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viernes, 26 de mayo de 2017

Populismo 2.0

Por otro nombre, Estado no confesional. Tiene mérito porque la decisión no es de Kichi solo sino del consistorio prácticamente al pleno en respuesta a un sentir de miles de ciudadanos de cofradías, hermandades o fieles particulares. Con el voto a favor de concejales del partido de Kichi y la abstención de otros. 

El propósito de separar lo celestial de lo terrenal no ha prosperado. Sugiero a los amargados liberales, laicistas y tibios de convicción que interpreten el acto en clave progresista ya que, de todas formas, no pueden oponerse a eso que se llama la sana devoción popular. ¿Cómo? Como siempre, inventándoselo. Por ejemplo, pueden decir que, en realidad, esa medalla de la ciudad de Cádiz incorpora también La Pepa. El liberalismo doceañista siempre fue muy beato y encontrándose ahora sobre el pecho de la patrona de la ciudad se sentirá recompensado.

Parece que Kichi, aplicando la política de separación, con algún fallo, por cuanto se ve, practica los cultos callejeros procesionales y viste de nazareno. También aquí, sin embargo, plantea contradicciones pues concurre a título personal y a rostro descubierto, como corresponde a los representantes de las izquierdas. Un antisistema paradójico porque, al parecer, es uso que los nazarenos lleven el rostro oculto con el gato para mantener el anonimato.

El genio de la raza.

sábado, 15 de abril de 2017

El macizo de la raza

Continuación del post de ayer, Nacionalcatolicismo. La semana santa podría llamarse la semana española porque es en ella cuando la esencia de la raza se manifiesta en todo su esplendor. Ahí está el poder político, del ganchete con el militar, participando en una ceremonia religiosa de mucha fama, la procesión del Cristo de la buena muerte. Lo de menos es que este paso sea portado por legionarios, aunque es lo que más se comenta. Por si no lo fuera suficientemente, alguien tuvo la peregrina idea de que esos mismos legionarios fueran a cantar su himno (el que glorifica a la muerte) a los niños del pabellón de oncología en un hospital de Málaga. Venían, además a acercarles el Cristo de la buena muerte.

Lo de más es el nombrecito del paso, el Cristo de la buena muerte, obviamente un deseo salido de lo más profundo de los terrores de la muerte. Los terrores del catolicismo, inventor de eso de la condenacion eterna. Un paso que condensa el espíritu de la raza: el Cristo de la buena muerte portado por los novios de la muerte. Las postrimerías en andas de una milicia especial que se llamó en su origen "tercio de extranjeros", a imitación de la legión extranjera francesa.

Estas fechas de congoja y aflicción que las autoridades civiles, militares y religiosas católicas imponen a la población general conviven hace años con la frívola tendencia de la gente a largarse a las playas a torrarse al sol. Una dualidad que permitía luego admoniciones eclesiásticas sobre la liviandad de las costumbres y el abandono de los deberes. Pero ahora les ha salido un temible competidor con internet, las redes y la multiplicación de imágenes, mensajes, memes. Un ejemplo de contestación avasallador que reproduce las noticias con comentario libre.

Muy buena idea la de El Plural de hacer un seguimiento de los tuits de un tuitero famoso, @diostuitero con un Cristo con gafas de sol en el perfil y que suele despedirse con un "Mi paz o dejo, mi paz os doy. Seguid rezando que yo me voy". Merece la pena ver los tuits que recopila El Plural porque, además, contienen imágenes francamente divertidas.

Las redes son temibles. Twitter es un equivalente a los confidenciales, pero abierto a todos. Determina lo que es noticia y lo impone en los medios, mucho más lentos, espesos y doctrinarios. Twitter es la vida que sale al paso de los pasos y los ridiculiza y los expone en su ridiculez. Porque el punto central de la esencia nacionalcatólica española es la España negra.

Las irreverencias de Twitter e internet en general (ámbitos llenos de descreídos y de elegetebés) forman también parte del macizo de la raza, la que recurre al sarcasmo, la burla, la mofa porque no puede hacer otra cosa.

La parte del humor negro.

viernes, 14 de abril de 2017

Nacionalcatolicismo

Ahí está, por insólito que parezca para un Estado no confesional a tenor del artículo 16,3 de la CE, que reza por una parte: Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Pero si el Estado renuncia a su confesión, su brazo armado, el ejército, que tiene, entre otras funciones, la de defender su "integridad territorial", según el art. 8, hace gala de ella y decreta luto por la muerte de su dios.

Es asombroso pero si se recuerda la continuación del citado 16,3, se entienden algunas cosas:Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones. Se entienden a tavés de la habitual marrullería para colar el privilegio de la Iglesia Católica. Parece asombroso, desde luego, que el Estado se involucre a través de sus fuerzas armadas en la celebración de una leyenda religiosa de hace 2000 años que se da como un hecho fehaciente y, por razón de la fe religiosa, actual, como si se tratara de una muerte producida ayer. Pero está dentro de lo interpretable del citado artículo. ¿Qué mejor cooperación con la Iglesia Católica que participar en sus lutos?

Además, esto de andar de pasión forma parte de las creencias populares, las de la raíz tradicional en la cultura de nuestro pueblo. Como la tauromaquia, que también arranca por estas fechas y tanto nos distingue entre las naciones civilizadas del planeta.

España es católica igual que la gallina es ovípara, por naturaleza. Tengo oído al devoto ex-ministro del Interior, que quería imponer una regla trapense a la sociedad, que si España dejare de ser católica, dejaría de ser España. No es nuevo. Es una concepción muy arraigada en la derecha de siempre. El catolicismo es consubstancial a España. Está presente en la vida pública, los fastos de Estado, los medios públicos de comunicación, las políticas públicas de la administración, sobre todo en educación. La Iglesia Católica es un Estado dentro del Estado y por eso este rinde a su jefe honras fúnebres de Estado.

La ministra de Defensa de este país del siglo XXI, Cospedal, traslada al ámbito público sus convicciones religiosas. La naturaleza de estas es bien visible porque ella hace público lucimiento siempre que puede. La idea de que la confesión religiosa es un asunto privado de cada cual y no parece razonable exhibirla con todos los títulos del mando y el poder públicos ni se le pasa por la cabeza. Con lo retrechera y elegante que va ella con su peineta y su mantilla portando el cirio en la procesión de su tierra. Ella y todas las autoridades civiles, religiosas y militares, y las cofradías y hermandades, los ciudadanos pudientes, la buena sociedad y los pasos, con la rica imaginería popular, los penitentes, los nazarenos, los encapuchados, todo ello animado con música de banda militar de redobles fúnebres. 

Es frecuente escuchar el lamento (muy discutido entre historiadores) de que en España no hubo revolución burguesa. Es verdad, no la hubo, pero porque antes no había habido tampoco reforma. Al contrario, hubo contrarreforma. Y ahí seguimos.

En Trento.

martes, 11 de abril de 2017

La edad de la razón

Los tuits los carga el diablo. Este se entretiene llamando por el móvil a sus relaciones, dejando detrás el número satánico. Esta vez le ha tocado al de Hazte Oír. Fue necesario que el diablo en persona se hiciera presente para que el personal tenga barruntos de que esos del autobús del pene y la vulva no andan bien de la cabeza. Lo de la "extorsión" es un indicio de que, además de un complejo de Edipo puede haber otro de Fausto. 

Desde luego, bien de la cabeza no andan. Lo verdaderamente irritante de la leyenda del autobús a mi entender, no es la incitación al odio, sino la oscura pulsión fetichista que destila. Bastaba con decir que los niños son niños y las niñas, niñas que, a los efectos buscados de revelar el supuesto engaño, es lo mismo.

Pero tampoco es cosa de escandalizarse por una tan evidente prueba de enajenación. En el país hay muchas otras que no solamente no suscitan escándalo sino que son ensalzadas como ejemplo para la colectividad. Que Satanás le haga una "perdida" a Arsuaga no es menos maravilloso que la Virgen del Rocío eche una mano a la ministra de Empleo o que Santa Teresa interceda en los cielos por España según sabe de buena tinta el ex-ministro del Interior, Fernández Díaz. Claro que estos no lo tuitean. Pero lo cuentan en los medios, que viene a ser lo mismo. 

En estos días, medio gobierno debe de estar de costalero en esas procesiones tan populares, tan castizas, tan españolas, tan del siglo XXI. Y seguro que la ministra de Defensa ya se ha plantado la peineta de la devoción y pasea su porte de cariátide cristiana por los llanos de la Mancha. Y también podría por los Llanos del Caudillo, el del brazo incorrupto de Santa Teresa. 

¿Qué tiene de extraño que, ante esta unánime manifestación del espíritu religioso profundamente español Satanás, desesperado, se ponga a llamar al de Hazte Oír? 

Seguramente para eso, para que se haga oír entre tanto rezo y tanta plegaria.

jueves, 12 de enero de 2017

Los santos dineros

¡Qué radical es el PSOE! Pedir que el Tribunal de Cuentas -que tampoco es un órgano muy estricto sino más bien laxo en muchos aspectos- fiscalice los cuartos de la iglesia católica es un inaudito acto de rebeldía, de falta de confianza. Precisamente los mismos que incrementaron la casilla de la declaración de la renta del 0,5 al 0,7 por ciento, ahora quieren meter sus narices en lo que los curas hacen con ese dinero. Una desvergüenza. ¿Qué va a hacer? Lo que ya ha hecho con los 1240 millones de euros entre 2010 y 2015 Está clarísimo: dedicarlo a fines lícitos, píos, santos, propios de su condición espiritual. Dudarlo es casi una blasfemia. La iglesia cumple su mandato escrupulosamente. Con cáritas se cuida de la pobreza, con la financiación de 13TV difunde la verdad del Evangelio y con las campañas en contra del aborto se trata de apartar a las descarriadas ovejas del mal camino.

