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martes, 25 de abril de 2017

Dimensiones de una dimisión

Tenía razón OK Diario, Aguirre planeaba dimitir el domingo o el lunes. No lo hizo el domingo, día del Señor, pues podría interpretarse torcidamente. Lo hizo el lunes, día de la luna, famosa por ser una embustera, aunque no tanto como la propia Aguirre, que ya ha dimitido tres veces.

Una rueda de prensa de tres minutos sin preguntas y una dimisión lacrimógena que la afectada ha tratado dee convertir en un acto de responsabilidad política. A simple vista más parece una decisión a regañadientes, por tercera vez, tras haber intentado evitarlo a toda costa y, según las malas lenguas, cuando puede encontrarse al filo de una imputación penal. El reconocimiento de Aguirre de su culpa in vigilando tiene un alcance de responsabilidad penal y civil imprevisibles, dado que aquí se han cometido al parecer delitos tremendos. Y, además, debe añadirle la culpa in eligendo, eso que ella, siempre tan chulapa, minimiza hablando de "ranas". Y sin contar con que, de todas las actividades de su gobierno, la sanitaria, a la que aun no se ha pasado revista, promete ser un foco mucho más abrumador de corrupción que la gestión de la Charca de Isabel II.

De todo eso puede salir una imputación. Sin duda, Aguirre lleva años "haciéndose la rubia" y hasta es posible que lo sea, pero no es creíble que haya presidido sobre un emporio de corrupción y latrocinio y no se haya enterado de nada. No se pude gobernar con una mano derecha, González, que ha convertido su familia en una verdadera empresa de presuntos delitos y en donde todos, desde sus hijos hasta su octogenario padre tenían un cometido. El padre es hoy nonagenario pero, según parece, sigue siendo útil a la empresa lavando dinero.

Aguirre no estaba en menudencias, sino en las alturas teóricas de la doctrina neoliberal que le insuflaban sus consejeros empresariales (alguno ya en la cárcel) y sus asesores aúlicos. Paladina del libre mercado y el fin de las mamandurrias socialistas, no tenía por qué parar mientes en las que ella iba sembrando a su paso. Pagar periodistas a su servicio con dineros públicos en TeleMadrid no era mamandurria. Colocar en el Ayuntamiento de su amiga Botella a Carromero con un sueldazo tampoco era mamandurria.  E così via. Lástima que el resto de los mortales no lo veamos así y que consideremos que entre el liberalismo y la política del saqueo y la rapiña debe haber una separación que ella parece desconocer.

Por último, la dimisión de Aguirre tiene una dimensión poco reseñada hasta la fecha, una dimensión política que apunta directamente a Rajoy. Aguirre no ha dimitido porque la hayan pillado con las manos en la masa o en flagrante delito, ni porque se haya beneficiado directamente de los delitos de sus elegidos, aunque sí indirectamente, por ejemplo, financiación ilegal de elecciones. Dimite por responsabilidad política. Justo la situación de Rajoy, responsable político del universo de corrupción de la política española. En su caso, además, hay un presunto beneficio directo, derivado del cobro de sobresueldos en B que él mismo llegó a admitir.

Si Aguirre dimite, Rajoy debe hacerlo igualmente, incluso con mayor motivo.

miércoles, 1 de febrero de 2017

La dimisión de Vidal y las consecuencias

Mi artículo de hoy en elMón.cat, titulado "las personas y el proyecto", trata de las desafortunadas afirmaciones públicas del juez Santiago Vidal y sus consecuencias, tanto para él como para la causa que representa. Personalmente, su comportamiento ha sido correcto: la dimisión como senador de ERC. Eso es lo que se espera de un político democrático en Europa. No lo es en España, claro, país en el que, hagan lo que hagan, los políticos (especialmente los de la derecha) no dimiten jamás. Un guasón diría que es una prueba más de que Cataluña no es España porque en Cataluña se dimite. Y poco importa si esa dimisión ha sido a propia iniciativa del interesado o por presión de su organización. Eso es indiferente. El hecho objetivo, claro, incuestionable es que, si alguien actúa inadecuadamente, debe asumir su responsabilidad.

Tiempo ha faltado a la oposición para exigir responsabilidades a todos los demás niveles: explicaciones, comparecencias, hasta una comisión parlamentaria de investigación. Produce cierta irritación ver que quienes no dimiten ni cuando los pillan con la mano en la caja sean ahora tan estrictos con los demás. Comportamiento típico de escribas y fariseos. Y, no obstante, el juez Vidal, ni ERC, ni el gobierno de la Generalitat pueden negarse o responder con un "y tú más". Esas explicaciones deben darse; esas comparecencias, producirse. Para que quede claro que el proyecto independentista no recurre a los mismos procedimientos de guerra sucia del Estado que quiere ahogarlo. Y si, de esas explicaciones se siguieran otras responsabilidades personales, también deben asumirse sin rodeos.

Las faltas, los errores, los cometen las personas, no los proyectos. Son las personas quienes deben arrostrar las consecuencias de sus actos y no los proyectos colectivos. Poco futuro cabe augurar a la hoja de ruta si recurre a los procedimientos del adversario. No solamente porque ello sería una inmoralidad sino también porque sería un error estratégico.

A continuación, la versión castellana del artículo:

Las personas y el proyecto

Se entiende por qué los políticos del PP no dimiten nunca, hagan lo que hagan, tanto si abusan de su poder como si impiden el ejercicio de derechos ciudadanos o cometen delitos. Saben que la dimisión no es nunca el fin de una aventura, sino su comienzo. A continuación vienen las exigencias de que se pida perdón, las peticiones de comparecencia o las comisiones de investigación. Es mucho mejor no dimitir y dejar que escampe.

Por eso no dimitió Trillo después de la catástrofe del Yak42 de la que es políticamente responsable. Por eso tampoco Rajoy pide perdón a los familiares de las víctimas 14 años después de aquel desastre acaecido cuando él era vicepresidente del gobierno y, por tanto, también responsable. Por eso igualmente tampoco dimitió Fernández Diaz aunque esté bajo vehemente sospecha de haber hecho todo tipo de juego sucio contra el independentismo catalán, incluida la presunta “hazaña” de intentar destruir la sanidad catalana. Dimitir es reconocer responsabilidad, quizá culpabilidad y eso no es práctica común de la derecha.

La dimisión de Santiago Vidal se aleja de la práctica hispana y se acerca a la europea. Se hacen declaraciones inoportunas o injustas o falsas y, en consecuencia, se dimite. Esta dimisión ha provocado la consabida avalancha de peticiones de la oposición, tratando de acorralar tanto al dimisionario como al gobierno catalán, principal afectado por las declaraciones del juez. Al margen de la torcida intención que tienen muchas de estas peticiones, es importante que el bloque independentista y especialmente ERC, organización a la que pertenece Vidal, continúen en el espíritu europeo iniciado por el juez, den todas las explicaciones que razonablemente quepa esperar y disipen la sombra de la duda en los procedimientos aplicados en la hoja de ruta.

Es irritante ver cómo quienes actúan de modo prepotente y a veces supuestamente ilegal, quienes recurren a las cloacas del Estado para conseguir fines ilegales e inmorales, quienes censuran y abusan, se erijan en paladines de la democracia y el Estado de derecho. Pero eso no justifica el recurso al “y tú más” por la muy sencilla y poderosa razón de que ambas partes no son iguales. Nunca serán iguales quienes luchan por la libertad y quienes lo hacen contra ella, quienes quieren emanciparse y quienes sojuzgar a los demás. Quienes aspiran al pleno uso de los derechos nacionales no pueden recurrir a los mismos procedimientos que quienes quieren suprimirlos
Las desafortunadas declaraciones de Vidal comprometen a ERC, a JxS y al conjunto del bloque independentista porque afectan al comportamiento de las instituciones. Los responsables no deben ser reticentes a la hora de disipar dudas, evidenciar la falsedad de las sospechas, mostrar la limpieza del gobierno y sus departamentos. La oposición, incluida la más reaccionaria y xenófoba, está en su derecho de exigir cumplidas explicaciones y el gobierno catalán está en el deber de proporcionarlas. Las comparecencias de las autoridades en sede parlamentaria no deben ser obligadas, sino voluntarias. Y si llegara a demostrarse, que incurrieron en ilegalidades o actitudes reprobables, deben asumir su responsabilidad ipso facto y actuar en consecuencia. Son las personas responsables quienes deben pagar por ello so pena de que lo haga el proyecto.

La Constitución de la República Catalana, de la que el juez Vidal es uno de los corredactores, como el proyecto de emancipación nacional a que aspira no puede fundamentarse en comportamientos dudosos y actividades que no puedan hacerse públicas sin suscitar la suspicacia y el temor de la ciudadanía.

Vidal-Quadras explica en twitter que, cuando se abandona la protección del Estado de derecho, cuando se va contra la ley, la única solución es la fuerza. Es una amenaza obvia. Aunque cabe discrepar de la idea de la ley y el Estado de derecho que profesa el exeurodiputado del PP, en un sentido realista solo cabe darle la razón. Ir contra ley, por inicua que esta sea, es arriesgarse a sufrir el uso de la fuerza, que a nadie agrada.

Por eso es muy importante que todas las actuaciones del gobierno catalán sean escrupulosamente legales, para ajustarse al enunciado de Puigdemont “de la ley a la ley”. Es esencial que, al llegar el momento crucial de la confrontación política del referéndum, el Estado no haya recurrido al uso de la fuerza, amparado en una supuesta ilegalidad previa. Que se atreva a declarar ilegal el referéndum, a su vez amparado en una legitimidad que tiene un amplio reconocimiento interior y exterior.

viernes, 13 de enero de 2017

Una salida sin salida

Ahí lo tienen ustedes, con cara de pocos amigos, la suya habitual, comunicando altaneramente al mundo que se marcha. Lectura de un escrito en dos minutos y sin preguntas. Y casi sin periodistas. Un gesto para la historia. Se va porque le toca, ya ha cumplido y desea retornar a su plaza de funcionario del Consejo de Estado de donde ha salido la interpretación que lo responsabiliza de la tragedia del Yak 42. Pero él no habla del Yak 42; ni de dimisión; ni mucho menos, de pedir perdón. Se va como vino, por voluntad propia y porque Rajoy lo nombró embajador en Londres, una decisión por la que, cuando menos, debiera dar explicaciones.

