divendres, 6 de març del 2015

La Gürtel y el PP, a juicio.



Orgulloso Palinuro de estos jueces, que se guían por la Justicia y no por el favor del Príncipe, aplaza a mañana un comentario más pensado sobre la apertura de juicio oral a esta gavilla de perillanes y padres de la Patria.

Pero una pregunta de urgencia lo inquieta y lo lleva a garabatearla aquí, por si alguien sabe algo más: ¿quien va a defender al PP directamente acusado? ¿O no necesita defensa? Y ¿quién va a representarlo físicamente? ¿Rajoy? ¿Por plasma?

El valor y la cobardía en política.


Todo el mundo está familiarizado con el apotegma del pesado prusiano von Clausewitz, de que "la guerra es la continuación de la política por otros medios". Menos gente conoce el retrúecano del efervescente poitevino Foucault de que "la política es la continuación de la guerra por otros medios", conclusión que Palinuro tiene por tan cierta como la del teutón.
La política es guerra de otra forma ¿Qué cualidades debe tener un líder, un caudillo, un dirigente? Clarividencia, desde luego, y carisma, mucho carisma, esto es, encanto personal, crédito y atractivo de masas. ¿Y qué más? Valor. Sobre todo valor. El valor es lo esencial porque, siendo la única virtud que, como dice Napoleón, no se puede fingir, debe estar presente en el líder militar y el civil, en el general y el político. ¿Y qué es el valor? La capacidad de enfrentarte a lo difícil, quizá lo desconocido, lo que puede vencerte y poner en peligro tu supervivencia, tanto en el orden físico como en el intelectual. La capacidad de jugártela con quien puede vencerte. Quien puede demostrar que eres peor estratega en el campo de batalla, que no tienes ideas militares ni civiles, que no tienes recursos, que defiendes teorías inferiores o falsas. O mentiras.
Por eso no es infrecuente que los líderes escurran el bulto, se nieguen a los enfrentamientos o debates, o solo los quieran amañados, con diálogos preconvenidos o debatientes de segunda o tercera.
¿Es valor enfrentarse a enemigos inferiores o que no pueden defenderse? No; es cobardía y, si el valor no puede fingirse, la cobardía no puede ocultarse.
¿De quién se habla aquí?
Juzgue el lector.
De tod@s los dirigentes que se den por aludid@s. Ell@s saben quiénes son.  

La princesa está contenta.

¿Qué tendrá la princesa? Sencillo, una promesa de que en unos días podrá vestirse un lujoso trajecito y ser el centro de la atención en una ceremonia que no entiende ni puede entender, pero que le han dicho que es muy importante. Y, como se lo han dicho sus padres, en quienes ella confía ciegamente, como buena hija, no duda de que lo será. Sea lo que sea, la culpa no será suya.
 
Va a integrarse ya totalmente en una secta religiosa en la que ingresó en el bautizo y la comunión, dos ceremonias que oficiaron por ella pues ella no tenía uso de razón ni libre albedrío. Por primera vez en su vida va a recibir en su cuerpo la carne y la sangre de su Dios bajo la forma milagrosa de una hostia consagrada. ¿Y quién ha metido estas estupideces en su cabeza?  Obviamente sus padres, en uso de su derecho paterno que no es tan bestia como el de la familia romana (cuyo pater podía vender un hijo como esclavo, por ejemplo), pero tampoco se le aleja mucho porque si vender como esclavo un hijo está mal, esclavizarlo espiritualmente a la estupidez para siempre incluso puede ser peor. Pero tienen derecho. Allá ellos con su conciencia, si es que la tienen y no se la administra el cura de turno. Como si quieren educar a sus hijos en la fe de Krishna o en la mormónica o en las prácticas vegetarianas o nudistas. Nada que objetar.

Pero estos padres no son unos padres cualquiera, sino los reyes de España. Lo que ellos hacen tiene una extraordinaria repercusión. La prueba es que una noticia que afecta a su hija es noticia antes de ser noticia, para regalo de las publicaciones de los infragéneros del corazón y prensa lacaya en general. Los reyes son pieza esencial del poderoso engranaje del  abuso y secular opresión de la oligarquía nacionalcatólica española sobre este triste pueblo, que todavía no ha conseguido liberarse de estos parásitos a pesar de haberlo intentado un par de veces. Es el círculo vicioso del atraso español: gobiernan los curas porque los gobernados quieren. Parece mentira, pero es así.
 
