dijous, 18 d’octubre del 2007

Guerra y literatura.

La Galaxia Gutenberg/Círculo de lectores ha editado este año el novelón de Vasili Grossman Vida y Destino. Parece que hubo una primera edición en los años ochenta, que estaba traducida del francés. Menudo disparate. Supongo que el producto final de tan alambicada trasmigración lingüística tendrá solo una leve similitud con el original. Esta edición, no obstante, es traducción directa del ruso y bastante buena, por cierto.

La novela es una especie de grand tableau de la vida en Rusia en los años cuarenta, muy especialmente, de la batalla de Stalingrado, de agosto de 1942 a febrero de 1943, que es uno de los ejes centrales de la historia, pero se derrama asimismo a través de relatos que se entrecruzan por campos de concentración alemanes, de trabajo soviéticos, la Lubianka, un laboratorio de física de la Academia de Ciencias, un cuerpo de tanques, un escuadrón de cazas, la central eléctrica de Stalingrado, la estepa calmuca, etc, etc. Y se entrecruzan a través de una gran cantidad de personajes de todo género y condición, militares, civiles, hombres, mujeres, libres, prisioneros, ancianos, jóvenes, comunistas bolcheviques, mencheviques, rusos, alemanes, judíos, hombres del aparato, opositores, etc.

Es la novela de Stalingrado igual que Berlin, Alexanderplatz es la novela del Berlín de la entreguerra. La del infierno de Stalingrado. En aquella batalla, que costó millón y medio de muertos, se decidió el destino de la Segunda Guerra mundial. Los rusos derrotaron a los alemanes. Luego llegaría el segundo frente y la necesidad de que los aliados occidentales consiguieran poner pie en Alemania antes de que la Unión Soviética la hubiera ocupado por entero.

El caso es que, por su amplitud y su horizonte se suele oír que Vida y destino es como Guerra y paz. El mismo Grossman se refiere a la obra de Tolstoy varias veces al final de su novela, aunque el autor ruso que más sale en el libro, al que Grossman profesa casi veneración es Chejov y puede decirse que, por su concisión, economía y elegancia, el estilo de Grossman es "chejoviano". Además de ello la novela me trajo a la memoria desde el primer momento el Manhattan Transfer de Dos Passos, aquel intento de hacer vivir una ciudad entera a través de una red de historias y relatos que a veces se entrecruzan y a veces van en paralelo. Como en Guerra y paz, junto al relato de las múltiples vidas y conflictos de todo tipo hay descripciones de algunos momentos decisivos (por ejemplo, el avance de los carros de combate) en la batalla de Stalingrado. Algo parecido a la descripción de la batalla de Borodino en la obra de Tolstoy con la nada desdeñable diferencia de que Grossman escribía sobre lo que había visto pues fue corresponsal de guerra durante el transcurso de ésta, mientras que Tolstoy recreó la batalla de Borodino pues Guerra y paz es muy posterior a las guerras napoleónicas. El estilo tolstoiano es literario, sublimente literario, el de Grossman es más de reportero y eso es lo que le presta su fuerza novelística, su plasticidad.

Hay instantes de este gigantesco relato particularmente emocionantes, por ejemplo, el de las cámaras de gas, cuando la doctora Sofía Ósipovna Levinton sostiene el cuerpo sin vida de un niño judío gaseado segundos antes de morir ella misma gaseada, los siniestros interrogatorios de la Lubianka o las condiciones de vida en un campo nazi de concentración.

Grossman recoge dos momentos tensos de ruptura en la historia comunista rusa, el del enfrentamiento entre bolcheviques y mencheviques en 1903 y el de los procesos de Moscú en 1937, los estalinistas contra todos los demás. Del primero se ocupa como recordatorio en un campo de concentración ruso en el que todavía queda algún menchevique junto con otros comunistas bolcheviques que siguen dando vueltas a aquel primer enfrentamiento en el seno del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso, que luego se llamaría Partido Comunista.

Mucha mayor importancia tiene la segunda ruptura (que ya había empezado a darse en los años veinte y con la "deskulakización"), la que enfrenta a Stalin con la vieja guardia, la que convierte a los comunistas en víctimas de otros comunistas en una perversa espiral de la represión que acaba siendo la columna vertebral del régimen y es característica general de los de tipo comunista, al tiempo que el segundo eje central de la novela. Una sociedad aterrorizada por el miedo a la delación que provoca la aparición de mayorías silenciosas, que no se atreven siquiera a preguntar por el paradero de unos u otros ciudadanos que, de pronto, simplemente, desaparecen, arrestados por la policía y no retornan. Por ello mismo este ambiente asfixiante que pone todo, todo lo social, lo económico, lo político, lo militar, lo cultural al servicio del parecer del partido que, a su vez, es el gabinete personal de uno u otro lider constituye la forma más atosigante de la tiranía, la que existía en la Unión Soviética del Gulag.

Pero, como buen chejoviano, Grossman tiene siempre matices y acaba explicando los casos más enrevesados aludiendo a la forma habitual de la paradoja y la contradicción. Los seres humanos no están hechos de una pieza, sino que son un cúmulo de facetas a veces mal avenidas. Los verdaderos bolcheviques tienen que luchar en una "Gran Guerra Patria" en defensa de la tiranía que los asesina para impedir que los nazis derriben el primer Estado obrero del mundo. Cruelmente paradójico.

Así que Grossman, comunista de estricta obediencia, corresponsal de guerra que veía las cosas como eran (su descripción de los comisarios políticos es insuperable) acabó pensando que si Stalin y Hitler se habían enfrentado con tanta saña, a muerte, era porque sus dos sistemas totalitarios eran básicamente lo mismo.

La GPU le confiscó la novela, en un intento de impedir que se publicara en el extranjero, pero el autor había dado otras dos copias a dos personas distintas, una de las cuales consiguió sacarla de la Unión Soviética hacia 1960. Me parece que el autor murió sin verla publicada. Y no sé si puede considerarse una de las mejores novelas del siglo XX que tiene muchas de gran categoría pero sí que se inscribe en la gran tradión rusa de la literatura que refleja el "universo concentracionario", entre cuyos exponentes aparecen nombres como el de Dostoievsky con Recuerdos de la casa de los muertos y Solschenitzin con El archipiélago Gulag .

dimecres, 17 d’octubre del 2007

Josep Lluís.

Estuve viendo el programa de TV1 Tengo una pregunta para Vd., dirigido y moderado por Lorenzo Milá. Desfilaron Llamazares, Durán i Lleida y Carod-Rovira. Los tres me dieron buena impresión, iban sobrados, tenían soltura y dominio y se movían bien por el plató. Son tres mendas acostumbrados a los focos y los micrófonos y con muchas tablas. Fueron hábiles, fajadores, acertados y, sobre todo, lo que es más de agradecer, no mitinearon sino que estuvieron distendidos y coloquiales. Quizá algo más rígido el señor Llamazares, pero bien los tres. Me gustaron.

El que no me gustó fue el público. Da pena ver a la gente tan nerviosa, sin saber expresarse, haciendo consideraciones que llevan días preparando pero son embarulladas. A lo mejor es consecuencia obligada del hecho de que haya que componer una muestra equilibrada y representativa de la población, mezclando consideraciones de género, procedencia geográfica, profesión, orientación política, estado civil, condición sanitaria, nacionalidad y que en conjunto los españoles nos expresamos como se vio anoche.(Nota bene: el término "españoles" no es un intento de imponer tal condición a quienes dicen no serlo; abarca tanto a los que lo son "por convicción", como dice el señor Rajoy como quienes lo son por "imperativo legal"). A lo mejor merece la pena al programa incluir otra variable como "capacidad de expresión" o "soltura". Donde comen seis comen siete. O, por lo menos, emplear un tiempito en adiestrar a los seleccionados para que pierdan el miedo a las cámaras.

El que más gustó fue el señor Carod-Rovira con cuyo independentismo no coincido en absoluto. Creo que estuvo muy bien al cortar en seco el intento del chaval primero y la mujer después de hacer el habitual atropello nominal español, consistente en castellanizar los nombres propios y hasta los apellidos. Durante años la prensa de derechas ha escrito Ibarreche porque eso de la castellanización de los nombres propios es una forma de lucha contra el nacionalismo. Y es irritante porque demuestra notable falta de consideración y respeto a los demás. Si alguien se llama Josep Lluís, se llama Josep Lluís y es una impertinencia y una falta de consideración llamarlo de otro modo. Y cuando se hace suele ser para fastidiar. Así que mis aplausos al señor Carod-Rovira. No acabó de convencerme lo de los 29 departamentos de catalán en universidades alemanas y mi pregunta sería si alguno de ellas recibe subvenciones de la Generalitat, pero eso es lo de menos.

