dilluns, 21 de gener del 2013

¿Qué hacer?

Menudo gatuperio el del PP. Aquí cobraba en negro hasta el apuntador. Bueno, ese, en azabache bruñido. Y todos negando como un solo hombre la existencia de los sobres evanescentes, como los jaguares en los garajes de los neoliberales amigos de lo ajeno. Todos, tampoco. Solo Sáez de Santamaría. A Cospedal no le constan los sobrecitos. Pero como tampoco le constaban los 7.000 euros que olvidó consignar en su última declaración, a lo mejor no le constan pero son. Y Rajoy ha respondido crípticamente ¡Sí, hombre!, lo cual no es decir nada. ¿Ha recibido en algún momento el presidente del gobierno sobres barcenescos? ¿Sí o no? Una pregunta muy pertinente habida cuenta de la larga relación existente entre Rajoy y el primero gerente y luego tesorero de su partido. Y algo habrá, piensan no ya los malpensados sino hasta las almas de cántaro, cuando, tras forzar la dimisión de Bárcenas como tesorero y senador, Rajoy le ha mantenido todos sus privilegios en la sede del PP: coche, chófer, despacho, secretaria. Todo a cargo del erario público.

Suena a chantaje, como bien apunta El Mundo. Pero ¿puede un país tener un gobierno sometido a extorsión por un presunto delincuente? ¡Y qué presunto! ¿Saben lo más indignante de la hacienda en la Argentina, si es cierta? Alguien capaz de llevarse el dinero a raudales ilegalmente e invertir en el extranjero, creando allí miles de puestos de trabajo que faltan aquí desesperadamente. Estos delitos de evasión, ocultación, fraude, blanqueo, tienen unas víctimas evidentes y numerosas.

Junto al bombazo del PP, que trae en su seno una crisis de gobierno, si no de algo mayor, la rapiña de calderilla del PSOE en la fundación Ideas. Escandalizarse por 600.000 euros cuando el Ayuntamiento de Madrid paga 50.000 al año a un menda sin calificación alguna como asesor pero con funciones 007, más propias de un agente en el exterior o de espía, es bastante hipócrita. Pero, bueno, se trata de la izquierda, que parece ser de menos mangar, aunque igualmente sensible a los encantos del enchufe. No obstante, si lo de El Mundo es cierto, en esa Fundación procede zafarrancho de limpieza, dimisión colectiva y nombramiento de una gestora para encarrilar el asunto.

Hay un clima general de corrupción en el país. Cada vez que veo esas fotos de Pekín oscuro a mediodía como en una toma de Blade runner, pienso que la atmósfera política en España es igual. O peor. La casta política es bastante corrupta, aunque no toda; cuanto más a la izquierda, menos corrupción. Las instituciones están viciadas o vacías de contenido. La vida social rebosa de casos de delincuencia de personajes públicos, privados y en la zona umbría de lo público y lo privado, en donde se mueven esos partidos políticos cuyo prestigio no puede caer más bajo.

En esta situación, es muy de apoyar la iniciativa de Antonio Avendaño en su columna de Público, titulada Una cosa que se puede hacer ya mismo, consistente en volcar toda la contabilidad de los partidos en sus páginas web a consulta abierta de los ciudadanos en régimen 2.0 Es muy buena idea. Modestamente, la proponía Palinuro en un libro de 2010 pero para todas las administraciones públicas: todos los presupuestos y sus detalladas ejecuciones de las administraciones abiertas a consulta de los ciudadanos en sus páginas web.

Los analistas, los expertos, los propios políticos interesados hablan y hablan sobre la necesidad de refundar el capitalismo, reformar el sistema, proceder a un proceso constituyente. Estas propuestas (quizá la última no tanto) parten de la necesidad de reformas políticas e institucionales para regenerar la democracia española. Posiblemente. Pero se quedan muy cortas. Lo necesario ahora es una reforma moral. Porque si reformamos las instituciones pero no el espíritu de quienes las gestionan, no habremos hecho nada.

Tómese el ejemplo de la cultura de la dimisión. Un país en el que el ministro de Justicia indulta a un homicida condenado por los tribunales sin otra razón aparente que el hecho de haber sido defendido por el despacho en donde trabaja su hijo y no dimite, no es un Estado de derecho. Cuando no se dimite ante consecuencias mortales de la propia ineptitud, como en el Ayuntamiento de Madrid o por imputaciones en causas penales, realmente hay un problema de principios morales.

El umbral de tolerancia de la corrupción de la sociedad española es muy alto. Ha de salir ese vergonzoso asunto de los sobresueldos para que empecemos a cuestionar la forma como los políticos se autoasignan sus fabulosas retribuciones. ¿Qué diferencia hay entre cobrar sobresueldos (o sueldos en sobres) o dobles sueldos, como hacen Rajoy y Cospedal, entre otros? Ninguna salvo que los primeros son dineros opacos, negros y los segundos vienen de una triquiñuela legal pero moralmente indefendible: el partido paga un sobresueldo a Rajoy y Aguirre por encima de su retribución en el cargo porque sí, con luz y taquígrafos, universalmente admitida, pero no defendible moralmente hablando y menos cuando Cospedal despoja de su salario a los representantes en la Asamblea. Dicho con total claridad: es inmoral acumular dos sueldos cuando se priva a otros del suyo único.

Este alto umbral de tolerancia a la corrupción viene de los tiempos de las vacas gordas de la burbuja inmobiliaria. Entonces se veía normal que un alcalde de un pueblo ganara tanto como el presidente del gobierno. Hoy eso se ve como un disparate. Pero se sigue haciendo. Hoy también se ven como disparates esas retribuciones estratosféricas que se autoasignaban los consejeros y barandas de las cajas a cuya ruina habían contribuido denodadamente. Se ven incluso como delitos y comienzan a perseguirse. Pero ya veremos. Todo esto es una prueba del espíritu reinante, del clima moral e intelectual que es preciso cambiar. Es una reforma moral para la cual, me temo, estamos muy poco preparados porque nuestra visión de la sociedad es parecida a la del tiburón. Una visión neoliberal.

diumenge, 20 de gener del 2013

Palinuro calla.

Ayer falleció mi amigo Manuel Fernández Montesinos a quien mucho quise y cuya memoria habita en mis recuerdos más emocionados. Fue hijo de Manuel Fernández Montesinos Lustau y sobrino de Federico García Lorca, ambos asesinados con días de diferencia por los franquistas, un hecho que determinó su existencia y, sin duda, contribuyó a hacer de él aquel inmenso ser humano de quien tantísimo aprendí.

No tengo ánimos para escribir mi entrada diaria.

Un solo dato más. Manolo publicó sus memorias, Lo que en nosotros vive, en 2008. Palinuro le hizo una reseña titulada Good, Manny! La he releído. No necesito quitar ni poner nada.

Adiós, Manny. Hasta siempre.

dissabte, 19 de gener del 2013

Gobierno de ladrones bajo chantaje.
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En 2009, con esa facundia que caracteriza al personaje cuando miente, o sea, siempre, Rajoy decía que “Nadie podrá probar que Bárcenas y Galeote no son inocentes”. Tres años después asegura que no le temblará la mano si se demuestra que ha habido algún comportamiento impropio en el PP. Quiere decir, algún delito y quiere decir también que se demuestre más de lo que ya está demostrado. En el ínterin, Bárcenas, el de los sobres, ha seguido manejando sus negocios desde su despacho en la calle Génova, sede del PP, a donde ha estado yendo con más asiduidad que Cospedal quien, sin embargo, asegura que jamás lo ha visto, sin duda por la misma misteriosa razón por la que la ministra Mato tampoco veía en el garage de su casa el Jaguar con el que, al parecer, los mangantes de la Gürtel habían retribuido los servicios de su marido. Marido, por cierto, enchufado por Rajoy luego de perder su puesto al ser imputado. Hay cierta solidaridad entre estos pájaros para taparse mutuamente sus fechorías.

Esa solidaridad es la que Bárcenas cree que se ha roto, desde el momento en que el PP no ha conseguido evitar que se le procese. Desde luego, ha hecho todo lo posible, incluso condenar en firme al juez que instruyó el propio caso delictivo. Pero no ha sido suficiente. Así que, si Bárcenas no quiere comerse solo el marrón, tiene que seguir tirando de la manta. Nueva revelación: Aznar y también Rajoy recibían sobres. Jurídicamente hablando, esto no significa mucho pues los posibles delitos han prescrito. Pero políticamente es una bomba. Si son ciertos los cobros, Rajoy debe dimitir ipso facto y Aznar desaparecer del escenario eo ipso.

Es literalmente incompresible que el presunto delincuente Bárcenas tenga despacho en Génova a no ser que haya un claro factor de extorsión. El cántabro sabe tantas cosas de Rajoy, Aznar y resto de compinches que no se puede enfadarlo porque muchos irían camino del trullo. ¿Qué se siente cuando se sospecha que el gobierno es una asociación de delincuentes sometida al chantaje de un mafioso que lo tiene agarrado por los cataplines? Nada bueno, desde luego.