El PSOE afirma que, aunque el PP ya ha votado en contra, su propuesta saldrá porque cuenta con el apoyo de Podemos y C's, partidos modernos y esclarecidos que no comulgan con el nacional-catolicismo del PP. En realidad esta aparentemente radical medida para controlar el estado dentro del Estado  que es la iglesia en España es lo contrario, un modo de consolidar más la preeminencia eclesiástica porque se acepta esta forma de financiación y lo único que se pide es que, encima, no dé lugar a ilegalidades.

Pero no es eso lo que la izquierda debiera pedir; no la reforma de la casilla en la declaración de la renta sino su supresión sin más. Aplicación de las Acuerdos con el Vaticano de 1979 o quizá mejor, también, denuncia de estos. Que la iglesia se financie por su cuenta, como asociación privada que es. Sus otras denominaciones, sociedad perfecta, etc, no pueden influir sus obligaciones fiscales. Que recaude sus aportaciones de los feligreses directamente, sin intermediación del Estado, que no tiene por qué recaudar en nombre e interés de una asociación privada. Y, en último término, si se quiere recaudar por hacerle un favor, ese 0,7 por ciento, hágase, pero no detrayéndolo de la carga fiscal total del contribuyente (para que no seamos todos los paganos) sino, al revés, añadiéndola. 

Y, aparte de eso, la izquierda tiene una cuenta pendiente con la situación absolutamente privilegiada de la iglesia en mteria de impuestos, pues está exenta del pago de todos. Como asociación que es, la iglesia tiene que pagar sus impuestos al igual que los demás, los territoriales (el IBI), los personales y los de sociedades. Todos. 

Aparte de ello, y es urgente, la izquierda debe exigir la revisión de todas las inmatriculaciones de bienes de todo tipo que la iglesia ha venido haciendo en los últimos veinte años a cuenta de una reforma de la legislación hipotecaria de Aznar que le ha permitido poner a su nombre miles de propiedades por cantidades ridículas, incluida la mezquita de Córdoba. Un auténtico expolio. 

En España hay que separar la iglesia del Estado si queremos que quede algo de este.

sábado, 7 de enero de 2017

El cardenal desdoblado

Día señalado el de ayer para la "gran nación". Hablaron el trono y el altar, la sagrada alianza tradicional del país. El rey, con motivo de la Pascua Militar, y ya tenemos aquí al ejército, sin el cual la anterior alianza sería ilusión. El cardenal con el mismo motivo o con cualquier otro, pues la iglesia española habla cuando quiere, con motivo o sin él. Estaría bueno. De los dos discursos, el "lego", que no "civil" por ser "militar", fue el más soso y previsible: hay que luchar sin descanso contra el terrorismo. Por tal se entiende la actividad armada de organizaciones o individuos criminales con la composición, nacionalidad, religión o ideología que quieran. La incompetencia de la autoridad política con resultado de muerte de 75 personas inocentes, 62 de las cuales, además, obedecían órdenes de sus mandos, no es terrorismo. Por eso no se mencionó en la alocución real. O quizá sí lo sea y esté comprendida en esa categoría más amplia contra la que el monarca insta a la milicia a redoblar la guardia.

El discurso del purpurado, en cambio, no tiene desperdicio. Es toda una argumentación. Pero ocurre algo curioso: los medios en general traen la noticia del titular en la imagen hablando de "ideología de género" que, al parecer, también es responsable de la violencia machista y la prostitución. Todos se remiten como fuente a una "carta pastoral" de este príncipe de la iglesia, titulada La gran urgencia: salvar a la familia. He ido a buscarla, creo haberla encontrado aunque con un nombre algo diferente (la búsqueda en Google con el título que citan los medios no da resultado), La familia, urgencia inexcusble (Carta semanal del cardenal arzobispo de Valencia, 2 de enero de 2016). La he leído dos veces y la expresión "ideología de género" no aparece ni una. Es más, la carta es un mazacote indigesto con una sola idea repetida ad nauseam : que la familia, célula fundamental de la humanidad, está en peligro y los poderes públicos deben hacer lo que puedan por protegerla, consolidarla, hacerla prosperar. Repitan eso seis o siete veces y tienen lo esencial de la carta de marras. Pedir es siempre lo que mejor se le da a la iglesia. Se añade la orden de que los poderes públicos se abstengan de legislar en menoscabo de la familia; esto es, de lo que él cree que es y debe ser la familia.

Una reiterada petición de apoyo a los poderes públicos que, de no prestarlo, serían responsables del hundimiento moral de la familia, o sea de la sociedad. Pero nada de "ideología de género". Cabía la posibilidad de que la tal carta hubiera sido expurgada, pues la página en que se aloja es un sitio web católico que se llama Religión en libertad. Pero no es el caso; son gente seria, a juzgar por lo que publican: Kim Jong Un prohíbe la Navidad en Corea del Norte y ordena que se celebre el nacimiento de su abuela.

O alguien ha interpretado y hasta inventado la arenga religiosa del ilustre prelado y luego la ha difundido a todos los medios (de hecho, todos dicen más o menos lo mismo) o realmente el propio príncipe eclesial dio una conferencia o presentó al público su pastoral y ahí precisó su doctrina en esos términos más agresivos que recogen los medios. E decir, glosó, profundizó en su carta y confió al aire lo que no quiso dejar escrito sobre el papel. Se desdobló.

Vaya por la expresión ideología de género. Tiene su mala uva. Llamar "ideología" de género a lo que los feministas llamamos "perspectiva de género" pone nervioso al sociólogo del conocimiento que todos llevamos dentro. El género, dice Cañizares, no es una idea, sino una ideología, esto es, un conocimiento falso y, además, dañino. Siendo el orador un siervo de Dios, encuentra enseguida la punta herética. Además de una abominación, la "ideología de género" es un absurdo pues la iglesia no acepta el concepto de género como construcción cultural/social del sexo porque ella sigue llamando al sexo, sexo y, según Cañizares, sabe lo que es el amor y el matrimonio, (...) la verdad y la grandeza de la sexualidad. De sexualidad, los curas no saben nada y, si algo saben, es por malas artes.

El problema de la doctrina cañizaresca viene justo del propio enunciado de "ideología de género" porque esta es uno de los pilares de la iglesia, aunque más de la católica que de las protestantes. Toda la concepción cristiana de las mujeres y su relación con los hombres (no hablemos ya de los dioses) está recorrida por esa ideología patriarcal de género como una cadena. Una cadena interna y externa. Lo que irrita a Cañizares no es la ideología de género, sino la de un género que no sea patriarcal. Pero él no se da cuenta; es la cadena interna. Lo que le importa es que funcione la externa, esto es, que las mujeres no se escapen, que acepten la función que les corresponde en la familia asentada sobre el matrimonio único e indestructible, entre un hombre y una mujer, abierto a la vida; lo de "abierto a la vida" se completa y precisa más tarde con un los derechos de los hijos a nacer, con lo que queda claro que la iglesia sigue sin aceptar el divorcio ni el aborto. Por supuesto, ni hablamos de la posibilidad de mujeres sacerdotisas. A eso es a lo que quiere Cañizares que se adapten las mujeres y no caigan víctimas de la "ideología de género".

Este ideólogo de género macho alfa, subgénero eclesial, viene ya como un san Jorge a liberar a la princesa de Trebizonda de las fauces del dragón ideológico de género, que es el mal. Cómo el bueno de san Jorge, que murió decapitado, acabó alanceando dragones es un misterio que seguramente viene de la inventiva de Jacobo de Vorágine, que echó mano del mito de Perseo y Andrómeda. Pero este ejemplo no valdría para el prelado porque, a diferencia del casto san Jorge, Perseo iba animado de una concupiscencia ardiente.

El nuevo san Jorge acomete al dragón afirmando que la "violencia de género" (¿acaso no lo dice ya la fórmula?) y la prostitución son productos de la diabólica "ideología de género". Ambos fenómenos son tan antiguos como las sociedades patriarcales, el de la prostitución con ese mismo nombre ("el oficio más viejo, etc") y el de la violencia machista con ninguno hasta que se inventó lo del "crimen pasional". ¿Qué más quiere la víctima que el héroe la mande a la inmortalidad de un balazo? Uno podría sospechar que hay algo desajustado en el hecho de poner el efecto mucho antes, una eternidad, de la supuesta causa. Pero ya se sabe que desde los tiempos de Hume, eso de la causalidad no está nada claro, así que ¿por qué no va a ser la "ideología de género" de hoy causa de la prostitución en Babilonia, por ejemplo, llamada "causa retroactiva"?

El problema no es que el purpurado tenga una concepción dogmática y sectaria de la familia. Cada cual tiene libertad de concepciones. El problema empieza cuando el mismo purpurado, ya rojo de santa ira, sostiene que quienes profesan una idea y práctica distintas de las suyas, por el mero hecho de existir, ya suponen un peligro para la familia católica. Exactamente ¿por qué?

Por la misma razón por la que considera que es una maldad adoctrinar a niños en ideología de género que no sea la suya: porque lo dice Dios, que habla por su boca.

lunes, 5 de septiembre de 2016

El burkini y los valores

Esto del burkini ha sido el tema del verano y a su cuenta se han intercambiado fogosos argumentos en un sentido u otro. Resulta curioso que el debate no sea tanto sobre el hecho en sí (que unas mujeres vayan a bañarse vestidas) como sobre su significado latente; no sobre un comportamiento que pudiera ser vituperable (y que, de hecho, no lo es) como sobre su intencionalidad o presumible propósito. Dicho en plata: si no hubiera habido los atentados recientes en Francia, Bélgica y otros países europeos, a nadie hubiera llamado la atención que unas personas fueran a las playas ataviadas más o menos como nuestras abuelas en sus tiempos. 

