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miércoles, 26 de abril de 2017

Vértigo

La sombra de la plaga se cierne sobre el reino. La plaga de la corrupción que, como el ángel exterminador, visita las casas y se lleva al primogénito. Y al siguiente y a toda la progenie y a la servidumbre.

El juez ha mandado a prisión incondicional a Jordi Pujol Jr. con ánimo de evitar que siga en actividades delictivas. Lady Aguirre ha dimitido in lacrimando y trata de convertir su dimisión en un cortafuego por lo que pueda pasar, que pasará. El hermano de Ignacio González, Nacho para el ministro de Justicia, dice que no piensan comerse solos el marrón. Verdad que esto lo dicen o insinúan todos. Bárcenas también empezó así y ahora parece resignado a devorarlo por entero a cambio de que su mujer quede exonerada. Caballerosidad obliga, sin duda. No precisamente la del presidente de los sobresueldos, quien ha puesto un océano entre él y este peliagudo jardín de flores venenosas. Aun así le llegó un whatsap de Aguirre, anunciándole media hora antes su dimisión. Otro mazazo para el sacrificado prohombre que queda ahora ya en exposición, como el santísimo, con exigencia universal de dimisión. Da ruedas de prensa sin preguntas y coloca rollos al personal sobre la prosperidad económica a él debida. Del Brasil tiene previsto viajar a la otra punta del mundo y enlazar un periplo largo a ver si, en el ínterin, esto se pacifica, no vayan a recibirlo con un autobús y una cacerolada. Hay incluso quien especula con que no tiene previsto regresar, sino que pedirá asilo político en algún país con el que no haya acuerdo de extradición.

Porque aquí no va a quedar títere con cabeza. La delegada del gobierno, Dancausa, imputada en un asunto turbio con un enorme daño patrimonial a la administración pública. Villar Mir, el Villar Mir de toda la vida, la ubicua OHL, esa extraña empresa Indra, que financiaba al PP y le contaba los votos, un empresario, amigo de la Reina, todos clientes asiduos de los tribunles. Díaz Ferrán se querella contra Pablo Iglesias a causa de su rostro en el Trambús, supongo que por el derecho a la propia imagen, siendo así que la que ofrece en Soto del Real es peor que la del vehículo/picota. A su vez, Iglesias ha dejado sin púlpito en la SER a mosén Errejón, lo que tiene a sus partidarios muy mosqueados, pues no parecen conformes con las explicaciones de Echenique del tipo de "tú tienes dos ojos; el partido tiene diez mil". Errejón será sustituido por Irene Montero por decisión del argos partidario porque, según estos demócratas, los tertulianos no los eligen los medios, sino las jefaturas del partido.

¿Alguien creía que las cosas iban a cambiar por mucho que se movieran? Ahí tienen ustedes al ex-ministro de Justicia del reino, llevando en hombros el féretro de su suegro, ex-ministro a su vez de Franco, al son del Cara al sol, camisas azules, brazos en alto. 

Todo sigue igual. Como en el NO-DO.

martes, 25 de abril de 2017

Dimensiones de una dimisión

Tenía razón OK Diario, Aguirre planeaba dimitir el domingo o el lunes. No lo hizo el domingo, día del Señor, pues podría interpretarse torcidamente. Lo hizo el lunes, día de la luna, famosa por ser una embustera, aunque no tanto como la propia Aguirre, que ya ha dimitido tres veces.

Una rueda de prensa de tres minutos sin preguntas y una dimisión lacrimógena que la afectada ha tratado dee convertir en un acto de responsabilidad política. A simple vista más parece una decisión a regañadientes, por tercera vez, tras haber intentado evitarlo a toda costa y, según las malas lenguas, cuando puede encontrarse al filo de una imputación penal. El reconocimiento de Aguirre de su culpa in vigilando tiene un alcance de responsabilidad penal y civil imprevisibles, dado que aquí se han cometido al parecer delitos tremendos. Y, además, debe añadirle la culpa in eligendo, eso que ella, siempre tan chulapa, minimiza hablando de "ranas". Y sin contar con que, de todas las actividades de su gobierno, la sanitaria, a la que aun no se ha pasado revista, promete ser un foco mucho más abrumador de corrupción que la gestión de la Charca de Isabel II.

De todo eso puede salir una imputación. Sin duda, Aguirre lleva años "haciéndose la rubia" y hasta es posible que lo sea, pero no es creíble que haya presidido sobre un emporio de corrupción y latrocinio y no se haya enterado de nada. No se pude gobernar con una mano derecha, González, que ha convertido su familia en una verdadera empresa de presuntos delitos y en donde todos, desde sus hijos hasta su octogenario padre tenían un cometido. El padre es hoy nonagenario pero, según parece, sigue siendo útil a la empresa lavando dinero.

Aguirre no estaba en menudencias, sino en las alturas teóricas de la doctrina neoliberal que le insuflaban sus consejeros empresariales (alguno ya en la cárcel) y sus asesores aúlicos. Paladina del libre mercado y el fin de las mamandurrias socialistas, no tenía por qué parar mientes en las que ella iba sembrando a su paso. Pagar periodistas a su servicio con dineros públicos en TeleMadrid no era mamandurria. Colocar en el Ayuntamiento de su amiga Botella a Carromero con un sueldazo tampoco era mamandurria.  E così via. Lástima que el resto de los mortales no lo veamos así y que consideremos que entre el liberalismo y la política del saqueo y la rapiña debe haber una separación que ella parece desconocer.

Por último, la dimisión de Aguirre tiene una dimensión poco reseñada hasta la fecha, una dimensión política que apunta directamente a Rajoy. Aguirre no ha dimitido porque la hayan pillado con las manos en la masa o en flagrante delito, ni porque se haya beneficiado directamente de los delitos de sus elegidos, aunque sí indirectamente, por ejemplo, financiación ilegal de elecciones. Dimite por responsabilidad política. Justo la situación de Rajoy, responsable político del universo de corrupción de la política española. En su caso, además, hay un presunto beneficio directo, derivado del cobro de sobresueldos en B que él mismo llegó a admitir.

Si Aguirre dimite, Rajoy debe hacerlo igualmente, incluso con mayor motivo.

sábado, 22 de abril de 2017

El Estado-cloaca

Sin querer, como Aguirre cuando destapó la Gürtel, el titular de Público da con la clave de la endemoniada situación española. Cuando un Estado sitúa la Fiscalía, que es el órgano encargado de velar por el interés público, en la cloaca es porque él mismo es una cloaca.

La Operación Cataluña, urdida , al parecer, desde el ministerio del Interior es otro canal de aguas fecales. Y aguas fecales, aunque mezcladas de aromas diplomáticos, las dádivas del ministerio de Exteriores para conseguir voluntades mundo adelante en contra del independentismo catalán. Cloacas asimismo las vías por las que los gobiernos de la derecha sobornan a los medios de comunicación y a los comunicadores para tenerlos a su servicio. Fondos de reptiles, vamos.

Pero esta presunta vía de injerencia del gobierno en la administración de justicia a través de la instrumentalización de la Fiscalía es ya de todo punto intolerable. La oposición quiere que Catalá comparezca. Claro que también quiere que comparezca Rajoy a explicar los usos y costumbres de la cloaca madrileña. Catalá comparecerá y, con el aplomo que lo caracteriza, manifestará que el gobierno jamás ha interferido ni interferirá en la acción de la justicia. Y se acabó. Hasta la próxima. 

Puede que, en un alarde de sentido democrático, comparezca también Rajoy a decir que no le consta que los señores González y Granados estén en la cárcel. ¿Y Granados hace ya tres años? ¿Qué me dice usted? ¿Que hay 800 cargos de mi partido investigados, imputados, procesados o condenados por corrupción? No puede ser. Eso es una campaña contra el PP. O se tratará de otro partido. Mire usted en el PSOE porque, como muy bien dijo Aznar no hace mucho, "El PP es incompatible con la corrupción". Profunda idea porque eso quiere decir que el PP es incompatible consigo mismo.

En ese Estado-cloaca, lugares emblemáticos, como la Villa y Corte, han sido -y son- hervideros de corrupción, patios de urdidores y logreros que, trasmutados en políticos de orden y probada religiosidad, han procedido a esquilmar metódicamente los fondos públicos.  Puro salvaje Oeste del robo y el trinque en el que es más fácil enumerar qué delitos no han cometido las autoridades que los cometidos.

La reina de este quilombo, la presumida, rechulapa Grande de España que venía llorada de casa, aparece ahora lloriqueando, como una muñeca rota, antigua figura desvencijada de la que se reían quienes a su sombra delinquían. Y lo más gracioso es que, cuando Aguirre dimitió hace tres o cuatro años, probablemente por un chivatazo del gobierno sobre la calaña de sus hombres de confianza, algún genio de la empresa la contrató como "cazatalentos". Lo que demuestra que los dioses reparten la estupidez con admirable ecuanimidad.