Con todo, este pringoso asunto de los dineros negros que presuntamente vienen cobrando lo peperos desde hace años debe encajarse en la debida perspectiva. Porque tener un gobierno de delincuentes es grave, sí; pero no puede hacernos olvidar que solo es la punta del iceberg:
  • los sobres de Bárcenas se suman a la pastuqui robada por decenas de peperos en la Gürtel.
  • La corrupción es generalizada y sistemática en el PP en Valencia.
  • Y en Baleares.
  • Y en el aeropuerto de Fabra, el del gordo de la lotería permanente.
  • Y en todo el levante urdangarinesco.
  • Y en la satrapía ourensana de Baltar, el de los mil enchufes.
  • Y la corrupción de la Comunidad Autónoma de Madrid, que se revela con el Tamayazo, sigue por la gestapillo, FUNDESCAM, las privatizaciones y el ático de Ignacio Glez; porque se trata de otro gobierno presidido por otro supuesto delincuente, muy vulnerable a los ataques y chantajes de sus cómplices, al cual hay que exigir bien alto y claro una AUDITORÍA independiente de su gestión.
(La imagen es una foto de Chesi - Fotos CC, bajo licencia Creative Commons).

El caso Bárcenas, al juez.

Hasta el ABC, fiel escudero, pide al PP la aclaración del caso Bárcenas. Y Esperanza Aguirre, trasterrada en regiones hiperbóreas, habla de una crisis institucional muy grave que debe aclararse caiga quien caiga. Es fácil imaginar cuya caída quiere doña Esperanza, pero eso es una prueba más del argumento de Palinuro: en España, diga lo que diga el ABC, Aguirre o Nostradamus, los delitos los aclaran, juzgan y sentencian los jueces. No los partidos políticos que, como su nombre indica, son partes.

El fiscal general del Estado no ve razones para investigar de oficio el caso Bárcenas, pero sí para pedir el reingreso en prisión de Alfon. La vista del fiscal general no coincide con la de Palinuro, quien investigaría de oficio lo de Bárcenas y dejaría en paz a Alfon. Pero eso es asunto del fiscal general. Hay pruebas suficientes para mover la acción de su ministerio  a instancia de parte directamente perjudicada. Los dineros movidos de modo presuntamente ilegal proceden del erario público, de todos nosotros como contribuyentes. Base suficiente para iniciar la acción. E incluir en ella a Rajoy. En tanto no se demuestre lo contrario, Rajoy sabía pues, según parece, ordenó en 2009 a Cospedal poner fin a la delictiva práctica. Y, si lo sabía, ¿cómo no lo denunció, cual era su deber moral y jurídico?  Ahí es a donde hay que llevar este asunto. Al juez.

Sin perjuicio de las responsabilidades políticas y el debate en sede parlamentaria, ambas asimismo obligadas. Sáez de Santamaría no dice sí ni no. Solo es contundente en lo referente a sí misma: ella, los sobres, ni olerlos. Cospedal, gárrula e incongruente, como siempre, dice que no le consta sobre alguno en su tiempo de secretaria general y, además, el portador no es miembro del partido. Por tanto, los sobres son cosa suya, como sus gemelos o su champú. Arenas jamás vio un solo sobre en su época de secretariado. Nadie ha visto sobre alguno, excepto Verstrynge, pero ese ya se sabe que tiene reconcome. Esos sobres cada vez parecen más los freaks del Bosco, los monstruos de la razón o las tentaciones de San Antonio: producto de mentes enfermizas con intenciones aviesas de mancillar la impoluta imagen del PP, rebosante de gente de acrisolada conducta.

Rajoy, como de costumbre, retraído en ignota madriguera, debe de considerar los sobres una siniestra presencia de la Santa Compaña, la que se aparecía a su compatriota don Juan Manuel de Montenegro en las Comedias bárbaras. ¡Ay, señor, qué romance de lobos! O de lobas, quizá, pues hay quien relata en lo profundo de Lantañón que la pérfida Aguirre anda tramando el hundimiento del mayorazgo. En fin, ¿Rajoy decir algo? Altamente improbable, aunque hoy tiene previsto hablar en Almería. Doble contra sencillo a que dice una cosa y la contraria; o no. Y todo entre perogrulladas. Allá va: Claro que defendí la inocencia del señor Bárcenas. Pero como defenderé siempre la de cualquier español, esté en donde esté. Porque soy español y somos una gran nación, aunque Mas no quiera aceptarlo. ¿Unos sobres? ¿Unos sobres? Hombre, no pretenderá usted que me ponga a seguir todo el papeleo administrativo de la presidencia, sobres, archivos, dossiers. Por eso estamos potenciando el e-Governement, que no sé si saben ustedes... ¿Dinero negro? ¿Negro? No nos consta. Se lo he preguntado a la secretaria general y no nos consta. Mire, la gente habla y habla, muchas veces sin saber. ¡Qué sabrá gente de qué color es el dinero del señor..., del señor..., del señor ¿qué? ¿Bárcenas? Pero eso, ¿no es un pueblo de Cantabria?

Bien, hasta aquí, la parte hispánica del esperpento de los sobres voladores como los pájaros de Hitchkock. Viene ahora la otra. ¿No iba Rajoy a restaurar la confianza de los mercados en España? Pues no sé. Los mercados tienen una tendencia calvinista y suelen ver con malos ojos prestar dinero a una gente que, o lo reparte en sobres o se lo lleva crudo a Suiza. A un gobierno cuyo ministro de Hacienda amnistía a los grandes defraudadores, en especial a los de su partido. A unas autoridades que piden dinero para enjugar el déficit pero le perdonan 1.200 millones de euros a un gringo que va a traer un casino, menuda contribución al tejido industrial del país. Mañana, según parece, saca el New York Times un reportaje sobre la corrupción en España. Confianza a raudales. Sin duda. 

¿Y qué me dicen del personaje en sí mismo? Es como el hombre invisible de Wells. Nadie lo ha visto. Nadie lo ve. Solo se ven sus cosas, su coche, su mesa, su sombrero, sus cajas. Pero a él, no. Al parecer, Cospedal compartía o comparte con él la titularidad de una cuenta corriente del PP, no queda claro si de disposición individual o forzosamente conjunta. De ser lo segundo habrá sido curioso ver la pluma Mont Blanc firmando sola los cheques. Pero, además, el hombre invisible tiene una secretaria y una documentación en la sede genovesa cuyo contenido será interesante revisar. A lo mejor aparecen las cuentas por sobres u otros conceptos. La contabilidad debiera enseñarse en la Facultad de Bellas Artes. 

Nada, hombre, toda la tropa a explicarse ante el juez. Y, ya de paso, que tanto la devota dama castellano-manchega como Rajoy expliquen por qué motivo cobran dos sueldos, uno por cargo institucional y otro por cargo de dirección del partido gracias al cual son cargo institucional.

Por cierto, a acabo de leer que el hijo de Baltar se ha cargado la posibilidad de investigar el comportamiento presuntamente corrupto de su padre. ¿Algo que objetar, pringaos?

Homenaje de Palinuro a un querido amigo lector.

Por razones no largas de explicar pero no me corresponde a mí exponer pues ya lo hará él, si quiere, un viejo amigo de la red, recién vuelto de un viaje a sí mismo, escribe pidiendo mayor contraste en Palinuro. Bueno, en realidad, en todo cuanto lee en la web. En eso no mando yo ni los dioses lo permitan; pero en Palinuro, sí y por ello sale hoy con mayor contraste. No sé si he acertado. No he conseguido fondo blanco por más que lo he intentado. Blogger tiene sus servidumbres que el vulgo debemos acatar a causa de nuestra ignorancia, única culpable de nuestro estado de inmadurez, como bien se sabe.

Bienvenido back, querido Jenaro. Estamos en plena danza de los malditos.

Tschüss.


divendres, 18 de gener del 2013

Desobediencia civil.

Hoy hay convocadas a través de las redes sociales manifas frente a todas las sedes del PP en España. La razón es de sobra conocida pero no sé si bien calibrada. Los últimos datos de opinión muestran una actitud de generalizado rechazo a los políticos en general y a los gobernantes muy en particular. Su desprestigio es completo: gente sin palabra, sin programa, sin prudencia, sin conocimientos, sin tolerancia, sin la menor comprensión ni simpatía por los millones de personas a quienes gobiernan. Gentes que parecen ir únicamente a lo suyo.

Y, en efecto, así es, como está quedando clarísimo en los últimos tiempos. A lo suyo, a mangonear lo público y quedárselo de forma más o menos legal, fraudulenta o incluso delictiva: dobles sueldos, sueldos desmesurados, gastos suntuarios, dietas indebidas, privatizaciones interesadas, negocios privados con los bienes públicos previamente privatizados, enchufes en todos los niveles de la administración que paga incluso a los espías del partido, amnistías a los grandes evasores, comisiones ilegales, malversaciones, cohecho, sustracción de decenas de millones en paraísos fiscales.

