dimarts, 3 de març del 2015

Pasado presente.

Ramón Adell Argilés (Coordinador) (2015) Constitución española 1978. La campaña del referéndum. Catálogo. Madrid: BAPRAA. 54 págs.
------------------------------------------------------------------

Hay que echarle valor para salir con una publicación sobre la Constitución Española (CE) de 1978 en lo tiempos que corren. Mi tocayo y colega, Ramón Adell, profesor de la Facultad de Sociología, lo tiene. Está a la vista. Y a muy agradable vista pues ha editado el catálogo de una exposición que ya realizó en el XXX aniversario de la CE, en la que reúne una parte significativa del enorme fondo iconográfico que posee sobre el presente y pasado reciente de España, en este caso, el referéndum constitucional de 1978. Porque Ramón, aparte de un erudito profesor, muy versado en cuestiones de comunicación y semiótica, es poseedor y único habitante de un museo gráfico de nuestro país, en el que vive inmerso, como otro tocayo nuestro, Raymond Roussel, en su locus solus. Él, como es académico, lo llama Biblioteca y archivo de Propaganda Ramón Adell Argilés (BAPRAA), editora del folleto. Y, de vez en cuando, comparte algunos de sus tesoros con el público. En esta ocasión, con la edición de este magnífico catálogo en papel couché, cuatricromía muy cuidada, sin excesivo brillo, entre folio menor y cuarto mayor.  La edición es de 400 ejemplares numerados, habiendo correspondido a Palinuro el nº 093. Buen año, constitucionalmente hablando, el de 1793, con la Constitution montagnarde, la más revolucionaria hasta entonces y quizá hasta ahora. Tan revolucionaria que duró unos meses.

En todo caso, aplausos a la iniciativa. Puede contactarse con BAPRAA aquí. Es un regalo para la vista. 43 carteles a todo color, de todos los partidos y sindicatos, 13 a favor del "sí",  15 del "no" y 9 por la abstención. Los 6 restantes, institucionales. Un material práctico muy conveniente para estudiosos de la propaganda política.

Trátase de  una Constitución que hoy quieren unos reformar y otros abolir o simplemente ignorar. Los únicos que la defienden como está son quienes la deseaban tan poco que no hicieron campaña por el "sí". No hay carteles de Alianza Popular, aquella amalgama de ministros franquistas que tenían la constitución sentada en la boca del estómago porque, con su sola existencia, contradecía unos principios que habían estado jurando y requetejurando. Los demás partidos, como señala Adell en su prólogo, no se implicaron mucho, al menos los del "sí". Más lo hicieron los del "no" y la abstención, que coincidían bastante, tanto en la derecha como en la izquierda. Dada la abrumadora mayoría obtenida en el Congreso (258 a favor, dos en contra y 12 abstenciones), nadie dudaba del respaldo masivo en la calle. Respaldo al trabajo de unas cortes que, habiendo sido elegidas ordinarias, mutaron por propia iniciativa en constituyentes sin mayores alharacas.  

Sin embargo, el resultado no estuvo a la altura de los tiempos históricos que los prohombres pensaban estar viviendo. Eran todos hombres por entonces, no como ahora que son todos hombres en el gobierno revolucionario griego. Quizá fuera por lo desangelado de la campaña o por lo que en ella se cocinaba, la participación fue muy baja, del 67,11% del electorado. De esos dos tercios aproximadamente, el "sí" se llevó la parte del león (87,8%) y el "no", migajas. La abstención, del 32%, altísima, pero no necesariamente movida por los partidos abstencionistas. La participación fue unos 10 puntos inferior a la del referéndum de la Ley para la Reforma Política de 1976. Aun así, fue casi 10 puntos superior a la del referéndum sobre la OTAN de 1986. Lo cual indica una tendencia declinante a la participación en referéndums. Del referéndum sobre la Constitución europea de 2005, con una abstención del 57,68% mejor es no hablar. Los tiempos son cada vez menos históricos o la gente anda perdida en otras cosas.

Desde el punto de vista iconográfico el catálogo es una joya. No había internet. Ni plasma por todas partes. Ni mediatización absoluta. Si había móviles se llevarían en un maletín. Los carteles tenían que hacerse visibles en dura competencia. Poco espacio y estático para llamar la atención con imagen y texto, lo que obligaba a convertir el texto en imagen, cosa fácil, porque era un monosílabo, acompañado de una razón bien resaltada.  Y todo confiado al color. En el catálogo apabulla el rojo. Incluso en los carteles institucionales. Siguen el amarillo y el negro y las combinaciones, generalmente, tienen significado político.

En este momento de amplia petición de revisión constitucional, movida a su vez por un extendido juicio crítico sobre la Transición, es bueno recobrar memoria visual de lo que se ventilaba en aquellos años y cuáles eran las razones de los participantes en el debate.

dilluns, 2 de març del 2015

La perillosa claredat catalana.


Suele comentarse en los tendidos de sol y en los de sombra que los de Podemos son de una ambigüedad exquisita en asuntos de Cataluña. No se comprometen con nada aquí y ahora. Desde luego, reconocen escrupulosamente el derecho a decidir de los catalanes, pero cuando toque, que es durante un por ahora indeterminado proceso constituyente en el cual y porque se vea que no nos duelen prendas "podrá discutirse de todo". En ese "todo", evidentemente, entra "todo", a ver si pillamos por dónde van los tiros. Muy bien, perfecto. Pero la cuestión no es de previsión, sino de visión. Lo dicho, aquí y ahora. ¿Pueden los catalanes ejercer el dret a decidir aquí y ahora? Pues no; pero no porque nosotros nos opongamos, sino porque la Constitución así lo dice, aunque esto no sea del todo cierto. Por eso proponemos un proceso constituyente en donde... (estribillo).  Se entiende la ambigüedad, pero también se entiende el enojo de quienes tienen la ambigüedad detrás de la oreja.
 
Por eso, sin duda, con ánimo de despejar nieblas y confusiones, la secretaria general de Podem, Ubasart, ha aprovechado la presentación de la organización y de su candidatura a las elecciones autonómicas/plebiscitarias de septiembre para aclarar las cosas. ¡Ah la claredat catalana! Y las ha dejado igual de turbias y confusas que antes. O peor, pues ahora ya está dicho que se respeta el derecho de autodeterminación siempre que se ejerza ad calendas graecas.
 
Podem irá por su cuenta a dar la vuelta al tablero político porque "el momento es ahora", ya se sabe. ¿Y respecto a Cataluña? Apoya y defiende el dret a decidir y hasta la autodeterminación de los catalanes (supuesto que sean algo distinto) y hará todo lo posible porque pueda celebrarse un referéndum sobre la cuestión. ¿Cuándo? Ahí ya se pierde claridad. No se sabe si antes, durante o después del proceso constituyente. Más parece después por cuanto dice abogar por una reforma de la Constitución "en clave plurinacional". Es muy difícil de determinar qué quiera decir "en clave plurinacional", aunque suena un poco como ese plan de organización confederal del Estado que andan apañando los de ICV-EUiA.
 
En resumen, la claridad catalana sigue siendo ambigüedad española. El discurso de Ubasart suena mal a oídos nacionalistas catalanes pero suena peor a oídos nacionalistas españoles. Lo cual es problemático para un partido que eleva el patriotismo a eje de su discurso.   

Esa moción de censura.

Acostumbrado Palinuro a predicar la conveniencia y hasta el decoro de una moción de censura por los páramos de Castilla, tan áridos como los de Judea, le encanta escuchar alguna otra voz pidiendo lo mismo. Sobre todo si es tan autorizada como la de Odón Elorza. El exalcalde de Donostia publica un artículo en Publicoscopia, valorando el debate sobre el estado de la nación titulado Pedro Sánchez ganó a los puntos pero le faltó remachar. El artículo está muy bien, es equilibrado, justo y nada complaciente. El autor es hombre con criterio. Expresa su deseo de que Sánchez hubiera anunciado la presentación de "una Moción de Censura a Rajoy a la vista del incumplimiento de las promesas electorales, del gran incremento de la desigualdad durante su mandato y de su actitud en el debate pasando de puntillas sobre los casos de corrupción que afectan directamente a la financiación de su partido y las acusaciones delictivas que políticamente le señalan a él como responsable de lo ocurrido en el PP". Pues sí. Tal cual.

Da gusto encontrar un alma fraterna. Palinuro se siente como cuando Robinson descubrió a Viernes. O al revés: se siente Viernes descubierto por Robinson, que en esto del buen salvaje nunca hemos tenido las cosas muy claras los que vamos de civilizados. Da gusto coincidir con otra petición y esta nacida dentro de la Cámara.
 
Hay que presentar una moción de censura para legitimar el Parlamento. Este no puede ser un lugar al que la presidenta en funciones vaya a jugar al Candy Crush. No puede ser un lugar en el que los diputados del gobierno vayan a jalear a su presidente y abroncar al líder de la oposición como si fueran una peña de fútbol y desaparezcan todos como por ensalmo camino de la cafetería en cuanto toman la palabra los portavoces de los grupos minoritarios. No puede ser una apisonadora que imponga los criterios del gobierno sin objeción alguna y aplaste todas las iniciativas de la oposición. No puede ser una claque. No es serio.

La moción de censura se perderá, seguro. Pero dará a Sánchez la ocasión para exponer a la cámara y al país esas propuestas de las que habla Odón Elorza y que pasaron casi inadvertidas en la bronca del debate. Y conviene que así sea para que la ciudadanía pueda contrastar esa información con las toneladas de propaganda a favor del gobierno que ya está soltando la mayoría de los medios.
 
A ver si, aun perdiendo la moción en la votación parlamentaria, Sánchez la ganaría en la votación popular. Eso sí que lo legitimaría sin más dudas como candidato a la presidencia del gobierno. Como alternativa a lo que hay.

