martes, 11 de diciembre de 2018

El orden reina en Barcelona

¡Qué lata dieron los socialistas al llegar a la gobierno! Con ellos llegaba la "normalidad". Ahora tenemos los mismos presos, exiliados y embargados políticos que antes y, además, cuatro en huelga de hambre que dura ya diez días. La calle en efervescencia. La policía otra vez de camino en nuevo "¡a por ellos!". Con la primera vez no tuvieron bastante. Vienen más piolines. Entre tanto el gobierno amenaza al presidente del otro gobierno con "medidas legales" por lo que ha dicho o dejado de decir en otro país. Y no iban a judicializar un problema político. 

Será normal, pero con la normalidad que reinaba en el barco de los locos. 

Una parte del país acaba de elegir al partido de un señor Abascal que exige abolir las autonomías, ilegalizar las asociaciones independentistas y actualmente se propone encarcelar al presidente de la Generalitat. No vamos a decir que la situación sea nueva. Los presidentes de la Generalitat suelen ir a la cárcel, en donde los meten gobernantes españoles de todo credo e ideología para los cuales el independentismo es un delito, un crimen. 

Una consideración desapasionada, con racionalidad de teoría de juegos, aconseja al Estado cambiar radicalmente de actitud porque con esta solo puede perder. Considérese: cada uno de los dos oponentes, Generalitat/Estdao, tiene dos posibilidades/resultados: perder o ganar. Pero no del mismo modo. Si el independentismo gana, gana todo y esa perspectiva lo impulsa a correr más riesgo de perder porque tampoco pierde mucho pues no tiene nada. 

Si el unionismo pierde, teme una espiral de fragmentación posterior que acabe con la misma España y ello le lleva a emplear más fuerza en ganar, pero una victoria obtenida por la fuerza no es necesariamente justa ni segura.

El Estado prepara un overkilling para el día 21. Mucho mejor fuera que nos lo ahorrara, reuniera su consejo de ministros en La Moncloa y tuviéramos la fiesta en paz. Como eso es mucho pedir, solo un modesto ruego: hagan todo el ridículo que quieran, pero, por favor, no ataquen a la gente. 

Solo queremos vivir en paz, sin que nos obliguen a ser lo que no queremos ser. 

lunes, 10 de diciembre de 2018

La utopía republicana catalana

La revolución catalana funciona según los principios de lo que Gramsci, prudentemente, llamaba "la filosofía de la praxis", o sea, el marxismo, para entendernos. En el sentido de que es un fenómeno que camina por dos vías paralelas en contacto continuo: la lucha social, en la calle, la movilización para implantar la República y la construcción teórica de esta. La teoría y la práctica, también para entendernos. Entre medias, las instituciones que funcionan como articulación del diálogo entre ellas.

La movilización en las calles tiene rasgos prerrevolcionarios, aunque pacíficos. La querella de Vox contra Torra es un ataque directo a Catalunya que solamente va a enconar más los ánimos, razón por la cual se presenta. Como también se enconarán en la segunda semana de huelga de hambre, cuando empiecen las consideraciones médicas y se incremente la tensión social. Todo ello está en marcha y su curso subsiguente es incierto.

En la otra vía, la teórica y, en cierto modo, ideológica, el Consell per la República ha aportado en su presentación pruebas de un trabajo serio que se especifica en una buena presenación de VilaWeb, sobre el sentido, alcance, condición, medios y fines de este órgano. 

Sobresalen algunos puntos dignos de comentario entre otros muchos. Ese Consell es un órgano polivalente, muy flexible, de naturaleza jurídica y política compleja pero que, en todo caso, funciona como órgano de máxima legitimidad y escudo de las instituciones de autogobierno de la Generalitat. Si estas se vieran atacadas, el escudo, el paladio republicano exterior, tomaría la representación de la República y actuaría también como gobierno de esta. Es decir, es un órgano fuera de la jurisdicción del Estado español.

Su naturaleza es de asociación privada según la legislación belga. Pero eso no resta nada a la eficacia de su acción política. Todos los partidos son asociaciones privadas, algunas hasta delictivas, para más perfección. 

El Consell se configura como una especie de asamblea permanente online. Todos los trámites, desde la afiliación a la participación, se hará a través del móvil. Dicho en términos más técnicos, se trata de una República en la nube. La ciberpolítica a pleno rendimiento en donde la competencia viene en apoyo de la convicción para hacerla eficaz.

La palabra "nube" se presta a interpretación errónea, en el sentido de que se tratara de algo etéreo, inconsistente, utópico. Y, sí, es verdad, el Consell tiene una clara proyección utópica, pero en el sentido de ser más creativo e innovador, de moverse con la fuerza de atracción y movilización de la utopía. Así, por ejemplo, establece una ciudadanía republicana (a través de un censo) con mayoría de edad a los dieciséis años. Con un periodo de carencia en cuota hasta los dieciocho. En cuanto a la procedencia, puede ser miembro del Consell cualquier ciudadano de cualquier parte del mundo con la sola condición de profesar los valores de la República catalana. 

Es un ideal de ciudadanía universal, típicamente vinculado a las tradiciones utópicas pero muy altamente valoradas. Dice Puigdemont en una entrevista que no simpatiza con la concepción religiosa de la política. Pero sí lo hace con la utópica, como buen líder. 

En cuanto a la representatividad numérica pone el Consell la cifra en mi opinión innecesariamente amplia, esperando una afiliación de un millón o incluso de los dos que votaron el 21-D. Cabe temer que la gestión puramente online no alcance a todos los posibles afiliados y ese objetivo tan elevado desmerezca luego el resultado.  

En todo caso, la República viene bien pertrechada en las dos vías: la acción directa de resistencia pacífica y la construcción teórica de República inclusiva y cosmopolita.

Frente a eso, del otro lado, solo se oyen voces y amenazas.

domingo, 9 de diciembre de 2018

Ni un paso atrás

Al Consell per la República, inaugurado ayer con gran éxito en Bruselas tenía que corresponder, entre otras instancias, una organización de Mossos por la República. Todo en Catalunya está moviéndose y a gran velocidad desde el anuncio de huelga de hambre de los cuatro presos políticos. La calle está movilizada, fundamentalmente a cargo de los CDRs, que poseen unas envidiables agilidad y determinación. Pero todavía son pocos. El ejemplo de Francia nos enseña que los números, las cantidades, influyen mucho en los resultados. Los mismos mossos independentistas piden en su escrito a los manifestantes que acudan en gran número y en actitud pacífica y/o de resistencia. Buen consejo que las gentes deberemos seguir si queremos resultados. Pero clarificando algún aspecto.

La revolución catalana es pacífica, no violenta y así debe seguir siendo, porque es esta no violencia la que le da la fuerza moral de la que habla el presidente Puigdemont y no solo su unidad. La unidad es un medio, mientras que la no violencia es un método y una forma de conciencia. Pacífica, no violenta y de resistencia. No se ataca, no se agrede a las fuerzas de ocupación y su sarta de cipayos; pero tampoco se colabora con ellos. Resistencia pacífica y no colaboración en nada. Por último, ¿qué hacer frente a las provocaciones de las fuerzas de ocupación y los infiltrados? Evitarlas, no responder a ellas, denunciarlas, identificar a los provocadores y no ponerse nerviosos ni empezar a dar gritos histéricos en los medios y a rasgarse las vestiduras si alguna vez, en legítima defensa, los manifestantes responden a los provocadores como merecen. La proporción entre provocaciones fascistas y respuestas populares siempre será de miles a una y no ha lugar a ignorarlo. Entre otras cosas porque muchos/as de quienes critican acerbamente la violencia de los nuestros, diciendo que da la razón a los ocupantes, en el fondo, lo que quieren es que suceda lo que dicen temer. 

