divendres, 10 d’abril del 2015

Otro envidioso, enemigo de la verdad y la luz.


Desde el comienzo de este nuevo ciclo político, Palinuro viene diciendo que lo único que conseguirá Podemos será destruir IU. Curioso que quienes nacieron con la más o menos obvia intención de destruir el PSOE se hayan cargado otra organización que también tenía el mismo objetivo. Desde, entonces, en efecto, Podemos ha venido creciendo a costa de la organización de la "verdadera" izquierda, de la que, por lo demás, proceden bastantes de sus dirigentes. A ello ha contribuido en no poca medida la propia IU que, enfrentada a un peligro de desaparición por absorción se ha dedicado a lo que hace de forma inmejorable: las rencillas, broncas internas, expulsiones, escisiones y purgas como en los mejores tiempos del añorado estalinismo. De esa forma se camina a banderas desplegadas hacia la revolución mundial, unitaria, por supuesto.

Cuando los estrategas de IU se dignaron tomar nota de que surgía una nueva formación de no menos "verdadera" izquierda que, en el fondo, era su adversaria, cometieron el error de todo principiante: despreciarla, ningunearla, sostener que era marginal y "friky", como si ellos fueran el centro del planeta. Un mes más tarde, los "frikies" eran los amos de la izquierda "transformadora" e IU tenía que pedir árnica tras el revolcón. El árnica llevaba un curioso nombre de fábrica: se llamaba convergencia. Dos fuerzas de "auténtica" izquierda no podían dividir el voto progresista tan irresponsablemente. Había que unificar fuerzas para desplazar al neoliberalismo con sus dos peludas patas, el PP y el PSOE. Había que forjar la unidad de las izquierdas que IU llevaba en el nombre. Era preciso que la orilla fetén de la pintoresca teoría anguitiana de las "dos orillas", no se fragmentara.

Pero la convergencia era una mala fórmula para Podemos porque, aunque sus dirigentes procedieran del comunismo y de IU, tenían la inteligencia suficiente para darse cuenta de que toda proximidad con el comunismo sería electoralmente peligrosa. Algún asesor con algo de idea les había hecho ver que los comunistas no han ganado una sola elección democrática plena en ninguno de los 190 países del mundo en cien años y, cuando han llegado al poder, ha sido por la fuerza de las armas. En consecuencia, con esta ejecutoria, los de Podemos, obsesionados con la tradición de perdedores de la izquierda y neuróticamente anclados en la necesidad de ganar, vieron que la convergencia con sus antiguos compañeros de fatigas, los comunistas de IU, sería suicida y acudieron a todo tipo de pretextos para no coincidir bajo ningún concepto con aquellos perdedores natos. Su modelo era Grecia, en donde un obediente partido comunista, el KKE entiende que su función es presentarse a las elecciones y perderlas con el 2% de los votos solo para que Syriza pueda ganarlas haciendo olvidar el pasado comunista de muchos de sus dirigentes. Un engaño, sí, pero de intenciones nobles, como suelen emplear los jesuitas.

Pero España no es Grecia y los comunistas españoles y sus amigos viajeros de IU no estaban dispuestos a interpretar el rol que les asignaba la obra de perdedores resignados para mayor gloria de Podemos y se empeñaron en converger. Los frikies de ayer eran la anhelada pareja de hoy. Podemos se resistía y, en parte, por eso no quería presentarse a las municipales. Pero la presión convergente era muy fuerte y pocas las razones para no hacerla: mismos principios, mismas ideas, afinidades electivas en ambas partes, pasados comunes, lazos de familia y hasta sentimentales. Imposible no converger. Y, al final, después de perder casi todo su electorado, parte importante de IU se desgajó del bloque "oficial" y se abrazó a Podemos con el abrazo del oso... moribundo. 

La otra parte, con más bronca interna que nunca, decidió concurrir por su cuenta pero dejando claro que lo que anhelaba era la convergencia para construir la alternativa de la verdadera izquierda transformadora que substituirá al neoliberalismo rampante y su valet de chambre, la socialdemocracia traidora. Podemos responde que nadie quiere una unidad de la izquierda sino una unidad popular, que es lo mismo pero no es lo mismo, etc., etc., o nueva muestra de enrevesado jesuitismo de estas nuevas gentes no tan nuevas.

Al final, el panorama de las municipales queda como el cubo de Rubik manejado por un mandril: en unas ciudades Podemos va a las municipales en confluencia con ganemos, con o sin adhesiones de IU; en otras va en alianza con IU sin Ganemos ni perdamos. ¿Por qué en unos sitios se converge y en otros, no? Nadie lo sabe y, menos que nadie, los famosos círculos de los que los jefes hablan pero jamás convocan si no es para expulsarlos en masa, como acaba de suceder en una provincia de Andalucía. 

Una IU arrastrada por el carro del vencedor como Aquiles arrastraba el cadáver de Héctor habla ahora de "arrogancia" de Podemos. La que ella tuvo cuando pudo ejercerla y con el aplauso de todos los mutantes de IU que, que después de vivir la dolce vita en la organización, habiéndose pasado de carro en mitad de la carrera , ejercen ahora de furibundos conversos en contra de sus antiguos camaradas de toda la vida y, sobre todo, de los observadores críticos que ponen de relieve estos tejemanejes y, en el colmo de la impudicia, se los toman un poco a risa.

No es para menos. Como va viéndose poco a poco. La arrogancia de Podemos puede convertirse en llanto y crujir de dientes en las próximas elecciones de mayo si llegan a ellas. Tres motivos, entre otros, parecen explicativos aquí. Palinuro los enuncia y promete desarrollarlos en sucesivas entregas de este pintoresco culebrón:

1º) Enfrentamientos internos entre el grupo mayoritario (bolche) y el minoritario (menche). Los "menches" son los aguerridos trostkistas de siempre de Izquierda Anticapitalista, verdadero pilar de Podemos y, al mismo tiempo su carcoma, como tiene por costumbre y ya está mostrando.

2º) Descenso de la valoración popular después de una sobreexposición mediática de los líderes que, además de producir hartazgo generalizado, ha puesto de manifiesto sus carencias de todo tipo. Pregunten en dónde están los aclamados académicos que no ha mucho respaldaban las más verbeneras propuestas de Podemos.

3º) Por curioso que pueda parecer, la aparición de Ciudadanos, además de letal para UPyD y muy peligrosa para el PP, también lo es para Podemos, a quien viene a arrebatar un buen pellizco del voto de los ni-nis de izquierda y derecha, como se ha probado en Andalucía. La respuesta crispada de Podemos es sintómatica. En un alarde de ingenio, Pablo Iglesias dice que hay que diferenciar el cambio (el suyo) del recambio (el de C's). Con la misma razón, o más, puede decírsele a él que hay que diferenciar entre el  cambio (IU)  y el recambio (Podemos).

A todo esto es casi milagroso cómo el resultado final de este confuso guirigay de pocos vuelos, esta turbamulta de quítate tú para que me ponga yo, deja incólume y en buena perspectiva al único partido de izquierda, el PSOE, al que todos los demás quieren destruir, el PP, IU y Podemos. 

Si lo hacen a propósito  no les sale mejor.

dijous, 9 d’abril del 2015

El gran error.


Apostillas palinúricas a unas declaraciones de Núñez Feijóo.

Según parece, don Alberto, se postula usted como sucesor de Rajoy si este se da el batacazo en las elecciones de mayo. Perfecto. Los políticos deben ser ambiciosos y querer llegar a lo más alto. Desconfíe el personal de esas modosas ratitas que dicen colmar sus aspiraciones con una viceconsejería en su pueblo. Tiene usted cualidades y le sobra voluntad. Le adorna, además, una virtud inesperada, aunque de cierto calado: es usted gallego. De un tiempo a esta parte, la derecha tiene una querencia claramente galaica en la provisión del liderazgo del país. Franco, Rajoy y ahora usted. Fraga, asimismo gallego, lo intentó varias veces sin conseguirlo. Una prueba más de que se trataba del eslabón perdido. Solo gracias a ese fallo se coló el madrileño Aznar. Pero ahora viene usted a restablecer el orden natural de las cosas: España debe gobernarse desde Galicia. Ríanse todos de las pretensiones del catalanismo político o intento quimérico de gobernar España desde Cataluña. Ni hablar. El granero de políticos españoles es Galicia.

No estando usted en campaña debe esforzarse por encontrar vías de hacerse oír en el ámbito público. Y lo hace usted un poco al estilo Aguirre, hablando por libre y saliéndose del guión marcado por el mando con valor y donosura. En este caso, lo difícil era no salirse, dado que el mando decretó silencio. Los 400 miembros de la Junta Directiva Nacional del PP, convocados por Rajoy, le respondieron con su unánime apoyo de 400 silencios. Nadie pidió la palabra ni para ir al servicio. Y eso que los españoles tenemos fama de discrepadores y parlanchines. La servidumbre, como la caridad bien entendida, empieza por uno mismo.

Pero usted mostró su arrojo y rebeldía después desde una emisora de radio y osó decir que la financiación ilegal del PP fue un gran error. ¿Por qué no lo dijo una hora antes en la mencionada Junta Directiva? Porque allí ni la palabra "error" se admite. El PP no comete errores. Sin embargo, si de puertas adentro el término error es inadmisible por excesivo, de puertas afuera lo es por insuficiente. Llame a las cosas por su nombre: no es un error sino una vergüenza, una inmoralidad y, probablemente, un delito. El juez Ruz ha explicado que, si no ha procesado al PP por delito fiscal es porque una ley de 2008 se lo impide. No es un error; es un delito continuado. Durante veinte años. Un delito que parece confundirse con el objeto social de la empresa. "Estamos en política para forrarnos". Muchos de los suyos le dirán, con razón, que la financiación ilegal no es un error; el error es que los hayan pillado.

Tampoco está bien que un candidato a candidato dicte los plazos de los hechos a su conveniencia. Según usted, el PP ya ha pagado por ese "error". ¿En qué moneda? No lo ha hecho en dinero porque no ha devuelto ni un euro y no es cosa de contabilizar como pago el lucro cesante de los beneficios ilegales porque ahora están los jueces sobre aviso. Tampoco lo ha hecho en dimisiones. Las dos o tres que ha habido lo han sido por presuntas granujerías personales de los implicados. En materia de dimisiones en esta situación la lógica y evidente debiera ser la de Rajoy. Él era y es el presidente del partido presuntamente delictivo.

