diumenge, 11 de novembre del 2012

De un lado, El País; de otro, los desahucios.

La dirección de El País publica su versión de los hechos en un editorial pro domo sua, como es natural, titulado A nuestros lectores. Está llena de consideraciones mercantiles y bursátiles que apuntan a gestiones empresariales de los responsables. Otra porción importante del escrito se la lleva diversas consideraciones acerca de la muy democrática organización interna del periódico. La tercera exculpación consiste en invocar la similarmente penosa situación de otros afamados medios y sus medidas de supervivencia no menos dolorosas que las de El País. El resto son suposiciones acerca de las razones, más o menos inconfesables, que tengan quienes critican y hasta atacan las decisiones de la empresa en este conflicto. Aparecen la demagogia, la envidia, la vanidad, la frustración y hasta el libertarismo, ignoro si el antiguo o el moderno.
La explicación es muy insatisfactoria por razones obvias. Nadie duda de que, para sobrevivir, las empresas deban tomar a veces decisiones que implican sacrificios. Pero esas decisiones deben explicarse y acordarse; no imponerse. Recordar a continuación la estructura democrática de la adopción de decisiones en El País es mentar la soga en casa del ahorcado porque, además de que esa democracia interna es precisamente la seña de identidad del diario desde siempre, la invocación es para justicar un acto autoritario, un trágala. Y un trágala expuesto de muy malos modos, llamando viejuna a parte de la redacción y calificándola de dispendio. La referencia a la crisis general de los medios impresos es sumamente oportuna. ¿En cuántos de esos medios cobra el jefe un millón de euros al mes?
El escrito dice que las retribuciones del personal directivo pueden consultarse en internet. No se entiende, entonces, por qué no las comunican a la asamblea de la redacción. Este es el punto en cuestión: no que deban o no tomarse medidas sino qué medidas se toman y cómo y qué ejemplo dan quienes las toman. El País vivirá; al menos de momento. Es su espíritu el que ha muerto. Será un El País zombie, según la idea del propio Cebrián. Todos zombies, es verdad; pero unos zombies son ricos y otros, pobres.

Y de los desahucios, ¿qué? El suicidio de Amaia ha electrizado el país. Han sido necesarios 400.000 desalojos y un par de suicidios para que los políticos que votaron en contra de la dación en pago se hayan convertido en reformistas de urgencia a fin de poner coto a esta catástrofe. Pero han sido necesarios 400.000 casos y dos suicidios. El primero, al parecer, no fue suficiente. El segundo marca tendencia y, por fin, los legisladores se aprestan a la acción. Con mucho temor. Con muchísima prudencia. Ya ha dicho un banquero que cuidado con premiar el impago. Y otro colega suyo, más científico, ha recordado que, si se tolera el impago, se pone en peligro la recuperación económica. A alguien puede sonarle esto a amenaza, pero debe de ser una fantasía. ¿Cómo van a amenazar los bancos si el Estado los ha sacado de la ruina y del impago con el dinero de todos?  Pues así es.
No es preciso cavilar mucho para dar con una fórmula sencilla: renegociación en donde se pueda; en donde no, periodo de carencia de dos años, en tanto se recupera la economía. Leo que el sindicato mayoritario de la policía se declara en rebeldía ante los desahucios y que una caja anuncia un cese temporal de los desahucios. Son movimientos en la buena dfirección. Ahora tiene que seguir la ley.
Hoy se habla poco ya de la burbuja inmobiliaria, que suena algo antiguo. Sin embargo es claro que estos 400.000 desahucios y los dos suicidios son las consecuencias hasta ahora de esa burbuja. De forma que quienes la inflaron en un primer momento y quienes no la desinflaron en uno segundo ya saben de lo que son responsables.

dissabte, 10 de novembre del 2012

Reflexión sobre El País

Palinuro tuvo siempre una relación difícil y ambigua con El País; una relación con altibajos, momentos de colaboración, de amor, de distanciamiento, de frialdad, de enemistad, de todo. A veces era el diario el que pedía la colaboración; a veces era el propio Palinuro el que la ofrecía. Pero nunca hubo un trato fluido y duradero sino que siempre se interrumpía abruptamente. Unas veces era el periódico el que cortaba; otras, era Palinuro quien interrumpía. Ignoro qué razones tuviera el diario para su negativa. Sí sé en cambio las de Palinuro para la suya: la prepotencia (o lo que Palinuro juzgaba prepotencia) de El País, una actitud de insoportable superioridad moral, de permanente aleccionamiento, de hinchada soberbia. Algo así como "somos l@s únic@s civilizad@s y cult@s en este país de brut@s; somos demócratas y tolerantes en la patria del autoritarismo y la intolerancia; somos l@s mejores, l@s de nivel europeo en la tierra de la garrulería africana". Siempre atribuí ese insoportable complejo de alzarse como conciencia ética de España a la altanería, al engreimiento de Cebrián, y no se me escapaba que esa actitud impregnaba en gran medida el comportamiento de much@s mediocres de que el periodista había tenido la habilidad de rodearse y que son los que, al final, se han cargado el producto. Mediocres. Por supuesto, no tod@s pero sí, la mayoría de aquell@s con los que Palinuro tuvo que tratar. Por supuesto, en los años en que vivía Polanco, Cebrián, cuya única habilidad real ha sido ganarse la voluntad del empresario santanderino (tan buen negociante como mal conocedor de los seres humanos), era el gran muñidor. Sobre él recaía parte del poder que irradiaba Polanco y enfrentarse a él era muy peligroso. Tanto que prácticamente nadie lo hacía. Y mucho menos lo dejaba por escrito, como hizo Palinuro en alguna ocasión. Muy peligroso. Se te cerraban puertas y la gente que, en secreto, coincidía contigo, en público lo negaba y nadie te daba cuartel.
Ahora ya está claro, ¿verdad? De superioridad ética, nada; de tolerancia, menos. De comprensión y comportamiento decente con l@s trabajador@s, menos que nada. El ERE del diario ha puesto ya en evidencia a los ojos de todo el mundo de qué pasta está hecho el personaje y qué juicio merece su gestión. Tras haber llevado Prisa -la empresa de Polanco- a la ruina por su incompetencia, aplica la vía más dura, inhumana de la reforma laboral para expulsar asalariad@s y aduce además razones (están "viej@s"; son muy "car@s") inmorales para dichas por un menda que tiene 64 años y se lleva a casa un millón de euros mensuales. Un millón de euros mensuales en una empresa prácticamente en quiebra. Debe de ser el mayor ejemplo de falta de principios éticos de los últimos años; la mayor vergüenza; o, mejor, la mayor desvergüenza.
Lo siento por tod@s aquell@s que, de buena fe, tenían El País por un referente de comportamiento humano, ético, democrático, progresista, tolerante. Bien claro ha quedado ya: la misma ñorda de las empresas capitalistas de siempre bajo el mando de un incompetente movido por la ciega codicia y que hace pagar a l@s trabajador@s las consecuencias de los desastres que organiza.
Pero, ¿qué esperaban? Todo en el personaje era impostura: no solamente no era buen gestor (como es hoy patente) sino que tampoco era progresista ni nada de lo que decía ser. Sin duda es académico; pero no por sus méritos reales, pues no tiene ninguno, sino por su capacidad para la intriga. Igualmente está a la vista su bajísimo nivel como escritor, articulista, ensayista y novelista. Basta con hojear sus insufribles productos. Pero parecía otra cosa porque, dado el poder de que disfrutaba vicariamente, casi nadie se atrevía a decir lo que hoy tod@s ven con meridiana claridad. No solo no se atrevía nadie sino que todo el mundo le bailaba el agua, hablaba maravillas de su inexistente talento y hasta le hacían críticas aduladoras y sonrojantes a sus escritos, críticas compradas al miedo y que hoy pudren las páginas de El País. ¿Acaso no se rodó una plúmbea película con ayudas oficiales sobre la novela que perpetró, La rusa? Y así todo. Así pasó por ser alguien intelectualmente quien, sin ser nadie, prosperó a la sombra de una empresa que otro puso en marcha con su esfuerzo, solo para hundirla en lo económico y dejarla al descubierto como un lamentable embuste. El último de la transición.
Toda la solidaridad de Palinuro con la redacción. Ninguna con el manojo de mediocres que ha medrado a la sombra de un hombre capaz de decir que un millón de euros de una empresa que está en la práctica ruina es "un sueldo dentro del mercado"; mediocres que tampoco se atreven a revelar en público en las asambleas de trabajador@s a l@s que van a despedir y rebajar el sueldo, a cuánto alcanzan los suyos. 
(La imagen es una foto de micora , bajo licencia Creative Commons).

Fracaso colectivo.