Parte poco conocida del Estado-cloaca es la de la oposición. La maniobra que acabó en el golpe de mano del 1º de octubre en el PSOE para defenestrar a Sánchez llevaba meses preparándose con los viejas glorias del partido y otros figurones igual de retardatarios y la connivencia del gobierno. O sea, pura cloaca, en donde también se "defiende al Estado", según Felipe González. No en balde el entonces SG, Rubalcaba, había sido ministro del interior. Con tal golpe, los conjurados querían conseguir dos objetivos: a) impedir un acercamiento del PSOE a Podemos y al independentismo catalán (cosa absolutamente imaginaria) y, por tanto un posible gobierno a la portuguesa y b) permitir que gobernara el partido de la derecha en la esperanza de que, de algún modo, fuera capaz de neutralizar el "desafío catalán".

Lo que no tuvieron en cuenta fue que no daban paso a un partido de la derecha sin más, sino a una asociación de presuntos malhechores, imputada ya en algunos procesos penales. No han dado paso a un gobierno, sino a unas gentes solo interesadas en seguir aforadas, utilizar sus puestos para defenderse en los procedimientos que se les siguen y mantener las llaves de los despachos de las administraciones públicas para ocultar la información sobre sus fechorías o destruir las pruebas incriminatorias. Desaparecerán los registros de los ministerios, los discos duros de las direcciones generales, los ordenadores de los despachos. Quedarán los pasillos vacíos. Al abstenerse, el PSOE no contribuyó a la estabilidad de España y mucho menos a controlar al gobierno, sino a  proteger y encubrir a la asociación presuntamente criminal. 

miércoles, 19 de abril de 2017

Rajoy, testigo de descargo

Vaya, el final no ha conseguido usted evitarlo y tendrá que comparecer ante los jueces, bien es cierto que como testigo, de cuya honorabilidad no se duda; al contrario, se le da crédito de antemano pues se presume que dirá la verdad. Ignoro cómo se le dará eso, cuando lleva usted años sin hacerlo. Y no es lo peor. Lleva usted casi un mandato y medio (contando con el tiempo en funciones) concentrado no en gobernar, sino en pergeñar tácticas procesales en favor propio,  sortear los bajíos judiciales de esa condenada causa Gürtel que ya le estalló cuando aún estaba en la oposición y que le persigue sin descanso, como las Furias a Orestes.

Es inolvidable aquella escena que montó usted en la sede del PP, en la que compareció ante los medios, rodeado de la plana mayor de su partido para advertir que la Gürtel "no era una trama del PP, sino una trama contra el PP". De esa trama acaba de salir un autobús, el tramabús, en el que viajan usted y algunos de los que figuran en aquella famosa foto de Génova. Otros de la instantánea también podrían aparecer en el vehículo: Barberá, Arenas, Camps, Mato.

Usted, su gobierno y su partido han hecho lo que han podido por obstruir la acción de la justicia: han recusado y conseguido inhabilitar jueces, han destruido pruebas, han desoído autos judiciales, obligando a los jueces a ir por vías ejecutivas, se han personado en procesos con ánimo torticero de obtener información y torpedear los procedimientos. Prácticas dilatorias y embarulladoras en las que Trillo era un as. Usted mismo ha conseguido sortear tres peticiones previas de comparecencia en el proceso de la Gürtel en alguna de sus dos grandes divisiones, la de Bárcenas y la de la Gürtel.

Por cierto, sería difícil sostener que Bárcenas fuera una trama contra el PP, aunque intentos se han dado. Se ha oído a la señora Cospedal negando la existencia de una caja B (esa cuya existencia está, al parecer, probada) y afirmando que, si hubiera alguna, sería de Bárcenas. Ese Bárcenas a quien usted mandó un mensaje dándole ánimos y pidiéndole fortaleza en la adversidad. Puede ser un gesto muy cristiano con un amigo pero, en un sentido político, es inadmisible. En cualquier país democrático eso sería notivo de dimisión irrevocable.

En realidad, usted hubiera debido dimitir desde que se conoció la trama Gürtel y ni siquiera haberse presentado a las elecciones. Al ganarlas, forzó usted al país a aguantar un gobierno cuyo presidente estaba por debajo de toda sospecha y en riesgo de ser llamado por los tribunales. Como ha venido a suceder.  

No solamente no dimitió sino que blindó usted su mandato controlando férreamente los medios de comunicación y negándose de modo sistemático a dar exlicaciones o rendir cuentas en cualquier foro, en el parlamentario o ante los medios. Desde comparecer en plasma a dar ruedas de prensa sin preguntas, pactar previamente las preguntas con la prensa amiga o abandonar los lugares por la puerta de servicio para huir de los periodistas,  ha recurrido usted a todos los trucos imaginables para ocultar su gestión a la opinión pública. Esta, según parece, debería conformarse con sus confusas, contradictorias y generalmente falsas informaciones, sin posibilidad de réplica. Un modelo de gobierno autoritario.

Consiguió usted deteriorar de tal modo el debate público que el crédito de los medios es ínfimo y el suyo y el de sus conmilitones, inexistente. La opinión general es que el gobierno solo habla para mentir, tanto como órgano colegiado como los ministros uno a uno. Ahora le ordenan comparecer precisamente en calidad de testigo en este gatuperio que usted y su gente han organizado estos años. Nadie cree que vaya a decir la verdad. Al menos, así lo dictamina José Luis Peñas, denunciante de la Gürtel, Rajoy "solo va a decir mentiras", algo que piensa prácticamente todo el mundo. 

Algunos dicen que, yendo de testigo, no osará usted mentir en sede judicial. Olvidan que ya lo hizo en sede parlamentaria en su famosa comparecencia del 1º de agosto de 2014, cuando hubo de dar explicaciones sobre el mensaje a Bárcenas.

martes, 18 de abril de 2017

La picota moderna

Estos de Podemos dominan el juego estudiado por el celebérrimo Guy Debord de la política como espectáculo. En realidad lo ha sido siempre pero, normalmente, espectáculo suntuoso, ceremonial, ostentoso, lleno de boato; espectáculo más del género operístico. Los de Podemos están introduciendo otros géneros, tanto en su actividad parlamentaria como en la callejera; géneros chicos, populares, zarzueleros, con algo de commedia dell'arte. Forman parte de esa función subversiva de la vida cotidiana que se adjudican como parte de su acción. Dada su obvia vocación mediática, sus espectáculos consiguen grandes audiencias.

El caso del autobús trae a la memoria otro tipo de espectáculo, el de la picota o su pariente rico, el rollo, lugares en que se exponía a los delincuentes al ludibrio público, a la entrada de las poblaciones, a veces de cuerpo entero, a veces solo la cabeza, convenientemente cortada y empalada, aunque estos eran casos extremos. La pena menor, la más habitual, era la exposición pública del malhechor. Ahora este es sustituido por su imagen, pero el efecto es el mismo. Los han puesto en la picota. Por lo demás, un espectáculo ambiguo pues si, por un lado, tiene una función ejemplarizante, por otro viene a ser como un anticlímax o sucedáneo. Creo que es en 1984 en donde hay un "minuto del odio", durante el cual la gente pasa a ver la imagen del enemigo oficial del pueblo para llamarle de todo. Y así se desahoga. Dudo de que eso suceda con el Tramabús.

Las reacciones han sido instantáneas, fulminantes, reveladoras de una irritación mal contenida y profundamente hostiles. Algo muy parecido a la recepción que tuvo el autobús de Hazte Oír del otro lado de la barrera ideológica hace unos días. Alguno ha apuntado al hecho de que el tramabús esté copiado del otro y ha aprovechado para soltar eso tan gracioso de que los extremos se tocan. Está claro que los de Podemos son unos imitadores que prácticamente lo han copiado todo, desde el nombre de la organización a su estructura y sus planteamientos. Pero en esto del autobús, en realidad, no copian, sino que siguen una tradición ya venerable en casi todos los países occidentales no solo con fines políticos y electorales, sino también publicitarios, propagandísticos. Y no solo autobuses, también trenes y hasta globos. Esto de los globos es una idea. Preveo intensas batallas judiciales a cuenta del derecho a la propia imagen.

Los socialistas, que han mantenido una exquisita neutralidad con los dos autobuses, rechazando los dos, se duelen de que aparezca el rostro de Felipe González mezclado con una tropa patibularia. Es un problema de interpretación. Como no quieren tirar al niño con el agua sucia, piden diferenciar entre las puertas giratorias que quizá sean inmorales, pero no ilegales y la Gürtel, que son delitos. Cierto es y quizá lo justo fuera que Podemos fletara un segundo tramabús con casos de puertas giratorias. No sería tan vistoso porque los de las puertas giratorias son menos conocidos que los Bárcenas, Aznar, González, Aguirre, etc. Y ese es justo el precio suplementario que paga González porque no es de recibo que se protagonice el primer gobierno de la izquierda en España después del franquismo con mayoría absoluta y se acabe en Gas Natural, cobrando un pastizal por "aburrirse", según su propia confesión.

