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martes, 3 de julio de 2018

Listas de país

Pues sí, la propuesta de primarias republicanas de la ANC "trastornan el independentismo". Normal. En todos los movimientos políticos democráticos, especialmente de esta envergadura, hay opiniones, criterios divergentes. Y es bueno que se debatan en público cuanto más mejor antes de tomar alguna decisión colectiva. 

La propuesta de la ANC apunta a campo de prueba de lista única para las municipales. Que sea a título defensivo o por afán de avanzar en la implementación de la República Catalana no es ahora decisivo. Ciertamente, se trata de hacer campaña republicana, de materializar el espíritu republicano. Eso casi va de suyo en Catalunya con mayoría republicana. Lo interesante y que mueve a polémica es la insistencia en la lista única, especie de prolegómeno de la lista de país. Es asunto serio, que merece consideración. Para ello, lo primero es dejar sentado que hay un país al que se puede representar con una lista única. 

Sin duda. La ANC y Ómnium ya tienen los dos millones y pico de fianza impuestos por el juez con amenaza de embargo en caso de impago y con verdadera saña. Una prueba tangible, contante y sonante del compromiso del pueblo con sus dirigentes. No todo el mundo reúne entre 700.000 y 800.000 euros que, junto a lo recaudado antes, proveerán al rescate de los encarcelados y exiliadas y lo hace en menos de cuarenta y ocho horas. Claro que se trata de un país. Porque esas cantidades se alcanzan mediante decenas de miles de pequeñas aportaciones. Un solo pueblo defendiendo a sus dirigentes democráticamente elegidos e injustamente encarcelados y exiliados y sin hacer distingos de si son de un partido u otro.

Además, ha comenzado el acercamiento de los presos políticos. Es insuficiente, pues lo justo sería liberarlos/las por entero, reconociendo su inocencia; pero es algo. Pues ni eso quería el bloque del 155 admitir, a pesar de que estaba obligado a hacerlo legalmente y no era un acto graciable. Y no ha sido una concesión sino el cumplimiento de una norma exigido por la República Catalana. 

Hay, pues, país y cabe representarlo mediante lista única o lista de país. Y no solo en las elecciones municipales sino también en las nacionales. Pero la propuesta no cuenta con universal aceptación. Y es lógico. Como también lo es que los partidarios de una u otra fórmula expongan y contrasten sus argumentos. Del lado de ERC se pretende conservar la identidad y una visión propia del procés y de su función en él. La CUP razona más o menos parecidamente, si bien lo deduzco pues no tengo constancia explícita. 

Sin duda, la parte "fea" de una lista única es la de que se trate de una amalgama, una fusión que tendrá un mando único y absorberá los matices de las distintas posiciones. Desde luego, la perspectiva de una lista única como puerta de entrada a un "partido único" es siniestra. No es de extrañar que sea El Español el que agite este espantajo del que podría llamarse PUI o Partido Único Independentista. Eso, en Catalunya, no lo quiere nadie; ni siquiera Puigdemont, a quien el citado periódico atribuye una pulsión bonapartista.

Entre otras cosas porque no solo hay una forma de lista de país. También hay otra que capitaliza la unidad y evita la fusión: una alianza electoral de partidos que se presentan por separado pero con un programa común. En definitiva, una repetición de las elecciones de 21 de diciembre pero con un compromiso programático explícito. Hay por tanto unidad de acción pero diferenciación en los resultados y también, como es natural, en las propuestas. A veces, las más enfadosas discusiones no pasan de ser cuestiones de nombres. 

La fórmula de la alianza electoral con compromiso (no una coalición electoral) presenta siempre el riesgo de que una de las listas, identificada con el presidente legítimo, acabe funcionando como lista de país y actuando como un sifón sobre las otras. Eso es inevitable en un proceso electoral en el que una de las partes simboliza valores suprapartidistas, de país, como ha acabado siendo el caso con Puigdemont. Si el exceso de liderazgo es un peligro en las alianzas electorales, en los partidos únicos es una realidad mortal.

miércoles, 30 de mayo de 2018

La cara catalana de la moción de censura

Sánchez se ha lanzado a la piscina probática, fiado en la leyenda de curación y purificación. Presenta su iniciativa como una obligación moral de librar al país de una especie de maldición: un gobierno corrupto e incompetente y muy pegajoso, por cierto. Hay una especie de convicción general de que la salida del gobierno y el partido de la Gürtel y de su presidente, M. Rajoy, el de los papeles de Bárcenas, es un requisito para abrir una época nueva de normalización y regeneración democrática. Es el espíritu de un artículo de Angels Barceló, en pro de un sí a la moción de Sánchez o el de Jaume Roures, quien espera diálogo de un triunfo de la moción.

No obstante, la moción no tiene garantizado el triunfo. Los "contactos" de Sánchez están condicionados por la actitud de su partido en lo catalán y su fuerte compromiso propio con el 155. Es lógico que se niegue a los detalles y plantee la iniciativa en el terreno de los principios. Pero también es lógico pensar que, al no negociar nada, está pidiendo un cheque en blanco, cosa delicada vista la trayectoria del personaje. Para conseguir el voto ajeno no basta con echar al PP; es preciso especificar en qué va a cambiar la política del gobierno y del Estado. Con C's ya a la contra, la moción depende de los independentistas y, además de estos, del PNV.

Hay una polémica en el seno del independentismo ERC parece dispuesta a apoyar la moción por el criterio dar prioridad a la salida de M. Rajoy. PDeCat es reticente y la ANC, por boca de su presidenta, Elisenda Paluzie, contundente: les da igual quién presida el gobierno español. Es la tesis de los dos países y cada uno a lo suyo. ERC piensa que arrastrará al PDeCat, pero eso no está garantizado. La verosimilitud del argumento de que, para Catalunya, Sánchez pueda ser peor que M. Rajoy la ha alimentado el propio Sánchez, guerrero de la reforma del Código Penal para ilegalizar el independentismo. A su vez, el PNV vacila, como siempre, entre el deber y el interés. Y vacilando sigue. Luego de zascandilear largo rato, como acostumbra, C's parece decantarse por apoyar a la Gürtel votando en contra o absteniéndose ya que su interés ha pasado a ser elecciones inmediatas. 

Todo ello forma negros nubarrones en el horizonte del PSOE. La moción puede fracasar. De hecho ello no cambiaría gran cosa en el caos actual, salvo la esperable crisis interna del PSOE. Una más.

Porque el fracaso de la moción no tendría por qué venir seguido necesariamente de dos años más de esta catástrofe bíblica del PP. También podría materializarse otra operación de tintes sórdidos pero posibles: una llamada "moción instrumental" para convocar elecciones, presentada por C's, a quien Podemos prestaría los tres diputados más necesarios. Digo sórdidos porque esta alianza o unidad de acción es la que Podemos rechazó como pretexto para votar "no" a un gobierno de Sánchez en 2015 y la que, en cierto modo, ha estado presente para no sumar C's a una moción presentada por PSOE y C's. 

Pero lo de sórdidos es suave en exceso cuando se mira desde otro lado: si la moción de censura de Sánchez fracasara y, en cambio, triunfase otra "instrumental" Podemos/C's, estos partidos pillarían al PSOE en mitad de una crisis, sin secretario general o con uno muy mermado y quizá se hiciera realidad el anhelado sorpasso. Si esto tiene algo que ver con el interés general es cosa que queda a juicio de cada cual. Porque esa moción tendría menos votos que la del PSOE con lo cual, en efecto, el fracaso de la moción del PSOE conduciría a dos años más de gobierno del PP. 

Torra ha desbloqueado la formación del govern y lo ha hecho de modo muy combativo anunciando una querella por prevaricación contra Rajoy a lo que de inmediato seguirá la petición de levantamiento del 155. Lo que venga a continuación dependerá del resultado e la moción de censura y de las probables elecciones generales. En las cuales se planteará la misma cuestión que ahora de si los independentistas deben o no participar en el juego de las instituciones de España que, al fin y al cabo, es otro país. 

sábado, 26 de mayo de 2018

La moción de censura

M. Rajoy, (a) "Sobresueldos" lo ha conseguido. Se enfrenta a su segunda moción de censura en un solo mandato y esta vez puede que salga. Se la ha trabajado denodadamente: ha gobernado dictatorialmente, ignorando el Parlamento; pervertido la división de poderes; establecido la censura en los medios y atacado los derechos fundamentales de la ciudadanía; desmantelado el Estado del bienestar; expoliado las arcas públicas; saqueado el fondo de pensiones; arruinado el país, al que deja con una deuda estratosférica que no se podrá pagar; destruido la independencia judicial; aniquilado el escaso prestigio internacional que quedaba a España.

En definitiva, ha destruido y dividido el país por su absoluta incompetencia. Su partido y, por tanto su gobierno, ha sido condenado por los tribunales como una asociación de malhechores. En ningún país del mundo seguiría gobernando un minuto más un sujeto con este historial que no solamente es responsable jerárquico de todos estos destrozos, sino que se ha beneficiado de ellos cobrando sobresueldos en negro. 

