jueves, 28 de mayo de 2015

Desguace.

El martes, repuesto del aciago lunes, Rajoy convertía en triunfo la victoria pírrica de PP y como, cuando se gana, es tonto hacer cambios, dejaba todo según estaba, gobierno y partido y se proclamaba candidato para las elecciones de noviembre. El miércoles, ayer, sus propios ministros lo obligaban tomar medidas con  los más obvios responsables de la hostia que, según Barberá, se han dado. En primer lugar a Cospedal, cuya fabulosa incompetencia la ha llevado a perder víctima del chanchullo que hizo en la ley electoral para ganar. También quieren fuera a Aguirre, la gran derrotada. Rajoy hizo en su día de tripas corazón, rompió los lazos de amistad y lealtad con Botella, la esposa de quien lo puso a dedo en el cargo, y nombró a la condesa porque era la única que podía ganar las elecciones. Y las ha perdido. Como Cospedal. En realidad, Rajoy no debería sustituir solo a Cospedal. Debiera sustituirse a sí mismo. Es lo que le dicen algunos de sus barones. Pero eso jamás saldrá de él. Al contrario, se enfrentará por fin a Aguirre, que es la mayor amenaza a su dominio del partido. En realidad, si sigue en esa especie de amok que parece poseerla, la condesa es la mayor amenaza al propio partido como asociación, no ya de seres honrados, cumplidores y entregados a los demás, que eso está fuera de cuestión, sino simplemente como asociación de seres racionales. Una amenaza de desguace mental.

Aguirre es la principal aliada de Podemos, su altavoz, su agente publicitario, lo que estos necesitan para darse más importancia de la que tienen. Al convertirlos en el íncubo de sus obsesiones, la diana de sus ataques más neuróticos, los apuntala. Los de Podemos van a darse un festín con los votos de todos los que encuentran insufrible a Aguirre y son muchos. Los resultados electorales de Podemos han sido discretos. Los de C's, menos que discretos. Pero ahí están ambos, en los zuecos de IU y UPyD y en algunos lugares son decisivos. Determinantes, en ninguno. Por eso se agradece que alguien te saque del pelotón de cola, aunque sea llamándote soviético. Tampoco es tan extravagante en la dama en cuyo vocabulario aparecen con frecuencia los comunistas, los populistas, los terroristas, los etarras, los bolivarianos y, como quintaesencia, la anti-España, de tradicional fuste.

No obstante, algo no encaja en la última. Pedir un gobierno de concentración con Podemos en Madrid para luchar contra Podemos suena a delirio. Alguien probablemente ha informado a la condesa de que Carmena no es de Podemos y, por muy comunista que haya sido en el pasado, si ahora abjura de los soviets, sus pompas y sus obras, puede entrar en casa de gente bien. Podría entenderse como un intento de división de Podemos pero más parece parte de una estrategia consistente en armar cuanto más ruido mejor para conservar su posición en el PP y dar desde ella la batalla a Rajoy por la presidencia nacional. La alcaldía en sí le trae sin cuidado. Habiéndose reunido con Begoña Villacís, candidata de C's, Aguirre se sorprendía de las coincidencias entre su programa, el de los socialistas y el de C's, cosa insólita dado que ella no tenía programa.

Aguirre no tiene programa por la misma razón por la que su partido, el PP, no tiene ideología. Si le preguntan a Rajoy, dirá que es el partido del sentido común, como Dios manda. Consultando los textos del partido, de sus think tanks, las declaraciones de sus dirigentes e ideólogos, puede extraerse una especie de batiburrillo en el que aparece el humanismo cristiano, el liberalismo, el neoliberalismo, el tradicionalismo, el conservadurismo, el espíritu reformista, el nacionalismo, el pragmatismo, el autoritarismo, el monarquismo y la nostalgia franquista. En fin, el kit del partido de la derecha en España. Sin ideología. Una mera asociación de gente que mira sobre todo por su interés personal o de grupo en la administración de la cosa pública. Es una institución en la que una clase de administradores corruptos hace su carrera política a base de expoliar los recursos públicos. Lo llaman partido político, pero no lo es, sino un negocio para quienes militan en él y para sus allegados. Es obvio que esta entidad solo se mantiene unida si dispone del poder. Si lo pierde, se descompone. Precisamente porque no tiene más ideología que el lucro personal.

De ahí las reacciones de pánico en la organización a la vista de los resultados y el frenesí de Aguirre, que ya se ve como una Kerensky frente a Carmena, a quien Ussía llama Lenin con melenas. La desbandada de los barones y baronesas. La impagable rueda de prensa de Floriano. El pasmado silencio del cigarral toledano. La huída de Fabra, quien hubo de apurar las heces consolando a doña Rita sin despeinarla. Bauzá replegándose a su botica a curarse las heridas. Monago, vuelto a la nada. Rudi que nunca salió de ella. León de la Riva, Teófila Martínez, los broches de oro de una derecha municipal de tronío. Herrera, el de Castilla y León, aun habiendo ganado, su espíritu de castellano viejo le aconseja dimitir. No queda nada. No queda nadie. Es el partido más votado pero, de esta echada, solo parece que podrá gobernar con mayoría absoluta en Ceuta. "Bueno", pensará Rajoy, "si España, esta gran nación,  se reconquistó de los moros desde Asturias, bien puede reconquistarse ahora de los rojos desde Ceuta".