Lo de más y lo muy de agradecer es que el señor Carod Rovira defienda su objetivo de la independencia para Cataluña en una actitud dialogante, pacífica e irreprochablemente democrática. Lo que más agradezco al señor Carod-Rovira es el haberse convertido en la prueba viviente de que es mucho mejor y más productivo defender el objetivo independentista democrática y pacíficamente que a través de la delirante vesania etarra.

En cuanto a esa irritante manía española de faltar a la gente desfigurándole el nombre y sin pretender que pueda tratarse de una excusa, merece la pena recordar que es una especie de antigua costumbre patria. De siempre se han castellanizado muchos nombres y apellidos extranjeros, empezando por Almanzor hasta Carlos Maurrás, pasando por Martín Lutero, Luis XV, Federico Nietzsche y Julio Verne. No hay reglas. Unos nombres se castellanizan y otros, no. Shakespeare es William pero Stevenson es Roberto Luis y de milagro que no es Estevenson. Y no suele haber mala intención en estas castellanizaciones; a veces traducen dificultades de pronunciación. El Josep Lluís tiene una elle catalana que raros castellanohablantes saben pronunciar y, cuando va al final en vez de al comienzo de las palabras el resultado es muy cómico. Fíjense cuando algún locutor de radio, de esos que hablan de la circulación, comente algo de Martorell.

No es exagerado decir que toda castellanización de nombres propios, al menos catalanes y vascos, puede comportar un intento de humillación de quienes los llevan. En todo caso, el señor Carod-Rovira estuvo oportuno y tajante y fue muy de reconocer que condicionara siempre escrupulosamente toda opción independentista al logro de las imprescindibles mayorías democráticas. Sólo que reducía éstas al ámbito catalán y, me temo, habrá de necesitarlas asimismo en el español.

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Goya perenne.

En su Espacio para el Arte, (horario de 18:00 a 21:00) Cajamadrid inauguró el lunes una interesante exposición de dibujos de Laurie Lipton. Hay que ver lo que los bancos y cajas hacen por el arte. Supongo que son actividades que financian mediante acuerdos desgravatorios con Hacienda que les resulten beneficiosos porque, francamente, no veo a los banqueros mermando la cuenta de resultados para dar a conocer artistas de vanguardia o exponer obra clásica. Pero sea como sea es muy de agradecer porque abren oportunidades. No conocía a esta Laurie Lipton, dibujante neoyorquina afincada en Londres y considerada como una artista surrealista contemporánea. Y la verdad es que es una dibujante extraordinaria.

La exposición presenta una serie de obras bajo el título común de El sueño de la razón cuyo hilo conductor es una reinterpretación y actualización de algunos disparates, caprichos y desastres goyescos y también, cuando menos, una pintura del genio de Fuendetodos, como la que ilustra la tarjeta de invitación y que es una versión de Cronos devorando a sus hijos, con el muy significativo título de "Para comérsela" (2002). Las técnicas del lápiz y el carboncillo trasmiten una minuciosa y cruel expresividad.

Los dibujos de Lipton son estremecedores y está muy bien considerada como surrealista en la medida en que reproduce la realidad en una clave onírica o absurda pero siempre con una fuerte carga crítica.El estupendo dibujo de la derecha, de título "Espejito, espejito" (2002), que recuerda vagamente a La dama de Shangai tiene mucha profundidad y no sólo de campo mediante el juego del espejo que se reproduce hacia dentro sino filosóficamente por lo que ese reflejo hace en la imagen que reproduce, que se va avejentando a medida que se aleja. La vinculación entre la imagen y la vejez y el paso del tiempo traen a la memoria El retrato de Dorian Gray. A su vez el título de la obra (que imagino será original pues no creo que los responsables de la exposición se atrevan a bautizar las piezas según su Minerva) enlaza con el cuento de Blancanieves y la madrastra donde lo que ésta quiere conseguir del "espejito" es la confirmación de ser la más bella. En definitiva, la locura de ir a mirar en el espejo lo que somos y encontrarnos siempre con lo que querríamos ser.

Este dibujo es una interpretación del muy famoso capricho de Goya Hasta la muerte, que reproduce una escena de como de farsa que enlaza el esperpento goyesco con la pintura medieval de género moralizante: la vieja casquivana que busca en el espejo y hasta ve contra toda evidencia que conserva la lozanía y tersura que perdió hace decenios.

Dejo aquí el capricho goyesco para que se vea que la señora Lipton se ha buscado una buena inspiración.

Es una imagen clásica. Repárese en las expresiones de los tres circunstantes.

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dimarts, 16 d’octubre del 2007

El juste milieu

Hoy recibe el señor Rodríguez Zapatero en La Moncloa al señor Ibarretxe que viene a pedir permiso para ponerse fuera de la Constitución y, si puede, de España. Antes de que los dos políticos configuren esa unidad de la foto, conformando un solo ser, el señor Zaparretxe, el señor Rajoy ya ha dicho al Presidente no sólo lo que tiene que decir, esto es, “No”, sino cómo tiene que decirlo, “por convicción” (esto es, insultando) y nada de por cálculo electoral. Porque lo que es el señor Rajoy y el PP, su partido, ¿cuándo han hecho ellos algo por cálculo electoral?

”Jamás”, dice el señor Zaplana, cuya fuerza de convicción es notoria.

Son la Escila y Caribdis de Odiseo Zapatero en esta mar tempestuosa de la singladura nacional. La nación, tema de los temas en España. Es algo que unos discuten (minorías) y otros (¿mayoría?) sostienen que no se puede ni discutir. La nación no puede discutirse (caramba, caramba) porque, según dice el señor Rajoy, es la más antigua de Europa. Sobre no estar claro por qué la antigüedad esté libre de discusión (cosa que sólo puede convencer a alguien conservador), el dato no es cierto. En el Concilio de Constanza, a comienzos del siglo XV, se decide que las votaciones se harán por naciones y se determina que hay cinco: Italia, Alemania, Francia, España e Inglaterra. Y si nos vamos a las memorias de estudiantes inscritos en las paredes de la Universidad de Bolonia, fundada en el siglo XI, hay tantas naciones que verlo produce estupor.

En todo caso, la izquierda parlamentaria ya adelantó ayer la respuesta al señor Ibarretxe: “No”. El señor Rodríguez Zapatero va a decirle, según asegura, que “no” y que vuelva con una propuesta consensuada con los demás vascos (lo veo difícil) mientras que el señor Llamazares dice que el “no” no debe significar cerrar todas las puertas, que viene a ser como decir lo mismo. Esto es, la izquierda parlamentaria adoptará un curso medio, un juste milieu. “Vuelva Vd. mañana, señor Ibarretxe y traiga los deberes hechos”. En verdad, no se me ocurre que el Gobierno pueda o deba hacer algo distinto de lo que va a hacer.

Imagino que desde el punto de vista de la extrema izquierda, la extraparlamentaria, lo que hay que hacer es escuchar al señor Ibarretxe y reconocer de inmediato el derecho de autodeterminación, también llamado “derecho a decidir”. No estoy de acuerdo. El derecho de autodeterminación debe reconocerse pero no posibilitar su uso si no en sociedades pacificadas desde años atrás y en las que el miedo no pueda deformar el sentimiento de los electores. Pretender que hay condiciones en el País Vasco siendo así que la amenaza de ETA puede afectar a miles de vascos no es un argumento sino una falsedad. La coña esa de que también están las "fuerzas de ocupación" ya no cuela ni entre los suyos. Aquí los que amenazan, extorsionan y amedrentan son los del tiro en la nuca que quizá se haya convertido en el "tiro en el hombro" , escala intermedia entre el tiro en la nuca y la kale borroka, que todo hay que medirlo.

En la extrema derecha ya ha salido el señor Aznar disparando cizaña contra todo lo que se mueva. El Gobierno de hoy es el de un partido desleal, infame y traidor. Supongo que si alguien se arranca así su acto siguiente será agarrar un fusil . No es cosa de animarse, pero tampoco de arredrarse. Hasta el señor Aznar tendrá que entender que los tiempos de hacer política a base de insultar están enterrados en el Valle de los Caídos, junto a sus padrinos espirituales, José Antonio Primo de Rivera, hijo del dictador jerezano, y Francisco Franco, dictador por derecho propio, quien estableció un régimen en España que el señor Mayor Oreja no considera conveniente condenar porque representaba a un sector muy amplio de españoles.

Claro, hombre, claro ¿cómo van a condenarse a sí mismos?


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dilluns, 15 d’octubre del 2007

Españoles todos...

