viernes, 26 de agosto de 2016

Ultimátums

Los de C's están cubriéndose de gloria. Su comportamiento en las últimas fechas es estrafalario. En las redes -esas corralas tecnológicas del sarcasmo- abundan las opiniones de quienes dicen que el ultimátum es un paripé, término muy frecuente hoy día que según eel DRAE procede del caló "paruipén" y significa "cambio", "trueque". El hecho de que sea trueque engañoso le viene, probablemente, de que es caló. Con el ultimátum, que suena casi a cañonazo, se quiere vestir la más que acordada claudicación de C's ante el inmovilismo del PP.

No será Palinuro quien avale esa interpretación sin más. Seguro que todos los intervinientes están tomándose las cosas muy en serio. Pero admitirán los seguidores de Rivera que en unas negociaciones en las que ni siquiera quienes proponen las medidas aquilatan  su alcance, hay poco margen para lanzar ultimátums. Un ultimátum equivale a un "aceptas está resolución en x horas" o rompemos las negociaciones. Lo primero debe ser que la resolución sea clara y no ambigua, ondulante y vagarosa. Si, además, el que ha de aceptar no acepta nada ni tiene intención de hacerlo y sabe que puede permitírselo, habremos de admitir que el ultimátum es algo fuera de sentido. Si los de C's quieren que los del PP los tomen en serio lo necesario no es lanzar un ultimátum. Es dar un portazo. Si los del PP quieren llegar a un acuerdo, ya llamarán a la puerta.

El otro ultimátum es por pasiva y consiste en el chantaje de Rajoy de "me votáis o hay elecciones el día de Navidad", cosa que tiene al personal sublevado porque es una jugarreta infame. Por eso, un acierto la propuesta del PSOE de reformar ipso facto la LOREG para acortar la campaña electoral a una semana. Agradecimiento eterno: la gente no tendrá que ir a votar con la servilleta anudada al cuello, nos ahorraremos un dineral y se reducirá a la mitad el fastidio de los mítines, las declaraciones, entrevistas, tertulias, debates en los cuales los cuatro mismos líderes que ya han fracasado dos veces tendrán que ingeniárselas para que alguien les preste atención.

La propuesta es una diana, además, porque deja a Rajoy de pronto ante la disyuntiva de mantener el 25 de diciembre (mediante medidas dilatorias) o tragar con el adelanto. Es decir que, como siempre con este gobernante tan parecido a varios personajes del cine cómico, en este caso del inspector Clouseau, su intriga se le ha vuelto en contra. 

Por lo demás, se vote cuando se vote, votar está perfilándose como la decisión más acertada, antes de perder el tiempo en nuevas negociaciones con Podemos y C's que tampoco llegarán a nada porque ni el PSOE parece dispuesto a revisar su actitud contraria al referéndum, ni Podemos a sentarse con C's. En realidad, los dos emergentes han resultado un fiasco por pura inexperiencia.

En busca de la nación catalana

Enric Pujol Casademont (2015) Tres imprescindibles. F. Soldevila, J. Vicens Vives i P. Vilar Barcelona: Publicacions de l'Abadia de Montserrat (137 págs).
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Este trabajo sobre tres ilustres historiadores catalanes pretende un doble objetivo. Uno historiográfico académico, aunque no directo, sino indirecto, ya que es un estudio de un historiador sobre otros historiadores. Otro político con una clara orientación nacionalista catalana. Los tres autores escogidos (que cubren un siglo y pico) lo son por ser grandes historiadores pero, ante todo, por ser catalanes y hablar de Cataluña. El ensayo es un intento de probar el carácter nacional de Cataluña como conclusión de la obra de quienes han escrito su historia. El trabajo historiográfico de Pujol viene recorrido por el hilo de oro político de postular una nación catalana de pleno derecho.

En un par de ocasiones, el autor niega que las ciencias sociales puedan alcanzar un estatus de objetividad como el que soñaba Weber. Pero eso no implica un demérito siempre que el científico-social (el historiador en este caso) explicite desde el comienzo su enfoque metodológico e ideológico. En el caso del nacionalismo esto es patente desde el origen de los tiempos. Sospecho que no debe de haber muchos historiadores (si es que hay alguno) que haya escrito historia al margen de todo presupuesto nacional. Pero eso no es decisivo: el elenco de grandes historiadores en la humanidad se caracteriza por su categoría y no por su nación. Pero la nación cuenta y ese es el acierto de Pujol, advertirlo desde el principio.

Es más, el autor cree que corresponde a la historiografía una misión trascendental en la configuración de una conciencia nacional de un pueblo a base de estudiar su pasado y traerlo al presente. Es una tarea de investigación y de creación al mismo tiempo. Probablemente por esto toma prestado el término canon resucitado hace relativamente poco por el crítico literario Harold Bloom en su Canon occidental en el que figura una treintena de autores de todos los tiempos. En su inmensa mayoría, literatos (novelistas, poetas, dramaturgos) con algunos ensayistas como Montaigne, Johnson, Emerson, Freud. No tengo especial afición por ninguna idea canónica en donde sea. Todo canon es un ejecicio de autoridad, basado en una opinión subjetiva que, como admite el propio Bloom, puede cambiar con el tiempo y, de hecho, cambia. Shakespeare ocupa la cúspide del canon, pero en el continente europeo eso es a partir de su redescubrimiento en el siglo XIX. No obstante, los cánones son útiles; orientan, dan garantía, informan. 

Y por esas bondades, seguramente, se ha valido Pujol de la idea. Un canon de la historiografía catalana. Si el ámbito cultural es angosto en comparación con el de Bloom, su justificación de contenido es muy digna. Los tres historiadores son, además, ensayistas y, en el fondo, teóricos políticos, aparte, por supuesto de su condición de padres intelectuales de la patria. Vicens parece haber sido el que más categoría literaria ha alcanzado por la brillantez de su prosa, por más que Soldevila haya cultivado otros géneros, como la poesía. Es una tradición en la historiografia construir sus relatos con estilo literario. En el caso de los tres del libro, esa vertiente solía tomar forma de ensayos de divulgación con la evidente intención de llegar a un público más amplio.