(La imagen es una foto de Wikimedia Commons, bajo licencia Creative Commons).

diumenge, 1 de març del 2015

A las barricadas.


Las barricadas, hoy, son de cristal. Tienen forma de urnas. Su defensa y asalto se hacen en términos estrictamente discursivos, hablando, cosa que suele darse bien a los intelectuales. La campaña electoral de municipales y autonómicas promete alcanzar niveles nunca vistos. Los intelectuales hacen acto de presencia casi en masa, al menos en la izquierda. El PSOE presenta a un catedrático de Metafísica; IU a uno de Literatura; Podemos no parece tenerlo claro de momento aunque, si no entiendo mal, podría ser Luis Alegre, profesor de Filosofía. Y, en todo caso, en esa organización bullen los profesores e investigadores universitarios. O sea, intelectuales. A Luis García Montero, de IU, lo apoyan otros intelectuales expresamente; casi parece un Parnaso.

En algún sitio he visto un cartel muy ingenioso, imitando uno célebre de Obama; en lugar de este, la efigie de Gabilondo y, como lema, "Yes, we Kant. El lábaro de un metafísico. La referencia recuerda un famoso ensayo sobre filosofía de Ayn Rand, publicado como La filosofía y quién la necesita. En realidad era una lección inaugural de curso de la Academia militar de West Point, allá por los años setenta del siglo pasado. En ella, Rand desengañaba a los cadetes acerca de la estrategia general del mando. El enemigo de los Estados Unidos y, por ende, de la libertad, decía la autora de El manantial, no era el comunismo. Era Kant. Cuando Gabilondo enarbola a Kant prueba la verdad de la predicción. El imperativo categórico es contrario al capitalismo y no digamos al neoliberalismo.

Lo que no tengo claro es si son polémicas que se difundan por los medios. Los intelectuales tienden a la abstracción y las grandes fórmulas. Iglesias se arrancó hablando de asaltar los cielos. Y, al lado de los cielos, ¿qué son unas urnas de cristal? Los intelectuales salen de sus torres de marfil y se implican en los conflictos de la vida práctica.

Pedro Sánchez no se ajusta al patrón. Más parece un joven ejecutivo con dotes de mando y organización. Fondo de intelectual, poco. Pero en torno suyo hay bastantes, aunque desperdigados. Harían bien los socialistas en unificar sus fundaciones en una sola, como hace la derecha con la FAES. La unidad es un factor esencial en la práctica y la teoría políticas. Si no consiguen juntar las taifas fundacionales, creen una, dótenla de medios y pónganla a trabajar, porque les hace falta. Podemos quiere asaltar los cielos a lomos de estudios empíricos, análisis estadísticos, informes de viabilidad, dictámenes de expertos. Oponerse a eso con vaguedades no es prometedor.

Son, pues, dos tipos de intelectuales: los de la antigua usanza, más ideológicos y los de la nueva, más prácticos, más gestores que intelectuales, más managers, por utilizar el término que popularizó en 1941 James Burnham que, a su vez, procedía del movimiento trostkista. En medio está Carmona, candidato del PSOE a la alcaldía de Madrid, un mixtum compositum de sabio profesor, gerente avispado y locuaz tertuliano.
 
Esta efervescencia de ideas, tendencias y propuestas tiene como denominador casi común la idea de unidad. Unir a los intelectuales es tan posible como cuadrar el círculo.
 
La derecha no tiene ese problema. Sus candidatos son siempre políticos profesionales. Y sus intelectuales están aparcados en programas televisivos con títulos como amarillo limón o las pulgas del perro.

Enigmas y secretos.



Buena película sobre la peripecia de Alan Turing, el matemático inglés que descifró la clave de las comunicaciones secretas nazis y consiguió así acortar la guerra, según cálculos, entre dos y cuatro años y, lo que es más importante, ganarla. Es una curiosa historia porque está concebida como eso que se llama un thriller, que consigue mantener el suspense sobre si el equipo inglés conseguirá o no su propósito, a pesar de que el espectador conoce de antemano que sí lo hará. Es cómodo para el crítico pues no corre peligro de destripar la intriga; mejor dicho, las intrigas, pues hay alguna más, incluso de mayor interés, si cabe.

Los nazis, la guerra, son el contexto de la trama del desciframiento, la condicionan, pero no están presentes y nos ahorran esas temibles escenas de batallas hechas de efectos especiales que aburren ya a las ovejas. Así tenemos más tiempo para empaparnos de los complejos problemas morales y humanos aquí tratados. La historia presenta una especie de duelo de titanes entre la potente máquina alemana de encriptación Enigma y Turing. Es una estilización para dar mayor dramatismo al relato. En realidad, el primer descifrado de claves secretas de máquinas enigma alemanas (inventadas al final de la primera guerra) lo hizo el Estado Mayor polaco en los años treinta. Los polacos eran los primeros interesados en conocer la información secreta alemana por razones obvias. Los británicos continuaron estos y otros trabajos y consiguieron descifrar bastantes códigos enigma, sobre todo de la aviación; pero no de la marina de guerra nazi. El triunfo final correspondió a Turing con su máquina de desencriptar todos los mensajes encriptados en Enigma. Con ello ayudó decisivamente a ganar la guerra y adelantó en su trabajo de diseño de máquinas de inteligencia artificial.

La película está ambientada con acierto. Recoge los tipos, paisajes urbanos, interiores ingleses muy bien. Quizá demasiado bien. Hay un exceso de celo en britishness, puede que por la condición de noruego del director. Los diálogos están muy cuidados, son ágiles y sutiles y, combinados con unas interpretaciones contenidas y una cámara que saca partido a los primeros planos -la peli son puros intercambios con dobles flash-backs-, mantiene el sentido de una acción que solo pasa por las cabezas de los protagonistas y los espectadores.

Se trata de hechos verídicos, pero también interpretables. No es invención y, por tanto, no es pretenciosa al estilo Matrix, aunque de su desenlace dependió el fin de la guerra. La interpretación incluye el inevitable elemento del espionaje, dado que el trabajo de Turing y su equipo es alto secreto. Me falta competencia para saber si ese espía soviético que consigue infiltrarse en el equipo de descifradores de enigma es real o no. Tira de la famosa historia de los cinco de Cambridge, los ingleses al servicio de la Unión Soviética y es verosímil, pero no sé si verídico. Y no creo que pueda saberse porque, una vez se entra en el espionaje, puede que nada sea lo que parezca ser. Ese mundo de doble y triple moral se impone sobre el puro hecho de descifrar el código al tomarse la decisión de mantenerlo oculto, lo cual significa que es preciso encajar derrotas, perder recursos, sacrificar vidas humanas para impedir que el enemigo cambie el encriptado por entrar en sospecha.

En la vida de Turing había, además, un secreto. Era homosexual y, en Inglaterra, en aquellos años, la homosexualidad, un delito desde la Ley de 1885. El de gross indecency, que llevó a la cárcel de Reading a Oscar Wilde y llevaría a decenas de miles de personas durante buena parte del siglo XX. El "delito" de que se acusó en los años cincuenta a Turing y por el que se le condenó a dos años de prisión, dándole a elegir entre esta y el tratamiento hormonal, más conocido como "castración química". Turing murió en 1954, con 41 años de edad, según parecer muy extendido por suicidio, aunque hay quien sostiene que fue una muerte accidental y otros hablan de asesinato perpetrado por los servicios secretos británicos.

El Reino Unido derogó la Ley de 1885 en 1967. Desde entonces, la fama de Turing es inmensa: tiene calles, plazas, placas, premios, estatuas y todo tipo de reconocimientos, entre ellos el de padre de la informática. En 2011 hubo una petición masiva de rehabilitación que el ministro de Justicia rechazó. Se recurrió entonces a la prerrogativa de gracia y la Reina indultó a Turing a título póstumo en agosto de 2014, hace menos de un año. La película no puede ser más oportuna.

Lo curioso es indagar en las razones que llevaron a Lord McNally a rechazar la rehabilitación, una práctica a la que se recurrió mucho durante los años de la Perestroika en la URSS. Esta sería equivalente a un reconocimiento  de miscarriage of justice en los años cincuenta cosa, que, según McNally, no se había dado: la ley era clara, estaba en vigor, Turing sabía a lo que se exponía, se declaró culpable, el proceso fue justo, según el derecho positivo. No ha lugar a rehabilitación. Otra cosa, razonaba el ministro, es que se haga lo posible por impedir que volvamos a aquellos tiempos. A Turing, un indulto.

No es que sea muy convincente porque, entre otras cosas, habría que indultar también a los miles de homosexuales británicos injustamente encarcelados durante casi un siglo. Pero hay más: lo importante es eso de no volver a aquellos tiempos pues para la conciencia moral de hoy, considerar delito la orientación sexual es una aberración. Por eso es importante señalar la vociferante actividad en contra de la homosexualidad del obispo de Alcalá, Reich, para quien los homosexuales son enfermos. No los llama delincuentes porque no puede. Ya su consideración de la homosexualidad como una patología es aberrante. Y no hablemos de otros lugares del planeta en donde se los ejecuta con saña.

Turing resolvió el problema de Enigma, pero no el de su secreto.

dissabte, 28 de febrer del 2015

Mosul y el B.O.E.


De acuerdo con una interpretación estricta del libro santo, ese que las tres religiones más sanguinarias dicen seguir, la Biblia, los seres humanos no podemos representar en imágenes nuestras propias creencias. Es absurdo prohibir que sea físicamente visible lo que se empeñan en hacer mentalmente dominante: puedes creer un dios, imaginártelo en tu interior, pero no representarlo. Puedes rezar a tu dios y hablar con él en tu fuero íntimo, pero no pronunciar su nombre. De lo contrario, vienen los "verdaderos creyentes" con mazas y te abren la cabeza a ti y a tus criaturas. O te degüellan. O te queman vivo. Las tres religiones del Libro, mosaica, cristiana y musulmana, repletas de "verdaderos creyentes" son iconoclastas. La mosaica y la musulmana o ojos cerrados. Bien cerrados. La cristiana, más contagiada del mundo pecaminoso y las hechuras del diablo, oscila. Ha habido momentos iconoclastas y momentos iconográficos. Las distintas denominaciones protestantes tienden más a la iconoclastia, son más puritanas y austeras. No llegan ni de lejos al frenesí destructor de los bárbaros islámicos actuales, pero tampoco son el carrusel de estampitas de colores en que se ha convertido el catolicismo.

