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jueves, 3 de enero de 2008

La DGT y el sentido del humor.

La Dirección General de Tráfico estaba ayer de enhorabuena. 2007 es el año con menos muertes en carretera desde 1968. Todo un éxito que premia los desvelos de ese cascarrabias que es el señor Pere Navarro, Director General de Tráfico. Y efectivamente es una noticia espléndida de la que todos, incluido el PP, debemos alegrarnos porque todo lo que sea aumentar la seguridad sin merma de la libertad, será siempre bienvenido en todas partes.

Desde luego, en la DGT estaban tan contentos que publicaron un video para felicitar a los conductores por su buen comportamiento, al tiempo que los animaban a perserverar en esta vía. Puede verse pinchando sobre la imagen superior para ir a El País y dando luego a activar la cinta.

Obsérvese bien ese plano general con zoom. ¿No recuerda algo? Sí, por supuesto, no sé si a propósito o no, el plano recuerda mucho a algunos de la famosa La noche de los muertos vivientes, de George A. Romero.

Si es coincidencia, es coincidencia; pero, si no lo es, demuestra un extraño sentido del humor.

miércoles, 26 de diciembre de 2007

Las entrañables fiestas.

Si el Rey felicita las Navidades con una postal con la foto de los abuelos y los nietos, por qué no voy a felicitarla yo con foto de padres e hijo Héctor, que tiene ya nueve meses y está que parece el niño Hércules, el que estranguló con sus manitas a las dos serpientes que mandó la celosa Hera a matarlos a él y a su hermano Ificles.

Detrás hay un belén que he montado este año desempolvando las viejas figuras de hace treinta. De ese modo, mi otro hijo, Ramón, ya va asociando la Navidad con las figuras de los belenes, que es donde los niños españoles penetran por primera vez en un mundo que pueden manejar de complejas relaciones sociales: los pastores, los agricultores, los animales, los Reyes Magos, los molinos, las fraguas, los comerciantes y los dos focos del conflicto, esto es, el portal con el pesebre propiamente dicho y el terrible castillo, en el otro extremo del belén, el castillo desde el que todo se vigila y al que un buen día subirá el agrimensor K.

Por lo demás, mi belén no tiene portal ni pesebre porque, entre otras cosas, no sé a dónde fue a parar la figura de San José que es, en verdad, la más desdichada de la leyenda cristiana. Hay quien me dice que eso carece de lógica porque si no se es cristiano no hay por qué celebrar las fiestas cristianas y, por otro lado, si se sigue la tradición, hay que hacerlo con todas las consecuencias. Todo eso está muy bien pero, a los efectos de la educación de los niños, la lógica empieza a ser importante mucho más tarde. Ahora lo que importa es lo maravilloso. Y lo maravilloso es que, en tu casa, una vez al año les dé la locura de poner un complicado belén y armar dos árboles de Navidad, uno tradicional (aunque artificial) y otro de fibra de vidrio de esos que tienen un programa de colores. Y que te hagan regalos.

viernes, 30 de noviembre de 2007

No es posible.

El Corte inglés ha decretado que estamos en Navidades. Una luminaria gigantesca te saluda cuando sales de la M-30 para entrar en Pozuelo: Felicidades.O sea, dices, Navidad; porque ¿por qué iba a desearnos a todos felicidades el Corte inglés? por ser Navidad. Vaya por Dios, ya está aquí otra vez y, con ella, lo más odioso que tiene, que son los artículos periodísticos en contra de la Navidad. Y los que hablan del despilfarro se llevan la palma plúmbea. Todo el año pillados por la hipoteca y para una vez que te puedes dar el gustazo de gastar sin tino viene la miriada de catones los censores a afearte tu inocente vicio. Malhaya sus muertos.

No es la Navidad lo que no me parece posible, que bien posible es, sino otra cosa, algo que tiene que ver con la política, con los conflictos en este terreno o connivencias entre políticos y medios. Porque leo en Público que Rajoy aprobó la maniobra contra el TC en contra de dirigentes del Partido Popular. Tampoco tiene esto que ser motivo de asombro ya que los errores del señor Rajoy son comidilla de la corte.

