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jueves, 9 de agosto de 2018

El individuo contra el Estado

Ese es el lema de los caballeros neoliberales del Rey Arturo. El individuo contra la maquinaria, la burocracia; el que lucha por sus derechos y, al final..., vence porque la ley funciona y es la ley la que debe hablar porque ella, según Casado, marca la moral del momento. La moral del momento manda que no debe dimitir porque él no ha hecho nada ilegal.

Es convicción general que este obstinado mozo debiera haber dimitido hace unas fechas, quizá antes de presentarse a las primarias. Que se empecine en permanecer causa pasmo general y hasta algún demoledor ataque, como el artículo de Máximo Pradera en Público, titulado reptilianos. Y demoledor es poco.

Casado tiene que irse no por lo que haya hecho o dejado de hacer directamente y que será delito o no, sino por la contaminación que supone encontrarse en el mismo vagón de la imputada Cifuentes y por los mismos motivos. Si Cifuentes no puede ser presidenta de nada, tampoco su compañero de viaje, Casado. 

Es un código no escrito pero convencional de las sociedades democráticas: dimitir no solo por razones legales sino también políticas, cuya valoración queda a la moral del tiempo que de ningún modo se ajusta a la literalidad de la ley. Las evidencias contra Casado son tan abrumadoras que debiera marcharse ipso facto. De ese modo ahorraría a su partido el desgaste que sufre y, al propio tiempo, tendría más tiempo para defenderse en los tribunales en la esperanza, que todo el mundo le desea, de salir airoso de la prueba. 

martes, 12 de junio de 2018

El hundimiento del PP y la cuestión de España

Hace unos días, en otro contexto, hube de recordar La caída de la casa Usher. Me revolotea desde entonces como una forma de referirnos al prolongado, lento pero imparable hundimiento de ese inmenso aparato de poder, esa maquinaria delictiva, dicen los jueces, identificada con el Estado que es el PP. El partido de los 800.000 afiliados, según dicen y más de 800 imputados, según rezan las actas judiciales en medio país. Entre ellos rostros desconocidos, de alcaldes de pueblo y rutilantes estrellas del mundo político-mediático como Cifuentes, Bárcenas, González, Gallardón, Rato, etc. También valdría, me decía, el ocaso de los dioses. Pero de dioses no tienen nada; ni mayores ni menores, ni uno ni trino, ni siquiera dioses del mal, como ese que imaginan algunos gnósticos. Nada de dioses, ni semidioses: mortales indignos que robaban hasta los dineros de las huchas de niños, ancianos, parados, dependientes, etc. Verdaderos desalmados. Truhanes.

Las peripecias del PP para reconstruirse, no para refundarse, son pintorescas y darán mucho juego en los medios. Alguien ha dicho que se requiere un congreso extraordinario para hablar de ideología. Algo sorprendente. El PP jamas ha tenido ideología específica fuera de algunas simplezas inconcretas sobre el humanismo cristiano, los valores occidentales, el liberalismo, la familia y la importancia del individuo. Nada para masticar mucho rato. Y, en los últimos años, convertido el partido en una asociación mafiosa puesta a parasitar el Estado, la ideología había pasado a ser motivo de risa. Una asociación de malhechores solo puede tener la ideología del latrocinio. Pero no sé si esto es motivo para un congreso extraordinario o más bien para un seminario sobre prácticas de debida apropiación indebida.

El hundimiento de este retablo de las miserias vergonzantes se completa con la visión apocalíptica de la desintegración de la Patria. El mismo individuo que hace cuatro años proclamaba que, mientras él fuera presidente, no habría liquidación de la soberanía nacional se va dejando un panorama terrorífico después de la batalla: agresiones, gente en la cárcel, gente en el exilio y, no ya una, sino dos Comunidades Autónomas (Euskadi y CAT)  cuestionando la base misma de esa soberanía nacional, pidiendo autodeterminación, mientras una tercera, Navarra, exige referéndum sobre la eternamente aplazada cuestión de Monarquía/República. 


Este gobierno venía con la artillería anticatalana preparada. Y la primera andanada, la provocación de ayer del ministro Borrell, ha servido para hundir el escaso crédito que aquel pensaba ganarse hablando de diálogo y reformas de aquí y de allá. Nada de reformas; el gobierno quiere la guerra y, como no va a preocuparse mucho de cómo la lleve a cabo ni con qué medios, ha puesto al juez Marlaska de ministro del interior, el que no ve torturas en donde los demás sí. 

Un ridículo overkill cada vez más enloquecido. La armadura del PSOE mira toda a Catalunya. Pero la retarguardia, en la que no había pensado, se le ha vuelto en contra. Ya no es solo Catalunya. También es el País Vasco, sumado a la revolución catalana y Navarra que trae otro pleito, el de Monarquía/República.  Una comunidad política democrática de ciudadanos responsables no puede tragarse una Monarquía procedente de un golpe de Estado por malas artes de camarillas y militares. Que algo tan obvio no haya movilizado a la izquierda española muestra cómo están las cosas en este territorio. Nunca es el momento de la República y, además, ahora suena a catalán. 

Pensar que un problema de este calibre puede afrontarse con 85 diputados, 169 jabalíes en contra, los 71 inciertos de Podemos y los 17 independentistas también enfrente carece de todo sentido.

Piénsese bien: dos reclamaciones de referéndum de autodeterminación en sendas CCAA y otra de referéndum estatal sobre monarquía/república que, a no dudarlo, tendrá muchas adhesiones.

Eso no se puede tratar con un plan represivo policial y judicial. Hay que desmontarlo. Tampoco con presos y exiliados políticos. Hay que liberarlos y exonerarlos. ¿Cómo? Con la misma falta de inhibiciones con que se procedió a descabezar el movimiento. Ahora que los descabezadores han perdido sus cabezas, es bueno reconocer que el movimiento independentista jamás perdió las suyas. Y ahí están. No para embestir, pues no son españolas, sino para pensar. 

Si el nacionalismo español quiere ofrecer algo que no sea la represión, tiene que abrir un periodo constituyente en mitad del trayecto de este buque de la Constitución de 1978 que hace agua por todas partes. Algo parecido a una Convención sobre cuya composición y alcance habría que ponerse de acuerdo. Altamente improbable, desde luego y más si en el gobierno prevalece la catalanofobia en todos sus matices, desde el vociferante y agresivo de Borrell, al más ladino de Robles pasando por el autocomplaciente de Ábalos. 

No basta con que cambien su visión de Catalunya. Tienen que cambiar su visión de España. 



viernes, 25 de mayo de 2018

La banda pepera de ladrones y su jefe el Sobresueldos

Después de la sentencia de la Audiencia Nacional sobre la Gürtel, ¿qué más hace falta para que esta banda de ladrones y delincuentes que lleva siete años esquilmando en país, se entregue a la policía, reconozca sus crímenes y pague su deuda con la sociedad? ¿Qué más se precisa para obligar a M. Rajoy (a) "El Sobresueldos" a dimitir tras quedar acreditada la caja B del partido que preside y con cargo a la cual cobraba sobresueldos o se hacía pagar los viajes, por mentir presuntamente en sede judicial, por llevar al país a la ruina mientras estos granujas se enriquecían, y por destrozar la convivencia en el Estado, encarcelando a personas inocentes por sus ideas?

¿Qué más se necesita para librar al país de esta pandilla de sinvergüenzas, de los 5 ministros investigados y los seis presidentes de CCAA procesados? Y eso sin contar las decenas, centenares de cargos públicos menores que llevan otros tantos años robando a manos llenas; sin contar la chulería de un Hernando, el renegrido fascismo de una Cospedal; la densa estupidez de un Zoido; el necio señoritismo de un Méndez de Vigo, etc. Y así hasta la saciedad.

Sí, ¿qué más se necesita para que esta colección de facinerosos, embusteros y mangantes finalmente desaparezca de la vida pública? ¿Qué más para que hagan lo que en cualquier país del mundo habrían hecho ya cien veces: dimitir? ¿Por qué han de seguir los españoles soportando los balbuceos de un truhán que no ha hecho más que daño a la ciudadanía?

Preguntas retóricas. En principio no haría falta nada más. Bastaría con lo visto hasta ahora, la reciente detención del malhechor ex-ministro Zaplana y sus ayudantes, los Cotino, para que esta pesadilla se acabara a través de una moción de censura que pusiera fin a esta vergüenza de un gobierno en minoría parlamentaria que gobierna como si tuviera la mayoría gracias a una oposición cuya incompetencia es aun superior a la granujería del gobierno.

Iglesias pide ahora una moción de censura con Sánchez de candidato. El mismo candidato contra el que el mismo Iglesias votó en diciembre de 2015 frustrando su esperanza porque el muy sobrado pensaba que le ganaría en unas elecciones o el alucinado Anguita, consumido por su odio al PSOE, lo convenció de que habría sorpasso. La situación en diciembre de 2015 era la misma que hoy. ¿Cuál es la diferencia? Ninguna, salvo que entonces Iglesias creía que podría salirse con la suya y a tal esperanza sacrificó un país entero. 