Sin duda debiera haber dimitido hace mucho sin que fuera necesario echarlo con una moción de censura. Pero no lo hará porque, aparte de que la derecha considera que el poder es de su propiedad y no tiene por qué dimitir en ningún caso, no quiere dejar de ser aforado para no ir a parar a la cárcel que es en donde probablemente tendría que estar.

El mismo personaje, en una rueda de prensa posterior al consejo de ministros desplegó su batería de argumentos para rechazar una moción de censura que no puede evitar (aunque hará lo posible e imposible para que fracase) ni el país puede permitirse el lujo de no presentar so pena de acabar en una crisis en el cenagal de la corrupción, el robo, el autoritarismo y la catalanofobia. Sus argumentos son, patéticos: que la moción de Sánchez "debilita" a España y "pone en peligro la recuperación", siendo así que España nunca ha estado más débil, aislada y desprestigiada que con él y la recuperación, una fábula fabricada por sus servicios de propaganda. Sostiene igualmente que Sánchez no tiene proyecto y lo único que quiere es ser presidente a toda costa. 

Igual que él, que llegó a la presidencia mintiendo como un bellaco y no diciendo lo que pensaba hacer, sino lo que hicieron los empresarios y banqueros. También sostiene que Sánchez ha perdido dos elecciones (2015 y 2016) que él ha ganado. Pero no dice que las ganó haciendo trampas, con dinero negro y, por lo tanto, son nulas de pleno derecho. Añade que el PSOE se entrega a los independentistas con lo que también debilitará la aplicación del art. 155 que, para este dictador sin escrúpulos morales, capaz de hacer que los jueces encarcelen a sus adversarios políticos, es una medida ajustada, equilibrada y proporcional. Cuando este hombre habla, sus mentiras y desvergüenzas ciegan el horizonte.

Rajoy y su banda son responsables directos de la quiebra de España, gracias a su estúpida política de tratar la cuestión catalana como una de orden público. El país es una ruina merced a la ineptitud de unos gobernantes que solo son buenos para robar y no tanto como se creen porque, a pesar de haber sometido a las instituciones del Estado a su intereses partidistas, acaban por descubrirse siempre como lo que son: una partida de malhechores. Nada que ver con un Estado democrático de derecho.

La cuestión ahora es ver si la moción saldrá o no, a tenor de la aritmética parlamentaria: PSOE y Podemos son 156 votos. Contando con los 17 de los indepes catalanes (aunque los del PDeCat no estén del todo claros) salen 173. Añadiendo los dos de Bildu, 175. La falta un diputado. La moción saldría si a ella se sumaran los 5 escaños del PNV. Pero eso no tan evidente. Tratándose del PNV nunca nada está claro. 

En cuanto a los censores. Tras muchas vacilaciones, los socialistas presentan la moción, pero esta solo saldrá con los votos de los indepes. Justo la línea roja que los camisas viejas del PSOE le habían trazado hace tres años: con los indepes catalanes, ni a beber un café. Y esa era también la idea de Sánchez. Él hubiera preferido una coalición PSOE, Podemos y C's, en la línea que intentó en 2015 y no le salió porque Podemos le votó en contra. Ahora parece que los barones, en especial el neofranquista Rubalcaba, no le han forzado a renunciar a esas alianzas pero solo porque piensan que serán imposibles. Para garantizarse estos votos, Sánchez promete que convocará elecciones, cosa de la que no quieren oír hablar el PP y C's.

Por su lado, Podemos, ha saltado veloz a proponer la moción a la vista de la degeneración del del gobierno del PP y los partidos dinásticos. Ha sido él, Podemos, quien ha propuesto a Sánchez como presidente. El mismo Sánchez en contra de quien votó en 2015. Porque fue Podemos quien impidió un gobierno distinto al de PP y quien condenó a todo el país a estar sometido a esta banda de ladrones. La izquierda haciendo el juego a la derecha, cosa que pasa mucho. Sus partidarios dicen que se trata de una mentira y que Podemos votó en contra de Sánchez porque pactaba con C's. Pero eso es falso ya que la formación morada no hace ascos a la naranja, por ejemplo, en la propuesta de reformar el sistema electoral. Lo que Iglesias, animado por el contumaz Anguita, quería superar era a Sánchez en el terreno personal y, con el señuelo del "sorpasso" al PSOE en general. Para eso necesitaba unas elecciones. Las tuvo, las perdió y metió al país en el pozo sin fondo de la dictadura del 155 bajo M. Rajoy (a) "El Sobresueldos"

La pintoresca cuestión es que, sea cual sea la vía que se tome, a los efectos que importan, la censura y su resultado son indiferentes. La moción no arreglará nada ni variará nada (fuera de perder de vista a ese indigno personaje de Rajoy) en el panorama político español cuyo punto central es cómo abordar la cuestión catalana. A este respecto no hay avance alguno. El PSOE es tan partidario del 155 como el PP o más y con él arrastra a una parte importante de Podemos. La "izquierda" no es alternativa alguna a la derecha en Catalunya porque comparte el ciego nacionalismo español de esta. Y tan partidario de la represión como el PP. O más también incluso. Y con olvido manifiesto de la república.

La moción, si sale, variará las formas y caras de la política española, pero no las de la catalana que, a su vez, condiciona la española. El sistema político español, según reconocía El País hace unos días está bloqueado. Paralizado. Y no saldrá de la parálisis mientras no encuentre una solución pacífica, dialogada e imaginativa para Catalunya. Es obvio que M. Rajoy no puede y que ha dejado el país mucho peor de lo que lo encontró.

Pero el PSOE fracasará igualmente en donde fracasó el PP. Porque el problema político que tiene paralizado el sistema español se llama Cataluña y ningún partido lo resolverá porque carece de posibilidades ya que su punto de partida es siempre el mismo, el punto de partida del colonizador: Catalunya debe regirse desde Madrid, quizá no a través de un partido nacional-católico, sino uno de "izquierdas". Pero esta puede llegar a ser peor que la derecha porque parte de una falsa buena conciencia. 


lunes, 2 de abril de 2018

Las curvas del camino

Los resultados de la encuesta de Sigma Dos para El Mundo reflejan bastante desconcierto. El que reina en el sistema político de la III Restauración en momentos de crisis aguda en los dos frentes más castigados, el de la corrupción y el territorial. Lo único que cabe reconocer como lógico es la caída de 10 puntos del PP. Y hasta son pocos a tenor de la ejecutoria de desgobierno, corrupción e incompetencia que luce. No es previsible que, por mucha manipulación mediática que haya, quepa embellecer de algún modo este desastre que, además, deja tras de sí cientos de miles, millones de perjudicados con conciencia de haberlo sido.

Pero eso es lo único que me atrevería a prever: el hundimiento del PP. Cómo se distribuyan luego sus votantes entre C's y PSOE y, a cierta distancia, Podemos, es algo que parece más abierto a impactos del momento y cálculos de otro tipo. Por ejemplo, si los votantes piensan en clave de conservación del sistema, concentrarán el voto entre PP y PSOE; pero si piensan en clave de renovación del sistema, lo concentrarán en PSOE y C's. Por supuesto, no afirmamos que "conservación" y "renovación" quieran decir lo que dicen. El PSOE es el elemento común pero en ambos casos como júnior, lo que no es cómodo. En cuanto a Podemos, sigue siendo una incógnita pero ya dentro del muy manejable rango del 13% al 17% a la usanza de la vieja IU. Otro asunto también claro: a pesar del hundimiento del PP, la derecha como bloque está en el 50% y la izquierda parece condenada al furgón de cola lo que, en condiciones de crisis como las actuales, dice poco de su capacidad de comunicación.

Los vaticinios electorales en España son a beneficio de inventario ya que los resultados, en realidad, dependen de la situación en Catalunya. Nadie en España apostaría por unas elecciones generales teniendo a Catalunya pendiente de estabilizarse. Antes se prefieren las elecciones allí, cuyo resultado, obviamente, tendrá un fuerte impacto en España. Un aumento y consolidación del independentismo obligará a convertir a Catalunya en el tema central de las elecciones. Y en ellas se decidirá entre las distintas propuestas del Estado para negociar con la Generalitat. Si es que hay alguna.

El sondeo interesante de Sigma Dos podría ser el de Catalunya: qué expectativa de voto tendrían las distintas opciones hoy en escena (PDeCat, JxC, ERC, CUP, PP, PSC, C's, Comuns-Podem) y, ya por hacernos un favor, podría incluirse una pregunta sobre la intención de voto de una lista de país.

Seguro que aprenderíamos mucho.

viernes, 22 de diciembre de 2017

A vuelapluma

Mayoría absoluta de escaños. Con el 97 y pico escrutado, 34 escaños JxC, 32 ERC y 4 CUP.

Dice Rafael Hernando y los franquistas del gobierno que es mayoría de escaños pero que en votos gana el no. La habitual mentira de esta gente. En votos también ganan lo indepes y solo se puede hablar de mayoría del "no" contando con los abstencionistas, lo que es una trampa evidente.

