dilluns, 9 de març del 2015

Madrid, castillo famoso.

Por fin tienen lideresas las huestes de la derecha frente al baluarte madrileño. Ha costado meses decidirlas y al final se ha hecho aceleradamente y de un modo shakesperiano, dejando un par de cadáveres en el escenario. El primero, el de la todavía alcaldesa, de quien nadie se ha acordado ni para llevarle flores. Aunque ella se postuló, su candidatura era tan absurda como el conjunto de su gestión, puntuada por momentos que han alcanzado ridículo planetario.

El muerto más visible es el infeliz González, quien llegó a creerse que era alguien cuando Aguirre lo nombró sustituto y encargado de la Comunidad mientras ella se quitaba de encima la pringosa Gürtel y encaraba su última y más audaz jugada política: ser de nuevo una alternativa a Mariano Rajoy. Creerse alguien cuando no se es nadie es propio de caracteres confusos, que toman las ventanas por espejos. Aguirre lo dejó en realidad de presidente en funciones pues lo tenía agarrado a través del PP de Madrid, del que ella era presidenta. Y siguió siéndolo mientras afirmaba retirarse para siempre de la politica en un ejercicio de disonancia cognitiva, facultad de gente con muchas tablas. Cuando por fin González, que no parece muy rápido, comprendió haber sido la víctima propiciatoria, los gritos, dicen las crónicas, se oían en toda la primera planta de Génova, recientemente reformada en B y dotada seguramente de condiciones acústicas excelentes.

Cifuentes asciende desde un puesto importante pero, a la postre, funcionarial y delegado, a otro político de primera línea, a medirse con un exministro. Si consigue un resultado satisfactorio, dada su adscripción a Rajoy, será buena pieza de este para hacerse con el control del PP de Madrid, desplazando a Aguirre. Ahí ha estado la tensión de los últimos días. Rajoy cedía en nombrar candidata a Aguirre a cambio de que esta renunciara a la presidencia del partido. Pero la lideresa ha sido tajante en público: no será candidata si no es también presidenta. Un órdago y en un tweet. A lo que el propio PP ha respondido con una declaración institucional, recordando que ese acuerdo existe pero aplazando su ejecución a después de las elecciones. Una concesión que demuestra estado de hostilidades.
 
Rajoy espera malos resultados en todas las elecciones próximas, probables nuevos escándalos de corrupción,  y no parece tener éxito en colocar el mensaje optimista de la recuperación. En esas condiciones no goza de autoridad suficiente para imponer su candidatura a la renovación del mandato ante unos sondeos catastróficos. De ahí que le interese controlar más el partido, sobre todo el madrileño y socavar el terreno bajo su más que probable rival, Aguirre.
 
A su vez, Aguirre, que presume tener un formidable gancho electoral, confía en ganar, ser la alcaldesa. Si lo consigue mientras, al mismo tiempo, se hunden los resultados de su partido en otros ayuntamientos, mantendrá sus dos posiciones de fuerza, la alcaldía y la presidencia, frente a un Rajoy deslegitimado y debilitado. Y nadie duda de que dará la batalla por ser su alternativa. Y Rajoy ya no tiene a Camps para defenderse. A saber si se tiene a sí mismo. 
 
En el fondo, la lucha por Madrid prefigura la lucha por España. En el tándem del PSOE también ha habido turbulencia interna y por el camino se ha quedado algún cadáver. Así como en el PP no dejaron que González llegara a ser Aguirre, en el PSOE no dejaron que Gómez llegara a ser González. La política es a veces una carrera de relevos. Sí ha salido bien a los socialistas la presentación de su candidatura, con todas las virtudes de la buena planificación y mercadotecnia política. Los próximos sondeos hablarán, pero parece haber tendencia a la recuperación del voto en esta época de estrecheces. Y los dos candidatos parecen sólidos. Su manifiesta sosería, que trasmite probidad, es un activo para un electorado que está ya hasta la coronilla de cantamañanas y mangantes.
 
El trabajoso parto múltiple de la izquierda casi resulta simpático por lo cercano y familiar. ¿Quién no conoce gentes tan mal avenidas como estas pero que se obstinan en seguir juntas porque se piensan miembros de una misma familia? Gentes que se toman muy en serio lo que hacen y no paran de adoptar iniciativas unitarias o separadoras, a veces al mismo tiempo, en busca de una forma de organización que compatibilice la jerarquía con la espontaneidad. La cuestión no es si esto es bienintencionado o no, sino si es o no eficaz, por no decir eficiente. La proliferación de nombres, organizaciones, entidades, propósitos no augura nada bueno.
 