Tampoco ha pagado en términos de explicaciones y aclaraciones en sede parlamentaria de los comportamientos "erróneos". En este campo, señor Feijóo, es en donde se mide la ley de sus palabras. Su mayoría absoluta en el Parlamento de Galicia ha impedido una comparecencia suya para dar explicaciones sobre la corrupción. Si no hay corrupción sino que se trata de un "error", ¿por qué no comparecer a explicarlo? Porque usted sabe perfectamente que no es un error. Hablar de "error", en realidad, es embellecer un presunto delito.

No obstante tiene usted posibilidades de ser el candidato si en efecto el señor Rajoy se hunde en las elecciones de mayo que el PP, como Podemos, ha salido a ganar. Con la nueva doctrina: son las siglas las que la gente vota. La marca. Los responsables de comunicación han sacado un hashtag llamado #orgullosodelPP. No estoy muy seguro de si pueden ustedes encontrar razones para estar orgullosos de su partido pero sí lo estoy de que no arrancarán ustedes su campaña proclamando estar avergonzados del ser del PP.

En todo caso, el discurso dominante, la propaganda electoral girará en torno a las siglas PP. Los de comunicación lo razonan de maravilla: votamos listas de partidos. No estamos tan americanizados como parece, las campañas no tan personalizadas como se dice y el liderazgo no es un factor tan importante como se supone, sobre todo cuando el dirigente de que uno dispone tiene la más baja calificación popular de la historia de la segunda Restauración. Es difícil fiar el éxito al tirón del líder cuando no hay líder y cuando la presencia de este no solo no anima a votar por su partido sino que anima a votar por otros.


dimecres, 8 d’abril del 2015

La España eterna.


Ignacio Ramírez de Haro, Trágala, trágala. El Español. Compañía Yllana. Director Juan Ramos Toro.
_____________________________

Fui a ver el espectáculo de Ignacio Ramírez de Haro con una mezcla de complicidad y envidia previas y a partes iguales. Complicidad pues, por cuanto llevaba leído en declaraciones del autor, mi coincidencia con su punto de vista acerca del destino trágico-cómico de nuestro país es total. Yo también creo, como él, que España es un desastre en cuanto Estado y nación a nada que la comparemos con las otras europeas y que ese desastre se origina en la dominación de una oligarquía ladrona, inútil, vendepatrias, reaccionaria y católica. Un país gobernado secularmente por curas y frailes, militares incompetentes, civiles ladrones y reyes disolutos y estúpidos no alcanza los mínimos necesarios para codearse en lo internacional con otros Estados que han sabido organizar comunidades nacionales libres, prósperas y de peso e importancia en el mundo.

La envidia venía producida porque llevo ya un par de temporadas convencido de que la crónica de este tiempo último nuestro no puede hacerse a través del reportaje ni de la crítica política o el ensayo histórico, sino que debe acometerse como una farsa, como un esperpento valleinclanesco. Es realmente bufo que, después de cuarenta años de una dictadura miserable, cruenta, cerril e inútil, hayamos concluido el círculo de la transición con una vuelta al dominio de la misma estirpe de imbéciles nacionalcatólicos, ladrones y fascistas que alimentaron aquel régimen criminal. Esta convicción me empujaba a vencer mi resistencia a meterme en un terreno extraño y estaba ya casi decidido a hacerlo cuando se estrenó la obra en comentario, Trágala, trágala, suscitando mi inquietud al ver que otro se me había adelantado.

¡Y qué otro! Un dramaturgo con experiencia y con una biografía que añade interés e intriga a su obra. Cuñado de Esperanza Aguirre, probablemente el ejemplo más acabado de esa oligarquía parásita nacionalcatólica y estúpida que lleva trescientos años destruyendo el país, ya estrenó hace diez una obra titulada Me cago en Dios en Madrid, siendo su pariente presidenta de la Comunidad. O sea, el autor va provocando. Y hace bien. Quizá sea la única forma de sacudir la modorra hispana, hecha del maridaje entre los curas de garrote, los señoritos parásitos, los fascistas y militares de opereta y un populacho embrutecido por el pan y toros y TV. Hoy, sobre todo, mucha TV. Así lo entiende precisamente esta Aguirre quien, habiendo organizado un canal de propaganda y ensalzamiento de su persona, de basura insoportable, regido por el favoritismo, el enchufismo, el clientelismo y la falta de dignidad de unos comunicadores dispuestos a lamer el suelo a cambio dinero, tiene el morro de decir que es una TV "plural". Están tan acostumbrados a que nadie les rechiste que dicen mentiras como pianos sin sonrojarse y sin molestarse en disfrazarlas. Una TV poblada de tipos como Sánchez Dragó, Hermann Terstch o Buruaga es tan neutral, independiente y de calidad como una Mesalina virgen o un tigre herbívoro.

Vista la obra, la complicidad se mantiene; la envidia, no. El modo de Ramírez de Haro de abordar el tema de las dos Españas no casa con lo que se me ocurre a mí. Coincido en el planteamiento general del autor, pero no en su forma de tratarlo. Mi último libro sobre La desnacionalización de España se refiere a alguno de los temas más significativos que el dramaturgo expone, como las citas del famoso artículo de Maçon de Morvilliers Que doit-on à l'Espagne? del siglo XVIII, cuando se pregunta qué cabe esperar de un pueblo que pide permiso a los frailes para pensar. También hay paralelismo en rechazar el discurso fantástico, demagógico y falso acerca de la guerra de independencia como crisol de la nación española. Precisamente, su cuñada ha sido siempre abanderada de esa versión barata, carnaza de patriotismo de señoritos ineptos, cuarto de banderas, clero trabucaire y populacho ignaro del surgimiento de la nación española en 1808. A su servicio despilfarró la ultraliberal nacionalcatólica abundantes recursos públicos para seguir con la patraña de que 1808 es el punto de encuentro entra las dos Españas, la tradicionalista, oscurantista de Trento y la liberal y progresista de Cádiz, una mentira en la que están interesados la oligarquía ultramontana de siempre y los débiles estamentos intelectuales que apenas se atreven a hablar y se callan felices cuando los privilegiados les conceden alguna canonjía, un nombramiento, un cargo, unos dinerillos, una columna en un periódico de postín en la aldea o voz en alguna de sus tertulias.

Breve digresión para que se vea hasta qué punto, en efecto, España es, desde todos los puntos de vista, una anomalía y un engendro. Recién nombrada directora de la Real Academia de la Historia (RAH) doña Carmen Iglesias, la institución dice ahora por fin, y gracias a ella, que, al contrario de lo que sostiene la correspondiente voz en su Diccionario Biográfico Nacional, Franco sí fue un dictador. Reflexiónese sobre este paso porque, en su aparente nimiedad, es la clave de la desgraciada historia del país. La RAH reconoce que Franco fue un dictador. Algo elemental, que saben hasta los niños de la Patagonia. ¿Hay algo que celebrar en ello? ¿No está la RAH diciendo una perogrullada? En la Patagonia, sí; aquí, no. La misma RAH imprimió, a grave costa del erario, un diccionario en el que la voz sobre Franco se encargó a un franquista redomado, un hombre de habitual buen juicio pero que, en tocándole al General, pierde el oremus y dice auténticos dislates sobre su adorado caudillo. O sea, la actual RAH no hace más que cumplir con su deber y se queda corta mientras que la anterior cometió la villanía habitual en estos pagos de doblegarse ante la mendacidad, el abuso y la estupidez nacionales. Cosa corriente en un país en el que los jueces están al servicio del poder político y el poder político al de la Iglesia católica. Un país en el que se persigue y reprime a la gente por exponer sus ideas y se premia con dineros generalmente producto del pillaje a políticos ladrones sin escrúpulos. Un lugar en el que empresarios sinvergüenzas labran su fortuna a base de enchufes, coimas, sobornos, estafas y de esclavizar la mano de obra gracias a un marco jurídico debidamente apañado por estos políticos serviles. Fin de la digresión. Tal es la situación actual y la de Fernando VII y esto es lo que el autor pretendía mostrar.

Pero yo no lo hubiera tratado de este modo. La obra se concentra en el reinado del Fernando VII el Deseado, al que presenta como un imbécil, traidor, cobarde, cruel y absolutista. Un Borbón. Nada que objetar. La abyección del país en manos de esta camarilla de truhanes e incompetentes, María Luisa de Parma, su marido Carlos IV, su amante Manuel Godoy y sus hijos, en especial este desecho de la condición humana que fue Fernando VII, es completa y el autor la expone sin concesiones. Si acaso, se queda corto. La historia se entrevera con continuas referencias a la situación actual para hacer verdad el dicho de que en España nada ha cambiado y que el país sigue regido por la Inquisición y la misma mentalidad cerrada de la época fernandina. Pero no creo que este juego con la máquina del tiempo esté conseguido. Al contrario, desmerece bastante. El hilo conductor de la reina Leticia narrando en directo los acontecimientos políticos de la guerra de 1808 -reiteradamente considerada como una guerra civil, cosa bastante cierta- es artificioso, injustificado y la actriz lo remata sobreactuando a cada paso. Es verdad que la acción general lo pide porque todo está visto bajo el prisma de la farsa, la burla y el esperpento, lo cual va bien con el absolutismo borbónico pero no acaba de cuajar porque también este aparece sembrado de chistes y parodias manidos y de escasa originalidad. La cuestión del priapismo del Borbón y la presencia del psicoanalista argentino son sencillamente inaguantables. La guinda la pone la presencia de un Pablo Iglesias Turrión que, sobre ser desafortunada, carece de toda razón de ser como no se trate de recordarnos la perennidad de la lamentable condición hispana.