En su valiente escrito -que pone de relieve la complejidad del momento que vivimos- los mossos piden más o menos al govern y hoy, por extensión, al Consell, lo mismo que Palinuro hace tiempo: que tome la iniciativa, se ponga al frente de la manifestación, proclame la República y la independencia y libere a los mossos de la obediencia debida a la justicia española. Hay parte de verdad en esto, pero no en todo. Es cierto que el Consell debiera haber aprovechado su inauguración para hacer una propuesta de acción colectiva concreta y detallada en lugar de unas declamaciones de voluntad independentista, algunas objetivos poco precisos y el anuncio de que se pedirá la exclusión de España de la UE, noticia bien venida, desde luego, pero de importancia menor. Puigdemont y Torra han hablado con claridad y determinación y hecho visible la lucha independentista en Europa una vez más. Pero también deben orientar esta en el interior, marcar objetivos y explicar qué se espera de cada uno de nosotros en este esfuerzo que es de todos y todas: instituciones, presidentes, diputados, pueblo, organizaciones sociales, culturales y profesionales, partidos, periodistas, publicistas, todos y todas a una.

Esencial es que el Consell, el govern, las instituciones, den apoyo a la lucha independentista en todo el país y encabecen la acción del próximo 21 de diciembre y las que se den entre tanto. Es el pueblo el que protagoniza la lucha en este momento y sus representantes deben estar a su lado porque es el mandato del 1-O y lo que puede garantizar el éxito.  Discrepo, por tanto del presidente Mas cuando dice que no es función de las autoridades orientar la acción colectiva. En ciertos momentos de emergencia como estos, no solo es su función, sino su deber. Recuérdese que, si del norte francés nos llegan noticias alentadoras sobre la capacidad del pueblo para luchar contra la tiranía, del sur andaluz nos llegan otras temibles sobre la capacidad de ese mismo pueblo (aunque quizá sea otro) de humillarse y someterse a la tiranía de los elementos más indeseables de la sociedad.

Aquí hay que hacer piña no ya solo para conseguir nuestro objetivo de una República catalana independiente sino, simplemente, para sobrevivir. Si no echamos a las fuerzas de ocupación, la alternativa es volver al franquismo catalanófobo de Vox. Y que nadie se consuele con el engaño de que hay una izquierda española a la que hay que apoyar para hacer frente común contra el fascismo. Parte de esa izquierda, la del PSOE está deseando pasarse a Vox, como ya hacen con descaro los del PP. Y la otra parte, los de Podemos aspiran a ocupar el sitio del PSOE, sin duda como etapa intermedia antes de terminar del todo como este. ¿Alguien dudaba de que dentro de Iglesias, Monedero y Errejón anida un espíritu reciamente español, rojigualdo y patriótico que solo tiene que reprochar al de los fascistas del PP, C's y Vox el hecho de que lo compaginen con su fabulosa capacidad para robar?

Ciertamente, hay que escuchar a los mossos, tener mucho cuidado y ser hipercríticos, pues nos jugamos la independencia o la humillación. Pero también los mossos han de escuchar. Todos hemos de escucharnos unos a otros si queremos preservar la unidad y conseguir el éxito. Los mossos son funcionarios, igual que los civiles, pero armados y, como todos los funcionarios, tienen un sistema estricto de jerarquía y obediencia. Todos los funcionarios. A su vez, todos, funcionarios y no funcionarios, armados y desarmados, tenemos que aceptar un margen de inseguridad, riesgo y peligro si queremos vivir en libertad y dignidad como pueblo independiente. Los mossos, también. Deben exigir al govern que ejerza su responsabilidad republicana; pero no pueden eximirse de ejercer ellos la suya. El govern debe liberar a los mossos de la obediencia a una justicia española prevaricadora, injusta y profundamente anticatalana.

Pero tampoco pueden olvidar los mossos que no hay eximente de obediencia debida y que, como todos en esta tarea común, solidaria, emocionante y prometedora, deben encarar su margen de responsabilidad.

sábado, 8 de diciembre de 2018

La revolución catalana acelera

Era previsible. La decisión de los cuatro presos políticos de hacer huelga de hambre ha anulado los tiempos y ritmos judiciales, los políticos y los mediáticos y los ha sustituido por otros biológicos. Está articulándose una actividad colectiva de protesta para el próximo día 21, aniversario de las elecciones de 2017 y día de consejo de ministros en Barcelona. Pero la decisión de los presos y el ejemplo de Francia están echando a la gente a la calle.

En dos días sucesivos ha habido manifestaciones antifascistas, reprimidas con inusitada violencia por los mossos d'Esquadra. Y ha saltado la contradicción entre un govern independentista y republicano y unas fuerzas de seguridad unionistas y monárquicas. Por supuesto, será preciso averiguar si se trata de la totalidad del cuerpo o de una parte y de cuánta. Pero el hecho es que el govern, presionado por una opinión pública encendida, no puede avalar el comportamiento fuera de toda medida de los mossos

Nadie sabe cómo va a reaccionar la gente, pero es de esperar una intensificación en los enfrentamientos. Se trata de un guion que el presidente Torra parece dispuesto a aceptar cuando en visita a Eslovenia, afirma que Catalunya puede seguir la "vía eslovena". De inmediato le han recordado que esa vía produjo un centenar de  muertos. También podían recordarle que fueron debidos en lo esencial a la negativa del Estado yugoslavo a aceptar la independencia de Eslovenia. En todo caso, es forzoso que el gobierno republicano obligue a su policía a proceder con legalidad y mesura y tome las medidas necesarias para que eso pase. 

Y, por supuesto, al margen de la extensión que puedan tomar las manifestaciones siempre que estas mantengan su método radicalmente pacífico. Es el pueblo el que está hablando, manifestándose en las calles y las autoridades deben escuchar y proceder. Porque, entre otras cosas, quizá sea la última oportunidad de resolver civilizadamente el conflicto. 

La huelga de hambre debe terminar con la libertad de los presos y exiliados políticos, la anulación de sus causas, el cese de la represión y la apertura de una mesa de negociación que incorporará el reconocimiento del derecho de autodeterminación de los catalanes.

Nos lo hemos ganado.

viernes, 7 de diciembre de 2018

¿Quién despierta a quién?

Esto no parece estar claro. En todo caso, tomo pie en una opinión extendida de que la culpa del resultado electoral en Andalucía es del independentismo catalán, que ha acabado despertando a la bestia fascista. Es muy posible que el independentismo catalán tenga algo que ver con ese despertar, pero hay que decirlo todo: lo que ha despertado no han sido los pintorescos personajes electos, que llevan decenios en política. Los que han despertado son los cientos de miles de votos que los han puesto ahí. Eso es grave y no se explica solo por el secesionismo catalán, sino que intervienen otros factores en los que cada cual tendrá su culpa.

En primer lugar, la extrema derecha fascista ha estado y está siempre ahí en España como fatídico resultado de que el fascismo español fuera el único que no perdió la guerra en Europa, sino que, al contrario, la ganó y tuvo 40 años para configurar el país a su imagen y semejanza. Así, mientras la derecha europea se democratizaba, la española se consolidaba, endurecía y echaba raíces patrimonializando el Estado a extremos que llegan hasta hoy.

En segundo lugar, la transición no procedió a depuración alguna de los aparatos del Estado franquista que simplemente en algunos casos cambiaron de nombre, pero siguieron funcionando con idénticos criterios y el mismo personal. A diferencia de Alemania en 1945, en España en 1975 no hubo desfasticización alguna. La extrema derecha franquista quedó “homologada” como la derecha “civilizada” de un Estado democrático de derecho que era un Estado potemkin.

