divendres, 2 de gener del 2015

Desalmados obedientes.


Ni nacimiento del Señor, ni amor cristiano, ni espíritu de la Navidad.

La muy pía alcaldesa de Madrid, contertulia habitual de la Virgen de la Almudena y de la Paloma, comienza el año ordenando cinco desahucios. Innecesario recordar lo que significa un desahucio para una familia, esa institución en cuyo favor se manifiestan los obispos en las calles con pancartas. Y no es una familia; son cinco. Y no son cinco; son decenas de miles.

Con un ser humano tratado injustamente ya se colma la medida de lo tolerable. Pero es que, además, no es uno; son, somos, centenares de miles, millones. El castigo, el maltrato, afecta a la mayoría de la población por uno u otro motivo. No es un comportamiento aislado, singular, de especial crueldad. Es una industria; una política.

Los datos referidos a los perjudicados por la racanería oficial con el fármaco de la hepatitis C están también en los cientos de miles. Y, en muchos casos, es perjuicio de vida o muerte. Un gobierno que tiene dinero para dar 11.000.millones de € a la Iglesia, rescatar bancos o autopistas en quiebra, para comprar armamento inútil o pertrechar a la fuerza pública con fines fáciles de imaginar, no tiene dinero para rescatar las vidas de sus gentes.

Claro, porque no son gentes, no son seres humanos o, si lo son, no son iguales a los privilegiados, que vienen de estirpe, según doctrina que profesaba Rajoy de joven y sigue profesando hoy  a juzgar por sus actos. Son números. Y como números los tratan unos gobernantes que carecen de toda idea de eso que dicen profesar y llaman humanismo cristiano. Rajoy no cree que el paro sea un drama humano que atenta contra el principio mismo de la dignidad de la persona; no cree que los contratos basura que su gobierno propicia destruyan esa dignidad y pongan a los trabajadores a merced de los patronos en condiciones de esclavitud. O sí lo cree y le da igual. Lo que le importa en presentar datos estadísticos que corroboren la fábula de la salida de la crisis que, según leo, Sánchez y Mas se han tragado ya. El paro, el paro juvenil, la subcontratación, la precariedad, la emigración, afectan a millones de personas, pero para el presidente del gobierno son cifras con las que sostener que hay tres décimas más de afliaciones a la seguridad social o que el PIB ha aumentado otras dos décimas. Contando, por cierto, que ya es el colmo, el producto de la prostitución y el tráfico de drogas.

Como todo les da igual y carecen de sentimientos, de un mínimo de pundonor y humanidad, dicen lo primero que se les pasa por la cabeza si entienden que puede apuntalar esa leyenda que el servicio de comunicación de La Moncloa está fabricando sobre la salida de la crisis. Aunque sea una monstruosidad. Así, de Guindos sostiene que ya se ha perdido el miedo a perder el puesto de trabajo. Realmente inaudito. Con cinco millones de parados y otros tantos pendientes de contratos basura en condiciones de absoluta precariedad, que no saben si trabajarán o no la semana siguiente, hace falta ser un desalmado para decir algo semejante. O un inconsciente. O ambas cosas, que será lo más probable.

Ciertamente, desalmados. Pero al servicio de alguien o algo. La historia no se agota en el anecdotario personal. Tiene explicaciones que afectan a las instituciones, a la estructura misma del sistema. La clave está en el capitalismo y, para no enfadarme con los puristas que defienden el tipo ideal, diré, de este capitalismo. Dudo mucho de que haya otro, pero no lo niego sin más. En este, las cosas son diabólicamente simples: el poder real lo detentan las grandes corporaciones y entidades financieras que son como dioses todopoderosos invisibles a los mortales, habitantes de un remoto Olimpo al que llamamos mercados. Y desde donde rigen los destinos de aquellos, con una irremediable tendencia a convertirlos en infiernos.

A tales fines los poderes se valen de los gobiernos a través de los partidos políticos institucionales, encargados de convertir en políticas sus decisiones. Verdad que unos lo hacen de buen grado, como los partidos conservadores, y otros rezongan algo, como los socialdemócratas. Pero todos cumplen órdenes porque, aunque algunas (por ejemplo, desahucios en masa, despidos por miles, recortes a cientos de miles) puedan disgustar a alguno, que siempre habrá, no creen que exista alternativa, ni pueden imaginarla o quizá no quieran. También ellos defienden su interés que es una parte congrua del beneficio del expolio al bien común. Porque ese es el contenido esencial del capitalismo: la explotación del común en beneficio privado. Unos dan las órdenes y se quedan la parte del león; otros las cumplen y se quedan la del zorro.

Estos partidos están encargados de poner el Estado, con todos sus aparatos propagandísticos y coercitivos al servicio de quienes mandan. Medios, establecimientos educativos, fundaciones se encargan de adoctrinar a la población en la creencia de que el Estado debe ser neutral, mínimo, desaparecer en favor de esa dinámica angélica según la cual el beneficio privado ilimitado redunda luego en provecho general a través de la famosa teoría del trickle down (las salpicaduras) que es una verdadera burla cuya mejor traducción sería la parábola del rico Epulón. Si las doctrinas y manipulaciones ideológicas no bastan ni siquiera con los Evangelios en la mano, se echa mano de la policía, las fuerzas de seguridad, las redes de espionaje y, en último término, el ejército.

Una prueba evidente de ese espíritu es la Ley Mordaza en tramitación parlamentaria. Una norma que es una vergüenza y debiéramos recurrir en todos los foros políticos y judiciales, nacionales e internacionales porque es una agresión a los derechos y libertades de los ciudadanos a quienes estos desalmados tratan como a siervos de la gleba. Eso sí, entre rezo y rezo.

Quieren estar preparados por si la gente descubre que la fábula de la salida de la crisis es una patraña de gabinete de comunicación. Porque la llamada crisis es, en realidad, la condición permanente que le preparan los que no la padecen. No hay crisis para las grandes fortunas, los beneficios de las empresas, los de la banca; solo la hay para la gran mayoría, los parados, los jubilados, los dependientes, los trabajadores, las mujeres, los jóvenes. Y aquellos beneficios dependen de que esta crisis se prolongue. La crisis es el capitalismo.

dijous, 1 de gener del 2015

Una nueva revista.

De humor y de papel. Todavía queda gente brava en el mundo porque el papel da ya para poco y su destino parece sellado. El churro ilustrado nace para sobrevivir en un mundo hostil y quizá por eso viene sonriendo, en clave humorística. Sus redactores se ven como continuadores de La codorniz, nombre al que suele acompañar el adjetivo de "mítica". Palinuro es muy fiel a su memoria porque la única medalla que tiene le fue concedida, precisamente, por sus continuadores, y con ella le reconocían el mérito de ser luchador de causas perdidas. Desde luego, jamás cometeré la vulgaridad de apuntarme a una causa ganadora.