Continúa el cante del señor Rajoy con la banderita. Se multiplican las parodias del famoso video en la red, aunque la mejor de todas, como dice Escolar en su blog, es la que hace el propio parodiado. Desde luego, desde luego. Pero no está de más que le pongan el chundarata del No-Do de Franco, a cuyo mundo ideológico, estético y psicológico pertenecen las rimbombantes vaciedades del señor Rajoy sobre lo nacional, la bandera, el orgullo, el corazón y demás zarandajas en las que no cree ni él mismo, como demostraron hace unos días los de El Plural, al dar cuenta de cómo los guardaespaldas del dirigente popular confiscaron las banderas rojigualdas que sus seguidores llevaron a un mitin de aquel en algún lugar de Euskadi. Bandera, sí, pero sólo al sur del Ebro.

A decir verdad creo que lo que más me fastidia de esta obsesiva manía del señor Rajoy por ser más aznarista que Aznar es que haya conseguido ponernos a la altura de los nacionalistas que tanto critica. Estábamos los españoles tan tranquilos con nuestra(s) bandera(s), sin hacer esa ostentación hortera que hacen de las suyas los periféricos (por el "dime de qué presumes..."), quien con la rojigualda, quien con la tricolor, y tenía que venir este cantamañanas con la pretensión de ponernos a todos a desfilar, cuando somos una nación posmoderna que sólo se reconoce en la necesidad de arrepentirse y sosegar los horrores del pasado, cometidos en el mismo espíritu que anima al señor Rajoy. Un aguafiestas.

Por cierto al decir servidor que se disponía a celebrar su bandera, la republicana, un amable lector me preguntaba que por qué precisamente el 12 de octubre, día de la Hispanidad, día de la Raza (esa por la que "hablará el espíritu" en tonos hegelianos), día del descubrimiento de América. Pues tiene razón. Quizá fuera más acertada la celebración el 14 de abril. Y puede que aun más acertado ningún día del año, para que lo sean todos. Al fin y al cabo yo tengo la tricolor desplegada en mi casa los trescientos sesenta y cinco días del año, uno tras otro. Pero sigo inclinándome por el doce de octubre por la muy intransferible razón de que es el santo de mi difunta madre, una mujer excepcional. (Ya voy, ya voy con lo del homenaje...).

Vale. Es el caso que sale hoy El País diciendo que los "estrategas" del PSOE y del PP están convencidos de que las diferencias entre ambas formaciones son muy pequeñas y que las próximas elecciones se decidirán en un puñado de provincias que, como sabe todo Dios, son las circunscripciones electorales. Coincide con esta apreciación cuanto experto suelta doctrina por cualquier medio que le pongan a su alcance y las sesudas consideraciones se suceden unas a otras con la variedad y la originalidad de los cangilones de una noria: el Gobierno no sabe explicarse, los del PP hacen mucho ruido, fracasó la apuesta principal originaria del proceso de paz, se nota mucho el electoralismo, la gente está preocupada con la deriva soberanista de los nacionalistas, la fortaleza del PP y su techo/suelo/paredes electorales son envidiables, el electorado de izquierdas es crítico y abúlico mientras que el de derechas vota como un solo hombre...

Todo eso está muy bien. ¿Qué sería de los "estrategas" y otros magos si entráramos en períodos electorales en que todo estuviera cantado? Por fortuna eso es imposible porque el comportamiento del ser humano es impredecible. Faltan casi cinco meses para las elecciones y cualquier pronóstico de ellas que se haga ahora sólo puede ser a beneficio de inventario. Pero si fueran mañana, en serio, tengo para mí que la tunda que se llevarían los populares sería tan gruesa como desagradables las intervenciones en el Senado del señor Pío García Escudero pidiendo al gobierno que adelante lo que sólo puede ser una catástrofe para el PP.

Y mientras don Pío siga haciendo de Carrero Blanco, que el señor Rajoy continúe hablando como el Caudillo. "Españoles todos..." De verdad, qué falta de imaginación.

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diumenge, 14 d’octubre del 2007

Los amigos poetas.

Mi amigo Manuel Trillo, acaba de publicar un libro. Eso no sería especialmente extraño en un tiempo en que hasta los analfabetos lo hacen o los plagian. Empieza a serlo cuando se sabe que es un libro de poesía. ¡Ay, la poesía, el alma/arma de la revolución! Más extraño aun, pues lleva ilustraciones de Kalvellido, ese artista que parece que pinta con dinamita. Y linda ya en lo asombroso cuando se recuerda que el bueno de Manuel, además de poeta, ha sido, es y/o será albañil, herrero, cuidador de enfermos, tasador de girasoles, modelo en Bellas Artes, chamarilero, investigador, conserje y profesor. Y si alguien no me cree, que eche una ojeada a la contrasolapa del libro que reproduzco más arriba.

No lo conocía yo por estas tantas andaduras de la vida, que tiene más que Herman Melville, sino porque coincidimos una temporada en las páginas de InSurGente, batallando ambos contra los mismos pellejos rellenos de vino ideológico fermentado, en donde él aún continúa y en donde podrá el lector disfrutar de su también galana prosa. Precisamente hoy escribe un artículo poniendo a bajar de un burro jurídico al juez Garzón bajo el sugestivo título de No seas pendejo, che. Supongo que el dicho juez estará a estas alturas curado de tales espantos y tantos y tantos (que mira que le arrean al juez "estrella" tous azimuts) pero esta es la faceta en la que llegué a conocer y apreciar a Trillo, hombre bueno, aunque duro de roer. Es por su faceta de "comunista libertario". Supongo que coincido con él en lo que tenga de libertario; nada en absoluto en lo de comunista. Pero, en fin, eso mismo le pasa a él conmigo. Porque las gentes somos múltiples y contradictorias. Sería estúpido coincidir siempre y en todo con alguien; eso no lo hacen ni los enamorados, aunque su particular desvarío los induzca a creerlo. No siendo el amor, sólo el odio permite coincidencias exactas entre dos individuos. Pero uno de ellos tiene que estar muerto y matado por el otro.

Perro Pulgas es un poemario bravío, dulce, sentimental, reflexivo, metafísico, burlón, tierno, erótico, crítico, extemporáneo y muy contemporáneo, experimental, clásico, irreverente, mordaz, angustioso, pesimista, chispeante... y dejo de acumular adjetivos porque me salgo del post. Pero si persiste la duda en el lector (que ya se sabe que es más difícil sacarse el método que la piel) que lea despacio los versos de la derecha. Espero que quede claro. La vida es el heraldo de la muerte, comienza Trillo con tonalidad unamuniana para saltar luego a una polca de calaveras al estilo de José Posada y terminar luego en un retorno al estilo de Dürrenmatt.

Como claro quedará que es un acierto la pretensión sinestésica del editor al machihembrar los versos de Trillo, que parecen virutas de boj sacadas con la gubia del espíritu, con las ilustraciones de Kalvellido que te pone delante de las narices -en todos los sentidos del término- la conclusión plástica del cante trillano.

No me digan que no hay una relación de mutua prevalencia entre el texto y la imagen de la izquierda, hasta no saber qué resulta más sintético a la par que sorprendente y hasta inconcebible.

La poesía no vale nada -ningún escrito, en realidad- si no la dicta la sinceridad, si no sale de lo más profundo (eso del venero, que tanto gusta a los poetas) del autor, si no le cuesta lo indecible, si no se le independiza y se le enfrenta y nos lo muestra como es. Eso lo consigue Manuel, sin embargo, como quien no quiere la cosa, filosofando en verso libre, riéndose de sus filosofías, de sí mismo y levantando, cómo no, amarga constancia de la futilidad de nuestro paso por la tierra.

Aquí lo dejo por si alguien quiere evaluar lo que digo que está dictado por la amistad, claro es; pero la amistad sólo puede provenir de una afinidad electiva.

Por cierto, Manuel, ¿qué tienes contra Werther?

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La pesadilla del Irak.

Dice hoy el general Ricardo Sánchez, comandante en jefe de la tropa yankee en Irak en 2003:

"El Gobierno, el Congreso y toda la acción exterior, especialmente el ministerio de Asuntos Exteriores, tienen que asumir plena responsabilidad por este fracaso catastrófico y el pueblo americano debe exigirles dicha responsabilidad."
¡Bravo, mi general, así se habla! Vamos que poco más y pide que procesen y encierren a Bush y el resto de la panda. No es el único, desde luego, pero sí el único militar estadounidense con rango de general que habla de esa manera.

Hace unos meses, el general Petraeus, en una declaración en sede parlamentaria, hacía equilibrios retóricos, decía que la cosa está chunga pero que, con un poco de suerte, todavía se puede ganar. Trataba el hombre de poner su juicio en línea con las visiones del chiflado de Bush que sigue diciendo que hay un camino hacia la victoria en Irak y que llegarán a ella.