En tercer lugar, el ejercicio sin límites de un poder político tiránico de la derecha más reaccionaria del PP, basado en la holgada mayoría absoluta de las elecciones de 2011, insufló energía y seguridad a una corriente que nunca ha trazado claras líneas de separación entre la acción política y la delincuencia. El poder franquista era positivamente delictivo y este, también.

En cuarto lugar, ese Estado potemkin delictivo goza del cerrado apoyo del ejército, las fuerzas de seguridad del Estado (algunas de ellas delictivas en sí mismas), los empresarios, los banqueros, y la iglesia católica. A todo eso lo llaman Estado democrático de derecho homologable con los vecinos y no perpetuo sistema de oligarquía y caciquismo al viejo estilo costista, disfrazado de Estado de derecho.

En quinto lugar, la crisis económica, el descenso del nivel de vida y los problemas asociados a la inmigración dieron alas a los discursos demagógicos, xenófobos y catalanófobos de estos sectores de la ultraderecha. Discursos como vientos aciagos que agitan densas praderas de malas hierbas de sentimientos machistas, racistas, autoritarios, xenófobos, dogmáticos y serviles muy extendidos en la opinión pública española que lleva años tragando quina con la laxa moral contemporánea y que, en el fondo, piensa que toda libertad sexual es libertinaje.

En sexto y último lugar, la indefinición e incapacidad conceptual de una izquierda española que no ha sido nunca capaz de articularse como una alternativa no subalterna a la derecha. Lo suyo es el desconcierto y la incomprensión del movimiento independentista catalán. Es típico de la ceguera y la cobardía de la izquierda española, incapaz de construir una idea de país y de nación que pueda aglutinar conjuntamente naciones diversas, suscribir la visión nacional de la derecha y su forma criminógena de defenderla.

Lo curioso es que acabe echando la culpa a quien es la principal víctima de aquel renacimiento del fascismo

jueves, 6 de diciembre de 2018

Nos vamos ya o nos machacan

Aquí, mi artículo de ayer en elmón.cat, titulado "Todos y todas a una". No necesita introducción ni comentario. Hemos llegado al final de la escapada. El Estado ha decidido no moverse y hacerlo solo a la defensiva, cuando los indepes actúen. No tiene nada que decir, nada que proponer, salvo las sinsorgadas del presidente Sánchez que, si, normalmente no sabe lo que dice, cuando trata de Catalunya, parece desconocer hasta el mundo en que vive. Es decir, la otrora orgullosa monarquía española está dispuesta a encajar todas las afrentas que se le hagan siempre que no se amenace la unidad de España. El gobierno no sabe ni por dónde anda. Y nadie tiene idea alguna de qué puede proponerse fuera de las vulgaridades de manual de la vicepresidenta Calvo que, además, yerra cada vez que abre la boca. Su única opción es más represión, más cárcel, mas farsas judiciales, más fascismo.

Efecto llamada: los inmigrantes no nos han invadido, pero el hatajo de energúmenos fascistas, sí. Los andaluces lo han votado encantados de la vida y, dentro de poco, lo harán los castellanos, aragoneses, cántabros, etc. Vox es la esencia de la España profunda, la que mata en nombre de Dios y viola niños, la que roba a los pobres para gastárselo en putas, la que apalea demócratas y alaba a los tiranos. En fin, que hay que irse de aquí antes de que estos animales cojan más fuerza, ganen las próximas elecciones e implanten la dictadura que todos están esperando (algunos dicen que temiendo) como agua de mayo: PP, PSOE, C's, Podemos... Todos.

Todos contra los catalanes.

Aquí la versión castellana:

TODOS Y TODAS A UNA

La reunión extraordinaria de esta especie de “consejo republicano ampliado” en Waterloo, aunque escasa en imágenes, manda un potente mensaje de unidad. Todos los rumores, quejas, directas o indirectas se callan para hacerse eco al unísono del paso dado por los presos políticos al declararse en huelga de hambre.

Aquí hemos entrado en un terreno en que hacemos realidad aquello que se pedía al unionismo español “de izquierda”: procedamos con gestos, con hechos. Los que ha habido, mejor es olvidarlos. Como siempre corresponde al independentismo la iniciativa y los cuatro presos políticos han hecho uso de ella, trasladando el debate a otros campos, por ejemplo, el médico, aparte del político, el jurídico, el mediático, etc.

El anuncio de huelga tiene una dimensión personal y emocional muy pronunciada. Algo que únicamente quienes comparten causa con los huelguistas puede entender y quizá también quienes, sin compartir la totalidad de su causa,sí comparten una gran porción de ella. Los demás no lo entienden ni probablemente quieran entenderlo.

Eso no nos obliga a tomar la huelga como centro único de la acción; pero tampoco nos exime de hacerlo. La estrategia no puede estar en función de los presos y las huelgas; pero tampoco puede dejar de tenerlas en cuenta. La posición es muy difícil, pero nadie dijo que la justa causa de la independencia fuera fácil.

Son los mismos presos quienes libre y conscientemente han cruzado el Rubicón. Eso nos obliga a todos. Nadie puede inhibirse. Por ello es tan potente el mensaje de unidad a las 24 horas del anuncio de las dos primeras huelgas.

Ahora, la unidad mostrada tiene que convertirse en acto. La comparecencia conjunta del presidente Puigdemont y el del Parlament, Torrent, traduce unidad institucional y política, muy conveniente, y recuerda que los dos Jordis son diputados del órgano legislativo. Pero eso también es simbólico. Es de esperar que el “consejo ampliado” haya acordado líneas generales de acción y que estas informen lo que se supone habrá de ser una declaración con motivo de la presentación del Consell per la República. Declaración institucional que comprenda denuncia de la situación actual y medidas propuestas para combatirla en el interior y el exterior, así como para adelantar la causa del cumplimiento del mandato del 1-O: Independencia/República.

La denuncia de la situación actual ha de partir de la no aceptación de raíz del proceso judicial del 1-O pues es patente que se trata de una persecución política disfrazada de farsa judicial. Esto no es un capricho; es la consecuencia lógica de decir que no se aceptarán sentencias condenatorias, porque se niega la legitimidad de los jueces para dictarlas. Y petición de libertad de los/las presas políticas y anulación de sus causas. Luego, mesa de negociación para llegar a un referéndum pactado.

En todo esto, la huelga de hambre incide directamente planteando criterios de urgencia. Catalunya debe acudir a todos los foros internacionales, especialmente los que tratan de torturas, en demanda de protección para unos presos políticos que solo pueden defender sus derechos poniendo en riesgo su vida.

Debe igualmente acudir a todas las instancias internacionales en demanda de mediación en un conflicto asimétrico en que un Estado pretende usar la violencia contra una minoría nacional. Esta se rebela contra la tiranía de la mayoría que, además, se apresta a tomar formas dictatoriales, no democráticas, como muestra, el resultado de las elecciones en Andalucía.

Tales resultados ofrecen campo para el debate sobre izquierdas y derechas, pero algo hay incuestionable: las elecciones andaluzas se han decidido en clave nacional española y esto preludia también el leit-motiv de las subsiguientes generales españolas: todos y todas contra Catalunya.

Lo que hace inevitable el lema correspondiente del otro lado: todas y todos por Catalunya.

miércoles, 5 de diciembre de 2018

El ser de España

Hace unos meses, el "izquierdista" Pablo Iglesias declaraba ser "patriota" y que nadie con cuentas en Suiza le daría lecciones de qué significa ser español. De donde se sigue que sabe qué significa "ser español". En entrevista de ayer otro "izquierdista" medio aliado con aquel, Pedro Sánchez, sostiene que a los independentistas el Estado les importa una higa y lo que quieren es "ir contra el ser de España".

