divendres, 17 de maig del 2019

Avui, Palinuro a L'Escala

Bon títol: "El futur és avui". És el que diuen les gents d'acció; els que no poden o no volen esperar a posar en pràctica els seus ideals. Les gents contemplatives es prenen més temps; volen anar sobre segur. Demà es reunirem els dos tipus, el actiu, el candidat a l'alcadia de L'Escala per JxC, Robert Bosch i el contemplatiu, Palinuro, amb el seu llibre "Discurso a la nación catalana". Perquè per a la nació catalana el futur és avui, ja que ella es passat, present i futur.  Quan l'acció i la contemplació es reuneixen poden fer grans coses.

Es una questió de voluntat.

Ens veiem al vespre a l'Escala.

dijous, 16 de maig del 2019

Demà, Palinuro a L'Escala

Bon títol: "El futur és avui". És el que diuen les gents d'acció; els que no poden o no volen esperar a posar en pràctica els seus ideals. Les gents contemplatives es prenen més temps; volen anar sobre segur. Demà es reunirem els dos tipus, el actiu, el candidat a l'alcadia de L'Escala per JxC, Robert Bosch i el contemplatiu, Palinuro, amb el seu llibre "Discurso a la nación catalana". Perquè per a la nació catalana el futur és avui, ja que ella es passat, present i futur.  Quan l'acció i la contemplació es reuneixen poden fer grans coses.

Es una questió de voluntat.

Ens veiem demà a l'Escala.

Todos a la cárcel

Que la revolución catalana es una revolución de nuevo tipo se ve en el desconcierto que provoca. El Estado no sabe cómo reaccionar; el gobierno, tampoco. Las opciones son escasas: se cede a la petición independentista de referéndum o se interviene la Generalitat con un 155 beligerante, un estado de excepción permanente. La intervención no será aceptable en el exterior; la cesión no lo será en el interior. La posición intermedia es imposible porque Sánchez y el PSOE están cerrados al diálogo. Por contra, el independentismo recalcitrante sigue siendo mayoritario y unido, a pesar de las discrepancias internas.

Lo que los unionistas tienen enfrente no es un partido o una alianza de partidos, sino una sociedad en toda su complejidad. Los partidos tienen a sus dirigentes presos o exiliados. Pero el Govern de la Generalitat manifiesta estar en la misma onda y el MHP Quim Torra, procesado por desobediencia se reafirma en su actitud, "hasta las últimas consecuencias" que, en España quiere decir, la cárcel. De momento. Pero, junto a Torra, comparecen representantes de las asociaciones sociales, ANC, Ómnium, AMI, ACM y autoridades como el presidente del Parlament. El gobierno, el poder legislativo, la sociedad civil. Todos dispuestos también a las "últimas consecuencias". El horizonte penal se amplía.

Hablando de sociedad civil, el independentismo se ha hecho con la Cámara de Comercio catalana, que agrupa a más de 420.000 empresas. No es una conspiración de un par de partidos. Es toda la sociedad. Son las profesiones, ahora también los sindicatos. Responsable de esta situación es la inaudita torpeza del Estado español en el tratamiento de la cuestión como una de orden público, de policía, jueces y cárceles. El recurso a la represión garantizó la existencia de un motivo para la rebeldía. Esa torpeza inicial se agranda con los socialistas, incapaces de encontrar una vía política de negociación y entregados a la misma vía suicida de la represión por los tribunales que el PP.

En el fondo, la cuestión de fondo, es que ni el PP ni el PSOE ni los demás partidos españoles, Podemos, C's o Vox saben qué hacer ante una revolución de nuevo tipo que son totalmente incapaces de entender. Desde un Iglesias, que se dice "orgulloso de ser español" hasta algún chalado de Vox que quiera imponer el Cara al sol como el himno de la nación española, hay un hilo de continuidad, esa condición de españoles que, al parecer, les impide entender que otros tengan otra con el mismo derecho.

La gestión de los políticos ha sido tan inepta que han acabado convirtiendo la "cuestión catalana" en el iceberg que ha hundido el Titanic del Estado democrático de derecho en España. En su lugar pretende que actúe un régimen absurdo en el que el ataque a los derechos de la población, la persecución de las ideas y opciones políticas, la criminalización de los discrepantes, la represión indiscriminada recaiga sobre los jueces y los tribunales. Falto de todo proyecto político, el Estado español encarga el ejercicio de la tiranía a su peculiar justicia. El poder judicial es el brazo ejecutor de las decisiones políticas del Estado y el gobierno. El rey ya aleccionó al Tribunal Supremo; el gobierno restringe el activismo de la abogacía del Estado, pero no el de la fiscalía. Dicen buscar vías políticas, pero dejan rienda suelta a la fiscalía.

Y ahí están los fiscales catalanes empeñados en meter en la cárcel también a decenas de cargos y funcionarios de la Generalitat. La criminalización es imparable porque el proceso político está judicializado. Así que más gente a la cárcel. ¿De qué acusan los fiscales a los nuevos empapelados? De organización criminal, cosa indudable por cuanto todos ellos cooperaban a un fin delictivo como era la secesión de Catalunya del reino de España. He aquí un programa político, votado en un parlamento, como un mandato popular, convertido de pronto en un delito de organización criminal.

Naturalmente, desde el momento en que propugnar la independencia de Catalunya y procurarla por el medio pacífico de un referéndum es delito, todos los que a él coadyuven son delincuentes, en mayor o menor medida.

Que unos fiscales no sepan distinguir un programa político y un mandato popular de una organización criminal, quizá esté en la naturaleza de las cosas. Que no los distinga un partido y un gobierno es lo insólito y temible. Temible porque, en la lógica de la represión judicial, detrás de los funcionarios y cargos medios que gestionaron la comisión de un delito, viene el personal de los colegios y centros de votación, directores, subalternos y personal de limpieza. Y detrás de estos, los casi tres millones que se acercaron a votar en el referéndum, es decir, colaboraron en la comisión del delito. Tendrán que procesar a media Catalunya. En distintos grados, pues los tribunales son equitativos, pero media Catalunya. Y no sé si habrá cárceles para tanta gente.

Cuando el poder utiliza la justicia contra sus adversarios políticos por serlo, tanto el primero como la segunda han perdido toda legitimidad,

La basura periodística española

Es cansado tener que defenderse continuamente de ataques de gente sin escrúpulos. Pero, a veces, no queda otro remedio. Un pasquín digital, llamado El Triangle, del que hasta hoy no sabía nada, publica la pieza del titular en la ilustración, repleta de mentiras sobre mí y calumnias a TV3. Por supuesto, sin autoría, sin firma, sin citar fuentes, ni datos. Nada. Ignoro si llamaron a TV3, a contrastar su información. A mí, desde luego no. La pura inventiva de un tipo con un anónimo por si cuela. Periodismo español.

De esta ñorda están llenas las redes. Me la encuentro a veces: individuos que me acusan de vivir en Catalunya y defender la independencia catalana por interés material, por la "paguita" o la "pagueta" o no sé qué vocablos emplean estos catones batuecos. Si contestara a todos los ataques viciosos que recibo, no haría otra cosa. Y, francamente, no tengo mucho tiempo libre, aunque sí aguante y paciencia para soportar esta basura, ya que no se me oculta que su razón de ser no soy yo, sino la causa que defiendo. Ahora, sin embargo, se trata de un medio digital que, probablemente, se apunta a la práctica del "calumnia que algo queda".  Y como no me da la gana de dejar que se calumnie la causa y a las personas que aprecio, rompo la costumbre y contesto para que, en efecto, le quede algo al fulano o fulana del anónimo para el recuerdo.

