dissabte, 6 de maig del 2017

La victoria pírrica de Díaz

Díaz aparece exultante con el resultado de los avales, ignoro por qué, si no es porque considere que un caudillo debe estar siempre exultante, incluso en la adversidad. Es así: el resultado de los avales le ha sido adverso; muy adverso. Todo el mundo detecta desconcierto en su campo, su candidatura, sus seguidores. No esperaban estos datos aunque, últimamente, empezaban a temerlos. Pero tenían esperanza. Ahora la han perdido. Descontaban una victoria aplastante de Díaz, un abismo en avales. Y tienen un empate práctico. Han conseguido una victoria pírrica que augura un riesgo de derrota grave a la hora de la verdad.

El malévolo comentario de la caudilla sobre Sánchez, (la tercera vez que alguien se alegra de quedar el segundo), pretende restar valor a los resultados de este a base de ignorar la tremenda desigualdad en que han competido ambas precandidaturas. En el fondo, todos saben que ese segundo puesto de Sánchez equivale al primero en un sentido moral. Díaz, más positivista, dirá que la moral está muy bien pero lo que cuenta son los avales. Sin embargo, los avales no son votos. Esos se verán el día 21.

Así que los avales muestran los apoyos a una precandidatura y tienen el peso que tienen, fundamentalmente moral. La campaña de Díaz ha sido clamorosamente institucional, apoyada, jaleada y parece que financiada por el aparato, con el aplauso de los medios, el beneplácito del partido del gobierno y la aquiescencia de algunos poderes financieros. Tan formidable despliegue esperaba un resultado apabullante, uno que hiciera innecesarias las primarias, como sucedió con el ascenso de Díaz a la SG del PSOE-A. Y se ha encontrado en una situación muy equilibrada y que, de no ser por la candidatura de López, hubiera sido una victoria absoluta de Sánchez.

Este se ha presentado en unas condiciones patéticas de desigualdad. Defenestrado, forzado a dimitir, ninguneado primero, vigilado después, acosado, obstaculizado, ha hecho una campaña a la americana y ha levantado una oleada de entusiasmo entre la militancia que lo ha colocado en ese segundo puesto que Díaz tanto desprecia y sus allegados y apoyos (es de suponer, salvo que sean tan zotes como ella) tanto temen. Porque es un segundo puesto que anuncia un primero el día 21. Considérense los resultados por comunidades y dígase si no es cierto que mientras Díaz gana en el sur de España y queda muy mal en el norte (prácticamente desaparecida en el País Vasco y Cataluña), y mientras Patxi López mantiene su fuero en los límites del árbol Malato, siendo malquisto en el resto del reino, a pesar de su amor por la unidad, Sánchez gana en la mitad norte del país y queda en situación digna y holgada en el sur.

Dada la hipersensibilidad del personal en estos ámbitos, diremos que López es dirigente nacional vasco, Díaz dirigente nacional andaluza y ámbito de influencia y Sánchez dirigente nacional español. Esta última condición es peligrosísima porque está sometida a todo tipo de tensiones entre quienes dicen que España no es una nación y quienes afirman que es la única nación que hay en España. Si Sánchez está o no en situación de ofrecer alguna solución de compromiso en este conflicto queda por ver. No cabe duda, en todo caso, de que es quien tiene una apoyo mayoritario equilibrado en el conjunto del país. O si se quiere mirar con una lente más realista: el que despierta menos animadversión.

Hasta aquí hemos llegado. El desconcierto y temor del socialismo de la gestora se muestra en el artículo que publica Rodríguez Ibarra en El País, Quien no lo ve, está ciego. Lo publica después de los avales; no antes y respira una congoja y un ánimo muy distinto al de exultación de Díaz. Ibarra llama ahora a la unidad de las tres candidaturas dado el momento excepcional en que se encuentra el partido. No sé incluso si no propone un triunvirato, de no ser porque Díaz es mujer. En todo caso es un dislate solo atribuible al pánico; al pánico que provoca Sánchez en la SG. Porque es inimaginable que Díaz y Sánchez compartan quehacer alguno por la misma razón por la que la víctima y el victimario no pueden convivir.

La oferta de Sánchez a López puede parecer ingenua y lo es, además de impropia. Revela que acepta la interpretación de los avales que hace la candidatura contraria, la del segundo puesto cuando, si se tiene en cuenta lo suprascrito, ese segundo puesto es moralmente el primero. Sánchez ha resultado ser caballo ganador de raza cuando parecía un pepla. Y ofrece la batalla en el terreno que la caudilla considera propio, el del ganador. Porque tiene esa perspectiva, sino, ¿de qué se iba a ofrecer una solución de compromiso,  desde las páginas de El País, principal abanderado de la causa de Díaz junto al ABC? ¿De qué iba el mismo diario a cuestionar amargamente las primarias?

Si el asunto sigue abierto a la duda, nada más sensato que convocar a los tres candidatos a uno o varios debates en las televisiones. El interés está en lo que se digan los dos con posibilidades reales, sin demérito, claro está, de las aportaciones de López quien no tiene margen de maniobra precisamente porque la ingenua oferta de Sánchez lo ha obligado a reafirmar su independencia hasta el final, con lo que sus votos no podrán ir a Díaz.

El resultado dependerá de la congruencia entre los votos y los avales, así como la aportación de quienes no han avalado pero pueden votar. Una cuestión de fidelidad de los votantes a sus propios avales. Se admiten apuestas.

divendres, 5 de maig del 2017

Los avales

El PSOE sigue ocupando la centralidad política. Roto, desvencijado, mal avenido, con líderes que no se saludan y solo se relacionan epistolarmente (para regocijo de las redes) y en una situación parlamentaria imposible a causa de la moción de censura de Podemos que lo pone literalmente a los pies del gobierno. Aun así, es el centro de la atención mediática que informa sobre la recogida de avales (un proceso restringido a la militancia) como si de unas elecciones generales se tratara. Hay incluso quien, llevado de algún delirio común, dice que, en realidad, los avales y las primarias en general son una cortina de humo para tapar la corrupción del PP, de paso, la que toca al PSOE. 

Celosos a su vez de este amor de los medios por un proceso interno de los socialistas, los de Podemos han convocado la manifa de apoyo a la moción de censura el 20 de mayo, la víspera de las primarias. Oficialmente, se trata de maridar las dos vías de acción de Podemos, la parlamentaria y la callejera. Podríamos tratar este asunto, pues tiene su miga, pero no merece la pena ya que es un mero pretexto. Lo esencial es reñir al PSOE la centralidad política vía imperio mediático. Y de ahí la fecha de la convocatoria. La cuestión por dilucidar es: ¿de qué hablarán los medios al día siguiente? ¿De la manifa o de las primarias del PSOE? Supongo que de las primarias porque en ellas se dirime una cuestión básica para el sistema político, si el PSOE se pronuncia por el status quo en todos sus aspectos o por la renovación del propio partido y del país, está por ver en cuántos de sus aspectos.

Al margen de consideraciones estatutarias, los avales vienen a ser como sondeos de intención de voto. Parecen facilitar una imagen tosca del resultado con todas las cautelas posibles: que un aval es público y un voto, secreto; que el aval no obliga a votar; que la participación ha sido muy alta, pero queda un 30% del censo por manifestarse; y que se manifestará o no. Con todas esas precauciones y a falta de comprobación y proclamación oficial, se puede examinar el sentido de los avales recogidos atendiendo a la estrategia de Díaz, la de Sánchez y a los resultados.

La estrategia de Díaz. Partía con un hándicap: la noche de la defenestración del 1º de febrero. Tenía que lavar su imagen. Pero estaba segura de conseguirlo y su equipo planeó un ascenso de la presidenta a la SG tan arrollador e indiscutible que quizá no hicieran falta primarias. Contaban con que Sánchez asumiría su muda condición de víctima y la militancia aceptaría el oscuro golpe de mano y los tejemanejes de la gestora sin un murmullo. No se esperaban la rebelión democrática que hubo ni la recuperación de Sánchez como candidato, con una figura rodeada de un halo de justiciero. Una imagen capaz de destruir el avance del risueño Moloch burocrático de la candidatura de Díaz que, a fuer de segura de sí misma, no tenía ni progama. Y la ha destruido. En el campo de Díaz no había plan B. La amarga confirmación del empate en intenciones (ni la candidatura de López ha conseguido frenar la del defenestrado, aunque avales ya le ha restado) no solo deja la de Díaz desarbolada sino sin capacidad de reaccionar cambiando el mensaje, el discurso, el estilo. Ningún asesor parece capaz de explicar a Díaz que ese espíritu populista, caudillil, hecho de lugares comunes y frases hueras, con mucha idiosincrasia quizá sea atractivo al sur; en la mitad norte de España produce mala impresión, por decirlo con suavidad. El problema es que la señora no puede cambiar porque es su carácter y lo que ha hecho toda la vida: escalar puestos en la estructura orgánica de su partido, impulsada por una evidente ambición personal y sus ganas de ganar. La idea de que, para ser SG del PSOE y candidata a la presidencia del gobierno hace falta tener algo más que ganas ni se le pasa por la cabeza y, al parecer, tampoco a ninguno de sus consejeros.