Sobre ese fondo de inmoralidad y latrocinio se dictan normas, generalmente decretos, que privan a los ciudadanos de sus derechos, de todos: derechos laborales, sociales, a la educación, a la sanidad, a la jubilación, a subvención por desempleo, a la libertad de manifestación, reunión y expresión y, por supuesto, derecho a la información monopolizada por unos medios que parecen gabinetes de propaganda del PP. Con el agravante de que, tan pronto se dictan los decretos, los anulan, rechazan o suspenden los tribunales por ilegales o inconstitucionales.

Todo ello ha producido un estado de indignación general en la cual quizá el detonante haya sido la infame farsa perpetrada por la vicepresidenta del gobierno haciendo pucheros ante las cámaras. Algo vergonzoso. Y esa indignación tomará la forma de la desobediencia civil. Una actitud pacífica, masiva, no violenta, de protesta contra una situación intolerable, ilegítima y tiránica. Las redes, el medio en que está fraguando esta desobediencia civil, no son organizaciones revolucionarias, ni obreras, ni de clase, ni de partido. Son agregados de ciudadanos de toda condición que pueden constituirse en sujeto socialmente actuante con carácter multitudinario en un momento dado.

Esa actitud ciudadana de protesta y desobediencia pacífica afecta a todos los estamentos sociales, incluso las fuerzas de seguridad, compuestas por ciudadanos antes que por guardias. Es deber de la policía hacer acto de presencia en las manifas de hoy para garantizar la paz, el orden público y la seguridad de los manifestantes. No lo es hostigarlos, intimidarlos, someterlos a identificaciones masivas y arbitrarias. Aunque sean sus órdenes; esas órdenes son injustas. Como también lo serían si fueran de cargar o emplear la violencia a la menor excusa.

La población está harta de que la roben por decreto a través del Estado y mediante delincuentes fuera de él que, sin embargo, tienen relaciones privilegiadas con él. Y, sobre todo, está harta de que el Estado lleve su compadreo con la delincuencia al extremo de indultar delincuentes sin otra motivación, al parecer, que la cercanía al partido o el enchufe con el ministro de turno. Ese ataque a la justicia es una carga de profundidad contra el Estado de derecho de una enorme gravedad. Y los primeros en saberlo son los policías.

La situación de España no es, como solía, de tragicomedia sino de tragitragedia. Cuanto antaño fue comedia: los pícaros, los ladrones, los corruptos, los enchufados, los estafadores, es hoy tragedia al darse en el contexto de una crisis tremenda que amenaza con devorar el país en manos de unos irresponsables en connivencia con unos sinvergüenzas.  

El imperativo del día es desobediencia civil amparada y protegida por la fuerza pública, a la que aún no han podido privatizar para que defienda sus intereses de clan. Pues son eso, un clan constituido en partido político.

(La imagen es una foto de Audiovisuales 15M Zaragoza, bajo licencia Creative Commons).

dijous, 17 de gener del 2013

22 millones.

Antaño, los ciegos cantaban los números del cupón llamándolos por nombres de cosas, animales, conceptos. El 22 era los dos patitos o las dos monjas arrodilladas. En algunos lugares del Tarot lo llaman el loco, para la Cábala parece ser el símbolo de la suprema sabiduría. En fin, no sé.

ABC y La Razón no consideran digna de atención en portada las noticias de los 22 millones. Si lo hacen en el interior no lo sé pues no pienso adentrarme en sus procelosas páginas. En cuanto a El Mundo, ni la portada conozco. Pero no me extrañaría nada que hubiera descubierto cómo los 22 de millones, en realidad, son de Pujol y el ático, un picadero de Mas.

¡Sapristi! ¡22 millones! Aproximadamente el monto total de subvenciones del Estado al PP y al PSOE en el primer semestre de 2012. Mira tú, a lo mejor era un fondo de reserva, salvado de la quema del fondo de reserva de las pensiones. El PP ha decidido no comentar la cuestión probablemente porque juzga que es asunto personal, íntimo, del señor Bárcenas quien, además, ya no milita en el PP, no es nadie. ¿Quién es el señor Qué? El señor Qué parece haber estado acumulando un capitalito desde 2001, cuando su sosias ejercía de tesorero y gerente del PP. Un talento, vaya.

En fin no sé si exagero de modo melancólico pero me parece muy difícil tomarse en serio un país así. Marca o no marca. 

¡Ah, pero hay que atender al macizo de la Raza! ¿Qué me dicen de ese ático evanescente, que aparece y desaparece entre las brumas del Océano, como una Thule lejana? Sin embargo, lo tienen medido (esta policía, qué plasta es), inventariado, conocen su contenido, su constancia en los registros en que está, en los que no está, en los que estuvo pero ya no está y en los que estará cuando deje de estar en los que está. Hacer aparecer y desaparecer una mole de 500 metros cuadrados pide arte. Y ha costado un pellizco, pues la burbuja, ya se sabe. El 80% lo ha abonado, según parece, la esposa, en régimen de gananciales, pero dice no saber nada de cosas de dinero pues estas las lleva su marido. Un toque humano. Una familia como Dios manda, en donde las riendas las lleva el esposo, Ignacio I, el "privatizador", a quien unos agentes acusan en sede judicial, como gusta decir Gallardón, de dedicarse a espiar al personal con cargo al contribuyente. Peregrina ocupación bautizada con gracejo berlanguiano como gestapillo. De eso no debía de saber nada la jefa de González, Aguirre. Sin embargo, decidió causar baja de modo abrupto e inexplicado hace unos meses y poner tierra por medio. ¿Cuánta? Toda. Ha fichado por una empresa catalana cuyo jefe, según se dice, es partidario de la independencia de Cataluña, sin duda en la secreta esperanza de que la alcance y que, en el peor de los casos, España haya de pedir su extradición.

El siglo está podrido. Pero, no se desespere, avanza la reevangelización de España.  Esa noble, cristiana, batallona diócesis de Alcalá de Henares, con el inefable obispo Reig Pla a la cabeza, abre un curso de sexualidad como Dios manda (sic). Cómo este curso se anuncia en la web oficial de la Universidad de Alcalá, cuando se imparte en el obispado, es un misterio para mí. Pero, ya se sabe, la Iglesia está hecha de misterios para probar nuestra fe. Y fe es precisa a chorros para ir a escuchar a los curas hablando de sexualidad, de la cual no tienen ni repajolera idea y, cuando la tienen, es porque han pecado y la su idea es aun más retorcida e inhumana. Aunque, visto el programa, tampoco parece que los muchachones vayan a aprender gran cosa: 45 minutos de charla con preguntas y 45 minutos de rezos una vez al mes. Da una idea del alcance de la sexualidad mandada por Dios.

¿A que ahora es más fácil tomarse en serio el país? No todo han de ser millones, hombre, también cuenta el alma.

dimecres, 16 de gener del 2013

El episodio de Wert.



Cuando Palinuro estaba en la Universidad, en tiempos del franquismo, ocurría algo muy curioso. Cada vez que los estudiantes de izquierda, los demócratas, organizábamos una asamblea, normalmente en situación insegura, precaria, con la policía fuera, rodeando el edificio, a punto de entrar a palos, nunca faltaba el provocador que pedía la palabra para hablar a favor de la dictadura, del orden, en contra de la asamblea o de lo que esta estuviera debatiendo, solo para fastidiar, etc. Podía ser un policía disfrazado, como los de ahora, o un estudiante de derechas con intención de reventar el acto. Cuando la gente se cabreaba y lo mandaba callar a gritos, solía argumentar que, si éramos demócratas, estábamos obligados a dejarlo hablar. Y siempre encontraba algún despistado que le daba razón.

Y, no, no estábamos obligados a dejarlo hablar. Igual que ayer los estudiantes de Sevilla no estaban obligados a dejar hablar a Wert. Los demócratas estamos obligados a dejar hablar a quien deja hablar y respeta a los demás. No a quien no lo hace. Los franquistas, durante la dictadura, no dejaban hablar a nadie y al que lo hacía, lo perseguían con una policía compuesta de torturadores, lo condenaban mediante unos procesos-farsas, escenificados por jueces lacayos y lo encerraban en la cárcel. Los demócratas que se jugaban la libertad no estaban moralmente obligados a escuchar a quienes defendían a aquellos criminales.

Los franquistas de hoy, en el gobierno, se valen de unos medios ligeramente distintos, pero sus fines son los mismos: hablar ellos solos, no dejar hablar a los demás y reprimirlos si lo hacen. Veámoslo:

Tienen todos los periódicos por entero a su servicio, como El Mundo, ABC o La Razón o solo parcialmente, como El País. Igual sucede con las radios, con excepción de la SER. Las televisiones son suyas, tanto las privadas como las públicas. En el caso de estas últimas, RTVE, TeleMadrid o Canal Nou (de Valencia) no tienen nada que envidiar al aparato de propaganda de Franco.

El Parlamento no existe pues el gobierno dispone de una mayoría absoluta que le permite legislar por decreto e ignorar completamente las cámaras de representantes en las que, por supuesto, tampoco sirve de nada hablar porque es intrascendente.

