dissabte, 18 d’agost del 2012

Los españoles.

Se quejaba Rubert de Ventós hace unos años en un estupendo ensayo sobre España de que la mentalidad mesetaria y castellana diera por hecho que El caballero de la mano en el pecho es el símbolo de lo español. Llevaba razón. Justo por aquellas fechas (seguramente los ochenta del siglo pasado) se reeditaba una colección de ensayos de Julián Marías sobre el ser y el estar de los españoles y la ilustración de la cubierta era el famoso lienzo del Greco, pintado en una espléndida madurez del artista.
Pero es cierto. ¿Por qué el caballero de la mano en el pecho? Hay otros símbolos de España también muy usados y generalmente admitidos, por ejemplo, el flamenco, aunque este es más para entendidos y, en otro orden de cosas, las corridas de toros que son más bien para desentendidos. Supongo, no obstante, que ninguno de los dos agradará a Rubert, quizá el flamenco, a fuer de intelectual..
El problema parece ser que no hay un emblema de España que contente a todos los españoles, bastante de los cuales, por cierto, empiezan por avisar de que el empeño es inútil ya que ellos no son españoles. En realidad los españoles tenemos una conciencia de nosotros mismos que podríamos llamar por defecto. No habiendo sido capaces de elaborar un relato fundador de la nación aceptado por los demás, hemos dado no en hablar de lo que somos sino de lo que no somos o no hemos llegado a ser. Además, con el complejazo de inferioridad que arrastramos al compararnos con los otros pueblos europeos, acabamos enzarzándonos entre nosotros y culpándonos mutuamente del fracaso, cosa muy enojosa pero imposible de evitar, según se ve.
Todo el mundo dice que el éxito de la transición fue la incorporación de España a Europa. Es espléndido que podamos hablar impávidamente de la incorporación a Europa de un país europeo. Pero dejémoslo estar porque se arma.
La integración en Europa nos ha obligado a adaptar nuestras instituciones y bastantes mores a las pautas europeas. Pero el invento no pàrece funcionar, probablemente porque, además de adaptar las instituciones, haya que cambiar las mentalidades y eso, ¡oh dioses inmortales!, es una quimera. El ministro noruego del Interior ha dimitido porque se ha probado que la matanza de hace dos años en la isla de Utoya se pudo evitar. Aquí, en España, no dimite nadie nunca. Ni Prestiges, ni Yaks 42, ni metro de Valencia, ni incendios de decenas de miles de hectáreas, con pérdidas de vidas, nadie. El caso del ministro Arias es tan español como Rinconete y Cortadillo. Además, se les parece, con unos años más. El ministro se llama andana, como si los desastres no fueran de su incumbencia y, para mayor estupefacción general, se planta en Cádiz a ver una corrida de toros en compañía del Rey, gran amante de los animales, como se sabe.
Los toros.
Según el gobierno, son el símbolo típico de España, su élan vital. Pero eso no es cierto. En Finlandia hay renos, que son suficientemente extraños, pero los finlandeses no los tienen como el emblema del país y mucho menos los matan previa tortura en un coso. Ahí está la trampa: lo simbólico de España no son los toros sino el modo de matarlos, las corridas. Pero esa es mala base para vender la mercancía de que las corridas sean patrimonio cultural. En consecuencia, los aficionados a este espectáculo no emplean la palabra y hablan de fiesta y hasta Fiesta Nacional. Siempre que llueven mayúsculas la cosa empieza a ponerse fea. Por el mismo motivo esos aficionados a ver cómo se tortura a los animales se llaman a sí mismos taurinos y hasta taurófilos, que ya es retorcer las palabras.
¿No es esto español?
Se dice una cosa, se piensa otra y se hace una tercera. Pero no sucede nada. En Japón se convocan elecciones anticipadas porque el gobierno ha incumplido un compromiso programático. Aquí se pulveriza el programa íntegro, pero de elecciones el gobierno no quiere ni oír hablar.
Es prácticamente imposible calcular las consecuencias del propio comportamiento porque el del conjunto es imprevisible, con lo cual es frecuente que los individuos actúen de modo precipitado, impremeditado, haciendo así más imprevisible el comportamiento colectivo que tanto fastidia. Pregunte el amable lector a las gentes en torno suyo cuántos votaron al PP. Respuesta: nadie.
Todo es azaroso, nada es seguro, la palabra no vale nada, no hay certidumbre en cosa alguna. Es lo mismo que sucede con Julian Assange en Londres; solo que allí es excepcional y aquí, es la norma.
Tómese el caso del preso de ETA, enfermo terminal de cáncer. Ha sido necesaria una movilización social amplísima para que el gobierno, en el último instante y a regañadientes, conceda el tercer grado a un recluso que tiene derecho a él porque así lo previene la legislación vigente y lo ordena la humanidad. No hay derecho a dejar morir entre rejas a nadie. El hombre nace libre, decía Rousseau. Dejadlo morir libre haya hecho lo que haya hecho.
Sin embargo, la Asociación de Víctimas del Terrorismo ha reaccionado con virulencia, con acusaciones potentes como balas dum-dum: traición a las víctimas, a los muertos, a España. Expresiones que el hoy presidente del gobierno profería no hace mucho con gran indignación.
Ponerse a reñir sobre el cuerpo de un agonizante, pelear por principios huecos con ignorancia de los seres humanos concretos, ¿no es también muy español?
¿Y no es muy española la falta de sensibilidad de Cospedal al decir que el gobierno no dejará a ningún español en la cuneta? ¿No pudo decir "en la estacada"? ¿Tan corta de léxico es? ¿Tenía que ser cuneta en un país cuyas cunetas están erizadas de españoles asesinados y arrojados a fosas comunes por los antecesores ideológicos de Cospedal? Y esto no es una fantasía al estilo de las de la propia Cospedal, cuando dice que el PP es el partido de los trabajadores, no. El fundador del PP, el hoy difunto Fraga Iribarne, fue ministro de Información y Turismo (o sea, de Ideología) del Caudillo por la Gracia de Dios durante siete años, desde 1962 a 1969 y algo se le pegaría, aparte de lo mucho que traía ya de casa. Aquí la españolidad es doble. Muy español es perseverar en la identificación con la dictadura y no menos que pueda haber políticas como Cospedal.

divendres, 17 d’agost del 2012

Imágenes del verano. Soportar a Cospedal.

Una de las políticas mas agresiva, bronca, meapilas, reaccionaria y carcunda del PP, Cospedal, afirma que "el gobierno no va a dejar a nadie en la cuneta". En un país que, como todo el mundo sabe, incluida la precitada señora, tiene en las cunetas decenas de miles de republicanos asesinados por los franquistas en la lunga noite da pedra de la dictadura, esta inoportuna expresión podría atribuirse a la reconocida falta de tacto y sensibilidad de la política pepera, a sus escasas luces, a su débil memoria, todos defectos que la adornan de largo. Pero eso es poco creíble. Lo más seguro, dado su caracter hosco, amenazador y bronquista es que se trate de una retorcida amenaza o una especie de siniestra ironía.Téngase en cuenta que quienes perpetraron aquellos horrorosos crímenes, aún vivos en la memoria colectiva y el sufrimiento de los allegados fueron los antecesores ideológicos de Cospedal, en lo político y en lo religioso: el franquismo, que Cospedal no condena y el nacionalcatolicismo del que es ferviente seguidora con peineta y mantilla... y bien rechula que iba ella como si esto, en vez de ser el siglo XXI, fuera el XVI, el de Trento, el que verdaderamente le mola.
Cospedal es un prodigio de  dureza, mendacidad y belicosidad. Como buena reaccionaria al estilo tradicional, anterior a Concepción Arenal, cree que el mejor modo de combatir los incendios es metiendo más gente en la cárcel más tiempo. Como aguerrida embustera y demagoga al estilo de su maestra Aguirre, sostiene que el PP es el partido de...¡los trabajadores! Un partido en cuyas filas militan banqueros, empresarios, terratenientes, aristócratas y todos los millonarios del país que están en política, salvo alguna excepción, es el partido de los trabajadores. El descaro es tan patente que uno se pregunta si la mujer está en uso de razón.
Y si, sí, lo está, al menos en la porción de razón que los dioses le han otorgado. Sabe muy bien lo que dice, cuándo lo dice y a quién se lo dice. Su vida es una militancia permanente, no como la de Rajoy, en la que predominan los momentos en la inopia, cosa que se le ve en el gesto. Nunca habla sin disparar al adversario, a ser posible en juego sucio, y sin proteger a los suyos. Hace un par de años sostenía que la España del gobierno de Zapatero era un Estado policial. En este como en otros infundios y calumnias, citada en los tribunales a declarar por querellas de los agredidos, nunca acude a sostener sus palabras. Lógico, es difícil justificar tanta mendacidad y tanto veneno. La próxima vez que diga alguna de sus habituales barbaridades el juez debía ponerla en busca y captura, como está el marido de la delegada del gobierno en Madrid.
Soportar a Cospedal es algo que Castilla La Mancha lleva muy mal.
(La imagen es una foto de PP Madrid, bajo licencia Creative Commons).

Las afinidades electivas.