El mundo entero asiste pasmado a la exhibición de barbarie de los combatientes del ISIS cuando destruyen tesoros artísticos y bibliográficos incalculables que son patrimonio de todos, de la humanidad. Se ve cómo utilizan mazas y martillos eléctricos para facilitarse la tarea. Ni se les pasa por la cabeza que, si pueden utilizar estos medios es, precisamente, gracias al espíritu que llevó a conservar las estatuas. Para ser lógicos con sus creencias estos fanáticos debieran destruir el mármol con los dientes. Pero pedir lógica a tan feroces brutos es como pedírsela a las brutos nobles que, sin embargo, tienen mucha más.  

Quienes se duelen de estos espectáculos, ponen el grito en el cielo por tanta barbarie y piden que se detenga en nombre del arte, la tolerancia, la cultura y la civilización lo hacen mojando un croissant en el café mientras leen en la prensa que el Boletín Oficial del Estado de su país del 24 de febrero de este año contiene la Resolución de 11 de febrero de 2015, de la Dirección General de Evaluación y Cooperación Territorial, por la que se publica el currículo de la enseñanza de Religión Católica de la Educación Primaria y de la Educación Secundaria Obligatoria. Una resolución en la que, entre otras estupideces, se lee que:

No obstante, el ser humano pretende apropiarse del don de Dios prescindiendo de Él. En esto consiste el pecado. Este rechazo de Dios tiene como consecuencia en el ser humano la imposibilidad de ser feliz. Dado que su naturaleza está hecha para el bien, su experiencia de mal y de límite le hace añorar la plenitud que él no puede darse por sí mismo y busca de algún modo restablecer la relación con Dios. Esta necesidad del bien, el deseo de Infinito que caracteriza al ser humano se expresa en las religiones como búsqueda del Misterio.

Interpretación sin necesidad de grandes conocimientos de hermenéutica: que no está el horno para los deliciosos bollos de Mosul y que, por obra del sempiterno maligno, hoy no es posible imponer la religión católica a base de torturas y martillazos, no se puede quemar vivos a los herejes y no es posible prohibir que la gente piense, hable, escriba, pinte con un grado de libertad que, sin ser completo, resulta insoportable para los curas y sus monaguillos en el gobierno.

Pero no tenga nadie duda de que, si pudieran, estos nacionalcatólicos de rezo público, sucia conciencia y vicio privado, quemarían un buen puñado de libros y, de echarles mano, también a su autores.
 
De momento ya tienen publicado en el Boletín Oficial del Estado (sí, ese Estado secularizado, no confesional, de derecho, "desmitificado", burocrático, racional, blablabla), su programa de mano para imbuir en el tierno cerebro de los niños sus desvaríos de secta alucinada. Esa es una conquista que nadie ya podrá reñir al señor Wert, una pica en Flandes para contar a las generaciones venideras. Aquí empieza la recristianización de España, que pide a gritos el cura Rouco Varela desde su franciscana celda en un ático de 370 metros cuadrados en Bailén. De momento viene como asignatura no obligatoria pero evaluable. Parece poca cosa. Jesús nació en un pesebre y, ya se ve en dónde está ahora. La fe renació en un peñasco en Covadonga, pero reconquistó España. La verdadera religión de los auténticos españoles saldrá de esta norma esclarecida del BOE, aportación típicamente hispana a la tradición occidental de las luces y la Ilustración. Trento resucitado. Y a todo esto irá unido por los siglos de los siglos el nombre de esa lumbrera, antiguo tertuliano "progre" de la SER, Wert.
 
Nada me extrañaría que, antes del fin de la legislatura, su compañero de mesa, el pío Fernández Díaz, propusiera su beatificación y una medalla pensionada de la Virgen del Perpetuo Mohín.
 
 

Paseo por el amor y la muerte: Delvaux.

Es privilegio de los artistas vivir en la Edad de Oro porque la llevan dentro. Pueden exteriorizar sus imágenes, inmortalizarlas, dejarlas fijas. Es lo que habitualmente llamamos creación. Los artistas imaginan, o sea, crean mundos y por eso, los más audaces entre ellos, que suelen ser poetas, se atribuyen dotes divinas y proféticas. Los otros podrían ser, quizá, dioses menores. Crean mundos y ahí los dejan, como su obra en la que los demás podemos entrar de visita, por así decirlo. Lo hacen en literatura. Dostoievsky es un creador y Faulkner crea un mundo, y tantos otros. Y lo hacen los músicos, Bach, Mozart. Y, por supuesto, los pintores. Estos son los de las imágenes gráficas, visuales, inmediatas.

Delvaux es uno de ellos, no tan valorado como otros del siglo XX quizá porque su mundo sea más complejo, más fragmentario, más compuesto por los retazos de otros a los que se ha asomado y de los que se ha llevado lo que le interesaba para acabar articulando uno propio que tiene algo de desconcertante. Su obra suele calificarse de "onírica", "inquietante", "extraña" y otros adjetivos menos confusos, como "surrealista". Cualquiera cosa menos anodina, convencional o vulgar.

El Museo Thyssen de Madrid tiene una exposición de Paul Delvaux, comisariada por Laura Neve, hecha sobre todo con fondos de la coleccion de Pierre Ghêne, el mayor fondo delvauxiano. Y se distribuye sabiamente en cinco áreas temáticas, muy representativas del pintor: Eros y Tánatos; Venus yacente; el doble y el espejo; la arquitectura clásica y las estaciones de trenes y los esqueletos. Con ese programa, cabe pasarse unas horitas, sobre todo para compensar los nueve eurazos que cuesta la entrada.

Uno de los entretenimientos con la pintura de Delvaux es ir detectando las influencias que la marcaron en la primera mitad de su casi centenaria y fructífera vida. Y en efecto, aquí y allí aparece Picasso, en los rostros, Modigliani en las siluetas, Chirico en los paisajes urbanos, las estatuas caldeas en muchos ojos, Ensor en los esqueletos, Magritte por doquiera, Dalí y hasta algún eco de Rousseau el aduanero en lo naif de alguna composición. En esa turbamulta surgen esos términos de "inquietante", "surrealista", "onírico", que viene a ser otra forma de decir "surrealista". De todo eso hay, desde luego, y está muy bien visto.

Para Palinuro, lo más característico de Delvaux, eso que se considera "inquietante" y suele atribuirse a la influencia de Chirico, esos ambientes metafísicos, como congelados, esas plazas, calles, estaciones vacías, paradas en el tiempo, tienen su origen en el simbolismo belga. El simbolismo prevalece. Sin duda, Ensor está presente en los esqueletos, pero Spilliaert y Delville lo están en los ambientes y Fernand Khnopff es omnipresente. Se hubiera notado si la exposición, que deja fuera mucha obra muy representativa de Delvaux, hubiera incluido sus pinturas nocturnas, sus retratos y paisajes a la luz blanca de la luna como si fueran noches americanas pictóricas.

Solana, el director artístico del museo, habla mucho de los esqueletos en Delvaux. Los trabajó en sus estudios de anatomía. Son los de Ensor, pero menos violentos y humanos, más esqueletos. Recuerdan a los de José Guadalupe Posadas y vienen directamente de otra tradición de pintura simbólica, si no simbolista, que son las danzas de la muerte. Quizá por ello la exposición se llame como se llama.

Lo del amor es importante y es una forma de referirse a la superabundancia de desnudos femeninos habitualmente dotados de un lejano y frío hieratismo. Hijo de familia muy estricta y filistea, Delvaux se vio obligado a casarse con una mujer a la que no amaba, lo cual debe de ser un infierno que tomó forma de sublimación freudiana. Luego se casó con la mujer a la que sí amaba, pero su imagen del género pareció quedar fijada.
 
Los omnipresentes desnudos se mezclan con las estaciones de ferrocarril a la luz de la luna y los espacios urbanos solemnes y vacíos. Lo del doble siempre me ha parecido un overstatement. Hay parejas, sí, pero no necesariamente dobles. Dan más juego los espejos que tienen una larguísima tradición en pintura.

divendres, 27 de febrer del 2015

La obligada moción de censura.

Que un país normal no puede estar gobernado por un corrupto al frente de un gobierno corrupto sostenido por un partido corrupto es la evidencia misma. En España, sin embargo, es al revés: un personaje presuntamente corrupto preside un gobierno presuntamente corrupto y apoyado en un partido que también lo es. Y no hace poco tiempo, unos meses o unos años, sino hace diez, veinte años. Es una corrupción, un robo, un saqueo sistemático, hace ya mucho, demasiado tiempo.

No lo dicen los analistas o comentaristas, los observadores o adversarios políticos, siempre parciales. Lo dicen los jueces que, frente a las maniobras de obstaculización y sabotaje de la justicia de estos delincuentes capaces de todo, llevan adelante su tarea con integridad y valor moral. Son los jueces los que plantean la cuestión de si el PP es en verdad un partido político o una asociación de malhechores, organizada para delinquir. Y, ante esta posibilidad, ya abierta hace más de tres años, cuando estalló la Gürtel, Rajoy, su gobierno, sus colaboradores, hubieran debido dimitir y ponerse a disposición de la justicia.