La mayoría de escaños autoriza a seguir con el Procés. El govern legítimo de la Generalitat, pedirá la retirada del 155 y entrará en proceso constituyente.

¡Ay, si hubiéramos ido en lista única de país! Nuestro resultado sería aun mejor.

Con una mayoría parlamentaria hay que ir a la independencia. Si querían otro resultado, más de referéndum, que lo hubieran convocado como tal. En estas elecciones (que son un referéndum de hecho) el gobierno está legitimado para tirar adelante con la independencia con un escaño más de mayoría absoluta.

Los falangistas de C's, que se han llevado el voto españolista más catalanófobo, andan gritando que son el partido más votado. Su sintonía con el Sobresueldos es total; este siempre pide que gobierne el "partido más votado". Así lo hace el ahora gracias al PSOE y los resultados no pueden ser peores. Los falangistas, probablemente, pasarán los próximos 4 años en la oposición gritando lo de más votado; siempre es un consuelo.

El PSC y Catcomú no pintan nada. Ni sus votos dan para un gobierno de  derecha (al que, al menos el PSC, no harían ascos) ni son necesarios para los indepes. Su desaforado oportunismo (el caso de Colau es casi neurótico) los ha llevado a la más absoluta irrelevancia. El PSC ha pagado el precio de ir de la mano del bloque del 155, conjuntamente con la banda de ladrones del gobierno y su sobresueldos.

Con 3 diputados y 183.270 votos, el PP es un partido insignificante en Cataluña, pero es el que la gobierna dictatorialmente con el 155 y el apoyo del PSOE, cuya deriva fascista en el segundo mandato de Sánchez, de la mano del ridículo Iceta ha sido imparable. Pero no haya duda de que intentará arreglarlo a base de insistir más en la injerencia colonial en Cataluña. De hecho, sus gentes y seguidores, que ya insultaron de forma soez a los independentistas, incluso a los que estaban en la cárcel, ahora piden más mano dura, más 155, más represión en Cataluña. La dictadura, vamos. Antesala de la intervención europea.

Porque no hay más salida. La banda de ladrones y sus cómplices no aceptarán jamás el resultado de las eleccioness, salvo que se les obligue. Pues habrá que obligarlos

Hay una posibilidad de impedir la dictadura y la fascistización de España. Pero depende del PSOE y no creo a este capaz de reflexionar y rectificar su comportamiento, desvinculándose del franquismo. Por si acaso, lo explayo: moción de censura a Rajoy firmada por PSOE, Podemos, PNC e indepes catalanes. Objetivo: echar a la banda de ladrones y criminales y constituir un gobierno que capaz de sentarse a dialogar con los ganadores de las elecciones, que no han sido los falangistas de Rivera y Arrimadas, sino el independentismo.

jueves, 21 de diciembre de 2017

Sísifo liberado

¡Vaya manera de festejar la feliz Navidad! Ahí están todos con gesto torvo y caras de pocos amigos. Los sondeos, previsiones y encuestas los tienen asustados y furiosos. A ver si, al final, realmente, se han cargado el país. ¡Ah, no, que ahí planta la ministra de defensa el ademán de "estos son mis poderes". El presidente de los sobresueldos amenazando, para variar

No falla: siempre que gobierna la derecha hay autoritarismo, reacción, desgobierno, corrupción y, al final, bronca. Como en este caso, con una bronca que viene como anillo al dedo para tapar el caso más asombroso de corrupción política desde los Austrias. Si no fuera porque la situación es desastrosa y hay mucha gente pasándolo mal, esta asociación de presuntos malhechores mueve a risa. Tan serios, tan formales, tan de la Gürtel, con los finiquitos en diferido, los discos duros destrozados a martillazos y las ristras de expedientes incriminatorios que vuelan de los archivos.  Es la tragicomedia española.

Porque tener gente exiliada y encarcelada (y más que se avecina en el futuro judicial) no es de recibo. Y mucho menos amenazar con que así seguirá siendo si la ciudadanía se obstina en votar mayoritariamente lo que al gobierno no le gusta. Pues, en efecto, ahí está el presidente de la Gürtel, afirmando que se cumplirá la ley en Catalunya, ley que su propio partido, el que él preside, no cumple. Si la cumpliera no estaría procesado, al igual que docenas de sus dirigentes, como podría estarlo él si los avatares judiciales de sus amigos así lo provocaran. 

Esa declaración es equivalente a decir: ustedes voten lo que les dé la gana que yo no reconoceré los resultados que no me gusten. Y se lo haré notar prolongando el estado de excepción en Cataluña, interviniendo de nuevo la generalitat, clausurando sus órganos representativos, destituyendo a sus gobernantes y encarcelándolos si se tercia. Si ganan los independentistas y pretenden aplicar su programa, dictadura y sanseacabó.

Un déja vu, que dicen los políglotas, una repetición o rimeic, en castellano actualizado. Cataluña era como Sísifo, condenado a subir la roca a lo alto de la montaña solo para verla rodar luego hasta el valle y vuelta a empezar. Pero alguna vez había de llegar en que Sísifo, llegado a la cima, sujetara la roca e, irguiéndose con ella sobre la cabeza, simbolizara la I de la independencia.

Es la figura de Sísifo liberado que, en la prosa cotidiana, se llama las elecciones de hoy en las que se vaticina una mayoría independentista. Así lo acepta el gobierno (como puede verse por sus caras de alegría) y por eso, M punto Rajoy, avisa a los "futuros gobernantes" de Cataluña del 155 ya que avisar a los otros sería redundante.  La conclusión es obvia: Sísifo liberado provocará la dictadura en España. Una situación que España no puede permitirse en la UE. Ni a corto plazo. La delicada situación económica y financiera del país apenas le deja margen de maniobra frente a las presiones  internas y externas, especialmente comunitarias, para llegar a un entendimiento. Ello mediando una negociación bilateral y de igual a igual. 

Se puede objetar que esta vía suspende la Constitución y es cierto (aunque no muy grave), pero es que lo mismo hace el 155. Con una diferencia: la vía de la negociación construye; la del 155, destruye. 

Una última nostálgica conclusión: a los catalanes les ha costado 1.000 heridos, mobiliario destrozado, multas de toda forma y cuantía, persecuciones, procesamientos, encarcelamientos y exilios conseguir lo mismo que consiguieron los escoceses tras una breve negociación con el gobierno británico. Un referéndum de autodeterminación. Por supuesto, Rajoy niega que sea tal, que sea de autodeterminación, que sea un referéndum y hasta que sea "un". Pero lo es. Y con un mérito enorme porque se da en unas condiciones bochornosas de desigualdad de la parte más débil.

¡Ah! Y deciden solo los catalanes, dicho sea sin ánimo de molestar.

Así que hoy se ve si Sísifo se libera o ha de volver a bajar en busca del maldito peñasco.

sábado, 16 de diciembre de 2017

Garantías de las elecciones

No es mi costumbre pero hoy traigo un artículo de Martí Gironell en El Mundo porque estoy de acuerdo con él en lo que dice y cómo lo dice, de forma que, ¿para que iba a repetir? Lo suscribo de la cruz a la fecha.

Por mi parte añado la sorpresa de que todo el mundo admita que un gobierno de un partido con tanta experiencia en ganar elecciones por financiación ilegal pueda garantizar nada. Supera todo cuanto quepa imaginar en punto a cinismo. Es como nombrar a Herodes director de guarderías. O como poner de juez para juzgar a la Gürtel a un ponente de la FAES.

Igual sorpresa suscitan los enterados que consideran escandaloso dudar de la limpieza de las elecciones porque los pucherazos son técnicamente imposibles. En primer lugar, la limpieza de las elecciones no depende solo del escrutinio. En segundo lugar, ¿cree alguien que importan mucho las razones técnicas a quienes destrozan discos duros a martillazos? Y, más allá en lo paradisíaco, creo haber leído que Rajoy lo considera un método normal de disposición de material de oficina. Calcúlese si, además, se ha otorgado a INDRA a dedo el escrutinio.

Hoy, Palinuro en Santa Eugenia de Berga


El acto de ayer por la tarde en Canet de Mar estuvo muy bien. Tuvo lugar en una carpa inmensa dels Comediants, su centro de acción, el lugar en que nació este fabuloso grupo que tuve el privilegio de ver actuar un par de veces allá por los primeros años setenta del siglo XX. Ya entonces eran una revolución y no solo teatral. Un rayo de genio en el muermo escénico de la época. Pude saludar a una de las integrantes originales del grupo. Muy grato y qué caramba, compay (como el de Buenavista Social Club), un orgullo de generación alzada, tozudamente alzada. Un saludo, comedianta. Seguim.

El acto concluyó con una butifarrada y música con decibelios. Un saludo también a las asistentes que tuvieron la paciencia de escucharme. Había feeling, como dicen las personas viajadas y de mundo. Feeling de victoria el próximo día 21. 