Magnífica imagen de Julian Assange; gran iconografía política. Corresponde a una pintura mural de Thomas Foucher en la Demeure du Chaos. Le Monde acababa de declarar a Assange "hombre del año". Sin duda se puede ser "hombre del año" por muy diversos motivos, unos mejores que otros. Cuando lo hizo Le Monde, uno de los diarios/revistas que Assange escogió para su gran filtración (los otros fueron el NYT, The Guardian, El País, Le Monde y Der Spiegel) era 2010 y WikiLeaks acababa de romper la barrera del sonido, como dice la citada Abode of Chaos con sus 500.000 cables sobre secretos de la política exterior de los Estados Unidos y todos los demás.
De golpe la política pasaba a ciberpolítica en una época en la que los Estados no pueden garantizar el secreto de sus secretos. Si los arcana imperii se exhiben en la red, al alcance de cualquier internauta, los Estados pierden mucha de su fuerza. WikiLeaks ha inaugurado una nueva época, una en la que la diplomacia y los gobiernos habrán de ser más transparentes pues la red lo ve todo, lo ve anónimamente si quiere, porque está en todas partes. Los propios Estados, los gobiernos, están también en la red, tienen sus páginas web, participan en las redes sociales, tuitean. Y no con el fin que cierta teoría ingenua supone de que trate de avanzar en el llamado e-government sino con el más realista de estar presente en el debate público, en parte para defender su posición y en parte para informarse a su vez del estado de la opinión. Dentro de poco los ministerios tendrán todos un departamento de seguimiento del ciberespacio.
El caso de WikiLeaks corrobora lo anterior y más. Está claro, Julian Assange es el enemigo público nº 1 para todos los Estados que han engañado a sus pueblos, entre ellos el español en su comportamiento respecto a los vuelos secretos de la CIA y el asesinato de José Souto.
Cualquiera puede ver cómo los Estados Unidos llevan adelante un a campaña de exterminio de WikiLeaks que corresponde a una mentalidad represiva anticuada pues, aunque consiguieran destruir WikiLeaks otras ciento emergerían de inmediato. Por supuesto en esta campaña no se invoca la intención de procesar a Assange por delitos como traición, espionaje, revelación de secretos, sino que se aducen supuestos delitos comunes y además de esos especialmente desagradables pues incluyen violencia de género. Claro, no van a decir que persiguen a Assange por razones políticas y por luchar en pro de las libertades de expresión e información.
Assange debía ser extraditado a Suecia una vez que fracasó su último recurso ante el Tribunal Supremo británico. La decisión de este no fue unánime y está fundamentada en una interpretación del derecho de extradición anómala pues otorga condición de "autoridad judicial" a un fiscal. Esta es la parte más débil del argumento de quienes creen que Assange debe entregarse a Suecia. Cuando, en lugar de hacerlo, el fundador de WikiLeaks se refugió en la embajada del Ecuador en demanda de asilo político, el gobierno de la república latinoamericana ofreció a la fiscalía sueca la posibilidad de interrogar a Assange en la sede de la embajada. Pero aquella rechazó la invitación sin que estén claras las causas de la negativa. Al parecer quiere a Assange en Suecia para decidir si lo imputa formalmente o no. Algo que tendría que haber sucedido hace mucho tiempo de forma que, iniciándose formalmente el proceso fuera un tribunal de justicia el que pidiera la extradición. No un fiscal.
El Ecuador ha dado por fin el paso de otorgar el asilo por las once convincentes razones que expone la cancillería ecuatoriana y que se reducen a una sola: Julian Assange no tiene garantizado un juicio justo y corre el serio peligro de ser luego extraditado a los Estados Unidos en donde tendrá que hacer frente a unas acusaciones que desconoce y que se han elaborado en un gran jurado secreto.
Políticamente el asunto está ardiendo, sobre todo después que el gobierno ecuatoriano dio a luz pública una comunicación del gobierno británico en la que se amenazaba con entrar por la fuerza en la embajada para detener a Assange. Es decir, el gobierno ecuatoriano hizo lo mismo que WikiLeaks, publicar una nota confidencial. El gobierno inglés, en aplicación de una mentalidad metropolitana tradicional avisaba al Ecuador de que tenía base legal para allanar los locales de la embajada, que pensaba saltarse la Convención sobre el derecho de los tratados y los tratados mismos, apoyado en una ley nacional.
Inglaterra aplica a las cuestiones de extradición criterios políticos, no jurídicos. Bien claro quedó cuando negó la extradición a España del dictador Pinochet, interesada por Garzón, hoy abogado defensor de Assange. Es decir, cuando Inglaterra hizo lo contrario de lo que pretende hacer ahora. Inglaterra que, en la hora de la verdad, se alinea tan claramente con los EEUU (como había predicho el general De Gaulle), lo hace frente a Europa, como ya lo hizo en la injusta guerra del Irak en 2003, con el peón español de ayudante. Son las afinidades electivas anglosajonas e imperiale, más fuertes que la lealtad e identidad europeas.
El PSOE no tuvo ayer su mejor día. Se entiende que esté escocido porque el gobierno cuyas vergüenzas aireó WikiLeaks en su momento era el de Rodríguez Zapatero. Pero hay un abismo de ahí a condenar la concesión de asilo político, negar que haya una persecución política de Assange que parte de los EEUU y apuntarse a la tesis de que se trata de una evasión de la justicia de un pavo que no quiere responder por presuntos delitos comunes.
(La imagen es una foto de Abode of Chaos, bajo licencia Creative Commons).

dijous, 16 d’agost del 2012

¿Que incita a la violencia?

En 1939, hace ahora 73 años, terminó la guerra civil que desencadenó un grupo de militares delincuentes y genocidas contra el gobierno legítimo de la IIª República española. Fue un acto de violencia fascista contra un régimen liberal, democrático y pacífico con ayuda de los países fascistas de la época, Alemania, Italia y Portugal. Al concluir las hostilidades, los militares delincuentes establecieron unas dictadura totalitaria y ejecutaron un minucioso plan de genocidio, consistente en asesinar a cientos de miles de personas desarmadas, torturar a muchas más y aterrorizar así a una población indefensa que había quedado a merced del vencedor después de la contienda solo para descubrir que el vencedor no conocía la piedad ni la clemencia que sus curas, sin embargo, predicaban en los púlpitos. Esta labor de exterminio de los rojos (esto es, todos quienes habían hecho algo por la República, fuera lo que fuera, desde combatir en su defensa hasta haber participado en las festividades del 14 de abril) siguió durante los años siguientes más o menos hasta finales de los cincuenta.
En un ejemplo paradigmático del trastorno psíquico que los psicólogos llaman "proyección", los militares genocidas y sus auxiliares (los curas, los falangistas, los banqueros, etc) "juzgaban" (puras farsas), condenaban y ejecutaban sumariamente o simplemente asesinaban en las cunetas de las carreteras a los rojos (y mucho cuidado porque, para los descendientes ideológicos de estos criminales que están hoy en el gobierno, seguimos siendo eso, rojos), acusándolos de sublevación militar, es decir, acusándolos de los crímenes que habían cometido ellos. Los soldados, civiles y milicianos que habían cumplido con su deber defendiendo el régimen legítimo y pacífico de España, sus instituciones y su bandera, frente al asalto de una banda de forajidos sangrientos, pasaron a ser los criminales, los sublevados, los violentos según, claro está, los medios de comunicación de la época, todos ellos sujetos al férreo mando militar y sometidos a la censura política previa o posterior, de la que se encargaba precisamente el falangista Fraga Iribarne, luego fundador del PP.
Esa proyección, ese dar la vuelta a las cosas propio de los criminales fascistas que gobernaron España durante 40 años en la época más tenebrosa de la historia patria es la que esgrime el actual gobierno de la derecha, del partido fundado por el ministro del genocida, de herederos ideológicos de los criminales del 36.,
¿Que la bandera tricolor incita a la violencia? Es igual que decir que los militares que mantuvieron su honra y honor defendiendo el régimen al que habían jurado lealtad frente al asalto de los criminales perjuros eran los delincuentes. Revela la misma mentalidad canalla en los gobernantes actuales.
Y hoy eso es tan falso como entonces. Los republicanos no se habían sublevado contra nadie y la bandera tricolor es símbolo de paz y legitimidad. La que es ilegítima e impuesta por la violencia es la roja y amarilla de los fascistas victoriosos en la guerra y que el Estado español la tenga por oficial no la hace legítima sino que plantea preguntas (de respuestas obvias) sobre la legitimidad de ese Estado.
Pero es que, además de legítima, la bandera republicana es legal, según sentencia del 15 de diciembre de 2003 del Tribunal Superior de Justicia de Madrid que anulaba una decisión del Ayuntamiento de Torrelodones (entonces del PP, claro) por la que se ordenaba retirar una bandera republicana de un chiringuito de IU porque ... ¡podía incitar a la violencia!
Como se ve, los franquistas reinciden y reinciden porque lo que quieren es suprimir la bandera tricolor misma y, como ya no pueden asesinar a los rojos, tratan de despojarnos ilegalmente de nuestros símbolos. En el fondo, la razón es clara: la bandera republicana no solo es legítima y legal sino símbolo de la justicia, la libertad y la igualdad y su ondear recuerda a estos neofranquistas del gobierno su procedencia ideológica: el crimen, el terror, el genocidio que tratan de ocultar como sea.
Pero ese abuso de los gobernantes no puede quedar impune. La izquierda tiene la obligación de defender el empleo de los símbolos republicanos todos ellos pacíficos. Esa multa es ilegal y hay que hacer que la retiren. Nuestros representantes están para eso, no para achantarse y bajar la cerviz frente a la chulería y el fascismo de los herederos de un genocida.
(La imagen es una captura del blog Unidad Cívica por la República, bajolicencia Creative Commons).

Van por WikiLeaks.