Los dos "izquierdistas" saben qué significa "ser español" y cuál es el "ser de España". Enhorabuena a ambos pensadores porque, hasta ahora, no parecía saberlo nadie. 

En realidad, ninguno de los dos tiene la menor idea de lo que dice. Si "ser español" tiene algún oculto significado fuera del hecho contingente de designar un lugar de nacimiento al azar y el "ser de España" consiste en algo metafísico, distinto de la masa de tierra de una parte de la península, dos archipiélagos y dos plazas de soberanía, no serán ellos quienes los huelan. Al declararse de izquierda, ambos pretenden excluirse del venero profundo del pensamiento nacional-católico que ha construido ambos "seres", el de Juan español y el de España, los ha impuesto a sangre y fuego, y quiere hacerlo hoy de nuevo. Lo pretenden, pero no lo consiguen porque tanto su "ser español" como "el ser de España" coinciden con los de la derecha que, como se sabe, por diversas circunstancias, en España es profundamente reaccionaria.

Y aquí aparece el verdadero misterio de este bucle involucionista de la España negra: las izquierdas son las derechas mientras, como se ha visto en las elecciones de Andalucía, la derecha es la ultraderecha. El elemento aglutinador de la izquierda y la derecha en una sagrada unión nacional, cantando las mismas glorias falsas, es Catalunya. En el fondo, lo ha sido siempre, pero antes podía disimularse y ahora, no.

En la entrevista citada, Sánchez recita todo el abanico de vulgaridades, lugares comunes y puras mentiras del nacionalismo español. En Catalunya hay una "minoría mayoritaria" independentista. Lo sabe por ciencia infusa, ya que no permite hacer un referéndum con el que podría averiguarse con precisión qué apoyo real tienen las distintas opciones.

La constitución de 1978 nos permitió "homologarnos" con los vecinos, cuando a la vista está que no es ese el juicio de los tales vecinos, ni de sus instituciones, tribunales de justicia, medios de comunicación, indicadores de todo tipo. Solo le falta dar por derrotada la "leyenda negra", como hace su agresivo ministro de Asuntos Catalanes.

Sostiene que, habiendo conocido mejor la obra de la monarquía, esta es imprescindible "clave de bóveda" del consenso constitucional en los 40 años de postfranquismo, y la de Felipe VI, una obra maestra. No considera necesario referirse a que su partido haya vetado una comisión parlamentaria de investigación sobre el padre de este afortunado monarca, cuyo comportamiento está por debajo de toda sospecha. Literalmente, de toda. Lo que queda claro de esta cortesana lisonja es lo que viene diciendo Palinuro: el PSOE no es un partido republicano sino positivamente antirrepublicano.

En cuanto al federalismo y la organización territorial del Estado, el habitual galimatías sobre soluciones "políticas" que no son políticas sino administrativas y pretenden desactivar el independentismo con otro estatuto, tan pobre y  viejo como el anterior.

No van a creerlo, pero en esta entrevista en portada con el presidente del gobierno no se habla, ni una palabra, sobre la corrupción, la iglesia, el ejército, la banca, la memoria histórica, la inmigración, Franco (y eso que se grabó el 20 de noviembre, aniversario de la muerte del dictador), la justicia, el paro, la crisis económica, la ley Mordaza o la ley a secas. Sin duda porque España es un Estado de derecho homologable con los de los vecinos.

Lo sabe muy bien quien conoce su ser. 


martes, 4 de diciembre de 2018

Nueva fase

Antes del anuncio de la huelga de los Jordis había un clima de decepción, de desengaño, bordeando la desafección. De pronto, su anuncio, 24 horas después de publicar una foto de todos ellos en Lledoners, fue como la piedra en el estanque, un sobresalto. La conciencia repentina de que el procés pasa a otro nivel; de que el ayer es remoto pasado y las declaraciones están anticuadas. Ahora se unen Josep Rull y Quim Forn. Definitivamente, otro nivel. 

Todos los agentes interesados, los stakers, se vieron ayer en Waterloo en una especie de consejo informal pero universal del independentismo. Estuvieron todas/os. Incluida la CUP.

Se acabó el marasmo y la especulación. Hay que tomar posiciones. Estas huelgas tiran mucho. Es preciso apoyar y defender a los huelguistas. Lo dicho, nueva fase. Muy nueva. De acción. El consejo de Waterloo habrá servido para preparar una declaración institucional en el Consell per la República. Una especie de programa para los próximos tiempos, con las medidas de gobierno y el modo en que se recabará el apoyo de la opinión pública.

En el otro extremo de España, el resultado de las elecciones andaluzas que tiene al establishment de izquierda noqueado. Dicen que es un desastre para Andalucía y, de rebote, lo será para España. Para Andalucía, está por ver, ya que la perspectiva de continuidad era terrible; para España, muy improbable. Un desastre, sin duda, para el PSOE aquí y en España. Catalunya y Andalucía eran los dos bastiones del PSOE en el Congreso; perdidos los dos, perdido el gobierno para largo. La cantidad de cargos que va a ir al paro es considerable. Los otros, los de Podemos, siguen sin entender la misa: bajan en votos, se llevan la misma bronca que los socialistas por aburguesados y burocratizados, pero han participado muchísimo menos en los privilegios, si es que lo han hecho. Se llevan las bofetadas sin merecerlas. No son muy espabilados. La abstención, va revelándose, parece haber sido la izquierda frustrada. Los votos socialistas desertores han ido a C's y los del PP a Vox. El mapa de la derecha engorda y se reorienta. En cuanto a la izquierda, tanto si el independentismo triunfa como si fracasa, su carro triunfal o su coche fúnebre pasará por encima de sus restos.


La brecha, la batalla está ahora entre una Andalucía, cabeza de la Reconquista española Marca España, siglo XXI y Catalunya, territorio rebelde. Políticamente rebelde, no empecemos la matraca. Y el factor decisivo ha pasado a ser el tiempo. El tiempo que cada parte necesita para la ruptura o el asalto finales. Es el paisaje, pero antes de la batalla. La tropa de la Reconquista necesita afirmarse en su nueva plaza fuerte y conquistar luego Madrid, o sea España, mediante otras elecciones. Mínimo, seis meses.

¿Qué puede hacer el independentismo en seis meses? Mucho, desde luego..., si le dejan. O sea, mientras no haya una interrupción del escenario vía estado de excepción, por ejemplo. Consideraciones muy dignas de tenerse en cuenta, pero sin olvidar que la huelga de los cuatro introduce un factor de premura y de urgencia muy notable. Los presos políticos no se juegan la libertad por sus convicciones, que son las nuestras; se juegan la vida. Nueva fase y nueva fase de no retorno en donde entran cuestiones emocionales, de la condición humana. El recuerdo de Xirinacs está presente hoy más que nunca. Y preside el movimiento en su profunda voluntad de triunfar por medios no violentos. 

El próximo día 21 es aniversario de las elecciones del pasado y se celebra en Barcelona el consejo de ministros en el que ya no recuerdo si Sánchez no ha invitado a Torra o Torra a Sánchez, en prueba de la evidente normalidad de la política española. Toni Albà insinúa que la gente podríamos salir a la calle ataviadas con chalecos amarillos. Pues sí, es buena idea, pero sin olvidar ni por un instante que la revolución catalana es radicalmente no violenta. A ver si el groc català pacífico va a teñirse de jaune français, violento.

Todos los presos/as políticas deben ser puestas en libertad; los exiliadas/os deben poder retornar; los embargados/as restauradas en sus patrimonio y la causa contra todos ellos anulada. Y cuanto antes, antes de que sea demasiado tarde y el Estado añada a su condición de injusto y prevaricador la de asesino. 

