dimecres, 4 de març del 2015

Intervenir Madrid.

Al paso que avanza el proceso soberanista catalán se oyen voces en España advirtiendo de que, si las cosas van a más, será preciso intervenir la Comunidad Autónoma de Cataluña por atentar gravemente contra el interés general de España, según reza el artículo 155,1 de la Constitución. Al margen de la cuestión de cuál sea el alcance de ese artículo, claro está que la hipótesis de la intervención, sea esta la que sea, se da por razones ideológicas. El caso Pujol atenta contra el interés general de España, pero no más que el caso Fabra o el caso Matas y nadie pide intervenir en Valencia a Baleares. Las hipotéticas razones son eso, ideológicas. No se puede permitir que los nacionalistas impongan su modelo porque ello llevaría a un delito de rebelión y hasta de sedición. Es posible, pero es futuro. La intervención se pide ahora por la ideología y sus manifestaciones que, sin embargo, hasta la fecha, han querido ser legales, aunque al gobierno central le parezca que no siempre lo han conseguido, razón por la cual se ha movilizado la Fiscalía.

Vuélvase la vista a Madrid. Veinte años (desde 1995) de gobiernos del PP con mayoría absoluta. Desde 2003 hasta 2012 de la señora Aguirre. De 2012 del señor González, delfín, aunque más parece anguila, de la dama. Y el espectáculo que ofrece es inenarrable. Estos veinte años han convertido la capital del Reino en la corte de los milagros o el Soho de Mackie el Navaja. Un lugar de corrupción generalizada, de generalizados expolios, fraudes, saqueos, corretajes, comisiones, mordidas. Todo lo cual va directamente contra el interés general de España, contra los bolsillos de los españoles. Eso sí que motivaría una intervención en toda regla. Y no ideológica, sino penal.

El gobierno de la Comunidad más importante no puede estar en manos de una gente que anda imputada, procesada, entrando y saliendo de los juzgados o directamente en la cárcel. Y no uno ni dos; y no subalternos y jardineros, sino alcaldes, diputados, consejeros y presidentes. Esto no es de recibo. Madrid es una madeja hecha de instituciones patrimonializadas, gestión corrupta de servicios públicos, organizaciones patronales no menos corruptas, sindicatos adaptados y, como guinda, Caja Madrid, estado mayor del despilfarro y el expolio. Y un lugar en donde los gobernantes contratan ayudantes de jueces a destajo como espías para que les cuenten el contenido de los sumarios secretos y salvar así su pellejo curtido en mil fechorías. El gobierno de Madrid es una gusanera de ladrones, corruptos y políticos fanáticos, como esa Lucía Figar, empeñada en que los niños vayan a la escuela solo a rezar.

Y la reina feliz de este desbarajuste y proliferación de mangantes es la señora Aguirre, presidenta gracias al bochornoso Tamayazo y némesis de la Gürtel según ella misma pues fue quien la denunció, con la misma razón con que podría decir que ha traído la lluvia cuando, al salir de casa se moja. Aguirre no descubrió la Gürtel. La Gürtel descubrió a Aguirre, en el doble sentido del término, como alguien a quien se podía utilizar, dada su vanidad y afán de figurar y como alguien a quien se podía luego dejar con salva sea la parte al aire y las dos manos hechas churrascos. Ignoro qué opinión tendrá Aguirre de sí misma y de sus años al frente de la CA de Madrid, pero no puede ser buena. Si no fue cómplice de las barrabasadas que una manga de sinvergüenzas estaba perpetrando -y no hay razón para creerlo puesto que nadie ha dudado jamás de su honradez personal- la alternativa es que fue una especie de tonta del bote que no se enteraba de nada.

Y es que ese no enterarse de nada afecta a hechos de tal magnitud que son difíciles de creer. Tuvo de consejero de Presidencia, Justicia e Interior, o sea, no de macero, a uno que está ahora en la cárcel y que llevaba años haciendo mangas capirotes con tierras, casas, fincas, recalificaciones en sus actuaciones municipales. Un pájaro capaz de dar un pelotazo de tres millones de euros en un día. Y a lo mejor fue legal porque estos hábiles apandadores no desdeñan vía alguna, ni las legales. Y la lince Aguirre lo nombra consejero de Justicia. Una señora que ahora dice ganarse la vida como cazatalentos. Desde luego, desde luego. En donde hay un Funes el memorioso, puede haber un Granados el talentoso.

Talentoso y milagroso. Todo es excepcional en el Madrid de la Dama Honorífica de la Orden del Imperio Británico. Al socio del talentoso Granados y cerebro de la operación Púnica, en la que también hay pringada gente del PSOE, le tocó la lotería ocho veces en dos años. Una de dos, o el hombre, Marjaliza, ha domeñado el azar con una fórmula secreta o hace milagros. Me inclino por lo segundo. De algo había de servirme leer en el BOE que Dios creó el universo y puso en el centro al hombre, pero le dijo que se olvidara de ser feliz si no era por medio de Él o de sus representantes en la tierra, como el cardenal Rouco Varela, capaz de hacer feliz a la gente solo con mirarla.
 
