lunes, 25 de julio de 2016

NO es NO

Ya es desvergüenza y desfachatez de la derecha pretender seguir en el gobierno después de estos cuatro atroces años de saqueo del país e involución neofranquista. En estos cuatro años, muchos peperos se han enriquecido a base todo tipo de latrocinios. A unos los han pillado, a otros, no y todos tratan de librarse de la acción de la justicia como pueden. Ya es desvergüenza que el mismo pájaro que lleva cuatro años destrozando el país tras haber cobrado suculentos sobresueldos de origen dudoso durante veinte años, aspire a renovar su mandato sin aceptar ni media responsabilidad por sus numerosas fechorías, sus encubrimientos y complicidades.

Ya es desvergüenza que no solamente pretenda seguir el principal responsable de esta ignominia, sino que quiera imponer la continuidad de sus compinches, algunos de los cuales son verdaderos psicópatas que tienen visiones celestiales y hablan con los muertos mientras que otros, como la exministra Pastor, son responsables políticos de una catástrofe ferroviaria por la que no han dado explicación alguna, pero a ella le ha valido el ascenso a presidenta del Congreso.

Ya es desvergüenza que el PP, una asociación de presuntos malhechores, quiera seguir cometiendo desmanes en provecho de los mangantes que lo integran o para evitar que se descubran y castiguen sus mangancias anteriores.

La dignidad de la gente no puede tolerar que siga en el poder la misma tropa de sinvergüenzas que ha vaciado la hucha de las pensiones, demediado los salarios, suprimido las ayudas a la dependencia (excepto la del padre del Sobresueldos) y recortado todo tipo de prestaciones. Todo ello de forma tal que un porcentaje altísimo de la población sobrevive gracias a las pensiones de los abuelos, pensiones que estos granujas quieren recortar.

Es imperativo, prioritario, esencial, librar al país de esta banda de facinerosos. Es una tarea ante la cual deben pasar a segundo plano cualesquiera otras consideraciones so pena de que, en el fondo, se trate de excusas para perpetuar la dominación de los expoliadores. Y así parecen haberlo entendido todas las fuerzas democráticas de forma que todas votarán NO a la propuesta de investidura del Sobresueldos

PNV: NO.- Indepes catalanes: NO.- Podemos: NO.- PSOE: NO.

Así que, en el mejor de los casos y si C’s votase que SÍ (cosa que no acaba nadie de creerse), el Sobresueldos no puede seguir siendo presidente del gobierno.

La perspectiva de librar al país de esta pesadilla neofranquista y nacionalcatólica, saludada con alborozo por dos tercios de la población, causa, sin embargo, honda preocupación en otros sectores. A saber: la patronal, la banca, la Iglesia, los medios de comunicación a su servicio, o sea, todos, las familias más reaccionarias, monárquicas y meapilas del PSOE y el núcleo más incombustible del comunismo anguitiano, hoy en Podemos.

Todos ellos empujan y alientan a esos socialistas reaccionarios siervos del trono y el altar (los González, Rubalcaba, Bono, Leguina, etc) para que, so pretexto de evitar una imagen del PSOE como partido intransigente, instalado en un “no” estéril y contrario a su tradición pactista, allane con su abstención el gobierno al sobresueldos y su banda. En su ayuda acuden a racimos los enchufados y paniaguados de los medios, los intelectuales con la marca de escudería en el lomo. Todos piden que el PSOE posibilite el gobierno de la banda como “cuestión de Estado”.

La dignidad pisoteada de la gente, la trasparencia burlada, el abuso y el robo sistemáticos, el desprecio por la democracia, la agresividad contra el nacionalismo catalán, la pérdida de las libertades públicas, el despojo de los derechos civiles, políticos, sociales, laborales. Nada de eso cuenta. Lo único que cuenta es la defensa de los privilegios de una élite política, intelectual, funcionarial que tendría que competir en condiciones más igualitarias con las gentes a las que no deja hablar o pretende acallar desde su oligopolio mediático.

Y no siempre lo consiguen. Algunos de estos, menos enchufados, también se han constituido en “abajofirmantes” para contrarrestar el entreguismo de los otros con una petición de que el PSOE pacte con Podemos.

En todo caso, esta petición de alianza con Podemos coincide con lo que Palinuro lleva muchos meses diciendo… pero que ya no defiende con la misma intensidad. La opción de izquierda (PSOE+Podemos+Indepes catalanes, quizá con apoyo exterior del PNV) era muy clara y recomendable antes de las elecciones del 20 de diciembre. Luego de estas, las cosas empezaron a cambiar, cuando pudo verse que Podemos no estaba animado de un genuino interés en una unidad de la izquierda para desplazar a la derecha ladrona, sino, antes que nada, en la destrucción del PSOE, aunque fuera al precio de dejar gobernar al PP.