Avui, Palinuro a TV3, 324

Ja tenim quatre persones, preses polítiques, en vaga de fam. Aquesta vaga de fam marca el punt de no retorn definitiu de la lluita per la independència i la República catalana.

Quan els sociofeixistes es recuperin del merescut daltabaix d'ahir, s'adonaran que, a més d'Andalusia, fa temps que van perdre Catalunya. Del tot. Els feixistes socials de relleu que van guanyar ahir traem la dictadura al furgó. Però a nosaltres ens agafarà lluny.

Demà hi haurà ocasió de parlar d'això i del futur immediat. Què farem a Catalunya? Ja no només hem d'aconseguir la llibertat dels presos/as politics. També cal protegir la seva vida i estar a l'alçada del moment.

lunes, 3 de diciembre de 2018

Demà, Palinuro a TV3, 324

Ja tenim quatre persones, preses polítiques, en vaga de fam. Aquesta vaga de fam marca el punt de no retorn definitiu de la lluita per la independència i la República catalana.

Quan els sociofascistes es recuperin del merescut daltabaix d'ahir, s'adonaran que, a més d'Andalusia, fa temps que van perdre Catalunya. Del tot. Els feixistes socials de relleu que van guanyar ahir traem la dictadura al furgó. Però a nosaltres ens agafarà lluny.

Demà hi haurà ocasió de parlar d'això i del futur immediat. Què farem a Catalunya? Ja no només hem d'aconseguir la llibertat dels presos/as politics. També cal protegir la seva vida i estar a l'alçada del moment.

La izquierda pierde en Catalunya

Ni más ni menos. Dice El País "la ultraderecha irrumpe en España" como si viniera del África o de Marte. La que ha entrado en el Parlamento andaluz, pues en España ha estado siempre, es la ultraderecha hasta ahora extraparlamentaria. Y ha tenido que hacerle sitio la ultraderecha parlamentaria del PP porque C's también aumenta. Las tres formaciones forman una unidad de destino en lo universal.

Por cierto, cae un mito de los sesudos análisis electorales en las tertulias, el de que las izquierdas pierden porque la derecha va unida. En Andalucía han perdido frente a una derecha no ya dividida, sino fragmentada. Así que la causa no puede ser la unidad de la derecha, que es un factor mecánico. Hay que ir a contenidos, mensajes , discursos. 

Aquí se da un elemento significativo: la desmesurada referencia a Catalunya durante la campaña electoral. Es posible que el voto andaluz no haya sido un voto de derecha, sino nacional español. La abstención habrá castigado a las izquierdas (hace falta tiempo para estudiar los resultados) y magnificado el voto del "¡A por ellos!". Son hipótesis. Pero verosímiles. En Andalucía comienza la reconquista de España, contra Catalunya. La profecía de Aznar de que antes se rompería Catalunya que España, además de ser una tontería, ha salido por la culata porque España ya se ha roto. La línea de fractura pasa por Andalucía en donde han ganado tres partidos cuyos proyectos expresos incluyen la aplicación del artículo 155 en Catalunya ya; la supresión de la autonomía sin más; la ilegalización de las organizaciones independentistas; gobierno directo desde Madrid, si es necesario por medios militares. 

Esa es la situación en el Sur. Ahora, cuando el presidente Sánchez convoque elecciones anticipadas, ya sabe lo que le espera. A él y al país. 

La izquierda española tiene motivo de reflexión, aunque es muy dudoso que lo aproveche. Emperrada en sostener el discurso embellecedor de la post-transición, camina hacia su desaparición. Las dos formaciones han perdido apoyo electoral a favor de opciones de derecha o de la abstención. Podría pensarse, a título de consolación, que algunos de los votantes desertores del PSOE se hubieran echado más a la izquierda, votando a Podemos. Pero esta izquierda también ha perdido votos y escaños. No han perdido por ser o no ser de izquierdas, sino por no ser suficientemente nacional-españolas. Y eso tiene muy difícil solución, si tiene alguna.

No se ve gran entusiasmo en los partidos de la izquierda con el viento republicano que sopla por la península pidiendo un referéndum monarquía-república. Tampoco un espíritu colectivo de masas. Imagino que muchas almas prudentes temerán que, si se abre una crisis constitucional en España, los catalanes aprovecharán para marcharse. Es posible. Pero también lo es lo contrario, o sea, que los catalanes aprovechen para marcharse si no hay cambios constitucionales en España.

En ambos casos, la marcha a la independencia de Catalunya es imparable. El margen para evitarla dentro de los parámetros del Estado de derecho es cada vez más pequeño. Las elecciones andaluzas parecen anunciar la búsqueda de una solución nueva: una dictadura democrática de la mayoría sobre la(s) minoria(s) nacional(es). Algo que seguramente sería el tiro de gracia de la izquierda española.

Lo vaticinó Companys, según tengo entendido: "todas las causas justas en el mundo tienen defensores. Catalunya solo nos tiene a nosotros". El independentismo no puede esperar nada de España y la simpatía que despierta en el extranjero depende de sus métodos de lucha y, por supuesto, de sus resultados. Es decir, los indepes solo dependen de sí mismos. Lo cual es lógico. 

La acción de los Jordis ha suscitado multitud de reacciones y movilizado más intensamente a la sociedad catalana. Hay conatos de acciones colectivas por diferentes lugares, declaraciones combativas de líderes sociales y políticos, como un ambiente de efervescencia. Se está a la espera de pronunciamientos específicos y concretos de las presidencias de la República, la interior y la exterior. Lo dicho, la presentación del Consell per a la Repùblica el día 8 es buen momento para apuntar objetivos, sugerir medios y orientar. 

El próximo día 21 será el aniversario de las elecciones que nos han traído aquí y se celebrará consejo de ministros en Barcelona. He visto un vídeo de Toni Albà invitando a la peña a ponerse un chaleco amarillo para salir a la calle ese día.

Es una idea. 

domingo, 2 de diciembre de 2018

...Y no son presos políticos

No, qué va. Son delincuentes, según la vicepresidenta del gobierno; son políticos presos, o sea, presos comunes. Porque, como sabe todo el mundo, los delincuentes y los presos comunes se ponen en huelga de hambre de tanto en tanto.

En Francia arde París y aquí arde Catalunya, aunque son incendios distintos. Pero incendios.

El movimiento independentista, explicado en la "verdadera" izquierda española como una cortina de humo del 3% de la corrupta burguesía, toma aires cada vez más gandhianos. Unos presos de conciencia, no violentos, injustamente encarcelados, ponen ahora en riesgo su vida por sus convicciones y levantan una ola de solidaridad y apoyo en Catalunya que vaya usted a saber hasta dónde llegará.

Entre tanto, los cerebros de la derecha, con la buena fe que los caracteriza, avisan a los catalanes de que un puñado de listos y aprovechados los han engañado y los han dejado tirados con dos palmos de narices. Perspicacia.

Los engañadores son los/as que están en la cárcel, en el exilio, en trance de confiscación del patrimonio. Los que se lo juegan todo. Y ahora dos, en huelga de hambre. Los que se juegan más que todo. Y los avisadores son los/as que llevan decenios robando a manos llenas y en algunos casos (todavía muy pocos ante los que habrá) tienen, sí, políticos presos; o sea, presos comunes, para uno de los cuales pide ahora "compasión" Aznar.

"¡Gandhi!", brama indignada la legión de publicistas de extrema derecha en todos los medios, "¡Martin Luther King, Nelson Mandela! ¿Qué se han creído estos indepes "procesistas"?