Añádase la repentina aparición de Ciudadanos, encabezado por otro fenómeno mediático, Rivera, que trae ecos del Príncipe Valiente. El salto en intención de voto de esta opción que, no siendo nueva, lo parece obliga a tod@s l@s analistas a ampliar la explicación de los partidos en las redes sociales porque Ciudadanos es un partido de redes en mayor medida aun que Podemos. Su primer resultado es haber barrido a UPyD a más velocidad que Podemos IU. Pero, y eso es lo interesante, parece más capaz de bombear el PP que Podemos el PSOE. El PP barrunta que el auténtico peligro le viene de Ciudadanos. La cuestión será cuando se vea la distribución final de ese voto que todo el mundo hoy llama trasversal.

IU es un De profundis. Sacudida por escisiones, enfrentamientos, corruptelas, sanciones, expulsiones, con unas expectativas de voto muy bajas, corre el peligro incluso de ser extraparlamentaria. En Andalucía, por ejemplo, quizá no alcance a constituir grupo propio. A la verdadera izquierda no le queda más salida que converger con la otra izquierda que está obligada a reconocer asimismo como "verdadera". En realidad, someterse a ella.  



diumenge, 8 de març del 2015

Las distancias o el doble bipartidismo.


Y no hemos hecho más que empezar. El bipartidismo, causa y efecto del régimen del 78, se resiste a morir y, como Proteo, muda de formas pero sigue siendo él mismo. Bueno, bueno, cuatro partidos no son dos; ya puede hablarse de multipartidismo. También pudo hablarse antes, recordando IU y UPyD más recientemente, pero aquello fue un fracaso. Cuatro partidos pueden funcionar como un bipartidismo doble. Depende de las distancias. Todo depende siempre de las distancias. En la esgrima, en la guerra, en el deporte, en los amores y odios. Pero las distancias políticas se miden de dos modos muy distintos: en votos, fáciles de contar, y en ideologías, difíciles de escudriñar.

Metroscopia, que tiene la ventaja de poder acompañar sus datos con relatos interpretativos en mucha mayor medida que el CIS, obligado al neutral silencio de la administración, augura coaliciones necesarias, aunque señala que la mayoría de la población prefiere gobiernos minoritarios con apoyos ocasionales. El recio individualismo español abomina de las coaliciones, vistas como apaños, pasteleos. No hay eso que se llama la cultura del pacto. En Europa, los gobiernos de coalición son la regla. Últimamente hasta en el Reino Unido, baluarte del gobierno de partido único por la vía del winner takes all. Menos regla pero no infrecuentes las grandes coaliciones. Costumbres desconocidas en el plano estatal y solo practicadas en alguna Comunidad Autónoma.

La creciente verosimilitud de un sistema de cuatro partidos en una horquilla de apoyo apretada plantea algunas curiosas cuestiones. La primera, la orientación de la propia campaña. No es lo mismo pedir mayoría, incluso mayoría absoluta, cuando hay probabilidades razonables de obtenerla que cuando no las hay. No se pueden decir las mismas cosas porque, al contrario, las probabilidades hablan de coaliciones.

Y las coaliciones pueden ser de muchos tipos. No será lo mismo una entre el primer y el cuarto partidos que entre el segundo y el tercero. Es preciso esperar a ver quién ocupa cada lugar. Y, luego, considerar las posibilidades en función de las distancias ideológicas, no dando nada por supuesto. Al contrario, encajando la dificultad añadida de que dos de los contendientes, Podemos y Ciudadanos, vienen anunciando pragmatismo e indiferentismo ideológico.

Cada gran adversario se juega en esta partida una puesta distinta. El PSOE, su condición de partido institucional, dinástico y hegemónico en una izquierda de contornos difusos. Podemos, la vieja ambición comunista de superar la socialdemocracia y sustituir su hegemonía por la de una izquierda radical, libre de su propio pasado. El PP, su condición también del otro gran partido dinástico del centro derecha. Ciudadanos, la verosimilitud de una opción de centro, moderado y moderno frente a un PP anquilosado en una derecha extrema. Son esas estrategias las que, vistos los resultados (que van a ir adelántandose en cierto modo en las elecciones intermedias) dictarán al final la política de alianzas. Para entonces, la capacidad de admitir alegremente coaliciones que hoy se considerarían contra natura se habrá ensanchado tanto como la desembocadura del Amazonas. Como saben muy bien esos que dicen que votar a quienes no sean ellos es como hacerlo por Stalin, por Hitler o por el Pato Donald.

