divendres, 21 d’abril del 2017

Hoy, Palinuro en Tarragona

Invitado por la Assemblea Nacional de Catalunya y Omnium Cultural, hoy, viernes, 21, a las 20 horas estaré en Tarragona, en el Colegio de Abogados y Farmacéuticos, para una conferencia sobre el provocativo título de España sin Cataluña. La gran oportunidad. Lo llamo provocativo porque, obviamente, contradice el común sentir de la gente. Los españoles tienen la sospecha de que, si Cataluña se va, se va una parte importante de los ingresos del Estado, pues aquella aporta más de lo que recibe y los demás tendrán que apretarse el cinturón. No obstante, llevo un tiempo sosteniendo esta aparentemente contradictoria posición. La 1ª vez, con motivo de la presentación de Súmate en Madrid, que tuve el honor de hacer; la segunda con el de la presentación de Alfred Bosch en un desayuno del Ritz también en Madrid, cuando acababa este de publicar un interesante libro, La independencia de Cataluña interesa a los españoles. 

Es difícil admitir que ese interés sea material y si, por tanto, la propuesta se mantiene en este terreno, no es verosímil. Pero si  la llevamos a otro, la cosa cambia. España lleva siglos gobernada por una oligarquía corrupta, meapilas, autoritaria, incompetente, ladrona y, en el fondo, antinacional. Y así sigue, como puede comprobarse con el actual gobierno de ladrones, el gobierno del hampa, de una banda de facinerosos dedicada a saquear el país. Los españoles han sido incapaces de quitársela de encima. Lo han intentado algunas veces. El actual Rey es heredero de Isabel II y Alfonso XIII, ambos exiliados. La monarquía borbónica (una dinastía de mangantes, analfabetos, disolutos y corruptos) se restauró tres veces. La tercera lo hizo un dictador genocida, Francisco Franco, si que ninguno de los reyes habidos desde entonces haya tenido el decoro o la dignidad de renunciar a esa sangrienta herencia y poner su trono en referéndum. 

Desde la Transición ni la izquierda ni la derecha españolas han sentido que fuera necesario acabar con la oligarquía nacionalcatólica y mucho menos con esta monarquía de risa. Y así ha venido a resultar que la única oposición real a este dominio oligárquico tradicional se ha dado en Cataluña, se ha territorializado en Cataluña. 

Cualquier español de izquierdas de buena fe aplaudirá el propósito catalán de independizarse y crear una república democrática. Ya que el conjunto de los españoles es incapaz de conseguirlo (y una porción nada desdeñable de votantes del PP está encantado con este gobierno de ladrones neofranquistas), por lo menos, que lo consigan los catalanes.

Sin duda, la independencia de Cataluña será un choque muy fuerte para la conciencia española. Pero es la única posibilidad de que este cuerpo yerto se reanime, cobre vida y se organice con un mínimo de dignidad y eficacia, sin vivir del robo, la corrupción, la humillación y el peloteo descarado a los poderosos, como hacen esos esbirros que la oligarquía tiene en los medios, al estilo de ese Marhuenda o las dos docenas de colegas suyos alimentados en los pesebres del Estado, del PP o de la Iglesia Católica, con la misión de mentir, abusar y engañar a la gente para que siga uncida al carro de esta tiranía de hampones.

Si no lo consigue a pesar de todo será porque España está definitivamente muerta, a manos de estos sinvergüenzas y ladrones de comunión diaria. En todo caso, lo más sensato que pueden hacer los catalanes es largarse.

dijous, 20 d’abril del 2017

El gobierno del hampa

En 2015, José Manuel Roca y un servidor publicamos un libro titulado La antitransición. La derecha neofranquista y el saqueo de España. Con el título, me ahorro explicar el contenido. Hago solo hincapié en que calificábamos a la derecha del PP de neofranquista y explicábamos cómo estaba (y está) dedicada al saqueo de su propio país. Abierta en la obra queda la cuestión de si es una especie de conjunción astral entre neofranquistas y saqueadores o si hay una relación causal, de forma que los neofranquistas son, por sí mismos, saqueadores. Roca y yo tenemos a mucha gala habernos adelantado con las claves de lo que luego ha ido pasando, hasta llegar a la sesión concentrada de fuegos de artificio de los últimos cinco días, luego de la resurrección de Cristo y de que el pendón nacional recupere el palo entero: descubrimiento de que Rato presuntamente delinquía mientras ejercía como vicepresidente y ministro de Economía, flotación del Tramabús (que viene a ser como un trailer o teaser), citacion a Rajoy a declarar como testigo, detención de Ignacio González y tutti quanti, imputación de Marhuenda y declaración hoy de Esperanza Aguirre.

Un espectáculo de sombras y silencios, del gris de los juzgados, que asombra en el exterior y tiene espantados a los del interior que dan cuenta de los hechos con vocabulario apocalíptico: Madrid, agujero negro del PP, la detención de Ignacio Aguirre por corrupción tritura al PP de Aguirre, "destrozo", "hundimiento", etc., etc. Ahorro también el relato del barullo de trapisondas, latrocinios, malversaciones, trampas, chanchullos, falsedades, prevaricaciones, extorsiones, cuñados, primos, sobrinos, amigos, clientes, enchufados. Está todo en los reportajes periodísticos. Es el habitual jardín de las delicias del expolio del erario a cargo de estos mangantes del PP.

Porque esa es la cuestión. Claro estaba desde hace tiempo que el PP no es un partido al uso, sino, al parecer, una asociación para delinquir y que, como tal, está imputado en dos procedimientos penales. En llano castellano: aquí no hay una ideología, un proyecto, una comunidad de propósito para lo público; aquí hay unas gentes que se ponen de acuerdo para organizarse con intención criminal y llaman partido a su organización, lo cual les posibilita, al ganar elecciones trucadas con financiación ilegal, acceso a los recursos públicos con el fin de expoliarlos en su propio beneficio. Caso Granados, por ejemplo.

¿Está claro ahora también qué hay detrás de las privatizaciones de bienes y servicios públicos, que defienden los expertos a capa y espada en los medios de comunicación del capital? Puro saqueo. Proyecto había de privatizar el Canal de Isabel II en el que este cogollo de ladrones centraba sus actividades. Si lo consigue, hubiera sido un puntazo: una empresa criminal gestionada por los gobernantes. Todavía quedan por conocer los resultados concretos de la otra gran ola privatizadora predicada por los neo-franquistas vestidos de neo-liberales, la de la sanidad. Lo que se va sabiendo de los famosos hospitales de Aguirre pone los pelos de punta. E imagínese lo que están dispuestos a mentir para hacerse con las pensiones públicas. 

Todo lo que ha estallado estos días era conocido por mucha gente, intuido por mucha más y visto por toda cuando se producían casos concretos que mostraban la corrupción general del sistema: el proceso de Urdagarin y su actual situación; la situación de Blesa, la de Rato. La connivencia entre el poder político, las instituciones y los delincuentes, condenados o presuntos, era total.

Esto solo era posible con unos medios de comunicación controlados y al servicio de la organización de presuntos malhechores. Y de ahí viene el frente de periodistas omnipresentes en los medios, en defensa cerrada del gobierno y su "partido" y al ataque de todos los demás. La imputación de Marhuenda, hombre clave en este comando mediático, ya permite resituar y recalibrar a sus congéneres en otros puestos de combate.

Lo incomprensible en este episodio es la abstención del PSOE en la investidura de Rajoy. Esa decisión costó un golpe de mano en el partido, su fractura y una crisis sin precedentes. Se venía justificando por "razones de Estado". González pontificaba que era preciso dejar gobernar a Rajoy "aunque no lo mereciera". Una vez perpetrada la abstención, el PSOE oficial, el de la junta gestora al servicio de Susana Díaz, quería legitimarla valorando su propia oposición en una actitud patética. Por dos motivos:

1º) no es cierto que haga oposición y, además, el gobierno va a plantear un conflicto de competencias con el Congreso para cortarle las garras legislativas, invocando la ley de presupuestos;

2º) aunque la oposición fuera de verdad oposición, sería irrelevante porque Rajoy ya no quiere gobernar, si es que alguna vez lo intentó, sino seguir aforado y al mando de todos los departamentos de la administración del Estado. Evitar a toda costa que lleguen a los ministerios gentes de otros partidos. Por razones obvias.

Eso también era evidente. Y, sobre todo, era evidente que abrir camino a un gobierno que entraba en zona de turbulencia judicial era insensato. Podía pasar cualquier cosa. Y está pasando. La próxima vez que los jueces citen a Rajoy puede ser como imputado. A estas alturas nadie se atreverá a negar esta posibilidad.

Y, por supuesto, Rajoy no va a dimitir.