By the way, creo que hay que estar agradecido al señor Rodríguez Zapatero por sacar las tropas del Irak, cosa que le ha costado que el chiflado apenas lo haya saludado en cuatro años. Por supuesto, los del PP no lo hubieran hecho jamás y, a estas alturas, a saber qué estaría pasando con los soldados españoles en ese reñidero sin más orden ni concierto que la ley del Colt. Un país en el que hay gente armada por doquiera: soldados, policías, guerrilleros, milicianos, mercenarios, guardaespaldas, terroristas y sectarios, y ninguno es de fiar, claro. En realidad, todo el mundo está deseando largarse. Los italianos lo hacen con sigilo, para que no se enfaden los gringos. Los británicos también se marchan, devolviendo el control de Basora a los iraquíes, como si estos fueran hoy capaces de controlar algo por arte de magia. Podían haberse marchado antes. Hasta podían no haber ido en primer lugar. Pero más vale tarde que nunca.

El general Ricardo Sánchez, comandante en jefe de la tropa yankee en el Irak en el primer año de la ocupación, el que mandaba cuando lo de Abu Ghraib, si bien parece que él no sabía nada, tiene razón. Hasta se queda corto pues la invasión y posterior ocupación militar del Irak no es solamente un "fracaso catastrófico", como un alpinista que no llega a la cumbre y se despeña, sino que también es un crimen, un delito de agresión y genocidio.

Lo interesante ya no es cómo enjuiciar ese acto de piratería en el Irak. Lo interesante es averiguar por qué no tiene arreglo, por qué el general Sánchez habla de stalemate, tablas. Es obvio, porque sabe que no se puede alcanzar la victoria y se niega a admitir la derrota. Pero es que el asunto es más complicado. Todos los planes y medidas que no sean levantar el campo y ahuecar el ala más que a paso carecen de sentido porque los propios términos de "victoria" y "derrota" carecen de sentido. Como carece de él, en consecuencia, el de "tablas". "Victoria" y "derrota" son términos que se refieren a un enemigo y aquí, ¿en dónde está el enemigo? Por no saber, no saben ni en dónde está Ben Laden, si es que existe y los videos que saca de vez en cuando no los fabrica la CIA.

Sin bromas. Esa ocupación criminal que están ejerciendo los EEUU y sus monagos no es una guerra; no hay frentes, no hay enemigos (y sí los hay, pues están en todas partes) localizables. Así que todos los planes para poner fin a una guerra que no existe son pura pérdida de tiempo. ¿Por qué no reconocer que los EEUU, herederos de la misión imperial anglofrancesa en el Oriente Medio, han acabado pillados en una ocupación militar a la antigua usanza? Intentaron la broma de dejar un gobierno títere, salido de unas elecciones que fueron de risa, pero no les ha funcionado y tienen que seguir en el país y hasta incrementar su presencia militar. ¿Para qué? Pues para controlar el negocio del petróleo y el gas natural de la zona. Como siempre: expolio de materias primas de las colonias para desarrollo de la lejana metrópoli.

Lo que sucede es que esto no puede decirse hoy así. Hay que vestir el santo, fabricar alguna causa, echar mano de la ideología con lo que el discurso público para justificar la presencia militar en el Irak es literalmente incomprensible. Y más que se hace cuando se habla de "victoria" y "derrota" y "tablas" en un escenario militar.

Repito: comprendo que hay mucha gente a la que repatea el señor Rodríguez Zapatero. Todos esos que creen que un hombre público debe aparecer siempre como lo hace el señor Rajoy, esto es, jupiterino, amenazador, cuando menos admonitorio, con el índice levantado, augurando catástrofes y faltando al respeto a la peña, todos esos, digo, se ponen de los nervios cuando contemplan al señor Rodríguez Zapatero afable, sonriente, sin gritar, sereno a la par que contundente. Lo comprendo. Por eso lo acusan de "buenismo" pues bien saben ellos que la condición humana es lobuna. También lo comprendo. Pero se estará de acuerdo en que sacar las tropas del Irak fue una decisión sabia y valiente, porque la de meterlas allí fue necia y cobarde.

(Saco la foto del blog The Soapbox and The Bucket que tiene otras estupendas).

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Los maestros pintores.

El Thyssen tiene una buena exposición del Renacimiento flamenco. Hay mucho Durero y mucho Cranach, tanto pintura como grabado y dibujo y hasta un gran tapiz que cuelga en la sala de exposiciones del Cajamadrid en la Plaza de Celenque, pues esta es una actividad compartida entre el Museo y la Caja. Y también hay obras de Wogelmut, algún Holbein, un par de Bellinis (Giovanni), que debían de pasar por allí, bastante Altdorfer, Baldung, etc. Pero el grueso de la exhibición recae sobre los dos que enuncia el prospecto, Durero y Cranach.

Renacimiento flamenco y alemán, vale decir Renacimiento protestante, que es una perspectiva que a veces se olvida, al tener más presente el Renacimiento italiano, siempre católico. Por ejemplo, son muy de ver las caricaturas que Cranach hace del Papa, León X con cara de cerdo y rodeado de cardenales, también con cabezas de gorrinos. Cuesta identificar en él al hijo de Lorenzo de Medici El Magnífico que lo hizo cardenal a los trece años, el León X para el que Rafael terminó de construir la loggia cuyo segundo piso decoró con frescos bíblicos y al que también retrató en su orondo, refinado y erudito esplendor con algunos cardenales. Las dos miradas de Europa, la reformada y la católica concentradas sobre el mismo personaje. Sólo que para nosotros es menos frecuente la reformada. Y precisamente uno de los puntos fuertes de la exposición es un par de retratos de Martin Lutero, incluido uno que no conocía del rebelde monje agustino con su esposa, bien curioso. Y con los de Lutero, uno muy conocido y notable de Phillip Melachton, pues la Reforma vino acompañada y precedida por el Humanismo. El único Holbein que detecté era precisamente uno de sus retratos de Erasmo.

La exposición merece la pena ya sólo por ver las láminas del Apocalipsis de Durero,. un tema favorito del pintor de Nurenberg que consiguió trabajándolo figuras que han quedado como símbolos para las generaciones posteriores, como los jinetes del Apocalipsis. La que hay a la derecha representa a San Miguel y parte de las legiones celestiales combatiendo con el dragón, con Satán y su caterva de diablos. Esos ángeles y arcángeles de largas cabelleras rizadas, contrapuestos a la odiosa fealdad serpentina del dragón simbolizan el ideal nórdico de belleza masculina, que el propio Durero se había aplicado a sí mismo en sus autorretratos, uno de los cuales, el de 1526 figura en la exposición. El visitante podrá ver también el célebre rinoceronte y la no menos célebre ala de pájaro, las dos procedentes de los fondos de la Galería Albertina, en Viena. Especial interés tiene el impresionante grabado que ilustra el séquito triunfal del Emperador Maximiliano. También son muy de notar los dos óleos que representan a los apóstoles San Felipe y Santiago el Mayor, que siempre me han parecido una exquisita rareza en el conjunto de la obra del pintor de Nurenberg.

La presencia del Imperio es constante en la exposición. Se exhiben muy bonitas y bruñidas armaduras y algunas armas blancas finamente trabajadas. La finalidad debe de ser recordarnos que todo aquello del Humanismo, la Reforma, el comercio y la banca estaba fundamentado en la supremacía militar del Imperio, ya por entonces desafiado por otras potencias, entre ellas Francia.

Me produjo gran placer encontrar el fabuloso Retrato de dama, de Altdorfer, uno de los pintores más interesantes y menos difundidos del Renacimiento flamenco, todavía muy influido por la estética gótica, pero con un registro tan amplio que abarcaba desde escenas bíblicas al gusto medieval hasta un retrato como éste, cuyo uso del color permite equipararlo a la pintura del siglo XX, como una especie de antecedente remoto del expresionismo. Altdorfer que también cultivaba con mucho primor el estilo epopéyico y el alegórico tenía, como se ve, un fortísimo sentido del realismo. Vaya, la de tonterías que pueden llegar a hilvanarse por no decir simplemente que el cuadrito en cuestión (pues es de no muy grande tamaño) me encanta. Además, me recuerda a Zurbarán.

Como hablo de memoria, no recuerdo el tema concreto de un par de desnudos de Baldung; moralizantes, desde luego, o aparentemente moralizantes porque, con el pretexto de la moral, lo que aparece son desnudos femeninos, que nos dan el canon de belleza femenina flamenca, de siempre muy distinta de la latina.

En fin, que merece la pena la exposición.

