dijous, 6 de novembre del 2014

De lo más alto a lo más bajo.


Palinuro lo dice hace lunas: los dos asuntos más importantes, los más graves y trascendentales para España son Podemos y la autodeterminación de Cataluña. Puede decirse que los dos fenómenos son muestras de dos movimientos profundos, uno de carácter popular, pero también nacional, y otro de carácter nacional pero también popular. Dos movimientos que no nos atrevemos a llamar revoluciones y tampoco son rebeliones porque ambos son pacíficos y democráticos. Podemos es el popular-nacional y el soberanismo catalán el nacional popular.

El sondeo del CIS ha puesto nerviosos a los demás partidos institucionales. Se anuncia un cambio drástico en el plácido turnismo bipartidista para dar paso a un tripartidismo inédito. Pero son muchas las voces que cuestionan el crédito que merece el instituto demoscópico. Habría de ser la única institución del Estado y el gobierno en la que este y su partido no hubieran intervenido para ponerlo a su servicio, como han hecho con todo, desde el Tribunal Constitucional a la RTVE. En este caso hay más motivos. Concede la máxima intención de voto directo a Podemos, pero luego la pondera (vulgo "cocina") con otros datos y variables para conseguir una foto fija más exacta. Uno de esos datos es la memoria del voto, pero teniendo en cuenta que Podemos es neófito, la memoria de voto puede inducir a error. En todo caso, la intención del 27,5% para el PP se antoja desmesurada. La del PSOE es algo más verosímil y pone de relieve la tarea del partido de sobrevivir al empuje de Podemos y evitar el triste destino de IU, cuyos dirigentes tienen la moral a la altura de los últimos de Filipinas. Y eso sin contar con que la intención real de voto de Podemos es sensiblemente superior a ese 22,5% que le atribuye.

Pero eso son los cálculos electorales. El aspecto cuasirrevolucionario de la situación es que un partido recién creado se haya impuesto tan rápidamente y haya conquistado el voto de tanta gente. Y no un partido al uso sino uno que cuestiona los fundamentos constitucionales del sistema en el que actúa, un partido radical. Uno que ha pasado de la nada a pedir un voto de mayoría absoluta y tener expectativas razonables de conseguirla. Parece lógico, porque llevar adelante su empeño quizá solo sea posible con un gobierno monocolor. Pero la mayoría absoluta son muchos votos y para conseguirlos hay que elaborar un discurso comedido. Ese parece ser el gran acierto de Podemos: traer un programa radical formulado en un discurso democrático y moderado. Eso explica los esfuerzos de muchos periodistas de ultraderecha que tratan de "desenmascarar" a Podemos descubriendo bajo su pátina civilizada a unos sanguinarios bolcheviques, dispuestos a asesinar a mansalva. Pero, como la gente no somos estrictamente idiotas, esos ataques solo sirven para llevar votantes a los atacados.

Podemos proviene del 15M; pero no del 15M como tal, sino de una reflexión sobre él: se recogen las reivindicaciones populares formuladas en contextos asamblearios pero se articulan por una acción de partido. Y ahí, en el interior del partido, no en los ataques de los energúmenos de la derecha, es donde se encuentra el peligro para las perspectivas de Podemos. Se trata de la discrepancia entre el sector más o menos trostkista de Izquierda Anticapitalista y el mayoritario (en el sentido etimológico de bolchevique) de la organización. Esta ha decidido vetar la doble militancia en los órganos directivos. Para los de Izquierda Anticapitalista, los trostskistas o antiestalinistas este veto es el segundo error tras el primero de elegir una dirección unipersonal, estilo estalinista tradicional; segundo error consistente en suprimir las voces discrepantes en los órganos de dirección. No se sabe qué alcance tendrá este conflicto, pero es el más grave en el seno de la formación.

Hay algo más en Podemos que, para los críticos como Palinuro, resulta de mal augurio como es su deliberada ambigüedad en tres asuntos que son decisivos a la hora de aquilatar los acciones de los partidos, en concreto el dilema Monarquía/República, el tratamiento de la Iglesia Católica y la cuestión catalana. Son tres pilares de la nación española y Podemos plantea, sí, reivindicaciones populares pero con un trasfondo típicamente nacionalista, nacionalista español. Esa insistencia en la soberanía y las tímidas y ocasionales apelaciones a la Patria, son la base de una doctrina que empieza a ser popular y acaba siendo nacional en el sentido gramsciano.

Pero lo verdaderamente "nacional-popular" se manifiesta en Cataluña. La otra revolución que se da hoy en España, la fundamentalmente nacional, la pretensión de que Cataluña se independice y se dote de un Estado nuevo, algo de lo que el nacionalismo español de derecha o de izquierda no quiere ni oír hablar y frente a lo cual es tan beligerante como los partidos dinásticos y los comunicadores neoliberales y neoimperiales frente a Podemos. O más. Allí donde se llama a estos comunistas, y/o populistas, el calificativo que suele caer a los independentistas y soberanistas en general es nazis. Por supuesto, ambos comparten el estigma de ser filoetarras. Hay una inquina feroz.

Al concentrarse en el objetivo nacional, los soberanistas parecen menos populares. Al fin y al cabo lo comparten sectores radicales y conservadores que forman una especie de frente. Pero todo el mundo subraya el carácter transversal, fuertemente enraizado en la sociedad civil, del soberanismo, un movimiento popular encabezado por sus instituciones representativas. Algo con lo que los españoles no pueden ni soñar. Por eso, la actitud de cerrada negativa española a la negociación es lo que más conviene al frente soberanista para mantener su equilibrio y su unidad. Al menos hasta llegar a la prueba de fuerza del 9N, en la que nadie sabe qué pueda pasar. El peligro para el soberanismo tampoco viene de fuera, del hosco nacionalismo español, sino, una vez más, de dentro. En la medida en que el soberanismo moderado, conservador, burgués, valiéndose de la movilización/participación del 9N, establezca una línea de negociación con el Estado sumamente ventajosa, pero que renuncie a la reivindicación independentista.

Y de estas cuestiones así tratadas, la soberanía, el radicalismo, la democracia, el liderazgo, el derecho a decidir, la nación, la independencia, que son las más altas que suelen ventilarse en los debates políticos, en España se pasa sin solución de continuidad a las más bajas: el pillaje de las arcas públicas, el cobro de sobresueldos, el fraude, el engaño, la malversación, el cohecho, la mamandurria, el enchufe, el caciquismo. Con las primeras, las más altas, se ocupan, según se ve, Podemos y el soberanismo catalán; de las segundas, las más bajas, viles, miserables, se ocupan los partidos dinásticos, especialmente el PP, partido de gobierno que más parece una banda de ladrones, presidido por un personaje que carece de parangón. Es el presidente un político profesional que alcanzó el poder recurriendo a la demagogia y la mentira, y lo mantiene mediante la represión, la censura y la ocultación . Su comportamiento personal es de cuestionada moralidad por cuanto parece incurso en las corrupciones que caracterizan a su partido: cobro de sobresueldos en B durante años, aceptación de pagos en especie, como trajes, viajes, etc., de la trama corrupta que se encargaba de la presunta financiación ilegal de su partido.

De lo más alto a lo más bajo. Mientras los dirigentes de Podemos y los soberanistas catalanes mantienen un nivel digno de discurso en el que se debaten cuestiones importantes para la colectividad, estos otros pájaros de la derecha, los del PP en los distintos niveles de gobierno, sin olvidar a los del PSOE en Andalucía, comparecen en público y consumen el tiempo del auditorio, jurando ser honrados, afirmando no haberse enriquecido, desmintiendo acusaciones de granujería que son una vergüenza, implicad@s, salpicad@s, directamente inmers@s en asuntos de latrocinio, mangoneo, expolio y robo que son la vergüenza de la colectividad.

dimecres, 5 de novembre del 2014

Querer ser.



Consabido principio de acción-reacción. Ayer el Tribunal Constitucional (TC) suspendía la nueva forma de la consulta, cumpliendo los deseos del gobierno, aunque no todos, pues omitió una amenaza directa a la Generalitat en caso de desacato. Estaría bueno. En su lealtad nacional, el TC puede puede hacer suya sin reservas la causa de una parte. Pero de ahí a convertirse en alguacil del Reino media un trecho, aunque no se sepa cuánto. Tampoco debe de saber muy bien el TC qué haya suspendido porque la dicha nueva forma es amorfa; ahora no es consulta, sino participación, aunque el gobierno se obstina en hablar de referéndum. Acción.

Horas después, la Generalitat se declaraba en desobediencia de hecho al mantener la amorfa forma y, además, anunciaba denunciar al gobierno ante el Tribunal Supremo por algo así como acoso legal, una especie de mobbing político, abuso de poder, que viene a ser lo mismo, porque todo mobbing es un abuso de poder. En el fondo, esta cuestión, al mantenerse en el ámbito jurídico, es poco pertinente en un proceso político mucho más acelerado por naturaleza. El 9N ambas partes en este conflicto tienen que tomar partido y no pueden esperar a las decisiones de los órganos judiciales. La finalidad es tener entretenidas a las instituciones mientras se produce el enfrentamiento. Reacción. 

Porque enfrentamiento hay. Anteayer Palinuro hablaba del juego del gallina en la cuestión catalana y ayer salía uno de esos empingorotados diarios anglosajones hablando de choque de trenes y conminando a Rajoy a resolver un conflicto político con medios políticos y no estrictamente jurídicos que llevan inevitablemente a la represión. Es una muestra del dry humour británico: encargar la solución razonable de un problema a alguien que no lo entiende. A este respecto, no conozco ninguna valoración comparativa de los dos líderes, Rajoy y Mas, que no deje al primero a la altura del zapato del segundo. 