Hoy sabado, 16, tendré una intervención en un mitin de ERC en un lugar tan simbólico como el Born, en Barcelona (no dispongo de cartel, si no, lo pondría) y, por la tarde, a las 20:00, en el pabellón municipal de Santa Eugenia de Berga, para hablar de lo que tenemos por delante después del 21D. Seguirá un sopar popular que solo con el nombre ya alimenta: sopa torrada amb mandonguilles, fricandó i postres.

El tema no puede ser más abierto y, al tiempo lineal porque, pase lo que pase, anirem endavant. Si las elecciones se ganan, como es muy probable y yo tengo por casi cierto, a pesar de haberse convocado de forma ilegal e ilegítima, estar llenas de trampas y apuntar a un casi seguro tongo, hay que ponerse a construir una República de todos, con todas, para todas. 

Si las elecciones se pierden aceptaremos el resultado. En eso nos diferenciamos de los franquistas del 155 (PP, PSOE, C's), pero, aceptando el resultado, seguiremos trabajando para ganar las siguientes y construir esa República que nos hemos ganado. 

Allí nos vemos.

sábado, 9 de diciembre de 2017

Muy oportuno

Muy oportuno teniendo en cuenta con quién nos jugamos los cuartos. Con un partido imputado en procesos penales, metido hasta el cuello de sus más elevados dirigentes en la corrupción, en donde la mentira, el engaño, la falsificación están a la orden del día. Cuando no ven un jaguar en un garaje y no saben quién les paga los trajes, ignoran en dónde andan 500 millones de euros de una tasas judiciales que cobraron indebidamente. Pues en algún sitio ignoto a donde podrían ir 500.000 votos a candidaturas "radicales" si les dejan. Un partido que colabora con la justicia machacando a martillazos los discos duros pruebas en procesos o perdiendo expedientes incriminatorios por cientos de millones de euros presuntamente afanados por sus dirigentes.

Una joya de partido, presidido por un individuo cuya catadura moral quedó establecida en una afirmación vergonzosa a comienzo de su mandato: "no he cumplido con mi palabra pero sí con mi deber".

¿Cabe esperar cualquier cosa de gente así? Supongo que no lo duda nadie. Otra cosa es que quienes debieran estar señalando estos datos todos los días, los partidos de la oposición, se atrevan a hacerlo. Al contrario, no solo no lo hacen sino que simulan otorgar crédito a las medidas adoptadas por un gobierno y un partido inmersos en la corrupción, como si fueran personas de fiar.

Las organizaciones sociales hacen muy bien en organizar procedimientos paralelos para garantizar la limpieza de los comicios hasta donde puedan. Por cierto, también sería recomendable que trajeran observadores extranjeros. Aparte de la motivación evidente, se añade que la Junta Electoral Central no quiere ni verlos porque dice que no son necesarios. Por supuesto, para ella, no; son necesarios para todos los demás. En consecuencia, los observadores extranjeros deben venir y observar aunque sea sin el reconocimiento oficial de la Junta. No se les puede impedir y el reconocimiento no les hace falta.

De haber algún tipo de discrepancia en los resultados entre la Junta Electoral Central y los observadores, no habrá duda alguna de cuáles serán más fiables.

martes, 5 de diciembre de 2017

La revolución catalana y las elecciones

Acaba de arrancar la campaña electoral del 21D en condiciones de excepcionalidad. Las propias elecciones, impuestas de modo ilegítimo e ilegal por un gobierno  corrupto, sin más autoridad que la que le da el uso de la fuerza, son excepcionales. Todo aquí es excepcional. Cataluña entera está intervenida, ocupada y sometida a la arbitrariedad del artículo 155, con el que el bloque nacional español (PP, PSOE y C's a los que se suma hipócritamente Podemos) pretende impedir, extirpar, la revolución catalana en marcha. Unos, las derechas, lo hacen por convicción reaccionaria tradicional; los otros, las sedicentes izquierdas del PSOE y Podemos, porque no pueden tolerar una revolución democrática y republicana en Cataluña ya que esta pone de relieve su carencia de proyecto político propio no solo para Cataluña sino para España. Y, si ellos no son capaces defender sus teóricos objetivos, los saca de quicio que los catalanes lo hagan por su cuenta.

Aparte del juego sucio que el Estado lleva años practicando en contra de Cataluña, la excepcionalidad de estas elecciones se ve en la desigualdad de las condiciones de participación. Todos los candidatos de las formaciones unionistas tendrán libertad de expresión y movimiento; los independentistas de JxC y ERC, no, ya que algunos de sus candidatos están en el exilio o en la cárcel, privados de sus derechos en cuanto presos y exiliados políticos. Son unas elecciones con handicap para una de las partes y sin que las otras -excepción hecha de la CUP- pongan de manifiesto esta desigualdad, este juego sucio, este abuso, pensando que sacarán ventaja de ello porque son (PSC, C's y PP) ventajistas de la derecha.

Pero estas elecciones no dependen tan solo de la actividad de los partidos políticos (y de los poderes del Estado y medios de comunicación unionistas), sino, sobre todo, de la movilización de la gente en Cataluña en defensa de sus dirigentes a instituciones. Los represores del 155 pensaban que encarcelar a los dirigentes indepes no tendría coste más allá de una semana de movilizaciones. Llevamos un mes y las movilizaciones de todo tipo en favor de los presos no solo no se han apagado, sino que han aumentado. Era evidente, salvo para los franquistas del gobierno y sus secuaces, que la represión sería acicate de la acción revolucionaria. Y así ha sido.

Presionado por el gobierno y las circunstancias, el Tribunal Supremo no ha tenido más remedio que hacer un gesto, liberando a seis de los encarcelados y manteniendo otros cuatro en prisión. Un síntoma de debilidad y mala conciencia porque ahora está claro que, además de presos políticos, los consellers son rehenes del Estado español. El abismo inquisitorial en que se hunde la justicia queda de manifiesto leyendo sus razonamientos "jurídicos", según los cuales, los presos no han acatado de modo convincente la Constitución y el 155. Se les mantiene, pues, la condena por sus convicciones.

Acatar la Constitución puede ser un requisito para ocupar un cargo público (y aun así), pero no para ejercer los derechos de ciudadanía, libertad de expresión y de circulación. Nuestros derechos civiles y políticos no pueden depender de que se acate la Constitución y mucho menos de que se haga de "modo convincente" a juicio de un inquisidor cualquiera. Ni la propia Constitución lo exige. Esos hombres están presos por sus ideas. 

Y esa barbaridad es la que apoyan el PSOE, que lleva su servilismo a denunciar los símbolos del lazo amarillo, y Podemos que recurre el 155 ante el Tribunal Constitucional pero se declara equidistante entre carceleros y encarcelados.

La última moda en golpes bajos dialécticos se da con la afirmación de que el independentismo catalán ha despertado el fascismo español. La mala baba de semejante razonamiento tiene tres puntos muy esclarecedores:

1º) si no hubiera independentismo, el fascismo español continuaría "dormido" y el PSOE y Podemos podrían obtener algunos réditos para seguir tirando en mitad de esta podredumbre del Estado fallido de la III Restauración y repartiéndose prebendas, siendo cooptados en un Estado que es, de hecho, una dictadura que ellos aceptan.

2º) de lo anterior se sigue que, según estos estrategas de la izquierda domesticada y la supuestamente indómita, lo mejor es que se acabe el independentismo. Y con el independentismo, la revolución democrática catalana y, sobre todo, la opción republicana que deja bien claro cómo los partidos españoles, en realidad, son monárquicos. 

3º) contra toda evidencia, se distingue entre fascismo y gobierno. Es claro que los ministros, los jueces, los curas y los tertulianos a sueldo no van con esvásticas tatuadas ni cadenas ni puños americanos. Por supuesto. Esos los llevan los que obedecen sus órdenes o mandatos. El fascismo bestial invade las calles y se siente amparado por los discursos de todos los poderes del Estado, todos situados en la extrema derecha, desde el monarca hasta los periodistas apesebrados, pasando por los ministros, los políticos o los jueces a su servicio.

En efecto, las elecciones, en sus condiciones de excepcionalidad, son un hito en la revolución catalana en marcha que ha puesto de relieve a los ojos del mundo el fascismo estructural de la monarquía española. 

Y se verá el 21D por muchos sondeos con que el frente demoscópico del 155 bombardee a la opinión pública, tratando de orientar el voto de los catalanes a la sumisión y la indignidad.

Donec Perficiam.

domingo, 3 de diciembre de 2017

Las cosas de Rajoy

La capacidad de comunicación de Rajoy es equivalente a la de las farolas. Siempre es difícil saber de cierto de qué habla, aunque quepa intuirlo. Por ejemplo, ¿qué quiere decir exactamente que las cosas vayan mejor? ¿Qué son las cosas?.

Si se refiere a la situación procesal de su partido, sus dirigentes y él mismo, es difícil decir que las cosas vayan mejor. El PP, partido que preside, está imputado como tal organización presuntamente delictiva. Es una situación que carece de precedentes. Un partido presuntamente delincuente, compuesto por delincuentes también presuntos, empezando por él mismo, que es el jefe y no presunto.