La Justicia está sometida a enormes presiones, manipulada por el poder político que encarece arbitrariamente el acceso, dejando fuera de ella a los sectores mayoritarios más desfavorecidos que tampoco pueden hacerse oír por los tribunales. Asimismo, la última reforma preparada por el franquista Gallardón pretende volver a la censura para que nadie pueda informar sobre lo que sucede en los tribunales, igual que en los tiempos de Franco.

El ministerio del Interior trata de suprimir la libertad de información y expresión, impidiendo que se grabe a los agentes de policía reprimiendo las cada vez más numerosas manifestaciones, como suelen, a palos y disparos, sin contemplación alguna con la integridad física de las personas y tratando de intimidarlas y amedrentarlas. Intimidación y amedrentamiento es también la finalidad perseguida por la gobernadora de Madrid quien se vale de la policía como bandas de hostigadores de los ciudadanos a quienes someten a identificaciones masivas e ilegales con fines represivos y multas posteriores por intentar ejercer sus derechos ciudadanos.

Es una forma de gobierno autoritaria, represiva, tiránica, dictatorial que pretende que la gente se calle, no hable y asista muda a una política de saqueo de los bienes públicos en beneficio personal de los políticos de la derecha o de sus enchufados y de negación de todos los derechos, los de reunión, manifestación, información y expresión, por no mencionar otros igualmente pisoteados.

No, el franquista Wert no tenía más derecho a hablar en Sevilla que el que tenían los agentes de la dictadura en las asambleas de los estudiantes demócratas durante el franquismo. Para contar sus embustes y sus ataques a la enseñanza libre, universal y gratuita, en beneficio de los curas y el capital ya tiene innumerables periódicos, radios, televisiones en donde, además, no le hara falta llevar una claque de pelotas y tiralivetas como los de la primera fila del vídeo, ni recurrir a los métodos de represión propios de la dictadura de su gobierno.

Los estudiantes tienen la resistencia, lo único que queda frente a la tiranía. Y con el apoyo de cualquier demócrata amante del Estado de derecho. Lo de Sevilla debiera repetirse en cualquier otro lugar a donde vayan estos enemigos de los derechos y las libertades a provocar.

dimarts, 15 de gener del 2013

El plan.

El gobierno se ha asustado con los datos de la encuesta de Metroscopia para El País. No es para menos. Un porcentaje altísimo de la población profesa poca o ninguna confianza en Rajoy y, además suspende en bloque a su gobierno al que tiene en muy bajo concepto. Las razones, de todos conocidas: ha mentido desde el principio y sigue haciéndolo, es altanero, incompetente, autoritario, gobierna por decreto, con desprecio del Parlamento, es caciquil, enchufista, no resuelve los problemas, pero azuza otros, como el catalán.

Por ello, ha decidido encargar una campaña de imagen para lavar la cara a los políticos. Entiéndase bien la intención: no para resolver los problemas o cambiar de actitud, sino para convencernos a los ciudadanos de que cambiemos nosotros de juicio. Una campaña de imagen. Y pagada, claro es, no con sus salarios de ministros o presidentes, sino con dinero público, de todos nosotros. Lo cual apunta a otra de las razones del bajo concepto ciudadano: la corrupción.

Porque el problema no es solo el gobierno sino el conjunto de los políticos y de las instituciones que aparecen literalmente encenagados en los más condenables casos de corrupción. Siempre según Metroscopia, el 95% de la población cree que la corrupción es muy alta y que los políticos y las autoridades son cómplices. Y eso ya no es cosa de "lavar la cara". No hay detergente en el mundo que pueda lavar la cara de la Gürtel, de Baltar, de Fabra, Urdangarin y la retahíla de mangantes. Pero, sobre todo, lo más espinoso del asunto es que son las políticas del PP (privatizaciones, externalizaciones, desregulaciones, "liberalizaciones", etc) las que dan pábulo a la corrupción, las que la alientan por su juego público-privado, de forma que no es excesivo hablar de "políticas corruptas".

Y tampoco es solamente un asunto de mera corrupción a la usanza de la derecha, de pillar el dinero y correr. Las prácticas de las autoridades son moralmente repugnantes -y en muchos casos delictivas- en otros terrenos. Según se desprende del proceso de la llamada Gestapillo madrileña, el gobierno de Madrid era un un nido de espías en el que unos políticos acechaban a otros con intenciones probablemente aviesas. Y también, claro es, con dinero público. El responsable último de esta trapisonda parece ser Ignacio González, el actual presidente, el hombre de la privatización de la sanidad pública y la venta de las competencias propias al dueño de Eurovegas. No hay campaña capaz de lavar su imagen ni creo que le importe.

Probablemente animado de la mejor intención del mundo y muy preocupado por la prevalencia actual de esta lacra, Rubalcaba propone un pacto de los partidos contra la corrupción. No creo que el socialista esté de acuerdo con el gobierno. Esta idea no debe de ser parte de la campaña de lavar imagen. Es, sin duda, una ocurrencia de Rubalcaba, arrastrado por su pasión por los pactos con quien sea; pactos de Estado, institucionales, de partido; oposición responsable. Pero debiera pensar un poco más antes de lanzarse en mitad de la bronca sin medir cómo están las fuerzas. Resulta de una ingenuidad casi ofensiva proponer un pacto contra la corrupción a los partidos políticos que son, normalmente, agentes, partícipes y/o beneficiarios de esa misma corrupción.

Y hay más, bastante más. Cualquiera que esté informado sabe que, aunque la corrupción afecta a todos los partidos, no a todos por igual. El más corrupto en los niveles bajos y medios de la política es el PP y, en los altos, el único corrupto. Al proponer asépticamente un pacto entre todos los partidos, como el que se pone de acuerdo en la hora para celebrar una carrera, Rubalcaba viene a aceptar que el PSOE y el PP están afectados por igual por la corrupción. Y eso no es cierto. Ni es justo. No hay ni color. Y ya no hablemos de otros partidos más a la izquierda. Alguno de ellos podría decir a Rubalcaba, que hable por sí mismo y por su partido. Claro, ha faltado tiempo al PP para mostrarse literalmente encantado con la propuesta de Rubalcaba, con la cual, probablemente, hará lo mismo que con sus códigos de buenas prácticas, sus deontologías y sus proyectos de ley de transparencia. Por cierto el último de estos parece salir de uno de esos pactos PP-PSOE y, según se dice, dajará fuera de su ámbito transparente la Corona.

Francamente. No nos merecemos este gobierno. Pero tampoco esta oposición.

dilluns, 14 de gener del 2013

Una cuestión de legitimidad.

Después de Platón y Aristóteles, el hombre que sentó las bases de la filosofía política moderna y formuló una teoría de la legitimidad del poder, hasta ahora irrefutada, fue el médico y filósofo John Locke. Su pensamiento alienta en la Declaración de Independencia de los Estados Unidos y la Universal de Derechos del Hombre y del Ciudadano. Es legítimo el gobierno por consentimiento. Por consentimiento de los gobernados. Todas las demás teorías son glosas de esta.

Según la encuesta de Metroscopia para El País, el apoyo popular a Rajoy está bajo mínimos. El 84% de la población confía poco o nada en él y el 74% desaprueba su labor de gobierno. Aquí hay poco consentimiento lockeano. Hasta los suyos lo rechazan. Cerca de la mitad de votantes del PP tiene una impresión negativa del gobierno. Y el 68% de la población opina que improvisa sobre la marcha. Es imposible confiar en alguien que improvisa y que, por cierto, se pasó meses acusando a su adversario de improvisar.

¡Alto ahí! Ruge fiero Rajoy. Eso son sondeos. El consentimiento del pueblo se mide aquí cada cuatro años en unas elecciones libres en las que la gente vota un programa para eso, para cuatro años. Lo demás es filfa.

Efectivamente, así es, responde Palinuro en nombre de Locke, pero es que usted ganó las elecciones con otro programa. Usted pidió el consentimiento para hacer una cosa y está haciendo la contraria. Engañó usted a la gente. Incluidos, como bien se ve, los suyos. Esas elecciones, caballero, fueron una estafa. Usted mismo lo reconoció al admitir que estaba haciendo lo contrario de lo prometido, pero que seguiría haciéndolo si creía que era lo mejor para España. Pero no es usted quien tiene que decidir eso, sino los votantes. Salvo que usted entienda la democracia como un lugar en el cual la gente vota cada cuatro años a un lider carismático con carta blanca para hacer lo que quiera, incluso romper sus promesas. ¿Por qué no entonces abolir las eleciones?

Las instituciones, hasta las más flexibles, son rígidas y tienden a ignorar la voz de la calle. Obviamente Rajoy puede seguir gobernando pues cuenta con holgada mayoría parlamentaria. Pero es un poder fáctico, no moral. Así se comporta, de hecho. Incluso menosprecia al Parlamento y gobierna por Decreto-ley. ¿Para qué perder el tiempo? El creciente descontento en la calle, las manifestaciones continuas (por cierto, tres hurras por la Marea blanca por la lucha del personal sanitario, digno descendiente de su antecesor Locke), los millones de horas perdidas en huelgas, el desbarajuste en todos los sectores, el conflicto territorial de nuevo arreciando, a todo eso puede hacerse frente, piensa el gobierno, con la fuerza pública.