En lugar de eso, hicieron lo contrario: se enrocaron, se negaron a hablar, a dar explicaciones, a rendir cuentas. Obstaculizaron cuanto pudieron la acción de la justicia, destruyeron pruebas, mintieron al parlamento, lo ningunearon, echaron mano de todo tipo de triquiñuelas, recurrieron a fraudes procesales y trampas para evitar que se conociera la verdad. Su acción de gobierno en estos tres años ha consistido en salvarse procesalmente de una acusación formal apabullante y que está ya en puertas pero que han tratado de ocultar por todos los medios, engañando, confundiendo y mintiendo sin parar.

Es inadmisible que en un país que obliga a los de Podemos a mostrar hasta el recibo del gas, el presidente del gobierno todavía no haya aclarado si cobró o no sobresueldos, por qué importe, por qué motivo y procedentes de qué fondos; que no haya explicado si se costeaba sus trajes y viajes o  lo hacían sus amigos delincuentes; que no haya documentado cómo se abonaron los actos electorales que prepararon sus clamorosos y falsos triunfos; que no haya aclarado la financiación ilegal de su partido; que ninguno de los enchufados de la dirección de este, varias docenas, haya dado cuenta de sus respectivos sobresueldos, sus enchufes, mamandurrias, robos, saqueos, latrocinios, incluido el expolio de Caja Madrid, que ha sumido el sistema español en la crisis actual.

Ciertamente, no un partido sino una presunta asociación de delincuentes. Desde el principio. Dirigida por gente adecuada a las exigencias y necesidades: Aznar, un déspota corrupto; Rajoy, un sinvergüenza; Cospedal, una embustera; Floriano, un imbécil; González Pons, un caradura; Hernando, un chulo; Arenas, un payaso. E cosí, via,, verdadera escoria intelectual y moral como Mato, Wert, Guindos, Montoro, etc.

Este gobierno de granujas y pillastres dice muy poco de la calidad europea de nuestro país y mucho en cambio de la tradición de engaño, embuste y sinvergonzonería de España como el reino de la picaresca, la oligarquía, el caciquismo, el vivan las caenas y el ¿qué hay de lo mío, ministro? Y menos dice aun que tan denigrante situación no haya sido expuesta a la luz pública y sancionada y corregida por la opinión pública, los medios de comunicación y la oposición política y hayan tenido que ser los jueces quienes descubran este pudridero de ladrones y farsantes que se hacen pasar por diputados, senadores, consejeros, ministros o presidentes.

La corrupcion del gobierno y su presidente es pavorosa, pero la cobardía de la oposición y quizá su complicidad aun lo son más. Y quede para otro día el caso de la Iglesia católica, la organización parasitaria más corrupta del sistema español.

¿Es posible que la opinión esté adormecida, los medios comprados y la oposición sea cómplice? Pues sí, es posible y bastante seguro. Pero en algún momento habrá que tomar una decisión que justifique su existencia y abra la posibilidad de una regeneración democrática que dé a la gente algo de esperanza y a los medios y la oposición una posibilidad de supervivencia. ¿A qué espera la oposición para presentar una moción de censura a un gobierno que no gobierna porque está ocupado en el expolio de los dineros públicos y en evitar su procesamiento por eso mismo? ¿A que los jueces llamen a declarar y sienten en el banquillo al presidente de los sobresueldos?

La terquedad catalana.


No parecen enterarse. O no quieren darse por enterados. Los nacionalistas catalanes siguen erre que erre queriendo separarse. Y los nacionalistas españoles eñe que eñe, poniéndoles coto, límites, barreras que los otros se obstinan en sortear o saltarse limpiamente. No se enteran de que no pueden organizar referéndums en su tierra; ni consultas. No pueden llamarse a sí mismos "nación" si con eso pretenden ladinos "efectos juridicos". O deportivos. No pueden tener una selección nacional de fútbol, pero sí un Museo Nacional de Arte de Cataluña y una Orquesta Nacional de Cataluña. La cultura, al parecer, no tiene "efectos jurídicos". No pueden organizar su sistema educativo como quieran. No pueden hablar en catalán en el congreso. No pueden tener representaciones exteriores de fuste. Pasado el Ebro, no son catalanes, sino españoles. Allende los Pirineos, también. Eso dicen sus documentos de identidad.

Ahora, si son jueces, tampoco pueden redactar proyectos de Constitución de entes imaginarios como una República Catalana. El juez Vidal queda fuera de la carrera por eso. No dudo de que la decisión disciplinaria del Consejo General del Poder Judicial estará impecablemente ajustada a derecho. Si no lo estuviere, ya se lo harán ver.

Al margen de estas cuestiones, que se ventilarán sin duda en su momento, el asunto tiene unas implicaciones políticas de largo alcance. La decisión del órgano de vigilancia de los jueces ha sido contundente y veloz y contrasta con la lentitud e incluso dejadez en otros casos. Pero, sobre todo, es obvio que se trata de algo ideológico. ¿Qué pasaría si, en vez de llamarlo "proyecto" de Constitución, Vidal lo hubiera llamado "Utopia de Catalunya Lliure"? ¿En dónde están los límites que hacen de una obra del espíritu una creación literaria o un documento para la comisión de una delito? Aceptar esto nos lleva peligrosamente cerca del juicio de intenciones.

Dicen los guardianes del orden que se trata de un proyecto ideológico partidista. Y los jueces no pueden pertenecer a partidos. Ideológico es seguro; partidista, falso. El popio Vidal ha señalado en repetidas ocasiones que tras su iniciativa no hay partido alguno. Añadase a ello que la medida tomada contra él lo ha sido por un órgano que ve bien que el presidente del Tribunal Constitucional haya militado activamente en el partido del gobierno. En el caso de Vidal no hay partido y lo de la ideología no es algo que los jueces tengan prohibido, según se colige de que estén organizados en tres asociaciones profesionales separadas por razones ideológicas. Resumen aparente, si eres juez y tienes un problema ideológico, solo te pasa algo si eres catalán.

La indiferencia, desconocimiento e irresponsabilidad con que el nacionalismo español -especialmente enraizado en la judicatura- se enfrenta a la cuestión catalana, que es la cuestión española, son asombrosos.

Pateando la calle. Winogrand.

Los hombres hacen las ciudades y las ciudades hacen a los hombres. Mucha gente, cada vez más, nace, crece, vive y muere en la misma ciudad. A cambio hay mucha otra, también cada vez más, que nace, vive y muere en lugares distintos, a veces separados por continentes. Las primeras se hacen a la ciudad en la que viven, son la ciudad misma que es sus gentes. Los espacios urbanos tienen tipos característicos que son quienes les han dado el aspecto que tienen. Los segundos, quienes cambian de ciudad, superponen unas experiencias a otras pero también aportan a la ciudad de acogida un toque especial, por ejemplo como inmigrantes que tienden a concentrarse en determinados puntos, barrios, distritos.

En la vida de Garry Winogrand se dan ambas circunstancias. Nacido en el Bronx neoyorquino en 1928, hijo de inmigrantes judíos procedentes de Polonia o Hungría (no lo tengo claro) creció en un barrio marginal de trabajadores. Su padre era talabartero y su madre hacía guantes a destajo para los comercios. No son comienzos muy prometedores. No hizo la guerra pero lo movilizaron en 1946. Desmovilizado en 1947, hizo cursos de fotografía en la Universidad de Nueva York y con veintitrés años ya estaba trabajando como fotoperiodista y free lancer para revistas gráficas. Obtuvo un temprano reconocimiento cuando dos de sus fotos se incluyeron en el elenco de la exposición The Family of Man, que montó Edward Steichen en el MoMA de NY en 1955, convertida luego en libro y que se sigue exhibiendo en el Château de Clervaux, en Luxemburgo, aunque he sido incapaz de encontrar su nombre en la relación de participantes. Puede que los del MoMA no coincidan con los luxemburgueses. Winogrand consiguió algo más de reconocimiento en vida, aunque no mucho. Hizo un par de exposiciones como autor único, publicó cuatro libros temáticos, fue profesor y murió relativamente temprano, a los 56 años. Por entonces, también él había cambiado NY por Los Ángeles y otras ciudades y en su enorme producción, mucha de la cual no llegó ni a ver, hay abundante fotografía paisajística.

Mapfre tiene una estupenda exposición del fotógrafo, una retrospectiva completa pero que sobre todo se concentra la obra de los años 50 y 60 en NY. Hay un especto de estas fotos que llama la atención y es el tratamiento de las mujeres. Winogrand fue muy duramente criticado por su actitud machista. Su propia hija lo definió como un "cerdo sexista", lo cual es bastante fuerte. Básicamente a cuenta de uno de sus libros, Las mujeres son hermosas cuya portada, por cierto, sirvió de ilustración para una exposición de fotógrafos yanquis hace unos años tambien en Mapfre de la que Palinuro dio cuenta en una post titulado La mirada anima la vida. Es el contenido de ese libro el que el feminismo cuestionaría por introducir un elemento sexista en el movimiento de emancipación femenina de los años sesenta. En realidad, la acusación concreta es la de ser el libro de un voyeur. Y, en efecto, tiene mucho de eso. El voyeurismo de Winogrand, a quien el espíritu del Festival de la isla de Wight, para entendernos, pillaba ya cerca de la cuarentena, captó ese elemento de explosión de sexualidad probablemente con algo de nostálgica y personal delectación. Debilidades humanas.

Pero Winogrand, que se pateaba las calles de Manhattan cámara en ristre, captando todo lo que le llamaba la atención, usaba un gran angular. No solo mecánico sino también mental. Muchísimas cosas le llamaban la atención. Niños, edificios, perros, gentes cruzando las calles, el metro. Hay abundancia de escenas de otras zonas, como el Bronx o Coney island. Al final, el visitante se encuentra con un mosaico abigarrado de la vida cotidiana de una ciudad única en el mundo. Como todas, ciertamente, pero por la que la gente siente mayor curiosidad.

dijous, 26 de febrer del 2015

Performance.


