dissabte, 23 de març del 2013

Últimas noticias de la crisis-estafa.

Mete miedo el último tajo del FROB a los ahorros del pueblo llano. 400.000 compradores de preferentes tienen que tragar una quita media del 50%. El espectáculo de los accionistas de Bankia, aun más desolador. Lo perderán todo pues las acciones que compraron a 3,25€ cotizan hoy a 0,07 céntimos o algo así. Es el resultado de la gestión de ese genio de las finanzas de Rodrigo Rato a quien, al parecer, esto de haber arruinado, estafado, a decenas de miles de personas no parece quitar el sueño. Ahora debe explicarse ante el juez. Podía aprovechar para explicar asimismo cómo se justifican los astronómicos emolumentos que percibieron tanto él como Miguel Blesa, el antecesor, de unas entidades que estaban llevando a la quiebra.

Téngase en cuenta que esos cientos de miles de personas sometidas a tanto quebranto son las que, a su vez, soportan aumentos de impuestos, mermas de salarios, tasas o pagos y repagos arbitrariamente decididos por las administraciones y todo tipo de exacciones. La convicción de que la crisis están pagándola los desfavorecidos responde a una cruda, una violenta realidad. Hay un ataque del capital contra las clases trabajadora y media para despojarlas de sus ahorros, de su nivel de vida, incluso de su patrimonio. Especialmente el de carácter público. La privatización de los servicios, impuesta a la fuerza, en contra de la voluntad de los afectados, es un expolio de lo público en favor de intereses privados.

Este empobrecimiento general de la sociedad, eso que se llama la devaluación interna, es también una táctica aplicada como fórmula para salir de la crisis. Es preciso aumentar la productividad para ser competitivos en los mercados internacionales, única forma de generar recursos. Tenemos que ser competitivos con los chinos y eso solo se consigue pagando aquí sueldos chinos y sin ninguna redistribución interna de la renta. Se apunta una clara división internacional del trabajo consistente en convertir España en un país de mano de obra barata y especializado en servicios turísticos.

El desarrollo del Estado del bienestar en el siglo pasado fue posible gracias al excedente generado en la explotación del Tercer Mundo merced a unos términos muy favorables de intercambio. Pero ahora las tornas se han invertido y parte importante del Tercer Mundo ha pasado de ser compradora neta de nuestros productos, a vendedora neta de los suyos. En el pasado, esta situación se resolvía mediante una guerra, expediente al que ya no es posible recurrir, salvo en los casos de conflictos muy localizados y asimétricos.

Aunque de otro tipo, la tercera guerra mundial está ya aquí. Viene a añadirse a aquella otra, también nueva, proclamada a principios de siglo, la guerra al terrorismo internacional. La de ahora es la de los ricos contra los pobres. Como la del terrorismo, no tiene fronteras, ni líneas de batalla y se libra tanto en el interior como en el exterior de cada sociedad. Es la guerra del capital contra el trabajo, como siempre. Pero hoy del capital financiero, del puramente especulativo cuya hostilidad padece no solamente el trabajo sino el conjunto de la sociedad en cuanto productora o consumidora.

(La imagen es una foto de dulhunk, bajo licencia Creative Commons).

divendres, 22 de març del 2013

El fin de una época.

Antes de nada y que se me tache de agorero, vista a la izquierda. Rajoy declara -y La Moncloa considera necesario ponerlo de relieve- que él no es partidario de que la gente pierda sus depósitos. En fin, ya saben ustedes, el mundo está lleno de gente deseosa de que los demás pierdan sus depósitos. No, no soy agorero. Esto es un fin de época. Sunset boulevard, sin Gloria Swanson, pero con mucho tonto empingorotado soltando necedades.

Suele decirse que la política ha cedido el mando a la economía, a los mercados, pero más parece que se lo haya cedido a los tribunales. La política se hace hoy en los tribunales. Es muy oportuno llegar hasta el fondo de los EREs falsos en Andalucía. Pero, por muy espectacular que el asunto sea, no parece bastante para contrarrestar el caso Bárcenas, cuya fuerza destructiva del partido del gobierno es inmensa. Y, aunque fueran de similar alcance, ello no empece para que la responsabilidad del presidente del partido en la tremenda trama que lo afecta, según parece, hace veinte años sea notoria y ese presidente sea ahora presidente del gobierno de España; un presidente sospechoso de haberse beneficiado en el pasado del reparto de fondos ilegales. El caso Bárcenas ha dinamitado el PP. Cuando este juzga pasado el temporal, arrecia. Esa indemnización por despido improcedente a Sepúlveda, imputado en la trama Gürtel, de 229.000 euros es, literalmente, una afrenta al conjunto de la sociedad. Echen cuentas.

