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jueves, 9 de agosto de 2018

Lectura de verano

En verano, los famosos y famosas, los/as políticas, las figuras mediáticas y gentes de postín suelen comunicar al público los libros que están leyendo o piensan leer durante las vacaciones. Es casi un rito estival, como la noche de San Juan o las Perseidas. Pueden participarlo motu proprio o a petición de parte. Luego, los leen o no. Pero eso es lo de menos. Lo interesante aquí es la información, ligeramente teñida de recomendación que tiene dos niveles: uno, el puramente noticioso y casi de cotilleo: a ver qué libros recomiendan los personajes, las personalidades y las celebrities, vulgo "famosillos" o "famosillas", para adornar su condición de referentes del gran público.

El otro nivel afecta al libro mismo. Este objeto casi mítico hoy, es el soporte físico de una experiencia trascendental, cantado desde hace siglos como vector del espíritu humano, vitrina que muestra la única inmortalidad que puedan alcanzar los mortales, la de pervivir en la memoria de las generaciones. Porque, sin ellos, hasta quienes murieron por conquistar la inmortalidad, como Aquiles, caerían en el olvido de no haber alguien que escribiera su gesta. Aquiles es Aquiles gracias a Homero, un ciego, como lo era Milton cuando compuso El paraíso perdido. Los dos serían clasificados hoy como discapacitados o algo aun más absurdo. El libro y, subsidiariamente, la imprenta define la Modernidad, que luego empieza a discutir sobre sí misma en un ejercicio de bizantinismo pues como su nombre indica, la "modernidad" quizá tenga término a quo (la imprenta) pero no lo tiene ad quem. Nadie puede decidir el significado de la modernidad porque esta es solo el modo de hoy, pero el hoy es presente continuo hasta el fin de los tiempos.

El libro es casi sagrado y, como sagrado, suele inspirar temor y respeto. Tanto que suele mantenerse a prudente distancia. Aparece por todas partes en las más diversas iconografías, asociado siempre al progreso, el avance, la luz, la revolución. Es la gloria de la humanidad.

Pero hoy está a punto de extinguirse, como los rinocerontes. Las librerías cierran una tras otra y las escasas editoriales que quedan, muy concentradas, se dedican a un negocio nostálgico condenado a desaparecer, como lo está el papel impreso. Todo él: los tratados, los periódicos, los billetes de curso legal, los sellos, los telegramas, las cartas, las postales de vacaciones, los tickets, las tarjetas de visita, los boletos de las tómbolas etc. Otros soportes toman el relevo de velar por la inmortalidad, sobre todo los audiovisuales. Por eso especialmente, sea bienvenida esa costumbre estival de que las gentes públicas hablen de los libros que leen o van a leer. A algunos les vendrá muy bien y todos les dará un respiro. Que lo necesitan.

Retornando al hilo, que siempre se pierde cuando aparecen los libros, quería yo recomendar uno, un número monográfico de la revista Terra e tempo, publicación de pensamiento nacionalista galego que acaba de salir, correspondiente a julio-diciembre de 2018. La revista pertenece a la Fundación Terra e Tempo y este monográfico dedicado Catalunya e Galiza, análises para avanzar, está coordinado por Rubén Cela Díaz, miembro de la Executiva Nacional do BNG.

Acabo de recibirlo y me apresuro a comunicarlo, desde luego, por infantil vanidad de escritor ya que contiene un artículo mío sobre Catalunya e a esquerda española. Mi desvergüenza llega al extremo de recomendar no solo lo que leo o quiero leer, sino lo que escribo. Pero esto tampoco es cierto. Recomiendo la revista Terra e Tempo por su presentación y contenido. La presentación está a la vista. La composición de la cubierta, la severidad de los textos, en contraste con el abigarramiento del título adornado por dos poderosas espirales celtas, la combinación de colores y símbolos políticos entrecruzados son una mezcla de elegancia y política.

Pero, además, está el contenido, con aportaciones de gente tan interesante, cabal, luchadora, tan coherente, imaginativa y preparada que todavía me pregunto qué llevó a Rubén a pedir una colaboración a un pelagatos como Palinuro. No sé cuánto tardaré en leerlo porque tampoco estoy estrictamente de vacaciones. Pero cuando lo haga, volveré sobre el asunto. De momento solo podría hacerlo sobre mi artículo, pero no haya temor. Me limito a señalar que este desarrolla mi opinión de que el independentismo catalán ha hecho trizas a la izquierda española y a anunciar que lo estoy empleando (con permiso de la revista, claro) como hilo conductor de un pequeño libro que espero publicar en breve.

lunes, 2 de julio de 2018

Avui a l'auditori de Girona

Avui, 2 de juliol, a les 19:00 h a la sala Montsalvage del auditori Palau de Congressos de Girona, el MHP Artur Mas i un servidor presentarem Espanya quedó atrás. Ens acompanyara la batllesa Marta Madrenas i ens moderara Xevi Xirgo, director d'El Punt Avui. A tots ells el meu més profond agraïment. 

Des del 1º-O està clar que Espanya va quedar enrere en la història de Catalunya. Per això vol Sánchez que ho oblidem. Dimarts, 2 de juliol parlarem de quant enrere.  

Ens veiem a l'auditori.

jueves, 21 de junio de 2018

Hoy, retorno a los Indignados

El movimiento 15 M, los Indignados, la Spanish Revolution, un inesperado estallido de revuelta que se produjo en 2011, a los tres años de comenzada una crisis de ciclo largo. Hubo formas innovadoras de protestas. El movimiento se hizo con plazas emblemáticas, okupandolas, pues en muchos casos la permanencia se hacía con tiendas de campaña. Reinaba la espontaneidad, la coordinación a través de las redes y se rechazaban los partidos políticos, algunos de los cuales pasaron por allí a hacerse la foto.

El movimiento suscitó una cantidad de libros de diverso empaque al principio y algo de teorías sobre la acción política institucional, el espontaneísmo, la democracia asamblearia etc. Todos productos efímeros. Siete años más tarde, a modo de jubileo y con la consabida distancia, Richard Weiner e Iván Lópe nos brindan hoy esta obra en inglés, en la que Palinuro añadió un breve epílogo a petición de los autores. Y nuestra intención es presentarlo a las 19:00 en el salón de actos de la OEI, c/ Bravo Murillo, 38. Con el elenco que figura a la izquierda. Nos quedó colgando el nombre de Carolina Bescansa por falta de tiempo para incluirlo en el cartel. La presentación tendrá el tono académico que cabe esperar de los autores. Su enfoque teórico está ya en el título: oleadas de inserción social en España. Eso es poner el dedo analítico en la llaga: procesos de inserción, de ubicación social. Los Indignados se hacían notar y, unos años después, sus herederos, o albaceas, o seguidores o ellos mismos se han abierto un hueco político y mediático acompañado por una controversia de hasta qué punto son fieles a sus principios. 

Habrá también parte de crónica vivida del momento, espero. Isabel Paz y un servidor nos conocimos precisamente en la acampada de Sol que tantos recuerdos dejó.

En fin, que nos vemos en la OEI.

jueves, 14 de junio de 2018

Con suficiente antelación

Me apresuro a poner en conocimiento de mis convecinos gironins el acto de presentación del libro España quedó atrás en la sala Montsalvatge del auditori de Girona el próximo 2 de julio a las 19:00. La antelación trata de evitar posibles problemas de aforo. 

El libro se presentó en Barcelona con Elsa Artadi, Carles Riera y Salvador Cot, en un acto que tuvo mucho interés y fue muy clarificador. Pero, pues el autor se radica en Girona, pareció de buen estilo presentarlo también en la ciudad de su elección. Quiere ser un modesto saludo a mi nueva ciudad y así estoy honradísimo de que la alcaldesa, Marta Madrenas, haya aceptado pronunciar un saludo. Y ya ni cuento el ciudadano Palinuro, que está encantado.

Agradecimiento asimismo a Xevi Xirgo, director de El Punt Avui, diario que acoge el recién nacido semanario La República, en el que colaboro. 

Doy mucha importancia a la deferencia que me hace Artur Mas con su gesto. Tengo la intuición de que así como Madrenas simboliza para mí la bienvenida a la ciudad, Mas simboliza la bienvenida a Cataluya. I això, amics i amigues, és un punt avui i sempre.

I Girona més.

jueves, 7 de junio de 2018

¡Gracias!

Me ocurre con el rey como a Mark Twain con el Sumo Pontífice. Decía el autor de Tom Sawyer que él no era más que el Papa, pero tampoco menos. En cuanto a mí, no soy más que el rey pues, sin desmerecer de su majestad, no soy más que nadie; pero tampoco menos. Así, si el rey puede decir cada vez que le dejan que algo (por ejemplo, una corrida de toros, espectáculo cultural) le "llena de orgullo y satisfacción", yo, que no soy menos, también puedo decirlo, aunque por otros motivos.

Me llena de orgullo y satisfacción comunicar que La República Catalana (publicado en 2016) va por la sexta edición y España quedó atrás (publicado este mismo año), por la tercera. El autor expresa su agradecimiento por este medio a los lectores. España quedó atrás llegó a estar tercero entre los libros en castellano no de ficción... en Catalunya. En España, silencio absoluto. Ambos timbres de gloria.

