dissabte, 2 de març del 2013

Chinoiserie

Lo fui dejando, lo fui dejando y al final casi me quedo sin ver la exposición del ICO sobre Ma Yansong. Así me encuentro hoy dando cuenta de una muestra que cierra mañana, día 3. Cosas que pasan. Porque la exhibición, la primera mundial, según creo, de este joven arquitecto chino es una ocasión única. Y un prodigio. El ICO ha reunido treinta piezas entre maquetas y dibujos que dan cuenta de algunas de las obras ya realizadas por Yansong al frente de su estudio MAD Architects, de las que no pasaron de maqueta, de las que están en curso de realización y de las proyectadas para el futuro. Futuro es término adherido a toda la obra de este sorprendente creador. Por ejemplo, las dos Torres absolutas de la foto, erigidas en la ciudad de Mississauga, Ontario, Canadá, de 170 y 150 metros respectivamente, dos moles que parecen estar moviéndose en sentido helicoidal. El mismo Yansong habla de futurismo en sus frecuentes explicaciones teóricas, probablemente enlazando con el futurismo de comienzos del siglo XX, el de Marinetti y sus amigos. Solo que aquí el futuro tiene una forma visible porque se trabaja con proyectos en forma de maquetas. Hay así una del proyecto de lo que iba a ser la torre más alta del mundo, para la ciudad de Guangzu (o como se escriba), de 800 metros. En el ínterin ya ha sido superada por otra muy famosa en Dubai. También cabe admirar una maqueta, audazmente llamada Pekín 2050, que reorganiza por completo la ciudad, desde la Plaza de Tiananmen hasta los hutongs (que son como distritos) en torno suyo.

Yansong tiene una idea clara de la arquitectura como un arte, como lo que ha sido siempre, desde que el hombre comenzó a construir. Un arte especial que, por razón de sus dimensiones ha solido tener carácter institucional, público, bien sea religioso, civil o militar. Prácticamente todos los monumentos arquitectónicos hasta el siglo XIX son pirámides, iglesias, catedrales, palacios, castillos, alcázares, alguno de proporciones colosales como, precisamente, la gran muralla china. Y todos son heraldos de grandes principios, ideas, religiones, culturas, pensamientos colectivos. A partir del XIX, se abre camino la arquitectura civil y es la época de los rascacielos y los grandes arquitectos, desde Lloyd Wright a Alvar Aalto, pasando por Le Courbusier o Mies Van der Rohe y la prestancia de la arquitectura como arte a través de la Bauhaus que implantó un estilo desbordado a otras artes como el diseño o la pintura. El propio Ma Yansong rinde homenaje en algún momento a Van der Rohe y él mismo es escultor y diseña mobiliario interior tan sorprendente como los edificios en los que se ubica y que son el resultado de la confluencia de tres factores: arte, tecnología y paisaje.
En el caso de Yansong esa voluminosidad adquiere proporciones sorprendentes puesto que no solamente construye edificios gigantescos, sino conjuntos arquitectónicos en los que pueden habitar decenas de miles de personas como esa serie de edificios en forma de hilera de colinas en Baihai, China, en 2008 o el prodigio que se presentó en la bienal de Venecia del mismo año, la sorprendente Chinatown móvil que se instalará en las afueras de Roma y es lo que su nombre indica, un barrio chino completo, pero del siglo XXI, con capacidad para 15.000 personas con sus comercios, viviendas, parques, zonas deportivas, etc. Los arquitectos, por razón de su arte, han influido siempre en el paisaje urbano o natural. Pero Yansong es un arquitecto de planificación urbana completo.

La exposición se titula Entre la modernidad (global) y la tradición (local) para poner de relieve cómo este joven artista de treinta y tantos años, residente en Pekín, deja su impronta en los cinco rincones del mundo. Tiene un aspecto "moderno", el de la globalización, y otro "tradicional", el propiamente chino. La China y el Japón, han influido de siempre en Occidente, al menos desde los tiempos del Millón, de Marco Polo allá por el siglo XIV. En el XVIII y comienzos del XIX la impronta china en arte era muy fuerte y se la conocía como chinoiserie. Se nutría sobre todo de pintura y grabados, porcelanas, lacas, mobiliario, aunque también de filosofía y literatura. Todo ello venía a ser como excursiones por reinos exóticos que hacían aportaciones a la civilización occidental, pero sin competir o sobreponerse a ella. En la medida, sin embargo, en que la arquitectura sigue siendo heraldo de tradiciones culturales, políticas, religiosas colectivas, nacionales, la de Yansong supone un reto extraordinario porque su obra, que se expande por el mundo y gana concursos internacionales, tiene una esencia profundamente china. Muchos críticos señalan, además, la influencia taoísta en la arquitectura de nuestro autor. En el Tao el hombre se hace uno con el cosmos y el edificio con el paisaje.

