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domingo, 24 de junio de 2018

Dimarts a la tarda, Palinuro, fent República

Sí senyor, el mateix dimarts 26, en Guissona, a les 20:00 hores, una xerrada sobre com anem en això d'implementar la República a casa nostra. A vegades em demanen com veig les relacions entre nostra República i la espanyola. Y la resposta sol pot ser que n'en veig cap relacions. 

No crec qu'hi hagi un republicanisme sencer a Espanya. No crec qu'hi hagi republicans disposats a donar la cara per la República. La prova: el referendum d'ahir sobre monarquia/república a Vallecas, barri molt esquerrà de Madrit. Sobre 150.000 censats, van votar 4,8% per cent, dels quals gairebé 90% van votar república, és a dir, un 4,3% de vots (sis mil i escaig) per la República. A Vallekas. Imagineu al barri de Salamanca o la Castellana. Res a veure amb la consulta de Arenys de Munt de 2009. 

Cap partit de l'esquerra (PSOE, UP, etc) va donar suport al referendum republicà, per si el Borbó es mosqueja. Cap organizació social. Ningú. A Espanya gairebé no hi ha republicans. 

En tot cas, nosaltres anem per feina i el veïns ja s'ho faran.

martes, 19 de junio de 2018

La negrura catalana

"Una de las páginas más negras", dice la ministra Robles. Debe de haber otras. Indaguemos: el golpe de Estado de 1981, el terrorismo etarra, los GAL, la guerra del Irak y su colofón de Atocha, el gobierno de la Gürtel, el 155. Por lo menos media docena y en todas ellas ha habido violencia, atentados, muertos o encarcelamientos. Nada de eso puede decirse de "lo que ha pasado en Cataluña" que, según la ministra consiste en la huida de Carles Puigdemont, la designación de los consejeros desde Berlín y el pulso que aún mantiene aquel con la justicia española. La página será tan negra como Robles quiera pintarla pero en ella no ha habido violencia y no hablemos de lo demás. La guerra sucia va toda a cargo del Estado. Los jueces llevan seis meses buscando la violencia, pero deben de buscarla en la negrura de la página porque no la encuentran, razón por la cual se la inventan en sus providencias. De jueces, los españoles tienen poco si miramos a su independencia e imparcialidad, pero mucho como escritores de ficción. 

Está claro el espíritu dialogante del gobierno de Sánchez. Consiste en aplicar el modelo del PP (al fin y al cabo, también suyo en la oposición) con algunos retoques de las injusticias más flagrantes. Robles cree que debe acercarse a los presos a sus domicilios y Sánchez lo refrenda, posponiendo la decisión al fin de la instrucción por aquello de meter a los jueces por medio para disimular la arbitrariedad política, como si el hecho de llevar más de seis meses de instrucción no fuera suficientemente monstruoso. Y ya está. La jueza Robles no tiene empacho en dar cobertura a un proceso puramente político disfrazado de judicial.

Pero la página negra no la protagonizan quienes recurren a la arbitrariedad, la represión, la injusticia sino las víctimas. Privilegios del poder, cuyas metáforas tienen marchamo de autoridad y hasta legal. Página negra, nada menos. Una dura imagen que evoca la página negra del Tristam Shandy de Sterne con motivo de la muerte del pastor Yorick, alas, poor Carles! Aunque quizá estuviera pensando más en la mota negra, de la isla del tesoro. Dejar atrás la "página negra" es lo más sensato puesto que, por definición, no trae lectura. Se pasa, pues, a la siguiente. Pero la situación sigue siendo la misma (el prófugo, etc) y, por tanto, la negrez también. Y así hasta el fin del libro.

La negrura de la ministra es también metafórica, no es un pigmento físico, sino moral. Dejar atrás la "página negra" de Puigdemont, etc., significa simplemente olvidarse de Puigdemont, los exiliados/as y las presas/os. El vivo al bollo y el exiliado y la presa, al hoyo. Adoptar puntos de vista morales es lo más frecuente a la hora de cometer inmoralidades.

Pero la volubilidad de la fortuna hace que la "página negra" de la ministra sea la "página blanca" en la que está trazada en oro la ruta independentista. Una página de gloria y también una metáfora. Entre el blanco y el negro, la escala de grises. Cuál de ellos prevalecerá depende de cómo actúen las partes. Incluso el blanco total o el negro total.

Por si acaso, y para que la ministra y su gobierno no olviden la situación de poder dual que se da, la consellera de presidencia de la Generalitat, Elsa Artadi, avisa de que la reunión prevista en abstracto entre Sánchez y Torre se hará para hablar de la autodeterminación y la independencia, dos conceptos que producen un rechazo tan visceral en Sánchez como el nombre de Bárcenas en M. Rajoy. 

Nadie en el independentismo catalán está dispuesto a pasar página mientras haya personas presas y exiliadas por razones políticas. El gobierno debiera abrir los ojos y ver que "nadie" quiere decir nadie, ni el pueblo en la calle (por más matones que envíen armados de cutters a atacar a la gente), ni las organizaciones sociales, culturales, profesionales, deportivas, económicas musicales o religiosas, ni las instituciones, ni los políticos, ni, ciertamente, los cargos electos o a los que se priva de su derecho a elegir o ser elegido. 

No es una "página negra", ministra. Es un episodio de una revolución que son ustedes incapaces de comprender y frente a la cual, digan lo que digan, ya han perdido.

sábado, 16 de junio de 2018

Poder dual y territorio exento

Andan los medios españoles desmelenados con la contundencia de Sánchez en sus medidas innovadoras, de restauración de derechos y remedios de entuertos y los relatan embelesados: "un cargo, un salario", recuperación de la sanidad universal, acogimiento de refugiados, supresión de las cuchillas, garantía de paga extra a los pensionistas y mucho diálogo con Catalunya.

No es parva la muestra. Tanta que los de Podemos se ofrecen en sociedad con una batería de propuestas sociales antes de que Sánchez los madrugue. Era mucho lo que había (y hay) que hacer. Ayer, M. Rajoy hizo mutis para siempre. El epitafio de Hernando: se va el mejor presidente de la historia de España. Risum teneatis. Está claro que huye como alma que lleva el diablo por haber dejado el país en estado de quiebra moral, económica, política y territorial. Un destrozo inimaginable. No habrá agujero en el mundo en el que pueda escapar a su conciencia un individuo así. Eso si no lo imputan los jueces, ahora que ha perdido el fuero.

Volvamos al relato inicial. Todo son parabienes a que el gobierno central recupere la dignidad de las instituciones, vilipendiada por la asociación de malhechores, y los derechos de la ciudadanía. En cambio, todo son "paramales" cuando el govern catalá hace lo mismo en el ámbito de sus competencias: repone en sus puestos a los cargos destituidos ilegalmente vía artículo 155, restaura el servicio exterior de la Generalitat, recompone los departamentos devastados por la intervención española, reclama la liberación de los presos políticos e insiste en investir a Puigdemont; devuelve los derechos a los ciudadanos y la dignidad a las instituciones. ¿Por qué, según los medios, está bien que lo haga el gobierno español y no el catalán? 

La cuestión radica en la expresión "el ámbito de sus competencias". Para el gobierno español, el parlamento español, los jueces españoles y los españoles españoles, ese ámbito es el autonómico y no da para las dichas y otras alegrías. Para el independentismo catalán ese ámbito es el de soberanía de la República, ejercida en condiciones de constricción por fuerza mayor, pero soberanía en todo caso.

Es imposible que ambos puntos de vista coincidan en algo. Ni siquiera en el punto de fuga. De este modo y dado que el presidente Torra  bien pudiera ser Torre y hasta Torreón, el gobierno no tiene otro remedio que hacer como que no se entera porque, si se da por enterado, tendrá que aumentar la población de presos y exiliados políticos, intensificando el problema. Es decir, el gobierno tiene que hacer como que no ve una clara situación de poder dual en España, de un lado el Estado español y, de otro, la Generalitat que, sin reconocimiento formal de parte, de hecho lo es. 

Hay un territorio jurídicamente del Estado español pero políticamente exento que coincide con la República Catalana, esa que según el gobierno central no existe, pero actúa. El presidente Torra piensa pedir al rey formalmente que se disculpe por la violencia del 1-0. El MHP es una buena persona. Otro le pediría que se disculpase de las dos cosas: el 1.O y el discurso del 3 justificándolo. Por lo demás, si Felipe VI quiere, puede tomar ejemplo de su padre, ponerse ante la pared con gesto compungido recitando: "Me he equivocado. Lo siento. No volverá a suceder". Que un presidente de govern republicano exija disculpas al rey entra en los principios de la dignidad ciudadana, pero no entre los del servilismo monárquico. Si el legislador español admite que el rey es inmune, ¿cómo va a aceptar que se le exijan disculpas? El poder dual, republicano en Catalunya y monárquico en España. 