En un Estado aconfesional, el Jefe del Estado es muy libre de practicar un culto u otro o ninguno. Pero no como Jefe del Estado, sino como ciudadanos privados, Felipe y Letizia. Pero insistir en que este sea así no solo es iluso sino hasta un poco ridículo. Imposible evitar que en una sociedad mediática deje de funcionar el negocio de la publicidad y la propaganda sobre el que la Iglesia ha montado siempre el suyo: la ostentación, el lujo, el boato. Dios está con nosotros y el Rey nos obedece. Y la prueba la tienen ustedes en el Boletín Oficial del Estado (esa muestra de la racionalidad moderna) en el que un ministro del Rey ordena a los españoles que crean que su dios ha creado el universo, entre otras necedades.
 
Ignoro lo que pensará esta pareja pero, según todos los indicios, nada. Lo suyo es representar un papel, dejarse llevar por razones y criterios ajenos, carecer de propios. Adaptarse a lo que les dicen y hacer y decir lo que les ordenan en nombre de una interés superior de España que no existe ni ha existido nunca porque esta oligarquía de chupacirios, explotadores y vendepatrias jamás se ha ocupado para nada del bienestar, los derechos y las libertades del pueblo.

dijous, 5 de març del 2015

Los vientos de la historia
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La poética imagen es de Fernández Toxo. Él habla de un solo viento, pues tiene una concepción unitaria de la meteorología y la aerodinámica. Palinuro, que presume de pluralismo, habla de los vientos. En la historia no hay un solo viento, como no rige una sola ley. Hay muchos, desde la suave brisa al huracán; y muchas leyes, desde la divina a la del más fuerte, y todas batallan entre sí. Los vientos son varios, plurales, hasta para un sujeto colectivo, pero unitario, como el pueblo: Vientos del pueblo me llevan,/vientos del pueblo me arrastran,/me esparcen el corazón/y me aventan la garganta, decía el poeta de Orihuela.
 
A Palinuro también le aventan la garganta los vientos que soplan en la historia de España. Vientos sobre los que nos advierte Toxo sin caer quizá en la cuenta de que él mismo es candidato señalado a ser barrido por ellos. El viento de las renovaciones y reinvenciones. Se necesita un cierzo potente que sacuda las estructuras burocratizadas, plúmbeas,  de los dos sindicatos que empiezan por no ser capaces de unirse. Por eso sus dirigentes van a todas partes juntos, como Hernández y Fernández, o Tweedledum y Tweedledee, o Balin y Balan, objetos de críticas y chirigotas. Sindicatos que pactan con gobiernos, patronales, bancos, que hacen negocios, chanchullos y tienen un problema real de corrupción. El viento de la historia.
 
Al PP, una galerna. Ese bunker de corrupción tiene que volar por los aires y aterrizar en el patio de alguna cárcel de seguridad para que quienes llevan años haciendo trapacerías, llenándose los bolsillos, forrándose con el dinero de todos, con auxilio de algunas sanguijuelas de la oposición, no tengan ya de dónde seguir robando. Pueden montar un máster de cómo privatizar lo del común en beneficio de los amigos y allegados. La enseñanza será buena en la teoría pero algo deficiente en la práctica ya que a ellos los ha barrido el viento de la historia. Presentar o no presentar a Aguirre y González como candidatos es un problema angustioso. En principio, los dos son impresentables. Pero, si no los presentan, ¿con qué cara presentan luego a Rajoy de candidato a la presidencia del gobierno?
 