Acaricio la idea de escribir un tercero, si los dioses me son propicios, sobre el momento en que el deseo se haya hecho realidad. Todo un reto y un privilegio dejar constancia de que, en contra del saber convencional, el profeta desarmado del movimiento independentista puede triunfar. 

sábado, 5 de mayo de 2018

El cero y el infinito

Nordald Grieg (2017) Spansk Sommer/Verano español. Segovia: Arqueología de imágenes. 183 págs.
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Hace cosa de un mes, Palinuro tuvo el honor de ser invitado por tres entidades segovianas, Republicanos de Segovia, Círculo republicano Antonio Machado y Segovianos por el derecho a decidir a dar una charla sobre la República y Cataluña. Fue una interesante experiencia hablar para un auditorio poco familiar para mí, pero muy receptivo y reflexivo. Aprendí mucho. El honor se duplicó por ser presentado por Ainhoa Zufriategui, copropietaria con Aku Estebaranz de la empresa de fotografía y editorial Arqueología de imágenes, un proyecto basado en líneas Verkami. Muy interesante en sí mismo como ejemplo de actividad productiva empresarial digital, utilizando las redes como mercado.

Ainhoa y Aku son los editores de este precioso libro que recibí en inmerecido obsequio. Y digo precioso por la forma y el contenido y en los distintos matices del adjetivo. Una edición cuidadísima, en cartoné, con un diseño minimalista y elegante, maquetación agradable, caritativa con el lector. Una pieza única, de colección diría si tuviera afición alguna por ese vicio. ¡Y bilingüe! Los traductores (en este caso traductoras, Cristina Gómez-Baggerthun y Kirsti Baggerthun) tienen que estar muy seguras para exponer a la vista pública el entramado de sus versiones. Este detalle presta al texto un aroma clásico. Cierto es que fotografías hay pocas; antiguas, sí, de los años treinta, casi todas del II Congreso de escritores antifascistas en Valencia, en 1937. Son muy buenas y están muy bien tratadas y, aunque son solo cinco, nos familiarizan de golpe con el aspecto de este escritor, poeta, periodista noruego, que estuvo en la guerra civil española y del que confieso que no sabía nada. Sin embargo, habló en el congreso. Hay una foto y el texto trae también el de su breve intervención.

La cuestión picaba. Grieg (lejano descendiente de Edvard Grieg) estuvo en el Congreso de Valencia y dejó este reportaje en el que habla de primera mano de los bombardeos de Valencia y Madrid y de la batalla de Brunete, que se publicó en Noruega en 1937. Era un periodista y autor respetado y reconocido miembro del Partido Comunista noruego. A partir de entonces, a diferencia de lo que sucedió con otros escritores de filiación comunista en las Brigadas Internacionales o el mentado Congreso, no hubo reediciones ni traducciones y pareció como si a Grieg se lo hubiera tragado la tierra; o la historia. Algo extraño. Y este libro sumamente interesante tiene en parte la clave para descifrar este misterio.

Grieg no solo era miembro del Partido, sino un comunista estalinista a machamartillo. Fue inquieto y nómada desde muy joven, anduvo embarcado y sin embarcar por medio mundo e incluso estaba en China en 1927, justo cuando la matanza de comunistas en Shangay que cuenta en La condición humana André Malraux, que no pisó la ciudad hasta media docena de años más tarde. A la vuelta de los periplos, Grieg profesó comunista y pasó unos años en Moscú a principios de los treinta. Retornó a Noruega como enviado de la IIIª Internacional y se dedicó a defender a capa y espada teóricas los infames procesos de Moscú de 1934 y 1936. De ahí, vino como corresponsal de guerra a España en 1937 en donde estuvo unos meses, desde el Congreso a la batalla de Brunete y siempre moviéndose en el ámbito comunista. Casi todos los personajes con los que habla son estalinistas o próximos a ellos, John Cornford, André Malraux, Ludwig Renn (que había escrito un viaje a pie al Oriente), Neruda, Bergamín, etc. Cuando, habla con las brigadas internacionales lo hace con el batallón Thälman y en la batalla de Brunete mandan los tres generales comunistas de la República, El campesino, Líster y Modesto. Probablemente salió de España de nuevo a Noruega en 1938.

En 1939 se firma el pacto germano-soviético, que determinó el curso de la guerra por venir y provocó una crisis profunda en el movimiento comunista mundial, con una avalancha de deserciones de intelectuales afines al partido. Se publicaron muchos libros del "gran desengaño". El más famoso, el de Arthur Koestler (otro corresponsal de guerra) Darkness at Noon que en España se llamó El cero y el infinito. Fueron tantos los desengañados por el pacto Ribbentrop-Molotov que el propio Koestler y el diputado laborista Richard Crossman recopilaron un libro de ensayos de desengañados de diferentes países bajo el título muy significativo de The God that Failed (El Dios que fracasó). Un acierto porque acabó siendo una canción de Metallica, aunque con espíritu muy distinto.

Uno de los desengañados fue Grieg, que rompió el carné del PC y se dedicó en cuerpo y alma a combatir a los nazis, en contra de las indicaciones del Komintern, primero en las fuerzas armadas de su país y, luego, al ser este invadido por los hitlerianos, en las de la Commonwealth, con sede en Gran Bretaña. Murió al ser abatido su avión (parte de un escuadrón australiano) en una misión aérea sobre Berlín en 1943. Tenía el grado de capitán. Estos datos los he sacado de Wikipedia.

Se explica por qué desaparece de las crónicas y jubileos históricos este joven noruego de claro mirar. Sigue siendo conocido en Noruega, pero muy poco fuera de ella. Se había "desengañado". De hecho, en la época y años posteriores, los desengañados (que fueron docenas y de distintas ocupaciones, desde poetas y literatos a generales soviéticos o miembros de los servicios secretos) tuvieron mala reputación. Es famosa una desgraciada obra de teatro de Sartre, Nekrasov en la que hace burla de los casos de "yo escogí la libertad" o al "servicio de Stalin".

Pero en el caso de Grieg tenía que haber algo más. Y lo había: el propio Grieg, su carácter, su espíritu, de los que da buena cuenta esta breve crónica de unos meses de la guerra civil. Condenado a una vida regalada, atendido por el ministerio de Propaganda, que redactaba los partes para la prensa y alejado de los frentes, Grieg se las ingenia para romper el círculo protector y presentarse en Madrid en manos republicanas, con las brigadas internacionales en La Moncloa y acaba metido directamente en lo más crudo de la batalla de Brunete, en donde la República quiso romper decisivamente el avance fascista sin conseguirlo y a un coste bestial por ambas partes.

Grieg intercala una narración escueta, directa, de los hechos, algunos de extraordinario salvajismo con observaciones y anécdotas de muy diversa índole, así como consideraciones sobre los comportamientos de los hombres en las trincheras. Y, al final él, que había venido como parte de un proyecto comunista, acaba describiendo la monstruosidad de la guerra en términos humanos y hasta poéticos. Su texto describe a la perfección lo que él ha visto, esto es, lo que quería ver: seres humanos combatiendo por la libertad. Justo lo que le había movido a él toda su vida.

Insisto, es un libro precioso.

martes, 24 de abril de 2018

Gràcies!

Viure una diada de Sant Jordi és un privilegi. No descubro nada, ya lo sé, pero dejo constancia de mi agradecimiento. A los/as lectoras de Palinuro en primer lugar, que hicieron cola para la firma. Breves instantes: sonrisa, libro, nombre, firma, fugaz comentario (hay que dejar paso a los demás), una noticia, una identificación, quizá una historia del pasado, familiar, una emoción, una sonrisa, una foto. Queda un sentimiento grato, que va creciendo y creciendo, a lo largo del día, brillante, soleado. De parada en parada, más lectores/as con sus sonrisas, sus rosas, sus manos que se quedan en las tuyas. Y tú no puedes olvidar que firmas libros para ausentes porque la fiesta es también regalo y muchos compran los libros para regalar. Un desfile de padres, madres, hermanos, maridos, esposas, hijos, amigos, evocados con dos trazos apresurados: no puede venir, está trabajando (este Sant Jordi es laborable), vive en otro lugar, es una sorpresa. Al final hay una red de cercanía múltiple a la que cumple decir: gràcies!

Y también a todos/as las paseantes que abarrotan las ramblas, con las rosas encelofanadas y sus bolsas con un libro, mirando las paradas, hojeando aquí y allá las publicaciones. En este día, según parece, editoriales y librerías facturan entre un 35 y un 40% del total del año. Negocio y solidaridad. Muchos, muchísimos lazos amarillos, camisetas, pañuelos, gorras, todo de amarillo pacífico.

Y satisfacción personal. España quedó atrás quedó muy delante; tercero en ventas en castellano y no ficción. El editor (Ara Llibres) estaba encantado. Tenía dos autores en primera fila: Jordi Borràs, con Dies que duraran anys y servidor. Y el dire de mi periódico, Salvador Cot (elMón.cat), tuiteaba enardecido que tenía a cinco de sus periodistas entre los triunfadores de la jornada: Jordi Borràs, Quico Sallés, Martí Gironell, Palinuro y Liz Castro.

Doncs això, gràcies a tots. Seguim.

lunes, 23 de abril de 2018

Hoy, Sant Jordi, firmas de Palinuro

Hoy, lunes, 23 de abril, Palinuro firmará ejemplares de España quedó atrás en las paradas que figuran en el cartel. El libro salió el mes pasado, ha estado muy alto en los más vendidos en castellano y mañana los ejemplares a la firma serán de la segunda edición.