Todos los demás, "El País", por ejemplo, hablan de dimisión, porque dimisión es. Y cuanto más se oculte o se niegue, más dimisión será. La salida de Trillo no es una huida hacia delante sino hacia atrás. Deja claro que se va por algo que sucedió hace casi 14 años y a cuya sombra no ha podido escapar. Aunque lo ha intentado por todos los medios, como el de hacer pagar penalmente a sus subalternos por asuntos de su responsabilidad política.

La comparecencia de la ministra de Defensa necesariamente marca un hito en esta sórdida historia. El asunto no se decide en altaneras ruedas de prensa y desplantes más o menos achulapados a los periodistas, sino que entra en sede parlamentaria. Ahí tendrá que escuchar Trillo la voz que no ha querido oír durante estos años: la de las víctimas y sus familiares. Le van a decir de todo como corresponde a quien antepuso su interés personal al derecho de los allegados a recibir los restos reales de los suyos que, además, habían muerto, según dice ahora el Consejo de Estado, por la negligencia de quienes pudieron evitarlo, encabezados por Trillo.

No veo cómo va a evitar Trillo verse en algún foro público con los familiares de las víctimas a las que debe una explicación. La religión que dice profesar le obliga a ello.

miércoles, 4 de enero de 2017

Trillo

Dicen que Trillo es un especialista en Shakespeare. Ignoro si lo es o no pero sí parece uno de sus héroes o contrahéroes, el protagonista de una tragedia en la que perdieron la vida 75 personas, 62 de ellas compatriotas, doce ucranianas y una bielorrusa. Desde el principio estuvo claro que Trillo, políticamente responsable de la tragedia, no estaba dispuesto a que 62 cadáveres acabaran con su carrera política y su ambición de ser ministro, embajador, archipámpano. Desde el primer momento luchó por desviar la atención de su persona, por disfrazar la realidad, que llegó a ser siniestra cuando, por las prisas aducidas por el ministerio para realizar las ceremonias de rigor y quitarse el asunto de encima, se identificaron erróneamente bastantes cadáveres y se entregaron a los allegados asegurándoles, siendo ello falso, que eran sus familiares. Realmente una historia siniestra por la que más tarde fueron condenados tres militares del generalato mientras el ministro resultó exonerado de culpa. Postreiormente, Rajoy indultó a los generales sobrevivientes. Uno había fallecido.

Es una historia trágica en aras de la ambición de un hombre sin escrúpulos, un Ricardo III, capaz de los más odiosos crímenes por detentar la corona, pero no tan inteligente. Una actitud muy generalizada en el partido del todavía embajador en Londres. Es una organización en la que no dimite nadie salvo que lo pillen literalmente con las manos en la masa. ¿Pues no dijo en su momento el hoy jefe de Trillo y entonces ministro que el desastre del Prestige, que trajo la ruina y la muerte a las costas gallegas se reducía a unos "hilillos de plastilina"? Esa es la base por la que Rajoy es conocido en Twitter y aledaños como el señor de los hilillos. La gente se somete al gobernante tiránico o incompetente o ambas cosas, pero se burla de él. Alguien debería recoger los chistes sobre Franco, que los había a manta.

En cuanto a Trillo, la carrera del personaje está repleta de momentos tan turbios y faltos de dignidad como el del Yakovlev 420. Según parece el hombre es miembro de la secta del Opus Dei. Es curioso que alguien hecho a tratos tan edificantes y celestiales pueda haber llegado a subvertir las normas éticas más elementales. Entre ellas, no mentir. En el año 2011 Trillo declaraba que la Gürtel era un montaje del que responsabilizaba al entonces ministro, Rubalcaba y defendía a Bárcenas. Con todo el papo. También en esto, aplicaba la doctrina de su partido, fijada en aquella histórica comparecencia de la plana mayor del PP en 2009, presidida por Rajoy para explicar que la Gürtel no era una conspiración del PP, sino una conspiración contra el PP para acusarlo infundadamente de corrupción. Con gesto de circunstancias escuchaban la arenga Camps, Mato, Monago, Cospedal, Arenas, Aguirre, Sáenz de Santamaría y la recientemente difunta Rita Barberá.

Trillo fue también, al parecer, quien apañó la complicada operación de ingeniería procesal por la que el PP consiguió librarse del juez Garzón, con un procedimiento harto cuestionable, repleto de triquiñuelas y un resultado que ningún ciudadano ecuánime puede celebrar. Así que la tendencia es vocación. El Yak 42 era un hito más en esa carrera de desenfrenada ambición que ya había mostrado precedentes, como un caso de comportamiento de gorrón en un episodio de amenaza de epidemia de meningitis en Madrid, que tenía nerviosas a las autoridades. Un hito más pero el de mayor relevancia, el más trascendental porque costó la vida de 75 personas. Ahora dice el Consejo de Estado, alto órgano consultivo, que el ministerio fue responsable de la catástrofe. No culpable, pero sí responsable. Eso quiere decir en román paladino que la tragedia se pudo evitar porque el ministerio estaba informado de las circunstancias y el peligro que entrañaban y no hizo nada. Sabía que en un año se habían estrellado otros dos aviones de la línea charter que gestionaba el Yakovlev 420 y no hizo nada. La máxima autoridad de ese ministerio, el ministro de entonces, es responsable de lo que pasó. Y lo dice el Consejo de Estado, presidido por Romay Beccaria, un hombre que fue subsecretario en el régimen de Franco.

Trillo es moralmente responsable de la muerte de 75 personas.

Es incomprensible que el Reino de España mantenga como embajador en la Corte de St. James a un hombre en esta circunstancia. La respuesta de Rajoy, en su habitual bajura, no merece comentario. Pero cabe formular una hipótesis en la que el gobierno no habrá pensado, según su inveterada costumbre de no hacerlo: ¿y si algún MP británico pide en los Comunes al gobierno que la Corona retire el placet al embajador español?

domingo, 11 de septiembre de 2016

La penúltima vileza de Felipe González

Leo que el reaccionario jacobino Rubalcaba se ha integrado en el consejo editorial de El País. Enhorabuena a ambos. Encaja a la perfección en la deriva pepera y antisocialista del diario de Prisa. Nada de extraño. Lo extraño era que un político tan intrigante como falto de luces hubiera sido secretario general del PSOE. También fue ministro de Felipe González. Pero esto ya se entiende más, sobre todo escuchando las advertencias que este sevillano tan facundo prodiga por llanos y montes, muy imbuido de su función de gran estadista emérito. No conozco muchos casos similares de pertinacia y contumacia en la malevolencia y el deseo de imponer su propio capricho e intereses sobre los de la gente y sus necesidades. ¿Es que no ve y no escucha lo que dice la calle, los militantes los votantes? ¿Es que no ve que sus aliados son la derecha neofranquista, sus esbirros en los medios, incluidos los "socialistas" que largan contra el PSOE desde la televisión de los curas, los empresarios y  señoritos enchufados de los medios progres? ¿Quién se ha creído que es?

Después de haber insistido en que el PSOE dejara gobernar al PP y a Rajoy "aunque no lo merezca", de haber intentado que, cuando menos, su partido se abstuviera para conseguir ese mismo fin, ahora reitera su petición y su interés en que gobierne el PP. Prisa, El País, esa mediocracia cuentista, aparentemente progresista pero, en el fondo de la derecha española más cerril y tradicional no cejan en su empeño. Lo suyo es legitimar a la derecha para que siga destruyendo el país, esquilmando sus recursos, oprimiendo a la ciudadanía. El nuevo artilugio consiste en pedir que, si hay terceras elecciones, los cuatro dirigentes se retiren. Aparentemente, la petición es razonable y el mismo Palinuro la formuló hace ya un par de meses. Ahora, habiendo pasado el tiempo y, ante la coincidencia con González, lo ha reflexionado algo más y ha llegado a la conclusión de que le petición no es más que una forma retorcida y trilera de conseguir el objetivo del gobierno del PP.

La petición obedece al espíritu de esa equidistancia hipócrita que caracteriza al grupo Prisa, cuando trata por igual instancias y personas que no lo son y pone a un mismo nivel al político corrupto y al que no lo es. Y no solo obedece a ese espíritu. De hecho es una tabla de salvación para el Sobresueldos, al ponerlo al mismo nivel que los otros tres políticos que, gustarán más o menos, pero son cien veces más honrados y menos sinvergüenzas que el de Pontevedra. Es más, de los cuatro, estos tres, Sánchez, Iglesias y Rivera son nuevos, casi recién llegados, no han gobernado nunca, mientras que Rajoy lleva en cargos públicos más de treinta y cinco años, ha sido ministro varias veces, presidente del PP -el partido más corrupto de la III Restauración borbónica- y presidente del gobierno también el más corrupto de ese periodo. Y tiene en su haber algunos de los los episodios más vergonzosos de la historia de España, como el "Prestige", la guerra del Irak, las mentiras del 11M, el caso Bárcenas y sus propios sobresueldos. (Por cierto, ¿sigue cobrándolos, como Hernando?) Ponerlos al mismo nivel es algo injusto y bastante repugnante.

Se argumenta que no se trata de equipararlos por lo que hayan hecho o dejado de hacer en el pasado, sino por lo que no hacen en el presente. Los cuatro han tenido un doble fracaso a la hora de componer gobierno y, por tanto, los cuatro deben marcharse. Nueva mentira para favorecer al Sobresueldos. No es verdad que los cuatro hayan fracaso por igual. El responsable de los fracasos -y de las terceras elecciones, si las hay- es Rajoy. Él fue quien hurtó el bulto en la primera investidura y quien votó en contra -junto a Podemos- de Sánchez; él quien ha sido incapaz de formar gobierno en la segunda ocasión y quien hasta ahora no ha permitido que otro lo intentara. De iguales, nada: Rajoy es el responsable; los demás no tienen responsabilidades en el pasado ni en el presente.

De ser un hombre justo, de actuar en conciencia y no al dictado de los intereses de sus amigos, Felipe González debería reclamar que se retirase el Sobresueldos, vergüenza internacional de este pobre país y no por que haya fracasado ahora, sino por lo que lleva haciendo desde el comienzo de su mandato.