Pero hace falta un partido y en este momento no lo hay. Está más para desguace que para reconquistas. De ahí el peligro que tiene la envenenada propuesta aguirresca de un congreso de refundación. Aguirre, a quien Palinuro lleva unas fechas sacando parecidos, tiene muchas facetas. Esta de las pócimas tóxicas estilo congreso le viene de la de Medea, que era maga, mezclada con Circe, la que convertía a los hombres en cerdos y la Fedra que quiso envenenar a Teseo. Porque si Rajoy va a un congreso de refundación, no sale vivo. Y adiós esperanza de ganar las elecciones de noviembre tras haber convencido a la ciudadanía de cómo, gracias a su temple y sabiduría, el país ha salido de la crisis. En todo caso, para conseguirlo ha de recomponer el partido y tendrá que hacerlo a base de comisiones gestoras, nombramientos digitales, cambios impuestos. Es decir, desguazando el desguace.

Realmente, lo más sensato que este hombre puede hacer es disolver el Congreso y convocar elecciones anticipadas. Téngase en cuenta que este ímprobo trabajo de reconstrucción no impedirá que los tribunales de justicia sigan dando disgustos al gobierno y el partido. Es más, le situación puede llegar a un punto en que un tribunal llame a declarar al presidente del gobierno en uno de los procesos de la Gürtel en calidad de testigo. Así lo requiere la defensa de Willy "el Rata", exalcalde de Majadahonda y acusado en la Gürtel, a quien piden 50 años de cárcel. Supongo que, antes de comerse 50 años cualquiera llamaría a declarar como testigo a Dios padre. Tanto más a un mortal.

Menudo compromiso para Rajoy. Piénsese que los testigos comparecen bajo deber estricto de decir la verdad.

miércoles, 27 de mayo de 2015

¡Que vienen los rojos!

Están frenétic@s. Desde la más empingorotada rabanera "neoliberal" hasta el último de los cientos, miles, de mamandurrios que tienen enchufados en las administraciones públicas; desde el jefe de una patronal de apandadadores y granujas que viven de esquilmar el erario hasta el último tertuliano pagado con dinero de los contribuyentes para lamer el trasero de los señoritos y calumniar a la izquierda. Graznan su espanto:
 
¡Que vienen los rojos!

El triunfo de Carmena puede ser el fin de la democracia "tal como la conocemos", dice Aguirre. Un barbarismo típico de pedante ignara. Estaría bueno que Carmena fuera el fin de la democracia "tal como no la conocemos".Quizá hasta fuera más correcto porque la democracia y Aguirre tienen tanto que ver como el culo y las témporas. La carcunda franquista, hecha de meapilas, fascistas, ladrones sin adscripción política clara, sinvergüenzas cara al sol que más calienta, clérigos parásitos y pura imbecilidad carpetovetónica tradicional da el grito de alarma de ¡que viene el Frente Popular! ¡Que vienen los rojos! Iglesias quemadas, monjas violadas, curas asesinados, ancianos maltratados, propiedades confiscadas, el orden y la ley pisoteados... Echan mano de las mentiras y la propaganda de los delincuentes que gobernaron España de 1936 a 1975 y que sus herederos ideológicos y biológicos, hoy en el gobierno, han creído siempre con los ojos cerrados.

Y hoy es tan mentira como entonces. A lo que tienen miedo estos sinvergüenzas es a que la izquierda en los ayuntamientos y Comunidades Autónomas alce las alfombras, haga auditorías públicas de las cuentas, como viene pidiendo Palinuro hace días, y se descubra cuánto han robado. A que se conozcan los desfalcos, las mamandurrias, los enchufes, las pastuqui que se han llevado todos, absolutamente todos, desde los asistentes a la boda de la hija de Aznar, de los que, asombrosamente, todavía quedan algunos en libertad, hasta la espantosa Barberá y su vidorro a cuerpo de cachalote, pagado por los contribuyentes.

¡Que vienen los rojos!
 
 No son un partido político normal, sino una asociación de malhechores formada a fin de expoliar los caudales públicos con la excusa de ser un partido político. La política no les interesa ni les importa. De democracia saben tanto como de suahili. En los ayuntamientos y comunidades es en donde estos facinerosos han estado haciendo maravillas, robando, trampeando, estafando al erario, forrándose ellos y sus compadres y beneficiando a una recua de ladrones llamados empresarios, que vivían de los favores de sus compadres peperos, a los que pagaban cientos de miles de euros por sus asesorías verbales. Llevan veinte años robando en la administración local. Se han hecho de oro ellos, los Correas, los Bigotes, los Bárcenas, los Matas, los Matos, los Fabras, los Sepúlvedas, los Ortegas, los Granados, los Curitas, los Albondiguillas, una manga de ladrones, de esos que predicaban la mayor eficiencia de las privatizaciones. Claro, eficiencia para sus bolsillos.
 
¡Que vienen los rojos!
 
Y a seis meses, quizá menos, de las generales que también perderán y asimismo estrepitosamente. Y ahí, la auditoría será aun más escandalosa. Porque en la administración local han robado lo que han podido pero en la central han robado hasta lo que no han podido. Aparte de los sobres que llevan veinte años repartiéndose producto de los latrocinios administrados en la caja B y que se han embolsado de nuevo todos, Aznar, Rajoy, Cospedal, Santamaría, Arenas, todos; aparte, digo, está la cuestión de con qué dinero se ha rescatado a los bancos y todas las empresas privadas que montaron como tapaderas de chanchullo en sus anteriores gobiernos y hoy tienen que liquidar, estilo autopistas radiales y otras mamandurrias milmillonarias. Qué han hecho con el dinero del fondo de reserva de las pensiones, que han esquilmado. En fin, en qué han empleado todo el dinero que han quitado a los colegios públicos, a la sanidad, a la investigación, a las universidades, a los parados, a los dependientes, a todos menos a los militares, los policías y los curas.
 
¡Que vienen los rojos! 
 
Están tan histéric@s que va a darles un ataque.

El mal perder.