Los escritores suelen decir que, cuando firman libros, es cuando conocen a sus lectores y es verdad. Los lectores toman cuerpo de repente, rostro, gestos y muchos, fotos. Es un momento de cordialidad. No conozco de ningún caso en que alguien se haya aproximado a que un autor le firme un libro mientras le dice que lo odia, que escribe como los asnos y que debiera dedicarse a la filatelia. 

Además de las galeras de la firma, Sant Jordi son muchas otras cosas: risas, paseos, flores, libros. 

Que ustedes lo disfruten.

domingo, 25 de marzo de 2018

Mañana, presentación de libro de Palinuro


España quedó atrás (Barcelona: Ara Llibres, 2018)
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Sale a librerías el lunes 26. Se presentará en el Teatro Goya de Barcelona el propio lunes a las 19:30. Las reservas de entradas figuran en la invitación, hasta completar aforo. Presentan Joan Carles Girbés (editor), Elsa Artadi, Carles Riera y servidor. Modera Salvador Cot (elMón.cat). Muy prometedor cartel. Ardo en deseos de escucharlos a todos, especialmente a Artadi y Riera por razón de su representatividad. Y me considero muy honrado por su presencia.

Se recordará que, en la convocatoria anterior, advertía de que quizá Artadi y/o Riera no pudieran asistir por causa de fuerza mayor. Pero la fuerza es tan mayor y se ha desatado con tanta furia judicial que ya ha dejado el paisaje desolado después de la batalla antes de la batalla, encarcelando a cinco representantes más. Llarena es como uno de esos oscuros dioses que exigen víctimas de continuo para satisfacer sus deseos; en este caso la megalomanía de un hombre, dispuesto a demostrar a sus manes franquistas que aquí siguen los del Alzamiento haciendo guardia junto a los luceros y encarcelando separatistas. La unidad de la patria que Campechano I prometió al caudillo totae hispaniae en el lecho de muerte que guardaría a toda costa se desintegra a los ojos del hijo Preparao, encargado de mantener el cadáver hispánico como si estuviera vivo.

Ahora, después del destrozo del viernes en los derechos y garantías básicas de los ciudadanos provocado en nombre del Estado de derecho a la medida carcelaria usual en el país, entramos en nueva época: el ejercicio del derecho de resistencia frente a la iniquidad de un poder tiránico carente de toda legitimidad.

Por cierto, según parece, hay un pleno del Palament convocado para el lunes. Quizá Artadi y Riera lo tengan difícil para asistir a la presentación. En las circunstancias excepcionales en que nos encontramos es bastantes previsible. No obstante, tiraremos adelante con el acto.
  
Nos vemos en el Goya.

miércoles, 21 de marzo de 2018

Último libro de Palinuro

España quedó atrás (Barcelona: Ara Llibres, 2018) saldrá a librerías el lunes 26. Se presentará en el Teatro Goya de Barcelona el propio lunes a las 19:30. Las reservas de entradas figuran en la invitación, hasta completar aforo que, por cierto, en el momento de redactar estas líneas y, según comunica la Fundación Romea, está ya casi completo. 

Aun no se sabe si el 26 habrá o no pleno de investidura. De haberlo, habremos de introducir alguna variante en el acto, pero lo mantendremos. Los catalanes hacen (hacemos) cosas, según dictamen del genio monclovita, y hasta podemos hacer varias al mismo tiempo: investir un president independentista y reflexionar sobre el futuro inmediato de la Catalunya republicana. 

Nos vemos en el Goya.

sábado, 17 de marzo de 2018

Hoy, Palinuro en Poblenou y Tremp

Dos actos el mismo día. Primero, a las 12.00, en el Centre Moral i Cultural del Poblenou, con los amigos Jaume López (El derecho a decidir) y Ricardo Romero de Tejada (¿Cómo hemos llegado hasta aquí?). Palinuro, por no ser menos, presenta también su nuevo libro, España quedó atrás  (Barcelona, Ara Llibres, 2018).

Hay que venir a Poblenou para encontrar un lugar que se llame "Centre Moral i Cultural", sin duda relacionado con la tradición icariana del lugar, iniciada a mitad del siglo XIX por los discípulos de Narçís Monturiol. El único sitio de la península ibérica, creo, en el que cristalizó un intento de utopía terrenal.

Mis dos contertulios han publicado sendos libros que espero comentar en breve en el blog sobre el tema de los temas: el derecho a decidir y la perplejidad por saber cómo ha sido posible que hoy nos encontremos en donde estamos en Catalunya. Quizá porque ya hemos decidido, supongo que diría Jaume. Habrá interesante debate. Los dos autores son amantes de la controversia filosófico-política. El "aquí" de Ricardo, en realidad, es un nuevo punto de partida. Ya estamos en un terreno nuevo, el terreno de consolidación de la República y, para ello, habrá que seguir decidiendo porque, según el autor, el derecho a decidir no es una escopeta de un solo tiro, sino un derecho continuado en el tiempo. Decidimos ser libres y ahora estamos decidiendo cómo en concreto.

Allí nos veremos.

Luego, por la tarde, en el espacio cultural "La Lira" con mi buena amiga Bea Talegón para hablar del asunto que nos han encomendado de "Com ens veu Espanya?" Me las prometo muy felices y estoy seguro de que Bea tendrá respuestas originales y frescas a la preguntita de las que todos aprenderemos mucho y serán de ayuda. Digo porque mi contestación a bote pronto sería responder con un adverbio ras i curt: ens veu malament. Un ejemplo de lo que podría ser la inversa del famoso verso de Machado: "el ojo que ves no es ojo porque lo veas; es ojo porque te ve". Aquí, al revés: el ojo que te ve no es ojo porque te vea; es ojo porque lo ves." 

Y no lo pierdas de vista, por la cuenta que te trae, por es un mal ojo y echa mal de ojo.

También hablaremos de eso tan interesante de cómo nos vemos las unas a las otras.

Y, luego, un sopar obert, para seguir mirándonos.

domingo, 4 de marzo de 2018

Clases de Marx

Erik Olin Wright (2018) Comprender las clases sociales. Madrid: Akal.  Traducción de Ramón Cotarelo (299 págs.)
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Esta semana ha venido bastante tupida, que era como se llamaba antes lo petado. En primer lugar, se ha publicado el estudio introductorio de Palinuro a la utopía feminista Matriarcadia (Una utopía feminista) en la editorial Akal. Asimismo ha salido el nuevo libro sobre la República Catalana (España quedó atrás) en Ara Llibres, que estará en librerías el 26 de marzo.  Y ahora, la traducción que Palinuro ha hecho de este libro de Erik Olin Wright, también en Akal.

Este año es el bicentenario del nacimiento de Karl Marx. Para celebrarlo, nada mejor que demostrar la vigencia del marxismo y sus posibilidades analíticas. Ha sobrevivido a sus muchos enterradores, los que emplean el fusil como pala y los que se valen de la pluma, la ristra de académicos e ideólogos puestos a  probar que la doctrina marxista es falsa, como todo saber demoniaco. También ha sobrevivido a sus no menos abundantes panegiristas que ensalzan su verdad absoluta e incontestable con la misma agilidad mental que sostuvo el dogma el Concilio de Nicea tomándolo, dicen, como método de acción, cual si hicieran algo.

En días pasados se estrenó la película El Joven Marx, de la que Palinuro dio cuenta (Cómo Marx se hizo marxista), buen modo de comenzar a celebrar el aniversario. Buen modo de continuarlo es la publicación de este texto del marxista Erik. O. Wright, traducido por servidor quien también tradujo en su día Construyendo utopías reales (2014), del mismo autor.

Marx vivo. Parece una provocación. Con lo que han trabajado los filósofos del capital, los ideólogos de la ciencia social, los economistas a sueldo de los bancos por enterrrarlo bajo una montaña de alambicadas estupideces. Y ahí sigue presente el autor de El Capital, que tuvo el genio de dibujar el horizonte cultural de su tiempo y el nuestro, como decía Sartre. Ahí sigue, con su Manifiesto Comunista bajo el brazo, impertérrito ante los sofismas de los seudoliberales que lo pintan como enemigo de la libertad que ellos confunden con el ruido de sus cadenas. Ahí sigue, a pesar de la apelmazada defensa que de él hacen sus partidarios que, como el inquisidor de Dostoievsky a Cristo, lo fusilarían si resucitase. Neoliberales de tabardo y librea y comunistas de adocenado marxismo; forman el ejército de fariseos de gori gori y jaculatoria que harían decir de nuevo impaciente a Marx que él no es marxista,

Si hay una pareja clave de conceptos en el marxismo es la de plusvalía y clase social. La plusvalía es un concepto cuantitativo, fácilmente determinable, núcleo del fenómeno de la explotación, sobre la que se basa el capitalismo ayer, hoy y mañana. Como tal, no puede negarse ni refutarse en los términos "científicos" que los teóricos del capital dicen emplear, razón por la cual simplemente lo ocultan o hablan del tiempo. 

