lunes, 20 de mayo de 2019

Ras i curt: cap acord

Es un timbre de gloria en las elecciones españolas. Ni un acuerdo. Ni siquiera un acuerdo en ponerse de acuerdo, como forzó heroicamente el jefe de la verdadera izquierda hace unas fechas. Ya se sabe: dos pasos adelante y uno atrás. ¿O era uno adelante y dos atrás? En realidad no importa mucho, teniendo en cuenta que no saben hacía dónde ir.

Precisemos: ni un acuerdo con los independentistas. La traducción al román paladino es "ni un acuerdo con los catalanes". Con los ellos del a por ellos. ¿Cómo? -exclamarán los simpatizantes del férreo socialismo hispano- ¿Acaso no son catalanes Iceta, Batet o Cruz? Sí, son catalanes, pero españoles de corazón. Españoles federalistas, dicen, pero españoles. Necesarios para legitimar la erradicación del independentismo en el Principado. Botiflers, para entendernos.

Por muchos catalanes unionistas que reclute, aunque llene de ellos la administración central; por muchos gestos simbólicos que haga, como llevar algún órgano de esa administración, algún tribunal especializado, hasta el Consejo de Estado, a Barcelona, por ejemplo, el gobierno no habrá ni rozado la cuestión.

Hay contenciosos algo más cargados de consecuencias, como la normalización del uso de las lenguas nacionales en las Cortes, la defensa del catalán como idioma de trabajo en la UE, el replanteamiento del reparto de  competencias del Título VIII de la Constitución, la revisión de las exclusivas del Estado, etc. Estos quizá podrían abordarse en una hipotética reforma federal de la Constitución como la que proponen los socialistas catalanes y algunos otros. 

Al margen de que este proyecto tenga algún viso de verosimilitud tratándose de la super-rígida Constitución española, su oportunidad política es inexistente. La reivindicación independentista trasciende los límites de las reformas de los poderes constituidos para plantearse en el terreno del poder constituyente. Su objetivo no es el federalismo, sino el reconocimiento del derecho de autodeterminación de los catalanes, lo cual plantea el problema en un terreno al margen de la Constitución. No por encima ni en contra, sino al margen o fuera de ella, en donde, digan lo que digan los legalistas, hay amplio terreno de juego civilizado, sin llegar a las manos. Basta con tener buena voluntad.

Nada de retornar a la matraca de si ese derecho existe o no. Existe porque lo reclama entre el 70 y el 80% de la población de Catalunya. Y, por tanto, no depende de su previo reconocimiento en la Constitución española. Quienes, a pesar de todo, sostienen que no existe porque la Constitución no lo reconoce expresamente, pueden ampliar algo sus entendederas y admitir que, si no lo reconoce expresamente, tampoco lo prohíbe expresamente. O sea, que puede hacerse al margen de la Constitución. 

Gobernar España con justicia sin acuerdo alguno con los independentistas es imposible. La existencia de presas y exiliadas políticas, de personas perseguidas por sus opiniones políticas, lo hace imposible si se considera que Catalunya es parte de España. Ningún país puede gobernarse con justicia si mantiene en estado de excepción una parte de él mismo que pugna por separarse. Tendrá que llegar a acuerdos. Y a ellos llegará el presidente Sánchez, una vez que su "acuerdofobia" antes de las elecciones, pensada para aumentar sus apoyos, deje paso a la conveniencia de encontrar alguna forma de entendimiento que no sea seguir aumentando la población penal del país..

A su vez, los independentistas han de abandonar toda esperanza de encontrar en España algún eco favorable, por mínimo que sea, distinto de esos posibles acuerdos. Lo acaban de comprobar en sus propias carnes quienes han ido a presentar la candidatura de JxEuropa en Madrid. En España la causa catalana suscita una mezcla de hostilidad e indiferencia y, por extensión, también la republicana aunque, aquí, quizá, la indiferencia gane a la hostilidad.  De darse aquellos hipotéticos acuerdos, que Sánchez niega ahora, no serán el mínimo, sino el máximo que los independentistas podrán conseguir del Estado. 

El resto han de ganárselo solos; unilateralmente. 

Presentació a Girona, dimecres, 22

Dimecres vinent, a les 19:00, en el Centre Cultural de La Mercé (Pujada de la Mercè, 12, Girona)  farem la presentació del Discurso a la nación catalana. Compartirem l'escenari Joan Carles Girbés, director de Ara editorial, Marta Madrenas, a qui la seva incansable activitat com a candidata de JxC a l'alcaldia no li resta temps per a la lectura (neccessitem alcaldes cults) o la conversa amb amics, y Marcela Topor, veïna meva i amb qui mantenc un diàleg sobre la nació catalana. Tot dos som nascuts fora, pero ens hem fet catalans per elecció amb punts de vista semblables.