Además del elemento tradicional, Yansong es consciente de que su obra es el vehículo de expansión de la nueva China. De hecho, la Chinatown móvil es una figuración de la mayor de las cinco estrellas de cinco puntas de la bandera de su país, la que simboliza el Partido Comunista Chino. La China es una sociedad dinámica, que acumula las ventajas y desventajas del comunismo y el capitalismo al mismo tiempo (no como la rusa, que lo hizo consecutivamente) y, sin embargo, está muy integrada y basa su solidez en una acelerada serie de conquistas tecnológicas. Al lado de los ferrocarriles chinos de alta velocidad, los europeos son lentos. Y los chinos pueden levantar edificios de cientos de metros de altura en menos de tres meses. Siglos tardaban en construirse las catedrales. Si esos edificios, esas verdaderas ciudades en burbujas que surgen como los hongos después de la lluvia, son del estilo de Yansong, gráciles, hermosas, integrales, perfectamente adaptadas al paisaje a pesar de su tremenda audacia, estables y seguras, protegidas de los terremotos cuando son elevadas, ¿cómo no se va a imponer la China mundo adelante?
(La imagen es una foto de r2hox, bajolicencia Creative Commons).

divendres, 1 de març del 2013

Dos zombies

Los dos partidos dinásticos, pilares de la restauración democrática borbónica (siempre que ambos adjetivos sean compatibles) están pasando por muy malos momentos. Concentrados en resolver sendas crisis internas, tienden a olvidar que todo lo interno en los partidos tiene consecuencias externas, impacta sobre la sociedad. La prueba: los índices de valoración ciudadana. Estas turbulencias, además, traen causa en buena parte de las personas de sus máximos dirigentes, que no parecen estar a la altura de las circunstancias. Nueva prueba: sus índices de valoración son ínfimos. Con ello anulan una de las vías tradicionales de solución de problemas en los partidos, la del liderazgo. Ninguno de los dos lo tiene o, si lo tiene, lo ejerce en la dirección equivocada. Rajoy en la del silencio. Rubalcaba en la del nacionalismo español.

No, no están a la altura de las muy difíciles circunstancias. Los dos llevan toda su vida en política, han hecho de ella su profesión. Han ocupado multiplicidad de puestos; han sido diputados, varias veces ministros de diversos ministerios, vicepresidentes, siempre en cargos de segundones desempeñados con mejor o peor fortuna. Ambos ambicionaban ser presidentes del gobierno. Uno lo consiguió a la tercera; el otro fracasó en la primera. Dos personas, una misma experiencia vital, ambos acaban pareciéndose. Son muchos años de reuniones, consejos, votaciones, interpelaciones, negociaciones. Probablemente se conocen el uno al otro de memoria y hasta quizá se aprecien en la intimidad. Pero los dos parecen haber llegado de sobra al máximo nivel de su incompetencia peteriano, o sea, del principio de Peter. Cada uno por su lado, dan la impresión de ir con la lengua fuera por detrás de los acontecimientos y con comportamientos no enteramente previsibles. Semejan zombies. Cada uno en su estilo.

Rubalcaba ha tropezado con el derecho de autodeterminación. Su empeño en ignorar esta cuestión no funciona; no porque haya gente en el PSOE que recuerde cuando el partido propugnaba el derecho de autodeterminación del que ahora reniega, que la habrá, sino porque el sector catalán no está dispuesto a renunciar a él. A veces las cuestiones de principios que se arrojan por la puerta vuelven a entrar por la ventana. La reacción de Rubalcaba ha sido autoritaria, amenazando con revisar la relación entre los dos partidos, multando a los diputados díscolos, incluida la demediada Chacón. No es muy elegante y, además, plantea otra cuestión de fondo, en concreto esa práctica de la disciplina de voto que viene a ser una forma de corrupción moral de la democracia. Como era de esperar, la dureza de la reacción provocó una más dura contrarreacción: el PSC se reafirma en el derecho de autodeterminación. Ya está la escalada en marcha. Y, por supuesto, Rubalcaba, un hombre francamente conservador, oye con agrado las soflamas patrióticas de Guerra, quien pide la ruptura con el PSC y la organización de una sucursal catalana del PSOE. De llegarse a esto, el porvenir del socialismo pinta negro. Rubalcaba no es hombre de este tiempo. Está hecho a otro, de menos calle y más despacho, más negociación y apaño y menos ruptura de la que ahora se precisa. Debe dejar paso a gente capaz de propuestas imaginativas en materia de reforma de la Constitución, incluida la Jefatura del Estado, la relación del Estado con la Iglesia y la organización territorial. Ciertamente esto equivale a un proceso constituyente que puede hacerse mediante una Convención ya que, de todas formas, el país se halla en una situación de desgobierno.