Es falso que haya cobrado o cobre nada por mis intervenciones en TV3 o cualquier otro audivisual catalán, público o privado. Nada, ni un euro por las conferencias, actos, xerradas, etc. Nada. Kilometraje y pernocta, si se tercia. Y punto. El resto, cero. Y nada es nada ¿queda claro? Por tanto, falsas son las cantidades que el panfleto anuncia de 5.000 y 8.600 euros. Una falsedad tanto más descarada cuanto que el autor o autora de esta infamia, ha tenido buen cuidado de contabilizar al minuto mis apariciones, los lugares, si estoy o no sentado, si llevo a no lazo amarillo, los temas y hasta los contertulios. ¿Por qué no comprobó también los (inexistentes) dineros? Está claro, porque se trata de mentir y difamar a alguien con apariencia de veracidad, mostrando que se han hecho unas indagaciones que no se han hecho.

Y todo para llegar a la irrisoria conclusión de que o "lo hace gratis o alguna razón impide que el pago de sus colaboraciones se haga público en el portal correspondiente de la CCMA". Como es evidente que el espabilado español no cree que nadie pueda actuar gratis en estos asuntos, acaba acusando indirectamente a TV3 de ocultar información, quién sabe si de cometer falsificación en documento público. En lugar de TV3 y "Tot es Mou", yo me querellaría por calumnia.

Es obvio que al escriba difamador no le cabe en lo que tenga donde los demás tienen la cabeza la idea de que alguien no sea como los Hermann Tertsch, Sánchez Dragó y otras figuras del patio de Monipodio español. Estos y muchos otros pasaron (algunos siguen) años cobrando ingentes cantidades de dineros públicos en TeleMadrid por decir tonterías y hacer propaganda reaccionaria.

¿Queda claro? Ni un euro. Nada. No lo necesito. Me apaño con lo que tengo. Y aunque lo necesitara, no lo haría, porque, a diferencia del tipo del escrito y sus amigos, creo en lo que digo y lo practico.

Este sujeto o sujeta, seguramente hará carrera en el periodismo español, pero toda su vida será basura..

dimecres, 15 de maig del 2019

Debate de ausencias, ausencia de debate

El debate de anoche en TV3, que no tuve el disgusto de contemplar, es un caso de manual de las reglas de fair play que rigen en las competiciones deportivas y, según se ve, solo en las deportivas. En el resto de las competiciones, especialmente las políticas, rige el juego sucio, el ventajismo, las trampas. La política es la continuación de la guerra por otros medios y, ya se sabe, à la guerre, comme à la guerre

Así que, cuando sale alguien blandiendo el código caballeresco, que impone el juego limpio, descuella de inmediato por encima del ras de los comportamientos ordinarios basados en cálculos interesados, por ejemplo, electorales. Si se recuerda que este juego limpio democrático proviene de alguien a quien el Estado español considera un prófugo de su justicia, se aquilatará el valor simbólico de este acto. La legitimidad del prófugo es superior a la del Estado que lo persigue. Somos independentistas a fuer de demócratas; no demócratas a fuer de independentistas.

Paradójicamente, la actitud desinteresada del paladín demócrata, que se retira del torneo porque los contrincantes no están en igualdad de condiciones, atrae mayor voluntad del electorado por su innegable valor moral. No se trata solamente de que el fin no justifica los medios sino de que los medios injustos determinan el fin, lo desmerecen. Y una independencia plena solo puede ser resultado de limpia lid.

Para suciedades ya está la Junta Electoral Central (JEC), decidida a seguir cometiendo arbitrariedades con los derechos fundamentales de los candidatos. Estos debieran quizá recurrir a los tribunales en amparo frente a los atropellos de un órgano administrativo aquejado de manía persecutoria. Si hay arbitrariedades es porque se le consienten.

Lo interesante de esta peripecia televisav es el comportamiento de los demás, una vez que Aleix Sarri explica la razón por la que se ausenta del debate. Es una actitud que interpela a los otros, quieran o no, porque se toma en solidaridad con unos represaliados. Palinuro entiende que los demás deberían haberle seguido. Pero cada cual tiene sus razones. Solé, el representante de ERC en lugar de Junqueras, denunció la situación de injusticia, pero se quedó al debate. Ignoro si el de los Comuns formuló alguna objeción. Los demás allí, tan tranquilos, poniendo verdes, al parecer, a los ausentes.

Se pudo pasar un vídeo con unas declaraciones de Junqueras. No se hizo con otro de Puigdemont, que obraba en poder de TV3. Lo llevaba Sarri en un pen drive que entregó al presentador. Este es el vídeo con las declaraciones del MHP Carles Puigdemont.

El tren de la independencia no es un monorail. Sigue necesitando dos rieles y que sean paralelos. Si convergen o divergen, el tren no llegará a ningún sitio. 

dimarts, 14 de maig del 2019

Democracia es juego limpio

Con 24 horas de diferencia han hablado los dos líderes del independentismo, candidatos al Congreso. El domingo, Junqueras desde la prisión, el lunes, Puigdemont desde el exilio. Prisión, exilio, confiscación o algo peor son paradas frecuentes en las carreras de los nacionalistas catalanes. Por cierto, sobre algunos de esos ilustres exiliados, especialmente Xammar, tiene escritas páginas magníficas Quim Torra en su Viatge involuntari a la Catalunya impossible, ese tipo de ensayos que escribe el MHP entre diatriba y diatriba xenófoba, supremacista y antiespañola.

Los contenidos de las dos declaracionnes son coincidentes en el fondo y muy distintos en la forma. Lo más patente, la relación que ambos tienen con los partidos. Lo decíamos ayer: la fuerza de Junqueras es un partido de 90 años; la de Puigdemont, la ausencia de partido. Junqueras se honra en ser la voz de ERC. Lo dice él mismo. Puigdemont no quiere ser la voz de partido alguno. También lo dice él mismo. Quiere ser la voz de los electores catalanes, no solo de los militantes y/o votantes de los partidos, sino de todos/as las ciudadanas/os.

Está en su derecho. Habrá quien diga que el discurso carismático de Puigdemont es, en el fondo, una confesión de debilidad. Si el exiliado de Waterloo tuviera un partido fuerte, cohesionado, con experiencia, hablaría de otro modo. Es posible, pero intrascendente. Todo lo que es podría ser de otra forma. Pero es como es. En este caso, el Presidente no habla de partidos, sino de nación catalana. ¿En dónde está la debilidad? El profeta desarmado es tanto más fuerte cuanto más desarmado, porque su fuerza es moral. No reside en los medios materiales de que dispone, que bien parvos son, sino en el mandato de la gente, renovado una y otra vez, como legítimo presidente de la República catalana en el exilio.

Junqueras insiste en la larga historia independentista y acrisolada honradez de ERC. Hace muy bien luciendo títulos legítimos y si alguien se pica y se malicia que es un ataque disimulado a la cuestionable historia convergente, allá él o ella, que se rasque o se refunde. El candidato de ERC tuvo la elegancia y el buen gusto de no mencionar, ni siquiera insinuar, algo parecido. Un gesto encomiable.

Como encomiable es el del MHP Puigdemont condicionando su participación en un programa de TV3 a que no se vete la presencia de Junqueras. Si alguien quiere un ejemplo de juego limpio, del fair play con el que tanto da la lata Palinuro, aquí la tiene. Puigdemont no quiere ventajas a costa de la represión que sufre un competidor. Y mira que los políticos codician las apariciones televisivas, que tienen mucho impacto. Pero nadie que se precie se mide con quien no esté en igualdad de condiciones o tenga un handicap injusto. Si alguien se pica por ello y se malicia que es un reproche al hecho de que ERC no reaccionara con igual celeridad ante el intento de la JEC de excluir a los de JxC, allá él o ella.