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dissabte, 13 d’octubre del 2007

Balance: convivencia, cero.

¿En qué se notó que ayer fue el Día de la Nación, el Día de la Hispanidad y el Día de la Raza, según otra denominación no tan antigua? En que acabó la fiesta a trompazos y mojicones, como en las ventas que frecuenta mi señor don Quijote. Esto de la bandera no es nada pacífico, ¿verdad? Y el día que no arde el Rey en efigie lo hacen los señores Ibarretxe y Carod también en efigie. Durante el patrio festejo registré violencia en Valencia, Barcelona, San Sebastián y Madrid. Siempre ligada a la bandera, la Patria, la Nación y el espíritu del pelotón.

Los de España 2000, un partido de fachas valencianos que tiene algunos concejales electos, armaron bronca en la capital del Reino Valenciano y quemaron, dicen, dos mil retratos de los señores Ibarretxe y Carod y símbolos de ETA. La quemada de ETA no creo suscite protestas pero las de los dos dignos políticos vasco y catalán, sí. Imagino. Queda claro: en la Monarquía "democrática" quemar la efigie del Rey es delito perseguible de oficio, pero quemar la de dos probos representantes del pueblo, no. Claro, qué bobada, Monarquía "democrática", o sea del Rey abajo, ninguno.

Algo parecido en Montjuic, en Barcelona, aunque sin cremá valenciana. Eso sí, abundancia de banderas rojigualdas con el águila del escudo franquista. Es lo que le pasa a la bandera bicolor, que tiene dos escudos pugnando por señorear su campo, el águila de San Juan franquista y el águila de la monarquía parlamentaria, más pacífica y burguesa.

En San Sebastián, a bofetada viva, al uso de los vascones. La izquierda abertzale salió a la calle a sobar el morro a unos autobuses de falangistas de "España adelante" o "adelante España", que no estoy seguro pero al encontrarse a la Ertzaintza en su camino ya se liaron con ella y prendieron fuego al centro de la ciudad. En el levante el agua se lleva por delante los coches; en el País Vasco se los lleva el fuego. Somos presocráticos, andamos a tortas con los elementos.

En Madrid, finalmente, los fachas se concentraron vestidos de civil cerca de la tribuna de autoridades del desfile para poder abuchear al señor Rodríguez Zapatero a sus anchas, según liturgia anual. "Libertad de expresión", decía después el Presidente con una sonrisa. Claro, haya libertad de expresión también para el rebuzno, sonido muy humano a la par que asnal. Aunque lo más llamativo de Madrid fue ver al señor Rajoy esgrimiendo una banderita nacional como si fuera un pay-pay. De verdad este hombre carece de sentido del ridículo: anteayer se dirigía a nosotros como si fuera nuestro caudillo y ayer parecía Shirley Temple. Crecidita, claro.

Por favor, ¿alguien conoce otro país del Occidente sedicentemente civilizado en el que los habitantes se zurren la badana por la bandera o la bandera por la badana? ¿Y qué decir del apasionado debate de "yo soy una nación, pero tú no" y "Zapatero discute una nación que no se discute"?

Escucho con gran respeto al señor Rodríguez Zapatero decir que aquí no pasa nada y que el "sistema" aguanta, así como a muy ilustres opinadores argumentando que la nación española está como nunca. Los escucho pero lo que veo es que hay un Cristo montado muy serio, para expresarme con castiza llaneza. Tanto que habría que ir pensando en organizar sendos referéndums de autodeterminación en Cataluña y el País Vasco; si más, ya veremos. Se me ocurre que sería una buena idea ofrecérselo a los catalanes para inmediatamente después de la preceptiva reforma constitucional. Y dejar a los vascos en dique seco, a ver si de este modo entienden los de ETA que ellos mismos son el mayor obstáculo al logro del propio objetivo de que el honrado pueblo vasco decida sobre sí mismo.

En cuanto al "material humano" de estos partidos y grupos de extrema derecha, España 2000, plataforma Adelante España a la vista está que van vestidos de paramilitares y que son bandas agresivas. El Parlamento debiera legislar prohibiendo el uso de uniformes en organizaciones políticas. Que vayan con la bandera pero de civil.

Y más cosas. Hay que ir a la erradicación del fascismo que, en efecto, no es una opinión, sino un delito.

¿A que no sale ningún país de Occidente en que esto suceda? Pues, según algunos, aquí tampoco. "Somos una gran nación". Somos más que eso; somos una "nación milagrosa" porque partes de ella no quieren ser ella.

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Más sobre Birmania.

A ver. Los de Avaaz, que andan siempre vigilándolo todo, han detectado un consejo europeo de ministros de Asuntos Exteriores para el próximo lunes en el que van a debatir sobre las sanciones a Birmania, así que dicen que hay que escribir a nuestro respectivo ministro pidiéndole que las sanciones sean duras y efectivas para hacer daño a esa junta de criminales que desgobierna el país desde hace medio siglo, caso único mundial de dictadura militar hereditaria en el seno del ejército. Hay que ver qué fe tienen los anglosajones en que las autoridades leen las cartas que reciben y no se limpian el trasero con ellas. Bueno, va, quien quiera firmar que lo haga aquí. Está en español.

La verdad es que no estoy convencido de que las sanciones, los embargos y otras medidas de ese tipo que se toman contra las dictaduras hagan más daño a ellas como dictaduras que a la gente del común. Pero, como todavía no lo tengo decidido, por si acaso, ya he firmado.

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divendres, 12 d’octubre del 2007

Día de la Hispanidad.

Saco esta imagen del Diario Ibérico; es un cartel de DENAES (la Fundación en Defensa de la Nación Española), conjuntamente con la plataforma "Adelante Cataluña", llamando a una concentración hoy, 12 de octubre en la plaza de St. Jordi, en Montjuic, para festejar el "Día Nacional de España" y a sentirse "orgulloso de ser español", un orgullo que deriva, según puede verse, del descubrimiento y conquista de América, pues no parece que la carabela sea el Juan Sebastián Elcano ni que el del yelmo sea Pericles. Interesante averiguar cuánta gente acude al llamamiento de DENAES y de dónde viene.

El 12 de octubre, día del Pilar y santo de mi añorada madre, fue siempre para los de mi generación el "Día de la Hispanidad", jornada en la que, so pretexto de celebrar el aniversario del descubrimiento de América, el régimen de Franco, también llamado "el Régimen" a secas por la misma razón por la que el Partido Comunista era "el Partido" (el Partido contra el Régimen y el Régimen contra el Partido) aprovechaba para ensalzarse y legitimarse, vinculando su origen a la "gesta americana", a la unidad de la Patria, simbolizada en los Reyes Católicos y a la evangelización del Nuevo Mundo. Lo habitual era que la iconografía del Régimen juntara alguna carabela, algún personaje relacionado con el Nuevo Mundo, por lo general Cristóbal Colón, los Reyes Católicos y el escudo de España, con el águila de San Juan interpretado en rojo y gualda y el yugo y las flechas en la base que generalmente se representaban superpuestas, como la hoz y el martillo del símbolo del Partido.

¿Cómo va la derecha a resistirse a ondear la bandera en el Día de la Hispanidad, s'il vous plait? La bandera que según el señor Rajoy nos dimos en 1978, la misma que, con unas varas más, plantó el señor Aznar en la madrileña plaza de Cristóbal Colón. Hispanoamérica, Hispanidad, la base del orgullo español. También la República tenía en altísimo aprecio la "gesta americana", aunque con un carácter menos hiperbólico. Por cierto que lo del niño pintado como un apache tiene su pecado.

El caso es que la contestación al Día de la Hispanidad nacería ya en las postrimerías de la Dictadura, se fue creciendo en la transición y era ideológicamente dominante en 1992, lo que dejó su huella en las celebraciones del "V Centenario", como se nota por el hecho de que el famoso "descubrimiento" fuera sustituido por "encuentro", que se tenía por más considerado hacia los aborígenes a los que antes no se consideraba como plenamente humanos. "Encuentro" en el sentido inglés de to meet, no de to find, que viene a ser como añadir leña al fuego.

Lo que no recuerdo es que el Día de la Hispanidad llevara desfile. El Régimen tenía una puntillosa división del trabajo ferial. El Día de la Hispanidad era pacífico, el Día de la Victoria era guerrero y se celebraba con un desfile, llamado el de la Victoria, allá por el dieciocho de julio: desfile y paga extraordinaria que, con la de Navidad, constituían firmes pilares del orden nacionalcatólico. Rediez.

