Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Fascismo.. Mostrar tots els missatges
Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Fascismo.. Mostrar tots els missatges

dimecres, 16 de novembre del 2011

Entre la reacción y la demagogia, pasando por el populismo.

Palinuro, que es poco indeciso, anunciaba su voto favorable al PSOE a mediados de septiembre pasado en un post titulado Porqué Palinuro votará PSOE. Ayer desgranaba el significado último del voto a la derecha en otro post titulado ¿Votar a Rajoy? en el entendimiento de que el voto al PP es un voto en favor del involucionismo en materia de derechos y políticas sociales y de la reacción en una política económica pensada para desmantelar el Estado del bienestar (empezando por la educación y la sanidad públicas) y retrotraer los derechos de los trabajadores a la época anterior a la contratación colectiva. Ciertamente los conservadores lo llaman de otro modo: al involucionismo, restauración de los acrisolados valores de una sociedad católica; al desmantelamiento del estado del bienestar, desregulación, racionalización, eficiencia y servicios públicos de calidad "sostenibles"; al retroceso en los derechos de los trabajadores, estímulos a la creación y sostenimiento de empresas.

La cuestión no es el nombre sino la cosa en sí y ésta, disfrácese de lo que se quiera, es involución y reacción. Como lo es también el recurso a la abstención a la que, al parecer, es más proclive la izquierda que la derecha. Porque, como están las circunstancias, abstenerse de votar equivale a propiciar la victoria del PP.

Corresponde ahora considerar el significado del voto a las terceras opciones de ámbito nacional, singularmente IU y UPyD. Por supuesto no se trata aquí ni por asomo de negar la legitimidad de estas propuestas. IU tiene perfecto derecho a presentarse como una opción de izquierda transformadora, cual suele calificarse a sí misma. Se trata de ponderar las consecuencias objetivas de esa pretensión y éstas se reducen a una, la más evidente e importante: en buena medida (no en toda) ese voto debilita al PSOE y reduce sus posibilidades, contribuyendo de hecho a la victoria conservadora.

IU ha realizado una campaña muy agresiva hacia el PSOE. Es una campaña que tiene bastante de demagógica porque presenta las medidas coyunturales tomadas por el gobierno como un abandono radical de sus políticas socialdemócratas a las que contrapone un programa keynesiano de intervencionismo público sabiendo que no será necesario comprobarlo en la práctica porque las posibilidades de que IU constituya gobierno son remotísimas. Casi todo el discurso de IU ha ido contra el PSOE, al que presenta como idéntico al PP, olvidando que éste gobierna en Extremadura gracias a sus votos. Por supuesto el PP ni el PSOE han hablado de IU en la campaña, lo que hace tanto más llamativa la agresividad de la última.

Dado que los sondeos vaticinan unánimes una sonora derrota del PSOE, IU cree verse en la situación de recuperar el voto que considera "prestado" a los socialistas y, también, por qué no, el de los genuinos socialistas desencantados. Sueña con un reultado que reproduzca el desmoronamiento que conoció la UCD en las elecciones de 1982. Es poco probable que tal cosa se produzca; pero no imposible y, sin embargo, aunque se produjera, hay pocas dudas de que el hundimiento del PSOE aumentaría una mayoría absoluta de la derecha. Parece ser una apuesta oportunista del "ahora o nunca" y de aprovechar las horas bajas del que, en el fondo, es visto como el verdadero adversario de IU. Por eso, yendo al órdago, Cayo Lara pide el voto a los electores socialistas.

Y por eso también, obnubilada por la perspectiva de arrinconar al PSOE, IU no repara en medios, ni en la posibilidad de que estos no sean del todo aceptables. Así, esa consigna del cartel de Cayo Lara de ¡Rebélate! copia la de Ciutadans de Albert Rivera en las elecciones autonómicas de 2010. La coincidencia no es casual ni inocente. Además de pedir el voto dentro del sistema partidista a los electores de otro partido (lo que, de producirse el ansiado sorpasso, supondría una reproducción del bipartidismo actual que tanto se critica), IU quiere presentarse también como la voz de la protesta cívica, muy enfrentada a los partidos tradicionales que es la que se atribuye la organización Ciudadanos. Más en la línea, la exclamación ¡Rebélate! tiene obvias connotaciones del movimiento 15-M, es como una especie de señuelo por el que se da a entender que IU será igualmente la voz de esa explosición de indignación que se ha manifestado en España y fuera de España en los últimos tiempos. El momento es tan prometedor y la oportunidad tan evidente que se juega con todas las barajas.

La cuestión para la federación de IU se planteará el 21-N si, como es probable, sus expectativas no se cumplen; incluso si no le da para constituir grupo parlamentario propio, porque el voto minoritario está muy fragmentado.

En todo caso, las elecciones se juegan entre la reacción y la demagogia. ¿Y el populismo del título? Eso reza con UPyD. Este reciente partido, tan personalista en su imagen, tiene una considerable carga populista con ecos del fascismo de la vieja escuela. Ese frecuente discurso de Rosa Díez de que no es de derechas ni de izquierdas tiene un indudable tufo joseantoniano. No son imaginaciones de Palinuro sino del dirigente ultra Ricardo Sáenz de Ynestrillas quien, en su blog La batalla de las ideas, propugna la abstención pero, si ésta no procede, pide el voto para UPyD como también hace Vargas Llosa por cierto. Ynestrillas dice que UPyD es lo que más se parece a la Falange Auténtica. Sé que éste no es el argumento de Vargas Llosa (aunque no sepa cuál es su argumento en verdad), pero sí es expresamente el de Sáenz de Ynestrillas. Y de Falange, Sáenz de Ynestrillas sabe mucho.

(La imagen es una foto de PP Madrid, bajo licencia de Creative Commons); la segunda, un cartel electoral de IU con Cayo Lara; la tercera, otro de Ciutadans para las elecciones autonómicas de 2010.

dimecres, 1 de juny del 2011

Diez preguntas sobre la Real Academia de la Historia y una sobre los españoles.

  • 1ª: ¿Por qué se redacta un diccionario biográfico nacional? Porque, llegado el PP al poder, al orwelliano grito de quieren reescribir la historia de España, la entonces ministra de Cultura, Esperanza Aguirre, de acuerdo con el otro culto del Gobierno, Aznar, decidieron reescribir orwellianamente la historia de España, según la ideología seudoliberal y carcunda que los caracteriza y para ello contaban con la inestimable colaboración de un núcleo de franquistas sufragado con dineros públicos.