Ahora calcúlese con qué grado de autoridad y legitimidad puede este gobierno, sostenido por una asociación de presuntos malhechores, hacer frente a lo que la prensa llama "desafío independentista".

Mañana, Palinuro en Tarragona

Invitado por la Assemblea Nacional de Catalunya y Omnium Cultural, mañana, viernes, 21, a las 20 horas estaré en Tarragona, en el Colegio de Abogados y Farmacéuticos, para una conferencia sobre el provocativo título de España sin Cataluña. La gran oportunidad. Lo llamo provocativo porque, obviamente, contradice el común sentir de la gente. Los españoles tienen la sospecha de que, si Cataluña se va, se va una parte importante de los ingresos del Estado, pues aquella aporta más de lo que recibe y los demás tendrán que apretarse el cinturón. No obstante, llevo un tiempo sosteniendo esta aparentemente contradictoria posición. La 1ª vez, con motivo de la presentación de Súmate en Madrid, que tuve el honor de hacer; la segunda con el de la presentación de Alfred Bosch en un desayuno del Ritz en Madrid, cuando acababa este de publicar un interesante libro, La independencia de Cataluña interesa a los españoles. 

Es difícil admitir que ese interés sea material y si, por tanto, la propuesta se mantiene en este terreno, no es verosímil. Pero si  la llevamos a otro, la cosa cambia. España lleva siglos gobernada por una oligarquía corrupta, meapilas, autoritaria, incompetente, ladrona y, en el fondo, antinacional. Y así sigue, como puede comprobarse con el actual gobierno de ladrones, el gobierno del hampa, de una banda de facinerosos dedicada a saquear el país. Los españoles han sido incapaces de quitársela de encima. Lo han intentado algunas veces. El actual Rey es heredero de Isabel II y Alfonso XIII, ambos exiliados. La monarquía borbónica (una dinastía de mangantes, analfabetos, disolutos y corruptos) se restauró tres veces. La tercera lo hizo un dictador genocida, Francisco Franco, si que ninguno de los reyes habidos desde entonces haya tenido el decoro o la dignidad de renunciar a esa sangrienta herencia y poner su trono en referéndum. 

Desde la Transición ni la izquierda ni la derecha españolas han sentido que fuera necesario acabar con la oligarquía nacionalcatólica y mucho menos con esta monarquía de risa. Y así ha venido a resultar que la única oposición real a este dominio oligárquico tradicional se ha dado en Cataluña, se ha territorializado en Cataluña. 

Cualquier español de izquierdas de buena fe aplaudirá el propósito catalán de independizarse y crear una república democrática. Ya que el conjunto de los españoles es incapaz de conseguirlo (y una porción nada desdeñable de votantes del PP está encantado con este gobierno de ladrones neofranquistas), por lo menos, que lo consigan los catalanes.

Sin duda, la independencia de Cataluña será un choque muy fuerte para la conciencia española. Pero es la única posibilidad de que este cuerpo yerto se reanime, cobre vida y se organice con un mínimo de dignidad y eficacia, sin vivir del robo, la corrupción, la humillación y el peloteo descarado a los poderosos, como hacen esos esbirros que la oligarquía tiene en los medios, al estilo de ese Marhuenda o las dos docenas de colegas suyos alimentados en los pesebres del Estado, del PP o de la Iglesia Católica, con la misión de mentir, abusar y engañar a la gente para que siga uncida al carro de esta tiranía de hampones.

Si no lo consigue a pesar de todo será porque España está definitivamente muerta, a manos de estos sinvergüenzas y ladrones de comunión diaria. En todo caso, lo más sensato que pueden hacer los catalanes es largarse.

dimecres, 19 d’abril del 2017

Rajoy, testigo de descargo

Vaya, el final no ha conseguido usted evitarlo y tendrá que comparecer ante los jueces, bien es cierto que como testigo, de cuya honorabilidad no se duda; al contrario, se le da crédito de antemano pues se presume que dirá la verdad. Ignoro cómo se le dará eso, cuando lleva usted años sin hacerlo. Y no es lo peor. Lleva usted casi un mandato y medio (contando con el tiempo en funciones) concentrado no en gobernar, sino en pergeñar tácticas procesales en favor propio,  sortear los bajíos judiciales de esa condenada causa Gürtel que ya le estalló cuando aún estaba en la oposición y que le persigue sin descanso, como las Furias a Orestes.

Es inolvidable aquella escena que montó usted en la sede del PP, en la que compareció ante los medios, rodeado de la plana mayor de su partido para advertir que la Gürtel "no era una trama del PP, sino una trama contra el PP". De esa trama acaba de salir un autobús, el tramabús, en el que viajan usted y algunos de los que figuran en aquella famosa foto de Génova. Otros de la instantánea también podrían aparecer en el vehículo: Barberá, Arenas, Camps, Mato.

Usted, su gobierno y su partido han hecho lo que han podido por obstruir la acción de la justicia: han recusado y conseguido inhabilitar jueces, han destruido pruebas, han desoído autos judiciales, obligando a los jueces a ir por vías ejecutivas, se han personado en procesos con ánimo torticero de obtener información y torpedear los procedimientos. Prácticas dilatorias y embarulladoras en las que Trillo era un as. Usted mismo ha conseguido sortear tres peticiones previas de comparecencia en el proceso de la Gürtel en alguna de sus dos grandes divisiones, la de Bárcenas y la de la Gürtel.

Por cierto, sería difícil sostener que Bárcenas fuera una trama contra el PP, aunque intentos se han dado. Se ha oído a la señora Cospedal negando la existencia de una caja B (esa cuya existencia está, al parecer, probada) y afirmando que, si hubiera alguna, sería de Bárcenas. Ese Bárcenas a quien usted mandó un mensaje dándole ánimos y pidiéndole fortaleza en la adversidad. Puede ser un gesto muy cristiano con un amigo pero, en un sentido político, es inadmisible. En cualquier país democrático eso sería notivo de dimisión irrevocable.

En realidad, usted hubiera debido dimitir desde que se conoció la trama Gürtel y ni siquiera haberse presentado a las elecciones. Al ganarlas, forzó usted al país a aguantar un gobierno cuyo presidente estaba por debajo de toda sospecha y en riesgo de ser llamado por los tribunales. Como ha venido a suceder.  

No solamente no dimitió sino que blindó usted su mandato controlando férreamente los medios de comunicación y negándose de modo sistemático a dar exlicaciones o rendir cuentas en cualquier foro, en el parlamentario o ante los medios. Desde comparecer en plasma a dar ruedas de prensa sin preguntas, pactar previamente las preguntas con la prensa amiga o abandonar los lugares por la puerta de servicio para huir de los periodistas,  ha recurrido usted a todos los trucos imaginables para ocultar su gestión a la opinión pública. Esta, según parece, debería conformarse con sus confusas, contradictorias y generalmente falsas informaciones, sin posibilidad de réplica. Un modelo de gobierno autoritario.

Consiguió usted deteriorar de tal modo el debate público que el crédito de los medios es ínfimo y el suyo y el de sus conmilitones, inexistente. La opinión general es que el gobierno solo habla para mentir, tanto como órgano colegiado como los ministros uno a uno. Ahora le ordenan comparecer precisamente en calidad de testigo en este gatuperio que usted y su gente han organizado estos años. Nadie cree que vaya a decir la verdad. Al menos, así lo dictamina José Luis Peñas, denunciante de la Gürtel, Rajoy "solo va a decir mentiras", algo que piensa prácticamente todo el mundo. 

Algunos dicen que, yendo de testigo, no osará usted mentir en sede judicial. Olvidan que ya lo hizo en sede parlamentaria en su famosa comparecencia del 1º de agosto de 2014, cuando hubo de dar explicaciones sobre el mensaje a Bárcenas.

El referéndum y el Estado fallido

Mi articulo de hoy en elMón.cat, titulado No hay marcha atrás, versa sobre la cada vez más afilada relación entre Cataluña y España. Como se han desarrollado las cosas, dada la cerrada intransigencia del Estado español y la negativa del gobierno central a negociar nada, el independentismo catalán -que nunca había tenido tanto apoyo social y tanta determinación política así como unidad- carece de otra salida que seguir su hoja de ruta y hacer un referéndum unilateral ya que pactado no es posible. En el caso de que tampoco lo sea el unilateral, Junqueras ha aclarado que procederán a una Declaración Unilateral de Independencia. Mayoría parlamentaria para ello la tienen y voluntad, también. Lo que pase a continuación es ya materia de especulación. Desde luego, en Cataluña se vivirá como una victoria, aunque acabe en derrota y en España como una derrota, aunque acabe en victoria. El Estado puede someter a Cataluña por la fuerza -no será la primera vez-, pero eso no le servirá de nada porque se habrá deslegitimado por entero, se habrá convertido en un Estado fallido y la separación que pretendía evitar se producirá en cualquier caso.