Es legal; pero ¿es legítimo? ¿No sería lo legítimo convocar nuevas elecciones o, cuando menos, como piden los sindicatos, un referéndum sobre el nuevo programa?

(La imagen es una foto de La Moncloa en el dominio público).

diumenge, 13 de gener del 2013

Presente y futuro.

No es el futuro, amig@s, lo que apremia. Es el presente. Dejémosnos de milongas, de marear la perdiz y entretener al niño con una de piratas. Ayer, el PSOE cerraba muy ufano, a bombo y platillo, con rostros sonrientes y satisfechos su conferencia política con una enteca Resolución política que no resuelve nada ni dice nada del menor interés, sino generalidades, e invocaciones a una esquiva mayoría que al parecer espera en algún lugar de ese futuro a punto de caerle en el bolsillo. Hoy publica El País una encuesta de Metroscopia, según la cual, la expectativa del voto del PSOE es del 23,3%, el 81% de los ciudadanos desaprueba la gestión de Rubalcaba y el 91% no confía en él. En ambos puntos, el socialista está por debajo del del PP. Es el negro presente. Inútil ignorarlo pintando de rosa el futuro. El País trata de echar una mano a Rubalcaba titulando la información "Rajoy en caída libre en un momento crítico", acompañándolo con un editorial, Socialistas ante el futuro (¡siempre el futuro!) en el que la marrullería apenas tapa la zozobra de estar defendiendo una causa perdida e injustificable.

Porque este presente no es una instantánea fugaz, un aquí y ahora repentino, como el picotazo de un mosquito, no. Es el precipitado de más de un año de inane gestión. El PSOE no se ha hundido hoy; lleva más de un año en el fondo. Rubalcaba no se encuentra hoy rechazado y mal visto de repente por la ciudadanía; lleva más de un año arrastrando un profundo rechazo popular, casi repulsión. Lleva un año trabajándoselo con ahínco. Un año sin hacer oposición a un gobierno tan agresivo y antipopular que roza lo delictivo, pero llamándola "responsable" o no sé qué otro eufemismo. Un año alejado de la calle, sordo y ciego al sentir de la gente. Un año alabando a la monarquía, convirtiendo el históricamente republicano PSOE en un manso partido dinástico. Un año haciendo patria nacional con un españolismo que apenas cede en matices al del amigo Wert.

Son golpes de timón que, después de 365 días de zozobras y con otros 365 por delante dedicados a interesantes disquisiciones bizantinas, prometen estrellar el barco contra las rocas. Porque esta astucia de Rubalcaba aparentemente pragmática de tener a los compas entretenidos en quisicosas de la teoría mientras él organiza la realidad práctica a la chita callando conduce indefectiblemente al desastre. La pragmacia es de vuelo gallináceo.

Escuché el otro día al secretario general decir por la SER que es "un republicano que se siente muy a gusto en esta monarquía". Con su pan se lo coma y que le nombren conde del halago, pero ningún republicano puede sentirse a gusto con monarquía alguna y menos con esta de sainete y cachondeo, poblada de mangantes, aprovechateguis y zánganos.

Y lo del españolismo es sangrante. Sostiene Rubalcaba que del "derecho a decidir" propugnado por los sociatas catalanes no cabe ni hablar. Caramba con la fexibilidad y la disposicion al diálogo del pragmático. Ofrece no sé qué imprecisa reforma de la Constitución (otra trampa, pues no depende de él) siempre que el PSC renuncie a su reivindicación. Pero héteme aqui que el PSOE no tiene expectativas reales de ganar elecciones en España sin Cataluña. Entonces, ¿qué?

Pues muy sencillo: convoque ya elecciones primarias en su partido, buen hombre, que está usted hundiéndolo.

Mundos aparte y un poco de vinagre.

Aplausos fervorosos a la joven Camila Vallejo, candidata a diputada al parlamento chileno por el Partido Comunista. Tiene en su haber el liderazgo del movimiento estudiantil de oposición del año pasado que hizo claudicar al gobierno en sus aviesas intenciones. La presencia activa de l@s jóvenes en las instituciones es imprescindible en nuestras democracias si de verdad queremos regenerarlas. Su radicalismo y su falta de ataduras de intereses creados les dan la fuerza necesaria para ello. Los políticos, los políticos profesionales, todos de mediana edad para arriba, salvas contadas excepciones de acólit@s, no pueden resolver los vicios de funcionamiento de las instituciones porque son sus principales beneficiarios.

Según El Pais de hoy, el 96% de la población cree que hay demasiada corrupción en España o que es "muy alta" o algo así. ¡Aleluya! Por fin se percata el personal. Hace unos meses, la corrupción no era siquiera un problema. Y hace algunos más, Camps salía elegido en Valencia con mayoría absoluta reforzada. Es una muestra obvia de la profunda sabiduría popular. La vox populi, vamos. Alta lo es la corrupción un Rato largo. Llega a las más elevadas instancias del Reino. Y, además de alta, generalizada, universal, asfixiante. Los gobiernos -no todos, desde luego- se dedican al saqueo. Lo llaman privatización, externalización, liberalización y siempre quieren decir quedárselo ellos, sus parientes y amigos (a los que tienen salpimentados por la administración pública, a veces a cientos, como el tal Baltar), cofrades, seguidores y asociados en inteligentes operaciones mercantiles. Regenerar esta situación de corruptela general no va a ser fácil. Una situación en la que un hombre con la hoja de servicios de Rato es contratado como asesor por Telefónica y no sucede nada no es sencilla de remediar.

Por eso está muy bien que irrumpa la juventud en las instituciones. Los partidos de izquierda deben darle paso con generosidad. Podían también abolir esas juventudes que suelen tener como lugar en donde aparcar las energías juveniles para ir luego cooptando a l@s más dóciles. Y si, además de jóvenes, son mujeres, servicio doble a la causa. La juventud tiene un potencial de cambio muy fuerte, pero las mujeres jóvenes lo duplican. Por eso, aplausos, renovados aplausos y aplausos también al país en donde esto sucede. Ojalá pase también en España.

La foto de Camila se encuentra por doquier en la prensa. Google da 429.000 resultados. En esta época mediática la imagen es muy importante y Camila es fotogénica y atractiva. Doble valor para la causa de las mujeres que quizá sea la causa más importante de nuestro tiempo.

Porque mientras Palinuro aplaude la naticia de Camila Vallejo, no puede dejar de pensar en esas dos mujeres que, con diferencia de días, han sido violadas en grupo en la India y la primera, además, torturada y bárbaramente asesinada. De esos casos vamos a encontrar muchas menos fotos. De las infortunadas, ninguna. Algún medio se atrevió a publicar una imagen del rostro tumefacto de la primera violada agonizante, pero ha desaparecido de la red. Es otro mundo, ¿verdad? Vivimos en mundos aparte. El planeta es el mismo pero en Chile una joven atractiva puede presentarse candidata a diputada y en la India esa misma muchacha no puede subir a un autobús sin peligro para su vida.

Es injusto que la gente se muera de hambre en el África, o a tiros en Ciudad Juárez, que los gobiernos rebajen los salarios de los trabajadores, las empresas despidan sin contemplaciones y exploten trabajo esclavo e infantil en otros países, es injusto que los niños no tengan igualdad de oportunidades en educación ni los adultos en sanidad. Sin duda. Pero la metáfora de todas esas injusticias es que en la India, en el África, millones de mujeres vivan bajo el permanente temor a ser violadas, torturadas, asesinadas cuando menos lo esperen, "cualquier día, en cualquier esquina."

Los hombres no sabemos lo que es eso, aunque podíamos intentarlo.

Es más, nos tranquilizamos pensándonos superiores. Aquí "eso" no sucede. No es imaginable. Tenemos la pulsión controlada: medio centenar de asesinadas al año y unos cientos de maltratadas. O sea, no estamos tan lejos. No estamos tan lejos. Y los medios debían ayudar a recordarlo, no cediendo a los aspectos fáciles de la comunicación.

La vida.

La belleza está ahí fuera, pero solo la vemos si no miramos.
El silencio nos rodea, pero solo lo oímos cuando nos callamos.
El tiempo pasa, pero solo lo sentimos cuando no lo tenemos.
Nosotros mismos existimos, pero ni nos damos cuenta. 
La vida late, pero solo lo apreciamos cuando nos quedamos quietos.
Firmes como rocas.
Tienen razón los del Tao. ¿A qué tanto barullo?

(La imagen es una foto de Ian Sane, bajo licencia Creative Commons).

dissabte, 12 de gener del 2013

Akelarre.