Lo digno de reseñar sería que el señor Rajoy no hiciera disparates. Pero es más que un disparate ya que, si he entendido bien la información, lo que el artículo dice es que la prueba en que se iba a basar la recusación de tres magistrados progres se fabricó en una reunión, se le dio forma de noticia y se envió al diario El Mundo que la publicó sin rechistar, sin firmar, sin contrastar. Es que algo así es muy fuerte porque da a entender que hay una unidad de acción entre el periódico y el partido. Se dice (los de Abc, La Razón, etc, no hablan de otra cosa) que El País es el periódico del PSOE o, incluso, lo llaman "el B.O.E.", pero no es fácil imaginarse que las gentes del PSOE se reúnan, den como noticia su deseos y El País la publique sin más, sin citar fuentes ni nada. Ese proceder, por cierto, tiene más valor como literatura que como periodismo.

jueves, 9 de agosto de 2007

Ruido, ruido y más ruido.

Hace poco posteé sobre el ruido en España, una de mis bestias negras. Una carta de lector en El País de ayer, firmada por don Enrique Angulo Moya, a quien Dios bendiga, y titulada ¿Complejo de inferioridad? me da pie para volver sobre el asunto pues, mientras nuestro país siga siendo tan ruidoso, cuantas veces se vuelva serán pocas. Tengo dicho que las cartas de los lectores son una fuente inagotable de ideas y, para mi gusto, lo mejor del periódico. Es tal mi pasión por el género que creo que postearé sobre él a no mucho tardar, tratando de responder a la pregunta de porqué se escriben cartas al director.

En este caso concreto, el del señor Angulo, la carta sostiene la teoría nada estrafalaria por lo demás de que los españoles somos tan ruidosos, groseros, incivilizados y gamberros porque padecemos un complejo de inferioridad. Es bastante posible y lo único que se me ocurre al respecto es que, si padecemos un complejo de inferioridad, es bien merecido.

Como tengo tendencia a las explicaciones simples, sin desdeñar en modo alguno el brillante diagnóstico del señor Angulo, creo que el problema es de educación. Quiero decir, claro, de falta de educación. La gente es ruidosa porque nadie, normalmente, ya sea en la familia o en la escuela le ha enseñado a no serlo. Y nadie le enseña a no serlo porque tampoco nadie enseña en parte alguna que, en toda convivencia civilizada, es de primera importancia pensar en los demás y procurar no ser molesto.

Es curioso, es tal el fracaso de la educación en este terreno que el comportamiento incivil de los españoles se acentúa precisamente cuando conviven. Parece una especie de gregarismo provocador y molesto. Si no me creen, hagan la prueba siguiente: lleguen a una terraza de un café en la que no haya nadie y siéntense a una mesa, la que quieran. Les apuesto doble contra sencillo a que los parroquianos siguientes elegirán para sentarse la mesa contigua a la suya, aun estando la terraza desierta y, a continuación, se pondrán a berrear.

Aprovechando la ocasión, me sumo al interesante debate que se traen los obispos, la carcundia nacional, el progresismo más o menos ramplón y los señores Savater y Ferlosio sobre la nueva asignatura de Educación para la Ciudadanía (EpC), pidiendo que además de esos asuntos tan interesantes de los derechos fundamentales, la democracia, la igualdad, los valores constitucionales, la tolerancia, etc, etc, se aproveche también para meter un capitulillo de lo que antes se llamaba "buenos modales", consistentes en cosas tan simples como las siguientes:

No escupir en el suelo en público.

No orinar en los quicios de los portales.

No gritar en los establecimientos públicos.

No permitir que las mascotas ensucien la acera.

No tirar desperdicios a la vía pública.

No ensuciar parques, jardines ni campo en general.

No fumar donde no esté permitido.

No molestar a los vecinos con ruidos innecesarios.

No llevar transistores a lugares públicos.

No jugar al balón en cualquier parte.

No permitir que los niños propios molesten a los demás.

Aquí me detengo pero la lista podría alargarse mucho metiendo discotecas, quads, chiringuitos, excursionistas, procesiones, fiestas, etc. En fin, como se ve, cosas muy necesarias y nada conflictivas, espero. Porque, si se piensa bien, hace falta ser un auténtico imbécil para transitar por las ciudades de noche con motos de escape libre. O sea, ser lo que un tío mío llamaba con precisión gracianesca, "un tonto montado en un ruido".

sábado, 28 de julio de 2007

Contra el ruido.