Una de las reflexiones más interesantes de Piketty en su obra sobre el Capital hoy es la importancia que tienen las exageradas, estratosféricas rentas que por varias vías se adjudican cientos, miles de directivos en esta locura de la financiarización: salarios de cientos de miles €, pensiones de decenas de millones, retribuciones que no guardan relación racional alguna con la productividad. Cálculese la productividad de cobrar 200.000 € por "aburrirse". En el momento en que González acepta las reglas del juego, forma parte de él. Y eso vale también para Cebrián, solo que con puestas mucho más elevadas, más en el orden de los míticos brokers neoyorquinos

Se forma parte del juego y del espectáculo. En este caso, la picota. Ese autobús es un torpedo en la línea de flotación del consenso implícito en la tercera Restauración. Por cierto, lo que se echa en falta en el historiado vehículo es algún rostro de la Familia Real. Debe de haberse impuesto la sana y prudente cautela porque Urdangarin, por ejemplo, no se distancia gran cosa del resto del retablo.

lunes, 17 de abril de 2017

Al final de la escapada

Si lo de Rodrigo Rato se escribe en una novela, los críticos dirían que es una fantasía inverosímil. ¿Cabe ser gobernante y delincuente al mismo tiempo? No me refiero a esa generalización propia del huerto ácrata de que, en realidad, todo gobernante es un delincuente porque el gobierno en sí mismo es un delito. Simplemente a la posibilidad de que el gobernante cometa delitos distintos al de gobernar.

Esa posibilidad existe y según parece y presuntamente y etc., se ha hecho realidad en el caso de Rodrigo Rato. Resulta, desde luego, inverosímil que el país haya estado gobernado por alguien que delinquía mientras gobernaba y no por interés de Estado, sino en beneficio propio. El autor del "milagro económico" que venía legitimando los gobiernos de Aznar, dejó tras él una burbuja inmobiliaria y una crisis atroz. Para ir a presidir el FMI, de donde salió a toda prisa porque, según se publica ahora le habían pillado con cuentas en paraísos fiscales o blanqueando dinero o ambas cosas a la vez. De allí saltó a la presidencia de Cajamadrid con el aval y el apoyo de Rodríguez Zapatero, entonces presidente del gobierno, y Mariano Rajoy, jefe de la oposición. Es decir, llegó a presidir la caja con el apoyo de la inmensa mayoría del Parlamento. Y aquí, en una exhibición definitiva de su magia, convirtió la alicaída Cajamadrid en una ruinosa Bankia que fue preciso rescatar a un coste, ese sí, inverosímil de dineros públicos. Y siempre en su presunto beneficio.

Esta trayectoria es la de un supuesto delincuente a las riendas del poder económico español, del mundial y luego de un suculento pastel de nuevo español. Una trayectoria que revela el carácter real de los gobiernos de Aznar. Si estos trajeron una crisis económica interior pavorosa y metieron al país en el exterior en una guerra criminal que le costó el peor atentado de su historia, ¿qué le queda a Aznar para ir presumiendo de su obra como gobernante?

Aznar y Zapatero. En un artículo extraordinario en CTXT, titulado Rato y la extraña ceguera de Zapatero, Cristina Fallarás comenta que Zapatero presumía ser una de las tres únicas personas que conocían la verdadera razón de la espantada de Rato del FMI. A pesar de ello impulsó y respaldó su nombramiento para Cajamadrid. De ser esto así, no hay duda: el comportamiento de Rato, aun inverosímil, es comprensible en función de la infinita codicia del hombre. El comportamiento incomprensible es el de Zapatero. Ningún pecado capital lo explica. Si acaso la primera de las Bienaventuranzas, "bienaventurados los pobres de espíritu porque de ellos será el reino de los cielos".

Una última observación de homenaje a Al final de la escapada, gran película. 

sábado, 8 de abril de 2017

La verbena de la Paloma

Esperanza Aguirre ha sido casi todo en política: concejal, ministra, presidenta del Senado y presidenta de la Comunidad de Madrid entre 2003 y 2012. Lleva unos 35 años en política. Es, evidentemente, una profesional. Y el puesto en que más ha destacado ha sido el de presidenta de la CA de Madrid porque es donde de forma más libre y condescendiente ha manifestado su castizo talante y natural retrechero. Una grande de España con amagos de chulapa. Su gobierno, originado en un tejemaneje perfectamente canalla, llamado Tamayazo, fue una especie de frenesí de corrupción, especulación, negocios turbios de todo tipo y episodios inenarrables por su carácter esperpéntico. Por no citar más que dos: la persecución al doctor Montes (al que algún periodista llegó a llamar "nazi", es de suponer que refiriéndose al conocido doctor Mengele) o el episodio del espionaje de unos miembros de gobierno y del partido a otros, al que uno de ellos bautizó con bastante ingenio como la Gestapillo.

Gestapillo. Es el amor madrileño al género chico. El gobierno de Aguirre fue una verbena. La de la Paloma, ¿por qué no? Aguirre es más plantá que la Susana de la zarzuela y tiene más recursos. Había que verla a lo largo de lo años, sonriente y altanera, inaugurando hospitales, campos de golf, más hospitales, metro ligero, más hospitales. El gobierno de Aguirre tuvo vocación hospitalaria. Y no por espíritu cruzado, sino estrictamente mercantil. Su gobierno construyó y entregó hospitales en condiciones ruinosas para la comunidad a largo plazo. Pero ya se sabe que en esto del largo plazo, todos los economistas, neoliberales o keynesianos, coinciden: todos calvos. Mientras tanto, había empresas privadas, con las que sus consejeros de sanidad tenían relaciones directas o indirectas, haciendo los negocios del siglo

El mercado libre también progresó a lo loco en la educación de Madrid, gracias al espíritu neoliberal de Aguirre, debidamente moderado por el piadoso nacionalcatolicismo de su consejera de Educación Lucía Figar, que se encargó de desmantelar la diabólica escuela pública a favor de la privada, especialmente la religiosa. Y mercado libre también en la especulación del suelo en los pueblos de la comunidad, debidamente encauzada por las leyes del hampa, parte de cuyos miembros está ya entre rejas y otra parte espera estarlo pronto.

En la verbena de la Paloma se baila el chotis, una danza tan castiza que es bohemia, y muy agarrao. Imposible dar un paso en falso: tres a la izquierda, tres a la derecha y vuelta. Así está todo bien segurito. Como le gustaba a Aguirre ganar las elecciones: con resultados apabullantes: en 2007 sacó 20 diputados de ventaja al PSOE y en 2011 obtuvo una tercera mayoría absoluta, con 72 diputados. Elecciones tan amarradas como el chotis.

Pero ganadas con trampas. Con un tongo monstruoso. Algo que mueve a risa sardónica. De los dos elementos que, al parecer, más financiaban el PP ilegalmente, Díaz Ferrán y Arturo Fernández, el primero está en el talego y el otro lo ignoro, pero los dos son amigos íntimos de Aguirre a quien el primero consideraba cojonuda (sic). Financiación ilegal, caja B, dinero negro y un maremágnum de tropelías administrativas, chanchullos contables de todo tipo, trampas, falsificaciones, malversaciones, cohechos. El gobierno de la CA de Madrid fue en aquellos felices años aguirrescos una verdadera cueva de ladrones.

Pero ella no sabía nada.

¿Tampoco de la financiación de sus dopadas campañas electorales? Y ¿de qué sabía esta señora? Todo lo que ha hecho desde el primer momento es, en el fondo, ilegal y todo también, en el fondo y en la superficie, inmoral. Y lo que demuestra el delirio en que vive el país es que este prodigio de corrupción o de inepcia ande dando lecciones de nada a nadie y menos a la actual alcaldesa de Madrid, con quien jamás podrá compararse.

lunes, 3 de abril de 2017

Una banda de ladrones desalmados

España lleva años gobernada por un partido imputado en procesos penales por tratarse de una presunta asociación para delinquir, según los jueces; esto es, en corto, gobernada por una banda de ladrones. Después de la catarata de episodios de corrupción que anegan los medios del país, las televisiones, las radios, la pensa; después de los casos Gürtel, Púnica, Urdangarin, Matas, Mato, Cajamadrid, Blesa, Rato, Fabra, Camps, Trillo, Barberá, Granados, González, Bárcenas, Correa, los sobresueldos, el padre de Rajoy, etc., etc., nadie puede negar un hecho tan notorio: que un país europeo del siglo XXI, una "gran nación", según su presidente del gobierno, responsable político de est latrocinio generalizado, está gobernado por lo que parece ser una banda de ladrones, un grupo de presuntos criminales .

Se trata de un verdadero fenómeno psicosociológico que probablemente se estudiará en los años venideros, quizá como un ejemplo de trastorno psicótico colectivo. Sobre todo porque no será posible aducir ignorancia o descuido. Son de recordar aquellas declaraciones de Aznar hacia 2010 o 2011 el sentido de que el PP es "incompatible con la corrupción". Todo el mundo sabía que se trataba de una mentira dicha por quien había invitado a la inenarrable boda de su hija a lo que resultó ser la mayor concentración de granujas del momento. Es decir, el PP solo es compatible con la corrupción. Como de recordar son los cientos de declaraciones absurdas y descaradas de los principales dirigentes de esta supuesta banda de mangantes en el sentido de que el PP era el partido de la honradez, el de los trabajadores, el que más ha luchado contra la corrupción, etc., cuando lleva años falsificando el proceso político y ganando elecciones ilegalmente que habría que anular.