Lo del papel es inevitable signo de los tiempos. La revista tiene una especie de página web, Panini Comics, en la que se da cumplida información de sus propósitos. Estos se resumen en uno: hacer reír, cultivar el humor, la sátira. También aquí el panorama parece abigarrado. Hay dos publicaciones más de ese género en el mercado de papel el Jueves, la revista que sale los miércoles y Mongolia. ¿Es mucho? Los lectores dirán, pero sí cabe señalar algo colateralmente: es una ley política y sociológica que, cuando los sistemas democráticos se convierten en dictaduras, como está pasando en España con el gobierno de los sobresueldos, la corrupción y la Ley Mordaza, la opinión pública busque salida por la vía del humor. Los mejores chistes de la edad contemporánea salían de la Unión Soviética y la dictadura del genocida Francisco Franco a quien Dios, acojonado, tendrá a su diestra y, sobre todo, a su vista, por si los golpes de Estado celestiales. Que está este Papa sacando demasiado los pies del tiesto.

Mucha suerte a los del Churro ilustrado.

Voces y deseos.


Decía Gramsci, un hombre bueno y generoso (por eso terminó como terminó), que todos somos filósofos, aunque lo seamos "a nuestro modo", inconscientemente, porque solo en la mínima manifestación de alguna actividad intelectual, el "lenguaje", se contiene una concepción del mundo determinada. Luego ya es cosa de cada cual conformarse con una concepción impuesta desde fuera o buscarse una propia.

Así que todos filósofos, especialmente en ese día del año al que hemos adjudicado la tarea de simbolizar el misterio de los otros 364; el misterio del paso del tiempo, de cuya naturaleza ignorábamos todo cuando vinimos al mundo y seguiremos ignorándolo cuando nos vayamos de él, unos antes y otras después ya que ni de eso sabemos nada. Y como todos somos filósofos, aprovechamos la noche de San Silvestre (¡ánimo,Vallekas!) para rumiar nuestras preocupaciones, formular nuestros deseos y mostrarnos como somos.

Palinuro ha hecho un repaso de los dichos y hechos de sus habituales personajes de la escena pública y tiene una idea de cómo encaran algunos de ellos el Nuevo año.

Pedro Sánchez publica un artículo en El País titulado Un balance mirando al futuro, una palinodia contrita algo exagerada. Formalmente no está mal aunque, como a todos los artículos de quienes están más acostumbrados a hablar que a escribir, le sobra un párrafo: el primero. No es preciso justificarse por escribir. Esa es tarea del lector. Como tarea del elector es juzgar el comportamiento de los elegibles y estos tampoco necesitan justificarse por lo que hacen. El PSOE no tiene por qué justificarse por estar en la oposición ya que, con este gobierno, lo único que se puede hacer es estar en la oposición. Es la sutil diferencia entre colocarse en el pasado o en el futuro y que el rimbombante título quiere transmitir sin conseguirlo. El término "balance" tiene un deje contable; es un cierre ordenado de ejercicio y apertura de otro. Sánchez se jacta de ser "previsible", justo la misma jactancia de Rajoy quien siempre presume de su previsibilidad frente a las "ocurrencias" de... Sánchez. Este tendrá que encontrar un lenguaje más novedoso y menos apegado al de su contrincante si quiere despegar.

Rajoy no ha escrito nada. No teniendo que hablar en público, no le fue necesario escribir. Pero se despachó a gusto en una tertulia con amigos y conmilitones en su pueblo, que es lo que le va. Allí explicó su teoría sobre el peligro de los adanes que se creen que el mundo empieza con ellos. Son los de Podemos, claro. Hay algo extraño en ese plural de Adán, el prototipo del hombre solo. No puede haber adanes, entre otras cosas porque, aunque Rajoy no lo crea, Adán no estaba solo. Estaba con Eva. Pero eso es igual. De lo que se trata es de proclamar la continuidad y la estabilidad frente a la ruptura, siempre llena de peligros. Si la idea de la continuidad de Rajoy no hace felices a los cristianos, se les recuerda que los adanes significan inseguridad y, sobre todo, retroceso. Algo temible, ciertamente, que hable de retroceso quien ha hecho retroceder los derechos y libertades, el Estado del bienestar, la democracia parlamentaria, el Estado de derecho y la cuestión nacional/territorial a los primeros años de la transición y, en algunos casos, los últimos del franquismo.

Y todo en ambos casos, Sánchez escribiendo y Rajoy hablando, por no mencionar la bicha, que es Podemos, uno de los dos acontecimientos más importantes en 2014. Curiosa manía la de no llamar a las cosas por su nombre. Uno lo soslaya y el otro lo metamorfosea en adanes. Zapatero tardó meses en pronunciar la palabra "crisis" y de Rajoy no me consta que haya pronunciado la de "Bárcenas" desde que ambos hicieron la primera comunion. Al no nombre se añade ahora el de Rato. Es como si ambos creyeran con ancestral creencia que los problemas, las desgracias, las dificultades, desaparecieran con no nombrarlas o con inventarse una fábula. Si Palinuro fuera un poderoso empresario no pondría a ninguno de estos dos politicos al frente del departamento de tratos con la competencia.

No me consta que los de Podemos hayan hecho acto de presencia en el hostal del filósofo gramsciano de la noche de San Silvestre. Debe de ser la falta de costumbre. Pero tampoco es necesario. Ya hablan los demás y, sin querer, hablan de ellos. Y mal. En el doble sentido de con mala intención y mal estilo. Lo que es un exitazo de comunicación. Podemos no necesita hacer balance. Ese sí que tiene delante todo el futuro, lo cual implica una tremenda responsabilidad. Recuérdese al bueno de Marx: "El arma de la crítica no puede sustituir a la crítica de las armas. La violencia material debe derrocar a violencia material y la teoría solo se convertirá en violencia material cuando encarne en las masas. La teoría es capaz de encarnar en las masas cuando razona ad hominem y razona ad hominem cuando se radicaliza.Radicalizarse es ir a la raíz de las cosas. Y la raíz para el hombre es el hombre mismo". Y no digo más.

El otro nombre que falta en los dos discursos, el escrito y el hablado, es el de Cataluña. Ojos que no ven y oídos que no oyen, corazón que no sufre; ese corazón con el que tanto aman ambos a los catalanes. Estos siguen a su bola, erre que erre, hacia la indepedencia. Mas ha dejado claro que habrá elecciones y que serán plebiscitarias, lo que quiere decir que solo los catalanes decidirán el futuro de Cataluña. "Otro Adán", murmurará Rajoy para su coleto. En todo caso, ya solo queda por decidir cómo se harán esas elecciones, si con lista soberanista única o por separado. Se entiende el empecinamiento de las dos partes, Mas y Junqueras, en sus posiciones; pero, a la vista de los últimos sondeos, que los dan equiparados, el asunto no parece ser tan relevante. Así que buena suerte.