Aquí, la versión castellana:

NO HAY MARCHA ATRÁS

Ya está claro que el “prucès”, del que tanta burla hacen los nacionalistas españoles, es la cuestión más importante que afecta hoy al Estado. Lo es desde hace años, pero este y sus regidores parecen enterarse ahora, cuando la situación ha llegado a un punto de confrontación y ruptura por la obstinada negativa del gobierno cntral a negociar . Nadie en el fondo quiere el enfrentamiento, pero el gobierno hace gala de no tratar de evitarlo, confiando en que esa inflexibilidad será suficiente para disuadir a los independentistas de su pretensión de un referéndum.

Es una actitud no solo inflexible sino también poco inteligente del gobierno central y amplios sectores de la llamada oposición. Tanto que comienza a cundir la alarma, dentro y fuera de España, en donde se sigue el proceso con expectación creciente ya que se trata de un país importante de la UE; de segundo orden político, pero con peso. Y no está la Unión para más conflictos.

La alarma también cunde en el interior, en donde se ve con mucha preocupación la inactividad del gobierno central frente a la hoja de ruta catalana, fiándolo todo a la judicialización del conflicto. La actitud es típica de la derecha: no se trata de una cuestión de legitimidad (y, por tanto, política), sino de una de legalidad (y, por tanto, judicial) que se resolverá, si necesario fuere, por la vía coercitiva en toda su extensión. Es el discurso del cumplimiento de la ley y la defensa de la legalidad con pulso firme. El típico discurso autoritario de reducir los conflictos políticos como este a meros problemas de orden público o “algarabías”, como dice Rajoy. El problema es si eso ya no basta para reducir el movimiento por el referéndum y el conflicto político se convierte en social.

Abundan las declaraciones. Montero, de UP, pide al gobierno central que pacte un referéndum antes de enfrentarse a un RUI. Colau relativiza el valor de un sí a la independencia en el reférendum por el que aboga, e Iglesias se adelanta a reconocer que la consulta debe ser vinculante. Por supuesto, El País, convertido en think tank liberal del nacionalismo español, amontona las encuestas probando que la independencia no es la opción mayoritaria si se ofrece una alternativa de excepcionalidad pero no la independencia. A este juicio desiderativo (ya que la alternativa no existe, por más que el diario lleve meses implorándola del gobierno) se añaden sesudas consideraciones sobre la imposibilidad material, técnica de organizar la consulta por falta de tiempo.

Tardá advierte de que, según avance el proceso, abundarán declaraciones derrotistas de “buena fe”. Lo considera una táctica y confía en que la Generalitat cumplirá la hoja de ruta. Apostilla Puigdemont que habrá referéndum en el plazo previsto y, entre tanto, pide als Comuns pactar la pregunta con la obvia intención de sumarlos a la participación y que no se deslegitime la consulta por una alta abstención. La Generalitat organizará la consulta para ver hasta dónde llega la respuesta del Estado, pues no tiene marcha atrás.
Pero lo más importante de las declaraciones de Puigdemont es que vaticina que, además, ganará el “sí”. El “sí” a la independencia. Cosa de gran trascendencia, sea cual sea el tipo de consulta que se celebre.

Hace unos años nadie habría considerado que pudiera darse una mayoría electoral independentista ¿Qué ha sucedido? Que las cosas han cambiado mucho en Cataluña precisamente porque no han cambiado nada en España. Asunto que se mide fácilmente. Entre un 75 y un 80 por ciento de la población catalana quiere un referéndum en su tierra, en ejercicio de su derecho a decidir o derecho de autodeterminación. De esas magnitudes, más de la mitad es partidaria de la independencia. Para llegar a ser mayoría del cuerpo electoral, esta última necesita los votos de la minoría no independentista partidaria del referéndum.

¿Cómo conseguirlos? De eso se encarga la inflexibilidad del gobierno español, el mismo que ya se encargó de que el 20 por ciento de independentistas del año 2010 pasara al 47 por ciento en cinco años. Con la misma habilidad conseguirá que quienes quieren ejercer el derecho a decidir para decir “no” a la independencia, cambien el sentido de su voto, pues no verán razón alguna para seguir en un Estado que les niega el ejercicio de sus derechos.

dimarts, 18 d’abril del 2017

La picota moderna

Estos de Podemos dominan el juego estudiado por el celebérrimo Guy Debord de la política como espectáculo. En realidad lo ha sido siempre pero, normalmente, espectáculo suntuoso, ceremonial, ostentoso, lleno de boato; espectáculo más del género operístico. Los de Podemos están introduciendo otros géneros, tanto en su actividad parlamentaria como en la callejera; géneros chicos, populares, zarzueleros, con algo de commedia dell'arte. Forman parte de esa función subversiva de la vida cotidiana que se adjudican como parte de su acción. Dada su obvia vocación mediática, sus espectáculos consiguen grandes audiencias.

El caso del autobús trae a la memoria otro tipo de espectáculo, el de la picota o su pariente rico, el rollo, lugares en que se exponía a los delincuentes al ludibrio público, a la entrada de las poblaciones, a veces de cuerpo entero, a veces solo la cabeza, convenientemente cortada y empalada, aunque estos eran casos extremos. La pena menor, la más habitual, era la exposición pública del malhechor. Ahora este es sustituido por su imagen, pero el efecto es el mismo. Los han puesto en la picota. Por lo demás, un espectáculo ambiguo pues si, por un lado, tiene una función ejemplarizante, por otro viene a ser como un anticlímax o sucedáneo. Creo que es en 1984 en donde hay un "minuto del odio", durante el cual la gente pasa a ver la imagen del enemigo oficial del pueblo para llamarle de todo. Y así se desahoga. Dudo de que eso suceda con el Tramabús.

Las reacciones han sido instantáneas, fulminantes, reveladoras de una irritación mal contenida y profundamente hostiles. Algo muy parecido a la recepción que tuvo el autobús de Hazte Oír del otro lado de la barrera ideológica hace unos días. Alguno ha apuntado al hecho de que el tramabús esté copiado del otro y ha aprovechado para soltar eso tan gracioso de que los extremos se tocan. Está claro que los de Podemos son unos imitadores que prácticamente lo han copiado todo, desde el nombre de la organización a su estructura y sus planteamientos. Pero en esto del autobús, en realidad, no copian, sino que siguen una tradición ya venerable en casi todos los países occidentales no solo con fines políticos y electorales, sino también publicitarios, propagandísticos. Y no solo autobuses, también trenes y hasta globos. Esto de los globos es una idea. Preveo intensas batallas judiciales a cuenta del derecho a la propia imagen.

Los socialistas, que han mantenido una exquisita neutralidad con los dos autobuses, rechazando los dos, se duelen de que aparezca el rostro de Felipe González mezclado con una tropa patibularia. Es un problema de interpretación. Como no quieren tirar al niño con el agua sucia, piden diferenciar entre las puertas giratorias que quizá sean inmorales, pero no ilegales y la Gürtel, que son delitos. Cierto es y quizá lo justo fuera que Podemos fletara un segundo tramabús con casos de puertas giratorias. No sería tan vistoso porque los de las puertas giratorias son menos conocidos que los Bárcenas, Aznar, González, Aguirre, etc. Y ese es justo el precio suplementario que paga González porque no es de recibo que se protagonice el primer gobierno de la izquierda en España después del franquismo con mayoría absoluta y se acabe en Gas Natural, cobrando un pastizal por "aburrirse", según su propia confesión.

Una de las reflexiones más interesantes de Piketty en su obra sobre el Capital hoy es la importancia que tienen las exageradas, estratosféricas rentas que por varias vías se adjudican cientos, miles de directivos en esta locura de la financiarización: salarios de cientos de miles €, pensiones de decenas de millones, retribuciones que no guardan relación racional alguna con la productividad. Cálculese la productividad de cobrar 200.000 € por "aburrirse". En el momento en que González acepta las reglas del juego, forma parte de él. Y eso vale también para Cebrián, solo que con puestas mucho más elevadas, más en el orden de los míticos brokers neoyorquinos

Se forma parte del juego y del espectáculo. En este caso, la picota. Ese autobús es un torpedo en la línea de flotación del consenso implícito en la tercera Restauración. Por cierto, lo que se echa en falta en el historiado vehículo es algún rostro de la Familia Real. Debe de haberse impuesto la sana y prudente cautela porque Urdangarin, por ejemplo, no se distancia gran cosa del resto del retablo.

dilluns, 17 d’abril del 2017

Tiempo muerto

El País sigue beligerante contra el independentismo. Ayer publicaba una encuesta de Metroscopia que daba una aplastante mayoría de catalanes a favor de una tercera opción entre independencia sí o no, consistente en una nueva forma jurídica de la relación de Cataluña con España a base de competencias blindadas. Lo malo es que esa tercera opción no existe, si bien El País lleva meses pidiéndola por favor al gobierno. Al no conseguirlo, según se ve, ha decidido convertir sus deseos en realidades y se ha inventado un referéndum y, claro, lo gana. Pero eso no significa nada ni tiene valor alguno porque es una invención lanzada al vacío.  La pregunta del referéndum hasta la fecha solo es y solo puede ser "Independencia, sí o no".