Portentoso sincretismo el de la Monarquía, capaz de aunar la más acrisolada tradición fascista de la parada de la Victoria con la también tradicional cursilería de Alba de América. Hasta cierto punto, una provocación. Me mantendré atento a ver qué cisco montan los de la rojigualda, convocados por el señor Rajoy a vocinglera y orgullosa presencia. Igual se queman ahora banderas en Cataluña, vuelve a intervenir la Fiscalía y ya tenemos montado el carrousel del otoño.

En todo caso lo del señor Rajoy, envuelto en la bandera como Buster Keaton se drapeaba en plan Venus clásica tiene un punto de ridículo sublime también llamado "amor a la Patria a toque de silbato". Porque, vamos a ver, ¿no van los vascos todos a una Fuenteovejuna a esos egunas suyos? Y los catalanes ¿no hacen lo propio con la Diada, grave afrenta histórica infligida por unos castellanos a las órdenes de un francés? Pues los españoles, la "gesta de la Hispanidad". Y todos firmes a acatar la rojigualda que mira que es chillona. Se hizo para eso, para que se viera en los barcos y con la combinación de colores de McDonalds que ya se ve, ya...


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Medio siglo de Atlas.

Este mes es el cincuenta aniversario de la publicación de la famosa novela de Ayn Rand, Atlas Shrugged, traducida al castellano como La rebelión de Atlas, que no vierte el significado estricto de la expresión inglesa, que es más Atlas se encoge de hombros. Los de Libertad Digital le dedican un reportaje encomiástico porque Rand es la autora que noveló y por ello popularizó la doctrina neoliberal de hoy. El articulista de Libertad digital dice que de esa novela se han vendido cientos de miles de ejemplares y que siguen vendiéndose en esas cantidades. De esa novela y de otras obras de Ayn Rand, incluidos sus ensayos. Dice también que Atlas es la obra cumbre de Rand. Por su longitud, desde luego; tengo una edición de 1084 páginas. Pero por su calidad literaria, ni hablar. Es mucho mejor una anterior, El manantial, que defiende la misma doctrina neoliberal acuñada en una juvenil admiración por el superhombre nietzscheano, pero con bastante más estilo literario, de forma más equilibrada, rítmica y viva. De hecho, King Vidor la llevó al cine en 1948 con Patricia Neal y Gary Cooper, un peliculón, y nadie ha sido capaz de filmar Atlas. Todos los años se dice que si se va a rodar como serie de TV o como superproducción, pero no se produce nunca.

Atlas es un relato tan complicado, inverosímil y estrambótico que a veces parece de risa. De no ser porque sabemos que la escritora rusojudía nacionalizada estadounidense carecía de todo sentido del humor. Si guardó toda su vida una inclinación de adolescente por los comics hipernacionalistas de los ingleses fue porque encajaba en su nietzscheana admiración por el superhombre. En síntesis el argumento va de una huelga mundial de "creadores", en realidad la expresión inglesa es "achievers", esto es, los que "lo consiguen", los triunfadores, quienes mueven el mundo, vamos: empresarios, banqueros, industriales, grandes filósofos, grandes inventores. Todos estos gigantes van desapareciendo, retirándose a una región utópica, el Galt's Gulch, como la conocen sus seguidores y admiradores. Galt, la quintaesencia del héroe randiano, el inventor de un supermotor que hará las felicidades de la humanidad, la ha creado con el fin de poner de rodillas a la humanidad entera, aquejada de un asqueroso colectivismo. El mundo sin los "achievers" no es nada, miles de millones de inútiles envidiosos que sólo saben hablar de "justicia social", "bien público" o "interés general", conceptos todos ellos similares a la cicuta o al curare para Ayn Rand, que odiaba el Estado del bienestar más que los vampiros las luz del día.

Así que, cuando se produce el plante, el mundo se paraliza, momento que aprovecha John Galt para dirigirse a él a través de una emisión de radio cuya onda cubre el país entero. Sesenta páginas de monólogo de Galt, similar al larguísimo soliloquio de Molly Bloom al final del Ulises, aunque con signos de puntuación y con otro contenido, menos de prolija introspección personal y más como de panfleto neoliberal pero interesantísimo.

La novela, una epopeya del capitalismo, tiene momentos fascinantes. Quien aguante las más de mil páginas de apretada lectura encontrará trozos que compensan el trabajo, episodios rocambolescos, como el de un navío pirata en el siglo XX que recorre los mares hundiendo barcos mercantes que trasladan materias primas o historias de amores románticos entre la heroína (como siempre, la propia Rand), rica heredera y audaz emprendedora con un descendiente de la nobleza española afincada en Chile y propietario de minas en su país.

Considerada objetivamente la novela es un pestiño y muchos de los que la alaban no la han leído. No obstante, es esencial para los randianos del mundo entero, entre los cuales me cuento, no como seguidor sino como estudioso ya que escribí un libro sobre la señora, que es un personaje fascinante, porque fascinante es quien, ganando dinero a espuertas ya con El manantial, funda una corriente filosófica, el objetivismo, que actúa como escuela, círculo y también como secta, una secta calcada de los partidos comunistas, en la que, en nombre del individualismo, del culto al capitalismo -considerado el único sistema moral del mundo- los miembros se someten a la decisión de la mayoría (normalmente la exclusiva voluntad de Ayn Rand) y acatan su veredicto incluso en contra de sus intereses personales. Esta secta objetivista, en sesiones inquisitoriales, llegaba a condenar a alguien no en virtud de las pruebas objetivas que hubiera en su contra sino del parecer personal de la gran pitonisa Rand que, como logo de su movimiento, impuso el símbolo del dólar, que es el que está esculpido en su tumba. Por cierto, uno de los miembros más destacados de la secta fue el señor Alan Greenspan, posteriormente y durante años, presidente de la Reserva Federal, el banco central estadounidense de cuya mera existencia abominan los randianos auténticos..

Es muy curioso que un fenómeno tan popular en el ámbito anglosajón, sobre todo (pero no sólo) en los EEUU, sea casi desconocido en el continente europeo, especialmente en España.

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dijous, 11 d’octubre del 2007

¡Ah, Dr. Johnson...!

Si yo fuera del PSOE andaría muy mosca con esta nueva tecla de bravo patriotismo hispánico que ha sacado la derecha y procuraría buscar un discurso alternativo por miedo a perder las próximas elecciones. La rapidez con que la derecha se apropia de los símbolos llamados "nacionales" y hace del debate político una polémica sobre las esencias, bronco y tabernario, es un peligro electoral para quienes tienen los mismos símbolos pero los tratan de forma distinta. La derecha no admite "formas distintas": hay que hacerlo todo a su modo, envolverse en la bandera, salir dando vivas al Rey, a ser posible en zona nacional. La derecha siempre quiere ser "nacional"; quiere ser la nación, toda la nación y nada más que la nación, dejando a los demás en las tinieblas exteriores.

Tal cosa no es específicamente española. Las derechas son iguales en todas partes. Cambian los colores de la bandera pero no el uso que hacen de ella. Los estadounidenses, por ejemplo, son de un patriotismo estomagante y, en cuanto uno se descuida, le sueltan el America, love it or leave it, sin término medio. Lo mismo podría decir el señor Rajoy y los demás entusiastas del banderío.

Insisto, si yo fuera del PSOE estaría ya articulando un contradiscurso más que a paso. Esas jeremiadas sociatas de que no hay derecho a apropiarse de los símbolos de todos en beneficio propio demuestran escasas meninges porque ¿cómo van a impedirlo? ¿Prohibiendo que alguien saque la rojigualda en las manifas, de excursión o en una barbacoa? Es obvio que no pueden y que sus amargas quejas tienen el tufo del perdedor. Porque si nunca estuvo tan claro que, como decía el doctor Johnson, el patriotismo es "el último refugio de un canalla", tampoco lo estuvo que las canalladas de esos patriotas canallas suelen tener amplísimo eco porque, con eso de los símbolos "nacionales" la gente tiene mucho miedo. Tanto en España como en los EEUU y por doquier. Siempre que ves a un energúmeno en la calle blandiendo la bandera "nacional", piensas que te la va estampar en la cabeza.

Un contradiscurso a estas simplezas patrioteras no es fácil porque bobadas del tipo de "estoy orgulloso de ser español" resultan difíciles de refutar. Hay que pararse a pensar, cosa nada frecuente, en que nadie puede sentirse orgulloso de algo que no depende de él... salvo que sea tonto. Ser español, como ser alto, bajo, moreno o rubio, no depende de uno. Uno puede sentirse orgulloso de ser buen matemático, poeta, músico y hasta político, porque se trata de condiciones que dependen de la voluntad y el esfuerzo de uno, pero sentirse orgulloso de ser español es como sentirse orgulloso de ser tanzano o sueco, esto es, un sinsentido. Pero un sinsentido que gusta mucho por ahí.