La estrategia de Sánchez. Se ha limitado a recomponerse, a resucitar, que no es poco. Cuando todos lo daban por liquidado, hizo una retirada a los cuarteles de invierno y regresó convertido en otro, con un grupo de fieles compañeros/as (los fieles compañeros/as anteriores ya le habían traicionado) y la voluntad de ponerse al frente de un sordo, reducido, incipiente movimiento de rechazo al golpe del 1º de octubre. Visualícese la imagen: el guía que vuelve del desierto, con un grupo de discípulos, a hacerse cargo de su misión de liberar a su pueblo. Imbatible. Ya podían los medios cerrar sus micrófonos, platós o portadas a su opción e informar (cuando no alentar con descaro) la candidatura de la caudilla del aparato, los barones, las viejas glorias y el Ifema. La militancia, a través de las redes, se coordinó y recuperó al líder al que ya había votado una vez y ahora venía del frío. Con eso, Sánchez hiló un discurso ganador dividido en dos partes: una manifiesta y otra latente. La manifiesta: retornaba el "no" a Rajoy (fortalecido ahora con el episodio de los presupuestos) y unas propuestas concretas sobre políticas, sobre la izquierda, las relaciones Iglesia Estado, sobre el carácter del Estado. Se pueden compartir o no, pero son tangibles, no meras invocaciones a las ganas de ganar. La parte latente es la de su contraposición de dos modelos de partido, dos proyectos para el PSOE, para la izquierda y para el país, muy a imitación del gobierno de la izquierda en Portugal.

Los resultados. Una ojeada a los resultados de los avales muestra el mapa de las dos Españas que, claro, determinan dos modelos de partido. En la comparación entre Díaz y Sánchez, Díaz gana en el Sur: Ceuta, Andalucía, Murcia, Extremadura, Castilla La Mancha, Madrid y Aragón, que figura como excepción). En el norte gana Sánchez, con la excepción de Melilla y un par de puntos curiosos en otras zonas que remachan más la imagen tópica a fuer de muy real. En el País Vasco, Sánchez cede ante López, pero Díaz literalmente desaparece; en Cataluña recoge un exiguo 5%. Los barones tampoco parecen concitar mesnadas. Los de Extremadura, CLM y Aragón se lucen. No así Ximo Puig, de Valencia y, lo que es más humillante, Javier Fernández, más que barón, príncipe de Asturias, batido en su territorio, en donde se inició la Reconquista. Y, lo que es peor: el porcentaje de avales de Sánchez en las CCAA en las que ha perdido es del 26,5%, mientras que el de Díaz en las que también ha perdido es del 19,6%, casi siete puntos por debajo. 

De no suceder nada extraordinario y no darse algún caso de trampas (están los nervios a flor de piel en un clima de desconfianza que, justamente, las hacen muy difíciles) es razonable dar a Sánchez por ganador de las primarias. El peor escenario para las demás fuerzas políticas que siguen sin llevar la iniciativa por mucho que se esfuercen. Ganando Sánchez, esto es, el "no" originario, no se ve posibilidad de evitar elecciones anticipadas si no es dando paso a un gobierno de amplia base parlamentaria (188 escaños) compuesto por PSOE, Podemos y C's. El gobierno que se propuso formar Sánchez en diciembre de 2016.

Si, por el contrario, ganara Díaz, muy probablemente (pues está en la doctrina de su gurú Felipe González) también habría un gobierno de amplia base. Incluso más amplia, abrumadoramente amplia (222/254 escaños), PP, PSOE y, optativamente, C's. 

El PSOE es pieza necesaria en ambas combinaciones. Y no hay más, pues aquí se descarta una alianza PP/Podemos. Lo que se decide en las primarias es de qué lado se decantan los socialistas. Los dos modelos de partido son dos modelos de país. Por eso el PSOE mantiene la centralidad política. 

dijous, 4 de maig del 2017

La realidad y la ficción I. El PNV

La política se ventila en el reino de la ficción. Como los cantares de gesta, los hipogrifos o los amores de Angélica y Medoro. Con la diferencia de que mientras las fabulas literarias se desvanecen en el recuerdo y la metáfora, las políticas afectan con dureza la realidad de la vida de las gentes.

Esos 500 millones del ala que deja de ingresar el Estado habrán de ser repuestos por los demás contribuyentes. Esa es la realidad. No se cuestiona aquí si el cálculo es justo o equitativo. Solo se señala que es el precio objetivamente puesto por el PNV para apoyar los presupuestos de Rajoy y posibilitar la continuidad de su gobierno, un gobierno al que se opuso cerradamente desde el principio. Todo esto mientras Ibarretxe se persona en Barcelona y suelta a los catalanes una teórica sobre el derecho de autodeterminación de los pueblos. Ese derecho este año vale 500 millones; el año que viene, las circunstancias decidirán. Mientras el gobierno español dependa de los votos nacionalistas, estos exigirán un precio. La habilidad, parece decir el PNV, es no poner un precio demasiado alto. Eso del referéndum cierra el corazón de los gobernantes madrileños y, con el corazón, la bolsa.

Entre los indepes catalanes, la decepción es grande. Para ellos el referéndum ya no es cosa de precio, sino de principios y ven cómo los pragmáticos vascos se escurren. Ahí hay por cierto un interesante debate pendiente entre la izquierda abertzale y la CUP. Algunos sostienen, con bastante razón, que los vascos, de hecho, son ya independientes pues gozan de la substancia de la independencia que es la soberanía fiscal. Vascos y navarros. Dos excepciones que, a fuer de excepciones, invalidan el frecuente enunciado de Rajoy de la igualdad de todos los españoles. Se invocan entonces los antiguos fueros que dan lugar al concierto y consiguiente cupo blindados. Lo cual les posibilita la indeferencia respecto a quién y cómo gobierne y/o robe en Madrid.

Cuando los catalanes solicitan acogerse a la misma excepción se les dice que no por razones obvias de inviabilidad de la financiación del Estado autonómico. Además se les recuerda que esa solución (concierto) se les ofreció al comienzo de la transición y la rechazaron. Obviamente un error que no debiera aducirse como razón en contra de la legitimidad de su actual petición.

La ficción del nacionalismo e independentismo vasco, largos años enmarañado con la violencia, acaba en la dura realidad de una distribución desigual de las cargas financieras entre las CCAA. Que el Estado no tenga otra forma de conservar la integridad territorial que tanto le obsesiona sino es perpetuando un injusticia es desalentador. E injusto. Ya se sabe que, siempre que se forma una mayoría en democracia (la que busca Rajoy con sus presupuestos), la tendencia será a hacérselo pagar a la minoría.

El problema es cuando esa minoría, la catalana en este caso, confirma que no tiene posibilidad alguna de convertirse en mayoría porque es una minoría estructural y, por lo tanto, siempre estará en una posición de subalternidad. Da así en la flor de convertir su ficción de independencia en un independencia real.

La realidad y la ficción II. Podemos

Como sucede con el del PNV, el discurso de Podemos evidencia un abismo entre la ficción y la realidad y comete una injusticia parecida, aunque con distinta víctima. Dicen los del partido morado ser objeto de sostenida, cerrada, agresividad del frente mediático. Forma parte de su relato autojustificativo. "Contra Podemos", suelen decir, "todo vale". Esto parece facultarlos para rechazar las críticas. Sin excepción. Sus contenidos no se examinan. Son falsos por ser críticas que reproducen todos los medios.

¿Todos? Algo de razón quizá tenga Podemos. Por ejemplo, esta infame y vergonzosa noticia del sándwich entre Podemos y la Sexta ha sido reproducida por todos los medios de derecha extrema. No así los medios comerciales más moderados en donde no se encuentra. No parece, pues, haber un frente cerrado de los medios contra Podemos y, desde luego, la Sexta no forma parte de él, como tampoco mucha prensa digital en donde Podemos tiene su propio diario, Público, con un estudio también propio de TV. Tan mal no están. 

El discurso tiene mucho de ficción porque, como puede comprobar cualquiera de buena fe, es Sánchez quien tiene a todos los medios cerradamente en contra de él, incluido Podemos a quien no interesa que Sánchez gane las primarias porque es el único con el que el PSOE puede recuperarse. O, si se quiere, cerradamente contra el PSOE que Sánchez representa ya que el otro, el de la gestora golpista y epistolar tiene en general buena acogida en la prensa, en especial la de derechas. La caudilla en la portada del ABC ha sido definitiva.

Con este ruido de lo icónico y el debate de a quién beneficia o perjudica una imagen suele perderse de vista la cuestión de fondo. Aquí esa cuestión es qué juicio merece la noticia sobre la Sexta. Porque supongo que nadie dudará de su veracidad; nadie dirá que es un montaje, falsa, un fake. Es una grabación de la policía autorizada por un juez en la que se dice que se está haciendo algo que es, en realidad, una variante de la vieja pinza entre Anguita y Aznar contra González en los lejanos 90. No es un delito. Es, simplemente, una inmoralidad. Una inmoralidad de Podemos. 