Es decir, cuando pudo verse que Podemos hacía suyo el revanchismo anguitiano. Y, en efecto, no hubo entonces gobierno porque Podemos votó en contra de la candidatura de Sánchez. Pasadas las elecciones del 26 de junio y confirmado ya que Podemos no alcanza al PSOE, que no sirve para nada, que no está animado de interés en una unión de la izquierda sino en bloquearla para que gobierne el PP, la propuesta de gobierno de la izquierda es muy problemática.

Los jefes de Podemos afirman que no hay nada que hacer con el PSOE porque, al final, este se abstendrá y regalará el gobierno al PP. Una afirmación que es un deseo, en contra de la voluntad expresamente formulada por el PSOE de mantenerse en el NO al Sobresueldos en cualquier caso. No importa, Iglesias sostiene que no hay ninguna posibilidad de acuerdo con el PSOE porque este, en el futuro, lo hará imposible. Un razonamiento que rezuma jesuitismo.

Así que, si puede hacerse un gobierno de izquierda, bienvenido sea. Pero antes habrá que obligar a los cínicos de Podemos a especificar sus posiciones ante notario. Nadie en su sano juicio puede fiarse de unas gentes que cambian de opinión al rebufo de las encuestas.

Y, en todo caso, no se olvide: NO es NO. Y, si no conviene una alianza con las gentes de Podemos, que no son de fiar, tampoco sucede nada: terceras elecciones.

Y que cada cual responda de sus actos.

La conferencia de Figueres



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La conferencia de Figueres versó sobre aspectos relativamente prácticos del derecho a decidir (que, repito, es otra forma de llamar al derecho de autodeterminación y no necesariamente enufemística)en la acción colectiva en Cataluña y en el proceso a la independencia. Como introducción, me permití unas breves consideraciones acerca del derecho a decidir desde una perspectiva filosófica. Lo habitual es tratarlo desde puntos de vista jurídicos y políticos. Sin embargo, no es exagerado decir que esos enfoques están ya superados. No hay razón jurídica o política alguna contra el derecho de autodeterminación salvo la razón de la fuerza, la única razón que jamás respetaré.

Por eso entendí que sería interesante plantear ese derecho desde la persectiva filosófica y, desde esta, concebir el derecho a decidir como un deber de decidir. Un deber natural (todos los seres vivos tienen que decidir continuamente si quieren seguir vivos) y un deber moral. El deber natural, obviamente, es necesario y se cumple de modo instintivo. El deber moral es otra cosa, se cumple o no, según lo que cada cual tenga en la conciencia. El deber moral es una perspectiva apropiada a la acción colectiva. La lucha por la autodeterminación (y la independencia) es un derecho/deber colectivos. La independencia es lo que los economistas llaman un "bien colectivo", esto es, uno de cuyo disfrute no puee excluirse a nadie, haya o no contribuido a su logro. La defensa, la seguridad, son bienes públicos típicos. La independencia también. Pero eso quiere decir que habrá quien, no pudiendo ser excluido de su disfrute, no trabaje ni apronte el esfuerzo que se requiere para lograrlo. Es el caso de los gorrones, esto es, los que saben que, cuando se alcance la independencia, ellos se beneficiarán de ella pero creen más astuto no arriesgar nada ahora.

Por eso se dice que la autodeterminación es un deber y, como todos los deberes, tiene un enfoque moral.

domingo, 24 de julio de 2016

El fracaso definitivo de España

La derecha pretende seguir en el gobierno, expoliando el país, desgobernándolo, deshaciéndolo y empobreciéndolo, aumentando la opresión y explotación de las clases populares. Lo que es de esperar pues encaja en su actitud tradicional consistente en encaramarse al poder o mantenerse en él por los medios que sean. Y esto debe entenderse en sentido literal: por los medios que sean. Ha dado prueba abundante en la historia de que no desdeña llegar al poder mediante la violencia, el asesinato, el chantaje, el robo, la mentira, etc. Lo único que le interesa son sus privilegios, sus chanchullos, robos y enchufes, es decir, seguir administrando el país como un cortijo particular, cual ha hecho siempre. El país le importa una higa y, si hay que sacrificarlo a sus intereses oligárquico se hace. Sus engoladas referencias a la patria son falsas, pues su único interés son las rentas que pueda obtener.