Los vientos son favorables a Podemos y Ciudadanos, las materializaciones de la renovación, la reinvención y la regeneración, que prosperan sostenidos por un levante suave y húmedo. La historia, piensan, es suya. Pero ya empiezan a mirarse de reojo porque se ven cabalgando un impulso con elementos en común y eso es mal asunto cuando se está en una carrera con un objetivo común: ganar. IU, en cambio, se agosta con un poniente achicharrador. Por más vueltas que le dé, la parrilla siempre está al fuego y Garzón tiene cada vez más figura de San Lorenzo. De Convocatoria por Madrid no va a dejar ni las briznas porque recuerda aquella pintoresca Internacional Segunda y Media, entre la aburguesada IIª y la revolucionaria IIIª Internacionales. Unas gentes realistas que creían que la vida entre dos ruedas de molino puede ser cómoda.
 
El terral sopla sobre el PSOE. Le es favorable, pero provoca mucho trastorno en el interior. Vuelan las vajillas. Sánchez ha dado dos golpes de autoridad en Madrid. Gómez, fuera; Gabilondo, dentro. Con ello ha logrado suficiente influencia para acordar una fórmula razonable con la taifa andalusí: dos actos electorales con el mando federal; el resto, cosa de la presidenta Díaz. Compárese con Rajoy, quien parece tener la intención de mudarse a la calle de las Sierpes, a ver si consigue que alguien identifique a su candidato. El gesto de Sánchez tiene que amigarlo con la izquierda de su partido que, es muy protestaria y un pelín faltona porque también viene con el viento de la historia pero que, entre otras cosas, puede detener la hemorragia de votos del PSOE por la izquierda. Lea Sánchez el artículo de Bea Talegón en El Plural y júntese a hablar con estas hierbas del abandonado patio trasero de la izquierda del PSOE.
 
A UPyD no la barre el viento de la historia sino la falta de él. Está fuera de las corrientes, rumiando su amargura de haber acertado en las propuestas sin que nadie se lo reconozca y, menos que nadie, el electorado. El objetivo no se alcanza, la flota está en calma chicha, sin poder arrancar, como los griegos en Áulide. No hay ni viento de la historia. Y ver quién le dice a Rosa Díez que su destino, si quiere salvar el proyecto, es el de Ifigenia.
 
Los catalanistas vienen completamente pertrechados para la batalla final. Septiembre se perfila como la avalancha de guerreros que los nacionalistas españoles consideran tribus hiperbóreas  y los catalanistas ordenadas y gloriosas legiones al mando de Sant Jordi en combate contra el dragón castellano/borbónico. Allí chocarán  ambos con fragor metálico entre el que rugirá furiosa la tramontana, que quizá nos lleve a otro tiempo. Y otro país.

dimecres, 4 de març del 2015

Palinuro en Imagine TV.

Para el desocupado lector que quiera entretener sus ocios escuchando a Palinuro hablar sobre casi todo en este país, va una entrevista que me hicieron hace unos días en Imagine TV, a cargo de Salva González. El entevistador está muy bien. Al entrevistado ya lo tengo muy visto y no voy a juzgar su actuación. Pero no debe de ser mala del todo porque la verdad es que Salva hace que uno se sienta como en casa o como paseando por una senda umbría para quien no se encuentra en casa y eso ayuda a conectar lo que se piensa con lo que se dice con el único hilo que merece la pena, el de la verdad.

Y la verdad es que dimos un repaso a todo.


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A todo significa exactamente eso, a todo: a España ayer y hoy, a la Iglesia , a los curas, la oligarquía, los partidos, las instituciones, la gente... a todo. Y también a mi último libro, que lució gallardo sobre la mesa durante toda la entrevista: La desnacionalización de España. De la nación posible al Estado fallido. (2015) Valencia: Tirant Lo Blanch.
 


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El programa se llama La verdad escondida, The Hidden Truth. Buen título y dinámico. Es mi esperanza que, al final de él, la verdad, lejos de seguir oculta, relumbrara a la luz que ella misma irradia.

Intervenir Madrid.

