divendres, 22 de maig del 2015

Que mujeres y criados pueden revolver a España
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Descubierta en 2010 en la biblioteca nacional, en donde yacía olvidada desde los dioses sabrán cuándo, esta comedia de enredo, escrita por Lope en 1610, llevaba más de cuatrocientos años sin asomarse a los escenarios, si es que se representó alguna vez.

Comprenderá el lector que no íbamos a perdernos una ocasión de este calibre, una première en diferido del siglo de Oro en el Teatro Español. De milagro que no nos presentamos tocados con chambergos de vistosos plumajes. Y fue un acierto. La obra es magnífica dentro de su simpleza. "Años de madurez" del fénix de los ingenios, dicen los cronistas. Con sobrada razón. Oficio tenía el maestro hasta escribiendo al tresbolillo. Los versos fluyen encadenados, solapados, invaden la imaginación y la zarandean, se entretienen, filosofan y trazan la genealogía del genio poético de la humanidad con la obvia intención de insertarse en el Parnaso. Todo eso sin esfuerzo y casi sin argumento, dejando hablar a los personajes que dibujan un cuadro cómico de la España de entonces (y ahora) entre nobles afectados, hidalgos ridículos, y gentilhombres más cercanos a la Commedia dell'Arte que a la recia tradición del teatro español.

La obra contiene elementos de mucho interés en diferentes campos perfectamente tratados en la estupenda crónica de Ernesto Castro. Coincido con él en el pasmo que produce el cartel elegido para anunciar la obra, pues no tiene nada que ver con ella. El actor negro en primer plano es el que menos pinta luego y las dos mujeres aparecen siempre entera y elegantemente ataviadas. Coincido también en que la banda sonora es un desatino pero a lo mejor está hecha por eso, porque la discordancia tampoco permite aletargarse. En cambio no coincido en la valoración del ejercicio de esgrima entre los protagonistas. Brillaron los aceros y atacaron y se defendieron sin mucho estilo pero con destreza y decisión. O eso me pareció a mí que soy lego en el arte.
 
Añado un par de consideraciones de cosecha propia. El lema de la obra es que mujeres y criados pueden revolver a España. Los criados y las mujeres tienen un poderoso elemento común en el teatro del siglo de oro en España, en el francés de Molière, en el isabelino inglés: son dos grupos subalternos y tienen que sobrevivir con mañas e ingenio. Ellos pasan por graciosos, impertinentes, pícaros y aprovechados; ellas por intrigantes, caprichosas, inconstantes y encizañadoras. Ellos solo piensan en cómo beneficiarse de la necedad de los amos; ellas de cómo hacerlo de su vanidad. Son los intersticios de la sociedad patriarcal.
 
En la obra estos personajes tienen esas funciones pero Lope los mira con otros ojos-. Las dos mujeres y los dos criados, que, para acortar algo las distancias, convierte en secretarios, reservando un papel aun más gracioso para el verdadero criado, son personajes enteros, vivos, reales. Los otros, el Conde, el hidalgo, el ricohombre y el mequetrefe de su hijo son caricaturas. Pero también reales. Los cuatro primeros se mueven por sentimientos nobles; por amor, el más noble de los sentimientos. Y luchan por su autonomía, por su derecho a vivir sus vidas según sus decisiones y para ello despliegan inteligentes estratagemas. Los otros cuatro se mueven por pasiones bajas, la vanidad, la egolatría, la presunción, la soberbia. Quieren someter a los otros. Representan el poder. Pero son incapaces de idear procedimiento alguno para atraérselos que no sea el mando y la jerarquía. Y, al final, fracasan.
 
De ahí el lema enunciado casi como programa de regeneración que mujeres y criados pueden revolver a España. Por entonces, España calzaba Imperio. No lo consiguieron.

dijous, 21 de maig del 2015

Las opciones se complican.

A más de uno se le va a atragantar el croissant con esta portada de El País, explicada en el interior. El PSOE es la pareja de baile preferida. Ya en el tramo final, el ritmo de la campaña y los sondeos parecen dejar un terreno de hipótesis compartidas. UPyD desaparece del escenario, víctima de la barrera electoral del 5% y ni el canto del cisne ha podido entonar. La misma cuchilla puede rebanar las expectativas de IU, un golpe probablemente decisivo para sellar el destino de esta organización tan sobresaltada. Para evitarlo, para ganar visibilidad, Garzón ha sido contundente: ha cargado contra los emergentes y ha subido el tono con el PP, llamándolo "partido de ladrones". Eso es dar forma verbal a un pensamiento muy extendido. Pero tardíamente. La gente ni siquiera tiene claros quiénes son los candidatos de IU a alcaldías y Comunidades decisivas.

Otra convicción: el bipartidismo va a pasar a ser un tetrapartidismo pero, según parece, dos bloques. El PP y los demás. La casi demoniaca inocencia con que Rivera afirma el centrismo de su partido indigna a todos los demás. La FAES, o sea, Aznar, siempre apocalíptica, esta convencida de que Ciudadanos quiere acabar con el PP, la obra de la vida de su presidente. El centrismo, una vitola muy popular en España, permite a C's no solo pactar con el PSOE sino, incluso, afirmar afinidades electivas con él. El efecto de carambola de esta línea es que Podemos se vea forzado a rivalizar con Ciudadanos por el favor del PSOE. Todo dependerá de los resultados. Y, como siempre, decidirán los indecisos, que, lógicamente, tienen tendencia al centro para poder seguir siendo indecisos.