Acepten ya que tienen un poder dual que debe negociar en condiciones de igualdad de gobierno a gobierno. Y no solo poder dual. También hay un territorio y una población exentas. Los tres elementos del Estado, poder, territorio y población. O de fragmento de Estado, usando la expresión de Jellinek. Felipe de Borbón no puede entregar los premios de la Fundación Princesa de Girona porque la ciudad lo tiene declarado persona non grata, así como al virrey Millo. Esto en tiempos del Rey Sol no pasaba. En tiempos de Franco, el sol de él y de su padre, tampoco.  Ni valer el fuero por la fuerza puede el rey porque habría que obligar a los gironins a asistir al acto a punta de bayoneta y ya se sabe, según célebre dicho, que con las bayonetas puede hacerse todo menos sentarse en ellas. Tendría que traer el auditorio a base de fletar autobuses con bocata, al estilo del día de la Raza. No ha lugar. El rey es persona non grata y la República es por definición territorio exento de monarcas. Els catalans no tenim rei. Mi dispiace, maestà. 

Son encomiables los esfuerzos dialogantes del gobierno, aunque no tan vistosos como los exabruptos del ministro Borrell, llamando a la discordia civil; ese ministro de Exteriores cuyo único exterior es Catalunya. El intento de Batet de resolver el conflicto político por la vía del diálogo es aun más encomiable; pero no tiene pasado ni futuro; solo un titilante presente. No tiene pasado porque ya vale a los socialistas descubrir ahora que se trata de un problema político cuando fueron los principales defensores de la criminalización del procés, su judicialización y la aplicación más severa si se podía del 155. 

Y tampoco tiene futuro. Por supuesto que se puede dialogar y dialogar y dialogar cuanto se quiera sobre reformas constitucionales, milagros federales, resurrección de los estatutos muertos y otras cuestiones quodlibetales. Pero hay un asunto que es previo y requisito indispensable: se dialogue sobre lo que se dialogue, los presos políticos deben ser liberados sin cargos. No es posible construir nada racional o humano sobre la injusticia y el sufrimiento de inocentes. 

El consabido argumento, usado ya por el gobierno anterior de la separación de poderes y la jurisdicción de los tribunales es una repetición de la falacia que demuestra cómo la voluntad de diálogo a base de reconocer el carácter político del conflicto es falso. Fue el gobierno anterior el que metió en la cárcel (descabezó, para ser más precisos, como decía la vicepresidenta de infeliz memoria) a los presos políticos; el gobierno actual debe liberarlos. De lo contrario, la recuperación de derechos será para unos pero no para otros.

lunes, 11 de junio de 2018

El pirómano

Decía Palinuro ayer:
y eso que todavía no ha entrado en acción el aparato Borrell. Acaba de hacerlo, en la televisión y en plan bronca, agrediendo y mintiendo. Todos los catalanes, y él lo es, saben que Catalunya no está al borde de ningún enfrentamiento civil. Él, en concreto, sabe que la única violencia en Catalunya viene de los nacionalistas españoles oriundos o que allí se desplazan. Y lo sabe porque es uno de los que los alientan cuando se manifiesta con ellos y con lo más reaccionario de la España franquista. 

Lo sabe de sobra cuando sostiene que los actos públicos del bloque nacional español, con Societat Civil Catalana a la cabeza no han generado violencia alguna, siendo así que hay docenas de vídeos que muestran lo contrario y también puede mirarlo en los libros de Jordi Borràs, testimonios gráficos inapelables de un tiempo y un país. 

Por lo demás, estas provocaciones públicas a cargo de matones ultraespañoles, las bandas "descontroladas", solo se hacen ver a base de armar camorra, esa que sirve al ministro para vender la idea del "enfrentamiento civil". En cuanto convocan a algo, se reúnen dos docenas, todo lo más cuarenta abanderados del Imperio, como los que ayer fueron a dar la matraca a TV3, a pedir que la cierren. Definitivamente, esos grupos y bandas de provocadores no son un verdadero riesgo de enfrentamiento civil de una población que ha dado muestra de una convivencia pacífica ejemplar. Y todavía lo serían menos si no estuvieran funcionando los vínculos mas o menos ocultos entre los "incontrolados" y los que los controlan. No, no hay más riesgo de enfrentamiento civil que el que traigan unos gobernantes autoritarios y represores, dirigidos por un pirómano, quien ya amenazaba hace unas fechas con que llegaremos a las manos.

Borrell no es un político adecuado para un gobierno que pretenda, como dice, dialogar con Catalunya. Su intransigencia, su visceralidad y su altanería, que concentra todo el anticatalanismo de la vieja guardia socialista, darán al traste con los esfuerzos reformistas de sus compañeros de equipo, algunos de los cuales le parecerán vendepatrias por lo dialogantes.

Es el caso que el nacionalismo español, incapaz hasta la fecha de abordar el conflicto catalán con inteligencia y sentido democrático se encuentra ahora con una duplicación de tarea que no por esperable ha de resultar menos complicada para la conducción del Estado. Ayer también, una cadena humana de más de cien mil personas cubrió los 220 kms que separan las tres capitales vascas, en demanda del derecho a decidir de los vascos. Los vascos que se han hecho catalanes. La vía catalana que llega a Vasconia.

Catalunya no ha estado nunca al borde de un enfrentamiento civil y quienes sí lo estuvieron, los vascos, han dejado atrás esa etapa y se han sumado al carro de la revolución catalana. O han puesto el suyo en marcha pari passu para que no se pique nadie. Y el movimiento vasco trae pinta de ser tan transversal como el catalán. Esa cadena organizada por la plataforma Gure Esku Dago ("está en nuestras manos") tiene el apoyo de todos los partidos nacionalistas, incluido el PNV así como de las instituciones vascas. Es un movimiento tan amplio, profundo y coordinado como el catalán.

Si en el gobierno creen que cabe seguir con la respuesta represiva judicial y unos retoques (por lo demás imposibles) de la Constitución es que no saben en dónde están. Esto no es una crisis de funcionamiento con unos conflictos de partidos sin más alcance. Es una crisis constitucional que pone en cuestión la estructura misma del Estado. Y no va a arreglarse con más policía, más represión, más jueces y menos todavía teniendo que dividir las fuerzas en el doble frente vasco-catalán.

En estas condiciones todo cuanto se diga del gobierno de Sánchez, incluso lo que el mismo gobierno dice al hablar de su duración, será a beneficio de inventario de unas elecciones generales anticipadas inevitables. Un panorama interesante, teniendo en cuenta que el govern tiene cuatro años por delante...en principio. Verdad es que el central puede axfisiar de tal modo al catalán que fuerce elecciones anticipadas en Catalunya. Pero también lo es que el independentismo puede hacer caer el gobierno socialista igualmente votándole en contra o absteniéndose.

En esas elecciones generales la cuestión interesante que se plantea al independentismo catalán es si participar en ellas o no. Pero eso será un poco más adelante y mientras se va viendo cómo toman los herederos del Imperio la segunda amenaza separatista.

lunes, 4 de junio de 2018

Ni cien minutos

No ha terminado Sánchez de desempacar en La Moncloa y ya lo tienen cercado y sometido a fuego graneado. En un ensayo del tipo de oposición bronca, montaraz, de jabalí que empezará el PP ahora mismo, el macarra Hernando deslegitima el resultado de la moción de censura y trae a colación la idea del golpe de Estado que, al parecer, han dado los aliados de Sánchez. Considerándose despojados inmoralmente de lo que es suyo, lo que les pertenece por derecho divino, esto es, el poder, se disponen a torpedear sus propios presupuestos en el Senado, un depósito de carcamales de extrema derecha dispuestos a hacer lo que se les ordene. Cualquier cosa por obstaculizar e impedir el gobierno del PSOE.

Por supuesto, el sonsonete, que ya empieza a oírse, es la exigencia de nuevas elecciones. Nunca falla, cuando la derecha las pierde en la forma que sea tarda horas en pedirlas nuevas. En este caso, minutos. Según leo, ya las piden también los héroes de la vida social y mediática, como Nadal y Belén Esteban. 

Es claro, no van a darle tiempo ni de sentarse en su despacho. La trasmisión de poderes será un espectáculo de atrocidades de la banda gurteliana y habrá todo tipo de juego sucio, ocultación, destrucción, boicoteos, etc.  En su propio partido, la baronía anda agitada e inquieta y las viejas glorias vigilan de cerca cualesquiera aficiones negociadoras de Sánchez con la hidra del independentismo. Sigue siendo una de las cabezas del triunvirato del 155 y la que más embestía, pidiendo prolongar el artículo de marras y reformar de paso el Código Penal para convertir en delito de rebelión el mero independentismo. Es algo primitivo, pero muy eficaz por estos pagos: no se puede ser independentista igual que antaño no se podía ser masón o arriano. 