Rajoy está atrapado en la enorme tela de araña de la corrupción en el PP con el agravante de aparecer como personalmente implicado en ella, sea o no cierto. Su reacción ha sido tan autoritaria como la del otro: ha decretado la ley del silencio. No solamente se prohíbe mencionar a Bárcenas sino que tampoco puede hablarse de su circunstancia. La creencia es que se trata de un episodio pasajero. "Escampará", dice Rajoy como quien habla de una tormenta de verano. Pero el asunto Bárcenas no es un caso aislado sino una estructura presuntamente delictiva, permanente, en la que se entreveraban el partido, las administraciones públicas y las empresas. El contenido de los papeles no deja lugar a dudas: una supuesta máquina de expoliar las arcas públicas transfiriendo su contenido a las privadas mediante donativos ilegales. El escándalo Bárcenas es un asunto de Estado y, a su lado, está la peripecia del presidente del gobierno, nombrado en los papeles como beneficiario de unos pagos ilegales mientras él y los suyos pasan la vida pidiendo e imponiendo privaciones a los demás, uno de los comportamientos más repugnantes que existen. Él se ha encerrado en un silencio ofendido, ha trazado una línea protectora y, detrás de ella, sus segundos, la secretaria general, los portavoces, están siendo literalmente triturados en su empecinamiento por negar la evidencia misma. Cospedal ha hecho ya tantas veces el ridículo por salvar la cara al jefe que ha perdido el poco crédito que le quedaba. Y Rajoy no ha ganado un adarme de él. Rajoy no puede gobernar, no tiene libertad de movimiento. Su inveterada tendencia a la mentira ya no le sostiene ni el tiempo de pronunciarla. Minutos después de anunciar el triunfo del déficit de 2012 en 6,7%, todo el mundo sabía que había escamoteado el rescate a la banca -que sí contaba en el cálculo de déficit de Zapatero- y que, por lo tanto, la cifra real era de más del 10%.

Así que, con ánimo constructivo, a uno se le ocurre que los dos políticos podían presentar su dimisión al unísono. Sus partidos, en estado de asombro, tendrían que reaccionar y, probablemente, ponerse de acuerdo. También correspondería al Rey trabajar un poco, aunque da la impresión de que tampoco está en su mejor momento, tratando de salvar el honor de la Casa Real en unas aventuras que empezaron en el octavo mandamiento y se están desplazando peligrosamente al séptimo con toques de décimo. A lo mejor el Rey se animaba con el momento y abdicaba, como ha hecho el Papa, más o menos.

El sentimiento trágico de la vida de los españoles nos impide ver los momentos alegres de la existencia. En Italia, el país de la commedia dell' Arte se lo toman de otro modo. Si allí estuvieran, como aquí, sin gobierno, sin oposición y sin Jefatura del Estado, no saldría un Beppe Grillo, sino dos por lo menos. En casa, ya ven ustedes, ni uno. Bueno, se me ocurren vari@s, pero lo son sin saberlo y eso no tiene mérito.

(La primera imagen es una foto de Rubalcaba38. La segunda, una de Partido Popular de Melilla, ambas bajo licencia Creative Commons).

dijous, 28 de febrer del 2013

Este es el problema.

El problema del golpismo. La permanente amenaza de intervención militar, de la que España no parece ser capaz de liberarse. La última asonada fue en 1981 pero, desde entonces, ocasionalmente, se oye el refunfuñar de algún alto mando del ejército. Suelen ser de la reserva, pero eso no les resta significado; al contrario, se lo añade, pues la situación de reserva pareciera aligerar en los militares el deber de obediencia. El más reciente, ese general exjefe de la infantería de marina quien sugiere la posibilidad de intervención militar en Cataluña. Y con un razonamiento bien curioso. "La Patria", dice, "es un sentimiento, mientras que la Constitución no es más que una ley". Obsérvese el desprecio por la ley. Es imposible explicar a una persona así que la ley prevalece sobre el sentimiento, que si no fuera por eso la sociedad sería imposible pues cada cual se tomaría la justicia por su mano. Imposible de todo punto. Imposible explicarle que sus sentimientos, por muy nobles que se le antojen, no son superiores a los del vecino, quizá opuestos a los suyos. Imposible incluso mostrándole el ejemplo de Gran Bretaña en donde la eventualidad de la independencia de Escocia no ha suscitado ni un murmullo entre el alto mando del ejército. A propósito, va a ser muy difícil explicar por qué lo que puede hacerse en el Reino Unido, no puede hacerse en España. Explicar con razones, no con el cornetín de órdenes.

Por eso, lo más recomendable es aplicar la legislación constitucional vigente y sancionar un comportamiento que está fuera de ella, pues pretende dar autonomía al ejército frente al poder civil. Y este es un asunto no negociable: el Estado de derecho se basa en la supremacía de la ley, incluso en el ejército. Esa propuesta de que la patria está por encima de la ley es inadmisible porque quiere decir que el sentimiento de patria del general y sus amigos prevalece sobre la ley, manifestación de la razón y de la voluntad colectiva. Es posible que el poder político civil requiera la acción de las fuerzas armadas, pero eso no puede ser por decisión de estas, sino de aquel, que la tomará en el contexto de un debate político. Y habrá que ver cómo la justifica en un contexto europeo en donde no se aceptaría una solución militar en España.