La corrupción se ha llevado por delante el turnismo de la segunda restauración. El otro partido dinástico, el PSOE, tiene ese borrón de los EREs andaluces tras haber pasado su bautismo de fuego con una corrupción generalizada en la última etapa de Felipe González. Su problema no es esencialmente el de la corrupción, como sucede con el PP. No le afecta la Gürtel ni el caso Bárcenas. No está minado por la lacra como el PP, pero sí por las prácticas de amiguismo, enchufismo y clientelismo que suelen acompañar al ejercicio del poder. El último gobierno de Zapatero fue un desastre para el partido, aunque no tanto para el país. Lo uno por lo otro. Y el PSOE sufrió una derrota electoral clamorosa. Algo de lo que no se ha repuesto. Rubalcaba sostiene que fue electo con la misión de cambiar el partido y piensa cumplirla. Eso lo distinguiría de Rajoy quien no cumple nada; pero no lo haría más simpático. ¿Cómo piensa Rubalcaba cambiar el PSOE? Poniendo a gente de su confianza en puestos clave. Nada de dar bolilla a las voces críticas. Para los cambios, ya hay unos comités pensando hasta octubre. En cuanto a la oposición día a día, se hará cargo de ella el propio Rubalcaba, que es quien está al cargo de ella.

De cambio hay ahí poco, como no sea alguna referencia marginal a la necesidad de reformar la Constitución, lo cual suena a un intento de arreglar el conflicto con el PSC llevándolo a vía muerta. No sé si se dejará pero el propósito de reforma constitucional es muy amplio y parece hacerse eco de esa reclamación más a la izquierda de abrir un proceso constituyente por entender, entre otras cosas, que la Transición ha fracasado. Supongo que esta idea molestará a los miembros de la Asociación para la Defensa de la Transicion. Tiendo a pensar que muy bien no puede ir a algo que necesita de una asocicación en su defensa, como si fuera una especie en extinción. Igual perplejidad me provoca la Fundación para la Defensa de la Nación Española. Una nación necesitada de una fundación para su defensa, como si fuera una dama ofendida en su honor, no parece muy vigorosa.

Pero, además, la reforma de la Constitución se enfrenta a la generalizada conciencia del destino de una dinastía. Ayer incendió las redes la noticia de la próxima, inminente, abdicación del Rey. Un rumor, claro, pero viralizado, de los que caldean el ambientillo. Será imposible o harto difícil que la Corona salga indemne de una posible imputación a la infanta Cristina. Y por si fuera poco, la autoridad real se ve muy mermada por el comportamiento del Monarca en el asunto Corinna, que despierta todo tipo de sospechas tan desagrdables como las certidumbres que ha aireado. Reina un Borbón con una presunta amante mientras la Reina reside en el extranjero y viene a inaugurar exposiciones como si no pasara nada y su yerno va de juzgado en juzgado y puede que su hija siga sus pasos. ¿Se supone que este es el modelo de familia cristiana que debe protegerse frente a las familias homosexuales, por lo demás perfectamente inofensivas?

El descrédito de las instituciones es tan grande que, además del reconocimiento del derecho de autodeterminación, presta recordar la necesidad del siempre aplazado referéndum Monarquía/República, que fue escamoteado al comienzo de la Transición, pero mantiene su vigencia. Lo malo de esto es que la tarea del cambio real queda encomendada a los dos dirigentes mayoritarios, ambos productos típicos de esa transición que ahora toca a su fin. Dos políticos convencidos de que el horizonte del país es el de sus respectivas visiones, por lo demás coincidentes en lo que llaman los grandes temas de Estado, la monarquía, la planta territorial y, según parece, la iglesia católica. Las demás cuestiones, más prácticas, ya registran mayores discrepancias, pero hasta ahora no han alcanzado casi ni a hacer visible la oposición.

(La imagen es una foto de La Moncloa en el dominio público).

dijous, 21 de març del 2013

Ya está bien.

El país está en estado de shock, como si le hubieran administrado una de esas descargas eléctricas, los llamados electroshocks, con los que se creía que se curaba a alguien y dejaban a la gente peor que estaba, pero con mucho miedo.

Según parece y supuestamente, por supuesto, el Rey tenía una amante alojada a cuenta del erario público en un palacete contiguo a su residencia. Esto es algo que puede pasarle a cualquiera, (el tener una amante estando casado, no el usar palacetes de picaderos) y allá cada cual con el rol que interpreta en la comedia: el marido, la amante, la esposa fiel. Las cosas de la vida privada de la gente. Pero es que no es vida privada pues la mentada realizó labores de mediación por cuenta del gobierno español, delicadas, secretas, protegidas por los servicios de inteligencia. Una historia de Mata Hari, que ya es suficientemente pintoresco. Pero es que esta Mata Hari cobraba una comisión del 3% por sus gestiones y en cuentas en Suiza. Cobros opacos, en Suiza, una persona que trabaja "en interés de España" en colaboración directa con la Corona y coordinación con los servicios secretos españoles. Una 007 germánica. ¿Y los asuntos? Complicados negocios de fondos árabes, explotación de energía, pero siempre negocios, alguno de los cuales tiene un sospechoso parecido con una estafa, apadrinados por el Monarca. ¿Y si la amante llevara su amor al extremo de actuar también como broker de su amado?