Y ¿Sánchez, qué hay de Sánchez, el posible flamante candidato de la moción? No hay nada, salvo la muy sólida sospecha de que, al final, no habrá moción de censura porque si, para ella, tiene que contar con los votos de los independentistas catalanes, Sánchez que es un nacionalista español antes que de izquierda, no hará nada y preferirá que el Sobresueldos siga burlando la justicia y esquilmando España a contar con los votos indepes. Los socialistas preferirían con mucho una moción de censura apoyada por el PSOE, Podemos y C's, una reproducción del gobierno que planteaba Sánchez en diciembre de 2015 e Iglesias boicoteó. Pero, si esta no sale porque, al fin y al cabo, C's no es otra cosa que un PP sin corbata, ¿cuánto va a que PSOE renuncia a la moción para no contar con los votos de los indepes?

No se olvide que Sánchez, a pesar de sus escasas luces, o quizá debido a ellas, es tan centralista, mesetario y franquista de "una, grande libre" como Rubalcaba, su maestro y un tiempo adversario cuando el de Torrelavega pensaba que Sánchez se inclinaba a la izquierda a la que él odia. No hay tal caso. Apenas confirmado secretario general, Sánchez se puso incondicionalmente al servicio del PP, probablemente por mandato expreso de Preparao. 

Y si, al final, gracias a sus esbirros en los medios, a sus intelectuales sumisos, a su oposición claudicante y a la violencia de sus bandas de cachorros nazis y/o fascistas, el partido de ladrones de la Gürtel, se mantiene en el poder, gracias a la incompetencia de la izquierda, ¿cómo se lo explicará esta a sus seguidores? ¿Les dirá que los votos de los catalanistas son peores que el robo y el crimen organizado de esta banda de delincuentes? ¿Que la augusta persona del rey vale más que el respeto a la ciudadanía y la necesidad de dejar de robarla? ¿Que la monarquía es mejor que la República? ¿Que el crimen, la opresión y el engaño son mejores que el recto actuar?

Estamos hartos de decir que una situación tan abusiva y escandalosa, con un puñado de ladrones expoliando el país no se toleraría ni un minuto en cualquier otro país de Europa.

Pero ¿qué sucede? ¿Que España no es Europa?

No.




miércoles, 23 de mayo de 2018

Pudiera ser la gota

Sí porque, en sí mismos ¿qué son diez millones de €? Una futesa. Por esa ridícula cantidad, González ni contestaba a un whatsap. ¿Qué son diez millones de €, hoy que la bolsa del robo cotiza cientos, miles de millones de estafas, fraudes? Cierto,  dibuja un perfil del personaje Zaplana que los tenía en un calcetín en el Uruguay, esperando un decenio para abrazar de nuevo sus doblones, como el tío Gilito. Un perfil psicológico de mangante previsor. Pero el asunto no es Zaplana. No es como el chocolate del loro. Se parece más a la mosca en la sopa.

En efecto, el escándalo no está en la cantidad de millones. Ha habido y hay expolios mucho mayores: los EREs andaluces, el 3% catalán, la Gürtel, la Púnica, Lezo, etc. De hecho, toda la política económica de la derecha (y, en parte, la izquierda) ha consistido en esquilmar el país. Las privatizaciones son apropiación de la público por lo privado a precio de ganga y condiciones privilegiadas que incluyen la socialización de las pérdidas. El sueño del capitalista explotador son las autopistas radiales de Madrid. Y eso es solo la punta del iceberg. El gobierno del PP (el de la mayoría absoluta) ha sido un instrumento obediente mediante el cual los empresarios y la banca han expoliado el país por vías legales e ilegales y lo han dejado con una deuda impagable. Todo el gobierno del PP ha sido un robo. En su política y en el comportamiento de sus políticos. La descripción judicial de este como una asociación de malhechores se queda corta. Un partido con ochocientos imputados y una caja B de la que cobraban sobresueldos muchos de sus dirigentes, incluso cuando ocupaban cargos públicos, como el hoy presidente M. Rajoy, debiera ser ilegalizado.

A lo mejor la detención de Zaplana es la gota que colma el vaso. Desde luego, la de su compinche Cotino, que fue director general de la Policía Nacional ayuda bastante.

La pregunta inmediata es en manos de quién ha estado y está este país. Con qué legitimidad reclama M. Rajoy a los indepes catalanes el cumplimiento de una ley que él lleva años saltándose, al frente de un partido que es una presunta asociación de malhechores. ¿Cómo se puede pedir el cumplimiento de la ley cuando no se respeta el resultado de las elecciones del 21 de diciembre de 2017? ¿Qué sentido tiene reclamar legalidad en el funcionamiento institucional cuando no se respeta la división de poderes y los jueces se extralimitan en sus atribuciones? ¿Con qué autoridad está el gobierno de la Gürtel y sus dos ayudantes PSOE y C’s, interfiriendo el normal desarrollo del autogobierno de Catalunya a base medidas ilegales y arbitrarias?

Las fotos con el careto patibulario de Zaplana (no mucho más de cuando estaba en la gloria) marcan el tono de esta marcha fúnebre del nacionalismo español hacia su destrucción.

viernes, 18 de mayo de 2018

La gran cortina de humo

España es una humareda. Por todas partes cortinas de humo. Cortinas de humo para tapar cortinas de humo que tapan cortinas de humo.

Tiene gracia que el PP hable de "estudiar" en medio de la vorágine de los céleres estudios de sus dirigentes. Pero es su intención: indagar si el MHP Sr. Torra es o no president. Es costumbre de este gobierno pronunciarse negativamente sobre la realidad y existencia de aquello que lo incomoda. Ya saben: no hubo consulta del 9N 2014, no hubo referéndum de 1º O 2017, ni declaración de independencia, ni de República, ni siquiera existieron las elecciones del 21 de diciembre de 2017. Nada de extraño si tampoco hay presidente de la Generalitat. Al fin y al cabo, la toma de posesión ha sido brevísima, sin contenido de Estado y con una fórmula de promesa ya usada por Puigdemont pero altamente reprobable.

Hobbes pensaba que el Estado debe darse por satisfecho con un gesto formal externo de acatamiento. Pero al gobierno esto le parece poco pues el juramento a la Constitución (y al rey, dicho sea de paso) no es algo formal sino, dice, "trascendental". No basta con parecer; hay que ser y ojito con desviarse. Estos son los de Trento. "Luz de Trento".

Luz que es cortina de humo paara distraer  al personal del patio de monipodio que es la marca España a los ojos del mundo entero. El Supremo confirma las primeras sentencias de la Gürtel en el caso de Fitur, en Valencia: nueve años a una ex-consellera del PP, trece y doce años y pico para Correa y el Bigotes y otras penas para otros miembros de esta asociación de malhechores que es la Gürtel, totalmente imbricada en el PP. O sea, parte de la mafia que seguirá saliendo en las seis causas pendientes de esta macroestafa a las arcas públicas. Añádase el escándalo que tiene indignada a la opinión de que Valtonyc o Pablo Hasel vayan a la cárcel de inmediato, si no están ya en ella, mientras Urdangarin, con una condena firme sigue paseándose en libertad y cruzando fronteras. U otros procesados célebres, entes incorpóreos, como Rato. Se ve que los jueces no aprecian riesgo de reiteración delictiva o de fuga como sí parecen apreciar en el caso de las presas políticas preventivas. Son cosas que requieren turbonadas de humo para calmar la indignación que producen. 

Y no humo, auténticos tifones, tornados de oscuridad se requieren para tapar el desmadre que el partido de la Gürtel ha organizado en veinte años de trapacería sin cuento en Madrid, "rompeolas de las Españas". No han dejado títere con cabeza: las instituciones, los festivales, las fundaciones, las universidades. Lo han corrompido todo. Han arrasado los servicios públicos en beneficio de los privados que, o son suyos, o son de los suyos: escuelas, hospitales, servicios públicos. Han privatizado a mansalva para dar aportunidades a los "barones ladrones" de la industria española. Eso cuando no han sido los propios gobernantes quienes han gestionado directamente el fraude como en el caso de El Canal de Isabel II, en Madrid. Una comunidad autónoma con la mayor densidad de implicados en la Gürtel por metro cuadrado municipal y de cuyos cuatro presidentes del PP, tres están imputados.

Pero, en realidad, la cortina de humo sobre la condición de presidente de Torra, trata de ocultar otro chasco monumental de España en el exterior. La justicia belga no entregará a los consellers exiliados en Bruselas. La euro-orden naufraga de nuevo y el juicio que la actuación de la justicia española merece en el extranjero es deplorable. La fiscalía, muy de sostenella y no enmendalla, pide a Llarena que reitere la euro-orden a Bruselas. Sospecho que los belgas van a imponer un canon por uso contumaz de un servicio público. La florida prosa del juez seguirá amenizando las tediosas mañanas de sus colegas europeos pero también confirmando la opinión negativa generalizada sobre el carácter de la persecución judicial en España. En Europa se desconfía de la gente que obliga a los demás a formular promesas trascendentales y de los jueces que valoran la sinceridad de las convicciones ideológicas. 

Ocultar a la opinión la falta de apoyo de la justicia europea a la causa emprendida por la española es una gran irresponsabilidad. Reaccionar amenazando a los países afectados, prueba de furor demente. Mover dineros e influencias para comprar voluntades, perfectamente bochornoso. 