La Patria es lo que dice la Constitución. Este es el nudo de la doctrina del patriotismo constitucional que todo el mundo invoca si bien no respeta. En el entendimiento de que la Constitución puede decir otra cosa. Las descripciones de España han cambiado mucho en las Constituciones de los siglos XIX y XX. La descripción actual podría cambiar si así lo decidiera una  mayoría de los españoles pacífica y democráticamente. La Constitución puede reformarse y, si llegara a admitir el derecho de autodeterminación, como muchos propugnamos, este se ejercería a su amparo con todas las consecuencias, sin que los militares tengan nada que decir. Ningún orden político puede sobrevivir con un actor tomando decisiones que influyen en las de los poderes del Estado o las condicionan. En todo caso, el ejército podía aprender de la Iglesia, otro agente que condiciona la acción de los poderes del Estado, pero lo hace sigilosamente, en el secreto de los despachos o las sacristías en donde obtiene pingües beneficios, superiores a los de los militares. Pero no es el espíritu de estos, más aficionados a andar a tambor batiente.

dimecres, 27 de febrer del 2013

Yolanda.

El 1º de febrero de 1980 dos criminales, Emilio Hellín Moro e Ignacio Abad Velázquez, secuestraban, torturaban y asesinaban de tres disparos en la cabeza a una chica de diecinueve años. Se llamaba Yolanda González, era vasca y vivía en Madrid, en donde estudiaba formación profesional y militaba en un grupúsculo trostkista. El frío relato de los hechos en Wikipedia da una idea de la época y ayuda a comprender el espíritu de la transición: los militantes de Fuerza Nueva andaban asesinando gente, como habían hecho -ellos u otros de la misma vena- con los abogados de Atocha, con la connivencia, cuando no la activa ayuda de la policía.

Hoy, treinta y tres años después de aquel crimen, nos enteramos de que el ministerio del Interior tiene contratado al asesino de Yolanda como asesor o instructor o adoctrinador de la policía y la guardia civil. Tras haber cumplido de forma bastante accidentada una parte de la condena original, el sujeto ha mudado de nombre y, entre otras, realiza las colaboraciones señaladas y alguna más para ocasionales autoridades del PP. Aquí se plantea la cuestión de qué sucede con los delincuentes cumplidos y su reinserción social. Seguramente. Pero el delito de Hellín, sobre ser especialmente odioso, tiene unos elementos de ideología política imposibles de ignorar. El asesinato de Yolanda fue un crimen político, un acto de terrorismo típicamente político. Que yo sepa, Hellín no ha pedido perdón ni mostrado arrepentimiento por el crimen cometido. ¿Acaso esas exigencias se plantean únicamente a los etarras o proetarras? Con tanta mayor razón aquí porque no existe garantía ninguna de que el Hellín de extrema derecha no aproveche su posición para orientar ideológicamente las actividades de la policía o, incluso, para cometer una nueva fechoría. La muestra de arrepentimiento tampoco sería una garantía, pero es de todo punto exigible.


Hellín fue contratado por el ministerio en 2006. Entonces era responable de Interior Rubalcaba. Quiero creer que el ministro socialista no sabía a quién se contrataba para la instrucción de la policía. No me cabe en la cabeza que lo supiera y no dijera nada. Y, si es así, ya está tardando en comparecer en público a decirlo. ¿O le parece bien contratar a un criminal fascista que no se ha arrepentido?

Veintiséis años después de su muerte, Yolanda fue asesinada de nuevo en su memoria por quien la había matado y quizá con la connivencia de quienes entonces lo ayudaron.

La mentira y la ley del silencio.

La rueda de prensa de Maria Dolores de Cospedal el lunes pasado ocupará un lugar destacado en la historia de la cantinflería nacional. Corona una serie de cómicas apariciones de destacados dirigentes del PP: la de Rajoy a través de la pantalla de plasma, las de Floriano explicando las relaciones laborales de Sepúlveda y Bárcenas con su partido, las de Pons diciendo cualquier cosa.  Todas ellas evidencias de cuán difícil es sostener la mentira en nuestra sociedad mediática abierta cuando la realidad en forma de contundentes respuestas de Bárcenas la refuta acto seguido. Pero, hasta ahora, la aparición estelar es la de Cospedal. El Intermedio del Gran Wyoming la ha sacado dos días seguidos y era imposible tener la risa. Tanto que bordeaba la compasión. Debe de ser muy duro verse en unas circunstancias tan ridículas.