Pura ciberpolítica. El episodio de WikiLeaks ha ido creciendo con el tiempo y hoy representa la lucha en el orden mundial entre los partidarios de la libertad de expresión e información en el mundo y enemigos de los secretos de Estado y quienes pretenden finalidades opuestas. Es una lucha global, propia de nuestro tiempo, en la que están involucrados varios Estados (EEUU, Inglaterra, Suecia, Ecuador, Australia, etc), el ciberespacio planetario pues WikiLeaks es una empresa puramente digital, diversos movimientos antisistema, como Anonymous o Democracia Real Ya, muchos medios de comunicación y organizaciones en pro de derechos civiles. El. caso sentará precedente y, por eso, nadie quiere ceder.
En principio, el propósito último de WikiLeaks, esto es, la publicidad y transparencia de los Estados, la abolición de los secretos, goza de muy amplio apoyo, con la consabida excepción de aquellos secretos que afecten a la seguridad seguridad nacional. Pero ese apoyo no tiene correlato en el sistema político, en donde se entiende que el recurso al secreto puede y debe exceder las cuestiones de estricta defensa, ya que garantizan la eficacia del gobierno.
La reacción mundial contra Assange prueba que realmente los poderes de la tierra lo ven como enemigo. Quieren eliminarlo, asfixiarlo, destruirlo. Las grandes plataformas le han negado acogida y los portales de servicios financieros, como Visa o Pay Pal, le han bloqueado sus cuentas. En lo político se da la misma animadversión o peor. Todos los Estados hacen causa común por el temor a que la práctica de WikiLeaks los deje en descubierto. Hasta el de Ecuador, que se toma su tiempo para decidir si concede asilo político a Assange o no, lo cual demuestra lo complicado de la situación puesto que se supone que Correa simpatiza con los objetivos de WikiLeaks. Pero la situación para él debe de ser difícil por las presiones que estará recibiendo. Especialmente de los EEUU en donde un gran jurado secreto está deliberando en este momento qué delitos se imputan a Assange, algunos de los cuales pueden acarrear la pena de muerte.  Hay que dar un escarmiento. El mundo debe saber que no se juega con los secretos de los Estados Unidos.
En el momento de escribir esto la policía inglesa puede haber entrado en la embajada del Ecuador en Londres y arrestado al fundador de WikiLeaks por quebrantamiento de libertad condicional y con la intención de extraditarlo luego a Suecia a petición de un fiscal, que aquilatará si las acusaciones contra él por malos tratos y violación pueden sustanciarse en imputaciones. Cabe recordar en este momento que, a todos los efectos, Assange lleva dos años en una situación de indefensión y sin el amparo de los tribunales, pues los ha pasado detenido de hecho sin que medie una imputación formal en su contra sino solo la petición de la fiscalía sueca. Al conceder la extradición, el Tribunal Supremo de Inglaterra ha dado por bueno que la fiscalía es una "autoridad judicial", como exige la ley, lo cual es altamente opinable.
 Según revela el canciller ecuatoriano, el gobierno de Londres le ha comunicado por escrito que tiene fundamento jurídico para entrar en la embajada y detener a Assange. De suceder así, a partir de ese momento, el debate legal se centrará en las diferentes interpretaciones del principio de extraterritorialidad, recogido en la Convención de Viena de 1961 sobre relaciones diplomáticas, un debate que puede eternizarse. El aspecto político de la cuestión, en cambio, está suficientemente claro: mientras Inglaterra se negó a extraditar a España al dictador Pinochet al que reclamaba el juez Garzón, ahora, en el caso de WikiLeaks, está firmemente decidida a hacerlo a pesar de que, según las apariencias, no hay garantías de que después Suecia no lo extradite a los EEUU.
Curiosamente vuelven a estar frente a frente los dos protagonistas del caso Pinochet, Inglaterra y el juez Garzón que dirige la defensa de Assange por deseo de este, aunque ahora con los roles cambiados: Inglaterra quiere extraditar y Garzón quiere impedirlo.
La defensa de WikiLeaks consiste en presentar el asunto en términos políticos: persecución a quienes luchan por las libertades y contra la censura. Sus enemigos argumentan que las libertades tienen poco que ver pues se trata simplemente de que un ciudadano, al que se acusa de haber cometido unos delitos, tenga un juicio justo. Sin embargo, esta última posición se ha debilitado mucho cuando el fiscal sueco se ha negado a interrogar a Assange en la sede de la embajada del Ecuador. Lo quieren en Suecia pero no porque lo pida un juez o un tribunal de justicia sino un fisca,l. 
Dejémosnos de monsergas: claro que es una persecución política; claro que pretende acallar actividades que el poder político considera nocivas; claro que la represión está organizada y coordinada por los Estados Unidos que últimamente parecen haberse aficionado a esta táctica de singularizar el mal en un individuo, como Saddam Husein, o Bin Laden o Julian Assangue e ir por él ya en mitad de escarpadas montañas o en el centro de las grandes urbes.
(La imagen es una foto de R_SH, bajo licencia Creative Commons).

dimecres, 15 d’agost del 2012

La derecha o todo el monte es orégano

¿Se imagina alguien que Luis Roldán, el sinvergüenza que se apropió de ingentes cantidades de dineros públicos, incluidos los fondos de los huérfanos de la Guardia Civil, fundara un partido político para, digamos, mejorar la salud moral de España?
Quince segundos de silencio para que cale la idea.
Absurdo, ¿verdad? ¿Quién iba a votarlo? La gente no es tonta. ¿O sí?
La Gaceta de hoy, ese pasquín dedicado a envenenar la convivencia entre españoles, trae una entrevista en la que Mario Conde, condenado a veinte años por estafa y apropiación indebida, anuncia su nuevo partido, que presentará en unos días, Sociedad Civil y Democracia con la finalidad de regenerar España, para lo cual este antiguo delincuente proponer iniciar nada menos que un proceso constituyente.
Otros quince segundos de silencio para asimilar la noticia.
¡Eso no es posible! Brama un parroquiano en la barra de un bar. ¿Cómo va este ladrón a decidir qué se hace en España?
Tranquilo, hombre tranquilo. Otros delincuentes han hecho sus pinitos en política y no les ha ido del todo mal. Jesús Gil montó un grupo político liberal, la ideología de Esperanza Aguirre para esquilmar la Costa del Sol. Y José María Ruiz Mateos se hizo europarlamentario a fin ser aforado y rehuir la acción de la justicia.
¿Cuál parece ser la condicion para que los delincuentes, estafadores, ladrones y asaltacaminos consigan lo que se proponen en política? Que los partidos que dirijan sean bien de derechas.
Nuevos quince segundos para ver si la izquierda y la derecha son lo mismo.
Compárese la actitud de Ruiz Mateos, aforándose para escapar a la acción de la justicia con la de Juan Manuel Sánchez Gordillo desaforándose para denunciar cómo la justicia del capital es pura injusticia.
Es la derecha para quien, al ser el poder algo que considera propio por ley natural y divina, no hay obstáculo alguno en saltarse la ley, la moral, el decoro y lo que haga falta con tal de salirse con la suya.
Mutatis mutandi es lo que pasa con Andrés Ollero que, a pesar de ser un feroz militante antiabortista y haber sido diputado del partido que recurrió la ley del aborto al Constitucional, no ve razón para inhibirse a la hora de entender como magistrado de lo que defendió con uñas y dientes como político. Ollero no es un delincuente, no ha sido condenado por los tribunales. Solo es un sectario, un miembro de una secta, el Opus Dei que, como todas las sectas, no deja margen de acción a la autonomía moral del individuo. Así que cuando Ollero dice "no ver" razones para inhibirse, ni siquiera ve que esta excusa no pedida ya habla sobre la inmoralidad y posible ilegalidad de su decisión.
Será neceario recusarlo porque él carece de la integridad moral de inhibirse por manifiesta parcialidad.
Efectivamente, es la derecha que cree que todo el monte es orégano.
(La imagen es una foto de daniel.stark, bajo licencia Creative Commons).

Los 400€ y el aborto.

Hay claros indicios de polarización de la sociedad española. Lejos de apaciguarse, la vida pública se ha crispado más con el triunfo electoral de los conservadores. Apoyados en su mayoría absoluta por un lado y en la crítica situación del país por el otro, han creído que podían aplicar un programa de reformas profundas, radicales, impopulares, sin preocuparse de la oposición. Un error. Esta es una sociedad muy compleja, capaz de detectar cuándo la oposición parlamentaria es irrelevante y de articular otra sustitutoria en la calle.
La derecha insiste en que la oposición debe hacerse en el Parlamento. Sin embargo, aparte de que el propio gobierno lo ignora y actúa a base de decretos-leyes, se da el hecho, más que simbólico, de que la oposición real esté en la calle. Cada vez más. Y no por los manejos de las minorías parlamentarias, sino porque nace en ella de modo espontáneo, según los distintos sectores sociales articulan su respuesta ante los ataques que reciben por las políticas restrictivas del gobierno.
Un inciso respecto a las políticas restrictivas. Son más que eso. Son una verdadera contrarrevolución o, cuando menos, involución en materia de educación, derechos de las mujeres, de las minorías en general, laicismo, derechos de los trabajadores, justicia social, servicios públicos. Quieren una España más ignorante, más sumisa, más religiosa, pobre y obediente. Y a callar, o a ver TVE que viene a ser lo mismo.
La polarización se ha agudizado en los últimos días. El gobierno pretendía extremar la dureza de sus ajustes privando a los parados de larga duración del subsidio de 400€. Todo el mundo le avisó de la posibilidad de un estallido social y por fin lo hubo, de alcance limitado, pero como la chispa que puede prender el fuego. Como decía Sánchez Gordillo, Les hemos metido el miedo en el cuerpo. En efecto, así ha sido.
Y ¿por qué había de asustarse tanto el gobierno por una especie de pequeño motín mujy disciplinado, nada comparable a las banlieus francesas, ahora mismo en Amiens, por ejemplo? Porque trae información en la recámara. Sabe que, a partir del 1º de septiembre, cuando entre en vigor el alza del IVA, todo se encarecerá mucho y la gente tendrá que salir adelante pagando más con menos ingresos, cosa que no va a contribuir a la paz social.