  • 2ª: ¿Por qué se nombra a Luis Suárez, miembro del Opus Dei, director de la Hermandad de la S. C. del Valle de los Caídos, consejero editorial de Razón Española, furibundo franquista claramente totalitario, y medievalista para redactar la entrada de Franco, como si éste fuera Fruela? Porque la tarea no es historiográfica sino de propaganda ideológica.

  • 3ª: ¿Por qué acepta el franquista Luis Suárez escribir la entrada de Franco? Para legitimar la dictadura porque es partidario de ella y, en consecuencia, enemigo -eso sí, sin tener el valor de decirlo- de la democracia y el Estado de derecho.

  • 4ª: ¿Por qué el director de la Academia, Gonzalo Anes, afirma que fue el el propio Suárez quien pidió redactar la entrada pero Suárez dice "que se la encargó la Academia?" Porque la verdad les da igual y lo que les importa es salir airosos de esta indigna trapacería.

  • 5ª: ¿Por qué pueden mentir en público los académicos de la Real Academia de la Historia, ya que es obvio que uno de los dos miente? Porque no actúan como académicos ni como historiadores sino como apañadores (por no usar otro término) de un encargo ideológico.

  • 6ª: ¿Por qué Suárez dice que un historiador no puede emplear el término dictador porque es un juicio de valor pero, dos sillones más allá, Seco Serrano dice que el gobierno de Negrín fue prácticamente dictatorial? Porque estos "historiadores" no hacen historia sino Formación del Espíritu Nacional, que es lo suyo, esto es, justificar el golpe fascista y denigrar el legítimo gobierno republicano para el cual no hay una sola palabra justa en toda la obra; es decir porque, aunque no se atreven porque les falta lo que hay que tener, coinciden con la historia franquista, al estilo de Joaquín Arrarás.

  • 7ª: ¿Por qué Suárez distingue entre autoritario y totalitario para decir que Franco no era lo segundo (aunque él decía que sí lo era) pero Anes sostiene que, en el fondo son lo mismo? Porque los que en el fondo son lo mismo son Franco, Suárez y Anes.

  • 8ª: ¿Por qué no es público ya el modo en que se han distribuido los 5,8 millones de euros que ha costado al erario público la obra con la que estos ideólogos partidarios de los golpistas de 1936 pretenden fijar para siempre su visión de la historia de España dejando en las cunetas la de los que están en las cunetas?

  • 9ª: ¿Por qué se siguen conservando usos y costumbres de la época del totalitarismo fascista que sus partidarios niegan hoy cobardemente cuando son los primeros beneficiarios de la violenta reorganización manu militari que los facciosos triunfantes hicieron de la institución en 1939? Porque su misión es mantener vivo el legado franquista que han recibido.

  • 10ª: ¿Por qué se trata con respeto, como si fueran académicos, a un grupo de ideólogos de facción al servicio de una causa que todo el mundo civilizado repudia? Porque sigue vivo el miedo que el terror de la Dictadura inculcó en el alma de los españoles, que no se atreven a poner en su sitio a sus herederos y beneficiarios, desde los curas a los últimos aprovechados de la monarquía.

  • 11ª: ¿Por qué permite el pueblo español que los delincuentes que se alzaron en armas contra la legalidad republicana y sus herederos ideológicos, partidarios y paniaguados sigan dictando el canon de la memoria cuando decenas de miles de asesinados por la vesania de los facciosos aún yacen sin nombre ni sepultura en los muladares y caminos de España? Porque para eso sirvió el terror de la Dictadura.

    (La imagen es una foto de alejandro blanco, bajo licencia de Creative Commons).


Considerad la posibilidad de sumaros a la causa qued he abierto en Facebook:

Retirad el libelo franquista de la Academia/Withdraw the Francoist libel from the Academy.

dimecres, 13 d’octubre del 2010

Los abucheos.

Andan todos muy consternados por los abucheos que la manga de fascistas en agraz y los revenidos han dedicado este año, como todos los anteriores, al presidente del Gobierno durante el desfile del día de la Hispanidad. Todos, no; la señora Aguirre defiende a los abucheadores en nombre de la libertad de expresión porque, al ser estos de las Nuevas Generaciones del PP, según se prueba en el diario Público y en el blog de Netoratón (véase la prueba en Twitter), probablemente entre los berreones y rebuznantes habrá muchos conocidos y allegados suyos: niñatos de Serrano y sus señoras mamás, Marujas y Maripuris del barrio de Salamanca, así como sus papás, próceres liberales de misa diaria y manceba, con asiento en la subvencionada CEOE. La fuerza viva de la sociedad. Ya el mero hecho de invocar la libertad de expresión supone mala conciencia porque, ¿alguien la ha atacado? Casi todos los asistentes se han limitado a decir que los abucheos son desagradables y algunos añadimos que típico trance fascista: la algarada, el tumulto, lo que organizan sus señorías de la derecha (lo de extrema sobra) en el Parlamento siempre que tienen ocasión. Decir eso no es atacar la libertad de expresión; es ejercerla, con permiso de la señora Aguirre que, si no abucheaba, no sería por falta de ganas, pues a fuer de Grande de España es muy campechana, por más que a algunos les parezca una verdulera.

El Rey y el Príncipe de Asturias han "lamentado" los abucheos aunque quizá con cierto alivio de no ser ellos por una vez los objetos de la pitada. Pero si creen que su pronunciamiento ejercerá algún tipo de influencia sobre el comportamiento del facherío de la zona nacional en virtud de su carácter de Rey y heredero es que viven en la inopia. La derecha no conoce lealtad alguna más que a sus privilegios y, si el Rey se pone en su camino, como decía un famoso diputado de la derecha durante la República cuando se invocaba el Evangelio para hacer la reforma agraria: "¡nos haremos cismáticos griegos!" Estos se harán republicanos antes que dejar de bramar contra un presidente socialista.

Por lo demás, el Gobierno, su presidente, los ministros, el PSOE, se lo tienen ganado. Según Rodríguez Zapatero, los abucheos forman "parte del guión de la Fiesta Nacional", falsedad lamentable. Si en lugar de ser él el presidente del Gobierno lo fuera uno del PP, no habría abucheos. Así que de "guión de la Fiesta Nacional", nada. Como todos sus juicios sean así de acertados lo llevamos claro. Los abucheos son parte del guión de la derecha de atacar a la izquierda siempre que se pueda, al coste que sea, en fiesta o en sepelio, sin reparar en medios, día y noche, por tierra, mar y aire.