El actual presidente en funciones es un tipo sin dignidad ni moralidad, embustero sistemático, cobrador de sobresueldos de procedencia dudosa, amparador de corruptos y presunto corrupto él mismo. Debiera haber dimitido al comienzo de su mandato de tener un adarme de vergüenza. No solamente no lo ha hecho sino que presenta de nuevo su candidatura, a pesar del oprobio que rodea a su persona y a que carece de todo crédito y apoyo popular. Nunca había estado tan claro que un individuo de esta calaña pusiera sus intereses particulares por encima de los del país que dice gobernar. Lo hace a través de un partido que es una ristra de chorizos con una insólita cantidad de dirigentes envueltos en procesos penales o tratando de librarse de ellos mediante artificios reglamentarios, como Rita Barberá.

Lo hace asimismo mediante un gobierno cuya ejecutoria de ineptitud y reaccionarismo solo es comparable al grado de corrupción que ampara y fomenta. De forma que, para cualquier observador extranjero con un mínimo de ojo crítico, España es un país gobernado por delincuentes con una población resignada a que le roben y se rían de ella. Esa observación del extranjero no podrá ignorar los abundantes signos ya abrumadores de que, además, es un Estado fallido, a punto de desintegrarse a consecuencia de la independencia de uno de sus territorios más ricos y adelantados, Cataluña y frente a la cual, la oligarquía dominante tradicional no ha sido capaz de articular discurso alternativo alguno.

Que la derecha quiera revalidar el poder que ha traído el país a este estado de postración es lógico dada su inexistente conciencia nacional, su egoísmo ilimitado y su desprecio por las formas democráticas. España se encuentra en una situación de emergencia desesperada pero eso a la derecha le da igual porque, al no tener en cuenta más que sus intereses, el destino del país que ha expoliado le trae sin cuidado.

Distinta debiera ser la situación en la izquierda, pero, por desgracia colectiva, no lo es. La izquierda podría constituirse en alternativa de gobierno si verdaderamente quisiera rescatar el país de las garras de una derecha delictiva. Bastaría con que las dos corrientes, el PSOE y Podemos unieran sus fuerzas que, entre otras cosas, suponen 156 diputados, una base mucho más sana que los 137 del PP, pero eso es impensable porque la dos están más interesadas en sus enfrentamientos que en una acción de gobierno que sea beneficiosa para el país.

El asunto es patente en el caso de Podemos, literalmente al servicio del odio anguitiano al PSOE y la quimera del sorpasso. Mientras este espíritu revanchista del comunismo más revenido predomine en la dirección de Podemos, no hay ni que pensar en una unidad de acción de la izquierda. Objetivamente hablando, Podemos es la garantía del gobierno de la derecha pues está más interesado en el gobierno de esta que en otro de su rival, el PSOE. Pablo Iglesias votó a favor de la continuidad de Rajoy a raíz del 20 de diciembre. Quería nuevas elecciones pensando que así se “desempataría”, cosa que no ha sucedido.

Pero la reacción es la misma: no al PSOE en el gobierno. Quizá se haga con un poco más de hipocresía –que en Podemos abunda tanto como la cursilería y el plagio- pero se hace igual. Lo primero que ha dejado claro Iglesias es que no hay posibilidad de pacto con el PSOE. Ahora bien, si no hay tal pacto, se incrementan las probabilidades de terceras elecciones y esas ya no serán tan bienvenidas como las del 26 de junio porque es bastante previsible que den un descenso considerable de Podemos.

Aunque digan otra cosa, PP y Podemos no están interesados en la repetición de elecciones. Están los dos interesados en que Gobierne el PP. La reedición de la sempiterna pinza de los comunistas y la derecha en contra de la socialdemocracia es patente. El PP de modo directo, Podemos de forma esquinada y jesuíticca, que es como hace las cosas. Así han lanzado a todos sus predicadores a profetizar que el PSOE facilitará el gobierno del PP en segunda vuelta. Es decir, ellos no quieren, pero el PSOE flaqueará y eso servirá para que Podemos, como única oposición parlamentaria, se consolide como hegemónico en la izquierda. No es, por tanto, una profecía, sino un deseo: Podemos quiere que el PSOE se abstenga para justificarse a sí mismo y aparecer como el sucesor y vencedor del PSOE al mismo tiempo. Este cálculo tan elemental debe de parecer el colmo del refinamiento a los estrategas de Podemos.