Sánchez se mueve con sigilo, escarmentado de épocas pasadas y rumia en secreto su gobierno. Según parece hay una perspectiva de echar mano a figuras relevantes aunque no militantes del PSOE, una idea de gobierno de notables con lo que se quiere dar a entender que esto va en serio, no depende de las vicisitudes del partido y se es consciente de la gravedad de la situación.

C's y Podemos, cada uno por razones distintas, han quedado desdibujados en la peripecia de la moción. Rivera ha dado un paso en falso y su inutilidad ha quedado en evidencia. Podemos, viéndose obligado a encumbrar a quien había venido a "sorpassar", hace de necesidad virtud y habla de los sacrificios en pro del objetivo esencial de librar al país de Rajoy.  Pero hay desencanto en la negativa de Sánchez a la coalición, motivo por el cual, los morados se resignan a estar en la oposición al gobierno al que habían apoyado. 

Los vascos, decisivos en la moción, ya están preparando una batería de reformas (incluida una constitucional) que encamine a Euskadi por una vía de independencia confederal. Vista la incapacidad de Sánchez para entender el conflicto España/Catalunya tengo poca duda de que menos entenderá el España/País Vasco

Por supuesto, los catalanes proveen el sonido de fondo de los tambores lejanos. El govern de Torra es de un independentismo incuestionable. El gesto de la fachada del Palau de la Generalitat deja bien claro su espíritu republicano beligerante. Ni los cien minutos mencionados. Sánchez se ha encontrado la pancarta sobre la libertad de los presos políticos mientras negaba que estos existieran. Alguien podría decir que cabría esperar un trato más suave pero otro le contestaría que no es suavidad lo que el PSOE parece llevar a Catalunya sino, al revés, más represión e involución. El episodio de la moción de censura de Badalona, con una alianza del PSC con el PP y C's así lo prueba. 

Y junto a la beligerancia republicana, un espíritu de negociación y diálogo ofrecido a España. Torra dice estar esperando cuáles son las propuestas de Sánchez para Catalunya. No parece, sin embargo, muy claro que el secretario general del PSOE y hoy presidente del gobierno esté dispuesto a plantear propuestas al Le Pen catalán. 

Mucha gente, incluso próxima al gobierno, pide que se acerquen los presos políticos a su tierra. Muestran buena intención pero pésimo cálculo. No es el acercamiento lo que ha de pedirse sino la liberación completa. Carece de sentido seguir con una farsa judicial que se puso en marcha con un objetivo político una vez que este ha fracasado clamorosamente pues el independentismo catalán es hoy más fuerte y tiene mejores perspectivas que nunca.  

domingo, 3 de junio de 2018

Tarjeta de visita: los presos políticos

La última vez que Pedro Sánchez se refirió a los presos políticos en España fue para negar su existencia. Para él no hay "presos políticos". Ignoro si también completó como hacen los de la banda pepera, hablando de "políticos presos". O sea, como Zaplana. Me extraña que alguien de izquierdas sea incapaz de ver las diferencias entre Zaplana Y Junqueras. Si no las ve cuando son patentes a primera vista, realmente no merece la pena seguir hablando. Hay que pasar a defenderse. Porque si alguien sostiene que no hay diferencias entre Zaplana y Junqueras, solo puede hacerlo de mala fe y frente a la mala fe, poco es lo que cabe razonar. Lo dicho, a defenderse.

Defensa es la iniciativa de la Generalitat de colgar un enorme cartel en la fachada del Palau de Sant Jaume pidiendo la libertad de los presos políticos, de esos que no existen, según Sánchez. Apenas nombrado presidente del gobierno español, Sánchez ya "razona" como Rajoy: negando la existencia de lo que no le gusta. Para el presidente de los sobresueldos, no habría consulta del 9N 2014 y no hubo consulta del 9N 2014; no habría referéndum del 1-O y no hubo referéndum del 1-O; no habría declaración de independencia republicana y no hubo tal; no hay presos políticos y Sánchez retoma la falsedad de la banda de malhechores y la hace suya: no hay presos políticos.

Pero el hecho es que los hay y su liberación ha sido la primera exigencia del gobierno de Torra. Sánchez puede seguir la vía neurótica de su predecesor y obstinarse en negar la realidad y la realidad acabará negándolo a él como ya ha tachado al presidente de la Gürtel y el apaleamiento de ciudadanos el 1-O. Claro que hay presos y exiliados políticos en España y, por cierto, injustamente tratados en relación con los presos comunes. Claro que la lucha por su liberación es el punto primero del programa del govern de la Generalitat, lo que demuestra la absoluta ineptitud de quien diseñó toda la operación de represión en Catalunya, Soraya Sáez de Santamaría. Y claro igualmente, que el gobierno español no puede permitir que la bandera española no ondee en el Palau y sí, en cambio, la pancarta por los presos políticos con la que, además, Torra pone en evidencia el camaleonismo y la hipocresía de Ada Colau. 

La cuestión es si el gobierno de Sánchez está en situación de obligar a la Generalitat a cumplir la legislación sobre banderas y retirar el cartel de los presos. Y no lo está. Otra parcela más de soberanía española desalojada por la soberanía catalana. Este es el procedimiento por el cual la República está consolidándose de hecho, gradualmente, ante la creciente impotencia del Estado, cada vez más fallido e incompetente. 

Desde el nombramiento de las nuevas conselleres se han escuchado voces criticando al govern de Torra el haberse acomodado a las exigencias españolas, haber aceptado su ilegal legalidad, llegando al extremo de dudar de su compromiso con el objetivo final de la República Catalana independiente. Pero las declaraciones y actos del presidente son inequívocos: la hoja de ruta a la independencia y la República se mantiene, queremos la liberación de los presos y la anulación de todos los expedientes represivos del tipo que sea, judicial, político, económico, policial, etc. 

El problema, obviamente, es para Pedro Sánchez. Su partido, en especial sus sectores más reaccionarios, como Rubalcaba, Díaz, Bono, etc y algunos activos hoy en su entorno, como Ábalos o Puente, no le dejan ni acercarse a los independentistas. Por otro lado, su exclusión de Podemos del gobierno no lo hará bienquisto a los ojos de los morados, si bien es cierto que, dada su confusa ambigüedad, apenas será útiles en el contencioso catalán.

Porque ese es el problema real del Estado español ahora mismo, el que de verdad compromete su supervivencia. Ayer suponía Palinuro que el PSOE optaría por un gobierno apoyado en "geometría variable", juntando una política social progresista con el apoyo de Podemos y los indepes y una nacional reaccionaria imperial españolista con el apoyo del PP y C's. Lo cual está bien, revela decisión, pero no un conocimiento aceptable de la realidad con la que se encuentra. Esta se condensa en una figura concreta: la existencia de dos poderes -la dualidad- antagónicos que luchan por el mismo territorio, España y Catalunya. La segunda, emergente, la primera, claudicante.

Heredero de un régimen secularmente corrupto y tiránico, obra de una oligarquía inculta, esquilmadora, nacional-católica, con cuarenta años de franquismo y otros cuarenta de democracia falsa o Potemkin, el sistema político de la Constitución de 1978 ha llegado a su fin, por su incapacidad para hacer frente a la crisis territorial constitucional catalana. 

La República catalana acabará siendo una realidad incuestionable por incapacidad de la monarquía española para conservar a Catalunya. España la perdió para siempre con la salvaje represión policial del 1-O y la siniestra, amenazadora y estúpida comparecencia del rey dos días después en un discurso para defender al gobierno de los piolines y el "a por ellos" y amenazar a los catalanes sin contar con ellos para nada.

¿Qué puede hacer Pedro Sánchez para evitar la perspectiva de la separación final de Catalunya?

Si este Pedro Sánchez es el de la prolongación del 155, el "respeto a la ley", la reforma del Código Penal para criminalizar a los indepes y la intención de establecer la dictadura en Cataluña, no podrá hacer nada. 

viernes, 25 de mayo de 2018

Una de abajofirmantes

Ayer tuve el honor de presentar la declaración firmada por intelectuales y artistas catalanes (con dos o tres firmas de españoles) en contra de la represión y por la República Catalana. Lo hice después de asistir a un xerrada contra el 155 con miembros del departament de interior de la Generalitat en mitad del carrer y antes de sumarme a un sopar groc en Figueres en el que se recogieron más de 10.000 euros para la caja común de resistencia y ayuda a los presos. Enorme orgullo, francamente. Escuché a Montse Bassa, hermana de Dolors, presa en Alcalá Meco y dije lo que pensaba sobre los presos políticos y lo que, en mi opinión, es preciso hacer para sacarlos de la cárcel. Si me llega vídeo del acto (así como del del dpto de Interior), lo subiré a Palinuro.

En la declaración, que se presentaba en el "espai Vila Webb", con participación de Vicent Partal, director del diario, no cupimos en el salón previsto y fue necesario repetir luego el acto en el exterior.