Dice Rubalcaba a su vez que "es una pena que la extrema derecha se apropie de la Fiesta Nacional". Primero lo de la "extrema derecha" es lamentable prueba de cobardía léxica. Nuevas Generaciones son la derecha; no la extrema derecha. En segundo lugar, ¿qué quiere? ¿Convencernos a todos de que aceptemos como "Fiesta Nacional" el desfile franquista de la Victoria, al que han vestido de seda como a la mona? Están locos estos socialistas: se meten en los nidos de víboras y se quejan de que los muerdan.

La derecha no se "apropia" de la Fiesta Nacional porque la ha hecho ella. A los demócratas nos corresponde hacer otra cosa, no contemporizar con la moral de los abucheadores. "Otra cosa" significa celebrar el 12 de octubre, día de la Hispanidad como fiesta de fraternidad entre los pueblos, sin militares, sin armas, sin amenazas. Suprimir el desfile, las banderas, las oriflamas, las fanfarrias. Mientras los sociatas sean tan cobardes que no se atrevan a devolver a la gente su fiesta, secuestrada por los militares, se merecerán los abucheos de estos impresentables en ejercicio de la libertad de expresión de la señora Aguirre.

dimecres, 22 de setembre del 2010

La tumba de Tutanfrancon.

Ayer se lió una discusión en el Senado por la moción de Entessa y el PSOE para instar al Gobierno a que aplique la Ley de la Memoria Histórica. O sea, que haga algo con la basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos. Parece que se formularon algunas propuestas imprecisas acerca de que conviniera convertir el conjunto en un museo de la memoria o algo por el estilo, dedicado a honrar a todas las víctimas de la guerra civil y no sólo a las que murieron o fueron muertas por una causa, por más que esa causa se autodesignara "España". Alguno incluso bromeó con la idea de volar todo el monumento. Cientos de miles de toneladas por los aires. Ni el final de Zabriskie Point.

El PP se opuso, claro. Lo que no entiendo es porqué se siente obligado a buscar excusas para su oposición, dando a entender que condenan el fondo pero que, por desgracia, no pueden demostrarlo porque tales y tales inconvenientes lo impiden. Ahora el inconveniente es que dizque entendieron que el proyecto trataba de destruir la abadía benedictina. A más a más, el representante de la derecha ha tenido a bien criticar los argumentos de hecho que maneja la izquierda sobre los "rojos" empleados como mano de obra esclava, poniéndose a discutir si eran veinte mil o sólo seis mil, algo que suena mucho a esos argumentos de los antisemitas según los cuales los nazis no pudieron exterminar a seis millones de judíos pues carecían de la capacidad industrial para ello y que ya serían tres millones. No es preciso que el PP justifique su sempiterno voto contrario a acabar con las secuelas del franquismo; las que sean. Es un voto perfectamente lógico en un partido fundado por un ex ministro de Franco y que sigue siendo su presidente de honor.

Tengo mi propia modesta propuesta sobre qué hacer con el adefesio, pero la diré al final. Paciencia. Antes, un par de apreciaciones para saber qué piensa cada cual. Ese monumento al mal gusto, a la violencia, esa especie de ridícula Walhalla carpetovetónica, cursi y pretenciosa es el resultado del delirio faraónico y megalómano del general Franco, proclamado "Caudillo de España por la Gracia de Dios", que ya es atrevimiento para un presunto genocida a la par que salvador de la Patria. Juan de Ávalos se encargó de esculpir el ideal varonil y machista en las figuras de los basamentos de esa cruz gigantesca, martirio del paisaje. Y era tal su frenesí andrófilo que esculpió las cuatro virtudes en figuras masculinas, entre ellas él mismo.

La mitomanía de Franco era considerarse un segundo Felipe II; por eso se fue al Escorial, por eso tuvo a José Antonio, el Ausente en el Escorial durante veinte años; por eso la revista de los intelectuales falangistas se llamaba Escorial. No en el Escorial, pero al lado de él, como vigilándolo. Y con vínculos materiales con el mundo filipino ya que los cuatro Juanelos de la entrada al valle se tallaron en tiempos del taciturno monarca.

Bien, mi humilde propuesta es reconvertirlo en Museo de los Horrores. Todo en el monumento traspira violencia y destrucción: los evangelistas, las figuras alegóricas de los ejércitos, los arcángeles. El séptimo de los tapices del Apocalipsis (copia de los originales flamencos) que se encuentran en la página web de La Santa Cruz del Valle de los Caídos, página muy recomendable, de la que sale parte de la información de esta entrada y para ver cómo se intenta justificar esta espantosa mole; el séptimo, digo, representa una lapidación de una meretriz. Seguro que muchos de los visitantes firmarán a veces peticiones de conmutación de las penas de lapidación en unos u otros países musulmanes, más o menos civilizados.

Y, en definitiva, si hay una razón poderosa para convertir este dislate cesarista en un museo de los horrores es el horror que es él mismo. Que inspire ese sano horror a la crueldad y al crimen para que los visitantes salgan corriendo al grito de ¡nunca más!, con la misma pasión con que San Francisco de Borja prometió "nunca más servir a señor que se me pueda morir".

(La imagen es una foto de Raúl A., bajo licencia de Creative Commons).

dissabte, 21 de novembre del 2009

20 N, camarada.

No todos los dinosaurios se extinguieron hace millones de años. Cada veinte de noviembre los que restan se reúnen en la basílica de Cuelgamuros a honrar la memoria del caudillo Franco brazo en alto bajo los luceros. La peña de caballeros algo fuera de órbita, señoras de abigarradas pieles y joyas y mozalbetes con ganas de gresca que circularon ayer por los medios trajo el olor a sentina de este barco a la deriva cargado de cadáveres que es la memoria histórica de los españoles.

Cada vez que se menciona esa memoria la derecha salta como picada por el alacrán (no se hagan chistes malos) diciendo que se quiere reabrir viejas heridas ya cicatrizadas. Sin embargo da la impresión de que los de la memoria histórica no quierebn reabrir "viejas heridas ya cicatrizadas" sino fosas comunes. En cuanto a que las "viejas heridas" estén cicatrizadas, basta con echar una ojeada a las fotos de ayer con los bracialzados impasible el ademán para darse cuenta de quiénes pretenden reabrir las "viejas heridas". Por lo demás, los mismos que viven en el universo cainita de la guerra civil, los que hablan de paseos, cunetas y muertes. Lo hicieron tantas veces, mataron a tanta gente a la que negaron la cristiana sepultura que luego pidieron para sí que se les ha quedado la murga y la nostalgia; a ellos y a sus hijos.