En el enfrentamiento se utiliza todo tipo de munición. La última es la deuda. Los soberanistas, Junqueras, afirman que, si España no negocia, tendrá que pagar toda la deuda y no podrá. Los nacionalistas españoles, por boca de El País, adelantado gubernamental en la marca catalana, aseguran que, si Cataluña sale de España y también de la UE, su deuda será del 105% del PIB, creo. Son esos argumentos que no sirven para nada pero vienen con armadura de números, cosa que siempre impresiona. Para que las consecuencias de la independencia surtan efecto, sea cual sea, antes ha de haber independencia y, en este asunto, el primero, inmediato y siguiente paso decisivo es el próximo 9N, dentro de cuatro días. Lo demás, a beneficio de inventario.  

En el camino hacia el 9N, el choque de trenes o el abandono del gallina, el gobierno tiene perdida la batalla de la comunicación, en el interior y en el exterior. La buena prensa es para el soberanismo catalán que proyecta una compleja imagen positiva en la opinión internacional, mezcla de irreductibles galos de la aldea bretona, pueblo colonizado que lucha por su libertad, nación oprimida por el yugo español de la más negra leyenda o pequeña e industriosa comunidad explotada por un mezzogiorno indolente y atrasado. A ello ha venido a añadirse el potente efecto de propaganda que ha tenido la consulta escocesa en donde se ha dirimido una profunda cuestión de soberanía que Rajoy se niega siquiera a considerar en España.
 
Por eso ha perdido esa batalla, porque el nacionalismo español aparece encastillado en un inmovilismo absoluto, parapetado en una legalidad afectada de innumerables peplas de legitimidad, desde su origen hasta su aplicación, pasando por su interpretación. Esta actitud, la de negarse a toda negociación política que el gobierno ha decidido que desborda su propia interpretación de la legalidad, lleva acto seguido a la represión. Y esa es la imagen de España hacia fuera y hacia dentro, la represión. Ya hay voces destacadas que la piden. El gobierno deja saber indirectamente que está concentrando fuerzas policiales en Cataluña en previsión de disturbios. Y, según Público.es, los soldados están recibiendo instrucción en los cuarteles en materia de intervenciones antidisturbios lo cual es más preocupante, aunque tampoco nuevo del todo. El orden público ha estado casi siempre militarizado en España.
 
Lo más curioso es que a veces parece como si este conflicto o enfrentamiento despertara más atención e interés fuera que dentro de España. Los partidos, que debieran ofrecer soluciones políticas, están ausentes,  son verdaderos territorios minados en los que en cualquier momento salta un escándalo que explota como una bomba y se lleva por delante alcaldes, presidentes de diputación, glorias del movimiento obrero o manadas de corruptos por decenas o centenas. En ese campo de minas estas organizaciones no tienen ojos para ver lo que está pasando en el país más allá de los juzgados. El único partido no minado por la corrupción, Podemos, no quiere que lo distraigan de su tarea de ganar las elecciones en España por lo que en Cataluña quiere ser un observador participante; más observador que participante.
 
Y si los partidos están ausentes, los intelectuales han huido. Aquello tan interesante del compromiso se ha esfumado. Una serie de intelectuales catalanes ha levantado una poderosa batería de argumentos para demostrar porqué la independencia es mejor para Cataluña y, ante la falta de condigna respuesta de los intelectuales españoles, ha llegado incluso a argumentar por ellos porqué la independencia de Cataluña es mejor para España. Notable.
 
Del lado español el silencio es llamativo. No conozco ningún intento serio de argumentar porqué es mejor para Cataluña quedarse en España. Que lo sea para esta no lo duda, creo, nadie. Lo difícil, lo meritorio, es argumentar sólida, convincentemente porqué es mejor para los catalanes decidir en favor de la continuidad en España en lugar de negarles el derecho a decidirlo, pues eso puede hacerlo, como se ve, cualquier idiota.

dimarts, 4 de novembre del 2014

Votar es antidemocrático.


Todo según lo previsto. Un Tribunal Constitucional sin autoridad moral ni prestigio algunos, presidido por un fervoroso ex-militante del partido que hoy recurre ante él, ha cumplido el encargo que le hace el gobierno con la diligencia complaciente con que un botones lleva las maletas en espera de propina. Por una vez en la vida, Rajoy prueba haber dicho verdad. Durante las últimas elecciones aseguró ser previsible. Y no lo ha sido en nada excepto en su evidente catalanofobia. También lo era el comportamiento del presidente de ese órgano y, sin duda, eso le valió el nombramiento. Un catedrático cuyo anticatalanismo lo lleva a publicar espantosos chistes de catalanes pensando tener el ingenio de Oscar Wilde, era el tipo ideal para presidir el  Tribunal y convertirlo en órgano de parte en el contencioso del soberanismo catalán.

La suspensión estaba descontada desde el momento en que, en España, no hay más separación de poderes que la de sus respectivos domicilios. Con esa capacidad de Rajoy para sostener que el sentido común reside en lo contrario del sentido común, el presidente fijó la doctrina: la consulta catalana es antidemocrática. Votar es antidemocrático. Y el Tribunal se hace eco ovinamente: es antidemocrático. Lo democrático es no votar, no participar, no hablar, callarse, ser la "mayoría silenciosa" con la que se identifica este admirador de Franco, de escasas y deficientes palabras.

Quedan cinco días para el 9N. El Tribunal no ha querido llevar su ignominia al extremo de abyección que el gobierno pedía amenazando a Mas si desobedecía. Pero la amenaza está en el aire.  Ahora es cosa de saber si, pese a todo, y es mucho todo, la consulta se mantiene.

Es un ejemplo de manual del típico juego del gallina en teoría de juegos. Dos vehículos a toda velocidad en la misma dirección pero sentidos contrarios. Pierde el primero que se aparta.
 
Pero, ¿puede perder un pueblo?

Zombílogos.


Sí, es un neologismo. Podía llamarlos "Diálogos de ultratumba", pero sería más rebuscado. Zombílogos está bien; es breve, contundente y refleja la realidad: monólogos de zombis.

En este caso, dos; dos de las mujeres de que hablaba ayer Palinuro, dándolas por políticamente difuntas, retornan al mundo de los vivos con argumentos y razones tan extravagantes que más parecen del de los muertos. Son los zombílogos de Aguirre y Cospedal, que luchan denodadamente por mantenerse a flote en esta riada devastadora de la corrupción.

El zombílogo de Aguirre toma la forma de un artículo en ABC, en el que afirma que no basta con pedir perdón. Muestra de nuevo la Dama de Honor del Imperio Británico su temple thatcherista enfrentándose directamente a su jefe de filas quien, unos días atrás, hizo en el Senado una de esas comparecencias tan suyas sin preguntas, sin debates, protocolarias como los misterios medievales. Para ¿qué? Para pedir perdón. Justamente lo que, según Aguirre, no basta. ¡Dioses del Olimpo, cómo están las cosas en el PP! Quiere ser candidata a la alcaldía de Madrid y empieza pisando un callo al esquinado Rajoy, el hombre de las venganzas en diferido.

El aguijón de Aguirre primero se lo había clavado ella misma y por eso es zombi, al salir hace unos días pidiendo perdón por haber confiado en el infausto Granados. Y eso que presume de ser cazatalentos. Ahí mismo se dio cuenta de que no basta con pedir perdón y decidió participarselo solidariamente a su presidente, más que nada por hacerle un favor y señalarle de nuevo la puerta de salida. 
 
Si no basta con pedir perdón, ¿qué más deberá hacer? ¿Dimitir de presidenta del PP de Madrid? Eso ni se menciona, al menos mientras su rival no dimita a su vez. Lo que debe hacerse es presentar un catálogo de propuestas concretas para acabar con la corrupción que, desgraciadamente, se da. Un programa anticorrupción, vamos, avalado por la garantía moral de Aguirre, presidenta del gobierno autonómico más corrupto de España.  La justificación que encuentra para su pretensión es un razonamiento que solo puede proceder del otro mundo, en donde habita ya: no es que ella sea la responsable y beneficiaria directa (si no de un modo, de otro) de la corrupción, sino que ha sido su testigo privilegiado; no la emperatriz del Madrid escandaloso, sino el Gayo Suetonio que lo cuenta; no el santuario de la corrupción, sino su némesis, pues todavía sostiene que fue ella quien destapó la Gürtel.
 
El zombílogo de Cospedal ha sido, como siempre, leal a ese jefe que la utiliza como escudo en el partido, al igual que hace con Santamaría en el gobierno. El caso es no dar la cara. Ya la da por él la otra muerta viviente con un discurso tan atorrante que, a fuerza de marear la perdiz, acaba con el infortunado animal, o así informó el Gran Wyoming en su noticiario El intermedio, el único veraz a juicio de Palinuro.
 
Ese discurso se resume en una afirmación huera, con ecos sepulcrales: el PP ha hecho cuanto tenía que hacer en contra de la corrupción. La mujer reproduce fielmente el proceder de su jefe, ese gran zombi que habita solitario el mausoleo de La Moncloa, cuando declara que sobre la corrupción ya ha dicho todo cuanto tenía que decir, siendo así que no ha comenzado a hablar. De igual modo, el PP ha hecho cuanto tenía que hacer contra la corrupción, cuando no se ha iniciado, sino que sigue. Se excusa Cospedal en que el PP no puede meter a la gente en la cárcel; por fortuna, dicho sea de paso, pero oculta que, en cambio, sí la saca; a la suya, claro, a Matas, a Fabra, a los delincuentes indultados. Y eso es corrupción. Corrupción en diferido.
 