Al mismo tiempo, en efecto, el PSOE merecerá lo que le suceda si no es capaz de defender su posición frente a la caterva de reaccionarios y derechuzos que largan por todas partes, como Felipe González, Rubalcaba, Bono, Leguina y resto de la jarcia involucionista. Si no es capaz de reaccionar frente a las presiones del amplio frente de intelectuales orgánicos, paniaguados y enchufados abajo firmantes que urgen a Sánchez a echarse en brazos del Sobresueldos . El argumento falaz es siempre el mismo: sentido de Estado, responsabilidad, estabilidad, etc. Mentiras bien gordas. Cuando gobierna la izquierda, la derecha no tiene inconveniente en poner en jaque la supervivencia del Estado a cambio de mantener sus privilegios de clase.

Por supuesto, no se trata de decir que la izquierda deba imitar la falta de escrúpulos de la derecha, pero sí de observar que, a estas alturas, lo peligroso para la estabilidad y permanencia del Estado español es la cuestión catalana. El independentismo catalán, cada vez más cercano a una confrontación que convertirá en problema internacional la negativa cerrada del gobierno español (sea del color que sea) a celebrar un referéndum en Cataluña.

No es no. El PSOE no puede facilitar la formación de otro gobierno de la derecha. No puede votar sí, ni abstenerse. No es no.

Si el Sobresueldos quiere más votos, que se los pida a Iglesias a quien parece que le sobran.

La conferencia de Girona


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Aquí va íntegro el acto de Girona. Consiste en algunas preguntas que me planteó Xavi Martí y a las que respondí con mi torpeza habitual. Pero, habiendo escuchado la intervención, creo que conseguí trasmitir lo esencial de lo que quería decir. En especial tenía interés en aclarar el significado de los últimos acontecimientos en el Parlamento español que, como siempre, serían presentados por los medios integristas como evidencia de que el impulso independentista se desinfla.

Antes de la intervención se me autorizó a hacer una pequeña digresión sobre la marcha acerca de la mirada, aprovechando la muy original idea del título de la conferencia, "una mirada particular". Es tan sugestiva que sentí que debería responder con alguna consideración al respecto que, además, ligara la mirada con la tarea de cada cual a la hora de decidir.

Por último quisiera agradecer el trabajo ímprobo de la intérprete de signos. La verdad es que pensé hacerlo allí mismo, al acabar el acto porque se lo merecía, pero, por desgracia se me pasó. Sirvan estas líneas de excusa de mi olvido y prueba de mi reconocimiento a un trabajo verdaderamente arduo porque, además de la tarea de seguir un discurso hablado muy rápido -como es el mío, lo reconozco-, según mis noticias, el sonido no le llegaba enteramente nítido. Muchas gracias de corazón a la sufrida intérprete.

sábado, 23 de julio de 2016

La independencia y la abstención

El proceso catalán avanza, incontenible. Según el barómetro del CEO, el porcentaje de independentistas supera al de no independentistas. No me entretendré en hablar del CEO, de la oportunidad del barómetro, del significado de los datos, de si votos, de si escaños. De todo ello se hablará en los próximos días y con más conocimiento de causa que Palinuro. Este se limita a subrayar el hecho escueto: hay más independentistas que no independentistas. 

Hace diez años era al revés; muy al revés. El independentismo se ha acelerado, generalizado, consolidado, convertido en prioridad nacional para un sector de la población que ha pasado a ser mayoría en el último decenio y especialmente, durante el prolongado desencuentro del mandato de Rajoy. Y mayoría no precisamente silenciosa, sino muy vocal y organizada. Puigdemont asegura que la hoja de ruta a la independencia mantendrá sus tiempos en los dieciocho meses. En los doce que quedan más o menos aguardan instantes difíciles, de tensión, probablemente confrontación de varias clases: los avatares procesales de Homs, el acatamiento parlamentario de las decisiones del Tribunal Constitucional, la cuestión de confianza, la adopción de una táctica unilateral entre un referéndum o una declaración unilaterales. Todos estos momentos pueden dar un resultado que incida sobre la marcha del proceso. Que este va adelante no lo duda nadie en Cataluña. 

En el gobierno central, la situación es muy distinta. El nacionalismo español no entiende los planteamientos de la vía catalana a la independencia bajo la forma de una República. No los entiende ni quiere entenderlos. La actitud es la de que los catalanes hagan lo que quieran que luego llegará un deus ex machina que resolverá el enredo. Pero nadie sabe qué dios será el que salga de la machina. Y el gobierno carece de un plan pensado para un independentismo ya muy avanzado. Como tampoco lo tiene la oposición. Nadie tiene nada previsto porque, además, tampoco hay gobierno ni oposición dignos de tales nombres. 