Pero eso sería si fuera un hombre justo. Y no lo es.

miércoles, 24 de febrero de 2016

El reinado del hampa

Este país esta gobernado por una banda de ladrones. Por una asociación de presuntos malhechores llamada PP. Una organización dedicada al saqueo de los dineros públicos en la que los jefes, empezando por el actual presidente en funciones y sus jerifaltes más conocidos, cobraban sobresueldos de procedencia dudosa o claramente ilegal. Un partido "incompatible con la corrupción", según Aznar, a la boda de cuya hija acudió media hampa española. Un partido corrompido de arriba abajo y al que la gente se afilia para enriquecerse, para robar, para pillar. Un partido que se ha financiado ilegalmente con dinero de mordidas y comisiones (que se sepa). Sus triunfos electorales están trucados y son nulos igualmente por tramposos. Han robado todos los dineros públicos que han podido. Han privatizado las empresas que no podían robar para regalárselas a los amigos o a ellos mismos. Se han apropiado indebidamente de todos los fondos presupuestarios imaginables. Han cobrado comisiones por todo. Han estafado, expoliado y extorsionado a la gente. Han falsificado adjudicaciones y contratas. Han saqueado fundaciones y organizaciones benéficas. Han amañado concursos, trucado oposiciones. Han aplicado sobrecostes en las obras, inflado presupuestos y hecho negocios lucrativos con acontecimientos concretos, como la visita del Papa en 2006 o los homenajes a las víctimas del terrorismo.  Se han enriquecido con obras públicas monumentales e innecesarias. Han enchufado a amigos, deudos y parientes en todos los niveles y órdenes de la Administración pública. Han sido incompetentes, malversadores, despilfarradores y manirrotos. Se han apropiado de todas las subvenciones aun sin tener derecho a ellas. Han robado colegios, hospitales.  Han falsificado todas las estadísticas del Reino. Han comprado periodistas, comentaristas y sicarios de los propios medios para emplearlos como aparato de agitprop y linchadores sin escrúpulos de los legisladores honrados y los políticos cumplidores. Han mentido en el Parlamento y fuera del Parlamento, gobernado por decretos arbitrarios e interferido la acción de la justicia. Han robado la hucha de la seguridad social. Han insultado y despreciado a la gente y se han reído de la Memoria histórica. Han censurado y reprimido el pueblo llano y le han robado sus recursos. Han esclavizado a los trabajadores al aplicar una reforma inicua y han dejado desamparados a los desfavorecidos. Amnistían a los evasores y corruptos y encarcelan a la gente necesitada. Todo ello presuntamente, claro.

Son ustedes pura escoria.

lunes, 15 de febrero de 2016

Aguirrajoy

Es de esperar que, a estas alturas, algunos de los bravi que se paseaban ayer muy ufanos por el foro atribuyéndose la dimisión de Aguirre se hayan dado cuenta de que la dama ha vuelto a reírse de ellos. Ha dimitido de un puesto sin poder y en el que le quedan dos telediarios y se ha atrincherado en el Ayuntamiento de Madrid algunos dicen que para dedicar su jornada completa a amargar la vida a Carmena. Otro error. A Aguirre le importa el Ayuntamiento tanto como la vida amorosa de los chimpancés. Nada. Lo que quiere es una base de poder para intrigar en el seno del poder pro domo sua, claro está. La finalidad es ahora aprovechar el desastre que ese prodigio de incompetencia de Rajoy ha provocado en el PP para probar su mano ahora sí, quizá por última vez, a la presidencia del partido. Ambición no le falta. Su dimisión, irrelevante en cuanto a su situación política real, se convierte en una batería que dispara contra la muralla de La Moncloa, en donde se refugia un Mariano Rajoy, el de los sobresueldos, en una situación de acorralamiento y acoso que empieza a ser peligrosa.

En el PP, una organización presuntamente de malhechores, cunde el nerviosismo y los enfrentamientos pues nadie sabe lo que pasará mañana. Pero todos tienen intereses que proteger en una organización en la que no hay más intereses. Y ríanse ustedes de los enfrentamientos en la izquierda, sobre todo entre los comunistas, estén o no en IU; las luchas y los golpes bajos de los del PP son mucho peores porque hay siempre más dinero por repartir, procedente por lo general de la multiplicidad de actividades delictivas que está gente realizaba.

Subraya Esperanza Aguirre que dimite por responsabilidad política, sin que haya acusación penal alguna y que ella está limpia como una patena pues no se ha llevado un duro. (Para los nacidos después de Maastricht, un duro no es una unidad monetaria viva). Pero esa declaración es una bofetada en el blandorro rostro de Rajoy que, obviamente debiera hacer lo mismo: dimitir. Palinuro lleva cuatro años pidiendo esa dimisión pero, ahora, la exigencia es más dañina pues viene de sus mismas gentes. Todavía no se atreven a formularlo claramente porque el PP es una organización autoritaria, pero el ánimo en su propia casa es ya que Rajoy está acabado, amortizado, que es un peso muerto que lastra las opciones del PP y que, cuanto antes se vaya mejor. Y que se lleve a su señor padre,  cuyos cuidados como dependiente estamos pagando todos los españoles, iincluidos quienes tienen dependientes a su cargo pero no reciben subvenciones.

Por supuesto, si Aguirre dimite por responsabilidad política en el caso Púnica (es mentira, dimite en un movimiento táctico evidente), ¿que tendría que hacer Rajoy con la Gürtel y las mil una prevaricaciones, estafas, expolios, mangancias que los suyos llevan años cometiendo a la vista de todo el mundo? ¿Qué tendría que hacer después de los papeles de Bárcenas que lo acusan de haber pillado sobresueldos de la caja B? Obviamente, dimitir y presentarse en el juzgado más cercano. En lugar de ello se ha pasado cuatro años inenarrables, hablando a través del plasma, abandonando los edificios por la puerta de servicio, no admitiendo preguntas en las ruedas de prensa, mintiendo en el Parlamento, mandando SMS vergonzosos a sus compinches, balbuceando insensateces y contando cuentos chinos.

Prácticamente ya había conseguido lo que se propuso: aburrir a todo el mundo, desprestigiar las instituciones, bloquear los medios, impedir todo debate serio y abrumar de tal modo a una oposición sumisa que no se atrevió ni a presentar una moción de censura a un gobierno de granujas.

Todo eso ha saltado por los aires con la dimisión de Aguirre. Todo ha quedado desmantelado en las postrimerías de este gobierno inenarrable al frente de una verdadera banda de malhechores. En cuanto a la promesa de cambio que se dibuja en el horizonte, bien clara está: se sustituirá la Gürtel por la Púnica. Innecesario añadir que todo cuanto aquí se dice del Sobresueldos reza con la zafia exalcaldesa del caloret, refugiada a toda prisa en el Senado para que los jueces no le echen el guante.

jueves, 20 de agosto de 2015

La banda de ladrones.

Es incomprensible que la señora que presidió la Comunidad de Madrid mientras actuaba la Púnica siga compareciendo en público y dando lecciones de honradez y preocupación por la gobernanza de las instituciones. La Púnica es una estafa montada, al parecer, por su mano derecha durante muchos años; una estafa de grandes dimensiones e infinitas ramificaciones en la administración pública, de carácter sistemático, empresarial, sin grandes preocupaciones o escrúpulos en cuanto al juicio moral de sus acciones. Un robo a lo grande, prolongado en el tiempo, que se convirtió en el modus operandi de los corruptos del gobierno bajo presidencia de Esperanza Aguirre y del que ella es políticamente responsable. Mientras no se demuestre lo contrario, habrá que aceptar que durante sus años de presidenta no supo nada del saqueo a que su gente sometía a los caudales públicos, no sospechó nada, no se enteró de las mordidas, los cientos de millones de comisiones estafando con los colegios privados, no vio nada. Igual que Ana Mato no veía un Jaguar en su garaje.

Aparte del aspecto directamente delictivo de esta aventura de malhechores y hampones, la Púnica tiene también una interesante faceta de carácter doctrinal. El neoliberalismo, ideológicamente hegemónico hoy, habla del mercado, de la libre competencia, la autorregulación, la iniciativa privada, el valor de las privatizaciones, el riesgo y el juego limpio en igualdad de condiciones, al tiempo que se reduce cuanto se puede el Estado, hasta hacerlo mínimo. Eso era la teoría. La práctica, a la vista está: capitalismo de mafiosos y amiguetes, colusión permanente entre algunas empresas y los cargos políticos de un partido, concursos amañados, sobornos, falta de competencia, captura del Estado para enriquecimiento privado. Su doctrina habla de la libertad de elección tanto de médico como de centro educativo; su práctica revela que esa libertad de elección está basada en la corrupción más absoluta dado que el gobierno, en el fondo, vendía las concesiones porque, en realidad, estas eran un negocio. El negocio de la educación. 

Es incomprensible que el presidente del gobierno y del partido de este y, por tanto, superior jerárquico a Esperanza Aguirre, no la haya destituido fulminantemente, desde el destape de la Púnica. A su vez, es también incomprensible que él mismo siga siendo presidente del gobierno cuando hubiera debido marcharse a su casa por espíritu democrático, al saberse que había cobrado sobresueldos de procedencia dudosa, cuando estalló la Gürtel y, por supuesto, cuando se conocieron los presuntos delitos de Bárcenas a quien él mismo envió un SMS para animarlo, asuntos sobre los que no se privó de mentir en sede parlamentaria.

La corrupción viene a ser como la traca final de una legislatura esperpéntica, con un presidente ausente y silente que solo ha comparecido en plasma. Su gestión consiste en haber disminuido los salarios, precarizado el mercado laboral, empujado a la gente a la migración, abusado de los pensionistas, dejado sin amparo a los dependientes, etc. Y de ahí se supone que procede una recuperación que nadie experimenta en su vida cotidiana, pero que el gobierno, su partido y sus medios de comunicación tienen orden de repetir sin descanso.

El debate sobre si España es o no un país normal, está ya zanjado. Solo queda por determinar cuál es su grado de anormalidad dentro de la más acrisolada tradición de la oligarquía y el caciquismo, con el añadido del clero. Es el gobierno de quienes, según lapsus linguae de Cospedal, han "trabajado mucho para saquear el país". O quizá no sea un lapsus sino un "acto fallido". O no tan fallido.

Es incomprensible que la oposición se tome en serio esta banda de ladrones y juegue a la política parlamentaria con una gente que carece de todo respeto por el Parlamento y los usos democráticos más elementales. Lo dijo al comienzo de la transición uno del PP, que estaba en política para forrarse y hace poco, otro pájaro de esta misma nidada confesaba estar en política del PP para tocarse los cojones y sacarse una pasta. Es imposible entenderse con gente así. Pero es absurdo hacer como si no fuera así, como si cupiera esperar de ella un comportamiento civilizado. Completamente absurdo. De hecho, lo que hace la oposición mayoritaria no merece tal nombre. No se atreve a presentar una moción de censura a un gobierno desprestigiado y sin recursos, concentrado casi exclusivamente en sus cuitas procesales o las de los suyos y se presta a legitimar lo que ya no es sino una farsa.