No se trata de repartir alegremente responsabilidades entre toda la cofradía, de diluirlas en una acción colectiva acéfala, de la que nadie se responsabiliza. Ni hablar.
La mujer de Barakaldo que ayer cometió suicidio por el desahucio ha conmovido la conciencia nacional, ha provocado una oleada de indignación, ha echado a la calle a miles de ciudadanos en esa ciudad. El hecho se conoce el mismo día en que se hacen públicos los datos del último barómetro que reflejan la pobrísima opinión que los ciudadanos tienen de los políticos. Solo para comprender que, aun siendo baja, es demasiado alta, como se comprueba con el asunto de los desahucios. No, no es cosa de repartir alegremente las responsabilidades. Un@s son más responsables que otr@s.
Los primeros de todos, desde luego, los mismos bancos. Los principales responsables de este espantoso drama de los desahucios son los bancos, los que los mueven. 500 ejecuciones diarias; quince mil al mes. 400.000 en los últimos años. En ese aluvión de injusticia, de iniquidad, muchas voces han señalado la crueldad de que los bancos rescatados con dineros públicos sigan ejecutando los desahucios de aquellos de cuyos dineros se benefician. Muchos lanzamientos no son solamente injusticias; son verdaderos crímenes.
El segundo orden de responsabilidad lo comparten los cómplices, esto es, quienes por acción u omisión permiten que se cometan estas tropelías y hasta las amparan. Los políticos. Es sabido que el PP y el PSOE votaron en 2011 en contra de la dación en pago. Todavía en marzo de este año, el PP convalidó en el Congreso un decreto de dación en pago tremendamente restrictivo y el PSOE se abstuvo en la votación. Es verdadera complicidad que probablemente se explique por razones inconfesables que apunten a las condonaciones de créditos de los bancos/cajas a los partidos. En una palabra: estos no quieren incomodar a los acreedores. Y las consecuencias las pagan las gentes corrientes y molientes a las que antes se ha dejado sin trabajo, sin ingresos, sin prestaciones, ni ayudas, ni subvenciones, ni servicios. Nada. Y, después de nada, a la calle.
Traten de conciliar esta actuación o falta de actuación con los bonitos discursos sobre el humanismo por el que se desviven los dos principales partidos, el cristiano del PP y el racional, kantiano, del PSOE. El hecho es que no casan.
El tercer orden de responsabilidad recae sobre tod@s nosotr@s, el conjunto de l@s ciudadan@s a quienes nos es perfectamente aplicable el conocidísimo poema de Martin Niemöller, cambiando algunos conceptos: primero fueron por los trabajadores, luego por los dependientes, después por los jubilados, más tarde por los desahuciados. Somos el conjunto de los ciudadanos que, por no confiar en nuestras fuerzas o por no molestarnos, hemos permitido que las cosas lleguen a estos dramáticos extremos de suicidios y huelgas de hambre que son suicidios a término. Solo quedan excluidos, para honra propia y bochorno de los demás, los que han dedicado su tiempo y su trabajo a las plataformas contra los desahucios, quienes se han implicado personalmente y han conseguido, no solamente parar muchas ejecuciones sino, en último término, obligar a los políticos a que fuercen a los bancos a frenar los desahucios. Estos ciudadanos de las PAHs merecen el aplauso y el apoyo de tod@s.
Dos colectividades más merecen mención en este asunto: los jueces y la iglesia. Los jueces han tardado en tomar partido y lo han hecho hace poco por boca de sus principales asociaciones, pero lo han hecho. Han dicho de forma muy gráfica que los han convertido en agencias de cobros, en los hombres del frac de los bancos y que urge cambiar la ley no solo para librarlos de tan impropia posición sino para remediar una injusticia sangrante.
De cambiar la ley hablan también los obispos, pero no para poner coto a los atropellos con la vivienda sino para terminar con el matrimonio gay que debe de parecerles más peligroso que dejar a las familias sin techo. Lo importante no es que las familias se queden en la calle sino que estén compuestas por un hombre y una mujer, como dicen los curas que manda Dios. En cuanto a los desahucios, los obispos recomiendan rezar.
Los desahucios son un fracaso colectivo con distintos niveles de responsabilidad. Y hay que ponerle remedio porque las familias son más importantes que los bancos. Estén compuestas como estén compuestas.

divendres, 9 de novembre del 2012

Los obispos contra tod@s.

Con la decisión del Tribunal Constitucional (TC) de declarar constitucional el matrimonio homosexual los curas han echado mano a la pluma. Cómo cambian los tiempos. Antes se la hubieran echado a la espada, al hacha o la hoguera. En menos de 48 horas la Conferencia Episcopal ha sacado una nota de prensa tocando a rebato contra el maligno. 48 horas para responder a una decisión que l@s sesud@s magistrad@s llevan siete años rumiando. Los curas lo tienen todo siempre mucho más claro porque aplican la palabra de Dios, que no es moco de pavo.
De todas formas, no sé qué pasa. Está perdiéndose el nervio de la fe. En otro tiempo, la conferencia episcopal, en lugar de emitir notitas de prensa, habría excomulgado a l@s magistrad@s que hayan firmado ese horrible atentado contra la familia. Algunos siglos antes, es@s desgraciad@s estarían ardiendo en la hoguera, que es una forma rápida y segura de eliminar los miasmas de la herejía. Algun@s dicen que esto demuestra que la especie avanza porque ya no se ejecuta a las gentes por sus creencias y tampoco se las excomulga. Basta con mostrarles una nota de prensa, como si fuera una tarjeta roja. Habrá quien diga que eso no es un avance sino un retroceso (los mismos obispos, probablemente), una grave dejación en la voluntad de combatir el mal. La nuestra es una sociedad plural y el personal cree lo que le viene en gana. Conozco una secta de judíos cristianos, y otra de negros estadounidenses que sostienen que los primeros habitantes de América fueron negros, exterminados por una conjura de blancos y cobrizos; o algo así. Las creencias son libres. Es algo que entiende todo el mundo.
Todo el mundo menos los obispos. Estos quieren obligar a que su creencia sobre el matrimonio sea la de todos los demás. Ellos, a su vez, fundamentan su creencia no en la experiencia directa, única madre de la ciencia, ya que la tienen vedada por decisión propia, sino en la palabra de Dios que, en efecto, no es moco de pavo... para quien crea en su dios. Va de suyo que creer en el dios de los obispos también es obligatorio, al menos en cuanto a sus efectos.
Es todo bastante rudimentario y tiene mucho de alucinante. ¿Qué pintan unos señores que no pueden contraer matrimonio diciendo a los demás cómo deben ser los suyos? Y no solamente a quienes siguen sus enseñanzas, que sería lógico, sino a todo el mundo. No pintan nada y ellos lo saben. Por eso la redacción de la nota es confusa, contradictoria, revela un estado de nervios de sus eminencias cercano al histerismo. Dicen los obispos: No es de nuestra competencia hacer juicios sobre la pertinencia jurídica de las sentencias de los tribunales. Pero eso es falso porque un par de párrafos antes han dejado dicho que alzamos nuestra voz en pro del verdadero matrimonio y de su reconocimiento jurídico. Pues claro que su interés -su interés principal- es configurar el orden jurídico de acuerdo con sus dogmas porque no se resignan a regular la vida de sus fieles sino la de tod@s. Lo de a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César les suena a mongol. Que se lo digan al Cardenal Richelieu, a Mazarino, al Cardenal Cisneros, a Tomás Moro, al Papa Pío IX (y demás ocupantes del solio de San Pedro antes y después), al Cardenal Herrera Oria, a Monseñor Escrivá de Balaguer, todos príncipes de la iglesia y todos políticos de intriga y compló.
Al parecer, la indignación dogmática de los obispos cristaliza en su amarga queja de que los matrimoniados pierdan su derecho a ser consignados en la correspondientes registros como "esposo" y "esposa" para ser anotados como "cónyuge A" y "cónyuge B" o "consorte A" y "consorte B". Terrible pérdida, sollozan los obispos, que incide además en la del derecho de l@s hij@s a ser educad@s como futur@s esposos y esposas. No sé lo que prevé la norma al respecto pero, si es cierto lo que dicen los obispos, me parece lamentable. Los registros deben dejar la máxima libertad complatible con la racionalidad burocrática weberiana y no veo en qué afecta a esta reconocer el derecho de cada cual a registrarse como le dé la gana, como esposo/esposa, cónyuge A/cónyuge B, esposo/esposo, esposa/esposa, consorte A/consorte B, como quieran. Pero no es bastante. Los obispos quieren suprimir el derecho de los demás a registrarse de formas que ellos no aprueban. 
Ese es el verdadero problema. No que haya matrimonios homosexuales sino que haya quien pretenda imponer a la comunidad su concepción de matrimonio como pretende imponer el resto de sus dogmas.

dijous, 8 de novembre del 2012

¿Dimitir? ¡Por favor, alcaldesa, ni se te ocurra!

¿Dimitir tú? ¿Tú,la alcaldesa de Madrid por voluntad de tu marido y de tu amigo Gallardón? ¡Por favor! Y ¿qué tienes tú que ver con lo sucedido en esa noche de Halloween en donde un puñado de inconscientes se empeñó en organizar un quilombo? Tú estabas en Portugal, con tu marido, dedicada a tu vida privada y atendiendo a importantes asuntos de alcance planetario. Solo los enemigos de España pueden hallar relación alguna entre tus responsabilidades de alcaldesa y lo que pasa en las macrofiestas de los jóvenes.
Además, ¿dimitió alguien en el Prestige? Nadie. ¿Alguien en el Yak-42? Nadie, y hubo 62 muertos, o sea, 58 más que en Madrid Arena. ¿Alguien en el metro de Valencia? Nadie, y hubo 42 muertos, 38 más que ahora. ¿Dimitió tu marido cuando puso en marcha una guerra criminal en la que han muerto cientos de miles de personas? Así que ¿por qué tú, precisamente tú, cuando solo ha habido 4 fallecidas? ¿No será porque eres mujer? Claro que sí: quienes piden tu dimisión son machistas descarados que te la tienen jurada por tus grandes méritos como mujer, madre, esposa, política, recopiladora de cuentos, filósofa de andar por casa y alcaldesa; son envidiosos y potenciales delincuentes a quienes Cifuentes deberá incluir en alguna de sus listas de sospechosos habituales.
Ni se te pase por la cabeza, Alcaldesa. Como dices muy bien, tú has cumplido con tu obligación en todo momento, consistente en venir del hotel de lujo en que te encontrabas a decir que, de ahora en adelante, quedará prohibido hacer macrofiestas en donde la gente pueda morir. Solo los rojos, los masones y los mahometanos pueden pensar que sea obligación tuya asegurar que el Ayuntamiento que presides no permita hacer fiestas en locales sin licencia ni autorización o que, ¡habráse visto! lo sea garantizar que los locales no doblen el aforo permitido, que tengan seguridad o que no permitan la entrada a menores. Y menos para que alguien se forre. Ni tú ni nadie a tus órdenes tiene por qué dimitir por asuntos que escapan a vuestras competencias porque son designios del señor y responsabilidad de quienes participan ellos.
¿Dimitir porque, mientras tú cultivabas tu vida privada, hubiera una tragedia en ámbitos de tu responsabilidad? ¿Es que para salvar la vida a la gente vas a tener que renunciar a tu derecho a tener vida privada junto a tu marido en lujosos lugares que este frecuenta para inspirarse en su lucha por salvar la civilización occidental? ¡Por favor, por favor, que cada palo aguante su vela!
Además, ¿no has dicho ya con esa clarividencia y profundidad de concepto que te caracteriza, que ni un instante has dejado de pensar en la tragedia de Madrid-Arena a pesar de que estabas a cientos de kilómetros de ella! ¡Les parecerá poco a los impenitentes regelios y demás chusma que tuvieras que pensar! ¡Pensar! Como si eso fuera cosa que cualquiera pudiera hacer.
¿Dimitir? Ni de broma. Al contrario: alguien debe proponerte para recibir la medalla al trabajo y el premio Príncipe de Asturias a la Solidaridad.