La obra es una farsa, de acuerdo. Y en las farsas todo es desmesura. También de acuerdo. Y estridencia y burla. Siempre de acuerdo. Procacidad, rabelesianismo, burla y chirigota. Pero todo eso no está reñido con la originalidad, el ingenio, la innovación y el frescor de las ideas. Me temo que no sea el caso salvo algunas excepciones. La historia de Fernando VII y este miserable país del ¡Vivan las caenas! y el Lejos de nosotros la funesta manía de pensar, ambas expresamente citadas en la obra es suficientemente conocida, aunque no esté de más recordarla y recordársela a sus herederos. Pero eso es fácil. Más difícil es vincularla a la actualidad y tal es el punto débil de la obra porque no lo consigue. La aparición de Pablo Iglesias carece de sentido y toda la última parte de la pieza, a partir de la muerte del Deseado en La Granja, sobra,

Tengo mi explicación respecto a esta insuficiencia en la actualización del drama permanente de España y es que el autor queda superado por lo que enuncia pero no alcanza a comprender del todo. Tiene la valentía de decir al público que el grado de imbecilidad, tiranía y cerrilismo de la oligarquía española ha llegado a tal extremo hoy que España está a punto de desaparecer por desintegración territorial. Estoy de acuerdo con el aviso. La fantástica ineptitud de esta banda de ladrones que detenta el poder político, encabezada por un prodigio de estolidez, marrullería y corrupción que es Rajoy, ha conseguido destruir las escasísimas esperanzas que una timorata transición había hecho surgir de contar por fin con un país normal en Europa.

Pero aquí está la divergencia y no es menuda. El mayor riesgo de fragmentación de España viene, sin duda, del soberanismo catalán. Pero el tratamiento que Ramírez de Haro hace de él, sugiriendo que, en el fondo, es una variante del carlismo y, por lo tanto, profundamente hispánico, es en mi modesta opinión, errado y emparenta al autor con los nacionalistas españoles subgénero cínico, esto es, aquellos que quieren desactivar el movimiento soberanista acusándolo de ser justamente lo contrario de lo que es. El actual nacionalismo catalán es un proceso de recuperación no solo de la identidad colectiva de este pueblo sino también de su dignidad como personas en una sociedad libre, abierta, plural y tolerante. O sea, lo contrario de lo que es España.

Y si la rump Spain tiene alguna esperanza de no acabar yéndose por el sumidero de la historia a manos de esta oligarquía de imbéciles, más le vale que vaya aprendiendo de los catalanes en lugar de negarlos.

Los jarrones chinos.


Según noticias llegadas a Palinuro, en el PSOE hay conjuras y conspiraciones sin cuento para mover la silla a Pedro Sánchez. Se recordará aquella metáfora de Felipe González, comparando a un ex-presidente con un jarrón chino, que todo el mundo tiene en alta estima pero nadie sabe en dónde colocarlo para que estorbe menos. Desde entonces las cosas han cambiado, pero a peor. Ya no es un jarrón solo; son cuatro. Además no ejercen únicamente los expresidentes; también lo hacen los exministros. Nadie los estima en mucho sino más bien en poco. El último que conservaba algo de autoridad, González, se la ha ido dejando en los consejos de administración de empresas privadas o privatizadas. Pero estorban con denuedo. Están convencidos de que este Pedro Sánchez, un advenedizo salido de la nada, es un temerario ignorante que necesita guía y consejo en las turbulentas aguas del PSOE. Merece un castigo por no pedirlo y se lo están preparando para el día siguiente a las elecciones de mayo si estas dan resultados muy por debajo de los andaluces, como se prevé.

Los tres jarrones más activos son muy peligrosos porque han sido políticos con poder ahora jubilados por haber llegado a su nivel de incompetencia, incluso sobrepasándolo en algún caso. Nadie cuenta con ellos para nada, así que a calentar asientos en órganos de relumbrón, escribir memorias o intrigar por los cafés de la Villa. Se aburren y, por tanto, dan consejos no solicitados, enredan, se ofrecen como intermediarios y están en todas las salsas de las maniobras para quitar a uno, apoyar a otro, dejar caer a un tercero y amargar la vida al secretario general mientras se hace un lugar al sol en este mundo de sombras. Las sombras de la pavorosa incompetencia de Zapatero al afrontar la crisis, cuando falló a los de ¡no nos falles!; las del vaticanismo de Bono, un socialista nacionalcatólico; las del integrismo de Rubalcaba, monárquico y partidario de una España fuertemente centralizada

Estos tres jarrones chinos, como los tres mosqueteros de Dumas, han resultado ser cuatro. El cuarto, González, no es un joven gascón, bravo cuanto ingenuo, sino un abuelo algo gruñón que presume de experiencia y saberes arcanos. Pero su efecto es devastador. Salió en apoyo incondicional de Susana Díaz, dando por sentado que su horizonte político era Andalucía pero dictaminando que el liderazgo de Sánchez estaba en periodo de prueba. Un precario, vamos.

Pedro Sánchez tiene que consolidar su posición en el PSOE en las elecciones de mayo si quiere triunfar en las primarias a la candidatura a la presidencia del gobierno. Esta formulación es errónea en el fondo pues en España no elegimos presidentes de gobierno sino listas de partidos. Son los partidos los que ganan o pierden elecciones. Se lo ha dicho Rajoy a los suyos en la asamblea del Consejo Nacional que los periodistas han seguido por plasma para que recuerden de dónde vienen: son los siglas, estúpidos. 

Votamos partidos y lo primero que se exige a estos es que estén bien avenidos. Es elemental. Nadie confía la administración de sus cosas a quienes andan a la gresca entre ellos. Los augurios de IU y UPyD son negros precisamente por este factor de discordia interna.  Así que los jarrones chinos, si no quieren verse de tazas de Sèvres en una almoneda, deberán dejar de minar el terreno que pisa Sánchez y quedarse tranquilos en sus casas, haciendo algo útil para la colectividad. 

En cuanto al propio Sánchez, su interés por ganar las elecciones de mayo no puede distraerlo de su tarea de oposición parlamentaria. Ahí es donde va a medírsele, dado que no se presenta a alcalde ni presidente de ninguna Comunidad. Y por eso, lo mejor es que muestre su talla presentando una moción de censura que nadie sabe por qué el PSOE no ha pedido aún.

(La primera foto es de Wikimedia Commons, con licencia Creative Commons. La segunda de Wikimedia Commons, con licencia Creative Commons. La tercera de Wikimedia Commons, con licencia Creative Commons. La cuarta de de Wikimedia Commons, con licencia Creative Commons).

dimarts, 7 d’abril del 2015

Los incuestionables.


Llámeme la lectora "radical". No será la primera vez, ni la última. De l@s 13 candidat@s a las Comunidades Autónomas elegid@s en primarias en Podemos, dos son mujeres. Solo con este dato dan ganas de decir: "con su pan se lo coman caballeros y vayan a engañar a otra parte". Enhorabuena a l@s feministas de la organización. Han conseguido estar muy por debajo del PSOE y del PP en punto a igualdad de género. No lo han hecho tan bien como sus amigos de Syriza que, como se sabe, compusieron un gobierno solo de machos, aunque, si se esfuerzan, pueden llegar a conseguirlo. Bastante cerca le andan en la composición de otros órdenes, orgánicos, locales, etc.

Pero nadie critique esta ni ninguna otra cuestión. Ojo con caer en la trampa de la campaña anti-Podemos, movida por la canalla socialdemócrata y los turiferarios del Régimen del 78. Es verdad que casi no hay mujeres entre los candidatos a las CCAA, pero eso es un hecho anecdótico y fijarse en ello, pura cortina de humo para ocultar zorrunas intenciones o envidias tiñosas. Bien claro está, sin embargo: no hay que tomar en cuenta lo que hacen los de Podemos, sino lo que dicen. Eso es lo importante.

Cuando dicen algo, que no es siempre, no vayan a pillarse los dedos y perder votos por explicarse acerca de cuestiones comprometidas, por definirse, por determinarse. ¿Acaso toda determinación no es una negación, según Espinoza? Por ejemplo, ¿qué hay de la eterna confrontación de izquierda y derecha? Nada, no hay nada. Cosa de trileros, sépanlo bien las almas de cántaro que se dejan engañar. Aquí lo que importa es el arriba y el abajo, como en los ascensores. Luego, hay que estar a lo que dicen en casa, entre los suyos, con un guiño: ellos son de izquierdas. Pero como el que juega al badmington y comprende que, siendo una afición personal, no debe darla por supuesta en los demás.

¿Y de Cataluña y el derecho de autodeterminación de los catalanes? Nada tampoco. Un silencio envuelto en una promesa tan redundante como absurda. La cuestión queda aplazada a un hipotético proceso constituyente en el que "podrá discutirse de todo". ¿Por qué no ahora? Porque no toca. Y es de esperar que no vengan los aguafiestas antipodemos a criticar como siempre y preguntar por qué no toca. No toca porque no toca. En el futuro sí, cuando pueda "discutirse de todo". Aprovechemos y añadamos que en ese "todo" futuro se incluye asimismo la cuestión de la República y la de la Iglesia y el Estado. De ahí que en el presente no pueda discutirse de nada. El círculo se cierra: si no hay que mirar lo que hacen los guajes sino lo que dicen y lo que dicen es que ya se verá en el futuro, lo más sensato que cabe hacer ahora es callarse. El que no se calle está haciendo el juego a "los de arriba". Está poniendo en cuestión lo incuestionable por razones inconfesables.

Eso de discutir es asunto espinoso. Podemos acude a las elecciones municipales en coalición con otras formaciones. En algunos casos con Ganemos; en otros, con IU, pero no siempre. La alianza con IU en unos casos sí y en otros no tampoco puede explicarse en términos racionales. Es así y ya está. Que votar a Podemos en Peñas de Arriba sea votar a IU pero hacerlo en Peñas de Abajo sea votar en contra de IU no tiene explicación alguna. Pero si alguien lo dice le cae encima un chorreo denso de quejas, ataques, recriminaciones de todo tipo, procedente casi siempre de los mutantes de IU cada vez más desesperados al ver que ni en la mutación consiguen ponerse de acuerdo: unos se metamorfosean en Podemos y otros se quedan como estaban; pero muy enfadados unos con otros y todos con los críticos. Especialmente con los que señalan que para cambiar una IU por otra no hacía falta armar tanto alboroto. Total, van a perder igual...

Todo es arte.