La situación más problemática en lo ideológico parece la de Podemos por ser el partido que menos se compadece con la realidad circundante y más radicalmente propone alterarla. Un programa así requiere un apoyo electoral masivo. Uno en el rango del 20 al 25% no da para tanto y solo para encarar gabinetes de coalición en los que hay que transaccionar con los principios.

El otro extremo de consideración es el de la veteranía de las organizaciones. Mal que bien el PP y el PSOE cuentan con estructuras partidistas con experiencia de gobierno en todos los niveles, mientras que Podemos y Ciudadanos están creándolas ahora. Se estrenarán como gestoras cuando accedan a la administración.
 
Ruego último de Palinuro: ojalá España se haga europea de una vez y practique la prudente política del acuerdo y el pacto. Si ningún partido está en posición de aplicar su programa (o su antiprograma, como en el caso del PP) hasta el final, los beneficiados seremos siempre los ciudadanos.

El día de la no-mujer.


Sale la Dueña avinagrada del cigarral de mítines andaluces como siempre, con tacto y tino. "El PP no tiene cuotas de mujeres ni falta que nos hace". Y ¿por qué no les hace falta? ¿Tienen igual cantidad de mujeres que de hombres en puestos de responsabilidad? ¿Tienen acaso más? ¿O es que no les importa que la proporción de mujeres sea muy baja? Y, si es así, ¿por qué no? Echando rápidas y aproximadas cuentas en algunas instancias del PP me salen las siguientes proporciones: diputadas del PP en el Congreso, 40% del grupo parlamentario. Presidentas de CCAA, 28,9%. Miembros del gobierno, 23,07%. En los órganos más importantes del Comité Ejecutivo Nacional (desde la presidencia a las secretarías sectoriales), 13%. Cualquiera diría que hacen falta cuotas.

Claro que Dolores de Cospedal no dice esas machadas tomando en cuenta los datos de la realidad, sino el modo de defender lo indefendible y atacar al adversario al tiempo. Las mujeres relevantes en el PP lo son por méritos, no por cuota de género, como hacen los demás. La prueba no puede ser ella porque eso no es verdad. Lo son por la cuota de género contrario que siempre se reserva para sí la mayoría por un sistema de selección patriarcal. No es que no necesiten cuotas; es que se conforman con los restos de las cuotas masculinas y sirven muy bien al amo porque combaten las femeninas.

Hace unos días escuché a Bea Talegón una expresión feliz: "creeré que se ha alcanzado la igualdad el día que una imbécil sea presidenta del gobierno". Ahórrese los tiempos. Vote por Dolores de Cospedal.

dissabte, 7 de març del 2015

La Gürtel se presenta por Madrid.


Al menos, la mitad de la Gürtel porque la otra mitad, la autonómica, Cifuentes, parece libre de esa lacra. Tiene otros defectillos como el autoritarismo, la intemperancia, su carácter ladino y poco acomodado a la veracidad, aunque declamado con un desparpajo que quiere pasar por sinceridad. En todo caso, el metafísico Gabilondo deberá medirse con una adversaria más dura que ese González, apolillado por la corrupción propia o ajena. Una señora ducha en medios de comunicación, agresiva y contundente, una amazona sobre moto, conduciendo ilegalmente, capaz de sobrevivir a un peligroso accidente. Nada fácil para el profesor. Son dos mundos: el orden público y la utopía.

La Gürtel entra de lleno en campaña con la candidatura de Aguirre. Así lo explicaba Palinuro en un post anterior titulado Intervenir Madrid. Bueno, han intervenido la mitad y han dejado a González rumiando sus agravios y pidiendo "su pan de puerta en puerta".
 
Manda la lideresa, la que "destapó la Gürtel" según propio y falso relato. La sexagenaria perseguida por la saña municipal. La abanderada de Eurovegas, paraíso fiscal para los amigos a unos kilómetros de Madrid, la de los campos de golf, los chanchullos de las privatizaciones hospitalarias, las inauguraciones fastuosas a cuenta de la Gürtel cuando aún no la había destapado, la de FUNDESCAM, su amigo Fernández, las víctimas del terrorismo de segunda, la castigadora de las Universidades, enemiga del sistema público de educación y difamadora de sus profesionales, como de los de la sanidad pública, la de Tele de la checa Madrid, la valkiria neoliberal y nacionalcatólica, la luchadora contra las mamandurrias ajenas, la cazatalentos, quiere ser alcaldesa. Alguien que normalmente no sabe lo que hace, ni a quién nombra, ni qué le confía, no vigila, ni admite responsabilidad alguna por sus actos, quiere seguir mandando. Parece tan absurdo que hasta es posible que un hombre sin gancho pero mucha petulancia como su adversario Carmona consiga la mayoría.