Ens veiem proper dimecres a La Mercè a les 19:00.

domingo, 19 de mayo de 2019

Presentació a Girona

Dimecres vinent, a les 19:00, en el Centre Cultural de La Mercé (Pujada de la Mercè, 12, Girona)  farem la presentació del Discurso a la nación catalana. Compartirem l'escenari Joan Carles Girbés, director de Ara editorial, Marta Madrenas, a qui la seva incansable activitat com a candidata de JxC a l'alcaldia no li resta temps per a la lectura (neccessitem alcaldes cults) o la conversa amb amics, y Marcela Topor, veïna meva i amb qui mantenc un diàleg sobre la nació catalana. Tot dos som nascuts fora, pero ens hem fet catalans per elecció amb punts de vista semblables.

Ens veiem proper dimecres a La Mercè a les 19:00.

El fanal europeo


El destino de España se juega en Europa. Más o menos como lo pensaba Ortega, el que quería "europeizar" el país, igual que el tremendo Unamuno proponía, en cambio, "españolizar Europa". El pleito se ha resuelto a favor del autor de El tema de nuestro tiempo. Durante la dictadura de Franco, España mantuvo su ambivalencia de amor/odio a Europa. La bestialidad del franquismo obligó a hacer de necesidad virtud y convertir el rechazo de Europa en la virtud de una autarquía ridícula. Se dice pronto que en los 40 años de su régimen, Franco no salió jamás al extranjero, salvo las entrevistas de Hendaya con Hitler y la de Bordighera con Mussolini. Pero certifica una especie de cuarentena del franquismo en Europa. Igual que el dictador no salió en 40 años, los dignatarios extranjeros que visitaron España en el mismo periodo posiblemente no lleguen a la docena.

La transición retomó el europeísmo orteguiano a tambor batiente. El retraso de diez años en el ingreso del país en la Comunidad Europea fue un jarro de agua fría a las encendidas aspiraciones de los españoles. Y un anticipo de la actitud posterior de Europa en relación con España: admisión y respeto, pero a distancia. España seguía siendo el enfermo de Europa y volvería a demostrarlo.

Lo ésta haciendo ahora mismo con el tratamiento del conflicto España/catalunya. 

La pesadilla del ministerio español de Asuntos Catalanes de la hegemonía exterior del relato independentista es ya una obsesión del Estado. Lo que se llama "internacionalización del conflicto catalán", algo básicamente logrado por el presidente Puigdemont y su gente, ha convertido Catalunya en un asunto europeo.  

En la polémica sobre la europeización de España, esta proyección de Catalunya puede leerse del modo siguiente: harta de esperar que el Estado español cambie, se modernice y se adapte a Europa, Catalunya ha decidido hacerlo por su cuenta. Esto es, incorporarse directamente a Europa a través del exilio y la prisión. Muy dentro de la tradición española. Y también de la tradición contraria de Europa, que es santuario de perseguidos y tierra de asilo. 

Los resultados de las elecciones del 26M serán determinantes del futuro inmediato. Si JxEuropa consigue enviar al Parlamento Europeo a la troika, Puigdemont, Comín, Ponsatí, el independentismo tendrá fuerte voz ampliada con la aportación de diputados de ERC que también prometen ser varios. A su vez, la posición de los eurodiputados catalanes adquirirá mucha mayor relevancia si, el día 27M Catalunya aparece cuajada de ayuntamientos independentistas.

Por más que lo niegue, España sigue siendo percibida como  el "enfermo de Europa" y situada al mismo bajo nivel de aprecio que Turquía. Que el Parlamento alemán vaya a debatir la cuestión de Catalunya es una considerable bofetada al orgullo español. Al final, esa intervención europea que Puigdemont ve problemática en esta entrevista, se producirá por presión de la opinión pública,  distanciamiento de las instituciones e incapacidad del Estado español de vencer su mala fama y proponer soluciones democráticas a los problemas que se ajusten a las pautas europeas. Frente a una Catalunya que tiene mucha mejor prensa en Europa que el Estado que pretende anularla. 

Más basura periodística española

El miércoles pasado, un pasquín titulado El triangle publicaba una pieza anónima, sin fuentes ni datos, o sea, una basura difamatoria, preguntando ¿Cuánto cobra Ramón Cotarelo por sus intervenciones en "Tot es mou", de TV3?". Afirmaba que, al no aparecer mis retribuciones en el "portal de transparencia" de TV3, yo debía intervenir gratis (cosa que el autor no creía) o eran tan elevadas que no se atrevían a declararlas. Y no aportaba prueba documental alguna.