El problema de Podemos es bajar de los cielos a la tierra. Hasta la saciedad han dicho que salen a ganar. Eso está bien. Revela ímpetu, determinación e ingenuidad. Porque todo lo que no sea ganar será perder. De las alturas llegan los ecos de la advertencia de Iglesias al PSOE de que, si quería pactar, tendría que dar un giro de 180º. Eso son palabras mayores, teñidas de una soberbia algo ridícula, para dichas a un partido que mantiene una saludable expectativa de voto y se perfila realmente como centro, según se ve por ser capaz de atraer a la izquierda y a la derecha al mismo tiempo. Porque C's quiere incorporarse al centro, pero viene de la derecha. Aguirre y Cifuentes sueñan con llegar a acuerdos con C's. Cifuentes selló uno contra la corrupción en la televisión con el partido que, en teoría, quiere acabar con el suyo.

Hace unos días, Sánchez desempolvó el viejo fantasma del voto útil, una versión inteligente y positiva del voto del miedo. El voto útil para una izquierda que hace cosas; no que dice que va a hacerlas. El PSOE tiene una maquinaria institucional que funciona incluso cuando está en la oposición, como se prueba por el recurso de inconstitucionalidad a la Ley Mordaza, una norma impresentable. Añádase a ello que ha hecho una campaña moderada con imagen de responsabilidad. Sus candidatos no están cuestionados, aunque tampoco inspiren arrebatos, y no se han visto arrastrados a los espectáculos de corrala que han abundado. Tampoco está atosigado por la corrupción, como el PP, que ha perdido todo el crédito. La insólita soberbia de Susana Díaz, encerrada en su taifa andaluza, curiosamente, ha permitido al PSOE presentarse desligado del desbarajuste del Sur, la corrupción y la parálisis institucional.

A Rajoy ya solo le queda la parte tonta del voto útil, esto es, el voto del miedo. Dice el buen hombre que la alianza de todos en contra del PP sería "letal" para España porque posibilitaría un gobierno del PSOE. Todo un descubrimiento. No votar al PP es votar el caos. Y lo dice en medio del caos. Las noticias desmienten a diario su discurso triunfalista de "gran nación": el gobierno está esquilmando el fondo de reserva de las pensiones, que se habrá agotado en cinco años y la deuda pública está ya en el 103% del PIB. Todo en medio de una abigarrada ambientación de citaciones judiciales, comparecencias, conversaciones telefónicas alucinantes que parecen probar que estos pájaros llevaban años robando a espuertas. Un mundo de corrupción genealizada, sistemática, contumaz, insultante.
 
Añádase a ello ese nuevo sketch, de la señora condesa beneficiándose conyugalmente de que el señor conde coloque sus magníficos quesos de oveja en los comedores que gestiona el amigo del colegio de la señora condesa por concesión otorgada por el gobierno de la señora condesa. Por lo demás, la señora condesa se presenta a las elecciones con un programa de un folio que, en politica, es el equivalente del cuento de Monterroso. Pero es que la señora condesa en sí misma recuerda un personaje de un cuento gótico, siniestra y ridícula, a partes iguales.
 
Todos parecen otorgar al PSOE la centralidad del tablero. Vaya. El debate en el seno de la izquierda es confuso. Esa insistencia de Podemos en apropiarse el término socialdemocracia por referencia al movimiento revolucionario anterior a la aparición del comunismo es un guiño a un pasado demasiado lejano.  Hoy socialdemocracia quiere decir anticomunismo y apelar a la socialdemocracia anterior  para salvar este escollo solo desconcierta a los auditorios.
 
El resultado de la pugna particular entre Podemos y Ciudadanos por el alma de los sectores sensibles al cambio y a la innovación quizá sea el episodio más interesante de estas elecciones. Porque aquí se trata de saber quién es mejor, más atractivo; no de quién sea más joven pues ambos líderes y formaciones lo son. Podemos es quien ha debido elaborar rápidamente una estrategia de defensa de la que carecía porque no contaba con encontrar competencia en su propio campo. Había elaborado un discurso contra el bipartidismo, pero  no esperaba el ataque del hurón en su madriguera.
 
Una prueba más de que, como decía Marx, "los hombres hacen la historia", pero no suelen saber la historia que hacen. 

dimecres, 20 de maig del 2015

La vileza hecha mujer.

Hubo un tiempo, un tiempo largo, parecía inacabable, en el que España se jugaba su porvenir como Estado democrático de derecho en una denodada lucha contra el terrorismo etarra. Había atentados y disturbios constantes. Las calles de las ciudades del País Vasco eran inseguras y, aunque en menor medida, las de otros lugares del país. Decenas de ciudadanos llevaban escolta y estaban obligados a vivir vidas angustiosas por el permanente temor a un asalto armado. Muchos de ellos, de todo tipo, condición o edad, caían victimas de la vesania de ETA. Teníamos una lucha en dos frentes: había que vencer al terrorismo e impedir que, en la lucha, la democracia recurriera a los mismos procedimientos que combatía y se deslizara así de nuevo hacia la dictadura con lo cual, en último término, los etarras hubieran ganado. Fueron años muy duros. Años de plomo y goma 2.