Los presenta Rajoy en lo que la prensa llama un dedazo en contraste con los barullos de primarias de los demás que a unos asustan y a otros tranquilizan porque ya se ve que estamos en la buena línea del mando y la jerarquía. Lo de menos es si Rajoy tiene un adarme de autoridad para presentar a nadie o presentarse a sí mismo siendo el presidente de un partido contra el que un juez ha abierto vista oral acusado de un ilícito. No está hablándose de responsabilidad política sino penal. Porque los otros cuarenta encausados (que vaya numerito, por cierto), al fin y al cabo, son gentes del montón: exsenadores, exministros, directores generales, funcionarios, dirigentes, empresarios, delincuentes. Calderilla, en la que cada patacón vale un millón, no se olvide, pero calderilla. Aquí lo gordo es la presidencia del gobierno, ocupada por el presidente de un partido imputado como tal, aunque sea a nivel de Ana Mato. Un partido que lleva años financiándose ilegalmente y distribuyendo sobresueldos en caja B entre sus miembros, presuntamente el mismo presidente del gobierno. Definitivamente, no es de recibo y la moción de censura de la oposición no puede retrasarse más.

Por lo demás, las elecciones madrileñas están polarizadas entre los dos partidos dinásticos porque los demás son puro espectáculo y confusión. El majestuoso lío de IU amenaza contagiar a Podemos, a pesar de su exquisito cuidado en distanciarse. Ganemos y Podemos, fecundados por Zeus en forma de cisne, han puesto un huevo que se llama ahora Madrid. Ya veremos lo que sale del huevo. Convocatoria por Madrid, tan unitaria que había empezado por escindir hasta el ticket electoral de candidata presidenta/candidato alcalde porque este se quedó en IU, está ahora ante un horrible dilema. O bien fuerza la convergencia, cambiando el emparejamiento por unas modestas horcas caudinas o se vuelve por donde vino y se presenta ante el padre como la hija pródiga, posible feminización de la parábola. En todo caso, de lo que no habla nadie ya es de unidad popular. Y cuando las consignas se acallan, se apagan los ánimos.

La aparición del bravo ragazzo Rivera trae la réplica del temblor Podemos y, si este hacía de sifón del PSOE, aquel parece hacerlo del PP. Ya hay quien lo ha bautizado como el "PP menos la Gürtel". Agárrense las ínfulas las derechas insultonas, esas del "naranjito" en cuyas filas abundan los "curitas", los "bigotes", los "hijoputas", los de la lotería y "que se jodan". Podemos empieza a mirar de reojo a Ciudadanos. En una entrevista en Carne cruda, Iglesias rechazó un debate en TV con Rivera con el argumento de la falta de entidad de este y su partido. Justo el mismo con que Rajoy rechaza debatir con él, tanto que ni se molesta en decirlo. El reojo se convierte ya en ojeriza y hasta mal de ojo en Cataluña en donde los sondeos dejan a Podemos muy por detrás de Ciutadans que aparece como tercer partido en una cámara superfragmentada con la conclusión de que la ambigüedad pensada para ganar votos en España y Cataluña se los hace perder en las dos partes.
 
IU, por supuesto, no sabe qué hacer, si acoger a la oveja descarriada, aunque ya dimisionaria de la Asamblea, e ir por libre o sumergirse en la convergencia a lo que salga sabiendo de antemano que nada bueno para sus aspiraciones de hegemonía de un movimiento que no controla. De UPyD no hablan ni las necrológicas y Equo casi parece un sidecar de todos los imperativos motorizados del momento, Ganemos, Podemos o Podamos.  
 
Lo llamativo de esta situación es que todas estas fuerzas no vean que el resultado de su desbarajuste pueda ser el triunfo electoral de la Gürtel.

De dónde venimos; a dónde vamos.