Lo sabemos tod@s: Bárcenas tiene al gobierno y al partido rehenes de su estrategia procesal de salvación. No les da cuartel y los obliga a improvisar reacciones, excusas, explicaciones falaces, contradictorias, absurdas. Contrastan estos patéticos vídeos con los que se veían hace mes y medio, cuando esos mismos líderes comparecían en público duros, contundentes, negando de la cruz a la fecha y profiriendo amenazas en todos los tonos: acusaciones, denuncias, demandas, querellas prácticamente contra el conjunto de la ciudadanía; los mismos que ahora aparecen confusos, titubeantes, azorados, casi gimoteando. Los mismos, claro es, menos Rajoy quien ha desaparecido, como suele, oculto en La Moncloa, sin dar la cara, esperando, como dice él, que escampe. Fino olfato, astuta estrategia pueblerina ante una tormenta apenas iniciada.

Todavía es mayor el contraste con los vídeos de hace apenas seis meses en los que unos dirigentes del PP seguros de sí mismos, triunfantes, cargaban contra la herencia del PSOE y anunciaban medidas duras, drásticas, recortes, rebajas, reducciones, sacrificios. Parapetados tras una mayoría absoluta parlamentaria abrumadora, producto de unas elecciones en las que el PSOE quedó triturado, ignoraban olímpicamente la oposición, daban la vuelta a sus promesas electorales y se proponían "salvar España" en aplicación de su programa ultramontano máximo.  

¿Qué ha sucedido de ayer a hoy? Que los papeles de Bárcenas -cuyo alcance desconocen los asustados miembros del partido y del gobierno- dan por veterana la mentira que viene de bastante atrás. El PP podría haber estado infringiendo la ley en materia de donaciones de empresas hace veinte años. Y no solo infringiendo esta ley, sino empleando el resultado de las infracciones en cometer otras en cuanto a la financiación de las campañas electorales o en cuanto a las apropiaciones indebidas de una serie de cargos de la máxima responsabilidad en el partido y en el gobierno. El escenario evocado por esos papeles es tremendo: donaciones por valor de cientos de miles de euros a trueque de adjudicaciones públicas irregulares por millones. Posibles entregas de servicios hospitalarios a cambio de donaciones al partido de las que, además, se repartían presuntamente jugosas porciones a diversos dirigentes cuyos nombres están consignados en los papeles barcénigos. Entre ellos, el de Rajoy Brey.

El PP puede haber estado veinte años reclamando rectitud y honradez a los demás y exigiendo a voz en grito dimisiones en cuanto un cargo público de otro partido hubiera cometido la sombra de un desliz al tiempo que practicaba lo contrario y vivía en un clima de expolio, saqueo y aprovechamiento ilícito personal sin parangón en la historia reciente de España. Es decir, según los tales papeles, una oficina de cobros y pagos en dinero sucio, una verdadera maquinaria de delinquir. Ya dijo Palinuro hace una fechas que el escándalo Bárcenas es un asunto de Estado. Esto no escampa ni puede escampar porque, a su luz, el PP más parece una asociación de malhechores que un partido político.

¿Cuál es la respuesta del partido y de los poderes públicos? La ley del silencio. Rajoy no da explicación alguna, no habla y, cuando lo hace, no menciona el nombre de Bárcenas. Floriano asegura que el PP ya no hablará más del precito, lo cual es absurdo porque, habiendo llegado las cosas hasta aquí, serán los tribunales quienes le obliguen a hacerlo. Pero la intención es clara: silencio, censura, a callar porque, según se habla, las cosas aparecen más turbias. Como en las dictaduras: todo el mundo punto en boca. Pero eso es imposible. Hay una pregunta en el aire: ¿cómo iba a ignorar el presidente del PP lo que hacía su tesorero, a quien él nombró y apoyó sin dudar durante años? Las dos conclusiones alternativas son igualmente incómodas: o sabía y es un truhán o no sabía y es tonto.

En cualquier caso este gobierno no puede seguir. Su partido lleva demasiado tiempo, según parece, engañando a la sociedad

(La imagencorresponde al vídeo de baderasaca, colgado en You Tube).

dimarts, 26 de febrer del 2013

El derecho autodeterminación.

Hoy se debate en el Congreso una propuesta de resolución presentada por CiU, IC y ERC en favor del derecho a decidir de los catalanes que Palinuro llama derecho de autodeterminación (DA) en honor a la claridad, la brevedad y la realidad última de la cosa y porque no se debe a consigna de partido alguno. La propuesta, por supuesto, no saldrá adelante y las alineaciones parecen claras. Frente del no: PP, PSOE, UPyD; Frente del : CiU, IC, ERC, PSC, PNV, Amaiur, BNG, Geroabai. Algunos otros no tengo claro qué harán (y eso si no me he equivocado en los anteriores), por ejemplo, IU, CC, Compromís, aunque tiendo a situarlos en el sí.

De todas formas, la cuestión llevará poco tiempo y se pretenderá que pase sin alharacas, en aplicación de la tradicional actitud española de infravalorar el conflicto de naciones en España. La abrumadora mayoría del Congreso, los votos del PP y del PSOE, dejará claro una vez más que no hay una cuestión catalana y mucho menos, como pretenden algunos radicales, una cuestión española. No, señor. España es una nación, y punto. Eso no se discute. Es indiscutible, piensan al alimón Rajoy y Rubalcaba.