No se han creído nada. Son ellos mismos. La huelga de hambre de los dos Jordis intensifica la tensión del movimiento en Catalunya. En España, no sé. En la izquierda española, debiera. De momento solo se ha oído a los socialistas muy nerviosos en orfeón, asegurando que los presos tendrán un "juicio justo", lo que es contrario a la lógica, pues un juicio injusto no puede ser justo. De las otras izquierdas, las "verdaderas", no he leído nada. Y el asunto interpela directamente a la cultura política de esta tendencia que, en principio, actúa en política por convicción. 

Del otro lado de la barrera, absoluto desconcierto, como siempre. El desprestigiado Tribunal Constitucional, contra cuya inmoral procrastinación va dirigida la acción de los dos Jordis, se justifica con profusas y confusas explicaciones que solo evidencian su mala fe. Este tribunal es una pieza esencial a la hora de acelerar o postergar los procedimientos, según interese al poder político.

Que en España los tribunales administran la justicia del príncipe se ve en la cantidad de veces que el gobierno, o sea, el príncipe, lo niega contra toda evidencia interna y externa. Cuando acaba de repartirse la cúpula del poder judicial según criterios de obediencia partidista y cuando sufraga los gastos de defensa del juez Llarena en un pleito privado en el exterior.

No me dirán que no es maravilloso contemplar los fastos de celebración del 40º aniversario de la Constitución con un artículo 155 recién empleado y dispuesto a serlo de nuevo, con cientos de personas perseguidas judicial y administrativamente, cuatro sometidas a confiscación patrimonial, seis en el exilio, nueve en prisión preventiva de más de un año y dos de ellas en huelga de hambre. Y todas, absolutamente todas, por razones políticas. 

Un éxito de Constitución.

La huelga de hambre también incendia Catalunya. La situación de poder dual había llevado a una especie de marasmo o impasse. A punto de sumergirse en las elecciones europeas y municipales, el independentismo tenía al ralenti el motor del mandato del 1-O, Independencia/República. Abundaban las quejas por inacción, culpando a los partidos por supuestas claudicaciones autonomistas. Y, de pronto, la decisión de los Jordis pone por delante la otra vía. La sociedad reacciona con mayores reproches a los partidos, reprochándoles que hayan de ser los presos quienes den pasos adelante.

Sin embargo, son los partidos los que han puesto fin al aparente marasmo "procesista". Y en concreto, para mayor claridad, los huelguistas son uno del PDeCat y el otro de La Crida, ambos moderados en sus posiciones políticas. Los indepes están unidos, mantienen la iniciativa y marcan medios y fines. La sociedad, si no yerro, apoyará esta vía. La pelota, por tanto, está en el tejado de los partidos  en libertad, y del gobierno interno y externo. La decisión de los Jordis obliga a adoptar medidas para cubrirlos y apoyarlos. Corresponde a la CUP, ERC y el PDeCat especificarlas. 

Y corresponde a las instituciones, empezando por el Parlament, ya que ambos Jordis son diputados. Y siguiendo por los dos gobiernos, el del interior y el del exterior. La próxima fecha de presentación del Consell de la República el 8 de diciembre sería buen momento para que los dos presidentes explicaran la situación y orientaran la acción colectiva en el próximo futuro.

Donec Perficiam.

sábado, 1 de diciembre de 2018

Presos políticos

Pues están muy bien, oye. La foto tranquiliza mucho. Se les ve firmes, seguros, saludables y contentos. Y sonríen. Ahora nos gustaría tener también una foto de Forcadell y Bassa y ya la satisfacción será completa. Aquí no se atisban las miradas aviesas, los fríos puñales en las bocamangas que los analistas procesólogos detectan con fino olfato.

"¡Ah, es el vergonzoso resultado de los privilegios de que gozan estos políticos presos!", rezonga un cuñado de C's. Privilegios, ninguno. La sonrisa viene de su conciencia de tener un pueblo detrás, que lleva más de un año movilizado en su apoyo y procura de su libertad. De saber que han llenado Catalunya de lazos y cintas amarillas. Ellos, que no llevan ninguna, pues no les hace falta. Ellos simbolizan el amarillo. Simbolizan la lucha contra la injusticia porque, como dice Thoreau en su Desobediencia civil (1849) "cuando un gobierno encarcela a alguien injustamente, el lugar adecuado para un hombre justo es también la cárcel."

Presos políticos, presos de conciencia que no han cometido delito alguno pues la violencia les es ajena. Presos que, por mandato democrático del electorado, han participado en un proceso unilateral de independencia como el que hizo Kosovo que España no reconoce pero casi toda la Unión Europea, sí. 

El juicio que les espera, si antes no se hace la razón, se les pone en libertad y se declara nulo todo el procedimiento, es digno de Alicia en el país de las maravillas. Si la votación del 1-O fue un delito, además de procesar a los organizadores materiales, habrá que empapelar a los instigadores, los cómplices y los colaboradores necesarios. Por lo bajo, tres millones de personas. Ya tiene trabajo el decapitador de la reina de corazones. Porque o bien el asunto es estrictamente judicial y hay que procesar a los casi tres millones de votantes o bien es estrictamente político y hay que poner en libertad a los dirigentes injustamente encarcelados.  

Este procedimiento es tan absurdo como el célebre proceso por la sombra del burro y, de disparate en disparate, acabará peor. Acabará con el poco Estado de derecho que queda en España. La sociedad catalana no aceptará condena alguna de sus representantes. No la Generalitat que, por descontado, tampoco. La sociedad en su conjunto. Así que esperen las subsiguientes elecciones catalanas con una holgada mayoría independentista. En realidad, la sociedad no acepta el juicio mismo por considerarlo una venganza política. Lo dicho, esperen las elecciones y esa mayoría independentista.

A no ser, excelencias, que decidan terminar el golpe de Estado iniciado con el art. 155. Se aplica de nuevo, se interviene directamente Catalunya, su gobernación y medios de comunicación, se suprime su autonomía y se envía un virrey, según acreditada costumbre. La excepción se hace norma. La dictadura.

La pregunta es: ¿cuánto creen que aguantarán, excelencias? La dictadura nunca es solución.

Un saludo a los presos políticos de Lledoners. Bueno, a todos los presos y presas, exiliadas y exiliados, embargados y embargadas por razones políticas en el Estado español. 

viernes, 30 de noviembre de 2018

Borbonia

El rey sabe que eso es mentira. Salvo que no lea los periódicos, vea las teles o hable con alguien. Y aun así, estará en las redes, tendrá whatsap, echará una ojeada al Tuiter.  Hoy no es posible no estar informado. Sabe que miente. 

Los sofistas y los retóricos enseñaban a componer discursos convincentes en favor de causas falsas o inmorales o imposibles. Enseñaban a mentir. Pero sse esforzaban. Lo mismo que los asesores de comunicación hoy. Aunque, con el Borbón lo tienen fácil, pues lo trae aprendido de casa. Lo colocan cabe una mesa de caoba taraceada y una bandera de España cuyo escudo se come la europea y este hombre puede decir lo que quiera, que no lo escucha nadie. Solo hay que avisarle de que no se ría. 

Porque dice mentiras como los elefantes que su padre cazaba. Aunque un obsequioso Vargas Llosa compare su discurso con el del progenitor cazapaquidermos el 23 de febrero y haya quien lo iguale al de Lincoln en Gettysburg, no pasa de ser un conjunto de vacuidades, sinsorgadas y puras fantasías. 

¡Vamos, que España es vista en el exterior como un país serio! El hombre no ha mirado ni una de esas encuestas de autoevaluación cruzadas por países que se hacen een Europa. España es consistente número uno en país para ir de vacaciones; en fin; y no sigo. En cuanto a los derechos humanos, con nueve personas encarceladas más de un año sin juicio, está dicho todo. 