-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Fundación Juan March, Madrid, El gusto moderno. Art Déco en París, 1910 -1935.
--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Espléndida la exposición de art déco de la Fundación Juan March. Toda una experiencia. Es la primera retrospectiva y completa de la materia en España y no sé si en el mundo. Una ocasión única para contemplar en toda la enorme variedad de sus manifestaciones este estilo artístico considerado en los circuitos estéticos convencionales como un arte menor, incluso como mera artesanía decorativa. Algo absurdo porque en su expansión estuvieron presentes y se entrelazaron las demás artes. Lo que sucede es que, al invadir las otras esferas de la vida, extenderse por todos los ámbitos y hacerse presente en todos los momentos de la acción social, se mezcló con las actividades industriales y comerciales y cayó bajo el estigma de la actividad interesada y utilitaria que Kant consideraba ajena al espíritu artístico.

Resulta curioso que en las historias del arte suela incluirse un capítulo dedicado a la Bauhaus, pero no otro para el art déco, siendo así que aquel influyó mucho en este. Y no es el único problema que esta corriente artística plantea. Uno más frecuente es el de su nombre y sus rasgos peculiares. La expresión art déco tiene carta de naturaleza en Francia e Inglaterra, pero nada más. En la propia Francia cuesta distinguir entre art déco y art nouveau. En catalán, tampoco son claras las diferencias entre noucentisme y art déco y en el conjunto de España, esta corriente artística suele clasificarse como modernismo. Teniendo en cuenta que el nombre es lo primero que designa la cosa, no es raro que haya estas dificultades con esta corriente.

Pero el art déco tiene su personalidad, su impacto, sus rasgos característicos y hasta su patria. El nombre le encaja como un guante porque es un estilo francés, surgido y desarrollado en Francia desde poco antes de la Primera Guerra Mundial hasta, aproximadamente la crisis de 1929, unos veinte años. Es, en cierto modo, el arte de los roaring twienties y tuvo también un toque muy fuerte de clase, un toque de lujo y burguesía acomodada. Es el arte de los happy few. La afición de estos por la ostentación hizo que el nuevo estilo se acomodara mejor a los muebles, los edificios, los coches, los vestidos, las joyas, los objetos de adorno y que la actividad más completa fuera el interiorismo, ocupación que sería lo esencial de unos artesanos peculiares, los ensembliers.

El arte al servicio de la decoración. ¡Habráse visto! claman los puristas. El arte sometido a una finalidad que no es la suya, la del arte por el arte. Una prostitución burguesa, una lamentable degeneración. Tampoco hay que exagerar. El arte ha estado siempre sometida a finalidades ornamentales, decorativas, emblemáticas, simbólicas, en definitiva, utilitarias. Los reyes, los príncipes, colgaban cuadros en sus aposentos para decorarlos y embellecerse a sí mismos. ¿Qué otra cosa era representar a Luis XIV o Luis XV como un Zeus olímpico o a tal o cual reina como Diana cazadora? ¿Qué el empeño de la iglesia por encender la fe de los creyentes con la imaginería sacra? ¿Qué función cumplen los retratos de mártires, de santos, de crucifixiones de Cristo? Puramente instrumental, ornamental y, si se me apura, servil. ¿Qué son Las meninas, además de una obra de arte genial? Un retrato de familia con la mascota.

Con el ascenso del capitalismo y el mercado, lo que cambió fue la clase que se valía del arte para sus fines. Ahora era la burguesía y las clases adineradas, no solamente los nobles o el clero. Estas clases burguesas no vivían en palacios o catedrales sino en casas, más o menos lujosas, pero casas, a veces incluso de vecinos. Los nuevos consumidores de productos artísticos tenían otras necesidades, no solamente glorificar a sus dioses o sus héroes o a sí mismos, sino también reflejar su mundo, su entorno, sus pasajes rurales o urbanos, sus relaciones sociales y su forma de vida. Son los creadores del gusto en cuanto forma de distinción social y de clase, como ha teorizado brillantemente Pierre Bourdieu. Son los paladines de la elegancia, la distinción y estos han de hacerse visibles en todos los detalles de la vida personal, desde el calzado hasta el perfume. 

Las nuevas clases adineradas imponen sus gustos y lo hacen vinculando arte y estilo de vida. Es el movimiento de arts and crafts, impulsado por John Ruskin, el Biedermeier alemán y, por supuesto, el art déco. Este último rompió moldes al absorber en su evolución prácticamente todas las vanguardias artísticas, bien de modo directo, bien de forma indirecta, adoptando sus modelos y adaptándolos. El visitante en la exposición irá descubriendo con delectación las distintas aportaciones al art déco de artistas como Léger, los dos Delaunay, Gris, Magritte, Man Ray, el movimiento De Stijl, Picasso, Dali, Dufy, Braque, etc. Solo por indagar en las aportaciones cubistas a esta corriente, el cuadro L'intransigéant, de Gris o la talla de Lipchitz, el hombre sentado o Los músicos, de Gleizer, ya merece la pena asomarse a la muestra y, si se añaden las famosas fotos de Ray, Negro y blanco o los retratos de Coco Chanel y Nancy Cunard, el asomarse es obligado. Pero es que hay mucho más, realmente mucho. Esta exposición es una gran antología de un mundo que fue y quedó cristalizado en el recuerdo colectivo, junto al charleston, la moda garçon, las boquillas kilométricas, los coches de carreras y Josephine Baker.

El recorrido hace especial hincapié en los interiores, cuyas pautas emanadas de las clases altas encontraron su camino a través de la obra de ensemblier de Francis Jourdain hasta el mismísimo L'Humanité. Biombos lacados de seis o diez paneles, algunos decorados por Dufy y que servían para redistribuir los espacios habitacionales, escritorios de caoba o ébano taraceados de otras maderas o incrustaciones, alfombras, pasamanería, vajillas y cerámicas exquisitas, libros de encuadernaciones de ensueño, lámparas de estilizadas figuras, forjas que son verdaderas filigranas metálicas, armarios, espejos, todo refinado, elegantísimo y, por supuesto, sumamente caro.

La moda ocupó un lugar central en el art déco. Vestidos, trajes, guantes, zapatos, deshabillés, sobretodos, pañuelos, etc, dan testimonio del afán no solo por ver o disfrutar del arte y el lujo sino de vestirlo y calzarlo. Literalmente. Suele decirse que los ballets rusos de Serge Diaghilev causaron un enorme impacto en Europa y en Francia en particular a partir de 1910 en adelante. Ese impacto se hizo sentir especialmente en la forma de vestir que cambió radicalmente con los atavíos que Léon Bakst elaboraba para los personajes y figurantes que luego copiaban los modistos. El art déco llegó a ser tan dominante que hasta los maniquíes tenían que responder a sus exigencias y no valían cualesquiera. Hasta maniquíes abstractos se hicieron.

El carácter francés del art déco quedó consagrado con la Exposición Internacional de Artes Decorativas e Industriales Modernas de París en 1925, a la que la muestra de la Fundación Juan March dedica considerable espacio y atención. La exposición de 1925 fue asimismo la consagración de la arquitectura déco. Los distintos pabellones, las boutiques y tiendas del Puente de Alejandro III, los palacetes de los potentados no solamente consolidaron ese toque francés sino que lanzaron a la fama internacional a algunos de los arquitectos después más valorados, como Le Corbusier.

Un aspecto especialmente cuidado en la exposición es el de los viajes. Los años del art déco coinciden con el dadaísmo, el primer surrealismo, el constructivismo y el futurismo, con su culto a la velocidad y hay abundante iconografía al respecto. Incluso puede admirarse un prototipo de carreras de los años veinte y, por supuesto, trenes y aviones. Pero el medio de transporte que más se identifica con esta corriente artística y al que más atención se dedica en esta exposición es el naval. Los años diez y veinte son la época dorada de los paquebotes, los grandes transatlánticos, impresionantes obras de ingeniería naval y arquitectura, concebidos para uso y disfrute de las clases adineradas. La exposición se centra en el Normandie, al que se conoció como "el barco más bello del mundo". Si bien sus años de explotación, a partir de 1935, quedan ya fuera del período del art déco, todo en él estaba concebido según este estilo artístico.

La exhibición recoge también abundante material de la Exposición Internacional Colonial de 1931 en París, cuya finalidad era glorificar la función civilizatoria de Francia en el África y Asia. La complacencia de los franceses en esa "misión" era tan grande y, al mismo tiempo, tan racista que la exposición, instalada en el bosque de Vincennes, albergaba un verdadero zoo humano, esto es, multitud de indígenas de las colonias francesas que se exhibían en la exposición realizando sus actividades ordinarias para solaz de los visitantes blancos. Por supuesto, esta otra exposición tenía muchas otras cosas: muebles, maderas, objetos, etc. Y sobre todo imaginería y máscaras. La influencia de los motivos africanos en el arte europeo venía ya de antes, desde que Guillaume Apollinaire visitara la colección africana recogida en el Trocadéro antes de la primera guerra mundial, posteriormente trasladada al museo del Quai de Branly. Pero se consagra definitivamente a partir de este acontecimiento.

La exposición colonial tuvo cerca de ocho millones de visitantes. La de 1925, dieciséis millones. El art déco conquistó el mundo.

dilluns, 6 d’abril del 2015

Rajoy y el obispo.

