viernes, 22 de marzo de 2019

Hoy, en Mollerussa

Acto de presentación del último libro de Palinuro, Discurso a la nación catalana con la participación del prologuista, Artur Mas. El MHP, en el prólogo, dice que no sabe por qué se lo pedí. Ese arranque de sinceridad e ingenio ilustra los cruces y relaciones que este proyecto de la independencia de Catalunya está suscitando. Gentes que, en el curso normal de sus respectivas vidas, quizá no coincidieran en nada y no llegaran jamás a tratarse, acaban coincidiendo en afanes y empeños. Encuentran una exigencia y un ámbito comunes y aprenden a tratarse y conocerse. Y, en mi caso, a apreciarse. Y este es el caso.

De todas formas, dadas las difíciles circunstancias del momento, estoy seguro de que también hablaremos de otros asuntos; el juicio/farsa no faltará; los nuevos ataques de la JEC al autogobierno de Catalunya y las perspectivas de la independencia.

Hoy, a las 20:30 en la Sala Teatre de l'amistat, en Mollerussa.


Prohíban todo

Todo el mundo recuerda la sapientísima máxima del 68: prohibido prohibir. Sapientísima porque el prohibir es un vicio mortal, una droga adictiva sin piedad que acaba destruyéndolo todo. Por eso conviene prohibirlo. Se empieza prohibiendo la exhibición de lazos amarillos. Los sustituyen unos blancos con trazo rojo que, en realidad, son amarillos, y los centinelas de C's salen raudos a instar nueva acción prohibitiva de la JEC. Alguien, es de suponer, mediará diciendo que, para no seguir haciendo el ridículo, hay que prohibir todos los lazos, sean del color y hechura que sean porque ya todos son lazos amarillos, gracias, precisamente, a su prohibición.

Parece más astuto prohibir todos los lazos. Pero estos serán sustituidos por claveles o  por fotos de castellers. Cualquier símbolo en las fachadas de los ayuntamientos catalanes se verá como un lazo amarillo, aunque sea un sombrero; o una pipa magritteana. Lazos amarillos. Así que, a la enésima denuncia de C's, a quienes habría que llamar los I's, de incansables, la JEC hará bien en prohibir cualquier símbolo en las fachadas municipales, sea de lo que sea. Hay que ahorrar tiempo y recursos públicos.

Y aún así. Imaginen que todos los ayuntamientos deciden instalar un reloj en la fachada a fin de informar a los vecinos de la hora. Puede considerarse, porque lo es, un símbolo metafísico; pero no lo es político. Y, sin embargo, lo es. Todos verán en los relojes lazos amarillos. La estupidez de la primera prohibición, crecida como bola de nieve, acabará prohibiendo las fachadas. 

¿Se puede gobernar un país moderno cuando el gobierno central prohíbe sistemáticamente todos los actos del gobierno autonómico, nacional y republicano para los indepes? La pregunta es retórica: claro que se puede si se llama gobernar a pasarse la vida cortocircuitando el autogobierno catalán. En definitiva, los socialistas están en la situación en que se encontraron al PP en relación con Catalunya y prometieron arreglar. 

Para dejarla en esto, en el gobierno amenazando con consecuencias penales por los actos políticos. Un lazo amarillo es un símbolo político, no un delito; y no puede tener consecuencias penales. Y no las tiene porque si, a resultas de la trifulca de los lazos, se procesa a alguien, por ejemplo a Torra, será una vez más un proceso político e ideológico. Y, dado que en el independentismo abundan las gentes con el espíritu de Torra, la deriva autoritaria, dictatorial, de España se acelerará. 

Al final, tendrán que prohibirlo todo: los lazos amarillos, el independentismo, la lengua catalana, la educación catalana, Catalunya. No será la primera vez. 

Pero sí la primera en que no lo conseguirán. 

jueves, 21 de marzo de 2019

Relatos fabulosos en sede judicial

El artículo de Palinuro en elMón.cat de ayer, titulado Los renglones torcidos

Para torcidas, aviesas y embarulladas las declaraciones de los guardias civiles en el espectáculo judicial del proceso el 1-0. Relatos fabricados por mentes calenturientas, típicos de la literatura llamada gótica y también de cordel: conjuras, complots siniestros, rostros patibularios y amenazadores, tumultos, banderas piratas nunca antes (ni después) vistas, seres imaginarios a bordo de coches espectrales en direcciones imposibles, objetos voladores de calidad y en cantidad ideterminadas. Una mezcla de Los misterios de Udolfo y Fantômas, con unas gotas de Fu Manchú. 