Por otro lado, la derecha tampoco da cuartel en los otros aspectos de la vida, la educación (ya prácticamente sometida al Concilio de Trento), la sanidad, empobrecida y en vía de extinción, la igualdad de derechos con independencia de la opción sexual de cada cual (¡cómo se resiste a morir el viejo desorden!), el aborto.
El aborto, cómo no. La bestia negra de la iglesia católica, lo que fomenta el radicalismo de los grupos provida que, a veces, reivindican su objetivo a bombazos, la raya de lo tolerable, la condena eterna, la maldición divina.
De tal modo obnubila el juicio de la derecha el aborto que hasta personas ecuánimes pierden el oremus al enfrentársele. El magistrado Ollero, miembro del Opus Dei y ex-diputado del PP (el partido que presenta el recurso ahora pendiente de la decisión del Tribunal Constitucional) no cree que deba inhibirse de entender en la causa. A Palinuro los dos datos se le antojan causa bastante de inhibición si no a instancia de parte, de oficio. Cree Palinuro que la pertenencia a sectas religiosas no es compatible con la condición de magistrado. Naturalmente, el punto fuerte del argumento es si el Opus es o no una secta. Palinuro así lo cree pero, no queriendo derivar el asunto a una controversia colateral, se aferra a la idea de que el hecho de ser antiabortista militante en el seno del partido cuyo recurso está por resolverse es motivo de inhibición.
Ollero no puede aducir una sola razón en favor de seguir entendiendo en la causa, salvo el acto de fe de que un antiabortista militante va a mutar en un juez ecuánime e imparcial en asunto de aborto porque sí. Es más, que Ollero haya intentado curarse en salud afirmando que no ve razones para inhibirse demuestra a las claras que las hay y son muy poderosas; la primera de todas que eso no se hace por elegancia. Ollero falta a todas las normas de la cortesía procesal cuando, ante el surgimiento de la más mínima sombra de duda (y esto no es una sombra sino una tiniebla) debiera haber delegado en sus colegas de sala la decisión sobre si convenía que se inhibiera o no. No lo ha hecho lamentablemente. Pero, antes de embarcarnos en otra interminable cuestión llena de sofismas, hay un modo por el que Ollero puede fortalecer algo su muy debilitada posición: que consulte a los otros magistrados de la sala si creen que debe seguir o inhibirse. Si no lo hace, la sentencia del Tribunal, de producirse en estos términos será particularmente nociva, cuanto que no cabe recurso contra ella. Lo que salga del Constitucional será el aborto de ahora en adelante en España. Por eso debe inhibirse el magistrado Ollero. No puede juzgar como juez lo que defendió como político.
(La imagen es una foto de La Moncloa en el dominio público).

dimarts, 14 d’agost del 2012

Risas falsas.

Después de haber anunciado que se suprimía la magra prestación de 400€ a los parados de larga duración y haberse encontrado una cerrada oposición social que no esperaba; después de haberse mantenido en sus miserables trece mientras crecía la indignación; después de haber porfiado en el silencio, estirando depravadamente la angustia de decenas, centenares de miles de personas que no tienen nada más; después de haber agotado hasta el último minuto el plazo en lo que solo puede entenderse como un acto de estúpida crueldad, el gobierno de este individuo se ha visto obligado a ceder  y reconocer el derecho de los parados a los 400€ que pretendía arrebatarles.
No ha sido necesario recurrir a alguna de las habituales mixtificaciones y falsedades conceptuales que ya tenía preparada el meapilas ministro de Cultura, especialista en la materia. La cosa había llegado a tal grado de universal escándalo que estos correveidiles del capital en el gobierno, habiendo conseguido previamente el acuerdo de la patronal, el nihil obstat de la iglesia y el tun Sie's nur! alemán, sus tres amos, ha prorrogado la prestación amenazada por la codicia general de la derecha. 
Había un clamor social para que no se dejara en la cuneta a los más desfavorecidos. Hasta en su propio partido, los menos granujas, como Basagoiti  o Feijóo, estaban pidiendo que se prorrogara la subvención. Por supuesto, así lo reclamaban todas las fuerzas políticas y sociales, excepción hecho de la iglesia quien no se pronunció públicamente porque quizá esperaba alguna tajada de este nuevo expolio del gobierno carcunda a sus órdenes. El PSOE sacó algo más de cuerpo fuera de lo que acostumbra y pidió la renovación, aunque más en tono de súplica que de legítima exigencia. Por fin pareció haber recuperado más brío y amenazó con llevar un millón de firmas en pro de esa justa reclamación. IU estuvo ambigua y los únicos que pueden apuntarse legítimamente el tanto aquí son Sánchez Gordillo y el SAT que han metido tanto miedo en el cuerpo a los señoritos que el gobierno ha tenido que ceder.
Pero lo más decisivo han sido las redes. Twitter, FB, Menéame, etc., , la blogosfera, el ciberespacio en su conjunto estaban que ardían y, aunque todavía mucha gente no calibre su verdadero impacto, son los que marcan la pauta de la opinión a lo largo del día. Los gobernantes no tienen apenas presencia en estos terrenos virtuales porque ignoran cómo funcionan, pero sus segundos -que son quienes se baten el cobre en ellos- los mantienen al tanto y les dan una idea de cómo están los ánimos. Y así como el Borbón acabó pidiendo excusas por asesinar elefantes a causa del escandalazo de las redes sociales, este gobierno de neofranquistas neoliberales, ha tenido que tragarse el sapo de mantener una prestación social con la que quería acabar.
Sale de aquí una enseñanza provechosa. Las redes, la actividad en el ciberespacio, la ciberpolítica, son determinantes en la sociedad digital y condicionan los resultados. La rapidez en las respuestas, la viralidad de estas, la ausencia de tiempos muertos, la colaboración desde múltiples puntos, la circulación de la información en tiempo real son los datos del nuevo medio de la política al que ya nada escapa.
La izquierda tiene que aumentar su presencia en las redes, digitalizar su mensaje, interaccionar con la gente en el ciberespacio y trasladar a este más reivindicaciones. El éxito en toda línea respecto al derecho a los 400€ puede extenderse a más reivindicaciones.
NB. Estuve a puto de titular esta entrada Risas de hienas a la vista de la foto que la web de La Moncloa ha colgado en el dominio público pero luego lo pensé mejor y, comprendí que era un título injusto con las hienas. La risa de estos dos es la del necio al que acaban de propinar una bofetada y no sabe por dónde le ha venido. La del que se queda sin un juguete (los 400€) y tiene que poner esa cara de circunstancias.
(La imagen es una foto de La Moncloa en el dominio público).

Catástrofes humanas.

Palinuro sostiene que no hay "catástrofes naturales" sino que todas son humanas. Cuando no tienen repercusiones negativas para los hombres tampoco son catástrofes sino fenómenos de la naturaleza. Cuando las tienen, siempre es por causas humanas, por falta de prevención, lentitud en la respuesta, errores de evaluación, descoordinación, ineficacia y grandes desigualdades sociales. En efecto, el mismo terremoto no causa los mismos daños en toda la ciudad; lo más probable es que los barrios pobres salgan peor parados porque los materiales de construcción son de peor calidad. ¿Por qué las casas de los ricos están en zonas seguras mientras los pobres se hacinan en el cauce de una torrentera, por donde un buen día puede venir una riada?
Las catástrofes son humanas. Ese incendio de Alicante en el que han muerto dos brigadistas parece haberse producido de un modo fortuito, al abrir un conductor el capó del coche y salir de este una llamarada que prendió de inmediato en la vegetación. Supongo que podría haberle pasado a cualquiera, aunque siempre se podrá argumentar que hubo negligencia en el mantenimiento del vehículo. Si algún culpable hay que buscar, probablemente el responsable de la vegetación en la zona aunque en este secarral de España, con 44º, arden hasta las fuentes.
Estos incendios descomunales tienen algo de bíblico. Me extraña no haber leído hasta la fecha ninguna interpretación en el modelo de Sodoma y Gomorra o arrepentíos, pecadores. Todo se andará, supongo. El incendio de La Gomera es otro desastre que, aun sin víctimas mortales, es ya una tragedia para miles de personas, muchas de ellas evacuadas de sus casas y habiéndolo perdido todo. Hay en La Gomera un factor añadido, el carácter insular, y de ínsula pequeña, pues su diámetro es de unos 22 km, algo así como la distancia de Madrid a Alcalá de Henares. Tiene unos 20.000 habitantes. El fuego ha arrasado ya el 11% de la isla y obligado a evacuar el 10% de la población. Una investigación determinará los daños y los fallos humanos que parece haberlos habido, el primero de todos, la insuficiencia de medios técnicos contra incendios en la isla. Pero eso lo dirá el informe de la investigación.
Lo que no está libre de reproche ya mismo es el insultante comportamiento del ministro de Medio Ambiente. Verlo en los toros mientras el país ardía y sus hombres morían abrasados subleva el ánimo de cualquier persona de bien. Parece que Arias Cañete proyecta acudir al funeral de los dos brigadistas, a imponerles no sé qué medalla. Que vaya protegido porque los ánimos están más quemados que los cuerpos de las dos víctimas y alguien puede partirle la cara por figura. Palinuro iría a la imposición de medallas como ministro dimisionario, pero no todo el mundo piensa y actúa igual.
Tratando de justificarse, Arias Cañete achaca su presencia en el tendido real del coso al cumplimiento de una orden emanada de la vicepresidencia del gobierno. Al margen de que las órdenes deben desobedecerse por razones de conciencia cuando sean injustas, cabe preguntarse por las consideraciones en función de las cuales se impartió esta. ¿Advirtió Arias Cañete a la vicepresidenta de la situación en La Gomera? ¿La conocía él mismo? La vicepresidenta, ¿estaba informada de antemano? ¿Por qué se decidió por la corrida de toros, sabiendo además lo controvertido de este espectáculo? Si esto es así, si la vicepresidenta decidió dar prioridad a los toros (por razones ideológicas, me malicio) por delante del destrozo de la vida de miles de ciudadanos, podría aquella acompañar al ministro en dirección a la puerta de salida a la calle.
Pero, claro, los dos mencionados son meros alfiles de su jefe, el estratega Rajoy, que ayer envió un telegrama de condolencia por el fallecimiento de los dos brigadistas. Tienen que morir dos hombres para que el veraneante Rajoy envíe ¡un telegrama! Un texto probablemente a la altura de su categoría humana; algo así como: "Profundamente conmovido pérdida dos valiosas vidas humanas. Envío a Cañete con medalla".
La otra catástrofe humana de la portada de El País atañe al aborto. Que sea Ollero, exdiputado del PP, miembro de la prelatura personal del Opus Dei (según Palinuro, una secta) quien haya de redactar el fallo del Tribunal Constitucional en el recurso del PP contra la Ley del aborto hace temer lo peor. Ollero es antiabortista militante hace ya más de veinticinco años. Pero eso no lo lleva a inhibirse de la tarea, sino al contrario, lo cual demuestra el alto grado de militancia del ponente.
El ataque al concepto del aborto como un derecho de la mujer no ceja ni un instante, pues es fundamental en la dogmática católica. Que sea esta la que rija para el conjunto de la sociedad es un disparate propio de sectarios. El antiabortismo de la iglesia es absoluto: las mujeres no pueden abortar ni en caso de violación. Y ese es el espíritu del ponente. Así que la catástrofe que se cierne sobre las mujeres es humana, muy humana, demasiado humana.
Queda por preguntar el porqué de esa cerrada oposición eclesiástica al aborto. No se me ocurre otra respuesta que la misoginia. La mujer, la descendiente de Eva, es un ser inferior, dependiente, no enteramente racional, nada de fiar, proclive al yerro, al que hay que tutelar, sin dejarle adoptar decisión importante alguna ni siquiera la que afecte más directamente a su vida. Las logomaquias para cohonestar esta visión profundamente misógina con la moda contemporánea de la igualdad de géneros carecen de interés; son puro cuento cuya falsedad se descubre comparando dichos y hechos. Y por si alguien cree que de verdad la iglesia considera intocable el derecho a la vida del feto, piense en cuál sería su criterio sobre el aborto si fueran los hombres quienes parieran.
No obstante, esta actitud retrógrada se reviste de todo tipo de consideraciones metafísicas y pretendidamente científicas al mismo tiempo, para responder en todos los frentes. Y, sin embargo, el asunto es muy sencillo: se trata de saber qué prevalece en nuestra decisión, si el beneficio del aún nonacido en detrimento de la madre o el de la madre en detrimento del aún nonacido. La derecha argumenta que el feto tiene derechos y que estos prevalecen sobre los de la madre. En la izquierda argumentamos que, en efecto, el feto tiene derechos (por ejemplo, a que se le atienda correctamente a través de la gestante y se le cuide), pero no prevalecen sobre los de la madre. La derecha quiere proteger un bien futurible y, por tanto, hipotético. La izquierda quiere proteger un bien presente, real, supremo para su poseedora. Para la derecha todos los seres humanos tienen que acatar los designios de su dios. Para la izquierda los seres humanos son autónomos y ninguno tiene el derecho de imponer a los demás su fe y sus dogmas.
Añádase a esto que los partidarios del aborto no interfieren en la vida de los antiabortistas, no los obligan a abortar, mientras que la derecha sí interfiere en la vida privada de la gente, impidéndole el ejercicio de lo que para Palinuro es un derecho de la mujer: el de gestar o no.
En definitiva, ganas de perder el tiempo pues, en lo tocante al aborto, está todo dicho. 