Anguita reaparece cada vez más detrás de Iglesias y el mensaje del dúo es el mismo: lo prioritario es acabar con el PSOE y ponerse en su lugar. Y, si no es así, que gobierne la dereceha. Envidia, rencor y despecho al mismo tiempo. El disparate de la moción de censura sin apoyos los ha llevado al frenesí de respaldarla en la calle, como si eso le diera mayor peso parlamentario. Está claro que con ella se quiere obligar al PSOE a retratarse apoyando al PP. Al PSOE parlamentario. Pero, por mucha amalgama de los dos PSOE que Podemos quiera hacer, ese discurso fortalece el PSOE callejero, el de la militancia que apoya a Sánchez.

Es decir, en su ceguera contra el PSOE, Podemos ayuda a la recuperación del partido que quiere destruir.  No hay ficción que pueda eludir esta realidad.

dimecres, 3 de maig del 2017

El Estado de derecho no funciona

Es una convicción generalizada a la vista del estado de la administación de justicia, su principal soporte. La gente normal, la ciudadanía no comprende episodios que pueden tener muy sólidos fundamentos pero resultan escandalosos. Nadie entiende que una tuitera sea condenada a años de cárcel por hacer chistes sobre Carrero Blanco y los fascistas puedan realizar actos públicos de exaltación de sus modales impunemente. Que los rateros, los autores de hurtos de menor cuantía, los falsificadores de moneda, las bandas de robacoches sean perseguidas, juzgadas y condenadas con celeridad y los presuntos autores de grandes estafas, apropiaciones indebidas millonarias, anden en libertad con procesos que se eternizan y, al final, quedan en casi nada, como ha sucedido con el caso Urdangarin.

Eso es lo que la gente ve, lo que escandaliza y no se entiende, hasta que salen a la luz las maniobras del PP para poner a su servicio el poder judicial y obstruir cuanto pueda la acción de la justicia. Entonces se atan cabos y se va viendo cómo este desastroso estado de cosas no se debe a motivos misteriosos, incomprensibles, genéticos o telúricos sino que se debe al deliberado propósito del partido del gobierno por interferir en la acción de la justicia en su favor, para eludirla en todos los momentos del proceso: impedir que se descubran sus delitos, que son ya numerosos y pinta tienen de ser muchos más; si se descubren, que no se investiguen; si se investigan, que no se juzguen; si se juzgan, que sea por jueces de su orientación política; si es por otros, que los expulsen de la carrera judicial; si son condenados, que los indulten cuanto antes.

Es política de partido: el intento de quedar impune de sus infinitas fechorías, si es necesario, a costa de acabar con la independencia del poder judicial y, por ende, con el prestigio y el respeto de que debiera estar rodeada la administración de justicia. Con esa clave presente, todas las medidas que el gobierno de Rajoy ha tomado (o dejado de tomar) cobran un sentido nuevo porque encajan en el propósito aludido de destruir el Estado de derecho.

Cabe recordar el episodio de los dos jueces afines al PP, Enrique López, quien hubo de dimitir del Constitucional por conducir beodo, y Concepción Espejel, agradecida amiga de Dolores de Cospedal. Ambos empeñados en conocer de causas de la Gürtel y a los que fue necesario recusar porque no se inhibían. Lo mismo que las reformas de Gallardón, de cuando era ministro de Justicia, en especial las tasas judiciales, que trataban de excluir del recurso al juez a la gente con pocos recursos, o sea, casi todo el mundo, el mismo Gallardón que puede ahora acabar investigado por su gestión como alcalde. Y, por supuesto, las reformas propuestas por el inefable ministro Catalá, desde trasladar la instrucción de los jueces a los fiscales hasta aplicar una forma de "ley Berlusconi", reduciendo drásticamente el plazo de instrucción, con lo que numerosos crímenes quedarán impunes.

Todo eso prueba que hay una voluntad política evidente del gobierno de manipular la justicia para impedir que esta acabe haciendo pedazos el partido, imputado en un par de casos. En realidad hay una posible y altamente condenable connivencia entre los políticos, los gobernantes y los presuntos delincuentes, como si fueran gentes de la misma casa y, en buena parte lo son. Algún miembro del gobierno avisó a González de que estaba siendo vigilado. Y el ministro de Justicia actual envía un whatsap al mismo hombre en el que le desea que se le aclaren "los líos", un deseo que tiene la dimensión moral del SMS de Rajoy instando al presunto delincuente Bárcenas a ser fuerte.

Faltaba esta trifulca vergonzosa de los fiscales. La fiscalía es el órgano público encargado de velar por los intereses colectivos y, allí en donde la justicia funciona y los gobernantes son honrados, es una pieza esencial del Estado de derecho. Pero también es el caballo de Troya del poder político en la administración de justicia y lo que estos fiscales -el general y el Anticorrupción- parecen demostrar es que sirven con mayor celo los intereses de los gobernantes que los públicos y que están literalmente al servicio del poder, con el fin de desactivar el efecto de la corrupción del PP. 

En la justicia no hay términos medios: lo que no es justicia, es injusticia. Ahora díganme ustedes con qué ánimo pueden escucharse las habituales sinsorgadas del presidente de los sobresueldos sobre la independencia de la justicia o contemplar la acción de magistrados, jueces y fiscales que no están por encima de toda sospecha. 

Pensando en cómo puede terminar este desbarajuste, se me vienen a la memoria los increíbles planos finales de Zabriskie Point, la película de Antonioni, con la música de Pink Floyd.

El imposible diálogo con el Estado

Mi artículo de hoy en elMón.cat. Gira en torno a la última declaración de Puigdemont de insistir en una oferta de diálogo y negociación para Rajoy, a ver si se puede pactar un referéndum. Entiendo que es imposible por dos razones: 1ª) porque ni Rajoy, ni el gobierno, ni el PP están hoy para gobernar ni para negociar nada. Bastante tienen todos ellos con el horizonte penal que los aguarda y con sus peripecias procesales; 2ª) por asuntos de inconmovibles principios que siempre invoca esta derecha y, tratándose de los catalanes, con el apoyo entusiasta de la sedicente izquierda. De referéndum, ni hablar, porque España se rige por una Constitución que no lo permite y no hay más que hablar. Es absurdo (aunque hay quien lo hace porque la paciencia está muy arraigada) debatir con esta gente acerca de si una interpretación menos jacobina de la Constitución permitiría hacer el referéndum. En realidad, con lo que llevamos recorrido, resulta más directo, claro y sencillo decir que esta Constitución, arrancada con engaños y presiones militares, ya no sirve al desarrollo normal y democrático de una y sociedad avanzada y debe cambiarse, quizá mediante una reforma "total" (prevista) o un proceso constituyente nuevo.

En el ínterín, el independentismo, a pesar de todo, debe seguir ofreciendo diálogo hasta el final. Y si este gobierno corrupto e inepto se obstina en impedir por la fuerza el referéndum catalán, quizá no le quede otra vía al Parlament que la DUI o declaración unilateral de independencia. Sobre ello, el artículo en versión castellana:

Dialogar hasta el final

El proceso independentista, con todas sus peripecias, alianzas, sondeos y tensiones, protagoniza la vida política de Cataluña y en buena medida en España. En Cataluña por la densidad e intensidad del debate público; en España por la absoluta ausencia de este. En Cataluña el gobierno y la oposición luchan denodadamente a favor o en contra de la hoja de ruta de la Generalitat. Con la diferencia de que, si esta sabe a dónde va y articula las medidas en ese sentido, la oposición, no sabe qué hacer porque depende de las decisiones de Madrid y en Madrid no hay nadie.

A estos efectos, Madrid es hoy un espectáculo, cercano al teatro del absurdo, ahora que El Español repone La cantante calva, de Ionesco. Una ciénaga o charca de corrupción en donde abundan los batracios, muchos de ellos dirigentes y altos cargos del partido del gobierno (a su vez imputado como tal) en connivencia con sus compinches del dinámico sector empresarial. No son los gestores del Estado, sino sus “captores”, sus expoliadores.

La política española se debate en los tribunales y se practica en las cárceles. Aquí no hay programa de gobierno, ni medidas políticas, ni, probablemente, ideología. Solo hay “sálvese quien pueda”.

La oposición, en sus dos grupos mayoritarios, está más entretenida en despedazarse mutuamente que en formular una alternativa viable al gobierno de la derecha. La dejación de funciones es tan patente e irresponsable que el gobierno confía más en el cainismo de la izquierda que en el apoyo de su gente para dejar intacta su abusiva legislación de la Xª legislatura e imponer sus actuales proyectos, cuando se le ocurra alguno.

En estas circunstancias de vacío político, con referencia a Cataluña, Madrid es la torre del “no”. “No es no” al referéndum, firme acuerdo del PP, C’s y el grupo parlamentario del PSOE. Acuerdo firme y único, pues no va más allá del “no”. Acuerdo de frente nacional que no deja resquicio alguno al diálogo.

En estas circunstancias, mientras Junqueras habla del referéndum en Miami, Puigdemont anuncia que hará una nueva oferta de negociación a Rajoy en vistas a pactarlo. Estas iniciativas catalanas (como la de acudir a Madrid a explicar en algún foro público la posición de la Generalitat), son el modo de actuación de Puigdemont, su estilo. Siempre ha dicho estar dispuesto a la negociación hasta el último minuto. Y así va cumpliendo. Lo que sucede es que, hasta ahora, solo ha conseguido dialogar consigo mismo. Es decir, la nueva oferta que se anuncia es el resultado de una falta de negociación de la anterior que, a su vez, tampoco se negoció, etc.