Por lo demás, hace bien el gobierno en exigir el boato y ceremonia que estos momentos requieren. Y bien asimismo el PSOE en exigir que la Constitución de 1978 figure expresamente en la fórmula. Y, digo yo, también la jura de Santa Gadea. Según está planteado el conflicto, tienen un valor análogo. Desplieguen pues la enésima cortina de humo cuestionando, impugnando, recurriendo la presidencia de Quim Torra, su misma existencia material. La presidencia de la Generalitat está en sede vacante, como el solio de San Pedro a veces. 

Pero eso no afecta a la Generalitat en sí misma, que ya habrá publicado el acto en el documento oficial de que disponga y este tendrá los efectos jurídicos que correspondan. Y  aquí sigue dibujándose por vía de facto la República Catalana. Las instituciones actúan como si el parlamento fuera depositario de una soberanía del pueblo catalán, invocado por el president Torra. La República Catalana, por tanto, inicia su andadura por una vía de hecho

Y llegará hasta allí donde el gobierno central interpronga una acción contraria en cualquiera de sus manifestaciones, administrativa, judicial, policial para dejar sin efecto el acto y, de paso, la Generalitat entera en el momento de su nacimiento. Es decir, el 155 "intensificado" que propugna el PSOE, equivalente a una dictadura también de hecho y de carácter ilimitado pues quedan excluidas las elecciones. Algo que ningún país civilizado aceptará.

La única forma de garantizar el Estado de derecho es convertirlo en una dictadura. Eso puede defenderse en España, tierra de casuistas, y en donde cabe acusar de nazis a las víctimas de los nazis.

Pero no puede defenderse en Europa. 

jueves, 26 de abril de 2018

Sobre el periodismo

Los de El Hurón, periodismo de investigación han hecho una entrevista a Palinuro para hablar de los asuntos que les son caros: la corrupción de la política española, la triste función de los medios de propaganda de la oligarquía y las condiciones de explotación del neoliberalismo. Todos temas que también preocupan a Palinuro y sobre los cuales lleva este años trabajando.

Diría que el momento está muy bien escogido, cuando el país asiste atónito a: 1) la dictadura del 155 en Catalunya y el conjunto del Estado; 2) la existencia de presos y exiliados políticos; c) la negación de la libertad de expresión (casos Valtonyc, Pablo Hasel, Pesarrodona, etc); d) las farsas judiciales estilo "manada" o "jóvenes de Altsasu" que llevan casi dos años en la cárcel acusados de un delito fabricado por los acusadores; e) toda la farsa judicial anti-independentista, causa político-inquisitorial; f) la vergonzosa alianza nacional-española (o sea, franquista) entre PP, PSOE, C's y Podemos en lo tocante a Catalunya; g) la dimisión de la falsaria Cifuentes; h) la citación como imputado al presunto ladrón Ruiz-Gallardón; i) la próxima sentencia en la que se condena al PP por lucrarse de un delito; j) el apogeo de un periodismo infame hecho por esbirros y pistoleros al servicio de la oligarquía nacional-católica, etc., etc. 

sábado, 14 de abril de 2018

Palinuro en Berria

Aquí mi artículo del jueves en el diario vasco Berria sobre la corrupción estructural (título) del Estado español. Espero que resulte convincente y bien argumentado. A mí me convence pero, claro, yo soy parte interesada, aunque muy desinteresada.

Bueno, aquí la versión castellana:

Estado de corrupción

Tras un golpe de Estado y una guerra civil de tres años, el genocida Francisco Franco puso en marcha un régimen de tiranía y arbitrariedad de cuarenta años. Fundó un Estado contrario al de derecho en el que debiera regir el imperio de la ley. En España regía –y rige hoy- el imperio del delito porque los delincuentes golpistas eran los que hacían las leyes y, como en 1984, cada norma, decisión o institución, en realidad, era su contrario. Los legisladores eran lacayos del tirano; los jueces, siervos prevaricadores; las policías, criminales; los profesores, bufones; los curas, torturadores de la inquisición; los periodistas, esbirros a sueldo; los empresarios, ladrones.

Ese régimen falso, potemkin, acabó sustituyendo a la realidad, penetró en la estructuras sociales, se convirtió en el único horizonte cultural, jurídico, económico de la gente, hasta que la sociedad entera se hizo franquista. Y así, cuarenta años. Emergió el “franquismo sociológico” característico de la sociedad española y sus votantes con un comportamiento electoral peculiar pues resultan ser tanto más fieles al partido que les roba cuanto más les roba.

Es el éxito de la Transición y la postransición. Cuando la izquierda aceptó los símbolos de la III Restauración borbónica tragó el Estado Potemkin y admitió como legítima la continuación de la corrupta dictadura con una pátina de legalidad democrática. Legiones de ideólogos a sueldo de ese franquismo incrustado en la vida social, que pasan por intelectuales, periodistas, profesores, publicistas, edificaron la doctrina oficial (y bien pagada) de la homologación democrática de España con las naciones circumvecinas. Una mentira propalada a los cuatro vientos por todos los medios, los nacionalcatólicos y los de una izquierda que, en el fondo, coincide con estos.

Llevo años sosteniendo que el PP no es un partido político propiamente hablando, sino dos cosas interrelacionadas: de un lado, eje principal de conservación y mantenimiento del franquismo corrupto; de otro, una banda de presuntos delincuentes. Lo primero, el neofranquismo es evidente a pesar de los medios y los “intelectuales” que hablan de un partido de centro-derecha, equiparable a otras formaciones moderadas y conservadoras europeas. Mentira. El PP es una organización de extrema derecha franquista. Otra cosa es que, por hipocresía y cinismo, sabiendo que el tono no es admisible, lo oculte, aunque poco: no ha condenado la dictadura, muchos de sus militantes simpatizan abiertamente con ella, otros forman comandos de provocadores fascistas para atacar a la gente. Alimentan y fomentan la memoria del franquismo, se niegan a entregar a la justicia extranjera a los colaboradores del régimen, torturadores y criminales y tratan de cegar toda memoria de las más de cien mil víctimas que yacen en fosas comunes, asesinadas por la vesania franquista.

Además de lo anterior, el PP es una banda de presuntos delincuentes, como señalan algunos jueces Se trata de una forma de criminalidad organizada que ha tenido la idea de llamarse “partido político” para gozar de impunidad en sus fechorías. Es sencillo de entender, pues se trata de un caso típico de sinergia: el Estado español es un Estado delincuente, típicamente potemkin, sus sucesores ideológicos y biológicos en el PP se aprovechan de ello para proceder a lo que mejor saben hacer desde 1939: explotar a los trabajadores, expoliar el erario, enriquecerse por medios ilegales y gozar de la impunidad que otorga la corrupción estructural del franquismo sociológico: roban, defraudan, malversan lo que quieren porque saben que no les pasará nada, dado que los policías que investigan, los jueces que juzgan, los carceleros que encierran, los periodistas que investigan, los profesores que adoctrinan, los curas que bendicen y los empresarios que emprenden son todos suyos: amigos, parientes, deudos, allegados, enchufados, paniaguados.

El ejemplo paradigmático de esta situación es la corrupción estructural es la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), pero no el único. El Estado está plagado de casos de robos y estafas de una banda de malhechores, a la que se habían sumado CiU en Catalunya y el PSA/PSOE de los Eres en Andalucía: aeropuertos sin aviones, AVEs sin pasajeros, autopistas sin coches, campos de golf, robo y rapiña del patrimonio natural a gran escala, ruina y privatización de servicio públicos en un país arruinado por el robo de esta caterva de granujas con una deuda pública que no podrá pagar jamás. En el caso citado de la URJC se trata de una universidad pública, financiada por todos, al servicio del latrocinio y el enchufe del PP, agencia de colocación de amigos y empresa para hacer y devolver favores, para fabricar títulos y hacer de jumentos políticamente fieles brillantes graduados. Un centro de adoctrinamiento ideológico de extrema derecha y delincuentes al mismo tiempo.

Tenía que tocar el turno a la Universidad, una de las pocas instituciones relativamente libre de la delincuencia pepera, que ya ha destruido el crédito del Parlamento, los medios de comunicación, los tribunales de justicia, la iglesia católica y la empresas, convertidos todos ellos en nidos de sinvergüenzas.

¿El coste? La clara evidencia de que el Estado español no es reformable.


domingo, 18 de marzo de 2018

El pueblo contra la banda de ladrones

Tenía que pasar, tenía que pasar, era imposible que no pasara...Por fin, el ejemplo de Catalunya, la lucha de los catalanes, sus movilizaciones pacíficas, masivas, democráticas, día a día, mes a mes, any rere any, acabaron prendiendo en el resto del Estado, entre las gentes de otras partes de la península. Hacían estas como que no veían, que no se enteraban. Al fin y al cabo, son catalanes, muy suyos; nada en común con los demás; hablan una lengua extraña.  "A por ellos" gritaban algunos descerebrados.

Pero, en sus casas, en sus trabajos, en sus familias, poco a poco iba penetrando la idea de que los catalanes luchaban por lo que era suyo, por su dignidad, su libertad, su patrimonio. Algo que todo el mundo entiende y, en el fondo, aplaude. Y poco a poco, empezaron a interesarse, a considerar la posibilidad de hacer lo mismo. Dar un paso al frente, salir a la calle, protestar.