El juego limpio es la base de la democracia. 

La democracia, la base de la independencia. 

dilluns, 13 de maig del 2019

La independencia, desde la prisión

Muy importante entrevista a Oriol Junqueras en el Punt Avui. Tiene el diputado en el Congreso y candidato al Europarlamento pocas ocasiones de exponer en público sus opiniones y explicar sus decisiones. En esta ocasión lo hace con detalle y fija criterios en los temas más candentes del independentismo.

Junqueras tiene visión y es convincente en su compromiso de palabra y obra. Trasmite seguridad y cierto tono místico. Entiende el independentismo como una pugna y reclama para sí el máximo grado. También en republicanismo.  Y lo apoya en la tradición de independentismo y acrisolada honradez de ERC, que no deja de ser un partido. 

Igualmente rotundo y claro se muestra en su rechazo al juicio/farsa al que él y los demás presos políticos están sometidos. La mera existencia de presos políticos es una injusticia, una situación anómala que inhabilita a España para presentarse como un Estado democrático de derecho. La "normalidad" de Sánchez es, en realidad, anormal.

Su visión del PSOE es realista, ya que este tiene tendencia a escorarse a la derecha. Insiste Junqueras en el diálogo, pero tiene escasas esperanzas. Ni visos de acuerdo alguno para la investidura del gobierno y la espinosa cuestión de Iceta queda sin responder, sepultada bajo unas consideraciones sobre la importancia del proyecto colectivo de ERC y su carácter dialogante.

La entrevista aborda en un par de momentos la cuestión de las relaciones de ERC y JxC, así como Junqueras y Puigdemont. La respuesta es elegante, subraya la seguridad en el inquebrantable independentismo y republicanismo de ERC, avalado por sus 90 años de historia y se alegra mucho de la candidatura de JxC y le desea muy buen resultado, pues cuenta el independentismo como una unidad en la que suman todos los indepedentistas, cada cual desde su origen. Los triunfos y buenas perspectivas de ERC se deben a su fuerte organización, unidad de propósito y entrega de sus cuadros y dirigentes.

Tiene cierta ironía que en el inevitable duelo entre los dos candidatos, el partido sólido sea el que da la fuerza a Junqueras mientras que la de Puigdemont proviene de su carencia de partido. En igualdad de crédito respecto al independentismo y el republicanismo, el proyecto de Puigdemont quiere ser transversal, nacional, carismático. Su peligro es quedarse en lo meramente simbólico. El proyecto de Junqueras es de partido y de ideología de izquierda. Su peligro es ser un partido "institucional", como el PRI.

Así que las dos vertientes indepes son necesarias y están condenadas a entenderse. ¿Cómo? En función de los resultados de las elecciones. Las generales ya dieron unos. Estamos a la espera de las europeas y municipales. Consciente del daño del argumento de que el voto a ERC en las europeas será votar a vascos y gallegos, Junqueras da unas confusas explicaciones sobre los nombres catalanes de la lista que no despertarán entusiasmos. A su vez, si JXC quiere mantener el govern es necesario que desmienta las encuestas y recupere apoyos. En caso contrario, lo único que puede retrasar las elecciones catalanas es la sentencia del juicio/farsa. Pero, a su vez, esta puede retrasarse si, en efecto, se suspende la vista a la espera de un suplicatorio. En los trámites, quizá nos encontráramos con unas elecciones anticipadas en las que la CUP habría de decidir si participa o no y en las que el voto independetista aumentaría probablemente si, como es de suponer, también se presenta el Front Republicà. 

Y en ese hipotético parlamento de mayoría independentista absoluta se plantearía la cuestión de la unilateralidad sobre la cual Junqueras se niega a aventurar nada por tratarse del incierto futuro..



diumenge, 12 de maig del 2019

Barcelonas

Como todo el mundo sabe, en Barcelona hay muchas Barcelonas, según cómo se mire. Si por barrios, de Pedralbes al Raval; si por estilos, desde el gótico al modernista; si por alturas, el puerto y Montjuic; si por actividad económica, desde los mercados de Hostafrancs a la exquisitez tecnológica del distrito 22@ en Poble Nou, la antigua Manchester del lugar; si por culturas, desde barrios andaluces a otros paquistaníes o latinoamericanos. Barcelona es un puerto mediterráneo de primer orden, un centro de comunicaciones, convenciones y negocios europeo y una cosmópolis. Los barceloneses se precian de que allí se hablen más de doscientas lenguas, además del catalán, impuesto a punta de navaja hasta en los velorios, y el castellano, más perseguido que los primitivos cristianos en la Roma de las catacumbas.

La gobernación municipal de este complejo ente, con su enorme proyección sobre Catalunya nunca es fácil. Está llena de sorpresas. En estas elecciones se presenta un francés y no sé si también un alemán, aunque este quizá se reserve para la Generalitat. Se prevé un consistorio de seis partidos. El ayuntamiento actual cuenta con siete. A su lado, Madrid con cinco previstos y antes con cuatro, es un oasis.

Los partidos en Catalunya se alinean en dos ejes cruzados, independentistas/no independentistas e izquierdas/derechas, con las habituales zonas sombreadas. Dada la índole de las elecciones bien puede intentarse una clasificación de tipo municipal de los contendientes en tres categorías de viviendas en urbanizaciones residenciales como viviendas aisladas, pareadas y adosadas. Aislados entre sí estarían los indepes, pareados los comunes y adosados los unionistas en tumulto. 

La de los indepes casi parece una historia de novela río, de familia. Las tres formaciones  que andan siempre predicando la unidad, se presentan divididas y enfrentadas. Incluso con políticas de alianzas cuestionadas. Los sondeos dan ganadora a ERC y la cuestión es con quién formará gobierno, habida cuenta de que  los números solo dan para una coalición ERC/Comuns. Un gobierno puramente independentista no es previsible y estaría por ver que fuera viable una coalición a tres o tripartito ERC/Comuns/JxC. Es imaginable una situación en que JxC esté en la oposición a un gobierno municipal de ERC. 

No es nada estrambótico. En toda Catalunya lo municipal obedece a una dinámica propia de cada lugar. Con mayor razón en Barcelona, que es en donde se juntan todos los lugares. Y donde se da la paradoja de que la CUP, formación exclusivamente municipalista, con una representación municipal apreciable en toda Catalunya y también Barcelona hasta ahora, ahora no entre.

Es Barcelona, ciudad cosmopolita, la que el independentismo de ERC aspira a gobernar en probable coalición con los Comuns, pero llevando la voz y la vara. Para ello se ha preparado ampliando simbólicamente la base. Será una interesante experiencia, la de un consistorio independentista moderado parcialmente por la ambigüedad de su aliado.  

Y, si el sondeo acierta, será lo que el electorado haya decidido tras una campaña electoral que se promete muy movida. 

dissabte, 11 de maig del 2019

Duelo de titanes

Al final se ha manifestado una realidad que incomoda en el campo independentista. Una realidad que nadie quería vaticinar, pero ahí está. Y alguien había de decirlo. En este caso, La República. La unidad independentista no solo se rompe, está rota, sino que sus dos principales dirigentes aparecen enfrentados. Es la consecuencia de la decisión de ERC de ir a las elecciones europeas en alianza con Bildu y BNG, negándose a lista unitaria con JxC a pesar de que Puigdemont ofreciera ir segundo en ella, una decisión tan magnánima como, probablemente, irritante para la otra parte.