Tan preocupados estamos por saber a dónde vamos que se nos olvida de dónde venimos. Obsesionados con el futuro, que cualquier líder de medios pelos nos promete "conquistar", descuidamos el pasado. Seguramente lo demos por "conquistado" y, así, tendemos olvidarlo. Pero el pasado pervive precisamente en nosotros, en nuestra lengua, en nuestra habla, nuestra cultura, tradición y costumbres. Ignorarlo es ignorar una parte de nosotros, quizá la más importante porque muestra lo que somos. Lo que seremos, ya se verá. Y, si no vemos lo que hemos sido, en realidad, no vemos nada. Cegados por el el presente nos empeñamos en compararlo con un pasado que desconocemos y así salen las comparaciones, propicias para que los vaticinios no los hagan ya los profetas o los arúspices, los poetas o los científicos, sino los charlatanes, los mercaderes. Clase esta última siempre moralmente denostada en el catolicismo de derechas e izquierdas ("no queremos una Europa de los mercaderes"), pero la única que ha movido realmente el mundo hasta traerlo al momento presente, cuando queremos "conquistar el futuro" a base de ignorar el pasado.

Quien quiera darse una vuelta por lo que ha sido parte importante del pasado del hombre en todo el planeta y muy especialmente en España, que visite la exposición fotográfica del Jardín Botánico de Madrid (hasta el 15 de marzo), llamada En movimiento, sobre la trashumancia en el Mediterráneo. Son unas sesenta fotos de fotógrafos profesionales de Marruecos, Túnez, Grecia, Turquía y el Líbano sobre distintos tipos de trahumancias de ovejas, camellos, vacas, caballos. Se añaden dos temas monográficos, ambos espléndidos, de España, uno de Gemma Arrugaeta genérico sobre "Pastoreo y trashumancia" y otro de Raúl Moreno sobre "vaqueros trashumantes". Las explicaciones, muy instructivas (aunque ya podían editar un pequeño catálogo) inciden especialmente en los aspectos científicos, ecológicos e industriales de la actividad. Pero las fotos son sobre todo arte en la naturaleza, a lo mejor ese momento cuando "la naturaleza imita el arte", de Wilde.

La trashumancia probablemente sea anterior a la revolución neolítica, ya que se trata de una forma de nomadismo, una de trayecto fijo; pero trayecto. En España forja partes de la nación desde antes de los tiempos de los celtíberos. Los 120.000 kilómetros de cañadas, cordeles, veredas, que surcan la península ibérica son a veces la planta de las calzadas romanas, algunas en uso hoy día, como la posteriormente llamada vía de la plata, desde Extremadura hasta los montes leoneses y más allá por donde viajaba el metal de América. Esos desplazamientos periódicos de cientos de kilómetros con los ganados dejaron, sí, un rastro ecológico y otro cultural riquísimo: las ventas, las majadas, las fiestas, las costumbres, los cantares e historias de zagales y zagalas, los canales, los abrevaderos, prendieron en la cultura a lo largo de los siglos. Añádase que la actividad llegó a ser políticamente dominante puesto que, estando la península dividida en dos entre moros y cristianos, las tierras de la frontera no ofrecían seguridad para la agricultura y solo podían explotarlas los ganaderos. Esto se institucionalizó cuando Alfonso X el Sabio creó el Honrado Concejo de la Mesta de Pastores en 1273, con lo que la Mesta debe de ser el gremio más antiguo de Europa. Y, en España, casi un Estado dentro del Estado, hasta su abolición en el siglo XIX y una actividad que, en su enfrentamiento con la agricultura, condicionó el desarrollo del país.

La Mesta sucumbió en el siglo XIX, pero no a la ley, sino al ferrocarril. La actividad había cambiado de signo mercantil. El ganado se transportaba en vagones. Los ferrocarriles habían venido a cerrar el pasado y abrir el futuro. O eso creían los ingenieros e industriales hasta que, a la vuelta de unos años, la trashumancia empezó a hacerse por carretera, en camiones ganaderos. Las cañadas se han reducido y estrechado, pero se han hecho mucho más rápidas. Aún así, el desplazamiento a pie siguió siendo mayoritario hasta mediados del siglo XX. El pasado se resistía a morir. No morirá nunca, salvo con la especie, que es trashumante. De hecho, trashumar es cambiar de humus, de suelo. Si no somos de donde nacemos sino de donde pacemos y hoy se pace aquí y mañana allí, no somos de lado alguno. Más al fondo oscuro de las cosas si el mismo término de hombre, homo, viniera del humus latino, cuestión que Corominas reputa prudentemente de "las más oscuras de la lingüística indoeuropea" y fuéramos menos prudentes, diríase que la trashumancia es la forma por la que el hombre cambia de sí mismo. La trashumancia es la vida. Aunque queramos olvidarla y darla por cerrada o "conquistada". Somos lo que fuimos. Y más cosas, claro. Pero, sobre todo, lo que fuimos.