Poco a poco fue asentándose la convicción de que la victoria sobre el terrorismo solo sería posible mediante la unidad de las fuerzas democráticas. Mal que bien, acabó consiguiéndose. Incluso se firmaron dos pactos de lucha antiterrorista entre los dos partidos dinásticos. El segundo de ellos, si no recuerdo mal, a instancias de Rodíguez Zapatero, entonces en la oposición y con la oposición, a su vez, del vicepresidente del gobierno que lo consideraba un "conejo que se sacaba de la chistera" Zapatero.Adivínese quién era el autor de este hallazgo: el mismo Rajoy que unos años más tarde defendía el pacto del conejo en la chistera como si fuera suyo, como un producto de sus entretelas y acusaba a Zapatero de querer traicionarlo. Rajoy en estado puro.
Aun así, había un consenso cerrado, cerradísimo, de todas las fuerzas políticas, apoyadas por el conjunto de la sociedad, en el sentido de que la política antiterrorista era exclusiva del gobierno y no estaba sometida a crítica. Los demás, punto en boca. Ese consenso se cerraba con un broche de oro: nadie usaría el terrorismo como arma política y mucho menos electoral. Y así aguantó nuestra sociedad la tormenta de fuego y odio que la azotó durante largos años. Hubo momentos de flaqueza como cuando el inevitable Rajoy acusó a Zapatero, entonces presidente del gobierno, de "traicionar a los muertos" y de poco menos que de connivencia con ETA. Con ello solo consiguió mostrarse como lo que es, una persona sin escrúpulos. Pero, en términos generales, la unidad se mantuvo, el terrorismo quedó fuera del debate político, el frente social y mediático antietarra era total. Y ETA sucumbió, eliminando así el último obstáculo a la plena instauración de la democracia en España. Lo que ha venido después ya es otro asunto sobre el cual hay hoy día muy encontradas versiones.

Con estos antecedentes, ¿cómo se le ocurre a esta señora Aguirre usar el terrorismo como arma electoral? Tenía razón ayer Palinuro. Aguirre no vive en la realidad, sino en un teatro siniestro que se ha montado en su cabeza. Ayer la comparaba con algunas heroínas. Le venían grandes todas. Se acerca más al tipo Medea: movida por pasiones irrefrenables, un odio sin limites y una obsesión por imponerse capaz de destruir todo lo que la rodea. Lo que hace. ¿Cómo rompe el acuerdo básico que posibilitó la derrota del terrorismo y, además, con carácter por así decirlo, retroactivo, con el fin de insinuar odiosas connivencias entre Carmena y los terroristas? ¿Es que no está en sus cabales?

Aguirre no tiene cabales. No tiene limites. El límite es ella misma. Un caso de mitomanía colosal. Es ella sola, la única. Ya se ha enemistado con todos los dirigentes de su partido, absolutamente todos, que están deseando verla estrellarse. Y lleva camino de hacerlo si sigue mostrando tanta ruindad, tanta mezquindad, tanta ansia por vilipendiar a su adversaria de las formas más repugnantes. Empezó hace unos días poniendo en cuestion la profesionalidad de Carmena al afirmar que es jueza por el cuarto turno con lo que consiguió ofender a todos los del cuarto turno, que son unos profesionales dignísimos y dejó impoluta a Carmena que es jueza por oposición. Y por oposición anterior a la implantación del cuarto turno. Una mentira, un infundio hecho con mala uva, con un espíritu bastante mezquino. Ahora llegan las venenosas insinuaciones sobre las decisiones de Carmena como jueza de vigilancia penitenciaria. Aquí, lo de menos es que Aguirre hable sin saber lo que dice y tome las providencias judiciales como decisiones de las que ella adopta con esos colaboradores que luego acaban todos en la cárcel. Esta saña revela que la dama es una simple y así se lo dice una reposada y segura Carmena que lamenta escuchar cómo su interlocutora, a su edad, dice tales "simplezas".

Es que vive de ellas. Cuanto más simples, elementales, chocantes y agresivas sean sus afirmaciones, más conseguirá la condesa que no se hable de lo que realmente le preocupa, la corrupción, en la que vive anegada hasta las cejas y últimamente hasta más arriba de las cejas. Con buena parte de sus amigos, colaboradores, asesores, subordinados y allegados por diversos motivos entre rejas, procesados, imputados o a punto de serlo, el repentino descubrimiento de ese pintoresco ménage à trois gastronómico entre la presidenta de la comunidad, su amigo del colegio y el marido hace añicos su justificación de que ni ella ni su familia aparecen pringados. Y, de paso,  sitúa el asunto en el nivel adecuado, más bien entre la cocina y el servicio, propio de una novela de Galsworthy. Y luego dicen que la aristocracia española es estirada, cuando se mezcla con los fogones porque, según parece, gracias a las generosas concesiones y contratas que la Comunidad concedía al amigo del cole, este colocaba en los más distinguidos comedores de distintas instituciones los sabrosos quesos del marido de la presidenta.

Para evitar el bochorno de esta inmersión absoluta en el mundo del chanchullo, la mamandurria, el enchufe y el favoritismo, de la corrupción en definitiva, Aguirre arremete con verdaderos insultos, infundios y golpes bajos contra Carmena a la que acusa sin prueba alguna, de laxitud con los asesinos y, en el fondo, de simpatizar con ellos, de ser equidistante, de ser totalitaria. Tanta bajeza, tanta ruindad, tanta desmesura e injusticia con una jueza que ha cumplido siempre su deber, no ha sido nunca sancionada sino, al contrario, galardonada con un premio, seguramente ganarán para Aguirre los votos de la ultraderecha de la de brazo en alto. Pero solo esos. Los otros, de gente normal, más templada, huirán de ella. A lo mejor cae en la cuenta y nos ahorra a todos un espectáculo tan bochornoso como el del debate de ayer.