Respondí en un post titulado La basura periodística española, denunciando la pieza como una falsedad y una difamación y dejando claro que no he cobrado jamás nada de ningún medio audiovisual catalán público o privado.

Sin embargo, ayer, El Confidencial, periódico que tenía por serio, insiste en las acusaciones de El Triangle con una pieza que ya miente en el titular, al hablar del "sueldo" de Cotarelo, sueldo que se ha inventado. Aporta, por fin, la documentación fehaciente que el Triangle omitía de las mentiras cotarelianas, pues demostraría que, en efecto, yo había cobrado esos 8.300 euros que dice el primer pasquín. Y las presenta nada menos que como las facturas de Cotarelo con TV3. (Sic).

Ignora este segundo difamador, de nombre, al parecer, JR, que lo que muestra no son facturas, sino unos "gastos estimados", esto es, una previsión de gasto, como claramente se especifica al final del escrito. ¿Lo ignora o no lo ignora? Si lo ignora es que no sabe leer y no me extrañaría. Esta claro que en España los periódicos los escriben analfabetos.

Si no lo ignora es peor porque ya entra en el terreno de la difamación contumaz. ¿Qué hubiera debido hacer el plumilla con esa estimación de gasto si fuera una persona honrada? Una de las tres siguientes cosas:

a) comprobar si la estimación del gasto se había ejecutado en el presupuesto, esto es, si el gasto estimado se había hecho y yo lo había cobrado y cuánto. No lo hizo.

b) llamar a TV3 y preguntar si aquel gasto previsto se había efectuado; si se me había pagado y cuánto había cobrado. Tampoco lo hizo.

c) llamarme y preguntarme directamente si yo había cobrado algo de TV3 y cuánto. Tampoco lo hizo.

En los tres casos hubiera sabido que es falso que yo haya cobrado jamás ni un euro por mis intervenciones en TV3. Pero, claro, eso le dejaría sin la pieza difamatoria y de lo que se trata es de mentir y difamar, que para eso se está a sueldo de un pasquín. En cualquier país del mundo, estos dos (sin solo son dos) individuos estarían en la calle. Aquí, seguramente los harán directores. Pero es así: ni un euro; nada; cero. Cómanse sus mentiras.

Las empresas pueden hacer las previsiones de gastos que quieran en sus presupuestos. Lo decisivo no es la previsión del gasto, sino el gasto real, debidamente efectuado y cobrado y demostrado fehacientemente. De eso sin embargo, no hay nada. Es mentira.

Pero, ya saben, calumnia que algo queda. Enhorabuena a quienes hacen El Confidencial. Han alcanzado la cumbre de la inmoralidad. A algunos de ellos los conozco y sé que dicen ser católicos. Doble enhorabuena por periodistas y católicos.

Para mentir y difamarme han mirado con lupa todas y cada una de mis intervenciones en TV3 que, por cierto, bien pocas son. Correcto. No me quejaría si estos sabuesos, comprobando que están mintiendo, lo reconocieran. Pero no tengo esperanza alguna. Estos individuos son los mismos que jamás preguntaron por las ingentes cantidades de dinero público que estuvieron años cobrando de TeleMadrid o Canal Nou los Hermann Tertsch, Sánchez Dragó, Isabel San Sebastián, Alfonso Rojo y resto de la peña cavernaria por hacer propaganda reaccionaria (a x euros la mentira), decir tonterías y cargar contra la gente decente. Y eso en el supuesto de que los tales sabuesos no fueran a su vez beneficiarios de la máxima corrupción del aparato comunicativo público de la que ellos acusan a los demás.

Avui, Palinuro a Vic

Sí, senyoras i senyors, Palinuro assistirá com  a invitat a la conmemoració del Pacte dels Vigatans de 1705, ja sabeu: el moment en que els vigatans van acordar pactar amb els britànics (que després ens trairien) contra el Borbó. Hi haurà un programa d'activitats fantàstic que barreja elements religiosos, literaris, gastronòmics, històrics, musicals y de debats de actualitats.

S'acorden vostés de M. Rajoy (a) el Sobresous? "Els catalans", deia aquest geni, "fan coses". Coses? Una jartá, alma meva.

Pel que fa a les que ens pertoquen, com a intel.lectuals, Xavier Antich i jo mateix tenim una intervenció a un quart d'una amb un títol de tradicions crítiques molt, molt arrelades. "Jo acuso" es el nom, amb eco del "J'accuse" de Émile Zola al periòdic "L'Aurore", defensant el capitan Alfred Dreyfus, injustament degradat y condemnat  sota acusació de traició, però en el fons, per ser jueu. 