La misma señora cazatalentos dejó de sucesor suyo en la Comunidad a este Ignacio González que casi parece sacado de una historia del Conde de Montecristo. Previamente había fracasado en su intento de colocarlo al frente de Caja Madrid, en lugar de Blesa. Hubo de transigir con Rato, otro hombre pintiparado para seguir la política de privatización de la caja en las faltriqueras de sus gestores. En aquella ocasión, Aguirre calificó a González de "servidor público ejemplar". Ese servidor público ejemplar anda por los juzgados de querellas por acusar a la policía de extorsionarlo. Y todo a cuenta de un ático que parece un ensueño tipo Shangri-la pero adquirido por un procedimiento de ingenieria financiera que desafía todas las leyes, incluida la de la gravedad, así como el tiempo y el espacio. Un personaje así, al que nadie ha elegido personalmente para nada no puede ser candidato a la presidencia. No es realista.
 
Porque la jurisdicción de Mackie el Navaja no se reduce a las corrupciones de altos restaurantes y bajos figones. Está llena de episodios trasversales cada uno de los cuales daría para escribir un sainete. El de la fiebre del oro de Eurovegas fue de Berlanga. El caso de la gestapillo, con unos cargos espiando a otros es más del Cow boy de medianoche. ¿Y qué decir de la política de privatizaciones sanitarias por las que andan ahora imputados algunos petimetres que acostumbraban a salir por la tele, su tele, soltando teóricas sobre el libre mercado?

Definitivamente, la Comunidad de Madrid no puede seguir en esas manos. El Parlamento debiera nombrar una comisión gestora con la única misión de investigar este periodo nefasto de gestión en Madrid. Tendría que someter a juicio de residencia a las autoridades anteriores, velar por la limpieza de las elecciones, que nadie daría por supuesta organizadas por esta wild bunch de gestores de la derecha. Igualmente tendría que garantizar la transmisión de poderes a los vencedores en las urnas, sin interferir en su actuación, pero prosiguiendo sus investigaciones hasta dejar en claro cómo ha funcionado estos años Madrid, ceca y meca de la corrupción general en España.

dimarts, 3 de març del 2015

La corrupción como escenario.

Los gobernantes autonómicos madrileños se llevan mal con la policía o la parapolicía. Aguirre con la municipal y su sucesor González con la federal. Aquella acusaba a los agentes de movilidad de no dejarla moverse para alcanzar la fama por la vía de la multa. Este, de chantaje o extorsión, nada menos, a cuenta de un ático más famoso ya que el Castillo de Otranto.

Esto, ¿va en serio? Quieren enfrentar en la Comunidad de Madrid a este buen hombre, que tiene a toda su familia enchufada en la administración, incluido un octogenario pariente, a un catedrático de Metafísica. Algo no encaja aquí. Hay una disonancia patente. Por mucha clientela que crea tener este profesional de la política, el tirón de Gabilondo va a ser demoledor. Limpieza, sentido común, honradez y sosiego. Un cocktail vencedor. ¿Con qué van a responder?

La corrupción lo devora todo, empezando por la capacidad de acción de los partidos. ¿Cómo va a presentar el PP de candidato a uno que acusa a la policía de extorsionar? Ciertamente, es lo que hacía Cospedal cuando acusaba a los socialistas de haber montado un estado policial y de tener a la policía a su servicio. Pero Cospedal estaba entonces en la oposición. González está en el gobierno, es el gobierno. Si acusa, tiene que querellarse y llevar de candidato a un querellante en un asunto privado de un ático misterioso puede ser una fuente de conflictos.

Es la corrupción general, que embota la capacidad de juicio y nos hace ver como normal lo que hasta ayer hubiera sido impensable. El personal se entera ahora de que Hacienda detecta que Caja Madrid no tributó por todas las retribuciones de Blesa entre 2004 y 2006. Blesa, el nombrado por Aznar. Retribuciones estratosféricas, por supuesto. Y nadie pregunta sorprendido: "Pero, este pavo, ¿todavía está en la calle?" Pues sí, libre como los pájaros y, con su experiencia, capacidad, medios y habilidad, estará haciendo maravillas. ¿No está el amigo Bárcenas disfrutando de unas merecidas vacaciones en Baqueira Beret (creo), lugar de reconocida prestancia?

La corrupción generalizada cambia modos y formas, muda criterios. Los Pujol parecen ser un clan del expolio, pero ahí están todos, en las televisiones, las noticias, las comparecencias, sin parar de hablar, dibujando un mundo que va a necesitar otro Eduardo Mendoza para retratarlo. La corrupción es un betún que todo lo embadurna. Esta nueva verdad del caso Pujol apunta directamente al corazón del nacionalismo. Se quiera o no. Es muy difícil olvidar que, cuando comenzaron las fisuras de Banca Catalana, Pujol enarboló el pendón de Sant Jordi contra el dragón. Y el dragón era él. Tendrá su peso en votos.

La corrupción cambia las varas de medir. Los avatares de los señores Urdangarin y Rato, ambos con acusaciones vivas, con fianzas multimillonarias que no pueden pagar, están en todas las noticias y reportajes. Vemos a los interesados entrar y salir de casas y coches, ir a declarar, volver de hacerlo. Vidas muy agitadas, desde luego. Lo que no mucha gente entiende es por qué no están entre rejas.
La corrupción tiene paralizado el gobierno. Literalmente. Los jueces acaban de juntar los dos cabos del puente que une el caso Palma Arena con Bárcenas a través de la Gürtel y, de ahí, a la financiación ilegal del PP, las reformas de las sedes. Otro puñado de peces gordos pringados en donaciones, comisiones, adjudicaciones, mordidas. La corrupción es omnipresente. Está en el caso Púnica, el sobrecoste del tranvía de Parla, la aparente estafa de las radiales de Madrid. En todas partes.
Esto es de almoneda. Por eso Palinuro sigue sin comprender por qué la oposición no interpone una moción de censura que podría ser el pistoletazo de salida de un cambio.