A la vista de los hechos, la opción más verosímil es la de terceras elecciones. Pero hay un compromiso público de evitarlas a toda costa. De acuerdo con ese ánimo general, tres de los partidos españoles, PP, Podemos y C's coinciden en exigir al PSOE que facilite la investidura de Rajoy. Si eso se diera, todos sus partidarios ganarían: el PP gobernaría, Podemos sería la "verdadera" oposición y reduciría el PSOE a la nada, C's aparecería como un feliz facilitador.

Pero uno perdería: el PSOE. Los socialistas no pueden favorecer en modo alguno la continuación de un gobierno carcomido por la corrupción, por debajo de toda sospecha y causante de la situación de empobrecimiento masivo de la sociedad, con unas cifras macroeconómicas desastrosas. Sobre todo porque pide la continuidad sin ofrecer cambio alguno; al contrario, postula como candidato al principal responsable del desbarajuste. 

Si el PSOE favorece mediante su abstención o de algún otro modo una continuidad del actual gobierno de la derecha estará contribuyendo al deterioro de la política democrática española. Y también abriendo el camino a su extinción que quizá sea lo que pretendan esas voces de la parte más conservadora del establishment político-mediático socialista. 

No es no.

Homo Ludens. El museu del joguet de Figueres

En Figueres hay un museo del juguete muy digno de visitar. Se alberga en un edificio del siglo XVIII que ha pasado por diversos destinos siendo el último, antes de su función actual, el de hotel. Ahora pertenece a la red de museos de la Generalitat y se ha convertido en un templo a la ilusión lúdica.

Como se ve en la foto, tuvimos ocasión de visitarlo con dos guías de lujo: el director, Josep Maria Joan Rosa y la conservadora, Eva Pascual Miró. El director no es un director cualquiera, sino el fundador del museo, ya que este nace de su colección privada de juguetes y se amplia luego con la intervención de las instituciones hasta alcanzar las 4.000 piezas del inventario que, naturalmente, no pueden exhibirse de una vez en su totalidad.

Pero es imposible olvidar que, cuando se pasea por las salas y se observan los contenidos de las vitrinas escuchando las explicaciones de Eva y Rosa, se está escuchando casi a los propios juguetes. Como si el director, con su aire de señor circunspecto, al hablar de sus piezas, de las que fueron suyas siendo niño y las que se incorporaron después como partes de la colección, les diera vida, algo propio de la palabra, que siempre vivifica. Uno que, como todo el mundo, tiene muchos recuerdos de infancia asociados a juguetes, retrocede mentalmente y los ve de nuevo, casi animados, como si estuviera en un episodio del Cascanueces.

El museo recorre la historia de estos trastos con los que la humanidad ha fabricado un mundo de ilusión y fantasía para los niños de todas las épocas. Hay una vitrina con copias de juguetes de la antigüedad, procedentes de excavaciones y cuyos originales se encuentran en los correspondientes museos arqueológicos, integrados en su funcionalidad más seria de ilustrarnos sobre las costumbres de nuestros antepasados. Una divertida dualidad funcional: aquí la copia del juguete, allí el original; aquí el juego, allí la vida seria. Y así le viene a uno a la memoria el célebre tratado de Johan Huizinga, Homo Ludens, cuyo argumento es que la civilización arranca con los juegos. Es más, que los juegos son anteriores a la propia cultura porque los animales de los que, para bien o para mal, procedemos, juegan.

Los juguetes están clasificados por categorías que cualquiera que haya sido niño reconoce como propia: meccanos (menuda Torre Eiffel hay en la entrada, hecha con miles de diminutas piezas), muñecas de todo tipo, recortables, caleidoscopios, soldaditos de plomo apadrinados por Hans Christian Andersen, recortables, efectos ópticos, zootropos, trucos de magia, disfraces, juegos de mesa, loterías, maquetas, trenes eléctricos, presididos por un fantástico montaje de más de 40 metros cuadrados de ferrocarriles con sus estaciones, sus puentes, túneles y variedad de vagones. Vamos, que pocos serán quienes al visitar el museo no salgan pensando en su Rosebud.

Las ilustraciones de los guías nos hacen ver aspectos curiosos que quizá se nos pasaran sin aquellas. Por ejemplo, Rosa nos hizo observar un juguete de Flechas y Pelayos, aquellas figuras infantiles del fascismo primero en España. El director amplía continuamente la colección con un curioso recurso que, además, sirve para situar los juguetes en la vida cotidiana actual. Pide a algunos visitantes conocidos en la vida pública que le envíen una foto suya de niño con algún juguete y así podemos ver fotos de la infancia de gentes que nos son familiares ya en la edad adulta, incluso provecta, algunos fallecidos. Hay fotos de Luis Alberto de Cuenca, quien parece haber sido un enamorado y benefactor del museo, y también de Ernest Lluch, Puigdemont, Lali Vintró, Mas, Modest Cuixart, Terenci Moix, etc y, sobre todo, de Joan Brossa, quien tuvo una relación muy intensa con el museo al que legó su colección de piezas sobre Leopoldo Frégoli, el célebre transformista que fascinaba al poeta.