¿Qué mejor broche de oro para cerrar la semana santa que con tanta devoción como entusiasmo ha celebrado el pueblo español que resucitar a Cristo? Así debió de pensar el Obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, cuando redactó el artículo El sepulcro vacío de Jerusalén, ayer en  Infocatólica. ¿Qué conmemoramos el domingo de Resurrección? Pues lo que el nombre indica, responde monseñor, recién retornado de una peregrinación al Santo Sepulcro y henchido de fe evangélica: la resurrección de Jesús. Pero, ojo, insiste el prelado, no la resurrección en sentido metafórico como admiten hoy muchos doctores de la Iglesia, inducidos a error por el espíritu científico de la época, sino la resurrección real, tangible, verdadera. La reencarnación, en una palabra. Y la aparición en carne y hueso a los discípulos, nada de ilusión o alegoría. Si los doctores dudan solo tienen que alargar la mano, como Tomás, y tocar las llagas.
He aquí un interesante tema para añadir a las clases de religion en los colegios como complemento y parcial rectificación de las de biología: algunos seres vivos no mueren del todo sino que, al cabo de un tiempo, resucitan y suben al cielo por su propio impulso. En algún otro caso que suele olvidarse por desidia y abandono, como el de la Virgen, también resucitan. La resurrección no es un asunto reservado a los hombres. Participan de él igualmente las mujeres, como recuerda el obispo a fuer de avanzado, feminista y partidario de la igualdad de género. Lo de la ascensión a los cielos ya es otro cantar. La virgen no asciende por su propia fuerza sino que es asunta, cosa lógica pues la iglesia no practica un igualitarismo radical y absurdo, ignorante de que las mujeres necesitan siempre una ayuda... a menos que sean del PP en donde, según Cospedal, se valen por sí solas.
Algunos son escépticos respecto a las aseveraciones del obispo Munilla. Víctimas del positivismo y el racionalismo del siglo ven con incredulidad la figura histórica de Cristo y, cuando se trata de admitir no ya solo que el personaje haya nacido sino que haya renacido, la incredulidad se convierte en sarcasmo. Pero los seres humanos somos imprevisibles. Muchos de quienes dudan o incluso niegan el milagro de la resurrección de Cristo creen a pie juntillas en la de Rajoy, bastante más improbable.
De regreso de las correspondientes meditaciones y mariscadas de semana santa, el presidente viene dispuesto a avocar todo el proceso electoral que se avecina y se lo anuncia no a los apóstoles, sino a los 600 miembros de la Junta Directiva Nacional. No enviará emisarios a los territorios en pugna sino que los visitará él en persona, uno a uno, para animar el espíritu de los decaídos votantes del PP. Encabezará la campaña en todas partes, como hizo en Andalucía. Los escépticos y aguafiestas temen un resultado de la segunda llegada de Rajoy, a modo de parusía, todavía más catastrófico que el de la primera.
Debilidades y temores de gentes sin fe como la del obispo Munilla y sin carácter ni energía. Rajoy está, en cambio, pleno de vigor y determinación, seguro del mensaje que va a transmitir, el de la recuperación de la crisis gracias a los sacrificios de este noble pueblo. Tiene confianza en sí mismo y, aunque su valoración popular sigue siendo la más baja de todos los políticos de toda la segunda Restauración, está convencido de ser capaz de "dar a vuelta a las encuestas".
Solo necesita que sus colaboradores inmediatos, los barones, los alcaldes que se enfrentan a unas elecciones difíciles crean, confíen en él. Pero no parece ser el caso. Los interesados, Aguirre, Fabra, Monago, etc, prefieren hacer eso que se llama "campañas personalizadas", centradas en sus figuras y nombres y dejando en la penumbra el de su superior jerárquico, Rajoy, que huele a resucitado y el de su partido, que suena más en las salas de los juzgados que en los mítines políticos. Toman ejemplo de Susana Díaz quien enfocó su campaña envolviéndose en la bandera de Andalucía e ignorando cuanto sucediera al norte de Despeñaperros. Pero no es seguro que lleguen a la perfección de dejar a Rajoy de telonero, como hizo la andaluza con su flamante secretario general. Rajoy manda mucho en el PP y ha sido él quien nombró a todos los candidatos y quien puede desnombrarlos como vino a hacer con el hoy semiproscrito Ignacio González.
Pero justamente esa inevitabilidad de la presencia del resurrecto Rajoy, luego de la humillante derrota andaluza, puede ser el golpe de gracia para las expectativas electorales del PP en especial en las Comunidades Autónomas en las que los sondeos auguran resultados modestos.
Como dice el obispo en su artículo, la resurrección de Cristo no puede interpretarse fuera del orden físico, y es inadmisible la negación del hecho histórico sucedido en el sepulcro vacío de Jerusalén. Difícil de creer, ¿eh? Pues no digamos la de Rajoy.

diumenge, 5 d’abril del 2015

Ruedan cabezas... de turco.

La derrota. Qué amarga es la derrota. Se pierde aquello por lo que se luchaba y empieza la bronca en casa. Hay que conformarse con menos y se inicia la búsqueda de culpables del desastre. Mal asunto, porque es fuerza encontrarlos dentro. Hacerlo fuera es absurdo. Desde luego, el culpable externo de la derrota propia es siempre el adversario, pero carece de sentido condenarlo por ello. Al contrario, lo elegante es felicitarlo, pues ha triunfado. Los culpables se buscan en el interior, en los traidores, quintacolumnistas, derrotistas y hasta tibios. Suelen ser cabezas de turco. En los partidos este comportamiento es tan seguro que parece un guión.

El mayor derrotado en Andalucía, el PP, vive horas convulsas. En su interior se cruzan propósitos avinagrados. 17 escaños y medio millón de votos perdidos son una bofetada al candidato y a Mariano Rajoy y su gobierno, que lo apoyaron y hasta hicieron la campaña para y por él. Eso los resultados. Tomadas como sondeo, con una muestra de cuatro millones de votantes, las elecciones andaluzas auguran un mayo aciago. Una derrota sin paliativos. Y, no pudiendo admitir que los culpables sean Rajoy y su gobierno, pues no podrían sustituirlos en menos de dos meses, se buscan cabezas de turco. Cospedal, Aguirre, cabezas de turca. Pero de turca belicosa. Aguirre quiere ser califa en lugar del califa y Cospedal ya está señalando la puerta de salida al pobre Bonilla. Habra que darse por contentos con este turquillo. La derecha aborrece la desunión y la fragmentación. Rajoy lo entiende muy bien. Para resolver un problema lo mejor es dejarlo pudrirse. Según saber convencional, el modo más seguro de que un problema se pudra es nombrar una comisión para resolverlo. Ni corto ni perezoso, Rajoy ha convocado a la Junta Directiva Nacional del PP para el martes, un órgano compuesto por 600 miembros; una macrocomisión. Su voluntad de pudrimiento es incuestionable. Como siempre. No resolverán nada y seguirán buscando cabezas de turco o de turca.

En UPyD han perdido hasta la camisa y la bronca interna es fenomenal. Entre renuncias y expulsiones, no tienen gente para completar sus candidaturas y los augurios en Madrid los sitúan fuera del Parlamento. Rosa Díez quiere aplazar la catarsis hasta pasadas las elecciones, pero quizá no pueda. Voluntad parece tener y también afán de seguir. Recuerda los últimos de Filipinas o al general Custer en la batalla de Little Bighorn.

En Podemos las fricciones parecen ser menores porque al fin al cabo, 15 diputados de cero antes no es una derrota. Pero tampoco es una victoria. El enfrentamiento entre la baronía andalusí, del sector crítico, y la dirección suprema no es buena señal. Y menos que, en lugar de reconocerlo abiertamente, se haya desmentido, confirmado, vuelto a desmentir y reconfirmado media docena de veces. Catastrófico desde la perspectiva de la comunicación y con los círculos en estado casi tumultuoso, la eficacia de Podemos en Andalucía puede aproximarse a cero. En cuanto a las elecciones de mayo, según parece, en varios lugares hay candidaturas de convergencia de IU y Podemos como "partido instrumental". Eso no va a ayudar a que el electorado se aclare de a quién está votando y, teniendo en cuenta que la participación en las primarias de Podemos ha estado ligeramente por encima del 20%, tampoco aquí los augurios son saneados.

En cuanto a IU, los desastrosos resultados andaluces, atizan mucho más la discordia interna. Unos atribuyen la pérdida de siete diputados a la alianza con el gobierno de Díaz y otros a la existencia de Podemos. El enfrentamiento no se resolverá porque, a escala del Estado, la situación es peor. Precisamente esas candidaturas unitarias de IU con Podemos en unos sitios y en otros no pueden acabar reventando la federación que morirá entonando como Dido el lamento por la convergencia y el amor que no pudo ser.

Ciudadanos y el PSOE no han perdido. Al contrario, C's se ha encontrado nueve diputados salidos como el conejo de la chistera de que tanto habla Rajoy. El PSOE ha salvado los muebles dignamente. Incluso más que los muebles porque el hundimento de su directo competidor lo fortalece.

Por ese motivo no hay tensiones especialmente fuertes en ninguna de las dos organizaciones. Y eso será a su vez un aval para el resultado que esperan conseguir en mayo y que en ambos casos supondrá un espaldarazo para las direcciones de las dos, aunque por razones distintas. 

dissabte, 4 d’abril del 2015

La contabilidad de la banda, colgada en la red.

¿Se acuerda el lector de aquella contabilidad que el PP no quería entregar al juez Ruz, de la que decía que no estaba, que no la conservaba, que la había destruido, que la ley no le obligaba a entregarla que... que...? Mentira, como siempre; como todo lo que dice esta asociación de delincuentes para ocultar sus fechorías. Ahora está toda, desde 1990 a 2011, colgada en la red. Lo ha hecho Anonymous, que la subió a primera hora de la mañana a los servidores de acceso libre. La página de Anonymous en este momento está caída por exceso de tráfico pero, quien tenga curiosidad, puede ir al hashtag #cuentasDelPP, que es ya trending topic.
 
Son miles de páginas,  cientos de megabytes. No son los papeles de Bárcenas, ese otro requisitorio en que se recogen las mordidas que esta colección de sinvergüenzas estuvo repartiéndose durante veinte años, sino que es la contabilidad oficial de la banda, la que esta entregó al Tribunal de Cuentas y la que no entregó. Este Tribunal, por llamarlo de algún modo, un órgano compuesto por parientes, enchufados y correveidiles de los mangantes del gobierno, nunca tiene tiempo para analizar los papeles que se le presentan (y que ya están habitualmente llenos de mentiras), lo hace con cinco años de retraso y nunca encuentra nada incriminatorio, por supuesto. Por eso Anonymous pide ahora la colaboración ciudadana, para facilitar el trabajo a estos inútiles (que cobran una pasta de dineros públicos) para que haga el trabajo a través del análisis colectivo, la inteligencia colectiva.
 
El PP no afirma ni niega nada respecto a los papeles, pero ya ha presentado una denuncia por revelación de secretos, con lo que está admitendo que el contenido es cierto. Y sin duda que lo es. Después de Bárcenas, Camps, Matas, Rajoy, Cospedal, Arenas, Mato, Fabra, Monago, Sepúlveda, Galeote, "el albondiguilla", Granados, González y resto de la tropa, cualquier desfalco, fechoría o mangancia que aparezca resultará creíble. La antología del latrocinio es fabulosa. No debe de quedar caja en la que no hayan metido la mano, incluida la de los pensionistas.
 