Mi objetivo es frenar a Podemos declaraba ayer Aguirre, tras haber ofrecido a Carmona y a Ciudadanos un pacto para que el socialista ocupara la alcaldía de Madrid. En realidad, lo que quiere es frenar a Carmena, a la que profesa gran inquina personal, cosa comprensible si se consideran las biografías de ambas. Pero, por no descubrirse, invoca el nombre temible de Podemos. Y no en tono normal, sino desgarrado: hay que frenarlos para salvar las libertades, el orden democrático y, seguramente, la cristiandad occidental, amenazados por esta hidra de múltiples cabezas, bolchevique, bolivariana, populista, etarra, comunista. Para alguien que presume de flema británica, esto suena horriblemente overstated. Contrólese la señora, no le pase lo que al Dr. Strangelove en Teléfono rojo, volamos hacia Moscú a quien, en momentos de excitación se le levantaba solo el brazo derecho en saludo nazi. Perder sabe mal, desde luego, pero hay que dominarse y no decir y hacer disparates. Porque, aunque Carmena no fuera Carmena sino Belcebú mismo, la propuesta de Aguirre equivale a pedir al PSOE que se pegue un tiro en su cabeza colectiva.

Las malas lenguas dicen que, no habiendo tamayos a la vista, la llamada a los instintos más bajos de los seres humanos se convierte en un alegato en favor de la felicidad del hombre en la tierra. Si no se puede comprar a nadie en concreto con valores contantes y sonantes, se procede a engatusar al grupo con valores y principios ideales. El caso es que Carmena no sea alcaldesa. Mucho temor se adivina aquí. Para ocultarlo, Aguirre echa mano de una peculiar aritmética. La mayoría de los madrileños ha votado en contra de Carmena (61,24%) al votar PP, PSOE y C's mientras que Carmena solo tiene 31,85%. Seguramente Aguirre vota antes en contra que a favor de algo y la prueba es que su candidatura ni siquiera tenía programa. Pero los demás no tienen por qué ser como ella y probablemente voten antes a favor de sus opciones que en contra de las de los demás. Aunque si se repitiera aquí la caprichosa suma de la Dama del Imperio británico, la diferencia sería colosal: el 58,54% de los madrieños, también mayoría, votó en contra de Aguirre, a quien solo apoyó un 34,55%.

Es puro mal perder, falta de estilo y heraldo de comportamientos más absurdos y estrambóticos. A la señora no le gustará pero en su partido están todos encantados de verla derrotada, desde Rajoy a Botella. Se aferra a la presidencia de la organización en Madrid e intrigará lo que pueda en el Ayuntamiento para afianzarse ya que su posición en el partido peligra. En él, en todos los niveles, se hace siempre lo que diga Rajoy y Rajoy puede montarle una conspiración interna para echarla del cargo. Por eso probablemente está ella montándole otra a él para desalojarlo del suyo. De hecho, ya ha pedido una refundación del partido. La cuestión es quién desenfunda el primero.
 
Eso de tener que ser el primero en algo nunca ha gustado nada  a Rajoy . Para empezar, no va a hacer cambio alguno en el gobierno y en el partido. Ya dijimos, en el PP todo lo decide el Jefe consultándolo con la almohada. Hasta quién será el candidato del partido en noviembre: él, hombre, él. ¿Quién si no? ¿Uno que salga de unas primarias? ¿O de un congreso? ¿Qué congreso? El PP es un partido jerárquico de corte franquista. A Fraga lo nombró Franco. Luego lo desnombró, pero eran cosas del Caudillo, cuya vida tenía Dios que guardar muchos años. A Aznar lo nombró Fraga; a Rajoy, Aznar. A quién nombre Rajoy en su momento está por ver. De momento, a Rajoy. Y el Jefe decide asimismo si las elecciones se han ganado o perdido. Estas se han ganado, según Rajoy, razón por la cual ha nombrado candidato a Rajoy, el que las ha ganado. Esto ya no es solo mal perder. Es no saber lo que se dice.
 
Los barones, sin embargo, se le están rebelando y tomando las de Villadiego: Herrera, Rudi, Fabra, Cospedal y Bauzá, gentes inconstantes, tornadizas, de alfeñique, que se rajan en la primera dificultad. Nunca debió confiar en ellos. Nada comparable con la firmeza de un Camps, un Matas, una Mato, una Aguirre. Lástima que esta sea tan cabezota y se empeñe en sustituirlo en la Jefatura. A él, que está ahí puesto por voluntad divina y solo abandonará el cargo con los pies por delante.
 
De aquí a noviembre Rajoy está seguro de dar la vuelta a los sondeos, las encuestas, los pronósticos, de probar que estamos saliendo de la crisis, de saber comunicarlo con acierto, de recuperar la confianza de la que hoy no dispone, de caer bien a la gente. Está dispuesto a dar la vuelta al mismo principio de la realidad. Seguramente es lo que se dice cuando se mira en el espejo por consejo de su cofrade de partido, Herrera, el presidente de Castilla y León: "nadie mejor que yo para ganar las elecciones de noviembre".
 
Lo malo es que no tiene partido y de aquí a los comicios tendrá que emplearse a fondo solucionando crisis de liderazgo, conflictos territoriales y de todo tipo en un partido que pasa a ser oposición en muchos sitios y sin líder, en otros es irrelevante, como en Cataluña y el País Vasco y en otros está mal avenido. Y a ver cómo se defiende de la petición malévola de un "congreso de refundación".

Porque las elecciones no se ganan con partidos en crisis. 

martes, 26 de mayo de 2015

El bipartidismo y otras tonterías de Podemos.