Porque si alguna esperanza queda de que el país retorne a la historia y salga de ese marasmo de idiocia y sentido de impotencia en que lo han sumido los genios de los últimos gobiernos, sobre todo el último, el de los sobresueldos, reside en estos dos empeños ausentes en los discursos de las autoridades y tan diferentes entre sí, Podemos y Cataluña.

Y feliz año a tod@s.

dimecres, 31 de desembre del 2014

"Rapiña de sobresueldos". Feliz 2015.


Por una vez, Palinuro titula con un préstamo. Eso de "Rapiña de sobresueldos" es el editorial de El País de hoy, último día de este año 2014. En él  se valoran los comportamientos presuntamente delictivos de los dos presidentes de Caja Madrid en su día, Blesa y Rato, que eldiario.es describe con detalle. Por supuesto, la acostumbrada historia de chanchullos y mangoneos para que un puñado de sinvergüenzas, en cuyas manos estuvo la gestión de una de las primeras entidades de crédito, se forrara supuestamente y se diera la supuesta vida padre a costa de la quiebra de la entidad y la ruina no supuesta sino muy real para mucha gente.

Editorial y portadas de los medios del último día del año. Da que pensar.

En realidad, la clave está en la expresión de sobresueldos. La palabra que califica el gobierno de Rajoy y la práctica de su partido durante veinte años. El PP es el partido de los sobresueldos, empezando por su presidente y hoy presidente del gobierno español. Cientos de miles de euros de sobresueldos cobrados por gentes que, a su vez, tenían un sueldo por el cargo que desempeñaban. Desde Aznar hasta Arenas, pasando por Cospedal, Rajoy, Sáenz de Santamaría, Bárcenas, Hernando y toda la plana mayor del PP viviendo a costa de los españoles por partida doble.

La práctica de los sobresueldos estaba tan extendida que en un primer momento se reconocieron sin ambages. Rajoy defendió en el Parlamento su licitud sosteniendo que, como en todas las empresas, se pagaban complementos por productividad, incluida, se entiende, la suya. Era normal, era lógico, que el partido pagara un complemento a sus cargos electos por razón de dedicación y productividad y, se decía, la cuestión era que se tributara a Hacienda. Era tan extendida la corruptela que no se consideraba tal. Sin embargo, lo era. Al margen de las cuestiones que se planteaban respecto a la vigente Ley de Incompatibilidades, está el hecho de que un partido no es una empresa y, financiándose casi por entero con cargo al erario, tampoco puede hacer con el dinero lo que le venga en gana. La prueba es que debe rendir cuentas ante un órgano fiscalizador, el Tribunal de Cuentas. Otra cosa es que las rinda, que las que rinda sean ciertas o que el propio órgano sirva para algo y no esté necesitado a su vez de fiscalización.

Poco a poco, la opinión sobre los famosos sobresueldos fue cambiando. Se seguía manteniendo su legalidad pero se admitía implícitamente su inmoralidad. En algunos casos, esa inmoralidad era casi burla sangrienta, como cuando Rajoy se negó a responder a una pregunta directa sobre su sueldo en un programa de televisión, sabiendo que era de escándalo. O cuando este mismo desaprensivo personaje respondió a un ciudadano que le preguntaba por su salario asegurándoles que tenía los problemas de cualquier otro y que miraba sus cuentas a fin de mes cuando ingresaba por encima de 200.000 euros anuales. Los sobresueldos que se embolsaban estos pintas eran tan inmorales que no podían confesarse en público.

 Así que dejaron de justificarse, incluso se ocultaban, dejó de hablarse de ellos. No se admitían preguntas, se interponía el plasma, se daban respuestas propias de jayanes tabernarios: "ya tal", "sí, hombre...", etc. Pero ese silencio duró muy poco porque enseguida empezó a vincularse el devengo de estas cantidades con la existencia de una caja B en el PP. Ciertamente, el partido y su presidente varias veces han negado la existencia de tal caja B. Pero el juez la da de hecho por probada en el curso de sus investigaciones sobre los papeles de Bárcenas y la Gürtel, entre otras. Una caja B nutrida del saqueo de las arcas públicas, de comisiones, mordidas, dinero muy sucio, de origen supuestamente delictivo pero con la que se pagaron obras en negro hasta de la sede del PP en Madrid, siendo responsable último de este latrocinio el principal perceptor de los sobresueldos, Rajoy.

O sea, no solo hubo sobresueldos, sino que estos pueden ser de procedencia ilícita. En qué grado es cosa que se verá, pero esa fórmula empleada por el juez respecto a la ministra Mato de "partícipe a título lucrativo" de un presunto delito, quizá pueda aplicarse asimismo a los receptores de sobresueldos de dineros irregulares, incluido el presidente del gobierno. Máxime si se tiene en cuenta que el mismo juez imputa esa participación también al partido en su conjunto. Y el partido en su conjunto tiene una cabeza visible y, cuando menos, políticamente responsable, que es su presidente.

"Rapiña de sobresueldos" no es solamente la nueva desvergüenza con la que los españoles van a inaugurar el año en el que se les promete salir de la crisis pero todo apunta a que, una vez más, no será verdad. Es la condición del PP hace veinte años y eso explica muchas cosas. La principal, que el PP es una asociación de presuntos malhechores que utilizan la política para su medro personal. Sueldos, privilegios, bicocas y, encima, sobresueldos. Ser miembro del PP es un chollo. Muchos de sus dirigentes sobresoldados llevan diez o veinte años viviendo de la política a costa de los ciudadanos y, si tuvieran que ganarse la vida por su cuenta, lo tendrían crudo. Se entiende que sus dirigentes y cuadros no defienden ideas, principios, criterios, políticas. Defienden sus intereses, su bolsillo, sus chanchullos, su parasitismo del erario, se cubren entre ellos, se ayudan, utilizan el partido para obstaculizar la justicia, eliminar pruebas, quedar impunes. No, definitivamente no es un partido sino que más parece una partida de ladrones, por cierto bendecida por la Iglesia a la que reservan su mordida.

"Rapiña de sobresueldos" en el país de los infrasueldos.

Feliz 2015.

dimarts, 30 de desembre del 2014

Podemos, la izquierda y Cataluña.


En el Twitter de Pablo Soto encuentro este gráfico. Es poco detallado pero muy significativo. Mucho. A partir del 15 de mayo de 2011 comienza el declive del llamado bipartidismo. En la medida en que este se considera pilar del sistema político actual, de la segunda restauración borbónica, un descenso de cerca del 90% al 50% del voto conjunto hace pensar en el desmoronamiento. Es continuo, sostenido, pertinaz pues dura ya tres años y medio. Es una tendencia.