dilluns, 13 d’agost del 2012

¿Son iguales todos los políticos?

Las dos sandeces que la derecha repite sin parar y sus mesnadas sueltan en las barras de los bares como si estuvieran enunciando verdades luminosas que explican la compleja realaidad son estos dos apotegmas que parecen dictados por una sabiduría ancestral y sólo ocultan mala fe, voluntad de engañar y regusto por el topicazo, a saber:
  • Todos los políticos son iguales: van a lo suyo.
  • Ya no hay diferencias entre la izquierda y la derecha.
Normalmente, quien suelta la primera estupidez, suelta también la segunda.
¿Todos los políticos iguales?  Cualquiera que esté medianamente informado sabe que esto es mentira, una forma de difamar a los políticos honrados, útiles, ingeniosos poniéndolos al nivel de los sinvergüenzas, holgazanes y estúpidos. Un recurso muy frecuente de la derecha, cuya falsedad evidente se prueba de muchas formas pero la mejor, sin duda, es acudir a un ejemplo concreto, palmario, tangible: ¿Son iguales Sánchez Gordillo y Arias Cañete? No, ¿verdad? ¿Hace falta decir por qué? Gordillo gana 1.200€ al mes; Arias Cañete diez, quince, veinte veces más. Gordillo está siempre junto a la gente a la que representa, ayudándola y dando la cara por ella; Arias Cañete está a cientos, miles de kilómetros de donde hay problemas que requerirían su atención, viendo los toros de juerga con el Borbón mientras arden los bosques, los parques naturales que tiene encomendados y muere la gente a sus órdenes. Sánchez Gordillo tiene su personalidad, que no todo el mundo encuentra grata, pero es un hombre responsable, dedicado a su tarea y querido por los habitantes de su pueblo. Arias Cañete dice que estaba viendo los toros en compañía del Rey (que, de acuerdo con la Constitución es un irresponsable, como se echa de ver cada vez que habla) por orden de la vicepresidenta del gobierno. ¿Pesa más una orden de la ratita hacendosa que su conciencia? ¿O no tiene conciencia? De ser así, ¿para qué queremos un ministro? Con poner un robot que hará lo que le ordenen sin preguntar nos ahorraremos una pasta en los sueldos, dietas, canonjías y privilegios de este menda que todavía no se ha dejado ver por las zonas de desastre de España.
En cuanto a la segunda estupidez, misma respuesta que a la primera. No conozco a nadie de izquierdas que diga semejante tontería; sí, en cambio, a muchos de derecha. La última, la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, la de las manzanas y las peras, muy contenta de proferir la conocida estulticia. Gordillo es de izquierda y Cañete de derecha. ¿Podía ser de otro modo? ¿Podría Gordillo ser de derecha sin dejar de ser Gordillo o Cañete de izquierda sin dejar de ser Cañete? ¿Iría Gordillo a los toros mientras en su pueblo hay un desastre que pone en peligro la vida de su gente e, incluso, se ha cobrado ya alguna? ¿Estaría Cañete dispuesto a hurtar comida en un supermercado a plena luz del día para socorrer a los necesitados y hambrientos? Preguntas innecesarias, ¿a que sí? Gordillo y Cañete parecen gentes de planetas distintos. Desde el punto de vista de Palinuro (que, por lo demás, no coincide en muchas cosas con el alcalde dce Marinaleda) Gordillo es un hombre cabal; Arias Cañete, un lamentable sucedáneo.
(La primera imagen es una foto de Audiovisuales Acampadazgz, bajo licencia Creative Commons); la segunda una de La Moncloa en el dominio público).

Las vacaciones (pagadas) del gobierno.