Preguntaba Aguirre si, dadas ciertas circunstancias de carácter judicial privado aclaradas por la jueza, Carmena no creía que en Inglaterra se vería obligada a deponer su candidatura. Esa pregunta debiera empezar por contestarla ella: si no se vería obigada a dimitir por haber presidido un gobierno que ha sido un muestrario de corrupciones y episodios propios de la pantera rosa, con maletines volanderos, espionaje en los ascensores, sobornos, fundaciones fantasmas. Con el agravante de que su propio marido, su familia están implicados en presuntos tratos de favor y supuestos cabildeos con la institución que ella presidía. Si se añade a la comitiva el divertido sainete del triángulo nutricional, a lo mejor ya ni siquiera se le plantea lo dimisión como candidata porque quizá no le dejen entrar a presentarla. Estos ingleses conservadores son muy estirados y, así como no les gustan los toros, aborrecen el olor a ajo y a queso de oveja.

dimarts, 19 de maig del 2015

Semblanza epitáfica de Aguirre.

À bout de souffle huía una tensa Aguirre, perseguida por Gonzo, de "El Intermedio", de la Sexta, empeñado en saber algo sobre los negocios de su marido, el presunto lobista. El DRAE no recoge el término, pero sí Lobby, que define como "grupo de presión". O sea, el marido de Aguirre es un "grupodepresionista". Casi suena mejor "lobista". Nada, hombre, en castellano tenemos el término "cabildero", el que se dedica a cabildear, o sea, a apañar tratos ventajosos para sí o sus clientes. "Cabildero" es recio y castizo español, pero tiene muy mala fama. En cambio "lobista" parece otra cosa. Hasta habrá quien se lo ponga en la tarjeta de visita o en un nick de twitter. Aquí, lo gordo es que el marido de Aguirre también se dedique al cabildeo en la Comunidad que ha sido jurisdición de su cónyuge, y en 2014. Es decir, ahora mismo. Esto sí que parece el fin de la carrera política de Aguirre.

Una larga carrera muy vistosa, marcada por momentos apoteósicos en contundentes controversias con sus adversarios, pero tocada por la sombra de la corrupción. Desde el origen mismo de su mando en un episodio de auténticos truhanes hasta el momento presente. Su defensa, sin embargo, ha sido siempre la misma: sí, ha estado rodeada de una turba de mangantes pero ella, personalmente, nunca se ha llevado un euro. Nunca. Confiesa su amargura por las traiciones, pero reafirma su integridad personal. Ella nunca se ha llevado nada, lo cual tiene su mérito porque, según algunos, es la única.

Aguirre tiene fuerza y personalidad y, cuando no suelta esas simplezas de neoliberal estilo mormón, mezcladas con el batiburrillo nacionalcatólico que tiene en la cabeza, dice cosas con cierta gracia. Por ejemplo, hace tiempo cargó contra las mamandurrias y hace poco proponía "acabar con las mentiras y los mentirosos". Teniendo en cuenta que su mandato ha sido el reinado de la mamandurria (incluida la de Carromero) y en donde se han dicho más mentiras que en una feria de ganado o un consultorio sexológico, cualquiera diría que se trata de un caso típico de "proyección". La dama acusa a los demás de lo que ella hace. Por supuesto. Eso es evidente, pero no explica por qué lo hace.

Mi hipótesis es que Aguirre no vive en la realidad sino en una ficción, en una obra teatral que se ha inventado. La divinidad, a través de San Miguel Arcángel o de San Isidro, la ha designado salvadora de Madrid y España como hizo con la doncella de Orléans. Falla algo la cuna pero el caso es en todo similar: Juana/Esperanza ha recibido la misión sagrada de rescatar el reino de los ingleses/la antiEspaña, dada la incompetencia culpable de un blandengue Carlos VII/Rajoy. Aguirre vive en su mundo y predica en él, sin reparar siquiera en el efecto de sus palabras. No escucha nunca salvo a sí misma.
Aguirre tiene temple dramático con vislumbres trágicos. Su cuñado, dramaturgo, podría convertirla en un personaje inolvidable de la farsa hispánica. Tiene la capacidad de agitación de Lisistrata, la ambición de Lady Macbeth, la perseverancia de Leonor de Aquitania, la indiferencia ante el desastre de los suyos de Hedda Gabler, la firme voluntad de vencer de Leni Riefenstahl y Ayn Rand. Y ella, a su vez, quisiera ser Thatcher. Con toques de Boris Johnson pero, definitivamente, the iron lady. Uno diría que hay un descenso, pero Thatcher también tiene su grandeza en su firme y evidente vulgaridad. Es la de la sociedad que la rodea; sociedad de clase media, sociedad civil de gente vulgar que no quiere líos ni se mete en ellos, que se gana la vida como puede y saca adelante a sus familias pero siempre de forma honrada. La áurea mediocridad, base sólida del poderío thatcheriano. Por eso resumía las especulaciones en la famosa fórmula de TINSTAAFL que decía con sonrisa cautivadora: There Is No Such Thing As A Free Lunch. "No hay comida gratis". Bueno, salvo que estés en algunos de los círculos de corrupción de la capital del Reino, el de los contratos troceados, el de las recalificaciones falseadas, los concursos amañados, las mordidas, las comisiones, los sobresueldos, los cursos ficticios, las subvenciones ilegales, las desviaciones de fondos, las tarjetas negras, la información privilegiada, los cabildeos y los choriceos. En tal caso te salen gratis las comidas, las bebidas, las dormidas y hasta los viajes al Caribe.