Al paso que avanza el proceso soberanista catalán se oyen voces en España advirtiendo de que, si las cosas van a más, será preciso intervenir la Comunidad Autónoma de Cataluña por atentar gravemente contra el interés general de España, según reza el artículo 155,1 de la Constitución. Al margen de la cuestión de cuál sea el alcance de ese artículo, claro está que la hipótesis de la intervención, sea esta la que sea, se da por razones ideológicas. El caso Pujol atenta contra el interés general de España, pero no más que el caso Fabra o el caso Matas y nadie pide intervenir en Valencia a Baleares. Las hipotéticas razones son eso, ideológicas. No se puede permitir que los nacionalistas impongan su modelo porque ello llevaría a un delito de rebelión y hasta de sedición. Es posible, pero es futuro. La intervención se pide ahora por la ideología y sus manifestaciones que, sin embargo, hasta la fecha, han querido ser legales, aunque al gobierno central le parezca que no siempre lo han conseguido, razón por la cual se ha movilizado la Fiscalía.

Vuélvase la vista a Madrid. Veinte años (desde 1995) de gobiernos del PP con mayoría absoluta. Desde 2003 hasta 2012 de la señora Aguirre. De 2012 del señor González, delfín, aunque más parece anguila, de la dama. Y el espectáculo que ofrece es inenarrable. Estos veinte años han convertido la capital del Reino en la corte de los milagros o el Soho de Mackie el Navaja. Un lugar de corrupción generalizada, de generalizados expolios, fraudes, saqueos, corretajes, comisiones, mordidas. Todo lo cual va directamente contra el interés general de España, contra los bolsillos de los españoles. Eso sí que motivaría una intervención en toda regla. Y no ideológica, sino penal.

El gobierno de la Comunidad más importante no puede estar en manos de una gente que anda imputada, procesada, entrando y saliendo de los juzgados o directamente en la cárcel. Y no uno ni dos; y no subalternos y jardineros, sino alcaldes, diputados, consejeros y presidentes. Esto no es de recibo. Madrid es una madeja hecha de instituciones patrimonializadas, gestión corrupta de servicios públicos, organizaciones patronales no menos corruptas, sindicatos adaptados y, como guinda, Caja Madrid, estado mayor del despilfarro y el expolio. Y un lugar en donde los gobernantes contratan ayudantes de jueces a destajo como espías para que les cuenten el contenido de los sumarios secretos y salvar así su pellejo curtido en mil fechorías. El gobierno de Madrid es una gusanera de ladrones, corruptos y políticos fanáticos, como esa Lucía Figar, empeñada en que los niños vayan a la escuela solo a rezar.

Y la reina feliz de este desbarajuste y proliferación de mangantes es la señora Aguirre, presidenta gracias al bochornoso Tamayazo y némesis de la Gürtel según ella misma pues fue quien la denunció, con la misma razón con que podría decir que ha traído la lluvia cuando, al salir de casa se moja. Aguirre no descubrió la Gürtel. La Gürtel descubrió a Aguirre, en el doble sentido del término, como alguien a quien se podía utilizar, dada su vanidad y afán de figurar y como alguien a quien se podía luego dejar con salva sea la parte al aire y las dos manos hechas churrascos. Ignoro qué opinión tendrá Aguirre de sí misma y de sus años al frente de la CA de Madrid, pero no puede ser buena. Si no fue cómplice de las barrabasadas que una manga de sinvergüenzas estaba perpetrando -y no hay razón para creerlo puesto que nadie ha dudado jamás de su honradez personal- la alternativa es que fue una especie de tonta del bote que no se enteraba de nada.

Y es que ese no enterarse de nada afecta a hechos de tal magnitud que son difíciles de creer. Tuvo de consejero de Presidencia, Justicia e Interior, o sea, no de macero, a uno que está ahora en la cárcel y que llevaba años haciendo mangas capirotes con tierras, casas, fincas, recalificaciones en sus actuaciones municipales. Un pájaro capaz de dar un pelotazo de tres millones de euros en un día. Y a lo mejor fue legal porque estos hábiles apandadores no desdeñan vía alguna, ni las legales. Y la lince Aguirre lo nombra consejero de Justicia. Una señora que ahora dice ganarse la vida como cazatalentos. Desde luego, desde luego. En donde hay un Funes el memorioso, puede haber un Granados el talentoso.