Pasado presente.

Ramón Adell Argilés (Coordinador) (2015) Constitución española 1978. La campaña del referéndum. Catálogo. Madrid: BAPRAA. 54 págs.
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Hay que echarle valor para salir con una publicación sobre la Constitución Española (CE) de 1978 en lo tiempos que corren. Mi tocayo y colega, Ramón Adell, profesor de la Facultad de Sociología, lo tiene. Está a la vista. Y a muy agradable vista pues ha editado el catálogo de una exposición que ya realizó en el XXX aniversario de la CE, en la que reúne una parte significativa del enorme fondo iconográfico que posee sobre el presente y pasado reciente de España, en este caso, el referéndum constitucional de 1978. Porque Ramón, aparte de un erudito profesor, muy versado en cuestiones de comunicación y semiótica, es poseedor y único habitante de un museo gráfico de nuestro país, en el que vive inmerso, como otro tocayo nuestro, Raymond Roussel, en su locus solus. Él, como es académico, lo llama Biblioteca y archivo de Propaganda Ramón Adell Argilés (BAPRAA), editora del folleto. Y, de vez en cuando, comparte algunos de sus tesoros con el público. En esta ocasión, con la edición de este magnífico catálogo en papel couché, cuatricromía muy cuidada, sin excesivo brillo, entre folio menor y cuarto mayor.  La edición es de 400 ejemplares numerados, habiendo correspondido a Palinuro el nº 093. Buen año, constitucionalmente hablando, el de 1793, con la Constitution montagnarde, la más revolucionaria hasta entonces y quizá hasta ahora. Tan revolucionaria que duró unos meses.

En todo caso, aplausos a la iniciativa. Puede contactarse con BAPRAA aquí. Es un regalo para la vista. 43 carteles a todo color, de todos los partidos y sindicatos, 13 a favor del "sí",  15 del "no" y 9 por la abstención. Los 6 restantes, institucionales. Un material práctico muy conveniente para estudiosos de la propaganda política.

Trátase de  una Constitución que hoy quieren unos reformar y otros abolir o simplemente ignorar. Los únicos que la defienden como está son quienes la deseaban tan poco que no hicieron campaña por el "sí". No hay carteles de Alianza Popular, aquella amalgama de ministros franquistas que tenían la constitución sentada en la boca del estómago porque, con su sola existencia, contradecía unos principios que habían estado jurando y requetejurando. Los demás partidos, como señala Adell en su prólogo, no se implicaron mucho, al menos los del "sí". Más lo hicieron los del "no" y la abstención, que coincidían bastante, tanto en la derecha como en la izquierda. Dada la abrumadora mayoría obtenida en el Congreso (258 a favor, dos en contra y 12 abstenciones), nadie dudaba del respaldo masivo en la calle. Respaldo al trabajo de unas cortes que, habiendo sido elegidas ordinarias, mutaron por propia iniciativa en constituyentes sin mayores alharacas.  

Sin embargo, el resultado no estuvo a la altura de los tiempos históricos que los prohombres pensaban estar viviendo. Eran todos hombres por entonces, no como ahora que son todos hombres en el gobierno revolucionario griego. Quizá fuera por lo desangelado de la campaña o por lo que en ella se cocinaba, la participación fue muy baja, del 67,11% del electorado. De esos dos tercios aproximadamente, el "sí" se llevó la parte del león (87,8%) y el "no", migajas. La abstención, del 32%, altísima, pero no necesariamente movida por los partidos abstencionistas. La participación fue unos 10 puntos inferior a la del referéndum de la Ley para la Reforma Política de 1976. Aun así, fue casi 10 puntos superior a la del referéndum sobre la OTAN de 1986. Lo cual indica una tendencia declinante a la participación en referéndums. Del referéndum sobre la Constitución europea de 2005, con una abstención del 57,68% mejor es no hablar. Los tiempos son cada vez menos históricos o la gente anda perdida en otras cosas.

Desde el punto de vista iconográfico el catálogo es una joya. No había internet. Ni plasma por todas partes. Ni mediatización absoluta. Si había móviles se llevarían en un maletín. Los carteles tenían que hacerse visibles en dura competencia. Poco espacio y estático para llamar la atención con imagen y texto, lo que obligaba a convertir el texto en imagen, cosa fácil, porque era un monosílabo, acompañado de una razón bien resaltada.  Y todo confiado al color. En el catálogo apabulla el rojo. Incluso en los carteles institucionales. Siguen el amarillo y el negro y las combinaciones, generalmente, tienen significado político.

En este momento de amplia petición de revisión constitucional, movida a su vez por un extendido juicio crítico sobre la Transición, es bueno recobrar memoria visual de lo que se ventilaba en aquellos años y cuáles eran las razones de los participantes en el debate.

dilluns, 2 de març del 2015

La perillosa claredat catalana.


Suele comentarse en los tendidos de sol y en los de sombra que los de Podemos son de una ambigüedad exquisita en asuntos de Cataluña. No se comprometen con nada aquí y ahora. Desde luego, reconocen escrupulosamente el derecho a decidir de los catalanes, pero cuando toque, que es durante un por ahora indeterminado proceso constituyente en el cual y porque se vea que no nos duelen prendas "podrá discutirse de todo". En ese "todo", evidentemente, entra "todo", a ver si pillamos por dónde van los tiros. Muy bien, perfecto. Pero la cuestión no es de previsión, sino de visión. Lo dicho, aquí y ahora. ¿Pueden los catalanes ejercer el dret a decidir aquí y ahora? Pues no; pero no porque nosotros nos opongamos, sino porque la Constitución así lo dice, aunque esto no sea del todo cierto. Por eso proponemos un proceso constituyente en donde... (estribillo).  Se entiende la ambigüedad, pero también se entiende el enojo de quienes tienen la ambigüedad detrás de la oreja.
 