El libro pasa revista pormenorizada a los tres historiadores, centrándose en análisis de sus obras principales así como su impacto y sus circunstancias biográficas. Es decir es un libro de historia de la historia y de biografías. Ferran Soldevila aparece como el clásico canónico. Un precursor. Su obra principal, La Historia de Cataluña es una pieza emblemática que guarda distancia y relación con la Historia Nacional de Cataluña de Rovira i Virgili, pero se plantea ya en otro terreno metodológico moderno. Y también político por cuanto se  concibe como un proyecto "normalizador" consistente en hacer del catalán un "pueblo normal". La primera edición es de 1934-35 y la segunda, de 1962-63, en pleno franquismo. Otra obra publicada en 1960, la Historia de España, permite al autor hacer oportunas observaciones acerca del ánimo con que se recibían estas y otras posteriores obras de historiadores catalanes en Cataluña y en España.

La orientación política de Soldevila -izquierda nacionalista- no varió a lo largo de su vida. La Historia de Cataluña tuvo el mecenazgo de Francesc Cambó, pero eso no condicionó la independencia del autor. Al fin y al cabo, también Cambó tenía un proyecto para España y Cataluña, aunque luego lo abandonara. Soldevila se exilió al final de la guerra, pero regresó en los años cuarenta, integrándose en los círculos de la oposición catalanista. El autor analiza sus relaciones con sus contemporáneos, de las que las más interesantes son las de su seguidor y contradictor Jaume Vicens Vives.

Vicens Vives, el clásico "anticanónico". Tiene un papel de pionero. La obra del Vicens maduro se gesta después de la guerra civil y consistió en dar mayor peso a la historia socioeconomica. Su libro sobre la Cataluña del siglo XIX, Industrials i polítics (1958) se considera fundamental en la historiografía catalana. Sufrió una leve depuración administrativa después de la guerra para congraciarse con el régimen de Franco y consiguió la cátedra universitaria. Su Aproximación a la historia de España (1952) causó un fuerte impacto en la historiografía española. Apareció dos años antes que la Notìcia de Catalunya que, según Joan Fuster tenía más color local y era más entrañable. Durante aquellos años, en la oposición democrática había una orientación claramente soberanista que Vicens no aceptaba y sus maniobras para estar a bien con los franquistas no gustaban nada. Ni a Soldevila. Para la historiografía catalana, Vicens solía aparecer como defensor de la vía autonomista, ya superada. Hasta Jordi Pujol, reconociéndose seguidor suyo, dice que no hay encaje de Cataluña en España. 

Sin embargo, su obra abierta y crítica con el franquismo consagró su método, aunque no fuera muy conocida por el gran público. Su prematura muerte (1960) imposibilita saber en qué dirección evolucionaría. Rechaza el marxismo, y estuvo influido por la escuela de los Annales que, siendo investigación socioeconómica, tampoco se atiene a preceptos marxistas. Notícia de Catalunya contiene su proyecto político, consistente en la modernización de España, un poco a lo Cambó. Recomienda domeñar el Minotauro, que es el Poder, que otros pueblos han sabido dominar pero Cataluña no. La iconografía del Minotauro remite siempre a la sospecha de quién sea el subconsciente Teseo que libere a Atenas del doloroso tributo. En la segunda edición del libro, 1960, se hace más explícita su posición: critica en la historiografía anterior su carácter romántico y propugna infiltrarse en el Estado español para modernizarlo. Para lo cual le interesaba llevarse bien con la gente del Opus. Con todo y, a pesar del reconocimiento institucional que tiene en España, la obra de Vicens es poco conocida y poco apreciada su visión plurinacional de la realidad hispánica por el elemento del doble impacto de estas obras en el ámbito catalán y en el español.

El último historiador, Pierre Vilar es muy significativo. Su aportación aquí es catalana porque, siendo occitano y nacido muy cerca de la frontera de los Pirineos orientales, es un francés catalán. El propio Pujol titula el capítulo Pierre Vilar o la aportación foránea. Pero, en el fondo, no es foránea y desde luego, resulta inestimable para la historiografía catalana en los tiempos más duros del franquismo. Su revolución metodológica fue un marxismo peculiar que él llamaba "historia total". Vio siempre su misión como "parlar de Catalunya als catalans" y prefirió el nombre de "espai català" en lugar de "països catalans". Su obra magna es La Catalogne dans l'Espagne moderne. Recherches sur les fondements économiques des structures nationales (1962), Catalunya dins la Espanya moderna, en catalán en 1964. Hubo una recepción catalana y otra española, como siempre. La historiografía española, como la francesa, reconociendo su mérito, lo reducían a la dimensión de un historiador regional. 

Vilar postulaba la condición nacional de Cataluña, a pesar de la pérdida de su Estado en 1714. Una nación lo es, aunque no tenga Estado. Tuvo una polémica sobre esto con Eric Hobsbawn con su concepto de Estado nación. Hobsbawn acusa a Vilar de haberse inventado una nación. En su respuesta en 1988, el occitano distingue entre "patria imaginada" e "imaginario de la patria. No sé si conocía la obra de Benedict Anderson sobre las Comunidades imaginadas, que es de 1983. Pero no hay colisión. Para Vilar, por el imaginario, Cataluña se convierte en nación y España pasa a ser el Estado. Esa distinción histórica, objetiva, canónica, sostenida en una obra voluminosa y clásica ha encarnado en la conciencia catalana contemporánea. Y constituye una base sólida del independentismo catalán.

El mérito del libro de Pujol es probar que ese independentismo no es flor de un día, ni un tumulto populista que quiera poner caprichoso fin a una historia común (ya que tiene su propia historia), ni el aprovechamiento oportunista de una contingencia de crisis europea y española. Hace ya muchos años que ese independentismo apunta a la gestación de un Estado.

jueves, 25 de agosto de 2016

Muchas gracias a tod@s

FB acaba de restablecer mi cuenta.

Según parece, alguien me había suplantado y tenía una cuenta con mis mismos datos. Por cierto, fui a verla y, en efecto, constaba mi nombre, mi foto y una banderaza republicana. Pudiera ser y. Casi me convence. Solo que el contenido era exclusivamnte comentarios de fútbol de un nivel difícil de calificar. Tenía que ser claro para FB que no era yo. Pero hube de demostrarlo de la forma que me pedían.