En algún momento esta farsa se volverá contra quienes la han puesto en marcha, acusadores, testigos, mandos políticos y algún que otro juez. Políticamente ya lo ha hecho. El intento de encasquetar a los indepes unos delitos inventados de rebelión, sedición, malversación, etc., ha fracasado rotundamente hasta en sus más nimios detalles. La cosa es también si no se volverá jurídicamente. Alguien debe responder por este desaguisado sin palitivos.

Aquí el texto castellano:

Los renglones torcidos

Ya se sabe, son los de Dios, que escribe recto. Son torcidos para los hombres. Pero como los hombres, a su vez, están hechos de madera torcida, según Kant, lo torcido con lo torcido da recto, pero otro tipo de recto. Uno que a lo mejor nadie esperaba.

Aquí tenemos nuestra República, cuyos textos declarativos no solo están torcidos, sino que forman un temible galimatías del que todo el mundo se desentiende. Y, por otro lado, tenemos unas instituciones de muy diferente naturaleza, origen y funciones, todas efectivas y administradas por personas que se entienden perfectamente en el "galimatías" declarativo. Piénsese en el significado de que todo el independentismo, en el gobierno, en el Parlamento, en los órganos en el exterior declare estar obligado por el mandato del 1-O.

¿Qué quiere decir aquí "mandato"? ¿Con qué origen? ¿En qué contexto institucional? El Estado no puede admitir un "mandato" originado en un acto ilegal o incluso inexistente, según lúcido juicio del anterior genio que gobernó España. Sin embargo, ese inexistente mandato es programa de acción del independentismo dentro y fuera de las instituciones. Y programa efectivo.

Poder dual, dos poderes. Muy asimétricos, desde luego, pero dos. Interesados en discurrir por vías paralelas, sin colisiones. Pero los reglones están torcidos y los choques son inevitables. Tanto que hay un sector de doctrina dominante que recomienda mantener un nivel bajo de permanente conflicto en preferencia a una solución all out. Algo así se vino haciendo en el prolongado conflicto vasco. Pero aquí es inviable, dado que los costes de la latencia táctica serían muy elevados.

El horizonte independentista tiene mucha fuerza de movilización, se articula como un movimiento universal de recuperación nacional y el apoyo es reiteradamente masivo y pacífico. El horizonte unionista, en cambio, está yermo. Solo tiene propuestas negativas y prohibitivas. Las más reaccionarias quisieran ver ilegalizado el independentismo y a sus dirigentes en la cárcel; las menos reaccionarias se conforman con suspender la autonomía catalana; y las más moderadas dejan las cosas como están y se niegan a hablar de referéndum de autodeterminación y de independencia.
En realidad las propuestas son vasos comunicantes. Los moderados se echarán en brazos de los menos reaccionarios cuando el independentismo se obstine en hacer un referéndum de autodeterminación como ya ha hecho otros. Ambos, a su vez, se unirán al coro de quienes piden ilegalización y prisión si la Generalitat se negara a aceptar la suspensión de la Autonomía.

En su reciente revelación patriótica española, el presidente Sánchez cierra toda posibilidad de independencia o autodeterminación de Catalunya. Porque sí. O, mejor dicho, porque no. Es una actitud dura dirigida al electorado español con un mensaje: "somos de izquierdas, sí, aunque no mucho, pero más españoles que Santiago Matamoros, que mataría muchos moros, pero no era español".

El día 29 de abril se echan nuevas cuentas. Los vaticinios especulan con multitud de probabilidades según los porcentajes de votos de los partidos. Gran coalición, triunvirato de fachas, alianza de las izquierdas, centro nacional, unión sagrada. Pero, en el fondo, la cuestión esencial será si la minoría catalana indepe tiene capacidad de bloqueo y en qué medida. Si la tiene hará bien en usarla en beneficio del proyecto republicano forzando la legalidad española. Si no la tiene, habrá de refugiarse en el baluarte catalán porque, sea cual sea la combinación política dominante en el Parlamento español, este legislará contra la República Catalana.

A su vez, según sea el resultado de las legislativas (y qué porción corresponda en este a sus distintas fuerzas), habrá un efecto sobre las subsiguientes elecciones municipales. Lo que pudieran ser las líneas torcidas de la composición del Parlamento español, se enderezará en las elecciones locales con un voto masivo de defensa al independentismo que dé ayuntamientos independentistas.

La raíz de las libertades públicas sigue estando en el ámbito municipal reforzado por un gobierno independentista.




miércoles, 20 de marzo de 2019

Venid por ellos

Episodio universalmente conocido. Cuando Jerjes ordena a los espartanos que defienden el paso de las Termópilas que entreguen las armas, y Leónidas responde: "venid por ellas" o "venid y tomadlas". 