La presión de avance de la técnica nos incita a lo dicho: olvidarnos del pasado, que es lo que nos explica, para obsesionarnos con el futuro. Pero, como el hombre es más cosas, además de humus, esa misma técnica pone en sus manos no solo la posibilidad de olvidar el pasado, sino de volver sobre él y destruirlo, hacerlo desaparecer, para negar su existencia. Esos bulldozers que han arrasado la antiquísima ciudad asiria de Nemrod, así llamada desde los tiempos bíblicos con el nombre del rey al que se atribuye la torre de Babel, van dirigidos contra el pasado de los mismos que ciegamente los manejan y no por soberbia técnica, sino por fanatismo religioso. La ciudad era mucho más antigua, su primitivo nombre en escritura cuneiforme parece haber sido "Levekh" y fue capital del Imperio neoasirio durante muchos siglos. De ella proceden los famosos toros alados que pueden contemplarse en Londres, París y Chicago. En ella había zigurats. Con todo han arrasado los del ISIL que también han destruido los antiquísimos fondos de la biblioteca de Mosul. Quemar bibliotecas, destruir monumentos, enterrar sabios vivos, derribar estatuas, arrasar ciudades. Los hombres han hecho mucho más por destruirse ellos mismos que todas las demás fuerzas de la naturaleza juntas. Iba a poner ciegas, pero ciegas son todas.

En fin, que la trashumancia es importante y la exposición está muy bien.

divendres, 6 de març del 2015

La Gürtel y el PP, a juicio.



Orgulloso Palinuro de estos jueces, que se guían por la Justicia y no por el favor del Príncipe, aplaza a mañana un comentario más pensado sobre la apertura de juicio oral a esta gavilla de perillanes y padres de la Patria.

Pero una pregunta de urgencia lo inquieta y lo lleva a garabatearla aquí, por si alguien sabe algo más: ¿quien va a defender al PP directamente acusado? ¿O no necesita defensa? Y ¿quién va a representarlo físicamente? ¿Rajoy? ¿Por plasma?

El valor y la cobardía en política.


Todo el mundo está familiarizado con el apotegma del pesado prusiano von Clausewitz, de que "la guerra es la continuación de la política por otros medios". Menos gente conoce el retrúecano del efervescente poitevino Foucault de que "la política es la continuación de la guerra por otros medios", conclusión que Palinuro tiene por tan cierta como la del teutón.
La política es guerra de otra forma ¿Qué cualidades debe tener un líder, un caudillo, un dirigente? Clarividencia, desde luego, y carisma, mucho carisma, esto es, encanto personal, crédito y atractivo de masas. ¿Y qué más? Valor. Sobre todo valor. El valor es lo esencial porque, siendo la única virtud que, como dice Napoleón, no se puede fingir, debe estar presente en el líder militar y el civil, en el general y el político. ¿Y qué es el valor? La capacidad de enfrentarte a lo difícil, quizá lo desconocido, lo que puede vencerte y poner en peligro tu supervivencia, tanto en el orden físico como en el intelectual. La capacidad de jugártela con quien puede vencerte. Quien puede demostrar que eres peor estratega en el campo de batalla, que no tienes ideas militares ni civiles, que no tienes recursos, que defiendes teorías inferiores o falsas. O mentiras.
Por eso no es infrecuente que los líderes escurran el bulto, se nieguen a los enfrentamientos o debates, o solo los quieran amañados, con diálogos preconvenidos o debatientes de segunda o tercera.
¿Es valor enfrentarse a enemigos inferiores o que no pueden defenderse? No; es cobardía y, si el valor no puede fingirse, la cobardía no puede ocultarse.
¿De quién se habla aquí?
Juzgue el lector.
De tod@s los dirigentes que se den por aludid@s. Ell@s saben quiénes son.  

La princesa está contenta.

¿Qué tendrá la princesa? Sencillo, una promesa de que en unos días podrá vestirse un lujoso trajecito y ser el centro de la atención en una ceremonia que no entiende ni puede entender, pero que le han dicho que es muy importante. Y, como se lo han dicho sus padres, en quienes ella confía ciegamente, como buena hija, no duda de que lo será. Sea lo que sea, la culpa no será suya.
 