A mediados de los 80 los politólogos debatían sobre la naturaleza del sistema español de partidos. El sosias de Palinuro que por entonces no tenía blog porque la blogosfera no existía ni había internet, sostenía que el sistema era bipartidista. Pero se quedó en minoría entre los expertos, incluso cuando, siempre con su ánimo pactista, dulcificaba la expresión con un "bipartidismo imperfecto". Nada de bipartidismo perfecto o imperfecto; España era un sistema multipartidista. Un multipartidismo en el que los dos partidos mayoritarios juntos monopolizaban entre el 85% y el 90% de los escaños una elección tras otra.

Ahora parece que tocan a difuntos por aquel bipartidismo que nunca existió. El primer  tañido del triste badajo sonó el 15 de mayo de 2011. Aquel día surgió un movimiento llamado 15M sobre el cual se cernió de inmediato furiosa controversia. Algunos nos entusiasmamos con él y hasta participamos activamente, suponiendo que allí estaba el germen de algo nuevo. Otros se pusieron en contra, formulándole muchas críticas relativas a su oportunidad, su carencia de estrategia, sus tácticas confusas, su falta de claridad, su inoperancia. No faltaron los habituales enterados según los cuales el movimiento estaba pagado por la CIA y al servicio recóndito de la derecha española. Son los mismos que ahora acusan a Podemos de ser un pelele en manos del capital. Más o menos.

Desde el 15M de 2011 han sucedido muchas cosas. Una de ellas, el segundo redoble a muerto, otro 15M de 2014, con la irrupción de Podemos, producto de aquel otro 15M. Ya nadie da un ardite por el fementido bipartidismo, término que es ahora de uso corriente, como otros puestos en circulación por estos novísimos. Como el de régimen del 78, cuya característica esencial es estar guardado por un candado. Siendo las metáforas históricas más del gusto de Palinuro podía llamársele el nudo gordiano del 78, aunque quizá la comparación no goce de aprecio, dado que tal nudo se deshizo de un tajo y los de Podemos no blanden espada sino voto.

En todo caso es opinión general que esta organización ha trastornado el predio tradicional de la izquierda. Su fuerza demoscópica es impresionante, la presencia mediática de sus líderes abrumadora y, con ello, su hegemonía discursiva. Podemos determina el contenido del debate público y los términos en que se desarrolla. El margen que resta a las otras dos fuerzas de la izquierda institucional, IU y el PSOE, es muy estrecho. IU, prima hermana repudiada, se desangra en un goteo de deserciones y en la imposibilidad de trazar un perfil propio. La crítica que está obligada a hacer no puede ir muy al fondo porque, en el fondo, comparte criterios con los criticados. 

Algo peor lo tiene el PSOE pues no solamente le es difícil pronunciarse en la izquierda con personalidad propia, sino que carga con un pasado reciente de escoramiento a la derecha y un presente como partido dinástico, pilar del régimen. Elaborar un discurso que no le enajene el voto del centro y hasta del centro derecha y el centro izquierda y la izquierda pueda escuchar sin tomárselo a burla es muy complicado. 

Téngase en cuenta, a su vez, que el discurso de Podemos es deliberadamente impreciso, casi proteico, capaz de integrar verdaderas contradicciones, lo cual lo hace inexpugnable a las críticas de las otras izquierdas. Estas suelen quejarse de la ambigüedad de los recién llegados, y afeársela. Pero eso es perder el tiempo. Por un lado es absurdo pedir posiciones nítidas, tajantes, exactas a quienes acaban de nacer y están aún tanteando el terreno; pero no ignoran que quienes las reclaman, a su vez, están lejos de tenerlas. Por otro no es ambigüedad sino un razonable aplazamiento. Podemos no tiene pasado y fía su porvenir al resultado de las próximas elecciones de mayo y, sobre todo, de noviembre de 2015. Cuando se produzcan esas elecciones, sus ambigüedades desaparecerán como las cigüeñas en invierno.

Así que, de aquí a las mentadas elecciones, quizá lo mejor que puedan hacer las izquierdas sea acudir a ellas por separado, tratando de singularizarse pero sin atacarse entre mutuamente pues a lo mejor están obligadas a pactar, y sin olvidar que el enemigo común es la derecha.

Los análisis de más interés que he leído comienzan a valorar el impacto de Podemos en Cataluña. Ya va siendo hora de que los analistas españoles se enteren de que la cuestión catalana  es de importancia capital y no una mera algarabía, como la conceptúa esa desgracia que pasa por presidente del gobierno. Pero la entienden al modo español. Concluyen que, con el mitin de Pablo Iglesias el otro día en Barcelona Podemos tendrá en Cataluña el efecto sísmico que ha tenido en España. Extrapolan.

Tengo para mí que es una perspectiva errónea. Cataluña está en otra historia.Una historia nacional en la que Podemos tiene poco que decir y cuya solución aplaza, como todo, a la ruptura del nudo gordiano/candado del 78 y la apertura de un proceso constituyente en el que "se podrá discutir democráticamente de todo". Eso suena en Cataluña de forma distinta que en España. En primer lugar, sigue sin estar claro quiénes discuten de qué y, en segundo, es algo aplazado hasta, por lo menos, 2016, siendo así que los catalanes tienen su propio proceso constituyente en marcha y hasta andan debatiendo anteproyectos de Constitución de la República Catalana, como analizaba ayer Palinuro.

Otra historia. Los soberanistas catalanes tratan de concertar una acción común inmediata en unas elecciones anticipadas. Mas y Junqueras se han reunido para ponerse de acuerdo al respecto. Estaban con representantes de las dos asociaciones más importantes de la sociedad civil en el proceso, la Assemblea Nacional Catalana y Ómnium Cultural. Ahí Podemos tiene poco que decir salvo presentarse a las anticipadas con su programa de aplazamiento. Y menos aun puede decir si, como resultado de las elecciones plebiscitarias, hay una declaración unilateral de independencia en sede parlamentaria (DUI). En efecto, ¿qué respuesta puede dar Podemos a una DUI? La directa es "no" y la indirecta "no toca".

Palinuro no es quién para decir a los soberanistas lo que tienen que hacer. Lo saben de sobra: ir a elecciones anticipadas cuanto antes y, muy decisivamente, antes de las municipales de mayo de 2015. Estas servirán como un oráculo para las de noviembre que son las que importa porque en ellas se dirime el gobierno. Pero el oráculo, los auspicios serán unos u otros según haya sido el resultado de las elecciones autonómicas catalanas. Quien hace elecciones lleva la iniciativa política e incrementa su legitimidad. Por eso los soberanistas catalanes saben que tienen un tiempo tasado para llegar a un acuerdo.

Un acuerdo que puede funcionar como un hecho democrático consumado de forma que los partidos españoles vayan a las elecciones municipales y autonómicas de mayo de 2015 con una DUI sobre la mesa. 

dilluns, 29 de desembre del 2014

La Constitución de la República Catalana.