Sin embargo, la cuestión existe y se encona con el tiempo. Cierto, ciertísimo, España tiene problemas perentorios, que no admiten aplazamiento. El más evidente, cómo salir de la crisis. Pero el de su forma de Estado también lo es. Para los nacionalistas españoles esto es falso y se niegan siquiera a debatir sobre el DA. Para los nacionalistas catalanes y vascos esto es cierto y plantean de continuo la cuestión autodeterminista. En política, como en la guerra, es vital escoger el campo de batalla, es decir, llevar la iniciativa. En estos momentos, la iniciativa es del nacionalismo no español, pues el español está encastillado en un no rotundo sin horizonte posible de negociación.

Eso es el nacionalismo español en su mejor conciencia organicista. La Patria es un cuerpo y ninguna parte de ningún cuerpo puede autodeterminarse. Punto de nuevo. El problema, sin embargo, lo tiene la izquierda dentro del nacionalismo español. Y no por ser la izquierda. Un estudio del modo en que esta ha tratado la cuestión nacional a lo largo de la historia demuestra, creo, la suficiente confusión para sostener todas las asociaciones posibles, desde el internacionalismo más cosmopolita al más acendrado patriotismo del terruño. No, el problema no le viene a la izquierda por ser izquierda sino porque parece ser la corriente en la que se concentran las gentes con mayores inquietudes socio-políticas y más conciencia crítica.

Porque esto de la nación es cosa muy complicada, bastante irracional y que, por lo tanto, requiere mayor capacidad de distanciamiento y objetividad, condiciones imprescindibles si se quiere debatir civilizadamente y no insultarse. Tómese el DA. En principio hay tantas y tan válidas razones a favor como en contra, es decir, ninguna en contra ni a favor. La autodeterminación es una voluntad política de una colectividad que comparte el imaginario colectivo de ser una nación. ¿Cómo negarlo? En nombre de una nación más poderosa. Pero ¿es el poder la base de la razón? Los cínicos dirán que sí, los otros, que no. En realidad, no hay derecho a negar el derecho de autodeterminación.

Muy complicado. El grupo parlamentario socialista se partirá hoy en la votación. Nadie sabe si esto será o no el comienzo de una andadura que termine en la escisión ni, en realidad, importa mucho. Antes bien, la cuestión es ¿por qué motivo rechaza hoy el PSOE el DA? Porque lo rechaza de plano. Otra cosa es si todo el PSOE o solo la dirección o mitad y mitad. El rechazo oficial es total, sin fisuras. No. Pero ¿por qué? No se invocará, espero, el carácter esencial, ahistórico, predeterminado, sempiterno de la nación española. Me consta que en el PSOE hay mucha gente que ve España como una realidad histórica, cambiante y que puede desaparecer, como ha sucedido antes con otras naciones y Estados. No, no es este el razonamiento.

Tampoco creo que sea ese argumento simplificador y falaz según el cual reconocer el DA es aceptar la independencia de la población que lo ejerza. El DA es una opción, no un resultado; no está predeterminado. Implica la libertad de elección de un pueblo que lo es porque tiene conciencia de tal. Reconocerlo no es fácil pero la nación que lo haga tendrá el legítimo orgullo de decir que sus partes componentes lo son por voluntad propia y no a la fuerza que, por cierto, es el elemento generador de esa otra nación, la española, que ahora se arroga el derecho a reconocer o no derechos a las demás, con una incoherencia verdaderamente pasmosa.

No. El móvil real del PSOE es electoral. Lo afirma él mismo, aunque en términos más edulcorados, cuando habla de recuperar la confianza de la mayoría de hacer realidad su naturaleza de partido de gobierno. Y para ser gobierno, fuerza es contar con el apoyo de la mayoría. Por lo menos, diez u once millones de votos. Por eso, se piensa, los españoles no votarán a favor de un partido que contemporice con el separatismo. Sin embargo, si el voto en el Congreso se divide hoy se habrá dado paso a esa imagen: el PSOE convive con un fuerte sector catalanista al que no controla parlamentariamente.

Rubalcaba y Rajoy rivalizan en españolidad. Ambos coinciden en que no hay más sujeto político en España que el pueblo español como ellos lo conciben, esto es, intensamente patriótico y fiero enemigo de toda veleidad separatista. Si tan seguros están, ¿por qué no admiten un referéndum a escala del Estado en que se pregunte a la gente si estaría o no a favor del DA de las naciones en España y si, aun no estándolo, se lo reconocería a aquellas zonas del país en que la población se hubiera mostrado mayoritariamente a su favor? Puestos a recuperar la iniciativa, a determinar el campo de batalla, esta es la solución: una proposición diferente y superior a la de la consulta en el ámbito estrictamente catalán, que engloba esta y, al tiempo, la respeta.