Sorginak: Aquí estamos todas reunidas, las horribles hermanas brujas, a celebrar nuestro sabat, en espera de la llegada de nuestro Señor, el Gran Macho Cabrío, quien ha convocado asimismo a sus emisarios en la Tierra para que le rindan cuentas de las ofensas que hayan hecho a su dios y los sufrimientos infligidos a los estúpidos mortales.
Coro de las brujas: ¡Satán, ven a nosotras!
Sorginak: Mientras llega Akerbeltz (Él mismo se tenga en los infiernos), repasemos a estos poderosos, que ahí tenéis, adornándose con sus peores vicios. Velahí la Reina Tremedal, duquesa del Comelloso, a quien el Gran Macho encomendó arrebatar las haciendas de todos los villanos de la región. Y ¿qué ha hecho, aparte de incrementar la suya descaradamente, lo cual merece elogio? Despojar, sí, a unos villanos, pero no a otros, según que fueran amigos suyos o no. Y ya sabéis, hermanas, cómo irrita eso a Akerbeltz, que presume de ser malo, pero justo en su maldad. ¿Qué castigo le impondremos?
Coro de las brujas: ¡Por Belcebú! Que cobre un solo sueldo.
Sorginak: Hemos traído al gran tarambaina de la Corte, el barón de Mundantalin, que, como recordaréis, se había comprometido con nuestro odioso Señor a hundir el trono de EREspaña.
Mundantalin: Perdonad, señora...
Sorginak: (Interrumpiéndole con una horrible graznido) ¡Cerrad el pico, botarate, que mi loro tiene más cerebro que vos! Veamos, ¿resultados? En verdad, parecerse haberse forrado y eso está bien, sobre todo que se sepa, pero la Corona ahí seguiría tan pimpante de no haberse metido ella sola en un lío tan de sainete que comparten escenario una refinada aristócrata austrica con apellido de filósofo y un humilde pero corpulento elefante botsuano. ¿El argumento? El de siempre, el que no tiene enmienda. ¿Veis, hermanas, qué suerte ser mujeres? A este lo han agarrado por do más pecado había.  Aquí pide ya la República hasta Rubalcaba. Pero el mérito no es de nuestro hombre. ¿A qué le condenamos?
Coro de brujas: ¡Por Belial! A vender el Palacio de las Artes y las Letras a un inversor haitiano
Sorginak: Que me place. Trata de esconderse pero no lo dejaremos el famoso bandolero de la sierra Vías Perrán a quien se le encomendó dejar en tierra a todos los pasajeros españoles y sin paga a todos los trabajadores de todos los tour operators. Sí, sí, Perrán. ¿Y qué hiciste? Te llenaste los bolsillos, cosa loable porque es doctrina de nuestra Antibiblia que, cuanto más se robe, antes reinará Satán (él mismo guarde su execrable nombre), pero nada más, Perrán, más que Perrán. Los turistas, menos los tuyos, han seguido viajando y los empleados, menos los tuyos, cobrando. Poco, es verdad, porque para eso tenemos a los nuestros en el gobierno, pero lo bastante para ir tirando. No te has esmerado, Perrán. La codicia de quedarte con la pastuqui de Aerolíneas Argentinas te ha reventado, infeliz. Estos chantas te la han jugado, boludo. ¿Qué pena le damos, hermanas?
Akerbeltz: (Que acaba de aparecer en una nube de azufre) ¡Yo diré la pena!
Todas: Habla, gran Satán, poderoso macho cabrío a quien todas besamos el culo.
Akerbeltz: Pillastre. Yo que había hecho un hombre de ti, que llamabas "cojonudas" a tus amigas... Pena: a trabajar más, mucho más, todo el día. Y a ganar menos, mucho menos, nada.
Todas: Sabias palabras, por Bafometo. Maldito sea tu infernal nombre.
Akerbeltz: Puntual ha acudido mi joven aprendiz, orgullo de mi empresa de asesoría La sonrisa del diablo, el caballerete Hueles. Bien hecho, muchacho, tienes porte de Máster de Bulgákov. Tú solo te puedes cargar el capitalismo. Desde luego, el Estado de derecho, el prestigio de los políticos, el renombre de las instituciones, todo eso no te ha resistido un asalto. Ya queda claro a ojos de todo el mundo que en EREspaña gobernar es ir a la rapiña, a ver quién pilla más. Esto de los análisis, un golpe maestro. Y además, de ti para mí, con sabrosas sinergias. Podemos montar un banco de sangre. ¿Eh? ¿Qué te parece? Podemos vender sangre azul, por ejemplo.
Sorginak: Supongo, odiosísimo señor, que no ha lugar a pena.
Akerbeltz: ¿Pena? La máxima de todas. Su mayor gloria. Ser él mismo toda su vida y compartir esta en estrecho contacto con su familia, en especial su suegro. Ahora, vayamos todas al Sabat. Me han dicho que hay sangre fresca de...
Gurrumino: (Interrumpiendo) Perdón, digno señor...
Akerbeltz: ¿Digno yo? ¿Quién es este imbécil?
Gurrumino: Indigno, yo, quiero decir, Señor, soy un indigno, no, que sois un indigno, yo soy el Señor, no bueno, Gurrumino, Señor, vuestro hombre en La Habana
Sorginak: Si, GMC, me acuerdo. Lo mandaste a la isla a acabar con el comunismo y a darle un empujoncito a Fidel Castro que dijo que la historia lo absolvería, pero no parecer tener prisa en que lo absuelvan.
Akerbeltz: ¡Ah, ya! ¿Lo ves? Un imbécil. Mata a los nuestros, el comunismo está más firme que nunca y Fidel no la palma. Al contrario (no sé cómo no calcino a este niño de la inclusa de la dama del Imperio Británico) ahora se ha corrido la voz de que la medicina cubana tiene la fórmula de la inmortalidad y ahí tienes a ese pendejo de Chávez y los demás que van, dicen que de visita pero, en realidad a pedir la vez cuando les toque. Fijate qué negocio el de este pillastre.
Todas: ¡Por Azazel! ¿Pena? ¡Oh, diabólico Satán!
Akerbeltz: Venga, a sacarse el carné de conducir para llevar a la peluquería a la alcaldesa de Madrid en un motocarro. Y ahora sí, brujas mías, vamos todas a la fiesta que el próximo Sabat tendremos a los dignatarios de la Iglesia.
(La imagen es una foto de Wikimedia Commons en el en Public Domain).

divendres, 11 de gener del 2013

Váyase, señora Botella

Que Botella es de una incompetencia clamorosa lo saben los madrileños por lamentable experiencia propia. Que todo cuanto tiene de incompetente lo tiene de soberbia, creída y cursi, también. Que únicamente se ocupa de su persona y de enchufar a sus amig@s y clientes es un hecho ya comprobado. Que a su incompetencia añade una irresponsabilidad e insensibilidad pétreas que le permiten largarse a un spa de lujo mientras en su ciudad tiene lugar una catástrofe con resultado de cinco muertes es notorio. Que su afán de aferrarse a un cargo no alcanzado por votación directa la lleva a adoptar decisiones inexplicables y arbitrarias con sus subordinados resulta patente. Que su torpeza política la tiene enfrentada a sectores enteros de su propio partido, una realidad incontestable.
Y, no obstante, nada de lo anterior es motivo suficiente para que la dama presente su dimisión, como resulta obligado de los usos y costumbres en países democráticos.
Es preciso, pues, explicarle las pautas de la representación política y el servicio público. Hacerle ver que es derecho de los madrileños tener un/a alcalde/esa que no se dedique en exclusiva a escurrir el bulto, hacer el ridículo en Londres con dinero de todos, buscar chivos expiatorios por su inutilidad y tratar de salvar su pellejo político a cualquier coste. Y no lo tienen.
Madrid es este momento una ciudad desgobernada. Ayer había sobre la capital una nube tóxica densa y negra que probablemente superó todos los índices de contaminación, producto no solo de la actual desatención de la alcaldesa sino de la herencia de su propia inoperancia como concejala que fue de medio ambiente; la circulación es un caos; los servicios funcionan mal y todo es una mezcla de estúpido boato y administración sórdida, con intentos de echar de sus casas a vecinos de pocos posibles para sacar adelante algunas de esas oscuras maquinaciones especulativas a las que tan aficionada es la derecha, y otras vergüenzas.
Es imposible gobernar una ciudad de cuatro millones de habitantes mientras se lucha por sobrevivir y no verse arrastrada a los tribunales por manifiesta deficiencia en la gestión. Lucen poderosos los dos argumentos que suelen esgrimir aquell@s, poc@s, que en el país dimiten en estos trances: tener tiempo para su propia defensa si ya están imputad@s y no perjudicar a su partido. A estos se añade un tercero, primero en orden de importancia: no ser un obstáculo al bienestar de los ciudadanos bajo su jurisdicción. Los madrileños tienen derecho a que su alcalde/esa se ocupe y resuelva los problemas de la ciudad, que para eso la pagan, y regiamente por cierto, y no de los suyos propios.
Váyase, señora Botella.

El € por receta o la doble desobediencia.