(La imagen es una foto de Daquella manera, bajo licencia de Creative Commons).

dimecres, 7 d’octubre del 2009

El caso García Lorca.

Tengo amistad de larguísima data con Manuel Fernández Montesinos García Lorca, sobrino del poeta. Manolo es un hombre íntegro y justo que ha sabido siempre encontrar el espíritu apropiado y la matizada mezcla de sabiduría griega en el torbellino apasionado que es la vida del siglo sobre todo acelerado con los fortísimos sentimientos que siguen agitando la vida, obra y muerte de su tío.

De un tiempo a esta parte ha venido dándose un caso en los medios según el cual la familia del poeta está boicoteando los intentos de quienes activan la memoria histórica, oponiéndose a que se abra la fosa en que se supone está enterrado el de Fuente Vaqueros e impidiendo, de paso, que los familiares de las otras dos personas asesinadas por los fascistas junto a García Lorca recuperen los restos de los suyos.

Esto no parece ser exactamente así. Como puede comprobar quien quiera ojear el escrito de alegaciones que la familia García Lorca ha presentado ante la Junta de Andalucía y que yo he subido a Google docs con el título de Escrito de alegaciones, los descendientes del poeta no cuestionan la apertura de la fosa ni se oponen a los derechos de los otros familiares de recuperar los restos de D. Dióscoro Galindo González (maestro) y D. Francisco Galadí Melgar (banderillero). Lo que la familia dice en el escrito, entre otras atinadas consideraciones sobre lo que sucederá con los cuerpos d las víctimas (éstas y otras que vayan apareciendo) y la situación en que quedaran los terrenos y los lugares, es que no quieren que se proceda a la exhumación e identificación automática de los restos de su antepasado. Tampoco se oponen tajantemente a ello y para siempre y dejan una puerta abierta a que su criterio cambie, razón por la cual se reservan todos los derechos sobre los restos del inmortal poeta.

¿Por qué así? ¿Por qué no abrir de par en par las puertas, localizar el cuerpo, identificarlo y coronar una tarea de búsqueda de víctimas del terrorismo? (Espero que, a estas alturas, nadie que no sea un beneficiario directo de aquella vergüenza, cuestione que el régimen de Franco fue un régimen de terroristas y delincuentes.) Al fin y al cabo, García Lorca ya no pertenece solamente a sus familiares sino que es patrimonio de la humanidad. Ciertamente, ciertamente. Pero si de esta exhumación, identificación de los restos y consiguiente exposición a la luz pública se derivaran circunstancias imprevistas que permitieran aumentar el morbo de las circunstancias de la muerte García Lorca y que redundaran en una posterior victimización del poeta, no sería la humanidad quien diera paso alguno para proteger la memoria de aquella víctima de la barbarie y la vesania fascista capaz de haber hecho con el poeta en vida y con su cadaver después cualquier tipo de atrocidad, como todos sabemos de sobra. Esa protección sólo podrá brindársela la familia que hace muy bien actuando con la cautela y la precaución con que lo hace, adoptando las decisiones que competen a su autoridad y exigiendo el respeto colectivo a unos sentimientos que nadie puede tergiversar amparándose en la ley.

Así que menos historias y menos demagogia sobre el poeta asesinado cuya memoria pertenece a todos, pero cuyos restos pertenecen a la familia que es sobre quien recae asimismo la responsabilidad de garantizarles el respetuoso tratamiento que merecen.

(La imagen es una foto de Cod gabriel, bajo licencia de Creative Commons).

dimarts, 16 de juny del 2009

Patrullas fascistas en Italia.

Hay una correspondencia entre las ideologías políticas y determinadas formas de ser. En el caso de los fascismos es especialmente evidente. Los fascistas suelen ser gentes autoritarias, paternalistas, machistas, patrióticas, con cierta proclividad al empleo de la violencia (incluso a su culto) a la que gustan recurrir para abortar cualquier tipo de debate porque consideran que la democracia es un régimen corrupto, en manos de demagogos, ladrones y "pervertidos" concepto frecuente en su discurso aunque no necesariamente claro. Les atraen las formas de organización militaristas y tienen una especie de fascinación infantil por los símbolos, cuanto más estrafalarios y tremebundos, mejor. El ejemplo típico son las calaveras de las SS alemanas. En buena medida estos rasgos dibujan también a las gentes de ideología comunista, con alguna variante que no hace ahora al caso porque de lo que se trata es del autoritarismo fascista y no es nada seguro que quienes se llaman a sí mismos "comunistas" hoy tengan muchos elementos en común con el comunismo de la Tercera Internacional y el reinado omnímodo del estalinismo.

Hay que ver con qué rapidez han saltado los fachas italianos a ofrecerse voluntarios para la formación de las nuevas brigadas ciudadanas para ayudar a la policía ordinaria a guardar el orden en los tres ámbitos en que parece necesitar ayuda: la inmigración, la mafia y la llamada "seguridad urbana" que es un concepto 'omnibus' que puede significar cualquier cosa: desde quitar de la calle a los gitanos hasta suprimir las macofiestas de los chavales. Cada cual entiende lo que quiere, lo que permite emplear a las "rondas" de ciudadanos en lo que les guste a estos o a quienes les den órdenes. Por ejemplo, en hostigar a los inmigrantes para que se vayan o intentar echarlos directamente. Lo primero que han hecho estos voluntarios fascistas ha sido embutirse en cómicos uniformes/demostracion, con camisas caquis, mucho correaje, que recuerda a los fasci di combatimento, gorras de plato que parecen del mariscal Rommel y todo llenos de pegatinas, como cuando eran críos y llevaban la chatarra del gótico. Pero una pinta de fascistas que te mueres. La Guardia Nacional Italiana, claro, un flash-back hacia los llamados misinos, esto es, los del Movimento Soziale Italiano cuyo jefe, Giancarlo Fini, es hoy un burgués respetable que está en el gobierno del Cavaliere.