Puede parecer inútil mantener abierta la vía del diálogo y la negociación hasta el final frente a alguien que no los acepta porque parte de la negación de aquello que se trata de negociar. Puede parecerlo, pero no lo es. El independentismo está muy interesado en demostrar que la independencia no es solamente el objetivo que desea sino también la única salida posible en una situación de bloqueo. La diferencia es sutil, pero no trivial. Habrá un referéndum, bajo la forma que sea y, en ese momento, lo que cuenta son los votos, en especial los de aquellos, convencidos ahora de que el Estado no deja más salida que la opción entre la sumisión y la independencia.
Ese es el objetivo de mantener abierta a toda costa la vía del diálogo y la negociación: legitimar el “sí” a la independencia por la vía del bien mayor y el mal menor al tiempo. De ahí también que, además de insistir en la vía de la negociación, Puigdemont intente pactar con Els Comuns la cuestión del referéndum.

Dialogar hasta el final es el deber de todo gobierno prudente. Si, no obstante, el de la Generalitat no consiguiera cumplir el mandato del Parlamento, será este quien habrá de tomar la correspondiente decisión en el orden que juzgue oportuno.

dimarts, 2 de maig del 2017

La caudilla

El ABC es el periódico más consistentemente reaccionario de España. Monárquico desde su origen y borbónico para más señas, también fue militarista, partidario de la dictadura de Primo de Rivera, franquista hasta el tuétano, fascista y hasta nazi. Justificó la agresión de Alemania a Polonia con la que comenzó la Segunda Guerra Mundial afirmando sin empacho alguno que “Polonia ha atacado a Alemania”. No quiso reconocer la derrota y aseguró que Hitler había caído en lucha con el comunismo, pero que Dönitz continuaba el combate. Fue y es un órgano típico del franquismo de señoritingos, profundamente nacionalcatólico y de un nacionalismo español tan retardatario y casposo que llevó a portada al capo Jordi Pujol, tildándolo de español del año, quizá porque se había enterado de que el caballero era un corrupto con nada que envidiar a la estirpe castellana.

Que este diario de extrema derecha dedique la portada a la caudilla, Susana Díaz, tiene un sentido profundo: la oligarquía sabe que con esta señora al frente del PSOE sus privilegios no corren peligro; ni la corrupción; ni las políticas neoliberales antipopulares; ni la concepción centralista de España como unidad de destino en lo universal. La caudilla es la candidata de las derechas para la SG del PSOE, la que defenestró a Sánchez en un sórdido golpe, la que se abstuvo para que gobernara Rajoy y la derecha corrupta y cleptómana que ha arruinado el país y el ABC defiende, la que recupera el sentido populista y demagógico del caudillismo más desaforado, algo que el ABC entiende pero el socialismo, no; o no debiera.

Y no hay duda de que es la candidata de la reacción. A diferencia de la izquierda, la derecha nunca se equivoca, no apuesta por quien no es profundamente de su cuerda porque no pierde el tiempo con ideologías y quisicosas teóricas sino que solamente toma en consideración sus intereses: cuánto puede robarse aquí y allí o, cómo colocar a los nuestros en los tribunales para que que la justicia no moleste, cómo trincar dineros públicos y no dar explicación alguna de las cuentas, algo que la señora lleva haciendo desde su apoteosis en el Ifema, cuyos gastos siguen siendo un misterio.

No, la derecha no se equivoca nunca y si dedica su portada a la caudilla es para hacerle la campaña porque le interesa que gane las primarias. Además, no se trata de un caso aislado, como los miles de “casos aislados” de corruptos del PP, sino reiterado. Hace unas semanas, el mismo ABC, el ABC de la derecha, los monárquicos, los señoritos, los franquistas y los curas dedicaba otra sensacional portada a la caudilla, flanqueada por un Felipe González venido muy a menos y un Zapatero, venido muy a más y un letrero que los une a los tres en el mismo espíritu nacional español: “Por el PSOE y por España”, dice el órgano de la oligarquía en su flamígero estilo de facherío de sacristía. Podría añadir “por Dios”, pues la caudilla es devota asistente a las procesiones católicas, en donde sujeta el cirio, el Cristo el pendón o lo que los curas le ordenen.

¿Por qué quiere la derecha a la caudilla en la SG del PSOE? Para neutralizarlo y convertirlo en la muleta del PP. Con la izquierda dividida entre los neocomunistas de Podemos (que ladran todo lo que no muerden) y la sumisa claudicación de la caudilla a la derecha, quieren que haya gobierno del PP durante años. Cosa que estará garantizada si al frente de la única oposición responsable se pone a un política profesional, sin ninguna convicción ideológica firme, sin discurso, sin ideas, sin programa y solo útil para los cabildeos y las maniobras internas entre vividores de la política, paniaguados y correveidiles. Nadie con dignidad y entereza, que recupere la tradición izquierdista de la socialdemocracia, que dignifique al PSOE, lo convierta en líder de la oposición y lo lleve al gobierno con un programa reformista de izquierdas y una oferta de solución para Cataluña. No digo que sea el caso de Sánchez pero, ciertamente, si la derecha pepera y la caudilla "lo quieren muerto", por algo será.

La seguridad que la caudilla inspira en la derecha se compensa con la inseguridad que cunde en la izquierda. De los más de 50 altos cargos y figurones del PSOE que la acompañaron en la glorificación del Ifema, muchos con cara de asistir a un sepelio, ninguno de ellos ha vuelto a abrir la boca para apoyarla, probablemente porque se asustaron de la obvia falta de luces, la ambición, la vulgaridad, la demagogia y el desconocimiento de su candidata. Su discurso huero, vacío, apelmazado (“mucha ilusión”, “ganas de ganar”, “100% PSOE”, “la unidad”, “compañeros”, “fraternidad, alegría” y otras simplezas) solo se anima algo cuando, mostrándose escocida por la castaña que le ha arreado Podemos con la moción de censura, pasa a insultar, y aun así lo hace mal. Sostiene que Pablo Iglesias el “el tonto útil de la derecha”; lo primero es probable; lo segundo, no. Más parece inútil.

Para tonta útil de la derecha, ella misma, como certifica el ABC.

dilluns, 1 de maig del 2017

"Lezogate". Una historia de gangsters

Según arrecian las revelaciones, todo, hasta los episodios más rocambolescos, va tomando sentido. La famosa “gestapillo”; las curiosas imágenes de Ignacio González, creo, y un su amigo en algún lugar del Caribe, portadores de sendas bolsas de plástico en las que, según ellos, había toallas; el enrevesado asunto del ático evanescente de González; el octogenario padre de este, despachando en el Senado.

Realmente, el gobierno de Madrid, y de España entera, en los últimos años ha sido una muestra de la picaresca hispana de todos los tiempos, desde los primitivos de llevarse unos dineros extras mensualmente en forma de sobresueldos o enchufar al padre, la madre, los primos, los allegados, hasta los más ultramodernos de encriptar mensajes y camuflar los latrocinios por métodos telemáticos.

Según parece, Aguirre era sistemáticamente espiada en su propio despacho y, según parece también, González, su mano derecha, sabía todo sobre la cabeza en tanto que esta, la cabeza, no sabía nada de su mano derecha. Vaya cabeza. Aguirre pasa de ser una política audaz y que habla alto a convertirse en un ser ridículo, un fantoche de cuya vanidad se aprovechan unos truhanes para perpetrar sus fechorías.

La señora es ya una mojama política. La cazatalentos, vaya, que ha resultado ser la más tonta de la cuadrilla. El personaje que esta penúltima curva del laberinto de la corrupción ha revelado a nueva luz es el inenarrable expresidente de la CA de Madrid. La historia de las complicadas fechorías que se le imputan, su capacidad de organización, su manejo de los hilos del poder, sus tratos con otros gobernantes, sus presuntos vínculos con las otras tramas delictivas del PP y su supuesta práctica de interferir en los procedimientos judiciales dibujan un personaje insólito, uno que, a diferencia de la lideresa, ha pasado de ser una especie de fiel y oscuro mandado a resultar una especie de genio de la maquinación, un artista de la doble vida: gobernante de día/ladrón de noche. Alguien a quien faltaría tiempo para dedicarse a la gobernación, es decir, lo suyo.

No contento con lo anterior, el personaje intentó hacerse con Caja Madrid, para lo que contó con el apoyo cerrado de la necia vanidosa a la que espiaba y manipulaba. Con la Caja en la mano, este pillastre hubiera comprado no el Brasil, sino la China entera. Por desgracia para ellos, otro presunto delincuente, Rodrigo Rato, contaba con apoyos superiores: Rajoy y Zapatero. También en el trinque hay escalafón, sobre todo entre profesionales.

Puede parecer algo exagerado, pero no lo es. El personaje está tallado en roca granítica. Tras abandonar el gobierno de la CA de Madrid ha realizado diversas actividades. Una de ellas, escribir dos artículos por semana para La Razón, al precio de más de quinientos pavos la pieza, como si fueran reflexiones de Churchill. Así el periódico devuelve en parte al exgobernante la pasta que este le adjudicó arbitrariamente en subvenciones, que otorgaba en razón inversamente proporcional a la difusión. Porque el gobierno del PP es literalmente el gobierno del hampa: las promociones se acuerdan según enchufes y parentescos; las subvenciones, según afinidades delictivas.