Si un afán tienen los de Podemos en esta vida es ganar las elecciones al precio que sea. Han aburrido a las momias con la canción de que ellos salen a ganar. Siempre están saliendo a ganar. Pero no ganan nunca. Ni por asomo. Y ya van tres consultas electorales en las que, si medimos sus resultados por sus aspiraciones, solo cabe decir que salen a ganar, pero pierden siempre.

Para ganar al precio que sea, entre otros medios, aspiran a la hegemonía ideológica de corte gramsciano. Y tampoco lo consiguen. Lo cual es lógico, pues los tiempos han cambiado. Gramsci era un hombre menudo y frágil que caminaba sobre los hombros del gigante Marx. Los de Podemos son unos mozancones a caballo de un hombrecillo sin aliento, con lo que ni se mueven. De todos los términos que pusieron en circulación para remachar su hegemonía ideológica, solo el de "bipartidismo", parece haber calado. Los demás, "casta", "régimen del 78", "candado del 78", "centralidad del tablero", "pueblo", "nacional popular", "populismo", "ni izquierda/ni derecha", "arriba/abajo", no los usa nadie y el que lo hace es para reírse de ellos, como ese de "asaltar los cielos".

Incidentalmente, los cielos siguen inabordados y los que iban a a asaltarlos llevan seis meses rodando por la pista sin despegar un palmo del suelo o del 10% o 12% del voto, que viene a ser lo mismo.
 
Pero el "bipartidismo" ha calado. Y es el más necio. El más absurdo, casi ridículo. Todavía anoche decía Iglesias que empieza a escribirse en España el fin del bipartidismo. Habla del bipartidismo como algo nocivo, que hay que extirpar, como el cólera morbo, por ejemplo. Que eso lo haga la gente que desconoce el uso del término tiene un pasar. Pero un profesor debiera saber que el bipartidismo es una categoría analítica, como el multipartidismo y, como tal, no es buena ni mala en sí misma; que hay países bipartidistas corruptos, como Colombia, y países bipartidistas no corruptos, como el Reino Unido, igual que hay países multipartidistas corruptos, como Italia en el siglo XX y países multipartidistas no corruptos, como Dinamarca. Obviamente, el problema no está en el bipartidismo o multipartidismo y echar la culpa al bipartidismo, como hacen los oblatos de Podemos en sus carteles con guirnaldas cursis a rabiar, solo revela ignorancia o manipulación. Imperdonable en el caso de teóricos de la materia que mienten a propósito, como los viejos políticos de toda la vida, porque les conviene, pues saben de sobra que el bipartidismo no es más ni menos corrupto que el multipartidismo.

Pero hay más. ¿A qué llaman estos lumbreras bipartidismo en España? A un sistema en el que, cuando menos, había cuatro partidos de ámbito estatal en el Parlamento: PP, PSOE, IU y UPyD. Dos grandes y dos pequeños. ¿Y ahora, qué habría ahora si los resultados de ayer se proyectan sobre el congreso? Pues otros cuatro partidos: PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos, ya que IU y UPyD han desaparecido. ¿Cuál es la diferencia? Pura y escasamente cuantitativa. Pero ahora, dicen, empieza a perecer el bipartidismo. ¿Por qué si son tan cuatro como los de antes? Sencillamente porque ahora son ellos. Llaman "ganar" a un ejercicio de "quítate tú para que me ponga yo".

Este ejemplo de "hegemonía" no merece el más mínimo respeto.

Ni tampoco el resto de juicios y pronunciamientos de los dirigentes de Podemos, todos dictados no ya por el peor pragmatismo sino por el más evidente casuismo jesuítico. Se apropian el éxito de Manuela Carmena en Madrid y Ada Colau en Barcelona siendo así que las dos, expresamente, han señalado que no son de Podemos ni están más cerca de Podemos que de otras fuerzas. Apropiarse méritos ajenos, adornarse con plumas de otros, son trucos de la marrullería política más tradicional que estos de Podemos practican con gran soltura porque, como ya ha demostrado Palinuro varias veces, lo único que hacen es plagiar y tampoco muy bien, pues se les nota el hurto a la legua. Pero quede claro: Colau y Carmena no son éxitos de Podemos, sino de mucha confluencia de votos gran parte de los cuales no tiene nada que ver con Podemos. De paso no está de más insistir en el fenomenal ridículo que hacen quienes vienen con la monserga de la "renovación generacional" y solo ganan allí donde presentan a alguien de 71 años.

Unas gentes que iban a asaltar los cielos, ganar por arrasamiento, reducir el PSOE al PASOK y comerse el mundo, no ganan en parte alguna y, en muchas otras ni siquiera son necesarios para nada. No es de extrañar que, dada su arrogancia y perfectamente injustificada soberbia intelectual, empiecen ya asomar la oreja andaluza, poniendo condiciones al PSOE para pactar. Por cierto, se hartaron de decir a la gente que el PP y el PSOE son lo mismo. Pero solo consideran la posibilidad de pactar con el último. Si son lo mismo, ¿por qué no ofrecen el pacto también al PP? Y, si no son lo mismo, ¿les molestaría mucho reconocer que mienten y que mienten más que los políticos "bipartidistas"?

Si yo fuera del PSOE mostraría mi disposición a aceptar cualesquiera condiciones que Podemos quisiera imponerme a cambio de que ellos acepten otra previa, sin la cual, no hay nada que hacer: auditoría pública de todas las cuentas en los últimos veinte años en todos los gobiernos en los que entren. Si el PSOE impone esa condición que es la que todos los ciudadanos estamos esperando para creer en la regeneración, ya puede aceptar cualesquiera otras que pretenda Podemos. Es más, el PSOE deberá avisar de que esa medida de auditoría pública de cuentas será la primera que ponga en práctica en el gobierno central cuando gane las elecciones de noviembre. Si lo hace, las ganará.