Empezaron los jubilados convocando su primera manifa y haciendo realidad esas preciosas líneas de Juan Leyva: En el 68 fueron los estudiantes/en el 2018 los jubilados./Es decir, los mismos. Pero cometieron el error de convocarla el 1-O y, claro, el referéndum catalán la borró del mapa mediático. No obstante, muchos aprendimos de ese error: la banda de ladrones que gobierna España está dispuesta a todo, literalmente a todo, con tal de seguir robando. Si en la salvaje represión del 1-0 no hubo muertos fue de casualidad. Pero ahora ya lo sabíamos: Emepuntorajoy (a) El Sobresueldos y su pandilla no pararán en barras, sobre todo con el 155 y la tiranía de hecho que les garantiza. 

Entre tanto, las mujeres salieron a la calle. Víctimas de mil y un agravios, tenían sobradas razones: violencia machista, brecha salarial, abusos de todo tipo, etc. Y se hicieron ver y oír. Tanto que los políticos (y políticas) de la derecha, que se habían reído de la convocatoria y, como siempre, habían insultado a las feministas, acabaron luciendo lacitos morados y balbuciendo mentiras sobre lo mucho que apoyaban la causa de las mujeres, ellos, que suelen ser unos macarras y ellas unas siervas de los sietemachos. Sin sentido del ridículo ni dignidad algunos. Solo por los votos.

Volvieron luego los jubiladas, llenaron calles, plazas, avenidas para protestar por el robo de las pensiones perpetrado por el hatajo de sinvergüenzas del gobierno que condenaron a los viejos ya en 2013 a la paulatina erosión de sus ingresos con la fórmula de revalorización automática, lineal y única del 0,25 que es un escarnio. Pero ningún partido de la oposición dijo ni hizo nada a pesar de que este atraco se basaba en desvincular las pensiones del IPC y, por tanto, romper el Pacto de Toledo. Ni palabra. Si los jubilados no protestaban, a la oposición le iba bien.

Como no vieron la manifa del 1-O porque estaban todos acobardados con el referéndum catalán (que, por cierto, fue un éxito) no vieron a los pensionistas. Así que, cuando estos reaparecieron en masa, todos los partidos dinásticos (es decir, todos los de ámbito estatal) se sumaron a la manifestación y algunos hasta trataron de atribuírsela con todo el morro. 

En el ínterin, los catalanes seguían con su lucha solitaria, en defensa de su derecho de autodeterminación, la República Catalana y la libertad de los presos, el retorno de los exiliados, la devolución de los patrimonios embargados, etc. Y la banda de forajidos en el gobierno incrementaba la dureza de su represión: 155, más porrazos, detenciones, bandas de fascistas por las calles, etc. Represión que saltó fuera de Cataluña y se cebó durante semanas en Murcia y luego en el Lavapiés, en Madrid. Se cumplía la profecía de Martin Niemöller: cuando fueron "a por" los catalanes, los demás no se movieron; después fueron "a por" los demás.

Entre tanto, en el Parlamento, la clase política -toda ella, extrema derecha, derecha, centro y centro izquierda- mostraba su alma más vil y ruin en el debate sobre las pensiones. Los diputadas de los 4 partidos dinásticos "nacionales", todas ellos con salarios estratosféricos, canonjías, prebendas, complementos y subvenciones que pueden totalizar diez, doce, quince mil euros al mes (año y medio o dos años de pensiones/basura) y con jubilaciones de cine, regateaban unos euros a nueve millones de depauperados pensionistas y se reían de ellos. Dos ejemplares de auténticas vergüenzas morales, como Celia Villalobos y Fátima Báñez, pretendían burlarse de los jubilados en su estilo de sacristía hipócrita .

Así que los pensionistas volvieron ayer a la calle a decenas de miles para vergüenza de una izquierda egoísta que solo se atrevió a sumarse a la manifa con algún vano y desvergonzado intento de capitalizarla. Por fortuna no pueden porque los viejos no son los ingenuos del 15M, a los que los espabilados de Podemos casi consiguieron engañar.

Al mismo tiempo, salía también a la calle la gente en contra de la Ley Mordaza. Esa que la oposición se había comprometido a derogar hace dos años y que ahí sigue en vigor, enviando a la cárcel a gente que no ha hecho nada salvo tener la honradez y el valor de decir lo que todos pensamos. Lo que los de izquierdas, cortesanos y tiralevitas del zángano real, no se atreven a decir porque ya forman parte de este sistema corrupto. 

En el colmo del cinismo granuja el Sobresueldos, presionado por una calle movilizada, se atreve a prometer que, si "sigue la recuperación económica" subirá más las pensiones. Como si fueran suyas, le salieran del bolsillo o tuviera el mínimo derecho a hacerlo. Y nadie en la izquierda protesta y explica que las pensiones son un derecho de los trabajadores y que nadie, gobernante o no gobernante tiene derecho a subirlas, bajarlas o tocarlas si no es con el acuerdo de los propios jubilados.

Porque tanto la lucha de los pensionistas como la de los catalanes, las mujeres y los ciudadanos por la libertad de expresión se encuentran al albur de unos desaprensivos y mangantes que, mientras se forran con lo que no es suyo, pretenden dictar normas y medidas que afectan a los demás y a lo que no tienen derecho alguno. 

Fuera las zarpas de los partidos dinásticos de Catalunya, de las pensiones, de la libertad de expresión. Libertad para Jordi Cuixart, Jordi Sánchez, Oriol Junqueras y Joquim Forn.

viernes, 16 de marzo de 2018

La banda de ladrones y la violencia de su policía

Facturas falsas, elecciones financiadas ilegalmente, sobresueldos Gürtel, pagos en negro, dineros blanqueados, robo a mansalva de dineros públicos, sobrecostes de millones en las obras, malversación a raudales, despilfarro, embustes, mentiras, enchufes, obra pública otorgada como precio de la corrupción, atraco a los pensionistas, hospitales descapitalizados que se caen a trozos, manejo de dinero en negro. La labor de gobierno de la organización de malhechores llamada PP es la ruina de una España saqueada por una banda de ladrones bendecida por la iglesia católica, que se lleva un buen pellizco del saqueo.

Para ocultar todo este latrocinio generalizado la banda de sinvergüenzas que se hace llamar "gobierno", los gobernantes más corruptos de España desde la muerte del genocida, siguiendo su ejemplo, envían a la policía a aterrorizar a los ciudadanos y, a ser posible, detenerlos sin pruebas o con pruebas falsas.

Empezaron con los catalanes; siguieron con los murcianos; continúan con los madrileños de Lavapiés.

Cuando los de Podemos y los del PSOE quieran darse por enterados irán también por ellos.

Y se lo tendrán merecido por cómplices y cobardes

viernes, 23 de febrero de 2018

El gran robo del siglo


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Excelente resumen del saqueo de España organizado por una banda de delincuentes que ha tenido el acierto de decir que es un "partido político" y ha encontrado millones de gentes crédulas que los vota con los ojos cerrados. Cerrados para no ver que se trata de una cuadrilla que ha sabido aunar perfectamente el vicio privado de robar a manos llenas (para sí mismos, sus cónyuges,  parientes, amigos y compinches) con la virtud pública de las medidas neoliberales, lo que responde siempre al mismo nombre, privatización. Cuando se roba para el bolsillo propio, como cuando se hace como medida de política económica, se llama privatización. Negocio redondo. Total impunidad. Saqueo seguro. País arruinado. Trabajadores con sueldos de hambre, jóvenes en la emigración, parados sin cobertura, dependientes sin ayudas, jubilados sin pensiones.

Los principales responsables de este atraco de país son los diputados de una oposición sumisa que no presentan una moción de censura por dos razones: 1ª porque no se atreven. 2ª porque ellos han asegurado sus sueldos estratosféricos, sus privilegios y sus pensiones de cine. Con lo cual, no tienen prisa en atajar el latrocinio y prefieren que estos bandidos terminen de rapiñar lo que queda y acaben cómodamente la legislatura

Ese es el problema, que tan corrupto es el gobierno y su partido como los de la oposición y el resto de las instituciones, medios, judicatura, iglesia, patronal y sindicatos.

¿Que quién paga? Los de siempre, hombre.

El Estado doble

Soy muy aficionado a la figura del doble (el Doppelgänger) en la literatura. El doble no es un personaje normal; a veces no es ni un personaje, puesto que duplica, "clona" a otro y crea así el problema de quién sea el doble y quién el original, lo cual conduce directamente a las regiones filosóficas. El doble no es un personaje, sino un símbolo de la naturaleza humana. Los seres humanos somos duales y todo lo entendemos en términos duales (el bien, el mal; la vida, la muerte; la virtud, el vicio; etc.), generalmente antagónicos. 

El ser humano es doble en su unidad. Una cosa es lo que dice y otra lo que hace. Hay quien lo ve triple, pues una cosa es lo que dice, otra lo que hace y otra lo que piensa. Por desgracia o por fortuna, el pensamiento es secreto, inabordable y solo se manifiesta cuando se traiciona, empujado por ese genio maligno del subconsciente. Son las meteduras de pata de Cospedal hablando de saquear el país; o de Catalá, vanagloriándose de lo bien que gestionan la corrupción; o M. Rajoy felicitándonos el año pasado, el 2016. Pero, lo dicho, tratándose de gente normal, el pensamiento es secreto. ¿En qué pensaría M. Rajoy cuando rebajaba de hecho las pensiones tras haber dicho que no las tocaría y que las subiría? ¿Qué pensaría? ¿Soy un canalla por haber engañado a la parte más débil de la sociedad? ¿Soy un genio por haber engañado a millones de personas que seguirán votándome? El pensamiento es secreto. En su comportamiento externo, observable, en lo que dice y lo que hace, el ser humano es doble.