Si se refiere a las cuestiones económicas, en las que suele regodearse, hablando de un futuro brillante de PIB y algunos conceptos escurridizos como "crecimiento", "estabilidad", y otras monsergas, las cosas pintan negras: su gobierno ha saqueado el fondo de las pensiones, ha llevado la deuda pública por encima del 100% del PIB, el déficit no desciende y a partir de enero, el BCE parece dejar de comprar deuda española. El panorama es tremendo, con la prima de riesgo otra vez en el punto de mira y con el hacha del 135 sobre los escasos dineros que esta pandilla de buitres ha dejado en el fondo de los cajones.

Parece, mejor visto, que se refiere a las cosas de la política. En una comparecencia en Cataluña, previa a la campaña electoral, se trata de lanzar mensajes favorables a la propia posición. No tanto de calibrar expectativas electorales  que siguen siendo muy pobres, como de justificar medidas, criterios, en definitiva, ideas. La batalla es contra el independentismo como palabra y obra. Es una batalla ideológica en la que ya están metidos los jueces de hoz y coz. 

Que las cosas están mejor gracias al 155 se mide en dos o tres hechos: la Generalitat ha sido intervenida, de hecho no existe y Catalunya se gobierna desde Madrid; medio govern  está en la cárcel y el otro en el exilio y la Junta Electoral Central canaliza la represión del independentismo en la campaña electoral; el aparato del Estado funciona a pleno reprimiendo toda manifestación del independentismo. Es una dictadura de hecho y por eso el presidente de un partido fundado por un ministro de Franco considera que "las cosas están mejor". 

Frente a esta situación de dictadura de hecho, la irrelevancia de la oposición parlamentaria es patética. Tanta que un gobierno en minoría actúa como si contara con una mayoría absoluta. En realidad, lo hemos dicho a menudo, la única oposición real en España ha sido hasta la fecha y sigue siendo hoy de carácter territorial/nacional; es Catalunya. 

Y eso provoca, como es evidente, tal trastorno estructural del sistema parlamentario monárquico posfranquista que la única forma que tiene este de sobrevivir es suspendiéndose a sí mismo, anulándose (dice que transitoriamente, pero no dice qué plazo) a través de una norma de dictadura. ¿Acaso no forma el Estatuto de Autonomía de Catalunya, hoy suspendido, como intervenida está la autonomía, parte del llamado "bloque de constutucionalidad", según doctrina del Tribunal Constitucional? Al intervenir y ocupar Catalunya, la Constitución está interviniéndose y ocupándose a sí misma. Todo el sistema de la III Restauración está en suspenso.

Hasta el 21D. En esa jornada electoral que es un referéndum con el acuerdo del Estado, precisamente lo que este había intentado evitar a toda costa, se decidirá la escabrosa cuestión del futuro de la relación entre España y Catalunya. Obsérvese que no hay un compromiso explícito del Estado de respetar el resultado, como sí lo hay del independentismo. Al contrario, ese Estado ha insinuado e incluso más que insinuado, que un resultado contrario a su parecer no se respetará.

Por eso es imprescindible una alta participación el 21D. La distancia entre el independentismo y unionismo debe aumentar tanto que sea insostenible ante la comunidad internacional no respetar el resultado. 

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Mañana, Palinuro en Barcelona

En un lugar llamado Chroma, que resulta ser sede de una empresa de ingenieria y servicio y de restauración del patrimonio arquitectónico así como una fundación de igual nombre e idéntico objeto restaurador. Está en el carrer Esculleders blancs, bis, 08002 Bcn, a las 19:30.

Los catalanes tienen sentido del humor. Buscar una empresa de restauración del patrimonio arquitectónico para un acto de restauración del patrimonio jurídico-político tiene su punto. Y, como siempre, hay que ir a buscarlo en la imbricación de la sociedad civil en las reivindicaciones políticas catalanistas. Algo que da su marchamo a esta nación en el Estado. 

La trobada reunirá a Maria Rovira, concejala del Aytº de Bcn por la CUP y Àngels Martínez, de  Som Alternativa que, si no ando equivocado, se presenta a las elecciones en coalición con la CUP, aunque no estoy seguro. Las dos son fuertes personalidades y personas de convicciones. El infeliz de Palinuro, que va el porras en la lista de ERC por aquello de lo simbólico, está encantado de conversar en trío.

Sobre todo acerca de la cuestión candente: I ara què? Ara, el 21D. Más, exactamente, el 22D. 

Hemos llegado hasta aquí con una historia de escalada de acción-reacción hasta un punto de ruptura impuesta por la violencia del Estado en una situación de excepción, con medio govern en prisión y el otro medio en el exilio, aunque, según parece, no puede decirse que esté en el exilio sino que está en excedencia, supongo. Y con un 155 que es un paraguas dictatorial a cuya sombra pueden prohibirse lazos amarillos o zanjarse contenciosos del patrimonio artístico. A lo mejor por esto se hace la trobada en una empresa de restauración del patrimonio.

Pero, no, la sombra del 155 es tan desaforada, dictatorial y absurda que se salta el principio de territorialidad y las fronteras del Estado y así, el doblemente reprobado ministro Dastis se atreve a decir a Puigdemont, residente en otro país, que no haga más declaraciones. Además de prohibir la libertad de expresión en España, quieren prohibirla en el extranjero. 

Sabemos cómo hemos llegado hasta aquí. I ara què? Pues ara, a votar el 21D porque les jeux sont faits y, aunque no sea cierto que rige a continuación el rien ne va plus, pues una de las partes seguirá haciendo trampas, hay que votar.

Recordando un pequeño detalle. Estas elecciones son muchas cosas para mucha gente pero, sobre todo, son un referéndum entre dos opciones, con una intermedia. Lo que sucede es que ese referéndum no es una opción dicotómica a lo largo de un eje, sino de dos: el nacional/unionista y el izquierda/derecha en complejas relaciones entre ellos. La izquierda, hasta la no independentista, tiene la obligación de impedir el triunfo del 155.

Nos vemos.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

La gente manda

Los últimos mensajes llegados de ERC apuntan a una reafirmación del espíritu unitario, zarandeado por su decisión y la de la CUP de ir por separado. Rufian afirma que el objetivo de ERC es restablecer en el gobierno legítimo de Cataluña a Puigdemont y Rovira anuncia que están buscando una forma de frente común, sin duda con el PDeCat, con el que ya tenía un acuerdo de JxS. Si se trabaja para restaurar el estatu quo anterior y se hace en forma de frente, cabe preguntarse por qué no mantener la unitaria.

Pero vamos a suponer que hay razones suficientes en pro de la diversidad de opciones. Será porque se juzga que esta mejorará en algo lo anterior, desechando lo inconveniente, pero preservando lo conveniente. Y lo más conveniente es la garantía de que, si no las formas, el fondo seguirá siendo unitario, común.

A día de hoy, la mentalidad sociológica, inevitablemente demoscópica, lee una mayoría holgada del independentismo en intención de voto. Dentro de esta, la intención a favor de la lista del presidente gana a la de la ERC y, desde luego, la CUP. Esa especie de ventaja de salida de la lista presidencial (aunque el presidente no tenga siquiera decantada una posición partidista) se debe a que, por el factor liderazgo, es la más cercana a un espíritu de lista de país. Los manifestantes del sábado gritaban espontáneamente "Puigdemont, presidente". Si la tendencia se mantiene hasta el 21D el resultado previsible es una mayoría independentista en la que la fuerza predominante será la de la lista presidencial y habrá una coordinación parlamentaria de las tres fuerzas independentistas. 

Esa coordinación deberá afectar a la naturaleza de la República Catalana, que no podrá detenerse con la prórroga del estado de excepción de hecho del 155 en que ya vive Cataluña. Eso no puede defenderse ya ni en la Unión Europea que se verá forzada a implicarse directamente en un problema que está causando mucho trastorno y amenaza con causar más.  

Si hay cuestiones de preeminencia, muy humanas, tómese ejemplo de la república norteamericana: su primer e indiscutido presidente fue Washington. Luego, Jefferson, autor de la Declaracion de Independencia, tuvo que esperar a que lo fuera Adams, que había sido su ayudante. Y Madison, uno de los tres genios redactores de El Federalista, hubo de aguardar a que lo fuera Jefferson. 

Las personas no pueden unirse, como puede el pueblo; tienen que ordenarse.

lunes, 8 de mayo de 2017

Salva sea la parte

Sí, estaba todo el mundo muy nervioso. Le señora parecía traer las peores intenciones, avivando las memorias del fascismo. En Europa, muchas. Y da igual que venga con botas o zapatos de tacón, en militar o civil, adusto o sonriente, pardo o azul. Fascismo es, aunque no lo parezca.

Pero el electorado ha resuelto el angustioso dilema de un modo rotundo. Se ha pronunciado por una figura síntesis de tradición y modernidad, de nacionalismo y europeísmo. Es un enarca, como mandan los cánones napoleónicos, pero también un financiero al nuevo uso, y un antiguo ministro socialista que dejó el partido para probar suerte a la presidencia con un movimiento creado ad hoc. Tiene algo de bonapartista y un toque gaullista que le permite hablar de recuperar la France y recuperar una Europa francesa. Esto coincidirá más o menos con el programa de otras tendencias pero es una opción plausible en los tiempos que corren. Es decir, la ambigüedad de Mélenchon y sus seguidores entre los dos candidatos es moralmente impresentable.