Palinuro ha dicho siempre que apoya una alianza PSOE y Podemos y en ello sigue. Pero, si el PSOE no pone en marcha una política de transparencia absoluta desde el primer momento o de auditoría pública de cuentas o los de Podemos, con diferentes excusas, no permiten alianzas de gobierno en ayuntamientos y Comunidades, en las elecciones de noviembre, la gente les pasará factura.

Por cierto y, mientras saborean las mieles del triunfo, a lo mejor los del PSOE sacan algo de fuerza y de valor y presentan una moción de censura a esta banda. El pueblo ha mostrado el camino censurándolos de largo: a Aguirre, Cospedal, Monago, Barberá, De la Riva y todos los demás comadres y compadres. Háganlo ellos ahora con el sobresueldos, el jefe de filas. Ármense de valor. No se arrepentirán.

Mira cómo me muevo.

Efusivas felicitaciones a la Fundación Canal (Madrid) por traer esta originalísima, cautivadora, fascinante exposición largamente esperada en estas tierras. En 2011, alguien en la Barbican Art Gallery, de Londres, tuvo la genial idea de hacer una exposición de películas de animación. No solo películas de dibujos animados, esto es, lo que en inglés llaman animation 2D, sino también con volúmenes ya que, siendo una exposición completa, que abarca 150 años, tiene muestras de las primeras películas, de los hermanos Lumière o de Mèliés, que incluían objetos, muñecos, maquetas y también de las últimas en las que, además, se mezclan dibujos con seres humanos o se hacen a base de CGI (imágenes producidas por computadoras), es decir, animation 3D. La exposición anduvo por el mundo, recaló en varios lugares, como el Detroit Institute of Arts y de ahí parece haber llegado por fin a España. Pues es un acontecimiento de primera.
 
Se muestran objetos, bocetos, dibujos, carteles, pero lo fundamental de la exposicion, lo que le da su carácter único, es que trae metrajes de longitud variable de más de cien películas de animación, desde Hotel eléctrico (1908), del español Segundo de Chomón, hasta Vals con Bahir (2008), del israelí Ari Folman. Quien quiera verla como merece, mirando todas las películas, necesitará cinco o seis horas. Es decir, la mayoría tenemos que ir en varias ocasiones, lo cual no es gravoso económicamente porque, por fortuna, la entrada es gratuita.
 
Pero merece la pena verla. Me atrevo a decir que todos los seres humanos hoy vivos hemos nacido y crecido en un mundo en el que el cine de animación es esencial. No se trata solamente de que todos los seres humanos (vivos, muertos y requetemuertos) hayan contemplado imágenes en movimiento. Ya se sabe que en el último tercio del siglo XIX, gracias a los avances de la fotografía, se aceleró la carrera por proyectar imágenes animadas en una tradición que venía ya de las sombras chinescas de la Ilustración. Hay quien dice, incluso, que las pinturas rupestres de Altamira y Lascaux también estaban animadas porque parecían moverse a las titilaciones de la luz de las antorchas. Puede ser. Pero la experiencia de los vivos, de todos los vivos, es el cine. En el mundo occidental, prácticamente todas las personas (excluidos casos como los que se vieron en las misiones pedagógicas) tienen recuerdos infantiles de dibujos animados y animaciones en general y la inmensa mayoría, hoy, a través de la televisión, es decir, cercanos, inmediatos, domésticos. En muchas casas, los Simpsons son como si fueran de la familia.
 
El cine de animación es una especie de nervio de la cultura contemporánea. Está oculto, pero la mantiene viva. Una mentalidad patriarcal nos hace a veces menospreciar estos productos por infantiles. Otras, nos ponemos críticos y los escudriñamos en busca de los mensajes ideológicos ocultos o no tan ocultos que acarrean. Suele haber acuerdo en que Bambi o Dumbo son de una ñoñería que, con probable injusticia, adjudicamos a los niños. Pero no es raro que alguien nos coloque una teórica sobre la sospechosa sexualidad del Pato Donald, que tiene una novia, Daisy, con la que no se casa y tres sobrinos que nadie sabe de dónde han salido. Son visiones negativas. Pero, si escarbamos en nuestros recuerdos de infancia y adolescencia, encontraremos héroes, heroinas y situaciones y aventuras mucho más presentes en nuestras memorias que parientes tampoco tan lejanos.
 
Añádese a ello que la propia arte/industria de la animación ha roto las barreras biográficas colectivas. Las "historias para adultos" saltaron de la literatura al comic y de este al cine repetidas veces y  contribuyeron a eso que se llama la cultura popular, apocopada después en pop cuando, a su vez, pasaron a la pintura. Basta ver la obra de Andy Warhol o Roy Lichtenstein. O del comic a la política. Basta ver las publicaciones de la Internacional Situacionista. Un ejemplo que puede seguirse en la exposición: la leyenda judía del Golem, del siglo XVI, se recoge y reinterpreta en la novela de Gustav Meyrink en 1914 y pasa al cine en la trilogía Der Golem, de Paul Wegener (1915-1920), si bien no está basada en la novela del checo, influye sin duda en la versión de Frankenstein que hizo James Whale en 1930,  tiene otra versión de Julien Duvivier en 1936, rueda por varios comics  y emerge finalmente en la figura arrasadora del Incredible Hulk (1962), de Stan Lee y Jack Kirby que, desde entonces, ha conquistado el cine y las series de televisión.
 