De la mateixa manera,  els nostres presos y preses polítiques han estat injustamente tractats i es troben davant d'un procés polític que és una farsa escenificada per uns jutjes feixistes, enmig de la corrupció i la vergoyna. I nosaltres acusarem.

Xavier i jo accusarem. 

Ens veiem avui a Vic.

sábado, 18 de mayo de 2019

Demà en la conmemoraciò del Pacte dels Vigatans, a Vic

Sí, senyoras i senyors, Palinuro assistirá com  a invitat a la conmemoració del Pacte dels Vigatans de 1705, ja sabeu: el moment en que els vigatans van acordar pactar amb els britànics (que després ens trairien) contra el Borbó. Hi haurà un programa d'activitats fantàstic que barreja elements religiosos, literaris, gastronòmics, històrics, musicals y de debats de actualitats.

S'acorden vostés de M. Rajoy (a) el Sobresous? "Els catalans", deia aquest geni, "fan coses". Coses? Una jartá, alma meva.

Pel que fa a les que ens pertoquen, com a intel.lectuals, Xavier Antich i jo mateix tenim una intervenció a un quart d'una amb un títol de tradicions crítiques molt, molt arrelades. "Jo acuso" es el nom, amb eco del "J'accuse" de Émile Zola al periòdic "L'Aurore", defensant el capitan Alfred Dreyfus, injustament degradat y condemnat  sota acusació de traició, però en el fons, per ser jueu. 


De la mateixa manera,  els nostres presos y preses polítiques han estat injustamente tractats i es troben davant d'un procés polític que és una farsa escenificada per uns jutjes feixistes, enmig de la corrupció i la vergoyna. I nosaltres acusarem.
Xavier i jo accusarem. 

Ens veiem demà a Vic.

Y, con la mayoría, la iniciativa

Complejidad de la política catalana. Unas renuncias aumentan diputados, al tiempo que los presos políticos Rull, Turull y Sánchez ocupan sus escaños y el independentismo amplía su presencia institucional. Pasadas las europeas, si también renuncian Puigdemont y Comín, volveremos a una holgada mayoría parlamentaria, que permitirá seguir adelante con el mandato del 1-O y superar la parálisis a que el empate en la composición del Parlamento tenía sometida su acción. Si los diputados de la CUP aclaran más su posición, cabe acelerar el cumplimiento del mandato y articular de forma más eficaz la resistencia en un contexto de ataque renovado del unionismo.

El gobierno insiste en su voluntad dialogante en situación de "normalidad". Pero ni la situación es normal ni el gobierno tiene voluntad dialogante sino, al contrario, de imposición y trágala con las correspondientes dosis de desprecio. En cuanto a la normalidad, se intensifica la judicialización y la represión. El presidente de la Generalitat, procesado por desobediencia. Una docena o más altos cargos y funcionarios también procesados y con peticiones de la fiscalía de años prisión por pertenencia a "organización criminal". Una vez abierta la veda de criminalización del independentismo por el 1-O acabaarán procesando a más de dos millones de catalanes.

Para evitar este ridículo de proporciones pantagruélicas, el gobierno propone dos catalanes para presidir el Congreso y el Senado, ambos socialistas y ambos federalistas, entendiendo por federalismo un conjunto vacío que duerme el sueño de los justos desde 1874. Un federalismo zombi. No importa. Lo esencial no es lo que dicen, sino lo que son: catalanes. Campaña de propaganda: voluntad de integrar a los catalanes en la gobernación del Estado. Como si alguna vez hubieran estado ausentes. Siempre ha habido catalanes en la política española. Es verdad que más visibles y numerosos en las épocas progresistas o revolucionarias, como las dos efímeras Repúblicas, lo que les ha granjeado fama de revoltosas. Pero catalanes en los gobiernos españoles ha habido siempre. Hasta Franco tenía ministros de esta díscola nación. Uno de ellos, López Rodó, un ultrarreaccionario del Opus, fue el responsable, entre otras cosas, del Plan de Estabilización de 1959 (no está mal, a los veinte años de acabada la guerra) y el consiguiente desarrollo español, que la gente llamaba "desarrollito".