Cospedal es además una zombi doble. Comparte destino con los otros zombis del PP, quienes parecen haber cobrado sobresueldos en B, Rajoy o Santamaría, cosa a la que se niegan a dar la importancia y el valor negativo que tiene. Y también lo hace con una turbamulta de alcaldes, consejeros, diputados, militantes del PP de su comunidad con los que comparte una gestión de tres años repleta de peripecias entre chuscas y siniestras, varias de las cuales van camino de los tribunales. El asunto de la mordida de los 200.000 euros, hoy bajo investigación judicial, es suficiente para devolverla al reino de las tinieblas y el silencio.  

dilluns, 3 de novembre del 2014

Manual de instrucciones de la corrupción.



Artículo publicado hoy en Publicoscopia, con el noble ánimo de servir a mis compatriotas a salir de la crisis montando su propia empresa como la tienen montada quienes se supone que han de dar ejemplo a la colectividad por su capacidad intelectual, su integridad moral, su recto comportamiento, altura de miras y esclarecido juicio.
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 El PP no es un partido político sino que parece una asociación de malhechores y sinvergüenzas. Un mecanismo ingenioso, desde luego. En el mundo del hampa nadie había caído en este bonito truco, fácilmente explicable en 15 pasos. Pero es muy prometedor. Seguro que podemos exportarlo como la fregona y el chupa-chups: el político-ladrón.

1º) Reúnes una cantidad apreciable de granujas y ladrones, deseosos de enriquecerse y los organizas. Vale todo: falangistas, católicos, monárquicos, empresarios avispados, fascistas, extrema derecha, arrepentidos de la izquierda a cambio de unos dinerillos y puros delincuentes. El único requisito es la codicia y la voluntad de robar.

2º) Buscas un franquista tan bruto como soberbio, estilo Fraga Iribarne, y le haces creer que es el sucesor de su amado caudillo en cuanto organice un partido político. Puedes decirle lo de la unidad de España en lo universal. Los fascistas lo tragan todo con tal de robar.

3º) Disfrazada la banda de ladrones de partido político solo tiene que ganar elecciones para entrar en las administraciones públicas y disponer de sus cuantiosos caudales, algo mucho más cómodo y menos peligroso que atracar bancos.

4º) Las elecciones se ganan financiándose ilegalmente con dineros que ponen unos empresarios tan sinvergüenzas y ladrones como los peperos y así empieza a circular la pastuqui. Por cada donativo que los empresarios hagan al partido o al bolsillo de alguno de los mangantes, recibirán luego concesiones y contratas diez, cien veces superiores, que deberán pagar los ciudadanos quedándose sin educación, sin sanidad, sin servicios públicos.

5º) Con las elecciones ganadas, los cargos, dirigentes, militantes del PP expolian las arcas públicas por dos procedimientos:

5.1: mediante política de privatizaciones, consistente en vender empresas y servicios públicos a amigos, clientes y empresarios que adelantaron el dinero y prepararse así un lugar al que retirarse para seguir parasitando al Estado. Y eso mientras algún pollo pera engominado afirma que lo privado es más “eficiente” que lo público.

5.2: mediante el robo directo en beneficio de esta banda de chorizos en todos los niveles, ayuntamientos, comunidades, gobierno del Estado. Mano en la caja, pasta al bolsillo directamente y facturas falsas, testaferros, blanqueo de dinero, ático en Marbella o lo que haga falta.

6º) Los dirigentes y altos cargos,no pudiendo robar directamente, ven compensados sus desvelos recibiendo cuantiosos sobres con dinero en negro producto de los robos, como “cualquier empresa”, según mintió Rajoy en el Parlamento, “por aumento de productividad”. Cierto: roban más, mejor, más velozmente. Corresponde premiar a los sinvergüenzas que, gracias a sus desvelos, garantizan la pastuqui.

7º) También pueden los gobernantes nombrar a sus amigos en los cargos directivos de entidades de crédito con la misión de organizar empresarialmente el saqueo y enriquecerse a sí mismos, a sus padrinos gobernantes y guardando unas migajas para callar la boca a los representantes de la oposición en los consejos que, siendo unos pobres mierdas, son comprables con diez o veinte mil eurillos, para que se los gasten en sus vicios y no den la tabarra.

8º) Los ladrones directos, altos cargos del partido en Madrid, Valencia, Baleares, Castilla y León, Castilla La Mancha, establecen un régimen universal de comisiones del 3 por ciento de toda obra pública, se enriquecen, llevan el dinero a Suiza y, cuando lo repatrían, se lo gastan en juergas, borracheras y putas, riéndose de la gente a la que han saqueado y robado sus ahorros.

9º) Por si acaso, los ladrones encargados del gobierno, retuercen la legislación y reforman los códigos para que nadie tenga derechos, nadie pueda protestar ni acudir a los tribunales, nadie pueda manifestarse porque lo brean a palos y multas, nadie pueda casarse con quien quiera, nadie pueda abortar si lo necesita, nadie acceda a la educación ni a la sanidad ni a prestación alguna. El pueblo lo que tiene que hacer es resignarse a la explotación, rezar, dejarse robar y abrir el otro bolsillo.

10º) Parte de la pasta robada va a parar a los bolsillos de “periodistas” y comunicadores a sueldo de la banda (tampoco mucho porque estos perros, como los de la oposición, comen pienso barato); esbirr@s sin moral ni principios, capaces de defender al parricida confeso si les pagan lo suficiente; fascistas nostálgic@s, dad@s al bebercio y chul@s borrach@s de reciente hornada, incapaces de escribir sin faltas de ortografía.

11º) La banda de ladrones ampara todo latrocinio cometido por peperos, facilita el expolio, a cambio de su correspondiente sobresueldo/comisión, amnistía los delitos fiscales de los suyos, entorpece la acción de la justicia si, por casualidad, esta procesa a los ladrones y los indulta cuando los condenan

12º) A cambio, el Parlamento funciona como una guardia pretoriana e impide que el jefe de la banda, más conocido como “el sobresueldos”, tenga que acudir al Congreso a explicar los delitos cometidos por sus secuaces.

13º) Para las fechorías menores (de tres o cuatro a unos cien millones de euros) la banda deja libertad de imaginación a los ladrones de forma que estos se lo llevan crudo recalificando terrenos, pillando contratas y licitaciones amañadas, metiendo la mano sin más en la caja, al tiempo que enchufan en puestos con cien y doscientos mil euros al año a parientes, deudos, amigos, clientes y otros granujas que no tienen el graduado escolar o no saben hacer la O con un canuto.

14º) Para los alijos mayores, de miles, de centenares de miles de millones, los ladrones preparan leyes para rescatar bancos, autopistas y cualesquiera otros negocios ruinosos que son ruinosos en gran medida porque ya se pusieron en marcha para robar.

15º) Por si alguien tiene escrúpulos de conciencia ya está la Iglesia, interesada administradora de la misericordia divina, dispuesta a perdonar latrocinios a cambio de su parte en la mordida y, además, sin currárselo: el Estado le ingresa anualmente más de 11.000 millones de euros de dinero público, de católicos y no católicos y otros tantos en lucro cesante de impuestos, tasas y obligaciones exentas. En facilitar el robo parasitario de los curas colaboran en noble esfuerzo el PP y el PSOE, en donde hay tanto meapilas y monaguillo como en la derecha.

La peste de la corrupción y la banda de ladrones.


Aquí el programa Enfoque, de HispanTV para América Latina en el que interviene servidor para hablar de la corrupción en España. Tiene gracia: con las televisiones y radios cerradas a cal y canto, en España no me dejan hablar ni siquiera los que van de progres. Lo hago por las TVs y radios del nuevo mundo. En cuanto a escribir, por fortuna no pueden prohibir los blogs... al menos, de momento.
Eso, obviamente, forma parte de la corrupción. Es el bloqueo a toda crítica independiente y que no sea la pactada y admitida. 

Por cierto, el programa de Joaquín Mulén, excelente.

Tres mujeres


La corrupción, como la pesca de altura, la minería, el transporte por carretera y algunos otros trabajos muy esforzados, parece cosa de hombres. Y aun en esos oficios se cuelan algunas mujeres. En el de la corrupción, ni una. Casi se diría una actividad patriarcal y, por ende, machista. Todos los grandes corruptos y presuntos corruptos son hombres. Viene siendo un delito viril; más que la pederastia, que ya es decir. Los empresarios, financieros, políticos corruptos más notorios e importantes son hombres; algunos, prohombres con títulos honoríficos. Las primeras mujeres que aparecen en este nivel lo hacen en calidad de adorno, como cónyuges o parejas pero casi como mascotas: no sabían nada, no veían nada, ni recordaban, ni conocían, ni hablaban, ni sabían lo que firmaban. Perfectas imbéciles. Con alguna excepción, como la señora de Pujol, en cuyo caso quien parece no haberse enterado de nada es el marido. Pero ya se sabe que los catalanes van siempre más adelantados.

Es en el segundo nivel de la corrupción en donde comienzan a aparecer mujeres por derecho propio, con protagonismo, que saben lo que hacen o eso dicen. Las tres más notorias son Sánez de Santamaría, vicepresidenta del gobierno, Esperanza Aguirre, presidenta del PP de Madrid y María Dolores Cospedal, secretaria general del PP y presidenta de Castilla La Mancha. Son las tres mujeres más relevantes de la política española.