Hace tiempo que los soberanistas catalanes hablan de proceso constituyente. Es un nombre que no designa un procedimiento específico, jurídico, a cargo de ningún agente con un mandato concreto. Es un enunciado casi político-filosófico, un lema, una consigna lanzada a la sociedad civil y las instituciones catalanas para configurar lo que, siendo deliberadamente genéricos, llamaríamos un "nuevo orden de cosas".

Ayer se filtraron a la prensa dos anteproyectos de Constitución de la República Catalana, a cargo uno de un grupo de expertos coordinado por el juez Vidal y el otro de cuatro ciudadanos anónimos. Y todavía se espera un tercero proveniente, al parecer, de expertos de la ANC. Tres propuestas. El proceso constituyente tiene base documental suficiente sobre la que debatir. Cómo se articulen luego tales debates ya será cosa del curso que sigan los acontecimientos en Cataluña. De momento y en espera de que esta primera filtración se substancie, cabe hacer algunas consideraciones.

A pesar de los diferencias, hay algo claro en los tres casos (a falta de conocer el tercero) en cuanto ninguno considera la posibilidad de que Cataluña no sea independiente. Las tres presuponen la independencia, y dado que esta está todavía por articularse siquiera como proyecto, las tres son puros futuribles, por no decir utopías. De momento. Son asimismo Repúblicas.

El proyecto del juez Vidal es el que parece más detallado. Configura una república parlamentaria frente al de los cuatro ciudadanos que la prefieren presidencialista. Parlamentarismo frente a presidencialismo es uno de los grandes debates políticos. Toda América continental, excepto el Canadá, es presidencialista y casi toda Europa es parlamentaria. Eso tampoco es grave. Hay ejemplos mixtos, como el semipresidencialismo francés. Tiene las virtudes de ambos sistemas. Y sus vicios.

El proyecto del juez quiere prescindir del ejército en medio de declaraciones de un pacifismo casi ditirámbico. No está mal si se recuerda que eso quiere decir que Cataluña saldrá de la OTAN, salvo si esta destina recursos a la defensa de un territorio que no contribuye. No suena muy factible.

La constitución quiere limitar el número de mandatos y establecer la revocación. Todo dirigido a fortalecer el control popular de los representantes. La revocación me parece imprescindible. La limitación del número de mandatos, no tanto. Si los cargos se renuevan en elecciones libres, ¿por qué no se va a permitir que la gente elija a quien quiera las veces que quiera? En todo caso, es un debate abierto.

En el asunto de las relaciones con España, la Constitución prevé la cooficialidad universal del español y reconoce a los ciudadanos la posibilidad de optar por la doble nacionalidad, catalana y española, en el primer año de vigencia del texto. Es, pues, una disposición transitoria. Es claro que la oferta se dirige a los ciudadanos residentes en Cataluña pero un alma maliciosa podría preguntar si se extiende asimismo al resto de los ciudadanos españoles.

Se elimina el Tribunal Constitucional, del que los catalanes tienen áspera memoria, y la jurisdicción constitucional se residencia en una sala especial del Tribunal Supremo con una composición asimismo especial. Eso es básicamente correcto para no incurrir en esa dualidad jurisdiccional tan molesta, pero no es asunto decisivo. Lo decisivo es el régimen de reforma de la Constitución que la propia Constitución establezca.
 
En todo caso, piensen los soberanistas en que desde el Estado se aprestan ya acciones que quizá obliguen a plantear la cuestión en otros términos. El País , que quiere ser buque insignia de la nueva Invencible en Cataluña ante la evidente inoperancia e incompetencia de Rajoy, editorializa enviando expresamente al Rey a resolver la cuestión catalana. Es casi una orden titulada La hora de Felipe VI. O sea, su bautismo de fuego. Si el Rey Felipe quiere ganarse el trono debe retornar victorioso de Cataluña, lugar en donde quizá no le lean la cartilla, sino la Constitución.

Del mito al logos


No sé cómo se me ha pasado esta estupenda exposición de Caixa-Forum en Madrid. La he cogido en sus últimos días, pues cierra el cinco de enero próximo. Se titula Mediterráneo. Del mito a la razón y su tema es el que anuncia en una réplica casi exacta del título del famoso libro de Wilhelm Nesle, publicado en 1940, Del mito al logos, y con un contenido también en todo similar: la "autoexpansión" (Selbstenfaltung) del pensamiento griego desde Homero hasta la sofística y Sócrates", según el subtítulo de dicho libro. Esto es, el paso de una explicación mitológica del mundo y del ser humano como parte de él a otra racionalista, lógica, del siglo VI al IV a.d.C. y en el Mediterráneo. Lo hace mediante la exposición de 165 piezas entre estatuas, estatuillas, cerámicas de todo tipo, relieves, urnas funerarias, joyas, frescos, bustos romanos y griegos (clásicos y helenísticos) que dan fe de las ideas, costumbres y creencias de los habitantes del Mediterráneo en aquellos siglos, tanto de la península griega como de la Magna Grecia. Casi podría decirse que la exposición viene a ser como las ilustraciones que faltan en el libro de Nesle cuyo contenido es similar si bien ordenado no por temas sino por autores, filósofos, historiadores, dramaturgos, poetas. En todo caso, una exposición espléndida, muy bien ordenada, muy bien explicada (quizá con excesiva prolijidad) por el comisario Pedro Azara.
 
Del mito a la razón, al logos. La evolución, el salto, es nítido y nos es fácilmente comprensible porque responde al espíritu que hemos llamado luego de la Ilustración y nos lo hemos encontrado ya varias veces en la historia: del mundo teológico medieval al humanista del Renacimiento; del geocéntrico al heliocéntrico con la revolución copernicana; de la superstición a las luces con la Ilustración allí en donde se haya dado. Es imagen cercana y fácil de entender pues tiene una vertiente ontogenética en la experiencia de cada cual: de la infancia a la madurez. El individuo proyecta luego sobre el grupo su experiencia y habla de la infancia de los pueblos, repleta de encantamientos, prodigios y fantasías como está el  mundo de los niños. La infancia de los griegos es mitológica y el paso decisivo hacia la  comprensión racional del mundo se da con la filosofia jonia, igual que los niños abandonan la infancia cuando dejan atrás la creencia en las hadas y los reyes magos.
 
Una concepción mecanicista ve la victoria de la razón sobre el mito como absoluta y excluyente pero no puede negar que el mundo mitológico sigue habitando a lo largo de la historia de la civilización. Aunque los mitos hayan perdido su pretendida función cognitiva (y no cabe olvidar que hay otras teorías sobre la función del mito en la cultura) cumplen otras de carácter ejemplificador, ilustrativo, orientador en definitiva, sin las cuales la historia intelectual de Occidente sería muy distinta. Sin la figura de Prometeo (de quien hay un par de representaciones en la exposición) , algunos movimimientos literarios y artísticos, como el romanticismo, tendrían otro carácter. La mitología sigue presente en el logos igual que el niño sigue presente en el adulto.
 