Este enfoque es parte de una campaña amplia de los medios, los políticos nacionalistas españoles y los catalanes unionistas para desmantelar el referéndum antes de realizarse. Las desavenencias en la coalición gobernante se repiten y tienen un impacto negativo en una sociedad tan movilizada como la catalana. Además, la CUP, de quien depende el gobierno parlamentariamente, aprieta en el otro extremo, exigiendo la fecha y la pregunta del referéndum ya. El gobierno catalán quiere pactar la pregunta con Els Comuns, lo cual no está mal pensado para garantizar una mayor participación y evitar así una deslegitimación de la consulta a cuenta de una elevada abstención.

En todo caso, el tiempo apremia. Se sabía, porque los mismos de JxS lo dijeron repetidas veces, que el govern mantendría abierta la oferta de pacto hasta el último minuto. Pero también se sabía que ello no sería óbice para que el mismo govern continuara con su hoja de ruta. En consecuencia, debe creerse que las autoridades catalanas controlan los tiempos del proceso. Tal cosa afirma Junqueras. Pero no sé si se han calculado los tiempos muertos que se producirán inevitablemente con las distintas decisiones del Tribunal Constitucional suspendiendo y prohibiendo.

La verdad es que el tiempo, el que no está muerto, apremia.

Al final de la escapada

Si lo de Rodrigo Rato se escribe en una novela, los críticos dirían que es una fantasía inverosímil. ¿Cabe ser gobernante y delincuente al mismo tiempo? No me refiero a esa generalización propia del huerto ácrata de que, en realidad, todo gobernante es un delincuente porque el gobierno en sí mismo es un delito. Simplemente a la posibilidad de que el gobernante cometa delitos distintos al de gobernar.

Esa posibilidad existe y según parece y presuntamente y etc., se ha hecho realidad en el caso de Rodrigo Rato. Resulta, desde luego, inverosímil que el país haya estado gobernado por alguien que delinquía mientras gobernaba y no por interés de Estado, sino en beneficio propio. El autor del "milagro económico" que venía legitimando los gobiernos de Aznar, dejó tras él una burbuja inmobiliaria y una crisis atroz. Para ir a presidir el FMI, de donde salió a toda prisa porque, según se publica ahora le habían pillado con cuentas en paraísos fiscales o blanqueando dinero o ambas cosas a la vez. De allí saltó a la presidencia de Cajamadrid con el aval y el apoyo de Rodríguez Zapatero, entonces presidente del gobierno, y Mariano Rajoy, jefe de la oposición. Es decir, llegó a presidir la caja con el apoyo de la inmensa mayoría del Parlamento. Y aquí, en una exhibición definitiva de su magia, convirtió la alicaída Cajamadrid en una ruinosa Bankia que fue preciso rescatar a un coste, ese sí, inverosímil de dineros públicos. Y siempre en su presunto beneficio.

Esta trayectoria es la de un supuesto delincuente a las riendas del poder económico español, del mundial y luego de un suculento pastel de nuevo español. Una trayectoria que revela el carácter real de los gobiernos de Aznar. Si estos trajeron una crisis económica interior pavorosa y metieron al país en el exterior en una guerra criminal que le costó el peor atentado de su historia, ¿qué le queda a Aznar para ir presumiendo de su obra como gobernante?

Aznar y Zapatero. En un artículo extraordinario en CTXT, titulado Rato y la extraña ceguera de Zapatero, Cristina Fallarás comenta que Zapatero presumía ser una de las tres únicas personas que conocían la verdadera razón de la espantada de Rato del FMI. A pesar de ello impulsó y respaldó su nombramiento para Cajamadrid. De ser esto así, no hay duda: el comportamiento de Rato, aun inverosímil, es comprensible en función de la infinita codicia del hombre. El comportamiento incomprensible es el de Zapatero. Ningún pecado capital lo explica. Si acaso la primera de las Bienaventuranzas, "bienaventurados los pobres de espíritu porque de ellos será el reino de los cielos".

Una última observación de homenaje a Al final de la escapada, gran película. 

diumenge, 16 d’abril del 2017

PSOE, un futuro comatoso

Por futuro comatoso me refiero al que augura aquella famosa primera fila del mitin de presentación de Susana Díaz en el Ifema, de cuyas cuentas, por cierto, seguimos sin saber nada. Aquella ristra de ex-altos cargos y viejas glorias con caras de pocos amigos que revelaban a las claras la gracia que les hacía estar allí de comparsas era el desmentido más rotundo a los trinos de la por-fin-candidata sobre el futuro radiante.

En estos días de tanto rezo y procesión, a los socialistas les ha dado por reflexionar en público y escribir artículos sobre la situación actual de su partido. He embuchado varios. Los que más me han gustado son uno de José Sanroma, España en su laberinto y otro de María Mir Rocafort, Tragar sapos, los dos de sanchistas. Se me nota el plumero, ya sé, pero es que los que he leído favorables a Díaz no tienen ni un mal pasar y sobre López no es fácil encontrar artículos.

El PSOE se ha metido en un lío o laberinto, como dice Sanroma, extendiéndolo a España. Y se ha metido en un lío por haber planteado mal las primarias. No desde el punto de vista reglamentario, práctico y estatutario, que también ha sido un desastre, sino desde el punto de vista del espíritu, el ánimo con que se convocan. No se han planteado dos candidaturas con ánimo de votar a favor de una, sino de hacerlo en contra de la otra, al menos por una de las partes, la "oficial". Mal comienzo para una campaña en la que solo se habla de "compañeros", como hace Díaz de continuo cual si quisiera disipar la reaparición del último "compañero" al que defenestró, ahora convertido en rival. Sobre eso de los compañeros y las rivalidades, el artículo de López Alba es muy ilustrativo.

Unas elecciones con voto no a favor sino en contra están mal planteadas. Si de lo que se trata es de que no gane el otro, el proyecto propio es indiferente. Por eso desde el primer momento se entendió que la candidatura de López era parte del frente contra Sánchez. Ese frente, ahora encabezado por Díaz, se organizó mucho antes de las primarias y fue la conjura de los 17, de la que salió el golpe del 1º de octubre. La candidatura de Díaz, cerradamente a la contra de Sánchez, tiene el handicap de la imagen de fría y ambiciosa conspiradora. Su objetivo declarado es reunificar un partido dividido y como credencial presenta el hecho de haber sido ella la que lo dividió. No quiero hacer comparaciones que puedan irritar, pero esto suena un poco a aquello de "la guerra es la paz y la mentira, la verdad". 

Dada la rebelión democrática que se vive en el PSOE, la ilusión que le echan los militantes, a pesar de las zancadillas de la junta gestora, un triunfo de la candidatura de Díaz, sería un golpe mortal para el partido cuyo último bloque de cinco millones de votantes fieles podría huir en desbandada. Que todo el "establishment" político, desde el PP a Podemos, y mediático, desde La Razón a El País, así como los padres de la actual patria socialista y, por supuesto, el aparato del partido apoyen la candidatura de Díaz nos exime de mayor comentario acerca de la desigualdad de trato de ambas candidaturas. Sánchez está en las redes, pero no en los medios; Díaz está en los medios, pero no en las redes. Eso también requiere reflexión: las redes son libres; los medios están todos sesgados cuando no claramente manipulados. 

Y eso también quiere decir mucho respecto el impulso, la conciencia de quienes apoyan a una u otro candidato.

La belleza interior

Después de ver ayer la última versión de King Kong, que es una variante gringa de la leyenda de la bella y la bestia, hoy nos fuimos a the real thing, la leyenda misma en la última versión de los estudios Disney. La peli es un derroche de fantasía e imaginación, tantas que, aun siendo un musical, se sigue con viva atención. Uno, que tiene amargas experiencias con Disney a base de elefantitos voladores y cerditos con un lazo rosa, agradece que no haya nada de eso aquí. Es una película de los estudios Disney -que, por cierto, según mis noticias, tienen una orientación ideológica cada vez más abierta- pero de director, Bill Condon, sumamente competente en contar historias en las que se mezclan los seres vivos, reales, con los imaginarios. 