La vicepresidenta, a la que los medios leales o sea, casi todos, presentan como la factótum del gobierno, la verdadera presidenta en la sombra, la que toma las decisiones y a la que animan a ser presidenta tiene una convicción saintsimoniana en el gobierno a cargo de tecnócratas, limpio de pasiones políticas. En su idea, los tecnócratas son los abogados del Estado, cuerpo al que ella pertenece y al que juzga capaz no solo de enderezar la torcida senda de España sino también de establecer una democracia recta, transparente y eficaz en el país. Además de vicepresidenta es portavoz del gobierno pero esa voz se apaga cuando se le pregunta por la corrupción. Esos asuntos son de partido y deben tratarse en sede partidaria. Es su doctrina para no verse pringada con el unto corrupto.  El hecho de que tanto ella como su jefe, Rajoy, estén acusados de haberse embolsado buenos sobresueldos en B no le resulta contradictorio con sus planes regeneracionistas, aunque obviamente lo es.

El otro escudo de Rajoy, Cospedal, está hecho jirones. Son muchos los venenos que ha tenido que preparar esta nueva Locusta. Han sido muchas comparecencias a explicar y justificar lo inexplicable e injustificable; han quedado muchos elementos de chirigota para tiempos venideros, como ese del finiquito en diferido. Y a todo ello se han añadido las peripecias locales de Castilla La Mancha, que no son menudas, con una forma de gobierno abrupta, autoritaria, ideológica que es justo lo contrario del esclarecido proceder tecnocrático de la vicepresidenta. Lo que no quita, sin embargo, para que sean grandes amigas en Cristo. Ambas compartieron un evento pontificio en Roma vestidas de riguroso negro con mantilla, velo y peineta.
 
Pero Cospedal está ya atrapada en el vértigo de lo que ha armado en tres años y medio en Castilla La Mancha: comisiones, mordidas, sobrecostres, adjudicaciones, enchufes, más sobresueldos. Su imagen es literalmente espantosa y no puede mejorarla ni ese fiel director general de televisión y propaganda que parece sacado de una película de los estudios Hammer. La corrupción amenaza con llevarse por delante a Cospedal y ya queda la vía expedita para llegar al responsable último de este desastre, encerrado en el búnker de La Moncloa sin darse cuenta de que en realidad es la casa Usher, que se le viene encima en llamas.
 
La tercera dama ha sido la política dominante de la Comunidad de Madrid y una de las más importantes de España durante un decenio más o menos. Lejos de ser un escudo de Rajoy, a quien siempre ha tenido por un pusilánime, un ambiguo, incapaz de una política de convicción, ha competido con él más o menos abiertamente e incluso amagó con reñirle el puesto en 2008. Iba en esto apoyada por algunos periodistas, como Pedro J. Ramírez, que luego ha pagado muy caro a manos de Rajoy ese padrinazgo de la levantisca marquesa.
 
Pero las horas de esta dan la impresión de estar contadas. Será muy difícil que sobreviva a la presión en contra dentro de su mismo partido. No es fácil salir indemne de un abigarrado y denso mundo de corrupción que caracterizaba la administración pública autonómica y local en Madrid, cuando tus consejeros están imputados o presos, tú misma debes tu cargo a un asunto tan hediondo como el Tamayazo, luego has montado tu gobierno en connivencia con los presuntos delincuentes de la Gürtel y mediante unos hombres de tu confianza a los que los jueces han metido entre rejas por ser supuestos malhechores. No es fácil. Es muy difícil. Probablemente, imposible.
 
 
(La imagen es una foto de Wikimedia Commons, con licencia Creative Commons).

diumenge, 2 de novembre del 2014

Dies irae.

Sismo en la corte. ¡Qué vienen los venezolanos! El sistema se hunde. Los partidos dinásticos, pilares del orden, en picado. Podemos, como un cohete. IU y UPyD, flotillas de bajura, convertidas en barcas de alquiler en el Retiro. Esto hay que explicarlo para que los nervios se apacigüen.

"El País", que da la noticia, la interpreta: es la ira ciudadana. Ya sabéis, Podemos, sois los verdaderos hijos de la ira. En realidad, los nietos o bisnietos, pues la cosa viene de antiguo. La ira es la fuerza. Sí, la semana fecha de realización del sondeo, estuvo cargada de motivos para la ira más flamígera en ese baile de ladrones, jugadores, borrachos, putañeros, marquesas, delincuentes, espionajes, testaferros y prisiones. Claro quedó que el PP actúa como una asociación de malhechores o quizá como varias, laxamente coordinadas. El PSOE mucho menos, aunque también tiene sus corrupciones, pero está muy identificado con el sistema. Así que el voto se amontona en Podemos.

Con lo que se viene a decir que esta intención es, en realidad, un voto de castigo a los otros y no por el interés propio de la formación. Es más, el mismo diario tranquiliza a los dinásticos asegurando que la mayoría de la gente no tiene claro a qué juega Podemos, ni la viabilidad de sus propuestas. Curioso tranquilizante. Ignoro si también se pregunta si la gente tiene claro a qué juega el PSOE. Será interesante saberlo.

Seguramente habrá algo de este voto iracundo, de hartazgo y rechazo. Pero no todo. De otro modo no se explica porqué IU y UPyD sguen descendiendo hasta bordear la más absoluta marginalidad. El voto antidinástico se concentra en Podemos, que ha desmantelado IU y triturado las improbables expectativas de UPyD, en principio tan legítimos receptores del voto de la ira como Podemos.

No es casualidad que los tres líderes mejor valorados sean el Rey, la Reina y Pablo Iglesias. No sé por dónde andará Sánchez Castejón, aunque creo que ha salido ya del agujero en el que estaba Rubalcaba e imagino que, Rajoy, en cambio, no ha mejorado nada el pobrísimo juicio que merece a sus compatriotas. Así que ahí lo tenemos, presidiendo el gobierno de la Gran Nación inmerso en una ciénaga de corrupción de la que pretende salir dictando bandos.

En el voto a Podemos hay una parte de reconstrucción de la izquierda radical, pero civilizada, de la de fuerte en el fondo y suave en la forma que desplaza al PSOE hacia el centro con la misma inevitabilidad que ha deshuesado IU. Cómo reajuste el PSOE su discurso a las nuevas circunstancias es asunto que puede quedar para otro momento.

La algarabía catalana y el vudú presidencial.

Lo recordaré siempre. Preguntado Rajoy por su opinión a raíz de la Diada de 2012, la calificó de  algarabía, momento en que se vio con claridad que con tamaño genio en La Moncloa, la llamada "cuestión catalana" se enconaría al paroxismo y Artur Mas aprovecharía una coyuntura tan favorable para alcanzar sus más altas cotas interpretando dos papeles legendarios: el de Moisés liberando a su pueblo del yugo de Faraón y el de Ulises, burlando al primitivo Polifemo. 

El actual Cíclope de La Moncloa se ha pasado la semana palpando carneros y ovejas para evitar que se le colara algún decreto, decretillo o convocatoria de Mas. El pobre ya no sabe qué hacer. En sus ratos libres se ha fabricado un muñeco réplica de Mas y le hace vudú, clavándole alfileres, a ver si se rompe algo o le da un cólico. Luego sale a la puerta de su cueva mascullando que nadie se atreva a saltarse la ley en su presencia y dando voces para que el Tribunal Constitucional suspenda todo acto y medida de la Generalitat encaminada al nefando fin de consultar a la ciudadanía.

¡Pobre Polifemo! Mientras el Tribunal cumple la misión encomendada, las urnas están repartiéndose en Cataluña y la consulta sigue en pie. Y en pie parece seguirá en los próximos días. De ser esto así, la pregunta de Palinuro es la de días pasados: ¿qué piensa hacer el gobierno? Montoro dice que no paga. Sáenz de Santamaría que expedienta a todos los funcionarios que participen, es decir, no aceptará el principio de obediencia debida. Y ¿qué piensa hacer Rajoy, aparte de esconderse? ¿Va a suspender la autonomía catalana? ¿Va a emplear la fuerza? ¿No es obvio que no queda otra sino negociar? ¿No lo es que hubo que hacerlo mucho antes? ¿Que haber llegado hasta aquí es prueba de la absoluta incompetencia de Rajoy? ¿Que tendría que haberse ido también hace mucho? Gobernar es muy fácil y puede hacerlo casi cualquier imbécil. Casi.

Anuncia "El Confidencial" que hay un plan del gobierno para reformar la Constitución con el fin de reconocer a Cataluña como nación. No sé qué veracidad tendrá o si, como es posible, sea un bulo. Algunos ya se lo han creído y están dando gritos por considerarlo un atropello, una traición, un contrafuero. Tantos años sosteniendo sin desfallecer que en España hay una sola nación y ahora resulta que, cuando menos, había otra, la catalana, que debía de estar oculta, o preterida, o prohibida. Reconocer el carácter plurinacional de España es reconocer la realidad misma. Pero, si el gobierno es partidario de ello, cosa que dudo sobremanera, tendrá que convencer al otro partido dinástico, emperrado en la mononacionalidad española y aferrado a un elixir reconstituyente a base de federalina.

Lo definitivo no es este reconocimiento que, sobre ser obligado, no deja de ser meramente nominal. Lo definitivo es la inevitable negociación posterior. Llegar a una situación en la que la única solución al problema es aquella que, de haberse aplicado en el primer momento, hubiera evitado el problema demuestra irresponsabilidad e incompetencia. Los dos rasgos distintivos del gobierno de Rajoy.

dissabte, 1 de novembre del 2014

Cataluña en la Edad Media.

Cuando sus asesores obligan a Rajoy a llevar escritos todos sus pronunciamientos públicos y a atenerse a ellos, aunque no los entienda, tienen mucha razón. Sin guión en la mano, dejado a su libre creatividad, este hombre no dice más que estupideces y melonadas no ya impropias de un presidente de gobierno, sino de un homo sapiens.