Talentoso y milagroso. Todo es excepcional en el Madrid de la Dama Honorífica de la Orden del Imperio Británico. Al socio del talentoso Granados y cerebro de la operación Púnica, en la que también hay pringada gente del PSOE, le tocó la lotería ocho veces en dos años. Una de dos, o el hombre, Marjaliza, ha domeñado el azar con una fórmula secreta o hace milagros. Me inclino por lo segundo. De algo había de servirme leer en el BOE que Dios creó el universo y puso en el centro al hombre, pero le dijo que se olvidara de ser feliz si no era por medio de Él o de sus representantes en la tierra, como el cardenal Rouco Varela, capaz de hacer feliz a la gente solo con mirarla.
 
La misma señora cazatalentos dejó de sucesor suyo en la Comunidad a este Ignacio González que casi parece sacado de una historia del Conde de Montecristo. Previamente había fracasado en su intento de colocarlo al frente de Caja Madrid, en lugar de Blesa. Hubo de transigir con Rato, otro hombre pintiparado para seguir la política de privatización de la caja en las faltriqueras de sus gestores. En aquella ocasión, Aguirre calificó a González de "servidor público ejemplar". Ese servidor público ejemplar anda por los juzgados de querellas por acusar a la policía de extorsionarlo. Y todo a cuenta de un ático que parece un ensueño tipo Shangri-la pero adquirido por un procedimiento de ingenieria financiera que desafía todas las leyes, incluida la de la gravedad, así como el tiempo y el espacio. Un personaje así, al que nadie ha elegido personalmente para nada no puede ser candidato a la presidencia. No es realista.
 
Porque la jurisdicción de Mackie el Navaja no se reduce a las corrupciones de altos restaurantes y bajos figones. Está llena de episodios trasversales cada uno de los cuales daría para escribir un sainete. El de la fiebre del oro de Eurovegas fue de Berlanga. El caso de la gestapillo, con unos cargos espiando a otros es más del Cow boy de medianoche. ¿Y qué decir de la política de privatizaciones sanitarias por las que andan ahora imputados algunos petimetres que acostumbraban a salir por la tele, su tele, soltando teóricas sobre el libre mercado?

Definitivamente, la Comunidad de Madrid no puede seguir en esas manos. El Parlamento debiera nombrar una comisión gestora con la única misión de investigar este periodo nefasto de gestión en Madrid. Tendría que someter a juicio de residencia a las autoridades anteriores, velar por la limpieza de las elecciones, que nadie daría por supuesta organizadas por esta wild bunch de gestores de la derecha. Igualmente tendría que garantizar la transmisión de poderes a los vencedores en las urnas, sin interferir en su actuación, pero prosiguiendo sus investigaciones hasta dejar en claro cómo ha funcionado estos años Madrid, ceca y meca de la corrupción general en España.

dimarts, 3 de març del 2015

La corrupción como escenario.

Los gobernantes autonómicos madrileños se llevan mal con la policía o la parapolicía. Aguirre con la municipal y su sucesor González con la federal. Aquella acusaba a los agentes de movilidad de no dejarla moverse para alcanzar la fama por la vía de la multa. Este, de chantaje o extorsión, nada menos, a cuenta de un ático más famoso ya que el Castillo de Otranto.

Esto, ¿va en serio? Quieren enfrentar en la Comunidad de Madrid a este buen hombre, que tiene a toda su familia enchufada en la administración, incluido un octogenario pariente, a un catedrático de Metafísica. Algo no encaja aquí. Hay una disonancia patente. Por mucha clientela que crea tener este profesional de la política, el tirón de Gabilondo va a ser demoledor. Limpieza, sentido común, honradez y sosiego. Un cocktail vencedor. ¿Con qué van a responder?

La corrupción lo devora todo, empezando por la capacidad de acción de los partidos. ¿Cómo va a presentar el PP de candidato a uno que acusa a la policía de extorsionar? Ciertamente, es lo que hacía Cospedal cuando acusaba a los socialistas de haber montado un estado policial y de tener a la policía a su servicio. Pero Cospedal estaba entonces en la oposición. González está en el gobierno, es el gobierno. Si acusa, tiene que querellarse y llevar de candidato a un querellante en un asunto privado de un ático misterioso puede ser una fuente de conflictos.