Vivimos en sociedades libres en las que el avance de las concepción de los derechos de la persona he hecho retroceder hasta su casi desaparición comportamientos no hace mucho penados como delitos en función de criterios muy elásticos que se prestan a interpretaciones arbitrarias, como la moralidad, el decoro, la decencia públicas. En nuestros días cada cual viste y se comporta como le place. Esta concepción amplia de los derechos solo conoce como límites el interés público y los derechos de los demás. Por supuesto, vuelven a ser límites en el fondo imprecisos. Pero, para llegar a ellos es preciso referirse a casos extremos y por tanto excepcionales. Y la indumentaria de los/las bañistas no suele contarse entre ellos.

En una sociedad democrática-liberal ordinaria la indumentaria y apariencia exterior es libre, carece de sentido y fundamento y es ilegal obligar a la ciudadanía a llevar o dejar de llevar ciertas prendas. Por tanto, la reciente prohibición del burkini en la Costa Azul francesa es una evidente extralimitación que el Consejo Constitucional ha dejado felizmente sin efecto. Es ridículo que la autoridad se arrogue facultades para decidir cómo deben o no deben vestir las personas.

La justificación de la prohibición del burkini, sin embargo, invoca otros argumentos. El más frecuente es el que va más allá de lo puramente fáctico para entrar en el campo de lo semiótico. El burkini debe prohibirse no por lo que es de hecho sino por lo que significa, por el mundo de representaciones mentales, ideológicas, religiosas y, en último término políticas que conlleva. Está claro, dicen, que nadie quiere interferir  en el ejercicio personal de los derechos de las mujeres musulmanas. Aunque tampoco es extraño escuchar observaciones acerca de si estas mujeres son verdaderamente libres o están coaccionadas por usos, creencias, comunitarias y colectivas de las que en el fondo son víctimas. Es algo que merece la pena considerar, sin duda, pero sin olvidar que lo mismo puede decirse y sospecharse de otros comportamientos sociales que pasan incuestionados en la sociedad, singularmente, muchos de los usos y costumbres (y no solo en la indumentaria) de los católicos y sus curas y monjas. La autoridad debe velar porque nadie se vea obligado a actuar en contra de su voluntad por imposición exterior, pero no tiene nada que decir cuando el comportamiento -por muy servil y denigrante que pueda parecer- es libremente consentido por la persona.

Pero el argumento de los prohibicionistas tampoco acaba aquí. Señalan el mencionado hecho del aspecto simbólico de la indumentaria en cuestión, considerando que su importancia radica en su carácter premonitorio. El burkini es una provocación consciente a los valores occidentales y lleva en su seno una amenaza totalitaria de islamización de nuestras sociedades. Estas acogen a los musulmanes, pero no tienen por qué aceptar sus pautas culturales ni sus valores. Cierto. Pero no parece que el burkini en sí mismo encierre esa pontencialidad del mal. Más bien se trata de una sobrerreacción producto del nerviosismo por la sórdida presencia del terrorismo y que, paradójicamente, da la razón a la actitud que quiere combatir a base de cebarse en el sector más débill del conflicto: las mujeres.

La prohibición del burkini es una prueba de debilidad de nuestras sociedades y justifcarla con un razonamiento de carácter preventivo, un evidente abuso de autoridad. Que cada cual vista como quiera, siga los usos que quiera es una pequeña pero muy significativa parte de nuestra idea de la libertad. Admitir la injerencia de la autoridad pública en la vida privada de la gente por oscuros motivos de moralidad  o previsiones de seguridad pública basadas en meras suposiciones es lo que verdaderamente ataca los valores de la tradición liberal y tolerante de nuestros Estados.

sábado, 30 de julio de 2016

El primer panopticón: Ramon Llull

Estupenda exposición en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona sobre Ramon Llull, comisariada con gran competencia por Amador Vega Esquerra y titulada con evidente intencionalidad La màquina de pensar. Digo intencionalidad porque orienta y acota la profusa, desconcertante, exuberante, a veces fantástica capacidad de reflexión y producción intelectual de este laico asimilado a franciscano y filósofo del siglo XIII/XIV a su implícito proyecto de fabricar lo que hoy llamaríamos una regla universal del pensar, un lenguaje planetario y a las huellas que esta pretensión ha dejado en distintas manifestaciones artísticas a la largo de la historia y en el siglo XX. Al respecto, la exposición aporta pruebas y elementos contundentes y muy reveladores de los que me quedo en especial con los documentos sobre las referencias de Juan-Eduardo Cirlot, el del Dau al Set y el diccionario de símbolos y Arnold Schönberg, quien pudo haber caído en la idea del dodecafonismo por influencia de la visión integral de la escala de los seres llulliana.

No estoy muy seguro de que, en conjunto, la exposición resulte del todo convincente en establecer un puente entre la obra de Llull y el pensamiento/realidad reticular contemporánea. Probablemente por mi falta de capacidad. Me propongo asistir a alguna de las visitas guiadas que realiza el comisario cuando regrese a Barcelona y estoy seguro de me ilustraré mucho más. Tengo una imagen tridimensional de Ramon Llull que, probablemente, esté llena de lagunas. La exposición documenta por vía de curiosas recreaciones en vídeo la biografía al uso del sabio "catalán de Mallorca", como él mismo se llamaba, y que descansa esencialmente en el relato autobiográfico que  hizo a unos frailes predicadores que lo recogieron para nosotros. Esa historia, necesariamente incompleta, nos presenta una biografía de resonancias paulinas:

En primer lugar, el joven noble aficionado a las trovas galantes, la vida cortesana y ligera, experimenta repentinamente hacia la treintena una súbita conversión que ya lo orienta el resto de su larga vida (más de cincuenta años más) a la elaboración de su doctrina, su obra evangelizadora y su teoría de integración de los saberes. De ahí resalta sobre todo la famosa historia con el moro que Llull compró (como él mismo dice) para que le enseñara la lengua arábiga y lo que pasó después, que es una verdadera lección de usos y mores de la época.

En segundo lugar, el doctor sutil, experto en saberes medievales y filosofías aristotélicas, heredadas (y combatidas) a través de Averroes, con las preocupaciones propias de la época de la baja Edad Media y albores del pensamiento renacentista, específicamente las relaciones entre razón y fe y su síntesis a través de esa ars combinatoria. El sabio la fue perfeccionando, arreglando, retocando a lo largo de su vida con la finalidad de expansión de la "verdadera fe" mediante razones necesarias, esto es, incontrovertibles. En esa expansión a todos los horizontes de un saber integral, Llull ocupa un lugar intermedio en la gran trilogía medieval del pensamiento catalán: Ramon de Penyafort (de quien Llull recibió algún consejo) y Arnau de Vilanova, a quien no parece que llegara a tratar pero en cuyo misticismo muy probablemente influyó.

En tercer lugar, el reformador de reglas, viajero incansable, hombre de acción, que pasa su vida de corte en corte y ciudad en ciudad y no solamente Roma, Montepellier, París, Génova, sino también lugares más peligrosos in partibus infidelium, a donde se sentía llamado con fines de predicación y evangelización, igual que otro famoso tocayo suyo (y de palinuro), Ramon Nonato, iba a la conversión de los gentiles. Me atrevería a considerar a Llull en este capítulo no tanto un adelantado del pensamiento de redes como un verdadero especialista en comunicación y, sin empacho alguno, quizá el primer propagandista de la historia si tenemos en cuenta que la propaganda aparece, precisamente en el seno de la iglesia católica, para propagar la fe

La idea de que la conjunción de las tres culturas, cristiana, musulmana y hebrea debe articularse en un lenguaje universal en el que los cristianos puedan definitivamente convencer a los otros pueblos de sus verdades "necesarias", pertenecen al mismo propósito: una combinación de signos, figuras, números en una máquina de razonamiento general. Ese que también lo llevó a embarcarse para pasar al Irán cuando se enteró de que el Gran Kan tártaro lo había conquistado, solo para interrumpir su viaje a la altura de Chipre, al comprobar que la noticia era falsa. Allí, sin duda, aprovechó para hacer amistad con el gran maestre del Temple, con lo que ya estaría servido que la leyenda posteriormente vinculara su nombre con el incalificable proceso que el Papa y Felipe el Hermoso hicieron a los templarios con fines expoliatorios.

Bienvenida sea esta exposición para completar la fragmentaria visión que solemos tener de Llull, deudora sobre todo del hecho de que sus obras más leídas, si muy felices, desde luego, poco tienen que ver con el ars combinatoria, esto es, Blanquerna, Felix y el libro del amado y el amigo que ya se anuncia en Blanquerna. Palinuro siente, además, una especial devoción por el libro del orden de caballería, uno de los primeros de su producción y del género, por cierto, en donde se aprende grandemente sobre la moral caballeresca.

jueves, 23 de junio de 2016

Con el Bosco empieza todo

Quienes se decidan a visitar la exposición de El Bosco en el museo del Prado, se armen de paciencia porque está todo petado a tope durante todo el día. No tanto como si fuera el metro en hora punta, pero se le acerca. Hay que pasar minutos divisando trozos de sus pinturas más célebres entre cabezas de otros visitantes hasta que, por fin, consigue uno aproximarse al cuadro de que se trate. Por fortuna el Bosco pide que se le contemple desde muy cerca. Si fueran necesarias distancias mayores, sería imposible.