Por eso, sin duda, con ánimo de despejar nieblas y confusiones, la secretaria general de Podem, Ubasart, ha aprovechado la presentación de la organización y de su candidatura a las elecciones autonómicas/plebiscitarias de septiembre para aclarar las cosas. ¡Ah la claredat catalana! Y las ha dejado igual de turbias y confusas que antes. O peor, pues ahora ya está dicho que se respeta el derecho de autodeterminación siempre que se ejerza ad calendas graecas.
 
Podem irá por su cuenta a dar la vuelta al tablero político porque "el momento es ahora", ya se sabe. ¿Y respecto a Cataluña? Apoya y defiende el dret a decidir y hasta la autodeterminación de los catalanes (supuesto que sean algo distinto) y hará todo lo posible porque pueda celebrarse un referéndum sobre la cuestión. ¿Cuándo? Ahí ya se pierde claridad. No se sabe si antes, durante o después del proceso constituyente. Más parece después por cuanto dice abogar por una reforma de la Constitución "en clave plurinacional". Es muy difícil de determinar qué quiera decir "en clave plurinacional", aunque suena un poco como ese plan de organización confederal del Estado que andan apañando los de ICV-EUiA.
 
En resumen, la claridad catalana sigue siendo ambigüedad española. El discurso de Ubasart suena mal a oídos nacionalistas catalanes pero suena peor a oídos nacionalistas españoles. Lo cual es problemático para un partido que eleva el patriotismo a eje de su discurso.   

Esa moción de censura.

Acostumbrado Palinuro a predicar la conveniencia y hasta el decoro de una moción de censura por los páramos de Castilla, tan áridos como los de Judea, le encanta escuchar alguna otra voz pidiendo lo mismo. Sobre todo si es tan autorizada como la de Odón Elorza. El exalcalde de Donostia publica un artículo en Publicoscopia, valorando el debate sobre el estado de la nación titulado Pedro Sánchez ganó a los puntos pero le faltó remachar. El artículo está muy bien, es equilibrado, justo y nada complaciente. El autor es hombre con criterio. Expresa su deseo de que Sánchez hubiera anunciado la presentación de "una Moción de Censura a Rajoy a la vista del incumplimiento de las promesas electorales, del gran incremento de la desigualdad durante su mandato y de su actitud en el debate pasando de puntillas sobre los casos de corrupción que afectan directamente a la financiación de su partido y las acusaciones delictivas que políticamente le señalan a él como responsable de lo ocurrido en el PP". Pues sí. Tal cual.

Da gusto encontrar un alma fraterna. Palinuro se siente como cuando Robinson descubrió a Viernes. O al revés: se siente Viernes descubierto por Robinson, que en esto del buen salvaje nunca hemos tenido las cosas muy claras los que vamos de civilizados. Da gusto coincidir con otra petición y esta nacida dentro de la Cámara.
 
Hay que presentar una moción de censura para legitimar el Parlamento. Este no puede ser un lugar al que la presidenta en funciones vaya a jugar al Candy Crush. No puede ser un lugar en el que los diputados del gobierno vayan a jalear a su presidente y abroncar al líder de la oposición como si fueran una peña de fútbol y desaparezcan todos como por ensalmo camino de la cafetería en cuanto toman la palabra los portavoces de los grupos minoritarios. No puede ser una apisonadora que imponga los criterios del gobierno sin objeción alguna y aplaste todas las iniciativas de la oposición. No puede ser una claque. No es serio.

La moción de censura se perderá, seguro. Pero dará a Sánchez la ocasión para exponer a la cámara y al país esas propuestas de las que habla Odón Elorza y que pasaron casi inadvertidas en la bronca del debate. Y conviene que así sea para que la ciudadanía pueda contrastar esa información con las toneladas de propaganda a favor del gobierno que ya está soltando la mayoría de los medios.
 
A ver si, aun perdiendo la moción en la votación parlamentaria, Sánchez la ganaría en la votación popular. Eso sí que lo legitimaría sin más dudas como candidato a la presidencia del gobierno. Como alternativa a lo que hay.

(La imagen es una foto de Wikimedia Commons, bajo licencia Creative Commons).

diumenge, 1 de març del 2015

A las barricadas.


Las barricadas, hoy, son de cristal. Tienen forma de urnas. Su defensa y asalto se hacen en términos estrictamente discursivos, hablando, cosa que suele darse bien a los intelectuales. La campaña electoral de municipales y autonómicas promete alcanzar niveles nunca vistos. Los intelectuales hacen acto de presencia casi en masa, al menos en la izquierda. El PSOE presenta a un catedrático de Metafísica; IU a uno de Literatura; Podemos no parece tenerlo claro de momento aunque, si no entiendo mal, podría ser Luis Alegre, profesor de Filosofía. Y, en todo caso, en esa organización bullen los profesores e investigadores universitarios. O sea, intelectuales. A Luis García Montero, de IU, lo apoyan otros intelectuales expresamente; casi parece un Parnaso.