Ess imposible tomarse en serio una oposición que se toma en serio este gobierno.

lunes, 17 de agosto de 2015

Los franquistas no dimiten.

Pedro Sánchez está desolado porque el santero Fernández no dimite después del esperpento que protagonizó en sede parlamentaria, contando un par de patrañas y riéndose de sus colegas diputados de la Cámara. Es verdad, en cualquier país de Europa, este hombre ya no sería ministro. Sospecho que, en realidad, en ningún país de Europa hubiera sido ministro ya en un primer momento. Pero eso es otro asunto. En ningún país de Europa tampoco llegaría a presidente del gobierno alguien como Rajoy. Efectivamente, es otro asunto.
 
Volviendo al nuestro. Sánchez echa mano de la retórica. De sobra sabe él, o debiera saber, que el santero no iba a dimitir. Precisamente por eso se postuló enseguida para comparecer en el Congreso. En España, cuando un ministro pide ir al Congreso es porque tiene algo que mentir. Y allí fue el santero a contar las mentiras de los tuits, metiéndose de paso en veinte charcos porque Rato no tiene cuenta de twitter, las amenazas tuiteras son cotidianas, precisamente muchas de ellas vienen de su partido, de los militantes y cargos de su partido. Además, es dudoso que el hombre sepa de lo que está hablando.
 
Pero sí de lo que no va a hablar, esto es, de su dimisión. La dimisión no entra en los cálculos de los neofranquistas, en el poder desde 2011. Muchos, entre ellos Pedro Sánchez, según se ve, se asombran de lo coriáceos que son los cargos de la derecha a la hora de asumir reponsabilidades políticas por sus innumerables meteduras de pata. Asombro injustificado. A Franco no le dimitió nadie en cuarenta años de gobierno, con más de un centenar de ministros. Solo al final de su dictadura lo hizo un alto cargo que no era ministro, en solidaridad con un ministro depuesto. Los franquistas no dimitían. Estos tampoco. Y bastante es que den explicaciones, aunque sean un conjunto de patrañas que echan como pasto a la chusma y a la canallesca. 

domingo, 26 de julio de 2015

Una banda de ladrones y su comparsa.

El caso Púnica viene a cerrar el círculo y probar lo que Palinuro lleva tiempo diciendo: que el PP no es un partido político en sentido estricto, sino una presunta asociación de malhechores para expoliar el erario, esquilmar el país, robar hasta las cucharillas, enchufar a todos los amigos, parientes y allegados y vivir a cuerpo de rey (véanse los casos escandalosos de Blesa y Rato) a costa de la gente a la que estafan y a la que aplican sus políticas de recortes, sacrificios, sisas y trampas.

Una supuesta asociación de delincuentes organizada empresarialmente. En Valencia y Madrid, en donde las tramas Gürtel y Púnica han robado a mansalva, lo han hecho de modo sistemático, con contabilidades dobles y triples, cuentas en Suiza, sociedades pantalla. En otras partes, como Castilla y León, Galicia, Baleares, etc., lo han hecho con menos oficio mercantil, pero idénticos fines de latrocinio voraz. Han corrompido las instituciones por doquier, expoliado los bienes públicos, manipulado datos y estadísticas y comprado y puesto a su servicio hasta la judicatura .

Lo del programa, los incumplimientos, las medidas, las políticas públicas, etc., pura palabrería para engañar a la gente con ayuda de unos sicarios a sueldo a quienes llaman periodistas. Estos mangantes no han gobernado ni el gobierno les importa un pepino y por supuesto, mucho menos la opinión pública. Su único interés es llegar al poder como sea, mintiendo, engañando, financiando ilegalmente sus campañas electorales para robar lo que puedan. Y, mientras roban, con la seguridad que da el saberse impune por el régimen neofranquista que han impuesto, se expresan en los términos que los retratan. Según un exdiputado del PP, los políticos de este partido están a chupar la polla del que manda para pillar pastuqui. Lo dicen ellos, no Palinuro. Así que cabe conceptuar el PP como un partido de presuntos ladrones chupapollas. Son los que marcan el nivel cultural de la gran nación. Efectivamente, no hay solución de continuidad entre un diputado chupapollas y un presidente que solo lee el Marca. Son el mismo tipo humano. El españolazo de derechas de toda la vida.

Este carácter sistemático, organizado, empresarial del trinque, el robo, la mordida, la comisión, los sobresueldos, abarca todos los órdenes del partido, en todas las esferas y niveles del gobierno. No hay decisión de estas autoridades que no lleve un (o varios) beneficiarios bajo cuerda. El ministro De Guindos chanchulleaba con el infame Granados hasta días antes de que a este pájaro lo metieran en el trullo. Un primo de Rajoy, el de los sobresueldos y otras bicocas de la Gürtel, aparece involucrado en la Púnica. Al final se va a realizar un barrunto de Palinuro de hace unos meses: que bien pudiera ser que un juez pidiera un suplicatorio para imputar a Rajoy, cuya responsabilidad en la corrupción de su partido es total. Políticamente por supuesto, ya que ha sido todo en él, tesorero y presidente. Si también hay responsabilidad penal está por ver.

Lo evidente aquí es que este país está gobernado por una manga de sinvergüenzas, dedicados a llenarse los bolsillos, insultar a la gente, dejarla sin recursos, expulsarla al extrajero, acallarla mediante medidas represivas, manipular los medios y amenazar a los soberanistas catalanes.

Eso a la gente. A la oposición, pedorretas, mofas y burlas. Con su mayoría absoluta en el Congreso, la presunta asociacion de delincuentes se permite el lujo de ignorarla y despreciarla. Rajoy no comparece en el Parlamento nunca, ni da explicaciones, ni se admiten comisiones de investigación sobre los casos de saqueo que protagoniza la banda de sinvergüenzas que parasitan la administración pública y los negocios privados hechos a base de enchufes y corrupción.

Mientras la banda campa a sus anchas, deja a los pensionistas sin el fondo de reserva de las pensiones, cierra hospitales tras haberlos esquilmado, privatiza servicios públicos con el fin de quedarse con ellos, la oposición es incapaz de adoptar una actitud clara en defensa de los intereses de la gente que la ha votado y que paga sus impuestos. Pedro Sánchez saca un hilillo de voz en Asturias para pedir tímidamente a Rajoy que acuda al Congreso a dar explicaciones sobre la Púnica. Sabe de sobra -y está resignado a ello- que Rajoy no le hará caso alguno, que no dará explicación ninguna y, si se pone tonto, es posible que le haga una pedorreta y lo mande a freír vientos porque la actitud de estos franquistas, crecidos en el expolio y la impunidad, es la del desprecio cuartelario hacia la oposición.

Y la oposición, en concreto en PSOE, a tragar. Sabe de sobra que pedir talante democrático a quien está educado en el fascismo es ridículo. Pero lo pide para disimular delante de sus votantes y simular que hace algo. Mas no lo único que tendría que hacer si fuera un líder y no un don nadie sonriente, tratando de caer bien a todo el mundo: presentar una moción de censura a esta supuesta banda de ladrones.

Ahórrense los maestrillos la advertencia de que esa moción no se ganaría. Es obvio. No se presenta para ganarla. Si en el Congreso, hoy, hubiera una posibilidad real de ganar una moción de censura, no estaríamos llamado cobarde a la oposición, sino algo mucho peor: cómplice del latrocinio pepero.

No, la moción no se va a ganar en la Cámara. Se ganará en la calle, en los medios, en la opinión pública que, por fin podría ver que hay alguien en el Parlamento dispuesto a devolver la dignidad a una población humillada por tantos golfos y ladrones generalmente muy devotos, chupacirios y meapilas. Como esa Lucía Figar, consejera de Educación de la Comunidad de Madrid (Gürtel/Púnica), que destruyó la enseñanza pública en beneficio de la privada de curas a los que regalaba terrenos públicos, mientras ella se aprovechaba de unas becas que no necesitaba y estaba en tratos con la Púnica cuyo alcance determinarán los tribunales. Si lo hacen porque, siendo la señora del Opus, pertenece a la misma secta que un tercio de los jueces de España y es posible que se vaya de rositas.

La moción de censura pararía lo pies al gobierno en su último intento de pucherazo con la reforma de la ley electoral, lo obligaría a moderar sus abusos y, sobre todo, daría visibilidad a la oposición democrática y permitiría a la gente no solo recuperar su dignidad ciudadana, sino, además, conocer el programa político alternativo que puede sacarnos de este basurero en el que el país lleva cuatro años gracias a la presunta banda de ladrones.

Pero no lo hará. La oposición socialista no se atreve a cumplir con su deber por razones que, no siendo públicas, probablemente sean inconfesables. O sea, una vergüenza de país.

lunes, 9 de marzo de 2015

¡No dimitas, González!


Ni se te ocurra, hombre, ni se te ocurra. Ya está bien de tonterías y miramientos. Por ahí va Pedro Sánchez pidiendo a Rajoy que te destituya, como si Rajoy tuviera autoridad para destituir a nadie cuando el que anda más embadurnado de ñorda es él mismo. Y con Sánchez, toda la turba de rojos, populistas, bolivarianos, todos pidiendo a coro tu dimisión.

¡Ni hablar! ¿Qué has hecho o dejado de hacer para dimitir? ¿Acaso no pareces haber robado con denuedo, ahínco y dedicación? ¿No te has calzado un ático por una fortuna comprado por un alienígena, pagado con dinero del Monopoly y, además, blanqueado? ¿No tienes un lío de espionaje con la Gestapillo? ¿No hiciste lo que pudiste para establecer un casino de robo a lo grande en Eurovegas con la probable comisionceja y las condignas mordidas? ¿No has seguido esquilmando el erario, privatizando, entregando todo lo público a intereses privados amigos que luego, según parece, te premian con áticos de ensueño? ¿No eres un cumplido y presunto ladrón, un chorizo al que la gente llama tal en cuanto te ve?