Cataluña, la parte de España más avanzada, moderna, desarrollada; la nación que tira de las demás desde hace tanto tiempo, está en riesgo de retroceder a la Edad Media.

Al margen de si este presunto cobrador de sobresueldos sabe o no de lo que habla cuando lo hace sobre Cataluña y la Edad Media, debe reseñarse que esto lo diga un aborigen que cree en los espíritus y, en cuanto puede, se abraza a un palo al que atribuye virtudes mágicas y  rinde culto sosteniendo que representa a un ser legendario llamado Santiago, jinete sobre un caballo volador como el de Perseo. El mismo que preside un gobierno cuya ministra de Trabajo venera otro palo con el nombre de Virgen del Rocío que cree la ayudará a resolver cuestiones de su negociado como los ángeles labraban los campos de los Vargas mientras Isidro rezaba. El mismo que nombró a otra especie de eslabón perdido ministro del Interior con la tarea, entre otras no menos esclarecidas, de poner medallas a un tercer palo, muy adorado en su tribu bajo el nombre de Virgen del Pilar, del que esperan muy señaladas mercedes milagrosas. El mismo cuya vicepresidenta, tocada de negro riguroso, como una mujer afgana, va a escuchar las palabras de un hechicero residente en Roma del que esta manga de necios dice que es infalible cuando le peta.

El mismo que asiste muy orgulloso a una parada militar en el que unos guerreros bravucones desfilan precedidos de una cabra como animal totémico.

Estos homínidos supersticiosos son los que dicen que el independentismo lleva a Cataluña a la Edad Media.

El responsable.

En 2013, en su sección de Escolar.net, Ignacio Escolar recordaba esa declaración solemne de Rajoy en 2009, estando entonces en la oposición: "esto no es una trama del PP; es una trama contra el PP". Lo hacía al hilo de un tremendo videoblog de Iñaki Gabilondo, titulado ¿Recuerdan aquella foto?  Dicho sea de pasada, menuda pareja de periodistas de categoría. La profesión debe de estar orgullosa.

En efecto, ¿recuerdan aquella foto? En ella aparecen con gesto grave, severo, de honrada indignación reprimida, Camps y Cospedal y Mato y Arenas. Era a propósito del caso Gürtel y se denunciaba una trama en contra del PP como lo probaba entre otros nefandos hechos, el que el juez instructor Garzón se hubiera ido de caza con el ministro del Interior Bermejo. Bermejo dimitió y se inició la operación que acabó apartando a Garzón de la carrera judicial. Pero no se pudo anular el caso Gürtel y, aunque Correa y el Bigotes nos parezcan hoy tan lejanos como Rinconete y Cortadillo, sus caretos volverán a primer plano en cuanto se abra la vista oral que promete ser una verdadera feria de la codicia y la trapacería. Claro quedó en todo caso que Rajoy fue muy combativo en el caso Gürtel no a favor de la información y la justicia sino de lo contrario.

Llegó luego Bárcenas y sus papeles. La reacción de Rajoy, ahora en el gobierno, volvió a ser entorpecedora de la justicia a extremos insólitos. Hasta destrucción de pruebas hubo. Al amparo de interpretaciones torticeras de las normas se barrieron los discos duros de los ordenadores de Bárcenas y se hizo desaparecer el registro de visitas a la sede del partido, calle Génova. Así se dificultaba a sabiendas la investigación judicial. Bárcenas gozó del respaldo del partido y de su máximo dirigente prácticamente hasta su ingreso en prisión. Y aun más allá, Rajoy lo apoyó moralmente mientras negaba hacerlo en sede parlamentaria. La implicación directa de Rajoy se explica porque en esos papeles ya se le señala como receptor de sobresueldos en B durante casi veinte años.

Blesa, Rato y Acebes acabaron con toda pretensión de veracidad del presidente cuando sostiene que él no sabía nada de las granujerías de estos pillastres con los que llevaba complotando casi desde que tenía uso de razón, por escasa que fuera. De Blesa Rajoy no sabe nada porque, siendo evidentemente un galopín, se lo endosa directamente a Aznar, con bastante lógica. Rato ha pasado a ser un innombrable habitante del reino de los muertos y a Acebes le manda recados de aliento como a Bárcenas. No puede ocultar que se trata de compadres, colaboradores estrechos y directos, pero quiere borrar todo rastro de su relación. Ni sus nombres pronuncia.

El pedrisco de la corrupción púnica ha convertido a Esperanza Aguirre, la chispeante lideresa defensora de la civilizacion cristiana neoliberal, en la payasa que recibe las bofetadas. Según parece su consejero de Justicia se corría juergas de borrachos y jugadores con patanes tan putañeros como él mismo. Todo su gobierno está repleto de robos, malversaciones, expolios, fraudes. Tiene a cinco de sus exconsejeros imputados. Ella misma ganó gracias al pestilente Tamayazo y todavía le quedan pendientes de explicación episodios como el de FUNDESCAM, con aires de Inside Job o el de la "Gestapillo", más en la línea de los comedy capers. La Comunidad de Madrid es el reino de la corrupción.  Hya mucha competencia en Valencia, Baleares y otras partes. Pero el PP de la capital se lleva el oro. En todos los sentidos.
Y el responsable es Rajoy. El responsable político último de este desastre es el presidente del partido y del gobierno que, desde 2009, como se ve, viene combatiendo con denuedo contra el esclarecimiento, la investigación y el procesamiento legal de las docenas de corruptos que han trabajado con él, a su órdenes, cumpliéndolas según él decía, magníficamente. Puede decir que no sabía nada, que no conocía a nadie y hasta que no había nadie; puede decir que su llegada al PP fue como la de Robinson Crusoe a la isla y que solo después se encontró a  Viernes bajo la forma de su fiel Santamaría.  Puede decir misa y, dada su desvergüenza y absoluta falta de escrúpulos y principios morales, lo hará si cree que así puede salvarse. Pero la única salida que le queda es la dimisión. No la presentará. Al contrario, se pondrá al frente de la manifestación pidiendo regeneración democrática.

Además argumenta que no es momento para dejar la gran nación sin gobierno, justo en el momento del llamado "desafío catalán". Ese "desafío" u "órdago" ha llegado hasta ahí porque él lo ha empujado. Y lo ha hecho por dos razones: por cerrazón mental y por cálculo electoral. Por la primera es incapaz de admitir que alguien tenga una idea de España distinta de la que él tiene en la cabeza, por lo demás, bastante simple. Por la segunda, sabe o cree saber que acentuando el conflicto entre España y Cataluña, obtiene rentas electorales en aquella. Un cálculo que comparte con el otro partido dinástico que lo apoya sin fisuras.

Ahora los soberanistas catalanes parecen dispuestos a llevar su consulta adelante y el gobierno no menos a prohibirla mediante el Tribunal Constitucional. Y si, a pesar de todo, la consulta sigue, ¿qué piensa hacer a continuación? ¿Suspender la autonomía? ¿Emplear la fuerza? ¿Cómo calificar al gobernante que ha dejado llegar las cosas hasta aquí?¿De fracasado o de algo peor?

Esto no es una trama del PP; es una trama contra el PP.
Los independentistas quieren devolver Cataluña a la Edad Media.

Ambas aseveraciones tienen un grado similar de veracidad y sinceridad.



divendres, 31 d’octubre del 2014

Sobre los nuevos movimientos sociales






Conferencia de Palinuro en el acto de inauguración de curso del máster y doctorado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UNED. Si el canal pide una contraseña, es esta: Doc2015Co



La democracia pretoriana.


Una de las vías de escape de Rajoy ante cuestiones incómodas es recordar que su gobierno va a presentar un "paquete" de medidas de regeneración democrática. Ya tiene guasa que, a los tres años de gobierno, haya que regenerar la democracia, aunque siempre se podrá decir que la culpa es de Zapatero. El nuevo comisario político de RTVE lo hará. Regeneración es la palabra de moda, el santo y seña de los leales en estos momentos turbios en los que hasta tus compañeros de pupitre resultan ser unos chorizos y muchos con sus puntas de putañeros, bebedores y jugadores. La crème de la crème del neoliberalismo castizo en el jardín de las delicias a costa del contribuyente. Regeneración. Regresa un Bárcenas de esquiar en Chamonix con cargo a la caja B o la C o la D de ese partido que más parece un bargueño de mil cajones, alguno secreto. Regeneración. Se le desparraman los emails a Blesa a la vuelta de un safari en Kenia, de matar antílopes en compañía de alguna agraciada señorita y se conocen las francachelas de los caballeros de la mesa redonda y la tarjeta negra. Regeneración. Se le van las cuentas a Acebes de haber sostenido con fondos de la caja B el periódico Libertad Digital, faro del neoliberalismo, y se descubre que hasta esos fondos a tan noble causa destinados, han desaparecido. Regeneración. Hay alcaldes, presidentes de diputación, de comunidad autónoma en prisión, preventiva o firme. Regeneración. Llevamos treinta meses regenerándonos o escuchando avisos de cómo vamos a regenerarnos.

En realidad, llevamos ciento cincuenta años porque no es casualidad que la palabra de moda sea la consigna de los regeneracionistas del XIX. Ahí estamos. Exactamente ahí. En la segunda restauración borbónica hay dos partidos dinásticos, corroídos por la corrupción (uno muchísimo más que otro), la burocratización, los intereses creados y la política que antes venía a conocerse como turnismo y hoy se llama de de captura de rentas. El Rey va a lo suyo y los partidos dinásticos están dispuestos a cubrir sus borbonadas mientras no se lance a aventuras militares, cosa altamente improbable pues no hay con qué ni en dónde. La Iglesia, amparada en unos Acuerdos con el Vaticano de 1979 que nadie se atreve a denunciar es, comparativamente hablando, más rica propietaria que antes de Mendizabal. Razón por la cual, si alguna vez llegara al poder algún partido sensato de corte europeo, tendría que denunciar los Acuerdos y ordenar una desamortización. La patria, como siempre, convulsa, amenazada de desintegración por la deslealtad o el heroismo nacional de los redentores, según el punto de vista que se adopte.