Una conclusión se saca de los tres actos: aquí no se para nada en tanto siga habiendo presos/as y exiliados/as políticos/as.


jueves, 24 de mayo de 2018

¿Es una rebelión? No, Sire, es una revolución

Mi artículo de ayer en elMón.cat, titulado La revolución catalana, en el que, con el ánimo más constructivo posible, se pretende aclarar a los jueces la diferencia entre una rebelión que se afanan en buscar y no encuentran y una revolución que se encuentran a cada paso sin buscarla. Aclaración necesaria porque en la formación intelectual de sus señorías impera una lógica franquista que no les permite ver la realidad. No existe rebelión porque no hay violencia. Hay una revolución. Pero esta no puede perseguirse penalmente. No es un cocncepto jurídico, sino prejurídico, político, sociológico, filosófico. No es un delito. Más fríamente: la revolución solo es delito si fracasa porque, entonces, los vencedores juzgarán a los vencidos con su código y los acusarán de rebelión. Eso es lo que hizo Franco: condenó por rebelión a quienes habían defendido la legalidad frente a su rebelión. Que esto fuera justo o no, en aquella situación de dictadura, era indiferente. Como lo es ahora en la de dictadura actual.

Pero eso es solo si la revolución fracasa. Si triunfa se inaugura un orden jurídico nuevo en el que aquella acusación de rebelión se reduce a lo que es: un disfraz jurídico de una persecución política, ideológica, contra el independentismo. Que la revolución no violenta, democrática, transversal, fenómeno político articulado a través de la desobediencia y la resistencia pacífica, triunfe o no, no depende de los tribunales, sino de la correlación de fuerzas entre el independentismo y el nacionalismo español en el contexto internacional de hoy. 

Aquí, la versión castellana:

La revolución catalana


Sus señorías están desconcertadas. Llevan seis meses hablando de rebelión y esta no se manifiesta por lado alguno; al menos según su propia definición que exige la presencia de violencia. Violencia de verdad, no la imaginaria. No un ceño fruncido, una voz más alta que otra o algún gruñido. Violencia en serio. Como la que ejercen las fuerzas de seguridad del Estado cuando reciben la orden de apalear ciudadanos sin miramientos. De ahí, para arriba. Violencia como el atentado de las Ramblas. Y de eso no hay ni rastro en la acción del movimiento independentista que lleva años ejerciéndose y en todo tipo de contextos. No hay violencia y no pueden inventársela, aunque lo intentan. Por tanto, no hay rebelión.

Lo que hay es una revolución. Pero esta no está en el código penal, no es un delito. Es un concepto político y hasta filosófico pero no jurídico. Y, sin embargo, en cuanto alteración radical del ordenamiento jurídico es el peor y más general de los delitos. Pero no se puede castigar por no estar definido como tal. Y no se puede castigar porque, además de lo problemático de la definición, el derecho penal de la modernidad, como el civil, nace precisamente de una revolución, la francesa. En realidad, la rebelión no es más que una revolución fracasada y reprimida por el poder. Cuando triunfa, nadie la condena y hasta es la fuente del derecho.

Es el caso de la revolución catalana, a la que el Estado, evidentemente, no puede hacer frente porque no la entiende. Hace años que los comportamientos individuales y colectivos del independentismo catalán no encajan en los tipos delictivos del derecho penal español. Como tampoco lo hacen en los esquemas mentales de los políticos que rivalizan (o debieran rivalizar) por conseguir la gobernación del Estado. Aplican estos concepciones estereotipadas trasnochadas, incapaces de dar cuenta de la novedad del independentismo catalán. Y llegan al delirio. El señor Sánchez ha arremetido contra el “supremacismo” y “racismo” del señor Torra con una base documental falsa y manipulada con auténtica pasión justiciera. Lo ha comparado con Le Pen muy contento de haber encontrado un supuesto punto débil en el adversario, lo que le ahorra tener que razonar por qué está en contra de las demás cuestiones. Sin embargo resulta que el señor Torra no es racista ni xenófobo y, para amigos de Le Pen, los socios de Sánchez, C’s, que se fotografían gustosos con cuanto lepenista encuentran y andan en negociaciones con el señor Valls, el de la expulsión de las niñas gitanas.

Esta obstinación en que nada se mueva, en que no hay innovación, muy típica de España, va contra el ciclo largo de cambios que se viene dando en Europa desde el fin de la guerra fría y la división en bloques. Todo el sistema político continental ha tenido y sigue teniendo cambios de gran envergadura. Han aparecido y desaparecido Estados, han cambiado regímenes políticos, han mutado o se han reformado estructuras constitucionales, ha habido cambios radicales de sistemas de partidos, las fronteras heredadas de la guerra han mudado, se han creado y destruido asociaciones, alianzas y coaliciones de todo tipo, las ideologías han resucitado y son administradas por los medios de comunicación.

Algunos ejemplos de innovaciones y singularidades: en Portugal hay un gobierno de unidad de la izquierda que funciona; en Italia se inicia un curso tempestuoso de la mano de dos partidos que todos califican de antisistema, La Liga y el M5 estrellas, por el que nadie daba un euro hace un par de años; la UE, aquejada de Brexit, tiene que encontrar una nueva forma de justificación y organización.

En ese clima europeo de cambio y mudanza, la revolución catalana como un movimiento transversal, sin distinción de clases, pacífico, cívico, democrático con un enorme respaldo social a través de asociaciones que forman un entramado con gran capacidad de movilización es un fenómeno nuevo para el Estado. No lo es en sí mismo, pero sí para un Estado que jamás se vio obligado a enfrentarse a él más que por la fuerza de las armas. Y ahora no es el caso. Y no sabe qué hacer.

La falta de competencia y experiencia de los políticos españoles se debe a que nunca han tenido que hacer política de verdad. Nunca por ejemplo ha habido gobiernos de coalición en España desde la muerte del dictador. Su espíritu es de imposición y no de negociación y, a base de perseverar en ese error, a base de abordar una cuestión política como una de orden público, a base de judicializar y, por tanto, cegar, toda posibilidad de entendimiento, han llevado la situación a un punto de todo o nada.

Un punto en el que creen que van a ganar porque el nacionalismo español tiene la fuerza y la emplea y el independentismo catalán está “descabezado”, maniatado, controlado e intervenido. Da la impresión, sin embargo de que es al revés: el nacionalismo está al final de la escapada pues únicamente puede conservar su dominio en Catalunya por medios represivos, a través de una dictadura de hecho que no podrá prolongar.

Enfrente se encontrará una sociedad en revolución, no en rebeldía, que no está dispuesta a ser gobernada como una colonia. Y la desobediencia civil y la resistencia pacífica de esa sociedad acabarán prevaleciendo sobre la imposición.

Hoy, jornada democrática

Hoy hay convocados diversos actos democráticos de lucha por las libertades y la democracia así como de solidaridad con los presos políticos y por su inmediata liberación. Me sé algunos.

A propósito de los presos políticos la fulminante detención de Eduardo Zaplana, seguida de la de otros pájaros como Juan Cotino y su sobrino con sus efluvios de cosa nostra tiene al personal boquiabierto. No por los delitos imputados que, al fin y al cabo, son los habituales: cohechos, malversaciones, blanqueo, fraudes, comisiones, sino por la enésima comprobación de que este país ha estado y está gobernado por delincuentes.

Y espérese la sentencia sobre la caja B del PP, que está al caer. Cosa de averiguar cómo podrá probar M. Rajoy que no sabía nada de ella cuando de ella cobraba.

Bueno, en todo caso, zanjan esa cuestión de si se trata de presos políticos, como dicen los independentistas o de políticos presos, como dicen los del 155. Se trata de presos políticos, los indepes, y de políticos presos, los del PP.

A las 14:00 en el passeig Sant Joan-Diputación tendremos una xerrada sobre el apasionante tema del art. 155, su injusto pasado, su ilegal presente y su imposible futuro. Convoca la Assemblea de Treballadors/es per a la defensa de las institucions catalanes. Departament d'Interior. Obviamente un colectivo con una problemática específica con el que no solo es preciso hablar sino, sobre todo, al que hay que escuchar.

Después de este acto, a las 16:00, el gran Vicent Partal y un servidor presentamos una declaración en contra de la represión y a favor de la República. Es iniciativa muy laudable del Col.lectiu Pere Quart en defensa de la literatura catalana a les aules. Lleva la firma de numerosos intelectuales y profesionales catalanes y algunos, escasísimos, ¡ay!, españoles.  Será en el llamado "Espai Vila Web", carrer Ferlandina, 43, Barcelona. Abierto al público. Se pide la libertad de los presos políticos, el retorno de los exiliados, el levantamiento de las sanciones, el cese de la intervención de la Generalitat, la devolución a Catalunya de sus instituciones de autogobierno.