La malpensada Le Pen sintetizó la opción electoral diciendo que, fuera cual fuera el resultado, Francia estaría gobernada por una mujer: ella misma o Frau Merkel.

Eso se verá a partir de ahora. Es verdad que Macron representa una candidatura con tintes populistas y tecnocráticos que canaliza el descontento con el sistema habitual. Pero no es un tecnócrata impuesto por Europa sino autóctono, francés. Y eso todavía es una garantía.

viernes, 11 de noviembre de 2016

La derecha

A juzgar por la consternación que reina en Europa y América Latina, la elección de Trump es el asunto interno más importante en los distintos Estados. Y lo es. Incontables los artículos que llevo leídos con un final similar, cargado de temor: ¿qué pasará? Ayer Palinuro recordaba que los gringos tienen el privilegio de elegir al presidente de un imperio, prácticamente del mundo. Desde el punto de vista de la Realpolitik (el único que cuenta) es absurdo pedir el derecho de voto en las elecciones estadounidenses para todos los habitantes del imperio. Pero no lo es desde un punto de vista político y moral: si todos los demás hemos de padecer las consecuencias de lo que decida el presidente de los EEUU, justo es participar en su elección. Somos Estados soberanos, caramba; no colonias. Hasta Caracalla extendió la ciudadanía romana a todos los hombres libres del imperio. Se dice que por pura codicia, para que pagaran impuestos. Pero lo hizo. Ahora pagamos impuestos, pero no somos ciudadanos del país en donde en última instancia se deciden. Si Trump baja  los impuestos a sus paisanos, la factura la pagaremos los demás. Y no taxation without representation.

Los virreyes de todos los territorios se han apresurado a felicitar al vencedor. Uno de los primeros, Rajoy. Está encantado. Ve cómo Trump aplica su programa: cargarse la sanidad pública, parar la inmigración como sea y bajar los impuestos. Cuando De Gaulle llegó a la presidencia de la Vª República (1958), Franco sostuvo que por fin los franceses aprendían del ejemplo español. Seguimos siendo referentes, esta vez en America. En realidad, Rajoy se siente co-elegido con Trump.

Es la derecha española y con eso está dicho todo. La derecha europea ve las cosas de otro modo, esto es, con preocupación. Y es lógico. Leí en Twitter un tuit muy bueno de Principia Marsupia (@pmarsupia) n el que se comparaban los telegramas de Rajoy y Merkel. Dos mundos. En Europa se distingue entre derecha y extrema derecha y algo que entusiasma a la segunda pone sobre aviso a la primera. Con harta razón. Es obvio que un triunfo general de la política aislacionista, que renuncia a la multilateralidad en todos los órdenes y es contraria a las zonas de libre cambio es un peligro para todos. Si la extrema derecha no ve que, de triunfar su programa, el mundo se sume en la inseguridad, la derecha, sí. Y de ahí la consternación y la inquietud. Y de ahí también que la derecha española no las sufra. En España la derecha es extrema derecha porque España es siempre más papista que el Papa..

jueves, 10 de noviembre de 2016

Interesante evento en Cartagena

El centro asociado a UNED de Cartagena organiza un curso sobre la actual crisis de la democracia en España y las propuestas de renovación y regeneración. El asunto es de evidente actualidad, una vez que se ha desbloqueado la situación política, que llevaba diez meses paralizada a causa de los inciertos resultados electorales del 20D de 2015 y el 26J de 2016. Ningún partido con mayoría absoluta ni posibilidad de lograrla con una alianza con otro solo partido, ya que se necesitarían siempre tres. El bloque de la derecha, equilibrado con el de la izquierda. Dentro de la izquierda, lucha denodada por la hegemonía. Podemos fagocitó a IU, pero no pudo con el PSOE y se aplaza la confrontación final. Los independentistas catalanes son imprescindibles para formar un gobierno de izquierda, en una situación muy característica ya que no pueden imponer gobierno alguno, pero sí pueden impedirlo votando en contra.

Todo lo anterior dibuja en efecto una situación de crisis sistémica. Y es bueno que se reúnan especialistas en la materia con políticos para intercambiar impresiones y apuntar posibles soluciones. Sobre todo porque la crisis sistémica aparece doblada de otra constitucional respecto a la distribución territorial del poder, con riesgo evidente de fractura del Estado. Creo que será un seminario de tres días muy provechoso. Tengo gran interés en escuchar a los demás ponentes y espero no defraudar con mi intervención, dedicada a la crisis territorial española y la República Catalana.

El evento tendrá lugar los días 16, 17 y 18 de noviembre en los locales de la UNED de Cartagena, C/Ingeniero de la Cierva, 28, Telf: 968 12 05 11, los tres días de marras a partir más o menos de las 17:00 y en las condiciones que s especifican en el anuncio.

sábado, 8 de octubre de 2016

Cuestión de confianza

Llevamos meses atascados en una situación inverosímil. Nadie forma gobierno. Nadie puede formar gobierno. Casi parece que no quieran. Diez meses sin legislar, con un gobierno en funciones que se niega a responder de sus actos (por lo demás, bien pocos y destinados a Cataluña) y una administración paralizada al extremo de que ni había provisto los fondos precisos para el premio Cervantes. Y todo eso en medio de una crisis que ya es crónica, de una actividad judicial a causa de la corrupción sistémica abrumadora y de un conflicto institucional en Cataluña de consecuencias imprevisibles.

A la hora de regodearnos en nuestro excepcionalismo negativo, nuestra incapacidad para organizarnos, nuestro triste sino de soportar gobiernos ineptos y/o corruptos, conviene recapacitar sobre la impactante imagen de portada de El País y su información: Italia ha rescatado 11.000 migrantes en 48 horas. Esto es un desastre y el mundo está muy mal. En gran medida por culpa nuestra, de Europa y de Occidente en general y, encima, cada vez lo hacemos peor. Da un poco de vergüenza, la verdad, ocuparse de nuestros pequeños enredos cuando se ven tragedias de esta magnitud. Pero seguimos en ello, como si nada más importara. Hasta que empiece a importar.

La crisis del PSOE es descomunal. Fernández está hablando con Rajoy sobre la abstención. Van a toda pastilla. Es un Blitz en el que se enfrenta siempre al adversario con los hechos consumados. Cuando la militancia quiso darse cuenta, ya se había quedado sin SG. Ahora, antes de que pueda reaccionar, se pretende que el gobierno de Rajoy por abstención del PSOE sea un hecho. Les corre prisa.

Con razón. Además de las noticias sobre bajas a montones en la militancia, está organizándose una fuerte resistencia interna. Se recogen firmas sosteniendo el NO es NO y pidiendo primarias. El alcalde de Jun, José Antonio Rodríguez, que es un as en las redes, tiene miles de firmas de apoyo a Pedro Sánchez. Es un movimiento sano de la militancia que aún permanece y que merece triunfar. La Gestora, cuya legitimidad está en entredicho, tiene que atender a ese estado de ánimo de las bases. No puede actuar como ejecutora de un designio tramado a espaldas del partido y mantenido por la fuerza y la ocultación. Sin duda los conjurados en favor de la abstención piensan que están salvando a la Patria por encima de banderías y partidos. Pero esa es una opinión como otra cualquiera que no debe imponerse por conspiraciones palaciegas.

Para mayor bochorno, los "gestores" (que son todo menos gestores pues no gestionan nada sino que toman decisiones de largo alcance) se encuentran en una posición ridícula a fuer de desairada desde el momento en que el PP no necesita ya la abstención de los socialistas. Al haber defenestrado al SG, el PSOE se cierra el recurso a unas terceras elecciones y ya solo le queda abrir paso al gobierno de la derecha. La abstención no es una posibilidad, sino una necesidad. Hace falta ser inútil para colocarse voluntariamente en esa situación. Y produce bastante indignación ver como ese señor Fernández, elegido por un golpe de mano, acude a La Moncloa a entregar cinco millones de votos al mismo gobierno contra el que esos votos se depositaron. Es una claudicación y una venta desvergonzadas. Es el fin de un viejo partido.

Porque el PP lo deja meridianamente claro: la abstención no basta; hay que colaborar activamente con la derecha en lo que haga falta, garantizar la estabilidad. Es una cuestión de confianza y, si no la hay, ya se sabe, vamos a terceras elecciones. Confianza, en efecto, es la palabra. Lo ha sido en los últimos años. Nadie confía en nadie. El PP pide lo que él no da. Y se lo pide al PSOE en donde acaban de tumbar al SG porque el cogollo baronil y el patriarca González no se fiaban de él. En C's, la confianza se regala sin tasa ni tino, aquí y allí, lo que demuestra lo que se la valora. En Podemos, por el contrario, la confianza no se da porque no se sabe qué es. Está supeditada al triunfo y, por lo tanto, no existe.