¿Qué tiene este pintor flamenco del siglo XV/XVI, del que no sabemos casi nada y que dejó apenas dos docenas de obras y de la autoría de algunas hay dudas? ¿Por qué es un éxito de público y atrae de este modo a las masas un artista complicado, muy cerrado en sí mismo, nada convencional y de significado generalmente incomprensible? Pues por todo eso. Es decir, en el fondo, no lo sabemos. Casi todos sus cuadros nos son familiares y siempre que hemos tenido ocasión de verlos, en Lisboa, en El Escorial, en El Prado, etc, lo hemos hecho del mismo modo, deteniéndonos en la contemplación, escudriñandolos de cerca, descubriendo generalmente figuras o detalles que se nos habían escapado y matizando nuestro juicio. Una visión de conjunto de sus obras es imposible. Sí puede serlo cada obra completa, sobre todo los retablos más famosos El carro de heno o El jardín de las delicias. ¿Qué diríamos que representan en general? En principio, está claro: un cuadro completísimo de la sociedad centroeuropea bajomedieval. Oficios, profesiones, fiestas, costumbres, usos, muchos de los cuales nos son hoy incompresibles y de imposible acceso. Es asimismo una pintura alegórica y simbólica sobre ese recio fondo realista; y muchos de esos símbolos y alegorías, muy variadas en una época en que que el conocimiento se transmitía, sin duda, por la escritura pero solo en pequeña medida, pues casi nadie sabía leer ni escribir. Los mensajes se transmitían por imágenes y es el contenido significativo de muchas de ellas el que se nos escapa hoy día.

El Bosco es un pintor profundamente moralizante, aunque no religioso, y el contenido de esa moralización es el del cristianismo a punto ya de iniciar la Reforma, el prerrenacentista, el que se ha llamado "humanista" a partir de Erasmo de Rotterdam, buen amigo del Bosco quien, como este, fustigaba los vicios del cristianismo, la vida disipada del clero, la prevalencia de síntomas del pecado y la prevaricación en el mismo solio de San Pedro. Pero ninguno de los dos quería romper con Roma por lo que esta se salvó en su magnificencia, emprendiendo luego la singladura del catolicismo. El Bosco habla un lenguaje que entenderán todos los cristianos, aunque luego no se lo apliquen: sacrificio, penitencia, odio al lujo, el oropel, las vanidades mundanas y un comportamiento humano rígidamente enmarcado en un cuadro ascético de combate de los siete pecados capitales (recuérdese, una obra muy señalada del pintor). Añádase una comprensión metafísica de la esencia humana en los tres momentos decisivos del individuo, como nacimiento, desarrollo y muerte, pasados al terreno filogénético en las imágenes del paraíso terrenal, la vida mundana y el infierno. 

Varias de sus obras, tanto propias como de taller, centran el foco en situaciones o cuestiones concretas y son en sí mismas casi manifiestos. Las tentaciones de San Antonio que, casualmente encabezan el Palinuro de este mes, una de las diversas variantes -y todas muy distintas- que trabajó el artista, son un mundo. Todas ellas. Una, que había sido habitualmente atribuida al mayor discípulo del Bosco, Breughel, es la que inspira el impresionante relato de Flaubert, Las tentaciones de San Antonio, cuya lectura turba de tal modo el ánimo del lector culto que no vuelve a ser el mismo, al menos a mi juicio. Por eso, acercarse a la narración flaubertiana se convierte en una especie de iniciación mística. En el caso de la versión que figura en la entrada de Palinuro hoy, la motivación es la que figura en la casa de la izquierda con el rostro de la mujer, una evidente Celestina en una casa de lenocinio. Las tentaciones de San Antonio solían ser lujuriosas, aunque también hubiera otras.

El Bosco retrata su época en el contexto convencional del día  día, pero lo hace siempre en el terreno distorsionado de la aplicación moralizante: el estado de felicidad del paraíso, la terrible lucha entre la virtud y el vicio del mundo, el demonio y la carne y, por último los sufrimientos eternos de los infelices condenados en l infierno. 

Lo característico de la pintura bosquiana, sin embargo son las composiciones y los productos de la imaginación del autor. Algo insólito, nunca visto antes y nunca visto después. Por supuesto que el Bosco ha dejado un rastro amplísimo de influencia en todas las actividades posteriores de todas las épocas. Nadie medianamente creador ve estas obras y se conforma con la vista. El mencionado Breughel es un ejemplo típico, pero también lo era gran parte de la evolución posterior del arte. Los simbolistas recurrieron con frecuencia a nuestro autor, pero fueron los surrealistas los que lo proclamaron uno de los suyos y Dalí quien produjo una Tentación de San Antonio como una expresión visual y una experiencia mística. 

Innecesario señalar que el Bosco, como buen pintor onírico, podría servir como manual ilustrado para la interpretación de los sueños de Freud, como ya había funcionado en cuanto modelo para algunas d las peripecias de Alicia en el país de las maravillas.En realidad su proyección llega a donde menos se pueda imaginar. Por ejemplo, a Big Sur y las naranjas de Hieronymus Bosch, un libro a su vez desconcertante de Henry Miller.

En definitiva, un arte puesto al servicio de los novísimos con capacidad para reinterpretar el decurso de la vida humana como un combate permanente entre la esencia y la apariencia, la verdad y el engaño, la salvación y la condenación.    

sábado, 4 de junio de 2016

El cinismo del Arzobispo

Utilizo el término "cinismo" no con mucha seguridad. No estoy enteramente cierto de que quepa calificar la actitud del Cardenal Cañizares de "cínica". Quizá, casi seguro, es algo mucho peor. Pero no sé cómo calificarlo. Me viene a la cabeza el "sepulcro blanqueado" del Evangelio; pero no me parece suficiente. La "falsedad" es demasiado unilateral. Se amontonan las posibles expresiones: ignorancia, provocación, estulticie, arrogancia...

Vayamos al relato de los hechos. El clérigo se despacha en dos ocasiones en dos púlpitos distintos llamando a los católicos a desobedecer las leyes vigentes porque son fiel reflejo de lo que considera "ideología insidiosa de género, la peor de la humanidad" y el "imperio gay", que suenan como la trompeta del Apocalipsis y la llegada del imperio del Mal, Gog y Magog. Lo comenta Palinuro en un post titulado Delirios patriarcales.

Llamar a la desobediencia a la ley vigente por razones de conciencia, o sea, incitar a la desobediencia, puede ser algo moralmente muy puesto en razón (y según la moral de cada quién), pero jurídicamente es inadmisible. El Arzobispo no entiende (o, si lo entiende, no lo admite) que, en un Estado de derecho, la supremacía de la ley no admite supeditación a nada que no sea ella misma. No entiende (o no admite) que la Iglesia, como asociación civil que es, está sometida a las leyes del territorio y que sus feligreses, uno a uno, sin importar su rango interno y todos juntos están en igual situación de sujeción al ordenamiento jurídico.

Y las leyes vigentes se acatan, obedecen y cumplen, por muy insidiosas que le parezcan al clero o a la parte más cavernícola de este, por muy inaceptables que a este iluminado y el resto de sectarios le parezcan los derechos de los gays y el principio de igualdad activa de las mujeres y los hombres. Otra cosa, insisto, es si ese clero está dispuesto a llevar su desobediencia hasta el sacrificio, como hicieron los antiguos mártires, de los que tanto se enorgullecen. Pero no veo al Cardenal Cañizares, con lo que le gusta el boato, vistiendo uniforme de recluso y mucho menos siendo pasto de los leones.

Doña Mónica Oltra, muy en su función de gobernante democrática, le recuerda al prelado que las leyes se cumplen y pide que intervenga la Conferencia Episcopal. Buena idea, aunque delata cierto poso de respeto humano cristiano. Quien debe intervenir es la Fiscalía, si ha lugar a actuación judicial. Si no lo hay, debe responderse en clave política desde el gobierno valenciano. La Conferencia Episcopal, que haga lo que quiera.

No ha dado tiempo: monseñor Cañizares ha acusado a Oltra y al gobierno valenciano de ser como los franquistas y querer censurar las homilias.

Bueno, aquí es donde salta mi perplejidad. ¿Es cinismo? ¿Es estupidez? ¿Es provocación? ¿Qué es esto? ¿Ignora Cañizares que la Iglesia católica fue el más firme puntal de la dictadura franquista, junto al ejército y la policía política? ¿No se acuerda de que el dictador entraba en las iglesias bajo palio? ¿Que nadie jamás censuró una homilía de cura alguno? ¿Que, al contrario, la censura de todos los demás estaba a cargo de los curas? ¿Que los curas prohibían libros, revistas, películas, piezas teatrales, todo lo que no les cuadraba? ¿Que fueron delatores, espías del régimen y que, en bastantes casos colaboraron directa y físicamente en la represión, en los asesinatos de la postguerra? Ya solo falta que nos acuse a los de la "ideología" de género, o sea, a l@s feministas de nazis, como hacen sus trolls en las redes.

Se entiende el torcido propósito del clérigo: salvar a la Iglesia del baldón del colaboracionismo con el régimen de Franco hasta el final a base, supongo, de generalizar a todo el clero español y a la iglesia en su conjunto, el comportamiento de algunos contados curas que en el franquismo tardío de los setenta colaboraron con la oposición.

Es un intento cínico de falsificar la historia. Y estos predican que, según mandamiento de su dios, no se puede mentir.

martes, 31 de mayo de 2016

Delirios patriarcales

Todo lo que sobra al cardenal Cañizares en la cola de su capa cardenalicia le falta en raciocinio. Desde lo alto del púlpito, su eminencia ha arremetido contra el "imperio gay" en defensa de la familia y en contra de las leyes basadas en la "insidiosa ideología de género". En defensa del Patriarcado (aunque él no lo llamará así sino que recurrirá a fórmulas como "esencia del ser humano", su "condición natural" o su "vocación divina") llama a la desobediencia a las leyes basadas en esas monstruosas ideas de considerar a los gays como personas con dignidad y derechos o a las mujeres iguales a los hombres.

Por favor, ¡las mujeres iguales al cardenal Cañizares! No sé quién debiera enfadarse más.