¿Ven el drama de Aguirre? Una heroina trágica que quiere identificarse con la dama de hierro y resulta ser de latón porque la sociedad de la que se ha rodeado no es la sociedad civil de Thatcher, sino el mercado de la Ópera de tres centavos. No es Margaret y Denis Thatcher sino, más bién, Polly Peachum y Mackie el navaja.

Este golpe en la imagen de Aguirre a seis días de las elecciones es la erupción del Vesubio para la Pompeya de sus ambiciones. Su defensa hasta ahora había sido que ella personalmente no se había lucrado con la corrupción, no se había llevado un euro. Ella no, pero su marido, sí, según parece. Ella no, pero su marido, la otra parte de la unidad familiar, la familia, sí. La familia ¿no es ella? Esa familia que Aguirre ha defendido siempre a capa y espada contra las hipotéticas amenazas del aborto y el matrimonio homosexual. Esa familia que, según Thatcher es lo único que hay entre el individuo y el Estado porque la sociedad no existe. Vaya Aguirre a Londres y pregunte cuántas veces hizo Denis Thatcher de cabildero entre Downing Street y Westminster.

Y actúe en consecuencia.

dilluns, 18 de maig del 2015

Más sobre la lógica empresarial
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Un par de asuntos más que se me quedaron ayer en el tintero en referencia a la descarada avaricia de la patronal y su deseo de seguir expoliando a la gente con retórica barata de máster del Opus.

En castellano puro "lógica empresarial" quiere decir maximización del beneficio, del lucro privado del empresario, al precio que sea. Ahí empieza y acaba la "lógica empresarial" que de lógica no tiene nada. ¿Qué factor, qué consideración social cabe aquí? Ninguna. Todas las que se aduzcan aumentarán costes y reducirán el beneficio privado. Empezando por los salarios. ¿Cuál es la lógica empresarial? Salarios, cero. Que los trabajadores trabajen por nada, que sean esclavos, que no tengan derecho a nada, ni festivos, ni puentes. Nada. ¿Coste de materias primas? Cero, también. ¿Por qué comprarlas a los pueblos que las producen si se puede robarlas y, de paso, esclavizar a los nativos y venderlos a buen precio a otros empresarios lógicos? Hubo un tiempo de oro en que la "lógica empresarial" era imperial.

Lo divertido es que, aplicando esa "lógica", con los trabajadores sin dinero para comprar los productos que ellos mismos fabrican y los empresarios les arrebatan por una fracción de su valor o, simplemente, si pueden, por nada, la producción se para, viene la crisis y los "lógicos" empresarios se arruinan. Porque la "lógica empresarial", la de la avaricia y la codicia sin límites, lleva a todos al desastre por ser profundamente estúpida. Y es entonces cuando hay que echar mano al Estado y pedirle que intervenga para poner orden en el espantoso quilombo que organizan estos parásitos condenados, como todos los parásitos, a destruir aquello de lo que se alimentan.

Curiosa la relación de los empresarios "logicos" con el Estado, vale decir, con la Ley. En principio la necesitan porque no hay seguridad económica ni posibilidad de cálculo racional ni planes ni nada si no hay seguridad jurídica. Los empresarios, como todos, necesitamos que la ley nos ampare en nuestros derechos, garantice que los pactos se cumplan y se castigue a quien actúa ilegalmente y en perjuicio de otros. Pero tampoco quieren mucho Estado y claman por el "Estado mínimo", el que menos interfiera con la libertad de las transacciones en el mercado y, sobre todo, el que menos interfiera en sus ilegalidades y hasta sus delitos cuando la "lógica empresarial" les dice que hay que cometerlos. Porque el análisis de costes-beneficios que lleva al empresario a maximizar su lucro puede aconsejarle correr un riesgo (¿acaso el romántico emprendedor no es el que corre riesgos?) y quebrantar la ley porque así se enriquece más y antes. En resumen: su idea del Estado es un sabio juste milieu: Estado máximo para los demás, que no puedan lucrarse ilícitamente y Estado mínimo, incluso, desaparición del Estado, de la ley, la policía, los tribunales y la cárcel para él, que es un representante de la lógica empresarial.

¿El paradigma? A la vista está. Bueno, no está a la vista porque se encuentra a la sombra y entre rejas, pero es el antecesor de Rosell en el cargo, Díaz Ferrán. De la presidencia de la CEOE directamente a la cárcel. Su sucesor no se corta un pelo para formular la misma doctrina por la que el otro sinvergüenza está en el talego. Y no lo hace porque la legión de granujas, vendidos, mercenarios y sicarios a sueldo de la patronal en fundaciones, think tanks, universidades, centros de estudios, medios de comunicación, se encargan de tergiversar el lenguaje y el significado de las palabras para que expresiones como "lógica empresarial" se asocien con eficacia y eficiencia, prosperidad y alto nivel de vida y no con explotación, engaño, robo, miseria y, en último término, delito.