El regodeo visual del palacio-castillo en lo alto de una peña, sometido a una maldición sobre su hundimiento similar al de la mansión Usher, los bosques nevados, las escenas de la aldea se complementa con el atento seguimiento de la trama. La leyenda tiene un origen complicado. Es obra de dos mujeres. La versión más común es la deJeanne-Marie Leprince de Beaumont, una escritora e institutriz francesa del XVIII que, a su vez, resumió y reescribió en buena medida la anterior de una compatriota suya,Gabrielle-Suzanne Barbot de Villeneuve, dándole el carácter de cuento de hadas. Por eso no mencionó la maternidad de la obra.

El nudo es muy sencillo porque se trata de una historia de amor, que es una buena base, a la que se añaden dos enseñanzas: la belleza real es la interior y el valor de las doncellas, capaces de rebelarse contra las apariencias y los usos sociales. Lo del interior tiene ilustres antecedentes, el más obvio, el mito de Eros y Psique, al que echa mano Cocteau en su versión de La bella y la bestia, de 1946.


En cuanto al valor y el amor también hay antecedentes, por ejemplo, el de Alcestis, capaz de ocupar el lugar de su marido en la hora de la muerte por amor. Bella se mueve entre dos mundos: el de la fantasía (lee libros y hasta enseña a otros a leer) y la vida cotidiana. El primero está hecho de apariencias (las tazas, los candelabros, los relojes, hablan) y el segundo, de realidades. Pero, merced a su tesón y audacia, las apariencias se tornan realidades y las realidades resultan ser apariencias.


La peli está hecha para el lucimiento de Emma Watson y a fe que se luce. Ver al final un breve plano de Emma Thompson añade un toque de nostalgia a un final feliz.

dissabte, 15 d’abril del 2017

El macizo de la raza

Continuación del post de ayer, Nacionalcatolicismo. La semana santa podría llamarse la semana española porque es en ella cuando la esencia de la raza se manifiesta en todo su esplendor. Ahí está el poder político, del ganchete con el militar, participando en una ceremonia religiosa de mucha fama, la procesión del Cristo de la buena muerte. Lo de menos es que este paso sea portado por legionarios, aunque es lo que más se comenta. Por si no lo fuera suficientemente, alguien tuvo la peregrina idea de que esos mismos legionarios fueran a cantar su himno (el que glorifica a la muerte) a los niños del pabellón de oncología en un hospital de Málaga. Venían, además a acercarles el Cristo de la buena muerte.

Lo de más es el nombrecito del paso, el Cristo de la buena muerte, obviamente un deseo salido de lo más profundo de los terrores de la muerte. Los terrores del catolicismo, inventor de eso de la condenacion eterna. Un paso que condensa el espíritu de la raza: el Cristo de la buena muerte portado por los novios de la muerte. Las postrimerías en andas de una milicia especial que se llamó en su origen "tercio de extranjeros", a imitación de la legión extranjera francesa.

Estas fechas de congoja y aflicción que las autoridades civiles, militares y religiosas católicas imponen a la población general conviven hace años con la frívola tendencia de la gente a largarse a las playas a torrarse al sol. Una dualidad que permitía luego admoniciones eclesiásticas sobre la liviandad de las costumbres y el abandono de los deberes. Pero ahora les ha salido un temible competidor con internet, las redes y la multiplicación de imágenes, mensajes, memes. Un ejemplo de contestación avasallador que reproduce las noticias con comentario libre.

Muy buena idea la de El Plural de hacer un seguimiento de los tuits de un tuitero famoso, @diostuitero con un Cristo con gafas de sol en el perfil y que suele despedirse con un "Mi paz o dejo, mi paz os doy. Seguid rezando que yo me voy". Merece la pena ver los tuits que recopila El Plural porque, además, contienen imágenes francamente divertidas.

Las redes son temibles. Twitter es un equivalente a los confidenciales, pero abierto a todos. Determina lo que es noticia y lo impone en los medios, mucho más lentos, espesos y doctrinarios. Twitter es la vida que sale al paso de los pasos y los ridiculiza y los expone en su ridiculez. Porque el punto central de la esencia nacionalcatólica española es la España negra.

Las irreverencias de Twitter e internet en general (ámbitos llenos de descreídos y de elegetebés) forman también parte del macizo de la raza, la que recurre al sarcasmo, la burla, la mofa porque no puede hacer otra cosa.

La parte del humor negro.

La última escaramuza de Vietnam

Curiosa esta nueva versión de King Kong. El fondo último de la historia, la bella y la bestia, permanece aunque más comedido que en las otras dos versiones que conozco. Permanecen asimismo otros elementos que así pasan a la leyenda de Kong: la tribu de indígenas, sin contacto con ninguna otra vida humana, en un mundo aislado, poblado por criaturas monstruosas. El antiparaíso terrenal, el dominio de Kong.

El resto es una variante muy oportunamente actualizada a la retirada de las tropas de los EEUU de Vietnam en 1973. Todo lo demás cambia también. La motivación del peligroso viaje ya no es el alegre espíritu empresarial estadounidense de ir por Kong para traerlo a Nueva York y exhibirlo en público ganando así una fortuna. Ahora tiene una finalidad científica confusamente explicada en el comienzo e involucra una decisión política por la que se envía una unidad de helicópteros, destinada en Vietnam, a acompañar a la expedición al lugar desconocido. El jefe de la unidad está rabioso por la retirada y acoge la nueva misión muy contento de poder seguir la guerra. La mayor parte es pues una película del Vietnam en la que el jefe pierde los estribos, probablemente la primera víctima del llamado "síndrome de Vietnam".

La película viene a ser una especie de codicilo al testamento de aquella guerra que los EEUU "no perdieron", según el chalado al mando militar de la expedición, sino de la que "se retiraron". Ahora tienen una misión nueva, no tienen que volver a casa con el rabo entre piernas. Toca salvar a la humanidad de un oscuro peligro que anida esa siniestra Isla de la Calavera. Como cuando tenían que salvarlo del Vietminh.

Un punto de divertida innovación es que los expedicionarios encuentran un robinsón del siglo XX, un piloto de la segunda guerra mundial en el frente del Pacífico, cuyo avión se estrelló en la isla y está loco por volver a casa, a ver un partido de baseball de su quipo favorito. El naúfrago explica a los expedicionarios que la isla es una utopía en la que no hay propiedad privada y da un giro a las relaciones de los humanos con Kong que ahora no es una bestia temible, sino un protector, un dios, el que los defiende frente a los demás monstruos de la isla. Kong es bueno y, a diferencia de las otras versiones, no solo porque se hubiera enamorado, sino porque es propicio a los seres humanos, es una divinidad tutelar.

Los efectos especiales (las luchas de Kong con animales monstruosos) están muy logrados aunque, como siempre, aburren, y la ambientación de aquella jungla primordial excelente. También se proyecta en 3D y debe de ser aun más entretenida. En 2D lo es.

divendres, 14 d’abril del 2017

Nacionalcatolicismo

Ahí está, por insólito que parezca para un Estado no confesional a tenor del artículo 16,3 de la CE, que reza por una parte: Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Pero si el Estado renuncia a su confesión, su brazo armado, el ejército, que tiene, entre otras funciones, la de defender su "integridad territorial", según el art. 8, hace gala de ella y decreta luto por la muerte de su dios.

Es asombroso pero si se recuerda la continuación del citado 16,3, se entienden algunas cosas:Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones. Se entienden a tavés de la habitual marrullería para colar el privilegio de la Iglesia Católica. Parece asombroso, desde luego, que el Estado se involucre a través de sus fuerzas armadas en la celebración de una leyenda religiosa de hace 2000 años que se da como un hecho fehaciente y, por razón de la fe religiosa, actual, como si se tratara de una muerte producida ayer. Pero está dentro de lo interpretable del citado artículo. ¿Qué mejor cooperación con la Iglesia Católica que participar en sus lutos?

Además, esto de andar de pasión forma parte de las creencias populares, las de la raíz tradicional en la cultura de nuestro pueblo. Como la tauromaquia, que también arranca por estas fechas y tanto nos distingue entre las naciones civilizadas del planeta.

España es católica igual que la gallina es ovípara, por naturaleza. Tengo oído al devoto ex-ministro del Interior, que quería imponer una regla trapense a la sociedad, que si España dejare de ser católica, dejaría de ser España. No es nuevo. Es una concepción muy arraigada en la derecha de siempre. El catolicismo es consubstancial a España. Está presente en la vida pública, los fastos de Estado, los medios públicos de comunicación, las políticas públicas de la administración, sobre todo en educación. La Iglesia Católica es un Estado dentro del Estado y por eso este rinde a su jefe honras fúnebres de Estado.

La ministra de Defensa de este país del siglo XXI, Cospedal, traslada al ámbito público sus convicciones religiosas. La naturaleza de estas es bien visible porque ella hace público lucimiento siempre que puede. La idea de que la confesión religiosa es un asunto privado de cada cual y no parece razonable exhibirla con todos los títulos del mando y el poder públicos ni se le pasa por la cabeza. Con lo retrechera y elegante que va ella con su peineta y su mantilla portando el cirio en la procesión de su tierra. Ella y todas las autoridades civiles, religiosas y militares, y las cofradías y hermandades, los ciudadanos pudientes, la buena sociedad y los pasos, con la rica imaginería popular, los penitentes, los nazarenos, los encapuchados, todo ello animado con música de banda militar de redobles fúnebres. 