Insisto, no son los papeles de Bárcenas. Esos son otros. En ellos están los nombres de todas las empresas del Ibex, constructoras, inmobiliarias y negocios diversos regidos por auténticos ladrones y truhanes (algunos de los cuales, como Díaz Ferrán llevan ya un tiempo entre rejas) que aportaban los dineros de la caja B con la que los galopines gobernantes, empezando por Rajoy, se forraban el riñón. Naturalmente, esas empresas no figuran en la contabilidad hoy colgada porque esta es la contabilidad A, ya que el PP llevaba -y seguirá llevando seguramente- dos contabilidades: la legal y la del choriceo, los sobresueldos, las mordidas y mamonadas, las reformas de las sedes, los gastos de las campañas electorales..., en fin, el robo institucionalizado.
 
Esta es la contabilidad A, la que se enviaba como se enviaba al Tribunal de Cuentas. Y aun así, lo que ya sale es suficientemente significatvo: cuarenta millones de euros en publicidad y gastos de representación. ¿Imagina el lector a qué llamará "gastos de representación" esta cuadrilla de mangantes? ¿A qué llamarán "gastos de representación los tipos que nombraron a los Blesas y los Ratos?
 
De la contabilidad se sigue que el principal financiador del PP, en millones de euros ha sido el Banco Popular, el banco del Opus. El 85% de los gastos del PP, financiados por el banco del Opus. En otros términos, el Opus tiene un partido, que se llama PP. Que, además, ese partido sea una colección de presuntos delincuentes, prueba que en este mndo de Dios hay de todo. Y por eso este gobierno está trufado de seguidores de esta triste secta ultrarreaccionaria, gentes como el dimitido Ruiz Gallarón o ese Fernández Díaz, evidentemente un desequilibrado con síndrome de cenobio. Y no solo eso: ¿alguien cree que es coincidencia la analogía de los nombres? Tanto el banco carcunda como su partido han prescindido del sustantivo en sus nombres publicitarios y se hacen llamar Popular el primero y Populares los segundos, en un  mensaje cargado de significado. El banco más reaccionario y el partido más antipopular monopolizan y substantivan el adjetvo popular con una finalidad evidentemente embustera y demagógica.
 
Y, mientras tanto, la oposición, sobre todo el PSOE, en Babia, tomándose en serio a esta partida de estafadores y contribuyendo con ello a engañar a la gente, en lugar de presentar una moción de censura de una vez con el argumento de que no es de recibo que un país esté gobernado por un partido al que un juez imputa un delito y por un presidente presunto beneficiario de ese delito por habrer cobrado dineros negros en B.
 
De verdad, es increíble.

Espartaco vencerá.

Pero no sabemos cuándo. De momento lleva 2.000 años de derrotas. Pero no ceja. No puede. La rebeldía es su naturaleza y su razón de vivir. Y de morir.

Capitán Swing acaba de publicar un libro de memorias parciales de Kirk Douglas titulado nada menos que Yo soy Espartaco. El título se las trae y demuestra lo importante que fue esta película para Douglas. Quienes la  hayan visto recordarán el momento en que Espartaco se identifica ante el pretor Craso y, de inmediato, todos los hombres de su ejército gritan al unísono ¡Yo soy Espartaco!, un Fuenteovejuna mil quinientos años antes pero tan electrizante como él.

No he leído el libro, aunque me propongo hacerlo, pues su contenido, por lo que se ve en el magnífico artículo de Iván Reguera versa sobre la truculenta historia del rodaje y cuenta los entresijos de la peripecia del guionista, Dalton Trumbo, al que el Comité de Actividades Antinorteamericanas puso en la lista negra de Hollywood en 1947 por actividades comunistas. Trumbo se acogió a la enmienda V de la Constitución y se negó a declarar y delatar a sus compañeros y, en 1950, pasó casi un año en la cárcel por desacato al Congreso. Con semejante baldón en la era macarthysta, el escritor era un apestado, un marginado, sobrevivió como pudo, tenía que firmar sus trabajos con seudónimo. El ostracismo duró muchos años. Un ejemplo: su novela pacifista Johnny cogió su fusil famosísima desde su publicación en 1939, con un premio nacional ese año, solo se hizo película (dirigida y guionizada por él) en 1971.

Douglas parece sostener en su libro que fue él quien rompió la lista negra, reconociendo públicamente el guión de Trumbo. Eso parece un poco lioso y hay quien sostiene que el autor no cuenta la verdad o solo parte de ella. Habrá que leer el libro para hacerse un juicio. Pero, sea cual sea este -si Douglas reconoció el crédito de Trumbo o si este lo forzó u otros factores- lo que nadie puede negar es que se requería valor para contratar a Trumbo como guionista en 1960. Era romper la black list. Y es un valor de Douglas. Lo había precedido, y ello ayudó sin duda, Otto Preminger, quien había confiado a Trumbo el guión de otro exitazo, Exodo, de Leon Uris-, e hizo público el nombre.

Junto a Trumbo aparece otro nombre del que no sé cuánto se tratará en el libro: Howard Fast. Y no es nombre menor dado que es el autor de la novela Espartaco, de la que sale el guión de Trumbo. Al igual que este, Fast era judío (si bien sus padres eran inmigrantes), militante del Partido Comunista de los Estados Unidos, que abandonó en 1956, con motivo de la invasión soviética de Hungría (Trumbo lo había hecho en 1948), también citado ante el Comité de Actividades Antinorteamericanas, también se negó a declarar y a denunciar a sus compañeros y asimismo pasó tres meses en la cárcel por desacato. Fue en la cárcel en donde empezó a escribir Espartaco. Ignoro si el film reconoció la autoría de Howard Fast. Supongo que sí. Pero era tan comprometida como la de Trumbo.

Tengo especial devoción por Fast, un novelista prolífico.He leído muchos de sus libros, anteriores y posteriores a la novela sobre el esclavo tracio. He crecido con ellos. Me acompañó en la adolescencia y primera juventud. No es un gran novelista y su estilo es llano, sencillo, periodístico, pero siempre cuenta historias heroicas de pueblos y gentes en lucha por la libertad, ya sean Tom Paine, los cheyennes, los negros o... los judíos. Su historia de los Macabeos enciende el ánimo y su Historia de los judíos es un canto a la libertad. Curiosa época en la que la izquierda ensalzaba la lucha por la libertad de los judíos. Por eso puso Preminger a Trumbo en el guión de Exodo y por eso la película tiene tanta fuerza. Y ahí siguió el hombre, en esa actitud admirablente pugnaz contra las injusticias del mundo, como lo prueba en sus últimos libros, El proceso de Abigail Goodman, sobre el aborto y Greenwich, escrita poco antes de morir, en la que repasa en forma de ficción parte de su vida.

Howard Fast es esencial. Sin él no hubiera habido Espartaco, esa novela que, muy apropiadamente, empezó a escribirse en la cárcel, en una prisión parecida a los ergástulos que tan bien conocía el esclavo tracio que se alzó en armas en contra de Roma y la puso en apuros en la IIIª guerra servil o guerra de los esclavos.
 
La sublevación sucumbió y Espartaco murió en la última batalla del río Silario, en 71 a.C. Su nombre desapareció de la historia. Pero no había muerto. Resucitó en 1918, cuando Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht fundaron la Liga espartaquista a partir del Grupo Espartaco, con el que se habían integrado en el ala izquierda del Partido Social Demócrata Independiente, una escisión del SPD por la actitud de este en la Primera guerra mundial. Tanto Luxemburg como Liebknecht lucharon por mantener el Spartakusbund como una izquierda entre la socialdemocracia y los bolcheviques. Pero, a fines de 1918, la mayoría de espartaquistas apoyó la propuesta del enviado de Lenin, Karl Radek, de convertir la Liga en Partido Comunista de Alemania. Mes y medio después, ambos revolucionarios fueron asesinados por militares de la división de caballería. Hay quien dice que también con conocimiento del ministro del Interior, el socialdemócrata Noske, cuyos Freikorps reprimieron cruentamente la sublevación espartaquista de enero de 1919. Con la muerte de Mehring el mismo mes y el asesinato en marzo de Leo Jogiches, pareja de Rosa Luxemburg habían muerto todos los dirigentes espartaquistas. Como Espartaco. El espartaquismo volvía a apagarse.

Aunque no del todo. Resucitaría, al menos nominalmente, aquel mismo año de 1919 en el título de la famosa obra de Constancio Bernaldo de Quirós, El espartaquismo agrario andaluz que, refiriéndose a sublevaciones campesinas andaluzas en torno a la zona de El Arahal de muy distinta naturaleza y condición en el siglo XIX, evidentemente, echa mano de la resonancia del nombre del espartaquismo para calificar fenómenos que nada tenían que ver con él e, incluso, eran anteriores. Pero los elementos esenciales están: jornaleros, campesinos, explotados, prácticamente esclavos, sublevados y durante reprimidos.

Espartaco resurge en la inolvidable película de Kubrick/Douglas, de Trumbo/Fast. Y ahora de nuevo en este libro de Douglas que grita aun en su muy avanzada edad. Yo soy Espartaco.

Palinuro también es Espartaco, que algún día vencerá.

divendres, 3 d’abril del 2015

Mas habla de Podemos.

Mas tiene preparación y espíritu de empresario. Se parece en esto a su maestro Pujol, aunque va más por lo legal. Por lo legal del derecho privado; del público, ya es otra cosa. Profesa una idea empresarial de la política como buen neoliberal. Tiene un producto que vender: la independencia de Cataluña, y unos posibles clientes: el electorado catalán. Lo que está haciendo, y bastante bien por cierto, es vender su producto. Para ello, nada mejor que aterrizar en los EEUU, país tan simbólico de lo empresarial que su más famoso portaaviones se llamó Enterprise. Hacer negocios con los gringos, firmar acuerdos con el gobernador de California, un Estado de 38 millones de habitantes, viste y da caché en el viejo continente. En preparación del viaje, ha colocado una entrevista en primera en el Wall Street Journal que a saber lo que nos habrá costado y encima no la podemos leer porque el periódico es de pago. La Generalitat podía darla en abierto para ver qué dijo el Presidente con exactitud.
 
