividad del diálogo que no parece vaya a sobrevivir a la primera tarascada de la derecha, aliada en esto con los socialistas de Roncesvalles. ¡La foto de los dos gobiernos, equaliter, es un ultraje a la dignidad patria! Ya veo a algún juez de la FAES o del Opus empapelando a los seis por ultraje a la Nación. 

En todo caso, el ánimo de la normalidad virreinal ha comprometido una segunda reunión en enero con idea de llegar al "diálogo efectivo", un debate de asuntos sustanciales como la autodeterminación. 

Pero todo esto se refiere al momento previo al 21-D, comienzo del invierno. El día en que se retornará a la normalidad en Catalunya, que no es exactamente lo que el gobierno llamaría "normalidad". Es la normalidad catalana de la movilización en pro de la República, la independencia y en contra de las actividades de una administración colonial. Hoy Catalunya y especialmente Barcelona, van a estar intransitables. Es bueno que los gobernantes vengan a ver directamente que sus mentiras sobre la división de la sociedad catalana son eso, mentiras. Y, sobre todo, a comprobar que la independencia de Catalunya es imparable. 

Desde luego lo es por la vía unilateral.

Si alguna esperanza queda de impedirla es, precisamente, mediante un referéndum pactado en el que ganara el "no". 

La llamada "cuestión catalana" (o sea, "cuestión española") no puede resolverse ya por la tradicional vía militar; tampoco, para sorpresa del nacionalismo español, por la judicial, que está provocando una insurrección social pacífica; y ahora están descubriendo que tampoco puede resolverse mediante el artículo 155. Esta medida está pensada para casos excepcionales en que una Comunidad Autónoma se salga puntualmente de lo previsto. No para el de una nación que niega a la otra la legitimidad para aplicarle  artículo 155 alguno. 

Por la muy sencilla razón de que ningún gobierno democrático puede basarse en la imposición y la violencia en contra de la voluntad de los gobernados. 

jueves, 20 de diciembre de 2018

El día D

Mi artículo de ayer en elMón.cat, titulado El 21 y referido, como es obvio, al día de mañana, 21 de diciembre. El gobierno de España ha decidido intensificar la provocación en Catalunya, a ver si hay una reacción violenta que justifique la represión que este hatajo de neofranquistas del PSOE y sus amigos andan buscando. Primero enviaron a unas bandas de forajidos de extrema derecha con policías y guardias civiles de paisano a agredir a las gentes sin conseguir su objetivo. Luego mandaron a los matones y descerebrados de la Sociedad Civil Catalana y C's a provocar arrancando lazos amarillos con la complicidad de la "verdadera" izquierda española, los neocomunistas de Podemos, a quienes también molestaban los "lacitos" amarillos. Y tampoco lo consiguieron.

Ahora han decidido quitarse la careta y mandar a los provocadores oficiales, los Borrelles, los Sáncheces, las Calvos, arropados por miles de policías, a ver si, por fin se salen con la suya y consiguen la violencia callejera que los jueces se han inventado para esta farsa que llaman proceso del 1-O en el Supremo.

Lo que nos corresponde es no caer en sus provocaciones. Saldremos a la calle, a manifestarnos, a protestar de mil maneras contra esta insultante administración colonial. Pero pacífcamente. Sin violencia. 

Hemos de conseguirlo todo de modo cívico, democrático, pacífico: liberar a nuestros presos/as, conseguir que retornen los exiliados y que el régimen ocupante se vaya con sus cipayos, esos indescriptibles mamarrachos que, como Inés Arrimadas, quieren querellarse por un presunto delito que aún no se ha cometido.

Aquí la versión castellana:

El 21

En la era de la comunicación y la política espectáculo el anunciado desembarco de 9.000 policías españoles (más conocidos como piolines) en Barcelona ya ha destruido hasta la raíz la imagen de normalidad que el gobierno trataba de vender y con ella su legitimidad para andar zascandileando por estas tierras. Menudo planchazo se ha tirado, probablemente por empeño virilmente español: si necesitas 9.000 policías para que el consejo de ministros se reúna en una parte del territorio que gobiernas, a lo mejor no estás gobernando tu territorio. A lo mejor estás colonizando el territorio de otro.

Eso se encargará de demostrarlo la población. El territorio no habla. Lo hace la población por él. Para eso, es de suponer, llegan los miles de policías, para que la población no alce la voz. Bueno, los policías de uniforme, más los que lleguen de paisano con ánimo de infiltrarse a provocar altercados. Y la vigencia de la Ley Mordaza que este gobierno de izquierda decía que iba a derogar. Y el funcionamiento ininterrumpido de las cloacas del Estado. Y la banda del sargento Pepper de los medios de comunicación que esas cloacas mantienen con los fondos de reptiles.

Y todo eso para contrarrestar la rebeldía pacífica de un pueblo. El término “rebeldía” es hallazgo de los jueces que acusan de ella a los representantes, siendo así que estos no han hecho otra cosa que cumplir el mandato de los representados. Hasta los jueces entenderán que, entre un mandato de un pueblo y una prohibición de un juez, algunos optaremos siempre por el mandato. Así que, si rebeldes son los representantes, rebeldes son los representados. Dado que es rebeldía no violenta desde el primer instante, carece de relevancia penal; como carece la que pesa en acusación sobre los representados. Por eso esl juicio que comienza hoy, 18, es una farsa en la que unos jueces de partido van a aplicar la justicia del poder a sus adversarios políticos.

El consejo de ministros del día 21 trae en cartera el aumento del SMI a 900 €. Sánchez lo aireó varias veces, probablemente porque algún asesor le diría que, viniendo a Catalunya, hay que hablar de pelas. Solo este grado de ignorancia de las cosas catalanas puede explicar el desprecio con que el mismo Sánchez dice que los independentistas son incapaces de ponerse de acuerdo hasta para una huelga de hambre. Como si una huelga de hambre fuera como cederse el paso en las puertas. Ignorancia e insensibilidad muy propios del autoritarismo hispano en relación con la colonia catalana. Y menosprecio de señorito acerca de lo que los habitantes de la colonia son capaces de hacer y que es mucho más de lo que pueden los herederos y gestores del postfranquismo.

El próximo 21 D puede ser el día más largo de este otoño agonizante. La atención del país entero se centrará en Barcelona y en toda Catalunya. La protesta espontánea pero organizada con diversidad de formas, sin un centro de imputación, ha encontrado un objetivo voluminoso en los 9.000 policías para exigir la retirada de las fuerzas de ocupación. El carácter pacífico, vigilante, masivo, democrático de la manifestación, a la vista de todos los medios, incluidos los que vienen a provocar es la garantía de su éxito.

Una vez se ha comprobado que la conversación entre Torra y Sánchez es inevitable a la par que imposible quizá quepa llegar a la conclusión de que lo necesario es abrir una negociación institucional que lleve a una oferta en referéndum.

Los presos/as políticas, la huelga de hambre, la farsa judicial, la movilización social catalana, son elementos de una crisis constitucional que solo puede abordarse como tal. Y a la vista de Europa está que solo la población catalana y sus dirigentes, encarcelados, exiliados, embargados o en la semilibertad de que se goza en España o en huelga de hambre aportan propuestas y soluciones.

España solo aporta represión e injusticia que ya están volviéndose cotra ella.