Es la corrupción general, que embota la capacidad de juicio y nos hace ver como normal lo que hasta ayer hubiera sido impensable. El personal se entera ahora de que Hacienda detecta que Caja Madrid no tributó por todas las retribuciones de Blesa entre 2004 y 2006. Blesa, el nombrado por Aznar. Retribuciones estratosféricas, por supuesto. Y nadie pregunta sorprendido: "Pero, este pavo, ¿todavía está en la calle?" Pues sí, libre como los pájaros y, con su experiencia, capacidad, medios y habilidad, estará haciendo maravillas. ¿No está el amigo Bárcenas disfrutando de unas merecidas vacaciones en Baqueira Beret (creo), lugar de reconocida prestancia?

La corrupción generalizada cambia modos y formas, muda criterios. Los Pujol parecen ser un clan del expolio, pero ahí están todos, en las televisiones, las noticias, las comparecencias, sin parar de hablar, dibujando un mundo que va a necesitar otro Eduardo Mendoza para retratarlo. La corrupción es un betún que todo lo embadurna. Esta nueva verdad del caso Pujol apunta directamente al corazón del nacionalismo. Se quiera o no. Es muy difícil olvidar que, cuando comenzaron las fisuras de Banca Catalana, Pujol enarboló el pendón de Sant Jordi contra el dragón. Y el dragón era él. Tendrá su peso en votos.

La corrupción cambia las varas de medir. Los avatares de los señores Urdangarin y Rato, ambos con acusaciones vivas, con fianzas multimillonarias que no pueden pagar, están en todas las noticias y reportajes. Vemos a los interesados entrar y salir de casas y coches, ir a declarar, volver de hacerlo. Vidas muy agitadas, desde luego. Lo que no mucha gente entiende es por qué no están entre rejas.
La corrupción tiene paralizado el gobierno. Literalmente. Los jueces acaban de juntar los dos cabos del puente que une el caso Palma Arena con Bárcenas a través de la Gürtel y, de ahí, a la financiación ilegal del PP, las reformas de las sedes. Otro puñado de peces gordos pringados en donaciones, comisiones, adjudicaciones, mordidas. La corrupción es omnipresente. Está en el caso Púnica, el sobrecoste del tranvía de Parla, la aparente estafa de las radiales de Madrid. En todas partes.
Esto es de almoneda. Por eso Palinuro sigue sin comprender por qué la oposición no interpone una moción de censura que podría ser el pistoletazo de salida de un cambio.

Pasado presente.

Ramón Adell Argilés (Coordinador) (2015) Constitución española 1978. La campaña del referéndum. Catálogo. Madrid: BAPRAA. 54 págs.
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Hay que echarle valor para salir con una publicación sobre la Constitución Española (CE) de 1978 en lo tiempos que corren. Mi tocayo y colega, Ramón Adell, profesor de la Facultad de Sociología, lo tiene. Está a la vista. Y a muy agradable vista pues ha editado el catálogo de una exposición que ya realizó en el XXX aniversario de la CE, en la que reúne una parte significativa del enorme fondo iconográfico que posee sobre el presente y pasado reciente de España, en este caso, el referéndum constitucional de 1978. Porque Ramón, aparte de un erudito profesor, muy versado en cuestiones de comunicación y semiótica, es poseedor y único habitante de un museo gráfico de nuestro país, en el que vive inmerso, como otro tocayo nuestro, Raymond Roussel, en su locus solus. Él, como es académico, lo llama Biblioteca y archivo de Propaganda Ramón Adell Argilés (BAPRAA), editora del folleto. Y, de vez en cuando, comparte algunos de sus tesoros con el público. En esta ocasión, con la edición de este magnífico catálogo en papel couché, cuatricromía muy cuidada, sin excesivo brillo, entre folio menor y cuarto mayor.  La edición es de 400 ejemplares numerados, habiendo correspondido a Palinuro el nº 093. Buen año, constitucionalmente hablando, el de 1793, con la Constitution montagnarde, la más revolucionaria hasta entonces y quizá hasta ahora. Tan revolucionaria que duró unos meses.