Las desmesuras del Poder.

La irresponsabilidad..- Las alcaldadas de la alcaldesa no son alcaldadas puesto que vienen de antes; son botelladas. Oponerse al matrimonio gay con el ejemplo de las peras y las manzanas; bailar "Macarena" el día del homenaje a Miguel Ángel Blanco, asesinado por ETA; tomarla repetidamente con las prostitutas, los mendigos, los que buscan comida en la basura; interpretar La Cenicienta en clave de la Sección Femenina de Pilar Primo de Rivera. Botelladas. La dimensión auténtica del personaje la ha dado la desgracia del Madrid-Arena: un local de macrofiesta sin licencia ni autorización alguna en donde, al parecer, se amontonaban 23.000 personas según la policía, más del doble del aforo permitido y en el que han muerto cuatro muchachas aplastadas, una de ellas menor de edad.
Estamos acostumbrados a que estas catástrofes cojan a los gobernantes del PP entregados a alguna actividad lúdica que no interrumpen. Así, cuando el Prestige, Cascos estaba practicando el deporte preferido del caudillo, la caza. Cuando medio país ardía este verano, el ministro Arias Cañete estaba viendo los toros. El caso de Botella supera todo lo anterior: estaba disfrutando de unos días de descanso en un exclusivo y carísimo lugar de Portugal, frecuentado por los señores del dinero que son quienes en realidad gobiernan; interrumpió su solaz para volver a Madrid a prohibir las macrofiestas, igual que Jerjes mando azotar el Helesponto y, sobre los cadáveres de las tres jóvenes fallecidas en primer lugar, tomó de inmediato las de Villadiego, camino del esparcimiento y el relax, dejando detrás una situación explosiva. Si esto no es una causa más que suficiente para presentar una dimisión fulminante por insensibilidad e irresponsabilidad mayúsculas, no se sabe qué pueda serlo.
La arbitrariedad. Cospedal de la Mancha, lustrosa zagala que, como nueva Aldonza Lorenzo, igual ahecha la mies que apacienta unos gorrinos, lleva todos los meses a casa unos 20.000€. Justo salario a sus esfuerzos por economizar gastos en su predio a base cerrar urgencias sanitarias, suprimir cientos de empleos y dejar sin paga fija a los diputados de la oposición. No así a los mozos de su cuadrilla, a los que ha colocado, según parece, con sueldos de cine, de unos 70.000€ anuales, que ya los querría algún presidente (socialista) del gobierno. ¿Criterio de adopción de medidas? La pura discrecionalidad de la dama. Y los afectados pueden darse con un canto en los dientes de que no los obligue a rezar todos los días el Veni Creator.
El abuso. Estaban los estudiantes manifestándose con más o menos algarada cuando la policía cargó sin grandes contemplaciones. Además, se llevó detenido a un joven que estaba grabando en vídeo la escena. El director general correspondiente, Cosidó, había advertido de que iba a reformar la normativa pertinente para impedir que se grabe a la policía mientras hace su trabajo. La norma no se ha cambiado aún, pero ya se detiene a la gente por grabar. Es la llamada justicia de Peralvillo en donde primero se ejecutaba al reo y luego se le instruía el proceso. Prohibir la grabación de la policía en acción es presuponer que siempre actúa de acuerdo con la ley y jamás abusa, lo cual es falso, como todo el mundo sabe. La policía tiene una evidente tendencia a extralimitarse y hacerla opaca es decirle que puede extralimitarse más porque es impune. No sé si a Cosidó se le alcanza esto pero alguien debiera aconsejarle que considere la posibilidad de dimitir.
El fanatismo. A tono con la portada de La Gaceta que reza: será constitucional, pero no es matrimonio, el ministro del Interior declara:  "Sigo creyendo que el matrimonio es la unión de hombre y mujer". Es el alma autoritaria, totalitaria, al desnudo. Crea usted lo que plazca, buen hombre. Como si quiere usted creer que la tierra es plana o que los niños vienen de París. Una sentencia de un Tribunal, aunque sea especial, como este, no es un artículo de fe que diga lo que hay que creer o no creer; es un mandato que dice lo que hay que hacer o no hacer, que no es lo mismo. En concreto, lo que usted no puede hacer es obligar a los demás a creer lo que usted cree. Dado que los homosexuales tienen el mismo derecho que los heterosexuales a que usted respete sus decisiones, crea usted lo que crea, ¿por qué no nos ahorra su declaración de creencias? ¿O es que quiere usted ir en contra de la decisión del Tribunal Constitucional?
(La imagen es una foto de PP Madrid, bajo licencia Creative Commons).

dimecres, 7 de novembre del 2012

A better place to live

Al final de la larga y tensa noche en que se comete la injusticia de que solo 314 millones de estadounidenses elijan al presidente del mundo, cuando en esas elecciones debiéramos tener derecho de voto todos los habitantes del planeta, el claro ganador ha sido Obama.
O sea ha ganado el candidato de la mayoría aplastante del mundo (desde luego, de Europa), esto es el mulato demócrata, progre, de izquierda moderada, el candidato de la gente sencilla que quiere un orden político abierto, democrático, multicultural, de igualdad, justicia social y Estado del bienestar, lo más equivalente que hay en el mundo a la baqueteada socialdemocracia europea, la corriente política que supo traer a Europa largos años de estabilidad, progreso y democracia antes de que comenzaran la crisis y las estridencias del más obtuso e inhumano neoliberalismo.
Y ha ganado precisamente frente a eso, frente a las posiciones políticas radicales, extremistas de una derecha oligárquica, oscurantista, ignorante, orgullosa de sus estúpidos prejuicios religiosos y maestra en arte de la demagogia para inducir a engaño a masas enteras de votantes. Frente al capitalismo desaforado, la lucha por la existencia, el abandono y olvido de los más débiles, es decir, el inspirador de la derecha española, cuya brutalidad solo es comparable a su falta de escrúpulos a la hora de expoliar el común de España mediante una forma de gobierno en la que mezcla la corrupción, el caciquismo, el latrocinio y el autoritarismo.
De nada ha servido a la derecha yankee -como sí en cambio a la española- esa abrumadora mayoría de medios de comunicación con la que aquella trata de inducir a error a la mayoría a base de falsificar la realidad, insultar, calumniar al adversario y mentir sistemáticamente para favorecer su causa al precio que sea valiéndose para ello de una tropa de mercenarios de la palabra dispuesta a hacer y decir lo que haga falta para mantener los privilegios de quienes les dan (suntuosamente) de comer. Como en España, verdaderos esbirros del poder, prestos a justificar lo que haga falta con tal de que se  mantenga un orden en que los ricos puedan seguir enriqueciéndose (así, siempre pueden dar unas propinas a estos lacayos del ditirambo) a base explotar a la mayoría, dejarla sin derechos, sometida a salarios de hambre. Como sucede en España. Y con la bendición de unos curas de misa, olla y barragana (o efebo) que traen el consuelo a los humillados y ofendidos de esta tierra en la promesa de un más allá de consolación.
Ha ganado el candidato de los trabajadores, las mujeres, los negros, los latinos, los homosexuales, los inmigrantes, de la gente del común. ¡Ah! Por cierto, esos listos que dicen que, con la crisis, todos los gobiernos pierden las elecciones frente a la oposición ya pueden ir guardándose esta tontería para mejores momentos. Ganará o perderá según como lo haya hecho.
Así que, desde esta noche y por cuatro años más, el mundo será un lugar mejor para vivir

Un derecho.