Muchas gracias a tod@s quienes habéis mostrado apoyo y solidaridad. Y a quienes reprodujeron los textos en FB. Y a quien subió la cuestión a Menéame. A todos l@s que mostraron inquietud por una cuestión tan arbitraria. Me quedado impresionado y reitero mi profundo agradecimiento. Y lo hago extensivo a la media docena que subió comentarios alegrándose de que me hubieran cerrado la cuenta o tratando de reírse de mí. No por nada, sino para que sigan teniendo posibilidad de ejercitar su ingenio.

Seguimos en la brecha.

Los indigentes emergentes

Iban a acabar con la vieja política y la que traen es aun más vieja. Iban a terminar con el bipartidismo y lo están haciendo bueno. Los dos partidos emergentes se han dado de bruces con el principio freudiano de la realidad. Traían el ello repleto de fantasías del principio del placer (autenticidad, nueva politica, lucha contra la corrupción, contra el profesionalismo político, contra las puertas giratorias, etc.) y la realidad les ha asignado dos rincones de irrelevancia para que se adapten a ella. Los dos partidos dinásticos, el neofranquista y borbónico y su leal oposición siguen siendo los ejes en torno a los cuales se ejecuta esta comedia de intriga. Y los emergentes aparecen unidos a ellos, como rémoras, con una mezcla de sentimientos de amor-odio también muy freudiana.

Ciudadanos ve con angustia cómo la férrea resistencia del partido del desgobierno le desarbola sus condiciones. La logomaquia que han montado con el término corrupción acabará siendo una especie de amnistía. A saber lo que esperaban los mozos firmando un "pacto anticorrupción" con el partido del gobierno, "investigado" por corrupción y bajo la atenta y (probablemente) socarrona mirada de todos los militantes procesados, pendientes de proceso o sospechosos. Que son un puñado. Las otras condiciones no muestran mejores visos. Ni la cuestión de la contratación laboral ni la de la reforma de la Justicia, ninguna de las condiciones que C's traía en la billetera (tamaño en que ha quedado su cartera) van a ir muy allá y los de Rivera ven de nuevo que es imposible la negociación con quien, en el fondo, no quiere negociar. Es dejarse los piños contra el muro. Nada que hacer con un presidente que se atiene a su chantaje: o sale él elegido o hay elecciones el 25D. Y para salir él no está dispuesto a hacer absolutamente nada: ni cede, ni negocia, ni llama a Sánchez, ni habla con los demás grupos, ni tiene programa, ni promete cambiar nada en el gobierno, ni, por supuesto, considera la posibilidad de retirarse de una vez como reclama el sentido común y este sí que es común. C's se ha estrellado con la realidad.

En lo único en lo que coinciden a partir un piñón PP y C's es en hacer la vida imposible a los catalanes. Si por ellos fuera, la autonomía se habría suspendido. Bueno, para Rajoy hubiera sido mejor no establecerla. Rivera estaba por entonces jugando a la consola; si no, también se hubiera opuesto. Habiendo llegado el desbarajuste hasta aquí con eso que llaman en el colmo de la proyección psicológica, la política nazi, se reconocen camaradas en un mismo potente proyecto de renacionalización española de Cataluña. Tan fuertes y seguros se sienten que, pensando ser Dios mismo, quieren confundir a los catalanes convirtiendo sus escuelas en torres de Babel. Trilingüismo se llama el truco, que ya fracasó en las Baleares de Bauzá. Razón de más para imponerlo porque así se destroza el sistema educativo catalán para que quede a altura del sanitario.

Contra la realidad se ha estrellado asimismo Podemos. Su relación con el PSOE es igualmente de amor-odio, aunque el primer sentimiento parece mucho más retórico que el segundo. Durante estas agitadas jornadas de agosto, llenas de ruido y escasa furia, el partido morado ha estado en silencio y ha dejado claro que la única alternativa es el PSOE, por ser el  de la oposición, aquel contra el que votó en diciembre junto al PP. Una actitud que rebosa fantasías del placer presentado como el Sorpasso anguitiano, cada vez más parecido a las tierras del Preste Juan de las Indias. Así que, aplazado el sorpasso, la lucha final ahora es por el lugar de los escaños, cuestión de gran originalidad y enjundia revolucionaria. Aunque el PSOE se inclina más del lado de la derecha en la cuestión catalana, Podemos no le va muy en zaga. Con esa ambigüedad constitutiva de sus discursos, trata de socavar el terreno de los independentistas afirmando ser el más partidario del derecho a decidir de los catalanes mediante un referéndum. Es más, dice que esa es la verdadera revolución. En la letra pequeña, no obstante, se precisa que el referéndum habrá de ser negociado con el Estado. En efecto, es absolutamente revolucionario. Se necesitará la revolución del Neolítico para que el Estado español negocie alguna vez un referéndum en Cataluña.

Esa misma ambigüedad -hoy no; mañana sí ma non troppo; al otro ya veremos; y al otro, según lo que diga Anguita y los sorpasiegos- ya se la han detectado en el PSOE, a quien todo el mundo urge a que haga lo que menos le conviene, pero más interesa a ese todo el mundo, y no parece estar teniendo éxito alguno. Los del PSOE no se fían. Y lo dicen. Eso molesta mucho porque es otro de los elementos en que Podemos muestra su fibra de vieja política. Nunca dice toda la verdad. Siempre hay una reserva que justifica la posición contraria.

De seguir las cosas así, los dos emergentes habrán de ir a las terceras elecciones en posiciones de salida poco prometedoras. Este vaticinio parte del supuesto de que, además, el otro factor que aún jugó en las elecciones anteriores, el carisma, se ha agotado. Es como las pilas. Nadie sabe qué hace falta para mantener un liderazgo carismático. Pero dos elementos parecen imprescindibles. De un lado el líder carismático debe contar con una estructura partidista sólida, con apego y apoyo territorial, de gente movida por una idea común. No aspirantes a cargos venidos en el último momento en aluvión ni enjambres de fanáticos en las redes. De no ser así, el carisma dependerá exclusivamente del atractivo personal del líder.