La exposición está ordenada en varias secciones y es imposible hacer justicia a todas las manifestaciones, algunas complicadas, por ejemplo, en el comienzo, se presenta el mito del rapto de Europa con un fresco de una casa pompeyana, cedido por el Museo Nacional de Nápoles. Hay otros frescos y hasta mosaicos pompeyanos que no sé si serán originales, porque vienen sin mucha protección. Del rapto de Europa, como referencia al ámbito en el que estamos, la exposición presenta el Mediterráneo en sucesivas referencias a tres héroes y su vida errabunda: Hércules, Ulises y Jasón. Es como si la historia arrancara no tanto con los dioses como con los héroes, alguno de ellos semidiós, como Hércules. Personalmente prefiero a Teseo, aquí escasamente representado, porque encuentro fascinante la figura del Minotauro; pero la verdad es que Hércules ha echado más hondas raíces en las representaciones occidentales: es el prototipo del héroe al que se rinde culto; su tremenda elección entre el vicio y la virtud acongoja a los seres humanos; su locura pasajera nos lo hace simpático; su doce trabajos están presentes en los intercambios cotidianos. Es extraño que todvía nadie haya hablado de la necesidad de un Hércules que limpie los establos del Rey Augías de la corrupción. El hijo de Zeus y Alcmena tiene una relación especial con España porque dos de sus trabajos los ventiló aquí, el del jardín de las Hespérides (que, según leyenda, estaba en Tartessos) y la muerte del Rey Gerión. Así que Hércules es como de la casa. Zurbarán decoró el Salón de Reinos del Palacio del Buen Retiro para Felipe IV con diez de los trabajos hercúleos, seguramente para animar el espíriu de un rey poco dado a batallar.
 
En el resto de la exposición, el espectador tiene material suficiente de admiración para sus particulares inclinaciones en este mundo que empezaba a explicarse a sí mismo racionalmente pero seguía creyendo que las esfinges poseían secretos en cuya revelación los hombres arriesgaban su vida o decoraba las urnas con relieves alusivos a la Odisea, representando a las sirenas con cuerpo de mujer y patas de ave. La relación de este mundo con las mujeres era problemática y, al entrar en los espacios en que se expone la organización política y jurídica de los griegos, básicamente atenienses, se nos advierte de que eran invisibles en la polis. En sentido literal, pues, casadas, quedaban recluidas en el gineceo, acompañadas de los niños hasta los siete años. Los esclavos y los metecos eran políticamente invisibles pero físicamente visibles, cuando menos. Las mujeres, ni eso. Allí, en presencia de un muy conocido busto de Sócrates y otro de Platón y cerca de un mosaico pompeyano de la academia platónica, se nos explica el carácter de un simposio como el banquete y héteme aquí que las mujeres reaparecen; pero como hetairas.
 
Conmueve ver la estela con la ley en contra de la abolición de la democracia, poco antes de que la conquista macedonia la erradicara para siempre. Como consolación, otra parte nos hace visualizar el descubrimiento del alma humana, término al que llega el nous de los eleáticos y de Anaxágoras. Y la representación acude al mito de Eros y Psiche, precedido por una estatua de Afrodita con los dos representados como niños, y muy extraña, teniendo en cuenta que es ella quien envía a Eros a vengarse de Psiche.
 
Se termina la exposición con una referencia a los nuevos dioses que se expandieron en el bajo imperio romano porque los romanos, como pueblo politeísta y civilizado, no solo eran tolerantes con los cultos extraños sino que los incorporaban cuando les gustaban. Hay un Hermes portando un cordero que se quiere precedente de Cristo y, sobre todo, hay un Mitra estupendo, una representación del dios solar importado del Oriente y que se expandió mucho entre las legiones. Habida cuenta de que es un Mitra tauróctono, esto es, que sacrifica un toro, también me extraña que los defensores de las corridas a las que consideran, al parecer, patrimonio cultural español, no reclamen la protección de este dios, en lugar de remontarse vergonzantemente al culto minoico y las fiestas taurinas cretenses, que eran una depravación y acabaron con aquel horrible y nefando acto de Pasifae contra natura del que salió, precisamente, el Minotauro. Además, uno de los trabajos del primo Hércules fue acabar con el toro de Creta. Es mucho mejor enganchar con Mitra, oriental y bárbaro, pero expeditivo.

diumenge, 28 de desembre del 2014

Ya no basta con mentir.


Efectivamente, ya no basta con convocar una rueda de prensa, comparecer solemne en carne mortal y no en plasma y soltar la acostumbrada sarta de trolas y embustes. Después de tres años de engaños, silencios y excursiones por los cerros de Úbeda, no es que el crédito del presidente esté "bajo mínimos". Es que está en el cero absoluto. Nadie lo cree. Ni él mismo.

Por eso ya no se molesta en hacer verosímiles los datos que habitualmente manipula. Ahora ha decidido recurrir a la retórica, incluso a la licencia poética. Así, el 11 de diciembre anunciaba que la crisis ya es historia, una frase autorreferencial, destinada a hacer historia, como la de "ya no hay Pirineos" o "vine, vi, vencí". Pero la opinión descreída se la tomó a chirigota y hasta los suyos le dijeron que redujera el redoble. Se vistió entonces de experto ténico y anunció que 2015 será el año del despegue definitivo de la economía. Ciberlandia sacó su más afilado sarcasmo y apostó porque el despegue se haría desde el aeropuerto de Castellón de la Plana.

Escarmentado de tanta burla Rajoy redujo el núcleo de su habitual patraña a su mínima expresión, confiando en hacerla más aceptable a fuer de modesta:   "España ha conseguido superar la peor etapa de la crisis sin menoscabar lo sustancial del sistema de protección social" . Pero ya es tarde hasta para la modestia. Ni los suyos lo creen. Zarzalejos, un periodista de acrisolada tendencia a la derecha del PP, califica el año que resta de legislatura de año políticamente agónico.

Efectivamente, ya no basta con mentir, ni siquiera en sordina. Hay que echar mano a otros recursos para mantener quieto el Reino. Y a no dudarlo, se recurrirá a ellos:

La amalgama. Una vieja táctica, consistente en meter en el mismo saco a dos o más adversarios, asegurando que son todos iguales. Los estalinistas la emplearon con gran éxito en la Unión Soviética y en España, asegurando que los trostkistas eran colaboradores de los nazis. Los comunistas también se la aplicaban a los socialdemócratas en los años treinta, hablando del socialfascismo. Ahora se oye mucho hablando de la igualdad entre PP y PSOE y, desde luego, el partido del gobierno recurre a ella con fruición equiparando a Podemos con el comunismo, el chavismo y el populismo en general, y al soberanismo catalán, cómo no, con los nazis, en aplicación de la Ley de Godwin.