Palinuro no da la enhorabuena a l@s homosexuales porque también se la da a l@s heterosexuales. Estamos tod@s de enhorabuena. Una colectividad de nuestr@s conciudadan@s es más libre, tod@s somos más libres; es más respetada, tod@s lo somos; se libera de un estigma injusto, tod@s lo hacemos; no tiene por qué esconderse, los demás tampoco. Tod@s estamos de enhorabuena porque un tribunal ha reconocido lo que la inmensa mayoría de l@s ciudadn@s encuentra legítimo: que cada cual organice su vida sentimental, sexual como le parezca bien. O para, decirlo en lenguaje llano, que cada cual se lo monte como le dé.
Tiene gracia que los neoliberales, que abominan de la afición del Estado a meter sus narices en los negocios privados, sean quienes insisten en que las meta en las camas ajenas. Así que algo no funciona aquí, bien sea la cama, bien el negocio bien los neoliberales. Y, en efecto, la paladina del neoliberalismo made in Spain, Esperanza Aguirre, ya dijo hace unos días que el Tribunal Constitucional, de tribunal solo tiene el nombre y que es un órgano político. Al margen de que la cosa del nombre tenga su telendengue -véase más abajo- ese TC está en la Constitución que Aguirre dice defender con uñas y dientes. Pero, en fin, eso son cosas suyas.
El TC ha llevado su audacia a permitir la adopción a los matrimonios homo. Y ahí ya ha pisado siete líneas rojas porque esa adopción despierta las iras de los prejuicios más oscuros del patriarcado, del machismo hoy todavía muy extendido en la sociedad. Así están respondiendo con suma virulencia las organizaciones en defensa de la familia (católica) que presentan este reconocimiento de derechos de tercer@s como un ataque a la familia. Eso carece de sentido. A la familia ni le va ni le viene que, en vez de tener una o dos formas tenga diecisiete, salvo si alguien cree que su idea de familia es la familia por antonomasia, como sucede a los católicos.
Pero la familia no es una institución religiosa (y aunque lo fuera) sino civil y no es racional que el poder político pretenda organizar la convivencia civil según las reglas de una religión, confesión o secta. Asi, guste o no guste a los pintorescos neoliberales españoles, lo diga o no el Tribunal Constitucional, sea este un órgano político o químico, el matrimonio es la unión de dos personas con independencia del sexo y quieran serlo libremente. El argumento de los más hipócritas (muy parecido al de los racistas, por cierto) es que no tienen nada contra la unión de personas del mismo sexo pero que no le llamen matrimonio. Al final, véase más arriba, las palabras importan sobre todo cuando de ellas se derivan consecuencias jurídicas. Así parece haberlo dicho la Reina, que será reina, pero no dueña de las palabras.  Nadie tiene el copyright de los términos y nadie puede obligar a l@s demás a llamar a lo que hacen como a él/ella le dé la gana.
El espaldarazo del TC lo es a una ley del vilipendiado Zapatero. A cada cual lo suyo, ¿no? Menudo avance que en este y en otros terrenos sensibles ha dejado el leonés. Lástima que lo que tuvo de acertado y valiente en lo social no lo tuviera también en lo económico, en donde no hizo más que meter la pata, probablemente con buena intención. El PP, en cambio, se tiró siete años torpedeando la ley, yendo del ganchete con los obispos en defensa de las familias que los obispos quieren imponer y llevando a declarar al Parlamento a gentes que, puestas a hablar de la homosexualidad, parecían de otro planeta. Ahora no hay más remedio que reconocer la justicia de unos derechos que jamás debieron reprimirse.
Enhorabuena a tod@s.

dimarts, 6 de novembre del 2012

Solidaridad con El País

Es decir, solidaridad con los trabajadores de El País, que son quienes personifican hoy los valores e ideales que el periódico representó durante años, en lucha con una dirección, tanto empresarial como periodística, que ha demostrado un comportamiento detestable no ya solamente en lo social y económico sino también en lo moral.
Las consideraciones empresariales y de cuenta de resultados están teñidas por los efectos de la crisis conjuntamente con las decisiones aparentemente erróneas que se han tomado en los últimos años y han llevado a la empresa Prisa a una situación límite. Pero es muy dificil desentrañarlas a causa de la actitud intransigente de la dirección que, probablememente por presiones de sus socios extranjeros, no admite alternativa alguna a su drástico plan de ajuste, hecho en las condiciones leoninas que permite la última reforma laboral del PP.
No obstante, lo más escandaloso de toda la peripecia quizá sea la actitud adoptada por la dirección y, en especial, su máximo responsable, Juan Luis Cebrián. Ninguna persona con un mínimo de decencia puede admitir las consideraciones que Cebrián, que tiene autoasignados unos ingresos de un millón de euros al mes, hace a la redacción. Afirmaciones como que los mayores de 50 años están viejos y sobran (cuando él tiene 64) o de que no podemos seguir viviendo tan bien, verdaderamente indican una sensibilidad moral similar a la de un guijarro, cuando no una prepotencia y un desprecio por la gente que supera lo decible.
La dirección actual de El País país, su cargos directivos (que, por cierto, parecen ser tantos como los trabajadores), unas gentes que no se atreven a declarar en público sus ingresos, han destrozado su espíritu originario y han hecho añicos la ilusion de una tradición. Entre los lectores esto caerá como un terremoto y en el suelo quedará la antorcha de un periódico democrático, liberal, progresista y de calidad. Salvo que los trabajadores consigan con su lucha que el diario enderece su rumbo. Ojalá.
El haberse planteado el conflicto en esos términos morales en los que la plantilla lucha contra la injusticia más obvia alimentada por la codicia, ha llamado a la conciencia de sus más ilustres colaboradores que han formado una especie de frente del "no", situándose del lado de los trabajadores, cosa que los honra y merece el aplauso de la gente de principios.
Y para aplauso, el que se merece Santos Juliá, quien ha causado baja como columnista en el diario con toda dignidad y gallardía. Hay cosas por las que una persona cabal no puede pasar. Y Santos ha demostrado ser una persona cabal.
Por último, en apoyo a la huelga de los trabajadores del periódico, se nos pide que tampoco visitemos su web. Palinuro no la visitará.

¿Cómo no va a haber desafección?

Y lo extraño es que no haya algo más. Las condiciones de vida de la gente llevan cinco años deteriorándose: reducciones de salarios, millones en el paro, aumento de los impuestos, tasas y todo tipo de gabelas, reducción de prestaciones, subvenciones y, en general todos los servicios públicos, merma de las pensiones. La justificación es la necesidad de luchar contra la crisis, una crisis que han desencadenado las entidades financieras y que tienen que pagar los que la sufren.
Uno de los efectos más visibles y más nocivos de esta situación es el hecho de que los bancos en práctica quiebra hayan de ser rescatados con dinero público en cantidades astronómicas sin que el Estado puede ejercer algún tipo de control sobre esas aportaciones que, en muchos casos, se han estado empleando en actividades especulativas. Ni siquiera puede (o quiere) el Estado evitar que los bancos sigan ejecutando hipotecas a decenas de miles sobre la población que aporta los fondos para los rescates.
Junto a esta realidad cotidiana llamada de austeridad en la que se cierran hospitales, urgencias, escuelas, programas, servicios de todo tipo, las gentes han de contemplar una casta de delincuentes y presuntos delincuentes, todos relacionados con las administraciones públicas dedicada al saqueo del erario público. La muestra más patente, la Comunidad Valenciana donde, durante años de construcciones suntuarias y despilfarro, se robó a mansalva en prácticamente todos los capítulos y ahora la Comunidad está en la ruina, sin farmacias y con todos los servicios públicos deteriorados mientras la clase política local presume del mayor número relativo de imputados por corrupción en el Reino.
Igualmente forma parte del paisaje otra casta de políticos de todos los niveles, instalados en unos privilegios escandalosos que no debieran tolerarse. Que el presidente del gobierno, la de la Comunidad de Castilla La Mancha y tutti quanti cobren dos sueldos en las circunstancias actuales es una inmoralidad. Que muchos diputados con residencia en Madrid cobren dietas también es una inmoralidad y como estas las hay a puñados.
Los españoles ven ahora también cómo la misma Merkel que ordena a Rajoy imponer medidas de ajuste es la que está levantándolas en Alemania porque es año electoral y quiere ganar. Se sigue de ello que en todas partes sucede lo mismo: es mentira que las políticas de ajuste vengan obligadas por la crisis; en realidad dependen de las oportunidades electorales. Por eso, Rajoy, que ganó las elecciones prometiendo lo contrario de lo que ha hecho, sabe que tiene tres años más hasta las siguientes elecciones y por eso impone el programa máximo en los dos primeros, con la esperanza que los dos últimos le permitan ir suavizando la situación para ganar también las elecciones de 2015.
Las explicaciones que se dan para justificar los recortes son falsas. Se trata de desmantelar el Estado del bienestar para hacer más ricos a los ricos (que ya reciben trato de favor descarado del gobierno) y más pobres a los pobres. Son medidas de carácter ideológico, reaccionarias, involucionistas que no solamente tratan de poner a los trabajadores literalmente a merced de los empresarios sino también recortar sus derechos en otros campos, singularmente las libertades políticas de reunión, manifestación, expresión etc. Y, por supuesto, restringir o incluso abolir si fuera posible, el aborto.
Los primeros en saber que las explicaciones de los recortes son falsas son quienes las fabulan. Por eso, el gobierno no pierde mucho tiempo en discutir y, sabedor de que su acción es injusta y provoca resistencia popular, ha decidido aumentar en un 1.780% el material antidisturbios. En un país en el que se recorta todo, desde el I + D a la dependencia, la partida que sube más escandalosamente es la del material para reprimir las protestas ciudadanas. 
Eso da la medida de todo. También de la desafección.

dilluns, 5 de novembre del 2012

¿No hay responsables?