Es uno de los inexplicables rasgos de esta asombrosa circunstancia. Como lo es el hecho de que los cargos imputados jamás dimiten, ni siquiera cuando los pillan con las manos en la masa. Al contrario: organizan espectáculos alucinantes para disimular sus tropelías, para embadurnarlo todo, para mentir y engañar: ese pollo de la Guardia Civil al que han pillado en el asunto de un piso de lujo por el morro, el del otro -tambièn relacionado con la guardia civil- que, sin tener capacitación ninguna está colocado por enchufe en un eléctrica con un salario de cine, el ex-ministro Soria, el ex-diputado Pujalte y decenas de casos más debidamente documentados. Un partido de parásitos desvergonzados.

Todavía más inexplicable: cuando la presunta banda de ladrones (todos ellos de misa y comunión diaria, cómplices de los curas a cuya organización eclesiástica tienen también reservada una suculenta porción de la pasta trincada) se presentan a las elecciones, es frecuente que las ganen con mayorías abrumadoras. Es decir, por lo que se ve, a los españoles no solo no les molesta estar gobernados por una banda de ladrones sin más principios que el enriquecimiento personal por los procedimientos que sean, sino que los aplauden y los votan para que sigan robándoles.

Que un tipo que estuvo años cobrando sobresueldos con cargo a la caja B de su partido pueda ser presidente del gobierno y, a pesar de no saber ni hablar, no se le ocurra dimitir es suficiente muestra para causar pasmo y asombro en el mundo civilizado. Porque fuera de España, cuando a un político lo pillan empleando en el cuidado de su padre los dineros públicos que niega al resto de dependientes, la dimisión es inmediata. Aquí no solo no hay dimisión; ni siquiera una somera explicación de los hechos.

Los españoles están a ver cómo les roban y les saquean y no abren el pico.

El padre del rey actual tiene, según informaciones de la revista Forbes una fortuna personal de 1.800 millones de euros que nadie se explica de dónde haya salido, aunque todo el mundo barrunta el origen. Nadie, sin embargo, ha intentado siquiera aclararla. Es más, cuando hay una petición parlamentaria de hacerlo, los partidos dinásticos, el PP, el PSOE, C's acuden con sus votos parlamentarios a impedirlo. Nada de investigar las supuestas cuentas en Suiza del ex-jefe del Estado. Aquí, a dejarse robar y a callar.

Es alucinante y no se puede explicar si no es tomando en consideración la función de complicidad y encubrimiento de los medios vendidos a la banda de facinerosos.

Y no acaba ahí la cosa. El país no solo está gobernado por una banda de chorizos sin ideología política que no sea el expolio de lo colectivo, sino también por gente -la misma- que, aparte de robar, se mofa de sus víctimas, las humilla, hace negocios con ellas y, si puede, sigue robándoles.

Auténticos granujas que muestran su pelaje cada vez que produce una catástrofe, una desgracia, normalmente imputables a su fabulosa incompetencia. Cuando sobreviene algún tipo de desastre, las reacciones de los responsables oscilan entre las muestras de imbecilidad congénita o granujería sin más. Normalmente se trata de ocultar las responsabilidades; después, de culpabilizar a las víctimas; luego de reírse de ellas; y, si nos descuidamos, de volver a robarlas. Porque esta gente no tiene escrúpulos. Ahí van algunas muestras de un elenco que puede seguir completándose y quizá merezca la pena hacerlo:
  • Cuando la catástrofe del Prestige, el de los sobresueldos, hoy al mando, dijo lo de los "hilillos de plastilina".
  • Las víctimas del accidente del metro de Valencia han tenido que esperar once años para ser tomadas en consideración y, entre tanto, soportar humillaciones sin cuento.
  • Los presuntos ladrones aprovecharon el asesinato de Miguel Ángel Blanco, uno de los suyos, para blanquear dinero.
  • También blanquearon dinero el día de los atentados de Atocha, al tiempo que escarnecían -y siguen haciéndolo- a las víctimas.
  • Cuando el accidente del "Madrid Arena" en tiempos del prodigio de incompetencia de Ana Botella en Madrid, la alcaldesa se fue a un "spa" a relajarse, sin ocuparse de las víctimas. Cinco muertes y ningún culpable.
  • Las 62 víctimas del Yak 42 sufrieron el escarnio postrero de ser mal identificadas para que su caso no fastidiara la carrera del entonces ministro Trillo, miembro del Opus,sin un solo adarme de escrúpulo o respeto por sus semejantes en caso de muerte.
  • Los 79 fallecidos del accidente del tren Talgo Alvia en Angrois en 2013. La Agencia Ferrorviaria Europea emitió un informe en el que se cuestionaba la que habían hecho las autoridades españolas por faltya de independencia ya que, al final, ha resultado que el único responsable venía a ser el maquinista y no que se incumpliera la correspondiente directiva europea.
  • Las decenas de miles de asesinados por los franquistas y enterrados de cualquier forma en las cunetas en España ahí siguen y sus allegados y la opinión en general hemos de soportar los comentarios inhumanos y crueles de gente que más parecen matones sin escrúpulos como Rafael Hernando o simples majaderos con serrín en la cabeza como Pablo Casado.

Me dejo otros casos. Sirvan estos para iniciar un recordatorio de forma que, según se aclara cómo los integrantes de la banda de ladrones lleva años saqueando el país, pueda verse también, con qué desprecio tratan a las víctimas.

A esta gente es a la que el PSOE de los golpistas y la caudilla Díaz ha entregado de nuevo el gobierno de España y, si pudieran, volverían a hacerlo.

jueves, 30 de marzo de 2017

Tangentopoli

Ayer era Mahagonny; hoy, Tangentopoli, el nombre que se dio al proceso de Mani Pulite en los años 90 en Italia en el que los jueces pusieron al descubierto una ingente trama de corrupción en Italia que afectaba a todos los partidos y un buen puñado de empresarios durante años. Se llamó a declarar a unos 4.000 políticos y los procesos dejaron claro que el sistema italiano estaba podrido. Era algo que sabía todo el mundo, pero los tribunales aportaron las pruebas. De hecho, el comienzo fue la detención de un capitoste del Partido Socialista, Mario Chiesa, en el momento de recibir un soborno de siete millones de liras. Así se abrió una crisis de la República que en realidad dura hasta hoy.

España, Madrid, sigue los mismos pasos. La Gürtel, la Púnica, agotarán los nombres de ciudades corrompidas y acabarán en Sodoma y Gomorra cosa que, según se sabe en qué empleaban los gurtélidos y púnicos sus beneficios, es muy posible. Juego, bebidas, comilonas, putitas de confianza. Es raro que no haya caído todavía una lluvia de azufre y fuego, o quizá lo haga en diferido.

A lo largo de su vistosa carrera politica, Esperanza Aguirre que, a veces, se pone en plan polémico solía rechazar lo que ella suponía que era la pretensión de la izquierda de poseer una superioridad moral. Tenía razón. Más de la que ella suponía. No parece que la izquierda pierda el tiempo sosteniendo esa tontería de la "superioridad moral", aunque siempre habrá alguno que lo haga. No existe la "superioridad moral". Existe la moral a secas. Y la inferioridad moral. El que miente, roba, abusa, despilfarra, soborna, falsea y, en general, delinque, está por debajo de la moral. Lo suyo es inferioridad moral frente a la moral sin más. Así, Aguirre se enfurece frente a la inexistente pretensión de superioridad moral de la izquierda porque ella tiene conciencia de su inferioridad. Es un punto de vista que la traiciona. Tanto como su modo de aparcar.

Durante su largo mandato, el gobierno de Aguirre no fue otra cosa que un patio de Monipodio de una corrupción bestial y descarada con los episodios más rocambolescos que quepa imaginar, como el caso de la Gestapillo o el del evanescente ático de Ignacio González, sucesor de Aguirre al frente de esta presunta banda organizada para delinquir. Hasta ahora y tras haber dimitido asegurando que se retiraba de la política, Aguirre ha salido personalmente indemne de las acusaciones de la red corrupta en su entorno. Comenzó afirmando que solo un par de nombramientos suyos le habían "salido rana" y un par de años después resulta que su mandato fue una charca rebosante de batracios.

Pero los últimos dscubrimientos en el proceso parecen involucrarla en la financiación ilegal de sus campañas electorales por cantidades abultadas. Millones de euros en dinero negro para que la lideresa obtuviera aquellas mayorías absolutas, como las de Rita Barberá en Valencia. Elecciones ganadas con trampa. Lo lógico sería anularlas, como se anulan las victorias de los atletas que se dopan.