Pero ¿es verdad que se rompe la unidad? Se quiera o no, hay dos candidaturas independentistas en liza, que comparten fin estratégico pero, al parecer, no las tácticas. Una, ERC, es más fuerte que otra en el Congreso de los diputados.  ¿Importa eso mucho? Sabrià, el portavoz de ERC, ya en la primera finta parlamentaria de la presidencia del Senado mantiene las condiciones del referéndum y la autodeterminación en que estamos de acuerdo todos los independentistas. Pero no es suficiente. Debe quedar claro que las condiciones citadas son el único punto de partida para algo serio, como votar a favor de un gobierno socialista. El episodio de Iceta es una de sus habituales trapacerías y no merece la pena ni considerarla. Si Iceta quiere ser presidente del Senado, que pida los votos a aquellos con los que suele manifestarse contra la autodeterminación, o sea, PP, C's, Vox. Seguro que los tiene. 

Así que, en resumen, hay una pugna, una competencia que es preciso mantener en un clima de entendimiento. Pero competencia es. Entiendo que cada cual, ERC y JxC esgrime sus mejores armas. Los dos quieren ser la imagen de la República. Como cuando Carlos I decía estar de acuerdo con su primo Francisco I, pues "los dos queremos Milán". Junqueras quiere la independencia traída por la ERC bajo su dirección y por ello pide el voto de todos los electores, no solo de los suyos. Reclama para ERC la función de partera de la independencia. Y la reclama en solitario, marcando distancias con la otra fuerza independentista. Esa distancia quiere ser la de una izquierda históricamente republicana y de acrisolada trayectoria, frente a una derecha de tradicional peix al cove y puntos de corrupción. Se añade el oportunismo de que la conversión a la independencia del catalanismo burgués ha sembrado el desconcierto en sus filas y debilitado su pujanza electoral. 

Puigdemont, como Carlos I, también quiere el Milán de la independencia, pero no en nombre de un partido, sino en el de la ciudadanía en su conjunto. Desde el primer momento se ha configurado como un lider transversal o "nacional". Los partidos, estructuras obligadas para la acción política, le han sido siempre incómodos y los ha renovado casi hasta la refundación. Igualmente ha creado el suyo, la Crida, pero no como partido, sino como movimiento, insistiendo en que se trata de aunar personas y no siglas. Ha animado la creación de estructuras institucionales, como el Consell de la República, con una justificación censal que habla al conjunto de la ciudadanía catalana, incluso la exterior a Catalunya. Y todo ello dependiendo de las aportaciones voluntarias de la gente y no de las subvenciones públicas. En definitiva, el objetivo de Puigdemont es alcanzar la independencia como resultado de una combinación de acción exterior dirigida por él con el respaldo del conjunto de la ciudadanía que reconoce en él el presidente legítimo de la República, hoy en el exilio. .

Hay otro punto débil en la opción de ERC: si el voto a su candidatura, produce tres electos, solo uno será catalán, siendo los otros dos un vasco y un gallego. En la lista de JxC esos tres primeros puestos son de catalanes independentistas y, al mismo, tiempo, muy representativos de la transversalidad, puesto que Comín proviene de ERC y Ponsatí de Primaries. No es asunto menor, pues plantea a qué finalidad concreta cada uno pide el voto al electorado. JxC a la finalidad exclusiva de conseguir la República independiente catalana. ERC a la mism finalidad, pero no exclusiva, pues se mezcla con una acción enfocada al resto del Estado con insistencia expresa en un carácter de izquierda que, obviamente, excluye a la derecha, incluida la catalana.

En todo caso, dado que las situación no es buena, no conviene empeorarla. Que cada parte haga su campaña en juego limpio, esto es, campaña en positivo y no en negativo hacia el otro. Al contrario. El independentismo ha de llamar a votar al independentismo.

Por volver al título de hoy, "Duelo de titanes" es como se llamó en España la peli de John Sturges, Gunfight in OK Corral. Los titanes de que aquí se habla son los de la película, pero no los que se enfrentan entre sí, sino los dos que luchan del mismo lado, Wyatt Earp y John "Doc" Holliday. Que cada cual elija y vote al suyo, pero haga campaña por los dos, aunque muestre un legítimo orden de preferencias.

Avui a Santa Coloma de Cervelló

A la presentació de la candidatura de JxC, encapçalada per Boi Fusté. Coincideixo amb en Ramon Tremosa. Molt bé. Una presentació a càrrec dels Ramones. El lloc, la Plaça del pi tallat, a dos quarts de vuit. Estem a l'inici de una campanya decisiva. JxC és la llista del President i la llista del país. Hem de portar la troica indepe (Puigdemont, Comín, Ponsatí) al faristol d'Europa. Ens veiem a la plaça del Pi tallat.

divendres, 10 de maig del 2019

Demà a Santa Coloma de Cervelló

A la presentació de la candidatura de JxC, encapçalada por Boi Fusté. Coincideixo amb en Ramon Tremosa. Molt bé. Una presentació a càrrec dels Ramones. El lloc, la Plaça del pi tallat, a dos quarts de vuit. Estem a l'inici de una campanya decisiva. JxC és la llista del President i la llista del país. Hem de portar la troica indepe (Puigdemont, Comín, Ponsatí) al faristol d'Europa. Ens veiem a la plaça del Pi tallat.

La voz de la República

La victoria del presidente Puigdemont frente a las maniobras de la Junta Electoral Central, o Santa Hermandad de Peralvillo, es un espléndido punto de partida de la carrera electoral europea. Nadie daba un euro por la suerte del MHP como candidato al Europarlamento una vez que ERC iba en alianza con vascos y gallegos y expresa renuncia a JxC. No ya un euro; ni medio  cuando también el PNV se desvinculó de la alianza con JxC. Ni un céntimo después de los aparentemente escuálidos resultados de las elecciones generales. El profeta desarmado se quedaba predicando en el desierto.

Y, de pronto, llegó la JEC, provista del cañón Berta de su ineptitud. Venía encendida en su catalanofobia y en su deseo de hacer morder el polvo al supuesto derrotado de las elecciones del 26A. Estaba también acicateada por la seguridad de complacer al jefe privando de sus derechos al proscrito, al fugado, al precito y traidor Puigdemont y dejándolo en dique seco en compañía de los consellers Comín y Ponsatí.

Es como si el encargado de trasmitir las órdenes cifradas del mando hubiera sido Gila. De repente, todo el mundo ha visto quién es el enemigo número uno del Estado. Y la imagen ha cambiado radicalmente. El fugado, proscrito, etc., resulta ser un hombre solo, enfrentado a un Estado sin escrúpulos, sin medios materiales a la altura de la tarea que realiza, sin organización política homogénea y clara que lo respalde y con un apoyo reticente y oscilante de las organizaciones en principio aliadas.

Pero esa imagen que invita a la conmiseración es una de las bases de su autoridad moral que arranca de la integridad, perseverancia, audacia y confianza en el triunfo final que parece contagiar a su alrededor. Este es como una serie de círculos concéntricos que va desde el de colaboradores más estrechos, compuesto por gentes personalmente leales y de procedencias diversas, hasta el más amplio del reconocimiento popular de su legitimidad como presidente, que es el que verdaderamente cuenta. Así lo entienden los círculos intermedios, unos alborozadamente, como las asociaciones sociales y otros más a regañadientes, como los partidos políticos, empezando por el suyo.

Puigdemont es la voz de la República catalana en Europa, en el "corazón de Europa", como él mismo quiere. Sin duda, Junqueras, a quien se vaticina éxito notable en las europeas, también lo será. Pero de forma distinta: por voluntad propia, reconocimiento popular y manifiesta unción del Estado español, Puigdemont es la voz de la República. Junqueras es la voz de ERC, un partido, también por voluntad propia. Innecesario recordar que Puigdemont ofreció ir de segundo en una candidatura unitaria.