Ocurre lo mismo con las instituciones. El conflicto entre España y la Generalitat catalana -que es la razón del giro copernicano del PSOE en relación al PP- está alimentado por una desconfianza mutua profunda. La Generalitat no se considera parte del Estado y el Estado no está dispuesto a reconocer a la Generalitat más competencias que las que emanen del Estatuto interpretado por el Tribunal Constitucional.

Cuestión de confianza también la que empieza a apuntar en el socialismo en la fractura entre el PSOE y el PSC. Este presenta una iniciativa parlamentaria por la que se propone una reforma de la Constitución para hacer de España una federación plurinacional con reconocimiento de los derechos históricos. Es, desde luego, mucho más de lo que el PSOE puede deglutir y, además, es muy ilusorio. La reforma federal de la Constitución no tiene mayoría probable pero, aunque la tuviera, tampoco está claro que la fórmula sea compatible con la monarquía. Especialmente en Cataluña, en donde hay una aspiración a la República.

Si el PP se obstina en amenazar con terceras elecciones, el PSOE debiera aceptarlas. Las elecciones no son algo diabólico sino un buen procedimiento para adoptar decisiones colectivas. Lo único que tienen que hacer los socialistas para contrarrestar la amenaza es presentar a Pedro Sánchez de candidato. La cuestión es si se atreven, porque esa candidatura tendría algo de plebiscitario al dar vía libre al candidato. Este podría hacer suya la fórmula propuesta por el PSC. Algo es algo. Al menos en España porque en Cataluña, esa vía no funciona por anticuada.

España está en una crisis constitucional y es inútil querer atajarla con maniobras de salón.

martes, 27 de septiembre de 2016

¿Resistirá?

Una pena. En un día tan glorioso como este, en que podemos disfrutar de la imagen de una banda de presuntos chorizos multimillonarios en el banquillo de los acusados, hemos de dedicarnos a otros menesteres porque la urgencia del momento así lo exige. Y es lo que haremos. Pero no me dirán ustedes que no es grato completar a estos pájaros sentados con rostro grave y hasta amargado. ¿No les vienen a la memoria las fotos de todos ellos sonriendo o riendo a mandíbula batiente, exhibiendo su poder y su riqueza? ¿No los recuerdan a bordo de yates de lujo, cazando piezas mayores en el África, entrando y saliendo de suntuosos comedores, inaugurando jolgorios, todo con nuestro dinero? Ignoro en qué medida afecta a estos payos el hecho de que los demás pensemos de ellos que son unos granujas y unos malnacidos. Pero supongo que lo tendrán presente. Y ojalá la justicia cumpla con su deber y les haga pagar sus supuestas fechorías.

Y vamos a lo nuestro. El País sigue inmisericorde en la cruzada antisánchez más destructiva. No sé si algún otro dirigente ha tenido que soportar otra portada tan agresiva como esta en la que no solamente se le pide la dimisión sino que su misma propuesta de convocar primarias se convirte en causa de que se pida esa dimisión con ese tono bronco, casi histérico, a través de un titular de periódico en el que no se informa, sino que se difunde una consigna: Como no cede, dimisión.

No es imposible que El País caiga más bajo; pero es difícil. Ese titular es un pasquín.

He leído en alguna ocasión que Pablo Iglesias acusa a El País de buscar la destrucción de Podemos, igual que he escuchado a los de Podemos repetir muchas veces que el "PSOE y el PP la misma mierda es". Ignoro si los que decían esto habrán rectificado porque la estupidez suele ser tan densa como tarda, pero es obvio que a quien el El País quiere destruir de verdad es a Sánchez y al PSOE. De Podemos, ni se acuerda. Pero estaría bien que alguien de la "verdadera" izquierda dijera algo sobre esta persecución de un dirigente de la izquierda, este mobbing periodístico, típico de los tabloides y la prensa amarilla.

Junto al titular, otro editorial cargado de agresividad y verdadero odio, Un partido secuestrado. Un texto tan injusto e inmoral que seguramente lo habrán redactado a cuatro manos Cebrián y Rubalcaba. Todos ven que el país sufre un presidente del gobierno en funciones, declarado en rebeldía ante el parlamento, que lleva ocho meses chantajeando a las instituciones, a los demás partidos y a la opinión pública, que tiene a su propio partido forzado al silencio, que se niega a retirarse pero tampoco hace nada por presentar su candidatura. Pues bien, para El País no es el presidente de los sobresueldos el responsable de esta situación sino que lo es el líder de la oposición que, como es evidente, juega en inferioridad de condiciones.

Si había alguna duda sobre la necesidad de mantenerse firme en el NO es NO y echar a esta peste de mangantes, corruptos e ineptos del gobierno, la clara complicidad de los medios con este desbarajuste es ya suficiente para no hacer caso a sus exabruptos. Repásese el editorial. En esa breve pieza se trata a Sánchez de tramposo, chantajista, de tratar de organizar un plebiscito a su medida, de traicionero, marrullero y de hacer una fuga hacia delante. Ignoro cuál será la capacidad de resistencia de Sánchez ante esta agresión pero, si quiere, puede verla con otro ánimo a base de preguntar a quien insulta con tanta ferocidad en petición de una dimisión, ¿quiénes serían las personas que propugnaria como sustitutas? ¿Susana Díez? ¿Carme Chacón? ¿Eduardo Madina? Eso es un chiste. Quienes han estado torpedeando la campaña electoral de Sánchez no debieran alzar mucho la voz y, de hecho, no la alzan, salvo Fernández Vara, que le viene de casta pepera.

Estos ataques tan desmesurados (producto de la histeria de la derecha, que quiere resolver la interinidad antes de que fragüe algo peor) pasan por alto el hecho de que la resistencia y el coraje de Sánchez cuentan con un apoyo fuerte en la militancia, que ha encontrado una razón sobrevenida para movilizarse orgullosamente por su partido: apoyar a su dirigente e impedir que las fuerzas oscuras de los oscuros despachos y los bancos a través de sus lacayos en los medios, decidan quién gobierna España y quién no. En realidad, la audiencia que El País quiere tocar son los llamados "barones", ese puñado de dirigentes territoriales que, por razones personales, hacen el juego al PP y cargan contra su propio secretario general. O militaron en el PP (caso de Fernández Vara) o son amigos de los peperos (caso Rubalcaba) o tienen corazón pepero (caso Bono, Leguina, etc) o simplemente no pueden soportar que nadie los haga caso porque, en el fondo, no son nada; caso Díaz.

Sánchez sostiene que las medidas que parecen "un chantaje" a El País, esto es, la convocatoria del Comité, las primarias, el congreso, son necesarias para dar respuesta a la derecha en asuntos de gobierno y con el lenguaje que aquella entienda y para que su partido hable "con una sola voz". Eso en el PSOE nunca será posible porque no es el PCE, pero es bueno que se formule. Y que quienes tienen otras voces calibren la responsabilidad en que incurren si, por tratar de imponerlas, permiten que el país siga gobernado por el mismo partido corrupto y el mismo gobierno de ineptos y franquistas, con el Sobresueldos a la cabeza, es decir por aquellos que lo han traído al estado de crisis y postración en que se encuentra.

Porque la cuestión no ofrece dudas: si Sánchez se va o lo echan, son cuatro años más de Rajoy y quién sabe cuántos más del PP con sus sucesores, por ejemplo, Feijóo. Dice El País que Sánchez no puede poner a los ciudadanos ante la disyuntiva de Rajoy sí o no. Él prefiere librarlos de esa angustia con un "Rajoy sí o sí". 

lunes, 19 de septiembre de 2016

Sin novedad en el frente

En el arte de la guerra se sabe que las escaramuzas laterales al cuerpo de la batalla son importantes cuando pueden afectar la suerte de esta. Si no es el caso, su interés se desvanece y se las deja al resultado que den. Es lo que pasa con las dos elecciones autonómicas próximas: las encuestas, esas contra las que llama Sánchez a luchar, dibujan dos resultados probables que no cambiarán la correlación de fuerzas en Madrid. En Galicia, mayoría absoluta del PP en una prueba más de la conveniencia de que los politólogos, además de aplicar sus esquemas analíticos, se asocien con con otros especialistas, por ejemplo, los antropólogos, para hacer más substanciosas sus conclusiones. En el País Vasco, según parece, el PNV habrá de pactar con otro partido y no tendrá problemas para escoger a uno que no le haga estar en deuda con el PP en Madrid.

Ninguno de los resultados previstos cambiará la situación general. La mayor intensidad que muestra la campaña de Sánchez en Galicia se debe al interés en no quedar cuarta fuerza política, por detrás de En Marea porque eso trae resonancias de sorpasso, aunque parecen inestables. Pero, en todo caso, la campaña electoral tanto en Galicia como en el País Vasco persigue sobre todo finalidades de consumo interno. Ya se sabe que el PSOE va a tener un descalabro, de lo que se trata es de mitigarlo para evitar que se emplee después en las batallas domésticas por la Secretaría General.