Desobedecer la ley. Si lo anuncian los independentistas catalanes se les dice que se les caerá el pelo. Lo propugna Cañizares y nadie se da por aludido. Porque la Iglesia en España es un Estado dentro del Estado. Un prelado pidiendo al personal que quebrante la ley. Desobediencia civil. Es muy fuerte, en principio, pero no tanto cuando se recuerda que hablamos del casuismo católico. Los católicos se oponen a la desobediencia civil, según y cómo. Aún está reciente una sentencia avalada por el Supremo que reconoce la objeción de conciencia a un farmacéutico que se negó a despachar a una cliente la píldora " del día después. O sea, la desobediencia en sí es inadmisible por ser mala, pero la Iglesia la admite cuando puede ocasionar un mal peor.  

Se dirá, siempre se dice, que la Iglesia tiene derecho a hablar a los suyos. Con nosotros no va y, si escuchamos, es porque somos unos cotillas. Piano, piano. Esa Iglesia desobediente se financia con el dinero de todos, creyentes y no creyentes, por tanto, está obligada a respetar a los no creyentes... o prescindir de su financiación. Ánimo, que pruebas más difíciles se han dado. Si los curas encuentran imposible dar a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César porque también quieren quedarse con esta parte, la del Cesar, tendrán que aguantar que los ciudadanos normales digamos lo que pensamos sobre la Iglesia cuando esta se expresa en lo que nos afecta, hágalo en un templo o en un partido de fútbol.

Esto sin contar con que los curas se afanan en difundir sus prédicas y doctrinas a los cuatro vientos, por encima de sus rebaños, a través de sus propios medios de comunicación. Esos medios hablan a todo el mundo, no solo a los miembros de la secta católica. Y lo hacen con el dinero de todos, tanto si no rellenan la casilla de la Iglesia en la declarción del IRPF como si lo hacen, cual es el caso, parece ser, de Pablo Iglesias, quien rellena la casilla de la Iglesia.

Por tanto, todos tenemos derecho a opinar sobre Cañizares ya que Cañizares se lo arroga para hablar de los deberes ciudadanos. Imáginese: lo que dice sería lo que dijera un conciliar de Trento de habérsele pasado por la cabeza que pudiera haber gays y en igualdad de derechos y no quemados vivos o que las mujeres reclamaran igualdad con los varones sin acabar de inmediato también quemadas vivas por brujas. 

Cañizares va contra el avance de las costumbres, las libres relaciones entre las personas, la emancipación social. Va contra la evolución de la sociedad a los efectos de que todo el mundo pueda realizar sus proyectos vitales y vivir una vida plena. Esta vida plena exige autonomía del individuo, libertad de elección y responsabilidad por sus actos. Nada que ver con las imposiciones fanáticas e intolerantes de un clérigo que, en realidad, no sabe de lo que habla.

viernes, 29 de abril de 2016

"Un Estado dentro del Estado". Entrevista republicana a Palinuro

POR Francisco J. García Fernández
22 abril 2016






Ramón Cotarelo: "En España la iglesia es un estado dentro del Estado"

Dentro de las jornadas "Proceso constituyente: caminando hacia una nueva constitución", que conforman el grueso de la programación de este mes de abril del Ateneo Republicano de Valladolid, intervino el catedrático emérito de Ciencia Política y de la Administración de la UNED, Ramón Cotarelo García, que se encargó de exponer el tercero de los cuatro actos: 'Organización territorial e instituciones regionales'. En la conferencia pronunciada en el Salón de Grados de Derecho, Cotarelo, que fue presentado por Virginia Hernández, alcaldesa de San Pelayo, hizo referencia al concepto de 'Estado Integral' de la II República, revisó el fracaso del Estado de las autonomías de la Constitución de 1978, del que dijo no puede esperarse nada -"Está muerto"- . Expuso su visión de la futura organización territorial de una hipotética III República, teniendo en cuenta que antes habrá que ver qué sucede con Cataluña y sino será más probable que, antes de la III República española, haya una República catalana. "No quiero que Cataluña se independice, pero tiene derecho a decidir. Soy nacionalista español pero primero soy republicano. Si hay una República catalana antes que la española yo me apuntaría a la catalana. No quiero ser súbdito". El politólogo madrileño descartó un Proceso constituyente -por los condicionantes constitucionales- y planteó como salida una Convención constitucional de carácter territorial.

-Comencemos por el principio, y nos vamos a Grecia. ¿Hemos aprendido todo lo que podíamos de las enseñanzas filosóficas, políticas y democráticas que nos dejó Aristóteles?

-No, claro. Los clásicos son clásicos porque siempre se aprende de ellos; pero no solamente porque sean un pozo sin fondo, sino porque cada generación hace una lectura distinta, y por lo tanto estamos obligados a convivir con ellos.

-En los dos últimos cursos que dictó Michel Foucault antes de morir, situó como piedra de toque su idea del decir veraz y libre, del hablar franco y con coraje, en su acepción griega, de la parrhesía. Hay una pregunta que parece obvia, ¿cómo conseguir que nuestros representantes políticos pongan en práctica ese término?

-Prescindiendo de ellos. Foucault tuvo la mala suerte de morirse un poco antes de que se celebrara una reunión que habrían previsto entre él y Habermas sobre Kant, sobre la ilustración de Kant, así que nos hemos quedado sin saber que se dirían el uno al otro. Pero, está claro que en términos del discurso, y el intercambio, Habermas tiene mucho que decir, y justamente por eso era interesante, porque la teoría de Habermas está basado también en el supuesto de que los hablantes somos veraces y somos sinceros. En eso está también basado el desideratum de Foucault.

-Para muchos juristas y politólogos españoles son imprescindibles el trabajo y la obra realizados por la filósofa política alemana Hannah Arendt, destacando su libro "Sobre la violencia", del que extraigo una frase: "Nunca ha existido un Gobierno exclusivamente basado en los medios de la violencia. Incluso el dirigente totalitario, cuyo principal instrumento de dominio es la tortura, necesita un poder básico -la policía secreta y su red de informadores-". Con el paso de los años, con dictaduras o con democracias, ese poder secreto ¿ha ido ganando o perdiendo importancia en los gobiernos?

-Pues yo creo que ha ido ganando, pero porque ha cambiado de sujeto. Si metemos a otro teórico aquí en danza que sería muy complementario, que sería Marcuse, en general toda la teoría crítica y de la escuela de Frankfurt, te diría que una parte importante de la represión la tenemos asumida y la ejercemos nosotros mismos, y eso descansa a los aparatos del estado que no necesitan contratar tantos policías porque ya ejercemos nosotros esa función; y, por lo tanto, la respuesta es ha aumentado, pero no en el sentido material inmediato de que haya más aparatos represivos, sino porque la capacidad de autorepresión de la población ha aumentado.

-El expresidente de Perú, Alberto Kenya Fujimori Fujimori, actualmente se encuentra cumpliendo condena de 25 años de cárcel por crímenes de lesa humanidad y delitos de corrupción. Su hija Keyko, estuvo a un paso de convertirse en la presidenta de Perú en las elecciones del año 2011, y ahora nos encontramos en la misma situación; ¿por qué la gente sigue apoyando a personajes y familias de este tipo? o ¿Cómo es posible que un campesino colombiano desplazado por los paramilitares pueda votar al expresidente Uribe?

-Eso es uno de los misterios más profundos de la naturaleza humana; quien pueda revelar eso será considerado como un genio a lo largo de la historia y hasta el fin de los tiempos. Pero, recomiendo una lectura muy ilustrativa de Étienne de La Boétie, "El discurso de la servidumbre voluntaria"; eso ilustra mucho.

-El precandidato demócrata a la Casa Blanca Bernie Sanders ha dicho esta semana que la política intervencionista de Estados Unidos en Latinoamérica debe terminar para abrir un nuevo periodo basado en el “respeto mutuo”. “Tenemos que ser honestos. La historia de Estados Unidos hacia Latinoamérica ha sido la de una nación poderosa con el Ejército más fuerte del mundo diciendo: ‘No nos gusta este Gobierno, vamos a derrocarlo'”, dijo el senador por Vermont, que puntualizó que el “caos” y las “masacres” han sucedido a estos golpes de Estado. “Estados Unidos no puede seguir interviniendo en Latinoamérica y derrocando Gobiernos o tratando de desestabilizarlos por razones económicas”. Si Sanders llegase a ser presidente de los Estados Unidos y tuviese voluntad de acabar con el intervencionismo, ¿podría llegar a hacerlo, o encontraría muchas trabas en su país?

-Cuando el señor Obama se presentó a las elecciones prometió acabar con Guantánamo; está a punto de marcharse y Guantánamo sigue ahí. Pues eso lo mismo con América Latina.

-Por citar a un politólogo de prestigio internacional, es conocido el trabajo que realizó la fallecida politóloga estadounidense y premio Nobel de Economía en 2009, Elinor Ostrom, sobre todo en lo referente a los bienes comunes. ¿Puede contarnos algo sobre su trabajo? ¿cuál es la importancia de los bienes comunes?

-Pues es toda, y como el trabajo de la citada, fundamental. Es toda, pero en el ámbito puramente ideal. Los bienes comunes es una variante, moralizante, de lo que los economistas han llamado siempre bienes públicos, y se caracterizan porque no pueden ser de apropiación privada, y nadie puede ser excluido de su disfrute. La concepción del bien común, de la economía del bien común supone dar preferencia a este tipo de producción sobre los bienes puramente mercantiles. Pero lo que me parece a mí es que todas estas personas, que gozan desde luego de mi simpatía, olvidan que la economía no es una ciencia normativa y, por lo tanto, no es posible intervenir en ella, en la economía, como una realidad con una intencionalidad moralizante. No es posible, y quizá no sea deseable, pero ese es otro asunto que nos llevaría muy lejos. En todo caso, me fio más del viejo médico inglés Bernard de Mandeville cuando decía que "las virtudes públicas salen de los vicios privados".