Así pues, autoridad moral, toda. Legitimidad, absoluta. Reconocimiento, pleno. La imagen ha cambiado. El prófugo es el legítimo presidente en el exilio. Lo que no ha cambiado ha sido la escasez de medios materiales. Al contrario, ha empeorado porque la cacicada de la JEC impidió que la candidatura de JxC dispusiera del tiempo necesario para prepararse.

Muy consciente de esto, Puigdemont en su intervención de apertura de campaña, aspira a que salga la troica de la independencia, él mismo, Comín y Ponsatí. Sería un buen resultado para una lista que se quiere de país. Y es una petición del cabeza de lista del president, el que ha desafiado al Estado. Y que por, eso mismo, se da por ganador. 

Con razón.  

Cómo nace una leyenda

Aquí está de nuevo mi amigo Hector Suñol con una genial creación para abrir la campaña electoral. Es un montaje fotográfico exquisitamente escogido con la música de fondo de The Sound of Silence, (SoS) en sí misma una genialidad de Simon y Garfunkel, interpretada, creo, por Disturbed, que tiene más fuerza. El montaje de Suñol tiene poco que ver con el sentido literal del texto, y más con el sonido. Acompaña el crescendo de la música al de la lucha por la independencia. Y lo centra en la figura de Puigdemont.

Cuando el arte se funde con la política tiene un impacto inmenso. Crea leyendas. En este caso, la de la "visión que entró en mi cerebro" (that was planted in my brain), gracias a la palabra de uno que dejó lo que hacía para abrir camino al futuro. Está bellamente narrada. Arrebata. Suceda lo que suceda el 26A, Puigdemont es ya leyenda.

La leyenda del hombre que se enfrentó a un Estado porque era un hombre libre.

dijous, 9 de maig del 2019

La Junta expiatoria

Aquí mi artículo de ayer en elMón.cat, titulado L'Estat prevaricador. Versa sobre la cacicada de la Junta Electoral Central (JEC) que, con división interna, trató de eliminar la candidatura de JxC a las elecciones europeas, encabezada por el MHP Puigdemont. Y sobre la forma en que este ha desbaratado el abuso y lo ha vuelto contra quienes querían perpetrarlo.

No es solamente que la JEC haya hecho un espantoso ridículo que ahora se apresta a aumentar Casado recurriendo la decisión al Tribunal Constitucional contra toda razón y legitimidad. Es también que ha destruido de un plumazo los complicados ejercicios de embellecimiento y propaganda que realiza el ministerio de Asuntos Catalanes con el dinero de todos. Nada menos  que doscientos diplomáticos han recibido órdenes de salir a los caminos de Europa a defender el buen nombre de España como Estado de derecho, según un libro rojigualda que llevan en el zurrón.

Y, cuando estos apóstoles de la gloria hispana congregan algún auditorio, aparece la JEC, como la nueva Santa Hermandad, y procede a despojar arbitrariamente de sus derechos fundamentales a unos ciudadanos europeos que están fuera del alcance de sus garras. Y menos mal; si no, los hubieran enviado a servir al rey en galeras.

Además de hacer trizas la agit-prop borrelliana, la fallida alcaldada de la JEC, órgano administrativo del Estado, pone de manifiesto la beligerancia anticatalana del Estado español. Tratándose de ir contra Catalunya, el Estado español no tiene inconveniente en fisgar en las normas administrativas, igual que el dios de Santa Teresa andaba entre los pucheros.

Aquí, la versión castellana:


El Estado prevaricador

No se sabe qué llama más la atención de la cacicada de la Junta Electoral Central (JEC), si su arbitrariedad o su ineptitud. Apenas le ha durado 72 horas pero ha conseguido con creces lo contrario de lo que pretendía. Quiso destruir una candidatura y ha asegurado su triunfo arrollador haciéndole gratis la campaña.

La arbitrariedad no puede quedar sin respuesta. La JEC es sospechosa de haber prevaricado. Habrá querella, que será contra los miembros del órgano que hayan cometido supuestamente el delito. Si hubiera reparaciones por el evidente daño causado, el responsable subsidiario sería el Estado. Es el Estado el prevaricador. Es el Estado el que, siempre que puede, se salta su propia ley cuando se trata de Catalunya.

En el caso concreto de la prohibición de la JEC, la presunta prevaricación es patente, lo que facilitará su denuncia y sanción. Los miembros de este órgano quedarán inhabilitados una temporada y serán sustituidos por otros, probablemente tan catalanófobos como estos, aunque quizá menos incompetentes. Lo importante es que este caso pone de manifiesto una actitud general prevaricadora en las instituciones y poderes del Estado con relación a Catalunya. Los tribunales, el gobierno de turno, el Parlamento, sea cual sea su composición, todos actúan habitualmente haciendo un uso partidista del derecho.

Prevarican, incluso, de "buena fe". Niegan que estén saltándose la ley o aplicándola fraudulentamente y menos por razones partidistas. Entienden que dar primacía a la unidad de España sobre el principio democrático de la voluntad de los gobernados, esto es, el unionismo, sea algo partidista. "España no es un partiddo", se dicen a sí mismos, "sino la razón de ser de la justicia". Los partidistas y posibles prevaricadores son los otros, quienes no quieren ser españoles. Los nacionalistas son siempre los demás.

Sin embargo, al ser el conflicto sobre la unión (que los independentistas consideran colonialismo) o la independencia (que los unionistas consideran separatismo), el unionismo es un partido. Uno de los dos partidos aquí enfrentados, el que está en posición de poder porque dispone del poder del Estado y administra la justicia. Y, al emplear el derecho en su propio interés, hace un uso partidista de él. O sea, prevarica.
De aquí se sigue la eficacia del contraataque del presidente Puigdemont tras destruir la táctica prevaricadora de la JEC. Pone de relieve ante la opinión pública europea y mundial la ilegalidad e injusticia del Estado español frente a Catalunya y destruye su pretensión de construir un relato exterior propagandístico que presenta a España como un Estado democrático de derecho cuando no lo es. Es una eficacia que, como se ha señalado reiteradamente se debe a la fuerza de un exilio capaz de hacer frente y derrotar al Estado prevaricador.

Advertido el unionismo ya en tiempos de Rajoy de la importancia de la propaganda exterior, creó un organismo, Marca España, que, concebido por la corrupta derecha española solo fue un chiringuito de enchufados del franquismo sin incidencia real alguna. Los unionistas del PSOE, algo más avisados, le cambiaron el nombre por el de España global y Borrell lo puso en manos de enchufados del PSOE, esperando mayor eficacia en su tarea de embellecer la tiranía española a ojos exteriores. Un proyecto tan prevaricador y malversador como todos los demás porque consiste en emplear ingentes recursos públicos de todos (también los catalanes) para defender una interpretación partidista e interesada de un conflicto interno entre España y Catalunya. No existe un juicio unívoco y generalmente aceptado sobre la naturaleza de ese conflicto y, en buena ley, el Estado debiera actuar con imparcialidad y neutralidad y no ser el instrumento de una de las partes y utilizado, además, con tácticas de guerra sucia y abuso de poder.

El relato hegemónico exterior es claramente favorable al independentismo porque se construye libremente, a través de la comunicación en sociedades que no están viciadas por el carácter prevaricador del Estado español, heredero de la prevaricación esencial que fue el franquismo, hoy dominante en las instituciones.