En un post de ayer, Palinuro calificaba a Iglesias de portentoso animal político en referencia a su idea de contraprogramar el debate sobre el estado de la nación que, por cierto, empieza a conocerse como den, con alegre desconocimiento del sentido del término en inglés. Como lo pensó, lo hizo. Podemos se llevó el den al teatro Fernando de Rojas, del Círculo de Bellas Artes en su segundo día y lo llenó hasta los gallineros, con gente fuera. Eclipsó el poco relieve que iban a tener los grupos minoritarios de la cámara, especialmente los catalanistas. Y eso, además en el día en el que el Tribunal Constitucional anunciaba que anulaba parte de la ley catalana de consultas y el decreto subsiguiente a cuyo amparo se convocó el 9N.  Se avivan los tizones independentistas; la Generalitat asegura que acata pero no comparte y Mas lamenta que no les quede más vía que las elecciones de septiembre. Por supuesto. Ya se sabía. Los de ERC podían haberse ahorrado la intervención en la cámara. En realidad, visto el caso que se les hace, podían habérsela ahorrado todos los grupos, incluido el socialista. A este incluso le recomendaron que no volviera por falta de nivel. Así que ayer por la tarde, el Parlamento estaba fuera del Parlamento.

El golpe de Iglesias es espectacular. De espectáculo. De teatro. Pero con un enorme impacto. Dícese que fue Sófocles quien introdujo el tercer actor en la tragedia griega. El primer día vio la pugna entre el protagonista y el antagonista con el coro en el hemiciclo. En el segundo el tercer actor se coló, incluso obligado por alusiones. En el primer acto, el protagonista habló de Iglesias sin que este estuviera presente ni pudiera responder. En el segundo Iglesias habló del protagonista sin que este estuviera presente ni pudiera responder. Y en condiciones mucho más favorables porque el de Podemos domina los escenarios como si hubiera nacido en ellos. Lo hizo ignorando al antagonista del primer acto, a quien no nombró ni una vez y al PSOE explícitamente solo en una ocasión, ligándolo a su cruz del 135, si bien había una frecuente referencia implícita al hablar de "gobiernos anteriores". Pero la referencia directa, inmediata, permanente, fue a Rajoy a quien en el primer minuto Iglesias ya retó a un debate cara a cara en TV cuando quisiera y como quisiera. Dominio absoluto. Ahí quedó ese simbólico guante que tampoco Sánchez recogió en fechas pasadas. Con razón porque es un reto blindado: si los dos líderes dinásticos lo aceptan, juntos o por separado, tratarán de igual a igual a una fuerza emergente y son pocas sus probabilidades de ganarlo. Pero si lo rechazan, ya lo han perdido.

El discurso de casi una hora estuvo bien. Excesivamente retórico para Palinuro, aunque no para un público entregado, a veces encendido. Abundancia de figuras y tropos, pero articulado en el lenguaje directo y claro de la indignación de la gente de la calle. Se abrió y se cerró con una llamada a la Patria. Patria, patriotismo, patriotas términos que aparecieron con frecuencia. Hilo condctor de búsqueda de una comunidad extensa que luego se ajustaba verticalmente con la también frecuente referencia al arriba y abajo, los ricos y la gente. Su empeño por armar un discurso asimismo práctico, concreto, empírico, lo llevaba a interminables relaciones de datos y estadísticas que cuantifican las acusaciones de desigualdad e injusticia, pero acaban desorientando. No obstante, la conclusión era obvia: el discurso de Rajoy en el primer acto era un conjunto de falsedades, engaños, ocultaciones y servidumbres a  los amos alemanes y del totalitarismo financiero, expresión que tendrá su impacto mediático. Aunque tuvo buen cuidado de equilibrar reconociendo a Alemania capacidad para adoptar políticas acertadas.

Fue también propositivo, incluso prolijo y a veces reiterativo. No se prepara un discurso de una hora en menos de veinticuatro, aunque en él haya aportaciones colectivas substanciales. O quizá por ello. También en el recital de las medidas positivas aparecieron menciones específicas que en los discursos parlamentarios al uso no se hacen por olvido, desidia o ignorancia, como el IVA cultural o la perspectiva de género permanente. O no se hacen por miedo, como el impuesto a la riqueza.

La corrupción tuvo un tratamiento condigno. Definida como estructural y con algún sarcasmo, estuvo en el espíritu de crítica y ataque de las demás fuerzas.

De Cataluña, ni una palabra. En esto el Parlamento de fuera y el de dentro se parecen mucho.

No sé si el tercer actor se ha comido al segundo y tampoco sé si sería justo. Iglesias ha tenido veinticuatro horas para responder a un texto que ya conocía. Ha hecho una réplica. Sánchez respondía a un discurso que desconocía y solo podía imaginar. En un contexto formal y parcialmente hostil y con unos tiempos tasados. Iglesias no iba a ciegas y el reglamento no lo atosigaba. Hubiera podido hablar hora y media.
 
No obstante, las tragedias suelen tener tres actos. Queda el tercero. Palinuro no pierde la esperanza de que la oposición institucional comprenda que, si en el Congreso está bloqueada y fuera de él, ninguneada, le ha llegado el momento de hacer algo. En primer lugar, presentando una moción de censura y, si el gobierno sigue ignorando a la representación popular y gobernando por decreto, retirada al Aventino. En el fondo, ese teatro Fernando de Rojas es una especie de Aventino solo que para una gente que no está en el Parlamento o aún no está en el Parlamento. Ya se sabe que es difícil y complicado. Pero la política, a veces, es difícil y complicada, sobre todo cuanto está en juego la supervivencia.

Ese sí sería un interesante tercer acto.
 
 

dimecres, 25 de febrer del 2015

Rajoy pierde los nervios.

Con razón no quiere ir Rajoy al Parlamento ni arrastrado. El hombre que iba a "dar la cara" es el que menos cara ha dado en la legislatura y parte en plasma. Quisiera ser el hombre invisible. Solo acude al Congreso cuando no tiene más remedio y trata de condicionar su comparecencia a que se hable de lo que le interesa y se silencie lo que le desagrada. Así lo hizo ayer. Fue a soltar una arenga triunfalista sobre la crisis y callar sobre la corrupción. La arenga, la habitual sarta de mentiras y medias verdades, como ha demostrado fehacientemente Ignacio Escolar. A la corrupción dedicó dos minutos, como si no existiera, el mismo día en que se sabe que tienen a unos cuantos jueces cobrando primas del gobierno por asesorías de muy discutida naturaleza.

Lo de los tres millones de puestos de trabajo que van a crear, además de los tres millones que anunciaba en su día Pons (¿o son los mismos, como los soldados de la película de la venganza de don Mendo?), lo repetirá hoy la Brunete mediática, convertida en orfeón nacional. El mensaje implícito es: en los próximos cuatro años porque el debate de ayer fue el primer mitin de la campaña de marzo-mayo-septiembre-noviembre. El señor Hernando predicó por todas las emisoras la nueva de que el gobierno del PP ha salvado el Estado del bienestar in extremis de unos socialistas enloquecidos que malgastan el dinero en subvenciones para buscar no sé sabe qué padres.

El silencio sobre la corrupción se encontró de pronto con un sonoro muro de acusaciones. La oposición en pleno no hizo sino hablar de ella. Y eso descompuso a Rajoy. Cuando Sánchez le dijo que su nombre estaba ligado al de Bárcenas (ese que él no pronuncia nunca) ya saltó, perdió los estribos y empezó a faltar al respeto en ese tono despreciativo, arrogante, de perdonavidas que lo retrata. Hizo muy bien el socialista en reiterar su acusación de corrupción y precisarla. De las trolas sobre la recuperación ya se había encargado antes, demostrando que sí hubo el rescate que Rajoy niega y aportando dos datos aterradores que este gobierno oculta celosamente: que han saqueado el fondo de las pensiones y han llevado la deuda a donde empieza a ser imposible pagarla. Escalofriantes por la pura incompetencia. Pero el asunto grave, el decisivo, es la corrupción. Y, en efecto, en su segunda réplica, Rajoy ya empezó a insultar directamente. Claro, porque es lo que verdaderamente le preocupa.

Su respuesta fue un estentóreo ¡y tú más!. Sí, muy bien, que los socialistas arreglen su casa. Pero aquí, ahora, se habla del gobierno, de la corrupción, de la Gürtel, de Bárcenas. Es muy sencillo: el presidente debe explicar en sede parlamentaria si cobró o no sobresueldos, por cuánto, a cuénta de qué, procedentes de dónde; si se pagó sus trajes y sus viajes o los pagó la Gürtel, según dice Bárcenas; si el partido se financió ilegalmente; si las reformas de las sedes se pagaron en A o en B; si sus ministros se costeaban los confetti; si los jueces cobran o no sobresueldos.

Tiene mucho que explicar. En realidad, todo. Es incomprensible que sea presidente del gobierno un personaje tan inexplicable como inexplicado. El resto de la oposición interpretó melodía similar: la recuperación es falsa y lo que hay es desmantelamiento del Estado social y democrático de derecho y corrupción. Garzón estuvo muy bien. Brillante. Con verbo incisivo y directo. Rajoy no sabe lo que pasa en la calle; su país solo existe en su cabeza. En opinión de Palinuro, ni en su cabeza, pero ese es otro asunto. En lo del país imaginario coinciden todos los políticos: Rajoy vive en Neverland, para ponerme a tono con el tic-tac de Podemos. Lo único que me chirría del parlamento de Garzón es su insistencia en atribuir culpa a un sujeto colectivo imaginario que llama "el bipartidismo". El "bipartidismo" nos ha traído aquí. Al margen de las consideraciones lógicas del enunciado, las políticas son obvias y, a juicio de Palinuro, erróneas pues la fórmula, en realidad, es otro modo de atacar al PSOE haciéndolo igual al PP, reiterando eso de PPPSOE. Ya cansa un poco esta pequeña infamia. No por lo que tiene de infamia, sino de tonta. Porque si el enemigo es el PPPSOE, ¿acaso no es lo más inteligente dividirlos y enfrentarlos entre sí?