-¿Es Miguel Ángel Revilla, el presidente de Cantabria, el símbolo falangista de la izquierda española?

-No sabría decirte porque no conozco al personaje. Es uno que aparece mucho por televisión y yo es que no veo la televisión; pero, al margen de eso, las veces que le he oído hablar, sí está bien visto eso; tiene como un talante así joseantoniano ciertamente llamativo.

- Vuelvo con Miguel Ángel Revilla, y meto también a Esperanza Aguirre, porque ambos han sido tildados de practicar el populismo ¿en qué consiste el populismo? ¿son ellos dos buenos exponentes del mismo?

-En el caso de Revilla no lo sé, porque insisto que lo conozco muy poco, aunque da la impresión desde luego. Y en el caso de esta señora es muy complicado porque ya de entrada el término populismo es impreciso, y claro, tendríamos que decir de qué populismo hablamos; por ejemplo, a los de Podemos no les repugna nada que los llamen populistas, porque como Ernesto Laclau creía que había un populismo como de izquierdas... el populismo de los rusos, de la voluntad del pueblo, el Naródnaya Volia de Vera Zasulich, pues a lo mejor tampoco era tan malo, no lo sé. En todo caso, el caso de la señora Aguirre es especial, porque al margen de que sea o no populista, que insisto tendríamos que ponernos de acuerdo, lo que es es una cínica de tomo y lomo, porque siendo nacional católica a machamartillo, franquista total, de una herencia fascista de una sola pieza, practica al mismo tiempo un discurso neoliberal que aparentemente está por encima de esto siendo nacional católica. Pero además, y lo que es peor de todo, es que dando esos gritos patriótico fascistas sobre el origen de la nación española etc. es dama de la orden del imperio británico, que son los propietarios de Gibraltar. Si yo anduviera por ahí dando gritos sobre la nación española y el patriotismo español, jamás sería miembro de una orden británica.

-Históricamente, ¿qué significa, o significará, que Manuela Carmena sea la alcaldesa de Madrid (venciendo a Esperanza Aguirre), o Ada Colau la alcaldesa de Barcelona, o que aquí el cabeza de lista de Valladolid Toma La Palabra, la candidatura participada por Izquierda Unida y EQUO, Manuel Saravia, sea el teniente de alcalde?

-A mi modesto entender significa que la gente va despertando. Ada Colau sustituye a Trías, por cierto. Manuela Carmena sustituye a Botella. Como madrileño que he tenido que sufrir la alcaldía primero de Ruiz Gallardón y después de Botella, no puedo más que felicitarme profusamente, y esperar que el gobierno de la izquierda en Madrid tire, levante las alfombras, y exija las responsabilidades políticas y penales, que no tengo la menor duda de que las hay, penales, en los gobiernos anteriores. No creo que sea lo mismo en el caso de Barcelona, pero no me cabe la menor duda tampoco de que la señora Colau tiene mucha personalidad; aunque he de confesar que para mí no es tan simpática como Manuela Carmena. Luego en el caso de la alcaldía de Valladolid, pues felicitar a los vallisoletanos de que se hayan podido liberar de la plaga y la vergüenza de tener a un machista repugnante de representante municipal.

-Una de las preguntas que todo el mundo se hace más de una vez en su vida, las encuestas ¿sirven para algo? ¿realmente marcan tendencias? ¿la cocina las devalúa totalmente?

-No porque las encuestas son un arma más en los combates electorales. Muchas veces se hacen no para reflejar un estado de opinión, sino para crearlo. Y en ese juego dialéctico, no es posible decir si la opinión crea la encuesta o la encuesta crea la opinión. Lo que sí es cierto, es que hay encuestadores y empresas demoscópicas honrados, y hay sinvergüenzas como en todas partes; exactamente igual que se hay jueces justos y jueces venales, igual que hay profesores cultos y que atienden a su deber y sinvergüenzas; pues aquí lo mismo. Y el daño que hacen los sinvergüenzas que utilizan las encuestas y la demoscopia con fines perversos, es un daño inmenso, pero es que en la política intervienen todos: las gentes honradas, las gentes sinceras, las gentes desinteresadas, y los sinvergüenzas granujas a sueldo de otros.

-¿Cuáles son los dos principales problemas del Estado de las autonomías de la Constitución de 1978?

- Yo lo reduciría a uno: Cataluña.

- Uno de los temas más actuales en España es Cataluña, y algo que tiene que ver un poco con eso es el derecho a la autodeterminación de los pueblos, aunque hablar de eso suponga que a la gente se le pueda ir la cabeza al País Vasco. ¿Por qué Euskadi sí habló del derecho de autodeterminación y Cataluña no? ¿Tantas diferencias hay entre el plan Ibarretxe y el planteamiento de Convergencia o Junts Pel Sí?

-No, no hay ninguna diferencia. La única diferencia es que el de Ibarretxe fue derrotado y los catalanes aprendieron de esa derrota y pretendieron que no se les derrotara de la misma manera. El plan de Ibarretxe traía en su prefacio una sinonimia entre derecho a decidir y derecho de autodeterminación. Decía que el derecho a decidir de los vascos emanaba del derecho de autodeterminación de los propios vascos. Los catalanes han aprendido la lección, y han pretendido que no se les derrotara igual que se derrotó a los vascos, y han sustituido el derecho de autodeterminación por el derecho a decidir, pero en el fondo es un puro eufemismo, y además, su derrota ya se ha producido, porque exactamente igual que el plan Ibarretxe fue rechazado a primeros del siglo por una mayoría abrumadora, hace unos años, dos o tres, el parlamento, las cortes, también han rechazado por una mayoría también absolutamente abrumadora la declaración de independencia y el derecho a decidir de los catalanes, así que, en esas estamos. Yo soy partidario del reconocimiento del derecho de autodeterminación de todas las naciones.

-Recambio, cambio, y transformación. ¿Se pueden asignar estos términos a alguno de los partidos políticos actuales?

-Buena pregunta. Pues... estaba pensando pero no, en realidad no. Ninguno de los partidos que se presentan, de los partidos que se presentan a escala del estado, implica un cambio; sea caso Izquierda Unida y ya veremos lo que sale. Hablan todos de cambio, eso sí; de cambio hablan todos porque cambio es la palabra de moda, pero, en realidad, no implica mucho cambio. Había dicho Izquierda Unida..., en un principio Podemos también traía en sus maletas una promesa de cambio, pero me da la impresión de que se está quedando en agua de borrajas; todo lo que era su estructura asamblearia, espontánea, democrática... se está quedando en una estructura jerárquica, piramidal de culto a la personalidad. Luego sí, el caso de Ciudadanos parece un recambio bastante claro, se trata de lavarle la cara al PP; eso me da la impresión. Y después, el caso del PP, pues como la tumba, o la momia, de Tutankamon, ahí está sin moverse.

-Vamos ahora a los derechos, al terreno más cercano, el municipal. Hablemos también de algunos servicios que parece que no deben de emplearse para ganar dinero, y aun así algunos ayuntamientos intentan sacar rédito con ellos (unos están privatizados y otros no): el ciclo integral del agua, el transporte público, la recogida de residuos... ¿todo vale para llenar las arcas?

-Sí, claro; depende de lo sinvergüenza que se sea. Todo vale para llenar las arcas. También vale la malversación, el expolio... lo que han estado practicando los señores de la derecha en los últimos 20 años ¿no? que consiste en descapitalizar los servicios públicos; a continuación decir que no funcionan porque los han descapitalizado, y vendérselos a sus amigos para hacer negocios. Se puede caer en la tentación, de hecho han caído muchos ayuntamientos y parte de la crisis que tenemos viene de ahí, se puede caer en la tentación de utilizar la legislación en materia de suelo urbanizable, no urbanizable, para efectivamente llenar las arcas públicas, a través de medidas absolutamente arbitrarias que es lo que han estado haciendo: recalificaciones etc. Lo que sucede es que una vez que se ha entrado ya por la senda de la ilegalidad y la delincuencia, probablemente la cosa no tenga límites y acaben haciendo las barbaridades que han estado haciendo en Valencia, o las que han estado haciendo en Madrid; un atajo de sinvergüenzas, ladrones y chorizos.

-Dejo una frase del jurista internacionalista Antonio Remiro Brotóns: "Estamos viendo que la Europa que se está construyendo, si es que se está construyendo algo, es una Europa que a mí, personalmente, no me interesa en absoluto. Una Europa insolidaria, una Europa de los mercaderes renovados, una Europa de los mercados, una Europa de los capitales, una Europa de los banqueros... esa Europa a mí, personalmente, no me interesa nada. Y si esa es la Europa, yo estoy fuera de ese proyecto y de ese proceso; una Europa así..."

-Visto así, nadie con un poco de sentido común querría formar parte de un proyecto como ese ¿Esta es la Europa que se ideó en el siglo XX? Supongo que no. Supongo que en el proyecto originario de los tratados de Roma, Schumann y Monnet etc. el ideal era otro. Pero, con todo mi cariño a Antonio, si yo fuera español, y soy español, no hablaría así de Europa. Sea lo que sea Europa, nosotros dentro; que ya tendremos ocasión de cambiarla de acuerdo con los nobles ideales que Antonio y yo profesamos. Pero a ver si nos vamos a pasar de listos, y después de pasarnos doscientos años fuera de Europa a la fuerza, ahora vamos y decidimos nosotros que no nos interesa estar. Claro que nos interesa estar, para cambiarla, pero estar, estar. No estamos de acuerdo con que esta Europa... pero la pregunta sería, además, otra todavía más problemática; supongo que Antonio estará de acuerdo, y yo por supuesto también, que todos los demás intentos de unificar Europa han sido todavía peores porque han sido por las armas: el intento de los romanos, el intento de los españoles, el intento de los franceses, el intento de los alemanes; han sido siempre unificar Europa militarmente. Ahora la unificación ha venido por la vía comercial y la vía de los negocios etc. Eso tiene sus partes buenas y sus partes malas. Ahora estamos viviendo la mala pero ¿cuándo ha conocido Europa una etapa de más prosperidad, tranquilidad, sosiego y bienestar que entre el año 50 y el año 75? Y eso es Europa. Lo que hay que hacer es volver a esa Europa.