Va a integrarse ya totalmente en una secta religiosa en la que ingresó en el bautizo y la comunión, dos ceremonias que oficiaron por ella pues ella no tenía uso de razón ni libre albedrío. Por primera vez en su vida va a recibir en su cuerpo la carne y la sangre de su Dios bajo la forma milagrosa de una hostia consagrada. ¿Y quién ha metido estas estupideces en su cabeza?  Obviamente sus padres, en uso de su derecho paterno que no es tan bestia como el de la familia romana (cuyo pater podía vender un hijo como esclavo, por ejemplo), pero tampoco se le aleja mucho porque si vender como esclavo un hijo está mal, esclavizarlo espiritualmente a la estupidez para siempre incluso puede ser peor. Pero tienen derecho. Allá ellos con su conciencia, si es que la tienen y no se la administra el cura de turno. Como si quieren educar a sus hijos en la fe de Krishna o en la mormónica o en las prácticas vegetarianas o nudistas. Nada que objetar.

Pero estos padres no son unos padres cualquiera, sino los reyes de España. Lo que ellos hacen tiene una extraordinaria repercusión. La prueba es que una noticia que afecta a su hija es noticia antes de ser noticia, para regalo de las publicaciones de los infragéneros del corazón y prensa lacaya en general. Los reyes son pieza esencial del poderoso engranaje del  abuso y secular opresión de la oligarquía nacionalcatólica española sobre este triste pueblo, que todavía no ha conseguido liberarse de estos parásitos a pesar de haberlo intentado un par de veces. Es el círculo vicioso del atraso español: gobiernan los curas porque los gobernados quieren. Parece mentira, pero es así.
 
En un Estado aconfesional, el Jefe del Estado es muy libre de practicar un culto u otro o ninguno. Pero no como Jefe del Estado, sino como ciudadanos privados, Felipe y Letizia. Pero insistir en que este sea así no solo es iluso sino hasta un poco ridículo. Imposible evitar que en una sociedad mediática deje de funcionar el negocio de la publicidad y la propaganda sobre el que la Iglesia ha montado siempre el suyo: la ostentación, el lujo, el boato. Dios está con nosotros y el Rey nos obedece. Y la prueba la tienen ustedes en el Boletín Oficial del Estado (esa muestra de la racionalidad moderna) en el que un ministro del Rey ordena a los españoles que crean que su dios ha creado el universo, entre otras necedades.
 
Ignoro lo que pensará esta pareja pero, según todos los indicios, nada. Lo suyo es representar un papel, dejarse llevar por razones y criterios ajenos, carecer de propios. Adaptarse a lo que les dicen y hacer y decir lo que les ordenan en nombre de una interés superior de España que no existe ni ha existido nunca porque esta oligarquía de chupacirios, explotadores y vendepatrias jamás se ha ocupado para nada del bienestar, los derechos y las libertades del pueblo.

dijous, 5 de març del 2015

Los vientos de la historia
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La poética imagen es de Fernández Toxo. Él habla de un solo viento, pues tiene una concepción unitaria de la meteorología y la aerodinámica. Palinuro, que presume de pluralismo, habla de los vientos. En la historia no hay un solo viento, como no rige una sola ley. Hay muchos, desde la suave brisa al huracán; y muchas leyes, desde la divina a la del más fuerte, y todas batallan entre sí. Los vientos son varios, plurales, hasta para un sujeto colectivo, pero unitario, como el pueblo: Vientos del pueblo me llevan,/vientos del pueblo me arrastran,/me esparcen el corazón/y me aventan la garganta, decía el poeta de Orihuela.
 
A Palinuro también le aventan la garganta los vientos que soplan en la historia de España. Vientos sobre los que nos advierte Toxo sin caer quizá en la cuenta de que él mismo es candidato señalado a ser barrido por ellos. El viento de las renovaciones y reinvenciones. Se necesita un cierzo potente que sacuda las estructuras burocratizadas, plúmbeas,  de los dos sindicatos que empiezan por no ser capaces de unirse. Por eso sus dirigentes van a todas partes juntos, como Hernández y Fernández, o Tweedledum y Tweedledee, o Balin y Balan, objetos de críticas y chirigotas. Sindicatos que pactan con gobiernos, patronales, bancos, que hacen negocios, chanchullos y tienen un problema real de corrupción. El viento de la historia.
 