Aquí la cuestión es que el ministro del Interior y el juez que conoce del caso sostienen que la tal Guardia, por muy Nacional e Italiana que sea, es una organización de partido que contradice las disposiciones prohibitivas de voluntariado a los partidos políticos, centrales sindicales y equipos de futbol; Berlusco tiene uno. Pues es posible; pero ¿qué pasará si vuelven a organizarse pero no dicen nada ni se ponen un nombre pero actúan coordinadamente con un órgano "técnico"? Probablemente lo legalizarían como fue legal Batasuna algún tiempo. La cuestión es que el problema está en la propia ley que es inconstitucional porque priva al Estado del monopolio legítimo de la violencia, al compartirlo con individuos y/o grupos privados. Aunque no lleven armas. Van uniformados, están amparados por la ley, tienen una jurisdicción, poseen fuerza coactiva estatal, aunque desarmados. Esas asociaciones pueden decidir vigilar y hacer cumplir la ley en los barrios de los ricos, desdotando a las fuerzas de seguridad del Estado ("no hay dinero"; "no ha habido ingresos" porque alguien ha bajado los impuestos) y dejando que el crimen se enseñoree de los barrios pobres. Así se demuestra que la pobreza y la crminalidad están correlacionados y se da la razón a los victorianos y muchos eclécticos científicos contemporáneos que sostienen que la ciencia confirma los datos racistas de mayor o menor inteligencia, capacidad moral, etc, según etnias, razas o cualquier otra invención.

El Estado debe dejar de privatizarse. El mercado es necesario para la vida en sociedad, pero no es la vida en sociedad. Hay ámbitos desmercantilizados. Y el Estado debe conservarlos, protegerlos y ampliarlos dentro de un proyecto de sostenibilidad que ya cabría ir iniciando. Entre otras cosas porque, como se ve, la absoluta mercantilización y privatización, hasta de los servicios y bienes públicos más elementales, como la salud, la educación y la seguridad, también rompe los principios del mercado y genera privilegios aunque siempre en favor de los ricos y en contra de los pobres.

Estos pisaverdes a los que sólo falta el penacho de los bersagliere son producto italiano. Como lo son quienes se les opongan, que los habrá. Y, al final, la seguridad urbana en Italia y en otras partes, puede acabar convertida en el famoso campo de Agramante de todos contra todos y que gane el más fuerte. Sin embargo, de estos conflictos, que son el resultado del enfrentamiento de ideologías, tienen que salir las ideas que encarrilen de nuevo el mundo. Pero que lo encarrilen no con recurso al recetario neoliberal, que es el responsable mismo de la crisis sino con el recetario moderado socialdemócrata de ampliar el Estado del bienestar y acudir a las políticas keynesianas convenientemente adaptadas a la nueva situación.

(La imagen es una foto de bandanas vignette, bajo licencia de Creative Commons). La traducción del texto, más o menos: "¿De verdad tenemos que renunciar al saludo fascista?" "Si, mientras financiemos las rondas con fondos públicos es una orden taxativa. ¡Sieg Heil!".

dilluns, 30 de març del 2009

La resistible ascensión de Silvio Ui.

El estilo berlusconiano cada vez se hace más fascista. El discurso fascista se distingue del nazi no en el fondo, que es el mismo en ambos, despotismo, tiranía, populismo, agresividad, sino en la forma. El fascismo es al nazismo lo que una farsa a una tragedia. Los congresos del Partido de Berlusconi que suele cambiar de nombre siendo el actual Popolo della Libertà cada vez se parecen más a los Parteitage del Partido Nazi. Cambian la escenografía y el atrezzo, pero no el espíritu ni la retórica. No exagero. Quien quiera convencerse que vea aquí más abajo un vídeo que reproduce el discurso inaugural de Silvio Berlusconi ante el pleno de un congreso delirante con miles de delegados que lo aclaman sin parar en vítores atronadores. Una escena de locura típicamente nazi. Escúchenlo hablar. Es la misma retórica huera y sinsentido de Hitler y Mussolini. La declamación permanente. El recurso a los conceptos grandiosos y vacíos. El poder incondicional de un hombre sobre una masa de borregos preparados ya para todo. Véanlo. Mete miedo:



Porque lo peligroso de los procesos de "fascistización" (rama de estudio de la Ciencia Política crítica europea, abandonada desde hace más de treinta años en pro de programas de investigación menos conflictivos, como las transiciones) no son las habilidades de los caudillos, sino la credulidad y docilidad de las masas. Y esto es lo que de concreto ha dicho Berlusconi a las suyas, a sus delegados al borde del histerismo colectivo: Teneis otra misión: hacer crecer los consensos, ganar las elecciones y consolidar vuestro partido. Os nombro a todos misioneros de la libertad. Misioneros de la libertad, como Jesucristo nombrando apóstoles, evangelistas. El duce no conoce límites. Yo, en lugar de Ratzinger, estaría poniéndome nervioso.

Non dimenticare: a estas alturas en Italia hay miles, cientos de miles de misioneros de la libertad que no sé en qué se diferenciarán de los camisas pardas, los camisas negras, los guerrilleros de Cristo Rey, los empleados de la agencia Pinkerton, los batallones de la muerte, los hassissines o las hordas del Gran Khan, pero estoy seguro de que se sabrá en poco tiempo.

Berlusconi quiere reformar la Constitución para dar más poderes al presidente del Consejo de Ministros que es él, claro. Quiere acabar con las escasísimas atribuciones de la Presidencia de la República y convertir el sistema político italiano, típicamente parlamentario en presidencialista, pero congregando los poderes en el presidente del Gobierno y no en el Jefe del Estado. Lo mismo que pidió Hitler aunque a él no le hizo falta reformar la Constitución. Una cámara que no le estaba menos sometida que la italiana al señor Berlusconi, votó servil una Ley de Plenos Poderes (Ermächtigunsgesetz) que se los daba todos a Hitler. Berlusconi quiere lo mismo.

El Popolo della Libertà se ha constituido con la integración en la fuerza berlusconiana de su hasta ahora aliada Alleanza Nazionale, el partido del exfascista Gianfranco Fini que venía del Movimento Soziale Italiano (MSI), fascistas con todas las letras y los saludos brazo en alto que Fini ha dejado de practicar hace pocas lunas para encargarse de su nuevo cometido de presidente de la Cámara, más burgués y menos de noble estilo militar.