De otro lado se requiere, en efecto, una fuerte personalidad porque, en definitiva, el carisma es un don individual. Ahora se le llama "liderazgo", para rebajar algo el eco caudillista, como si la cosa fuera de léxico. El carisma es magnetismo y este actúa sobre los seguidores a base de ofrecerles una visión de futuro clara, factible, que los movilice. Tiene que haber un discurso, una teoría discernible que los haga sentirse en un orden más limpio y noble que la mísera matraca de la vida cotidiana. Y ha de presentarse de modo claro y comprensible. Lo cual no quiere decir que sea a base de simplezas como las que estos líderes sueltan continuamente por la televisión. La idea de que el mensaje ha de hacerse llegar mediante los medios olvida que primero es preciso tener mensaje. Y esta es la hora en que nadie sabe con seguridad qué idea de conjunto del país tiene Rivera y mucho menos Iglesias. No tienen ninguna. Van fabricándola según se suceden los acontecimientos. Y es imposible averiguar a dónde quiere llevar a la gente un líder carismático que no sabe a dónde va él mismo.

El PSOE se mantiene por ahora en el NO es No y eso es lo más importante que está pasando. Ante la ira apenas ya disimulada de las gentes del PP y la perplejidad de los dos emergentes que se ven de pronto frente a la disyuntiva de ser comparsas o ser decorado.

miércoles, 24 de agosto de 2016

Censura y represión

¿Cómo puede cancelarse la cuenta de Facebook de alguien sin avisarle previamente y sin comunicarle los motivos? No lo sé, pero se puede. Facebook lo hace.

Habiéndolo contado en Twitter, la mayoría de las opiniones coincide en que esto es posible por dos procedimientos: muchos trolls fascistas se reúnen y denuncian al unísono una cuenta crítica que les molesta. Parece que Facebook no se molesta en comprobar la veracidad de las denuncias. Porque, como ya puede imaginarse, el contenido de mi TL en ningún momento contraviene las normas de convivencia de FB. Pero si es crítica con el fascismo español. Otra segunda posibilidad es que FB obedezca los mandatos de las cloacas del Estado que, tratándose del PP, son todo el Estado, empezando por su incalificable presidente de gobierno y siguiendo por el santurrón ministro del Interior que pasa su tiempo ideando trampas en contra de sus adversarios políticos.

En cualquiera de los dos casos, una vergüenza para el historial de FB en cuanto a la defensa de la libertad de expresión.

Por supuesto, con la cuenta bloqueada, ahora soy yo quien tiene que perder el tiempo demostrando que el cierre es injusto. FB no se molesta en comprobar nada ni pide a los que acusan o denuncian que aporten pruebas. El injustamente bloqueado tiene que dedicar horas a hacer trámites, enviar pruebas, DNI, etc, para ser restablecido en sus derechos.

Ya lo he hecho todo: la reclamación, aducido las pruebas, enviado foto de mi DNI.

Ahora a ver si FB rectifica y cuánto tarda.

A una semana del fin de la plaga

Los dirigentes del PP, en ánimo ya tumultuario, presionan a Sánchez, le exigen que el PSOE se abstenga por sentido de Estado y, salidos ya de todo tino, llaman a los barones socialistas a sublevarse contra la dirección de su partido. Entre tanto, el presidente de los sobresueldos sigue recorriendo as Rías Baixas con ese estilo Forrest Gump que lo caracteriza y mueve más a risa, incluso, que oírlo hablar. Él está igualmente indignado por la irresponsabilidad de Sánchez. Tanto que también se abstiene de telefonearlo, para que aprenda. Pero Sánchez no puede aprender nada porque abstenerse es lo único que Rajoy ha hecho desde que se encaramó en el puesto de su máxima incompetencia: abstenerse de cumplir su palabra, abstenerse de dar cuenta de sus actos, de comparecer en el parlamento, de denunciar y perseguir todo tipo de corrupciones en todo el país, de gobernar con eficacia y justicia; abstenerse de trabajar para formar gobierno, esperando que se lo hagan los demás. Por tanto, ahora, también se abstiene, pero sigue haciendo esquinadas referencias hostiles al socialista pero intenta colgarle la responsabilidad de unas posibles elecciones el 25D que es la fecha que él ha provocado. Solo los más lerdos o más carotas de su partido lo han seguido en esta acusación que provoca la hilaridad general. Los demás, silencio muy molesto ante la profanación electoral de una fiesta de contenido religioso. No sé qué pensarán el arcángel Marcelo, Santa Teresa y las once mil vírgenes asesoras de los ministerios... 

Los periodistas y analistas afines, tras mucha resistencia, han tirado ya la toalla y admiten que Rajoy no será investido presidente en primera ni segunda vueltas. No querían creérselo, pero ya lo dan por descontado. Tanto que han empezado a hacer las habituales cábalas a lo loco: Rajoy no saldrá ahora pero, luego de las elecciones gallegas y vascas, la situación puede cambiar y podría presentarse de nuevo con una mayoría suficiente.

Para ello es imprescindible que al fracaso del 31 de agosto próximo se presente con 170 votos, no los míseros 137 de ahora. Es fundamental que C's se preste a esta operación y C's lo hacen encantado. Es más, baja las condiciones referidas a la corrupción hasta un punto que ni los corruptos esperaban. En un país en que la mayor parte de la corrupción se da en los ayuntamientos, C's se conforma con hacer saltar a los corruptos a nivel estatal. O sea, media docena y gracias, sobre todo porque también está dispuesto a restringir el término corrupción prácticamente a los casos de atraco a mano armada. El resto, pelillos a la mar.

Todo eso está muy bien y seguramente sea lo que piense Rajoy entre carrera y carrera. Pero olvida un dato decisivo: cosechado su segundo "no", el de los sobresueldos tendrá que ir a ver al Rey, a confesarle su fracaso y devolverle la iniciativa. Y será el Rey quien decida. Nueva ronda y el encargo puede recaer sobre Sánchez si este se muestra favorable. Y aquí es donde va a comenzar una interesante batalla, ante todo en la izquierda, por ver si puede constituirse un gobierno de esta orientación.