La piel de las autoridades es de paquidermo. Y su moral, de mármol de Carrara. No recuerdo que nadie haya dimitido, nadie haya asumido responsabilidad alguna por casos tan graves como el Prestige, el Yak 42 o el metro de Valencia. Nadie. Y nadie parece que va ahora a sentirse aludido con esta desgracia de Madrid-Arena. Un "nadie" como el de Ulises. Un nadie que es alguien.
Porque hay cosas que claman al cielo. Han muerto cuatro personas, una de ellas, una menor. Está prohibida la presencia de menores en esos eventos. La organización dice que era la única menor, afirmación merecedora de un crédito regulín; sobre todo por cuanto parece que la empresa no tenía las necesarias licencias. Ya solo este hecho debiera dejar encarrilado el caso en la vía penal y en la política. Sin embargo, el asunto cada vez se lía más porque no se sabe qué licencias son o cómo se concedieron o a quién o por parte de quién. Esa fabulosa capacidad que tienen las empresas y la administración para liarlo todo y hacerlo incomprensible.
Como si fuera Alejandro Magno, Ana Botella ha cortado el nudo gordiano: prohibidas las macrofiestas, incluidas las que ya están autorizadas para las próximas fechas navideñas. Eso es algo tan absurdo y arbitrario que no se puede consentir. Que prohíba las corridas de toros cuando uno de estos empitone a un diestro, o las autopistas cuando haya un choque. El temperamento autoritario es así y resulta muy difícil hacer comprender a la alcaldesa que, antes de prohibir, el Ayuntamiento debe vigilar la seguridad de las instalaciones cuyo uso autoriza y debe proceder contra quienes atenten contra ella, incluido él mismo si ha sido negligente o, incluso algo peor, cómplice en alguna ilegalidad.
En lugar de prohibir, Botella debe colaborar activamente en el esclarecimiento de los hechos, pedir responsabilidades a quien las tenga, empezando por ella misma que es la responsable última de que el Ayuntamiento cumpla su propia normativa.
La fiesta continuó unas dos horas más después de que se produjera el desgraciado hecho. A primera vista parece una decisión muy reprobable por indicar falta de sensibilidad. Quizá pueda admitirse el argumento de que fue una decisión tomada de buena fe, en el intento de evitar una catástrofe mayor que podría haberse producido en el caso de interrumpir la fiesta abruptamente. Es algo que nunca se sabrá pues las cosas solo pasan una vez. A la hora, sin embargo, de pronunciar un juicio moral, conviene recordar que, al parecer, la inmensa mayoría de l@s asistentes (una cantidad, por lo demás, que tampoco está clara pues oscila entre l@s 10.000 y l@s 20.000) no se enteró de nada. Solo lo sabían la empresa, los que estaban presentes en los hechos y los servicios de evacuación, empezando por la policía. Estos tomaron la decisión de no interrumpir y es posible que no haya sido mala.
Pero la decisión de autorizar una macrofiesta en un lugar sin las correspondientes licencias es del Ayuntamiento, con la alcaldesa Botella al frente.

diumenge, 4 de novembre del 2012

Quedarse sin país

Dos escritos de abajofirmantes, uno catalán y otro madrileño, creo, toman posición frente al repentino independentismo catalán. Así lo celebra alborozado El País que, como todo el país, anda muy preocupado últimamente con ese avenate separatista de parte de la derecha catalana. De la izquierda, ya se sabe, puede esperarse todo. Así que, muy ufano, el diario titula: Intelectuales y profesionales salen al paso de la oleada soberanista de Mas. Eso es, a plantar cara a este dirigente que parece haber reorientado el rumbo a zonas fora portas.
Lo tiene muy crudo Mas con su apuesta. Porque aunque, al parecer, CiU no incluye el término independencia en su programa electoral (cosa que tampoco quiere decir mucho, visto cómo tratan los españoles los tales programas), está latente en todas las intervenciones de Mas y explícita, desde luego la fórmula de la consulta ciudadana. A la contra, el nacionalismo español ha movido Roma con Santiago y nunca mejor dicho. Sobre todo desde que los obispos catalanes decidieran y sin avisar considerarse más catalanes que obispos. Así no ha dejado palillo por tocar o amenaza por proferir. Ha sido un aluvión: la Guardia Civil pasará el Ebro, Cataluña no puede decidir por sí sola, para algo está el Tribunal Constitucional y, si los catalanes se van también lo harán de la Unión Europea. Rajoy, que empezó llamando algarabía al salto nacionalista habla ahora como el oráculo de Delfos: CiU plantea futuros imposibles; forma elegante de decir que no habrá independencia de ningún modo. Pérez Rubalcaba suscribe el fondo de la negación de Rajoy y por idénticos motivos aunque suaviza la actitud apuntando a un federalismo que acaba de retornar del reino de los muertos y en el que nadie cree mucho. Los empresarios echan las muelas porque diz que van a perder negocio y, por fin, para acumular los males, el propio socio de Mas, el caballero Durán i Lleida, le propina una refinada estocada democristiana en los ijares al avisar de que para la independencia que no cuenten con él. Lo ha vestido de sondeo de cocina casera afirmando que no hay mayoría suficiente para la independencia en Cataluña. Desde luego, Mas lo tiene crudo.
El nacionalismo español ha respondido con una celeridad, una agresividad y una desmesura que da que pensar. Obviamente no es una respuesta política. Tiene mucho de visceral, de irracional (como también lo tienen los discursos independentistas), de ex abrupto. Todas las propuestas parten del principio de que no es admisible la independencia de Cataluña. Una posibilidad negada de antemano en virtud de la historia, del estatus quo y de las generaciones futuras. Da la impresión de que lo que subyace en ese atropellado frente del "no" es el miedo. El miedo a quedarse sin país, sin patria, que es como quedarse sin madre pero en falso, aunque ampuloso.
Por eso El País saluda la llegada de los refuerzos de los dos manifiestos. Pero no puede ocultar que ambos textos, al menos según el mismo diario dice, reconocen que si, a pesar de que ellos estén contra la independencia, la mayoría de los catalanes la quiere, habrá que hacer algo, buscar una solución. Y hasta parece que ambos admiten la celebración de un referéndum.
Pero es que esta es precisamente la cuestión, señores míos, el derecho a celebrar esa consulta y en qué forma. Eso es lo que los independentistas quieren y lo que el nacionalismo español niega. La batalla no es sobre si independencia sí o no, aunque ese es el terreno en el que el nacionalismo español pretende que se dirima la cuestión; la batalla es si referéndum sí o no. Y, siendo esta la batalla, no está claro que los manifiestos respalden el nacionalismo español, sino que parecen respaldar los dos nacionalismos. Suele suceder con los intelectuales.

Jardín con Sorolla.

En el centro de Madrid, en el Paseo del General Martínez Campos está la casa en que vivió Sorolla los últimos veintitantos años de su vida. Está como él la dejó, aunque convertida en museo por decisión de los herederos y de la fundación que gestiona su legado. La planta es la misma, salón, taller del artista, comedor etc. Se ha pretendido (y conseguido) aunar la conservación de la intimidad con la exposición de la mayor cantidad posible de obra del autor y los objetos de que se rodeaba incluida su colección de cerámicas. Conserva asimismo los jardines como él los pintó, con la natural renovación del reino vegetal. Ni que decir tiene que es un lugar casi mágico, semioculto tras un muro de mediana altura. Un lugar muy agradable que apetece visitar de vez en cuando, si no para contemplar los cuadros del pintor valenciano (y se exponen permanentemente muchos de los más famosos y gran cantidad de pintura familiar, a la que era muy aficionado, especialmente retratos de su mujer, Clotilde), para pasear en el silencio de los jardines, concebidos por Sorolla como reproducciones en pequeño de los del Generalife o sentarse en algunos de los bancos a contemplar las escasas estatuas que los pueblan. Es gratis porque la entrada al museo se paga una vez atravesados los jardines.
Es el caso que acaban de traer una exposición de cuadros sorollianos dedicados a los jardines. Es una  itinerante que primero estuvo, creo, en Ferrara, luego en Granada y ahora llega a Madrid, su última etapa. Recoge mucha producción de esta temática y hasta ahora nunca vista porque en gran medida procede de colecciones privadas y se centra en dos momentos: de un lado, la experiencia del viaje del pintor a Andalucía ya en plena madurez y la impresión que le causaron el Alcázar de Sevilla y la Alhambra y el Generalife en Granada y que se refleja en numerosas representaciones de los jardines nazaríes. De otro lado, las no menos abundantes representaciones de sus propios espacios, en los que indagó incansablemente en los efectos de la vegetación, los colores, la luz, esos jardines por los que ahora podemos pasear nosotros con la curiosa sensación de estar paseando por un cuadro. Lo cual es una especie de ironía porque, precisamente, el rasgo común a toda la pintura de jardines de Sorolla es que la figura humana está ausente. 
Es una pintura magnífica y modesta, enamorada de aquello que ve y quiere apropiarse reproduciéndolo. Por eso es al mismo tiempo tan intensa. Andalucía, en efecto, parece haber sido una revelación para Sorolla. Nada extraño. Es una sensación muy común entre artistas, literatos, músicos, pintores y gente del común: Andalucía es siempre una sorpresa. Y no tanto por la luz, que esa la llevaba Sorolla puesta de su Valencia natal, sino por los colores y, sobre todo, por la organización de la naturaleza por la obra humana que integra los aromas con los colores, las formas y los rumores del agua de fuentes y acequias. Eso es lo que fascina a Sorolla, lo que pinta y lo que trata de conseguir en Madrid, en su casa. 
Es una magnífica idea traer la exposición a la casa del autor. Un pretexto también para visitarla de nuevo, aunque está algo cambiada. Aparte de haber puesto la taquilla en otra parte, lo cual es indiferente, varía la disposición habitual de algunos espacios para dejar sitio a la exposición que se concentra en la planta baja los jardines madrileños y en la primera los nazaríes. Es como meter los jardines en la casa. Así hay un contrapunto a los temas habituales en la exposición permanente, con la que se mezcclan aquellos. Y ya se alcanza el sentido de la obra de un artista en su madurez creadora, socialmente reconocido, rico, casado con una mujer a la que parece adorar a juzgar por cuanto y cómo la pinta, feliz padre de familia. Un artista burgués que ha olvidado el contenido social, popular, crítico, de sus orígenes, ha actuado casi como pintor oficial de lo español al aceptar el encargo de la Hispanic Society de Nueva York y sublima ahora sus ocios pintando jardines con distintos efectos de luz, como solían hacer algunos impresionistas (Monet) con los que Sorolla tiene tanto en común.

dissabte, 3 de novembre del 2012

El PSOE de Anson.

