domingo, 11 de septiembre de 2016

La penúltima vileza de Felipe González

Leo que el reaccionario jacobino Rubalcaba se ha integrado en el consejo editorial de El País. Enhorabuena a ambos. Encaja a la perfección en la deriva pepera y antisocialista del diario de Prisa. Nada de extraño. Lo extraño era que un político tan intrigante como falto de luces hubiera sido secretario general del PSOE. También fue ministro de Felipe González. Pero esto ya se entiende más, sobre todo escuchando las advertencias que este sevillano tan facundo prodiga por llanos y montes, muy imbuido de su función de gran estadista emérito. No conozco muchos casos similares de pertinacia y contumacia en la malevolencia y el deseo de imponer su propio capricho e intereses sobre los de la gente y sus necesidades. ¿Es que no ve y no escucha lo que dice la calle, los militantes los votantes? ¿Es que no ve que sus aliados son la derecha neofranquista, sus esbirros en los medios, incluidos los "socialistas" que largan contra el PSOE desde la televisión de los curas, los empresarios y  señoritos enchufados de los medios progres? ¿Quién se ha creído que es?

Después de haber insistido en que el PSOE dejara gobernar al PP y a Rajoy "aunque no lo merezca", de haber intentado que, cuando menos, su partido se abstuviera para conseguir ese mismo fin, ahora reitera su petición y su interés en que gobierne el PP. Prisa, El País, esa mediocracia cuentista, aparentemente progresista pero, en el fondo de la derecha española más cerril y tradicional no cejan en su empeño. Lo suyo es legitimar a la derecha para que siga destruyendo el país, esquilmando sus recursos, oprimiendo a la ciudadanía. El nuevo artilugio consiste en pedir que, si hay terceras elecciones, los cuatro dirigentes se retiren. Aparentemente, la petición es razonable y el mismo Palinuro la formuló hace ya un par de meses. Ahora, habiendo pasado el tiempo y, ante la coincidencia con González, lo ha reflexionado algo más y ha llegado a la conclusión de que le petición no es más que una forma retorcida y trilera de conseguir el objetivo del gobierno del PP.

La petición obedece al espíritu de esa equidistancia hipócrita que caracteriza al grupo Prisa, cuando trata por igual instancias y personas que no lo son y pone a un mismo nivel al político corrupto y al que no lo es. Y no solo obedece a ese espíritu. De hecho es una tabla de salvación para el Sobresueldos, al ponerlo al mismo nivel que los otros tres políticos que, gustarán más o menos, pero son cien veces más honrados y menos sinvergüenzas que el de Pontevedra. Es más, de los cuatro, estos tres, Sánchez, Iglesias y Rivera son nuevos, casi recién llegados, no han gobernado nunca, mientras que Rajoy lleva en cargos públicos más de treinta y cinco años, ha sido ministro varias veces, presidente del PP -el partido más corrupto de la III Restauración borbónica- y presidente del gobierno también el más corrupto de ese periodo. Y tiene en su haber algunos de los los episodios más vergonzosos de la historia de España, como el "Prestige", la guerra del Irak, las mentiras del 11M, el caso Bárcenas y sus propios sobresueldos. (Por cierto, ¿sigue cobrándolos, como Hernando?) Ponerlos al mismo nivel es algo injusto y bastante repugnante.

Se argumenta que no se trata de equipararlos por lo que hayan hecho o dejado de hacer en el pasado, sino por lo que no hacen en el presente. Los cuatro han tenido un doble fracaso a la hora de componer gobierno y, por tanto, los cuatro deben marcharse. Nueva mentira para favorecer al Sobresueldos. No es verdad que los cuatro hayan fracaso por igual. El responsable de los fracasos -y de las terceras elecciones, si las hay- es Rajoy. Él fue quien hurtó el bulto en la primera investidura y quien votó en contra -junto a Podemos- de Sánchez; él quien ha sido incapaz de formar gobierno en la segunda ocasión y quien hasta ahora no ha permitido que otro lo intentara. De iguales, nada: Rajoy es el responsable; los demás no tienen responsabilidades en el pasado ni en el presente.

De ser un hombre justo, de actuar en conciencia y no al dictado de los intereses de sus amigos, Felipe González debería reclamar que se retirase el Sobresueldos, vergüenza internacional de este pobre país y no por que haya fracasado ahora, sino por lo que lleva haciendo desde el comienzo de su mandato.

Pero eso sería si fuera un hombre justo. Y no lo es.