El señor Duran i Lleida, como siempre, pasó caballeroso por el hecho de que Rajoy dedicara menos tiempo a Cataluña que a la corrupción y ese tiempo, para proclamar España "una, grande, libre". En su tono paternalista, el catalán le avisó por enésima vez de lo que se le viene encima en el Principado, pero si ser muy específico porque tampoco él lo sabe.

Coscubiela, de cine. Palinuro es fan del catalán. La señora Villalobos, en un descanso del videojuego, le reprendió por emplear la expresión "capo de la mafia" dirigida a Bárcenas. No anduvo Coscubiela veloz. Debía haberle respondido que obviamente, el "capo de la mafia" es otro.

Por último, la intervención de Rosa Díez, una vuelta más de tuerca a la corrupción, pero con una contundencia de antiguo tribuno. La líder de UPyD dijo al presidente que debía haber dimitido en cuanto se supo que había caja B. O algo así. Ciertamente, es lo que habría pasado en cualquier país democrático del mundo. Es mucha señora la señora Díez y una pena que, a juicio de Palinuro, se equivocara fundando ese partido cuyos días parecen contados.

El debate sobre el estado de la nación, en realidad, es sobre el estado de la corrupción. Esta no empieza y acaba en el fraude de los dineros públicos, sino que tiene ramificaciones inevitables en la corrupción de las instituciones públicas de todo tipo. Si las declaraciones y manifestaciones del gobierno son falsas, engañosas, si manipulan los datos y falsean las estadísticas, todo el discurso público está corrupto y es absolutamente inservible. Una de las corrupciones más claras es la del Parlamento. Este no es órgano de control del gobierno, sino ratificador de sus decisiones. 64 decretos-leyes ha dictado el gobierno en tres años, dijo Sánchez. Esto ya no tiene nada que ver con una democracia. Es un insulto a las instituciones y, a través de ellas, a la ciudadanía, se gobierna de forma autoritaria y despótica.

Hoy continúa el debate e intervendrán los diputados catalanistas o sea, no rasquen ustedes mucho, la antiespaña. Los representantes de las tribus bárbaras que dicen no ser españolas. Cuando Cataluña es parte esencial de España. Véase la corrupción institucional durante los 23 años del pujolato.

Ahí es donde la oposición debe incidir en su deber de control del gobierno. En la corrupción. Ese debe ser el tema monográfico de una moción de censura. De eso es de lo que los ciudadanos están esperando aclaraciones: de los sobresueldos, los trajes, el confetti, la Gürtel, Bárcenas, el contubernio levantino, la Caja Madrid, Blesa y el soldado Rato. Por citar solamente los episodios más relevantes. La oposición no puede negar el martes/miércoles al gobierno capacidad y legitimidad y reconocérselas sin más el jueves.

Tiene que censurarlo.

dimarts, 24 de febrer del 2015

Debate, sí, pero sobre la moción de censura.


¿Qué más puede pasar en este Reino de la Trapisonda? El gobierno de Madrid paga "primas", que también pueden llamarse tranquilamente "sobresueldos" a magistrados y fiscales a través de una empresa privada. Ya es grueso. Cualquier malpensado diría que los gobernantes tienen comprado un puñadico de jueces. No así Palinuro, a quien consta la fiera independencia de la Justicia. No ayuda, empero, que uno de los agraciados con las jugosas primas mensuales sea el presidente del Tribunal Superior de Justicia, Vieira, que anuló las escuchas de la Gürtel, gracias a lo cual, si no me falla la memoria, se expulsó de la carrera judicial al juez Garzón. Ni ético ni estético, editorializa furioso El País. Sí; ya veremos si legal porque, de entrada, hay un problema de incompatibilidades que el señor Vieira se ha saltado alegremente, justo el tipo de comportamiento por el que están friendo a Monedero.

Al grano, aquí ha estado cobrando sobresueldos medio mundo por cantidades astronómicas, de la caja A, B, C de la empresa Indra, de la Fundación Tal o el consorcio Cual. Pero todos dineros públicos. Un expolio general.
¿Qué más hace falta para que la oposición presente una moción de censura a un gobierno que ha llevado España a esta situación de esperpento? ¿O no es un esperpento que hasta los jueces estén bajo sospecha de corrupción? Rubalcaba amenazó con ella en 2013 pero luego no volvió a mencionarla. Sánchez, es evidente, ni la considera. Sin embargo, debiera hacerlo por dos motivos: uno de principios y otro de conveniencia.
Por principios: Sánchez es el líder de lo que los británicos llaman el "gobierno en la sombra". La verdad, no estoy muy seguro de que lo haya constituido, pero, en todo caso, es el jefe del "gobierno en la sombra". Salga de ella. Aparezca a la luz en el Parlamento. Haga la crítica al gobierno y proponga sus alternativas. Que la gente se informe, sopese, se forme un juicio. Es lo civilizado. Y es su deber.
Por conveniencia: Pablo Iglesias contraprograma el debate sobre el Estado de la Nación con una intervención por la tarde del miércoles en el Círculo de Bellas Artes en la que responderá a Rajoy. Iglesias es un portentoso animal político. Como no puede estar en el debate del Parlamento, se lo lleva a donde él está. Confía en los medios. Y, en efecto, mucha gente contará las respectivas audiencias. Con esa decisión, Iglesias reta a Sánchez a ver quién es más y mejor líder de la oposición  y presenta mejores propuestas.
La única baza que tiene Sánchez frente a Iglesias es hacer lo que este no puede: anunciar una moción de censura.

El odio al PSOE.

No es cosa de demagogias, pero el PSOE se acerca ya a los 140 años de existencia. Es el partido más antiguo de España, con excepción del Partido Carlista fundado en 1833 aunque reconvertido en otra cosa. Y eso se nota. El PSOE es parte de la historia del país. A partir del restablecimiento de algunas libertades en 1978, ha gobernado casi 20 años, con González y Zapatero. En ese tiempo, España avanzó en bienestar, progreso, libertades, derechos e integración europea como no lo había hecho nunca antes. Ni durante la breve II República. Por supuesto, su mandato (sobre todo en las dos legislaturas finales de cada uno) también fue pródigo en elementos negativos y hasta crímenes: la dura reconversión industrial, las privatizaciones a voleo, los GAL y la corrupción rampante en el mandato González y la desastrosa política económica anticrisis así como la reforma del art. 135 CE en el de Zapatero.

Unos gobiernos con luces y sombras, como siempre, pero globalmente positivos para el país. Es absurdo negarlo. Y, sin embargo, se niega. Hay una especie de voluntad cerrada de reñir todo acierto al PSOE ahora y antes, esgrimir siempre sus aspectos negativos y ocultar los positivos, al extremo de que, si se escucha a voceros de derecha e izquierda, casi parecería que el responsable único del desastre y la postración actuales de España sea el PSOE. Tanta falta de objetividad y ponderación invita a preguntarse por su razón profunda. Los hechos, los datos, las pruebas desmienten tan cerrada visión negativa. Quizá nazca esta de otra parte distinta del entendimiento; por ejemplo, de la pasión. Quizá tenga poco que ver con la razón y mucho más con el odio. Y, en efecto, uno de los rasgos más llamativos del debate político español es el odio a los socialistas.

Los odian por ser el partido más antiguo, por seguir siendo un partido, por haber ganado elecciones limpiamente, por haber gobernado, por haber sabido perder en unos casos y triunfar en otros. Es decir, los odian por lo que se suele odiar a mucha gente en España: por hacer cosas.

El odio de la derecha es palpable. Es un odio histórico, de clase. Y hasta personal. Que los aristócratas se enfrenten en política a un partido de advenedizos fundado por un tipógrafo pero que tiene más solera y antigüedad que todos ellos, que son los verdaderos advenedizos, los saca de quicio, los pone enfermos. ¡Qué insolencia, los seguidores de un tipógrafo aprobando leyes! La derecha es profundamente patrimonialista y cree que el gobierno le pertenece como sus fincas, sus casas, sus tierras. España entera es de su propiedad por derecho divino y no tiene perdón que lleguen unos plebeyos a reñirles ese derecho a gobernar, desgobernar, robar y saquear lo público que vienen disfrutando desde hace siglos y para conservar el cual hicieron una guerra civil e impusieron una dictadura militar de cuarenta años. El odio de la derecha al PSOE es profundo, casi genético.

¿Y la izquierda, los comunistas, asimilados y neocomunistas? Una falta de objetividad muy similar y un odio todavía más acendrado. Esta izquierda procede de la escisión comunista de 1919/1920 que nunca, en casi 100 años de historia, ha conseguido prevalecer sobre los socialistas salvo cuando establecían dictaduras de partido y prohibían y perseguían a estos, como hicieron en los países del bloque soviético durante buena parte del siglo XX. No siendo mediante la dictadura, el proyecto comunista de derrotar a los socialistas no ha triunfado en ningún país democrático del mundo. Salvo las experiencias dictatoriales, esta izquierda no ha gobernado nunca excepto algún brevísimo lapso de frente popular aquí y alla. Nada.

Pero no ha dejado de considerarse la "verdadera", la "auténtica" izquierda frente a una socialdemocracia oportunista que se encaramaba a los gobiernos y se aburguesaba traicionando a los trabajadores. Esos gobiernos en España y otros países de Europa fueron los únicos de izquierda real que hubo en el siglo XX y, dicho sea de paso, cambiaron sustancialmente la cara del capitalismo. Tanto que hoy hasta la "auténtica" izquierda los propone como modelos a los que hay que volver. Pero sin reconocer un ápice el mérito de los socialdemócratas. Al contrario, culpándolos no solo de sus culpas sino, en un frenesí de odio, también de las ajenas. Para esta izquierda "verdadera", que lleva cien años hablando sin hacer nada, el verdadero enemigo no es la derecha; es la socialdemocracia. En España, el verdadero enemigo no es el PP; es el PSOE.