Por último, acabaremos la jornada con un sopar groc solidari en Figueres, en el restaurante Pa Volador a las 21:00. Un convivio, un ágape solidario con los presos políticos, que necesitan el apoyo espiritual y material de aquellas/os a quienes representan muy dignamente y con gran sacrificio personal y familiar. 

Creían los del 155 que la extremada dureza en la represión tendría un efecto aniquilador, que "descabezaría" el movimiento, rompería el espinazo de la resistencia y acallaría por amedrentamiento el independentismo. Aplicaron la plantilla del País Vasco mecánicamente. Por eso están tan interesados en vincular el independentismo a ETA. Sin embargo, la combinación de brutal represión instantánea y momentánea del 1-O con la no menos brutal prolongada en el tiempo de los encarcelamientos injustos a la mínima de cambio y la dispersión de los presos han conseguido lo contrario de lo que pretendían. Es completamente estúpido, pero han proporcionado al movimiento independentista una motivación simbólica de carácter moral que ellos (entre los que abundan los Zaplanas) son incapaces de entender. Incapaces de entender que no uno o dos o dos docenas, sino millones de catalanes no están dispuestos/as a llamar "normal" a una situación en la que sus legítimos representantes están en la cárcel o en el exilio.

Y no será porque no se les haya advertido hasta la saciedad: la represión cerrada, ciega, sin contrapropuesta de ningún tipo,  es contraproducente. La dictadura provoca la desobediencia civil legítima. La tiranía, la resistencia pacífica. 

Esto es Europa, señoras y señores, siglo XXI. Los gobiernos no pueden hacer lo que quieran con sus pueblos.  

miércoles, 23 de mayo de 2018

Mañana jornada democrática

Mañana hay convocados diversos actos democráticos de lucha por las libertades y la democracia así como de solidaridad con los presos políticos y por su inmediata liberación. Me sé algunos.

A propósito de los presos políticos la fulminante detención ayer de Eduardo Zaplana, seguida de la de otros pájaros como Juan Cotino y su sobrino con sus efluvios de cosa nostra tiene al personal boquiabierto. No por los delitos imputados que, al fin y al cabo, son los habituales: cohechos, malversaciones, blanqueo, fraudes, comisiones, sino por la enésima comprobación de que este país ha estado y está gobernado por delincuentes.

Y espérese la sentencia sobre la caja B del PP, que está al caer. Cosa de averiguar cómo podrá probar M. Rajoy que no sabía nada de ella cuando de ella cobraba.

Bueno, en todo caso, zanjan esa cuestión de si se trata de presos políticos, como dicen los independentistas o de políticos presos, como dicen los del 155. Se trata de presos políticos, los indepes, y de políticos presos, los del PP.

En todo caso, a las 14:00 en el passeig Sant Joan-Diputación tendremos una xerrada sobre el apasionante tema del art. 155, su injusto pasado, su ilegal presente y su imposible futuro. Convoca la Assemblea de Treballadors/es per a la defensa de las institucions catalanes. Departament d'Interior. Obviamente un colectivo con una problemática específica con el que no solo es preciso hablar sino, sobre todo, al que hay que escuchar.

Después de este acto, a las 16:00, el gran Vicent Partal y un servidor presentamos una declaración en contra de la represión y a favor de la República. Es iniciativa muy laudable del Col.lectiu Pere Quart en defensa de la literatura catalana a les aules. Lleva la firma de numerosos intelectuales y profesionales catalanes y algunos, escasísimos, ¡ay!, españoles.  Será en el llamado "Espai Vila Web", carrer Ferlandina, 43, Barcelona. Abierto al público. Se pide la libertad de los presos políticos, el retorno de los exiliados, el levantamiento de las sanciones, el cese de la intervención de la Generalitat, la devolución a Catalunya de sus instituciones de autogobierno.

Por último, acabaremos la jornada con un sopar groc solidari en Figueres, en el restaurante Pa Volador a las 21:00. Un convivio, un ágape solidario con los presos políticos, que necesitan el apoyo espiritual y material de aquellas/os a quienes representan muy dignamente y con gran sacrificio personal y familiar. 

Creían los del 155 que la extremada dureza en la represión tendría un efecto aniquilador, que "descabezaría" el movimiento, rompería el espinazo de la resistencia y acallaría por amedrentamiento el independentismo. Aplicaron la plantilla del País Vasco mecánicamente. Por eso están tan interesados en vincular el independentismo a ETA. Sin embargo, la combinación de brutal represión instantánea y momentánea del 1-O con la no menos brutal prolongada en el tiempo de los encarcelamientos injustos a la mínima de cambio y la dispersión de los presos han conseguido lo contrario de lo que pretendían. Es completamente estúpido, pero han proporcionado al movimiento independentista una motivación simbólica de carácter moral que ellos (entre los que abundan los Zaplanas) son incapaces de entender. Incapaces de entender que no uno o dos o dos docenas, sino millones de catalanes no están dispuestos/as a llamar "normal" a una situación en la que sus legítimos representantes están en la cárcel o en el exilio.

Y no será porque no se les haya advertido hasta la saciedad: la represión cerrada, ciega, sin contrapropuesta de ningún tipo,  es contraproducente. La dictadura provoca la desobediencia civil legítima. La tiranía, la resistencia pacífica. 

Esto es Europa, señoras y señores, siglo XXI. Los gobiernos no pueden hacer lo que quieran con sus pueblos.  

martes, 22 de mayo de 2018

La conquista del Estado

En las memorias de quienes vivieron los años oscuros del nacimiento de los fascismos suele aparecer una observación: al principio, la gente normal, se tomaba a risa aquellas formaciones y organizaciones de exaltados y radicales. Hasta que los llantos y la sangre anegaron Europa.

El fascismo tiene siempre un punto ridículo, pero escasa gracia. En efecto, las redes hicieron picadillo el discurso patriótico del político catalán. Mucho ingenio, sí; y mucho peligro. El discurso de Rivera fue una típica arenga fascista, al estilo de La conquista del Estado con una retórica joseantoniana. Añádase el comportamiento de los "descontrolados" que van embozados provocando y luego resulta que algunos son de C's y se va componiendo el cuadro del auge de un movimiento de ultras con una base electoral fuerte, alimentada por su demagogia anticatalana llevada a sus últimas consecuencias. 

Demagogia anticatalana pero aplicando tácticas, por asi decirlo, catalanas. Lo que la arenga de Rivera inauguraba era una organización social, al estilo de la que tienen en Catalunya y es un fracaso, la SCC. Aquí se llamará España ciudadana y será interesante ver si prospera como las catalanas.

La prensa apenas ha prestado atención a este acto de vintage fascista cañí (aparición de Marta Sánchez), con la atención al mundo cosmopolita (opción Manuel Valls) y todo envuelto en los gritos de rigor de España, una, grande, libre. El nombre del caudillo está por ver, porque hay competencia.

La que representa el PSOE de Sánchez, que enarbola la misma bandera nacional-española y encabeza la facción más dura del 155, la más beligerante con el independentismo. Hasta el extremo de atacar a Torra por "racista" y compararlo con Le Pen. Es una muestra palmaria del proceso de fascistización del secretario general. A nada que lea los textos de los que habla, verá que Torra no es racista y sabe perfectamente que si alguien en España está relacionado con Le Pen son sus socios C's. El fascismo es así, típicamente proyectista: te acusa de hacer lo que él hace. 

Sánchez apunta alto como candidato al caudillaje nacional-español: quiere prolongar indefinidamente el 155, con mayores restricciones y sin convocatoria de elecciones. 

Como se ha dicho a veces chez Palinuro, esto es la dictadura. Seguramente esa que anhela el socio de Sánchez, que no tiene libertad, pero sí cierta paz y orden.  El mismo que propone restringir las redes sociales  en estado de excepción. Un ámbito que los psicópatas que redactaron la Ley Mordaza pasaron por alto, en donde rige la más descarada libertad de expresión y en donde se confunde la libertad con el libertinaje, como decía Franco. 

Claro que los socialistas no se quedan atrás y proponen modificar el Código Penal para que se tipifique como delito de rebelión cualquier manifestación aunque sea pacífica. A estos efectos, ¿hay alguna diferencia apreciable entre el PSOE y C's? A mi entender, no. Y más; tampoco la hay entre esos y el PP. El triunvirato del 155 impera.

Lo que hay en España es una dictadura de hecho del 155 que, aunque sea levantado si el gobierno corrige su error de vetar la publicación de los nombramientos, lo será muy transitoriamente y con un escrutinio permanente de los actos de la Generalitat que tendrán siempre un grado elevado de confrontación. El 155 estará presente como amenaza extraordinariamente fácil de cumplir pues depende de la aprobación del Senado. 