Es frecuente escuchar el lamento (muy discutido entre historiadores) de que en España no hubo revolución burguesa. Es verdad, no la hubo, pero porque antes no había habido tampoco reforma. Al contrario, hubo contrarreforma. Y ahí seguimos.

En Trento.

dijous, 13 d’abril del 2017

Cien años de comunismo

El próximo mes de octubre o noviembre, según el calendario que se siga, se celebrará el primer centenario de la Revolución bolchevique, un golpe de Estado con insurrección armada perpetrado por el soviet de Petrogrado, a las órdenes del Comité Militar Revolucionario, presidido por Lenin desde el Instituto Smolny. Así visto, parece una asonada y lo es; pero una asonada que cambió el mundo e inauguró una era nueva, la de la esperanza de una sociedad comunista aquí y ahora. La esperanza y supuesta realidad duró unos 75 años y se vino abajo hace algo más de un cuarto de siglo de modo bastante ignominioso.

Cualquiera diría que el comunismo había fracasado. Allí en donde se implantó originó tiranías de partido. Que en algunos casos, escasísimos, hayan sido "desarrollistas" nada quiere decir. También el franquismo quiso legitimarse vía "modernización". Queda la China, pero ningún comunista la señala ya como ejemplo de nada. Ni los propios chinos. De hecho, el comunismo occidental -que nunca había sido boyante desde la segunda guerra, excepto en el sur de Europa- prácticamente había desaparecido. En la mayoría de los países, los partidos comunistas cambiaron de nombre, de símbolos y hasta de ideología. En lugar de hacer frente al hundimiento del llamado socialismo real con algún intento de explicación científica, como hubiera exigido el patriarca Marx, en cuyo nombre se había actuado en la historia, los comunistas se confundieron con el paisaje.

Es el caso de IU en España, organización que pivotó siempre en torno al PCE y que permitía a este concurrir a las elecciones con un nombre no tan comprometido como el de comunista. El actual Coordinador General de la formación es Alberto Garzón, militante asimismo del PCE. Si no ando equivocado, todos los coordinadores generales de IU han sido militantes del PCE, para asegurar el predominio del partido, camuflado bajo una inocente denominación.

Ahora, Garzón, sin duda picado en su juvenil negra honrilla por la acusación de camuflaje, ha decidido salir a los caminos de España a explicar a la parroquia qué sea eso del comunismo hoy advirtiendo, de paso, que él es comunista y a mucha honra. El comunismo, como Garzón lo profesa, no tiene nada que ver con el totalitarismo soviético, así que el hundimiento del tinglado deja indemne la teoría de Garzón. Es un punto frecuente en las diversas corrientes del comunismo: lo que se hundió en la Unión Soviética no fue el comunismo "verdadero", sino otra cosa y aquí puede el lector aventurar cosas. A alguno tengo oído decir que lo que allí se hundió, en realidad, fue el fascismo.

En todo caso, no el comunismo que profesa (y, al parecer, quiere poner en práctica) Garzón, que viene directamente de Marx, sin aparentes interpolaciones leninistas. El comunismo del coordinador general es democrático. En otro lugar leí que, según él, el concepto marxista de "dictadura del proletariado" (DP), en realidad se refiere a la idea del demos de la Atenas clásica. Siempre que los románticos querían embellecer algo lo llevaban a Grecia. Con razón o sin ella, como Garzón en este caso. De demos ateniense la DP no tiene nada. Además, para un comunista, ese demos es escuálido: quedaban excluidas las mujeres, los niños, los esclavos, los libertos y los extranjeros.No sé yo si es un buen comienzo para una futura sociedad sin clases, pobladas por hombres nuevos.

Así que si la DP no es esa ilusión del demos, ¿qué podría seer? No hace falta dárselas de hermeneuta para entender que, al hablar de la DP, un hombre culto y un jurista del siglo XIX, como Marx, tenía que estar pensando en la figura del dictador del derecho romano. No había dictaduras por entonces y la única que hubiera podido pasar por tal, la de Cromwell en el siglo XVII, se llamaba Commonwealth. Las dictaduras como formas de gobierno no sometidas a la ley son cosa del siglo XX. Así que la DP era una aproximación a una idea, incluso una metáfora: se trasfería a una colectividad (el proletariado) la competencia cum imperium que asumía provisionalmente un magistrado nombrado por un cónsul a instancias del Senado y con aprobación de los comitia curiata. Es decir, un gobierno con plenos poderes pero estrictamente para hacer aquello para lo que se le había designado, normalmente restauración del orden republicano, vuelta a la legalidad.

Y ¿qué tendría que hacer el proletariado, cual sería su mandato como dictador? Evidentemente, eliminar a la burguesía. Hasta ahí, probablemente, habría un acuerdo entre marxistas. El acuerdo se rompería al responder a la pregunta  ¿y cómo se elimina a la burguesía?

Garzón parte de un supuesto altamente cuestionable, esto es, que hay una relación, por así decirlo simbiótica, entre el comunismo y el marxismo, cosa que muchísimos marxistas vienen negando si por comunismo hemos de entender lo que el viento de la tundra se llevó. De ahí que el impetuoso diputado de IU haya salido a predicar (él lo llama "divulgar") el comunismo de verdad, que no ha quedado mancillado por el desastre del bloque comunista. Y como prueba añade que tampoco ha quedado mancillado el marxismo. Una falacia. El hundimiento comunista no afecta al marxismo (su capacidad explicativa fundamentalmente) porque este no tiene nada que ver con el comunismo. Al comunismo el marxismo le fastidia, porque es otra cosa. Es un criterio de acción autorreferencial y, por tanto, impenetrable. La verdad no es lo que me dicta la razón, sino el partido que, al ser la volonté générale, somos todos, como la iglesia, y tenemos razón por definición. La razón del partido, que es verdad porque perdura. Como perdura la iglesia, aunque esta lleva alguna ventaja. Considérese el comunismo renovado de Garzón; sepárese la hojarasca de Unidos Podemos; disípese la neblina de Izquierda Unida; y ¿qué aparece? El PCE al final de la matrioschka. La joya en el fondo del cofre, el PCE de toda la vida, con su gloriosa historia a cuestas, aunque se le hacen críticas por la Tansición.

Veo difícil el fondo del asunto, esto es, elaborar un discurso comunista especifico hoy. Pero en política eso no importa mucho. Basta con decir que se tiene. La forma, en cambio, es muy interesante. Que Garzón vaya por los caminos predicando comunismo, en principio, probablemente, obedece a una necesidad de adquirir visibilidad porque está muy oscurecido entre la troupe de Podemos. Visibilidad, imagen, protagonismo. Todo muy legítimo, pero un problema añadido para Podemos. Se hace realidad un vaticinio de Palinuro al comienzo de la historia: el problema de fagocitar a IU era que IU, desde dentro, acabara fagocitando a Podemos. Y ahora estos tienen que desmarcarse del sambenito comunista, cosa que no va a añadir certidumbre a su ya de por sí errática política. 

dimecres, 12 d’abril del 2017

El poder político

De las cuatro fuentes del poder social que Michael Mann identifica en su obra magna, Las fuentes del poder social, esto es, las relaciones ideológicas, las económicas, las militares y las políticas, las primeras y las últimas son las más escurridizas y difíciles de tratar Todo el mundo sabe lo que es el poder económico (el capital) y el poder militar (la violencia) pero, al llegar al poder ideológico y el político, la cuestión se torna más imprecisa y compleja. Hay quien piensa que son dos momentos de un mismo poder, de forma que el político es la institucionalización del ideológico y el ideológico, la legitimación del político. Para algunos partidarios de la teoría del Estado como conquista, el poder político es emanación directa del militar y así pensaba Oppenheimer. Para los marxistas, el poder político es emanación del económico, amparado por el militar y justificado por el ideológico. 

El poder político, la capacidad de conseguir la obediencia de los gobernados, se consigue convenciéndolos por las buenas  (ideología) o por las malas (militar), esa dualidad sempiterna entre la auctoritas y la potestas, rebautizada hoy por Nye como "poder blando o suave" y "poder duro". Por supuesto, el poder político es la forma de expresarse del poder económico dominante, el capital.