El concepto de clase social, en cambio, es cuantitativo y cualitativo a la vez. Admite aproximaciones empíricas de lo más variado y contiene una fuerte carga subjetiva y hasta emocional. Cualquiera sabe que tan importante es la clase en sí como la clase para sí o conciencia de clase, factor indudable de movilización social y motor de la revolución. Columna vertebral del devenir de la historia en cuanto proceso humano, hecho por los hombres que, sin embargo, no saben en qué dirección la empujan pues no determinan las condiciones desde la que lo hacen.

Que Marx esta vivo, alive and kicking, queda claro en este último libro de Wright, especie de vademécum del concepto de clase social en el pensamiento contemporáneo. Se trata de un utilísimo texto no solamente para orientarse en el panorama actual sobre los estudios de clase sino también para entender cómo ve el marxismo contemporáneo los intentos actuales de criticarlo, refutarlo, superarlo, completarlo o actualizarlo. Wright pasa cumplida y atenta revista a los análisis de clases de Max Weber, Charles Tilly, Aage Sørensen, Michael Mann, David Grusky y Kim Weeden, Thomas Piketty y Guy Standing, haciendo justicia a todos ellos con elegancia académica, a pesar de que, en algunos caso (por ejemplo, Grusky y Weeden) sus discrepancias sean abismales. Cualquiera que tenga un conocimiento somero de la Sociología contemporánea, en especial del análisis de clases, estará de acuerdo en que se trata de un trabajo formidable y de enorme utilidad para orientarse en un panorama confuso.

No me extenderé en considerar más de cerca los juicios de Wright sobre los análisis ajenos de las clases sociales, salvo para señalar que el autor demuestra su espíritu crítico, marxista y abierto en ls simpatías mayores o menores que profesa por los demás: Standing, Sørensen y Mann son los más cercanos a su corazón; Weber, Tilly y Piketty son tratados con el respeto que merecen y el filo crítico queda para Grusky y Weeden, actitud compartida por este crítico, que no suele llevar bien la arrogancia de los microempiricistas.

La conclusión es que el marxismo está vivo no gracias a los esfuerzos de quienes tratan de rescatarlo aprestando botiquines de emergencia de otras aventuras, como los representantes del marxismo analítico, estilo Cohen o del de decisión racional, estilo Elster, y como en buena medida también pretende el propio Wright con la mejor voluntad del mundo. La permanencia del marxismo no depende de su capacidad para fusionarse con otras doctrinas, sino que nace de su propia fuerza interior. El marxismo es autopoiético y, mientras haya seres humanos sobre el planeta y estos se ganen la vida explotándose unos a otros, el marxismo seguirá vigente. 

Otra cosa es la especificidad de algunos de sus elementos. El concepto de clase es determinante y una muestra clara del valor de Wright al abordar el tema esencial y más controvertido del marxismo. Se entiende su preocupación, casi obsesión por aclarar esta cuestión medular de la doctrina. Obviamente, si la clase social es el sujeto de la revolución pero no me aclaro respecto a qué sea clase social, dejaré mucho que desear a la hora de ser reconocida como revolucionaria. Hace un par de años ya publicamos en Tirant Lo Blanch otro libro de Wright sobre esta temática, Modelos de análisis de clases, muestra de que no hablamos a humo de pajas. 

Pero, exactamente, ¿por qué esta preocupación? ¿Qué sucede con el concepto de clase, central en la sociología y absolutamente esencial en el marxismo? Sencillamente, que se da un hiato, una separación e incluso oposición entre el concepto científico de clase social y la enmarañada, confusa y contradictoria realidad de la cosa en sí. La pretensión de acuñar un concepto científico de clase social implica el deseo de dar con una fórmula cierta, de validez universal, independiente del tiempo y del espacio. Sin embargo, la realidad clase social es magmática, confusa y, sobre todo, histórica.  En el Manifiesto del Partido Comunista, Marx distinguía cuatro clases en la antigua Roma:  patricios, équites, plebeyos, esclavos; en la Edad Media, señores feudales, vasallos, maestros y oficiales y otros matices. En el capitalismo, sin embargo, las clases quedaban reducidas a dos, burgueses y proletarios, procediendo el nombre de la segunda también de la antigua Roma pero sin que el mismo autor la hubiera mencionado en ella. ¿Por qué? 

Obviamente, porque no hay un concepto ahistórico de clase social sino que esta dependerá de las circunstancias sociales y económicas de cada momento y las relaciones de poder en él. Del modo de producción y la formación social, por utilizar los términos de la casa. Lo único seguro que tenemos es que los seres humanos en todo tiempo y lugar saben que individualmente considerados no son nada y, para tener algo de eficacia, han de formar grupos, familias, tribus, philés, hordas, comicios, polis, clases. Igualmente podemos asegurar que, siempre que puedan, esos mismos seres humanos se incorporarán al grupo que les reporte mayores beneficios. Las clases cambian con los tiempos, incluso dentro de un mismo modo de producción y las razones para integrarlas, también. 

Hasta la fecha siempre ha habido clases sociales. Que siga habiéndolas o no es un imponderable. El marxismo sobrevive por su capacidad para dar cuenta de las clases en su historicidad, sin estar atrapado en corsé empírico alguno que un cambio tecnológico como los muy radicales que llevamos viviendo los últimos veinte años pueda inutilizar.

miércoles, 28 de febrero de 2018

Nuevo libro de Palinuro

A partir del 26 de marzo estará ya en librerías. Para ese día preparamos una presentación en Barcelona que Palinuro anunciará en su momento. Es la continuación de La República Catalana y en el mismo editor. Si aquel va por la 5º edición, para este me gustaría esperar destino igual o mejor. Quizá en un acto de imperdonable orgullo, hubris en el mal sentido griego, me tengo por el cronista de la revolución catalana. Desde los primeros tiempos de La desnacionalización de España (Tirant Lo Blanch, 2015) que, a pesar de su densidad, va hacia su tercera edición, los acontecimientos han llevado un curso sorprendente y acelerado que he intentado observar, analizar e insertar en una interpretación de un fenómeno que ya ha cambiado el curso de la historia de España y está cambiando la de Europa.

Y no solamente es un trabajo de seguimiento, análisis e interpretación sino también de participación. En la vorágine de un procés del que ya sus adversarios más jacarandosos no se atreven a burlarse llamándolo prusés, el cronista se ha implicado directa y personalmente. Lo aclaro en España quedó atrás, echando mano del concepto antropológico de la observación participante. El libro contiene, claro, reflexión y análisis sobre cuestiones controvertidas, pero también es (casi la mitad de la obra) crónica directa de unos hechos que el autor ha vivido directamente, que no ha leído ni escuchado de otros, sino que los ha experimentado de modo inmediato. Del 1-0 de 2017, Palinuro no se enteró por la TV o los periódicos, sino que estaba allí, en un polideportivo de un pueblo próximo a Barcelona, acompañando a quienes guardaban las urnas y luego votaron. De la declaración de independencia el 27 de octubre tampoco supo de oídas, sino que la presenció en directo en el pleno del Parlament. La gran manifestación de Bruselas del 7 de diciembre no se la contó nadie pues la vivió en primera persona en las calles de la capital de Bélgica. De las elecciones del 21 de diciembre no supo leyendo los resultados, sino que iba en la lista electoral de la ERC y participó en los mítines de la campaña.  El autor ha acompañado paso a paso esa revolución, tiene a gala haberla visto crecer a lo largo y ancho de los pueblos catalanes desde el Baix-Ebre al  Alt Empordà, desde el Maresme a la Catalunya interior. Y, con el autor, su familia, su mujer e hijos, todos ellos tan integrados en el aliento colectivo como él. Nos hemos hecho tan parte directa de esta revolución como todas las voluntarias que lo alientan y mantienen vivo.

El libro ha nacido de ese día a día de actos, diadas, manifestaciones, de la experiencia directa de un movimiento único y el título, España quedó atrás, traduce, creo, la sensación que tenemos todos: no sabemos, cómo continuará en el futuro inmediato la marcha a la República Catalana porque las reacciones de esta vetusta, cínica y retardataria oligarquía mesetaria, sus monaguillos de la sedicente izquierda y su ridículo monarca son imprevisibles. Pero sí sabemos que, siga por donde siga, para Catalunya, España quedó atrás. Pertenece a otro siglo.

martes, 27 de febrero de 2018

Una utopía feminista

Charlotte Perkins Gilman (2018), Matriarcadia. Madrid: Akal.
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En la colección de utopías, que dirige Palinuro en Akal, acaba de aparecer (llegó ayer a librerías) la que generalmente se considera la primera utopía feminista. En sentido estricto no lo es, pues tiene dos antecesoras, Dentro de cien años, de Mary Griffith y publicada en 1836 y Mizora, de Mary E. Bradley (1888), pero es la más famosa y reeditada. Desde mediados del siglo XX han aparecido bastantes obras de utopismo feminista, varias de ellas de exquisito valor literario. Pero en 1915, era muy raro que una mujer escribiera una utopía. También (aunque no tanto) que escribiera libros. El gran interés que despiertan las escritoras finiseculares prueba, a contrario, que el de la escritura también era un ámbito vedado a las mujeres en sociedades que no les reconocían ni el derecho de sufragio. 