Sánchez no ha dicho esta boca es mía ni ha revelado sus posibles planes. Solo sabemos que no concede crédito a Podemos. Pero eso es un juicio que comparte con muchísima gente: los de Podemos no son leales ni de fiar. Ya votaron que no junto a Rajoy en diciembre y nada garantiza que no vuelvan a hacerlo ahora, aunque se pasen el día hablando de un gobierno de izquierdas. Mayoral dice que está cansado de llamar a la puerta del PSOE y solo recibe bufidos. Una afirmación tan sincera como la de que el PSOE es culpable de las elecciones el 25D. Podemos forzó las segundas elecciones confiando en el sorpasso que avizoraba el inefable Anguita. Perdieron más de un millón de votos y, de sorpasso, nada. Como unas terceras elecciones se presentaban muy foscas, empujaron al PSOE a la abstención (por la vía crítica, claro). Al ver que no había tal, que NO es NO, comenzaron a hablar de nuevo de gobierno de izquierdas. Pero todo el mundo sabe que el sector anguitista de UP, con Monereo y, sobre todo, el más fiel discípulo del viejo comunista, Iglesias, son contrarios a toda alianza con el PSOE. Prefieren al PP. A la vista está.

Con extraordinaria habilidad, Podemos ha conseguido situarse en una posición perdedora absoluta. Haga lo que haga, no saldrá bien parado. Si se alía con el PSOE (llevando este el asunto a través de notario), irá de segundón y el resultado será malo porque los segundones tienen siempre la culpa de todo, de lo suyo y lo del jefe de filas. Si no se alía con el PSOE y se va a unas terceras elecciones, acabará seguramente instalado en los mismos porcentajes electorales de IU. 

Nadie creía que Sánchez aguantara. Ha aguantado. Nadie que aguantara el PSOE. Ha aguantado, al menos de momento y cada día que pasa es más y más obvio que esta posición es la única correcta porque es la única digna: NO es NO. Queda por resolver ese incidente del diputado Císcar, pero es de esperar que se aclare cuanto antes. 

Iglesias lleva todo el mes de agosto callado. Sánchez también. La diferencia es que todo el mundo quiere que Sánchez hable, que se retrate, y nadie se acuerda de Iglesias. 

La decisión, por reconocimiento abrumadoramente mayoritario, es de Sánchez. Y esa decisión tiene un objetivo evidente e inmediato: Rajoy no. A continuación, entramos en turbulencias. Pero algo está ya claro: aquí hay un lider que se ajusta a lo que una mayoría de españoles quiere: NO a Rajoy.

NO es NO.

Un gesto de desdén

Efectivamente, el gesto tiene un peso, según reza el lema que el comisario, Juliao Sarmiento, ha puesto a esta deslavazada exposición que quiere ser una panorámica sobre el arte contemporáneo en Portugal y España pero no lo consigue por carencias manifiestas. El comisario tuvo, al parecer, manos libress para reunir lo que considerara más representativo del Centro de Arte Contemporáneo de la Fundación Gulbenkian (Liboa) y el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona y asi, abrió una exposición con esta temática en la capital de Cataluña que ha podido verse en los meses anteriores. Terminada allí, la expo cogió el AVE y se trasladó a Madrid. Pero, por el camino se perdió la mitad de las piezas (esto es, no vinieron a la sede de la Caixa en Madrid), dejando la muestra casi en un acto simbólico, esquelético. La inmensa mayoría de las piezas expuestas son portuguesas. Los catalanes no han cedido gran cosa; prácticamente, nada. La decepción del público es grande sobre todo porque en el catálogo de mano que se entrega a la entrada, la institución presume de exhibir obras que estuvieron en Barcelona, pero no han llegado a Madrid, por ejemplo, unos grafitti de Brasaï. 

Lo que realmente se expone tampoco va muy allá. La entrada, desde luego, es impresionante, con esa curiosa y mistérica escultura de Juan Muñoz. Pero el resto puede verse con cierta pesadumbre pues invita a ver los límites del arte en una era de infinitas posibilidades tecnológicas, lo cual, ciertamente, habla más de las carencias de los artistas que del arte en sí mismo. Y no deja de tener gracia que, igualmente en la entrada, la exposición de arte contemporáneo presuma de un pequeño óleo, un autorretrato, de Degas. Es una ayuda a pensar de dónde venimos cuando hablamos de arte actual y a dónde vamos. 

Las demás piezas están juntas porque los dioses son caritativos ya que el propio comisario se encarga de comentar que no ha seguido ningun criterio objetivo, ni cronológico, ni temático, ni de escuelas. Nada. El visitante se encuentra en cada sala una obra. Suelen ir a pieza por sala, dado que las obras expuestas son muy extensas, aunque no voluminosas. Al contrario, pretenden dar una sensación etérea, liviana, como acabada en si misma. Hay fotos, esculturas, otros volúmenes, trabajos de muy difícil conceptualización y vídeos, varios vídeos que incorporan este nuevo intento de "arte total" en la que lo plástico se mezcla con lo sonoro y los recursos de las nuevas tecnologías.

En fin, que el peso del gesto, incluso en Barcelona, en donde la exposición pudo verse íntegra, es bastante liviano.

martes, 23 de agosto de 2016

El NO a esta chusma es obligado

¡Cómo arrecian las órdenes, las exigencias, las imposiciones a Sánchez para que se abstenga y permita la continuación del gobierno más corrupto desde la transición! Un gobierno dirigido por el peor presidente de la democracia, un perillán sin escúpulos que ha estado cobrando sobresueldos de extranjis durante una porrada de años, mientras decía a la gente que había que bajar los salarios. Presiones de todo tipo, de los beneficiarios directos de este gobierno de corruptos y de los cargos y dirigentes, muchos de ellos sobresoldados que o bien quieren seguir enriqueciéndose o lo hacen por cálculo procesal. Es tal el grado de podredumbre y miseria de la vida politica española, tal el nivel de corrupción y sinvergonzonería que hasta gente normalmente razonable ha perdido la esperanza de que consigamos salir de este hoyo de inmoralidad y saqueo.