Es el caso del reaparecido Anguita cuyo odio a la socialdemocracia está adquiriendo los niveles psicóticos de un capitán Ahab, tan obsesionado con Moby Dick que no le importa hundir su Pequod, IU, si con ello extermina a su archienemigo. ¡Por fin el ansiado sorpasso! La hora de la venganza. La posibilidad de que ese orgulloso PSOE muerda el polvo gracias a esa organización, Podemos,  que, merced a una sabia combinación de liderazgo carismático, pragmatismo y ambigüedad conceptual, parece haber deshecho el maleficio que lleva cien años agarrotando a los comunistas y promete llevarlos ahora, siempre que no se les note mucho el tinte neocomunista, a  una impensada victoria.
 
Palinuro lamenta que no vaya a producirse una alianza de las izquierdas, de todas las izquierdas. En verdad, no siendo militante de partido alguno, no se siente personalmente afectado, pero este asunto suena al más sobado y ramplón quítate tú para que me ponga yo y, encima, con plumas ajenas, desde los nombres a las ideas y desde las ideas a los nombres.
 
La promesa del sorpasso que tiene encandilados a estos novísimos "de abajo" procede del triunfo de Syriza en Grecia.. Si los Podemos griegos se imponen a la Troika, la Syriza española, hundirá al PSOE en la miseria de un PASOK, dejándolo en un 4,2% del voto. Tres inconvenientes se alzan ante este rosado futuro:

Primero: es posible que Syriza no se imponga y, al contrario, tenga que ceder ante la UE y Alemania. Tiene toda la pinta. Eso supondrá un golpe para Podemos que, una vez pasados los fuegos de artificio, tendrá que recomponer su discurso con un crédito rayano en cero. Esa Estaca con la que quiere derribar el "sistema del 78" puede acabar hundida en su corazón.

Segundo el PSOE no es el PASOK; no es una empresa familiar como la de los Papandreu, fundada en 1974. Forma parte de la historia de España en estos 140 años y tiene mucho eco y, sobre todo, apoyo en Europa, cosa más fácil de rentabilizar en interés del común que todas las propuestas bienintencionadas, sin duda, pero de una inconcreción celestial.

Tercero la repentina aparición de Ciudadanos, un partido con una parafernalia análoga a la de Podemos, con similar pragmatismo posmoderno, pero con un talante que se intuye más conservador, más centrado, sin necesidad de marear la perdiz con la izquierda, la derecha, lo de arriba y lo de abajo, apunta en un sentido de consolidación de la opción de la derecha. Predecir coaliciones en un contexto multipartidista (que, a veces, dependen de uno o dos escaños) es perder el tiempo pero no es exagerado vaticinar un reforzamiento de la derecha. O sea, del PP.
 
Con estos tres datos presentes, ya da un poco igual lo que se diga. La evolución apunta a que tampoco esta vez prosperará el intento neocomunista del sorpasso. Lo pintoresco del asunto será ver si, como cabe barruntar, se conseguirá mantener al PP en el poder otros cuatro años. Algo muy español. De perdidos, todos al río. El odio nos hará flotar.

La única parte de España en que no se observa odio al PSOE, en que no es factor de movilización porque la gente está en otros horizontes, Cataluña, tampoco parece ser tierra de promisión para Podemos. Obvio.  

dilluns, 23 de febrer del 2015

Las corrupciones, I,

Están preparando el debate sobre el Estado de la Nación, previsto para mañana y pasado. Rajoy adelanta sus intenciones. No quiere hablar de la corrupción. Como siempre. Dice que ya ha dado las explicaciones oportunas. Ni pocas ni muchas. Las "oportunas". O sea, ninguna. Como siempre. A ocultar, engañar, falsear y silenciar no se le puede llamar "explicaciones", oportunas o inoportunas. La última vez que la oposición pidió su comparecencia para hablar sobre corrupción se negó argumentando también que ya había dado suficientes explicaciones. Se refería a una comparecencia el 1º de agosto de 2013 en la que no explicó nada y, además, mintió a la cámara.

Rajoy no ha dado una sola explicación sobre la corrupción, ni siquiera sobre la presuntamente suya. No piensa decir nada sobre el asunto que más preocupa a los españoles después de la crisis económica. Sobre esta traerá el habitual mazo de triunfalismo manipulado, según el cual el país está ya banderas al viento por la senda de la recuperación, mientras la gente acude a miles a los repartos de alimentos de Cáritas. De la corrupción no quiere hablar.

Pero los asuntos cuya explicación adeuda el presidente a la ciudadanía se acumulan. El presidente tiene que aclarar si cobró o no sobresueldos, cuánto, por qué y de qué origen. Si caja B o no. Tiene que aclarar lo mismo de sus colaboradores. Y si se ha pagado sus trajes y sus viajes o lo ha hecho la Gürtel, al estilo Camps, su amigo. Cuántas obras de reformas en sedes del PP se han hecho y cómo se han pagado. Cómo funcionaba la supuesta financiación ilegal, en la que también está al parecer interesada la señora Aguirre, su enemiga . Qué mecanismos han estado utilizándose durante años en su partido para organizar lo que parece una vasta maquinaria partidista-empresarial de corrupción en la que han absorbido y corrompido buena parte de la administración pública. Y todo eso bajo su mando.

En conexión con esto también debe el presidente explicar por qué su partido, partido de gobierno, no solamente no colabora con la justicia en la persecución de tanta irregularidad y corrupción sino que se dedica a obstaculizarla a base de destruir pruebas (registro de entradas de Génova, discos duros de los ordenadores de Bárcenas), a enmarañar los procesos (personificación del PP como parte en presunto fraude procesal para osbtaculizar), a amedrentar jueces y fiscales  directa o indirectamente y a interferir en la administración de justicia. La corrupción es aquí tan extrema que, como dice Ignacio Escolar y es ya de dominio común: "cuando al PP le va mal un juicio, no cambia de abogado. Cambia de juez".

Dice Sánchez, sin duda preparando también la comparecencia como si fuera Hamlet, que algo huele a podrido en el PP. ¿Algo? Todo. La cuestión es si el mismo Sánchez va a plantear de modo claro, directo y con datos la corrupción del PP. Para eso, desde luego, lo primero que tiene que hacer es dar cuenta de la que le toque en Andalucía. Luego, la corrupción debe ser el eje de la intervención del socialista. No pierda el tiempo en otras consideraciones. La corrupción deslegitima a este gobierno y lo lógico, parlamentariamente hablando, es que la concluya anunciando la presentación de una moción de censura.
 
Porque, de no ser así, el Parlamento y la oposición serán cómplices de la maniobra de ocultación a la ciudadanía del problema más grave de la democracia. La corrupción anega también el Parlamento y la oposición, cuya tarea es controlar el gobierno. No encubrirlo.

Las corrupciones, II.

Antes de nada un matiz a los amigos de eldiario.es a cuenta del titular. El coste de la reforma del medio millón de euros del ático de Rouco no recae sobre la Iglesia sino sobre los contribuyentes, que somos quienes pagamos esta vida de lujo asiático porque nos sobra el dinero. La Iglesia se financia casi en su totalidad directamente con transferencias netas de dineros públicos e indirectamente por sus privilegios fiscales.

Al asunto en sí y tratado en modo civil. Luego vamos al espiritual. Monseñor okupa Rouco Varela se muda a un ático de 370 metros cuadrados, seis dormitorios, cuatro WCs, en la calle Bailén, pegando al arzobispado, con una vista de ensueño, con un cuerpo de casa compuesto por dos monjas y un cura. Se hace uno una idea. Pero se puede completar yendo a idealista.com y buscando algo parecido. Aquí está. Ático de 470 metros cuadrados en el mismo sitio por 2.100.000 euros. Son 100 metros cuadrados más. Bajen el precio a 1.800.000 porque el de Rouco tiene mejores vistas y, además, no vamos a reñir por calderilla. Merece la pena verlo. Tiene gimnasio y una biblioteca que parece de Oxford. No está mal para un jubilado forzoso que quiere seguir vigilando la recristianización de España y necesita un lugar acorde a su importancia.

Además, córcholis, lo mismo hizo SS. Benedicto XVI, retirado como está a un palacio de dos plantas al que llaman monasterio Mater Ecclesiae, construido en los años 90 dentro de los jardines del Vaticano, cabe la Fontana dell'Aquilone y regido por clarisas. Y ¿qué decir del arzobispo de Granada, cuestionado por su gestión de los abusos sexuales en su diócesis, que vive como un Boabdil, en un palacio de más de 1.200 metros cuadrados, con Visa oro a cargo del arzobispado y gastos estratosféricos? Si lo hacen Ratzinger y Javier Martinez, ¿por qué no Rouco?
 
El modo espiritual tiene otras facetas. La obvia: hay que ver qué vida se dan los encargados de difundir el mensaje de uno que dicen que nació en un pesebre y siempre estaba de visita porque no tenía domicilio propio. Con estas cosas se enciende el ánimo de las llamadas comunidades de base, compuestas por "auténticos cristianos", indignados por conductas que no creen compatibles con el Evangelio. Estos protestones se sienten hoy respaldados por el Papa Francisco quien, para dar ejemplo, reside en un apartamento de cincuenta metros cuadrados. Sí, es un ejemplo. Cincuenta metros cuadrados. Pero en San Pedro.
 
Y es que hay una contradicción insalvable en el catolicismo. Uno no gestiona una gran empresa ecuménica, con intereses materiales y espirituales en todas partes del planeta desde un pesebre; no confía las relaciones diplomáticas con los poderes de la tierra a los frailes mendicantes; no envía a los de la teología de la liberación a negociar unas u otras medidas legislativas de los gobiernos. Hay que ser alguien en el mundo. Tener un Estado. Con Guardia suiza. Y un banco. O más. Y pisos, casas, tierras, palacios, monumentos, catedrales, iglesias. Y un PIB altísimo, aunque no creo haberlo visto nunca. 
 