Es un repaso semiótico total. Los patronos ya no son patronos; ni siquiera "empresarios". Ahora son "emprendedores", como si esta cuadrilla de mangantes, al estilo de Díaz Ferrán o Arturo González, hubieran emprendido algo alguna vez que no fuera mirar el BOE y darse comilonas en las que hacen chanchullos con sus amigotes de la derecha en cargos públicos, todos tan granujas como ellos.

Así se hace con todo y se convence al personal de que el que roba es un creador de riqueza y el robado, un vago perezoso que merece su destino. Cuanto más estúpido es el auditorio, más éxito tienen estas monsergas. ¿No han escuchado nunca al sobresueldos balbuciendo que son los "emprendedores" los que crean riqueza? No, buen hombre. La riqueza la crea el trabajo humano. El capital lo que hace es explotarlo y, en una relación dialéctica que usted jamás entenderá porque le falta con qué, también lo potencia. Es una relación antagónica, la trasposición de la dialéctica del señor y el siervo. Dejado a su libre albedrío o "lógica empresarial" (y a la verdadera, no a la de estos enchufados parásitos del Estado) el capital acaba con el trabajo, con la riqueza y consigo mismo. Por eso debe intervenir el Estado, la Ley, para proteger los derechos de los verdaderos creadores de la riqueza, los trabajadores y, de paso, irónicamente, también a quienes los explotan. Porque, si el Estado no interviniera no hay duda de que el señor Rosell acabaría hablando de "lógica empresarial" con el señor Díaz Ferrán en Soto del Real.

Gracias, Pilar.



El bueno de Palinuro está tan poco acostumbrado a que alguien hable bien de él en la prensa que, cuando eso sucede, se pone como unas castañuelas. He aquí el artículo que publicaba ayer Pilar en La Vanguardia y que nunca le agradeceré bastante. Antes se hizo cargo de la presentación del libro junto con Alfred Bosch en el Ateneu barcelonès. Compartimos un buen momento con Carme Forcadell y Muriel Casals, dos mujeres admirables.

El libro de que aquí se habla es un largo lamento por la España que no pudo ser. Bueno, dirán ustedes, y ¿qué tiene eso de nuevo? ¿No es llorar escribir en España? ¿No es la jeremiada por la decadencia el motivo del pensar español? ¿No están las librerías y bibliotecas llenas de esos lamentos? ¿No adoran los españoles hurgar en la llaga abierta de su mal avenida historia y su problemática conciencia nacional?

Pues sí, es cierto. La desnacionalización de España es un escalón más en el descenso (o ascenso, según cómo se mire) hacia el infierno propio que nos hemos trazado. Pero tiene, o creo que tiene, una novedad: no alimenta falsas esperanzas. Hasta ahora las reflexiones sobre el desastre español tenían como colofón la fe en la llegada de algún tipo de remedio. Sí, España es un desastre, pero dejad que llegue la Ilustración; sí es un desastre, pero dejad que llegue el positivismo; que llegue la industrialización; que llegue Europa; la educación; la democracia.

La Ilustración, el positivismo, la industrialización, Europa, la educación, la democracia llegaron y sigue habiendo dos Españas. La impositiva, autoritaria, chulesca, nacionalcatólica, la del andrajo imperial, que habla a voces, humilla lo distinto y reprime la libertad. Y la liberal, tolerante, plural, pero acobardada, acallada, sumisa y, en el fondo, cómplice de la otra.
 
Y nada más. Se ha acabado. Ya no cabe esperar más advenimientos milagrosos o salvíficos que corrijan el rumbo al desastre como no sea, precisamente, la posibilidad de la independencia de Cataluña. Es una ironía de la historia que, para constituir una nación española en la que quepamos todos haya que empezar por desnacionalizar lo que hay.

La lógica empresarial.

El jefe de los patronos, sucesor de Díaz Ferrán, actualmente en la cárcel, suspira por privatizar los servicios públicos de la sanidad y la educación porque, dice, si se gestionaran según la lógica empresarial se obtendría mucho mayor rendimiento. ¿Qué es la "lógica empresarial"? Pues básicamente el afán de lucro del empresario. Su beneficio. Decir que esa lógica va a aumentar el rendimiento no es decir nada porque es preciso especificar el rendimiento para quién. Si se trata del rendimiento para el empresario, el asunto es, en efecto, lógico. Pero si se trata del rendimiento para otros, por ejemplo, para la colectividad, es menos claro. Demostrar que la lógica del lucro privado (que, por cierto, no conoce límites) en la gestión de los recursos públicos redunda en beneficio de la colectividad es arduo, en realidad, imposible.

Pero si la lógica empresarial es la del beneficio, su medio es el dinero. Con dinero se financian think tanks, escuelas de negocios, facultades de empresariales, círculos de debate y se pagan millonadas a ilustres conferenciantes para demostrar lo indemostrable y crear un ambiente en donde expresiones como "lógica empresarial" tengan connotaciones positivas. Así se dice en esos centros de doctrina que la gestión empresarial de los servicios públicos es más racional, evita el despilfarro, es más eficiente y, en consecuencia, más productiva. Lo lógico es ver los servicios públicos como empresas y sus usuarios como clientes.
 