¿Está seguro el PSOE de que perdería las elecciones con esta propuesta? Seguro, en todo caso, parece que sucumbirá si se obstina en la hostilidad cerrada al DA, porque perderá Cataluña y es muy difícil para los socialistas ganar en España si no lo hacen en Cataluña.


(La imagen es una foto de Paco Rivière, bajo licencia Creative Commons).

dilluns, 25 de febrer del 2013

La simulación Cospedal.

Todo en el PP es ahora simulación, engaño, trampantojo, ficción, fantasía, leyenda. Creíamos que Dolores de Cospedal había dado una conferencia de prensa esta mañana. Pero estábamos equivocados. No fue ella, sino su simulacro, como hubieran señalado Baudrillard y Deleuze. No, no fue ella, fue una sombra pasajera que nada tenía que ver con la aguerrida moza cazasociatas de hace tres meses. Había aprendido el procedimiento de su jefe, Rajoy, quien, en tesitura similar, decidió no comparecer en persona ante los periodistas -impertinentes máquinas de preguntar- y mandó por delante su imago, que leyó unas cuartillas a la canallesca, como el que arroja migas a las palomas.

No siendo jefa máxima, Cospedal no disfruta del blindaje televisivo y tuvo que presentarse ante la prensa esta mañana en carne mortal, como la Virgen del Pilar a Santiago el Mayor. Vacilaba, se contradecía, titubeaba, en definitiva, cantinfleaba sin poder evitarlo. Lógico: no es fácil salir en público a narrar una sarta de mentiras solo para cubrir las espaldas del principal beneficiario, el okupa de la Quinta del Tuerto, a quien no llega la camisa al cuerpo viendo que, en lugar de "escampar", el asunto Bárcenas toma las proporciones de una galerna.

El simulacro de Cospedal argumentó que los 400.000 pavos que el PP astilló a Bárcenas era un "finiquito presentado como una simulación". Otro simulacro. Bárcenas no cobraba un sueldo del PP. Cobraba una simulación de sueldo. El propio Bárcenas no veía a cobrar. Su simulacro se desplazaba desde Canadá a recibir la pastuqui que, al parecer, es lo único real en esta nueva historia de granujas y sinvergüenzas en que el PP ha convertido la política de este país. A todo esto, simular una relación contractual laboral es una falta muy grave. Hay que ser bastante tonto para encubrir un ilícito pretextando que se ha cometido otro. Pero los simulacros son así, imperfectos y con ningún contacto con la realidad.

Pero no se preocupe el simulacro de Cospedal. No pasará nada. Nadie dirá nada. Todo será ficción y mentira. Ayer, el juez tomó la única medida que tendrá efectos reales: retiró el pasaporte a Bárcenas. No obstante, también será parcialmente un simulacro mientras no se complemente con otras, como retirárselo también a toda la  cúpula del PP sospechosa de cobrar pasta ilegal, empezando por Rajoy.

Persona Política Expuesta, categoría 3.

Con razón se niega Rajoy como gato panza arriba a pronunciar el nombre de Bárcenas. Bárcenas es más que un nombre: es un conjuro, una invocación al maligno, una blasfemia contra la Providencia, la puerta abierta al abismo, la sima sin fondo de la corrupción que amenaza con tragárselo todo. En Bárcenas parecen confluir todas las tramas: Gürtel, las sociedades con Sepúlveda. Todavía estamos a tiempo de que aparezca el inevitable Urdangarin, el apañado sportsman. Y Bárcenas es también el tesorero del PP durante largos años bajo la presidencia de Rajoy.

Esta doble condición de presunto delincuente de enmarañados vuelos y tesorero del PP hace que el caso Bárcenas sea tan peligroso. Durante años puede haber estado mezclándose lo institucional con lo delictivo. Se trata de un caso de Estado. Supera todo lo visto hasta la fecha y tiene literalmente contra las cuerdas al presidente del gobierno, cuyo nombre figura en una relación de beneficiarios de dineros irregulares, ahora en poder de un notario. Hoy declara Bárcenas ante el juez y, aunque solo se le interrogará por la cuenta de Suiza, no es impensable que salga algo más a relucir para consumo interno. Algún periodista, de esos generalmente bien informados, implica a Aznar en el caso Bárcenas. El expresidente estará ya preparando la correspondiente querella contra Federico Quevedo, que es el periodista, pero el asunto en sí, el enunciado de la posibilidad, es perfectamente imaginable. En principio, todos podemos estar implicados en el caso Bárcenas, aunque unos más que otros.

PEP. La banca suiza tiene a Bárcenas conceptuado como una Persona Expuesta Políticamente. En definitiva, un corrupto designado con un eufemismo dentro del sistema científico que aplica dicha banca para administrar los dineros, sea cual sea su procedencia, pero estando debidamente informada de ella. El PEP abarca todo tipo de rapiñas, malversaciones, cohechos, extorsiones y saqueos hechos por personalidades políticas con cargo institucional o de partido. Hasta de blanqueo de capitales se trata aquí, un negocio fabuloso, con unas comisiones regias. Por más que Rajoy se oculte los fines de semana y fiestas de guardar, la situación en que el presidente del gobierno aparece mezclado con una trama delictiva y no se defiende de las acusaciones no es sostenible. En cierto modo, él mismo es también una PEP.