El Tribunal Supremo ha condenado a dos años de prisión a un pavo que estuvo cuatro fastidiando a sus vecinos poniendo la música día y noche demasiado alta, en concreto entre 45 y 69 decibelios, esto es, más del doble de lo que permite la normativa legal, que ya es demasiado permisiva.

Aunque la sentencia del Supremo case otra absolutoria de la Audiencia de Barcelona, la pena impuesta me parece demasiado suave, si bien la aplaudo porque menos da una piedra. En este caso, la piedra (el adoquín, en definitiva) es la Audiencia de Barcelona que se negó a considerar delictivo el comportamiento del cretino de la música, calificándolo de "infracción administrativa"·

Es irritante la tolerancia española hacia el ruido. Según todas las estadísticas somos uno de los pueblos más ruidosos del planeta y carecemos tanto de sensibilidad hacia esa forma de contaminación ambiental como de la educación mínima para no molestar al prójimo. Cualquiera que haya entrado en un bar en España cuando esté lleno sabe de lo que hablo. En parte, este estado de cosas viene dado por la manga ancha de las autoridades ante los comportamientos inciviles de los ruidosos.

Y no es solamente la brutalidad de poner la música alta en las casas de vecinos, son las motos en las calles a cualquier hora del día y la noche, las terrazas en verano, las discotecas, las fiestas de amigos... es toda la actividad social de una población como la nuestra que cree que chillar (¿han visto Vds. a algún padre alguna vez reprender a un hijo suyo que esté chillando y molestando en un espacio público?), berrear, armar barullo es cosa de gente simpática y que si se protesta por ello es porque el protestante es un quintín el amargao o una persona de costumbres sospechosas.

Durante años tuve que soportar a un imbécil en el piso superior al mío que tenía instalado un taller de bricolage en su casa y se pasaba el día martilleando con absoluta indiferencia por las molestias que ocasionaba. El tal se ofendía si se le decía algo porque pertenece al sector de españoles "educados" que creen que hasta las 12 de la noche pueden hacer el ruido que quieran. Hoy tengo un amigo al que le han instalado una discoteca con terraza a cuarenta metros de su casa, atronándolo hasta las seis de la madrugada.

Soy militante en contra del ruido. Mientras los españoles no entendamos que hacerlo es igual que arrojar basura por la ventana en la vivienda del vecino no seremos un pueblo civilizado. Claro que para eso falta un trecho porque muchos de nosotros todavía tiramos desperdicios en lugares públicos. Las toneladas de basura que se han acumulado en los cinco días de huelga del servicio de limpiezas en Vigo, en especial en la playa, demuestran una vez más que somos muy guarros. Con que nada de extraño que, además, seamos ruidosos.

lunes, 1 de enero de 2007

¡FELIZ AÑO NUEVO!


Vittorio Zecchin, Las mil y una noches 1900-12


A todxs: felicidad, paz, amistad, amor, sabiduría y larga vida.

domingo, 31 de diciembre de 2006

Feliz salida y entrada.


A todo el mundo.






(Jordaens, La fiesta de la judía, 1638)


sábado, 30 de diciembre de 2006

Feliz año nuevo (mañana, claro).


Iñaki Errazkin, alma del InSurGente, el periódico digital de revoluzers en el que me publican mis artículos, a veces en medio de grandes controversias, me ha enviado esta felicitación de año nuevo.Lo hizo a mi nombre. Es muy original y, si hacemos abstracción de que se trata de una sutil propaganda de un licor (que ya es abstraer para un abstemio partidario de la más estricta ley seca como un servidor), se puede adaptar a muchos propósitos y dedicársela a muchas personas. Es un video, pero no sale pinchando en la imagen no sé porqué, puesto que tiene la opción de colgar en el blog. El video se ve pinchando en el enlace de más abajo. Yo había hecho uno, dedicado al señor Pedro Solbes para que sea algo más generoso, pero tampoco sale en el post porque debo de ser un inútil. ((Advertencia de última hora: me he venido a otro ordenata con el mismo navegador -Firefox- y el mismo sistema operativo -XP- y... ¡aquí sí se ve la felicitacón a Solbes! O sea, que se ve o no se ve según disponga la diosa Fortuna)) En cualquier caso, quien quiera bajársela, la tiene aquí: Felicitación. Se pone en marcha, se pincha en "crea tu propio monólogo", se rellenan los datos y se puede enviar por e-mail a quien se quiera, con el motivo que se desee, dentro de un elenco, claro, y enviarla por correo. Pero no colgar en el blog, al menos en el mío, directamente. Venga, manitas.

miércoles, 27 de diciembre de 2006

Una en broma.