En algún sitio he visto un cartel muy ingenioso, imitando uno célebre de Obama; en lugar de este, la efigie de Gabilondo y, como lema, "Yes, we Kant. El lábaro de un metafísico. La referencia recuerda un famoso ensayo sobre filosofía de Ayn Rand, publicado como La filosofía y quién la necesita. En realidad era una lección inaugural de curso de la Academia militar de West Point, allá por los años setenta del siglo pasado. En ella, Rand desengañaba a los cadetes acerca de la estrategia general del mando. El enemigo de los Estados Unidos y, por ende, de la libertad, decía la autora de El manantial, no era el comunismo. Era Kant. Cuando Gabilondo enarbola a Kant prueba la verdad de la predicción. El imperativo categórico es contrario al capitalismo y no digamos al neoliberalismo.

Lo que no tengo claro es si son polémicas que se difundan por los medios. Los intelectuales tienden a la abstracción y las grandes fórmulas. Iglesias se arrancó hablando de asaltar los cielos. Y, al lado de los cielos, ¿qué son unas urnas de cristal? Los intelectuales salen de sus torres de marfil y se implican en los conflictos de la vida práctica.

Pedro Sánchez no se ajusta al patrón. Más parece un joven ejecutivo con dotes de mando y organización. Fondo de intelectual, poco. Pero en torno suyo hay bastantes, aunque desperdigados. Harían bien los socialistas en unificar sus fundaciones en una sola, como hace la derecha con la FAES. La unidad es un factor esencial en la práctica y la teoría políticas. Si no consiguen juntar las taifas fundacionales, creen una, dótenla de medios y pónganla a trabajar, porque les hace falta. Podemos quiere asaltar los cielos a lomos de estudios empíricos, análisis estadísticos, informes de viabilidad, dictámenes de expertos. Oponerse a eso con vaguedades no es prometedor.

Son, pues, dos tipos de intelectuales: los de la antigua usanza, más ideológicos y los de la nueva, más prácticos, más gestores que intelectuales, más managers, por utilizar el término que popularizó en 1941 James Burnham que, a su vez, procedía del movimiento trostkista. En medio está Carmona, candidato del PSOE a la alcaldía de Madrid, un mixtum compositum de sabio profesor, gerente avispado y locuaz tertuliano.
 
Esta efervescencia de ideas, tendencias y propuestas tiene como denominador casi común la idea de unidad. Unir a los intelectuales es tan posible como cuadrar el círculo.
 
La derecha no tiene ese problema. Sus candidatos son siempre políticos profesionales. Y sus intelectuales están aparcados en programas televisivos con títulos como amarillo limón o las pulgas del perro.

Enigmas y secretos.



Buena película sobre la peripecia de Alan Turing, el matemático inglés que descifró la clave de las comunicaciones secretas nazis y consiguió así acortar la guerra, según cálculos, entre dos y cuatro años y, lo que es más importante, ganarla. Es una curiosa historia porque está concebida como eso que se llama un thriller, que consigue mantener el suspense sobre si el equipo inglés conseguirá o no su propósito, a pesar de que el espectador conoce de antemano que sí lo hará. Es cómodo para el crítico pues no corre peligro de destripar la intriga; mejor dicho, las intrigas, pues hay alguna más, incluso de mayor interés, si cabe.

Los nazis, la guerra, son el contexto de la trama del desciframiento, la condicionan, pero no están presentes y nos ahorran esas temibles escenas de batallas hechas de efectos especiales que aburren ya a las ovejas. Así tenemos más tiempo para empaparnos de los complejos problemas morales y humanos aquí tratados. La historia presenta una especie de duelo de titanes entre la potente máquina alemana de encriptación Enigma y Turing. Es una estilización para dar mayor dramatismo al relato. En realidad, el primer descifrado de claves secretas de máquinas enigma alemanas (inventadas al final de la primera guerra) lo hizo el Estado Mayor polaco en los años treinta. Los polacos eran los primeros interesados en conocer la información secreta alemana por razones obvias. Los británicos continuaron estos y otros trabajos y consiguieron descifrar bastantes códigos enigma, sobre todo de la aviación; pero no de la marina de guerra nazi. El triunfo final correspondió a Turing con su máquina de desencriptar todos los mensajes encriptados en Enigma. Con ello ayudó decisivamente a ganar la guerra y adelantó en su trabajo de diseño de máquinas de inteligencia artificial.

La película está ambientada con acierto. Recoge los tipos, paisajes urbanos, interiores ingleses muy bien. Quizá demasiado bien. Hay un exceso de celo en britishness, puede que por la condición de noruego del director. Los diálogos están muy cuidados, son ágiles y sutiles y, combinados con unas interpretaciones contenidas y una cámara que saca partido a los primeros planos -la peli son puros intercambios con dobles flash-backs-, mantiene el sentido de una acción que solo pasa por las cabezas de los protagonistas y los espectadores.

Se trata de hechos verídicos, pero también interpretables. No es invención y, por tanto, no es pretenciosa al estilo Matrix, aunque de su desenlace dependió el fin de la guerra. La interpretación incluye el inevitable elemento del espionaje, dado que el trabajo de Turing y su equipo es alto secreto. Me falta competencia para saber si ese espía soviético que consigue infiltrarse en el equipo de descifradores de enigma es real o no. Tira de la famosa historia de los cinco de Cambridge, los ingleses al servicio de la Unión Soviética y es verosímil, pero no sé si verídico. Y no creo que pueda saberse porque, una vez se entra en el espionaje, puede que nada sea lo que parezca ser. Ese mundo de doble y triple moral se impone sobre el puro hecho de descifrar el código al tomarse la decisión de mantenerlo oculto, lo cual significa que es preciso encajar derrotas, perder recursos, sacrificar vidas humanas para impedir que el enemigo cambie el encriptado por entrar en sospecha.