El resto del bavardage real mueve a risa. Sobre todo porque se hace en un acto de boato en el marco del cuadragésimo aniversario de la Constitución de 1978 que están ya celebrando al uso hispano, quizá coronado con algún desfile. Una Constitución que nos dimos entre todos,que nadie cumple, que se suspende de vez en cuando con el 155, que todos quieren reformar, si no derogar y promulgar otra, y cuyos más acérrrimos defensores son quienes en su día votaron en su contra. Lógico, ¿verdad?

Por cierto si, por fin hay reforma de la Constitución, sugiero la inclusión de una cláusula transitoria para cuando Gibraltar forme parte de España, que diga algo así como: "Cuando Gibraltar se reintegre al seno de la Madre Patria se garantizarán a los llanitos los mismos derechos y libertades que al resto de los españoles". 

Avui, Palinuro al Cassà de la Selva

Visc molt a prop de la comarca La Selva i m'encanta per el nom. No tothom pot permetre's aquest luxe de viure tocant la selva i anant-hi de tant en tant per respirar i eixamplar l'esperit (el dels bases es dóna per suposat). El pes de les ciutats es fa més lleuger quan, a un quart d'hora pots trobar-te a Cassà de la Selva, Castellar de la Selva, Romañá de la Selva, Maçanet de la Selva, etc. Preciosa toponímia. Adoro Girona.

Al gra. Avui al vespre serem a la Sala del Centre Recreatiu de la Plaça de la Coma, Cassá de la Selva, a les 20:00, per fer un café amb tertulia sobre el tema de nuestro tiempo, que diria Ortega, filòsof del país veí; es a dir: la República Catalana i el seu futur, encara que estic segur que voldrem més parlar del present que ens afecta a tots i totes. I el present es presenta amb algunes preguntas: que estem disposats a fer per realitzar la República d'una vegada? Què més necessitem per començar a governar-nos pel nostre compte? Qui ha de donar el senyal de la ruptura? I com? 

Quan portem tant de temps dient: és ara o mai, potser no ens adonem que l'ara vol dir ara.

O mai.

Ens veiem al Cassà de la Selva.

jueves, 29 de noviembre de 2018

Catalunya en Francia

Dominique Petitdemangeet y Marie-Christine Jené (Eds.) (2018) La Catalogne et l'Espagne. Les clefs du conflict. Baixas: Balzac Editeur.
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A pesar del boicot y la censura del gobierno español en relación a Catalunya y a pesar del ridículo frenesí españolista de fanáticos como José Borrell, la causa catalana va abriéndose paso en el mundo y generando cada vez mayores simpatías. Así lo muestra la reciente encuesta del Instituto Elcano español, según la cual, la independencia de la República Catalana es vista favorablemente por la mayoría de la opinión pública europea. 

Por eso es importante este libro que acaba de publicar la editorial Balzac, de la Catalunya Nord, coordinado por Dominique Petitdemangeet y Marie-Christine Jené y en el que hemos participado gentes diversas, desde perspectivas profesionales y experiencias vitales diferentes. Contribuye ampliar la difusión de la causa catalana y a darle un enfoque que haga justicia a su complejidad y necesidad.

El libro cuenta también con un prólogo de José Bové, persona conocedora del tema como pocas.

Catalunya y Francia han tenido siempre una relación especial, como se ve en la célebre frase de Voltaire en Le siècle de Louis XIV.  Con esta obra se avanza en dicha relación. 

Demà, Palinuro a Cassà de la Selva

Visc molt a prop de la comarca La Selva i m'encanta per el nom. No tothom pot permetre's aquest luxe de viure tocant la selva i anant-hi de tant en tant per respirar i eixamplar l'esperit (el dels bases es dóna per suposat). El pes de les ciutats es fa més lleuger quan, a un quart d'hora pots trobar-te a Cassà de la Selva, Castellar de la Selva, Romañá de la Selva, Maçanet de la Selva, etc. Preciosa toponímia. Adoro Girona.

Al gra. Demà serem a la Sala del Centre Recreatiu de la Plaça de la Coma, Cassá de la Selva, a les vuit del vespre, per fer un café amb tertulia sobre el tema de nuestro tiempo, que diria Ortega, filòsof del país veí; es a dir: la República Catalana i el seu futur, encara que estic segur que voldrem més parlar del present que ens afecta a tots i totes. I el present es presenta amb algunes preguntas: que estem disposats a fer per realitzar la República d'una vegada? Què més necessitem per començar a governar-nos pel nostre compte? Qui ha de donar el senyal de la ruptura? I com? 

Quan portem tant de temps dient: és ara o mai, potser no ens adonem que l'ara vol dir ara.

O mai.

Ens veiem al Cassà de la Selva.

Europa es un espejo

Aquí mi artículo de ayer en elMón.cat, titulado "Mirando a Europa".

Europa es un espejo, un sencillo espejo plano y limpio que devuelve una imagen verídica de quien a él se asoma. No un reflejo deformado como los espejos curvos, sino uno virtual, que reproduce la realidad con exactitud y simetría. Tampoco responde a preguntas sobre el futuro o las maquinaciones ocultas del enemigo, como los espejos mágicos.  Simplemente refleja lo que ante él aparece de modo fidedigno.

Así que los últimos movimientos del independentismo orientados a forjar candidatura para las próximas elecciones al Parlamento Europeo, al presentarse ante el espejo Europa (de cuya ayuda dice estar necesitado) le devolverá la imagen virtual de lo que es en realidad: una decisión que rompe el principio de unidad del movimiento. Tampoco es tan raro. La unidad independentista se invoca siempre pero, en sentido estricto, solo se dio una vez: en el referéndum del 9N de 2014. En el resto de consultas, las listas han sido separadas. No obstante, la unidad se ha mantenido siempre después de cada elección. Aquí no tiene por qué ser menos.

Y, en todo caso si, quienes hacen una lista independentista excluyendo a otros independentistas conservarán o no la unidad de acción posterior, es algo que solo depende de ellos y del juicio que les merezca la imagen que ven el espejo.

Aquí la versión castellana.

Mirando a Europa

Dos noticias en un mismo día ilustran sobre alguna complejidad del independentismo catalán. La primera es un informe de la fundación Elcano sobre la opinión de los europeos acerca de Catalunya, los catalanes, las relaciones con el Estado y las previsiones de independencia. La fundación Elcano tiene prestigio, es académica, liberal/socialdemócrata y con un ramalazo de españolismo.

El informe da cuenta de una opinión europea generalmente favorable a Catalunya, los catalanes y la independencia. Lógicamente oscila según países, pero la media de la Unión es favorable y pro-independencia.

La segunda noticia, leída en un digital, es que ERC, Bildu y BNG negocian una candidatura independentista en las elecciones europeas con exclusión de Puigdemont, la Crida, el PdeCat y, cualquier persona o ente que no sea de izquierdas, según doctrina de Joan Tardà. Al parecer, se está a la espera de si la CUP decide participar y de saber si, decidiendo participar, exige la presencia del independentismo conservador o suscribe la exclusión.

A primera vista, la imagen del independentismo catalán es mejor en Europa que su realidad en casa.

La justificación de las listas catalanas separadas es la teoría general que se aduce en todas las elecciones: las listas separadas maximizan el voto independentista. La justificación para que los separados en Catalunya vayan juntas con los vascos y las gallegas es la idea de las izquierdas con las izquierdas aunque sean de otras naciones porque a ello obliga el carácter de colegio único de las europeas. Por fin, la justificación para no ir con las otras izquierdas catalanas y españolas (con las que, por lo demás, hay buena sintonía) es que se trata de izquierdas independentistas. ¿Correcto?