Arde España; arde por los cuatro costados; arde, según muchos autorizados pareceres que no incluyen al primo de Rajoy, a consecuencia de ese cambio climático que la derecha, las grandes industrias, los bancos, la prensa más reaccionaria (casi toda) que les sirve de portavoz, niegan de modo sistemático; arde desde hace un mes y por todas partes, en las Canarias, Cataluña, Galicia, Valencia. Algunos de estos sitios estarán próximos a donde los miembros del gobierno estén de vacaciones.
Porque esa es la cuestión. Arde España y el gobierno está de vacaciones. De vacaciones está hasta el ministro al que se le quema directamente la jurisdicción, Arias Cañete, quien prefiere ver los toros desde la barrera, de charleta con el Rey.
Y no solo arden los bosques; arden también las ciudades y los campos y hasta las cárceles. Los jornaleros andaluces andan soliviantados ocupando tierras en una especie de resurrección de los conflictos agrarios. Los funcionarios, también en su estilo más metódico, mantienen una protesta periódica los viernes con horario fijo. Más de cien presos independentistas están en huelga de hambre para forzar la excarcelación de uno de los suyos, enfermo terminal.YH la cuenta sigue creciendo: Arnaldo Otegi se ha sumado a la protesta que plantea un problema grave al gobierno, parcialmente similar al que provocó De Juana Chaos al gobierno socialista de la época y frente al cual los gobernantes de hoy, entonces en la oposición, exigían intransigencia cerrada, que el Estado no cediera y si De Juana Chos moría, sería un problema suyo. No se puede chantajear al Estado. Será interesante ver qué actitud adoptan ahora los intransigentes de antaño.
Arde sobre todo el país en cábalas y especulaciones acerca del ya prácticamente seguro rescate de España. Arden las cotizaciones de la bolsa, la prima de riesgo, los índices económicos más sensibles, como el paro, la productividad, el endeudamiento, etc. Y, además de las cábalas, el personal contiene la respiración en espera del 1º  de septiembre, cuando entre en vigor la subida del IVA y todo el mundo haya de hacer frente al repentino encarecimiento de la vida con unos salarios mermados. De aquí a entonces las compraventas se dispararán y, al mes siguiente, habrá tremendo parón, en parte porque no se celebrarán compraventas y en parte porque muchas de las que se celebren serán opacas.
Para entonces sonará la hora del rescate, o sea de la verdad y no consuela gran cosa enterarse de que algunos grandes bancos y empresas de servicios financieros están haciendo estudios sobre la eventualidad de una, dos, tres salidas del euro; incluso sobre la de la desaparición de la moneda única.
En esta situación convulsa, con el resto del país achicharrándose por ese calor que nada tiene que ver con el cambio climático, los gobernantes están todos ausentes, dedicados, es de suponer, a pasear, pescar percebes, hacer barbacoas, jugar al mus, ponerse cilicios, ligar bronce, etc. La web de La Moncloa está callada y su última noticia es la telefonata de Obama a Rajoy a Sanxenxo a animarlo a pedir el rescate y echarse en los próvidos brazos de Merkel, de eso hace ya como diez días, los que lleva el gobierno de vacaciones pagadas, en algunos casos, como el del ministro de industria, en hoteles ilegales.
El PSOE, en cambio, no parece tomar vacaciones y afea las del gobierno en momentos de emergencia nacional, cosa que a este parece importarle un pimiento. Insisten los socialistas en que, dada la gravedad de la situación, hay que aunar esfuerzos y suscribir pactos de actuación conjunta, hay que hablar con una sola voz en Europa. Es una conciencia nacional tan viva que a alguno de ellos se le va la pinza y pide nada menos que un frente único PP-PSOE. Es difícil visualizar a los miembros del gobierno en frente alguno que no sea el de juventudes. El término revela poco raciocinio, dada la tradición frentista propia de la izquierda e inexistente en la derecha. El frente requiere algo concreto ante lo que situarse. Un frente prácticamente nacional en España tendría enfrente algo tan poco concreto, tan abstracto como la crisis. Téngase además en cuenta que cada una de las partes del hipotético frente culpa a los principios de la otra (desregulación/intervenciononismo) por la crisis.
Si el PSOE quiere transmitir la idea de ser un partido serio, responsable, que no toma vacaciones y antepone los intereses de España a todo lo demás, no necesita un frente. Le basta con negociar acuerdos específicos con el gobierno, que no comprometan a los socialistas con las políticas más regresivas en lo ideológico. No se obliga así al PSOE a ocupar el sitio simbólico que le otorgan quienes escriben PPSOE y hablan del régimen y queda como partido respetable, con conciencia de Estado.
Pero sobre todo pone en evidencia que el gobierno está de vacaciones. Como suele decir el personal, ha desconectado. El gobierno ha desconectado del país. Pero el país está conectado consigo mismo y, de todas formas, dado el grado de competencia, eficacia y mera racionalidad de los ministros, sometidos a examen en una entrada pasada, (El estado del gobierno de la nación), casi sería mejor que siguieran vacacionando el resto de la legislatura. Sería más barato y probablemente mejor para el país.
No obstante, es bastante probable que los servicios correspondientes de La Moncloa ya estén gestionando alguna triunfal aparición pública de Rajoy en compañía de los medallistas olímpicos. Interrumpirá entonces sacrificadamente sus vacaciones Rajoy, a fin de trasmitir a la opinión el mensaje claro de que, detrás de los metales españoles, está la sabia guía y el providencial desvelo de este gobernante sin par que, al estilo de su ideal, el invicto caudillo Franco, no duerme y está siempre en vela en pro de los destinos de la Patria. Él bien quisiera interesarse por los miles y miles y miles de hectáreas que ha ardido y siguen ardiendo en España, por las cuitas de los cientos de desplazados y por la angustia de quienes han perdido algún allegado en estos feroces incendios (ya van seis muertos); pero, al ser humano, tiene humanas limitaciones y debe establecer prioridades: siempre será mejor para la marca España que su gobernante aparezca compartiendo el éxito olímpico que tiznado hasta la cejas entre las cenizas ardientes de algún bosque otrora frondoso.
(La imagen es una foto de Francisco Nicolás Mercader Román en el dominio público).

diumenge, 12 d’agost del 2012

Vargas Llosa y los toros.

Hace unos días, Sánchez Ferlosio publicaba un magnífico artículo en El País en contra de las corridas de toros, titulado Patrimonio de la Humanidad, tanto más grato para Palinuro cuanto que este creía, equivocadamente por lo que se ve, que el autor de El Jarama era partidario de este espectáculo absurdo y cruel.
Hoy es el gran Vargas Llosa quien responde con otro en el mismo medio, titulado La "barbarie" taurina en el, además de sobrar las comillas del término barbarie, se critica el de Ferlosio del que se dice que es una de las diatribas más destempladas y feroces que he leído contra este espectáculo. Está en su derecho de errar en esto como en lo que quiera. No me parece que haya destemplanza ni ferocidad en el muy certero artículo de Ferlosio. En cambio sostengo que la pieza del propio Vargas Llosa es uno de los escritos más sofistas, falsos, convencionales y vulgares que he leido sobre la materia.
Sobre los argumentos de fondo está todo dicho y el artículo del Nóbel peruano no aporta nada aunque se empeñe en repetir por enésima vez la manoseada falacia de que, si las corridas desaparecieran, se extinguirían los toros bravos que él dice amar profundamente confundiendo, como muchos aficionados a las corridas, el animal con su muerte, pues no ama el animal sino el placer que encuentra en la tortura y agonía de un ser vivo lo cual solo muestra un espíritu sádico o con la sensibilidad de un guijarro.
Lo interesante del artículo de Vargas Llosa, por lo natural y espontáneo, ya que es respuesta improvisada al de Ferlosio, es el empleo de la retórica embaucadora con que los partidarios de este espectáculo tratan de dignificarlo. Buena parte de la pieza está redactada con ese estilo propio de los aficionados a cualquier tipo de actividad, relatando menudencias técnicas que insinúan esquivamente una especie de estadio superior del conocimiento que excluiría a los no entendidos, pasando de matute de lo técnico a lo moral, y daría una mayor autoridad a quienes carecen de ella en el lenguaje ordinario, como si quisiera aplicar la teoría del cierre categorial de Bueno a la actividad de asesinar reses en público.
No pareciéndole suficiente al escritor este recurso porque, al fin y al cabo, él es eso, un escritor de verdad y no un charlatán del toreo, añade un recurso a la poética de la muerte, vulgarizando al nivel del blablabla la cuestión metafísica esencial del hombre, su ser heideggeriano para la muerte, confundida con la sed de sangre que tiene siempre la parte más baja del ser humano y que llega a la más alta cuando se expresa en muchedumbres.
No falta el sofisma de pedigrí liberal, empleado de forma tan torticera que más parece desprecio a la capacidad analítica de los lectores. Entiende Vargas que no sea admisible obligar a nadie a contemplar un espectáculo que abomina, con lo que pretende señalar que los aficionados a las corridas no obligan a nadie a verlas. Con ese mismo derecho, falsea Vargas el argumento, no se puede prohibir a los aficionados el espectáculo. Aparte de que sí se podría si la sociedad decidiera reconocer -como han hecho muchas- determinados derechos a los animales, está el dato que un liberal de verdad no puede ignorar de que las corridas solo son posibles porque están artificialmente sostenidas y subvencionadas con dineros públicos, incluidos los procedentes de los impuestos que pago yo que considero las corridas de toros un ejemplo acabado de crueldad y barbarie pero estoy obligado a sufragar porque, si no, claro, los Vargas y sus compañeros de tendido, tendrían que pagar el precio íntegro del espectáculo del que gozan que dejaría de producirse en dos o o tres temporadas. A no ser que, por el hecho de que Vargas sostenga la continuidad entre los cultos cretenses y la corridas de hoy queda justificado un intervecionismo estatal que el novelista repudia en todo lo demás.
Los aficionados a las corridas, estilo Vargas, jamás hablan de "corridas" sino que, hábiles prestidigitadores de las palabras, las llaman "fiesta" y ya, embarcados en esa pendiente de la manipulación y, la pura mentira sostienen que los aficionados amamos profundamente a los toros bravos. Es curioso, ninguno de esos líricos amantes de la bravura taurina ha pisado jamás una dehesa para contemplar esos hermosos animales en libertad. Solo se mueven para ir en manada a ver cómo los torturan y asesinan en un medio artificial preparado para la muerte y completamente ajeno al natural y vital del toro. Es decir, a sumergirse en una catarsis colectiva previo pago de unos euros por el espectáculo en el que se los tortura y asesina para regodeo de la chusma, de la que estos escritores son los lamentables adelantados.
(La imagen es una foto de Christian González Verón, bajolicencia Creative Commons).

El estado del gobierno de la nación.