En la vida de Turing había, además, un secreto. Era homosexual y, en Inglaterra, en aquellos años, la homosexualidad, un delito desde la Ley de 1885. El de gross indecency, que llevó a la cárcel de Reading a Oscar Wilde y llevaría a decenas de miles de personas durante buena parte del siglo XX. El "delito" de que se acusó en los años cincuenta a Turing y por el que se le condenó a dos años de prisión, dándole a elegir entre esta y el tratamiento hormonal, más conocido como "castración química". Turing murió en 1954, con 41 años de edad, según parecer muy extendido por suicidio, aunque hay quien sostiene que fue una muerte accidental y otros hablan de asesinato perpetrado por los servicios secretos británicos.

El Reino Unido derogó la Ley de 1885 en 1967. Desde entonces, la fama de Turing es inmensa: tiene calles, plazas, placas, premios, estatuas y todo tipo de reconocimientos, entre ellos el de padre de la informática. En 2011 hubo una petición masiva de rehabilitación que el ministro de Justicia rechazó. Se recurrió entonces a la prerrogativa de gracia y la Reina indultó a Turing a título póstumo en agosto de 2014, hace menos de un año. La película no puede ser más oportuna.

Lo curioso es indagar en las razones que llevaron a Lord McNally a rechazar la rehabilitación, una práctica a la que se recurrió mucho durante los años de la Perestroika en la URSS. Esta sería equivalente a un reconocimiento  de miscarriage of justice en los años cincuenta cosa, que, según McNally, no se había dado: la ley era clara, estaba en vigor, Turing sabía a lo que se exponía, se declaró culpable, el proceso fue justo, según el derecho positivo. No ha lugar a rehabilitación. Otra cosa, razonaba el ministro, es que se haga lo posible por impedir que volvamos a aquellos tiempos. A Turing, un indulto.

No es que sea muy convincente porque, entre otras cosas, habría que indultar también a los miles de homosexuales británicos injustamente encarcelados durante casi un siglo. Pero hay más: lo importante es eso de no volver a aquellos tiempos pues para la conciencia moral de hoy, considerar delito la orientación sexual es una aberración. Por eso es importante señalar la vociferante actividad en contra de la homosexualidad del obispo de Alcalá, Reich, para quien los homosexuales son enfermos. No los llama delincuentes porque no puede. Ya su consideración de la homosexualidad como una patología es aberrante. Y no hablemos de otros lugares del planeta en donde se los ejecuta con saña.

Turing resolvió el problema de Enigma, pero no el de su secreto.

dissabte, 28 de febrer del 2015

Mosul y el B.O.E.


De acuerdo con una interpretación estricta del libro santo, ese que las tres religiones más sanguinarias dicen seguir, la Biblia, los seres humanos no podemos representar en imágenes nuestras propias creencias. Es absurdo prohibir que sea físicamente visible lo que se empeñan en hacer mentalmente dominante: puedes creer un dios, imaginártelo en tu interior, pero no representarlo. Puedes rezar a tu dios y hablar con él en tu fuero íntimo, pero no pronunciar su nombre. De lo contrario, vienen los "verdaderos creyentes" con mazas y te abren la cabeza a ti y a tus criaturas. O te degüellan. O te queman vivo. Las tres religiones del Libro, mosaica, cristiana y musulmana, repletas de "verdaderos creyentes" son iconoclastas. La mosaica y la musulmana o ojos cerrados. Bien cerrados. La cristiana, más contagiada del mundo pecaminoso y las hechuras del diablo, oscila. Ha habido momentos iconoclastas y momentos iconográficos. Las distintas denominaciones protestantes tienden más a la iconoclastia, son más puritanas y austeras. No llegan ni de lejos al frenesí destructor de los bárbaros islámicos actuales, pero tampoco son el carrusel de estampitas de colores en que se ha convertido el catolicismo.

El mundo entero asiste pasmado a la exhibición de barbarie de los combatientes del ISIS cuando destruyen tesoros artísticos y bibliográficos incalculables que son patrimonio de todos, de la humanidad. Se ve cómo utilizan mazas y martillos eléctricos para facilitarse la tarea. Ni se les pasa por la cabeza que, si pueden utilizar estos medios es, precisamente, gracias al espíritu que llevó a conservar las estatuas. Para ser lógicos con sus creencias estos fanáticos debieran destruir el mármol con los dientes. Pero pedir lógica a tan feroces brutos es como pedírsela a las brutos nobles que, sin embargo, tienen mucha más.  

Quienes se duelen de estos espectáculos, ponen el grito en el cielo por tanta barbarie y piden que se detenga en nombre del arte, la tolerancia, la cultura y la civilización lo hacen mojando un croissant en el café mientras leen en la prensa que el Boletín Oficial del Estado de su país del 24 de febrero de este año contiene la Resolución de 11 de febrero de 2015, de la Dirección General de Evaluación y Cooperación Territorial, por la que se publica el currículo de la enseñanza de Religión Católica de la Educación Primaria y de la Educación Secundaria Obligatoria. Una resolución en la que, entre otras estupideces, se lee que:

No obstante, el ser humano pretende apropiarse del don de Dios prescindiendo de Él. En esto consiste el pecado. Este rechazo de Dios tiene como consecuencia en el ser humano la imposibilidad de ser feliz. Dado que su naturaleza está hecha para el bien, su experiencia de mal y de límite le hace añorar la plenitud que él no puede darse por sí mismo y busca de algún modo restablecer la relación con Dios. Esta necesidad del bien, el deseo de Infinito que caracteriza al ser humano se expresa en las religiones como búsqueda del Misterio.