Luis María Anson acaba de publicar un artículo en El Mundo que he leído reproducido en El Imparcial pues el otro pasquín ni lo abro, en el que da consejos no solicitados al PSOE. Que un hombre tan visceral como interesadamente contrario a la izquierda pretenda pasar por analista objetivo cuando no ha hecho otra cosa que atacar a aquella por todos los medios a su alcance, incluidos los conspirativos, resulta chocante.
Comienza Anson diciendo que los acontecimientos del 11 de marzo de 2004 están todavía tan turbios pues el viejo zorro sabe en dónde escribe y a quién conviene tener contento si quiere cobrar sus infumables piezas. A este respecto, Anson se parece a Treshorras. Igual que este se declaraba dispuesto a contar la guerra civil mientras El Mundo siguiera pagándole, Anson está dispuesto a ver la mano de ETA y de los proetarras en donde El Mundo le diga porque le va en ello la nómina al académico.
Luego de repetir la consigna de la más extrema derecha de "presidente por accidente", Anson emplea tres cuartas partes del artículo en hacer un balance de las dos legislaturas de Zapatero dictado por su espíritu cerradamente retrógrado y la más hipócrita de las carcundas. Así, cuestiones como la del aborto, la igualdad de género o los matrimonios homosexuales, lejos de ser reivindicaciones de cualquier izquierda se presentan como concesiones a la extrema izquierda comunista. Igualmente reproduce como un papagayo las excusas del PP para justificar su política de enfrentamiento radical y a degüello con el PSOE que puso en práctica Rajoy: que el partido socialista había roto "los consensos de la transición". Una mentira tanto más desvergonzada cuanto que esos consensos no existen y no hay una sola prueba de ellos. Puede decirse que se trata dce consensos "implícitos", pero eso no es decir nada. Implícito puedo yo llamar a un consenso entre israelíes y palesinos.
Da la impresión de que el autor haya hecho copypaste con párrafos de otros artículos, los haya juntado y se prepara para cobrar su estupenda pieza, como diz que hacía González Ruano.
Pero el último párrafo trae algo nuevo. A pesar de Zapatero, concluye Anson, España necesita un PSOE "robusto". No es verdad. Nadie de derechas (y tampoco a la izquierda del PSOE, por cierto, allí en donde habita "·la pinza") piensa así y cuando lo dicen es porque persiguen aniquilarlo. En el caso de Anson, ¿cómo? Proponiendo a Bono como Secretario general. Anson sabe que, con Bono al mando, el PSOE sería lo más parecido al PP que hubiera y, por eso, es de esperar que nadie le haga caso.
Conociéndonos todos como nos conocemos en este mentidero, ¿qué quiere Anson con su propuesta? ¿Cargarse las posibilidades de Bono o ayudarlo de verdad a conseguir la Secretaría General del PSOE para así hundir a este para siempre?
Pues no se sabe. Dependerá de lo que Bono le haya dado y prometido a cambio.
(La imagen es una foto de Chesi - Fotos CC, bajo licencia Creative Commons).

De mal en peor

Ese conflicto de El País es el toque de difuntos de cierta izquierda bien aisée intelectual española, especialmente madrileña con ribetes cataláunicos. También es la confesión del fracaso de un proyecto que, sin estar enteramente definido, daba la impresión de que había una forma distinta de hacer las cosas. Que una empresa podía ser de calidad, competitiva en el mercado y, al mismo tiempo jugar limpio con los trabajadores. Un alto nivel de exigencia interno, tanto en lo administrativo y laboral como en lo redaccional, facultaba moralmente al periódico para actuar como una especie de conciencia moral del país, con un estilo liberal, democrático, constitucionalista y con un toque progresista.
El disgusto que pueda llevarse la izquierda paisana es cosa que solo a ella compete y, desde luego, dará casuística abundante. Ya lo hace. Lo gordo, lo dramático, está en la ruptura de aquella imagen, de aquella legimitimidad. La empresa de El País, Prisa, como todas las empresas que han provocado esta crisis, iba a la maximización de beneficios revertidos luego en desorbitados salarios y bonificaciones de sus directivos que, al parecer, eran tantos como trabajadores de a pie o de redacción. Gente que se niega a revelar a la plantilla la cuantía de sus remuneraciones. Gente cuyos viajes -el costo de cuyos viajes- equivale al de todos los realizados por necesidades del servicio. Gente que absorbe el dinero que el diario hubiera debido destinar a renovarse y reforzar su producto en las redes. Una empresa, por fin, que rechaza negociar con los trabajadores condiciones aceptables para la mayoría e insiste en el despido de centenar y medio de ellos, muy probablemente porque está obedeciendo órdenes de los inversores extranjeros en cuyas manos se ha puesto.
Ha sido la codicia la que ha destruido El País, la codicia más descarnada que, evidentemente, trastorna el juicio moral, incluso el juicio a secas. ¿Qué justificación sobre la tierra puede tener que Cebrián, de sesenta y cuatro años y un millón de euros de ganancia al mes, diga a la plantilla de su periódico que los mayores de cincuenta están muy viejos? Los mayores de cincuenta años no están viejos -o no más que los de sesenta y cuatro- pero sí cobran cuatro veces lo que la empresa puede conseguir por la cuarta parte, incluso con la promesa de la cuarta parte a un becario. ¿Y la calidad? Protestan los cincuentones. ¿La calidad? Pero tú, ¿de qué vas? ¿A quien le importa la calidad hoy? Venga, marchando con indenminación de veinte días por año trabajado y doce meses de tope, no vaya a desbordarse el Manzanares.
Qué vergüenza, amig@s, qué vergüenza.

La destrucción del padre.

En la Casa Encendida acaba de inaugurarse una exposición de Louise Bourgeois (1911-2010) con el título de Honni soit Qui mal y pense, la leyenda de la orden de la Jarretera, que es también el título de uno de los extraños autorretratos que esta artista hacía. La exposición trae unas sesenta piezas, dibujos, guaches, grabados en tela, collages y esculturas producidos en los últimos diez años de su vida, es decir, cuando era una nonagenaria. Para que luego digan que la edad apaga el impulso creador. Esta extraordinaria mujer estuvo creando hasta su último suspiro.
¿Quién no ha visto alguna de sus gigantescas arañas? Están repartidas por medio mundo. Hay un original en acero inoxidable y seis copias más en bronce y miden nueve metros de altura. La más cercana a Palinuro está junto al Guggenheim de Bilbao. Y la verdad es que cuando te pones debajo, tienes una sensación extraña. La escultura se llama Mamá y eso ya da la pista del carácter de una de las obras de creación más aislada, preterida, a la vez que sorprendente, del siglo XX. Bourgeois tuvo su primer reconocimiento en una retrospectiva del MoMA en los años ochenta, cuando ella tenía setenta años. Y luego siguió siendo marginal, primero porque el tipo de obra que trabaja, sobre todo las esculturas pero también la gráfica es de difícil circulación en el mercado y, segundo, porque los temas que aborda -quizá fuera mejor decir el tema, ya que lo suyo es una obsesión- tampoco tienen fácil aceptación porque se hunden en el subconsciente y no de una forma estilizada, como en el surrealismo, sino cruda, descarnada, brutal. Una de sus obras de más impacto, realizada en 1974, es La destrucción del padre, una escultura abstracta en la que unos hijos, que acaban de asesinar a su padre, lo tienen sobre la mesa (que es también cama) y se lo comen.
Son los dos cabos del nudo que encierra el significado de este torrente de creación centrado siempre en la representación de las relaciones sexuales y la figura de la mujer -muy especialmente la madre y como parturienta- como algo tortuoso, agónico, desgarrador, monstruoso. Hay que entender lo que se nos pone ante los ojos continuamente en las interpretaciones de esta obra: el arte del confesionario y el psicoanálisis. En la exposición, en efecto, hay un confesionario y el psicoanálisis cuelga de todas la paredes en forma de dibujos o de reflexiones misteriosas que van solas o los acompañan, como conjuros, como proverbios, como alucinaciones. La propia Bourgeois -nacida francesa pero que se trasladó en 1940 a Nueva York con su marido y ya no volvió a Europa- va explicándolo a lo largo de su carrera en las aclaraciones que solía hacer sobre sus obras: todo se originaba en un trauma de infancia que la dejó marcada para toda la vida. ¿Y la Mamá? ¡Ah! esa, en efecto, es la figura de la madre: imponente, protectora, un poco calculadora. La araña es tejedora, como su madre, que trabajaba con el padre en el taller de restauración de tapicería que poseían y que también marca decisivamente el estilo de la obra gráfica de Bourgeois, quien empezó de muy joven pintando cartones para tapices. La araña tuvo tanto éxito que, en sus últimos años la autora era conocida como Spiderwoman. A los noventa.
El padre y la madre, dos piezas claves en todo proceder psicoanalítico. Y claro que hay psicoanálisis (monólogos, confesiones, fantasías, frustraciones, miedos, alucinaciones) en toda su obra y de nuevo muy distinto al de sus contemporáneos surrealistas, mucho más duro, más sangriento, más, en cierto modo, enajenado.
El trauma de la infancia, al que ella se refiere de continuo y los biógrafos resaltan, es el descubrimiento de que su nurse era la amante de su padre con el conocimiento de su madre que, al parecer, prefería hacer la vista gorda a deshacer el matrimonio, la familia. A partir de ahí todo parece encajar: ese trauma lo explica todo, la lucha, el sufrimiento, la agonía, la obsesión, la destrucción del padre y, por último, a los noventa años, todavía enfrentada a lo que no pudo superar cuando tenía diez, se refugia bajo la protección de la madre.
Setenta años de creación en torno a un trauma infantil, obsesivamente centrado en él. Es mucho, en verdad. Porque uno de los rasgos más llamativos de Bourgeois es que, aunque su vida coincide con el siglo XX y ella no la vivió en aislamiento sino, al contrario, en contacto con las corrientes artísticas de su(s) época(s), eso casi no se aprecia en su obra que parece haber pasado por el siglo sin enterarse de él porque ha estado esencialmente dedicada a la introspección. Toda su producción mira hacia dentro y se expresa de muchas maneras, con temáticas que se repiten a lo largo de los años y de los decenios, como pesadillas recurrentes.
Pero hay algo que uno se queda pensando ante esta plétora de confesiones por todas partes. En concreto, ¿por qué la reacción al referido trauma ha de ser de violencia, de desgarro, de destrucción? La figura del padre y el psicoanálisis van como anillo al dedo. Pero ella es hija. No hay complejo de Edipo (en todo caso, sería de Electra, si el tal existiese) hasta muchos años más tarde cuando, ya sexagenaria, después de la muerte de su marido, pudo empezar quizá a cuestionarse su condición de mujer. De hecho llegó a ser muy activa en el movimiento feminista y en el de transexuales. Así, pues, ¿no serán celos?