La cuestión no es que haya catalanes en la política española, sino catalanistas y, más concretamente, independentistas. Habrá quien diga que es lógicamente imposible que un independentista catalán sea ministro español. Sí y no. También era lógicamente imposible que un anarquista (cualquier anarquista) fuera ministro (de cualquier gobierno) y, sin embargo, los anarquistas Frederica Montseny, Joan Peiró, Juan García Oliver y Juan López Sánchez fueron ministros en la IIª República y tres de ellos, catalanes de nacimiento. Todo, evidentemente, depende de las circunstancias. Unas veces para bien y otras para mal. O tal parece: Thomas Jefferson firmó con otros la Declaración de Independencia de los Estados Unidos en la que se dice (¡palabras gloriosas!) que todos los hombres han sido creados iguales y titulares de los derechos inalienables a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad, entre otros. Thomas Jefferson era propietario de 600 esclavos.

Si se acepta que hay un contencioso entre España y Catalunya que no puede resolverse por los cauces legales ordinarios y tampoco por la fuerza, habrá que arbitrar una forma de negociación entre las partes que dé garantías a ambas. ¿Qué mejor garantía que la incorporación de independentistas al gobierno para garantizar su neutralidad en el proceso? Si lo del gobierno suena algo extraño, ¿qué tal un órgano que presidiera una convención extaordinaria sobre el contencioso y el que estuvieran los indepes en garantía de dicha neutralidad? Claro, no se olvide la condicional del comienzo: "si se acepta...". Si no se acepta, ya sabe, pues molt bé, pues adiós.

De todas formas, la complejidad de la política catalana no descansa. Las próximas elecciones europeas y municipales tendrán un gran impacto en las perspectivas inmediatas de la revolución catalana. Los municipios son la base de la democracia en los países de tradición romana, germánica o anglosajona; en todos. Nuet recordaba ayer en Badalona que en 1931 no se hubiera derrotado a los Borbones sin las elecciones municipales. Los Borbones ya están derrotados. Lo que las elecciones del 26M alumbrarán será una Catalunya republicana. Igual que las elecciones europeas le darán voz en el Europarlamento y harán imparable la independencia.

Se vestirán los argumentos como se quiera, pero lo esencial en estas elecciones es el voto independentista. La independencia y la República ya están aquí porque no son otra cosa que la voluntad independentista y republicana de la mayoría.

Avui, Palinuro a Centelles

Ah, les tertùlies amb birres! La birra deu ser un catalitzador polìtic. Com abstemi recalcitrant el tinc comprovat: si preguntes "Qué farem per fer la República?" a un auditori de republicans, segur que la resposta serà un sonor "tot!". Però si es tracta de republicans amb birra, serà "més que tot!" A més, la birra és una beguda popular i republicana. I groga. 

Pel que fa a la pregunta del títol, la veig una mica forçada, com una sintesi estranya de dues preguntas: 

a) qué farem per la República?
b) qué fer per la República?

No son el mateix. La a) ens demana que estem disposats a fer; la b) què creiem que s'ha de fer. Poden coincidir o no.

La tertùlia, convocada per assemblea/centelles i CDR|C serà al Passeig de Centelles, 08540 Centelles  a les 12:30.

viernes, 17 de mayo de 2019

El juego parlamentario

Aquí, mi artículo del miércoles en elMón.cat, titulado, Facin joc, senyores y senyors, referido a la composición de la mesa del Congreso. Se escribió antes del psicodrama del nombramiento frustrado de Iceta, que ha acaparado los titulares y provocado todo tipo de aspavientos, escándalos y asombros.

Sin embargo, el episodio de la mesa es el preludio del revolcón a Iceta y lo explica de maravilla. ¡Cómo! ¿Los independentistas votan en contra del ungido por La Moncloa? Y ¿qué esperaban? El gobierno comienza a actuar sin contar para nada con los independentistas, a los que ni ha telefoneado. Solo se hace notar dando poco menos que la orden de que se vote como senador a quien él dice y porque sí. Y se extraña y se enfada porque no le hagan caso y le voten en contra.

El mero hecho de pensar en la persona de Miquel Iceta para lo que sea, presidente o macero, del Senado que lo relacione con los independentistas prueba el grado de ignorancia de Pedro Sánchez sobre Catalunya. El adversario del independentismo es Iceta y lo que Iceta representa. A la españolísima ignorancia del presidente se unirán, sin duda, los aviesos consejos que le destilen al oído el frustrado senador y Borrell, ministro anticatalán de Asuntos Catalanes. 

Resultado: seguirá sin dar ni una.

Aquí, la versión castellana:

Hagan juego, señoras y señores.

Se admiten apuestas para la mesa del juego parlamentario. Hay nueve cargos en el aire. El PSOE quiere una distribución unionista española que deje fuera a todos los nacionalistas, no solo a los independentistas, así como al nuevo en la ciudad, Vox. Su modelo es la mesa que funcionó en los ya lejanos tiempos de la mayoría de Rajoy: 3 para el partido mayoritario y 6 a repartir de a dos entre Podemos, PSOE y C's.