¿Que te han pillado en un asunto de escuchas telefónicas, mintiendo, amenazando a policías y engañando a quien se deje? Pues lo mismo que hacen todos los tuyos todos los días: Cospedal, Floriano, Pons, Hernando, Villalobos, Barberá, Arenas, toda esta recua de profesionales del embuste, la trampa y el trinque: mentir, difamar, contar patrañas, insultar a la gente, soltar chuladas

Entonces, ¿por qué vas a dimitir? ¿No es el PP una asociación de delincuentes dedicados al expolio en masa? ¿No se organizó para eso? ¿No tiene decenas y decenas de cargos empapelados por ladrones, estafadores, mangantes? ¿No es el presidente del gobierno uno de ellos por haber cobrado supuestos sobresueldos en B y haberse costeado trajes, viajes y quizá confetti con cargo a la Gürtel y su amigo Luis-el-fuerte? ¿No está el gobierno de España en manos de unos ineptos bocazas dedicados a privar a la gente de su dinero para dárselo a los bancos o metérselo ellos mismos en el bolsillo?

¿Por qué vas a dimitir, González, si no pareces haber hecho mas que lo que hacen todos en tu partido, lo que llevan veinte años haciendo, esto es, robar? En vez de dimitir que te den un cargo aunque sea en diferido.

Obviamente, deberías dimitir si fueses una persona honrada, si no te hubieras llevado nada, ni hijos a Disneylandia, ni novias a las Islas afortunadas. Deberías dejar el cargo si no hubieras hecho una sola recalificacion fraudulenta, una adjudicación ilegal, si no hubieras esquilmado los dineros públicos, ni despilfarrado fortunas en enchufar a tus parientes al tiempo que los dependientes se mueren, la gente se va a la calle o se suicida, los niños pasan hambre o los pobres comen en la basura.

No siendo tal el caso, no tienes por qué dimitir. ¡Que dimitan ellos! Tú a lo tuyo, como el PP que esto de robar parece se le da de cine. Y, encima, los robados os votan.
 
No dimitas, hombre, que pierdes antigüedad en un noble y antiguo oficio.

viernes, 23 de enero de 2015

Dimita ya, sobresueldos.

 Y con usted, la banda de mangantes a la que llama partido político y que lleva decenios cobrando sobresueldos de procedencia ilícita.

Usted afirmó en su día en sede parlamentaria que en el PP no hay ni ha habido nunca caja B. Mintió, como de costumbre.

El juez dice que hubo caja B. La abogacía del Estado dice que hubo caja B. Bárcenas dice que hubo caja B. Y añade que usted lo sabía.

Es todo el mundo contra su palabra que, como ha demostrado y admitido usted expresamente, no vale nada.
También admitió en sede parlamentaria, que en el PP se habían pagado sobresueldos. Los llamó "pluses" o cualquier otra cosa para disimular. Pero se pagaron. Y usted los cobró.
Esos sobresueldos, un maná de cientos de miles de euros que llovió sobre los dirigentes del PP, desde Aznar a Arenas, pasando por Cospedal, Sáenz de Santamaría, usted mismo, etc.,  son una auténtica sinvergonzada por la que hace años que deberían haber dimitido todos.
Dice Floriano que "este señor (Bárcenas) nos engañó" y, en justa venganza, él pretende engañar a su vez a la ciudadanía. Con una diferencia: quiere que la ciudadanía se deje engañar gratis cuando él y sus amigos se forraron gracias al engaño que dicen haber sufrido. ¿O se refiere a que los engañó porque no pillaron suficiente pasta?
La caja B, que existe para todo el mundo excepto para usted, era la cornucopia de la abundancia: dio para pagar sobresueldos a decenas y decenas de pillastres que luego iban predicando honradez y sacrificios. Dio también para financiar las campañas electorales del PP cuyos resultados, afectados de ilicitud, debieran anularse. Dio para pagar numerosos actos de pompa y boato en los que Aguirre y su tropa predicaban contra las mamandurrias ajenas. Era un tesoro inagotable.
¿A cuánto ascendió? Calcúlese: si Bárcenas detraía de las operaciones de la Caja B un pequeño porcentaje y amasó 42,8 millones de euros, ¿a cuánto ascendió la caja B y quién se ha llevado el grueso de la pastuqui?
En serio. ¿Cree alguien que esto es de recibo, que el país puede aguantar hasta noviembre gobernado por esta banda de sinvergüenzas y encima sometida al chantaje de otro sinvergüenza?

sábado, 15 de noviembre de 2014

El Estado, el partido, la novia y los amigos.


Monago lleva hasta la fecha cuatro explicaciones públicas sobre los viajes a Tenerife, todas ellas contradictorias. En una semana de impetuosas y lacrimógenas comparecencias ha generado tal confusión que, para dar cuenta de ella, los periodistas acuden al procedimiento de deconstruccion derridiana. Lo llaman desmontando a Monago. Es directo y claro. Suena a "Deconstruyendo a Harry". Algo más difícil pues la confusión generada por las atropelladas comparencias es colosal. Pareciera, y así creen algunos, que con tanta escenificación, Monago usa la táctica del calamar de ocultarse opacando el ambiente. No es del todo así. El hombre suelta una parte de la tinta; la otra la tiene él en la cabeza.

Considérense las cuatro explicaciones: 1ª) He pagado todos mis viajes; 2ª) devolveré hasta el último céntimo (obviamente, de los viajes que ya ha pagado); 3ª) no devolveré nada porque son viajes institucionales; 4ª) los privados los pagué con mi Visa. Está hecho un lío, probablemente porque, tratándose de asuntos tres o cuatro años atrás, no tendrá clara memoria y se precipita con cada nuevo dato, en vez de esperar a tenerlos todos. Le falta información y el Senado no se la da porque no la tiene dado que no pregunta a los senadores a dónde o a qué van, sino que se limita a pagar las facturas. Por cierto, ¿solo los viajes o también dietas y viáticos y pernoctas y...? De ahí que El País, escandalizado, editorialice sobre la necesidad de poner fin a esta corruptela con un Transparencia ya, aunque con escasas esperanzas dada la resistencia de sus señorías a perder privilegios.

Esta falta de información, esta opacidad, este gatuperio arranca de otra confusión mayor, que no está solamente en la cabeza de Monago sino en muchas más. La confusión entre el Estado y el partido que, como su nombre indica, no puede ser el todo sino una parte. Los diputados y senadores no son representantes de sus electores y mucho menos de sus partidos sino de todo el electorado, sea en el Estado o en una Comunidad Autónoma, de sus votantes, de los votantes de otros y hasta de los no votantes. De todos. Las instituciones representativas, en este caso el Senado, no tienen por qué pagar los viajes privados. Pero no eran viajes privados, argumenta Monago, sino a actos del partido. Ahí está confusión, no sé si deliberada o no: los actos del partido son privados y debe costearlos el partido que, además, se financia también con fondos públicos. Cuando Monago viajaba a Tenerife no iba como senador sino como cargo del partido. De acuerdo con esto, aparte de los viajes pagados a la novia, debe devolver todo lo demás pues no han sido desplazamientos en nombre del Senado sino, en el mejor de los casos, de su partido. Y aunque el Senado no quiera o no pueda informar sobre la naturaleza y la finalidad de los que obedientemente pagaba, basta con revisar la cobertura de prensa de los viajes; sobre todo la local.

La dimisión no tiene escapatoria. Claro que, pensará Monago, lo mismo debieran hacer algunos otros colegas. Quizá sí. La fulminante dimisión del consejero aragonés, quien coincidía con el extremeño en el destino y finalidad de los viajes aunque, es de suponer, no en los tiempos, apunta en esa dirección. Es el problema de las corruptelas descubiertas, que se corren como la pólvora, cunde el nerviosismo y el sistema en su conjunto se deteriora aun más camino del desprestigio total.

Dos últimas observaciones. He leído en algún sitio una protesta feminista apuntando al uso machista que está haciéndose de la peripecia de Monago. No estoy muy seguro. Dependerá de los ambientes. En las redes observo un tratamiento respetuoso, aunque puedo estar equivocado. En cualquier otro lugar, de mayor tradición democrática y puritana, un caso así provocaría un tratamiento más colorido, topicazo y machista. Saldrían Mata-Hari, Christine Keeler o Monica Lewinsky. Aquí el asunto, me parece, se centra en la persona del senador y el presunto uso impropio de su condición. Estoy o quiero estar convencido de que a todo el mundo le da igual lo que el senador haga en su tiempo libre y con su dinero y si, dándose estas circunstancias, también es algo contra la ley, ante ella deberá responder.

Segunda observación: los amigos de Monago están dispuestos a que perezca el mundo antes de que se haga justicia. La vicepresidenta del gobierno, cuyo aprendizaje de este noble arte de la política está siendo deplorable, da por buenas las explicaciones de Monago. Al parecer, todas; las contradictorias también. Es decir, da por bueno que el Senado sufrague los viajes privados de los senadores. El principio de presunción de inocencia, añade con gesto de tribuna, debe amparar a todos, a Monago, a Griñán y a Chaves. Siempre conviene meter a los vecinos en la bronca de la corrala para embarullarla más. Hay que invocar un noble principio general par evitar lo que muchos llaman ya el "linchamiento" de Morago, obviamente porque no se han mirado en el espejo. A más risa, la invocación es tan absurda como si fuera del propio Morago porque. si el gobierno acepta sus explicaciones, ¿qué inocencia está cuestionada?

No acaba ahí el asunto. La mejor respuesta ya la dio el presidente del gobierno en torno a la segunda o tercera explicación de Morago, asegurando que este es un referente para todos. Tabla rasa, estilo Camps, Matas, Fabra: con la que está cayendo, ¿vamos a preocuparnos por unos trajes. unas contratas, unos fraudes, unos viajes a Canarias?

Pero, hombre, que España es una Gran Nación.

viernes, 14 de noviembre de 2014

Elecciones anticipadas, sondeos alarmados y dimisiones obligadas.


Hay muchas definiciones de la democracia, pero una es universal; decir democracia es decir elecciones. Cierto, no siempre que hay elecciones hay democracia; pero siempre que hay democracia, hay elecciones. Es más, las democracias miden sus tiempos normalmente por convocatorias electorales públicas, fijas, periódicas. Y cuando hay situaciones anormales, se trata de salir de ellas mediante elecciones extraordinaris o anticipadas. Es eso o resignarse a que lo anormal sea lo normal, cosa desatinada. Llega un momento en que los costes de vivir en una normalidad anormal, repleta de sobresaltos y crisis son a todas luces superiores a los de una convocatoria anticipada de comicios. El adelanto electoral se convierte entonces en una necesidad.  Y da la impresión de que, por diversos motivos, en España hay una corriente de opinión cada vez más favorable a elecciones anticipadas.