Actualizado: venid por los lazos amarillos. Ahora no hay armas, no hay guerra; pero hay conflicto, confrontación y voluntad de prevalecer. Hay recursos, contrarrecursos, alegaciones, documentos, declaraciones, al estilo del momento. Pero, al final, es lo mismo.

Venid por ellos. Por esos "lacitos" amarillos que, para la izquierda madrileña y castiza, son unas fruslerías de independentistas pijos.

Venid por ellos.

Un consejo: que vengan muchos, cuantos más, mejor. Abran banderín de enganche de voluntarios. Sean miles, decenas de miles. Tienen tajo. Actualicen el "¡a por ellos!", aunque no hace falta que vengan armados. Nadie va a impedirlo. Serán correctamente recibidos, sobre todo si, al margen de satisfacer su furiosa manía anti-lazos amarillos, se portan educadamente, no gritan, no ensucian, pagan las consumiciones y respetan las normas usuales entre naciones civilizadas. 

Sigan el ejemplo de sus paladines, Arrimadas, Rivera, Fernández, que suelen amenizar sus actos públicos con quitadas festivas de lazos. Vengan a Catalunya a arrancar lazos amarillos, en cumplimiento de las órdenes de la Junta Electoral Central, ya que los rebeldes catalanes se niegan a aceptar su neutral autoridad. Insisto, hay tajo. Y fácil, pues nadie se lo impedirá. Solo los fotografiarán o grabarán en vídeo para solaz de futuras generaciones. 

Pero prepárense. Les informo, pues tengo la impresión de que desconocen ustedes la magnitud de la tarea, muy a tono con su desconocimiento general de Catalunya. Casi todos ustedes piensan que se trata de unos centenares de lazos amarillos en las farolas de los paseos marítimos y las fachadas de los ayuntamientos, como les muestran sus televisioness. En absoluto. Hay millones de lazos amarillos a lo largo y ancho de Catalunya, desde Sant Carles de la Ràpita a Figueres y desde Torrefarrera a la Barceloneta. En los ayuntamientos, sin duda. Piensen ustedes que de los 800 que hay en Catalunya, el PP tiene uno y C's, ninguno.

No solo hay lazos amarillos en farolas y fachadas municipales. Los hay en las torres de las iglesias, los monumentos públicos, los árboles de los jardines municipales, los guardabarreras de las autovías, las murallas de lo castillos, las ruinas de todo tipo, las laderas de los montes, los petriles de los puentes en las autopistas. Y no solo están adheridos. Infinidad de ellos están pintados en lugares innaccesibles o en el asfalto de las carreteras, en los mojones viarios, en los muros de contención. Toda Catalunya está llena de lazos y esteladas. Mucha gente los lleva en las solapas, en los gorros, en los bolsos. Y no solo lazos, todo tipo de prendas van de un descarado amarillo.

El amarillo es el símbolo del apoyo de un pueblo a sus dirigentes democráticas encarceladas, exiliados, represaliadas de mil maneras. Y todos, dirigentes y dirigidos que, a su vez, se sienten y se saben dirigentes, en procura de un objetivo legítimo que, en consecuencia, de no ser legal, debiera serlo.

La pretensión de la JEC, animada por las denuncias del florido pensil, es absurda, es una chinchorrería con ganas de eso, de chinchorrear y, de paso, alimentar el rechazo social a su permanente injerencia. La experiencia lo prueba: cuando el poder prohíbe o persigue arbitrariamente una causa, esta se fortalece y engrandece. Lo que obliga a prohibir más: después de los lazos amarillos, las esteladas y luego impondrán un vocabulario orwelliano de uso obligado en los medios públicos catalanes. O intentarán hacerlo. Por fortuna, los objetos de estos desmanes tienen un espejo en que mirarse. 

Si han de venir por los lazos amarillos, que vengan también por las esteladas y por los medios de comunicación y por las redes y los periódicos digitales. Y arbitren medios represivos en abundancia, ensanchen el horizonte penitenciario, encadenen procesos, generen una situación de excepción que no podrán imponer a la vista de Europa y que únicamente acelerará el desenlace que quieren evitar.

Venid por ellos.

martes, 19 de marzo de 2019

Lazos amarillos

¡Qué ojo el de quienes desprecian los lazos amarillos y los ridiculizan! O los ignoran como rabietas infantiles. O los vinculan directamente con el fascismo con mayor o menor ingenio, como hace una viñeta de El Roto titulada "Síntesis" en la que relaciona el lazo amarillo, símbolo del deseo de regreso de quienes se ausentaron, con el haz de flechas de la Falange, organización violenta y delictiva durante largos periodos de su existencia.