Mi amigo José Manuel Roca, el autor de La derecha furiosa, libro de gran actualidad e interés sobre este curioso fenómeno de la furia de la derecha española, me ha enviado esta original felicitación que no me resisto a compartir con lxs lectorxs. Gracias, José Manuel. Por cierto que, al paso que van las cosas, tendrás que escribir otro que se llame La derecha frenética. Para mí, la furia tiene algo noble y divino. Orlando estaba furioso a causa de la infiel Angélica, pero, según le hace hablar Cervantes, tenía la lucidez suficiente para reconocer la superioridad de don Quijote en ese común azar de perder la cabeza:

"No puedo ser tu igual, que este decoro/se debe a tus proezas y a tu fama,/puesto que, como yo, perdiste el seso..."
Pero esta derecha no reconoce nada. Ha llegado ya al frenesí. Muy divertida la imagen y ¡cuán cargada de razón la leyenda!

viernes, 22 de diciembre de 2006

Que Dios reparta suerte.

Hoy, a lo largo de la mañana estarán sonando las argentinas voces de los niños de San Ildefonso cantando los números de la lotería del "Gordo" y los premios que van obteniendo. El rito de la lotería del "Gordo" es, como si dijéramos, el chupinazo de salida de las Navidades. La cantinela de los niños y, al día siguiente, o en el mismo a través de la radio y la tele, el jolgorio de los agraciados, los empleados de un taller descorchando champán o la dueña de la tienda de ultramarinos, que ha repartido un décimo entre la clientela; alguna anécdota chusca y un par de filosofías baratas sobre la fortuna en la vida.

Traigo la ilustración que aparece en los billetes, que es la Natividad de Pedro Berruguete, un pintor excelente, padre del tallista Alonso de Berruguete, que se exhibe en la iglesia de Sta Eulalia, en Paredes de Nava (Palencia), lugar de nacimiento del pintor. Este Berruguete anduvo por Flandes e Italia, en donde dejó un soberbio retrato del fabuloso Federico de Montefeltro, duque de Urbino. De sus andanzas por el extranjero, Berruguete trajo a España los estilos flamenco y del Renacimiento temprano, consiguiendo esa curiosa mezcla que se ve en la imagen entre el gótico y el renacentismo, según se aprecia en unas figuras con trazas del hieratismo medieval, los ángeles o los dorados góticos, junto al uso de la perspectiva, como se ve en las baldosas al estilo flamenco, o la atmósfera y la profundidad, aprendidos en Italia.

En fin que Dios reparta suerte y quien no resulte agraciadx siempre podrá consolarse esta noche escuchando el mensaje navideño de SM el Rey, quien se dirige a todos los españoles en tan señalada fecha del nacimiento de Dios y eso que hay separación entre la Iglesia y el Estado. Como también lo hacía antes que él, Francisco Franco, el general golpista que le precedió y lo nombró "sucesor a título de Rey". Otro rito, aunque no tan difundido ni popular como el simpatico "Gordo".

NB. También los no creyentes podemos invocar al Dios de los creyentes (¿por qué no, si, de existir, nos tiene especial cariño ya que somos ovejas descarriadas?), sobre todo en momentos en que la apuesta pascaliana tiene un sesgo evidentemente crematístico.

martes, 19 de diciembre de 2006

Felicidades.

Ayer mandé un motón de Christmas. Como se hace por la red, no cuesta mucho trabajo; ya no hay que comprar sobres, sellos, tarjetas (casi siempre bastante feas), escribir y enviar, y puede uno concentrarse en lo esencial, esto es, en qué imágenes se mandan. Complemento ahora porque he cogido inercia y, qué caramba, tampoco es tan condenable ponerse sentimental y un pelín cursi una vez al año. Así que traigo dos divertimentos de esos que llaman "interactivos". A la izquierda, un pasatiempo que me he buscado yo, una adivinanza en una preciosa imagen de l'Épinal de hacia 1890, que representa al Gato con botas. La cuestión es encontrar al Marqués de Carabás. A ver cómo andamos de agudeza visual. C'est pas facile, les gars.