En los últimos días se han publicado tres sondeos sobre intención de voto. Es prueba de la inquietud mencionada. Quienes quieren o temen elecciones anticipadas desean conocer los datos. Los tres, el de DYM para El confidencial, el del CIS y el de la Fundación Sistema dan resultados muy distintos. Los de los dos primeros son más parecidos entre sí aunque la proporción se invierte; los del tercero son muy diferentes. Para DYM, la intención de voto es 1º PP (26,9%), 2º Podemos (26,3%) y 3º PSOE (19,5%). Para el CIS es 1º PP (27,5%), 2º PSOE (23,9%) y 3º Podemos (22,5%). En ambos casos, IU gatea por el fondo con cantidades de un dígito. El sondeo de Sistema parece de otro planeta: 1º PSOE (31 a 34%), 2º Podemos (21 a 24%), 3º PP (20 a 22%). Pero la Fundación Sistema es del PSOE, se dice, lo cual resta crédito a su sondeo. Eso no es justo. La ficha técnica es correcta, la Fundación tiene prestigio y un historial de aciertos/errores en todo similar a las empresas más acreditadas que, además, también tienen inclinaciones políticas. Esa discrepancia está lejos de ser absurda. Al contrario, es verosímil y apunta a una hipótesis de gobierno de unidad de la izquierda. Habrá quien se malicie que Sistema hace públicos los resultados con la aviesa intención de convertir en probabilidad la hipótesis. Es posible, pero los otros resultados también alimentan otro tipo de cábalas y las cábalas son libres.

Crece la opinión favorable a varias elecciones anticipadas. El último territorio en que se abre camino es Andalucía, en donde la ìmputación de dos expresidentes crea una situación muy delicada. Susana Díaz se ve en el dilema de mantener el espíritu de partido y la solidaridad con sus compañeros o aplicar su reiterado propósito de distanciarse de la corrupción. De momento cree resolverlo reafirmando su fe en la integridad de sus dos predecesores y aplicando la presunción de inocencia. Pero no está claro que sea suficiente para evitarle problemas políticos y una presión creciente en favor de elecciones anticipadas, cuenta habida de que ella no llegó al cargo por los votos del electorado sino por los de los militantes en sucesión de Griñán.

En Cataluña las elecciones anticipadas son una reclamación viva de muy amplios sectores políticos y sociales y el mismo partido del gobierno sopesa su posibilidad. Tras la enésima ruptura entre Mas y Junqueras, que son como el yin y el yang de la independencia, el PSC se ha apresurado a ofrecer a Mas un pacto de estabilidad para el resto de la legislatura. Podía haber esperado un poco para no evidenciar una oficiosidad palmariamente unionista que puede resultar incómoda a CiU. Los republicanos volverán a la carga, acompañados de las organizaciones cívicas y, en el fondo, Mas solo puede disolver y convocar elecciones anticipadas pues la llamada estabilidad de legislatura significa poner en hibernación el proceso soberanista sin ningún resultado tangible. Rajoy ya ha dicho tajantemente que no hay negociación y mucho menos para un referéndum. La hibernación así será imposible a causa de la fuerte movilización interna en Cataluña y externa, en el ámbito internacional, que el soberanismo ha cuidado especialmente.

El único modo político, o sea, civilizado de cortar el paso a esas elecciones anticipadas catalanas que traen consigo la amenaza de una legitimación redoblada de la exigencia autodeterminista, es convocar otras también anticipadas en España. Vistas tanto la obstinada incompetencia de Rajoy en la cuestión catalana y su fracaso en la solución de la crisis, el año de mandato restante va a ser una agonía sin límite. Además, la corrupción es tan agobiante que lo único sensato es convocar elecciones y transferir la decisión política a la gente, antes de que los inexorables procesos judiciales terminen de hacer trizas el sistema político. Los procesos judiciales sin duda seguirán después de las elecciones, pero ya no se darán entre autoridades muchas de las cuales son parte interesada en ellos como acusadas. Y los políticos electos podrán dedicarse a gobernar, no a defenderse de las acusaciones y sus consecuencias judiciales.

Con elecciones anticipadas también podría resolverse ese nudo gordiano de la irresponsabilidad de los dirigentes implicados en escándalos que jamás dimiten. Es absurdo, es ridículo, que aún no haya dimitido Monago, corrupto azote de corruptos; o la insoportable deslenguada Aguirre; o el melancólico Fernández Díaz quien ahora tiene que explicar las razones que lo llevaron a acosar a un alto funcionario por inquina personal o quizá delegada de la orden a la que pertenece, el Opus. Un asunto bochornoso del que Palinuro se ocupó hace un año porque se honra con la amistad del dicho funcionario, en un post titulado Mi amigo Jaime. El ministro ha de explicar cuál es el sentido de emplear fondos públicos en satisfacer la sed de venganza de una secta. Y, si no puede hacerlo, debe dimitir.

Dimitir debiera hace ya mucho un presidente del gobierno que no está intelectual ni moralmente a la altura de la tarea que los dioses le han deparado.

Pero lo más sorprendente de todo, lectores, es que la oposición no plantee esa necesidad.

sábado, 1 de noviembre de 2014

El responsable.

En 2013, en su sección de Escolar.net, Ignacio Escolar recordaba esa declaración solemne de Rajoy en 2009, estando entonces en la oposición: "esto no es una trama del PP; es una trama contra el PP". Lo hacía al hilo de un tremendo videoblog de Iñaki Gabilondo, titulado ¿Recuerdan aquella foto?  Dicho sea de pasada, menuda pareja de periodistas de categoría. La profesión debe de estar orgullosa.

En efecto, ¿recuerdan aquella foto? En ella aparecen con gesto grave, severo, de honrada indignación reprimida, Camps y Cospedal y Mato y Arenas. Era a propósito del caso Gürtel y se denunciaba una trama en contra del PP como lo probaba entre otros nefandos hechos, el que el juez instructor Garzón se hubiera ido de caza con el ministro del Interior Bermejo. Bermejo dimitió y se inició la operación que acabó apartando a Garzón de la carrera judicial. Pero no se pudo anular el caso Gürtel y, aunque Correa y el Bigotes nos parezcan hoy tan lejanos como Rinconete y Cortadillo, sus caretos volverán a primer plano en cuanto se abra la vista oral que promete ser una verdadera feria de la codicia y la trapacería. Claro quedó en todo caso que Rajoy fue muy combativo en el caso Gürtel no a favor de la información y la justicia sino de lo contrario.

Llegó luego Bárcenas y sus papeles. La reacción de Rajoy, ahora en el gobierno, volvió a ser entorpecedora de la justicia a extremos insólitos. Hasta destrucción de pruebas hubo. Al amparo de interpretaciones torticeras de las normas se barrieron los discos duros de los ordenadores de Bárcenas y se hizo desaparecer el registro de visitas a la sede del partido, calle Génova. Así se dificultaba a sabiendas la investigación judicial. Bárcenas gozó del respaldo del partido y de su máximo dirigente prácticamente hasta su ingreso en prisión. Y aun más allá, Rajoy lo apoyó moralmente mientras negaba hacerlo en sede parlamentaria. La implicación directa de Rajoy se explica porque en esos papeles ya se le señala como receptor de sobresueldos en B durante casi veinte años.

Blesa, Rato y Acebes acabaron con toda pretensión de veracidad del presidente cuando sostiene que él no sabía nada de las granujerías de estos pillastres con los que llevaba complotando casi desde que tenía uso de razón, por escasa que fuera. De Blesa Rajoy no sabe nada porque, siendo evidentemente un galopín, se lo endosa directamente a Aznar, con bastante lógica. Rato ha pasado a ser un innombrable habitante del reino de los muertos y a Acebes le manda recados de aliento como a Bárcenas. No puede ocultar que se trata de compadres, colaboradores estrechos y directos, pero quiere borrar todo rastro de su relación. Ni sus nombres pronuncia.

El pedrisco de la corrupción púnica ha convertido a Esperanza Aguirre, la chispeante lideresa defensora de la civilizacion cristiana neoliberal, en la payasa que recibe las bofetadas. Según parece su consejero de Justicia se corría juergas de borrachos y jugadores con patanes tan putañeros como él mismo. Todo su gobierno está repleto de robos, malversaciones, expolios, fraudes. Tiene a cinco de sus exconsejeros imputados. Ella misma ganó gracias al pestilente Tamayazo y todavía le quedan pendientes de explicación episodios como el de FUNDESCAM, con aires de Inside Job o el de la "Gestapillo", más en la línea de los comedy capers. La Comunidad de Madrid es el reino de la corrupción.  Hya mucha competencia en Valencia, Baleares y otras partes. Pero el PP de la capital se lleva el oro. En todos los sentidos.
Y el responsable es Rajoy. El responsable político último de este desastre es el presidente del partido y del gobierno que, desde 2009, como se ve, viene combatiendo con denuedo contra el esclarecimiento, la investigación y el procesamiento legal de las docenas de corruptos que han trabajado con él, a su órdenes, cumpliéndolas según él decía, magníficamente. Puede decir que no sabía nada, que no conocía a nadie y hasta que no había nadie; puede decir que su llegada al PP fue como la de Robinson Crusoe a la isla y que solo después se encontró a  Viernes bajo la forma de su fiel Santamaría.  Puede decir misa y, dada su desvergüenza y absoluta falta de escrúpulos y principios morales, lo hará si cree que así puede salvarse. Pero la única salida que le queda es la dimisión. No la presentará. Al contrario, se pondrá al frente de la manifestación pidiendo regeneración democrática.

Además argumenta que no es momento para dejar la gran nación sin gobierno, justo en el momento del llamado "desafío catalán". Ese "desafío" u "órdago" ha llegado hasta ahí porque él lo ha empujado. Y lo ha hecho por dos razones: por cerrazón mental y por cálculo electoral. Por la primera es incapaz de admitir que alguien tenga una idea de España distinta de la que él tiene en la cabeza, por lo demás, bastante simple. Por la segunda, sabe o cree saber que acentuando el conflicto entre España y Cataluña, obtiene rentas electorales en aquella. Un cálculo que comparte con el otro partido dinástico que lo apoya sin fisuras.

Ahora los soberanistas catalanes parecen dispuestos a llevar su consulta adelante y el gobierno no menos a prohibirla mediante el Tribunal Constitucional. Y si, a pesar de todo, la consulta sigue, ¿qué piensa hacer a continuación? ¿Suspender la autonomía? ¿Emplear la fuerza? ¿Cómo calificar al gobernante que ha dejado llegar las cosas hasta aquí?¿De fracasado o de algo peor?

Esto no es una trama del PP; es una trama contra el PP.
Los independentistas quieren devolver Cataluña a la Edad Media.