La fusión, en realidad, ha sido una absorción. Berlusconi ha fagocitado a Fini igual que los nazis de Hitler se comieron a los conservadores clásicos alemanes, los nacionales, los Stahlhelm. Fini, que es un facista "proleta" por así decirlo, más cerca de las SA que de las SS, había pedido el día anterior un pronunciamiento de Berlusconi acerca de su programa de medidas: calidad de la democracia y reformas institucionales (conjuntamente con la oposición), asuntos económicos (con tres pactos: generacional, capital/trabajo y Norte/Sur) y previsión de la Italia del futuro, multiétnica y multirreligiosa. Berlusconi no ha ordenado una noche de los cuchillos largos de momento pero no ha hecho ni caso. ¿Para qué va dejarse influir por proclamas izquierdistas de este tipo cuando, como puede verse, tiene a las masas enloquecidas y entregadas a lo que diga?

Y no sólo las masas. También las élites están fascistizándose a toda pastilla. El otro día, el señor embajador de Italia en España, don Pasquale Terraciano, publicaba una carta en El País titulada Puntualización en la que denunciaba que el periódico estuviera haciendo una campaña antiitaliana y de lo que se quejaba en concreto era del juicio muy negativo que sobre Berlusconi vertía en el diario en un artículo de opinión el señor Félix de Azúa. Es decir, el señor Terraciano, embajador de un país democrático, pide que se censuren las opiniones en la prensa. Cierto, el señor Terraciano es un fascista y un fascista no hace granero. Pero la cuestión ahora es ¿cuántos terracianos hay en las embajadas italianas, en los ministerios, universidades, empresas, iglesias? ¿Cuántos intelectuales y líderes de opinión italianos están dispuestos a censurar las opiniones ajenas? A juzgar por el congreso de ayer, muchos. Y eso es el fascismo: un despotismo personal apoyado en una mayoría. La peor, la más odiosa, imbécil y a la postre criminal forma de la tiranía de la mayoría.

(La imagen es una foto de rogimmi, bajo licencia de Creative Commons).

dilluns, 19 de gener del 2009

Ruano.

Lo mataron hace cuarenta años. Lo tiraron por el hueco de la escalera desde un séptimo piso. Pudo haber sido cualquiera de nosotros.

Lo habían detenido setenta y dos horas antes y lo tuvieron ese tiempo en Gobernación sometido a "hábiles interrogatorios." Pudo haber sido cualquiera de nosotros.

Luego lo llevaron a su domicilio para presenciar un registro y en el camino, según los policías, Ruano se tiró por el hueco de la escalera; según los familiares y cualquiera que conozca la situación en aquellos años, lo tiró la policía. Pudo haber sido cualquiera de nosotros.

Porque todos sabíamos a qué nos exponíamos enfrentándonos a un régimen de delincuentes, asesinos y terroristas que, como se comprueba hoy fehacientemente, llenaron la faz de España de desgarrones en forma de fosas comunes. Nos enfrentábamos a la persecución, la tortura, quizá la cárcel, quién sabía si también la muerte.

En aquel régimen todo estaba al revés. Gobernaba la ilegitimidad y la ilegalidad conjuntamente y, por tanto, la policía no era mas que delincuencia organizada e institucionalizada. Los elementos de la Brigada Político-Social, criminales y torturadores notorios. Un grupo de estos sicarios asesinó a Enrique Ruano que nos representa a todos.

Porque lo sabíamos todos, también los que prefirieron no enfrentarse, los juicios ahora tienen el valor que tienen. Se oye decir que la gente como Ruano no defendía la democracia sino una u otra forma de revolución y por lo tanto, otra forma de dictadura. Es un intento bastante sucio de denigrar el valor de unas actitudes. Ruano era del Frente de Liberación Popular, una gente que propugnaba una imprecisa forma de revolución distinta de la comunista, que sería consecuencia de los procesos de liberación nacional en el mundo (de ahí su nombre) pero siempre democrática. Pudo haber sido cualquiera de nosotros.

(La imagen es un pastel de Schiele de 1912, llamado Castaño joven junto al lago Constanza)

dijous, 12 de juny del 2008

Europa: así, no.

Hoy se celebra en Irlanda el referéndum sobre el tratado de Lisboa. Después del batacazo que se pegó el proyecto de Constitución europea con el "no" de franceses y holandeses, cunde cierto nerviosismo sobre lo que haya de pasar en Irlanda. En principio dieciocho países de la Unión han ratificado ya el documento lisboeta en sus respectivas sedes parlamentarias, como está previsto que lo hagan otros nueve (entre ellos España) en los próximos días. El referéndum irlandés es el único pensado para esta materia y todo el mundo contiene el aliento hasta ver qué resultado dará. Sin embargo, es bastante probable que, en caso de ser negativo el resultado, el Parlamento británico también decida pedir un referéndum en el Reino Unido lo que, seguramente, sería la puntilla para el tratado de Lisboa.

En circunstancias normales, Palinuro hubiera pedido el "sí" en el referéndum irlandés, en aplicación de su teoría de la chapuza europea. Pero no estamos en circunstancias normales. Después de la aprobación de la llamada directiva de la vergüenza sobre la inmigración acerca de la que escribí un post llamado La vergüenza de ser europeo, ahora viene esa otra directiva canalla de las 65 horas sobre la que también subí un comentario titulado Sesenta y cinco horas, (además de sumarme a la campaña en contra en la blogosfera; por cierto que estamos esperando las reacciones de CC.OO. o de la Organización Internacional del Trabajo), dos muestras del rápido avance del fascismo en nuestro continente al amparo de la Unión Europea, que era algo que se inventó precisamente para cerrar el paso a más aventuras fascistas. Un avance del fascismo que viene de la mano de esa recua de ultrarreaccionarios que gobiernan aquí y allá en los antiguos países comunistas y que en muchos casos son los mismos perros con distintos collares.

Y no se me llame exagerado: que se trata de neofascismo se observa hasta en la vieja y noble Gran Bretaña. Ayer, el premier laborista Gordon Brown (en teoría uno de "izquierda") presentaba en el Parlamento británico su legislación terrorista que confina a los sospechosos de terrorismo hasta ¡cuarenta y seis días! sin proceso judicial alguno en "circunstancias graves y excepcionales". Como la gravedad y excepcionalidad de las circunstancias la deciden los mismos que han de tomar las medidas represivas, esa norma significa el fin de las garantías de los ciudadanos británicos y la defunción del derecho de habeas corpus, de venerable tradición. Un sector importante del Partido Laborista se le rebeló, y Mr. Brown consiguió sacar adelante su norma inmoral y represiva con el voto favorable de los nueve diputados del Partido Democrático Unionista, el más derechuzo y reaccionario del Ulster.