Y, por si alguna duda quedara, ahora asoma otra aventura insólita del héroe, que estaba al parecer negociando un proyecto para privatizar la sanidad pública de Egipto utilizando para ello fondos de la cooperación. Cree tener experiencia porque ya intentó hacerlo en el gobierno de Aguirre y, al final, no pudo pues se lo impidió el Tribunal Constitucional. "Privatizar" llama este pájaro a apandar con todo lo público para metérselo en el bolsillo o en el algún jeque amigo a cambio de la correspondiente mordida. De la nueva jugada nos hemos enterado por grabaciones de la policía. El espía, espiado.

No se me negará que de la banda de ladrones del PP  salen tipos novelescos, a la par que patibularios: Bárcenas, Camps, Mato, Matas, Barberá, Fabra, Granados, González... una galería de hampones digna de una película de cine negro.

No se sabe cuánto tiempo tendrá la conexión árabe entretenida a la opinión pública, pero se le echa encima otro escandalazo de típica corrupción pepera con los parques eólicos de Castilla y León. Es injusto que se mezcle en esto al pobre Eolo. Estos parques de Castilla y León debieran llamarse “parques herméticos”, de Hermes, el dios de los ladrones. Y desfalco, expolio de lo público a lo grande, para hacer más grande aun lo privado, lo de los bolsillos privados, las fincas, las cuadras, las piscinas. Comisiones para arriba y para abajo, licitaciones fraudulentas, amaños, adjudicaciones ilegales, malversación, en fin…el estilo de la casa. Doce o catorce imputados. El saqueo de lo público.

Abrumado por la avalancha de corrupción y las tarascadas de la izquierda que pide su dimisión o una moción de censura, Rajoy ha dado luz verde a la formación de una comisión interna del PP para luchar la corrupción, como si esta fuera algo ajeno al PP, algo venido del ultraespacio. La idea y el momento son tan chuscos que invitan al comentario festivo. Sabido es que, cuando no se quiere resolver un problema, se nombra una comisión. Pero esta en concreto tiene más gracia. ¿A quién van a nombrar para presidirla y componerla? ¿Qué quiere decir "luchar" en el PP? Y ¿qué competencias tiene? ¿Puede investigar o tiene que empezar por investigarse a sí misma? Su función última ¿será descubrir y denunciar la corrupción o encubrirla?

diumenge, 30 d’abril del 2017

Ojo al juego sucio

Las primarias socialistas siguen reinando en el foro público porque, a pesar de su calamitosa situación, el PSOE mantiene la centralidad política. No tanto por su presente como por su presumido futuro como única opción viable frente a un partido del gobierno que no puede gobernar y otro de la oposición que no quiere hacerlo.

Esa centralidad es dinámica, reside en la incertidumbre del resultado de las primarias. Porque el partido como institución, su grupo parlamentario en especial, ha quedado literalmente fundido por el fuego cruzado de la moción de censura (MC) de Podemos y la petición de comparecencia urgente y dimisión de la candidatura de Sánchez. Frente a la MC, el PSOE de la gestora ha entrado en barrena, anunciando un "no" que lo convierte en apoyo activo del gobierno. A su vez, la petición de comparecencia y dimisión de Rajoy de la candidatura de Sánchez choca frontalmente con el hecho de que el grupo parlamentario del PSOE, aliado a C's, se haya opuesto a la comparecencia de Rajoy a dar explicaciones sobre el caso Lezo.

(Por cierto, pasado el puente se avecina otra traca de corrupción masiva con los parques eólicos en Castilla y León. Es evidente que este partido no está en condiciones de gobernar, sino de concentrarse en su estrategia procesal).

La ridícula situación en que la Gestora ha puesto al PSOE, obligándolo a actuar como aliado objetivo del gobierno al que se opone, se traslada a la candidatura de Díaz, que es la de la Gestora y la está destruyendo, como ha hecho con el grupo parlamentario. Con ello se barrunta que esa candidatura no tiene perspectivas tan halagüeñas como afirma.

Apenas hay sondeos, probablemente por falta de recursos. Y también por indeterminación de la muestra, pues solo votan los afiliados y el censo no es público, salvo que, según parece, se hagan trampas, como la que denuncia el reportaje de Irene Castro en eldiario.es. Así, lo que se va entreviendo de estas primarias a falta de sondeos se deduce de la observación de los datos directos, objetivos. Y, según estos, la estimación es que la candidatura de Díaz puede perder tranquilamente.

En los actos públicos de Díaz no suele llenarse el aforo, mientras que en los de Sánchez está a rebosar. Sin duda, no todos los asistentes serán votantes. Pero eso vale en ambos casos.

En el ciberespacio, en la redes, la presencia de Sánchez es muy superior a la de Díaz. El propio Sánchez tuitea y los tuits de sus partidarios son espontáneos, nada de bots, como parece darse en el campo de Díaz. El predominio en las redes es muy revelador de mayor rapidez de movimientos, comunicación, difusión y viralización.

Las glorias de jadis están significativamente calladas. El único que muestra un apoyo vehemente a la candidatura de Díaz es Zapatero. A los demás se los ha tragado la tierra. Probablemente se los tragó cuando participaron en la apoteosis del Ifema, de la que sigue sin saberse, entiendo, cuánto costó y quién lo pagó. Un círculo más abajo, los "barones" no parecen tenerlas todas consigo. Al final, la maniobra puede torcerse.

Y, desde luego, se torcerá no por el discurso de la candidata, que no tiene ninguno, sino por su escenificación. De esta va a necesitar mucha si, finalmente, Podemos plantea también una moción de censura en el parlamento andaluz.

Hay una sospecha general de que, para ganar, la candidatura de Díaz tiene que hacer trampas.

dissabte, 29 d’abril del 2017

Una poción de moción

Como si de un tósigo se tratara, el anuncio de la moción de censura (MC) ha trastornado de tal manera los espíritus de los socialistas de obediencia gestora que cabe temer por su equilibrio anímico. "Numerito", "irresponsable", "figurón", "se cree que los demás somos tontos". De todo se oye y se lee, como una especie de airada y furiosa protesta, manifestación obvia de que el anuncio ha caído como una bomba. Una bomba tóxica.

Sin duda hay en la forma de anunciar elementos personalistas que los críticos elevan a narcisistas. Pero lo de menos son las formas. Lo que importa es el fondo. La MC pone al PSOE parlamentario en una posición ridícula, teniendo que convertir su púdica abstención en un respaldo activo del gobierno. A su vez, si Podemos hace o no un órdago a la chica, como he leído por ahí es indiferente. Lo que ha hecho es cerrarse el camino de vuelta. Reúne los requisitos: número de firmantes y candidato. La aceptación es automática. Solo puede pararse si Podemos no la presenta. Pero eso sería un patinazo político serio.

Por ello Podemos está obligado a presentar la MC en plan sietemachos, responsabilizando al PSOE y a C's de la continuidad de Rajoy, el PP y la corrupción. El que parece haberlo entendido a la primera es ese mismo PP que, por boca de su portavoz, Hernando, con ese aspecto de duro de película de Chicago años 30, lo ha llevado al terreno habitual de "eso no me lo dices en la calle". Y quédense de momento aquí las cosas, aunque no es mala entrada para una moción que se llama constructiva. Una pelea de gallos.

La cuestión es si quienes hablan sobre la figura han calibrado bien su alcance. La MC no se presenta para ganarla, eso está descartado. Por si acaso, PSOE y C's han corrido a oponerse. Lo importante es el debate mismo, que da tiempo ilimitado de intervención a los defensores de la moción y limita el de los demás grupos parlamentarios (incluido el del gobierno) a media hora y diez minutos más de réplica. Podemos dispondrá por tiempo ilimitado de la tribuna del Parlamento y todas las conexiones mediáticas convencionales y digitales para plantear una enmienda a la totalidad del país. Esa es la funcionalidad propagandística de la MC y lo que tiene al borde de la histeria al socialismo de la abstención.

Luego están las interpretaciones, a las que todos tenemos derecho. Leo que la MC es un intento de Iglesias de torpedear la candidatura de Sánchez porque no le interesa que este sea SG, ya que recuperaría voto refugiado en Podemos. Desde luego, si Sánchez gana las primarias, lo más probable es que el voto de Podemos baje. Suponer que este sea el motivo "verdadero" de la MC es ya otra cosa. Por supuesto, las motivaciones humanas son tan inexcrutables como las divinas, pero es muy difícil ignorar que la consecuencia inmediata de la MC es triturar el grupo parlamentario de la gestora y, por tanto, de la candidatura de Díaz. Por eso ha reaccionado esta por sevillanas.