Ambas aseveraciones tienen un grado similar de veracidad y sinceridad.



miércoles, 29 de octubre de 2014

Radiografía de un sinvergüenza.

Hace un par de días el escritor Arturo Pérez Reverte  decía en un tuit: "Aznar era un arrogante; Zapatero, un imbécil; y Rajoy, un sinvergüenza". Voy a desarrollar algo más la aguda observación del novelista en lo referente al tercero. Ayer mismo, compungido y cabizbajo, Rajoy compareció en el Senado a leer unas cuartillas pidiendo perdón y disculpas a los españoles por el saqueo y latrocinio que está perpetrando su partido. Él no empleó estos términos, ni siquiera el de corrupción, sino que balbuceó y farfulló algunos circunloquios, del tipo de "esas cosas", "casos que nos abochornan", etc., etc. Y eso leyendo porque, como siempre, es incapaz de hablar en público con algo de sentido sin leer. Lo rodeaban sus incondicionales, generalmente ruidosos, chocarreros, provocadores pero que ayer parecían el séquito de un velorio; algunos de ellos pensando, quizá, si, al regresar a su casa, no se encontrarían a la temible UCO de la Guardia Civil.

Llama la atención el tono humilde, humillado, exculpatorio, probablemente fingido, en lugar del  habitualmente chulesco, prepotente, soberbio y estúpido que se gasta esta patulea. Da gusto ver que, a pesar de todas sus mentiras, embrollos y chanchullos, al final los tipos que se han afiliado a un partido político para robar a su sombra, tienen que comparecer ante la justicia. Como si fueran robagallinas, cosa que en el fondo son, si bien ellos roban la de los huevos de oro.

Pero la cuestión es si basta con salir haciendo mohínes, pidiendo perdón y disculpas, diciendo estar muy afectado, muy dolido y dispuesto a que estas cosas no vuelvan a suceder. Aunque quiera, Rajoy no es alguien que pasaba casualmente por allí o un turista despistado. Es el presidente del gobierno y del partido de esta manga de ladrones que lleva años robando a la gente, saqueando las arcas públicas, cometiendo todo género de desmanes, de desafueros, de delitos, industrialmente organizados como una banda de malhechores a la que llaman "Partido Popular" como podían llamarlo "partido de asaltacaminos". Y, por lo tanto, es responsable político directo de lo que pasa en su gobierno y en su partido, ambos cuajados de mangantes. Eso de las disculpas y el perdón está bien para la vida civil, cuando se molesta o se empuja a alguien sin querer. En política, si se preside un partido y gobierno en los que los tesoreros parecen ser unos chorizos, l@s secretari@s generales un@s bribon@s y alguna ministra o ministro unos golfos y gorrones, no se piden disculpas ni perdón. Se dimite y se va uno a casa.

Pero el presidente no piensa hacerlo porque, con la desvergüenza que lo caracteriza, se llama andana en todos los enjuagues, simula no tener nada que ver con el expolio a que su gente somete al país y promete que va a poner en práctica con toda decisión lo que no puede porque, de hacerlo, el primero que podría ir al trullo sería él. Pide disculpas por la corrupción ajena cuando no son disculpas las que debería ofrecer sino su cargo y calla respecto a la suya, a sus comportamientos indignos tan frecuentes como los de sus subordinados, aunque de otro tipo, y por los cuales también debería haber dimitido ya varias veces.

Tendría que haber dimitido hace tres años, cuando lo acusaron de haber cobrado sobresueldos y él mismo acabó admitiéndolo, aunque negando que fueran en B. Como algunos otros de esa especial Nomenklatura del trinque organizada en el PP. Y hace más de tres años. Al menos desde que mintió a un ciudadano que le preguntaba cuánto ganaba y Rajoy, perfectamente sabedor de que en ese momento cobraba, por lo menos, 200.000 euros anuales, le dijo que miraba su cuenta a fin de mes porque tenía "los problemas de todos los ciudadanos". Tendría que haber dimitido cuando, aplastó al infeliz Rubalcaba en televisión frotándole por la nariz que él no llevaba en su programa nada que no pensara hacer siendo así que, de inmediato, hizo lo contrario, exactamente lo contrario, de lo que había prometido, sosteniendo al tiempo que había cumplido con su deber.

Dimitir era lo adecuado después de haber comparecido en sesión monográfica en el Congreso sobre el caso Bárcenas a mentir a la representación de la soberanía nacional afirmando no tener relación alguna con un menda al que enviaba SMS de consolación y solidaridad. Obligada era la dimisión cuando el juez imputó a Blesa, Rato y Acebes, notables componentes del sanedrín popular del que durante años había formado parte; el cogollo de los íntimos en el que se decidían las grandes operaciones como, por ejemplo, el asalto a Caja Madrid, planeado como el asalto al tren de las tres y diez.
 
Dimitir en lugar de pasar tres años escondiéndose, apareciendo en plasma, leyendo hasta los saludos de buenos días, entrando en los lugares por la puerta falsa y abandonándolos por la de servicio, prohibiendo las preguntas en las comparecencias públicas y dando respuestas a las que se ve obligado a contestar que forman por sí solas una nueva antología del disparate. Dimitir en lugar de ir al Senado a balbucear excusas y de bloquear toda iniciativa parlamentaria que trate de indagar en su detestable comportamiento.  Tres años de espectáculo bochornoso, siendo la vergüenza de España.
 
La que él no tiene.
 
(En alguna próxima entrega se considerará el extraño caso de la rubia delicuescente, abanderada del neoliberalismo nacionalcatólico más plomizo y casquivano tratando de salvar las cretonas en el muladar que presidió durante años).

 (La imagen es una captura del vídeo que publica Vilaweb)

sábado, 25 de octubre de 2014

¿Va usted a dimitir por los escándalos de corrupción de los que es usted políticamente responsable?


Como los periodistas españoles no saben, no pueden o no quieren hacerle las preguntas de modo directo y claro, y prefieren proporcionarle excusas para evadirse, tenemos que hacérselas los ciudadanos, hartos de que nos roben, nos engañen, nos mientan y, encima pretendan reírse de nosotros.

¿Piensa usted dimitir cuando la corrupción que ha propiciado, amparado, y de la que quizá se haya beneficiado, lo invade ya todo? En realidad, después de su implícita confesión, no tiene otra que dimitir.

Aparte de haber recibido sobresueldos en B, cosa por la que ya debiera usted haber dimitido y aparte de que la Gürtel le haya pagado a usted supuestamente viajes, trajes, corbatas por valor de varios cientos o miles de camps, unidad monetaria de la corrupción de advenedizo, tiene usted docena y media de razones para marcharse a su casa avergonzado de su comportamiento. Usted nombró a Bárcenas, lo mantuvo en su puesto, lo protegió, le dio ánimos, aunque ahora simule no conocerlo y lo amparó frente a la justicia permitiendo que su partido no colaborara con ella y hasta destruyera pruebas. Usted hizo nombrar a su amigo Rato presidente de Caja Madrid, en donde este pájaro terminó el trabajo de saqueo que ya había comenzado Blesa, designado por su predecesor Aznar, también beneficiado de los sobresueldos. Usted nombró y mantuvo en su puesto a María Dolores de Cospedal, igualmente agraciada con suculentos sobresueldos de la caja B y sobre quien recae todo tipo de sospechas de comportamientos irregulares y la certidumbre de haber cobrado 200.000 € de una mordida reconocida por ella misma y que ahora se han volatilizado.

Preside usted un partido más parecido a una asociación de malhechores y es usted uno de los principales beneficiados de ella, no solo porque haya cobrado los citados sobresueldos que usted negaba bellacamente, afirmando que tenía problemas "para llegar a fin de mes", sino porque ha ganado unas elecciones a base de financiación ilegal de su partido ya desde hace veinte años. Preside un gobierno cuya única función es ocultar sus latrocinios y fechorías y criminalizar y reprimir toda protesta en la calle.  Todo ello más que suficiente para que se hubiera ido usted ya con viento fresco, por ser el presidente más corrupto de la historia de la España democrática.

En lugar de ello sale usted en rueda de prensa a contestar unas preguntillas sin filo ni garra de unos periodistas que más parecen de su gabinete de comunicación que de medios libres. Eso le permite colocar a la concurrencia un discurso embustero, cargado de evasivas, cínico y esperpéntico que los mismos periodistas no cuestionan y trasladan tal cual a una opinión pública a la que usted miente de modo sostemático y de la que se ríe sin reparos.

Ante una tímida pregunta por la corrupción, dice usted con descaro que su gobierno "trabaja para que esas cosas se sepan". Esas cosas son los latrocinios de sus compañeros de partido, de sus protegidos, de los que usted ha nombrado; son sus propios sobresueldos; las malversaciones de sus subordinados; el expolio de las arcas públicas; las cuentas en Suiza; el pillaje generalizado a que se dedicaban políticos a los que usted ha ensalzado repetidas veces como ejemplos para la ciudadanía: Camps, Fabra, Matas y demás carne de presidio. Y es falso que su gobierno trabaje para eso. Lo hace para lo contrario, para proteger a los corruptos, ocultar sus fechorías, escamotear pruebas, atacar a los jueces, mentir al parlamento, como hace usted mismo, y a la gente.

Añade usted, como si fuera el anterior Rey, ese al que pillaron cazando elefantes en el África cuando todos creían que estaba en su despacho cumpliendo con su deber, que su gobierno está trabajando "para evitar que estos hechos se repitan". Estos hechos son también esas cosas, el robo, el cohecho, las malversaciones, sus sobresueldos y sus trajes. Su gobierno, por lo demás, esta deslegitimado para tomar medida alguna de ese jaez cuando no solamente usted sino su vicepresidenta y algun@ de sus ministr@s también han cobrado sobresueldos.

Asegura usted que es "especialmente prudente" en los asuntos judiciales. Al margen de que ello sería, en efecto, muy razonable en quien quizá haya de defenderse de acusaciones en sede judicial, también es falso. Al parecer llamó usted al imputado señor Acebes, tan cercano a usted, para darle ánimos y consolarlo diciéndole que sin duda se trata de una injusticia. Si ser prudente consiste en tachar de injustos a los jueces, ¿que los llama usted cuando no es prudente? Bueno, quizá a unos porque a otros, al parecer también los llama para interesarse por los turnos y ver si los asuntos que le interesan recaen sobre jueces amigos. Es prudente, desde luego. E inmoral. O algo peor.