Este año nos quedamos sin debate del estado de la Nación que los nacionalistas no españoles llaman de "Política general" porque lo de Nación referido a España les produce sarpullidos. Aquí lo de los nombres es esencial; luego lo que cada cual entienda por él es cosa de ese cada cual. Los españoles, tanto los confesos como los confesados, somos muy individualistas. Algún cínico -yo no, eh- diría borregos individualistas, una combinación autodestructiva según la teoría de Darwin, porque la fuerza de los borregos está en el rebaño y la de los individualistas en no ser borregos. Como decía hace poco Sánchez Ferlosio en un estupendo artículo en El País, titulado Patrimonio de la Humanidad, reproduciendo a un supuesto lector "zafio e iletrado", Áteme usted esa mosca por el rabo.
Vale. Tengo tortícolis de mirar al cielo sin ver ni una Perseida. No me quejo pues ya sé yo que jamás conseguiré el deseo que formulara. A la tierra hemos venido a sufrir. Pero la tortícolis ahí estaba y con alguien había de pagarla.
Ya vuelvo. Al no haber debate sobre el estado de la Nación, cavilé que podría hacerse uno sobre el estado del gobierno. El último barómetro del CIS dejaba a todos l@s ministr@s a la altura del betún. Una breve ojeada a sus gestas más importantes en ocho meses dará una idea de la base de esa bajísima calificación. El orden es irrelevante:
  • Interior se ha caracterizado por un talante autoritario y represivo casi prusiano. Tiene a la policía politizada y en un estado próximo a la insubordinación. El ministro desconoce las normas de procedimiento más elementales y debe de creer que los jueces están a sus órdenes y no al revés.
  • Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente pretende edificar en los tramos de costa que quedan entre edificación y edificación y los incendios -pavorosos este año, con varios muertos ya- le producen alergia. En este momento arden cinco parques naturales y el ministro estaba en los toros, con el Rey.
  • Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad se hizo célebre con una inenarrable rueda de prensa de la ministra que no acertaba ni a pronunciar bien las palabras y ha seguido con una serie de drásticos recortes, precipitados y, a veces, absurdos que hay luego que corregir de modo más precipitado y absurdo: no puede privarse a los inmigrantes indocumentados de atención sanitaria, así que el ministerio asegura que cobrará a los países de origen cuando todo el mundo sabe que los países de origen no pagan y eso, cuando se conocen, porque, siendo los pacientes indocumentados, pueden decir que proceden del Imperio Hitita.
  • Educación, Cultura y Deporte ha entrado a saco en el sistema educativo español, tanto en la forma como en los contenidos a los que ha incorporado una visión ideológica neoliberal y conservadora al tiempo, muy en consonancia con las expectativas de iglesia. Y eso, para liberar a la educación de la ideología sociata caracterizada por el relativismo, la secularización, el colectivismo y la promiscuidad. La educación universitaria está ya a la altura de las mejores del mundo en el precio. La cultura ha salido muy beneficiada. El ministro ha otorgado muchos millones (no sé cuántos; cuantos quiera son excesivos) de euros a las corridas de toros, consideradas patrimonio cultural de los españoles, lo que nos distingue de los demás pueblos del mundo. Y lo dice con orgullo.
  • Empleo y Seguridad Social con buen tino desde el principio se puso bajo la advocación celestial de la Virgen del Rocío, prueba de lo oportuno que es llevarse bien con la iglesia. Pero el empleo y la seguridad social en España no son cosa de las potencias celestiales sino de las infernales. Para compensar, según parece, la ministra dio a luz los infiernos secretos del adversario, los datos de un ERE del PSOE y lo hizo desde su correo personal de ministra, en una muestra de radiante inteligencia.
  • Justicia. El ministro, fuerte personalidad, pero ladina, se ha propuesto cambiar la legislación en materia de aborto y otras cuestiones de este jaez de acuerdo con los deseos de la iglesia. Pero pretende hacerlo con el lenguaje de la izquierda, hablando de "violencia estructural" y "reformas progresistas" hasta fabricar una melopea ridícula incapaz de ocultar que la iglesia ha impregnado la acción del ministerio con su más oscura pasión: la misoginia.
  • Hacienda y Administraciones Públicas y Economía y Competitividad van juntas porque son materias fraternales, aunque los hermanos ministros se lleven tan bien como Caín y Abel. Aún no se han entrematado pero han estado muy vigilantes de que no se los confundiera por la cual sus datos, cifras, cantidades, no coincidían ni tampoco las explicaciones de los hechos. Esa astucia primitiva nos ha costado la ya muy probable intervención porque nadie en su sano juicio puede confiar en un país en el que los ministros de Hacienda y de Economía, al contrario que Hernández y Fernández, no coinciden en nada jamás.
  • Asuntos Exteriores y Cooperación brilla siempre con luz propia en donde no debe y diciendo lo que conviene callar, lo cual traduce una idea de la diplomacia bien peregrina. Mientras no nos meta en un conflicto con Inglaterra por Gibraltar, la cosa es pasable. El ministerio no plantea el asunto del Peñón porque sea un desvergonzado paraíso fiscal, en el que hay 80.000 sociedades mercantiles registradas con una población de 30.000 almas, monos incluidos, si tienen alma, asunto controvertido. Lo plantea porque en el Peñón luce "la ignominia de un extraño pabellón."
  • Industria, Energía y Turismo muestra la determinación que perpetuamente se lee en el rostro del ministro: el carbón se cierra porque es una mamandurria. En cambio se fomenta el uso de energía nuclear que es lo fetén, como se vio hace unos años en Chernóbil y hace unos meses en Fukushima. ¿Quién dijo miedo? Se torpedea el desarrollo de energías alternativas y renovables porque estropean el paisaje y se hacen prospecciones en el litoral de las Canarias, en busca del Potosí del oro negro. Si este no aparece, nos habremos cargado el turismo, que es una actividad de plebeyos.
  • Defensa tiene una tarea por delante: compensar a la antigua empresa de armamento del ministro por el cese en los pedidos de bombas de racimo que se produjo cuando el gobierno anterior aceptó prohibirlas. La pesada herencia del buenismo de ZP.
  • Fomento es un ministerio-chollo por razón de las contratas de infraestructuras, carreteras, canales, vías férreas, un imperio de pirañas que ahora se devoran mutuamente porque no hay dinero. El ministerio de Fomento es como la leyenda de la ciudad sin nombre, razón por la cual cuando se menciona el nombre de Ana Pastor, todo el mundo piensa en la otra.
  • Vicepresidencia recaba sobre sí con animoso espíritu una función de comunicación con los medios y los ciudadanos, cada vez más impertinentes y preguntones. La dedicación es total: el último tuit en el twitter oficial de la Vicepresidencia (@M_Presidencia) es del 3 de agosto, hace ocho días.
  • Presidencia. Esta colección de eminencias está presidida por el líder máximo, aquel que ensambla con su poderoso ingenio las piezas de este rompecabezas, le da un sentido y marca el camino, el destino al que conduce el navío desde el puente de mando con clarividencia y pulso firme. Ese hombre se llama Mariano Rajoy Brey, y hoy está de vacaciones.
(La imagen es una foto de La Moncloa en el dominio público).

dissabte, 11 d’agost del 2012

Esperando el rescajoy.

Escondido en algún lugar de su frondosa Galicia natal, Mariano Rajoy,cuya cobardía deja chica su capacidad para mentir, aguarda que escampe la tormenta de verano sobre la Gran Nación que, gracias a él, vuelve a exportar mano de obra barata (esta vez cualificada) y a recibir ayudas humanitarias en forma de alimentos para paliar el hambre como en los tiempos del franquismo.
Vivir de la caridad ajena no es lo único que emparenta este gobierno con la dictadura del genocida Franco. También lo hace la política educativa del pedante meapilas Wert; el palo y tentetieso del francopusdeísta Fernández Díaz; la misoginia del repelente niño Vicente Gallardón; el analfabetismo multifuncional de Ana Mato; el patrioterismo gibraltareño del neofalangista García Margallo; la garrapatería de Montoro el socaliñas; la insultante holgazanería de la gandula Báñez, etc, etc.
Pero, al menos, Franco daba la cara, no se escondía, estaba siempre localizable y no disimulaba. De Rajoy, en cambio, nunca se sabe en dónde está, jamás da la cara y hace que la den esas lumbreras que tiene por ministros, manteniéndose él calladito o mandando decir que está muy ocupado pensando en los problemas de España.
Los problemas de España a este buen hombre le traen sin cuidado. Su jerarquía es muy otra. En primer lugar están él y sus posibilidades de mantenerse en el cargo; en segundo, su partido que hubiera conquistado Andalucía de no haber tenido que ocultar el presupuesto; en tercero la selección española de fútbol, también llamada lamentablemente "la Roja"; en cuarto el vino de Albariño; en quinto los percebes das Rías Baixas...etc, etc. y en nonagésimo nono lugar, España.
Ahora, escondido todo lo que puede y jugando al mus y otros deportes de riesgo, Rajoy trata de ver si el rescate pasa de largo y le permite regresar a Madrid como si hubiera ido a Fátima, a quedarse como está. Pero eso es difícil porque, como siempre, este insoportable fracaso de presidente no ha calculado los presupuestos y consecuencias de sus actos, no porque no sepa calcular sino porque su abulia mental no le deja hacerlo. ¿Cómo iba él a suponer, santo apóstol Santiago, que el malvado Monti le jugaría la perversa treta de pedir un rescate a dos por entender que será más liviano para ambos?
Pero con eso condena el italiano al gallego a la dimisión en cumplimiento del último deseo alemán, enunciado por Der Spiegel: si hay rescate, Rajoy dimisión.
¿Se acuerda el amable lector de cuando la prima de riesgo se llamaba "Rodríguez Zapatero" según esa ratita hacendosa de Sáenz de Santamaría? ¿Quién iba decir que sólo unos meses después no ya la prima de riesgo sino el rescate mismo se llamaría Rajoy; o sea, Rescajoy?
(La imagen es una foto de La Moncloa en el dominio público).

El silencio de los lobos.