La prueba más evidente es que este Estado produce las arbitrariedades, y abusos a mayor velocidad de la que nunca podrán alcanzar los burócratas borrellianos en justificarlas y disimularlas, por mucho que les paguen.

Avui, Palinuro a Sant Julià de Ramis

Això és com una festa a casa. El nou veí del poble es presenta amb un llibre sota el braç. Els llibres són la millor carta de introducció perquè el que en ells s'escriu, escrit resta i no és pot negar. A més, el que escriu llibres ha de sotmetre's a la crítica dels altres. I, quan els altres són els veïns, que te'ls trobes al super, amb més raó. Així que, per prudència, em presento amparat per dos il·lustres co-veïns. Com quan vols ingressar a un club select i necessites padrins i madrines: l'alcalde, Marc Puigtió, que acaba de declarar en el judici / farsa de Madrid com a testimoni de la defensa i molt a l'altura de les circumstàncies, i Marcela Topor, que, a més de ser inquisitiva periodista, té relació familiar amb un altre il·lustre veí, avui injustament exiliat per defensar la independència de la terra.

Serà a les 20:00 al Centre Cívic de Sant Julià de Ramis.

dimecres, 8 de maig del 2019

Desobediencia

La revolución catalana es absolutamente original. No se atiene a ningún patrón anterior. Por ello no tiene molde, ni modelo, ni hoja de ruta. La iniciada en enero de 2016 fue interrumpida por el estado de excepción del 155, que abrió este tiempo de incertidumbre.

El permanente debate en el seno del independentismo es otro factor en ese hacerse a sí misma de la revolución catalana. Un debate que aúna teoría y práctica, pues las distintas partes realizan las ideas que propugnan y se atienen a las consecuencias. Uno también en el que la CUP, habiéndose desvinculado de casi todas las maneras posibles del grueso del movimiento independentista, parecía en estado de hibernación. Pero resultó que estaba cociéndose una reflexión, cuyo contenido se anunció ayer y que culminará, según parece, en julio con una declaración política y un pronunciamiento sobre si se presentarán a las próximas elecciones catalanas. 

La CUP es voz necesaria. Y no solo porque, el estar en minoría o con mayoría raspada los otros indepes, necesiten sus votos. También lo es y mucho por sus contenidos, que expresan el sentir de un cuantioso sector de la población en fórmulas audaces. Estas vienen aderezadas en odres viejos que caracterizan a la CUP: desconfianza hacia las vías institucionales no estrictamente municipales, brevedad en los mandatos personales y frecuente relevo, no necesariamente rotación en los cargos, subordinación de la táctica a decisiones asamblearias imprevisibles, laxa agrupación de corrientes diversas, doctrinarismo y tendencia a la autoexclusión. 

Quien quiera entenderse con la CUP ha de aceptar la forma de ser y existir de esta. Pero esta, a su vez, haría bien en aceptar la de los interlocutores a los que se dirige de modo tan exclusivo como perentorio.

Hagamos a un lado la probable reacción molesta de JxC y ERC por el tono empleado. Parece como si  se les exigiera que acaten la interpretación que hace la CUP de la misión del independentismo, su situación actual y la táctica por seguir. Por ponerlo en términos surrealistas: como si la CUP exigiera a JxC y ERC obediencia a la desobediencia.  

Durante el periodo de ausencia voluntaria de los cupaires, el independentismo ha vivido numerosas peripecias, en constante confrontación con el Estado. Las elecciones generales han deparado su gran triunfo, con especial lucimiento de ERC. El MHP de Catalunya, Quim Torra, está citado a declarar como investigado en una querella por los lazos amarillos. El MHP de la República, Carles Puigdemont, ha ganado otra batalla jurídica al Estado de especial resonancia en el exterior. 

En resumen, triunfo del independentismo en todos los frentes, el electoral, el judicial, el político y el exterior, en condiciones muy adversas. Y habrá repetición en las elecciones del 26M. Las europeas consolidarán el liderazgo de Puigdemont y abrirán una etapa del mayor interés cuando este, provisto de su inmunidad, se persone en Catalunya como representante electo de la ciudadanía europea. Es casi una metáfora. Tanto como se maldice de Europa, mira por dónde, es Europa quien devuelve su presidente a la República catalana. Bien es verdad que este se lo ha ganado. Si ha podido incorporar todos los papeles, desde el de un dramático de Gaulle al de un imprevisible Pimpinela Escarlata, ha sido gracias a la silenciosa y discreta  maestría de su equipo jurídico. La mezcla de audacia e integridad política y la pericia jurídica ha producido la imagen de un nuevo Fígaro, símbolo de la lucha que la inteligencia libra contra la estulticia autoritaria en pro de la libertad y la dignidad. 

Por cierto, esa dimensión europea del conflicto con la Junta Electoral Central (JEC), ha sido la navaja de Ockham de este desaguisado. Algo que la JEC ni olía, cosa nada de extrañar porque es lo que, al parecer, creen los unionistas: que los eurodiputados representan a sus respectivos países cuando lo hacen directamente a la ciudadanía europea. Ciudadanía europea compuesta por ciudadanos en pleno uso de su derecho de sufragio activo y pasivo.   

Todo eso se ha hecho en un espíritu de desobediencia sostenido aunque descoordinado, impreciso, improvisado, transitorio, porque la revolucióon no tiene plantilla.  Pero desobediencia. 

La reaparición de la CUP, siempre bienvenida, aunque echando los habituales rapapolvos teóricos, remacha lo obvio: el camino es la desobediencia. Lo habían anunciado hace un par de días en una declaración política a la que Palinuro prestó la debida atención. El anuncio parió un ratón porque pedir una "estrategia colectiva de desobediencia" no es nada del otro mundo. Lo hace en este todo el mundo. 

Pero, al tratarse de la CUP, muy ceremonial en sus apreciaciones, conviene siempre leer entre líneas. Lo más interesante de la demanda es el humilde adjetivo "colectiva". Quiere decir unidad. Y unidad no solo entre las dos formas más políticas del independentismo, sino también con la CUP. Se trata de un compromiso, en principio, de integrarse en una táctica "colectiva" siempre que sea de desobediencia. 

Solo dos objeciones. Primera: cualquier compromiso de la CUP ha de ser ratificado por una imprevisible asamblea posterior por lo que su valor y la autoridad de quien lo formula están muy mermados. Supongamos que en el mes de julio, la asamblea decide no participar en las elecciones catalanas, con lo que no tendría representación en el Parlament. ¿Qué compromisos podría cumplir?

Segunda: la táctica colectiva, común, unitaria, debe ser la desobediencia. Perfecto. Nadie lo niega. Pero hay que arbitrarlo porque es más fácil hablar de desobedecer que hacerlo. Por mucho que se impacienten los doctrinarios, no puede trazarse un plan acabado de táctica colectiva de desobediencia porque esta depende de dos imponderables: la reacción represiva del Estado y la generalización de la desobediencia como actitud individual. 

No se trata escurrir el bulto con quisicosas sin importancia. El país se juega mucho. Todas las propuestas deben considerarse de buena fe y con ella criticarse. 

De lo que se trata es de conseguir el objetivo estratégico al menor coste posible. Sin intermitencias.  

Demá, Palinuro a Sant Julià de Ramis

Això és com una festa a casa. El nou veí del poble es presenta amb un llibre sota el braç. Els llibres són la millor carta de introducció perquè el que en ells s'escriu, escrit resta i no és pot negar. A més, el que escriu llibres ha de sotmetre's a la crítica dels altres. I, quan els altres són els veïns, que te'ls trobes al super, amb més raó. Així que, per prudència, em presento amparat per dos il·lustres co-veïns. Com quan vols ingressar a un club select i necessites padrins i madrines: l'alcalde, Marc Puigtió, que acaba de declarar en el judici / farsa de Madrid com a testimoni de la defensa i molt a l'altura de les circumstàncies, i Marcela Topor, que, a més de ser inquisitiva periodista, té relació familiar amb un altre il·lustre veí, avui injustament exiliat per defensar la independència de la terra.