La ciudad de Figueres, iluminada con el caleidoscopio daliniano, tiene ese conjunto centrado en la plaza de Sant Pere, organizado con un urbanismo surrealista. Y en un mundo surrealista, nada más apropiado que un museo del juguete.

viernes, 22 de julio de 2016

El posible gobierno de la izquierda

Según he leído, Artur Mas emplaza al PSOE y Podemos a formar un gobierno de izquierdas. Es de puro sentido común. Nadie sensato puede resignarse a la idea de que el país siga en manos de estos indeseables. Ignoro si el expresidente ha hecho alguna oferta para suavizar esa transacción entre estas dos fuerzas políticas, unidas en el fondo por lazos fraternos, tan fraternos como los de Caín y Abel o Atreo y Tiestes. Porque estos dos partidos de la izquierda llegarán a una unidad cuando los cuervos se vuelvan blancos.

Por supuesto, para cualquiera dotado de un mínimo de sensibilidad social y prudencia, la necesidad de apartar al presidente de los sobresueldos es un urgencia. Ahí lo tienen ustedes ya amenazando con congelar las pensiones y los salarios si no se le inviste en agosto. No le basta con haber destrozado el país; quiere darle el tiro de gracia.

A todo esto, Podemos deja meridianamente claro que no tiene la menor intención de sellar alianza alguna del tipo que sea con el PSOE. Su secretario general viste esta agresividad típicamente comunista contra el PSOE con las jeremiadas de rigor sobre la mano tendida y la necesidad de que el PSOE mire hacia su izquierda y comprenda que su aliado es Podemos. Todo más falso que los Protocolos de los Sabios de Sión. En realidad, lo que verdaderamente refleja el deseo profundo de Iglesias es que el PSOE facilite la investidura de Rajoy en septiembre. No es un vaticio sino una orden: el PSOE tiene que abstenerse en segunda vuelta, como también lo ordenan Felipe González, Rubalcaba y otros fantasmas del pasado. Si los socialistas se abstienen, en la elecciones subsiguientes, desaparecerán, substituidos por Podemos. De esa forma, la organización morada alcanza la hegemonía en la izquierda y se cumple la revancha del viejo comunismo frente a la socialdemocracia. Eso es lo más importante. Resolver los problemas de la gente es secundario.

Todas las presiones confluyen ahora sobre el PSOE: la del PP pidiendo una gran coalición; la de Podemos diciendo que los socialistas deben posibilitar el gobierno de la derecha; la de Rivera, que quiere integrarlos en un contubernio conservador. Incluso la del Rey, quien revienta su papel de árbitro y moderador, para atender solícito a las órdenes de La Moncloa. De ese modo, todos quedan justificados: el PP, como partido de Estado; Podemos como la "verdadera" oposición; C's como la bisagra concliadora; y el Rey como actor principal y no mero figurante. 

El único que quedaría sumido en el oprobio y camino de la "pasokización" sería el PSOE, ya laminado en el ansiado sorpasso anguitiano. Cuando en realidad es el partido que manda, sin el cual ninguna combinación es posible. Palinuro sigue aconsejando la formación de ese gobierno de izquierdas, como también hace Mas, y la aceptación del referéndum.

Si esto es no es posible porque se diera una especie de sublevación interna en el PSOE, manténgase este en el "no" y haya terceras elecciones. Al fin y al cabo es lo que también quieren el PP y Podemos en habitual coincidencia de objetivos.

Y a ver qué pasa. En Cataluña, ya se sabe: transición nacional a su ritmo, sin dejar de participar en la política española, pero sin dar a esa participación una importancia determinante. En Cataluña tienen sus propias controversias y conflictos.

En España nadie sabe nada.

Figueres: el derecho a decidir

Efectivamente, llegamos a Figueres, el pueblo en el que está el museo de Dalí y, en un antiguo convento de monjes capuchinos reciclado en centro cultural, di mi conferencia sobre el derecho a decidir en Cataluña hoy.