Sin embargo, aquí, salvo los que ya están en la cárcel, no dimite nadie. Ni siquiera el presidente de Murcia. Tampoco Aguirre, literalmente hundida en la Gürtel que sostiene haber destapado. Y mucho menos, Rajoy, responsable político de este gatuperio.

miércoles, 29 de marzo de 2017

Mahagonny

La trifulca interna del PSOE está tan animada que monopoliza la atención pública en detrimento de otras noticias no menos interesantes y hasta más significativas. Además, hay que dar tiempo a los socialistas a comenzar alguna otra querella formal que, en el fondo, solo oculta la inquina del aparato y sus excrecencias a la candidatura del aguafiestas que, no contento con no morirse, regresa a la cabeza de una oleada democrática de regeneración. Así que, por esta vez, no hablaremos del PSOE. Aunque hay algo, una intuición, que puede salir aquí: viendo el vídeo de la exaltación de la caudilla en el Ifema, ¿me lo parece a mí o los rostros de la vieja guardia -González, Guerra, Rubalcaba- más apropiados eran para un funeral? Allí solo se reía y batía palmas contentísimo Zapatero.

Tanto hablar del PSOE en realidad escamotea a la opinión pública el espectáculo del PP y sus líderes y lideresas chapoteando en el cieno de la corrupción de tribunal en tribunal. Lo que la tupida red de procesos en marcha revela es una estructura de gobierno a todos sus niveles, estatal, autonómico y local basada en la corrupción. Un compadreo frenético de empresarios sin escrúpulos, políticos venales y funcionarios corruptos (siempre y en todos los casos con las correspondientes excepciones) ha dado lugar a una situación que parece calcada de la ciudad de Mahagonny, de la ópera de Brecht/Weil. El gobierno de la derecha, especialmente en Madrid y Valencia y, por supuesto, por doquier, ha aplicado una filosofía neoliberal de privatizaciones y mercado libre. El reinado del capitalismo sin obstáculos, que es más eficaz y en donde, a la larga se está mejor, porque el capitalismo es un sistema que vive de satisfacer las necesidades de la gente.

Es exactamente lo mismo que dicen los criminales que montan la ciudad de Mahagonny y acaba convertida en la ciudad del robo, el crimen y el pillaje. La justicia la administran los criminales y el peor delito, castigado con la muerte, es ser pobre. Capitalismo en estado puro que la obra de los alemanes sitúa en algún lugar de los Estados Unidos (la increíble Canción de Alabama quizá sea un indicativo, aunque no estoy seguro) y retrataba la época de la República de Weimar. Y cualquier otro tiempo y lugar en el que el capital captura el Estado. Se predica libre mercado, juego limpio, competencia, abstención del Estado y se tiene corrupción, compadreo, capitalismo de amiguetes, saqueo de los bienes públicos, expolio del erario y, por supuesto, explotación feroz del trabajo.

Mahagonny, o sea, Madrid. Un lugar en el que, al parecer, todos los actos públicos del tipo que fueran se tramitaban por circuitos mafiosos de unas u otras mafias, apaños o tramas. Con un montón de empresarios en el ajo del enriquecimiento ilícito y la financiación ilegal. Y con un partido que parece haber ido consiguiendo sus apabullantes victorias electorales a base de financiación de este tipo. Con este modus operandi de las administraciones públicas es fácil imaginar qué hubiera pasado si sale adelante el proyecto Eurovegas. Mahagonny.

Y luego vienen las peripecias personales de quienes están inmersos en este increíble episodio que sin duda recibirá un nombre en la historia, algo así como los años del saqueo o el país de la mamandurria. Son las que los medios más señalan y los menos interesantes. Aunque hay que reconocer a Aguirre un plus de sandunguera personalidad con tronío de alta cuna que la hace sobresalir por encima de esa recua de implicados, imputados, salpicados o concernidos por su desparpajo. Aunque últimamente está perdiendo brillo y nervio. Desde aquellos felices tiempos en que presumía de haber sido ella quien destapó la Gürtel hasta el día de hoy, en que no quiere que le hagan preguntas los periodistas sobre ciertos temas que pudieran relacionarla, si no con la Gürtel, sí con la Púnica, que es su franquicia, ha habido muchas ruedas de prensa, muchas televisiones, radios, entrevistas. Es para agotar a cualquiera. Igual que sucede con los periodistas, cuando la noticia es el propio político, malo.

sábado, 25 de marzo de 2017

Eppur si Murcia

Murcia es una comunidad autónoma uniprovincial. Como La Rioja, Cantabria, Baleares, Asturias, Navarra (foral) o Madrid. Habitualmente se oye hablar poco de ella, salvo por ser patria de algunos de los más pintorescos políticos del PP, como Trillo Pujalte o el inimitable Zaplana todos ellos hombres de moral fenicia. Pero, cuando se oye, se descubre una realidad política tan abigarrada, compleja y veloz como en el resto del país. Murcia es reciamente española.

Se imputa a su presidente, Pedro Antonio Sánchez (PAS) un supuesto delito en uno de esos casos de nombres habitualmente metafóricos, el caso Auditorio, aunque podría ser el caso "picaporte" o "México Lindo"; los hay ya de todo tipo en este partido de apandadores. C's, intransigente con la corrupción, le da tres días para dimitir. Sánchez no dimite y C's anuncia su posible apoyo a una moción de censura "técnica", esto es, limitada en mandato a convocar elecciones. Empujado por Podemos, el PSOE presenta una moción de censura, lo que indica denodado esfuerzo pues el personal pensaba que se le había olvidado cómo se hace eso de oponerse. El PP, siempre en su lucha sin cuartel contra la corrupción, al no poder evitar la moción, pide que se aplace por si PAS, al final fuera desimputado. Y algún barrunto quizá tenga de algo así porque ayer mismo estaba el juez que investiga al presidente murciano del PP de cañas con los miembros de la cúpula de ese mismo PP lo que, como entiende todo el mundo, es algo perfectamente fortuito. No parece así extemporáneo que el expresidente de este imputado partido en el que militan imputados lo abandone acusando a Rajoy de "inacción ante la corrupción". Prudente en su juicio el dimisionario porque Rajoy no se limita a no hacer sino que obstaculiza en lo que puede y hasta pareciera que encubra a los imputados. La moción cuenta con ser admitida a trámite el lunes por la mesa de la cámara y debatida unos días después. El presidente propuesto, González Tovar, PSOE, gobernaría en coalición con Podemos, 19 escaños contra los 22 del PP y los eventuales 4 de C's. Un primer e incierto intento de unidad de la izquierda, algo esquinado si bien prometedor. Pero la clave de que todo este episodio murciano vaya en un sentido o en otro está en C's, un partido con un sentido digamos móvil de los compromisos públicos. La mesa de la cámara está compuesta por 2 miembros del PP, uno de PSOE, otro de Podemos y otro de C's. El voto decisivo es el de C's. Este finde promete ser tormentoso en Murcia. Pero el martes puede amanecer en calma chicha y con PAS felizmente al mando, en tanto espera que lo absuelvan las urnas que en España sirven para todo excepto para que la gente vote en Cataluña.

domingo, 19 de marzo de 2017

Lo penal como acicate

La noticia es apabullante: Pedro Antonio Sánchez, imputado por corrupción, reelegido como líder del PP de Murcia y por el 96% de los votos válidos en su congreso. Es realmente extraordinario. Pocas veces superado, supongo. El hombre es un misterio. "Hay muchas cosas terribles en el mundo", dice Sófocles, "pero la más terrible es el hombre", ese hombre que, según Protágoras, es la medida de todas las cosas. Una medida terrible, un misterio. Por eso el reto eterno que viene de Delfos, "conócete a ti mismo." El hombre no puede conocerse a sí mismo porque, cada vez que lo intenta, ya no es él mismo. 

Si tal sucede con el hombre como individuo, ¿qué pasa con él en grupo, que es un agregado de "cosas terribles"? Las decisiones colectivas son objeto de desvelos y afanes de varias ciencias sociales que solo pueden llegar a la conclusión de que esas decisiones son imprevisibles e inexplicables. Nadie daba un ochavo por Donald Trump al comienzo de la carrera presidencial. Nadie creía que el Brexit iba a salir. La eficacia de las decisiones colectivas se mide por su número, no por su racionalidad. Entre otras cosas porque el número lo entiende todo el mundo, pero lo de la racionalidad es más difícil.

El 96% de apoyo es una  mayoría abrumadora, búlgara, suele decirse, de cuando Bulgaria era tan comunista que ponía en común hasta el voto. Pero ¿es racional? Casi 900 personas han dado su confianza a otra imputada en un proceso penal por los supuestos delitos de malversación y prevaricación. De ser racional esta decisión (entendiendo por racional el propio interés de cada cual) hay que entender que los votos implican algún tipo de complicidad. Dado que son votos de un partido que, a su vez, está imputado en otro proceso penal, la decisión parece, en efecto, muy congruente y racional. 