Correcto. La teoría general de que las listas separadas maximizan el voto independentista tiene el correlato de que, tanto da cómo sean las listas si, una vez elegidas, los/las electas coinciden en la acción de gobierno de cumplimiento del mandato del 1-O.

Con un pequeño matiz. Las elecciones europeas, como su nombre indica, son europeas; no catalanas; ni españolas. La importancia de sus resultados en términos de votos y escaños para las listas independentistas es muy moderada, por no decir inexistente. Aunque de los 54 diputados que corresponden a España la lista independentista consiguiera 10 o 15, el Parlamento Europeo tiene 750 diputados. Téngase asimismo en cuenta que los de esa lista habrán de defender tres naciones cuyo único punto en común es que quieren liberarse de España. Es un grupo a la contra.

Las elecciones europeas no sirven para nada desde el punto de vista de la eficacia por razones obvias y por eso no son extrapolables a ninguna parte. Pero tienen un gran valor simbólico. Probablemente en atención a eso haya presentado su candidatura Oriol Junqueras. Pero, por eso también, es incomprensible que se haya rechazado la oferta de Puigdemont de ir segundo en la lista. Y eso con independencia de si ha sido o no una buena idea. La resonancia del independentismo en el Parlamento europeo es mínima pero, por poca que sea, no es acertado no aprovecharla privando de un escaño al hombre que más ha hecho en el exterior por la República y es la imagen misma de esta en Europa.

Y por último, una modesta consideración: al aceptar el marco legal español (que, por supuesto adapta a España la normativa europea) formando candidaturas que trascienden las fronteras autonómicas pero no las estatales, ¿no se esta prosiguiendo la política autonómica? ¿Cómo encaja esto en la implementación del mandato del 1-O? Sin duda, la lista única independentista beneficia a vascos y gallegos, que van más rezagados en el apoyo al movimiento y ese es un factor a tener en cuenta. Pero, ¿en qué beneficia al independentismo catalán, cuyo horizonte inmediato es realizar sus propias elecciones al Parlamento Europeo?

¿Por qué no una lísta única independentista catalana a la que puedan sumarse otras formaciones independentistas sin obligarlas a tomar partido en un supuesto conflicto interno catalán?

miércoles, 28 de noviembre de 2018

El cómico ministro de Asuntos Catalanes

Acabo de votar en una encuesta de elNacional.cat en la que se pregunta si creemos que Borrell debería dimitir. Hasta el momento hemos votado 589 personas con un resultado del 98% que sí.

También pide su dimisión la oposición entera por la fechoría de Abengoa, incluidos los de Podemos, por otro lado aliados del propio Borrell. La hipocresía de estos neocomunistas empieza a ser legendaria.

Claro que  este ministro de Asuntos Catalanes debe dimitir ipso facto. Es más, nunca debió ser ministro porque carece de las dotes mínimas exigibles para ser no ya ministro, sino porquero. Es arrogante, agresivo, embustero y necio a extremos inimaginables.

Su evidente catalanofobia no solo es detestable (aunque a los machos españoles del PSOE les parezca bien) sino un torpedo en la línea de cualquier intento de solución de la cuestión catalana que, de todas formas, tampoco existe, con lo cual le viene relativamente bien al gobierno de Sánchez para ocultar su ineptitud.

Pero lleva una temporada siendo un engorro para todo el mundo, incluidos los suyos. Empieza por ser mucho más militante de la organización parafascista Societat Civil Catalana que de su propio partido, aunque si lo fuera por entero de este, tampoco mejoraría mucho. Lo único que lo distingue de Sánchez es que es menos oportunista que él. En efecto, Borrell es de piñón fijo: racista, supremacista, españolista y un pelín facha, pero no pretende ir de izquierda, como aquel.

Y ese engorro empieza a ser intolerable. El ridículo protagonizado con el enésimo "¡Gibraltar español!" de esta panda de falangistas, ha alcanzado proporciones de desastre. España ya era el hazmerreír de Europa con personajes sacados del armario clásico del bragadoccio nacional, estilo Margallo o Dastis, pero con este fantasmón se ha alcanzado un punto de no va más.

A todo esto, a sus insufribles, crueles y estúpidas bromas sobre el espíritu y el cuerpo de Oriol Junqueras, a sus fantasías salivales y su enfrentamiento con Rufián en el congreso añade hoy los disparates y estupideces que ha dicho en la Universidad Complutense. Todo el mundo ha señalado la monstruosidad de los cuatro indios muertos. Pero casi nadie ha reparado en la otra imbecilidad sin precedentes cuando, al explicar por qué en los EEUU no hay las tendencias centrífugas que se dan en  algunos países europeos, dice que los americanos "tenían muy poca historia detrás".

Los inmigrantes originarios, ingleses de todas las confesiones, holandeses y algunos alemanes cruzaron el océano Atlántico, no el río Leteo y, por lo tanto, al desembarcar en tierras americanas no vinieron como recién paridos o criados, como puñados de Evas y Adanes. Traían intacta su memoria, es decir, traían con ellos la historia de sus países, centenaria, milenaria. 

Esto no quiere decir que la historia de los EEUU haya de ser la de los países colonizadores porque sería casi tan estúpido como lo dicho por el ministro. En absoluto. Desde el comienzo de la colonización arranca la historia del nuevo país, con el exterminio de los aborígenes que, desde luego, eran más de cuatro; pero arranca a partir de la que ya traían los colonos que por eso llamaron a muchos lugares "Nuevo" o "Nueva", Nueva York (antes Nueva Amsterdam), Nueva Inglaterra, Nueva Jersey, etc. Es más, quien visite Boston o cualquier ciudad de la costa Este verá ciudades con corazones europeos, edificios europeos, calles europeas. 

Decir que esta gente tenía "muy poca historia detrás" es no tener ni idea de nada.

martes, 27 de noviembre de 2018

El triunfo del mal

Maravilla escuchar a Aznar invocando la "compasión".

Está claro: si el político preso Zaplana tiene leucemia y los médicos temen por su salud en la cárcel debe salir sin más dilación. Por supuesto, siempre que se trate de médicos profesionales y no de alguno que hayan comprado estos sinvergüenzas. 

No es justo ni moral mantener en prisión a un enfermo terminal. Sin duda.

Vayamos ahora a la maravilla del hecho de que quien invoca la compasión sea quien jamás mostró ninguna. No solo no la mostró en todo su tratamiento del terrorismo vasco sino tampoco en otros acontecimientos ricos en víctimas y que le son directa o indirectamente achacables. Cientos de miles en una guerra criminal en el Irak que él contribuyó a desencadenar. Cerca de doscientos muertos y más de dos mil heridos en los atentados de Atocha, frente a los cuales su única reacción fue tratar de endosar la autoría a ETA para eximirse de responsabilidad. ¿Compasión? Nunca, jamás. Este personaje malévolo, encizañador, autoritario y falso no ha mostrado jamás una pizca de compasión por nadie o por nada.

Pero la pide. Y que la pida un ejemplo tan acabado de lo contrario de aquello que pide no resta un adarme de validez a la petición. La compasión es obligatoria cuando es justa; y lo es o no lo es por sí misma, no por las cualidades o falta de cualidades de quien la pide.

El bien es obligado, aunque sea inconveniente y por eso pierde siempre. Este hombre que hoy pide "compasión" (quiere decir "clemencia") mañana volverá a mostrar que carece de ella para dar a los demás. Como ha hecho siempre y como seguirá haciendo. 

El bien es obligatorio; el mal, inevitable.