¡Qué ojo!

Y eso que los lazos habían sufrido ya una siniestra historia de agresiones a cargo de bandas callejeras de matones, más o menos alentadas u organizadas por unos u otros partidos. Por no mencionar los posados de los líderes de la derecha arrancando "lacitos" en céntricos paseos al grito de que los espacios públicos han de ser neutrales, en donde "neutrales" significa lo que a ellos/as les da la ganaa. 

Es igual. El ojo clínico se reafirma: los lazos amarillos simbolizan nacionalismo y el nacionalismo es por definición de derechas, burgués, reaccionario. Lo dicen mentes preclaras españolas no nacionalistas, incluso antinacionalistas, antitodo nacionalismo, mire usté. España es un ente mítico, una nación de no nacionalistas, de antinacionalistas, una antinación. 

Salgamos de este circo y vayamos al de la realidad real, que ahora se llama "analógica". La Junta Electoral Central, órgano español, vuelve a la carga con un ultimátum a Torra: 24 horas para retirar los lazos amarillos o atenerse a las (malas) consecuencias. Para el Estado español, el requerimiento es impecable en teoría democrática y práctica del Estado de derecho. Para la Generalitat republicana es una injerencia más del Estado colonial en el autogobierno de Catalunya. 

La situación, obviamente, un ejemplo de lo que llamábamos en un post anterior Gobernar bajo (o)presión y en otro, anterior, Gobernar con miedo. Es decir, gobernar en estado de interferencia permanente del Estado. La mera aplicación de la legislación vigente pone a la Generalitat en curso de confrontación. A su vez, la doctrina dominante en el independentismo, compartida, en principio, por todas sus corrientes, es la de la desobediencia. La resistencia pasiva, no violenta. La dinámica de aplicación de la legalidad y la Constitución "que nos dimos entre todos" provoca esta desobediencia casi de modo automático. Cada acción del Estado será una injerencia y, por tanto, una provocación. Ciclo de acción reacción: primera requisitoria de la JEC; respuesta de Torra interponiendo recurso y no quitando los lazos; contrarrespuesta de la JEC rechazando el recurso con segunda y definitiva requisitoria so pena de inicio de nuevo proceso represivo; nueva respuesta de Torra, pendiente. 

Ya tenemos la causa del nuevo ciclo. Queda por determinar la conveniencia y el momento. Y calibrar las consecuencias. Eso es algo que corresponde al Govern y al Parlament. 1) Obedecer y retirar o 2) desobedecer y mantener. A  favor de la primera se da su carácter claramente táctico y el deseo de no entorpecer los dos procesos electorales en marcha, el 28 A y el 26 M, sobre todo el último. El riesgo es perpetuar el autonomismo. A favor de la segunda, aparte de su función estratégica, la conveniencia de polarizar las posiciones a fin de conducir las elecciones mencionadas con espíritu referendario: independencia sí o no. El riesgo es que la polarización desemboque en situación de ingobernabilidad.

Tarde o temprano, esa confrontación ha de darse. 

El sábado pasado, como se sabe, nos manifestamos 120.000 personas en Madrid por la libertad de los presas políticas, el retorno de las exiliados y el derecho de autodeterminación. "Mentira", braman los medios españoles, "érais cuatro gatos mal contados. ¿De dónde sacas los 120.000? Ya, de los medios extranjeros, todos antiespañoles. Pues menos mirar esos medios y más leer el ABC". 

Fuéramos cuatro gatos o 120.000, el presidente nos lo dejó claro a la media hora de terminar el acto. Mientras gobierne el PSOE no habrá independencia de Catalunya, ni autodeterminación, ni referéndum. Y coronó al día siguiente: "Convivencia, siempre; independencia, nunca". Fórmula telegráfica que le ahorra explicar a la rendida audencia cómo será posible la convivencia entre dos partes, una de las cuales niega a la otra por la fuerza el ejercicio de un derecho que reclama el 80 por ciento de la población. 

Difícil, ¿eh? Algún asesor podía sugerirle que, en lugar de "convivencia", resucitara la vieja y amargada " conllevancia" de Ortega. Y, así, vamos avanzando hacia atrás.