-En uno de los cómics más leídos y apreciados, Astérix y Obélix y sus convecinos de la aldea gala resistían siempre al invasor, los romanos, gracias a la poción mágica que les preparaba el druida Panorámix. Los ciudadanos, sobre todo los estados, el estado español, ¿tenemos alguna poción mágica para resistir a las políticas de recortes y miseria impuestas desde la Unión Europea y otros organismos? ¿qué otras enseñanzas, poción aparte, nos dejan las aventuras de Astérix y Obélix?

-Las enseñanzas muchísimas. Yo he aprendido como todo el mundo, mucho, sobre todo como se hacen mejunjes, los bardos, los druidas con sus mezcolanzas y tal, estaba muy bien. Luego he tomado una perspectiva distinta porque claro, como buen español he sido educado en el respeto a la tradición latina y para mí, desde el bachillerato, Vercingétorix había sido siempre un rebelde hasta que he comprendido que era un defensor de su pueblo frente al invasor latino. ¿qué nos sucede? pues que nos guste o no nos guste esta es la complejidad de Europa. Tenemos que reconocer que fuimos conquistados, pero que esa conquista fue una civilización. Todos hablamos latín, corrupto, pero latín, y si los romanos no nos hubieran conquistado manu militari, pues ahora cada uno de nosotros estaría hablando esas adorables lenguas que forman parte de la riqueza que dice la gente pero que se han perdido. Y en cuanto a Europa no, no creo que nosotros podamos resistir las imposiciones europeas, entre otras cosas, porque somos parte de Europa, y tendremos que aceptar lo que colectivamente decidamos. Lo que hay que hacer es procurar que nuestras decisiones, que las decisiones que se adopten, no sean especialmente lesivas para nuestros intereses, pero sin olvidar que Europa es un sitio donde todo el mundo va a defender sus intereses, pero alguien tiene que defender los intereses de Europa también.

-¿En España hay presos políticos?

-Hasta ahora estaba el señor Otegui. Ahora me parece que está el señor Cañamero. Creo que hay un señor que se llama Alfon, que está por una cosa que tiene una pinta fatal, de una especie de presunto montaje de la policía. Sí; aquí y allí, y probablemente entre los numerosos presos de ETA haya algunos que no estén por delitos de sangre estrictamente sino que estén por cuestiones de conciencia, y si son gente que están por cuestiones de conciencia, sean de la ETA o de lo eto, serán presos políticos.

-¿Qué político de la historia española ha sido el que mejor se ha comportado como debería de ser un político? ¿y de Estados Unidos?, ¿y de toda la historia mundial?

-De España Prim. De los Estados Unidos Lincoln. De toda la historia mundial, Julio César.

-Sheldon S. Wolin es un importante politólogo estadounidense, profesor emérito de la Universidad de Princeton y uno de los más reputados especialistas de la democracia en el ámbito teórico anglosajón. Su obra "Democracia S. A. La democracia dirigida y el fantasma del totalitarismo invertido" propone la tesis de que la democracia de los Estados Unidos de América no ha estado nunca verdaderamente consolidada y que a comienzos del siglo XXI muestra preocupantes signos de estar controlada por un totalitarismo invertido que es ejercido por un superpoder. ¿Eso podría ser extrapolable a España? ¿Cuál sería aquí ese superpoder?

-Extrapolable a España de los Estados Unidos prácticamente no hay nada. En general de ningún otro país, porque el superpoder en España es la iglesia católica, y el poder de los curas. España ha pasado de ser una teocracia, en tiempos de los visigodos, a ser una hierocracia, gobiernan los curas hoy; de forma que eso en los Estados Unidos es impensable porque en los Estados Unidos la democracia aparece pervertida si se quiere, o manipulada por las grandes corporaciones y los poderes económicos y hay una separación rígida entre la iglesia y el estado. Es verdad que todos los gobernantes norteamericanos son unos beatos y unos meapilas, eso es verdad; y que están todo el día hablando de Dios, y que probablemente muchos de ellos creen que la tierra es plana y que el sol gira alrededor de ella, no lo sé, pero me da la impresión; pero la iglesia está separada del estado de un modo total; mientras que, en España, la iglesia es un estado dentro del estado, y gobierna exactamente igual que gobernara antes de que el pobre Azaña dijera que España había dejado de ser católica, cosa que, por cierto, nos costó una guerra civil.

- Le dejo una frase de un artículo de hace ya tiempo de un politólogo más o menos conocido, y que ha sido ponente en las mismas jornadas que le han traído a usted a Valladolid, Víctor Alonso Rocafort: "Si no empezamos a analizar la monumental crisis ética en la que estamos inmersos, al menos con la misma intensidad que hemos hecho con las crisis económica y política, será difícil que salgamos de este lodazal". ¿Realmente vivimos una crisis ética monumental? ¿Si fuera cierto, podemos poner algún remedio que sea eficaz a corto plazo?

-Sí. Yo creo que sí. Yo creo que además, esa crisis ética, tenemos una clara conciencia de ella desde hace muchísimos siglos. La visión que tenemos los españoles de España es la visión de un país en decadencia y en decadencia moral. Se viene diciendo desde el siglo XVII, no estamos descubriendo gran cosa; se viene diciendo desde el siglo XVII que la fibra ética de la sociedad española es deficitaria. Lo que no se viene diciendo, porque hay una colusión de intereses entre los críticos y los criticados es que el principal responsable de eso es la iglesia católica; es el hecho de que España haya identificado su condición nacional con el hecho de ser un país católico. Cualquiera que conozca la Compañía de Jesús, que es la pura esencia del catolicismo, sabe que la raíz de su reflexión ética es el casuismo. Y el casuismo es elevar la inmoralidad a principio fundamental de acción; es creer firmemente que el fin justifica os medios, y por lo tanto, ser un profundo inmoral que es lo que son los jesuitas. Y, claro, si el núcleo y el alma del catolicismo es la inmoralidad jesuítica, y el catolicismo es el puro casuismo, que hace, por ejemplo, para entrar en un territorio bien práctico ¿no?, en los primeros años de la posguerra los curas no solamente señalaran a la gente a la que había que fusilar, sino que participaran directamente y con fruición en los fusilamientos y en las torturas, eso dice claramente que la crisis ética española es secular; y por supuesto claro venir a decir ahora, pues es urgente, conviene ponerle coto, sin ningún tipo de dudas; lo que sucede es que hay que verla en toda su profundidad. Para que haya una regeneración ética en España, hay que poner a la iglesia católica en su sitio, y me temo que el sitio de la iglesia católica es fuera de las fronteras.

-Para terminar, le voy a decir una serie de diez nombres, de diez personajes, y me dice una palabra, un adjetivo que se le ocurra, sobre cada uno de ellos:

 Fiódor Mijáilovich Dostoyevski (novelista de la Rusia Zarista; autor de Crimen y Castigo):

-Pasión.

- Paul Bruce Dickinson (vocalista de la banda de heavy metal Iron Maiden):

-Vocación.

- Ramón José Simón Valle Peña, Valle-Inclán (Escritor):

-Genio.

- Hannah Arendt (filósofa política alemana):

-Fidelidad.

-Rafael Correa Delgado (presidente de Ecuador):

-Hipocresía.

- John Towner Williams (compositor de bandas sonoras):

-No conozco.

- Angela Merkel (presidenta de Alemania):

-Giro copernicano.

- Paul Gauguin (pintor posimpresionista francés):

-¿A dónde vamos?.

- Pedro Manuel Guerra Mansito, Pedro Guerra (cantautor español):

-Mansedumbre.

- Subcomandante Marcos (ideólogo, portavoz, y mando militar del EZLN):

-La ley de Herodes.

viernes, 25 de marzo de 2016

¡Busquen al occiso!

Cuando era chaval, llegada la Pascua, los curas, que mandaban entonces en España tanto como ahora (aunque hoy lo disimulen algo más) se apoderaban de la calle, de todos los espacios públicos, de las comunicaciones, de los cines, los teatros, de todo. La radio y la tele solo daban programas sacros; los teatros cerraban o escenificaban piezas piadosas; los cines suprimían la programación ordinaria y la sustituían por películas sobre la vida y la pasión de Cristo; las calles se llenaban de procesiones. La opción era muy simple: o te tragabas aquella bazofia o te quedabas en tu casa leyendo novelas de Emilio Salgari o Richmal Crompton.

Jamás fui a una procesión ni a ningún acto sacro. Pero, a veces, iba al cine a soportar unos pestiños de una calidad ínfima que se suponía habían de edificar el ánimo de los espectadores y, tratándose de católicos, es posible que lo consiguieran. Las que siempre buscaba eran las películas mexicanas que, por lo menos, traían otro acento. Jamás olvidaré una en la que Cristo decía a los discípulos: "Dejad que los chamacos se acerquen a mí".