Lo interesante sería saber qué porcentaje de voto popular obtendría Sánchez en unas elecciones autonómicas. Ejemplos pasados de Valencia dan una pista. Si saliera reelegido sí que la decisión colectiva tendría dífícil demostrar su racionalidad. Porque obligaría a indagar en factores primitivos, colectivos como lo son las decisiones de los rebaños. Y a eso hay que negarse. 

jueves, 16 de marzo de 2017

El ocaso de la lideresa

Este pantano de corrupción en que chapotea Esperanza Aguirre desde que saltara la Gürtel no impide reconocer que su dura lucha por hurtar el cuerpo y salir de todos los trances, apareciendo siempre en lugar políticamente visible, tiene cierta grandeza. Recuerda lejanamente a Gloria Swanson en Sunset Boulevard, queriendo mantenerse a toda costa en las candilejas. El Joe Gillis de la película, interpretado por William Holden es aquí Francisco Granados. Falta a Aguirre aquella fortaleza de Max von Mayerling, dispuesto a protegerla. Por eso ahora va de tribulación en tribulación y su acreditado desparpajo ya no le da para mucho. Las recientes revelaciones sobre la financiación ilegal de su partido, la caja B, la fundación Fundescam, la han dejado literalmente planchada. Y cuantos más platós visita dando explicaciones más en evidencia queda.

Ahora reclaman su presencia en el proceso de la Púnica, dentro de la estrategia de Granados. Quiere este gozar de algún tipo de beneficio penitenciario, al igual que su socio Marjaliza que está en libertad por colaborar con la justicia. Él ambiciona lo mismo y para ello quiere valerse de Esperanza Aguirre, su antigua jefa directa y de la que él era mano derecha. Quiere probar la verdad evangélica de que la mano derecha de Aguirre no sabía lo que hacía la izquierda y que la única que lo sabía todo era la propietaria de las dos manos. Ella era, por lo que viene a decir Granados, conocedora y amparadora de las fechorías que injustamente (a su juicio) se le atribuyen.

Ignoro si las pruebas o indicios aducidos son suficientes para pedir la declaración de Aguirre, pero está claro que su estrella se ha apagado. Lo que le queda, todo lo más, es un calvario.

sábado, 11 de marzo de 2017

Rol de patriotas

Son gente de abolengo y alcurnia, gente exquisita. Son nobles, ricos, poderosos. Poseen títulos, tierras, fábricas, empresas. Muchos de ellos han dado y dan lecciones en público de amor a España. Algunos habrán arengado a las tropas sobre lo bello que es sacrificar la vida por la patria. Otros presiden asociaciones caritativas en pro de los menesterosos, que también son hijos de Dios y españoles, nada menos. 

Todos ellos se desviven en el servicio a España. Están en el rol de patriotas que contienen los llamados papeles de la Castellana: los nombres de quienes se aprovecharon de la innoble amnistía fiscal de Montoro en 2012 por la que pudieron repatriar  sus fortunas ocultas en el extranjero, pagando una ridícula cantidad del 0,1 % de lo defraudado o algo así. Acerca de lo que esta lista significa, léase el artículo de hoy de Ignacio Escolar en Público, El filtrador de los Papeles de la Castellana merece una medalla, no la cárcel, y es que la policía, en lugar de detener a los presuntos delincuentes gordos (por otro lado patrióticamente amnistiados), ha detenido al presunto delincuente flaco, al filtrador de los papeles, que dice haber actuado por el bien común. 

Cosa evidente. Pero no para todos. Para los que mandan, el bien común no coincide con su Patria. Esta está en Suiza, en las Bahamas, en Panamá, en Trinidad y Tobago. En cualquier (lucrativa) parte que no sea este terruño lleno de desagradecidos y descerebrados que se creen que la ley es igual para todos y que quien defrauda debe ser castigado y no amnistiado. Pringaos que piensan y filtran papeles jugándose la cárcel. Enemigos de España. 

La amnistía de Montoro fue y es innoble porque, sobre perdonar el delito y dejarlo impune, se hizo por necesidad, no por justicia o conveniencia. En 2012 ya andaba por el mundo la  lista Falciani con los nombres de 130.000 posibles defraudadores al fisco en sus países, con cuenta en la sucursal suiza del banco británico HSBC. Y entre esos 130.000 habría muchos patriotas españoles o, según se mire, puros sinvergüenzas y ladrones. Era cuestión de tiempo que, saliendo los nombres a la luz, fueran denunciados, procesados y condenados... quizá a devolver lo defraudado, quién sabe si con una multa. Con la amnistía se evitaba ese horrible peligro: el dinerito defraudado repatriado (pues a fuer de patriotas llegan ya a repatriotas) a un coste mínimo y, venga, a seguir haciendo negocios, dando lecciones de amor a España, besando su bandera y leyendo El Marca

Sobre la Gürtel, la Púnica, los EREs andaluces, el caso Palau (pues la corrupción española es tan plurinacional como el país que esquilma) se alza esta corona resplandeciente de ilustres personalidades que van desde la familia real a las damas pías, pasando por los apandadores de las privatizaciones. La élite actual, que prosigue la patriótica labor de defraudar de la élite franquista y la de la IIª Restauración. Están muy por encima de banderías e ideologías, pero no de religiones, pues todos son fervorosos católicos de misa y olla, sobre todo olla de oro. Están por encima de los partidos, faltaría más, compuestos por correveidiles que generalmente meten la pata. 

Esta es la nación más antigua del mundo, según Rajoy que, como siempre, no sabe de lo que habla. Y, por cierto tampoco de lo que escucha. Ayer protagonizó otro de esos ridiculos en él acostumbrados, cuando un periodista británico le preguntó en rueda de prensa en Bruselas si podía hacerle una pregunta en inglés, a lo que el políglota respondió "Bueno, no, hombre" y pasó al siguiente. Para la próxima dígaselo en inglés: "Well, no, man". Parece difícil, lo sé, pero no lo es.

La gran nación está gobernada, como si de un cortijo se tratara, por el PP respaldado por sus ocho millones de votos. En España hay 34 millones de electores y esos ocho millones representan el 23% del electorado. No llegan ni a la cuarta parte. Votantes efectivos la última vez, 24 millones, y los ocho representan el 33,3%, o sea, la tercera parte de los votantes. Pero gobierna casi como si tuviera la mayoría absoluta de su Xª legislatura. Con sabia y prudente ayuda del PSOE, desde luego. Haciéndose el hara-kiri, el PSOE aseguró que este sistema corrupto de la cabeza a los pies no estallara en unas terceras elecciones. Y ahora, sus militantes, un puñado de izquierdistas, no quieren reconocérselo. Pero de esto hablaremos en otro momento.

Aquí lo esencial es preguntarse por qué España puede estar (des)gobernada por un partido corrupto con el 33,3% de los votos emitidos, que toma medidas radicales, muchas de ellas irreversibles y Cataluña no puede estarlo por una mayoría parlamentaria absoluta que representa el 47,74% de los votos emitidos en las últimas elecciones.

Lo que está claro es que la base de legitimidad del Estado y el gobierno españoles frente al independentismo catalán es inexistente. Quizá por eso comienzan a oírse voces que piden la aplicación del estado de excepción en Cataluña.

Para variar.

viernes, 10 de marzo de 2017

Lecciones de corrupción

Los analistas políticos tienen un motivo más de agravio con el PP y su jefe, Rajoy, pues los están dejando sin trabajo, que pasa a los cronistas de tribunales. La política en España hace años que se ventila en procesos judiciales de todo tipo. Ahora se añaden los juicios políticos contra el independentismo catalán para echar más picante al guiso. El Parlamento no cuenta y el gobierno tampoco y, cuando cuenta, es por otro punto de escándalo, como el reciente decreto aprobado por el Consejo de Ministros presidido por Rajoy y en el que eliminaban unos cuantos registros de la propiedad de España, entre ellos el de Santa Pola II, el directo competidor de Rajoy. ¿Política? Todo lo que tenga de política el juzgado de guardia.

El último giro judicial de la Púnica que enlaza con la Gürtel muestra que el gobierno de la Comunidad de Madrid era un lodazal de corrupción desde el primer momento. Y ahí está Esperanza Aguirre diciendo ser la primera víctima de la corrupción. La que aseguraba haber destapado la Gürtel. La que dice cualquier cosa con su habitual altanería e impaciencia, como si presidir durante años un gobierno corrupto hubiera sido un castigo y no una decisión suya que renovaba con campañas electorales financiadas ilegalmente. Es pasmoso que alguien con ese historial (o es tonta o es corrupta o ambas cosas a la vez) ose salir a los medios regañando a todo el mundo, perdonando la vida a los demás y muy ofendida de que se ponga en cuestión su integridad. De su eficacia ya no habla. 

Es un comportamiento colectivo de la asociación de presuntos malhechores a la que llaman partido político: dar lecciones de lo contrario de lo que ellos practican. Cospedal pone en guardia ante las intenciones totalitarias de Podemos en relación a los medios. Eso lo dice desde la altura moral que proporciona haber tenido a Nacho Villa de jefe de televisión de Castilla La Mancha durante cuatro años. 

Rajoy quiere boicotear a toda costa la comisión de investigación sobre la caja B del PP (esa que no constaba, ni consta ni constará a Aguirre) y amenaza con otra para investigar la financiación de todos los partidos en el Senado, en donde tiene la mayoría absoluta que le falta en el Congreso. Al margen de otras cuestiones, ¿no es obvio que tratar de impedir una comisión de investigación sobre la caja B del PP equivale a reconocer su existencia? La caja B con la que se han financiado elecciones fraudulentas, pagado sobresueldos a los dirigentes de la asociación, con Rajoy a la cabeza, y perpetrado quién sabe cuantas fechorías más. No importa: ellos saben como nadie que es mejor no remover el pasado. Y así lo dicen. 