En todo caso, aplausos a la iniciativa. Puede contactarse con BAPRAA aquí. Es un regalo para la vista. 43 carteles a todo color, de todos los partidos y sindicatos, 13 a favor del "sí",  15 del "no" y 9 por la abstención. Los 6 restantes, institucionales. Un material práctico muy conveniente para estudiosos de la propaganda política.

Trátase de  una Constitución que hoy quieren unos reformar y otros abolir o simplemente ignorar. Los únicos que la defienden como está son quienes la deseaban tan poco que no hicieron campaña por el "sí". No hay carteles de Alianza Popular, aquella amalgama de ministros franquistas que tenían la constitución sentada en la boca del estómago porque, con su sola existencia, contradecía unos principios que habían estado jurando y requetejurando. Los demás partidos, como señala Adell en su prólogo, no se implicaron mucho, al menos los del "sí". Más lo hicieron los del "no" y la abstención, que coincidían bastante, tanto en la derecha como en la izquierda. Dada la abrumadora mayoría obtenida en el Congreso (258 a favor, dos en contra y 12 abstenciones), nadie dudaba del respaldo masivo en la calle. Respaldo al trabajo de unas cortes que, habiendo sido elegidas ordinarias, mutaron por propia iniciativa en constituyentes sin mayores alharacas.  

Sin embargo, el resultado no estuvo a la altura de los tiempos históricos que los prohombres pensaban estar viviendo. Eran todos hombres por entonces, no como ahora que son todos hombres en el gobierno revolucionario griego. Quizá fuera por lo desangelado de la campaña o por lo que en ella se cocinaba, la participación fue muy baja, del 67,11% del electorado. De esos dos tercios aproximadamente, el "sí" se llevó la parte del león (87,8%) y el "no", migajas. La abstención, del 32%, altísima, pero no necesariamente movida por los partidos abstencionistas. La participación fue unos 10 puntos inferior a la del referéndum de la Ley para la Reforma Política de 1976. Aun así, fue casi 10 puntos superior a la del referéndum sobre la OTAN de 1986. Lo cual indica una tendencia declinante a la participación en referéndums. Del referéndum sobre la Constitución europea de 2005, con una abstención del 57,68% mejor es no hablar. Los tiempos son cada vez menos históricos o la gente anda perdida en otras cosas.

Desde el punto de vista iconográfico el catálogo es una joya. No había internet. Ni plasma por todas partes. Ni mediatización absoluta. Si había móviles se llevarían en un maletín. Los carteles tenían que hacerse visibles en dura competencia. Poco espacio y estático para llamar la atención con imagen y texto, lo que obligaba a convertir el texto en imagen, cosa fácil, porque era un monosílabo, acompañado de una razón bien resaltada.  Y todo confiado al color. En el catálogo apabulla el rojo. Incluso en los carteles institucionales. Siguen el amarillo y el negro y las combinaciones, generalmente, tienen significado político.

En este momento de amplia petición de revisión constitucional, movida a su vez por un extendido juicio crítico sobre la Transición, es bueno recobrar memoria visual de lo que se ventilaba en aquellos años y cuáles eran las razones de los participantes en el debate.

dilluns, 2 de març del 2015

La perillosa claredat catalana.


Suele comentarse en los tendidos de sol y en los de sombra que los de Podemos son de una ambigüedad exquisita en asuntos de Cataluña. No se comprometen con nada aquí y ahora. Desde luego, reconocen escrupulosamente el derecho a decidir de los catalanes, pero cuando toque, que es durante un por ahora indeterminado proceso constituyente en el cual y porque se vea que no nos duelen prendas "podrá discutirse de todo". En ese "todo", evidentemente, entra "todo", a ver si pillamos por dónde van los tiros. Muy bien, perfecto. Pero la cuestión no es de previsión, sino de visión. Lo dicho, aquí y ahora. ¿Pueden los catalanes ejercer el dret a decidir aquí y ahora? Pues no; pero no porque nosotros nos opongamos, sino porque la Constitución así lo dice, aunque esto no sea del todo cierto. Por eso proponemos un proceso constituyente en donde... (estribillo).  Se entiende la ambigüedad, pero también se entiende el enojo de quienes tienen la ambigüedad detrás de la oreja.
 