Las izquierdas han tratado de poner en pie una forma de legitimación que no fuera  del poder económico dominante sino del dominado, algo que hasta la fecha se presentaba como un pensamiento entre reformista y revolucionario. El poder ideológico que justificaría el político de las clases subalternas. Pero no lo han conseguido. Al poder político solo llegan si acaso los reformistas más moderados y están sometidos a un hostigamiento permanente desde el poder económico, de forma que su autoridad es precaria. La idea revolucionaria se había formulado al amparo del sufragio universal. Al ser los trabajadores inmensa mayoría, el voto los llevaría al poder.  Tal cosa no sucedió y la izquierda quedó dividida entre un sector reformista y otro revolucionario. Una división con formas y matices distintos según los momentos y países, pero que aparece siempre, de forma que el gran problema, el sempiterno problema de la izquierda es la unidad, la falta de la cual la hace sucumbir a la derecha, mucho más unitaria.

Innecesario decir que el poder ideológico de la derecha acentúa el discurso unitario con pleno respaldo del poder económico y del militar. Eso hace que su poder político sea sólido, presentado como tal por los medios que controla el poder económico, que no sea nunca precario, ni siquiera cuando se encuentra en minoría.

Ese es el extremo que ilustra a la perfección el magnífico dibujo de Manel Fontdevila. Si no tienes mayoría absoluta, no tienes poder. Pero menos tienen los otros, cuyos porcentajes son aun menores y, además, están divididos y enfrentados. O sea, una buena base de poder político es la impotencia de los adversarios. Por eso puede el gobierno de Rajoy hacer lo que "le da la gana" con el auxilio de una oposición que va por ahí presumiendo de eficaz. 

Tampoco es nuevo. Rajoy ya demostró su capacidad para hacer lo que le da la gana durante el año de mandato en funciones, cuando elaboró la doctrina de que un gobierno en funciones no responde ante el Parlamento y el asunto acabó en el Tribunl Constitucional (TC) en donde, como era de prever, duerme el sueño de los justos.

A la vista del éxito, el consejo de ministros presentará en breve un conflicto de competencias ante el TC para limitar la actividad del legislativo a base de impedirle que pueda levantar los vetos interpuestos por el gobierno en nombre de la intangibilidad de los gastos de la ley de presupuestos. La cuestión es evidente: si el gobierno se sale con la suya (y es probable que lo haga pues el TC está bien surtido de magistrados de su cuerda ideológica), el Parlamento puede irse de vacaciones hasta la próxima cita electoral porque el gobierno podrá bloquear cualquier iniciativa legislativa invocando motivos económicos. 

En efecto, el poder que procede de la impotencia ajena es tan sólido como el que descansa sobre el poder militar. 

Lo que es del común es de ningún

Mi artículo de hoy en elMón.cat. Es una vuelta más de tuerca a la cuestión del nuevo partido catalán, encabezado por  Ada Colau y Xavier Domènech. Viene a ser una continuación del post de hace un par de días, Los comunes catalanes, y un intento de elaborar con más detalle la teoría del "partido gorrón" (o partido free rider) cuyo punto central consiste en buscar un espacio electoral en la izquierda entre los independentistas y los unionistas. Al compartir con los primeros sus confusas tesis soberanistas y la exigencia de un referéndum, a ser posible, pactado con el Estado, consideran los Comunes que saldrán muy bien parados sea cual sea el resultado final de la batalla por la independencia: si no la hay, ya ellos no eran independentistas sino "soberanistas"; si la hay, serán los primeros en acomodarse a ella e, incluso, atribuírsela en parte, dado que en la amalgama de la nueva formación coexisten unionistas e independentistas. Al final del artículo aporto una forma de hacer realidad tangible la nebulosa idea de Domènech de la soberanía compartida.

Aquí, la versión en castellano:


Lo que es del común es de ningún

La elección del nombre del nuevo partido de Ada Colau y Xavier Domènech está lejos de ser una improvisación. La referencia a los comunes evidencia el ánimo de consagrarlo heredero de la contestación asamblearia indignada que suele englobarse bajo el término 15M. Son los comunes, la gente de la calle. En algún lugar la idea está institucionalizada de antes. Por ejemplo, el defensor del pueblo canario se llama “diputado del común”.

Es también un intento de apuntarse al carro del populismo soslayando el término de dudosa fama. El común es lo de todos (y lo de ninguno, según el viejo refrán), sin partidismos. Es un movimiento. Por eso, El Comuns huyen del término partido y prefieren llamarse “sujeto político”. Pero se darán de alta en el registro de partidos.

El elemento definitorio confeso de principio es el municipalismo. Algo similar a lo que sucede en Madrid, en donde la alcaldesa recordando el carácter municipal de su movimiento, anda ya buscándose un sucesor o sucesora en la tarea. Colau, en cambio, apunta a una segunda candidatura suya a la alcaldía. Y, sin embargo, el “sujeto político” que ha alumbrado tiene una clara vocación y propósito extramunicipales. Los Comunes se plantean como partido (en realidad, una confederación o confluencia o amalgama de varios) en un ámbito autonómico, con un discurso adecuado, pero que también se proyecta confusamente a escala estatal.

Els Comuns representan una opción de izquierda catalana con vocación de política española, pero sin dejar de hacer propuestas propias tanto en aquella como en la catalana, a veces con alegre desconsideración de las estructuras jurídico-políticas dominantes, como la opción de la República catalana dentro del Estado (monárquico) español o la de la soberanía compartida. El mensaje parece ser: no somos maximalistas ni pedimos imposibles pero no renunciamos a nada; queremos soberanía para actuar por nuestra cuenta y también tener voz en la política española.

La nueva formación es un caso más de una tendencia general por la cual, las grandes ciudades tienen una cultura y un comportamiento políticos distintos a los del conjunto del país. Los Comunes vienen a insertarse en el complejo sistema político catalán como voz barcelonesa de una izquierda catalana que, sin ser independentista, tampoco haría ascos a la independencia. Recuérdese: no se renuncia a nada. Ese pragmatismo que lo hace configurarse como una especie de partido “gorrón” lo singulariza frente a los demás. Del PDeCat lo separa la ideología. De ERC y la CUP, con quienes coincide, en principio, en la cuestión republicana y el municipalismo, el independentismo.

Aquí está el debate: independentismo como cuestión de principio o como rendimiento marginal. Esto es: la independencia como objetivo o la independencia como resultado final, después de haber pasado por unas etapas intermedias tan inverosímiles como las andanzas de Ulises.

Los Comunes dirigen su crítica catalana al bloque independentista al que acusan de valerse del señuelo de la independencia para hacer política electoral de partidos. Es decir, una acusación de hipocresía. La cuestión es saber qué porcentaje de electores se sentiría atraído por esta crítica y la propuesta sustitutoria de unas imprecisas o incomprensibles relaciones con el Estado español.

En todo caso, de esa duda se sale en breves meses, cuando corresponda culminar la hoja de ruta con la celebración del referéndum anunciado. En ese momento será preciso adoptar una actitud y en condiciones imprevisibles porque no sabemos cómo cumplirá su compromiso JxS ni cómo reaccionará el Estado. Solo sabemos que habrá que estar a favor o en contra del referéndum. O llamarse andana sosteniendo algo así como que se está a favor del referéndum, pero no de ese referéndum.

El referéndum, que responde al deseo de tres cuartas partes de la población de Cataluña, es un acto de soberanía. Els Comuns pueden sumarse sugiriendo al Estado español que la comparta.

dimarts, 11 d’abril del 2017

La edad de la razón

Los tuits los carga el diablo. Este se entretiene llamando por el móvil a sus relaciones, dejando detrás el número satánico. Esta vez le ha tocado al de Hazte Oír. Fue necesario que el diablo en persona se hiciera presente para que el personal tenga barruntos de que esos del autobús del pene y la vulva no andan bien de la cabeza. Lo de la "extorsión" es un indicio de que, además de un complejo de Edipo puede haber otro de Fausto. 

Desde luego, bien de la cabeza no andan. Lo verdaderamente irritante de la leyenda del autobús a mi entender, no es la incitación al odio, sino la oscura pulsión fetichista que destila. Bastaba con decir que los niños son niños y las niñas, niñas que, a los efectos buscados de revelar el supuesto engaño, es lo mismo.

Pero tampoco es cosa de escandalizarse por una tan evidente prueba de enajenación. En el país hay muchas otras que no solamente no suscitan escándalo sino que son ensalzadas como ejemplo para la colectividad. Que Satanás le haga una "perdida" a Arsuaga no es menos maravilloso que la Virgen del Rocío eche una mano a la ministra de Empleo o que Santa Teresa interceda en los cielos por España según sabe de buena tinta el ex-ministro del Interior, Fernández Díaz. Claro que estos no lo tuitean. Pero lo cuentan en los medios, que viene a ser lo mismo. 

En estos días, medio gobierno debe de estar de costalero en esas procesiones tan populares, tan castizas, tan españolas, tan del siglo XXI. Y seguro que la ministra de Defensa ya se ha plantado la peineta de la devoción y pasea su porte de cariátide cristiana por los llanos de la Mancha. Y también podría por los Llanos del Caudillo, el del brazo incorrupto de Santa Teresa. 