Lo malo es que los servicios públicos articulan derechos y sus usuarios son ciudadanos, esto es, titulares de esos derechos. Y el concepto de derecho no entra en ningún cálculo de eficiencia según la lógica empresarial. La administración tiene que garantizar el acceso universal a estos bienes porque son derechos y todo el posible beneficio si lo hubiera, que no tiene por qué haberlo, iría íntegro a la ampliación y mejora de la actividad, sin margen alguno para el beneficio personal. En la empresa privada puede traer cuenta pagar indemnizaciones por accidentes mortales antes que afrontar una inversión mucho mayor en corregir algún defecto peligroso. En la administración pública esto no puede hacerse pues el administrador tiene que respetar a toda costa los derechos de los administrados, el primero de los cuales es la vida, aunque respetarlos no sea eficiente en términos de ganancia.
 
Por lo demás, Rosell no parece pedir el cierre de los servicios públicos y su desaparición de los presupuestos generales del Estado, atendiendo a un principio absoluto de libre mercado. Lo que solicita es que los gestores de los recursos públicos no sean políticos ni funcionarios sino empresarios. Además, podría prescindirse de los funcionarios, estamento enojoso que no solamente vigila el respeto a los derechos de la ciudadanía sino que él mismo está cargado de derechos que impiden tratarlo como mano de obra barata y precaria. O ya directamente esclava, desprovista de derechos, como quiere la patronal habérselas con la fuerza de trabajo. Porque, después de todos los dineros, las FAES, las escuelas de negocios, los medios comprados, los periodistas a sueldo y todo el andamiaje ideológico del capital, el meollo de la lógica de este, su núcleo esencial sigue siendo la plusvalía, esto es, la explotación del trabajo ajeno.
 
La propuesta parecería un ideal del libre mercado pero es, en realidad, una muestra de la lógica empresarial al más puro estilo español. Es una propuesta de captura del Estado por los empresarios. La CEOE sería el partido único del régimen.  Los servicios públicos siguen a cargo de los presupuestos generales del Estado, pero los gestionan empresarios con su lógica de la eficiencia y la productividad, o sea, el rendimiento para sus bolsillos. El negocio es redondo y típico del capitalismo de amigotes. No hace falta arriesgar capital propio; se gestiona el público. Y se tienen clientes forzosos, pues todo el mundo necesita educación y sanidad. El negocio está asegurado. Y, si no lo estuviera, siempre se acaban socializando las pérdidas, como estamos hartos de ver, últimamente con las autopistas radiales de Madrid.
 
Es una lógica que bordea sistemáticamente lo delictivo, la que ha llevado al antecesor de Rosell en el cargo, Díaz Ferrán, a la cárcel de Soto del Real. Este Díaz Ferrán es el que en cierta ocasión formuló uno de los axiomas de la lógica empresarial: "trabajar más y ganar menos" a los efectos de que los empresarios puedan trabajar menos y ganar más y, de esta forma, se restablezca el equilibrio universal de la lógica empresarial. Si defraudar al erario aumenta el rendimiento personal, el lucro privado del gestor, ¿qué ordena hacer la lógica empresarial? A veces estas inferencias lo llevan a uno a la cárcel, pero es que ir a la cárcel forma parte también de la lógica empresarial.

diumenge, 17 de maig del 2015

De la teoría a la práctica y otra vez a la teoría.


Deprimidos por los sondeos, los del PP se aferran a una campaña en las etéreas regiones de la teoría y las dulces promesas para el mañana. Estamos saliendo de la crisis. Cada día engorda el crecimiento del PIB en una o dos décimas. Al llegar el 24 estaremos creciendo por encima del 4%. Ya hemos perdido la cuenta de los millones de puestos de trabajo que van a crearse en 2016 y Rajoy confunde los impuestos que sube y los que baja; pero esto es costumbre.

Aguirre anuncia que representa los principios liberales más puros: la libertad, la propiedad, la justicia y supongo que la honradez. En reserva le queda lo de la superioridad moral y el cristianismo como vehículo de la libertad en Occidente. Pura teoría para no verse obligada a hablar de la práctica que, sin embargo, es lo que parece interesar a los votantes, esa chusma a cuya falta de juicio es preciso someterse cada cuatro años. Como si la unción providencial de la derecha no fuera para toda la eternidad.

La gente solemos estar más en los asuntos prácticos, los que afectan a nuestras vidas cotidianas. Los políticos suelen referirse a ellos como los problemas reales de los ciudadanos, pero no dan la impresión de conocerlos. Y es muy sencillo. Lo que queremos es que dejen de saquearnos, de estafarnos y robarnos. Rajoy sale a la calle en Palma de Mallorca y la gente lo abuchea y lo mismo le pasa luego en Oviedo, en donde los manifestantes le coreaban "Mariano, Mariano, no metas más la mano". Es la más afrentosa de las realidades prácticas para unos gobernantes literalmente anegados en la corrupción. La cruda realidad es la de una partida (o partido) de ladrones en el gobierno. No hay teoría ni promesa rosada que aguante la aparición de otra Gürtel en la alcaldía del PP de Alicante, en donde la alcaldesa Alonso, según la denuncia, podría haberse enriquecido escandalosamente a cuenta de supuestos procedimientos delictivos.

Esa práctica tan tozuda da al traste con todas los bellos anuncios del gobierno y sirve como base para otra elaboración teórica pero de la izquierda. La contundencia de Garzón, llamando a Rajoy presidente de un partido de ladrones no deja lugar a dudas. Esa es la fórmula teórica que resume tres años de absurdas disquisiciones sobre el neoliberalismo, las privatizaciones, el conservadurismo, la desmemoria histórica, la represión, los intentos de censura, el autoritarismo: partido de ladrones. De haber empezado por ahí, aun a costa de reconocer que en las propias filas de los acusadores hay algunos con la mano muy larga, habríamos ahorrado tiempo y paciencia. Aunque no dinero porque la corrupción, bien claro está, no cesa.