¡Quién iba a decirlo! Ignacio González se declara de antemano en desobediencia del Tribunal Constitucional. Sin conocer la decisión de este está decidido -y así lo afirma- a no devolver lo recaudado y eso antes de saber si la sentencia le ordena hacerlo. Es desobediencia civil. Casi rebeldía. Eso:  ¡quién iba a decirlo! Un hombre tan conservador, tan atildado, tan de orden ¡en desobediencia civil! Autoridad no tiene mucha. Ha regalado también de antemano (es un gobernante expeditivo, resuelve los problemas antes de planteados) 1.300 o 1.800 millones de euros de todos los madrileños al gringo de Eurovegas y quiere recaudarlos tacita a tacita, urillo a urillo. Para ello no duda en declararse desobediente civil. Como Martin Luther King.
Lo curioso es cómo esta desobediencia civil se enfrenta a otra multitudinaria, generalizada, la de quienes se niegan a pagar el € por receta. Como esto siga así, González no devolverá lo recaudado porque no habrá recaudado nada. Resulta un pelín ridículo del lado de los dineros. Algo así como el ahorrativo despilfarro del consejero Lasquetty. Además de ridículo es perfectamente necio porque si los madrileños se creen legitimados a desobedecer la norma del pago del €, mucho más y con razón se creerán si quien la dicta anuncia por anticipado que se declara en rebeldía frente a los tribunales. Da así lugar a una desobediencia a la desobediencia o doble desobediencia. En verdad, estos políticos son de desecho de tienta, por utilizar metáfora querida por la cultura patria. ¿Quién le mandaba decir esa machada? ¿Por qué hace algo tan innecesario? ¿Por parecer el gallo del corral?
En fin. También es cosa de maravilla ese recurso al Constitucional del gobierno. Se entiende en el caso de CiU porque es otro partido y de catalanes, siempre fastidiando. Pero frente al propio partido tiene algo de misterioso. Y se basa ¿en qué? No será en términos de derecho a la salud porque el gobierno lo trata igual o peor que la Comunidad Autónoma. Tampoco en cuestiones de competencias porque es competencia de la Comunidad. Menos en cosas de Hacienda, pues el gobierno apremia al cumplimiento del objetivo del déficit autonómico. Entonces ¿en qué? Pues, por increíble que parezca, viene de la pelusa de preeminencia, de aquí mando yo y de la demagogia: yo os obligo a repagar hasta las cataplasmas pero a este socaliñas de González lo meto en cintura.
¿Y los socialistas? Muy bien: van a recurrir invocando el principio irrenunciable de la gratuidad de la sanidad, que es un derecho. Pero han aprovechado para pegarse entre ellos. Speedy Gómez contra Smartie Rubalcaba. El uno es la brigada ligera y el otro la división acorazada. Pero bueno, lo importante es que el recurso llegue y el alto tribunal se pronuncie antes de los JJOO de 2020 en Madrid.
Por cierto, una última observación. Ayer, la capital estaba sumida en una nube negra, densa, claramente tóxica que estará causando más muertes que el Madrid Arena. Pero estas no son tan mediáticas. Sin embargo, revelan la auténtica razón de por qué debe dimitir la alcaldesa Botella: porque, absorbida en la tarea de salvar su pellejo político, tiene la ciudad abandonada y sus millones de habitantes condenados a respirar ponzoña a causa de su desgobierno.

dijous, 10 de gener del 2013

¿Por qué no hay una revolución?

¿Por qué no la hay en Grecia, en Portugal, en España? Vivimos un ataque en toda regla del capital, no solamente contra los trabajadores sino contra porciones muy importantes de las clases medias. Pequeños empresarios ahogados, condenados al cierre y quizá a la proletarización. Y toca también hasta medianos empresarios.
El capital ha recuperado el control del Estado, puesto al servicio de la clase capitalista, de la oligarquía financiera disfrazada de mercados. Se acabó la pantomima del Estado del bienestar que, en el fondo, era puro socialismo subrepticio, sectores públicos hipertrofiados, burocracias, montañas de funcionarios, seguridad por doquier, gasto público, salarios altos y, entre tanto, beneficios, ganancias, plusvalías, planos cuando no descendentes. Había que reaccionar.
Y el capital reaccionó. Primero barrió todas las empresas públicas industriales o mercantiles, todos los monopolios, energía, telecomunicaciones, tabacos, minería, todo. Luego fue por los servicios públicos, correos, transportes, sanidad, etc. Por último quiere arrasar la administración misma. Por eso carga con especial saña contra los funcionarios. Tras haber reducido a los obreros a una situación de desamparo con pérdida casi total de sus derechos y una administración de justicia innacesible y hostil, ahora quiere asimilarles a los funcionarios, esos trabajadores muchos de los cuales se hicieron la ilusión de ser eso, "clases medias". Una vez proletarizados los funcionarios, asustados los parados, aterrorizados los pensionistas y maniatados los trabajadores, será el reino del capital sobre una población atemorizada, pendiente de la benevolencia de los gobernantes pero no de la seguridad jurídica y la garantía de la ley y los tribunales.
Frente a esa situación, en efecto, ¿por qué no hay una revolución?
Porque si por revolución entendemos alguna o algunas de las que se dieron en el pasado, es imposible. El Estado ha perfeccionado sus medios de represión y hecho impensable cualquier movimiento insurreccional, clandestino y mucho menos armado. Y sin armas no hay revoluciones, exceptuada, se dice, la India, y olvidando que no fue una revolución sino una liberación nacional. Lo que hubo de revolución en la guerra civil española vino del hecho originario de armar a las milicias. Si el gobierno de la República no hubiera repartido las armas, aun a regañadientes, la guerra hubiera durado unos meses, quizá semanas, porque Madrid habría caído.
Pero la capacidad represiva del Estado hoy es inmensa. Todos nuestros Estados reconocen el derecho al secreto de las comunicaciones, pero todos controlan los teléfonos cuando quieren, con o sin mandato judicial. Y lo hacen con aterradora precisión, gracias a los sistemas utilizados en la telefonía móvil que es por donde nos comunicamos. Nuestras ciudades están llenas de cámaras de vídeo. Vivimos observados en pantallas. Es por nuestra seguridad, sin duda, pero también por nuestra inseguridad. El Estado rastrea ya la red, cada vez con mayor eficacia, vigila todos sus movimientos e intercambios y, muy probablemente, tiene el ciberespacio plagado de agentes y espías infiltrados en donde quiere. La batalla se da en la red. Pero la red es pública y la policía está tan al tanto de lo que sucede como quienes lo preparan. La actuación normalmente hostigante y generalmente desorbitada de las fuerzas de seguridad en Madrid, Barcelona, etc muestra una concepción del orden público represiva, dura, autoritaria, intimidatoria. La policía sabe que quedará impune porque los poderes públicos la amparan, y si actúa ilegalmente (no mostrando placas de identificación, por ejemplo) o se sobrepasa, la justicia le será favorable y, cuando no lo fuere, el gobierno acudirá en su socorro e indultará a los condenados.
Y, además de la represión violenta, el Estado ha perfeccionado igualmente su justificación ideológica. El control casi absoluto y la manipulación de la inmensa mayoría de los medios de comunicación, públicos y privados (pues apenas sobrevive algún bastión crítico) garantizan la machacona repetición de la ideología oficial o pensamiento único (Ramonet). Los medios son literalmente aparatos de propaganda del gobierno, especialmente los públicos. Y la censura y/o silencio de los discrepantes, casi total.
La Iglesia es de mucha ayuda pues no solamente ha abandonado la actitud de bronca continua frente al gobierno socialista sino que apoya con fervor religioso de multitudes todas las medidas del actual. Es más, las inspira. Qué digo "inspira": las dicta. Ideología es y de la más retrógrada, la desaparición de la Educación para la ciudadanía, el retorno de la religión, la discriminación por sexos y el privilegio de la enseñanza privada concertada frente a la pública, en trance de luchar por la supervivencia. El ataque a la educación se ceba en las Universidades, centros de fabricación de doctrinas pérfidas, socializantes, cuando no socialistas, último reducto crítico, funcionarios del pensamiento con los que hay que acabar: castigo a las Universidades públicas y a privatizarlas, hasta que estén al servicio del capital.
Junto a la Iglesia, cómo no, los empresarios, con una política y un discurso público que cabe calificar de terror psicológico. Todo cuanto dicen trata de acercar más la condición de los trabajadores a la de la esclavitud. Para legitimarse pagan universidades, fundaciones, think tanks en los que se justifican estas doctrinas y se elaboran otras siempre en la misma dirección de dejar el mercado a su mal aire, en lo más parecido a la ley de la selva y libre de esas odiosas regulaciones que no son sino las leyes que protegen los derechos de los más débiles.
En estas condiciones, la revolución puede volver a gritar orgullosa, como en el escrito de Rosa Luxemburg sobre la revolución de Berlín de 1919, ¡fui, soy y seré!. Sin olvidar que se trataba de una derrota. Como la de ahora.
(La imagen es una foto de chris.corwin, bajo licencia Creative Commons).

dimecres, 9 de gener del 2013

El partido X.