Antes de nada, no me resisto a subir una foto de la terraza del apartamento en que nos alojamos. Como se ve, es una especie de cuña que entra en el jardín del museo. Se observan en la parte superior izquierda los grandes huevos dalinianos que adornan la fachada de esa increíble construcción. Del otro lado puede verse un trozo de la cúpula de la entrada al museo. Un privilegio vivir prácticamente incrustado en lo surreal.

En cuanto al fondo del asunto, la charla, está grabada y tanto esta como la de ayer en Girona, aparecerán en Palinuro mañana o pasado. Sí planteé el asunto del derecho a decidir desde una perspectiva filosófica y, al hacerlo, se me ocurrió también un giro que he de explorar. La perspectiva filosófica entiende que el derecho a decidir es un deber de decidir. Un deber en el doble sentido expreso en la dualidad entre "deber" (necesidad) y "deber de" (voluntad) o entre ser y deber ser. 

Pues el ser humano está condenado a ser libre, es de lógica que decida. Si no decide, perece u otros deciden por él. Y lo que vale para el individuo, vale para el agregado de estos, la colectividad que ha de tomar decisiones colectivas, o sea que tiene que decidir. Porque, como sucede con el individuo, también las colectividades deben de decidir so pena de perecer o que otras decidan por ella. 

El giro nuevo afecta a un aspecto concreto de la teoría de la acción colectiva que se aplica mucho en los juegos institucionales pero menos en los de carácter nacional. El del llamado "gorrón" (free rider). Una acción colectiva en procura de un bien público (y la independencia nacional es un bien público típico porque no es posible impedir el acceso a su disfrute)  tiene siempre un coste. El "gorrón" es el que se beneficia del bien público sin pagar el coste. Ese es un caso típico en el que el deber de decidir en sentido filosófico adquiere carácter moral. Pero al mismo tiempo es sensato pensar que los "gorrones" (o polizones) son una proporción apreciable de la población. 

Son los que en los sondeos aparecen clasificados como "indecisos", esto es, quienes no ejercen el derecho ni cumplen el deber de decidir. 

Luego está la experiencia de que, en muchos casos, son los indecisos quienes deciden los conflictos muy igualados en fuerzas.

jueves, 21 de julio de 2016

Las fosas de la ignominia

Otro vídeo del programa de TeleSur dedicado al franquismo. Son como cinco minutos dedicados a los 114.000 asesinados por los fascistas y enterrados en fosas comunes en todo el país. Mi aparición en él es brevísima, pero lo dejo por la importancia del tema en sí y para que quede constancia de quién es quién aquí y ahora. Veamos:

Hay 114.000 asesinados en fosas comunes. España es el segundo país en este macabro record, detrás de Camboya, otra dictadura asesina, esta vez comunista que, seguramente, tendrá defensores hoy día, como también hay gente en España que defiende, protege y admira a Franco.

Entre ellos, el presidente de los Sobresueldos. Hay un claro mandato de la ONU de que España haga justicia con esta barbarie. Hay una Ley de la Memoria Histórica aprobada por el gobierno Zapatero que prevé el desenterramiento de esta víctimas. Pero el Sobresueldos retiró la aportación financiera del Estado. El mismo Sobresueldos que, preguntado en un programa de Jordi Évole, por estos enterramientos delictivos de compatriotas suyos dijo que a él "no le constaba" que hubiera miles de asesinados en fosas comunes. Eso, tras haber suprimido la subvención oficial para desenterrarlos. Tal cosa da la medida de la calaña moral del presidente que, sin embargo, no tiene inconveniente en mantener a su padre, dependiente, con cargo a unos fondos públicos que niega a los demás dependientes. Es difícil imaginar un comportamiento más repugnante.

Difícil, pero no imposible. Este sinvergüenza se queda corto al lado de su portavoz, Rafael Hernando, para quien los familiares de los asesinados por la gente a la que Hernando sigue, solo se acuerda de ellos cuando hay subvenciones. Una afirmación no solo odiosa en su miseria moral sino también cruel, típica de un sicario porque, precisamente son los compinches de estos tipos quienes han suprimido dichas subvenciones.

En efecto, que cada cual responda de sus actos y sus palabras.

Luego de la mesa, la cama

La portada de El País no es una noticia, sino un deseo, un wishful thinking. Rajoy podría "profundizar" su pacto con los independentistas catalanes; podría hacerlo tan profundo como las fosas Marianas. Y podría blindarlo, si quisiera. Le bastaría con ofrecer a sus interlocutores un referéndum. ¿Quién sabe? Desde luego, a los independentistas les daría igual pues lo importante para ellos es el referéndum y seguir en su proceso. Además, así harían honor a esa leyenda de que la gobernación de España suele acabar dependiendo de los nacionalistas catalanes. Tratándose de Rajoy es algo inimaginable, pero también los monstruos de Lovecraft lo son y ahí están, en los mitos de Cthulhu.