Y, aquí a la derecha, otro que me ha llegado por la red (gracias, Pilar), de estos de ahora mismo. La cosa consiste en pinchar sobre la imagen del celebérrimo Nacimiento de Botticelli (1475) que se conserva en los Uffizi. Es mi christmas para lxs lectorxs del blog y también una adivinanza, pues contiene un autorretrato del pintor treintañero. Pero aquí no hay juego: es el que está en el extremo derecho y nos mira con cierta arrogancia, como si se asegurara de que lo vemos asistiendo a un momento decisivo en la historia de la Humanidad. Al pinchar sobre la imagen se llega a otro nacimiento supermegaguaytecnológico. Una vez allí, se arrastran las figuras hasta donde cada cual quiera situarlas, se pulsa en "animer" y, venga, a cantar gingle bells.

((Bueno, vale, quien quiera ver en grande el Nacimiento de Botticelli,que pinche aquí)).

miércoles, 29 de noviembre de 2006

EL RUIDO.

Pillo la noticia en el 20 Minutos: que el ruido es el problema del que más se quejan los españoles, según reza la Encuesta de condiciones de vida del Instituto Nacional de Estadística.

¡Albricias! Ya era hora de que mis paisanos se dieran cuenta de la horrosa maldición que es el ruido que meten en todas partes, a todas horas del día y de la noche, con todos los motivos y por todos los medios. Quien haya estado en una cafetería/cervecería en España y en otro lugar del planeta sabe que la española es tropecientas veces más ruidosa que cualquiera extrajera y que el ruido no queda amortiguado por la capa de varios centímetros de cáscaras de mariscos, servilletas arrugadas, tobas de cigarrillos y basura variada que cubre el suelo. España debe de ser el lugar más ruidoso del mundo. Y llevo años comprobando cuán difícil es hacer entender a mis conciudadanos que el ruido es contaminación acústica. Quien tiene la radio o la tele altas con la ventana del patio abierta es como quien aprovecha esa ventana para vaciar el orinal. Como sé que puede resultar chocante que hable de llevar años en este empeño, aduzco aquí la prueba irrefutable de un chiste que me dedicó Mingote en Abc hace más de trece años, en 1993, a raíz de un artículo mío sobre el ruido creo que en el extinto Diario 16. Efectivamente, años de lucha contra esa estúpida plaga de los ruidos, de las motos, los transistores, los televisores a todo trapo en los bares, la gente hablando a gritos, los niños maleducados que berrean en público sin que sus padres intervengan, las terrazas, chiringuitos y mierdolitos que florecen como hongos en todo el país a decibelio pelado, lxs idiotas montados en discotecas rodantes, lxs de los móviles en los trenes y autobuses, los..., las...

Algún día aburriré al personal con mis reflexiones sobre la burricie de una especie que no solamente tolera el ruido, sino que lo mete de continuo. Me tocó una temporada vivir en una casa en Madrid un piso por debajo de una especie de homínido que tenía montado un taller de bricolage en el suyo en el que se pasaba el día martilleando, aserrando, remachando, golpeando. Estuve años sufriendo a aquel salvaje sin conseguir hacerle comprender que sus ruidos molestaban. Mi experiencia es que si le dices a un español que está molestando cuando está molestando, se cabrea.

Así que ahora que, por fin, se quejan del ruido que ellos mismos meten, a ver si se callan.

miércoles, 4 de octubre de 2006

SANAS PROHIBICIONES

EL RESBALADIZO ENCANTO DE LOS NIÑOS

Dice Jesús "aquel que escandalizare a uno de estos pequeñuelos más le valdría que le atasen una piedra de molino al cuello y lo arrojaran a lo profundo del mar" (Mat., 18, 6). No conozco a nadie que discrepe de esa actitud. Los abusos sexuales a menores se cuentan entre las prácticas que concitan mayor indignación pública. Y, al mismo tiempo están muy extendidos. Sobre todo, entre los hombres. No me atrevo a escribir que exclusivamente entre ellos, pero seguramente no desbarraría mucho si lo hiciera. Son los hombres adultos o francamente mayores quienes encuentran más difícil resistir a los encantos de niños y adolescentes, como los que tan magistralmente pintaba el Caravaggio (a la izquierda, Amor vittorioso, 1602), llenos de vida y de inocente malicia. Y es un problema que amenaza con minar el prestigio de muy venerables instituciones.