Tómese el caso de los nacionalistas vascos, catalanes o de cualquier otra feligresía y véase con qué fruición atacan los símbolos que los españoles patriotas a lo Rajoy más idolatran, esto es la Corona, la bandera, etc. Casi parecieran unos avanzados iconoclastas, críticos revolucionarios y postmodernos. Cuando son aun peores que el señor Rajoy y su caterva de covadongos y, si no, atáquese a sus símbolos sacros, su señera, su ikurriña, su lehendakari o su barretina. España no merece respeto, pero ¡ay, amigo! no se te ocurra poner siquiera en duda ese ente de ficción que llaman Euskal Herria.

En fin, que si yo fuera del PSOE, me envolvería en la bandera todavía más que el PP, interpretaría el himno nacional en bodas, bautizos y banquetes, me haría bordar una corona en el bolsillo superior de la americana y hasta propondría el cambio de nombre del partido a RPSOE o Real Partido Socialista Obrero Español ya que, de todas formas, el partido del Gobierno está atrapado en la trampa de la transición y no se atreve ni a proclamarse republicano (que es lo que en principio es) por miedo a perder las elecciones.

Tampoco se piense que me parezca mal. Soy realista y, si los socialistas hubieran perdido las últimas elecciones, aquí no habría Ley de la Memoria Histórica, ni Ley de Dependencia, ni Ley de Igualdad, ni estaríamos al margen de esa otra patriótica canallada que está cometiéndose en Irak va para cuatro años.

Como no soy del PSOE, ni me presento a las elecciones, ni tengo que competir electoralmente con la partida de la porra nacional, el día 12 de octubre celebraré el día nacional español con la bandera que considero española, la que simboliza los valores que quiero para mi país, la tricolor, mi bandera.

Y, por supuesto, siéntanse en libertad para usarla, respetarla, vilipendiarla, quemarla o ignorarla. Precisamente porque simboliza la más alta cota de libertad que un día se dieron los españoles, no hace falta que cualquier pelagatos con complejo de estadista trate de imponerla con charlas al amor de la lumbre.

No he conseguido el texto html del video de Rajoy, que tampoco está en You Tube, con lo que no he podido bajarlo y reproducirlo, por lo que me he tenido que contentar con esa foto del señor Rajoy, monarca, estadista, vendedor de detergente. Pero el video no tiene desperdicio. Por si alguien aún no lo ha visto, se encuentra en Diario ibérico que es un periódico interesante.

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Convocatoria.

Una Asamblea de hombres en contra de la violencia de género convoca a una manifa para el próximo 20 de octubre y antes, para recaudar fondos, a una fiesta con proyección del documental Macho, con entrada gratuita el día once de octubre, mañana, en el Patio Maravillas, en Madrid. La convocatoria se encuentra aquí.

La violencia de género, el drama sordo que viven muchísimas mujeres (y, con ellas, sus familiares directos, hijos, hermanos, padres) en nuestro país y en todos los demás, no tiene límites ni conoce diferencias de clase, credo religioso, etnia, edad o color de los ojos. Es una lacra que ha estado latente pero deliberadamente ignorada a lo largo de los siglos a causa del carácter patriarcal de la mayor parte de la historia de la humanidad. Una lacra que había que esconder con el mismo pudor mal entendido con que había que ocultar las enfermedades.

Está claro que un fenómeno tan extendido y oculto no se puede resolver con una única medida y hay que insistir en la necesidad de abordarlo de forma transversal, aplicando siempre en nuestra acción social una "perspectiva de género". Y entre acción y acción, mucha publicidad. Este crimen, que se da en la intimidad de los matrimonios pero también de las parejas de hecho y hasta de los meros "noviazgos", prospera en la oscuridad y el silencio. Su exposición a la luz y al aire libre contribuye a acabar con él como si fuera un ser anaerobio.


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dimecres, 10 d’octubre del 2007

Consultas a bombazos.

ETA también ha inaugurado su curso académico, dando respuesta, dicen, al encarcelamiento de diecisiete dirigentes de Batasuna. Es decir, ya estamos donde solíamos. Con bastantes cosas cambiadas, pero donde solíamos. ETA quiere seguir matando aunque parece que lo tiene más difícil por el acoso policial a ambos lados de la muga y la presunta impericia de sus pistoleros. Puede incluso haber más ejecuciones baske style, que para eso han dado denominación de origen al tiro en la nuca. La práctica de los secuestros para garantizar la cuenta de resultados parece en un (probable) abandono.

Los de Batasuna en el talego. Esta vez van a acusarlos y condenarlos, si reúnen pruebas, por un delito continuado de colaboración con banda armada y les va a caer un buen puro. Y no estará mal que suceda para que el personal se meta en la cabeza que las leyes están para cumplirlas, aunque se piense que sean (y hasta a veces lo sean) injustas. Hay otros medios para protestar por las leyes injustas además de intentar volar a una persona en pedazos. Porque los de Batasuna no están en la cárcel por sus ideas solamente, sino por ser presuntos colaboradores de banda armada. Que ellos le llamen "organización armada", como si le llaman "guerreros de Sabin Arana" no hace el comportamiento menos delictivo. Y al decir que no están en la cárcel por sus ideas solamente no se está diciendo que también lo estén por sus ideas sino que solamente se está aceptando el hecho elemental de que todo comportamiento será, es de suponer, resultado de una idea. Claro que viendo los comportamientos de los etarras lo anterior suena algo ingenuo.

Da la impresión de que el señor Ibarretxe pretende seguir con su proyecto de consulta aunque vuelvan los atentados. Así debe interpretarse esa extraña fórmula de que no "vamos a permitir que ETA nos marque la agenda". Los nacionalistas burgueses a lo suyo, a plantear una consulta popular en unos territorios en los que algunos electos de los partidos tienen que andar con guardaespaldas, signo obvio de falta de libertad. Invocar la lucha contra ETA para justificar el hacer lo que ella quiere es una bonita forma de hipocresía. Está claro que ningún gobernante español, ningún parlamentario ni juez admitirá que el señor Ibarretxe lleve a la práctica su propósito que, aunque él haga como que no, consiste en apoyar su hipotética consulta en los bombazos de ETA, consultar a bombazos.

Ayer supimos que el Tribunal Supremo estadounidense rechazó ocuparse de la solicitud de amparo de un ciudadano alemán presuntamente secuestrado y torturado por la CIA en terceros países invocando la razón de Estado. Algo parecido o más amplio pueden hacer los tribunales españoles, máxime cuando el comportamiento que han de juzgar es legal, a diferencia de la actividad del ejecutivo estadounidense. Procesar y, en su caso, condenar a quienes posibilitan de forma material y justifican en lo ideal los asesinatos de los terroristas es legal y conveniente.

No me convence esa equiparación que leo a veces por ahí entre los nacionalistas de izquierdas y los nazis. Por supuesto el lenguaje de ETA y el de Batasuna están repletos de la idea de Euzkadi (o sea, la nación) y del socialismo, como los nazis. De todas formas esa es una asociación muy débil. Pero al ver el cartel nazi que se reproduce más arriba me chocaron los tres atributos que se predican del joven alemán: "Inquebrantable/Decidido a luchar/Seguro de la victoria". Suenan, ¿verdad?

dimarts, 9 d’octubre del 2007

La ley de la memoria.

Parece que saldrá adelante la norma que hemos dado en llamar de "la memoria histórica" una expresión algo surrealista porque parece como si se dijera que es necesario fijar la memoria por ley. Cuenta con la consabida oposición simétrica y el resto de los que han conseguido ponerse de acuerdo lo están porque han podido incluir en el texto alguna cuestión que reputan esencial o bien hacen interpretaciones distintas de la norma. Por su peculiar contenido ésta está condenada a verse interpretada de mil maneras y a no dejar satisfecho a nadie, lo que quizá no sea tan malo dado que lo contrario genera los agravios comparativos, perjudiciales para la convivencia.

Si se mira desde un punto de vista alegórico, esta ley, cualquiera que sea su alcance, viene a ser como una especie de Ley de Responsabilidades Políticas con treinta años de retraso y sin responsables. La democracia, que ha tenido orígenes guerreros, se ha hecho amante de la paz. En los comienzos de la transición, ya se sabe, la oposición renunció a exigir una ley de responsabilidades de la Dictadura entre otras cosas, sin duda, porque no tenía fuerza para imponerla frente a la amenaza de los "poderes fácticos" de provocar una involución. A eso unos lo llaman "el espíritu de la transición" y otros el "fracaso de la transición" si no su "traición" (¡ah, Carrillo, Carrillo rojigualdo!); dualidad de puntos de vista inevitable en todos los asuntos humanos.