Por eso, sin duda, con ánimo de despejar nieblas y confusiones, la secretaria general de Podem, Ubasart, ha aprovechado la presentación de la organización y de su candidatura a las elecciones autonómicas/plebiscitarias de septiembre para aclarar las cosas. ¡Ah la claredat catalana! Y las ha dejado igual de turbias y confusas que antes. O peor, pues ahora ya está dicho que se respeta el derecho de autodeterminación siempre que se ejerza ad calendas graecas.
 
Podem irá por su cuenta a dar la vuelta al tablero político porque "el momento es ahora", ya se sabe. ¿Y respecto a Cataluña? Apoya y defiende el dret a decidir y hasta la autodeterminación de los catalanes (supuesto que sean algo distinto) y hará todo lo posible porque pueda celebrarse un referéndum sobre la cuestión. ¿Cuándo? Ahí ya se pierde claridad. No se sabe si antes, durante o después del proceso constituyente. Más parece después por cuanto dice abogar por una reforma de la Constitución "en clave plurinacional". Es muy difícil de determinar qué quiera decir "en clave plurinacional", aunque suena un poco como ese plan de organización confederal del Estado que andan apañando los de ICV-EUiA.
 
En resumen, la claridad catalana sigue siendo ambigüedad española. El discurso de Ubasart suena mal a oídos nacionalistas catalanes pero suena peor a oídos nacionalistas españoles. Lo cual es problemático para un partido que eleva el patriotismo a eje de su discurso.   

Esa moción de censura.

Acostumbrado Palinuro a predicar la conveniencia y hasta el decoro de una moción de censura por los páramos de Castilla, tan áridos como los de Judea, le encanta escuchar alguna otra voz pidiendo lo mismo. Sobre todo si es tan autorizada como la de Odón Elorza. El exalcalde de Donostia publica un artículo en Publicoscopia, valorando el debate sobre el estado de la nación titulado Pedro Sánchez ganó a los puntos pero le faltó remachar. El artículo está muy bien, es equilibrado, justo y nada complaciente. El autor es hombre con criterio. Expresa su deseo de que Sánchez hubiera anunciado la presentación de "una Moción de Censura a Rajoy a la vista del incumplimiento de las promesas electorales, del gran incremento de la desigualdad durante su mandato y de su actitud en el debate pasando de puntillas sobre los casos de corrupción que afectan directamente a la financiación de su partido y las acusaciones delictivas que políticamente le señalan a él como responsable de lo ocurrido en el PP". Pues sí. Tal cual.

Da gusto encontrar un alma fraterna. Palinuro se siente como cuando Robinson descubrió a Viernes. O al revés: se siente Viernes descubierto por Robinson, que en esto del buen salvaje nunca hemos tenido las cosas muy claras los que vamos de civilizados. Da gusto coincidir con otra petición y esta nacida dentro de la Cámara.
 
Hay que presentar una moción de censura para legitimar el Parlamento. Este no puede ser un lugar al que la presidenta en funciones vaya a jugar al Candy Crush. No puede ser un lugar en el que los diputados del gobierno vayan a jalear a su presidente y abroncar al líder de la oposición como si fueran una peña de fútbol y desaparezcan todos como por ensalmo camino de la cafetería en cuanto toman la palabra los portavoces de los grupos minoritarios. No puede ser una apisonadora que imponga los criterios del gobierno sin objeción alguna y aplaste todas las iniciativas de la oposición. No puede ser una claque. No es serio.

La moción de censura se perderá, seguro. Pero dará a Sánchez la ocasión para exponer a la cámara y al país esas propuestas de las que habla Odón Elorza y que pasaron casi inadvertidas en la bronca del debate. Y conviene que así sea para que la ciudadanía pueda contrastar esa información con las toneladas de propaganda a favor del gobierno que ya está soltando la mayoría de los medios.
 
A ver si, aun perdiendo la moción en la votación parlamentaria, Sánchez la ganaría en la votación popular. Eso sí que lo legitimaría sin más dudas como candidato a la presidencia del gobierno. Como alternativa a lo que hay.

(La imagen es una foto de Wikimedia Commons, bajo licencia Creative Commons).