Matriarcadia lleva un modesto estudio introductorio del mismo Palinuro, quien tiene en mucha estima a Gilman, una mujer cuya portentosa vida (y muerte) está llena de enseñanzas en los más diversos campos. Gilman es un espíritu fuerte y libre y se interesa y actúa en tantas cosas que seguirla marea: desde el abolicionismo y el sufragismo a la teoría económica de la autonomía de las mujeres y el salario para el cónyuge que quede en casa, desde el nacionalismo socialista de Bellamy a la creación literaria. Su relato corto, "El papel de pared amarillo", (The Yellow Wallpaper, 1892) sigue apareciendo en todas las antologías de literatura feminista. Un breve texto sobrecogedor, gótico y kafkiano, una expedición al borde mismo de la locura.

El libro aparece ilustrado con parte de una precioso cuadro de Klimt, llamado La novia (1917-18) en la que justamente falta la novia, lo cual, en cierta medida, hace honor al contenido en el que eso de los novios y las novias pinta poco.

No es la menor de las dificultades el título. El original en inglés es Herland, un nombre endiabladamente difícil de traducir al castellano. "Tierra de ella", aparte de soso, parecería una continuación de la novela de Rider Haggard; "Tierra de mujeres" sonaría como un Western; "Ellalandia" ofende a los sentidos. Finalmente, una amiga común de la traductora y el prologuista, Silvia Funes, (San Jerónimo la bendiga) nos lo resolvió con un chispazo de ingenio: Martriarcadia. Hace justicia al título inglés y hasta más que justicia, metajusticia: es una sola palabra compuesta, como en el original, pero en el que cada lexema interpreta el contenido de la obra: el her inglés no recoge  la esencia de lo femenino en la utopía, que es la maternidad. La matr del castellano va más allá. A su vez, el  land inglés no ilustra sobre qué tipo de tierra o país sea, mientras que arcadia habla por sí sola. Matriarcadia, el paraíso de las madres. Quien busque interpretaciones psicoanalíticas, que vaya a la vida personal de Gilman. Es una mina.

Y tal es el contenido de esta utopía: un país perdido, aislado del mundo, rodeado de montañas innacesibles, en algún impreciso lugar próximo a la Amazonia y habitado únicamente por mujeres hace ya 2.000 años. Se reproducen por partenogénesis y han construido una forma de civilización matriarcal. A él llegan por accidente tres jóvenes exploradores estadounidenses que son primeramente reducidos en su belicosa condición masculina y luego convenientemente ilustrados sobre el funcionamiento de una sociedad solo de mujeres. Por supuesto esa ilustración es el programa emancipador de Gilman, que se personifica en uno de los tres intrusos, un sociólogo/antropólogo (los otros dos son un médico y un ingeniero millonario), es decir, receptor de su propio discurso. La ilustración es crítica pues se contrasta con el mundo heterosexual del que proceden los tres amigos. Género utópico clásico: sociedad feliz en algún lugar o tiempo imposibles y sociedad infeliz, la de ahora, la presente.

Al final, dos de los protagonistas regresan a los EEUU y el tercero opta por quedarse. Por qué motivos, en qué condiciones y con qué finalidad es algo que no revelaré porque no soy spoiler. Pero sí puedo dar una pista. En realidad, Matriarcadia es la segunda parte de una trilogía utópica. Viene precedida (aunque de lejos) por Moving the Mountain (1911) y continúa con With Her in Ourland (1916). Ya veremos qué pasa con los títulos si nos decidimos a sacar la secuela, lo cual depende de la acogida que tenga esta parte central, que es la que siempre se reedita. Una sociedad que rinde culto a la Gran Diosa Madre, esa con la que soñaba Robert Graves.

sábado, 24 de febrero de 2018

La República Catalana, 5ª edición

Anunciar la 5ª edición de La República Catalana "me llena de orgullo y satisfacción". Me siento como el Rey anterior cuando anunciaba los muchos bienes que su democrática magnanimidad nos regalaba anualmente; aunque él no ha publicado libro alguno. Falta de olfato empresarial de los editores. Recopilando los discursos de padre e hijo, saldría un tomito muy apañado con vocación de éxito de ventas en los supermercados. Verdad es que todos los capítulos serían el mismo, pues los discursos reales son siempre idénticos. Hasta los heredan, como el trono. La corona ciñe la misma cabeza pues, como quiere la tradición inglesa, decana en estas quisicosas, King never dies ("el Rey no muere nunca"). Misma cabeza, mismas ideas, mismo discurso. Así, los lectores podrían aprendérselo de memoria. Como el himno de Marta Sánchez. Todo por la patria.

Espero que estas observaciones no se consideren injurias a la Corona y acabe Palinuro haciendo compañía a Valtonyc. Tiempo tendrán los jueces para mandar al trullo a los barceloneses que mañana, domingo, reciban a Felipe VI con la cacerolada más grande que se haya hecho jamás. El instructor encontrará fácilmente las pruebas: todo aquel que tenga una cacerola o sartén o pava (pues hay muchas argentinas por allí) abolladas en la cocina, al talego. 

Editado en 2016 por Ara Llibres, hace menos de dos años, esta quinta edición evidencia cierto interés del público que el autor agradece, pues no pertenece a ese círculo de excelsos espíritus que solo escriben para sí mismos. Está en castellano, lengua tan importante en Catalunya como en España. Sus lectores son casi todos catalanes, esa gente maligna que lee en castellano y catalán indistintamente solo para fastidiar, tratando de igualar o superar la facilidad con que el público castellano del resto del Estado lee en catalán y castellano.

domingo, 7 de enero de 2018

¡Ah, qué tiempos!

Richard R. Weiner & Iván López (2017) Los indignados: Tides of Social Insertion in Spain Washington/Winchester: Zero books, (217 págs)
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Recordarán los lectores que, a principios de diciembre pasado, Palinuro daba cuenta de la publicación de la obra de teatro de Marcel Vilarós, titulada Mi abuelo fue a Cuba. Además de asignarme el ocasional papel (los grandes actores tenemos siempre comienzos modestos) Marcel me pidió un prólogo, que aparece antes de la obra con el título de Menos se perdió en Cuba.

De prólogos a postfacios, la vida es un balancín. Los profesores Weiner y López han publicado un interesante trabajo de investigación y reflexión sobre el fenómeno de los indignados que tanta alharaca mediática suscitó en los primeros cinco años de la crisis y su deriva político-institucional posterior de Podemos y sus confluencias. Para acabar de arreglarlo tuvieron la caritativa idea de honrarme pidiéndome unas líneas que figuran como "Afterword" en el texto.

El libro tiene muchos méritos. Enumerarlos haría interminable la reseña y no en todos los casos con la debida justicia. Es un trabajo académico, claramente expuesto y bien apoyado en fuentes empíricas, estadísticas y doctrinales. Pero, al mismo tiempo, es un ensayo elegantemente escrito, con capítulos de longitud muy desigual como desiguales son las cosas en la vida y en un estilo fresco y original. Es una rendición de cuentas de una cultura política desde dentro y fuera de ella, desde las perspectivas emic y etic de los antropólogos.

Weiner y López son ellos mismos indignados, se sienten indignados y, al mismo tiempo, son optimistas al considerar que el movimiento lleva a una potencialidad y realidad (especialmente en el ámbito municipal) de cambio emancipatorio por medios nuevos. Su conclusión está contenida en el título : mareas de inserción social en España. Reténgase el complemento circunstancial de lugar, España, pues es importante. Al fin y al cabo la idea de indignarse nace en Francia pero toma cuerpo en España. Un poco al modo en que, según Heine, la filosofía alemana soñaba con la revolución que los franceses hacían.

La idea y esperanza de los autores es que el movimiento indignados es una forma única, original, rizomática de reinserción social de una generación de marginados, desplazados y privados de futuro. A este extremo se ha llegado por la diabólica conjunción de una crisis económica que ha doblegado a los Estados como instituciones soberanas, haciéndolos incapaces de garantizar una gobernanza justa y un trastorno sociodemográfico sin precedentes en cuanto a esperanza de vida, robotización el trabajo y restricción del empleo.

Junto a Deleuze se recurre asimismo a Gorz por lo de la desaparición de la clase, que era un viejo y seguro mecanismo de integración. Junto a estas dos, el discurso de los autores tiene fuertes apoyos doctrinales en Lipset, Luhmann, Habermas, Turaine, etc., en un arco que va desde la primera "crisis de legitimidad" hasta las formulaciones de sociedades postcapitalistas, desde las elaboraciones teóricas de otro mundo es posible a la aplicación práctica de las plataformas antidesahucios, en fuerte hermandad de espíritu con el municipalismo del movimiento.

Los autores incluyen una especie de tabla cronológica de la evolución que estudian desde febrero de 2009 (formación de la PAH ) hasta el 3 de junio de 2016, lo que no obsta para que analicen el resultado de las elecciones del 26 de junio de ese año. La narrativa tiene una ruptura en 2014. Hasta entonces, se habla, considera e investiga a los indignados; desde entonces, el foco se pone en el desarrollo de Podemos y sus confluencias. La primera parte señala el movimiento Indignados como asambleario, rizomático, democrático, abierto, grass roots, desvertebrado, sin jerarquía, espontáneo y español. A este respecto, en un apartado relativo a la crisis del Estado de la Transición, los autores, dejan caer una observación, claramente dirigida a orientar a los lectores extranjeros que dice: For centuries, Spain scarcely developed a democratic culture (p. 47). Este es el sentido profundo de la determinación circunstancial de lugar antes señalada. Sobre el fondo de la resignada afirmación ha de entenderse la alegría, casi regeneracionista, con que los autores saludan y analizan el surgimiento de Podemos, y sus confluencias, surgidas según este avanzaba, al modo en que los seres humanos nacen de la tierra al paso de Cadmo tirando los huesos de su madre.