Se presta mucha atención a la genealogía de las figuras, los procedimientos, las técnicas. Algunas de estas son muestras habituales en exposiciones de fotografía histórica o los orígenes del cinematógrafo, como las famosas secuencias fotográficas de Etienne-Jules Marey o Eadweard Muybridge, o los balbuceos de las imágenes en movimiento, como las Fantasmagories (1908), de Emil Cohl o las cerillas de Melbourne-Cooper, por no hablar del baile de los esqueletos de los Lumière. Pero lo más llamativo, al menos para Palinuro, son los antecesores del Parque Jurásico (1993), de Steven Spielberg. El primer ejemplo de dinosario en la pantalla, manifiestamente el antecesor del de Spielberg, es Gertie the Dinosaur (1914), de Winsor McCay, que es quien dio con el título de la exposición, usado en una de sus producciones: Watch Me Move ("Mira cómo me muevo"). Luego vinieron otros en la línea como "el dinosaurio y el eslabón perdido" (1917), de Willis O'Brien y "el mundo perdido", del mismo autor en 1925. Igualmente, el primer King Kong, de Cooper/Schoedsack (1933) se convierte en la digitalizada criatura de Jackson en 2005 pero el mensaje es el mismo: la bella y la bestia.

Este mensaje está apenas insinuado, pero la historia sigue idéntica pauta: el contraste entre la naturaleza ciega y brutal y el mundo civilizado, hecho de codicia, lujo y falsedad y en el que hasta los sentimientos más nobles son objeto de mercadeo pero se mantienen puros en los seres irracionales. De seres irracionales que "sienten" o "razonan" está plagado el reino literario de las fábulas, que constituyen una puntal esencial del saber convencional contemporáneo: la hormiga hacendosa, el astuto zorro, el lobo taimado, el cuervo vanidoso, todos ellos tienen acomodo en el cine de animación que cuenta con series enteras de ratones, gatos, osos, perros, pájaros, conejos, leones y hasta leones cobardes, como en El mago de oz que, por cierto no me he fijado si estaba en la exposición. 
 
Habiendo ya vencido a  mitad de la exposición el prejuicio de que la animación es cosa de críos, a lo que ayuda la contemplación de algunas piezas de Jan Svankmajer (1983) o de los inquietantes hermanos Quay (2000), de esos que se encuentran en las exposiciones de arte contemporáneo más rompedor, puede uno ir picoteando aquí y allá en busca de las figuras o las imágenes  que lo hayan impresionado a lo largo de la vida, y reexaminarlas.  
 
Predomina la producción estadounidense y de factura comercial, como en la vida real. Pero también se atiende a otras manifestaciones. Hay metraje de "Rebelión en la granja" (Animal Farm), de Halas y Batchelor (1954), la primera peli inglesa de animación que tanto contribuyó a popularizar el nombre de Orwell durante la guerra fría. No sigo porque hay cientos de personajes y no terminaría. Y eso sin haber entrado en el jardín japonés que empieza con Godzilla, sigue con Mazinger Z y se multiplica hoy en una infinidad de figuras humanas, androides y ciborgs de refinadas tecnologías cuyos nombres no puedo retener. Como colofón me planteé dos preguntas en un alarde de autoexamen: 1ª) ¿qué nombre de animación me viene hoy el primero a la cabeza? 2ª) ¿qué figura de animación siento como más cercana, más mía?
 
Respuestas: 1ª) Bob Esponja. 2ª) Charlie Brown. Debo de ser un primitivo.

lunes, 25 de mayo de 2015

Debate sobre los resultados.




Dentro de unas horas estaré debatiendo sobre los resultados de las elecciones de unas horas antes.

Quien quiera pasarse, será bien recibido.

Tranquilos: en noviembre puede ser peor.

Casi con el escrutinio completo, ya pueden adelantarse algunas conclusiones y, además, proyectarlas a noviembre que es lo que está haciendo todo el mundo. "Bueno", dicen los perdedores, "lo que importa son las generales". Sí, sí. Pero en lo local hay también mucho poder, en concreto, el caciquil, que permite ir más seguro luego a las generales y si ese poder de mamandurria local se pierde, en noviembre hará frío.

Debacle es término muy empleado en los medios, aplicado al PP. No es del todo correcto. La debacle de verdad ha sido la de IU y UPyD. Lo del PP, al menos como lo glosaba Floriano, hablando del PP como el partido ganador por haber sido el más votado, se parece más a una victoria pírrica. Y ni a eso llega. Podía acuñarse también la "derrota pírrica". El País, contagiado por la fiesta, dice que Populares y socialistas pierden casi 13 puntos y 3,3 millones de votos respecto a los comicios de 2011, lo cual tampoco es del todo correcto pues, de los 13 puntos, más de diez los pierde el PP. No es lo mismo, ¿verdad?

Resultado: victoria de la izquierda. De la izquierda de siempre, la institucional y la asaltacielos. Las dos. Y, con permiso de l@s lector@s, felicitaré a Palinuro porque es lo que viene pidiendo desde siempre: coalición PSOE-Podemos. Ahora, con su típica modestia, el piloto de Eneas recomendará a esa coalición su primera medida, antes de nada: una auditoria externa de las cuentas de unas entidades gobernadas durante veinte años por la pura corrupción. Que no les carguen las vergüenzas de la herencia recibida o, quizá, mejor, la "no herencia", porque no debe de quedar ni un euro. El desastre del PP es colosal y la antesala de lo que espera en noviembre. Suelen decir los conservadores que "no ha calado el mensaje de Rajoy de la recuperación". Están en la luna. No es problema de calar. Es que al PP no lo escucha nadie. Ni el PP. Además, ahora casi no tiene en dónde hablar, fuera de las portadas de La Razón: se queda prácticamente de extraparlamentario en el País Vasco; en Cataluña es insignificante; en Andalucía, uno más del montón; y en Valencia; en Castilla La Mancha, a defenderse de la que se le viene encima; en Madrid, alcaldía, como no saque un tamayuchi, estará de mirón...