Cambia el PP por el PSOE. El bipartidismo aparece con sidecar, pero es bipartidismo. ¿O no? Según se mire. Si se mira por el lado llamado "social" es bipartidismo izquierda/derecha para discutir si los impuestos de los ricos se suben o se bajan. Si se mira por el lado "nacional" es monopartidismo unionista para imponer la unidad de España al coste que sea. Las ambigüedades de Podemos o los Comuns no llegan ni a configurar un "bipartidismo imperfecto".

Fuera, rotundamente fuera, fuera del ejido, convertidos en forajidos, los independentistas catalanes. No es que se las prometieran muy felices con su posibilidad de bloqueo del gobierno español, pero secretas esperanzas sí abrigaban. El cruel resultado electoral el 28A es el espejo de su irrelevancia parlamentaria. Una ducha de agua fría sobre rescoldos de expectativas. Los independentistas bajan la voz y Sánchez, viéndose seguro en su huerto, la alza con intemperancia y desprecio, mientras su ayuda de cámara, Podemos calla, para que no se le vea y se le confunda con un catalán, de esos que Iglesias visita, no por solidaridad sino por interés presupuestario. 

Si alguien dice sentirse decepcionado, pecó de ingenuidad o quería vender humo enlatado de la Marca España. Sea cual sea la composición del Congreso de los Diputados, siempre habrá una mayoría antiindependentista abrumadora, en torno al 90%. Solo excepcional, casi milagrosamente, puede la minoría catalana jugar un papel determinante en una crisis parlamentaria española para asuntos menores, como rechazar unos presupuestos o sustituir un gobierno. Pero si se percibe un peligro real para la unidad de España, la mayoría abrumadora del Congreso (PSOE; Podemos, PP, C's y Vox) pasará por encima de la minoría catalana como una manada de elefantes por un fresal. Como el Tribunal Supremo pasa por encima del Parlamento, sin dignarse pedir un suplicatorio.

Lo que tiene en crisis a España no es la minoría catalana en el Congreso, sino la propia Catalunya. No es el gobierno y su apoyo parlamentario lo que falla. Es el Estado, que no es viable contra Catalunya. .
La composición de la mesa augura un gobierno con opciones de coalición diversas y libertad de movimientos. Por mucho que Podemos insista en entrar en el ejecutivo, el PSOE prefiere gobernar en solitario con independientes "profesionales de reconocido prestigio" y con apoyo parlamentario exterior. Sánchez acaba de descubrir el gobierno tecnocrático, que es el verdadero populismo europeo, y usará Podemos y C's como muletas alternativas.

Todo eso es en la España cañí. Pero en Catalunya pintan otros palos. El resultado de las elecciones españolas no ha cambiado nada en casa, salvo la noticia de que la minoría independentista en el Congreso ha sufrido un fuerte reequilibrio interno a favor de ERC, ha aumentado su cuantía, pero ha descendido hasta la práctica desaparición su capacidad de presión.

De forma que la situación está en una especie de suspensión hasta que con las elecciones del 26M se decanten los resultados, especialmente en lo referente a la relación de fuerzas entre JxC y ERC. Lo que se dirime en esta concentración de elecciones (españolas, europeas, municipales) es la cuestión de la hegemonía interna del independentismo entre la apuesta Junqueras por el partido ERC y la de Puigdemont por la nación.

Pero, sean cuales sean los resultados, el cuadro verdaderamente importante, el que determinará el destino inmediato de Catalunya surgirá cuando se celebren elecciones catalanas, adelantadas o no. Hay novedades que apuntan en la dirección unilateral: desfondamiento del unionismo catalán, decisión de la CUP de participar y aparición del Front Repúblicà.

Pero lo que verdaderamente inclinará la balanza del lado unilateral y en contra de la continuidad del autonomismo serán los resultados de JxC en las europeas y municipales.

Avui, Palinuro a L'Escala

Bon títol: "El futur és avui". És el que diuen les gents d'acció; els que no poden o no volen esperar a posar en pràctica els seus ideals. Les gents contemplatives es prenen més temps; volen anar sobre segur. Demà es reunirem els dos tipus, el actiu, el candidat a l'alcadia de L'Escala per JxC, Robert Bosch i el contemplatiu, Palinuro, amb el seu llibre "Discurso a la nación catalana". Perquè per a la nació catalana el futur és avui, ja que ella es passat, present i futur.  Quan l'acció i la contemplació es reuneixen poden fer grans coses.