Como presente estará la resistencia de una población empeñada en recuperar el pleno uso de sus instituciones republicanas y su derecho a decidir.

domingo, 20 de mayo de 2018

La dictadura se sucede a sí misma

Lo dicho. Entre las dos opciones que el bloque independentista tenía (proponer a Puigdemont o un "alter ego" de Puigdemont) había solo un periodo más o menos duradero. Prácticamente, ni periodo ha habido. El gobierno se niega a publicar los nombramientos en el DOG y, por tanto, no serán efectivos... a su ojos. El president Torra los ha citado a tomar posesión el miércoles. Son dos realidades que evolucionan por separado, la República Catalana en situación de excepción y el Estado español que también está sometido a la excepcionalidad que él mismo ha impuesto. Desde el punto de vista de la República, es una situación forzada y artificial, con la que ha de convivir. Desde el del Estado, algo inadmisible pues afecta a la unidad de mando.

La cuestión es si el Estado puede mantener su actitud represiva sin convertirse en una dictadura o gobierno no sujeto a la ley; ni siquiera a su propia palabra. Había un compromiso de levantar el 155 cuando Catalunya tuviera un gobierno legal. Tiene gobierno y es legal. ¿Por qué afirma el gobierno central que no lo es y le niega la inscripción en el BOC? Los presos y exiliados políticos tienen sus derechos políticos intactos en tanto no hayan sido condenados o inhabilitados por sentencia firme. Negárselos es atentar contra ellos. Y como todo esto acabará en una instancia judicial europea conviene guardar nota de los desmanes.

El gobierno insiste en que prolonga el 155 para proteger a la mayoría de los catalanes, pero eso es falso. La mayoría de los catalanes apoya al govern que el Estado boicotea. El gobierno central se empeña en gobernar Catalunya en contra de la voluntad de los catalanes; está actuando como un gobierno tiránico y perdiendo el derecho a exigir obediencia a los ciudadanos a cuyos deseos se opone.

Si se impide la formación del govern por la fuerza bruta, es muy poco probable que el bloque del 155 se allane a establecer algún tipo de diálogo y mucho menos negociación con la Generalitat. Sobre todo ahora que M. Rajoy ha descubierto que C’s y el PSOE le ganan por el flanco nacional-español. El reciente pacto entre PP y PSOE mirando a Catalunya y dejando fuera expresamente a C’s permite ver una estrategia de recuperación del bipartidismo. Los dos partidos dinásticos están amenazados por sendos rivales. Así pues, se refuerzan mutuamente como opciones “respetables” de gobierno y atraen cierto “voto útil” porque dan a entender una posible “gran coalición”, fundamentada en la unión sagrada del supremo interés de España.

Sánchez ha pasado de pedir la dimisión de M. Rajoy a gobernar con él y para él y, a veces, hasta más allá de él. Por ejemplo, cuando acusa a Torra de ser como Le Pen. Eso no lo haría M. Rajoy para quien, claro, Le Pen es OK. Pero sí lo hace Sánchez con mucho rasgarse las vestiduras y mesarse los cabellos en puro estilo fariseo. Así cree justificarse para pedir acto seguido una reforma del Código Penal que castigue como rebelión también las manifestaciones pacíficas. Es decir, a qué engañarnos, que castigue como rebelión el independentismo.

Tengo para mí que todo conspira en favor de unas elecciones anticipadas. Todo son las circunstancias, los ánimos de las partes, los proyectos de los partidos. La prolongación del 155 sin elecciones, con una intervención directa y estricta de Catalunya no deja otra salida que la convocatoria de elecciones que es competencia que conserva la Generalitat. Siempre y cuando el gobierno central no decida arrebatársela a través del 155, cosa que puede hacer cuando quiera.

Añado que, de acuerdo con lo anterior, el plan puede ser hacer coincidir las elecciones catalanas (inevitablemente referendarias) con las generales en España con la propuesta de una gran coalición PP/PSOE. El resultado sería: un govern independentista reforzado por la lista única y un gobierno de gran coalición en España con mayoría absoluta, el añadido del apoyo exterior de C’s y, quizá, una parte de Podemos por aquello del discurso nacional-español.

Una situación pintiparada para entablar negociaciones y deliberaciones constitucionales y, ¿por qué no? constituyentes. Y conste que no estoy prejuzgando qué se haya de constituir y en dónde, aunque tengo mis preferencias.

sábado, 19 de mayo de 2018

De la algarabía al bloqueo

¡Ah, qué tiempos aquellos en que un sonriente Rajoy con las alforjas llenas de mentiras por estrenar calificaba la Diada de 2012 como una "algarabía"! Un zahorí el de los sobresueldos. En media docena de años, la "algarabía" ha conseguido bloquear el sistema político español, según reconoce su heraldo. A quienes anunciábamos el tsunami catalán nos tachaban de agoreros. Lo único que importaba era el bipartidismo, el "sorpasso", la recuperación económica y el gigantesco saqueo de España por la derecha más delictiva que han visto los siglos.

Y ahora resulta que tenemos un estado de excepción de hecho a través del 155, una unión sagrada del nacionalismo español dispuesto a todo, presos y exiliados políticos, intervención de la autonomía catalana, suspensión de la Constitución (paradójicamente mientras celebran su cuadragésimo aniversario), amenaza de dictadura "sin complejos"; amenaza hasta de bombardeo. Se respira paz y sosiego.

No está claro todavía si el gobierna da por real al president Torra y por efectivo su nombramiento o lo considera un ectoplasma, según su costumbre de negar lo que le fastidia. Por si el ectoplasma actúa, La Moncloa ya le marca el terreno de juego pues “actuará” si el MHP designa consellers a presos políticos. Qué significa que actuará es, como siempre, un misterio. El gobierno se remite al juez quien se pronunciará según sus caprichosos e incógnitos designios.

¿Se acuerdan ustedes de los propósitos enunciados por el PSOE de reformar la Constitución para “acomodar” (o algo así) mejor a Catalunya en España? Han encogido y ahora se limitan a ser propuestas de reforma del Código Penal para tipificar como delito de rebelión las manifestaciones pacíficas. Por ese precio, puede proponer abolir sin más el derecho de manifestación. Es una deriva fascista del viejo partido socialista, algo incomprensible. También se pretende privar a los catalanes del derecho de sufragio, como se sigue de que PP y PSOE estén de acuerdo en prolongar e intensificar el 155 si lo ven necesario pero sin incluir convocatoria de elecciones. Es un frenesí dictatorial español.

Del otro lado, Torra envía la carta pidiendo apertura de negociaciones ya. La decisión toca fibra sensible en el bloque indepe por cuanto la CUP no es favorable a negociar nada sino a actuar. En cierto modo, la negociación es una actuación de la República Catalana de hecho. Una negociación de igual a igual. Lo que también toca fibra sensible en el otro lado, subdividido en dieciséis CCAA. Cuestión de ver hasta dónde llega la negociación sin prejuzgar su distancia.

La existencia de presos y exiliados políticos es asunto complicado. Una opción es negar de raíz la legitimidad de la represión y pedir la anulación política de todos los procedimientos, lo cual probablemente conduce a una confrontación inmediata y aguda que daría paso a la desobediencia civil como una forma de resistencia pacífica. La otra opción es aceptar la legitimidad de los procedimientos, ir a los juicios de esta causa política y utilizarlos como plataformas para denunciar los agravios de Catalunya y luchar por la República. Ambas opciones tienen ventajas e inconvenientes, difíciles de desentrañar en una situación muy compleja en la que juegan muy diferentes factores.

En todo caso, con la opción inmediata o en diferido, la respuesta del bloque del 155 es el restablecimiento de la dictadura en Catalunya, argumentándola de modo hipócrita con una acusación de supremacismo a Torra y, por extensión, al independentismo. Todo vale en el molinillo de la demagogia, hasta llamar “Le Pen” a Torra cuando se va del brazo de alguien como Rivera, mucho más cercano al francés.

La situación de bloqueo no puede resolverse mientras se mantenga la absurda judicialización del procés. La carencia de capacidad política de los dirigentes precisamente políticos es pavorosa. La gente no los elige para que creen problemas y destruyan el país y, sin embargo, es lo que hacen dada su mediocridad.

Un solo ejemplo basta. La mencionada barbaridad de prolongar el 155 excluyendo convocatoria de elecciones muestra a las claras su intención: que no pueda cuantificarse el apoyo electoral de las dos opciones independencia/no independencia. Se trata de evitar que quede constancia una vez más de que el independentismo es mayoritario. Porque de quedar, el bloque del 155 deberá admitir que quiere gobernar en contra de la voluntad de la mayoría de la gente, sin su consentimiento. O sea, por la fuerza bruta. En dictadura. Una dictadura española en Catalunya. Parece ya evidente que el llamado "problema catalán" es en realidad un problema español. 