Guste o no, con aquella renuncia se hizo posible la transición pacífica. A costa de hacer invisibles los crímenes del franquismo. No se procedió a depurar los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. No se procesó a los miembros de la Brigada Político Social del franquismo, conocidos torturadores, ni se expedientó a los jueces y fiscales del Tribunal de Orden Público o a los de los Consejos de Guerra en instrucción sumarísima, o los del Tribunal Especial para la represión del Comunismo y la Masonería, que uno de los rasgos típicos de la Dictadura fue su garrulería. Jueces y fiscales todos ellos indignos de la toga que vistieron.

Pero han pasado treinta años, más de setenta desde el comienzo de la Guerra Civil y parece llegada la hora de que las víctimas de aquellos crímenes vuelvan a ser visibles. No por nada, no por fastidiar, sino en aplicación de la idea de que el derecho de habeas corpus es imprescriptible y retroactivo. Esta ley pretende recuperar esos cuerpos, no para devolverles la dignidad que nunca perdieron, como dice El País de hoy, sino para reponerlos en sus derechos, aunque sea a título póstumo, cosa nada baladí cuando se trate de restitución en el derechos de propiedad para bienes confiscados o indebidamente apropiados por los vencedores en la contienda.

En efecto han pasado treinta años, más de setenta desde el comienzo de la Guerra Civil y ya no se trata de revancha ni hay que temer una resurrección del odio cainita...salvo que alguien esté interesado en azuzarlo. Esa oposición frontal del PP a esta bienintencionada cuanto timorata norma demuestra un ánimo belicoso, una firme determinación de conservar el enfrentamiento, pues ni siquiera concede el derecho que todo contendiente reconoce al adversario, esto es, el derecho a recoger a sus muertos en el campo de batalla. Que es lo que viene a posibilitar esta Ley de la Memoria Histórica: que los rojos y republicanos en general recuperen a sus muertos más de medio siglo después. No es mucho.

Conocí a una señora mayor que yo con la que me carteé por e-mail porque, aun siendo de edad avanzada lo era más de pensamiento, a cuyo padre, alcalde socialista de un pueblo de Toledo fusilaron los fascistas nada más entrar en el lugar y sin que su familia llegara a saber en dónde lo habían enterrado. Le dejaron escribir dos cartas, una a su madre y otra a su esposa. La señora con la que me carteé hasta su fallecimiento había enmarcado una de estas dos cartas y la tenía colgada de la pared. En lugar del retrato del padre fusilado. Claro que esos cuerpos tienen que aparecer. Todos. Hasta el último. Hasta el de Nin, representante de las víctimas dobles que, como sabe el lector, es asunto que me concierne especialmente.

(La imagen es un cuadro de Caspar David Friedrich, Paisaje al atardecer con dos figuras, de 1830-35, que se exhibe en el Museo de l'Hermitage, en San Petersburgo).

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dilluns, 8 d’octubre del 2007

Las primarias de Izquierda Unida.

Magnífico eso de que IU elija a su candidato a presidente del Gobierno mediante unas primarias. Es un paso más hacia una mayor democratización de los partidos, que es muy necesaria. La Constitución se hace lenguas de los partidos en su artículo seis considerándolos instrumentos fundamentales de la participación y piedra angular de la representación, verdadero fulcro de la democracia y, en consecuencia, dispone que: "su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos".

Sin embargo resulta llamativa la contradicción de que la democracia descanse sobre unas organizaciones que no sean democráticas. Y, en principio, toda organización que no elija a sus dirigentes por sufragio universal (o, cuando menos, ponderado) no será democrática. Con esta vara de medir, el PSOE es el más democrático, pues elige a su Secretario General en primarias. Los demás partidos también, pero esa elección se hace por voto ponderado a través de congresos o consejos. El PP, por último, no es nada democrático, dado que su dirigente máximo no es electo sino designado por el dirigente máximo saliente, al estilo del dedazo en el viejo PRI en México, y ungido luego por algún órgano del partido.

Por supuesto, IU no es propiamente un partido, sino una coalición de partidos y gentes del común pero, a todos los efectos, opera como un "partido de partidos" y es de esperar que esto no sugiera al señor Vidal Quadras ese símil tan poco afortunado de la "bicicleta de bicicletas". Una coalición de partidos con el PCE como columna vertebral y muy poco avenimiento interno. Aunque esto último es característica tradicional del comunismo. Los partidos comunistas europeos surgieron como escisiones de los socialistas hacia los años veinte del siglo XX y han tenido una historia plagada de más escisiones, purgas, expulsiones y faccionalismo al día de hoy en que el venerable PCE vive una crisis tras otra en algunas CCAA y él mismo, como partido, es fuente de otras en el seno de IU que, a su vez, tampoco necesita muchos ánimos para escindirse, como demuestra la última salida de Corriente Roja, de Ángeles Maestro

Nada más lógico, pues, que el PCE apoye la candidatura de doña Marga Sanz a la presidencia del Gobierno frente a la candidatura "oficial" del señor Llamazares. De ahí las primarias que la Federación ha decidido hacer por correo, lo que es relativamente original, razón por la cual se ha hecho con el voto en contra de los señores Alcaraz y Frutos, Presidente Ejecutivo y Secretario General respectivamente del PCE, dos ilustres mediocridades que prefieren el sistema de la papeleta y la urna cuando, en realidad, IU debiera estar pensando en ventilar las primarias por la red, más cómodo, más barato, más sencillo y más seguro que el correo postal. Pero erstá visto que está izquierda transformadora es tan conservadora en asuntos internéticos como el común de los mortales.

La señora Sanz justifica su candidatura en la necesidad de devolver a IU una personalidad que según dice (y coincide en ello con las críticas que se han hecho a IU desde los sectores alcaracistas y frutistas del PCE) la federación ha perdido fuste, convertida en chica de los recados del PSOE gobernante. La verdad es que, si tal cosa es cierta, no lo es por culpa del señor Llamazares que tiene una presencia mediática superior a su importancia política real, sino del hecho de que IU sólo tenga cinco escaños, contando con los dos de Iniciativa per Catalunya-Els Verts, con los que forma un grupo parlamentario básicamente ornamental ya que el Gobierno no lo necesita y la oposición no lo quiere, razón por la que cunde el desánimo en las filas de Federación, pues ya se sabe que donde no hay harina, todo es mohína.

En todo caso, bienvenidas las primarias. Obsérvese, no obstante, que se trata de elegir el candidato a la presidencia del Gobierno, no al Coordinador General. Por si hubiera dudas, el señor Llamazares ya ha hecho saber que si pierde las primarias, no dejará de ser Coordinador General, con lo que podría darse la circunstancia de que, siendo elegida la señora Sanz candidata y elegida después diputada, IU hablaría en el Congreso con una voz distinta de la de su Coordinador que podría estar diciendo lo contrario de lo que dijera la señora Sanz en sede parlamentaria. Salvando lo salvable, una situación similar, mira por dónde, a la del PNV en el que el lehendakari no es el Presidente del EBB. En todo caso, parece que Izquierda Unida tendrá una estructura institucional verdaderamente plural pues así como el PCE está de hecho dirigido por el duunvirato Alcaraz/Frutos, cosa fantástica que recuerda la institución romana de los dos cónsules, la Federación puede estarlo por la pareja Llamazares/Sanz que, como todas las parejas, tendría sus altos y sus bajos.

Cárcel por armar ruido.

Dada la guerra que este blog tiene declarada al ruido y a los ruidosos que los dioses confundan, se entenderá que se aplauda una sentencia de un juzgado de lo penal de Ávila, que condena a un hostelero a nueve meses de cárcel y una indemnización de 5.000 € por hacer la vida imposible a una familia vecina a base de ruidos. Pillé la noticia en el 20 Minutos. Aplausos enfervorizados. Y nueve meses me parecen pocos. Los ruidosos son delincuentes. A través de su ataque al bien jurídico del silencio atentan contra la integridad de las personas, física y psíquica. Hay que entender que el que mete ruido innecesario en la casa del vecino es como si estuviera arrojándole basuras y excrementos en el living. La insensibilidad hacia el ruido, es más, la afición al ruido, al estrépito es una de las características más detestables de la forma de ser española. Gloriarse de andar metiendo ruido, conduciendo motocicletas a escape libre, dando la murga a los vecinos con la radio, poniendo la tele al máximo en locales donde no la ve nadie, hablando a gritos por costumbre, en fin, lo que todos conocemos y no sé si estaremos libres de haber incurrido en ello alguna vez.

Dentro de la categoría de ruidosos la palma se la llevan los establecimientos, hoteles, bares, salas de fiesta, discotecas, bares de copas, parte de cuyo negocio es el ruido; cuanto más, mejor.