En lo demás, estas elecciones autonómicas son escaramuzas colaterales. El PSOE no va a pintar mucho en Galicia, pero tampoco lo haría en alianza con En Marea porque no alcanza la mayoría absoluta. La elección tiene interés en cuanto a la correlación de fuerzas dentro de En Marea, en donde los de Podemos no están enteramente a gusto. En el País Vasco, el PSOE puede aliarse con el PNV y tendrá algo más de relevancia o los de Urkullu eligen otros compañeros, elección en la que por primera vez, aparece la opción Elkarri Podemos y habrá que ver qué alianza prefiere el PNV al final. El que no cuenta nada en Euskadi es el PP, el alma del "constitucionalismo", el partido de la mayoría absoluta en Galicia. Toda comparación entre los sistemas políticos autonómicos en España es un empeño inútil.

La campaña para arrancar la abstención al PSOE arrecia. Los barones se han batido en retirada a sus baluartes locales ante la cerrada reacción de los militantes y los votantes en apoyo del NO es NO de su secretario general. Ya no sirven de nada los consejos no pedidos administrados por las viejas glorias. Incluso irritan al auditorio y lo predisponen en contra. Así que los barones parecen estar complotando alguna maniobra o un golpe de mano para sustituir a Sánchez por Díaz. O quizá es un escenario que estén fabricando los medios. O ambas cosas. Lo más probable. Pero, se piense lo que se piense del supuesto propósito, no deja de ser también para consumo interno. Y de lo que se trata es de componer gobierno aquí y ahora.

Los derrotistas proponen abstenerse a cambio de una garantía tentadora: el candidato del PP debe ser otro, cualquiera, pero no Rajoy. Pues sí, es algo digno de considerarse. Empecemos por preguntar al interesado, el propio Rajoy. ¿Qué dirá Rajoy? Obviamente, NO es NO, pero aplicado a su retirada. Acudamos entonces a preguntar al PP. ¿Qué dirá el PP? Obviamente, NO es NO respecto a la retirada del líder. Se acabó. ¿Por qué no pedir la abstención del PP? Porque, dicen, 85 diputados no son 135. Cierto, pero 135 tampoco son 156, suma de PSOE y Podemos y menos aún 171, suma de PSOE, Podemos e indepes.

¡Ah! Pero si el PSOE se alía con Podemos y más con los indepes Rodríguez Ibarra se da de baja y, con él, presumiblemente, otros. Situación compleja con tensiones desagradables. Por eso, entiendo, insiste Sánchez en una alianza PSOE, Podemos C's. Esta opción tropieza con la inquina mutua personal de los dos líderes emergentes y siempre con la espantada de Rodríguez Ibarra ante Podemos, pero ahora seguramente tendría menos arrastre, al no aparecer los malévolos independentistas.

La propuesta del gobierno tripartito (PSOE, Podemos, C's) se basa en la urgencia del momento, la necesidad de poner fin a un gobierno quemado, abrasado en su incompetencia en todos los órdenes de la gobernación del Estado. Ni un instante puede seguir un gobierno al que, al parecer, han estafado millón y medio de euros, con los que pretendía comprar documentación para atacar a un rival político con supuestos escándalos que ha resultado ser falsa. Un millón y medio de euros de los fondos de reptiles para que al gobierno le den un toco mocho, unas estampitas.

Habrá quien diga que el cenagal de corrupción y estupidez que es la política gubernativa es un asunto menor porque lo realmente importante en España es hoy la cuestión catalana. Y añadirá que un gobierno tripartito, prácticamente un gobierno transitorio, casi provisional, no podrá hacer frente a ese problema. Es posible. Pero, en cambio, lo seguro es que el verdaderamente incapaz para gestionar el contencioso catalán es el gobierno del PP puesto que ya lo ha demostrado ampliamente llevando un conflicto más o menos negociable en 2012 a una confrontación sin vuelta atrás en 2016.

Y, en definitiva, queda la hipótesis de las terceras elecciones. Algo perfectamente legítimo y también lógico. Nada de dejarse impresionar por esas afirmaciones de que serán absurdas, ridículas, una vergüenza. En absoluto. La alternativa es decidirse por un mal que se cree menor, pero no es seguro, para evitar un mal que se cree mayor pero tampoco es seguro. El menor puede ser mayor y el mayor puede resultar menor o, incluso, un bien.

En esa decisión reside el liderazgo.

jueves, 15 de septiembre de 2016

Todos contra Sánchez

En la presentación del libro de Guindos, Rajoy no mencionó a Barberá, ni a Soria. A punto estuvo de no mencionar al presentado. No permitió preguntas de los periodistas, si es que había alguno en una sala atestada de ministros, altos cargos, grandes directores de bancos y consorcios y empresarios del IBEX35, todos con sus séquitos. Pero atacó a Sánchez, a quien culpó, en típico acto de proyección, del bloqueo político, del deterioro general de la situación y de anteponer sus intereses (personales o de partido) a los colectivos.

El enemigo por batir es Sánchez. Coinciden prácticamente todos los medios y casi todos los grandes y medianos comunicadores y, por supuesto, la empresa y la banca. Es una presión permanente y un sonsonete continuo: "Sánchez debe facilitar un gobierno del PP", "todo antes que ir a terceras elecciones". Se suma un coro de socialistas de diversa procedencia y distinto peso, unidos en cuestionar el NO es NO de Sánchez y en buscar alguna fórmula para que la oposición a la que el PSOE debe resignarse sea eficaz y controle de verdad el gobierno del PP. En definitiva, por tanto, el discurso es el mismo de Rajoy, los medios y las demás fuerzas vivas: "Sánchez debe facilitar un gobierno del PP", "todo antes que ir a terceras elecciones".

Acabarán culpando a Sánchez del bloqueo, como ya lo hacen Rajoy y la derecha. Es asombroso que prácticamente nadie recuerde que el culpable real del bloqueo es Rajoy. Su talante autoritario, despreciativo, su rechazo a asumir sus muchas responsabilidades políticas, su problemática actitud frente a la corrupción, lo incapacitan para encontrar aliados. Su negativa a retirarse para facilitar alguna alianza del PP es el cerrojo mismo del bloqueo. El país no se mueve porque Rajoy se niega a irse tras haber fracasado en todo.

La cuestión no es solamente que el responsable del bloqueo, Rajoy, acuse a otro, Sánchez, de serlo, sino que mucha gente lo cree o dice creerlo así. Lo que se está pidiendo, en realidad, es que siga cuatro años más en el gobierno de España un hombre que no lo merece y que no seguiría ni una hora en ningún otro país democrático del mundo. Un hombre que preside un partido imputado en varios procesos penales, algo que tampoco se toleraría e ningún otro país de esos con los que España quiere homologarse. Lo que se está diciendo es que el PSOE, con su abstención, amnistíe la corrupción pasada y admita la venidera. Es difícil creer que sobreviviera de hacer algo así.

¡Todo antes que terceras elecciones!

Y ¿qué es ese "todo" que evitaría las elecciones? Los dicen los derrotistas del PSOE: permitir un gobierno en minoría del PP que, controlado por una poderosa oposición, no podría continuar con su política radical de recortes, merma de derechos, ruina del país y desmantelamiento del Estado del bienestar. Quien esto sostiene no conoce mucho España. En primer lugar, la oposición no será nada "poderosa" porque las malas relaciones entre el PSOE y UP lo impedirán. En segundo lugar, el gobierno (PP con apoyo de C's) estará siempre a media docena de votos de la mayoría absoluta y podrá gobernar en minoría con tranquilidad cuando le plazca, sin derogar sus medidas anteriores. En tercer lugar, quien crea que Rajoy cumplirá cualquier promesa que haga con tal de quedarse en el sillón, no sabe de quién se está hablando.

Además, ¿por qué ese terror a las elecciones? Probablemente se da por bueno el vaticinio de un aumento del voto del PP que, según Arriola, puede llegar a 150 diputados. Estos augurios tienen un valor relativo pues, habitualmente, reflejan solo lo que quienes los hacen quieren que pase. A veces lo quieren con procedimientos retorcidos, por ejemplo, mintiendo. Público trae un análisis ómnibus de varias encuestas y, a su vez, vaticina que: Unidos Podemos perdería 7 escaños en unas terceras elecciones, pero la suma PP+C's quedaría igual en 169. Y es Púbico, el digital de Podemos. Dice más cosas. En concreto, que el PSOE aumentará en votos y escaños (como media docena más), mientras que el PP perderá otros seis escaños y un millón de votos. Si mantiene los 169 es gracias a que C's aumenta ligeramente. Es una lectura que se ajusta más a una idea distinta del impacto de la corrupción en la actividad política. Y cabe hacerla aun más optimista. Es poco creíble, que si el PP baja, suba C's y también lo es que la recomposición del PSOE sea tan escasa.

Las terceras elecciones son, ciertamente, la conclusión de un fracaso, pero carece de sentido querer evitarlo a costa de perpetuar el desgobierno y el desastre que nos han traído aquí.