La coalición de la izquierda, a practicar la trasparencia desde el primer día. Puertas y ventanas abiertas. Alfombras levantadas y, eso, auditoría externa, a modo de ejercicio de la que tiene que hacer cuando llegue al gobierno central. Lo demás, vendrá en su momento. Ante todo, pactar y aliarse ya. Las coaliciones son buenas para que los aliados se vigilen mutuamente. Igual que los romanos elegían sabiamente dos cónsules, es bueno que en el gobierno haya, cuando menos, dos partidos. Los ciudadanos salimos mejor parados. Porque, a la vista está, las mayorías absolutas corrompen.

El PSOE ha aguantado muy bien el famoso ataque al bipartidismo, ese temible ser mítico que se alimenta de carne de partidos. Y bien claro ha quedado que así como Podemos no es Syriza, el PSOE no es el PASOK. Podemos ha devorado a IU como Cronos a sus hijos. Fue el efecto sifón de que hablamos en este blog hace un año. Luego se orientó hacia el PSOE pero, en su lugar, se comió una piedra, como Cronos. El PSOE ha aguantado muy bien y, con él el fementido bipartidismo del que ahora se dice con más prudencia que comienza a desaparecer. Largo lo fían. Sigue siendo tan mítico como un unicornio; más, si cabe, porque es un unicornio con dos cuernos, o sea un bicornio. Y, con el añadido de Podemos, puede llegar a ser un tricornio que, para ciertos asuntillos pendientes en España, quizá no fuera tan extraño.

Tampoco esta vez Podemos ha asaltado los cielos. Ni el primero y, teniendo en cuenta que, según la Biblia, hay tres, queda un tramo. No será porque no lo hayan intentado con denuedo. Después de comerse a IU ("comerse" en el doble sentido del verbo, el normal de alimentarse y el figurado de "comerse el marrón") los morados se propusieron lograr el viejo sueño comunista de sustituir a la traidora socialdemoracia por la "verdadera izquierda", el sorpasso anguitiano. Estaban muy seguros y hablaban de que solo habría pactos con los sociatas mediando un giro de 180º de estos. Luego, preocupados por los sondeos, se allanaron a pedir el voto de los verdaderos socialistas, el de los socialistas de corazón. Sería interesante debatir sobre la ética de este planteamiento, pero quédese ello para mejor circunstancia. El hecho es que hay que pactar con un PSOE del que muchos vienen diciendo que es igual al PP. Pruébenlo. Es muy sencillo: pacten con el PP. Si no, a pactar con el PSOE y desde la relativa fuerza de cada cual, que viene de los votos y no de los cielos. Y todavía más: si no hay pactos y pasa como en Andalucía, faltan seis meses para noviembre, cuando puede suceder lo que ha sucedido con IU en Extremadura.

IU. Ese es el drama, el cataclismo. Literalmente barrida de las instituciones. Para muchos comunistas de militancias antañonas debe de ser muy amargo. Pero era inevitable. Desde la aparición de Podemos, salida directa o indirectamente del seno de la misma IU, el destino de esta estaba sellado: perder las elecciones para que Podemos, presentada como nueva, independiente y no comunista, las ganara. Como en Grecia. Pero, en lugar de quedarse quieta y perder, como el KKE, para que gane la causa, aunque sea con otras siglas, la IU de aquí empezó a hablar de convergencia y unión, organizó el habitual rifirrafe y parte de ella fue a abrazarse con Podemos, con lo que le hizo más daño que beneficio. La faena la coronó por último Anguita que prácticamente pidió el voto para Podemos en nombre de IU, a fin de que no ganase el PSOE. Cuando los de Podemos se dieron cuenta, el daño estaba ya hecho y el avance del PSOE consolidado. 

UPyD acompaña a IU en su triste viaje a la nada. Poco más que decir salvo desear a la señora Díez un retiro tranquilo.

Ciudadanos emite destellos. Pero son destellos. Los emergentes no deslumbran. Y estos menos que los de Podemos, más mediáticos y posmodernos. Pero en algunos lugares son decisivos para la formación de gobierno. En la Comunidad de Madrid, por ejemplo, si las cosas no han cambiado en las últimas horas. A falta de un escaño para la mayoría absoluta, Cifuentes podría gobernar con Ciudadanos. Pero gobernar Madrid con los herederos de Aguirre es un plato fuerte. A lo mejor es más prudente dejarla que gobierne en minoría y atarla corto. Pero esa es cosa que depende de C's, quienes no han conseguido fijar un perfil claro con las elecciones

Queda Cataluña. No sé en todas las provincias pero en Barcelona capital, en la alcaldía, la cosa está complicada. El bloque soberanista es mayoría, aunque no absoluta. Colau es quien tiene la llave porque puede articular varias coaliciones. La cuestión es que eso la obligará a decantarse por una posición en el debate soberanista. Por otro lado, Mas decía el sábado que sopesaría no convocar las elecciones de septiembre si perdía las de ayer. Se supone que las ha perdido. Debe aclarar su intención.
 
Por último, enhorabuena a Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid, la mujer de izquierda probablemente con más apoyo electoral en España. Dignísima muestra a sus 71 años de la inanidad de la doctrina del relevo generacional que invocan los suyos. Los años pasan. El espíritu permanece.
 
Cuando se tiene.

domingo, 24 de mayo de 2015

Segundo asalto.