Y dobles son sus instituciones, sus gobiernos, partidos, Estados, iglesias, tribunales. Dicen una cosa y hacen otra. Prácticamente todos. La política consiste en explicar después la diferencia entre lo uno y lo otro. Ya en tiempos de Ortega era moneda corriente la distinción entre la España real (lo que se hace) y la oficial (lo que se dice). Dualidad que compartía con todos los regímenes de la época pero que a nosotros nos toca más de cerca por ser la "nuestra de toda la vida".

Tómese el caso de la censura de Arco, la fotos pixeladas de cuatro presos políticos catalanes. Visto y no visto. Se cuelga el montaje. En minutos, suena un móvil: la dirección del Ifema ordena a Arco retirar la obra ipso facto. Arco llama a la galerista y la galerista, sin rechistar, retira el montaje, dejando el lienzo blanco de la pared en donde durante unas horas, los duendes de Twetter subieron la leyenda de "mapa con todas las alcaldías de C's en Catalunya". Ninguna. La censura salta a los medios y redes y se monta el escándalo. Interpretación de manual: ataque a la libertad de expresión. Todas las entidades implicadas dan la cara avergonzadas (al fin y al cabo, es el arte), sin explicarse qué había sucedido, reconociendo su culpa y asegurando que no volvería a pasar. Como colofón para cerrar el caso en el arquetipo de lucha por la libertad de expresión, la obra no se pudo reponer porque ya se había vendido. Pero, si todo era tan evidente desde el principio, ¿por qué se produjo la orden de censura en primer lugar y por qué recorrió la cadena del mando sin que nadie rechistara? Los más enterados susurran que, en realidad, se trataba de evitar que el rey, en la inauguración, viera la obra.  Podía darle algo. Pasado el monarca admirando estatuillas, la obra se repondría.

Ese servilismo ante la monarquía ya deja muy mal a todos los responsables. Excepto a Carmena, que no asistió a la inauguración en protesta y cuyos delegados en el Ifema votaron en contra de la retirada. Los demás, quedan de miserables tiralevitas. Pero en realidad, es peor. Probablemente la primera orden de censura nació en la dirección del Ifema, no vino de más arriba. De hecho, hasta Zoido se permitió afirmar al estilo M. Rajoy, su maestro, que "el arte es siempre el arte". Y el ministro Méndez se hacía cruces en nombre de la sagrada libertad de expresión que reina en España, como si el atentado no fuera con ellos. La dualidad y la hipocresía es evidente: diciendo lo de la libertad, no era preciso que la negaran de hecho porque, al tratarse de presos políticos catalanes, las autoridades inferiores, los medios, las instituciones españolas actúan de oficio prohibiendo, reprimiendo, denunciando. Lo primero que hizo el ciudadano que creyó ver a Puigdemont en la personificación de su doble, Joaquín Reyes, fue llamar a la policía que, por cierto, acudió en nutrido comando de seis contra una hombre solo. Pero muy peligroso por catalán e independentista.

Y si de la censura del Ifema saltamos a las manifas de jubiladas de ayer, la oposición entre el dicho y el hecho llega al insulto, cosa habitual pues quien la explica es el portavoz del PP, Rafael Hernando quien hace ver condescendientemente a los manifestantes que pueden darse con un canto en los dientes pues hay colectivos que están peor. Pero esta es la parte esencial, macarra, del sujeto. La curiosa es la dual. Dice Hernando que, con el PP las pensiones han crecido de media, han aumentado su poder adquisitivo. Desvinculadas del IPC desde 2013, sometidas a un incremento lineal del 0,25%, con IPCs anuales superiores excepto en dos años (-1,0% y 0,0% en 2014 y 2015 respectivamente), las pensiones, objetivamente, han bajado. Lo de Hernando es un dicho; lo del IPC, un hecho. Es una provocación y un insulto que se invite a darse con un canto en los dientes a una gente a la que se ha empobrecido también encareciendo los productos farmacéuticos y el recurso a la sanidad, se la obliga a subvenir con su magra pensión a familiares en el paro y, además, se le han saqueado 60.000 millones de € del fondo de pensiones para dárselos a los bancos. La distancia entre lo que se dice y lo que se hace es inmensa.

Allá por los años cuarenta del siglo pasado, Ernst Fraenkel, uno de aquellos judíos alemanes que hubieron de emigrar a los EEUU, en donde hicieron una gran obra, elaboró la teoría del "Estado doble". Es un estudio del régimen nazi. De los que hay muchos, sí, pero este es único porque se escribió desde dentro de Alemania en los años treinta y el manuscrito sacado clandestinamente del país. El Estado nazi era "doble", de un lado era una estado de normas jurídicas y, de otro, un Estado de medidas políticas. La teoría era buena y fue el núcleo del problema que se planteó al final de la guerra: ¿cómo pudieron unos jueces administrar justicia en un Estado cuyas medidas políticas estaban basadas en la violencia y el terror?

El análisis de Fraenkel era del régimen nazi, pero su proceder es aplicable a España, salvando todas las distancias. ¿Cómo pueden los jueces administrar justicia en un Estado cuya práctica política es la arbitrariedad, la represión y la violencia, sin olvidar la corrupción, que también los afecta a ellos? Más concretamente: ¿cómo pueden administrar justicia en un país que envía 10.000 policías a reprimir brutalmente un acto público masivo y pacífico, dejando detrás 1006 personas heridas?

¿Cómo? Muy sencillo: negándolo de plano con todo el morro. El señor Pérez de los Cobos, procesado por torturas, falangista, de familia de Fuerza Nueva, hermano del expresidente del Constitucional y enviado por el gobierno a reprimir el 1-O, niega ante el juez que hubiera cargas de la Policía Nacional y la Guardia Civil y atribuye la violencia a los mossos.  Cualquiera de los cientos de vídeos de la jornada muestra que esto es mentira. Es igual. No hay que atender a lo que pasa en realidad sino a lo que dice el gobierno o sus secuaces que pasa. Consigna también para los jueces.

Y el gobierno (y sus medios y sus jueces) dice que lo que pasa no pasa. Negar, mentir, es costumbre en la escudería. Y con total desparpajo. No hubo referéndum de 1-O, no hubo declaración de independencia el 27-O, no hay presos políticos, sino políticos presos. Dicho por un partido con la mayor cantidad de políticos presos en toda la escala procesal, y presos de derecho común.

El Estado doble de Fraenkel. España, dice M. Rajoy, es un Estado de derecho. La ley está para cumplirla. Ahorro el plúmbeo rollo teórico sobre ley y democracia. El Estado norma jurídica. Luego viene el Estado medidas políticas: corrupción estructural, supresión de la libertad de expresión, dictadura del 155, agresión al bienestar de los sectores populares, agresión a la lengua y cultura de los pueblos y naciones, guerra sucia de los ministerios contra los adversarios ideológicos, derecho penal del enemigo, justicia política, justicia de clase (los tres magistrados que han encarcelado a Valtonyc son los tres recusados en otras ocasiones por afinidad al PP), manipulación de los medios de comunicación, anulación de la división de poderes.

¿Cómo puede decirse que se administra justicia en estas condiciones? 

martes, 13 de febrero de 2018

La corrala madrileña

¡Ay los madriles! En Valencia, la asociación de presuntos malhechores (de ahora en adelante, PP), iba a lo grande material (Fórmula I, Museos de esto y aquello, aeropuertos para personas) y en lo espiritual (visita del PP y correspondiente cepillo en B, subvenciones oficiales de la Ayuda Exterior); en Madrid, Villa y Corte, va más al cotilleo, lo cutre y el cabildeo de las mafias (tambien presuntas, claro) locales. Pero afecta a todo el partido en todos los niveles. Los cuatro presidentes/as del PP de la Comunidad están pringados/as hasta las cejas en la Gürtel-Lezo-Púnica o cartaginense, por decirlo en exquisita terminología jurídica. 

A todos nos importa un rábano lo que Granados diga sobre la vida privada ajena. El asunto no es ese, aunque dé para la corrala madrileña. 

El asunto es que el PP de la Comunidad de Madrid ha funcionado como una trama mafiosa, esquilmando los recursos de esta, atropellando los derechos de los ciudadanos, conspirando en su perjuicio. Una trama delictiva que se ha asegurado la impunidad a base de comprar literalmente a la prensa y manipular el poder judicial en su beneficio, así como de financiar ilegalmente las elecciones.

La cuestión a la que estas damas y caballeros, tan altaneras y hasta soberbios antaño, deben hacer frente hoy es la de sus responsabilidades penales y/o políticas por los increíbles desmanes y fechorías que han estado cometiendo.