Porque de negocios habló poco. Lo hizo sobre la independencia de Cataluña y sobre Podemos. Es decir, fue a los EEUU a hacer ideología para consumo interno. Desde el principio estuvo claro que, en relación con Cataluña, Podemos llevaría su ambigüedad al extremo pero, precisamente por ello, su posición final sería contraria a la independencia. Así que Mas diputa la organización de voto unionista o españolista. Eso parece razonable. Podemos apunta a un voto catalán de izquierda españolista, al que también apuntan el PSC y EUiA, como en el resto del Estado. Cosa natural.

Mientras el ex-fiscal Jiménez Villarejo, de Podemos, dice a quien quiere oírle que los catalanes tendrán que pasar sobre su cadáver para llegar a la independencia, Pablo Echenique, cabeza de lista de Podemos en Aragón, asegura que Mas falta a la verdad porque Podemos no es españolista ni catalanista (igual que no es de otras cosas ni de sus contrarias) y que llegado el momento, en el proceso constituyente, se podrá discutir de todo y subraya el todo, pareciéndole que eso es suficiente para evitar el estigma de españolista o unionista. No es seguro si no cae en la cuenta de que la propuesta supone un vínculo con España en momentos en que los soberanistas ya no lo consideran o no quiere caer. Pero el efecto es el mismo. Esa respuesta no responde nada.

Solo dos observaciones, una de hecho, otra, hipotética. La de hecho: la hoja de ruta firmada hace dos días por CDC-Reagrupament y ERC excluye explícitamente todo reconocimiento de las consecuencias jurídicas de su proceso en el Estado español. La hipotética: los partidos soberanistas están sopesando la posibilidad de no concurrir a las elecciones de noviembre de este año por no reconocer ya el Parlamento español en Cataluña.

No, Echenique no da respuesta a la situación real, sino a un imaginaria. Pero eso es propio de los políticos.

Lo que también empeza a estar claro es que quizá Podemos sea menos adversario de lo que parece. No por razones ideológicas, en donde reina la más peregrina confusión, sino puramente electorales y cuantitativas. Podemos cerró ayer sus procesos de primarias en 13 comunidades, diez con triunfo de candidatos oficialistas y tres llamados críticos o así. En algunos casos, los candidatos obtuvieron el 100% de los votos. La cuestión, sin embargo, no es el carácter búlgaro de las votaciones, ya de por sí divertido en una organización "espontánea", "asamblearia",  sino su escasa participación. Los candidatos fueron elegidos por algo más del veinte por ciento de la militancia. Está por ver qué porcentaje del voto popular recogen luego. Hay una sensación emergente de declive acelerado de la formación. Como si la sobreexposición mediática la hubiera quemado. Algunos de los últimos episodios y, desde luego, la reyerta en IU, han sido demoledores. La prueba es la decepción de Andalucía, sobre la que se acumula ahora otra decepción respecto a la politica de alianzas. A estas alturas, o las elecciones de mayo detienen la tendencia y la invierten o el camino hacia las elecciones de noviembre, con el óbstáculo catalán en septiembre puede ser demasiado áspero y empinado. En castellano castizo: la formación podría no llegar a noviembre, como tampoco puedan quizá IU y UPyD.

Otra mujer asesinada.

Con otra mujer sobre la mesa de autopsias, víctima de "unos cuantos piquetitos", por citar el título del célebre cuadro de Frida Kahlo, los medios y el foro público se llenan de sesudas y horrorizadas reflexiones sobre lo insondable del alma humana, lo incomprensible de la violencia, lo enigmático de las relaciones de pareja, las contradicciones del amor, etc. En su post de ayer, El Patriarcado, bien, gracias, Palinuro ya largaba su parte de doctrina, insistiendo en la necesidad de tomarse en serio el asunto, no rutinizarlo, no trivilializarlo así como en que por "el asunto" no hay que entender solo los asesinatos, sino muchos otros aspectos y circunstancias sociales concomitantes, a veces aparentemente tan alejadas del crimen que, se dice, no son relevantes. Para eso, además, ya están las medidas legislativas y administrativas que se toman en todos los órdenes, los campos, los ámbitos. Si y no, porque faltan muchas cosas. Hay preocupación por proteger a las mujeres en todos los órdenes porque está claro que son más vulnerables. Pero ni esto es cierto. Es poco lo que cabe esperar en este terreno de una organización como el PP, cuya secretaria general dice muy ufana que las mujeres de su partido no precisan cuotas. Bueno, cierto, la afirmación es una tontería propia de quien la dice, pero también es cierto que esto de las cuotas queda lejos de la violencia de género y de lo que se llama feminicidio.

Sí, esta es la batalla más reciente. El término "feminicidio" no quiere decir nada y, además, no existe. Si no existe, se crea. Y sobre si quiere decir o no, júzguese: es feminicidio el asesinato de mujeres por ser mujeres. Es decir, es una forma de genocidio porque es un asesinato de una colectividad por un motivo específico. Se diferencia del genocidio en que se da en todos los continentes, países, razas, culturas y religiones y que no se sabe cuándo empezó y tampoco se sabe cuándo acabará, pues el exterminio del género, la solución final, tampoco será posible esta vez. El feminicidio es un genocidio permanente, desparramado, oculto, negado a la par que fomentado y combatido al unísono.

Su origen está en la educación, seguro. Pero no solo. Una educación no patriarcal no sirve de mucho en una sociedad patriarcal. Y, aunque fuera posible una educación no patriarcal en un mundo en el que, ya lo dijimos ayer, todas las religiones, las historias, las filosofías, las artes, las letras, son patriarcales, luego queda el ejemplo de los adultos. Una sociedad en la que una enorme cantidad de mujeres tienen asumidos los roles del patriarcado (basta con recordar a las cipayas del PP aplaudiendo a rabiar al ministro que proponía cercenar sus derechos) y los hombres, prácticamente todos, la tarea es ingente. Empieza por verse en la comprensión correcta del concepto de feminicidio.
 
Un cuerpo en una mesa de autopsias no es el comienzo de una historia de feminicidio sino, al contrario, su final. El final de una historia que quizá empezara en los años escolares de los protagonistas. Es muy duro, pero es así. El problema no es solo un tipo de educación u otro. El problema es comprender que el feminicidio empieza precisamente en donde debiera cortarse, en la educación y sigue a lo largo de la vida en los aspectos aparentemente más inocuos y distantes, costumbres populares, refranes, comentarios, usos matrimoniales, (no es preciso mencionar los países en los que la edad núbil de las mujeres está en la infancia), leyes, cuotas, vida profesional, trabajo, competitividad, abortos, divorcios, juzgados, presión social, opinión pública. Hasta que un cuchillo que a lo mejor viene dirigido desde una acampada en la adolescencia, encuentra el camino hacia el corazón de la víctima.

dijous, 2 d’abril del 2015

El patriarcado, bien, gracias.


El mundo occidental está gobernado por hombres blancos desde tiempos inmemoriales y desde hace menos, pero también mucho, cristianos, más tarde subdivididos en protestantes y católicos. En otros lugares tendrán otros colores y otras religiones. Aquí, hombres blancos protestantes/católicos. Se parece a lo que quería sintetizarse en la fórmula WASP - White Anglo-Saxon Protestant como clase dominante en los Estados Unidos. Para extenderlo, habría que ampliar el Anglo-Saxon a German, French y, con menos verosimilitud, Italian o Spanish. Y, desde luego, el Protestant se cambiará por Catholic en donde proceda. Pero lo que falta en todas las fórmulas es otro término en el que nadie repara: blancos, protestantes, católicos, pero hombres. Desde tiempo inmemorial. Hombres que llevan milenios pensando que las mujeres son seres inferiores con los que se puede hacer lo que se quiera. Hay, claro, variantes, aquí y allá. Se las puede vilipendiar y reducir a menos que nada, quemar por brujas o divinizar en el pensamiento del poeta, como la Beatriz de Dante. Pero siempre son el objeto del hacer o deshacer de los hombres, aquello sobre lo que estos se proyectan y sobre lo que se construyen. Sobre el vilipendio de las mujeres se edifica la identidad colectiva masculina, el patriarcado. Está en su religión, en su filosofía, en su arte y literatura, en sus leyes y hasta en su habla a lo largo de siglos.

Dios es macho. Esa transgresión de hacerlo mujer procede de la nostalgia ilusoria del matriarcado o del afán contemporáneo del feminismo por sacudir la complacencia contemporánea. Cuando la Filosofía habla del hombre se entiende que incluye a la mujer; cuando quiere referirse a esta, lo hace singularizándola como sexo. No abundan los tratados filosóficos del hombre como sexo. El llamado crimen pasional, ya desde antes de Otelo, goza de buena fama y es motivo de creación artística sin que nadie plantee el asunto desde el punto de vista de la víctima que, en el 99% de los casos, es mujer. Hasta hace bien poco las mujeres han tenido un estado jurídico de segunda clase o ninguna por estar sometidas a tutela. En Homero, cuando un viejo o una mujer toman la palabra en público, empiezan por disculparse por hacerlo, ya que lo público, el mundo, es de los hombres en la flor de la virilidad.

Es el patriarcado al que casi todo el mundo nos sometemos por dejadez y egoísmo. Hasta las mujeres. Incluso bastantes que se han afirmado como mujeres y simbolizan mucho en el imaginario feminista. Han sido mujeres excepcionales que han triunfado adaptándose a las pautas masculinas. También las ha habido que no lo han hecho y lo han pagado muy caro. Ha habido triunfadoras adaptándose a las reglas masculinas, como Hildegard von Bingen y mártires por la libertad de las mujeres, como Olympe de Gouges.

El Patriarcado prevalece porque, además de sus profundísimas raíces, impregna nuestra vida cotidiana. Porque quienes más podemos hacer por combatirlo, los hombres, no lo hacemos pues nos beneficiamos de él. Sin duda, en momentos críticos, como el del otro día, con tres mujeres y dos niños muertos a manos de tres energúmenos, alguno de los cuales se suicidó, aunque demasiado tarde, se organiza un (pequeño) escándalo, se barajan unas estadísticas, se recuerda que el machismo mata (ya que culpar al patriarcado no está bien visto), el gobierno dice alguna perogrullada y la vida sigue. Seguimos viviendo impregnados de machismo, escuchando y quizá propalando chistes denigratorios, admitiendo y quizá practicando esa costumbre mediterránea tan celebrada (incluso por mujeres) de los piropos. Estamos tan seguros de no ser machistas, es tan evidente que somos feministas, que podemos permitirnos la gracia de una gracia que vilipendie a las mujeres.