Un gobierno en contra de la voluntad de la gente es una tiranía. De hecho, como se vio el 1º-O solo puede mantenerse por la fuerza bruta, a base de apalear a los ciudadanos. El gobernante tiránico que utiliza la fuerza bruta, la dictadura,  deja de ser un gobernante para conventirse en un persona privada y un delincuente. 

Frente a la tiranía solo cabe la desobediencia.

miércoles, 16 de mayo de 2018

Ánimo dialogante

Hay un ambiente tabernario en que vuelan insultos y groserías desde todas las instancias, altas, medias, bajas e ínfimas, sobre todo ínfimas, generalmente dirigidas contra el independentismo y contra Puigdemont y Torra, por este orden. ¡Cómo han puesto al MHP! Hay quien lo convierte en una mezcla de Hitler, Lenin y Stalin. Más conciliadores, otros lo tachan de supremacista, racista y xenófobo. Tengo entendido que hasta el señor Albiol.

En ese ambiente casi delirante los medios tranquilizan al personal anunciando que el presidente M. Rajoy está dispuesto a negociar pero siempre en el marco de la ley. Contengan la risa pensando en que el presidente podría ofrecer diálogo al margen de la ley. Podría, tratándose de este presidente. Quédense con la idea de diálogo para calibrar su buena fe.

Rajoy habla de diálogo, no como oferta, sino como respuesta. La oferta vino del presidente de la República Catalana en el exilio y el presidente del govern de la Generalitat. Como siempre. Pero, además, la respuesta se ha formulado tras haber mantenido una reunión con el PSOE en la que han amenazado al govern con un 155 más duro, de juzgarlo (ellos, por supuesto) necesario. Más duro, obviamente, quiere decir secuestro de los medios públicos de comunicación en Catalunya e intervención directa de la escola catalana. Se añade que, además, ahora no habrá elecciones.

La dictadura.

Y de la mano del PSOE. Este prácticamente la da por hecha y con contundencia, dice, "si el camino es el que está anunciando Torra". Amenaza sobre amenaza, se arroga el B155 una facultad de supervisión que convierte a la Generalitat en la delegación del gobierno central. Al proyecto se sumará hoy sin duda C’s con todo entusiasmo ya que no quiere oír hablar de elecciones. Y los socialistas invitan asimismo al plan al cuarto partido nacional, Podemos, con argumentos que hacen destrozos en él.

Al parecer, la mejor manera de atraer a los catalanes a un proyecto común voluntariamente no es teniendo ese proyecto común y negociándolo con ellos. El mejor modo es tratar a Catalunya como una colonia y despojar a sus habitantes de sus derechos, incluso el de elegir a sus representantes.

Es obvio que el aumento de la represión no eliminará el movimiento independentista. No lo creen ni quienes lo hacen. No aspiran a vencer, pero sí a estabilizar una situación de inestabilidad e inseguridad provocada por ellos mismos a través de sus poderes dictatoriales. A ese espíritu debe de obedecer la siniestra advertencia que circula por las redes: “os montaremos un Ulster que vais a cagaros” o algo similar.

La respuesta a una oferta de diálogo "sin condiciones" es una contraoferta de sometimiento. Una oferta de una burla de diálogo. Se entiende por qué la CUP precisa que su objetivo es la independencia, no dialogar. Es la forma de diálogo que faltaba, el no-diálogo. Por lo demás, se equivocará quien crea que esta posición de ir a la independencia sin diálogo es minoritaria. Encuentra un amplio eco en las organizaciones sociales y los CDRs.

martes, 15 de mayo de 2018

La República Catalana y el horizonte penal del govern

Resumen breve de la situación: Torra ha superado el trámite de la investidura en una condiciones muy difíciles. Enfrentado a un ataque maligno y demencial que no solo no respeta los 100 días de cortesía parlamentaria sino el mero hecho de la investidura, es el 131 presidente de la Generalitat. Todos los comentaristas españoles han formado un coro denigratorio y amenazador. Torra es un racista, un supremacista, un xenófobo, un antiespañol que debe tener cuidado con lo que hace y dice y, si falta a la ley, M. Rajoy está dispuesto a seguir aplicando el 155 con el apoyo de PSOE y C's. 

En realidad, no es el gobierno el interlocutor en esta lucha, sino el conjunto del Bloque del 155, con el entusiasta apoyo del PSOE, de C's y de buena parte de Podemos. Esta parte o sector crece en la medida en que ve que la falta de un discurso nacional-español le restará votos en España, lo único que le importa, pues, a pesar de querer asaltar los cielos, su cálculo se orienta exclusivamente a las elecciones y los escaños conseguidos. No es el PP solo el que se enfrenta al independentismo, sino el conjunto del sistema político español, las tres cuartas partes del Congreso (más del 90% si llega el caso), la totalidad del sistema mediático, el poder judicial, convertido en el vehículo de la política represiva y, por supuesto, el electorado que, cuando se trata de reprimir a los catalanes, forma una piña, una unión sagrada capitaneada por lo más corrupto y reaccionario del Estado. 

El procés sigue y mantiene firme la unidad de acción de las fuerzas de esta revolución: las instituciones, los partidos, las organizaciones sociales, las profesionales, las redes y el pueblo en permanente tarea de organización espontánea de la resistencia. Es la única garantía de llegar hasta el final. El independentismo no puede esperar más ayuda y respaldo que las que obtenga de su propia acción estratégica y el apoyo que pueda conseguir en el extranjero. Del resto del Estado español, ni una ayuda, sino todo lo contrario; de los intelectuales y las izquierdas españolas cero colaboración.

Por eso hace muy bien Torra en viajar a Berlín como primer ministro de la República Catalana, a comunicar su elección al presidente legítimo de Catalunya y no a Madrid, a comunicar eso mismo al rey del país vecino. Y también hace bien el presidente del Parlament, Roger Torrent en no desplazarse a rendir pleitesía y comunicar al jefe del Estado español, el rey, la decisión de investir a Torra. Se limitará a darle razón de ello por escrito. Y aun eso me parece excesivo por su parte. No se me alcanza qué puede obligar a Torrent a mantener la corrección parlamentaria con una gente que, como el rey, el gobierno del PP y la oposición en su conjunto tampoco lo hacen.

 Poco a poco, con todo,  la República Catalana va consolidándose en un plano simbólico que tiene una gran importancia cuando, como sucede actualmente, se ve impedida de desplegar sus potencialidades institucionales al estar sometida a una amenaza permanente de intervención arbitraria. Esta  que puede desencadenarse en cualquier momento en que el B155 considere oportuno para seguir con su objetivo de extirpar el independentismo catalán. 

Sin duda, el proyecto del gobierno "efectivo" de la Generalitat es avanzar en su plan de construcción republicana.  Pero su capacidad de hacerlo está condicionada por la situación de inseguridad jurídica en que se encuentra el conjunto del movimiento. No solamente los presos políticos, cuyos derechos dependen de los estados de humor de un juez, sino la propia acción de gobierno y la actividad legislativa del Parlament.  En estas condiciones, lo que cualquier gobierno independentista que trate de realizar el mandato del 1º-O tiene por delante es un horizonte penal. No obstante, a su vez, por mucho que los neofalangistas de C's presionen o los socialistas amenacen con más represión a través del 155, lo cierto es que no podrán materializarla. Un segundo gobierno de la Generalitat, procesado y encarcelado por ese peculiar juez del Supremo es más de lo que la UE puede condonar. 

Mientras haya presos políticos no cabe contar con una normalización de la situación catalana. Se ha dicho muchas veces pero, al parecer, es preciso repetirlo. Y menos cabrá contar si continúa aplicándose la política de encarcelamiento. Es una situación en la que el gobierno del Estado y sus aliados del B155 ha colocado al país como resultado de su carácter autoritario y su fantástica incompetencia.

En realidad, el camino de consolidación de la República catalana está expedito por cuanto sus adversarios no están en situación de impedirlo más que a base de intensificar los disparates represivos que profundizarán en la crisis y favorecerán la mediación exterior. Solo les queda la política de asfixia y suspensión de la autonomía catalana, una vuelta atrás que no pueden mantener y que se encuentra con una barrera infranqueable si se obstinan en imposibilitar el gobierno de la Generalitat: las elecciones anticipadas. Téngase en cuenta que estas serán convocadas por el govern en condiciones favorables (como las del 21 de diciembre lo fueron para el gobierno español, que las perdió) y, mediando una lista de país, pueden ser el momento decisivo en este contencioso ya excesivamente prolongado. 

lunes, 14 de mayo de 2018

España cupaire

Aunque sus intérpretes aseguren lo contrario, España vive pendiente de Catalunya; Catalunya vive pendiente del independentismo; el independentismo vive pendiente de la CUP; luego España vive pendiente de la CUP.

¿A que tiene gracia? Un reino tirando a reaccionario en proceso de fascistización, pendiente de un puñado de radicales antisistema. Es extraño que no haya salido ya algún maestro ciruelo del liberalismo equidistante a decir eso tan profundo de que los extremos se tocan, cosa tan verdadera como que los cerdos vuelan.