Serà a les 20:00 al Centre Cívic de Sant Julià de Ramis.

dimarts, 7 de maig del 2019

Diálogo sobre, sin, contra, Catalunya

¿Querían ustedes diálogo? Sírvanse. Diálogo es lo que a bombo y platillo anuncia El País. Diálogo sobre Catalunya. Sin Catalunya. Diálogo es, pues hablan dos, como podría ser sobre el tiempo del finde. Ni por asomo lo que pretenden los indepes, que se quieren sujetos dialogantes y se encuentran objetos dialogados.

La imagen sorprende porque no sorprende. Es la unión nacional, la gran coalición siempre anhelada del viejo bipartidismo. La unión del 155, que ya funcionaba con Rajoy en el gobierno y Sánchez en la oposición. La unión sagrada con un policía bueno y un policía malo. Ahora toca el bueno y el malo se pone a sus órdenes. 

Sánchez administra su menguada victoria con protocolos señoriales. Pone en fila la oposición. Fuera de la fila, los nacionalistas. En las regiones hiperbóreas, los indepes.

La política española gira en torno a Catalunya, aunque los catalanes ahora pinten poco. Sánchez está blindado. No habla: dicta el silencio con respecto a Catalunya Los demás partidos luchan por encontrar un hueco. El PP y C's se buscan las vueltas. Podemos mendiga alguna atención y Vox dará los gritos de rigor. Casado, ungido líder de la oposición por un magnánimo Sánchez, ya no dice barbaridades y va por ahí repartiendo consejos y pidiendo la colaboración de Rivera para dar a España un gobierno estable que vigile por su unidad. Rivera, sin embargo, sempiterno Ganelon de todas las batallas, se apresta a traicionarlo y a votar en contra del gobierno.

Todo irrelevante. La peripecia de la JEC y la prohibición de Puigdemont que ahora contraataca es determinante del futuro inmediato. Mucho más que si el gobierno es al final monocolor o de coalición. Monocolor, bicolor o multicolor, se enfrenta a una batalla en el exterior que tiene perdida de antemano por el mero hecho de que se esté librando. Una batalla que suscita comparaciones bíblicas (David/Goliat) o legendarias frente a las cuales las cohortes borrellianas se batirán en retirada como los blue meanies del Submarino Amarillo. El destino de España se juega en Catalunya y el de Catalunya, en Europa. Así que el destino de España se juega en Europa, lugar maligno de la leyenda negra. Malo.

Lo importante es el efecto de esta situación en Catalunya. Fracasada la expectativa de leverage en el Congreso, la política independentista vuelve a su ámbito natural catalán. Las elecciones del 26M son muy importantes. Debieran estas tener presente la experiencia de las del 28A. El unionismo se aviene a dialogar selectivamente si no tiene fuerza para impedirlo. Si la tiene no solo no dialoga, sino que agrede al independentismo sin hacer distinciones entre los agredidos, todos los independentistas. Justa respuesta será que Catalunya se cubra de ayuntamientos independentistas, como, en realidad, ya lo está.

El independentismo hará bien en reclamar diálogo al Estado. Pero hará mejor arbitrando políticas propias para consolidar la República independiente porque ese diálogo, que debiera ser con el independentismo sobre Catalunya y España, no se dará nunca. En cambio, se darán las sentencias del Tribunal Supremo en el juicio/farsa del 1-O. Para ese momento debe estar preparada la respuesta del independentismo. Una sola. 

dilluns, 6 de maig del 2019

Infierno

Es la advertencia del Canto III, Inferno, de la Divina Comedia, que podría parafrasearse así: "Lasciate ogni speranza, voi che proibisce". Abandonad toda esperanza quienes prohibís. 

Lo dice un "fugado" de la justicia, exiliado político en Bélgica, presidente de un Consell para la República que es una asociación de derecho privado, carente de medios y reconocimiento institucional y residente, en irónico juego de la historia, en Waterloo. Una figura icónica frágil, con una voz que suena en toda Europa y que ha vencido al Estado español en dos batallas judiciales en Bruselas y Alemania. 

¿Cómo explicar este extraño fenómeno? Objetivamente porque surge de la combinación de un uso inteligente del derecho, una posición política clara con un enorme apoyo social, una gran presencia y actividad en la Web y, consiguientemente, un tratamiento mediático favorable. ¿Y subjetivamente? ¿No es obvio que la figura del presidente Puigdemont en sí misma aporta el elemento decisivo?

 Algún comentarista del ámbito cultural cristiano sospecha que el MHP tiene "un ángel de la guarda". Se entiende  lo que quiere decir, aunque lo diga mal. La angeología católica asigna un ángel de la guarda o custodio a cada persona. Puigdemont tendrá el suyo, como todo hijo de vecino. Seguramente se piensa en un ángel más que normal, quizá un arcángel especialmente guerrero, como San Miguel. O un Trono, o una Dominación. En todo caso, un ángel especial, poderoso y quizá "terrible", como decía Rilke, aunque quepa sospechar según para quién. Ese ángel es lo que los estudiosos llaman "carisma", algo tan exaltado e impreciso como la baraka musulmana; el espíritu de Dios.  En nuestros descreídos días, rebajamos el "conceto" a liderazgo, que suena menos místico y más empresarial. Como se quiera, ángel, arcángel, carisma, baraka, liderazgo,  lo que sea, el presidente Puigdemont tiene para dar y tomar.

Menudo trabajo el de los 200 adalides diplomáticos de Borrell y Lozano, encargados de predicar por el mundo la verdad oficial española del Estado de derecho y la democracia en un clima de opinión muy adverso que, se alimenta día a día con las pasmosas arbitrariedades de los órganos, organismos, tribunales españoles. Ignoro cuántas personas trabajarán en el Diplocat, el servicio exterior de la Generalitat, pero supongo que será una docena o así. Doce contra doscientos. Un Estado contra un gobierno autónomo que actúa como República independiente en unas condiciones de inseguridad y precariedad agobiantes. Y aun así, actúa. La República independiente existe. Y la mejor prueba de su existencia es el ejército de 200 funcionarios, armados con el libro rojigualdo borrelliano como task force de la recuperación del prestigio del reino de España.

En cuanto al Tribunal Supremo, supongo que hay razones muy bien traídas para devolver el recurso a las instancias inferiores con la advertencia del sentido que ha de tener la resolución. Pero se da una imagen lamentable de una justicia evasiva e irresponsable ante decisiones administrativas tan arbitrarias que podrían ser delictivas. Blanquear estas trapisondas en Europa requiere algo más que doscientos heraldos de la gloria hispana.

Boye dice que están en inferioridad de condiciones. Hay que decirlo porque es cierto. La JEC ha torpedeado la campaña de la candidatura de Puigdemont. Habrá que pedir reparación. Pero, por otro lado, el escándalo provocado por esta cacicada ha sido un impulso a la campaña en el terreno mediático, pues ha operado la indefectible ley de que, si quieres que algo se difunda, prohíbelo. 

El balance del exilio en punto a eficacia en la lucha es extraordinariamente positivo. Catalunya, la "cuestión catalana" tiene una resonancia internacional que, de otro modo, no se hubiera alcanzado. Si no ha salvado el proceso, lo ha consolidado e impulsado. Y eso en una Europa en la que, en poco tiempo, se planteará un segundo referéndum en Escocia. Y en una Catalunya en la que, de conseguirse mayoría independentista en las próximas elecciones catalanas, la ANC pide la declaración de independencia.