Es una questió de voluntat.

Ens veiem al vespre a l'Escala.

jueves, 16 de mayo de 2019

Demà, Palinuro a L'Escala

Bon títol: "El futur és avui". És el que diuen les gents d'acció; els que no poden o no volen esperar a posar en pràctica els seus ideals. Les gents contemplatives es prenen més temps; volen anar sobre segur. Demà es reunirem els dos tipus, el actiu, el candidat a l'alcadia de L'Escala per JxC, Robert Bosch i el contemplatiu, Palinuro, amb el seu llibre "Discurso a la nación catalana". Perquè per a la nació catalana el futur és avui, ja que ella es passat, present i futur.  Quan l'acció i la contemplació es reuneixen poden fer grans coses.

Es una questió de voluntat.

Ens veiem demà a l'Escala.

Todos a la cárcel

Que la revolución catalana es una revolución de nuevo tipo se ve en el desconcierto que provoca. El Estado no sabe cómo reaccionar; el gobierno, tampoco. Las opciones son escasas: se cede a la petición independentista de referéndum o se interviene la Generalitat con un 155 beligerante, un estado de excepción permanente. La intervención no será aceptable en el exterior; la cesión no lo será en el interior. La posición intermedia es imposible porque Sánchez y el PSOE están cerrados al diálogo. Por contra, el independentismo recalcitrante sigue siendo mayoritario y unido, a pesar de las discrepancias internas.

Lo que los unionistas tienen enfrente no es un partido o una alianza de partidos, sino una sociedad en toda su complejidad. Los partidos tienen a sus dirigentes presos o exiliados. Pero el Govern de la Generalitat manifiesta estar en la misma onda y el MHP Quim Torra, procesado por desobediencia se reafirma en su actitud, "hasta las últimas consecuencias" que, en España quiere decir, la cárcel. De momento. Pero, junto a Torra, comparecen representantes de las asociaciones sociales, ANC, Ómnium, AMI, ACM y autoridades como el presidente del Parlament. El gobierno, el poder legislativo, la sociedad civil. Todos dispuestos también a las "últimas consecuencias". El horizonte penal se amplía.

Hablando de sociedad civil, el independentismo se ha hecho con la Cámara de Comercio catalana, que agrupa a más de 420.000 empresas. No es una conspiración de un par de partidos. Es toda la sociedad. Son las profesiones, ahora también los sindicatos. Responsable de esta situación es la inaudita torpeza del Estado español en el tratamiento de la cuestión como una de orden público, de policía, jueces y cárceles. El recurso a la represión garantizó la existencia de un motivo para la rebeldía. Esa torpeza inicial se agranda con los socialistas, incapaces de encontrar una vía política de negociación y entregados a la misma vía suicida de la represión por los tribunales que el PP.

En el fondo, la cuestión de fondo, es que ni el PP ni el PSOE ni los demás partidos españoles, Podemos, C's o Vox saben qué hacer ante una revolución de nuevo tipo que son totalmente incapaces de entender. Desde un Iglesias, que se dice "orgulloso de ser español" hasta algún chalado de Vox que quiera imponer el Cara al sol como el himno de la nación española, hay un hilo de continuidad, esa condición de españoles que, al parecer, les impide entender que otros tengan otra con el mismo derecho.

La gestión de los políticos ha sido tan inepta que han acabado convirtiendo la "cuestión catalana" en el iceberg que ha hundido el Titanic del Estado democrático de derecho en España. En su lugar pretende que actúe un régimen absurdo en el que el ataque a los derechos de la población, la persecución de las ideas y opciones políticas, la criminalización de los discrepantes, la represión indiscriminada recaiga sobre los jueces y los tribunales. Falto de todo proyecto político, el Estado español encarga el ejercicio de la tiranía a su peculiar justicia. El poder judicial es el brazo ejecutor de las decisiones políticas del Estado y el gobierno. El rey ya aleccionó al Tribunal Supremo; el gobierno restringe el activismo de la abogacía del Estado, pero no el de la fiscalía. Dicen buscar vías políticas, pero dejan rienda suelta a la fiscalía.

Y ahí están los fiscales catalanes empeñados en meter en la cárcel también a decenas de cargos y funcionarios de la Generalitat. La criminalización es imparable porque el proceso político está judicializado. Así que más gente a la cárcel. ¿De qué acusan los fiscales a los nuevos empapelados? De organización criminal, cosa indudable por cuanto todos ellos cooperaban a un fin delictivo como era la secesión de Catalunya del reino de España. He aquí un programa político, votado en un parlamento, como un mandato popular, convertido de pronto en un delito de organización criminal.