Dios, Patria, Rey. Los tres pilares del integrismo nacional español están tocados y el sistema político en que se articulan es el mismo andrajoso, miserabley retardatario de la oligarquía y el caciquismo a que Joaquín Costa hubo de hacer frente. ¿Qué regeneración hay aquí? Y, sobre todo, ¿quién la realizará? ¿Los que han amparado, tolerado, quizá instigado y hasta capitalizado esta densa y general trama de corrupción? Eso es simplemente absurdo. Lo único sensato que pueden hacer quienes han provocado este desastre por incompetentes y corruptos es dimitir y convocar elecciones.

Pero no solamente no tienen la menor intención de hacer ninguna de las dos cosas sino que toda su actuación niega de plano la intención misma de regeneración. El Parlamento español es la guardia pretoriana del gobierno. Y en sentido literal. ¿Quién no ha visto esas carreras de Rajoy por los pasillos de la cámara, absolutamente rodeado, bloqueado, por seguratas, diputados a la orden y cargos del partido para evitar todo contacto con la prensa, como si fuera el virus del ébola? Para las comparecencias, el presidente recurre al plasma y para los desplazamientos le gustaría disponer de una máquina de desmaterialización que lo hiciera disiparse aquí y reintegrarse en carne mortal en algún lugar seguro. En tres años no ha habido una sola sesión monográfica sobre la corrupción, el problema número uno del país desde el punto de vista institucional. Rajoy no ha comparecido jamás porque no cabe llamar comparecencia a una visita en un 1º de agosto a recitar una sarta de mentiras, ya evidenciadas como mentiras en el momento en que se pronunciaban.

Es imposible regenerar una democracia pretoriana en la que la oposición no tiene la más mínima oportunidad de controlar al gobierno. En esas circunstancias, su presencia no se explica sino como una voluntad de legitimar una práctica autoritaria que está además causando estragos entre la población. Si la oposición no puede realizar su función en modo alguno, su obligación es ausentarse del Parlamento y denunciar con su inasistencia y su silencio la ilegitimidad de un gobierno por decreto, dirigido por un presidente que debería haber dimitido hace ya mucho tiempo

Arte de guerra.


La Fundación Juan March tiene una interesantísima exposición sobre Fortunato Depero (Depero Futurista, 1913-1950), un futurista menos conocido e injustamente considerado secundario quizá porque abarcó muy distintos campos: la pintura, la poesía, el teatro, las artes decorativas, la publicidad entre otras varias. Una gama demasiado amplia para obtener especial reconocimiento en alguna de ellas, generalmente reservado a quienes las cultivan de modo exclusivo. Cuando se es tan polifacético como Depero, además, unos estilos y modos de hacer influyen sobre los otros y las obras resultan difíciles de clasificar.

Depero comenzó como pintor. Muy influido por Boccioni y Balla (no hay más que ver el motorista de la ilustración), fue tempranamente admitido en el movimiento futurista. Allí libró sus primeras batallas y ya nunca dejaría de hacerlo. Era un batallador en busca de un enemigo. El futurismo se lo dio: el arte adocenado, conformista, la literatura putrefacta, la falta de vigor y virilidad de las nuevas generaciones, el pacifismo burgués, todo lo que condenaba el manifiesto de Marinetti en 1909. De manifiesto en manifiesto, Depero acabaría escribiendo otro con Balla, titulado Reconstrucción futurista del universo, en el que se encuentran algunos de sus más preciados descubrimientos, como el paisaje artificial o el animal metálico.

Esto de concebir el arte como medio de enfrentamiento o batalla con el orden constituido venía ya del romanticismo y la sublimación de los ideales frente al mundo burgués. A partir de ahí, se hace más combativo y se articula en lo que después se han llamado vanguardias, la primera de todas, la impresionista, de la que van tomando ejemplo otras, aunque parezcan alejadas, como la escuela de la secesión austriaca y, desde luego, el futurismo. En los primeros textos futuristas hay una referencia explícita al impresionismo y su disolución de la forma en la luz. En la crisis de la preguerra y la primera guerra mundial, el futurismo convive con otras vanguardias, el cubismo, el dadaísmo y, sobre todo, el surrealismo con el que presenta similitudes formales.

Pero el futurismo tiene una voluntad claramente práctica, en donde las otras vanguardia, con el añadido del expresionismo, el suprematismo y otros ismos presentan una vocación exclusivamente estética. Los futuristas quieren cambiar la sociedad y la vida por la vía artística. Necesitan un arte de guerra. Todo apunta a lo mismo. El artista autoconsiderado profeta, anuncia, configura, predetermina el futuro. Es un visionario. Considerando los elementos que alumbran esa visión, el coraje, la violencia, la destrucción, lo irracional, sorprende que no se subraye más a menudo su carácter dionisiaco frente al apolíneo del arte decadente anterior. El famoso trozo del coche de carreras y la Victoria de Samotracia de Marinetti trae ecos nietzscheanos. Probablemente el culto a la máquina induzca a error al entender a esta como producto del cálculo, la regularidad y el orden cuando lo que los futuristas celebraban en ella era su fuerza, su potencia destructora y dominadora. Depero adoraba los aviones, pero también los carros de combate a los que veía conquistando desiertos para Italia.

Muchas de las lineas de acción de Depero tuvieron alguna influencia en España, en concreto en el clima de la residencia de estudiantes. Se ve en la rebeldía de Dalí y Federico García Lorca a la generación de los putrefactos y sus intentos, también en forma de manifiestos y otras publicaciones, de encontrar una forma de expresión distinta, un lenguaje diferente, como el que apadrinaba Depero como onomalenguaje que, entre otras cosas, trataba de reproducir los sonidos inarticulados de las máquinas.

La vita activa del futurismo desembocó en su fusión más descarada con el fascismo. Algo similar sucedió en Rusia con un movimiento análogo, el constructivismo, y la organización comunista. Pero no creo que los soviéticos llegaran tan lejos en fundir movimiento artístico y movimiento político como los italianos. Marinetti llevaba uniforme fascista que, por cierto, recuerda mucho el que gustaban lucir los intelectuales falangistas de la primera hornada tras la guerra en España, Dionisio Ridruejo o Antonio Tovar. La revista del movimiento, Futurismo, daba vivas al genio futurista de Mussolini y se declaraba fascista. En general el dictador confió a los futuristas la iconografía de su régimen: la lucha, la conquista, el imperio. Y de todo eso participaba Depero.

Pero también era creador en el más estrictamente privado ámbito de la sociedad civil, la publicidad comercial. Son fascinantes muchos de sus anuncios publicitarios, como los de Campari, o calendarios o portadas de revistas. Así como los decorados teatrales. Su creación de la Flora mágica para el canto del ruiseñor, el ballet de Strawinsky coreografiado por Dhiaguilev es deliciosa.

Hay un par de momentos en la vida de Depero, muy bien recogidos en la exposición: sus dos viajes a Nueva York. Con una prepotencia curiosa, Depero anunció en el primero que iba dispuesto a destruir los Alpes del Atlántico y, al llegar, se quedó tan sorprendido y anodado que no supo reaccionar, bautizando la ciudad con escasa imaginación como nueva Babel. Suele pasar cuando los intelectuales europeos llegan a la gran manzana; basta recordar el Poeta en Nueva York. Lo que más impresionó a Depero fueron los rascacielos; normal viniendo de Italia. Allí estaban los edificios futuristas, al alcance de la mano. Se encuentran en montones de dibujos que hizo en la época, tratando de captar el ritmo trepidante de la ciudad y sin duda pensando en cómo le hubiera gustado verla a su difunto amigo Boccioni. Montó un estudio de publicidad en la 5ª Avenida, pero no llegó a afincarse en los EEUU y volvió a su tierra. Luego haría un segundo intento y también retornaría. Es más grato y más estimulante imaginarse el futuro que vivir en él.

Quién sabe. Los cuadros y tejidos bordados e ilustrados son muy coloridos y dignos de verse. Hay mucha creatividad en la obra de Depero, aunque no siempre tenga el vigor y la fuerza que ensalzaba por convicción.

dijous, 30 d’octubre del 2014

El alcance de la podredumbre


De la corrupción, de la peste de la corrupción, está indignado, harto, escandalizado todo el mundo. Hasta los corruptos. Y, desde luego, sus responsables políticos. Vaya exhibición de gestos contritos, miradas implorantes, muecas de dolor y profunda decepción de diversas líderes y lideresas en los últimos días. Todos cantando la palinodia. ¡Cuánta amarga reflexión! Cuánto "no eran dignos", "esas cosas", "pedimos perdón", "disculpas", "no se repetirán", "quién iba a decirlo", "estamos abochornados". Pero ni uno dimite.  No dimite Rajoy, ni Aguirre, ni Cospedal, esa señora que no ha mucho se daba por automáticamente dimisionaria si se demostraba que un baranda del PP tenía cuentas en Suiza.