Un poco como homenaje a aquellos años lejanos y desagravio por esta era de liviandad, pecado y abandono mundano que vivimos, decidí ir a ver esta película de Kevin Reynolds, Resucitado, que, en lugar de contar la historia de la pasión de Cristo al modo habitual, arranca el relato precisamente del momento de la crucifixión y de lo que sucede los días posteriores. La idea es muy buena y el guión, más o menos hasta la mitad del film, un hallazgo, muy entretenido, original y con sus puntas de humor. Lo que hace es convertir la muerte de Cristo en un thriller. Consumado el sacrificio, los romanos entregan el cuerpo de Jesús a José de Arimatea para que le dé sepultura. Pero Caifás y el resto del sanedrín avisan a Poncio Pilatos de que los discípulos del nazareno planean reabrir el sepulcro y robar el cadáver para propagar luego la fantasía de que el muerto ha resucitado al tercer día porque es el Mesías, el rey de los judíos. De este modo habrá disturbios en contra de los romanos, justo un par de semanas antes de la visita del emperador Tiberio. Pilatos no quiere líos y ordena a un tribuno, jefe militar, Clavius que haga vigilar la entrada del sepulcro.

No obstante, como sabemos por la leyenda cristiana, el sepulcro es abierto y el cuerpo desaparece. Pilatos ordena entonces a Clavius buscar el cadáver, encontrar a los seguidores de Cristo, para destruir la leyenda en su cuna. El tribuno y los romanos que, obviamente, no creen que los muertos resuciten, emprenden la búsqueda, registran casas particulares, profanan tumbas, pagan espías. Y la cuestión se convierte en una lucha contra reloj por ver si se consigue aniquilar una leyenda antes de que prenda en la credulidad de la gente.

Sin embargo, a mitad de la película, por un giro inesperado (y, obviamente, debido a la mano de Dios), el tribuno empieza a creer en resurrección, ve a Cristo en persona entre sus discípulos, se convierte y, como Pablo de Tarso, pasa de ser azote de cristianos a ser su aliado. A partir de ese momento, el prometedor thriller del principio se convierte en una película más de propaganda cristiana de las que veía en mi infancia y, por más técnica cinematográfica moderna que se le eche vuelve a ser la misma inverosímil y aburrida historia de siempre. A esta película le sobra más o menos la segunda mitad.

sábado, 19 de marzo de 2016

Rita Maestre y la hierocracia

El caso de Rita Maestre, condenada a una multa por ofender los sentimientos religiosos de terceros, trasciende la anécdota personal y entra en el campo del interés general sobre asuntos espinosos como los derechos, sus límites, los delitos, sus tipificaciones, etc. 

Dice la alcaldesa de Madrid, jueza de profesión, que la condena a Maestre "limita su libertad de expresión". Es una formulación ambigua porque, en principio, para que limitar la libertad de expresión de alguien fuera, a su vez, condenable, habría que especificar por qué el limite establecido no es aceptable. Como jueza, Carmena sabe que no existen derechos absolutos y la libertad de expresión también tiene limites. De hecho, la misma Carmena trata de dar cuerpo a su posición hablando de que vivimos una involución democrática (con lo que habría que entender que la condena a Maestre es injusta por encontrarse en esa  reprobable tendencia) y aduciendo además criterios jurídico-formales en el sentido de que la sentencia va a recurrirse y que podría quedar sin efecto por una decisión de un órgano superior. Son cosas distintas pero, en el fondo, apuntan al mismo problema: el de justificar el límite impuesto al ejercicio de un derecho. Ese límite está claro: ofender los sentimientos religiosos de terceros, hacer público escarnio de sus dogmas, según dice el Código Penal. 

La cuestión, por tanto, no es si la libertad de expresión tiene o no límites, que los tiene. Tampoco si la sentencia es ajustada a los límites que el código penal señala que probablemente lo es, incluso cabe decir que es benevolente. La cuestión es si el tal delito está bien tipificado y qué quiere decir "ofender los sentimientos de los miembros de una confesión religiosa", una cuestión bastante vagarosa que aparece relacionada con otra mucho más problemática como es la de la blasfemia. La cuestión, en definitiva, es la de una protesta pública (perfectamente amparada en la libertad de expresión) en contra de la existencia de un lugar de culto pagado con el dinero de todos en un espacio público de una Estado no confesional. La cuestión es si esa protesta puede reprimirse invocando los sentimientos religiosos de quienes se arrogan el privilegio de atender a sus creencias religiosas en lugares en que estas no debieran estar y financiándolas, además, con el dinero de todos, incluso el de aquellos que no están de acuerdo con la existencia de esos lugares de culto en espacios públicos.

Este asunto, evidentemente, trasciende el caso concreto de la persona condenada y de la jueza que condena para ponerlo en el ámbito en que debiera estar, el del legislador y su obligación de impedir que unos ciudadanos abusen de otros en el ejercicio de sus derechos. Esto es, es el legislador el que debiera impedir que unos ciudadanos obliguen a otros a financiar sus supersticiones y respetarlas allí en donde su ejercicio no debiera ser lícito. Y, claro, acabamos topando con la Iglesia, como siempre en España y con el hecho de que este país, en realidad, es una hierocracia en la que siguen mandando los curas que imponen sus criterios a través de la confesión religiosa de la mayoría de los legisladores.

Por supuesto que Rita Maestre debiera ser condenada si hubiere ofendido los sentimientos religiosos de unas gentes que estuvieran cultivándolos en el ámbito privado, que es el propio de toda religión. Pero no es el caso. Ha sido condenada por protestar por el hecho de que unas gentes privaticen indebidamente un espacio público para el cultivo de sus ceremonias privadas.  Por eso es injusta esa condena, porque es injusta la norma legal que la ampara ya que esta, por la sinuosa influencia de los curas, no distingue entre el ejercicio público y el privado de un culto. 

Si alguien, por muy sensible que sea, se vale de la vía pública para organizar sus ceremonias y supersticiones estará expuesto a que otro -yo mismo que en esto apoyo a Rita Maestre- haga cuchufletas y se ría de su culto a mandíbula batiente. Los espacios públicos son tan míos como de los seguidores de cualquier secta y el mismo código penal que castiga a quien ofende los sentimientos religiosos de alguien sin importarle en dónde se exhiban castiga en el siguiente apartado del propio artículo a los que ofendan a quienes no tienen sentimientos religiosos y están en su derecho de no querer prácticas supersticiosas privadas en ámbitos públicos. Sí, exactamente ese delito que estaban cometiendo quienes rezaban en la capilla cuando Rita Maestre y sus gentes fueron a manifestar en público su desagrado con el mismo derecho que los otros hacían pública ostentación de sus creencias.

¿Lo ven? Un problema de interpretación. ¿Por qué he de considerar menos delito arrodillarse en público en la universidad que protestar con el torso desnudo?

Pero en ese asunto nadie quiere entrar por miedo a los curas.

sábado, 27 de febrero de 2016

La hierocracia hispana

Los clérigos piden que el Estado castigue el hecho de “meterse con las convicciones religiosas”. Ignoro el alcance jurídico de la fórmula meterse con, pero intuyo que será sumamente vago. Por ejemplo, decir en público que uno no cree que si te matan bien muerto puedas resucitar a los tres días, te llames Jesucristo o Perico el de lo Palotes, ¿es meterse con las convicciones religiosas de alguien? Supongo que sí y, según lo que los obispos pretenden, por tanto, negar la resurrección de Cristo puede llevarte a la cárcel. En cierto modo, y vistas las cosas con desapasionamiento, tampoco está tan mal: hace 300 años te llevaba seguro al patíbulo, con todos los huesos rotos y medio despellejado. Pero los tiempos son blandengues, bien se ve. Ahora puedes ir por ahí escuchando blasfemias (¡blasfemias!) sin que la justicia de los hombres cumpla con su deber para con Dios. Por eso quieren los curas volver a los viejos buenos tiempos. 

Magnánimos, pluralistas, postmodernos, los obispos prtenden castigar las ofensas a todas las convicciones religiosas y no solo a las católicas. En una muestra de inclusividad democrática se refieren también a aquellas a cuyos fieles estos mismos obispos torturaban, descoyuntaban y cocían vivos no hace tanto. Lentamente, pero van progresando.

Hay quien dice que salir por la televisión diciendo que ese mismo Cristo nació de una doncella virgen por partenogénesis implica meterse con las convicciones racionales de la gente o que sostener que un mortal es infalible cuando habla excathedra es ofensivo para el sentido común. Pero es obvio que la racionalidad y el sentido común no tienen el empaque de las convicciones religiosas. La racionalidad es una quimera y el sentido común una futesa que nada tienen que ver con la dignidad del hombre. Esta enraiza en las convicciones religiosas. 

Jurisprudenciales, precisan los obispos que meterse con las convicciones religiosas es meterse con un derecho fundamental. Querrán decir con la libertad de conciencia y la libertad de culto. Ciertamente no se ve en qué puede ofender a estas libertades el hecho de considerar aquellas creencias patrañas y estupideces. Por supuesto, parca libertad de creencia sería la que no admitiera la libertad de creer en majaderías. Considerar las convicciones religiosas como alucinaciones y creencias en bobadas y supersticiones no solo no quebranta ningún derecho fundamental sino que vigoriza el de la libertad de expresión.

Ese sí es un derecho fundamental que aparece amenazado si alguien con autoridad aceptara que se debe castigar el "meterse con" las convicciones religiosas del prójimo. Yo, por ejemplo, no creo en el Dios que los obispos dicen adorar y manifiesto públicamente que es una invención del clero para esclavizar a la especie humana. Si esto parece a los obispos que es meterme con sus convicciones religiosas tendrán que aguantarse, me temo, porque forma parte de mi libertad de expresión, que no estoy dispuesto a someter a ningún límite basado en las supersticiones ajenas.

Por último, cuando los obispos piden castigar a quienes "se meten" con las convicciones religiosas, claro está, se refieren a castigar a través de los tribunales y las leyes positivas de este mundo, algo imposible, salvo si se admite que el Estado es en el fondo una hierocracia, esto es un un gobierno de curas. ¿Y por qué no confían los obispos en que ya su Dios se ocupará de castigar como merecen en la otra vida a los osados que "se metan" con las convicciones de sus creyentes? Muy sencillo porque los primeros que no creen en la otra vida son esos mismos obispos.