Definitivamente, la pregunta de esa comparecencia de ayer, en la que, por las convenciones democráticas vigentes en Europa y desconocidas en España, no se pueden prohibir las respuestas debiera haber sido la del título del post:

¿Va usted a dimitir por los escándalos de corrupción de los que es usted políticamente responsable?

Los periodistas no se la hacen y los partidos de la oposición ni mencionan la posibilidad en sede parlamentaria. Ambos piensan que en los demás países democráticos tampoco se plantearían en las ruedas de prensa ni en las comparecencias parlamentarias, pero olvidan añadir que ello es así porque en esos demás países es imposible que una persona como Rajoy sea presidente del gobierno.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

El sabor de la derrota.


La dimisión del ministro de justicia por el aborto tiene su parte de anécdota y su parte de categoría. La anécdota es que la dimisión es una y trina, como corresponde a la profunda religiosidad de Ruiz-Gallardón. Dimite de ministro, de diputado y de cargo del PP; ignoro si del mismo PP. Se va a su casa y abandona la política; es de esperar que no como la abandonó su enemiga Aguirre cuando dimitió a su vez hace un par de años. En absoluto, dicen los suyos, Alberto se va para siempre, muy dolido.


Y muy despechado. Un carácter tan altanero, tan soberbio como el suyo, convencido de llevar treinta años siendo infravalorado cuando está llamado a mucho más altos destinos que la política local, jamás podrá perdonar el trato recibido. Se siente utilizado y luego abandonado a los pies de las leonas feministas. Frustrado en su esperanza de reintegrar la política española al seno de la Iglesia, siguiendo al pie de la letra los deseos de la jerarquía nacionalcatólica a las órdenes del hoy jubilado forzoso Rouco Varela. Además de aparecer ante este como un débil, un inútil para la causa de la reevangelización de España, proyecto dorado del cardenal.

Ha dimitido en un acto de rebeldía, en nombre de unos principios que no pueden sacrificarse a meros intereses electorales. Y, por cierto, ha dejado muy mal a sus compañeros del gobierno todos los cuales dieron su aprobación entusiasta al anteproyecto de ley que les presentó el ministro en contra del derecho a decidir de las mujeres; por supuesto con otro nombre. En esto de pretender un objetivo pero llamarlo de otro modo es maestro Ruiz Gallardón, que lleva su desparpajo al extremo de defender su agresión a esos derechos con terminología progre, hablando de la emancipación de las mujeres y de la protección de los más débiles.

Es poca la base moral del ya exministro para invocar los principios ante los chaqueteros del gobierno. Él mismo venía precedido de una aureola de tertuliano de derecha liberal, cultivada en los medios de PRISA, en donde pasaba por ser un hombre de centro que llegó a repartir como alcalde la píldora del día después. Aureola que se desvaneció para dar paso a la dura realidad de uno de los gobernantes más reaccionarios, arbitrarios, clasistas y misóginos de la historia de España, incluida la parte de Franco, durante la cual su suegro fue ministro. Alguien que disimula sus principios y los impone cuando puede por la fuerza no está en situación de acusar a los demás de relativismo u oportunismo.

En cuanto a la categoría, la retirada del proyecto de ley contra el aborto ha sido un triunfo de la sociedad civil española e internacional, que también se ha implicado. Sobre todo, un triunfo de la lucha del feminismo contra la agresión desde el poder. Los partidos han tenido actitudes distintas: el PSOE e IU han sido activos en su oposición al plan del ministro. El PSOE, además, esgrimiendo ufano que la ley que pretendía derogarse con la nueva, la ley de plazos, una de las más avanzadas del mundo, es suya. Los de Podemos han aprovechado para patinar, sosteniendo hace escasas fechas que el aborto no es una prioridad porque no genera potencial político, o algo así. Estos jóvenes caen simpáticos y tienen ideas, aunque a veces, desvarían.

La retirada del proyecto es la confesión del fracaso de un plan deliberado, el de volver atrás, volver a someter a las mujeres. Si se ha hecho por motivos electorales o no es irrelevante. Se ha hecho. Y es un triunfo de todos. Es un error presentarlo como un triunfo de las mujeres. Demuestra que las raíces patriarcales son más profundas de lo que se admite. No es un triunfo de las mujeres; es un triunfo de todos. Incluso de quienes están en contra. Hasta de aquella decena de diputadas del PP, puestas de pie y aplaudiendo a un ministro que acababa de anunciar su intención de reducirlas a la condición de menores de edad de hecho. Hasta de ellas es un triunfo. El feminismo no es un atributo de género. Solo siendo feministas atienden los hombres a sus intereses.

La retirada del proyecto de ley contra el aborto es otro trozo del viejo mundo que cae. Las mujeres recuperan su amenazado derecho a decidir, aunque ahora pretenden recortárselo por otro lado. El meollo de la cuestión es siempre el mismo: el derecho a decidir. A que otros no decidan por ti; que no decidan en contra de ti y encima quieran convencerte de que es por tu bien. 

jueves, 20 de febrero de 2014

Entre Pinto y Valdemoro.

Nueva variante del dicho estar entre Pinto y Valdemoro. A las versiones tradicionales del borracho del arroyo, el monarca putero y la calidad del vino se añade esta otra del alcalde en Suiza con un millón y medio de euros de tapadillo. ¡Caramba con Valdemoro! ¡Caramba con la alcaldía de Valdemoro! Buen pelotazo del antiguo alcalde y posterior colaborador estrecho de Esperanza Aguirre. Un millón y medio de euros entre los 28.243 vecinos del lugar tocan a 53 euros de mordida aproximadamente por cabeza. Desde 2000 a 2013, la población de Valdemoro se ha duplicado con creces, hasta los 71.578 del año pasado. 43.335 vecinos más en trece años. Ahí debió de construirse mogollón. Territorio exento de la Gürtel, supongo, contratas millonarias, recalificaciones de ensueño, fortunazas y comisiones.

Una ojeada al brillante historial de Francisco Granados pone los pelos de punta. Bueno, pues este ciudadano ejemplar, con esa trayectoria alucinante, llegó a ser secretario general del PP de Madrid (de 2004 a 2011) y consejero de la Comunidad de Transportes, de Presidencia, de Justicia y de Interior hasta su fulminante destitución en 2011. Y es actualmente diputado de la Asamblea madrileña y senador del Reino. Un padre de la Patria. Un liberal a machamartillo, partidario de reducir el Estado del bienestar y pagar así menos impuestos porque, bien se ve, con la enormidad que se paga a los gandules que quieren vivir de la rica subvención, hay que llevarse la pasta a Suiza. Además le molestan los funcionarios por oposición; prefiere poder despedirlos y, quizá, llenar la administración de asesores y carromatos amigos suyos.

Desde luego, la señora Cospedal que, cada vez que abre la boca mete la pata, debiera aprovechar la ocasión y tomar las de Villadiego, como anunció hace un año durante las elecciones catalanas. La ocasión es de oro y puede ir a refugiarse a su lujoso cigarral. Cuentas de miembros del PP en Suiza, que se sepa, media docena. Que (aún) no se sepa, los dioses lo dirán. Al cigarral, señora, y a defenderse de otras quisicosas que tiene usted por los tribunales.

Pero, un momento, ¿por qué habría de dimitir Cospedal si se descubriera que alguien del PP tuviera cuentas en Suiza? Porque es la secretaria general y responsable política de la integridad de los militantes. ¿Y el presidente? ¿No habría de irse asimismo el presidente por el mismo motivo? Máxime cuando se sabe que la primera cuenta en Suiza, la que lidera la vía helvética era la del tesorero. El tesorero del partido con cuentas en Suiza. ¿Suyas, solo suyas? ¿O algunas son del partido o de cargos del partido? 

Se va entendiendo por qué en el PP no dimite nadie nunca, haya hecho (o dejado de hacer) lo que sea. Porque la primera dimisión habría de llevar a una cascada de ellas hasta hacer necesaria la del presidente del gobierno que es, justamente, la que primero debió haberse dado. Y no hablo de la del Rey porque esa la llaman abdicación y toca en otro capítulo. Pero toca. El asunto ha llegado a tal nivel de desvergüenza que cada nuevo motivo de dimisión (por ejemplo el presunto tiroteo de la guardia civil a unos inmigrantes que estaban ahogándose) casi funciona como una cortina de humo para tapar la nueva y justificada exigencia de dimisión por alguna otra tropelía.

Hacen bien los socialistas denunciando el llamado "Club suizo" del PP. Pero deben denunciarlo asimismo en sede parlamentaria y exigir allí las pertinentes explicaciones de Rajoy. No las obtendrán pues el grupo del PP se cerrará en formación tortuga pero es bueno que quede registrado. Y no las obtendrán porque Rajoy no puede dar explicación alguna. ¿Cuál habría de ser? ¿Que Granados no es del PP? Se le han acabado hasta las mentiras.

La política de comunicación del gobierno es el silencio. El presidente no comparece, no hay ruedas de prensa, no contesta las preguntas ni cuando se le plantean en alguna escasa entrevista amañada. Es el mutismo absoluto. El presidente ausente que deja a sus ministros bregar con todo tipo de problemas, que no ha dado la cara en el asunto de los muertos (quizá asesinados) de Ceuta, que ignora e ignorará la cuenta suiza del senador Granados. El mutismo, el desprecio más absoluto por la opinión pública.

Sin embargo el gobierno sabe o cree saber muy bien que la batalla es precisamente por la opinión pública. Y por eso ha comenzado a mover sus piezas en el tablero de la comunicación. Tres destituciones de tres directores de periódicos de gran tirada (gran tirada a la española, claro) en algo más de un mes indican una voluntad clara de ganar la batalla de la opinión no argumentando mejor que el adversario y apoyando los argumentos en hechos, sino suprimiendo la crítica, censurando. Una intención dictatorial que, por reglas del mercado, actuará en favor de la prensa digital, más libre. Aunque también para esta está el gobierno preparando una mordaza con la reforma de ley de la propiedad intelectual , una reforma por la que se pretende enriquecer a una empresa privada e impedir el acceso a la red de los creadores independientes.

Según cibermacuto, el gobierno está planeando crear una brigada político-social virtual y a todo el que publique algo que no le guste al ministro Fernández Díaz le cerrarán la página o la cuenta en FB o en Twitter y la substituirán por una imagen de Franco y música patriótica, estilo Montañas nevadas. En este momento se negocia con la Conferencia Episcopal si también se los obliga a emitir una procesión del Corpus con la dueña Cospedal de mantilla presente.