La recepción de Torra sigue siendo muy hostil. El Plural, en un alarde de comedimiento, lo llama católico intransigente y xenófobo. El PSOE añade la acusación de supremacismo y los de C's, siempre más prácticos, piden mantener el 155 hasta que se acabe el procés. Así, sin más, diga lo que diga la resolución del Senado que autorizaba ese recurso al 155. Da igual. ¿Por qué se va a respetar más al Senado que a la ley que el Senado hace? Y M. Rajoy promete que "vigilará" lo que haga el govern

El democrático bloque nacional español del 155 esperaba que la CUP le sacara las consabidas castañas votando en contra de Torra. Estaba seguro porque los sondeos sonríen a los cupaires. Pero estos se han mantenido fieles a la República, dadas las circunstancias.

Con sus dimes y diretes, el procés segueix endavant, se guarda la unidad. La CUP mantiene la presión sobre el govern, como explica una muy buena crónica de Antonio Fernández en El confidencial, aunque, a tenor de lo que el propio Torra dice, no parece necesaria. Es cierta la movilización de los CDRs que hoy se manifiestan a la puerta del Parlament, pero no sé si cabe atribuir a la CUP la plena responsabilidad de los CDRs. Más bien parecen un nuevo producto de esa capacidad de autorganización de la sociedad en el complejo mundo de redes reales y virtuales en que se manifiesta la revolución catalana. Algo difícil de entender desde la perspectiva de una sociedad española muy desmovilizada y abúlica.

No hay inconveniente en reconocer una unidad de acción del independentismo en muy variados frentes: el institucional, la calle, las organizaciones sociales y profesionales, el mediático, el ámbito interior y el exterior. 

Resulta inútil repetir lo evidente. El govern republicano de Torra pondrá en marcha instituciones republicanas, un proceso constituyente republicano, amparado en la reciente declaración parlamentaria firmada por setenta y ocho diputados (los ocho comuns añadidos) que considera legítima la desobediencia civil. ¿Puede el Estado tolerar la desobediencia? Sin duda, no. Por consiguiente, ante el boicoteo sistemático y la amenaza de intervención por la fuerza bruta, la Generalitat convocará elecciones que prometen buenos resultados para el bloque independentista.

La cuestión, sin duda crucial, de si a las elecciones se va con lista de país, con lista de país y otra o con tres listas separadas es más sutil de lo que parece. En principio, habiendo sido la separada la fórmula de las elecciones del 21 de diciembre, bien podría justificarse una innovación, pero solo a riesgo de la incertidumbre. 

Hay un argumento práctico y realista a favor de la lista de país. Que vaya el independentismo en tres listas separadas no supone que no haya una lista del presidente, porque será así, se quiera o no. Una lista con un efecto sifón muy fuerte que deformará injustamente el resultado de las otras listas en su detrimento. En parte esto ya sucedió en las elecciones del 21 de diciembre, cuando una lista de JxC, armada escasas fechas antes, superó en votos a la de ERC. La experiencia no nos obliga. Si lo hiciera, los seres humanos perderíamos esa adorable capacidad de perseverar en el yerro. No nos obliga, pero conviene tenerla en cuenta.

En todo caso: mensaje en una botella al B155: cejen en su locura de querer suprimir un movimiento apoyado e impulsado por 2.060.000 personas, como si fuera una conspiración para delinquir. Dense cuenta de que los conspiradores son ustedes y el delito, suyo.

domingo, 13 de mayo de 2018

El presidente ausente y el presente

Ayer lo reprobaban por su pasado, por sus tuits (hay que ver cómo se ha metido en la política la red tuiter), tildados de "supremacistas". Hoy lo reprueban por su presente, por ese discurso de investidura republicano e independentista. Cabe plantear la pregunta de ayer: ¿qué esperaban? ¿Un candidato independentista no independentista? ¿Uno que imitara el cantinfleo los comuns o, en el más idílico de los casos, las vaciedades de C's y Arrimadas?

¿Qué tiene de extraño que un candidato republicano e independentista prometa trabajar por la República y la independencia? Y, si se me apura, que, además de eso, prometa hacerlo por la liberación de los presos, el retorno de los exiliados y el de Puigdemont en concreto como "presidente legítimo de Catalunya" de quien Torra se considera expresamente una especie de delegado o caretaker. La estructura gaullista dual está ya en pleno funcionamiento. En plena guerra antiindependenetista, El país considera inaceptable la vuelta a las andadas. Rajoy frunce el ceño y dice que esperará a juzgarlo por sus hechos pero que lo visto de Torra "no le gusta". Es el mismo tono de perdonavidas de su ministro Méndez, poniendo sobre aviso al candidato sobre lo que hace y dice. Lo importante de un presidente de la Generalitat es gustarle al presidente del gobierno, aunque sea un zote. Si no le gusta a un presidente que goza de plenos poderes dictatoriales a tenor del 155, el candidato debe preocuparse. Sin embargo, el presidente de los catalanes tiene que gustar a la mayoría de los catalanes, no al presidente del gobierno central.

Es obvio que el B155 no ha entendido nada, sigue sin hacerlo y aboca al país a quién sabe que disparates. No ha entendido que el modo de enfrentarse a un movimiento social expresamente sostenido por 2060.000 votos no es tratándolo como un asunto de orden público o encarcelando a sus dirigentes. Y, al no haberlo entendido, se dispone a hacer lo mismo con el actual govern si este transgrede lo que el gobierno central considera la ley que, por cierto, tiene tanto de ley en el sentido clásico como un ornitorrinco.

Mientras no haya pruebas en firme, el horizonte de un gobierno independentista es la cárcel. Por eso, entiendo, el párrafo de mayor altura del discurso de Torra es uno aparentemente de cortesía pero también de mucho significado en el que el candidato y su gobierno, de obtener la investidura, asumirán la responsabilidad total de sus actos, sin involucrar a nadie más, sean exiliados o presos. Es una prueba de fe en la continuidad de un movimiento que no depende de los individuos, pero tampoco se sitúa por encima de ellos. La seguridad de que, si son encarcelados a su vez, otros ocuparán su lugar con sus mismos planteamientos.

Al llegar aquí, un inciso para valorar la preclara inteligencia de este gobierno. Recuérdese que justificó la judicialización del proceso y el encarcelamiento de los dirigentes en aplicación de la plantilla de la lucha antiterrorista en el País Vasco; una plantilla según la cual, si se encarcelaba a los Jordis, Junqueras, etc., habría alguna agitación al principio pero, como en Euskadi, la vida volvería a la "normalidad". Seis meses después de esta inteligente política es evidente que ha fracaso por entero pues el apoyo y la solidaridad con los presos están hoy más vivos que nunca.

Pero eso política no solo es un fracaso sino un absoluto ridículo porque lo que ha conseguido el encarcelamiento ha sido reforzar el independentismo dándole un motivo para una mayor movilización masiva.

Pero el horizonte es el que es por cuanto el gobierno no ha dado la menor señal de voluntad negociadora. Nos espera, si acaso, una mayor intransigencia política, más represión, nuevas persecuciones judiciales, armadas con la peculiar prosa jurídica de Llanera. Sería milagroso que, en estas condiciones, Torra pudiera llevar adelante su gobierno. Por si acaso conviene advertir que ayer mismo también Puigdemont contaba al diario italiano La Stampa que adelantaría las elecciones a octubre de este año si el Estado sigue siendo beligerante contra Cataluña. Lo dicho, evidente estructura de poder gaullista dual.

Pero eso no es lo más importante. Lo es, en cambio, el hecho de que todas las opciones conducen a elecciones como a Roma los caminos. Se renunció a investir a Puigdemont para no provocar una crisis y elecciones y resulta que el gobierno "efectivo" tampoco las evita. A este respecto me permito señalar que Palinuro siempre sostuvo que la disyuntiva Puigdemont o gobierno "efectivo" era ociosa porque las dos conducían al mismo punto: elecciones, quizá con una ligera diferencia de tiempos. Nada más.

Estas elecciones no presentan mala cara para el independentismo (por eso quiere evitarlas la derecha) por cuanto, a diferencia de las del 21 de diciembre, las convocará la Generalitat y no el gobierno central y se ganarán con una lista de país. Es la respuesta más acertada que cabe dar  en una situación de excepcionalidad. Tiempo habrá para pelearse después sobre las diferencias entre partidos en una República Catalana.

Siendo lo anterior así, la decisión que tome hoy el Consejo Político de la CUP no tiene tanta importancia como podría creerse, dado que el resultado será el mismo. Si la CUP decide votar en contra de Torra, eso significa elecciones. Si, por el contrario, decide abstenerse, volvemos al segundo escenario anterior: gobierno "eficaz" que acaba en elecciones anticipadas.

Al final, son elecciones.