Rajoy se agarra más a la teoría y pide no "frivolizar" ni confiar en "tertulianos y comentaristas" es de suponer que en los adversos, aunque, tratándose de Rajoy, nunca se sabe. La política no es hablar. Es hacer. En su caso, también podría decir deshacer.

Ahí está, sin embargo, el más temible tertuliano, al que él llama "el Iglesias", con un toque de desprecio de señorito, retándolo a debatir y afeándole que no lo haga con la oposición. También Iglesias trae el bazooka teórico cargado, llamando "miserable con traje" a Rajoy a quien pide que deje de ser una maldita avestruz con la cabeza en el suelo, y dé la cara y venga a debatir. También muy cierto y contundente. Solo una pequeña precisión a favor de las avestruces: no son tan tontas como para esconder la cabeza y perder de vista al enemigo. La dialéctica teórica de Podemos apunta también al PSOE, al que acusa de copiota. Pura proyección porque esa es la acusación que cabe hacer a Podemos. ¿O no pide este el voto a los socialistas de corazón? Y ¿qué son los socialistas de corazón? Según parece, los del 82. Da para pensar quién copia a quién.

La teoría del PSOE sobrevuela este valle de lágrimas. La campaña es por las autonómicas y locales, pero se apunta a las generales de noviembre. En el corto plazo la suerte parece estar bastante echada. Quedan los altos porcentajes de indecisos a los que se quiere llegar con la teoría del "voto útil", sin perderse en mayores pendencias con el resto de los partidos. Estas elecciones son un alto en el camino importante hacia las generales. Un mitin monstruo en Valencia, con 12.000 asistentes, tiene este significado: una especie de primarias únicas de Sánchez contra Sánchez porque si el resultado del día 24 es malo para el primer Sánchez, ¿cómo va a sostener el segundo su candidatura a la presidencia del gobierno?
 
En el caso de C's, la teoría y la práctica se confunden. Todo el mundo echa pestes de ellos. Hasta ellos mismos. En próximas fechas van a depurarse de falangistas que, según dicen, se les han colado. Lo de menos es que sean falangistas, aunque no es carta de recomendación. Lo grave es lo que tiene de aviso del peligro de reclutar miles de aspirantes a cargos públicos en breve tiempo. Los de C's manifestarán de continuo una mentalidad positiva y positivista pero no pueden evitar la idea de que, al votarlos, se vota un partido de aluvión.

dissabte, 16 de maig del 2015

Más de indignad@s
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Después de escribir mi post sobre l@s indignad@s, con motivo del cuarto aniversario del 15M, me quedó la duda de si había transmitido mi respeto y consideración por esta movilizacion tan inesperada como legítima, tan sincera como admirable. Me quedaba el reconcome que siempre atenaza a los escribas y autores de si no vemos las cosas desde nuestra torre de marfil y desdeñamos la actividad práctica, el contraste de nuestras ideas con la vida concreta. La barricada, vamos.

Por este motivo, me fui a  mi colección de fotos, a aportar testimonio gráfico de mi participación directa en el movimiento. Lo que en ella se ve es un momento de una actividad específica que se llamó "la Universidad en la calle". A lo largo de aquel tiempo estuve en diversos sitios, distintas convocatorias, participando de formas diversas. 

No hablo de oídas, sino de habladas, aunque reconozco que lo mío no es arengar al personal.

Es más: no estoy en absoluto convencido del triunfo definitivo de las causas nobles como la democracia, la igualdad, la libertad y la justicia, sino más bien de lo contrario a la vista de la marcha de las cosas aquí y fuera de aquí. Pero seguiré haciendo todo lo que pueda por alcanzarlo.

Palinuro en Cataluña

Pues... ¿qué voy a decir a ustedes? Ayer lo pasé muy bien presentando mi libro sobre la desnacionalización de España en el Ateneu barcelonès, con mucho éxito de asistencia. Hubo gran empatía entre el presentado, los presentadores (Pilar Rahola y Alfred Bosch) y el público, entre el cual tuve la fortuna y la alegría de contar con Carme Forcadell (Assemblea Nacional Catalana) y Muriel Casals (Ómnium Cultural), mujeres que tengo en altísima estima.

Esta foto, que ya he visto también colgada en el TL de Alfred, es ya y será pra mí en el futuro fuente de orgullo. El fundamento mismo del espíritu democrático es el respeto al derecho a decidir de los pueblos sin cortapisa alguna. La libertad, como reconocemos todos, incluso los "neoliberales" que se la niegan a los demás, es libertad de elección. Derecho a elegir; derecho a decidir. Derecho de autodeterminación de los seres humanos.  Y es verdadera y completamente así cuando pueden ejercerla los demás, incluso en contra de lo que el orden constituido pueda considerar sus intereses, que coincidira o no (más bien como que no) con los de la gente normal.  Nadie tiene derecho a negar a los demás lo que quiere para sí mismo o a obligarlos a aceptar lo que él no está dispuesto a aceptar.

Muchas gracias, amig@s. Fue emocionante. Y, aunque parezca una absurda demasía, no estamos solos.