Pero, en ese momento, C's opone su veto: nada de pactos con quienes quieren romper España. Vale lo que vale un veto de C's: poco. Pero veto es. Y, de imponerse dejaría la coalición de la derecha en 160 escaños, solo viable si alguno de los tres grupos mayoritarios se abstiene. Quizá el PSOE, ya aburrido de cabildeos inútiles. Desde luego es inviable en absoluto si esos tres grupos forman una coalición (PSOE-Podemos-C's) que sumaría 188 diputados y mayoría absoluta.

Todavía más inimaginable que un pacto PP-Indepes catalanes-PNV. Pero no porque no sume lo necesario, como en la opción de la derecha, sino porque en sí mismo no es posible dado que Podemos y C's dicen seguir siendo incompatibles (aunque nadie vea exactamente por qué) y Podemos está más interesado en destruir el PSOE que en facilitar su acceso al gobierno. Esto último es una especie de triste y aburrido sino: los comunistas y sus allegados siempre van más contra la socialdemocracia que contra la derecha con el síndrome de la IIIª Internacional. No sirven para gran cosa, no pueden ganar; pero pueden bloquear, impedir que otros ganen. Y ese es su empeño.

Curiosamente ese empeño se ha redoblado al cruzarse con la cuestión catalana. La repentina candidatura de Domènech en la mesa del congreso, que desató el vodevil de su constitución, reproduce para En Comú Podem en Cataluña la misma situación de bloqueo que Podemos en España y su misma misión: dividir. Dividir el voto de izquierda en España y el voto soberanista en Cataluña.

Para entendernos: los dos factores esenciales en esta endiablada situación son el carácter decisivo de la minoría catalana en el Congreso y la doblez sistemática de Podemos en España y Cataluña. O sea, no hay más salida que un gobierno minoritario de la derecha contando con la abstención del PSOE, en quien están puestas todas las miradas mientras su secretario general se ha retirado a un monasterio budista en busca de iluminación y los barones y jarrones chinos predican la necesidad de actuar con "responsabilidad de Estado", nombre que se da a la práctica del hara-kiri hecho por un partido.

Parece mentira que no quepa hacer la coalición de la izquierda PSOE-Podemos-Indepes catalanes con el apoyo del PNV, que da 178 escaños. También mayoría absoluta. Su condición es de nuevo catalana: permitir un referéndum de autodeterminación en Cataluña. Piénsese qué será más destructivo, si un referéndum de autodeterminación o dejar en el gobierno al PP para que acabe con la hucha de las pensiones.

Han constituido la mesa, pero no está claro quiénes se sentarán a ella y menos aun, quiénes se irán luego a la cama y con quiénes.

Hoy, charla-debate de Palinuro en Figueres

Y con ella ya doy por cerrado el mes de julio. En agosto volveremos porque este año se presenta denso. Después de la intervención de hoy en Figueres planeamos ir a Cadaqués, a visitar la casa del marqués de Púbol y acercarnos a ver Sant Pere de Rodes. Luego, pasaremos un par de días en Palamós y retornaremos a la árida meseta.

La charla de hoy va sobre el derecho a decidir de los catalanes. Como supongo que ya tenemos interiorizado y asimilado el argumento de que ese derecho no ofrece dudas en el aspecto jurídico y político, esta vez me concentraré más en un aspecto que suele descuidarse al tratar el tema, que es el aspecto filosófico. Nuestra época, de un estomagante positivismo herencia del ordenancismo comteano, huye de todo cuanto huela a especulativo porque cree que solo cuenta la realidad material y sus objetividades. Sin embargo, la perspectiva filosófica, en la medida en que aclara el horizonte personal del individuo es de una importancia capital cuando se quiere vivir una vida plena.

En otras palabras y para ponerme existencialista: no es que tengamos derecho a decidir; es que tenemos el deber de hacerlo. Si queremos sobrevivir tenemos que decidir en todo momento y circunstancia. Vivimos en un mundo compartido, complejo, entrecruzado, en el que nada puede esperar y pocas cosas adelantarse. Si no decidimos, otros lo harán por nosotros y, lo más seguro, en detrimento nuestro y, por supuesto, de nuestros descendientes. No solo hay un derecho a decidir. Hay el deber de hacerlo. 

Hoy, en el auditori dels Caputxins, c/ Rec Arnau, 8, a las 20:00.