divendres, 2 de novembre del 2012

Dios está con nosotros

En España es patente el entremezclarse de la religión y la política, permanente la presencia de los curas, atosigante la de la iglesia católica. La Constitución vigente, en ese pacato artículo 16.3 en el que se afirma lo que se niega, dice: Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones.
Y aun así, músicas celestiales. El Estado español es, como casi siempre ha sido, católico, apostólico y romano. La excepción es la IIª República y de ahí el odio que esta suscita. ¿Que qué pruebas hay? Veamos:
En lo esencial, la iglesia se financia con cargo al erario público y vía directa e indirecta por valor de decenas de miles de millones de euros. Un dinero que no tributa y sobre el que el Estado no tiene el menor control, ni siquiera cuando se emplea en establecer relaciones laborales que los tribunales rechazan. Eso, en el terreno de la realidad; del pan, pan y el vino, vino.
En el campo intermedio, mezcla de real (pues suben las cifras de negocios) y simbólico (pues llama a los sentimientos de la ciudadanía), el calendario de festividades oficiales es de planta catolica y el Rey, en su mensaje anual a sus súbditos, elige la fecha religiosa del 24 de diciembre en lugar de la pagana del 31.
En el campo ceremonial, ostentoso, puramente simbólico, la religión preside el acto de toma de posesión de todos los altos cargos del país. Y cuando alguno de estos ha de personarse en un evento puramente religioso lo hace como hija devota de la religión antes que como presidenta civil de la Comunidad de Castilla La Mancha. La imagen de Cospedal y Sáez de Santamaría sentadas en el Vaticano con peineta, mantilla y traje de procesión de Semana Santa ayuda a entender cómo ven el mundo los gobernantes. Estos gobernantes.
Dios está con nosotros.
Y lo está de modo familiar, como de andar por casa. Es muy de ver con qué naturalidad encomienda la ministra Báñez la solución al desempleo a la intercesión de la Virgen del Rocío, de la que es muy devota. No se queda atrás la sencilla naturalidad con que el ministro del Interior, Fernández Díaz pide al Papa que rece por España, a lo que el Papa contesta, también naturalmente, que ya lo hace. O la emoción con que la Guardia Civil se encomienda a su santa patrona, la Virgen del Pilar quien, según se dice, se apareció al apostol Santiago en carne mortal. Por no mencionar el goce sublime con que Rajoy hizo entrega del Códice Calixtino a los curas de Santiago, santo este, por lo demás, al que el presidente del gobierno se abraza cuando puede.
Esa intimidad de trato entre el Estado y la iglesia se percibe también cuando esta interviene en los asuntos del siglo. Dado que el contento de la iglesia con este gobierno es completo en los asuntos escabrosos del aborto y los matrimonios gays, Rouco Varela recomienda que se rece por los desahuciados. Mira tú por dónde, menos da una piedra. Un desahuciado con un Ave María parece que fuera menos desahuciado. Algo más práctico, el obispo Munilla, de San Sebastián, pide a los curas que cedan la paga extra a Cáritas. Es un claro ejemplo de la función perversa del bien. Queriendo hacer un bien (dinero para Cáritas) Munilla pone al descubierto que a los curas no les han quitado la paga extra a pesar de que la iglesia se financia con fondos públicos.
Interviene por último en este asunto y lo eleva a reflexión filosófica Aguirre cuando tuitea que no es el marxismo el que ha traido la libertad, sino el cristianismo. Más o menos, pues cito de memoria. Es el maniqueísmo esencial que explica todos los disparates: Marx vs. Jesús. En el medio, la nada. O lo uno o lo otro. Ni Marx ni Jesús titulaba, sin embargo, uno de sus más célebres libros Jean-François Revel, ese clarividente ensayista que estoy seguro fascina a Aguirre. Este, en concreto, profetizaba que la revolución a fines del siglo XX vendría de los Estados Unidos, cosa de la que Aguirre está convencida pues suele repetir ideas y consignas del movimiento libertario. Lo que no encaja ahí es esa viscosa presencia de la religión que, siendo irracional, explica cómo puede sostenerse un dislate como que el cristianismo trajo la libertad. El cristianismo empezó por eliminar la libertad que se encontró en el mundo helenístico y romano tan de cuajo que llegó a crear la Inquisición, un lugar en el que se castigaba al cuerpo por los pecados del alma y las creencias e ideas. Después se opuso siempre -y sigue haciéndolo- a los avances de la ciencia, que es el arma más potente en el camino de la libertad y esta solamente pudo afirmarse en lucha contra la religión y su absurda y tétrica pretensión de obligar a la gente a creer.
Dios está con nosotros. Queramos o no.

dijous, 1 de novembre del 2012

Gobierno de ladrones.

Llevan once meses escasos en el poder pero en esos once meses han esquilmado a la población imponiendo doble pago de todos los servicios ya financiados mediante impuestos (sanidad y educación principalmente), han subido todos los impuestos (IRPF; IVA; IBI), se han inventado tasas para los demás servicios también ya financiados de antes. Es decir, han saqueado las economías de l@s ciudadan@s, singularmente l@s más desfavorecid@s.
Asimismo han rebajado los sueldos, suprimido las pagas extras, reducido las indemnizaciones por despido casi hasta la nada, aumentado la jornada laboral, recortado las prestaciones por desempleo, enfermedad y jubilación, suprimido la financiación de la dependencia, la asistencia a maltratadas y la memoria histórica. Y todo eso habiendo prometido lo contrario en las elecciones, razón por la cual carecen de toda legitimidad y solo cabe considerarlos como un gobierno de facto. Pero muy eficaz a la hora de arruinar a los españoles.
Entre tanto, han aumentado los privilegios de la casta política (cuanto más corrupta, mejor), asignándose salarios, pluses, subsidios, pensiones inmerecidos, dobles y triples sueldos, como el caso de Cospedal, Rajoy, etc; han favorecido los beneficios empresariales con exenciones, subvenciones y rescates; han aumentado los privilegios de la iglesia, gigantesco parásito de la comunidad nacional; han llenado los bolsillos de los financieros y capitalistas con dinero robado a las clases populares.
Para contener y desviar la previsible indignación popular a corto plazo han organizado un frente mediático monopólico (medios privados y públicos, todos a sus órdenes) compuesto de sicarios ideológicos y mercenarios dedicados a mentir, insultar, tergiversar, calumniar a la oposición y la disidencia y glorificar los latrocinios como si fueran actos de altruismo. Eso en lo ideológico. En lo material, recurren a la represión callejera más dura y arbitraria, usan la policía como si fuera el somatén, para amedrentar y asustar a la población, apaleándola y sometiéndola a medias punitivas administrativas arbitrarias e injustas. Pretenden suprimir la libertad de expresión para que nadie pueda mostrar la actuación brutal de las fuerzas de represión y reforman el Código Penal para convertir en delito cualquier forma de manifestación de la disidencia en una concepción del orden público claramente filofascista.
A medio plazo han encarecido el sistema educativo para que solo puedan estudiar los ricos; han reformado la asistencia sanitaria para entregarla a la codicia de la empresa privada al tiempo que excluyen de ella a los más necesitados y vulnerables, inmigrantes, dependientes, ancianos, etc; imponen nuevas tasas para impedir que los pobres tengan acceso a la justicia y eso lo hace el mismo sujeto que lleva su fatua necedad al extremo de negar derechos básicos a las mujeres y pretender en cambio darles lecciones de "auténtica feminidad".
Cuando todo eso sucede en menos de un año y no hay una explosión social, algo no funciona. Se queja la Casa Real y el gobierno lleva muy a mal que, cada vez que un gobernante o mandatario se hace ver en público, coseche una pitada, silbidos, abucheos, broncas. Es lo menos, realmente lo menos, que puede pasar. Palinuro está convencido de que estos apandadores sin escrúpulos, estos parásitos y gestores corruptos, estos mangantes, no reflexionarán hasta que el único silbido que oigan sea el de la cuchilla de la guillotina.
Entre tanto cabe divertirse escuchando las inmorales estupideces de la alcaldesa de Madrid, cuya sola presencia ya ofende el buen gusto.
(La imagen es una foto de La Moncloa en el public domain).