La intoxicación. A estas alturas no debe quedar aspecto de la biografía de los líderes adversarios más populares, especialmente en Podemos y el consabido soberanismo catalán, que no se haya escudriñado milimétricamente en busca de cualquier asunto, por insignificante que sea, que se pueda agrandar hasta convertirlo en escándalo y desprestigio. Y, si no se encuentra, se inventa. Para eso el gobierno y su partido tiene prácticamente comprados a todos los medios escritos en papel y audivisuales con la misión de cantar sus alabanzas y denigrar a sus adversarios, incluso al modo torticero en que lo hace a veces RTVE, cuando enmarca noticias sobre Podemos con anagramas de Bildu, por ejemplo.

La oración. Este recurso no debiera figurar aquí de ser España un país normal. Pero no lo es. Este gobierno no echa solamente mano del BOE, de los informes oficiales, los expedientes administrativos y los códigos para gobernar sino también, y mucho, del misal. Vari@s ministr@s ponen sus políticas públicas bajo la advocación de diversas Vírgenes, otros se asesoran directamente en las sacristías y otros hacen pública ostentación de su fe. ¿Por qué no convocar procesiones y oraciones colectivas para salir de la crisis y ganar las elecciones igual que las gentes sencillas impetran la lluvia?

La represión. El espíritu es fuerte pero la carne es débil. La gente es de una contumacia insoportable en la protesta, sobre todo los catalanes, a quienes no parecen tranquilizar las jaculatorias del Rey. Hay que estar preparados para defender el orden. La crisis y los recortes no han pasado por el ministerio del Interior que lleva años pertrechando a las fuerzas de seguridad con medios materiales de todo tipo para hacer frente no ya a manifestaciones pacíficas y alguna algarada ocasional sino a sublevaciones en toda regla, como las de los campesinos en Alemania o la revuelta de los payeses en Cataluña. Lo peor no es que estas fantasías puedan realizarse. Lo peor es que quizá haya alguien interesado en provocarlas. La nueva Ley Mordaza es la verdadera clave del sentido de la legislatura. La prueba definitiva de que estamos saliendo de la crisis es que se prepara un Estado policial.

Ya no basta con mentir.

(La imagen es una foto de La Moncloa en el dominio público).

Los límites de la fotografía.

Gran ocasión la que ofrece la Fundación Mapfre con su exposición sobre la obra fotográfica de Alvin Langdon Coburn. Siendo, quizá, uno de los fotógrafos más importantes del siglo XX es uno de los menos conocidos. La razón, sencilla: aunque tuvo una larga vida (1882-1966) y aunque comenzó su brillante carrera muy pronto, pues hizo su primera exposición en Londes a los 17 años, tambien se retiró en muy poco tiempo. Al final de la Iª Guerra Mundial, con 35 años, marchó a vivir con su mujer a un lugar remoto de Gales del Norte, cosa que podía permitirse pues siempre fue hombre de abundancia de medios, dedicado a la búsqueda mística, destruyó todo su archivo de negativos, miles de ellos, y solo muy ocasionalmente retornó a su antigua profesión de fotógrafo, en especial al final de sus días y tras la muerte de su mujer.

La razón de esta especie de autoexilio del mundo, de este apartamiento material y espiritual de alguien que se encontraba en el cenit de su carrera, gozaba de reconocimiento general de público y colegas, publicaba en donde quería, retrataba a las personalidades del momento y se relacionaba con intelectuales y artistas de varios países no está clara hasta que se repasa su vida y entonces se entiende. La frustración lo llevó a dejar su profesión. La frustración, el desengaño, la decepción. Coburn fue de vocación y pasión muy temprana. Tuvo su primera cámara a los ocho años y, desde entonces hasta que la dejó de lado 27 años después, con ella lo intentó todo en una carrera fulgurante a caballo entre los Estados Unidos e Inglaterra, país en el que se instaló definitivamente en 1912 (no volviendo ya nunca a los States) y cuya nacionalidad acabó adquiriendo. Una carrera que estuvo obsesivamente presidida por una idea: elevar la fotografía al status de arte, nivelarlo con la pintura y la música (sus dos grandes e inconfesas vocaciones) y ser él su principal y más reconocido representante.

Comenzó firmemente encuadrado en la tendencia pictorialista, bajo la dirección de su jefe de fila, Alfred Stieglitz, quien lo introdujo en el grupo Photo Secession, en el que también estaba otro amigo de Coburn y célebre fotógrafo, Edward Steichen. Más tarde, los británicos, especialmente su protector Fred Holland Day, lo incluyeron en la Brothethood of the Linked Ring y Ezra Pound y Wyndham Lewis lo admitieron a su vez en el movimiento vorticista. Todo en unos breves y vertiginosos años y todo apuntando siempre a lo mismo: la fotografía podía ser un arte de vanguardia, como la pintura y él su gran maestro. Obvio: la Photo Secession reproducía la Sezession austriaca de Klimt y otros; la Brotherhood se hacía eco de la de los pintores prerrafaelitas y el Vorticismo se concebía como continuación y superación del cubismo.

Con este fuego en su interior, Coburn hizo una vida errática, en busca paisajes, de la foto al aire libre, como los impresionistas. Viajó así al Gran Cañón del Colorado, al Yosemite, a las cataratas del Niágara, lugares de los que hizo fotografías muy originales y muy dignas de verse, siempre concebidas con la mentalidad del pintor. También buscó temas abiertos en las ciudades, dejó un reportaje impresionante sobre el comienzo de la industrialización en Pittsburgh y abundantes fotografías de Nueva York, sus avenidas, sus rascacielos, desde perspectivas originales, el Central Park, en donde tomó esa simbólica imagen llamada el Octopus, que se ha escogido para el anuncio de la exposición.

Pero todo eran fotos, esto es, una visión mediada por un elemento mecánico que, de un modo sutil, pero inevitable, siempre mata la punta de creatividad que tiene la acción humana, la pluma, el buril, el cincel,  el pincel del artista que jamás serán iguales al hecho de apretar un botón.

Merced a sus buenas relaciones, Coburn, quien´compró un estudio en Hammersmith, Londres, vivió como un típico expatriado yanqui en contacto con las vanguardias. Su sólida fama como buen fotógrafo le permitió retratar a algunos de los artistas e intelectuales más importantes de su tiempo. Gracias a él, por tanto, que cambió la pintura al aire libre por el trabajo de estudio, tenemos estupendos retratos -algunos casi iconográficos, expuestos en esta muestra- de Bernard Shaw, Ezra Pound, Wells, Twain, Matisse, Stein o Rodin. Solo por ver el retrato de G. B. Shaw posando para Coburn en pelota picada como Le penseur rodiniano, merece la pena llegarse a la exposición.

Coburn, que fotografiaba por afición y no por necesidad, en el sentido en que Baudelaire defendía l'art pour l'art, quemó todas sus ambiciones en unos breves años y topó con los límites de la fotografía. Quiso luego pintar y, de hecho, cabe ver algunos de sus dibujos y acuarelas en la muestra. Quiso orientarse hacia la música. Pero para ninguna de ambas actividades tenía el talento que tenía para la fotografía; y esta se le había quedado pequeña. Por eso se retiró a la meditación mística.