En estas circunstancias, lo mejor que puede pasar es que tampoco salga el Tratado de Lisboa y, en definitiva, que la misma idea europea, de Unión Europea, se vaya de una vez al garete y bien es cierto que lo siento por mi teoría de la chapuza democrática. Pero la verdad es que, si pertenecer a la Unión Europea va a significar abolir las garantías del Estado del derecho para todo el mundo, criminalizar a los inmigrantes y explotar a los trabajadores privándolos de sus derechos y sometiéndolos a jornadas laborales de esclavitud, no tengo el menor interés en pertenecer a Europa y mi próximo voto en las elecciones europeas será para el partido que pida la disolución de la Unión. No apoyamos a la Unión Europea para que ésta nos retrotraiga al fascismo y a la explotación de la acumulación primitiva del capital.

(La imagen, que representa el espantoso edificio de la Unión Europea en Bruselas, es una foto de Sailing "Footprints: Real to Reel" (Ronn ashore), bajo licencia de Creative Commons).

dijous, 31 de gener del 2008

¿Qué es una fascista?

La definición más sencilla y que todo el mundo entiende de esta ubicua y multívoca condición humana es la que señala que un fascista es quien atenta contra el principio aristotélico del hilo de oro de la ley, esto es, la convicción de que la dignidad de los hombres depende de que únicamente estén sometidos al mandato impersonal de la ley y no a la voluntad (siempre arbitraria) de un dirigente, jefe, leader, duce, Führer o caudillo. Un fascista es un enemigo del Estado de derecho y del imperio de la ley.

A continuación examínense las declaraciones de la señora Aguirre a raíz de la reciente sentencia del Tribunal Constitucional por la que éste rechaza el recurso del PP contra la ley de igualdad del PSOE. Dice la citada señora, sin duda pensando hacer un alarde de ingenio, que está en contra de todas las discriminaciones, incluida la positiva. Ciertamente, esto no es más que una afirmación demagógica que contradice lo que ella y su partido llevan meses proponiendo: tratamientos diferenciados para mujeres que trabajan, jóvenes sin acceso a vivienda, etc, etc, discriminaciones positivas en una palabra. La declaración no pasa de ser otra muestra de que la señora carece de luces, pero no la convierte en una fascista sin más. Lo que la convierte en tal es la continuación, en la que la señora de la sonrisa postiza dice que fue el anterior presidente del Gobierno José María Aznar, del PP, "el primero en fomentar ese tipo de iniciativas al colocar a mujeres en posiciones que nunca antes habían sido ocupadas, sin necesidad de cuotas ni tampoco de discriminación positiva". Esto es, en román paladino: nada de leyes o normas impersonales y racionales; nada de derechos. Lo mejor es someterse a la voluntad omnímoda del dirigente carismático que ya sabrá él hacer las cosas en beneficio de todos; depender del favor del Jefe. He aquí una mentalidad fascista en estado puro. Porque el fascismo no está en lo que se viste, no en el uniforme, sino en lo que se dice, lo que declara el alma de cada cual, como bien se pudo ver en la escena del Florida Park ayer que traen hoy todos los periódicos. A muerte; están a muerte.

Se entiende por qué recurrió la derecha la ley y por qué ésta saca a aquella de quicio: porque es una ley de igualdad, concepto aborrecible para los fascistas, que creen que las personas somos desiguales por naturaleza, ya que unos son superiores y otros inferiores, y estamos inmersos en relaciones jerárquicas, relaciones de ordeno y mando, que son las que esta señora parece entender bien. Pero sólo esas. La idea del Estado de derecho como aquel en el que el ciudadano está sometido a la majestad de la ley y no a la arbitrariedad de las personas le es completamente ajena. Y es licenciada en Derecho.

(La imagen es de Olmo González, bajo licencia Flickr).

dimecres, 21 de novembre del 2007

Palomino, STTL.

Un par de atentos lectores ha echado de menos algún comentario en este blog acerca del asesinato del joven Carlos Javier Palomino a manos de un neonazi que es, al mismo tiempo, soldado del ejército español. Pues sí, tienen razón. Anduve pensando en escribir algo pero no estoy seguro de si fue la angustia la que no me dejó, o la rabia impotente o la desesperación o todo junto. Lo que tengo que decir al respecto aparte, claro es, de lamentar amargamente la desaparición de un joven, casi un adolescente, víctima de la insania asesina, no le concierne tanto a él como a nosotros y la sociedad en que vivimos.

Es bien visible cómo esta sempiterna historia de los chulos fascistas, los provocadores (normalmente en grupos y armados) de extrema derecha se repite una y otra vez, aquí y en otras partes de Europa, y cómo los órdenes democráticos parecen maniatados, inermes ante los brotes periódicos de los criminales. Esos órdenes democráticos que no permiten prohibir partidos políticos y grupos de acción del jaez de Defensa Nacional a la que pertenece el asesino de Palomino. Da rabia saber que estos canallas se valen de las garantías del Estado democrático de derecho (que ellos abolirían si pudieran) para perpetrar sus fechorías. En cuanto al modus operandi, los criminales de extrema derecha se parecen mucho a los de ETA y sus secuaces y auxiliares.

Pero creo ver una diferencia que no me complace en modo alguno: así como no tengo duda de que los cuerpos y fuerzas de seguridad persiguen sin tregua ni descanso a los etarras y sus cómplices, no estoy seguro de que quepa decir lo mismo de las bandas de asesinos de extrema derecha. Así que la primera conclusión que yo extraería de la muerte de Palomino es la exigencia a las autoridades de que se empleen tan a fondo en perseguir a los criminales de extrema derecha como lo hacen con los etarras. Igual. Y que presenten resultados.

¿Cómo es posible que un soldado del ejército español milite en una banda de asesinos? La pregunta es retórica pero apunta a la necesidad de que los mentados cuerpos y fuerzas de seguridad escudriñen bien en su interior, así como en el ejército para reprimir sin contemplaciones toda complicidad de sus miembros con las bandas fascistas. Porque ¿acaso hemos de creer que se trata de un hecho aislado? No es preciso ser muy mal pensado para maliciarse que estos casos de "doble militancia", en la policia, la Guardia Civil o el ejército y las bandas fascistas no es cosa infrecuente. Como tampoco lo es que, ante una exigencia de investigaciones y depuraciones, se pongan en marcha los mecanismos de solidaridad corporativa y encubrimiento en función de un compañerismo mal entendido. Hay que exigir al Ministerio del Interior que se emplee a fondo en investigar a sus agentes que son funcionarios públicos o al de Defensa entre sus soldados para erradicar las actividades de la extrema derecha entre ellos, para disipar toda sospecha al respecto. Como, por lo demás, debiera el primero haber hecho ya ( y no lo ha hecho) a fin de cerrar el paso a las acusaciones de torturas en comisarías y cuartelillos.