Y no se trata de un hecho repentino, inesperado, sorprendente. Es la última manifestación, por ahora, de un proceso de podredumbre, de encanallamiento, que arranca de muy atrás, tan atrás que muchos de los delitos ya han prescrito. Un proceso con hitos como Matas, Camps, Fabra, Gürtel, Urdangarin, EREs, Bárcenas, caja B y hasta parece que C, sobresueldos, comisiones, Pujoles,  blackcards, Blesa, Rato, Acebes. Un proceso en el que están directa o indirectamente implicados todos los dirigentes del PP, especialmente su presidente. Parece obvio, ¿no?

Pero como el caso es tan colorido, pintoresco, celtibérico y animado, la atención pública se concentra en los aspectos más espectáculares, incluso circenses: los choriceos de los consejeros, sus onerosos secretillos; las declaraciones de los villanos no hace tres lunas, mostrando horror ante el fraude; Cospedal afirmando anteayer que el PP lucha sin descanso contra la corrupcion, de la que es causa y efecto y en la que ella chapotea con mantilla y peineta. Todo ello alimenta la afición de los españoles por tomarse las cosas a pitorreo. Residencian la granujería entre algunos políticos y empresarios y tienden a perder de vista la esencial.

La corrupción lo ha invadido y lo ha machacado todo. Y es bueno sacar consecuencias. Comiéncese con los medios. El PP compró Libertad digital. Literalmente. Al margen de si después alguien pilló o no pasta adicional, cosa nada de extrañar entre mangantes, el medio fue el más feroz abanderado de la teoría de la conspiración del 11M que formuló el ministerio del Interior del PP con la muy razonable pretensión de engañar al mundo entero. Es decir, cabe defender causas, ideas políticas por dinero; a tanto la mentira. Y hay gente que da crédito a esa basura. En RTVE nombran director de informativos a un hombre que procede de La Razón, un pasquín progubernamental cuya viabilidad económica es similar a la de Libertad Digital. El sistema mediático español está corrompido. Mantiene algo de integridad y salud en el ámbito digital.

Continúese con las instituciones más elevadas del Estado. El Parlamento, por ejemplo, al servicio del gobierno. En él se habla de lo que el gobierno quiere, como quiere y cuando quiere; que no quiere casi nunca. Y no solamente se resigna la cámara a no controlar nada sino que no hace ni amago de conseguirlo. En mitad de un desgobierno absoluto, con cincuenta responsables políticos en los calabozos, pueblos sin alcaldes ni funcionarios, con media cúpula del PP entrando y saliendo de los juzgados, el PP, o sea, el gobierno, impide la comparecencia del presidente a dar cuentas. Y la oposición en pleno sigue disciplinadamente sentada, legitimando la perversión de la democracia en una autocracia. No digo que ejerza el derecho al pataleo pues la cámara es lugar de respeto, pero ¿por qué no se presenta ya de una vez una moción de censura? ¿Hay que creer que la corrupción afecta también al Congreso y convierte a los diputados en cómplices al modo en que la cúpula de Caja Madrid tenía atrapados a todos los consejeros, respiraran como respiraran?

Y el gobierno mismo. Pásense por alto los últimos dislates ministeriales, protagonizados por los ministros Mato y Gallardón, que podrían considerarse episodios de ópera bufa de no ser porque provocan verdadero sufrimiento en inocentes. Váyase al ministerio de Hacienda. Según parece, ese fenómeno de la picaresca madrileña postmoderna, Granados, especie de Dr. Magoo con gomina, se acogió a la amnistía fiscal de Montoro. Estaba, pues, en la lista de amnistiados cuya publicación ha pedido repetidas veces la prensa, habiéndose negado siempre a ella el ministro con no muy claras razones. He aquí una de ellas: ¿no estaba obligado Montoro a comunicar al juez ese dinero que Granados quería blanquear? ¿O aquí se amnistiaban fortunas que venían en talegos, sin indicación de su procedencia? Sin embargo, ha sido preciso un chivatazo de la fiscalía suiza para que, años después, se ponga en marcha la justicia española. Entre tanto, el ministro Montoro, callado, alimentando la sospecha de que, en España, la legislación vigente se aplica solo a los catalanes y a los pobres. Y el presidente también callado o "ya tal".

Como callado está cacique delincuente Fabra, que sigue en la calle, tres o cuatro meses después de que se ordenara su ingreso en prisión, en espera de un indulto que depende de un gobierno cuyo presidente lo consideraba, un ciudadano y político ejemplar, sin duda con muy sana base de juicio y dando buena idea de su escala de valores. Una situación que no ayuda en nada a refutar las opiniones según las cuales también el poder judicial está corrompido. Bien claro debe decirse, sin embargo, que en ese poder judicial se encuentran jueces que, en condiciones sumamente adversas, con periodistas dispuestos a vilipendiarlos a cambio de dinero, honran su profesión y son acreedores al reconocimiento de los ciudadanos.

Y el sistema financiero. Bankia como ejemplo del alcance de la podredumbre. Las cifras astronómicas, las cantidades malversadas, indebidamente apropiadas, saqueadas y el espectáculo de esos pillastres fundiéndose la pasta ajena en vicios casi obscurecen la gran estafa de las preferentes, merced a la cual, esta banda de delincuentes despojó de sus ahorros de toda la vida a miles de personas, pequeños ahorradores, ancianos. Ahora parece que los abogados del 15MpaRato tienen listo un medio por el que los estafados pueden demandar a la entidad y recuperar la aportación inicial con un cuatro por ciento de interés. Genial. Ojalá lo consigan. El modo de resolver la crisis de Bankia no es hacérsela pagar a la gente, sino recuperar los miles de millones que se llevó una banda de mangantes en connivencia con los políticos del partido popular.
Esto no se regenera con un par de nuevas leyes aprobadas al galope por la mayoría absoluta del gobierno, con la oposición de los demás partidos e impulsadas por un presidente y una vicepresidenta acusadas ambos de haberse embolsado sobresueldos de la caja B. 
Hay que dimitir y convocar elecciones.
(La imagen es una foto de La Moncloa en el dominio público).

dimecres, 29 d’octubre del 2014

¿Es posible otro mundo?

Acaba de aparece en Akal. Es el último libro de Erik Olin Wright, un estudio que le llevó diez años y tiene considerable carga teórica y empírica. Se recuerda que, cuando interrumpí Palinuro, allá por marzo pasado, aduje que tenía sobrecarga de trabajo. No es frecuente, al menos en aquella intensidad, pero a veces pasa. Ahora se comprueba. Este libro de Erik O. Wright lo he traducido yo. Es el segundo de los mentados trabajos que ve la luz; el primero es el libro editado por el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales del que ya di noticia sobre la democracia del siglo XXI. Ahora sale esta traducción de Wright. En un par de semanas aparecerá otra cosa que no adelanto porque es una sorpresa por lo aparentemente alejado de mi quehacer y, en un par de meses, otra que es, sin duda, la que más trabajo me dio. Con ello habré convencido, espero, a los escépticos que decían que detenía Palinuro para tomarme un descansito. De eso nada.

Estoy muy contento de tener en la calle el libro de Wright. Es una aportación fundamental al pensamiento político-social contemporáneo. A lo mejor le hago una reseña posteriormente pero, por ahora, puedo decir que evidencia el doble interés que señalaba al principio. Wright, reconocido analista de clases de formación marxista, aporta una pieza muy valiosa al intento de reconstrucción del marxismo como filosofía crítica en el contexto del capitalismo actual, el que ha sobrevivido al comunismo. Mantiene una línea independiente y original en su interpretación; por eso me gusta especialmente. Y de todos los epígonos del viejo profeta con los que se codea, los que más frecuenta y parecen interesarle son los analíticos. Por otro lado, desmenuza con sosiego, distanciamiento y comprensión (en el sentido del verstehen alemán) las distintas propuestas de superación de este modo de producción con un enfoque de flexibilidad teórica y rigor empírico que convierten el trabajo en una buena guía sobre las posibilidades que se abren a los intentos emancipadores en el mundo contemporáneo. El resultado era el que ya anunciara el poeta en su día: Hay otros mundos; pero están en este. La obra de Wright sirve para identificarlos y saber a qué atenernos en nuestras esperanzas.

Radiografía de un sinvergüenza.

Hace un par de días el escritor Arturo Pérez Reverte  decía en un tuit: "Aznar era un arrogante; Zapatero, un imbécil; y Rajoy, un sinvergüenza". Voy a desarrollar algo más la aguda observación del novelista en lo referente al tercero. Ayer mismo, compungido y cabizbajo, Rajoy compareció en el Senado a leer unas cuartillas pidiendo perdón y disculpas a los españoles por el saqueo y latrocinio que está perpetrando su partido. Él no empleó estos términos, ni siquiera el de corrupción, sino que balbuceó y farfulló algunos circunloquios, del tipo de "esas cosas", "casos que nos abochornan", etc., etc. Y eso leyendo porque, como siempre, es incapaz de hablar en público con algo de sentido sin leer. Lo rodeaban sus incondicionales, generalmente ruidosos, chocarreros, provocadores pero que ayer parecían el séquito de un velorio; algunos de ellos pensando, quizá, si, al regresar a su casa, no se encontrarían a la temible UCO de la Guardia Civil.

Llama la atención el tono humilde, humillado, exculpatorio, probablemente fingido, en lugar del  habitualmente chulesco, prepotente, soberbio y estúpido que se gasta esta patulea. Da gusto ver que, a pesar de todas sus mentiras, embrollos y chanchullos, al final los tipos que se han afiliado a un partido político para robar a su sombra, tienen que comparecer ante la justicia. Como si fueran robagallinas, cosa que en el fondo son, si bien ellos roban la de los huevos de oro.