La BBC (¡estos británicos...!) anda buscándole las cosquillas al Papa a cuenta de su actitud en relación con la pederastia. Siendo Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, en 2002, Joseph Ratzinger dirigió una carta a los obispos instruyéndoles acerca de cómo tratar los casos de abusos sexuales. En la carta citaba un documento del Santo Oficio (la actual Congregación) de 1961 sobre el modo de tratar los delitos de solicitación, cuya versión inglesa se encuentra aquí. El delito de solicitación abarca más comportamientos que el del abuso de menores porque lo decisivo es que se haga en el sacramento de la confesión. Llama la atención del documento su cerrada exigencia de secreto y eso es lo que hace lamentable que el hoy Papa lo citara.

Pero de ahí a salpicar sin más a Benedicto XVI en algún caso de pederastia hay un abismo. Lo cual no quiere decir que en la Iglesia católica no se den con excesiva frecuencia estos comportamientos. La reciente suspensión a divinis del fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel, es una prueba más de un vicio muy extendido que afecta a esta Iglesia y que únicamente los más fanáticos, me parece, se niegan a relacionar con el celibato del clero.

Y no sólo es problema de la Iglesia. El escándalo del Representante republicano Mark Foley en Washington, quien ha dimitido por haber enviado emilios subiditos de tono a menores de edad es otro patinazo en la precampaña de las elecciones legislativas de noviembre en los EEUU. Entre otras cosas porque los emilios pedófilos parecen haber circulado por los correos de la Cámara. ¿Qué lleva a un diputado mayor de cincuenta años a andar tonteando con criaturas en internet? En general, ¿qué tiene en la cabeza un pedófilo? Éste, en concreto, según manifiesta su abogado, el hecho de haber sufrido abusos sexuales cuando niño a manos de un cura de su confesión, que es la católica. Vaya por Dios.

Va a ser que, en efecto, los católicos tienen un problema con su clero que no se arregla recurriendo a las actuaciones secretas, como recomendaba el Prefecto de la Congregación hoy Papa, sino, al revés, dándole la máxima publicidad. Kant decía que nada que no pueda hacerse público será justo. Nada.


EN CONTRA DE LA TORTURA

Como el abuso de menores, también la tortura está (muy justamente) prohibida. Y, como aquel, se practica. Llevo un par de meses posteando sobre el caso de Iñaki de Juana y avisando de que es un problema y cada vez lo será más, porque el hecho de alimentar a la fuerza a un hombre que está en huelga de hambre se me antoja cercano a la tortura. Con escaso éxito.

Anteayer se me ocurrió escribir un artículo en Insurgente sobre el asunto y ayer me lo encontré en el Gara. Como ya sé que esto basta para criminalizar a alguien al sur del Ebro, aclararé que no abrigo duda alguna de que el señor De Juana obtuvo en su día un juicio justo y recibió la condena correspondiente a sus delitos, que incluían el asesinato. No abrigo duda, pues, de que se trata de un asesino.

Pero es un asesino que ha cumplido su condena y debe estar en la calle. El procedimiento de que se han valido las autoridades para mantenerlo en prisión, ya rechazado en primera vista por el órgano judicial competente, pero recurrido ante el superior, con todos los respetos, tiene el aspecto de una triquiñuela para impedir que se cumpla la ley por razones políticas y presión de la calle y los medios. Es decir, una de esas situaciones de indefinición, inseguridad jurídica e indefensión que son el núcleo mismo de la arbitrariedad. El afectado, no teniendo otro recurso, se ha puesto en huelga de hambre y, llegado el momento crítico, en vez de pronunciarse de modo claro y unívoco sobre su suerte, los jueces deciden alimentarlo a la fuerza. Para mí esto es una situación injusta y cercana a la tortura, ante la que no me parece bien guardar silencio.

Si alguien se declara en huelga de hambre, lo justo es examinar el caso, concediéndole lo que pide si le asiste el derecho, o negándoselo clara y taxativamente si no le asiste, permitiéndole en tal caso llevar su huelga de hambre hasta sus últimas consecuencias si quiere. Pero no dejarlo en una nebulosa, alimentándolo a la fuerza.