Interpretación sin necesidad de grandes conocimientos de hermenéutica: que no está el horno para los deliciosos bollos de Mosul y que, por obra del sempiterno maligno, hoy no es posible imponer la religión católica a base de torturas y martillazos, no se puede quemar vivos a los herejes y no es posible prohibir que la gente piense, hable, escriba, pinte con un grado de libertad que, sin ser completo, resulta insoportable para los curas y sus monaguillos en el gobierno.

Pero no tenga nadie duda de que, si pudieran, estos nacionalcatólicos de rezo público, sucia conciencia y vicio privado, quemarían un buen puñado de libros y, de echarles mano, también a su autores.
 
De momento ya tienen publicado en el Boletín Oficial del Estado (sí, ese Estado secularizado, no confesional, de derecho, "desmitificado", burocrático, racional, blablabla), su programa de mano para imbuir en el tierno cerebro de los niños sus desvaríos de secta alucinada. Esa es una conquista que nadie ya podrá reñir al señor Wert, una pica en Flandes para contar a las generaciones venideras. Aquí empieza la recristianización de España, que pide a gritos el cura Rouco Varela desde su franciscana celda en un ático de 370 metros cuadrados en Bailén. De momento viene como asignatura no obligatoria pero evaluable. Parece poca cosa. Jesús nació en un pesebre y, ya se ve en dónde está ahora. La fe renació en un peñasco en Covadonga, pero reconquistó España. La verdadera religión de los auténticos españoles saldrá de esta norma esclarecida del BOE, aportación típicamente hispana a la tradición occidental de las luces y la Ilustración. Trento resucitado. Y a todo esto irá unido por los siglos de los siglos el nombre de esa lumbrera, antiguo tertuliano "progre" de la SER, Wert.
 
Nada me extrañaría que, antes del fin de la legislatura, su compañero de mesa, el pío Fernández Díaz, propusiera su beatificación y una medalla pensionada de la Virgen del Perpetuo Mohín.
 
 

Paseo por el amor y la muerte: Delvaux.

Es privilegio de los artistas vivir en la Edad de Oro porque la llevan dentro. Pueden exteriorizar sus imágenes, inmortalizarlas, dejarlas fijas. Es lo que habitualmente llamamos creación. Los artistas imaginan, o sea, crean mundos y por eso, los más audaces entre ellos, que suelen ser poetas, se atribuyen dotes divinas y proféticas. Los otros podrían ser, quizá, dioses menores. Crean mundos y ahí los dejan, como su obra en la que los demás podemos entrar de visita, por así decirlo. Lo hacen en literatura. Dostoievsky es un creador y Faulkner crea un mundo, y tantos otros. Y lo hacen los músicos, Bach, Mozart. Y, por supuesto, los pintores. Estos son los de las imágenes gráficas, visuales, inmediatas.

Delvaux es uno de ellos, no tan valorado como otros del siglo XX quizá porque su mundo sea más complejo, más fragmentario, más compuesto por los retazos de otros a los que se ha asomado y de los que se ha llevado lo que le interesaba para acabar articulando uno propio que tiene algo de desconcertante. Su obra suele calificarse de "onírica", "inquietante", "extraña" y otros adjetivos menos confusos, como "surrealista". Cualquiera cosa menos anodina, convencional o vulgar.

El Museo Thyssen de Madrid tiene una exposición de Paul Delvaux, comisariada por Laura Neve, hecha sobre todo con fondos de la coleccion de Pierre Ghêne, el mayor fondo delvauxiano. Y se distribuye sabiamente en cinco áreas temáticas, muy representativas del pintor: Eros y Tánatos; Venus yacente; el doble y el espejo; la arquitectura clásica y las estaciones de trenes y los esqueletos. Con ese programa, cabe pasarse unas horitas, sobre todo para compensar los nueve eurazos que cuesta la entrada.

Uno de los entretenimientos con la pintura de Delvaux es ir detectando las influencias que la marcaron en la primera mitad de su casi centenaria y fructífera vida. Y en efecto, aquí y allí aparece Picasso, en los rostros, Modigliani en las siluetas, Chirico en los paisajes urbanos, las estatuas caldeas en muchos ojos, Ensor en los esqueletos, Magritte por doquiera, Dalí y hasta algún eco de Rousseau el aduanero en lo naif de alguna composición. En esa turbamulta surgen esos términos de "inquietante", "surrealista", "onírico", que viene a ser otra forma de decir "surrealista". De todo eso hay, desde luego, y está muy bien visto.

Para Palinuro, lo más característico de Delvaux, eso que se considera "inquietante" y suele atribuirse a la influencia de Chirico, esos ambientes metafísicos, como congelados, esas plazas, calles, estaciones vacías, paradas en el tiempo, tienen su origen en el simbolismo belga. El simbolismo prevalece. Sin duda, Ensor está presente en los esqueletos, pero Spilliaert y Delville lo están en los ambientes y Fernand Khnopff es omnipresente. Se hubiera notado si la exposición, que deja fuera mucha obra muy representativa de Delvaux, hubiera incluido sus pinturas nocturnas, sus retratos y paisajes a la luz blanca de la luna como si fueran noches americanas pictóricas.