"El País", se pasa el día acogotando a Sánchez con entrevistas a glorias caducas, artículos pagados al peso de sus sinrazones, noticias manipuladas y empleadas como arietes, editoriales probablemente consultados con la vicepresidencia del gobierno. Alguna vez esto fue un periódico de calidad; ahora es un pasquín al servicio de La Moncloa, aunque con un estilo menos panfletario que el de La Razón o el ABC. El resto de los medios son como un orfeón a favor de abstención del PSOE. Y los periodistas a sueldo, el coro de monagos, Ahora dice El País que Sánchez basará el "no" en la investidura en las lagunas del pacto PP - C's.

Ese pacto es un cuento que no sirve para nada, salvo para que Rivera no aparezca como un guiñol -que es lo que- a manos del PP. El "NO" a este gobierno no tiene nada que ver con programa alguno, con sus interpretes, con sus circunstancias. Es un NO claro y rotundo a la corrupción, al saqueo organizado del país, el expolio, la extorsión, la malversación de fondos, la estafa, el robo, todo ello adobado de nacionalcatolicismo y franquismo involucionista.

Todos los que presionan justifican la matraca invocando el superior interés de España. A cualquiera se le alcanza que el superior interés de España es que esta banda de ladrones deje de robar, devuelva lo trincado y se entregue en los tribunales. Ese es el interés de España: que se haga justicia de una vez; que se acabe con este régimen de expolio oprobioso, este gobierno de franquistas dedicados a destruir el Estado del bienestar y entregar los bienes públicos a sus compinches mientras la gente tiene que emigrar para vivir. El interés de España no es seguir disimulando, como si el gobierno fuera un órgano democrático o los del PP supieran algo de política o les interesara la política democrática. Eso no es el interés de España sino el interés de esta banda de presuntos malhechores.

Otro medio, puesto a especular para empujar a Sánchez hacia la abstención, fabula una historia según la cual los barones del PSOE y otros correveidiles andan diciendo que Sánchez se aferra al "no" porque así cree que mantiene su puesto de secretario general que, de otro modo, le volaría. Es un razonamiento habitual entre los analistas españoles: casi todo o todo lo atribuyen a motivaciones personales o personalistas. No admiten que alguien puede actuar por principios, por lealtad a la palabra dada (eso que el Sobresueldos no sabe ni lo que es), o por compromiso con su electorado.

En un artículo muy revelador, Manolo Monereo, el hombre de Anguita en Podemos, el guardián del sorpasso, el encargado de impedir toda alianza entre PSOE y Podemos a mayor gloria de Rajoy, muestra su extrañeza de que el PSOE se mantenga en el NO. Obviamente, con la injustificada arrogancia que aflige a esta peña de la "verdadera" izquierda, el PSOE está obligado a propiciar un gobierno del PP solo para que Podemos pueda presentarse como la auténtica alternativa y consolidarse así como partido porque, hasta la fecha, no es más que una organización de aluvión. Monereo no entiende que el PSOE no obedezca a sus vaticinios que son los de siempre de IU, esto es, que el PP y el PSOE son lo mismo. Es tal su desconcierto que dan ganas de invitarlo a que sean ellos, los de Podemos, quienes se abstengan a favor de una gobierno del PP.

Y quede claro que la abstención en estas circunstancias, no es una abstención sino un "sí" en toda regla a este gobierno de corruptos.

NO es NO.


El saber del no saber

Miquel Seguró (2015) Sendas de finitud. Analogía y diferencia. Barcelona: Herder, 218 págs.
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Es célebre la inquina de Platón hacia la retórica y la poética. En  La República, los poetas quedan extramuros de la ciudad bien ordenada. Sus objeciones al género y sus cultivadores se extienden a otros diálogos, como el Ión, Gorgias y, sobre todo, Fedro. Al mismo tiempo y para general perplejidad, resulta que no solamente mostraba un profundo conocimiento no solo de la poesía que ya en su tiempo era clásica, sino de toda ella. Y aún más: el suyo es el sistema filosófico más poéticamente expuesto que quepa imaginar. Para ganarle habría que acudir a la misma forma poética, como Lucrecio. Y aún así... ¿Por qué, pues tanta inquina? Probablemente porque es la que hay entre dos competidores en el mismo género, celos, competencia, rivalidad. Y así siguen ambos empeños y lo harán hasta el fin de los tiempos. La filosofía tiende a ocuparse de lo inefable y lo indecible, diga lo que diga Wittgenstein. Y lo mismo la poesía. Muchas veces son inseparables, imposibles de distinguir. Algo de esto ocurre con el libro de Seguró, un sucinto tratado de metafísica, la parte de la filosofía que más se entrega al estro poético. Su título ya es casi como el de un poemario y el subtítulo apunta a una de esas inefables dicotomías que adornan la condición humana. En su prólogo, el autor avisa de que va a abordar el misterio de la unidad y la diferencia que ya intrigó a Parménides y Heráclito o, si queremos ampliar el angular de la toma, que cristaliza en la unidad de los contrarios, en el bloque autárquico del Yin y el Yang, principio de todo, senda de perfección, la dualidad del ser, dualismo esencial en el que sobrenada el humano.

Seguró recoge en esta densa obra ocho ensayos independientes pero concatenados con una misma peocupación: la contraposición entre la analogía y la diferencia en el campo metafísico y, más concretamente en la sempiterna pregunta por los accesos al conocimiento de Dios, pivote de toda la metafísica cristiana. ¿Somos análogos o somos diferentes al Creador? ¿Podemos conocerlo o hemos de resignarnos a saber que es imposible saber algo sobre él? Y eso presuponiendo su existencia en cualquiera de las formas que los hombres hemos imaginado. ¿Se quiere algo más etéreo y poético? Sobre todo cuando, después de doscientas páginas de arduas disquisiciones, el autor concluye que la metafísica solo puede ser laica (p. 208). Entre medias, sutiles análisis sobre sutiles concepciones y discrepancias de los filósofos cristianos todos en busca de una forma de relación entre la filosofía y la teología, que viene a ser como la poética de esta rama del raciocinio. Y ello expresado, a su vez, en un lenguaje que, sin abandono del rigor filosófico, tiene resonancias poéticas. Tanto en lo uno como en lo otro, el pobre Palinuro se ve con escasas fuerzas por falta de competencia. Y todavía, cuando Seguró dialoga con los grandes, Platón, Tomás de Aquino, Suárez, Jaspers, puede seguir el ritmo; pero cuando la indagación considera otros especialistas y comentaristas, y el texto se convierte en glosa de la glosa, la aventura se hace más insegura.