Para valernos de Luhmann, Podemos traía una promesa de poner en contacto dos sistemas que se habían distanciado, el político y el social, haciéndolo en el terreno que el sociólogo alemán considera coextensivo de la acción social: la comunicación. Es muy de resaltar cómo Podemos se crea un espacio mediático propio y prestado, novedoso, que posibilita esa comunicación entre los sistemas. La reiterada firmación de Iglesias acerca de la política bifronte de Podemos, en las instituciones y en la calle, bien claro lo deja. Hacia la calle, ruptura de la razón de Estado; hacia el Parlamento, la voz del pueblo. ¿O es una visión excesivamente radical?

Los autores dedican la segunda parte al análisis de Podemos como formación política, surgida de los "iracundos nietos del segundo aburguesamiento" (p. 69). Presionados por la precariedad, léase precariado, de Guy Standing (p. 103) que nos explica el carácter de movimientos anti-neoliberales estos "nietos" organizan partidos políticos alternativos. Podemos. El estudio de la organización incluye su estructura interna, sus tendencias, sus relaciones con los medios, su electorado, etc. y los sitúa luego sobre tres grandes fondos electorales: las elecciones locales de mayo de 2015 y las generales del 20 de diciembre de 2015 y 26 de junio de 2016.

Las municipales (y autonómicas) desplegaron una amplia variedad organizativa local que se articuló en las famosas confluencias. Un tratamiento específico de este asunto que tuviera en cuenta factores diversos como los distintos nacionalismos y/o peculiaridades locales requeriría otro libro. Señalada queda la importancia de las confluencias en la estructura de Podemos y la cuestión de hasta qué punto sean compatibles.

Las generales presentan otro cariz. Juegan consideraciones de gran política, alianzas, coaliciones de gobierno, mociones de censura, investiduras, la política institucional como vértigo. Sorpasso, conflicto interno en el PSOE, impacto de C's en el PP, todo este batiburrillo, acompañado de la presión lateral del independentismo catalán, cada vez más dominante, se resolverá (es un decir) a raíz de las elecciones de nuevo generales de 26 de junio. Los autores registran el fracaso del Sorpasso como determinante de la estrategia de Podemos, que pierde más de un millón de votos con su unión con IU en Unidos Podemos (p. 174).

A la espera de la evolución posterior, no hay inconveniente en saludar la fórmula propuesta por los autores de Podemos como un partido-movimiento, yéndose a buscar inspiración para ello al alma de varios movimientos partidos latinoamericanos, lo que traza el pedigrí del concepto laclaviano de "significantes vacíos" (p. 166).

Insisto en la claridad expositiva, muy útil para tema tan abigarrado. Y la audacia con que quedan planteados los dos temas cruciales a la hora de analizar conjuntamente los Indignados y Podemos: a) hasta qué punto llega esta conexión entre movimiento y partido y si Podemos es el representante, el albacea o el tapón del movimiento; b) hasta qué punto es compatible una estructura de partido con las confluencias y, especialmente, con una realidad tan inestable y cambiante como la política municipal, en un país que reverbera de "ciudades rebeldes" (p. 25), interesante concepto de David Harvey que me propongo investigar.


jueves, 21 de septiembre de 2017

Hoy, presentación de libro

En La Central de Callao, c/del Postigo de San Martín, 8, a las 19:00. 

Es un libro escrito por Ferran Mascarell, delegado del Govern en Madrid. Y tiene su interés. Quienes conozcan al autor recordarán un hombre afable, correcto, de una circunspección y una flema casi británicas. Se sorprenderán con la lectura del libro en el que, sin exageración, hay mucho sentimiento. Sin duda, es un ensayo trabajado, objetivo, bien argumentado, pero lo que trasluce es sentimiento; sentimiento de lo que pudo ser y no fue. No sigo porque pretendo hacerle una reseña y, además, no quiero quedarme sin tema en la presentación, que comparto con Ana Pardo de Vera y Carles Campuzano, con los que el interés del evento está garantizado. Si no lo prohíbe la autoridad por considerarlo de propaganda del referéndum del 1/10.

Nos vemos en La Central

martes, 19 de septiembre de 2017

El Estado mutante

Evelyne Huber et al., (2017) Transformaciones del Estado contemporáneo.Valencia: Tirant Lo Blanch, 519 págs.
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Al final, Palinuro se decidió a traducir el Oxford Handbook of Transformations of the State. No entero, sino solo la parte correspondiente a los 35 Estados de la OCDE. Es un texto de más de 500 densas páginas sobre algo de lo que todo el mundo habla y no siempre con suficiente conocimiento de causa. 

El Estado es la única institución universal, junto con el dinero, que en cierto modo es una emanación suya. Aunque hay quien dice que es al revés. No es el Estado el que respalda el dinero sino el dinero el que respalda el Estado. Como sea. Es una institución universal. Se ha repartido la tierra entera, y las aguas y los cielos y el éter celestial y el fuego de las guerras. Los elementos de los presocráticos. 

La realidad de los Estados y las relaciones entre ellos son cambiantes si no por naturaleza, sí por arte. Han evolucionado desde el sistema de Estados de la Paz de Westfalia de 1648, que suele darse como nacimiento del "Estado nación" en un mundo aún no enteramente conocido y dominado por Europa, al día de hoy, en que Europa ha perdido la hegemonía, pero conserva querencias.

Todo el mundo vive dentro de las fronteras de algún Estado. Pero no vive de la misma manera. Unos son ciudadanos (a veces de primera o de segunda), otros inmigrantes (legales o ilegales), otros, refugiados, otros minorías nacionaless o pueblos autóctonos. Tampoco los Estados son equiparables en prácticamente nada si no es el poder político, el territorio, por pequeño que sea, y su población. Las diferencias territoriales son abismales y también las de poder político. Teóricamente todos son soberanos. Pero la soberanía es un tipo ideal que poco tiene que ver con la realidad, aunque en unos casos menos que en otros.

Las gentes vivimos nuestras vidas en el marco de unas estructuras, las del Estado, de las que no somos conscientes. Los ciudadanos saben que los Estados son conjuntos de leyes, normas, usos, costumbres, tradiciones que se dan por supuestas y de cuyas variaciones y evoluciones apenas se toma nota. El ejemplo más evidente es el de los avances tecnológicos que revolucionan la vida cotidiana sin avisar y a más velocidad de la de esta de elaborar mecanismos de adaptación. Los cambios son continuos y no es posible frenarlos. A la vista está lo que cuesta remediar sus consecuencias más dañinas cuando se detectan, como sucede con la conciencia del cambio climático.

El Estado es una realidad mutante en un sistema internacional fluido. Entenderlo de modo riguroso es difícil pero imprescindible a fin de aclarar las cuestiones en debate en el ámbito público de carácter concreto y práctico; las políticas públicas, que influyen decisivamente en la vida de la gente: los impuestos, los subsidios, las pensiones, la industria, el corporativismo, la privatización, el modelo productivo, las exportaciones, un sin fin de factores que no paran de moverse. 

El modelo más o menos consolidado de Estados del bienestar durante la Guerra Fría ha cambiado radicalmente entre los años 90 del siglo XX, con la caída del comunismo, y el primer decenio del XXI con la crisis financiera. Unos cambios tan profundos que han aconsejado elaborar una tipología nueva, la que sigue el Handbook, de Estados capitalistas desarrollados (OCDE), Estados en vías de desarrollo, antiguos Estados comunistas y Estados islámicos. En realidad viene a ser la vieja tipología de la Guerra Fría con alguna variante de enfoque y el añadido de los Estados islámicos.

El libro se concentra en varios asuntos decisivos en la elaboración de políticas públicas y las examina con mucha precisión técnica y referencias empíricas: la cuestión de la gobernanza multinivel que tiene mucha importancia en una época caracterizada por lo que en otro trabajo se llama "fronteras porosas". En relación con fronteras, un capítulo sobre la función de las instituciones reguladoras transnacionales, lo que viene a ser como la explosión del sistema de las "agencies" independientes que plantan cara al Estado. La cuestión aquí es si esas instituciones reguladoras transnacionales pueden llegar a sustituir al Estado. 

Atención muy especial se presta a las variaciones y transformaciones del Estado del bienestar, cuyo impacto en la vida de la ciudadanía es inmediato. Así se dedican sendos capítulos muy especializados a las transformaciones habidas en los modelos estatistas, el corporativismo, el Estado de inversión social, las economías de mercado liberales y los Estados ISI, de inversión de substitución de la inversión, entre ellos, España, el ascenso del modelo de la oferta y la reaparición de un nuevo Estado regulador precisamente a causa del triunfo de ese modelo de la oferta.

Algunas otras cuestiones tienen un tratamiento singularizado. Hay un capítulo sobre la transformación del Estado desde una perspectiva de género y otro sobre las migraciones, un aspecto que ya ha pasado del tratamiento meramente cuantitativo que se le hacía en el modelo clásico a otro cualitativo, dado que la complejidad creciente de las migraciones afecta a cuestiones relacionadas con los derechos de ciudadanía que pueden provocar y suelen hacerlo agravios comparativos que afectan a la gobernanza.