Recientemente se ha resuelto una de ellas tras intrincado periplo judicial en la que los tribunales ordenan derribar la horterada del campo de golf en los jardines de Chamberí (los del Canal) que Aguirre y González impusieron contra todo sentido común, en lugar de la zona ajardinada que estaba planeada en un principio. Gracias a la tenacidad de Hugo Martínez Abarca quien puso en marcha la asociación en contra de la tropelía de los peperos, los madrileños han recuperado lo suyo. Pero, además, esa acción ha servido también para dejar al descubierto los más innobles chanchullos de esta banda con el Canal. Lo de siempre: descapitalización (por restricción o saqueo directo), desmantelamiento y privatización prevista para los amigos y parientes. 

Sería razonable pedir al PP nacional que disuelva el de Madrid y lo refunde con una nueva comisión gestora; sería razonable de no ser porque eso es exactamente lo que habría que hacer con el PP nacional, previa ilegalización, por supuesto.

jueves, 25 de enero de 2018

"No nos metamos en eso"

Nueva entrevista gloriosa de Carlos Alsina a esta vergüenza de presidente que nunca sabe nada en Onda Cero. Ahí está diciendo "no nos metamos en eso" a la propuesta de obligar por ley a la igualdad salarial entre hombres y mujeres que, por lo demás, le parece muy deseable, en un ejercicio de lógica borrosa (o "fuzzy") que es como, según los entendidos, funcionan las cosas que nadie sabe cómo funcionan. 

¿Quieren otro ejemplo? Vayan al inolvidable momento en que M. Rajoy sentencia al estilo Fray Gerundio de Campazas que cada uno sabe de lo que sabe y que él no sabe nada de "operaciones policiales". "Pero usted ha sido ministro del Interior", dice el guasón Alsina. (¿Y la europea?)

Por supuesto, de la corrupción no estaba enterado. De la de Valencia no sabía nada y eso que, cuando los corruptos valencianos del PP le salvaron frente a Aguirre, allá por 2008 o 2009, cantó lo de que siempre estaría con, ante, sobre, tras Camps. Pero no sabía nada. 

Como tampoco sabía lo que hacía Bárcenas, el que le pagaba los sobresueldos, cuando le avaló una cuenta en Suiza. Sí, a ver, ¿por qué no va a avalar el presidente de un partido (y luego de gobierno) una cuenta en Suiza del tesorero? ¿Por qué no van a cobrar sobresueldos los cargos del partido, incluso ministros si se tercia? ¿Por qué no se van a financiar las elecciones con el dinero que los empresarios dan altruistamente para que triunfe el bien y en uso de la libertad de mercado? Y si algún pellizco de esos donativos va a los bolsillos de los militantes o a los confeti de los niños, es justa retribución por sus esfuerzos. 

No sabía nada. Lo dejó muy claro cuando en 2009 aseguró firmemente que la Gürtel no era una trama del PP, sino una trama contra el PP. Inolvidable foto. Estaba rodeado de los capitostes de entonces del partido y las administraciones, muchos de ellos luego imputados, procesados y condenados en la trama. Casi una escena de Mackie el navaja.

Seguramente tampoco sabía lo que sucedía a unos metros de La Moncloa, en la Comunidad Autónoma de Madrid. Desconocía que estaba gobernada por gangsters. Tampoco sabía nada del Ayuntamiento. Por no saber, no sabía lo que tenía delante de las narices en Génova 13, sede reformada con cargo a la caja B del partido. Sí, esa caja B en la que, según Ramírez en comparecencia ayer en el Parlamento, esta metido de lleno el hombre de los sobresueldos, que no sabía nada. Como les dijo a los jueces: que no sabía nada ni cuando era responsable de las campañas que se financiaban en B de Bárcenas-sé-fuerte.

Lo asombroso no es ya solo que algo así pueda ser presidente del gobierno en ningún pais del mundo sino que, al parecer, para tranquilizar a sus seguidores, ha anunciado su candidatura en las próximas elecciones, cuando las haya. 

... Y si las hay. Siempre en la entrevista, M. Rajoy se jacta del 155 y formula taxativamente que hará todo lo posible para que Puigdemont no sea investido. Lo de este hombre es ya una fijación personal con Puigdemont. Un combate singular, más allá de toda consideración de legalidad, equidad y justicia. Pura arbitrariedad. Puigdemont no puede ser investido porque a él no le da la gana. 

Su insistencia, siempre en la entrevista, en que hay que cumplir la ley, dirigida a Torrent, adquiere ya tintes de neurosis compulsiva. Con el 155 activo, la ley en Cataluña es la voluntad de Rajoy, su capricho. Y eso es insostenible. Si, por arbitraria obcecación se impide la investidura presencial de Puigdemont (y, de paso, Zoido deja de hacer el ridículo), se hará telemática. Y ¿cómo se impedirá ?M. Rajoy ya lo adelantó hace días: más 155, más duro, más largo, veto al Parlament, intervención de TV3, "supervisión" del sistema educativo. O sea, la dictadura en Cataluña, la fórmula que el PSOE está sosteniendo como único responsable. 

Mientras tanto, el Borbón está explicando a los compiyoguis del Foro Económico Mundial cuán robusta es la democracia española. Según Felipe VI, en España las leyes se cumplen.  Es ya palmario que este monarca no sabe en dónde está. Hay dos poderosas razones para no ir a soltar ese estúpido discurso en Davos, allí donde el genio de Thomas Mann situó La montaña mágica: Primera: el mero hecho de ir a explicar que España es un Estado de derecho en ese escenario ya demuestra que no es un Estado de derecho. Segunda: ni en ese escenario ni en ninguno puede alguien presumir de Estado de derecho cuando está en vigor una norma excepcional que suspende el Estado de derecho. Que alguien se lo explique. 

Detrás del triunvirato nacional con el recién llegado de Podemos, de su Rey, sus medios, el Ibex, la Iglesia, está la implícita convicción de que el 155 será la Constitución de Cataluña. La excepción será la norma. El golpe de Estado y el estado de excepción permanentes. Pautados por elecciones cuyo resultado solo se aceptará si ganan los unionistas. 

Tendrán que hacer extensivo el 155 a todo el Estado. Por eso..., si hay elecciones.

Por cierto, quien quiera calibrar que perspectiva de éxito tiene esta actitud cerradamente represiva del Estado español contra Cataluña hará bien en echar una ojeada a este genial artículo publicado en un periódico suizo francoparlante: Catalogne: l'ignominie est en marche. Está clarísimo.

sábado, 20 de enero de 2018

No es no y sí es sí

Por fin está clara aquella confusión entre un "no" que era "sí" y un "sí" que era no. El truco era que había dos "noes": uno que era "sí" y otro que era "no" y dos "síes" igualmente escindidos. Al final cada uno de ellos ha vuelto a su esencia: no a la izquierda, no a un referéndum pactado, no a Podemos y no a una moción de censura con los independentistas, cosa que "cae por su propio peso". Sí al 155, sí a la colaboración con el PP y C's en la gestión de una unión sagrada que solo admite la posibilidad de imponerse.

El problema es cómo y a qué precio. O debiera serlo. Puigdemont tiene derecho a la investidura. Le parecerá una "broma" al PSOE o una "ilegalidad" al Gobierno y a El País, pero tiene derecho y no hay ley alguna que se lo prohíba. Solo hay la voluntad de Rajoy que, al parecer, el B155 y sus allegados están dispuestos considerar la ley. Y ese es el precio que hay que pagar por impedir, contra razón y derecho, la investidura de Puigdemont. Aceptar como ley la voluntad de un individuo que, por supuesto, representa al país ntero ante Dios y la Historia.

La actualidad española es una marmita a punto de explotar. A la esperpéntica situación creada en Cataluña a golpe del 155 se añade el alud de detritus que día a día deja la Gürtel a las puertas de Génova y La Moncloa con la regularidad con que los milkmen repartían las pints de leche por las puertas en Inglaterra. Leche agriada para el gobierno y su partido. Dictaminando en comparecencia tras consejo de ministros, el inimitable Méndez de Vigo zanja la gusanera viva de la Gürtel asegurando que es algo muy viejo y que Rajoy echó a los acusados. Se olvidó de echarse a sí mismo.

No es de extrañar. La confusión creada en la esfera pública española es de tal magnitud que ni los más competentes analistas y comentaristas aciertan ya a orientarse. El otro día encontré a uno que, presa del delirio, estaba a punto de mandar una crónica según la cual los independentistas querían investir a Pujol; Rajoy reclamaba desde Bruselas un careo con Correa; Susana Díaz sostenía haber ganado las elecciones en Cataluña; había una oferta de pacto entre la CUP, C's y los cabecillas de la operación Lezo; el CNI, a las órdenes de Arrimadas, había registrado la sede del Tribunal Supremo; la ministra de Defensa condecoraba a Cipollino y Camps inauguraba los juegos olímpicos en Madrid. Me costó mucho devolverlo a la realidad y, cada vez que lo hacía, se empeñaba en decir que su relato la mejoraba. Lo dejé mandando tuits a la Casa Blanca.