La crisis de la codicia

Se puede decir lo que se quiera pero ya está claro que esta devastadora crisis se origina en las actividades fraudulentas de las instituciones financieras estadounidenses (aunque no solas) movidas por la más desenfrenada codicia de sus directivos, sus agentes, brokers, afanosos por acumular fortunas en la gestión de una gigantesca estafa tipo Ponzi planetaria que afecta a muchos otros países. La acción de esa codicia desenfrenada, los manejos delictivos de los más diversos tipos fueron posibles porque la política neoliberal dominante desde los años ochenta del siglo pasado suprimió todas las restricciones legales en los mercados financieros.
Se dice que la crisis evidencia el fracaso de las políticas económicas neoliberales. Los neoliberales sostienen lo contrario y por ahí ronda un debate contraponiendo unas u otras políticas económicas. Los factores morales, la citada codicia, no se mencionan; no son un problema; lo esencial son las políticas económicas; lo otro son cuestiones subjetivas. Sin embargo, no es así sino al contrario. No son las políticas económicas las que han generado la codicia. Eso sería absurdo. Es la codicia la que ha dictado las políticas económicas. El afán de lucro ilimitado, el ansia por enriquecerse lo más rápidamente posible y al precio que sea. Es el espíritu el que hace el mundo. En este caso, el espíritu de la codicia. Su resultado es este panorama de crecido y creciente conflicto social en la frontera sur de la Unión Europea.
Y en lo que nos afecta a los españoles, nunca muy seguros de nuestro lugar en Europa, si es que tenemos uno.
Para describir esta situación recurro a un ardid. En la edición de El año 2000 (Looking Backward), de Edward Bellamy que estoy preparando, el protagonista reproduce un resumen de actualidad de un diario de Boston del 31 de mayo de 1887 que dice lo siguiente:

ASUNTOS INTERIORES. –Sin control la ola de fraudes. Estafa de medio millón en Nueva York. –Albaceas se apropian indebidamente de un fondo en fideicomiso. Los huérfanos, sin un penique. –Cajero idea ingenioso sistema de sustracción de dinero; desaparecen 50.000$. –Magnates del carbón deciden subir su precio y reducir la producción. –Especuladores acumulan gran cantidad de trigo en Chicago. –Camarilla obliga a subir precio del café. –Corporaciones del Oeste se apropian grandes extensiones de tierra. – Revelaciones sobre escandaloso caso de corrupción de funcionarios. Soborno sistemático. –Prosiguen en Nueva York los procesos de los concejales sobornados. –Grandes pérdidas de las empresas. Miedo a una crisis mercantil. –Gran cantidad de robos y hurtos. –Mujer asesinada a sangre fría para robarla en New Haven. –Propietario de vivienda muerto por disparo de ladrón anoche en nuestra ciudad.- Un hombre se pega un tiro en Worcester porque no consigue trabajo. Familia numerosa en la miseria. –Pareja de ancianos se suicida en Nueva Jersey por no ir al hospicio. –Miseria lamentable entre asalariadas de grandes ciudades. –Asombroso crecimiento del analfabetismo en Massachusetts. –Se necesitan más manicomios. – Alocuciones del Día de los Caídos. Discurso del profesor Brown sobre la grandeza moral de la civilización del siglo XIX.

Suena familiar. Gran consuelo. España no está en el África sino en los Estados Unidos de hace 125 años. Supongo que ese retrato es lo más parecido que puede producir la prensa al estado de anomia, de Durkheim, con el toque de humor final del profesor que diserta sobre la superioridad moral de no sé qué civilización. Cambiando Worcester por Madrid, Nueva Jersey por Barcelona y Nueva York por Mallorca, el cuadro refleja bastante bien la España de hoy. La crisis económica es social, moral, de valores. El orden capitalista ha perdido toda legitimidad, pero no hay alternativa. Y eso es lo que tiene a la sociedad como paralizada por una mezcla de estupor y resignación.
Así se ven sin clamor diferencias salariales estratosféricas que, además, no premian comportamientos exitosos sino, al contrario, verdaderas ruinas cuando no desfalcos. Unas gentes que han llevado a la quiebra las cajas salen del embrollo con primas, pluses, pensiones y demás "pes" de cientos de miles, millones de euros; otros, directivos de bancos cuyas manipulaciones condujeron al desastre son hoy ministros de Hacienda..
En el caso de El País lo escandaloso es que Cebrián se haya asignado una retribución desmesurada en una empresa que ha conducido prácticamente casi a la quiebra por pura y desnuda codicia mientras daba, y da, lecciones sobre ética pública y otros asuntos de los que ignora todo. Como codicia es que Maria Dolores Cospedal cobre dos sueldos indebidamente y se rodee de todo tipo de lujos, incluidos los viajes al Vaticano a lucir peineta a cuenta del erario público mientras machaca a los funcionarios, cierra los ambulatorios de la seguridad social, suprime el salario de los diputados e impone tasas a la ciudadanía prácticamente por respirar, como en los tiempos en que los señores feudales imponían exacciones a sus vasallos a capricho.
Codicia es que los banqueros acaparen cientos, miles de millones de dinero público, se lo repartan en bonuses entre ellos y larguen a la gente a la calle cuando no puede pagar la hipoteca. Como codicia es que cientos y miles de gobernantes municipales y autonómicos tengan sueldos altísimos, con mucha frecuencia superiores a los del presidente del gobierno quien, a su vez, aconsejado igualmente por la codicia, se niega a declarar cuánto cobra al mes, además de los consabidos dos sueldos que tiene por ser  del PP.
No otra cosa que codicia es que los gobernantes, muchas veces corruptos y ladrones ya de por sí, socialicen las pérdidas de las empresas, privaticen los beneficios y entreguen los servicios públicos al expolio de la gestión privada, habitualmente en manos de enchufados. Codicia son las obras faraónicas de gobernantes paletos para mayor gloria y fortuna propias y enriquecimiento de sus clientes, allegados, nepotes y pelotas.
 Como codicia son las acciones de las mafias (la última, la china) dedicadas a la trata y prostitución, el secuestro de niños, el tráfico de drogas, el blanqueo de capitales y cualesquiera otros servicios que consume vorazmente esta sociedad anómica que ha perdido el juicio moral. Codicia pura son los episodios negros de la Gürtel, la corrupción tan extendida de los políticos, por lo demás abrumados de privilegios, las procuradurías del yernísimo, cuyo verdadero rostro está revelándose ahora y dejando a la altura del betún a la Monarquía.
Movida por la codicia hay una casta de periodistas y comunicador@s con el carné del PP en la boca que monopoliza todos los espacios públicos y privados mediáticos a cambio de suculentas retribuciones y con la única función de glorificar los latrocinios del poder e insultar a quienes se oponen a ellos. Comisari@s polític@s y sicari@s que censuran la información, mienten y manipulan en beneficio del poder, se forran con ello y tan pronto pontifican en las tertulias de todólogos como ejercen de ministros o ambas cosas si actúan en régimen de gananciales.
Codicia es lo que mueve a la iglesia a valerse de la Ley Hipotecaria, convenientemente reformada por Aznar, para apropiarse de todo tipo de bienes inmuebles y tierras en toda España por cantidades simbólicas de forma que ya tiene más propiedades que antes de la desamortización y ello mientras saquea el erario público a cuenta de los nefastos Acuerdos con la bendición de todos los gobiernos, empezando por los socialistas..
Esta situación no tiene arreglo por cuanto el gobierno de la derecha la aplaude y la agudiza por coincidir con sus puntos de vista ideológicos que aprovecha para imponer a machamartillo sin ningún tipo de respeto por una sociedad moderna, abierta y plural y con el ánimo de retrotraer la sociedad a una situación propia de señores y siervos a los que se esquilma y se hace pagar y repagar por todo. 
Y menos arreglo aun a causa de la fabulosa inopia de que está colgado el PSOE, inmerso en una crisis tanto más corrosiva cuanto más la niega la dirección. Puede ser muy injusto con relación a los indudables méritos que Rubalcaba ha hecho en otros puestos decisivos, méritos por servicios valiosos. Pero carece de sentido encomendar la recuperación del PSOE a alguien en quien no confía el 84% de lo españoles.
La codicia nos lleva al desastre con unos aplaudiéndola y otros abteniéndose.
(La imagen es una foto de dullhunk, bajo licencia Creative Commons).

dimecres, 31 d’octubre del 2012

¿Estúpida o sinvergüenza?

La opinión pública está dividida. Hay quien dice que esta mujer es una estúpida redomada y hay quien cree que es una sinvergüenza sin parangón. Los sintéticos dicen que ambas cosas. Palinuro no se pronuncia y remite al juicio de cada cual.


La ley está para cumplirla.

Salvo que no les guste a los suyos, en cuyo caso, se cambia sin más. Así cambiaron la ley de la RTVE para poder nombrar solo con sus votos a los dos comisarios políticos que vienen destrozando la RTVE. Así se disponen a cambiar de un plumazo todas las leyes que no les gustan: ley del aborto, del matrimonio homosexual, de seguridad ciudadana, de tasas de la justicia, de educación, etc. Es decir:


La ley está para cumplirla

...salvo que seas del PP, en cuyo caso, si no quieres cumplir la ley lo que haces es cambiarla por la que te gusta y, así, obligas a los demás a cumplir no la ley, sino tu ley. En resumen, que los demás cumplen la ley pero tú, no si no quieres. Sostener así como así que


La ley está para cumplirla

cuando la ley dice lo que te te da a ti la gana que diga es una evidente muestra de chulería propia de la derecha más obtusa, más odiosa, antigua y franquista. Porque bastaría con hacer con la Ley Hipotecaria lo que los peperos han hecho a toda pastilla con la Ley de RTVE (esto es, reformarla) para que no hubiera más desahucios y no más situaciones "tristes y lamentables" como dice esta hipócrita de arrogante belfo.
En el caso de Ana Botella, al juicio que su universal y presunta idiocia merece, se añade la enésima muestra de sensibilidad de paquidermo de esta derecha clasista y cuartelaria que jamás se vio en la angustia del desahucio que empuja a la gente al sucidio.
No señalaré que parezca mentira que alguien capaz de decir estas cosas se proclame católica porque mi opinión del catolicismo es exactamente esa: una secta de seres crueles, inhumanos, carentes de todo noble sentimiento. Solo diré que esta gente increíble está donde está por el voto de los ciudadanos, incluidos sin duda muchos que ahora se encuentran en la calle.

En el fondo, amig@s, es el país.