Si la MC está orientada en contra de Sánchez, hipótesis no descartable aunque improbable, va a darse de bruces con el muro de que beneficia a ese mismo Sánchez, haga lo que haga el que la ha presentado. Su discurso, el discurso del candidato, sin límite de tiempo, irá orientado en contra del PP en todos sus aspectos y, asimismo, en contra del PSOE. Y ese ataque al PSOE solo puede ser de dos formas: a) reconociendo que hay una diferencia entre el PSOE parlamentario, colaborador del PP, y el de la militancia, que sigue siendo partidaria del "no es no"; b) no reconociéndolo, haciendo una amalgama con los dos espíritus socialistas y atacándolos como si fueran uno solo. En el caso a) será un respaldo al proyecto de recuperación del PSOE en la izquierda de la candidatura de Sánchez. En el caso b) encenderá más la voluntad de la militancia de apoyar un proyecto de recuperación de un PSOE de izquierda democrática, esto es, de nuevo en beneficio de la candidatura de Sánchez. Algo legítimo, por lo demás, por cuanto se le devuelve lo que es suyo, ya que fue él quien abrió el camino al iniciar la semana pidiendo la dimisión de Rajoy.

También cabe la posibilidad, muy a tono con el espíritu último de Podemos a mi entender, de que la MC vaya orientada contra el conjunto del sistema o eso que a veces llaman "el Régimen". Pero, vaya contra lo que vaya la MC, muy curiosas habrán de ser las intervenciones tasadas de los demás grupos parlamentarios, especialmente el socialista. Y eso si las hay porque pueden renunciar a ellas y mantenerse en silencio. 

Vaya, que Pablo Iglesias ha entrado en el Congreso montado en un autobús.

divendres, 28 d’abril del 2017

La máquina de la moción de censura

Ha sido una semana como una traca de feria. Estalló el primer cohete el lunes con la dimisión de la lideresa, a quien la historia se ha tragado por el escotillón más sucio, y siguieron los demás en cadena. La desaparición de la grande de España dejó expuesto al grandísimo de la misma tierra, Rajoy, y a él apuntó el segundo cohete Pedro Sánchez al pedir su dimisión como responsable último de este tragicómico desbarajuste. Un par de días después, los de Podemos, que no quieren quedarse atrás, añadían dos huevos duros y el tercer cohete al anunciar una moción de censura. La propuesta ha provocado reacciones que, a fuer de precipitadas, delatan lo que sus autores hubieran querido celar. Así, la candidata Díaz, que va muy mal en las primarias y no sabe cómo remontar, dictamina que la moción de censura es un nuevo numerito de Pablo Iglesias; como siempre confundiendo realidad con deseos porque, en efecto, la moción es un número, pero no un "numerito" sino un "numerazo", sobre todo para el PSOE de la gestora, el de Díaz y su lamentable grupo parlamentario. Pues, al votar que no a la moción de censura, quedan con todo el plumero al aire al probarse que la abstención, definitivamente, era un voto "sí" a Rajoy. Y al PP. Y a la corrupción. 

Pedro Sánchez ha reaccionado con más cintura y, en su línea de exigir la dimisión del responsable del desastre, con la que puso en marcha esta dinámica, pide la comparecencia de Rajoy antes de la moción de censura. Ya lo había hecho antes por carta a la junta gestora obteniendo también por carta la sintomática respuesta de que no había lugar a la comparecencia urgente del suprascrito porque ya estaba registrada una petición de comisión en la que bla, bla, bla. 

Ahora, la petición de comparecencia urgente se hace como preludio a la moción de censura, esa que Díaz (los dioses le conserven la vista) considera un "numerito" y, con ello, Sánchez prueba que es posible una colaboración de la izquierda al tiempo que muestra mayor conocimiento del asunto que su competidora.

Porque la moción es inevitable. UP reúne los requisitos. Otra cosa es que se gane. Si el PSOE vota "no" o se abstiene, desde luego, no se ganará. Pero las mociones de censura en España, aunque se llamen constructivas o quizá precisamente por ello, no se hacen para ganarlas, sino para presentar una alternativa y hacerla triunfar luego en elecciones o destruirla. Dos mociones ha habido hasta la fecha, una políticamente triunfadora: la opinión descubrió en Felipe González un presidente y lo eligió después. Cinco años más tarde, en Hernández Mancha un no presidente y el PP siguió perdiendo elecciones. 

Siendo inevitable, la moción es, además, absolutamente favorable a quienes la presentan porque disponen de tiempo ilimitado para defenderla, primero uno de los diputados firmantes y, luego, el candidato alternativo a la presidencia del gobierno, en este caso, presumiblemente, Pablo Iglesias. Los demás grupos parlamentarios, incluido el del gobierno, tienen cada uno un tiempo tasado de media hora y un turno de réplica. O sea, nada. Después se vota y está claro que triunfarán los contrarios a la moción (a un coste especial para cada uno que, en el caso del PSOE, será inmenso), pero será una victoria pírrica. 

¿Cómo calibrar el efecto de un discurso de UP desde la tribuna del Parlamento sin límite de tiempo? Y no estoy insinuando que pueda darse un acto de filibusterismo ni nada parecido. Estoy diciendo que UP ha saltado ágilmente sobre la ocasión de hacer una enmienda a la totalidad a lo que llaman el "regimen" o el sistema político de la IIIª restauración en la que llevamos viviendo a regañadientes los últimos años en su versión neofranquista. El único enemigo que tiene UP lo lleva dentro, en la tentación a la demasía, la falta de contención y de ecuanimidad. Todo lo cual puede convertir un anhelado triunfo, modelo Felipe González, en un desastre político, modelo Hernández Mancha. On verra.

La petición de Sánchez de comparecencia de Rajoy previa a la moción de censura lo sitúa en la proximidad a esta, pero sin eficacia práctica al no ser Sánchez diputado.  Pero con mucha eficacia simbólica al no despachar la moción con el ridículo término de numerito, sino tomársela en serio.

Existe la esperanza de que Rajoy vea que, de salir elegido SG Sánchez, la actitud del grupo parlamentario socialista tendrá que cambiar. Y, en previsión de tan desagradable circunstancia, decida dimitir y convocar elecciones anticipadas cuando corresponda. Sé que es harto improbable por múltiples razones, pero siempre hay alguna sinrazón en algún lugar.

Con el "no" por delante del grupo socialista, el discurso de UP sin límite de tiempo versará en buena medida sobre el PSOE, algo tan inevitable como la misma moción. Y será muy crítico pero tendrá que distinguir entre dos PSOE, el del grupo parlamentario de la gestora y el de la militancia, que apoya masivamente a Sánchez; o sea, el parlamentario y el de la calle, para entendernos. Ese discurso, sea cual sea su orientación, contribuirá al triunfo de la candidatura de Sánchez en las primarias. Si es favorable al PSOE de la militancia porque avala la posición de Sánchez de la colaboración de la izquierda. Si es defavorable porque dará un mayor impulso a la acción recuperadora de la militancia de un PSOE hegemónico de la izquierda.

dijous, 27 d’abril del 2017

Podemos, la línea correcta y la censura

Podemos es un partido (o lo que sea) muy adaptado a la sociedad mediática. Prácticamente nació en los medios, primero en los alternativos y, por ende, de reducida audiencia; y luego, se afirmó, creció, se impuso en los comerciales de audiencia mucho más amplia. Y lo hizo en muy poco tiempo. Un éxito apabullante de imagen. A ello contribuyeron de un lado un gran dominio del ciberespacio y las redes y una depurada teoría de la función de los medios en la sociedad capitalista. Los medios son el vehículo de la hegemonía y operan en su inmensa mayoría en favor del status quo, mezclando información y doctrina del neoliberalismo salvaje y actuando, si llega el caso, como piezas de las guerras sucias del poder contra sus adversarios de todo tipo.

A la vista de la situación, el mensaje es claro: hay que democratizar los medios. En abstracto, esto es fácil de entender: los medios deben reflejar el pluralismo de la sociedad y todos los valores deben tener la oprtunidad de explicarse en foro público. Pero en concreto, resulta difícil. Los medios públicos debieran, en efecto, ser plurales y en la mayoría de las democracias, con altibajos, lo son. En España, no; en España, desde 2011, los medios públicos están al servicio del poder político de la derecha. En donde esta no gobierna, el asunto es menos escandaloso, pero hay tendencia a ser medios gubernamentales. En cuanto a los privados, siendo empresas, operan en un campo de libertad de mercado y con la lógica del beneficio. Tienen la orientación que les place. No se puede obligar a los medios privados a defender doctrinas con las que no comulgan. "Democratizar" aquí querrá decir otra cosa.

En una segunda vuelta se echa de ver que los medios son empresas, sí, pero no siempre autónomas. Hay medios que forman parte de entramados empresariales y financieros o que dependen directamente de estas instituciones a las que puede traer cuenta soportar pérdidas en sus sectores ideológicos porque el beneficio lo obtienen por otro lado; por el de la corrupción, por ejemplo. Y, por supuesto, el caso de los audiovisuales que o son negocios redondos a base de una programación que todo el mundo detesta y todo el mundo ve o son ruinosos, pero subvencionados de una u otra forma con medios públicos si son de derechas, como el caso de los medios de la Conferencia Episcopal. Es difícil democratizar a la Conferencia Episcopal.

Y en una tercera vuelta se ve que estas empresas de medios son especiales por el producto que manejan. No es lo mismo fabricar y vender calcetines o piraguas que hacerlo con noticias y opiniones. La mercancía de los medios es inmaterial, compran y venden ideas, creencias, juicios; en definitiva, cultura. Por lo tanto tienen peligro porque son mecanismos de convicción ideológica y de propaganda. Desde cierto punto de vista, esto explica la tendencia a intervenirlos en función de criterios como la llamada exception culturelle, francesa, para limitar la competencia y el contagio de medios ideológicos apabullantes, como los yanquies de Hollywood. Pero, al margen de esto, cualquier intento de control de los medios inspirado en estos criterios ideológicos y culturales será una recuperacion de la inquisición y la censura, a las que partidos como Podemos tienen una fuerte tendencia por su propia naturaleza ya que son organizaciones dedicadas a tener razón siempre.