Caramba con los insignificantes lazos amarillos. 

lunes, 18 de marzo de 2019

Una feliz coincidencia

Después de la fiesta de la democracia del sábado, de retorno a casa en la romería indepe de los domingos, me encontré esta entrevista que me había hecho unos días atrás Roger Graells Font con fotos, fabulosas, por cierto, de Albert Salamé. Mil gracias a ambos. Em trec el barret, sobre tot pels vostres ànims lingüístics. 

Grata coincidencia. La entrevista habla de la iniciativa política y la confrontación pacífica con el Estado. Pues bien, ahí mismo está. Para las autoridades españolas, entre Atocha y Cibeles pasearon holgadamente 18.000 almas. Contando solo seguramente las que vayan a salvarse, el ABC las veía, literalmente, "con cuentagotas". Levantaban constancia fehaciente de lo que ya habían vaticinado: cuatro gatos y con cuentagotas. Por eso ninguno se molestó en informar sobre la convocatoria antes, ni hora, fecha, lugar o motivo. Carece de sentido informar sobre un no-acontecimiento, al estilo de los no-referéndums de M.Rajoy.

Aun así, desde diversas tribunas públicas, en medios o sermones de los medios o doctrina tertuliana, se avisó seriamente a los responsables de esta raquítica concentración ahogada en la amarga conciencia de su insignificancia. No todo el monte es orégano. Si no se respetara el derecho de protesta, ¿cómo iban los indepes a protestar? Es evidente que tienen el entendimiento trastornado. Para volverlos a su sano juicio algunos líderes de firme voluntad prometen prohibir las manifestaciones en las que se proteste contra la prohibición de las manifestaciones. Den ustedes gracias a los dioses de que no están ya entre barrotes, como sus representantes. El Estado de derecho no solo se defiende en las alcantarillas, según inspirada doctrina de Felipe González, sino también en las mazmorras. 

Y luego viene el asunto de las relaciones del independentismo con la izquierda española que tantas suspicacias despierta. Lo del PSOE está ya claro. Es partido de izquierda, según propia afirmación, pero radicalmente contrario a la independencia de Catalunya o a la mera consideración del derecho de autodeterminación que no es un derecho y, de ser algo, solo puede ser un auto de terminación. Porque la autodeterminación corresponde al pueblo español, del que el catalán es parte tan inseparable como la trompa del elefante. La diferencia entre esta concepción y la de toda la derecha/búnker está en el animal, pues esta habla del cuerno del rinoceronte.

Lo de Podemos es similar, aunque más deliberadamente embrollado. No hay oposición a la independencia de Catalunya ya que no se considera esa posibilidad. Cuando España sea un Estado plurinacional como un rico mosaico, todas las naciones en él contenidas estarán tan felices que olvidarán el señuelo de la independencia. Es lo que se llama ganarse a los catalanes por seducción. En cuanto a la autodeterminación, Podemos es más avanzado que el vetusto PSOE y reconoce su conveniencia siempre que sea pactado con el Estado. O sea, tampoco quiere referéndum, pero se nota menos que con el PSOE. Ya veremos quién se lleva más votos españoles.

En definitiva, solidarias con el independentismo catalán hay algunas organizaciones de la izquierda española, revolucionarias, comuneras, republicanas, nacionalistas, pero, si no ando equivocado, son muy minoritarias y, con excepciones, extraparlamentarias. Esto no quiere decir nada crítico. Solo pretende dejar en claro la llamada "doctrina Sinatra", que se aplicó en tiempos de la disolución del imperio soviético: My own way, esto es, cada cual para sí mismo. El republicanismo catalán no puede tener más que una relación solidaria con el del resto del Estado y en modo alguno de integración o dependencia. El himno de Andalucía pide a los andaluces que se levanten "por Andalucía libre, España y la humanidad". ¿No pueden los catalanes ahorrarse el intermedio de España? ¿Por qué no? Por experiencia histórica y percepción lógica, el independentismo catalán ha de aplicar la doctrina Sinatra.

Ayer, Pedro Sánchez encontró un rato para tomar nota de la manifa del Paseo del Prado, afirmando que, mientras el PSOE gobierne, no habrá independencia de Catalunya. Lo mismo que decía Cánovas del Castillo de Cuba que nunca sería independiente. Se entiende que lo diga, pues está ya hablando en precampaña electoral y piensa en los votos castizos. No se los va a dejar a los tres mosqueteros, Athos/Abascal, Porthos/Casado y Aramis/Rivera. Él, el D'artagnan de legendarias proezas, como salir vivo de una defenestración ordenada por la malvada Lady de Winter Díaz. Ni independencia, ni autodeterminación, ni referéndum. Nada.

Hasta el día siguiente a las elecciones del 28 A. Ahí será el llanto y el crujir de dientes.