Al PP, una galerna. Ese bunker de corrupción tiene que volar por los aires y aterrizar en el patio de alguna cárcel de seguridad para que quienes llevan años haciendo trapacerías, llenándose los bolsillos, forrándose con el dinero de todos, con auxilio de algunas sanguijuelas de la oposición, no tengan ya de dónde seguir robando. Pueden montar un máster de cómo privatizar lo del común en beneficio de los amigos y allegados. La enseñanza será buena en la teoría pero algo deficiente en la práctica ya que a ellos los ha barrido el viento de la historia. Presentar o no presentar a Aguirre y González como candidatos es un problema angustioso. En principio, los dos son impresentables. Pero, si no los presentan, ¿con qué cara presentan luego a Rajoy de candidato a la presidencia del gobierno?
 
Los vientos son favorables a Podemos y Ciudadanos, las materializaciones de la renovación, la reinvención y la regeneración, que prosperan sostenidos por un levante suave y húmedo. La historia, piensan, es suya. Pero ya empiezan a mirarse de reojo porque se ven cabalgando un impulso con elementos en común y eso es mal asunto cuando se está en una carrera con un objetivo común: ganar. IU, en cambio, se agosta con un poniente achicharrador. Por más vueltas que le dé, la parrilla siempre está al fuego y Garzón tiene cada vez más figura de San Lorenzo. De Convocatoria por Madrid no va a dejar ni las briznas porque recuerda aquella pintoresca Internacional Segunda y Media, entre la aburguesada IIª y la revolucionaria IIIª Internacionales. Unas gentes realistas que creían que la vida entre dos ruedas de molino puede ser cómoda.
 
El terral sopla sobre el PSOE. Le es favorable, pero provoca mucho trastorno en el interior. Vuelan las vajillas. Sánchez ha dado dos golpes de autoridad en Madrid. Gómez, fuera; Gabilondo, dentro. Con ello ha logrado suficiente influencia para acordar una fórmula razonable con la taifa andalusí: dos actos electorales con el mando federal; el resto, cosa de la presidenta Díaz. Compárese con Rajoy, quien parece tener la intención de mudarse a la calle de las Sierpes, a ver si consigue que alguien identifique a su candidato. El gesto de Sánchez tiene que amigarlo con la izquierda de su partido que, es muy protestaria y un pelín faltona porque también viene con el viento de la historia pero que, entre otras cosas, puede detener la hemorragia de votos del PSOE por la izquierda. Lea Sánchez el artículo de Bea Talegón en El Plural y júntese a hablar con estas hierbas del abandonado patio trasero de la izquierda del PSOE.
 
A UPyD no la barre el viento de la historia sino la falta de él. Está fuera de las corrientes, rumiando su amargura de haber acertado en las propuestas sin que nadie se lo reconozca y, menos que nadie, el electorado. El objetivo no se alcanza, la flota está en calma chicha, sin poder arrancar, como los griegos en Áulide. No hay ni viento de la historia. Y ver quién le dice a Rosa Díez que su destino, si quiere salvar el proyecto, es el de Ifigenia.
 
Los catalanistas vienen completamente pertrechados para la batalla final. Septiembre se perfila como la avalancha de guerreros que los nacionalistas españoles consideran tribus hiperbóreas  y los catalanistas ordenadas y gloriosas legiones al mando de Sant Jordi en combate contra el dragón castellano/borbónico. Allí chocarán  ambos con fragor metálico entre el que rugirá furiosa la tramontana, que quizá nos lleve a otro tiempo. Y otro país.

dimecres, 4 de març del 2015

Palinuro en Imagine TV.

Para el desocupado lector que quiera entretener sus ocios escuchando a Palinuro hablar sobre casi todo en este país, va una entrevista que me hicieron hace unos días en Imagine TV, a cargo de Salva González. El entevistador está muy bien. Al entrevistado ya lo tengo muy visto y no voy a juzgar su actuación. Pero no debe de ser mala del todo porque la verdad es que Salva hace que uno se sienta como en casa o como paseando por una senda umbría para quien no se encuentra en casa y eso ayuda a conectar lo que se piensa con lo que se dice con el único hilo que merece la pena, el de la verdad.

Y la verdad es que dimos un repaso a todo.


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A todo significa exactamente eso, a todo: a España ayer y hoy, a la Iglesia , a los curas, la oligarquía, los partidos, las instituciones, la gente... a todo. Y también a mi último libro, que lució gallardo sobre la mesa durante toda la entrevista: La desnacionalización de España. De la nación posible al Estado fallido. (2015) Valencia: Tirant Lo Blanch.
 


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El programa se llama La verdad escondida, The Hidden Truth. Buen título y dinámico. Es mi esperanza que, al final de él, la verdad, lejos de seguir oculta, relumbrara a la luz que ella misma irradia.