En realidad es difícil democratizar los medios si no es jugando en su terreno, esto es, constituyéndose en empresas, empresas democráticas de comunicación. Una especie de quimera excepto en el caso de la prensa digital, en donde se da un florecimiento de medios demócratas y de izquierda. No siendo esto y habiendo abandonado la esperanza de gestionar unos medios públicos con criterios democráticos, solo queda imponer en los medios comerciales los puntos de vista críticos. Y aquí es donde se ha planteado el problema con Podemos y su supuesta censura a Errejón en la SER, con el llamado duro alegato de Barceló respecto a Podemos y los demás partidos.

Obviamente, se esgrime la apuntada teoría de la libre empresa. La SER es una empresa privada y contrata a quien quiere, sin obedecer consignas de partidos... externos. El duro alegato de Barceló reza con los de fuera. Dentro de la casa, todo cambia. Las decisiones son de empresa y se imponen en los programas, como lo prueban los despidos de Manuel Rico, Ignacio Escolar, Fernando Berlín, que yo recuerde.  Esas imposiciones sí se aceptan. Pero se trata de asuntos internos de la empresa por los que esta no da explicaciones. Si acaso las dará la cuenta de resultados.

Algo muy distinto es la peripecia de Errejón en hora 25 porque se enfrentan dos concepciones distintas de la comunicación y del meollo mismo de la comunicación que son las sacrosantas tertulias. De estas, la mentalidad democratizadora espera que reflejen el pluralismo social y ellas lo harán o no. Pero, si lo hacen, querrán hacerlo a su manera, no según las directrices de quienes quieren democratizar. Y aquí vuelve a estar el problema del problema.

La SER quiere seguir con Errejón porque le da la gana. Podemos, sin embargo, sostiene que Errejón no refleja la posición mayoritaria del partido, salida de VAII y debe ser sustituido por una portavoz de la mayoría, Irene Montero. Lo de menos es que esta se haya personado en "hora 25" y haya tenido que marcharse por no haber sido invitada, si bien se le ofreció un lugar entre la claque. Sarcasmos de la tele, pero, en efecto, lo de menos.

Lo de más es ¿qué función cumplen los tertulianos? ¿Expresan su opinión o la línea del partido? La línea correcta, claro, que es correcta por ser mayoritaria. Los medios miran la audiencia y, si prefieren a Errejón, están en su derecho. Pero también es lógico que un partido con una "línea correcta" quiera imponer esta y no una versión cuestionada. Todo depende de cómo se conciba el programa, si como una reunión de gentes con criterio propio (y con tendencias distintas) que intercambian opiniones o una comisión de portavoces de los partidos para informar a la ciudadanía de sus decisiones, sin ninguna capacidad para decidir o acordar u opinar algo que no esté en el vademécum.

En su efecto más inmediato, Errejón tiene un problema. Derrotado en VAII, ve cómo su margen de acción se reduce poco a poco pero sin descanso. Excluirlo de un programa de gran audiencia significa silenciar la voz de la minoría en un partido que presume de democracia. Democracia y línea correcta son términos antitéticos, antagónicos. Y Errejón tiene una alternativa: someterse en silencio a la línea correcta en sus actos (otra cosa será en su pensamiento, pero este es el problema de todos los "juramentados") o reafirmarse en su derecho a seguir opinando en foro público mientras lo contraten, aunque sea en pugna con el parecer del partido. La cuestión es si el partido decide obligarlo a elegir entre los medios (recuérdese, el líquido amniótico de Podemos) o la militancia. 

Si democratizar los medios significa imponer la "línea correcta" del partido a través de sus portavoces, las tertulias pueden volver a llamarse "el parte" y anunciarse, como aquel que añoran los deudos de Utrera Molina, con un cornetín de órdenes.

Hoy, Palinuro homenajeado

Hoy se presenta el libro que estos cinco colegas han compilado con contribuciones de muchos otros sobre una variedad de temas, y han tenido la gentileza de dedicarme. No me corresponde aquí hacer comentario alguno o emitir opinión por ser parte directamente interesada, salvo la de manifestar mi profundo agradecimiento.

Para lo demás, me cumple actuar como fiel cronista del acto: Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, Plaza de la Marina Española, 9. A las 19:00.

dimecres, 26 d’abril del 2017

Vértigo

La sombra de la plaga se cierne sobre el reino. La plaga de la corrupción que, como el ángel exterminador, visita las casas y se lleva al primogénito. Y al siguiente y a toda la progenie y a la servidumbre.

El juez ha mandado a prisión incondicional a Jordi Pujol Jr. con ánimo de evitar que siga en actividades delictivas. Lady Aguirre ha dimitido in lacrimando y trata de convertir su dimisión en un cortafuego por lo que pueda pasar, que pasará. El hermano de Ignacio González, Nacho para el ministro de Justicia, dice que no piensan comerse solos el marrón. Verdad que esto lo dicen o insinúan todos. Bárcenas también empezó así y ahora parece resignado a devorarlo por entero a cambio de que su mujer quede exonerada. Caballerosidad obliga, sin duda. No precisamente la del presidente de los sobresueldos, quien ha puesto un océano entre él y este peliagudo jardín de flores venenosas. Aun así le llegó un whatsap de Aguirre, anunciándole media hora antes su dimisión. Otro mazazo para el sacrificado prohombre que queda ahora ya en exposición, como el santísimo, con exigencia universal de dimisión. Da ruedas de prensa sin preguntas y coloca rollos al personal sobre la prosperidad económica a él debida. Del Brasil tiene previsto viajar a la otra punta del mundo y enlazar un periplo largo a ver si, en el ínterin, esto se pacifica, no vayan a recibirlo con un autobús y una cacerolada. Hay incluso quien especula con que no tiene previsto regresar, sino que pedirá asilo político en algún país con el que no haya acuerdo de extradición.

Porque aquí no va a quedar títere con cabeza. La delegada del gobierno, Dancausa, imputada en un asunto turbio con un enorme daño patrimonial a la administración pública. Villar Mir, el Villar Mir de toda la vida, la ubicua OHL, esa extraña empresa Indra, que financiaba al PP y le contaba los votos, un empresario, amigo de la Reina, todos clientes asiduos de los tribunles. Díaz Ferrán se querella contra Pablo Iglesias a causa de su rostro en el Trambús, supongo que por el derecho a la propia imagen, siendo así que la que ofrece en Soto del Real es peor que la del vehículo/picota. A su vez, Iglesias ha dejado sin púlpito en la SER a mosén Errejón, lo que tiene a sus partidarios muy mosqueados, pues no parecen conformes con las explicaciones de Echenique del tipo de "tú tienes dos ojos; el partido tiene diez mil". Errejón será sustituido por Irene Montero por decisión del argos partidario porque, según estos demócratas, los tertulianos no los eligen los medios, sino las jefaturas del partido.

¿Alguien creía que las cosas iban a cambiar por mucho que se movieran? Ahí tienen ustedes al ex-ministro de Justicia del reino, llevando en hombros el féretro de su suegro, ex-ministro a su vez de Franco, al son del Cara al sol, camisas azules, brazos en alto. 

Todo sigue igual. Como en el NO-DO.

Zapatero en Cataluña

Mi artículo de hoy en elMón.cat, titulado: El PSOE/PSC y Cataluña. Me movieron a escribirlo las declaraciones de Rodríguez Zapatero sobre los supuestos prejuicios de los socialistas catalanes acerca de Susana Díaz por ser mujer y andaluza. Era inevitable que se jugara la baza de la condición femenina de Díaz y ya se ha hecho en positivo alguna vez, cosa muy legítima. Lo imprevisible es que se empleara de un modo tan inepto, tan negativo, utilizándola como un arma frente a unas presuntas mentalidades misóginas; o sea, una especie de chantaje ideológico: votas a Díaz o eres un machista.

¿Y lo del prejuicio por ser andaluza? Es muy injusto con los catalanes, que han tenido un presidente de la Generalitat andaluz y de su partido, Montilla. Ahora se entiende que este pusilánime pasara de prometer aceptar el Estatuto que saliera del Parlament a dejar que Guerra le diera una mano de garlopa y, convenientemente "cepillado" lo pactó con la CiU de entonces, dejando en la estacada al PSC.

¿De dónde saca Zapatero que los catalanes abrigan tales prejuicios? De los que él profesa sobre los catalanes.

Sigue el texto del artículo en castellano:

EL PSOE Y CATALUÑA

Al día siguiente de Sant Jordi, fiesta popular de respeto, cultura y tolerancia, Rodríguez Zapatero, de visita a su correligionario Iceta, afirma que en Cataluña hay prejuicios contra el proyecto político de Susana Díaz por ser mujer y andaluza. Algo parecido en su opinión a lo que sucedió con Carme Chacón en España por ser mujer y catalana.