Añado otro factor. Desde la extrema derecha mediática (Libertad Digital, por ejemplo) hay un interés en presentar estas noticias como si se tratara de reyertas entre bandas criminales más o menos en pie de igualdad, ocultando que la tasa de agresiones personales (terrorismo, en definitiva) a cuenta de la extrema derecha decuplica las de la extrema izquierda y son mucho más peligrosas; ocultando que la violencia de la extrema izquierda, cuando se da, es reactiva, de respuesta a agresiones y ataques, mientras que la de la extrema derecha suele ser activa, premeditada y planeada. El intento de confundirlas trata, por un lado, de criminalizar a la extrema izquierda y, por otro, exonerar a la extrema derecha. Ayer mismo, dando cuenta de cómo un grupo de unos setenta extremistas de izquierda, en solidaridad -reactiva, por tanto- con Carlos Javier Palomino, hicieron un par de pintadas en la Facultad de Derecho de la Complutense y rompieron con una valla de obras un cristal de la puerta de entrada, el citado periódico titulaba el video en que podía contemplarse los lamentables cuanto relativamente insignificantes hechos así: Radicales de Izquierda destrozan la facultad de Derecho de la UCM.

Respecto a la muerte de Carlos Javier, al bárbaro hecho por el que un canalla segó una vida, silencio. Carlos, sit tibi terra levis, que la tierra te sea leve.

dimecres, 14 de novembre del 2007

Fascistas.

Estoy desconcertado. Decía servidor hace un par de posts, en uno titulado Chévere, muchachos que

"Lo único, pero muy interesante, que he sacado en limpio del lamentable incidente en la cumbre hispanoamericana es que todo dios considera que llamar "fascista" a alguien es insultarlo."
Tal cual parece. No amaina la bronca montada con el "fascista" que el señor Chávez ha obsequiado al señor Aznar, quien se pasea ufano y mudo por América Latina. Y por si fuera poco creo haber visto que la señora San Sebastián ha demandado o va a demandar a alguien por llamarle "fascista". Pues no sé yo. Desde luego, con esta unanimidad, no cabe sino admitir que llamar "fascista" a alguien, como llamarle "nazi", es un insulto. Pero ¿lo es en sí mismo? Por lo que sabemos del sistema fascista italiano, si por fascista se entiende el partidario de ese sistema tal como se produjo, desde luego. Y eso mismo podrá decirse del régimen nazi, del soviético y de todos los comunistas. Pero lo habitual es soslayar la acusación asegurando que se es "fascista" o "nazi" o "comunista", sin estar de acuerdo con lo que los diversos sistemas perpetraron. Siendo esto así, entendiendo por "fascista" al que suscribe y defiende algún lindo programa de voluntariosa regeneración nacional (habituales entre fascistas) el término no connota insulto.

Sucede, por lo demás, que eso del insulto y la injuria es asunto sumamente oscuro pues tiene un elemento componente subjetivo fundamental. Para que haya un insulto tiene que haber un insultado. No es posible insultar al vacío. Un insultado que se sienta ultrajado, vejado, por alguna manifestación del insultador. En estos términos, ¿acaso no es cierto que habrá gente que se sienta insultada aunque el supuesto insultador se haya limitado a decir "Hola, buenos días"? Y al revés.

Toda la bronca viene porque esa especie de telepredicador que los venezolanos han elegido como presidente llamó "fascista" varias veces al señor Aznar en una intervención en la reciente cumbre hispanoamericana. Se cumplía así una vez más la famosa Ley de Godwin porque todo ha saltado por los aires. Al Rey, pobre, ahora que pierde un apoyo en la familia, le han sacado a Mitrofán, los conquistadores, el expolio, su origen romano, la muerte de su hermano, el nombramiento digital de Franco, lo que cobra, lo que gasta, lo que viste, los vicios de familia, sus andanzas y devaneos y lo que se tercie.

La acusación más frecuente que se le hace (al Rey) es que carece de legitimidad para mandar callar a un Jefe de Estado electo. Claro, esa legitimidad descansa en exclusiva y para este asunto concreto en la presidenta de la sesión, señora Bachelet, quien no la ejerció. En todo caso, se acusa al Rey de faltar a las formas. Pero ¿cuáles eran las formas del señor Chávez? Sigo pensando que lo que hizo el Rey estuvo muy bien. No hay quien soporte a los atorrantes que interrumpen a quien está en el uso de la palabra, negando a todos los demás el derecho a escucharlo y a no escucharlo a él y en eso no tiene nada que ver la legitimidad o no legitimidad. Insisto, yo hubiera hecho lo mismo. Lo que no sé es si me hubiera atrevido.

En cuanto a los fascistas, las cosas están claras. Llamar "fascista" a alguien no es insulto en sí mismo. La primera foto la he obtenido en un web que se llama Ilduce.net destinada a glorificar el recuerdo de Benito Mussolini y el fascismo, gente muy satisfecha de que se la considere fascista y a la que el término no resultará insultante en modo alguno sino encomiástico. La otra foto, la de policía, la he encontrado en la red, en la página web del profesor de Física Andreas Aste. Parece que Mussolini fue detenido por vagabundería en Basilea en 1903 y que esa es la foto de archivo de la policía de Berna.

La pregunta es si es insulto llamar a alguien seguidor del señor Mussolini con sus antecedentes policiales. Hitler los tuvo penales, bien es cierto que por preparar un golpe de Estado. ¿Queda la doctrina estigmatizada por el hecho de que su fundador haya pasado por los calabozos de la pasma por vago y quizá malhechor? En mi opinión, no, pero tampoco me parece asunto de interés.

En último término recurrir al latiguillo de "fascista" quizá sólo denote falta de vocabulario. Uno puede decir que el señor Aznar es arrogante, intemperante, autoritario, faltón, trivial y de escasas luces y no se le está insultando porque no se le llama "fascista". Claro que si no se le llama, ¿cómo saber que no se esté hablando del señor Chávez?

Enviar este post a Menéame