Lo que parece haber sucedido es que esta asociación, fundada por un exministro de Franco y llena de franquistas reciclados o sin reciclar, viéndose con mayoría absoluta ya en época de Aznar II y, por supuesto, en la de Rajoy I, se lanzó de lleno a su destino en lo universqal: robar. Pero olvidó algo: en tiempos de Franco se robaba impunemente porque no había prensa. Aquí el caso es distinto y, aunque a trompicones y con unos medios comprados y/o amordazados, los delitos del poder salen a la luz y, aunque a trompicones y con muchos palos en las ruedas, la justicia avanza. Así que no es descartable que en un futuro cercano Rajoy sea llamado a declarar en el proceso de los papeles de Bárcenas, en los que figura como receptor de cuantiosos sobresueldos durante largos años. 

En todo caso, este es el gobierno que debe gestionar la mayor crisis constitucional de España desde la Transición. Quizá desde antes.


jueves, 9 de marzo de 2017

Hay que ilegalizar a esta banda de ladrones

Y proceder judicialmente contra su responsable, Mariano Rajoy, presidente del gobierno, que, al parecer, estuvo años cobrando sobresueldos con cargo a esa caja B del partido a donde iban a parar las mordidas, se dejó pagar viajes y trajes por la Gürtel y tiene a su padre dependiente a cargo del erario mientras niega las ayudas a los demás dependientes. O sea, un personaje inmoral y puede que presunto delincuente al frente del gobierno desde hace más de cinco años.

Un quinquenio que corona la etapa de mayor corrupción de la historia de España desde la Transición. Porque, al parecer, no era solamente Rajoy quien cobraba los sobresueldos, sino una nutrida representación de cargos y dirigentes del partido que se repartían así entre ellos una cantidad importante de los caudales que los empresarios pagaban a cambio de contratas públicas y con el objetivo último de financiar ilegalmente el PP. Una orgía de dinero sucio que se canalizaba por diversas vías, por ejemplo, la Fundación FUNDESCAM, juguete preferido de Esperanza Aguirre y el presidiario Díaz Ferrán, gran amigo suyo. Esa financiación ilegal servía para los sobresueldos, para pagar las campañas electorales del PP (cuyos resultados debieran anularse por haberse obtenido con trampas, con tongo) y, sin duda, también para comprar voluntades en los medios y hasta los mismos medios.

Y así, gracias a la mayoría absoluta del PP en la Xª legislatura, la injerencia permanente en la administración de justicia y el control de los medios, España se ha convertido en el país de la corrupción, mientras la gente pasa necesidades, o no tiene para comer y los niños van a clase en barracones.

Varios jueces consideran el PP como una presunta asociación para delinquir. Con las nuevas revelaciones en sede judicial quizá pueda empezar a considerársele como un ejemplo de delincuencia organizada. Un partido sin ideología oficial (porque el neofranquismo no puede confesarse en público) cuyo único objetivo es conseguir el poder para saquear el erario, malversar, malvender lo público a los amigos del sector privado esgrimiendo filosofías neoliberales mientras captura el Estado y lo esquilma.

Hay que recordar a Aznar afirmando en 2010 que el PP era incompatible con la corrupción. Calíbrese la sinceridad del amigo: Rodrigo Rato había sido ministro de Hacienda y luego vicepresidente del gobierno con él y ya por entonces, según parece, era un corrupto. También merece la pena recordar a Mariano Rajoy en 2009 rodeado de la plana mayor del PP, en la que ya había varios corruptos, afirmando muy serio que la Gürtel no era una trama del PP sino una trama contra el PP. Así, con todo el morro.

Y ahí sigue de presidente del gobierno, gracias al PSOE, por cierto. Gobernando como si todavía tuviera mayoría absoluta y haciendo lo que le da la gana. Ya veremos qué pasa con esa comisión de investigación en el Congreso que no les ha quedado más remedio que exigir a los partidos de la oposición, PSOE, Podemos, C's. 

Los nuevos datos vinculan la Gürtel con la Púnica, eliminan la prescripción de muchos presuntos delitos al establecer su continuidad entre 2004 y 2011, dibujan una actividad delictiva permanente, especialmente en la Comunidad Autónoma de Aguirre/González y en el pináculo de todo ello, como responsable político, sitúan a Mariano Rajoy. 

Es insólito que este hombre sea presidente del gobierno.  


viernes, 3 de marzo de 2017

Un gobierno bajo sospecha

La costumbre democrática, desconocida en España, de dimitir ante las irregularidades cometidas, tiene la ventaja de ahorrar a los países la vergüenza de estar gobernados por gente que gasta más tiempo en las estrategias procesales en su propio provecho que en las políticas en provecho de la comunidad. Aquí no dimite nadie. El resultado es un gobierno al que ahora se le abre un segundo frente judicial a través de la caja B de Bárcenas. Una situación en que no es descabellado que alguna parte pida la comparecencia de Mariano Rajoy. Ya ha sucedido, pero sin resultado de momento.

De aquí puede salir cualquier cosa. Correa tiene ya una condena de 13 años y si no acorta lo que se le viene encima, van a darle las uvas del siglo en la trena. La cuestión es quién cae si Correa habla. 

Este clima general de cuentas judiciales por el gran latrocinio perpetrado en el país en los últimos años abarca todas las instituciones, estamentos y partidos. La historia de los procesos Noos, Gürtel, Púnica, etc., etc., es la historia de la corrupción en España. La corrupción, el privilegio, la impunidad, la injusticia. Este gobierno, el reino del clientelismo más desaforado, es seguidor de los anteriores de su partido que entiende el Estado como un cortijo con el que hace lo que quiere. 

Los tribunales, por otro lado, están empeñados en una batalla politica (ellos dicen que jurídica) en contra del independentismo catalán. Lo hacen instigados por este gobierno en el tiempo que le queda después de comparecer ante los otros tribunales por presuntos delitos comunes. 

viernes, 24 de febrero de 2017

Estado de corrupción

La portada de El País es monopolio de la sección de tribunales. La política española es de tribunales. El ramillete expuesto trae tres de los cuatro asuntos escandalosos. El cuarto pertenece al ámbito que el periódico suele censurar y prefiere ocultar: Cataluña. Vayamos por partes, incluida la ausente catalana:

Los ladrones de guante blanco y tarjetas negras. Una metáfora del proceso por el que la clase política en su conjunto (los tres partidos estatales, los sindicatos y la patronal) saqueó durante años Caja Madrid, Bankia y la condujo al desastre con enorme quebranto público. Cincuenta y tantos o sesenta y tantos mendas que pillaban una pasta para todo tipo de caprichos a cuenta de los impositores a los que, por otro lado, al parecer, se estafaba mediante las llamadas "preferentes" y, en último término, los contribuyentes. De estos "tarjetistas", Blesa y Rato so los cabecillas. No sé gran cosa de Blesa salvo que fue compañero de pupitre de Aznar, lo cual es suficiente para que no extrañe viéndolo de safari, con trofeos de caza mayor, muy orgulloso, como si fuera Teddy Roosevelt. De Rato, ex-ministro de Economía, que estuvo a punto de ser presidente del gobierno mientras hacía chanchullos con (contra) Hacienda, sé decir que le viene de casta, porque ya su padre, banquero, estuvo en la cárcel en tiempos de Franco y no por política. Y para que Franco metiera a un banquero en la cárcel tuvo que ser gorda la del banquero.

El cuñadísimo En España siempre hay un cuñadísimo. En tiempos de Franco, Ramón Serrano Suñer, casado con una hermana de Carmen Polo de Franco. En los actuales, Urdangarin. Es continuidad, sin duda, pero hay sus diferencias. Serrano Suñer era un figurín fascista, admiraba a los nazis y se vestía como ellos siempre que podía. Tenía cuentas personales pendientes con los republicanos y persiguió a los exilidos en Francia, haciéndolos detener y traer a España, a la tortura y la muerte. Era un tipo siniestro, malvado, pro no era tonto. Este sí, aunque no menos malvado. Un vividor, lo que antes se llamaba un play boy, que se ha puesto a hacer lo que sin duda veía que estaba haciéndose. Debió llegar a creerse eso que los medios repiten hoy como loros de que todos somos iguales ante la ley. Y se equivocó. Por ser miembro de la Casa Real, creyó ser también de sangre real y estar cubierto por el manto de la inviolabilidad. Y no fue así, sino lo que reza la famosa consigna de Rebelión en la granja: "todos los animales son iguales, pero unos son más iguales que otros". Esa desigualdad es la que media entre la absolución de la infanta (esa sí, de sangre real) y los seis años que han caído a su cónyuge. Una pena mínima, casi simbólica, para quien ha estado lucrándose con el dinero de los contribuyentes y por medios tan odiosos como instrumentalizar una organización benéfica de niños discapacitados. Recuerda en su miseria de cuñadísimo a aquel otro personaje, muy parecido a este, aunque menos afortunado en lo físico, Roldán, que llegó a apropiarse de los fondos de un colegio de huérfanos de la Guardia Civil.