El capítulo sobre los Estados plurinacionales, a cargo de Michael Keating, un reconocido especialista y en el que, entre otros, se estudia el caso español, es de gran interés. En general, como todo el libro, concebido en un espíritu sobrío, práctico y muy didáctico e ilustrativo. 

jueves, 3 de agosto de 2017

La inteligencia en la guerra política

Jorge Santiago Barnés, María Gabriela Ortega Jarrín y José Ángel Carpio García (Coords.) Consultoría política. 4ª edición. Amarante: Salamanca, 2017, 786 págs.
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Si no por sus otras importantísimas aportaciones al pensamiento, Foucault pasaría a la historia por haber dado la vuelta al famoso apotegma de Clausewitz y sostener que la política es la continuación de la guerra por otros medios. Alguien había de decirlo porque si la guerra, que es el origen de todas las cosas según Heráclito, tiene tan mala fama, la política, en cambio, la tiene muy buena, al menos entre los filósofos, desde Aristóteles hasta Sartre. Otra cosa es lo que piensa la gente, al menos la que responde a las encuestas sobre valoración de actividades y profesiones. La política, actividad práctica maniquea (ellos/nosotros, amigo/enemigo), tiene una visión teórica también maniquea (ocupación la más noble que hay o gatuperio de sinvergüenzas y ladrones) lo que, lejos de simplificar, cual se esperaría del dualismo, complica su comprensión hasta convertirla en una profesión, la de analista y consultor político.

Decir que la política es la continuación de la guerra por otros medios suena a sacrilegio civil, muy dentro del espíritu foucaultiano. ¿Qué medios? Evidentemente se excluirán los que más directamente definen las guerras: los medios cruentos. Sin embargo, ni eso puede sostenerse siempre. A veces se hace política con medios cruentos. En Venezuela, por ejemplo, y no es el único caso ni mucho menos. No obstante, en lo esencial, los medios de la política serán incruentos. Los proyectiles son palabras e imágenes, los dos elementos constitutivos de la comunicación. Porque la política es comunicación. Por eso, esta rama del conocimiento está teniendo un desarrollo espectacular: semiótica, semiología, teoría del discurso, de la comunicación, de la negociación, publicidad, propaganda, psicología, neurociencias, relaciones públicas, marketing, etc., un variadísimo conjunto de saberes y habilidades que confluyen en la comunicación política (el arte de convencer a los demás de que hagan o dejen de hacer lo que nos parece conveniente) y toma la forma profesional de la consultoría política.

La Universidad Camilo José Cela y el Centro Internacional de Gobierno y Marketing Político (CIGMAP) han editado la obra en comentario sobre Consultoría Política, un grueso volumen de 786 páginas, muy bien elaborado, con abundancia de información gráfica, imágenes, cuadros, tablas, cuadros sinópticos, estadísticas, todo actualizado. Presenta gran variedad en los textos. En cuestiones de contenido se da voz a todas las tendencias y opiniones significativas en este ámbito, expuestas por más de ciento cincuenta especialistas de renombre españoles y latinoamericanos, procedentes de la academia, del periodismo, de las empresas, de la consultoría propiamente dicha. Es decir, no solo refleja la pluralidad de contenidos, sino de los enfoques, más o menos teóricos, más o menos prácticos y aplicados. Esos textos se ajustan a unos patrones de clasificación de temas (y son muchos) por colores que facilita la consulta del manual. Además, cada tema se presenta en forma de mosaico, con diferentes tipos de textos, narrativos, entrevistas, recuadros. Es una obra académica para la enseñanza, tiene la aspiración de abarcar un campo amplísimo y en gran medida lo consigue gracias a una escrupulosa organización de las distintas facetas de esta profesión. No es de extrañar que vaya por la 4ª edición y haya ganado el premio "Napolitan Victory Awards 2017 al mejor libro del año.

Obviamente, la envergadura del manual imposibilita una crítica al uso del texto en su integridad. Todo él tiene una calidad elevada y está muy claramente expuesto, razón por la cual, este comentarista, que tiene una modesta contribución en el capítulo sobre Comunicación política on line y estrategias 2.0, se limitará a algunas observaciones sobre los capítulos que más le interesan.

La obra comienza con la habitual afirmación metodológica para dejar sentado que la consultoría política es una “ciencia fáctica”. Más adelante se aclara que es una “tecnología” de una “ciencia aplicada” que es la ciencia política, a su vez dimanante de una “ciencia básica” que es la teoría política. Estas cuestiones nominales no tienen gran interés. Lo fundamental es que quiere ser una ciencia empírica, como todas las ciencias, claro. Su carácter de ciencia no se lo da el objeto, sino el método. El método científico que, en este caso, consiste en elaborar una teoría racional sobre cuestiones en que hay conflictos de valores; es decir, hablar de los valores por encima de los valores. De ahí que, de acuerdo con el manual, la consultoría política se mueva con los valores. En este campo no sé si se ha avanzado mucho desde que Habermas explicara en su teoría de la acción comunicativa que hay dos formas radicalmente distintas de comunicación, las que llama “comunicación emancipadora” y “comunicación estratégica”. Nada que añadir. Cada consultor político se enfrenta a ese dilema y solo él, desde su individualidad tomará una decisión. Que sea o no científica dependerá del fastidioso asunto de los valores.

La parte segunda del manual versa sobre el sujeto del objeto, el político y el candidato, analizándose con detalle los aspectos personales del sujeto/objeto, su imagen, su oratoria, su comunicación no verbal; cuestiones decisivas en una actividad en foro público multiplicada por los medios de todo tipo a una velocidad que supera el ritmo de acciones y reacciones, declaraciones y contradeclaraciones de los intervinientes. Es, además una actividad ucrónica, dado que los mismos medios contrastan en tiempo real las afirmaciones de hoy con las de hace veinte años. Especial atención se dedica al liderazgo, elemento esencial de este quehacer que entronca la contemporaneidad con los más egregios y antiguos ejemplos: Alejandro Magno, Aníbal, Julio César, Carlomagno, Napoleón, Hitler, Mussolini y hasta Franco, si bien reducido a la menguada figura de caudillo; unos con buena y otros con mala. ¡Ah! Se dirá, pero no se trataba de liderazgos civiles, democráticos. También los ha habido: Lincoln, Churchill, Roosevelt, De Gaulle, Reagan, Thatcher, por no mencionar más que los más conocidos. Curiosamente todos ellos ejercieron su liderazgo civil en tiempos de guerra o con ánimo belicoso, como demostró Reagan en Libia y Thatcher en Las Malvinas.

Las partes cuarta y quinta versan sobre las campañas electorales, planificación y ejecución. Un verdadero vademécum para estos periodos de turbulencias comunicativas y mediáticas que son las campañas electorales, un tiempo en el que el reñidero político se celebra coram populo, como combates de boxeo, debates en la televisión, lemas, trucos de las campaña, movilización, uso de las siempre amañables encuestas, etc. Cómo serán las campañas electorales (momentos en que el cliente del consultor está dispuesto a aceptar los presupuestos que se le presenten) que se dedica un capítulo entero a analizar las campañas negativas. O sea, el ataque al enemigo o adversario y los medios para ello, algo en lo que a veces se bordea el código penal, si no se incurre en él. Puede ser una ocurrencia de spin doctors, pero, en todo caso, trae al ánimo la idea de la guerra. De hecho, entre los libros que acertadamente recomienda se cuenta el antiquísimo Arte de la guerra, del venerable Tzun-zu hace más de dos mil quinientos años. Podría recomendarse otro Arte de la guerra, el del florentino Maquiavelo para comprobar que las recomendaciones del sabio chino siguen en pie, empezando por la más certera de todas: las mejores guerras son las que se ganan sin combatir, aprovechando las debilidades del enemigo.

La parte sexta del manual apunta al corazón de la comunicación política y las tareas del consultor al tratar del político en los medios de comunicación, los reyes del cotarro con su carácter omnipresente. Hasta hace poco, la hegemonía de los audiovisuales clásicos, radio y televisión, sin olvidar el cine, generaba auténticas oleadas de saberes prácticos acerca de cómo manejar la imagen del político, su voz, sus puntos fuertes y débiles, atuendos, contextos, etc. Internet ha reventado aquella hegemonía, ha universalizado la comunicación, la ha hecho viral y, sin destronar el imperio de la televisión, la ha obligado a adaptarse a las redes en el actual conglomerado mediático en el que los asesores, además de cuidar el color de la corbata del candidato tienen que recomendarle que no tuitee tonterías o no haga gracias en FB. El mundo virtual es el real, tanto que un post en FB ha costado el cargo al cónsul general de España en Washington .

Hay un capítulo dedicado a los debates electorales en la televisión, algo sobre lo que se han escrito bibliotecas enteras desde aquel primero entre Kennedy y Nixon que, cuando se ve hoy, casi parece una reposición de los Comedy Capers, hasta los de ahora mismo que habitualmente concitan amplias audiencias. Pero el debate político hoy está en las redes y en la interacción entre estas y los ámbitos institucionales. En un tiempo en que los diputados tuitean sus impresiones sobre un debate parlamentario y reciben el correspondiente feed-back es absurdo encasillarlo en los cauces parlamentarios. No es inocente que una de las actividades más solicitadas por los políticos sea el manejo de su reputación en las redes, un territorio que obliga a los consultores a ser verdaderos hackers.