Es evidente que Rajoy no quiere ni oír hablar de dimisión. Pero, en realidad, no tiene otra salida y, cuanto más tarde, será peor.

Sigo con interés la campaña de Beppe Grillo en Italia. Mira por dónde un antisistema típico va a tener presencia parlamentaria apreciable. A través de un partido político de nuevo cuño, el Movimiento 5 Estrellas, cuyo programa es, en gran medida, sistematización del del 15-M aquí, con alguna peculiaridad, como la revisión de los pactos lateranenses. Hay cosas coincidentes y otras discoincidentes pero lo esencial es mostrar que el movimiento antisistema puede actuar a través de las instituciones.

La condición de cómico, caricato, bufón o payaso de Beppe probablemente tiene asombrada y quizá indignada a la germánica Merkel, de quien en último término dependemos hoy todos los europeos. Pero no hay remedio: Beppe Grillo y el Movimiento 5 Estrellas tendrán considerable respaldo electoral y será preciso escucharlos. Lo cual no está de más pues hablan en nombre de una proporción creciente de la población. Como en España. Solo que aquí carecemos de un Pepito Grillo.

Esta va de libro.

Palinuro acaba de publicar un nuevo libro en Akal, Rompiendo amarras. La izquierda entre dos siglos. Una visión personal, que somete al juicio público. Es de política. Tiene dos partes más de ensayo y una tercera de vivencias personales. Pero el título es justo pues todo él es visión personal.

Esto de escribir y publicar libros tiene su punto de vanidad.  En casos extremos algunos autores no resisten la tentación de hablar de su obra antes de darla a la luz. A veces,  incluso, antes de empezar a escribirla. De otros se sabe que pasaron la vida hablando de ella, sin llegar a publicarla. Hacen bien, hay que aprovecharse porque, una vez el libro en la calle, ya tiene poco sentido hablar de él, pues son los demás quienes lo hacen.  Es el famoso habent sua fata libelli.

Enmudecido el autor, por hablar su libro por él, relevado de la tarea de aprovechar cualquier momento para sumergirse en el mundo que lleva meses componiendo, se siente vacío. El espíritu fáustico no conoce reposo. Consulta aquel en su interior si tiene fuerzas para acometer otra tarea. Y descubre que sí. Salvas circunstancias externas e inesperadas, el próximo libro de Palinuro será un ensayo sobre los nacionalismos en España. Quizá se llame Discurso a la nación española, pero no es seguro porque es imitado de los Discursos a la nación alemana, de Fichte. Me anima a ello que el vídeo de La Tuerka en el que Palinuro expone sus ideas sobre los nacionalismos en España y la autodeterminación tenga más de 74.000 visitas.


diumenge, 24 de febrer del 2013

Dimita ya, Cifuentes.

De todas las imágenes que he visto de las manifas de ayer y la brutalidad policial, tanto de la de sus agentes uniformados (pero sin la placa de identificación) como de los provocadores de paisano, la más indignante es esta. Chicos y chicas de rodillas, con las manos en la cabeza, expuest@s en situación humillante al público y custodiad@s por sujetos fuertemente armados y protegidos. Una vergüenza que solo se explica mediante recurso al sadismo de las fuerzas de represión. No basta con prevenir los disturbios -si los hay y no es la misma policía quien los ha provocado- y detener a sus causantes. También hay que ofender y humillar a la gente que pase por allí, tengo o no que ver con los hechos. Hay que tratar de despojarla de su dignidad, obligarla a estar de rodillas para escarmiento de los circunstantes. Como cuando se exhibía a los reos en la picota pública. Si esto fuera una democracia y no el cachondeo de ladrones, sinvergüenzas y fascistas que es, ya se habría identificado a los responsables de este atropello para castigarlos como se merecen.

¿O no es un exceso de los polícias, sino una orden deliberada del mando, de esta Cristina Cifuentes que es un ser pérfido, dispuesto a hacer carrera por la vía de los abusos? ¿Es ella quien ha ordenado que se tenga de rodillas en la plaza pública a los detenidos, como si esto fuera Afganistán o algo asi? ¿Es ella la sádica? ¿Se divierte y disfruta después viendo como se maltrata, se humilla, se quiere arrebatar la dignidad a unos seres humanos? ¿Y por qué no se va a una Sex-shop, se compra un látigo y unas botas de cuero y ejerce su pasión sin disfrazarla de política de orden público?

En un país cuyas fuerzas del orden tienen en nómina como asesor, profesor y adiestrador a un asesino ya condenado por los tribunales, no sería de extrañar.

Entre fascistas anda el juego.