Sería ideal que un renacimiento evangélico purificara a la Iglesia de la corrupción. Los cristianos de base hacen bien en esperarlo. Tienen experiencia. También esperan la vuelta del Mesías y, según parece, la resurrección de los muertos. La esperanza es lo último que quedó en la caja de Pandora.
 
Y, mientras esto llega ¿por qué la Iglesia católica, que es una asociación privada, no se financia por sus propios medios? O sea, ¿por qué no cumple lo previsto los Acuerdos vigentes con la Santa Sede?

diumenge, 22 de febrer del 2015

La alfombra roja.


El Partido de los Socialistas Europeos (PSE) ha escenificado un acto de unidad por encima de las diferencias de sus miembros con una clara función propagandística. Esa alfombra roja en el espíritu de los Oscars traiciona el subconsciente de los organizadores. Una ceremonia. Pero una ceremonia que tiene su alcance y significado. En primer lugar, según se dice, respaldar a Pedro Sánchez. Los miembros de la tabla redonda socialista arman caballero al hidalgo Pedro Sánchez. Y no son unos cualesquiera quienes han velado las armas con él. En primera fila gentes que son, han sido o serán presidentes de sus países. González, Ogórek, Sánchez, Stanishev, Valls, Schultz y Gabriel. Notable presencia alemana o germanófila. Podían haber incorporado a Zapatero para equilibrar por el lado latino. Es de esperar que su ausencia no sea motivo de pelea. Porque, en todo caso, este espectáculo de familia socialista a quien deja fuera de juego es a Susana Díaz que ha ido a reforzar su faceta internacional al vecino reino de Marruecos.

Lectura interna del PSOE, trasmitida a los medios: somos un partido serio, en una organización seria, tenemos responsabilidades de gobierno y gestionamos instituciones europeas; no somos inmovilistas ni demagógicos, se puede contar con nosotros porque, además, tenemos un proyecto común para salir de la crisis. Suena bien y, observando las agitadas relaciones de Grecia con la UE, especialmente Alemania, se pretende que la gente valore la ventaja de elegir gobernantes que se entiendan con quienes mandan en Europa. Es lectura interna y es lógico que sea así, pues es un discurso que llega a una parte del electorado. Sobre todo, si se acompaña con hechos. El PSOE es el único que tiene candidatos conocidos a las elecciones de mayo. Un catedrático de Metafísica y un conocido economista, profesor universitario y tertuliano. Mensaje: somos gente de fiar. Llegado el momento, tendremos el mejor candidato a la presidencia del gobierno.

La lectura externa es otra. Sobre todo en la izquierda. Este acto de la alfombra roja es una oferta de gran coalición con el PP. Gabriel es vicecanciller en un gobierno con la CDU y Schultz presidente del Parlamento por el intercambio de votos con Juncker. Todo pura gran coalición. Se llevan además a Felipe González que anda de muñidor de un pacto de esta naturaleza, justificado en la necesidad de salvar el sistema. La izquierda tiene que aglutinarse en una candidatura única (al menos en Madrid) que haga frente al PP/PSOE. Sistema contra antisistema. Típica polarización política.

Al margen de la objeción obvia de que la polarización propuesta sea una reedición del bipartidismo, se da la circunstancia de que pudiera ser imposible aritméticamente. La idea es un enfrentamiento entre la izquierda y el PP/PSOE. Pero la aparición de Ciudadanos podría complicar el panorama. Aunque solo sea por puro sentido de la congruencia. Cuando se tiene tanto interés en acabar con el bipartidismo, culpable de infinitos males, hay que estar dispuesto a admitir el multipartidismo. Pero quien dice multipartidismo, dice gobiernos de coalición. En realidad, en Europa, lo normal son los gobiernos de coalición, si se exceptúa Inglaterra (que también tiene ahora una alianza) y algún otro como Francia. Gobiernos de coalición de dos o más partidos. Entre los cuales, por supuesto, están las llamadas "Grandes coaliciones" (en el sentido de derecha/socialdemocracia) relativamente frecuentes en Alemania y Austria.

En España, a pesar de su sistema electoral, los gobiernos de coalición no existen. Todos los gobiernos españoles desde 1979 han sido monopartidistas (en la medida en que cabía considerar la UCD un solo partido) con mayorías abolutas o con apoyo parlamentario variable cuando la mayoría era relativa. Pero los gobiernos, todos monocolor. No hay, pues, eso que llaman la cultura de la coalición, o sea, el espíritu de transacción, pacto o acuerdo. No es estilo de la casa. Para uno vez que dice que lo consiguieron, con la Constitución de 1978, la han embalsamado como la momia de Tutankamon. Y esto de la cultura de la coalición, ¿se aprende? Es posible, sí, pero no sé si da ya tiempo.

De resultar, como es verosímil, un parlamento con cuatro partidos de ámbito estatal de cierta relevancia y varios otros de ámbito autonómico, en principio, todas las combinaciones son posibles, aunque unas más probables que otras. De lo que se trata es de no hacerlas todas improbables.


La belleza del cisne.


La historia la escriben los vencedores, dice el saber convencional, dando por supuesto que aquella es producto de batallas y guerras. Ampliemos sin miedo a otras actividades que, siendo humanas, tendrán su parte belicosa. Al arte, por ejemplo. La historia del arte del siglo XIX la han escrito los vencedores, los que se alzaron contra el gusto dominante y empezaron siendo rechazados por este, los refusés, los que tuvieron que montar salones paralelos, alternativos, porque los consagrados querían condenarlos a la invisibilidad. Al final fueron los únicos visibles, prevalecieron y, claro, escribieron la historia. En ella desaparecieron los pintores academicistas, los de temas históricos, mitológicos, religiosos y si quedaron los simbolistas fue como precedente del triunfo incontestable del impresionismo y sus derivados vanguardistas. Sin embargo, las otras corrientes sobrevivieron, siguieron tratándose temas históricos en formatos de gran tamaño con un espíritu edificante, aleccionador, moralizante. No era un arte muy apropiado para la burguesía con ínfulas que pronto tiraría por otros formatos y, sobre todo, otros temas, más de la vida cotidiana. Pero sí lo era para los grandes espacios, las obras públicas, los monumentos. Y las autoridades e instituciones, las que financiaban los "salones" siguieron encargándolos y los artistas consagrados produciéndolos con un estilo cada vez más refinado y que pronto pasó la frontera de lo artificioso, relamido, falso. Este arte académico es frío tanto en la forma como en el contenido. Pero sigue siendo bello y de grata contemplación a pesar de tiempo pasado porque, como dice Keats, A thing of beauty is a joy forever" ("la belleza es una alegría eterna").

El canto del cisne, llama la Fundación Mapfre de Madrid a la exposición que ha abierto hace unos días en su sala del Paseo de Recoletos. Una ocasión única. 84 piezas representativas de la pintura academicista francesa de la segunda mitad del XIX, algunas míticas. Vienen del Museo d'Orsay y son todas francesas ¡Qué país, Francia! ¡Qué genio artístico! Porque si el impresionismo de la época es extraordinario, aquellos contra los que se alzó, a los que combatió, los academicistas, los vencidos, no lo son menos. A su modo claro. El título de la expo lo dice todo: "el canto del cisne", el crepúsculo, el ocaso de un estilo, de un arte bello como un cisne.

Si no yerro, todas los autores son franceses excepto un Böcklin, un Sargent y un Franz von Stück. Aquí están Ingres, Meissonier, Tissot, Bonnat, Bouguereau, Belly, Puvis de Chavanne, Gérome, Courbet, Cabanel, Laurens, Moreau y otros. Por supuesto, hay notables diferencias de temas y tratamientos. Para pasarse horas mirando y remirando.
Recibe al visitante El manantial, de Ingres que, además, se emplea como banderola para anunciar la exposición. Ese desnudo es el más representativo de la imagen femenina que luego se adoptaría como patrón y se llevaría al extremo en los dos Nacimiento de Venus de Cabanel y de Bouguereau que también pueden admirarse aquí. Y es un experimento bien curioso: son desnudos integrales femeninos que quieren revestir de erotismo una estatua clásica a base de encarnar sus redondeces pero privándola de sexo. La verdad es que en el caso de Bouguereau (del que se exhiben cuatro telas, entre ellas su sorprendente Virgen de la consolación) es un poco estomagante. Lo mismo con Cabanel, del cual también hay cuatro cuadros: la consabida ninfa raptada por el fauno para el desnudo y dos obras de más interés, una Tamar y un Dante y Virgilio en el episodio de Francesca de Rimini. Esto apunta a otro factor de esta pintura: que hay que venirse con la enciclopedia británica bajo el brazo, porque está llena de referencias cultas. Un episodio napoleónico de Meissonier; el Herculano de Leroux, que trata de trasmitir un sentimiento de catástrofe inminente casi al modo en que podría haberlo hecho Racine; los famosos Peregrinos a la Meca de Belly; un par de Orfeos y el Jasón y Medea, de Moreau, un cuadro que cuenta una leyenda.

Un par de retratos. Está Victor Hugo, maduro, pintado por Bonnat (de quien también hay un Job). Al lado, casi como no queriendo, el retrato de Marcel Proust de Jacques-Émile Blanche. Junto al león romántico y revolucionario de Cromwell y Los miserables, un pisaverde de veintiún años, atildado como un dandy, con un cuello almidonado, una orquídea en la solapa y la raya del pelo al medio, un diletante de la alta sociedad que diez o doce años después empezaría a escribir En busca del tiempo perdido. En otras partes hay otros retratos, de esos de marquesas y condes sin mayor interés.

La historia la escriben los vencedores, pero los vencidos también cuentan su batalla.