No se sabe a cuál prestar más atención de los dos espectáculos que ofrece el poder, aunque no gratis; lo que viene del poder nunca es gratis: el embrollo catalán o la basura de la corrupción. Esta última tiene mayores atractivos literarios, con personajes únicos, Camps, siempre de esquinado perfil, (a) "el curita", el "Bigotes", Correa, el héroe epónimo de la trama. Una galería fantástica. Y vengan millones, y cientos de millones, viajes, trajes, juergas. La dolce vita y mucho robo Claro que, del otro lado, tampoco se quedan cortos: Rajoy, el caudillo del 155; el triunvirato nacional Rajoy/Sánchez/Rivera y el aprendiz de brujo, Iglesias; Cospedal, la dueña del verbo; Sáenz de Santamaría, Fata Morgana catalana. Otra galería de novela entre gótica y costumbrista y vengan millones otra vez, cientos de millones, cuerpos de ejércitos en lejanas fronteras y fuerzas de seguridad en cercanos pagos y pegos. Mucho pago y mucho pego. Y más robo.

Sin embargo todo esta algarabía se aclara como por ensalmo viendo que, en el fondo, son apuestas personales. El B155 no ve manera de parar la actividad parlamentaria de la Generalitat y se concentra en la caza de la persona, Puigdemont. Frustrar la investidura de este le es un triunfo. Si, además,  pudiera encarcelarlo, tocaría el cielo con la mano. Es lógico: es un combate por la supervivencia personal. Lo ve muy bien Ignacio Varela en un artículo titulado Si Puigdemont se presenta en el Parlament, Rajoy se tiene que ir. Tratándose del coriáceo Rajoy tengo mis dudas. Siempre podrá decir que quien se presentó en el Parlamento no fue Puigdemont sino su ectoplasma. Pero añado los dos huevos duros de Groucho: también tienen que irse los otros dos triunviros, Sánchez y Rivera. 

Es una cuestión de carreras personales y se resistirán como gato panza arriba a restablecer la normalidad institucional. Prefieren seguir en la excepcionalidad del 155, esperando que los indepes se cansen, antes que reconocer que no dialogan con estos porque no tienen nada que decir, nada que ofrecer, sino el mantenimiento permanente de la confrontación.  

Y tengo para mí que esperar cansancio de los indepes es esperar verdad de Rajoy. Para ellos, además, la contienda no es personal, sino ideológica y ahí, todos ellos tienen la supervivencia política garantizada. Porque prevalece una unidad estratégica y no meramente táctica como es la de la unión sagrada. 

domingo, 7 de enero de 2018

El gran robo del siglo

El robo del siglo y del país. Y en más de un sentido.

Es una convicción generalizada: los que venían a gestionar bien, con sentido común, sin gastar más de lo que tenemos, a acabar con el paro en dos años, han destruido, han esquilmado el país. Han descapitalizado todos los servicios públicos, reducido los salarios a la miseria, recortado o suprimido todo tipo de subsidios, arruinado la I+D y expoliado el fondo de reserva de la seguridad social. Y han creado una deuda pública billonaria que habrán de pagar las generaciones futuras.

Un crimen. Perpetrado por una mezcla de incompetencia y corrupción y, la verdad, no se sabe cuál será mayor. Porque sinvergüenzas son un rato largo (mil imputados, se dice pronto), pero estúpidos, aun más. Basta con oírlos hablar, empezando por el presidente de los sobresueldos, que no sabe ni en qué año vive. 

Un crimen palmario, público, evidente, trufado de verdaderas afrentas a la dignidad (y los bolsillos) de la ciudadanía, como los rescates bancarios o el hecho de que Urdangarin y Rato anden por ahí mientras Junqueras y otros están en la cárcel. Paladino, notorio, humillante. Tanto que ya está saltando a los medios internacionales como lo que es, un gobierno de una asociación de presuntos delincuentes (vulgo mafia) .

Claro que no es la resonancia internacional de la corrupción lo que preocupa al gobierno. Si es capaz de censurar y manipular la información interior, más podrá hacerlo con la exterior. Lo que le preocupa es la solidez del apoyo judicial a su política represiva en Cataluña. Represiva y provocadora pues, valiéndose del 155, busca impedir el normal desarrollo de la política institucional catalana a base de torpedear el cumplimiento del resultado de las elecciones del 21D, como se le exige en la UE. Lo que le preocupa es hasta qué punto en Europa se aceptará la excusa judicial para sancionar un estado de excepción que ni hay modo de justificar ni tiene expectativa alguna de viabilidad. En qué medida Europa no relacionará el conocimiento de la corrupción en España, la falta de independencia judicial que denuncian el Consejo de Europa y la Comisión Europa con un procedimiento judicial que tiene caracteres de "justicia política", incluso inquisitoriales.

Si de lo que se trata es de hacer, como dice el abogado de Junqueras, una causa general contra el independentismo, conviene que los estrategas de la derecha piensen en la eventualidad de tener que ampliar la causa a los más de dos millones de votantes de partidos independentistas. 

Para encontrar una cortina de humo capaz de ocultar la catástrofe que han organizado a fuer de incompetentes y ladrones van a necesitar algo más que partir el país que heredaron de sus padres.

sábado, 2 de diciembre de 2017

El Estado de la nación

Todo el mundo sabe que El jueves es una revista de política ficción que nada tiene que ver con la realidad. Eso de que en España diluvie la mierda (otros, más finos, la llamamos ñorda) es una invención de jóvenes mentes calenturientas.

- "Hágame caso, don Harpagón, son mentes delirantes. El director de ese pasquín, Guillermo Martinez-Vela está imputado por injurías a la policía

- "Pues ¿qué ha dicho, don Sigfrido?

- "Que la presencia de la policía había acabado con las reservas de cocaína en Catalunya"

- "¡Qué barbaridad! Pero, ¿acabado a lo bestia, como el gobierno ha acabado con la hucha de las pensiones?"

- "Tal cual, amigo Harpagón. Acostumbran a hacer mofa de la pareja real. Los tribunales los condenan, como debe ser en todo Estado de derecho en que la ley te protege por igual, aunque seas el Rey."

- "Como debe ser. Por eso han condenado también a Urdangarin. Aquí no se hacen distingos ni se toleran provilegios, don Sigfrido."

- "Por supuesto. "El Jueves" solo trata de vender ejemplares a base de inventarse escándalos y mancillar la imagen de la patria."

- "Menos mal que esta nada tiene que ver con ello. España es un Estado de derecho ejemplar, en el que nadie está por encima ni fuera de la ley, donde el que la hace la paga, los gobernantes dan cuenta de sus actos, la democracia funciona, los derechos se respetan, la corrupción se combate, el gobierno y la oposición son tan ejemplares que el uno sirve de modelo a la otra y viceversa. En fin, qué voy a contarle, amigo Sieg Heil. La prueba, en los hechos: a ver, echemos una ojeada a un día cualquiera de la vida nacional, en la dulce gobernanza del imperio de la ley. Por ejemplo, ayer. Léame las noticias."

- "El PP será juzgado por borrar los ordenadores de Bárcenas para destruir pruebas de la caja B. No es mala noticia, ¿eh, don Harpa? El partido del gobierno será juzgado por lo penal. El partido cuyo presidente (y antes secretario general y antes tesorero y antes chico de los recados) es también el presidente del gobierno, a su vez acusado de cobrar sobresueldos de esa caja B que se juzga. Cualquiera diría que esto es insólito..."

- "¡Bah! No sea ingenuo, amigo Sigfrido, lo que eso prueba es la división de poderes en España. A rajatabla, le digo: los jueces cumplen con su función porque son independientes."

- "Bueno, parece que la sala de la Audiencia Nacional presidida por nuestra querida Concha ha dado boleto al juez que pidió la comparecencia del presidente."

- "Claro, hombre, lo cortés no quita lo valiente. Los jueces son independientes y agradecidos. Ande, pase a otra noticia cotidiana."

- "Una genial: Francisco Camps, imputado en el caso de la Fórmula 1. Este es el de los trajes a medida y las mayorías absolutas. El alter ego de Rita Barberá con la que se fotografiaba en descapotables al mejor y más moderno estilo de la jet set de los noventa del siglo pasado."

- "¿Lo ve? Políticos populares, conectados con el sentir de la gente sencilla. Esas imputaciones son maledicencias de quienes quieren conseguir en los tribunales lo que no obtienen en las urnas. Y no me entienda usted mal: hablo de nuestras urnas, las legales, no esas urnas satánicas que sumnistró la masonería el 1 de octubre. Los políticos del PP calan en las masas porque salen de ellas, amigo Frido.

- "Como estos dos: La fiscalía pide imputar a Aguirre y Gallardón en el caso Lezo. Otra pareja emblemática. Los Camps/Barberá de la capital. La sandunguera manola y el agrio castizo marcándose un agarrao mientras en torno suyo se producían los casos más alucinantes de corrupción y saqueo que han visto los siglos, en los que estos entran y salen como los villanos en los melodramas o melorrobos."

- "Nada, hombre, no exagere. Asuntos de familia. Verá: como Botella quería ser alcaldesa, pero sabía que no ganaría unas elecciones ni contra un ornitorrinco, se colocó de segunda, después de Gallardón que, a su vez, quería ser ministro. Cosas de todos los días. En el PP somos una familia. Es más, somos el partido que defiende la familia, por eso pusimos a Gallardón en esa trinchera y por eso lo quitamos, porque quería volver a la época más dura del derecho de familia romano. Y en el PP somos conservadores progresistas. Y respetuosos con la división de poderes. El fiscal, independientemente del gobierno, pide imputar a estos dos dirigentes que estarán sin duda encantados de colaborar con la justicia. Basta que lo diga un fiscal...