Y así, por dejadez, abandono y egoísmo, se mantiene el patriarcado. Porque nadie lo denuncia ni lo combate cuando se produce habitualmente en la vida cotidiana y, cuando se hace es tal chapuza que más valdría que no se hiciera. Por ejemplo, ese cartel de la guardia civil que es como un díptico. En una hoja, un retrato de un hombre con una leyenda como "cuando maltratas a una mujer, dejas de ser un hombre". En la otra, la simetría, un rostro de mujer con la leyenda "cuando maltratas a un hombre, dejas de ser una mujer." A cualquiera se le alcanza que tratar ambos maltratos por igual es un dislate; a cualquiera menos a la guardia civil, al parecer.

Es lo que sucede con el racismo. Está tan claro que no somos racistas que nos permitimos un chiste, un comentario, una reflexión racistas. La gente lo ha captado perfectamente en ese "yo no soy racista pero...". "Yo no soy machista, pero..." alguna se merece una tunda. Y todos asienten. Y ¿cómo no? Estamos por la causa, claro, pero no hay que perder el sentido del humor ni ser más papistas que el Papa. No hay que ser "políticamente correcto".

Es muy curiosa la mala fama de esa expresión. Al margen de los cavernícolas que barbotan disparates sobre la "corrección política" porque entienden que lo bueno en la vida y lo sano es mostrar quién manda en casa, las gentes normales también evitan emplear el término. Tampoco hay que ser tan "políticamente correctos", suelen decir a modo de explicación para ocultar que, en el fondo, no están dispuestos a llevar sus convicciones igualitarias a sus últimas consecuencias. 

En parte, Palinuro coincide con este juicio negativo general, aunque por otro motivo. La expresión "políticamente correcto" es inadecuada e innecesaria. Basta con hacer "lo correcto".

Y ¿qué es lo correcto? Lo sabemos tod@s: no hacer a nadie lo que no queramos que nos hagan.

dimecres, 1 d’abril del 2015

Esto sí que produce vergüenza.


Tania Sánchez era hasta ayer candidata de IU a la Comunidad madrileña, militante y dirigente durante 20 años de la organización de la "verdadera" izquierda, la imprescindible, con la que se iba a cambiar el mundo o, por lo menos, Rivas Vaciamadrid, etc., etc., mientras las masas despertaban de la modorra socialdemócrata. Su peripecia es conocida: en mitad de un confuso episodio de enfrentamientos y luchas cainitas, habituales entre comunistas y excomunistas, proyectos de convergencia con Podemos, un proceso judicial en marcha que la afecta en primera persona, se escinde con su grupo de la organización y le asesta un golpe mortal, yéndose a otra primero con pretensiones de dirigente y luego como mero refugio. Un caso típico de transfuguismo.

Y aparece en el programa de Ana Rosa a soltar metralla contra la organización que, hasta hace dos meses, aparte de ser la de la "verdadera" izquierda "transformadora", era todo en su vida. IU,  palanca de la emancipación de los trabajadores es hoy un desastre, un estorbo, un pecio con el que hay que acabar. El problema de IU no son las personas, como creen las gentes maliciosas, sino que es "estructural". No se sabe a qué se refiere con el término y dudo de que lo sepa ni ella. Estructural. Ha tardado veinte años en verlo y la vista coincide, solo por causalidad, con sus intereses personales de tránsfuga y de justiciable. IU tiene un problema "estructural" y lo que era el instrumento más eficaz para acabar con el capitalismo ha pasado a ser una rémora que solo obstaculiza el auge del nuevo "verdadero" instrumento "transformador". Y no de izquierdas "trileras", sino, a más a más, de izquierda y de derecha al mismo tiempo.

Esto es una vergüenza. En Podemos, nueva verdad "verdadera" y "transformadora" transformación, punta de lanza de la regeneración democrática y patriótica del país se habla mucho de Gramsci y la lucha por la hegemonía ideológica, de significantes, significados y construcción del relato. El valor, la autenticidad de esos discursos se miden con la práctica real de los discurseadores. La señora en cuestión se ha ido a airear sus miserias, sus excusas, sus acusaciones envenenadas, a asestar sus puñaladas traperas a un típico programa basura, un escaparate de la mendacidad burguesa, la manipulación, el mal gusto estomagante y la estupidización de masas. Vamos que si, en lugar de tratarse de un caso neto de transfuguismo, oportunismo y falta de escrúpulos y moral, se tratara de una trifulca de cuernos entre dos o tres famosos y otras piltrafas del oropel del capitalismo low cost, la cosa sería la misma. Y, mientras tanto, los sátrapas de la derecha riendo a mandíbula batiente al ver cómo estos gozques de la seudoizquierda apoltronada y enchufeta se muerden entre ellos, con todos sus seguidores y fieles "verdaderos creyentes", dispuestos a vapulear y despellejar a quienes osen poner en duda el lamentable verbo de esta partida de aprovechad@s.

El otro día se me ocurrió subir una observación crítica en FB sobre los conversos de Podemos, esa avalancha de excomunistas de IU convertidos a la nueva luz paulina que se pasan la vida atacando a los demás pero no soportan la crítica ajena y tuve que habérmelas con descalificaciones personales, impertinencias y densa bazofia. Que si hay una campaña contra Podemos, que si es una conspiración, que si el oro de Moscú, o la plata de Ferraz, o el plomo de La Moncloa o...

Largar contra tu anterior partido, en el que hay "tanta gente válida", desde la atalaya de uno de los programas de televisión más difundidos de la estupidez nacional, no es una campaña contra IU. Poner una organización que hace tres lunas era la quintaesencia de la izquierda más acrisolada a los pies de los caballos para justificar el transfuguismo y la estricta defensa de los intereses personales de esta buena señora no es una conspiración, ni un golpe bajo, ni una canallada, no. Es la razón en marcha con la que los nuevos iluminados van a asaltar los cielos.

Que los asalten, si pueden. Por si esta tropa lo consigue, yo me pido el infierno. Hay mucha más dignidad.

Barcegate y Mariano Nixon.


Son muchos los parecidos. La misma obstinación en no reconocer los hechos. Las mismas maniobras de todo tipo para tratar de ocultarlos. Las mismas triquiñuelas para destruir pruebas. El mismo aferrarse al cargo, supeditando el gobierno a su defensa procesal. Idénticas exculpaciones personales gimoteantes: "soy una persona honrada", "no estoy en esto por dinero", etc.

La acción lenta pero inexorable de la justicia deja cada vez menor margen y acogota a un gobierno presidido por el presidente de un partido que aparece imputado en un delito fiscal. Y esto que en cualquier país del mundo haría dimitir al presidente, no es sino el comienzo del via crucis de la corrupción. En el proceso de la Gürtel, primera sesión, la fiscalía ha traído un testigo sorpresa y las demás partes han pedido aplazar la vista mientras, al tiempo, recusan todo lo que se mueva. De estos asuntos, comparecencias inesperadas, nuevas pruebas comprometedoras, revelaciones destructivas, cabe esperar buena provisión a lo largo de la vista. Estamos en ese momento procesal que carece de nombre técnico porque el popular es satisfactorio: sálvese quien pueda.

El otro caso, el más grave para el partido y el gobierno, el de Bárcenas, se abrirá después de las elecciones. Pero eso no es consuelo porque son tantas sus ramificaciones que seguirá ocupando primeras durante todo este tiempo. Ayer mismo la jueza detectó pagos de sobresueldos a cargos del PP en Ourense atribuidos a la caja B, esa de la que todo el mundo menos Rajoy ha oído hablar y en la que muchos miembros del PP, hasta los de las tierras del Preste Juan, han metido la mano, menos Rajoy, claro es.

Pruebas de lo anterior. En este sálvese quien pueda, Bárcenas atribuyó el fraude fiscal del PP a Rajoy, Cospedal, Arenas y Acebes con una razón poderosa: los estatutos del PP confieren la responsabilidad financiera a los secretarios generales y los cuatro lo han sido. Rajoy también. De hecho, el asunto es tan obvio que, según parece, Ruz consideró la posibilidad de imputar al presidente. Al final no lo hizo, no se sabe bien por qué. De hecho, no imputó a ningún secretario general sino que se limitó a hablar del "núcleo dirigente" del PP.

Está bien claro quién es el "núcleo dirigente" del PP. Y se hace obligada una pregunta: ¿se puede ser gobernante de un país bajo riesgo verosímil de estar imputado en un proceso penal?

Esta cuestión ha llevado al PSOE, parte en la causa, a pedir que se impute asimismo a Arenas y Cospedal, pues Ruz ya lo ha hecho con el ex-jefe de prensa del primero. Curiosamente, el PSOE parece haber sopesado también la posibilidad de pedir la imputación de Rajoy, pero ha renunciado a ella. Sin que tampoco se entiendan bien las razones. Tan secretarios generales han sido Arenas, Acebes y Cospedal como Rajoy.

¿Por qué no se pide también en el recurso del PSOE la imputación de Rajoy? Probablemente por una razón que unos llamarán "sentido de Estado", otros "prudencia" y otros "miedo". La firme determinación de Mariano Nixon de hundirse con todo el partido en las próximas elecciones de mayo tiene preocupado a todo el mundo, empezando por los suyos. Los sondeos auguran pérdidas a granel . y hasta la Alcaldía de Madrid, convertida en el Gibraltar de Esperanza Aguirre, dama del Imperio británico, puede perderse a manos de una izquierda pintivariada cuyos dos puntos fuertes son Carmena y Carmona. A ver quién es el primero en sacar punta al binomio. Carmena ha arrancado muy bien, muy técnica, seria, en su sitio. Carmona debiera dejar de imitar a Gene Kelly en Cantando bajo la lluvia. Lo hace fatal.

Así que el PSOE, perro ladrador pero no mordedor, por no complicar las cosas, no pide la imputación del máximo responsable político de esta trama. Si lo hiciera tendría que explicar por qué pide la imputación penal del presidente pero no le presenta una moción de censura en el Parlamento. 

Del "sentido de Estado" y la "prudencia" a la complicidad no hay más que un paso.