¿Qué tiene de extraño que, ante esta unánime manifestación del espíritu religioso profundamente español Satanás, desesperado, se ponga a llamar al de Hazte Oír? 

Seguramente para eso, para que se haga oír entre tanto rezo y tanta plegaria.

dilluns, 10 d’abril del 2017

Los comunes catalanes

La constitución del nuevo partido (o "sujeto político", como gustan decir sus promotores) catalán plantea algunos aspectos interesantes de considerar sosegadamente. En primer lugar, el partido, más que catalán, parece barcelonés. Cristaliza en torno los comunes del ayuntamiento de Barcelona y su personalidad más relevante es la alcaldesa Ada Colau, que forma una especie de dualidad con Xavier Domènech portavoz de los comunes en el Congreso en el grupo de Podemos. El partido subraya desde el inicio sus raíces municipalistas y, a través de estas, su herencia del espíritu del movimiento 15M. Es "nueva política", por tanto. Su pretensión parece ser romper los límites municipales y hacer política en Cataluña entera. Un ámbito de acción más amplio, español, por ejemplo, no es inverosímil, pero, en principio, el partido es de ámbito catalán.

En segundo lugar, el impacto del nuevo partido en el proyecto general de Podemos en España. La rama catalana del partido violeta, Podem, se ha situado extra muros de los Comunes de Colau/Domènech, en donde sí se han integrado EUiA, ICV. En realidad, la decisión de no integrarse fue adoptada por una mayoría aplastante de una ridícula minoría de votantes de las bases de Podem y, según se ve, por la firme voluntad de su dirigente, Albano Dante Fachín, de no darse de alta en la nueva formación. A pesar de todo, hubo disidentes de Podem que concurrieron (los llamados "críticos" con la dirección de Fachín) y han sido elegidos en la Ejecutiva de Los Comunes. En dos palabras: Podem se ha partido. En un primer momento, la intervención de Iglesias, le hizo reconsiderar su negativa, pero, en menos de 48 horas, la ruptura fue un hecho. Los miembros de Podem integrados en Los Comunes, según parece, son errejonistas. Viene a resultar así que la fractura se produce en la divisoria del II Congreso entre gente de Errejón y gente de Iglesias. Ello explicaría la ausencia de este en la celebración del congreso constituyente de Los Comunes en donde, sin embargo, si estuvo Alberto Garzón, de IU integrada en Unidos Podemos.

Este resultado no augura nada bueno para las aspiraciones de Podemos de constituirse en partido hegemónico de la izquierda a escala estatal. El discurso soberanista de Domènech no lo es menos porque esté todo el rato hablando de los "pueblos fraternos" y (es de suponer) sus fraternas organizaciones. Los Comunes son (o quieren ser) el partido de la izquierda no independentista en Cataluña; partido independiente, muy fraterno con Podemos en España, pero independiente de él. Probablemente ese sea el fondo de la discrepancia de Albano Dante Fachín, que quiere seguir siendo Podemos en Cataluña, Podem. El problema es si entre la izquierda independentista y la no independentista le queda espacio electoral. Y eso sin contar otras fuerzas centrífugas, por ejemplo, la de Andalucía, en donde Podemos plantea también una relación digamos "fraternal" con el Podemos del Estado, cosa que la dirección de este ve con muy malos ojos y que preanuncia una habitual movida de crisis interna.

En tercer lugar, el impacto de Los Comunes en el independentismo. El porcentaje que se le atribuye, en función de los últimos resultados electorales y posteriores sondeos, en torno al 47 o 48 por ciento del voto puede verse reducido con la competencia de Los Comunes. Estos entran en el debate sobre el indpendentismo con una posición que pretende resolver lo que juzga como el callejón sin salida de la política catalana y que sus adversarios tildan de deliberada ambigüedad para mantener un voto unionista y sumarle parte del voto independentista más moderado. El discurso sobre soberanías compartidas, la República dentro del Estado español y otras propuestas de este tenor trata de trazar una línea intermedia entre el unionismo y el independentismo. Lleva su compromiso hasta pedir un referéndum pactado y quizá también uno unilateral, aunque esto esté menos claro y haya declaraciones contradictorias.

El independentismo puede verse en un aprieto ante una nueva fuerza que pretende estabilizar la política catalana como parte de la española, sin veleidades de independencia. Para Los Comunes, los independentistas no son tales en verdad, sino gentes que se valen del señuelo de la independencia para ganar elecciones que es lo importante para ellos. Pero, por otro lado, Los Comunes respaldan el derecho a decidir, sostenido por tres cuartas partes de la población, con lo que están en terreno ganador. Y aunque la independencia se impusiera, ellos no perderían nada, ya que se pondrían a su lado de inmediato. En cierto modo, puede considerarse como un partido de free riders o de "gorrones" en esto de la independencia, pues, razonan los independentistas, se beneficiarán de ella sin haber hecho nada por conseguirla. Algunos creen, incluso, que habiendo trabajado ladinamente en contra de ella. 

El bloqueo de blogspot en Movistar

Ayer era imposible acceder a los blogs de blogspot desde Movistar. Al comenzar las protestas, a lo largo del día se normalizó el acceso a blogspot (entre otras cosas, a Palinuro), pero solo como lectores. Como administrador, seguí bloqueado hasta casi las 23:00. Todavía ahora, no las tengo todas conmigo. De vez en cuando, Palinuro vuelve a quedar bloqueado.

He hecho averiguaciones y he visto que también quedó bloqueado Wordpress, lo dicen en este foro. No he encontrado otro similar para blogspot pero, en ese de wordpress también comentan que lo mismo pasa con blogspot.

Realmente no las tengo todas conmigo. Hay indicios de que el bloqueo va a repetirse.

Por supuesto, aquí nadie da ninguna explicación, ni blogspot ni Movistar. Tiene uno que perder el día entero tratando de resolver un problema que no es de uno sino de la baja calidad del servicio.

Saben los lectores que Palinuro jamás falta a la cita. Pero esto ya es fuerza mayor. Si vuelve a bloquearse el acceso a blogspot como administrador, no podré permitirme el lujo de perder todo el día haciendo gestiones porque tengo mucho trabajo. Interrumpiré Palinuro hasta que el servicio se restaure con normalidad.

diumenge, 9 d’abril del 2017

Lo que no puede pasar, puede pasar


Curiosa esta película de Alex de la Iglesia. La fórmula de gente encerrada en un espacio, al estilo de El ángel exterminador, tiene algunos precedentes. En realidad, viene del teatro porque cumple a rajatabla la ley de las tres unidades clásicas de acción, lugar y tiempo. En verdad, todo el teatro es eso y, en el caso del cine, es donde este se muda en en el otro y tiene que hacer filigranas con los demás recursos, cámara, efectos especiales, etc. para que  el resultado sea soportable.

Los personajes que el destino reúne en el bar de la plaza de los Mostenses (creo) son un sintecho estilo El Bautista, un fetichista de lencería, una chica así como normal, un hipster de la publicidad, una ludópata, la dueña estilo Madame un poco apache, un ex-policía con el vino agrio y el dependiente del bar, algo corto. Tribus urbanas. Los dos únicos que se nos antojan normales son el cliente impaciente y el tío de securitas o algo así que sale a socorrerlo y es porque los matan al comienzo de la película. El arranque de la historia es brillante.

Pero cuando esta se estabiliza, hay que tirar de personajes y encadenar los episodios que motiven el clima creciente de locura que se instala cuando se saben encerrados por una razón que no comprende. Al menos lo suficiente, por inconexo que sea, para que la crítica hable de un thriller. La falta de información por medios tecnológicos los lleva a fabular disparates.

Ahí asoma la idea simbólica al entrecruzarse al azar unos destinos vulgares en una circunstancia límite para la que ninguno está preparado. Muy teatral. Un Huis Clos estrepitoso, abigarrado, algo demencial. Dicho lo cual, el ritmo se acelera, entreverado de rasgos de ingenio y burlas consistentes a algunos terrores del siglo, como el ébola. Ya en el tremendismo de ir a provocar, nos pasamos un tercio final de la historia literalmente nadando en la mierda de las cloacas de Madrid y no son las de El tercer hombre.

El factor humano, que tampoco prometía mucho, queda en casi nada, devorado por la historia del retorno al estado de naturaleza o lucha entre lobos (bastante torpes, por cierto) por la supervivencia. Mensaje que se abre con un gag de astracanada de unos gordos tratando de pasar por el boquete de la cloaca y que se repite para solaz del público mientras el sintecho recita lo del ojo de la aguja del evangelio.

Vale. No está mal. Pero aburre un pelín.