Solana, el director artístico del museo, habla mucho de los esqueletos en Delvaux. Los trabajó en sus estudios de anatomía. Son los de Ensor, pero menos violentos y humanos, más esqueletos. Recuerdan a los de José Guadalupe Posadas y vienen directamente de otra tradición de pintura simbólica, si no simbolista, que son las danzas de la muerte. Quizá por ello la exposición se llame como se llama.

Lo del amor es importante y es una forma de referirse a la superabundancia de desnudos femeninos habitualmente dotados de un lejano y frío hieratismo. Hijo de familia muy estricta y filistea, Delvaux se vio obligado a casarse con una mujer a la que no amaba, lo cual debe de ser un infierno que tomó forma de sublimación freudiana. Luego se casó con la mujer a la que sí amaba, pero su imagen del género pareció quedar fijada.
 
Los omnipresentes desnudos se mezclan con las estaciones de ferrocarril a la luz de la luna y los espacios urbanos solemnes y vacíos. Lo del doble siempre me ha parecido un overstatement. Hay parejas, sí, pero no necesariamente dobles. Dan más juego los espejos que tienen una larguísima tradición en pintura.

divendres, 27 de febrer del 2015

La obligada moción de censura.

Que un país normal no puede estar gobernado por un corrupto al frente de un gobierno corrupto sostenido por un partido corrupto es la evidencia misma. En España, sin embargo, es al revés: un personaje presuntamente corrupto preside un gobierno presuntamente corrupto y apoyado en un partido que también lo es. Y no hace poco tiempo, unos meses o unos años, sino hace diez, veinte años. Es una corrupción, un robo, un saqueo sistemático, hace ya mucho, demasiado tiempo.

No lo dicen los analistas o comentaristas, los observadores o adversarios políticos, siempre parciales. Lo dicen los jueces que, frente a las maniobras de obstaculización y sabotaje de la justicia de estos delincuentes capaces de todo, llevan adelante su tarea con integridad y valor moral. Son los jueces los que plantean la cuestión de si el PP es en verdad un partido político o una asociación de malhechores, organizada para delinquir. Y, ante esta posibilidad, ya abierta hace más de tres años, cuando estalló la Gürtel, Rajoy, su gobierno, sus colaboradores, hubieran debido dimitir y ponerse a disposición de la justicia.

En lugar de eso, hicieron lo contrario: se enrocaron, se negaron a hablar, a dar explicaciones, a rendir cuentas. Obstaculizaron cuanto pudieron la acción de la justicia, destruyeron pruebas, mintieron al parlamento, lo ningunearon, echaron mano de todo tipo de triquiñuelas, recurrieron a fraudes procesales y trampas para evitar que se conociera la verdad. Su acción de gobierno en estos tres años ha consistido en salvarse procesalmente de una acusación formal apabullante y que está ya en puertas pero que han tratado de ocultar por todos los medios, engañando, confundiendo y mintiendo sin parar.

Es inadmisible que en un país que obliga a los de Podemos a mostrar hasta el recibo del gas, el presidente del gobierno todavía no haya aclarado si cobró o no sobresueldos, por qué importe, por qué motivo y procedentes de qué fondos; que no haya explicado si se costeaba sus trajes y viajes o  lo hacían sus amigos delincuentes; que no haya documentado cómo se abonaron los actos electorales que prepararon sus clamorosos y falsos triunfos; que no haya aclarado la financiación ilegal de su partido; que ninguno de los enchufados de la dirección de este, varias docenas, haya dado cuenta de sus respectivos sobresueldos, sus enchufes, mamandurrias, robos, saqueos, latrocinios, incluido el expolio de Caja Madrid, que ha sumido el sistema español en la crisis actual.

Ciertamente, no un partido sino una presunta asociación de delincuentes. Desde el principio. Dirigida por gente adecuada a las exigencias y necesidades: Aznar, un déspota corrupto; Rajoy, un sinvergüenza; Cospedal, una embustera; Floriano, un imbécil; González Pons, un caradura; Hernando, un chulo; Arenas, un payaso. E cosí, via,, verdadera escoria intelectual y moral como Mato, Wert, Guindos, Montoro, etc.

Este gobierno de granujas y pillastres dice muy poco de la calidad europea de nuestro país y mucho en cambio de la tradición de engaño, embuste y sinvergonzonería de España como el reino de la picaresca, la oligarquía, el caciquismo, el vivan las caenas y el ¿qué hay de lo mío, ministro? Y menos dice aun que tan denigrante situación no haya sido expuesta a la luz pública y sancionada y corregida por la opinión pública, los medios de comunicación y la oposición política y hayan tenido que ser los jueces quienes descubran este pudridero de ladrones y farsantes que se hacen pasar por diputados, senadores, consejeros, ministros o presidentes.

La corrupcion del gobierno y su presidente es pavorosa, pero la cobardía de la oposición y quizá su complicidad aun lo son más. Y quede para otro día el caso de la Iglesia católica, la organización parasitaria más corrupta del sistema español.

¿Es posible que la opinión esté adormecida, los medios comprados y la oposición sea cómplice? Pues sí, es posible y bastante seguro. Pero en algún momento habrá que tomar una decisión que justifique su existencia y abra la posibilidad de una regeneración democrática que dé a la gente algo de esperanza y a los medios y la oposición una posibilidad de supervivencia. ¿A qué espera la oposición para presentar una moción de censura a un gobierno que no gobierna porque está ocupado en el expolio de los dineros públicos y en evitar su procesamiento por eso mismo? ¿A que los jueces llamen a declarar y sienten en el banquillo al presidente de los sobresueldos?