Pero la cuestión es si basta con salir haciendo mohínes, pidiendo perdón y disculpas, diciendo estar muy afectado, muy dolido y dispuesto a que estas cosas no vuelvan a suceder. Aunque quiera, Rajoy no es alguien que pasaba casualmente por allí o un turista despistado. Es el presidente del gobierno y del partido de esta manga de ladrones que lleva años robando a la gente, saqueando las arcas públicas, cometiendo todo género de desmanes, de desafueros, de delitos, industrialmente organizados como una banda de malhechores a la que llaman "Partido Popular" como podían llamarlo "partido de asaltacaminos". Y, por lo tanto, es responsable político directo de lo que pasa en su gobierno y en su partido, ambos cuajados de mangantes. Eso de las disculpas y el perdón está bien para la vida civil, cuando se molesta o se empuja a alguien sin querer. En política, si se preside un partido y gobierno en los que los tesoreros parecen ser unos chorizos, l@s secretari@s generales un@s bribon@s y alguna ministra o ministro unos golfos y gorrones, no se piden disculpas ni perdón. Se dimite y se va uno a casa.

Pero el presidente no piensa hacerlo porque, con la desvergüenza que lo caracteriza, se llama andana en todos los enjuagues, simula no tener nada que ver con el expolio a que su gente somete al país y promete que va a poner en práctica con toda decisión lo que no puede porque, de hacerlo, el primero que podría ir al trullo sería él. Pide disculpas por la corrupción ajena cuando no son disculpas las que debería ofrecer sino su cargo y calla respecto a la suya, a sus comportamientos indignos tan frecuentes como los de sus subordinados, aunque de otro tipo, y por los cuales también debería haber dimitido ya varias veces.

Tendría que haber dimitido hace tres años, cuando lo acusaron de haber cobrado sobresueldos y él mismo acabó admitiéndolo, aunque negando que fueran en B. Como algunos otros de esa especial Nomenklatura del trinque organizada en el PP. Y hace más de tres años. Al menos desde que mintió a un ciudadano que le preguntaba cuánto ganaba y Rajoy, perfectamente sabedor de que en ese momento cobraba, por lo menos, 200.000 euros anuales, le dijo que miraba su cuenta a fin de mes porque tenía "los problemas de todos los ciudadanos". Tendría que haber dimitido cuando, aplastó al infeliz Rubalcaba en televisión frotándole por la nariz que él no llevaba en su programa nada que no pensara hacer siendo así que, de inmediato, hizo lo contrario, exactamente lo contrario, de lo que había prometido, sosteniendo al tiempo que había cumplido con su deber.

Dimitir era lo adecuado después de haber comparecido en sesión monográfica en el Congreso sobre el caso Bárcenas a mentir a la representación de la soberanía nacional afirmando no tener relación alguna con un menda al que enviaba SMS de consolación y solidaridad. Obligada era la dimisión cuando el juez imputó a Blesa, Rato y Acebes, notables componentes del sanedrín popular del que durante años había formado parte; el cogollo de los íntimos en el que se decidían las grandes operaciones como, por ejemplo, el asalto a Caja Madrid, planeado como el asalto al tren de las tres y diez.
 
Dimitir en lugar de pasar tres años escondiéndose, apareciendo en plasma, leyendo hasta los saludos de buenos días, entrando en los lugares por la puerta falsa y abandonándolos por la de servicio, prohibiendo las preguntas en las comparecencias públicas y dando respuestas a las que se ve obligado a contestar que forman por sí solas una nueva antología del disparate. Dimitir en lugar de ir al Senado a balbucear excusas y de bloquear toda iniciativa parlamentaria que trate de indagar en su detestable comportamiento.  Tres años de espectáculo bochornoso, siendo la vergüenza de España.
 
La que él no tiene.
 
(En alguna próxima entrega se considerará el extraño caso de la rubia delicuescente, abanderada del neoliberalismo nacionalcatólico más plomizo y casquivano tratando de salvar las cretonas en el muladar que presidió durante años).

 (La imagen es una captura del vídeo que publica Vilaweb)

dimarts, 28 d’octubre del 2014

Gangsters.


(Este post, como todos los de Palinuro, se acoge a la licencia Creative Commons y al escrupuloso respeto al principio de presunción de inocencia, derecho de todos, a reserva de lo que decidan los tribunales de justicia).

¿Qué eran los gangsters, aquellos tipos que salen en las series negras, mayormente radicados en Chicago en los años veinte y treinta del siglo pasado? Delincuentes organizados con actividades en diversos campos: las contratas, las licitaciones, los proyectos urbanos, los negocios al margen o al borde de la ley y una muy habitual, consistente en cobrar comisiones a garitos y comercios diversos por protegerlos de ellos mismos. Se trata de algo que no puede gestionar un malhechor aislado, ni un puñado de ellos. Se necesita cierta estructura de carácter empresarial pero, como no va a llamarse empresa por razones obvias, se llama "banda", es decir, gang y, de ahí, los gangsters, o sea, los bandidos o bandoleros en su versión rupestre.

El medio centenar de ciudadanos que ayer fueron detenidos en distintos puntos de España en una operación parecida a las de Elliott Ness, formaba una trama de dirigentes políticos, funcionarios y empresarios que, entre otras supuestas fechorías, cobraba y administraba una comisión o mordida institucional del tres por ciento de toda la contratación pública de las repectivas administraciones, autonómicas, municipales, o provinciales. Una pasta que luego se blanqueaba, se repartía y acababa en Suiza -de donde partió el chivatazo- o en los bolsillos de los participantes según, es de suponer, su grado de eficacia. Una trama, una empresa, una banda.

Hay una versión sesgada de este tipo de asuntos, que se ha visto en el caso de las tarjetas black de Caja Madrid, según la cual, la corrupción no distingue colores ni ideologías. Sí y no. Al margen de lo que suceda en Andalucía al final, lo cierto es que, aunque también se den casos de corrupción en el PSOE y en IU, son magnitudes irrisorias en comparación con los del PP, que no son "casos", sino verdaderas organizaciones para delinquir. Ni color.

En Chicago podía haber dos o más bandas, según distritos y, a veces, sus relaciones eran violentas. En España, la reciente banda Púnica parece independiente de momento de la Gürtel y las dos de la familia Pujol, una especie de gang familiar al mejor estilo siciliano. Está por ver qué relaciones tengan entre ellas ahora que sus integrantes luchan por salvar su pellejos. Probablemente habrá de todo. La omertà no es del todo segura y la lealtad en estas latitudes no es afección generalizada cuando faltan los cuartos y hay que comerse los marrones.

Los gangsters de Chicago, además de comprar o chantajear funcionarios públicos, especialmente policías, contaban con protectores y cómplices en altas esferas políticas que, en muchos casos, debían sus puestos a elecciones amañadas y financiadas con fondos ilegales. Estos se devolvían después facilitando las engorrosas tramitaciones de expedientes administrativos que favoreciesen a los donantes.

Otra ventaja de los padrinos en puestos políticos de importancia es que podían ser decisivos en el caso de que se plantearan problemas inopinados con algún juez díscolo o insólitamente independiente. Los representantes políticos presionaban a jueces y fiscales para que administraran la justicia de forma flexible... or else. Nada fastidia más a un delincuente que un juez, sobre todo si no se le puede comprar ni coaccionar de algún modo.

Esta pléyade de imputados, detenidos, procesados, condenados e indultados, que también son unos cuantos, pertenece a un partido político o hace negocios con él o con él se relaciona. Y lleva en ello años, lustros, decenios. Hasta el punto de que muchos se preguntan si, en lugar de un partido político, no será una organización de malhechores. Presunción de inocencia al canto: puede ser o no ser; lo dirán los jueces. Cierto es, sin embargo, que tiene unos responsables políticos que han defendido a aquellos o intercedido a su favor o, incluso, los han ensalzado como ejemplos de ciudadanía. Para Rajoy, Bárcenas era un tesorero cabal y Matas, Fabra, Camps, nombres de ignominia, ciudadanos y políticos ejemplares a los que debía imitarse. Elijan: este hombre no sabe lo que dice o lo sabe. Debe de saberlo porque avisó por SMS a Bárcenas de que hacía lo que podía. Y ¿qué sería ello?

Importante en el ámbito político era Aguirre que, con este tal Granados, ya cuenta con cinco exconsejeros imputados por algunos de los cuales o quizá por todos, puso la mano en el fuego. Cuando tenía mano, pues la perdió el día en que, pretextando compungida un problema de salud, se retiró de la presidencia tan inopinadamente como Rato de la del FMI y, por lo que se va viendo, quizá con los mismos resultados. Porque si algo parece ahora posible es que, por fin, se conozca la urdimbre del tamayazo.

Estos líderes políticos están acabados, ya no sirven, no pueden hacer nada. Junto a los cuatro jinetes del Apocalipsis neoliberal cabalgaba un quinto, la corrupción, el bandidaje, la delincuencia organizada, que no ha dejado títere con cabeza. Pero los líderes siguen sin dimitir. Aguirre salió a interpretar un papel de María Magdalena que, la verdad, se le da bastante mal. Pedía muy contrita a los corruptos que dejaran sus cargos. Pero ella no deja el suyo a pesar de que tiene pendientes aclaraciones de envergadura en el tamayazo, FUNDESCAM y en el pintoresco asunto de la famosa gestapillo, al parecer una creación del señor Granados.

Tampoco cabe esperar la dimisión de Rajoy. Todo lo más, una declaración preocupada por la situación cual si se tratara de algo absolutamente ajeno a él, perteneciente a otro orden del ser, como el pedrisco. Y hasta es posible que se haga a través de un plasma que quizá, como parece sucedió con el anterior, se pague en negro.
 
Hay que ahorrar el numerario para las fianzas.