En Alma, ciudad y analogía. Preguntando por "Platón". Seguró se ocupa de la interpretación que hace Ferrari de la analogía y la correspondencia  en Platón entre el alma y ciudad. De la mano del mito de la caverna de La República confronta el pragmatismo de El Político, que postula "la justa medida" como un principio ontológico nuevo, la pura medida y así aisla las dos formas de la analogía platónica, atribución y proporción. Echando mano del guerrero Leo Strauss, se pregunta cuál sea el verdadero Platón, el de La República o El Político para concluir que ninguno de ellos y los dos, algo esperable y que se ha repetido a la largo de la historia porque la metafísica es esencialmente ambigua en la medida en que, al postular dualidades absolutas y opuestas descubre algo elemental, que son complementarias, como sabía muy bien el "otro yo" de Machado, poeta,  de Juan de Mairena.

En La hermenéutica del ad unum tomasiano: el conflicto de las interpretaciones Seguró sostiene que  Tomás muestra tres formas de reducir lo múltiple a unidad, según su principio de necesidad del ser que es el ad unum, con lo que se da una triple vía de acceso de la criatura al Creador : la platónica (el Uno), la aristotélica (lo perfecto) y la aviceniana (la plenitud del ser). Todas ellas convergen en la unidad de la causa primera. La cuestión es si para Tomás hay una continuidad en la creación y si la participación es o no directa, ¿hay un criterio unívoco de su pensamiento? La historia del tomismo, apeado al cabo de los siglos de su ilusión dogmática, es la mucho más modestamente hermenéutica de sus interpretaciones. Es intranquilizador para los buscadores de certidumbres, pero un consuelo para los filósofos y los teólogos, que seguirán por los siglos de los siglos su instructivo diálogo. Porque, como señala Seguró, la pregunta por el ser y Dios son las dos caras de la misma moneda, lo que hace la metafísica compatible con el Kerygma bíblico, al menos en principio.

En la senda de la modernidad. La Disputatio XXIX de F. Suárez, Seguró aprovecha las excogitaciones del teólogo español para calibrar hasta qué punto llega el pensamiento analógico en explicitar el conocimiento de Dios racionalmente. Al fin y al cabo, el albor de la modernidad, aunque visto desde una época que no solamente es postmoderna sino que, como nos dice al autor, quizá sea ya post-postmoderna. Tras los puntos expresos de Suárez (la aseidad, la razón natural, la metafísica como vía de acceso a Dios, la unidad del ser y posible pluralidad de mundos), se afirma que la función de la analogía en el ente de Suárez es establecer un punto de encuentro entre filosofía y teología. Al identificar a Dios con la noción fundamental de ente, Suárez opta por el ad unum tomasiano en su visión de la analogía y, al hacerlo, provoca la crisis del discurso analógico por cuanto la ontología pasa a imponerse más como "prima philosophia" que como "principium entium causa". Esto explica la furiosa reacción reformada a la idea del jesuita Suárez por cuanto, la analogia entis pasa a entenderse como diferencia, destruyendo la ilusión trascendental de una unidad objetiva e inmediata. De ahí que, para  el teólogo protestante, Karl Barth, la analogia entis  fuera una invención del Anticristo. La metafísica suele tener resonancias apocalípticas.

Antes de llevar la metafísica al campo hermenéutico, Seguró dedica un capítulo al intento de Jaspers de encontrar una respuesta a la pregunta de la relación existencial del "fondo sin fondo"  a que lleva la reducción kantiana de la metafísica a la experiencia existencial. Un capítulo dedicado a dilucidar la experiencia mística expuesta por un filósofo que era también psiquiatra, cuyo sentido de la trascendencia tiene poco que ver con la idea de Dios y más con la experiencia del "fracaso"que se origina en la incertidumbre de toda fe y la propia trascendencia que es una permanente suspensión respecto al ser. Porque esa experiencia mística es contraria a la metafísica onto(teo)lógica (p. 133).

En el Ser como mediación. Ontología, estética y analogía en H. U. von Balthasar,  Seguró busca el contrapunto de Jaspers en von Balthasar, un teólogo católico que vuelve a los temas del aquinatense, en concreto la relación entre filosofía y teología, que necesita de aquella para no incurrir en positivismo de lo meramente revelado. Lo determinante en la obra de este es su intento de sincretismo: de Tomás recoge y elabora la importancia de la diferencia, que tiene cuatro caras: diferencia óntica, ontólogica, entre el ser y Dios y entre Dios y el mundo (p. 143). Su propuesta del ser como mediación se profundiza y explica en su consideración del "ser como semejanza de Dios", lo cual lo lleva de nuevo a la analogía y a la proporcional (Aristóteles). Acepta en principio la crítica de Barth a la analogia entis para abrazar la analogia fidei. Pero esta segunda se integra en la primera a través de la estética que von Balthasar deriva directamente del aquinatense.

Hay dos capítulos más en los que ya reconoce la necesidad de entender la metafísica como una hermenéutica. En uno, acogiendo la diferencia. Suárez, Cayetano y la hermenéutica analógica (Mauricio Beuchot) en el que repasa  la teoría suareciana de la analogía (atribución) y la de Cayetano (de proporcionalidad) para explicar las intuiciones de Beuchot para ver la analogía como metafísica de la diferencia, lo que requiere la hermenéutica, que es dialógica porque se basa en la intersubjetividad (y esto sí que es contrario a la mística jaspersiana), lo cual desemboca en el azaroso mundo de la heurística. El otro capítulo de este son, la circularidad hermenéutica: analogia fidei y analogia entis, contrapone dos moderados teólogos protestantes (Paul Tillich  y Wolfhart Pannenberg) con un jesuita contemporáneo, Erich Przwara, en torno a la controvertida cuestión de las dos formas de analogía. Los dos evangélicos apuntalan la analogia fidei mediante aportaciones originales y moderadas en la forma, aunque rigurosas en el fondo: el método de la correlación en Tillich, que hace de la teología una "teología de respuesta" a la cuestiones existenciales y el concepto de Pannenberg de la historia como manifestatio Dei. Dios  es importante para que el ser humano se entienda a sí mismo, pero no es posible aportar pruebas racionales de su existencia. El jesuita Przywara, apegado a una tradición que se remonta al IV concilio de Letrán, postula una metafísica más allá de los límites trascendentales del pensamiento. A través de un proceso dialéctico, la analogia entis se restablece en su dominio porque, cuando la analogia fidei la hace inviable también resulta inviable ella mism, ya que solo es posible en donde hay una base de analogia entis.