Y por eso también es hoy el menos conocido de la pléyade de extraordinarios fotógrafos estadounidenses de fines del XIX y primeros del XX.

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Echando el día a la fotografía, nos acercamos asimismo a ver la exposición de la obra de Pablo Genovés en el Canal de Isabel II, en Santa Engracia, que se anuncia bajo el título de el ruido y la furia buscado a propósito por las resonancias de Faulkner quien, a su vez, también lo  buscó por las suyas shakespearianas. No está mal traída la invocación pues, aunque parece fijarse sobre todo en el aspecto material del asunto, ruido y furia de los elementos desatados, la conjunción entre estos y los salones, bibliotecas, museos que las aguas invaden transmite en cierto modo esa idea de decadencia, degeneración y destrucción que las obras de los dos genios citados presentan.
 
El único inconveniente -y no menor- es que el tema se repite sin descanso. Aunque la narrativa de la comisaria, por cierto, concebida en términos casi tan gongorinos como los barrocos de algunas fotos, pretende hilvanar una secuencia desde la irrupción de la naturaleza hasta el destrozo que deja a su paso, en el fondo, es siempre la misma fotografía. Mejor dicho, el mismo montaje ya que no se trata de tomas simples, sino de superposiciones, normalmente con la misma técnica: un primer plano de elemento desencadenado, el agua y un segundo plano solemne, barroco, arquitectónico, de biblioteca, coro de iglesia o sala de antigüedades.
 
El trabajo de montaje es por ordenador y, la verdad, si la fotografía a pelo pronto revela sus límites, la trabajada digitalmente, aunque sea tan pretenciosa como esta, llega a aburrir. Una sola, como muestra, hubiera estado bien por su originalidad. Treinta o cuarenta, todas muy parecidas, son una penitencia.

dissabte, 27 de desembre del 2014

Epiménides el cretense en La Moncloa.


Entre las escasísimas virtudes de Rajoy nadie, que yo sepa, le ha reconocido la de haber resuelto por la vía rápida la famosa paradoja de Epiménides. Ayer, en su comparecencia ante los medios, la última de este año, hizo un balance triunfalista de los tres de legislatura, puro acto de propaganda, tan repleto de embustes, medias verdades y engaños como todas sus intervenciones públicas. El embustero compulsivo y presunto cobrador de sobresueldos dice que él, a diferencia de Epiménides, nunca miente. Y vuelve a mentir.

El enunciado esencial del acto es que 2014 fue el año de la recuperación y 2015 será el del despegue. El empleo de este término debe de ser aportación de algún asesor que leyó en su juventud la célebre obra de Walt Whitman Rostow, Las etapas del crecimiento económico, libro que, significativamente, se titulaba "un manifiesto no comunista". La mención se convirtió en chirigota de los internautas, especialmente los tuiteros. Un tuit de gran difusión decía que el despegue de 2015 se hará desde el aeropuerto de Castellón de la Plana. Si tenemos en cuenta que, en la aplicación del modelo rostowiano a España suele considerarse que la etapa del despegue o take off se dio en 1959, puede verse cuán errado anda Pedro Sánchez al exigir a Rajoy que no hable de "recuperación" hasta alcanzar las magnitudes de 2006, antes de la crisis, cuando precisamente quiere ponerla en 1959.

Para justificar su optimismo -propaganda para esta larguísima campaña electoral de un año que se avecina- Rajoy echa mano de una serie de datos que hablan de crecimiento cuantitativo del empleo, de más puestos de trabajo, de las afiliaciones a la seguridad social, de más pensiones, y lleva su falta de sentido del ridículo a presentar como jugosa prueba dos escuálidos aumentos de 0,25% las pensiones y 0,5% el SMI, lo que suena más como una tomadura de pelo. Tomadura de pelo sangrante cuando se recuerda que, al parecer, él se subió el sueldo un 21% hace un par de años, sin contar los sobresueldos que estuvo otros veinte percibiendo.

Por supuesto, hay una andanada de datos que desmienten de raíz la afirmación presidencial. Según las magnitudes que se elijan y los años de comparación, puede fingirse una recuperación, como hace Rajoy, o constatar que estamos peor que hace un año, como puede ver cualquiera. En realidad se han destruido más puestos de trabajo de los creados y el paro no ha disminuido, sino que ha aumentado. El más de millón de personas que han emigrado en los dos últimos años y son parados que no se contabilizan como tales lo prueba. El 35% de contratos son basura y su reflejo en la seguridad social un puro engaño. El miserable aumento del PIB se debe a que estos sinvergüenzas han empezado a contabilizar la prostitución y el tráfico de drogas. El día en que contabilicen lo que ellos mismos roban estaremos en cabeza del crecimiento mundial. Por no hablar de los desahucios, los índices de pobreza y desigualdad, la deuda, la gente buscando comida en los contenedores, etc. Todo en la comparecencia del sobresueldos fue mentira. Como siempre.
 
Rajoy comenzó su mandato haciendo lo contrario de lo que prometió en la campaña electoral y reconociéndolo paladinamente con la curiosa fórmula de que "no había cumplido sus promesas", pero había cumplido con su deber". Su deber, por tanto, era mentir. ¿Cómo puede decir ahora que "nunca ha engañado a los españoles" si no ha dejado de hacerlo? O de intentar hacerlo, porque la verdad es que en el país no le cree nadie. Más del 80% de los ciudadanos, según los barómetros del CIS no le concede crédito. Así que da igual lo que diga.

¿Para qué vamos a molestarnos en demostrar lo archidmostrado, esto es, que el presidente no solo ha engañado (o pretendido engañar) a los españoles y sigue haciéndolo? No merece la pena. Un somero repaso al cuadro de la derecha ilustra sobre las ocho más obvias mentiras de Rajoy a lo largo de esta triste legislatura que no es si no una historia de mentiras, engaños y propaganda. Este gobierno de presuntos corruptos llama:
  • "Partido político" a una asociación de supuestos malhechores;
  • "seguridad ciudadana" a un Estado policial de inseguridad e impunidad represiva;
  • "gratuidad de la justicia" a imponer tasas que imposibilitan el acceso a los tribunales;
  • "defensa de los derechos del no nacido" a negar los derechos de las mujeres;
  • "patrimonio cultural" a la tortura de animales;
  • "libertad de expresión" a un régimen de censura con periodistas esbirros a sueldo;
  • "democracia" a negar el voto a los catalanes.
Si nos atenemos a los resultados, es cierto que el sobresueldos no ha engañado a los españoles, pues no le cree nadie. Pero si nos atenemos a las intenciones es evidente que el gobierno no ha hecho otra cosa desde 2011 que mentir e intentar engañar a la gente.