- "Que ya es valiente, ¿eh, don Harpagón? La profesión de fiscal parece ser tan de riesgo como la de periodista de guerra. Hombre, mire, hablando de guerra, aquí tiene usted otra también normal, cotidiana: Rajoy no sabe por qué quitaron el nombre de un almirante franquista de su calle". Y tan cotidiana. Normalmente, Rajoy no sabe de qué le hablan: no le consta que haya asesinados en las fosas de las cunetas, no sabe quién es Bárcenas, ignora por qué llueve."

- "Usted lo dice, don Coleóptero, business as usual".

- Vale. Ese almirante, Salvador Moreno, militar golpista y ministro de Franco fue el que, desde el Canarias bombardeó en febero de 1937 a la población civil aglomerada e indefensa en la carretera de Málaga a Almería. La desbandá, con 4.000 muertos, notable hazaña militar que Rajoy no puede desconocer siendo residente en esa misma calle, ahora nombrada como Rosalía de Castro. Ya se sabe, entre las armas y las letras, los grandes hombres de Estado eligen las armas, entre otras cosas porque no hace falta hablar.

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jueves, 16 de noviembre de 2017

Entre la corrupción y Catalunya

En la tragicomedia española de "los últimos de Catalunya" va a acabar procesado hasta el apuntador. Si no lo están ya Rajoy y algún otro del gobierno es en gran medida por respetos mundanos. Esos respetos de la justicia hacia un poder político por debajo de toda sospecha que tienen su prestigio por los suelos, a los pies de la Infanta, de Urdangarin, de Rato, etc. Los respetos que llevan a los magistrados a aceptar una deposición testifical del presidente a su mismo nivel simbólico, no en el lugar reservado a los testigos. Y a dar por buena la declaración sin preocuparse por las acusaciones de que en ella incurrió el deponente en falsedad al asegurar que no tenía conocimiento de las aspectos económicos de las campañas electorales, cuando hay un vídeo en el que da cumplida (y seguramente falsa también) cuenta de esos aspectos en una elección concreta.

Es patente que este gobierno y su partido no debieran estar en el poder. Procesados, imputados, acusados, condenados, con un presidente y ministros que parecen haber estado recibiendo sobresueldos durante años, la política española se hace en los tribunales y en las cárceles y la labor del gobierno está condicionada por los calendarios procesales. Su obcecación en mantenerse en un poder que, en el fondo está usurpando, obedece al miedo a perder la impunidad y el aforamiento. Es capaz de romper el país por conseguirlo.

No, dice el bloque nacional español, es el independentismo el que rompe el país. Puede ser. Pero, como sabe todo el mundo, el independentismo quintuplicó su fuerza a partir de 2010, en respuesta a la evidente campaña anticatalana del PP que la usó para encaramarse en el poder. Es el PP y su política de confrontación a ultranza con Cataluña para tapar lo que de todas formas no puede taparse lo que rompe España. 

Da risa escuchar al presidente de un gobierno y partido con 700 involucrados en procesos penales y él mismo bajo acusación de haber cobrado sobresueldos, da risa, digo, escucharlo decir que va a restablecer la legalidad en Cataluña. Porque, piénsese bien, esos sobresueldos ilegales, también son dineros públicos que luego se hurtan a los ciudadanos mediante prácticas ilegales. Los sobresueldos de M. Rajoy no son solo presuntamente ilegales y del partido; son dineros públicos. 

Ayer Pablo Iglesias tuvo un intervención irreprochable en el Congreso en relación a Rajoy y luego unas declaraciones muy ajustadas en la calificación del comportamiento del PSOE. De sus otros juicios tengo mis reservas, especialmente en relación a Cataluña, pero en el análisis de giro de 180º en la política del PSOE, nadie puede dudarlo: de la plurinacionalidad, ni mú; de echar a Rajoy a respaldar a Rajoy (que, además, con este respaldo, se crece); de la amistad con Podemos al matrimonio con el PP.

Palinuro lleva tiempo diciéndolo: Catalunya ha triturado a la izquierda española; en Cataluña en cuanto que española y en España en cuanto que izquierda. 

Y todo para nada. La política de represión es inútil;  y más a lo bestia, que es como hace las cosas la derecha, la extrema derecha, la derecha franquista que está en el gobierno. Lo ha sido hasta ahora, lo es y todos sabemos que lo será, si sigue. Reprimir por los tribunales y la fuerza bruta un movimiento popular esencialmente pacífico ha sido siempre, como muestra la experiencia, el último error del represor. 

Y algo tiene todo el mundo meridianamente claro: el independentismo catalán es un movimiento, una revolución en realidad, no violenta. Aunque la política oculta y la manifiesta del gobierno sea incitar a la violencia en Cataluña, nunca, nadie ha podido probar violencia contra las personas o las cosas en las acciones independentistas. En las nacional españolas siempre hay violencia y agresión de bandas de energúmenos a ciudadanos pacíficos. Esa es la imagen que todo el mundo conoce: un pueblo en movimiento democrático, pacífico en afirmación de lo que siente son sus derechos, en busca de un lugar propio en la historia y en el concierto de las naciones.

Enfrente, ¿qué hay? Un gobierno minado por la corrupción, desprestigiado, con un lider sistemáticamente el peor valorado, gestionando de forma impopular, agresiva, injusta, desmantelando el Estado del bienestar, arruinando el país y llevándolo a la quiebra. Un gobierno que ha roto todos los consensos y actúa arbitrariamente mediante un art. 155 que interpreta como un decreto de plenos poderes, incluido el de prorrogarlo si, por ejemplo, el resultado de las elecciones del 21D no le gusta.

Y eso es exactamente lo que el PSOE apoya. 

Lo hace por miedo, por pánico cerval a que el independentismo catalán rompa España.

Esta España.

martes, 14 de noviembre de 2017

Plan B, no; caja B

Acostumbrado a negar, Rajoy niega también un plan B, siendo obvio que hay A, B, C y los que hagan falta. Y no solo para después de las elecciones sino también para antes y durante. El país está gobernado por un grupo de personas que, así como no tuvieron reparos en tejer una red de corrupción generalizada, tampoco los tienen para incumplir lo dicho o hacer lo contrario. Un grupo movido por una supuesta "brigada Aranzadi" a las órdenes de la vicepresidenta, capaz de incendiarlo con sus ocurrencias. 

El gobierno no tiene otro objetivo que mantenerse en el poder y aforado. Para ello aplica una política beligerante con Cataluña que le sirve de pantalla para ocultar su implicación en la trama Gürtel, no solo política, sino penal. Piensa, además, y con razón según parece, que esa política le hará ganar votos en España. Todo lo que sea ir contra Cataluña da votos en España. Y ese es, incidentalmente, el problemón que tiene la "verdadera" izquierda de Podemos, pues o se suma al griterío nacional español o se da el batacazo electoral que también tiene garantizado en Cataluña. 

Es posible, hasta probable, que unas elecciones den nueva mayoría a la derecha (PP y C's). Eso quizá sirva para paliar o resolver los problemas del PP. 

No así los de España. Todo lo contrario. 

lunes, 13 de noviembre de 2017

La Gürtel contra el Estado de derecho

La pregunta que se hacen numerosos analistas es ¿cómo puede seguir en el gobierno un presidente y un partido metidos hasta el cuello en la Gürtel? Suelen añadir que en ningún país de Europa pasaría algo así. Pues, una de dos, o esto no es Europa o Rajoy no tiene nada que ver con la Gürtel. Elijan.

Rajoy tiene todo que ver con la Gürtel. No solo la ha amparado y se ha beneficiado de ella, sino que es razonable pensar que fuera su instigador. El instigador de una asociación que los jueces consideran delictiva.

En efecto, ¿cómo es posible que alguien así siga siendo presidente del Gobierno? Muy sencillo, porque la Operación Cataluña no solo es guerra sucia del Estado, sino amplia cortina de humo para tapar la corrupción estructural del gobierno y su partido. Mientras, tanto, probablemente se seguirán saqueando las arcas públicas. Se tapa así la prueba fehaciente de que España no es un Estado de derecho, diga El País lo que diga. Y no lo es porque no solamente hay quien está por encima de la ley sino también quien está fuera de la ley, en el gobierno y en su partido.

Añádese a esta penosa situación el hecho de que Rajoy gobierna de forma dictatorial. No solo en Cataluña, sino en todo el Estado. Lo que el periódico llama caritativamente "paralizar a sus rivales políticos" en realidad es paralizar las instituciones. Los rivales políticos están literalmente aniquilados desde el momento en que ni siquiera han conseguido derogar la ley Mordaza y la reforma laboral, ni poner una moción de censura, ni... nada. La paralización de las instituciones, en realidad, su destrucción, es más grave. Rajoy veta todas las proposiciones de ley de la oposición con ese ridículo "privilegio presupuestario" y, a su vez, gobierna por decreto. Si no yerro, en lo que va de legislatura, el Congreso ha aprobado dos leyes.

Es una dictadura de hecho por la irresponsabilidad absoluta del ejecutivo, la irrelevancia del legislativo y la sumisión del judicial. De democracia no tiene ni la fachada; basta pensar en los medios. Y la oposición no hace más que el ridículo.