Concluye Seguró su ensayo sosteniendo que el círculo dialéctico de la analogia fidei y la analogia entis es un reflejo de la interacción de la reflexión. El discurso sobre lo divino, la teología, es un saber que sabe que no sabe porque sabe que Dios no puede ser objeto de conocimiento humano. Obviamente, la postmodernidad no está tan superada cuando uno revierte sobre la perplejidad del filósofo que sostenía que nada se sabe.

lunes, 22 de agosto de 2016

Pulpo a la gallega

Ahí los tienen, cuatro hombres, amigos por más señas, cariacontecidos en la terraza de un bar en pleno mes de agosto como si estuvieran en un velorio. Ninguno de ellos da un ochavo por la primera ronda de la próxima investidura de Rajoy y tampoco por la segunda. Ni él mismo. Basta verle la cara, el gesto como amargado, la mirada perdida en lontanaza, rumiando su frustración.

 "¿Será posible que no me voten? Con lo que he hecho por ellos. No se puede confiar en nadie. Los de Rivera me dijeron que arrastrarían a los socialistas y... ya ves. Y de los barones y ex del PSOE no quiero ni hablar. Unos inútiles. Cuanto más piden la abstención, más se afirma su partido en el "NO es NO". No los quieren nada. Tampoco los medios me han servido. Hasta El País, que se ha empleado a fondo, no ha conseguido mover a ese zoquete de su empecinamiento. Es indignante: gane usted unas  elecciones y que no se lo reconozcan. Lo lógico es que gobierne el partido más votado igual que capitanea la manada el lobo que más ha vencido. Y esto es un cuento de lobos. Esa falta de sentido de Estado de Sánchez es el único obstáculo real a mi gobierno. Todos los demás son anécdotas intrascendentes, como diría mi maestro, Fraga. Ese sí era un hombre de Estado y no esta caterva de rojos, antisistema y oportunistas. Dicen que NO es NO a la corrupción y quieren que me pase el día hablando de ella e, incluso, ¡válgame el Señor! que dimita por ella. Dimitir yo.... No lo verán sus ojos. La corrupción es muy llamativa, sí, porque, como siempre, hay una campaña, una conspiración contra el PP.  Siempre la ha habido. Lo dije cuando estalló la Gürtel, hace seis años o así. Y tal ha sido, ¿no? La campaña ha seguido y seguido. Una campaña contra el PP, como si todos los del PP fuéramos una ristra de chorizos. No es justo. La mayoría de los políticos es honrada. Son casos aislados, sacados de contexto, magnificados, mediatizados. Conspiración contra el PP, al que ahora imputan haberse beneficiado de no sé qué ilegalidades. Puras patrañas para impedir que se me elija presidente del gobierno. Bien, pueden no votarme en la investidura pero ellos tampoco podrán componer gobierno. La izquierda no da. Solo sirve para obstaculizar el gobierno ajeno. Y, si da, es porque se ha aliado con los separatistas y esa será su tumba. Lo saben. Así que, nada, elecciones en Navidades, el 25 de diciembre. No soy culpable ni responsable de ello. Me han obligado a hacerlo. Esta bien claro, ¿no? La culpa es de Pedro Sánchez por no permitir que yo sea presidente del gobierno".

Cuentos de hadas

Los de ICV han lanzado una filípica a los de la CUP para que rompan su alianza con el enemigo de clase, la derecha catalana. Que, al votar la cuestión de confianza, se la nieguen a Puigdemont. La coordinadora nacional, Marta Ribas, parece hablar por toda CSQEP. Ignoro hasta qué punto estas opiniones representan a las otras fuerzas políticas de la confluencia. Pero es igual. La amonestación se hace en unos términos que piden glosa. Lo dicho: es un discurso a la vieja usanza, de clase contra clase, un llamamiento a las raíces anticapitalistas de la CUP.

El asunto trae ecos lerrouxistas. ICV es una organización de izquierda no independentista y, probablemente, en el fondo, no nacionalista. Es decir, acepta planteamientos referendarios y nacionalistas (con las debidas condiciones) porque están muy extendidos en Cataluña, pero no porque ella misma los propugne. En cambio, la CUP, además de anticapitalista, es genuinamente independentista. Esto obliga a ICV a diferenciar su crítica de un modo, la verdad, poco convincente. El discurso de clase contra clase ignora un hecho fundamental, el de la coincidencia de clases por lo demás antagónicas en torno al objetivo nacional que, para la CUP es decisivo. Una confluencia que es, precisamente, la garantía de que el independentismo pueda imponerse. Es decir, el discurso de clase en Cataluña es inseparable del nacional porque el independentismo es transversal. En consecuencia, ICV se ve obligada a enhebrar un relato nacional. Mejor dicho, se ve obligada a rechazar el sostenido por Junts pel Sí y la CUP y a proponer otro.

En contra del discurso independentista de la hoja de ruta, ICV argumenta que todo lo que se propone, RUI, desconexión, referéndum constituyente, no digamos DUI, son puras quimeras porque, no siendo aceptados por el Estado (y, supongo, añadirán, la comunidad internacional), equivalen a "cuentos de hadas" que Ribas considera moralmente condenables. Teniendo en cuenta que, según la misma Ribas, la base social del soberanismo, en lugar de ampliarse, se reduce, resulta que las hadas del cuento, además de inmorales, son minoritarias. Unas elitistas.

Frente ello, ICV pide a la CUP que se sume a lo propuesto por CSQEP, consistente en un referéndum negociado con el Estado, que sea vinculante, que sea eficaz.Vista la nula disposición del Estado a negociar referéndum alguno en Cataluña, es la propuesta de ICV la que parece un cuento, pero no de hadas, seres miríficos, sino de animales, como en la fábula de Tomás de Iriarte, los dos conejos.