Se presentó ayer formal y solemnemente en las redes sociales. Está en Facebook y en Twitter. En Facebook tiene 1.200 "me gusta" pero solo cuatro amigos. En Twitter se define como Partido del Futuro y cuenta con 12.176 seguidores. Está empezando. Se trata de un ciberpartido, de un partido en el ciberespacio que, con la política 2.0, se ha convertido en el ámbito del debate demócratico contemporáneo. Trae un espíritu antipolítico y antisistema, aunque proclama no ser brazo del 15-M. No lo será pero presenta el mismo relato. Quizá haya detrás una de esas peleas internas en las organizaciones en las cuales suele darse una división entre un sector "puro" y otro "posibilista". Vienen terminando en escisiones y expulsiones. Pero no es algo de nuestro interés aquí. Damos la bienvenida al Partido X, venga como venga.
Trae mucho porte de web. Empezando por la letra X, símbolo de la incógnita. Somos el partido incógnita. Muy típico de la red. La incógnita es el anonimato y l@s promotor@s tienen a gala mantenerse incógnito, hasta que sea llegado el momento de revelar identidades. Podía llamarse Partido Anónimo, como si fuera el de los Anonymous de España, quienes, aunque dicen ser legión, solo cuentan 36.754 "me gusta" y 107 amigos. No llegan ni a la Legión Tebana. El Partido X, definitivamente, es un partido web. Los demás están en la red; este es la red.
De todas formas, le falta un asesor de imagen. El recurso a la incógnita, al anonimato, es chupar demasiada rueda de Anonymous. Lo bueno de estos es la originalidad. Las copias no suelen ir muy allá. Además, el símbolo de la incógnita, en España, los va a hacer víctimas de pullas mil a cuenta de "Mr. X". El partido de Mr. X. Peor es la definición en Twitter como Partido del Futuro. ¿Hay algún partido político que no se considere del futuro? En España, hasta los tradicionalistas. Pero los del Partido X matizan: "Un método del futuro, aplicado al presente, para resetear el espacio electoral". El futuro está en el método. Y, de paso, se perfila el objetivo: "resetear el espacio electoral." Reconocido. Es difícil encontrar un nombre para este partido.
Porque quizá lo malsonante, lo inapropiado, sea la palabra "partido", cuya mala fama es patente. Y, en el caso, pretende aplicarse a un relato muy contrario a estas organizaciones. Habría de ser el partido de los contrarios a los partidos. Algo difícil de imaginar. Así que, ¿por qué ese empeño en llamarse "partido"? Sencillamente porque, además del detestado nombre, los del incógnito quieren ser la cosa. La cosa "partido", la única con la cual se puede cambiar la realidad, por ejemplo, el "espacio electoral". Es algo que analistas y críticos han sermoneado a los indignados: "eso está muy bien, chicos, pero, si queréis hacer algo, tendréis que ser partido político." Que sí, que no y, al final, siempre hay un grupo decidido a probar suerte. ¿Y cómo actúa un partido antipartido? Ahí tiene un problema con el que ya tropezaron los verdes en los años ochenta y siguen haciéndolo. Normalmente, el partido se integra en el sistema o desaparece. No hay vida fuera del Parlamento. Extra Ecclesiam nulla salus. Sí, la llamada vida testimonial.
Porque el asunto no es fácil. Para ser reconocido como partido, el X deberá inscribirse en el registro correspondiente y cumplir los requisitos de la ley, como tener una sede social e identificar a sus promotores y con un nombre "real", no con un nick. Y ya no digamos si pretende presentarse a elecciones. Hecha esa claudicación, vienen las demás en tromba: actos, protocolos, juramentos, banderas, himnos, pactos, reglamentos. La contradicción insalvable de cómo ser antisistema dentro del sistema . Está resuelta, dicen algunos. Solo cabe luchar contra el sistema desde sus entrañas y, por si acaso, mantenemos nuestra acción en las redes. Pero ya es otra acción, pues el anonimato ha desaparecido y la X empieza a parecer un poquitín ridícula. Imagínese a la diputada doña Fulana de Tal hablando en nombre del Partido X. Ya hay a quién imputar los desmanes que puedan darse en la redes.
¿Son capaces estas de plantear una acción política real, en la calle, legítima y que fuerce al sistema a cambiar en aspectos esenciales como ese "espacio electoral"? Obviamente el Estado está tomando sus precauciones y el ministro de Justicia enfila el Código Penal como si fuera un nido de ametralladoras sobre el vasto campo del ciberespacio, sobre las redes sociales, la blogosfera, los ámbitos hasta ahora exentos en los que se articula la resistencia actual de la sociedad frente al poder.
La batalla está en el ciberespacio. Tanto en lo interior como en lo exterior. Prueba, la reciente y fracasada conferencia en Dubai de la Unión Internacional de Telecomunicaciones, en la cual se pretendía establecer un código internacional de censura de la red. Son los Estados los más interesados en ello y el español parece haberlo entendido: criminalización de la red. Una reacción autoritaria absurda que revela el gran desconocimiento en la materia; porque en la red está hoy todo el mundo, incluido el partido del ministro.
Bienvenido el Partido X. Tiene un curro por delante 

dimarts, 8 de gener del 2013

Otto y Fritz en Twitter.

@Otto: Fabuloso, Fritz, ya he llegado a Spanien.- @Fritz: genial, Otto. ¿Buen tiempo? ¿La gente?.-Tiempo bueno. La gente muy cabreada.- Eso pasa siempre a los españoles. ¿Mucho descontento? ¿Manifas y eso? No solo. Tienen un lío kolosal con Katalonien. ¿Los ke quieren independizarse? Tampoco nuevo. Es ke van en serio. Quieren largarse via referéndum. ¿Y los españoles ké dicen? Ke Nein. Y tú, ¿kómo lo ves? ¿El ké? La indepenencia, koñe. No sé. Han ido muy lejos. Van ya x la brava. Son españoles. Ja. Esos de "oiga, usted ké se ha creído". + o -. Y están insultándose y amenazándose. Tampoco nuevo. Llevan así 200 años. Oye, ké poco se quieren estos entre sí! Nada igual en Deutschland. Ni x asomo. Pero oye Otto, cómo van a parar un referéndum? No sé. A tortas, supongo. Es indignante. No a tono con tiempos. Europa tendrá algo ke decir. ¿Por ké? Es asunto interno españoles. Lógico ke no quieran ke se les vaya 1 trozo. Fritz, no te reconozco. Tienen derecho a decidir x sí mismos. Kienes? Los katalanes. Los españoles ¿no? Y no me digas que los katis son españoles. Bueno, no sé. Pero tú no eras de izquierda? Los españoles no pueden obligar a los katis. Antes ke de izquierdas soy realista. Tú, Preussen, te gustaría que Bayern nos dijera Aufwiedersehen? No es lo mismo. ¿Por ké no? Bávaros, katis, escoceses, bretones, somos todos europeos. No es lo mismo porke los bávaros no quieren irse y los katis, sí. Por eso es una cuestión interna de los españoles. Lo llaman "cuestión catalana" cuando es una "cuestión española". ¿Cual? Ke han conseguido una nación de la ke se quieren excluir unos grupos ke tb se consideran naciones. Bueno, nación x nación, tanto da. Sí, para ti. Pero no para ellos. Así ke van a la confrontación si Odín no lo remedia. Ese está en otros asuntos, como Rajoy, el presidente de los españoles. Sí, ke no se entera. Frau Merkel lo detesta. A Merkel aquí la odian. + ke allí. Monstruo neoliberal. Oye Otto, y la izquierda? Perdida en el marasmo. La Nationale Frage le parte el espinazo. ¿No dice ke la cuestión nacional es una cortina de humo para ocultar la gestión de las derechas? Klar. Pero la cosa national se impone. ¡Con lo ke le gusta a la Linke hablar del pueblo y de la Nation! Y a la derecha, mucho +. Y de los curas, Fritz, ni te cuento. Pero esos están también divididos, ¿no? Hay curas y hasta obispos catalanistas, vasquistas. Pues por eso te digo. Si hasta la Kirche está dividida. Oye, Otto, crees ke van a pagar lo que nos deben? Eso seguro, Fritz. Aunque tengan ke sacárselo del lomo a la gente a palos. Parece k va dura la cosa, no? Pero para ti es lo mejor. Jawohl. Puse anuncio en FB y vienen a verme x docenas con los diplomas en la mano. ¿Todos titulados? Todos. Ingenieros, médicos, economistas. Lo que queramos.
(La imagen es una foto de The Next Web, bajo licencia Creative Commons)

dilluns, 7 de gener del 2013

Decálogo del ladrón neoliberal.




  • Consigue el poder por mayoría absoluta, aunque sea mintiendo como un bellaco.
  • Baja los impuestos de todo tipo a los ricos. Descapitaliza el Estado.
  • Di que el Estado del bienestar es insostenible y cierra todos los servicios público que puedas.
  • Privatiza todo lo público para tus amigos y chupa luego del bote al volver a la vida civil.
  • Encarece todo lo que no puedas privatizar ni cerrar y habla de sacrificios.
  • Enchufa en la administración a toda tu familia, amigos, agentes y espías de tu partido.
  • Financia tus elecciones con dinero público y la ayuda de tus cómplices delincuentes.
  • Saquea el fondo de reserva de las pensiones cuando ya no puedas bajarlas más.
  • Malvende el resto y deja un pufo para los próximos 30 años.
  • 10º No olvides pagar el óbolo a la iglesia, su comisiön: un porcentaje de lo robado.