Hoy pasamos la segunda etapa de este año de maratón electoral del que se dice que cambiará todo y todo lo transformará. Cambio es el lema e ideologema dominante en la campaña. Todos quieren cambio, unos "real", otros "sensato", otros "tranquilo", otros "radical". Pero todos pretenden cambiar. Todos, no. Falta Rajoy, como siempre, que está en las antípodas. No quiere cambio alguno y echa pestes de quienes lo proponen por frívolos, aventureros, mindundis. Hay que conservar lo que tenemos y no arriesgarlo. Hay que conservar los cinco millones de parados porque, en realidad, es el pleno empleo ya que según Rajoy, hoy "nadie habla de paro". En fin...
 
Segunda etapa de la maratón. Quedan dos, pero la tercera, las elecciones plebiscitarias catalanas, empieza a no estar clara. Mas se pensaría convocarlas si CiU pierde la alcaldía de Barcelona. No se entiende la relación de causalidad, pero puede darse el caso.
 
La campaña pasó como un vendaval. Dos semanas de excesos, desplantes, retos, insultos, acusaciones, pataletas y truculencias diversas protagonizadas casi en su totalidad por Aguirre, lanzada a la conquista de La Moncloa. La condesa ha eclipsado su propio partido, en bloque y uno por uno a sus dirigentes: Cifuentes, Rajoy, Cospedal, Aznar, Santamaría y Botella forman un ocuro y confuso clan de agraviados a quienes lo único que une es el deseo de que aquella se dé el gran batacazo electoral. A los demás, ha intentado vapulearlos a base de golpes bajos y juego sucio, pero se ha encontrado una resistencia inesperada y una respuesta que, con ayuda de los escándalos revelados por Infolibre la han dejado a la puerta del ambulatorio pidiendo árnica y con la perspectiva de que, al final, la gente, harta de una Grande de España que ha resultado ser muy pequeña, no la vote. Cosa que bien pudiera pasar, cuenta habida de que la financiación de esta campaña no ha permitido grandes dispendios.
 
Todos los analistas coinciden. Los resultados están abiertos. Nada puede predecirse. La abstención, tradicionalmente alta en las elecciones autonómicas, se lleva parte de la culpa. Y eso que El País vaticinaba ayer un "vuelco" a favor de los emergentes por el voto juvenil. Pero como situaba el intervalo juvenil entre los 18 y los 54 años, tampoco el asunto es muy seguro. Vienen luego los indecisos a recoger su parte de culpa. Un porcentaje altísimo. A saber por quién se decantarán. Añádase que, al tratarse de elecciones locales, las predicciones, que se hacen por partidos agregados, tropiezan con el hecho de que los distintos ámbitos son mundos aparte. Y eso sin contar el factor catalán.
 
De forma que, no sabiendo los resultados, cosa imprescindible si, como parece, son ajustados, hablar de pactos es como razonar a un guijarro. En términos aritméticos, todos los pactos son posibles. Cuando se dice que no es por razones ideológicas de "mi partido jamás pactará con ese otro" o "trataremos de pactar por todos los medios con aquel otro". Declaraciones de propósitos. Con el valor de los propósitos humanos. Pregúntese a Rajoy. De momento, todos, absolutamente todos los candidatos quieren ganar y gobernar, y todos, absolutamente todos, piensan quedarse en la oposición si no ganan. Ninguno se va a su casa.
 
¿Y los problemas? Se ha hablado de los problemas, fundamentalmente de dos, uno de los cuales me parece ficticio y el otro real. El ficticio es el bipartidismo. El real, la corrupción.
 
El bipartidismo es un problema ficticio porque no está claro que sea responsable en sí mismo de los males que se le achacan, especialmente el desgobierno y la corrupción. Es verdad que las monarquías nórdicas, multipartidistas, son honradas y eficaces. Pero también lo es que Italia, otro sistema multipartidista, acabó siendo el reinado de la corrupción. Por otro lado, hay muchos sistemas bipartidistas, empezando por el británico, que no son corruptos. De forma que el problema no reside en el bipartidismo como institución en sí, sino en este bipartidismo, en el hecho de que sea español.
 
Ahí es donde entra el segundo problema, el que consideramos real: la corrupción. Y sobre eso, los discursos son más que insatisfactorios. Son estrambóticos. Promesas de regeneración de lo más variado, hechas por los responsables y beneficiarios del actual desaguisado. Proyectos de transparencia total, absoluta, con los candidatos fotografiándose en paños menores en instagram y subiendo la contabilidad de su hogar a las redes. Esta demasía típicamente borgoñona es sospechosa. 
 
No hace falta acumular más normas, leyes, decretos, órdenes a la masa ya legiferada. Eso es lo de siempre. Hay que aplicar las leyes y, sobre todo, dotar de más recursos a la administración de justicia, garantizar su independencia, dejar de interferir en los procesos con los más bastardos objetivos, y confiar en los jueces. Una función pública competente y neutral y una administración de justicia fuerte e independeniente son las mejores garantias de regeneración democrática y lucha contra la corrupción..
 
Todo ello debe descansar sobre unos partidos responsables que, cuando estén en la oposición, se dediquen a oponerse y no a dejarse engañar. Porque si la corrupción ha llegado a estos extremos  de establos del rey Augías es porque la oposición estaba en Babia. O era cómplice, lo cual es peor. Y se trata de los partidos y de su deber. Se agradecen esos propósitos de los partidos radicales de que la ciudadanía se implique directamente en la gestión de la cosa pública. Se agradecen más, si cabe, siempre que no sean obligatorios porque los ciudadanos tenemos más cosas que hacer que deliberar permanentemente sobre la gobernación de la cosa pública. Para eso elegimos representantes, Y los pagamos. Tenemos derecho a exigirles  que sean eficaces sin estar vigilándolos. Esa consigna de no nos representan quizá sea correcta para estos representantes pero, no tiene por qué serlo para toda representación.

Y, en fin, a ver qué elegimos hoy.