El fiscal del príncipe. El escandalazo de la fiscalía ha sido un terremoto. Un relevo masivo para poner el ministerio fiscal al servicio del ministro de Justicia y del gobierno, de los que recibe las órdenes al dictado. Todo un espectáculo que estalló en Murcia con un fiscal denunciando presiones políticas y una presunta injerencia del poder político para que no se impute al presidente de la Comunidad. Preguntado al respecto Rajoy ha respondido la habitual sinsorgada de que a él las decisiones del Fiscal General siempre le parecerán bien. Justo en ese momento, la jueza Alaya denunciaba que hay una justicia para los poderosos y otra para los que no lo son, que hay presiones políticas sobre la judicatura, una interferencia continua y un continuo ataque a la independencia del poder judicial, lo cual es evidente.

Donec Perficiam. Y más evidente aun en Cataluña, en donde se ha dado el cuarto escándalo de la jornada que El País ha preferido ignorar. La fiscalía del TSJC ha comunicado su querella a la mesa del Parlamento catalan por desobediencia, por haber votado la convocatoria del referéndum. En el caso de la presidenta, Carme Forcadell, se le abre un segundo procedimiento. Tan político como el primero. Más, incluso, porque, en esta ocasión, el fiscal excluye de la acusación al vocal Juan Jose Nuet que votó con el conjunto de la mesa, presumiendo que no lo hizo con la misma intención que los otros tres miembros. Es decir, el fiscal acusa por la intención. Nuet ha tenido la lealtad de advertir que él debe estar comprendido en esa querella porque lo es por la votación de la mesa y no por si cada uno de los miembros es o dejar de ser una cosa. Sí, eso es lo correcto. Pero la fiscalía lo ha excluido y lo ha hecho aduciendo la razón que aduce. Con lo cual, ella misma, la fiscalía, ha convertido el proceso en un proceso político contra el independentismo.

Y así, el Estado no va a ninguna parte.

jueves, 23 de febrero de 2017

La corrupción como forma de gobierno

Que España es uno de los paises más corruptos de Europa y uno bastante corrupto en el mundo no lo dice Palinuro. Lo dice Transparency International, una organización internacional dedicada al estudio de la corrupción que en su informe de 2016 situaba a España en el lugar 41 de un conjunto de 194 países. No estamos descubriendo nada.

Es una opinión compartida por la opinión pública. Según el último barómetro del CIS, la población considera la corrupción el segundo problema después del paro. Así es para más del 17% de los encuestados. Al desglosar los baremos se descubre que hay diferencias notables: los votantes del PP no son tan sensibles a la corrupción como los de los otros partidos. Lógico, normal, teniendo en cuenta que el partido del gobierno (ese que, según Aznar, era "incompatible con la corrupción") es tan corrupto que parece una maquinaria de delincuencia organizada para expoliar el país. Algunos jueces lo consideran una asociación con ánimo de delinquir y por eso lo tienen sentado en el banquillo. En realidad, esta atmófera general y atosigante de corrupción sin límites viene propiciada por el partido del gobierno y el gobierno mismo. La corrupción es hoy la forma de gobierno de España. Y lo es desde el primer gobierno de Aznar. Pero, desde el triunfo electoral de la derecha por mayoría absoluta en noviembre de 2011, se ha extendido a todas las instituciones del Estado.

El Parlamento fue sistemáticamente ignorado por el gobierno del PP con su mayoría absoluta. El país se regía autoritariamente por decreto-ley. El Tribunal Constitucional está sometido a los dictados del gobierno desde el momento en que el último presidente y el que puede serlo a continuación, son militantes del PP. La intervención del gobierno en la administración de justicia es permanente y no solo por sus habituales martingalas para obstruir la acción de la justicia, sino empleándose directamente a fondo a través del ministerio fiscal u otros medios, para conseguir su fin que normalmente es proteger a los ladrones y delincuentes si son de su partido. El uso de la fiscalía para impulsar los procesos políticos contra los independentistas es tan escandaloso como el que se ha hecho en Murcia para tratar de salvar al presidente de la región, por supuesto, del PP.

El caso más patente de la corrupción hoy mismo es el del proceso Noos. A los ojos de todo el mundo, la justicia ha favorecido a los delincuentes o presuntos delincuentes, que prácticamente se han ido de rositas. La hermana del Rey simulando una estupidez casi catatónica (otra burla a la justicia) y su marido por ser quien es, a pesar de haber apandado millones de dinero público. Entre tanto, y para que la gente tenga idea clara de una justicia al servicio de los poderosos, le han caido tres años y medio a un rapero por una canción.

Por supuesto, todos los aparatos de propaganda del gobierno y la derecha, los medios y los publicistas, han coincidido en entender la sentencia del caso Noos como una muestra de la independencia de la justicia y de la igualdad de todos ante ella cuando es patente que es al revés. Tiene que ver con el hecho de que los medios en muy buena medida (siempre hay excepciones) son tan corruptos como el resto de las instituciones en el sentido de que ostentan el record de ser los menos creíbles de Europa y unos de los menos creíbles del mundo. Y tampoco lo dice Palinuro, sino un estudio del año pasado de la Universidad de Oxford.

A una pregunta parlamentaria de Pablo Iglesias en la que se relacionaban algunos casos de corrupción, el preguntado, Mariano Rajoy, contestaba en su habitual tono de cuchufleta que cree muy gracioso que "menos mal que no es usted Robespierre porque tendríamos un problema". No, Iglesias no es Robespierre, pero el país tiene un problema de corrupción y lo tiene el PP y lo tiene muy especialmente el señor Rajoy. ¿Cómo no va a tener un problema de corrupción un país cuyo presidente del gobierno -el que se supone debiera dar ejemplo- está bajo sospecha de haber cobrado sobresueldos procedente de una ilegal caja B? ¿Cuál es la diferencia entre estos cobros -en los que también mojaban muchos dirigentes del PP- y las comisiones, pastuquis y mordidas que han salido a la luz en los procesos en curso y los que vendrán? ¿Cómo no si ese mismo presidente lleva años avalando y apoyando a cuanto dirigente de su partido se ha visto acusado y/o condenado por corrupción, a Matas, Fabra, Mato, Bárcenas, Camps, Barberá y ahora ese tal Sánchez de Murcia?

El problema es que, con un personaje corrupto al frente de un gobierno corrupto, el resultado solo puede ser el que es: uno de los países más corruptos de Europa. Y eso, además, gracias a la abstención del PSOE, único responsable de que se prolongue esta insufrible situación.

domingo, 19 de febrero de 2017

Eso de la igualdad. Apostilla al caso Noos

Alguna perspicaz lectora calificó mi post de ayer (Allá van leyes do quieren reyes) de "benévolo" con la sentencia. Mi intención no era serlo y tampoco ser "malévolo" sino simplemente realista y distanciado. Excluí todo pronunciamiento sobre el contenido porque doctores tiene la Iglesia que ya dictaminarán. Me limité a considerarla una sentencia política no porque su intención fuera esa, sino porque esa ha sido la consecuencia o los resultados. Es absurdo decir que una sentencia que absuelve a una infanta real y condena a su marido no es política en cuanto a sus consecuencias.

Y no solamente es política. La levedad de las penas ha suscitado un sentimiento generalizado de injusticia por mor de la desigualdad de trato que evidencia. De inmediato han abierto fuego todas las baterías ideológicas dinásticas (los políticos, incluidos los socialistas, los medios, los comentaristas) afirmando que la sentencia prueba incontestablemente a) la independencia de la judicatura; b) la igualdad de todos ante la justicia.

No hablaremos aquí de la independencia de la judicatura porque ya habla ella sola. Hablamos de la consigna de la igualdad de todos ante la justicia. Es una mentira que tiene raíces muy largas y por eso omití su relato en el post de ayer. La sentencia no es en sí misma prueba de la desigualdad ante la justicia. Es la consagración judicial de una desigualdad que nace con sus titulares y los acompaña toda su vida. Es la radical desigualdad de oportunidades por motivo del nacimiento. Si Cristina de Borbón no fuera infanta, su destino hubiera sido muy otro, no hubiera tenido un puesto directivo en una institución de crédito ni su comparecenccia judicial hubiera pasado por los avatares por los que ha pasado. Igualmente, si Urdangarin no fuera yerno del rey, no habría tenido acceso a los medios y relaciones que posibilitaron sus estafas. Hasta entre los delincuentes hay clases. Cuántos butroneros darían una fortuna por poder delinquir en las altas esferas entre banquete y banquete.

La sentencia no puede demostrar la igualdad de todos ante la justicia (que, recuérdese, es algo más que la ley escrita porque incorpora la equidad), porque no es verdad. Los justiciables son desiguales cuando entran en el templo de la justicia y salen como entraron o más desiguales.

Dicho lo cual, la declaración de Roca Junyent es de risa. El juicio paralelo o la sentencia paralela, vienen ahora. Y con razón. Lea el señor Roca los comentarios de las feministas sobre la infanta. A lo mejor entiende por qué fue fácil defenderla.