Flaco favor hizo el expresidente al socialismo y a su país cuando gobernaba, pero peor lo está haciendo ahora en su condición de jubilado muñidor de la campaña de Díaz. Esta no ha tenido éxito en su intento de apoyarse en las viejas “glorias” socialistas que sacó en exposición en el Ifema en Madrid. Prácticamente ninguno de los asistentes se manifiesta partidario suyo, al quedar avergonzados por su intervención en aquel mitin de exaltación. Y el que lo hace, Zapatero, mejor sería que estuviera callado, en lugar de emitir juicios tan injustos, necios y agresivos como el reseñado.

Son injustos. No hay prueba alguna de prejuicios contra los andaluces en Cataluña, más allá de los que hay en todas partes del Estado español contra los de otros lugares. Y en política, menos aun. Cataluña ha tenido un presidente andaluz socialista, Montilla, Cordobés y, como recuerda Rufian, tiene hoy una líder de la oposición jerezana. Pero se puede devolver la pelota a Zapatero preguntándole cuántos presidentes no andaluces ha tenido Andalucía; cuantos no vascos Euskadi; cuántos no gallegos Galicia. Y así todas las CCAA. Tiene gracia que se acuse a Cataluña de lo que no hace, pero sí hacen los demás, excepto, salvo error, Valencia (Zaplana) y Madrid (Leguina). Y no hace falta recordar que la acusación de “prejuicios” es uno de los primeros pasos del camino que lleva a hablar de xenofobia, racismo y nazismo. Es in juicio injusto que sí denota un prejuicio anticatalán.

Son necios. La comparación con Carme Chacón es de una ineptitud casi celestial porque ataca no a Cataluña, sino a España que Zapatero dice llevar en el corazón. Admite que en España hay prejuicios anticatalanes. Lo cual es cierto y él es un buen ejemplo. Además de los prejuicios cruzados de todos contra todos en España, como en los demás países (escoceses/ingleses, bávaros/prusianos, flamencos/valones, etc.), en algo suelen coincidir los españoles al margen de sus procedencias: los prejuicios sobre los catalanes. Y esto lo reconoce uno de León, que no suele medir el alcance de sus palabras.

Son agresivos. Exactamente, ¿cuál es el “proyecto político” de Susana Díaz? Un conjunto de frases mitineras hechas de “ilusión”, “compañeros”, “ganas de ganar”, “cien por cien PSOE”, que no quieren decir nada, y un propósito concreto, reiteradamente formulado: parar los pies a los catalanes. Nada de derecho a decidir, ni derecho de autodeterminación y menos financiación a costa de Andalucía (como si esto último fuera un dato objetivo). En realidad, el “proyecto político” de Díaz es contrario a las aspiraciones nacionales de Cataluña. Como todo el mundo sabe, esta es la verdadera razón del apoyo de la vieja guardia del PSOE a la candidatura de la presidenta de Andalucía, a pesar de sus evidentes carencias. Contra Cataluña vale todo.

La otra objeción de Zapatero es que es un prejuicio catalán en el caso de Díaz y español en el de Chacón por ser mujeres. Téngase en cuenta que en ambos casos se trata de elecciones primarias, internas al PSOE. Aunque el expresidente se excusa diciendo que no habla del PSC, es evidente que el prejuicio se achaca al electorado socialista catalán. Igual que en el caso de Chacón se achaca al electorado socialista español. Es para preguntarse qué verá en el socialismo un dirigente que considera a los socialistas poco menos que xenófobos y machistas.

Y no es solo el caso de Zapatero y su proverbial impericia. Es el del PSOE y el PSC y su difícil posición que explica el descenso del último en las preferencias del electorado. En el PSOE predomina un espíritu de nacionalismo español excluyente contrario al referéndum. Trasmitido este al PSC en un país en el que el 80 por ciento de la población es favorable, lo condena a la irrelevancia. Su única esperanza es sobrevivir como socialismo catalán, esto es, independizarse del PSOE. Pero, si se independiza del PSOE, ¿por qué se opone a la independencia de Cataluña?

Mañana, Palinuro homenajeado

Mañana se presenta el libro que estos cinco colegas han compilado con contribuciones de muchos otros sobre una variedad de temas, y han tenido la gentileza de dedicarme. No me corresponde aquí hacer comentario alguno o emitir opinión por ser parte directamente interesada, salvo la de manifestar mi profundo agradecimiento.

Para lo demás, me cumple actuar como fiel cronista del acto: Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, Plaza de la Marina Española, 9. A las 19:00.

dimarts, 25 d’abril del 2017

La conferencia de Tarragona el viernes pasado


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No había grabación en el Colegio d'Advocats i Farmacèutics de Tarragona, pero, para fortuna de todos, estaba Ramón Sabaté, gran fotógrafo, que filmó el acto y lo subió a You Tube. Yo lo incluyo aquí con su permiso.

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Igualmente incluyo la grabación del turno de preguntas y respuestas, que fue muy animado y siempre de la mano de nuestro amigo Sabaté.


Dimensiones de una dimisión

Tenía razón OK Diario, Aguirre planeaba dimitir el domingo o el lunes. No lo hizo el domingo, día del Señor, pues podría interpretarse torcidamente. Lo hizo el lunes, día de la luna, famosa por ser una embustera, aunque no tanto como la propia Aguirre, que ya ha dimitido tres veces.

Una rueda de prensa de tres minutos sin preguntas y una dimisión lacrimógena que la afectada ha tratado dee convertir en un acto de responsabilidad política. A simple vista más parece una decisión a regañadientes, por tercera vez, tras haber intentado evitarlo a toda costa y, según las malas lenguas, cuando puede encontrarse al filo de una imputación penal. El reconocimiento de Aguirre de su culpa in vigilando tiene un alcance de responsabilidad penal y civil imprevisibles, dado que aquí se han cometido al parecer delitos tremendos. Y, además, debe añadirle la culpa in eligendo, eso que ella, siempre tan chulapa, minimiza hablando de "ranas". Y sin contar con que, de todas las actividades de su gobierno, la sanitaria, a la que aun no se ha pasado revista, promete ser un foco mucho más abrumador de corrupción que la gestión de la Charca de Isabel II.

De todo eso puede salir una imputación. Sin duda, Aguirre lleva años "haciéndose la rubia" y hasta es posible que lo sea, pero no es creíble que haya presidido sobre un emporio de corrupción y latrocinio y no se haya enterado de nada. No se pude gobernar con una mano derecha, González, que ha convertido su familia en una verdadera empresa de presuntos delitos y en donde todos, desde sus hijos hasta su octogenario padre tenían un cometido. El padre es hoy nonagenario pero, según parece, sigue siendo útil a la empresa lavando dinero.

Aguirre no estaba en menudencias, sino en las alturas teóricas de la doctrina neoliberal que le insuflaban sus consejeros empresariales (alguno ya en la cárcel) y sus asesores aúlicos. Paladina del libre mercado y el fin de las mamandurrias socialistas, no tenía por qué parar mientes en las que ella iba sembrando a su paso. Pagar periodistas a su servicio con dineros públicos en TeleMadrid no era mamandurria. Colocar en el Ayuntamiento de su amiga Botella a Carromero con un sueldazo tampoco era mamandurria.  E così via. Lástima que el resto de los mortales no lo veamos así y que consideremos que entre el liberalismo y la política del saqueo y la rapiña debe haber una separación que ella parece desconocer.

Por último, la dimisión de Aguirre tiene una dimensión poco reseñada hasta la fecha, una dimensión política que apunta directamente a Rajoy. Aguirre no ha dimitido porque la hayan pillado con las manos en la masa o en flagrante delito, ni porque se haya beneficiado directamente de los delitos de sus elegidos, aunque sí indirectamente, por ejemplo, financiación ilegal de elecciones. Dimite por responsabilidad política. Justo la situación de Rajoy, responsable político del universo de corrupción de la política española. En su caso, además, hay un presunto beneficio directo, derivado del cobro de sobresueldos en B que él mismo llegó a admitir.

Si Aguirre dimite, Rajoy debe hacerlo igualmente, incluso con mayor motivo.

dilluns, 24 d’abril del 2017

El éxito de la abstención

Les da vergüenza decir que se abstuvieron en la investidura de Rajoy para que siguiera gobernando el PP. Por eso los golpistas del PSOE se justifican diciendo que tienen al gobierno atado en corto y controlado y que, en el fondo, hace lo que ellos dicen.

El dato de la noticia nos ahorra mayores explicaciones. El PSOE de la junta gestora miente, como siempre: el PP veta toda la labor legislativa de la oposición. Esto quiere decir que el resultado es doblemente desastroso pues el PSOE trabaja como si realmente consiguiera lo que se propone, pero no lo consigue porque el PP está en contra. Realmente, la abstención solo ha servido para poner los votos de los electores socialistas al servicio del PP.  

Y el futuro inmediato aun pinta peor. El gobierno está preparando un conflicto de competencias ante el Tribunal Constitucional para mantener su práctica de veto a todas aquellas iniciativas legislativas de la oposición que, a su juicio, modifiquen los Presupuestos al aumentar los gastos. Es decir, un proyecto para emascular el Parlamento y conseguir el tipo de gobierno que gusta a Rajoy y el PP: la dictadura. 

Con la sumisión del PSOE.