En resumen, un manual muy completo, lleno de información, datos, ideas, sugerencias, casos prácticos, etc., en el que serás fácil encontrar la ayuda que se busque, el recurso, la referencia, la información. El uso que después se haga de ella entrará en la decisión sobre si el método que se adopte apunta a una comunicación emancipadora o estratégica. Y esa es una decisión de cada cual.

martes, 1 de agosto de 2017

Sobre la crisis constitucional española

Ernesto Garzón Valdés et al., Democracia y procesos constituyentes. Fundación MAPFRE: Madrid, 2017. 160 págs.

Esta obra colectiva, producto de unas jornadas que se celebran periódicamente en Las Palmas de Gran Canaria sobre el tema genérico de “ciudadanía y democracia en España y Latinoamérica” versa sobre un asunto de importancia en sí mismo y agrandada por el momento que vive el país, un momento de crisis constitucional. Cinco especialistas abordan diversos aspectos monográficos del trilema que vive España entre: a) dejar las cosas como están; b) reformar la Constitución; y c) abrir un proceso constituyente nuevo. Ninguno aboga claramente por la primera opción aunque, como en todo debate político, algún suspicaz, partidario de una de las otras dos, pueda atribuir tal intención soterrada a quien propugne la otra, algo habitual.

El primer trabajo, “La reforma de la Constitución, una asignatura pendiente”, de Javier Pérez Royo, catedrático de Derecho constitucional de la Universidad de Sevilla, señala la anomalía de que en España, a diferencia de otros países democráticos occidentales, no haya una tradición de reforma constitucional. Este mecanismo es el que permite conectar la legitimidad de origen con la de ejercicio y, por tanto garantiza la estabilidad de los sistemas políticos. Pero España constituye una excepción. Pérez Royo hace un repaso de las peripecias del constitucionalismo español de los siglos XIX y XX para concluir que la Constitución de 1978, que se debatió y aprobó con diversas anomalías (proceso constituyente de hecho, pero no de derecho; exclusión de la Monarquía del debate, etc.) se concibió de forma tradicional para no ser reformada, siendo así que esta es la única manera de ordenar jurídicamente la evolución político-constitucional. El trabajo es atinado y muestra una gran pericia del autor en su terreno pero, en la medida en que esta necesidad de reforma constitucional se postule como algo deseable para resolver la actual crisis constitucional española, la pregunta obvia es si no llega demasiado tarde. Discrepo, por lo demás, del autor en la idea de que no quepa considerar el Estatuto de Bayona como la primera Constitución española del siglo XIX y que este privilegio quede reservado a la de Cádiz de 1812. Es el punto de vista tradicional y al uso del constitucionalismo español de todas las orientaciones pero, desde uno estrictamente lógico y racional (no sentimental), no es sostenible. Verdad es que este Estatuto nace de la felonía de Carlos IV a favor de Napoleón y responde a una idea patrimonialista de la monarquía, incompatible con el principio liberal de la nación. Pero eso no quiere decir que el Estatuto sea nulo de pleno derecho porque ese espíritu liberal-nacional doceañista que así había de considerarlo es posterior a la felonía en sí que se produjo de acuerdo con la mentalidad y las leyes de la época. Guste o no a los españoles, más o menos patriotas, ese Estatuto es la primera Constitución española, cosa que no puede negarse sin incurrir en una petición de principio.

El trabajo de Ernesto Garzón Valdés, profesor emérito de la Universidad Nacional de Córdoba (la Argentina) “Dignidad, derechos humanos y democracia” aborda una cuestión esencial de la teoría democrática, la de la justificación de la democracia. El autor sostiene que esta no es “autojustificable” (p. 47) desde un criterio procedimental de mayoría/minoría, sino que necesita una justificación de contenido, material, que solo puede llegar de fuera y estar al amparo del mayor defecto del principio justificatorio de la regla de la mayoría y ha de ser necesariamente la primacía de la dignidad de la persona en cuanto titular de derechos fundamentales. Se trata de una propuesta de solución mediante el postulado de unas “muletas morales” (ibíd.) que contrarresten el peligro de la “tiranía de la mayoría”. Esta se expresa a través de la famosa “paradoja de Condorcet” que prueba cómo las decisiones mayoritarias pueden no ser justas ni racionales (que es, por cierto, el argumento de la teoría de la decisión racional al respecto) y, por lo tanto, necesitadas de algún mecanismo de protección de esos derechos, de la dignidad de la persona y, en consecuencia, paradójicamente, de la democracia misma. Tal cosa solo es practicable mediante el principio del imperio de la ley y los mecanismos arbitrados para poner coto a los excesos de las mayorías, las que llama “restricciones horizontales” (ya presentes en Aristóteles) y las verticales generalmente mediante las jurisdicciones constitucionales que obligan al reconocimiento de los derechos humanos (p. 62). Se trata del recurso de que se valen habitualmente las sociedades democráticas contemporáneas, interesantemente justificado con una referencia a la idea de Durkheim de que la fortaleza del Estado garantiza la libertad del ciudadano, algo que en realidad viene repitiéndose en la historia del pensamiento político desde Aristóteles a Rousseau, pasando por Hegel. Es un punto de vista civilizado y prudente, pero no garantiza siempre que alcance sus nobles fines con más seguridad o eficacia que la irrestricta regla de la mayoría, probablemente por la esperable razón de que aquella seguridad solo sea alcanzable mediante una mezcla de ambos principios. Si acaso, dado que, en el fondo, la democracia descansa exclusivamente sobre la cultura política democrática de la ciudadanía.

El trabajo de Jaime Pastor, profesor de Ciencia Política de la UNED, “procesos constituyentes en el marco de la crisis española y europea” aborda la cuestión constitucional de forma más directamente relacionada con la actual crisis constitucional española. No solamente no ha habido una reforma constitucional en un sentido democrático en España sino que la que se dio sorpresivamente en 2011 del artículo 135 (prevalencia del cumplimiento de los límites del déficit) y la sucesiva normativa europea al respecto, supuso la imposición de la Constitución económica europea sobre la española. A partir de entonces se ha dado un vaciamiento progresivo del Estado social y democrático de derecho, frente al cual el autor propone un nuevo proceso constituyente que retorne la capacidad de decisión a la ciudadanía atendiendo sobre todo a dos criterios esenciales: la forma confederal del Estado plurinacional y la substitución de la Monarquía por una República. No obstante, Pastor reconoce que la correlación de fuerzas a partir de las elecciones de 2016 no es favorable a estas finalidades, aunque el aumento de propuestas de reforma constitucional apunta en el sentido de la necesidad de un proceso constituyente que permita al Estado resolver la presente crisis constitucional. Podría tratarse de un caso práctico de la célebre antinomia marxista entre la cantidad y la calidad de no ser porque en España las antinomias tienden a convertirse en aporías.

El artículo de Marco Aparicio Wilhelmi, profesor de Derecho constitucional de la Universidad de Girona, sobre “Horizontes constituyentes. Propuestas desde el Sur global” aporta una visión extraeuropea aunque para problemas específicamente europeos, como la refoma de la ley orgánica del Tribunal Constitucional español de 2015, que ilustra bien su idea de que, a raíz de la globalización, está dándose un ataque general a las vías constitucionales nacionales garantistas en lo que de hecho es un proceso deconstituyente al servicio de los intereses del capital, lo que le permite hablar de un orden no post-estatal sino post-constitucional (p. 89). Un nombre algo más preciso para la idea de Agamben (ya presente en Walter Benjmin) del estado de excepción permanente en nuestros países en los que la excepción se ha hecho la regla (p. 92). La solución estaría en una “acumulación de lucidez” que, tomando el ejemplo boliviano, proceda a procesos constituyentes con fuerte presencia indígena.

El trabajo de Pablo Ródenas Utray, codirector de la cátedra cultural “Javir Muguerza” de la Universidad de la Laguna,sobre “El trilema nacional canario (o por qué la realidad nacional canaria debería formar parte de la reconstitución democrática del Estado plurinacional español)" es un alegato sobre el contenido del subtítulo, un curioso trabajo que el autor presenta como una entrevista que este hace a su heterónimo Pablo Ródenas Utray, quien tiene otros heterónimos, al modo de Pessoa. El trilema nacional canario se presenta como una versión de las tres opciones que enunciábamos al principio: a) relación positiva España-Canarias o autonomismo y estatu quo; b) relación negativa España-Canaria o respuesta independentista; y c) relación ambivalente España-Canarias o respuesta autodeterminista (pp. 117/118). En otro lugar afirma el autor que el trilema es aplicable a cualquier otra nación en España. Sin duda y muy principalmente a Cataluña. Diagnosticando un fracaso de la fórmula autonomista, Ródenas reconoce que, en el estado actual de la conciencia nacional canaria, falta un largo trecho para que esta llegue a aproximarse a los logros de las naciones de máximos autonomistas (País Vasco y Cataluña) y esté resignada a una suerte de “subordinación neocolonialista) (p. 158).

Una recopilación interesante de trabajos que permite ver la dificultad de abordar la complejidad de la actual crisis contitucional española con criterios doctrinarios y simplificadores.