Naturalmente, desde el momento en que propugnar la independencia de Catalunya y procurarla por el medio pacífico de un referéndum es delito, todos los que a él coadyuven son delincuentes, en mayor o menor medida.

Que unos fiscales no sepan distinguir un programa político y un mandato popular de una organización criminal, quizá esté en la naturaleza de las cosas. Que no los distinga un partido y un gobierno es lo insólito y temible. Temible porque, en la lógica de la represión judicial, detrás de los funcionarios y cargos medios que gestionaron la comisión de un delito, viene el personal de los colegios y centros de votación, directores, subalternos y personal de limpieza. Y detrás de estos, los casi tres millones que se acercaron a votar en el referéndum, es decir, colaboraron en la comisión del delito. Tendrán que procesar a media Catalunya. En distintos grados, pues los tribunales son equitativos, pero media Catalunya. Y no sé si habrá cárceles para tanta gente.

Cuando el poder utiliza la justicia contra sus adversarios políticos por serlo, tanto el primero como la segunda han perdido toda legitimidad,

La basura periodística española

Es cansado tener que defenderse continuamente de ataques de gente sin escrúpulos. Pero, a veces, no queda otro remedio. Un pasquín digital, llamado El Triangle, del que hasta hoy no sabía nada, publica la pieza del titular en la ilustración, repleta de mentiras sobre mí y calumnias a TV3. Por supuesto, sin autoría, sin firma, sin citar fuentes, ni datos. Nada. Ignoro si llamaron a TV3, a contrastar su información. A mí, desde luego no. La pura inventiva de un tipo con un anónimo por si cuela. Periodismo español.

De esta ñorda están llenas las redes. Me la encuentro a veces: individuos que me acusan de vivir en Catalunya y defender la independencia catalana por interés material, por la "paguita" o la "pagueta" o no sé qué vocablos emplean estos catones batuecos. Si contestara a todos los ataques viciosos que recibo, no haría otra cosa. Y, francamente, no tengo mucho tiempo libre, aunque sí aguante y paciencia para soportar esta basura, ya que no se me oculta que su razón de ser no soy yo, sino la causa que defiendo. Ahora, sin embargo, se trata de un medio digital que, probablemente, se apunta a la práctica del "calumnia que algo queda".  Y como no me da la gana de dejar que se calumnie la causa y a las personas que aprecio, rompo la costumbre y contesto para que, en efecto, le quede algo al fulano o fulana del anónimo para el recuerdo.

Es falso que haya cobrado o cobre nada por mis intervenciones en TV3 o cualquier otro audivisual catalán, público o privado. Nada, ni un euro por las conferencias, actos, xerradas, etc. Nada. Kilometraje y pernocta, si se tercia. Y punto. El resto, cero. Y nada es nada ¿queda claro? Por tanto, falsas son las cantidades que el panfleto anuncia de 5.000 y 8.600 euros. Una falsedad tanto más descarada cuanto que el autor o autora de esta infamia, ha tenido buen cuidado de contabilizar al minuto mis apariciones, los lugares, si estoy o no sentado, si llevo a no lazo amarillo, los temas y hasta los contertulios. ¿Por qué no comprobó también los (inexistentes) dineros? Está claro, porque se trata de mentir y difamar a alguien con apariencia de veracidad, mostrando que se han hecho unas indagaciones que no se han hecho.

Y todo para llegar a la irrisoria conclusión de que o "lo hace gratis o alguna razón impide que el pago de sus colaboraciones se haga público en el portal correspondiente de la CCMA". Como es evidente que el espabilado español no cree que nadie pueda actuar gratis en estos asuntos, acaba acusando indirectamente a TV3 de ocultar información, quién sabe si de cometer falsificación en documento público. En lugar de TV3 y "Tot es Mou", yo me querellaría por calumnia.

Es obvio que al escriba difamador no le cabe en lo que tenga donde los demás tienen la cabeza la idea de que alguien no sea como los Hermann Tertsch, Sánchez Dragó y otras figuras del patio de Monipodio español. Estos y muchos otros pasaron (algunos siguen) años cobrando ingentes cantidades de dineros públicos en TeleMadrid por decir tonterías y hacer propaganda reaccionaria.

¿Queda claro? Ni un euro. Nada. No lo necesito. Me apaño con lo que tengo. Y aunque lo necesitara, no lo haría, porque, a diferencia del tipo del escrito y sus amigos, creo en lo que digo y lo practico.

Este sujeto o sujeta, seguramente hará carrera en el periodismo español, pero toda su vida será basura..