Lo nuevo y lo viejo se mezclan en los recientes acontecimientos de Andalucía. Los hombres del SAT confiscando víveres en Mercadona con el acuerdo y el aplauso de Sánchez Gordillo, escenifican una versión nueva de la vieja desobediencia civil. Los jornaleros, seguramente también del SAT, ocupando pacíficamente una finca sin cultivar del ejército y la posterior intervención de la guardia civil desalojándolos no menos pacíficamente es también desobediencia también pero con un fuerte deje del viejo espartaquismo agrario andaluz.
Casi todo lo que se vive hoy muestra esta amalgama entre lo viejo y lo nuevo. Probablemente pasa siempre. Los cambios casi nunca son de la noche a la mañana, sino de carácter paulatino, con periodos de transformaciones más o menos marcadas. En realidad, la realidad es esencialmente cambiante. Quien crea haber llegado a un punto de estabilidad, inamovilidad, permanencia está en un grave error. Si, por creer asegurada su permanencia, ese quien descuida las tareas de la defensa, el error se convierte indefectiblemente en catástrofe.
Eso ha pasado con los defensores del Estado del bienestar. A fuerza de teorizarlo, acabaron por creer sus propias doctrinas, entre ellas la de que esa forma de Estado era irreversible porque había consagrado su estructura realizando la tercera oleada de derechos de Marshall, los derechos sociales y económicos, incrustándolos en las Constituciones. La idea era que la protección jurídica blindaba el Estado del bienestar frente a eventuales ataques desde dentro. Como si las Constituciones no se pudieran reformar para que digan lo contrario de lo que venían diciendo. En algunos casos no es necesario ni reformarlas. La mutación constitucional se hace por vía de interpretación gracias a la cual, si es ingeniosa, se acaba entendiendo que en donde dice "blanco", en realidad quiere decir "negro".
De "Estado social y democrático de derecho" habla nuestra Constitución en el entendimiento de que se trata de la forma superior, perdurable, segura de Estado. El estado del bienestar, en su forma abreviada, es irreversible. Una vez conocedores de sus derechos, los ciudadanos ya no permitirán que se les nieguen. Todos sostienen querer lo mejor para esta forma de Estado, hasta quienes se proponen acabar con él. Estos no declaran de antemano sus intenciones pues, dicen, sus reformas, recortes, ajustes, solo pretenden fortalecerlo, al modo en que la medicina medieval utilizaba las sanguijuelas para sangrar a los pacientes a fin de robustecerlos.
Irreversible no hay nada en la vida excepto la muerte. Todo lo demás, por eterno que se crea, puede avanzar, retroceder, quedarse en donde está, sobrevivir o perecer, dependiendo siempre de la acción de los hombres. Si estos no estan prestos a defender sus conquistas frente a los inevitables ataques sino que las dan por descontadas, las perderán y pueden encontrarse como nos encontramos hoy, luchando por la contratación colectiva (que el gobierno ha aniquilado de hecho), por los derechos de los trabajadores, la jornada de ocho horas (ya una quimera en casi todas partes en donde se trabaja mucho más), por las vacaciones pagadas, la seguridad social, la jubilación y las pensiones. Prácticamente como a comienzos del siglo XX, cuando unos empresarios todopoderosos imponían condiciones leoninas a los trabajadores. Y más. Parece que en España no hay trabajo infantil (y digo parece pues no estoy seguro) pero hay empresas españolas deslocalizadas que se valen de mano de obra infantil en otros países. Sería un error pensar que ese delito no nos afecta.
Esta es la situación que la desobediencia civil de Sánchez Gordillo ha puesto en evidencia. Y de inmediato se ha montado un enorme guirigay en el campo de la derecha mediática que ha echado mano de los viejos fantasmas para asustar a sus huestes y prepararlas para la acción. Unas buenas dosis de "comunistas saquean supermercados" y quizá ya se tenga a las bases preparadas para lo que haga falta. En estos días se oye toda suerte de barbaridades dictadas por el nerviosismo.Todavía no he leído que algún cortesano oficioso haya recordado al Rey el trágico destino de la dinastía Romanov en Ekaterinburg a manos de los bolcheviques. Pero hay relatos que se acercan: la marea roja, las hordas comunistas...
Este pandemónium por unos carros de comida de Mercadona y una finca en barbecho del ejército contrasta con el silencio reverencial del establecimiento mediático respecto a las ingentes trapisondas de mangantes que tienen montadas los bancos con ayuda de los gobiernos y las instituciones europeas así como el FMI, perejil de todas las salsas desagradables. Un frente que conspira contra el bienestar de los pueblos. El lujo, la ostentación, el despilfarro, las actividades delictivas de enriquecimiento, la corrupción contrastan cruelmente con las decenas de miles de desahucios, los cientos de miles que dependen de unos 400 euros que ahora pueden volar. Y ante ese contraste, ¿quién no siente indignación?
Otros silencios están resultando también muy llamativos. El primero de todos, el de la iglesia. Ni una palabra -no digo ya hecho- sobre el aumento de la injusticia social, el paro, el empobrecimiento de la gente, la estafa, el aumento de la explotación y la opresión. Si acaso, los obispos atribuyen la crisis a cosas tan genéricas como el haber perdido de vista a Dios, vivir en el relativismo más absoluto y dejarse dominar por la codicia. Es decir, nada. Y nada ha de ser porque la iglesia es la gran beneficiaria de la crisis, tanto en el plano económico, ya que no se merman ni tanto así sus cuantiosos ingresos como en el teológico-moral, pues se le entrega de nuevo la educación de los nin@s, la santidad del matrimonio heterosexual y, con un poco de suerte, también la indisolubilidad del vínculo. En cuanto al aborto, camino llevan de suprimirlo de cuajo en nombre de la modernidad y el progresismo.
Silencio también de los cuarteles de Aguirre en Madrid y Cospedal en Castilla-La Mancha, ambas gárrulas de ordinario y con bastante veneno en la lengua. Posiblemente las dos, dotadas de un notable sentido intuitivo de la política, piensen que el gobierno está metiéndose en laberinto en donde no parecen entusiasmadas en acompañarlo. Amenazado en el exterior por un ultimátum financiero de la UE y en el interior por un generalizado descontento, Rajoy puede tener los días contados, en cuyo caso se abrirá la intersante cuestión de la sucesión en la presidencia. A veces el silencio de los lobos presagia que están a punto de empezar a dentelladas entre ellos.
(La imagen es una ilustración de Georg Grosz titulada los pilares de la sociedad, de 1926. Obsérvese el nudo de la corbata del hombre del sable en primer término).

divendres, 10 d’agost del 2012

Gordillo y la desobediencia civil.

Juan Manuel Sánchez Gordillo anuncia que habrá más acciones de desobediencia y, en concreto, planea ocupaciones de bancos. Es justo lo que decía en su entrada de ayer Palinuro, que a un acto de desbediencia civil seguirá otro, y otro; y si faltan Gordillos, otros Gordillos seguirán su ejemplo. Es la ventaja que tiene la desobediencia civil pacífica. Cuanto más se cebe el Estado en la represión, cuantos más policías, fiscales, jueces y mazmorras utilice, si la desobediencia ha prendido, nada podrá detenerla porque su fundamento y su motor es un principio moral que nadie, ni los que reprimen ni sus esbirros, se atreven a negar: que no es justo que el gobierno proteja a los ladrones de guante blanco y persiga a los trabajadores y parados cuando hurtan alimentos para que los hambrientos coman. Además de injusto es estúpido pues la desobediencia civil producto de una conciencia crítica, es inexpugnable y capaz de los mayores logros.
A primeros del siglo XX nadie daba un ochavo por la suerte del Mahatma Gandhi. ¿Cómo iba a desafiar -y aun más difícil- vencer un escuálido joven abogaducho hindú al poderoso Imperio británico? ¿Cómo iba aquel abogaducho a conseguir la independencia de un subcontinente frente al imperio sin recurrir a las armas ni la violencia? Gracias a la Satyagraha, la doctrina de la no violencia, la resistencia pasiva, la desobediencia civil que Gandhi había estudiado concienzudamente en sus dos máximos exponentes hasta entonces, Henry David Thoreau y Leon Tolstoy.
¿Cómo podrá un alcalduelo de tres al cuarto, medio visionario, populista, algo tocado, de imposible clasificación en los usos políticos civilizados, resolver la complicada y pavorosa crisis que nos azota¿ ¿Cómo conseguirá este pintoresco personaje al que los señoritos del gobierno miraban con desdén hasta que empezaron a verlo con pavor, restablecer la justicia de forma que se restituya al pueblo sus derechos y sus medios de vida, arrebatados por unos políticos corruptos literalmente a sueldo del capital?
Muy sencillo, mediante la desobediencia civil, la resistencia pasiva, algo cuya superioridad moral ignora el ministro del Interior, que será muy del Opus, pero no sabe distinguir el bien del mal. Quizá por eso se apresta a tipificarla como delito, exactamente igual que hace 2.000 años los Fernández Díaz de Galilea condenaban a Jesús y liberaban a Barrabás  que hoy podría llamarse Rato, Botín, etc. Esa evidente superioridad moral de la desobediencia civil, ya se sabe, saca de quicio a Esperanza Aguirre quien, a diferencia de Fernández Díaz, tiene la inteligencia suficiente para intuirla, pero no la entereza ni la honradez de reconocerla.
Sin embargo es muy sencilla y Gordillo lo muestra en toda su simpleza: basta con quebrantar pacífica y públicamente una norma no en beneficio propio sino para denunciar una situación injusta, inhumana, cruel y no rehuir luego el castigo que ese quebrantamiento suponga. Es cosa de regirse por la conciencia y no por el bolsillo, como hace la derecha. Y, en efecto, ahí está Gordillo, esperando que vayan a buscarlo porque, como dice él, es el hombre más localizado de España. Que luego declare o no en los juzgados que lo citan es otra cuestión que el alcalde de Marinaleda consultará con su sindicato. Y hace bien. Hasta esa declaración puede convertirse en un episodio más de su lucha por la justicia.
Una lucha que no es improvisada sino fruto de una reflexión cierta. Gordillo señala de modo rotundo a los responsables de la crisis, los Rato, los Botín en España y denuncia que, en lugar de perseguirlos, el gobierno los protege, ampara e indulta porque es su cómplice. Denuncia que la crisis es una estafa y una excusa para desmantelar el Estado del bienestar, arrebatar sus derechos a los trabajadores y oprimir (más) a las mujeres. Algo que todos pensamos (incluidos quienes así actúan), muy pocos decimos o escribimos y casi nadie cuestiona mediante la acción, como él.
Gordillo es el enemigo público número uno de las clases dominantes, los banqueros que estafan octogenarios; los grandes empresarios que esclavizan la mano de obra; los curas que viven como tales a base de engañar a la gente; los gobernantes lacayos que legislan lo que les ordenan sus amos; los periodistas e intelectuales que difaman y calumnian a quienes luchan por sus derechos. Es un combate muy serio, en el que estamos todos involucrados y, a pesar de todo, Gordillo, que tiene un atisbo de retranca socrática muestra un raro ingenio cuando pone en ridículo al presidente del gobierno quien, entre sus insufribles farfulleos, suele decir que no le gusta lo que hace, pero que no tiene otro remedio. Los mismo afirma Gordillo.
(La imagen es una foto de Audiovisuales Acampadazgz, bajo licencia Creative Commons).