El tiempo apremia. Las propuestas medio y largoplacistas de negociación habrán de pronunciarse sobre la cortoplacista de unilateralidad porque esta es tan legítima como cualquier otra. El movimiento independentista mantiene la unidad. Es lo que ha señalado el liderazgo de Puigdemont por encima de las diferencias de resultados en unas u otras elecciones de un sistema impugnado y que, por eso mismo, son contingentes. 

Eso lo hemos entendido todos. Gracias a la acción bandolera a la desesperada del Estado, intentando privar a unos ciudadanos de sus derechos por razones políticas.

Lo hemos entendido viendo a un líder haciendo frente él solo a un Estado.



diumenge, 5 de maig del 2019

No, Catalunya no interesa a nadie en España

Por supuesto que no. No faltaría más. España es un país serio, un Estado de derecho integral, en línea con los de su entorno cultural, Francia, Inglaterra, Italia, los EEUU. No tiene tiempo de ocuparse en menudencias de irredentismos provincianos y tristes parroquialismos. Su proyección internacional no le permite distraer recursos con mitomanías de mindundis independentistas. Los descendientes y herederos de Pavía, San Quintín, Lepanto, Belchite, Brunete y Perejil no están para perder el tiempo con supremacismos de campanario. Catalunya no importa a los españoles más o menos fascistas (a su vez, más o menos, la mitad del país) pues, si las cosas se ponen crudas, se envía a los Tercios de Flandes o a los regulares del África o la brigada acorazada Brunete. Tampoco a los españoles dizque liberales, demócratas y seudoizquierdistas (más o menos la otra mitad), pues si los catalanes siguen siendo díscolos, se les aplica el 155 y, si se tercia, se nombra a Colau virreina de Catalunya.

Los catalanes se creen muy importantes a causa de su complejo de superioridad, su supremacismo y su racismo. Los españoles entendidos en las cosas del principado, es decir, todos, pues no hay español que no sea entendido en todo, insisten en que Catalunya es una futesa, una mota de polvo en el albornoz hispano. Nada. Menos que nada. Y los fanáticos nacionalistas morderán el polvo pues los españoles saben de sobra que los indepes son minoría en Catalunya. Lo sabe a ciencia cierta Padro Sánchez porque se lo ha soplado un pajarito. 

Puro mecanismo de protección. Catalunya es la máxima (y, en realidad, casi única) preocupación del Estado. No tiene otra y, si la tuviera la ignoraría para concentrarse exclusivamente en Catalunya, como lo hace, en un clima de insultos, agresiones, amenazas. Todos los días hay agresiones y/o insultos a Catalunya desde todas las instancias españolas. Inés Arrimadas, harta de montar pollos en Catalunya sin que nadie le haga caso, se cambia a Madrid y llevará sus pollos a la Carrera de San Jerónimo, en donde harán buenas migas con los cernícalos, buitres y gansos que allí abundan.

Catalunya, mejor dicho, la irremediable pérdida de Catalunya, saca de quicio a los españoles, los tiene de los nervios, histéricos, especialmente a los gobernantes y barandas en general en cualquier andadura de la vida. A la gente del común, a la que estos desvergonzados tienen desinformada e infantilizada no le interesa porque de Catalunya lo ignora todo. 

Después de las elecciones del 28A, El Congreso de los Diputados, con una mayoría de más del 90% de anticatalanes, es un mentidero que solo sirve para buscar alguna coalición de gobierno que meta en cintura a los indepes catalanes. El congreso, en realidad, no legisla, sino que amenaza con el 155, ahora que este artículo de dictadura "constitucional" cuenta también con mayoría absoluta en el Senado, en donde los españolazos del PP han sido sustituidos por los españolazos del PSOE. Es decir, siguen siendo los mismos.

Los medios constituyen un frente unido anticatalán tan demagógico y manipulador como los medios en tiempos de Franco. Mienten, publican falsedades, están al servicio del gobierno en su guerra sucia contra Catalunya, engañan a sus lectores, chantajean o tratan de chantajear a activistas y gente comprometida. Emplean delincuentes al servicio de la policía a fin de envenenar el ambiente e inventarse delitos para procesar a los catalanes con la excusa que sea.

Los tribunales son la brigada togada anticatalana al servicio del gobierno. Jueces, magistrados, fiscales, etc., obedientes a la voz del amo, no tienen inconveniente en prevaricar, en atentar contra los derechos de los justiciables, en fabricar pruebas contra el independentismo. La sala de lo penal del Tribunal Supremo lleva un par de meses escenificando un juicio-farsa, una causa general contra el independentismo. La Justicia española no tiene otra cosa que hacer que vengarse de los catalanes, aplicándoles el "derecho penal del enemigo" y encarcelar a los dirigentes independentistas, aunque sea contra razón y derecho.

La policía y los servicios de seguridad del Estado gastan más en reprimir salvajamente a los catalanes (como en el 1-O), en espiarlos y boicotear los servicio públicos en Catalunya que en garantizar que España tenga una fuerza policial acorde con las pautas democráticas. No hacen otra cosa que guerra sucia anticatalana. Están dedicados a provocar a la gente, financiando bandas de matones callejeros, cuando no son los propios agentes que, disfrazados de civiles, se atacan a los ciudadanos pacíficos en Catalunya.

El gobierno dedica todas sus energías y recursos a reprimir el independentismo y tratar de hundir Catalunya. El catalanófobo José Borrell, ministro de Asuntos Catalanes, ha puesto en marcha una gigantesca operación de propaganda a cargo de doscientos diplomáticos que, suntuosamente pagados con dineros públicos (en evidente malversación de fondos), se dedicarán en cuerpo y alma a perseguir catalanes en el exterior, tratando de contrarrestar el relato independentista. Están bajo la vigilancia de una tránsfuga de UPD -o sea, una organización protofascista-, Irene Lozano, enchufada del presidente del gobierno por haber sido la "negra" que le escribió el libro. También ella cobra un dineral que pagamos todos, incluidos los catalanes para que esta señora sin escrúpulos nos ponga verdes como supremacistas, racistas y antidemócratas. Ella, que es todas esas cosas y más, junto al gobierno de muymucho españolazos al que pertenece.

El Rey, con el calzón flojo, agarrado al legado de Franco, base de su inexistente legitimidad, sigue pegado al teléfono, tratando de presionar a empresarios catalanes para que abandonen Catalunya. Su acción exterior (ya veremos cómo va lo de las comisiones que su padre cobraba de Arabia Saudita) se reduce a envenenar en los gobiernos extranjeros en contra del país. 

Ya se ve: decían los avisados, los listillos, los que se pasan de perspicaces y se las saben todas, muchos de ellos catalanes, que esto de Catalunya era un soufflé que se deshincharía antes o después,. Que carecía de importancia y los catalanes acabarían volviendo al seny y al pactismo autonomista. Cuando en realidad, en España no se hace nada, no se mueve un papel ni se aprueba medida alguna que no sea procurando el mal de Catalunya.

Y ¿con este mazo de fachas aterrorizados de perder Catalunya, de perder la gallina de los huevos de oro, tenemos que negociar? ¿Negociar qué? El Estado español jamás admitirá un referéndum de autodeterminación en España (aunque es la única solución) porque se queda sin país. 

Solo lo hará si lo obligamos, si lo obliga Europa. Y aun así, tratará de hacer trampas. Las ha hecho siempre.