El Rey tiene un yerno que mejor le fuera no tenerlo porque, con sus aventuras al estilo del neorrealismo italiano, el mozo pone en peligro la continuidad de la institución monárquica.

Del Rey abajo, el gobierno y el partido del gobierno. Docenas de cargos públicos del PP imputados en todo tipo de ilegalidades, estafas, malversaciones, etc. Por doquier, en Baleares, Valencia, Madrid o Galicia. La trama Gürtel es una empresa de corrupción de tamaño industrial y parte de sus fechorías ha sido contribuir supuestamente a la financiación ilegal del partido, la peor forma del juego sucio. A la Comunidad de Madrid le queda por explicar si FUNDESCAM pagaba los gastos electorales del PP.

Y algunas personas dentro del partido. El extesorero, muy en la línea de los anteriores ocupantes del cargo, se ha enriquecido y tiene además a la plana mayor del PP, según parece, cogida por el gañote. Ahí están las balbuceantes, absurdas, comparecencias de Cospedal, Floriano, Pons y el silencio aterrorizado de Rajoy. Solo así se explica que se haya seguido pagando un suculento sueldo a Bárcenas el innombrable de 23.000€ al mes al tiempo que se afirmaba con rostro pétreo que el afortunado no tenía nada que ver con el partido. Generosas retribuciones que más parecen resultado de una extorsión. El caso es que toda esa pasta -incluidos los 220.000 euros on los que el PP va a agradecer los servicios prestados a Sepúlveda, el del Jaguar, salen del dinero de los contribuyentes. ¡Eso sí que es un finiquito como dios manda! Ejemplo sin duda de los buenos resultados de la reforma laboral.

El presidente del gobierno, que se subió el sueldo un 26% mientras pedía austeridad para los demás, todavía no ha explicado clara y fehacientemente si alguna vez cobró los dineros ilegales de los que hablan los papeles barcénigos. Pero se marcha a la instalación del sucesor de San Pedro en un séquito de once personas, de ellas, tres clérigos y los correspondientes guardaespaldas. Todo eso, igualmente, a costa del contribuyente, un contribuyente sometido por otro lado a una política de expolio sistemático.

El grado de deterioro, de descrédito, de desprestigio de las instituciones roza la chirigota nacional. Esto no puede seguir así. Hay que hacer algo.

(La imagen es una foto de N (Aleph), bajo licencia Wikimedia Commons).

dimecres, 20 de març del 2013

Esto pinta feo.

Ignoro si ya disponemos de un término de uso común en español para los drones. Me da que la traducción que propone Wikipedia, de VANT o Vehículo Aéreo No Tripulado (traducción, a su vez, del inglés Unmaned Aerial Vehicle) no va a prosperar. Pega más drones tal cual, que se pronunciará draouns pero en el claro castellano de Castilla se dirá drones. Rima además con ladrones, producto del lugar.

Los drones son un paso más en el avance distópico de nuestras sociedades que parecen encaminadas a formas de control total de la vida por medio de las nuevas tecnologías. El uso de estos ingenios con fines bélicos, el más conocido hasta la fecha, atestigua del cambio de carácter de la guerra. Los drones (teledirigidos o autónomos) hacen la guerra en lugar de los seres humanos. Ya no hay bajas en los campos de batalla. En realidad, tampoco hay campos de batalla, al menos en las guerras de la superpotencia estadounidense, que las libra a través de drones y desde el aire. Hasta ahora la doctrina militar sostiene que, para vencer al enemigo, hay que ocupar su territorio. Pero la potencia hegemónica domina militarmente desde el cielo. La consecuencia es que la guerra no se acaba. La conmemoración de los diez años del comienzo de la guerra de agresión angloamericana (con apoyo político español) incluyó la muerte de una decena de personas en un atentado. Estas guerras no se terminan nunca, pero los países están más o menos controlados.

El uso de drones se ha extendido velozmente a otras tareas de control civil. Actualmente se fabrican miles de ellos para vigilancia de las fronteras o identificación de cultivos de drogas. La vigilancia y el control de las fronteras o de los muros de separación es hoy completa. En cuanto a las drogas, no me consta que los traficantes se valgan de drones porque no se me alcanza en qué podrían utilizarlos aunque, si tienen alguna utilidad para ellos, los comprarán. Los precios de los drones oscilan entre diez y cincuenta millones de dólares. Calderilla para el narcotráfico.

Otros usos de los drones parecen más peligrosos desde el punto de vista del control de los ciudadanos y de sus derechos y libertades, por ejemplo, los de reunión, asociación y manifestación. La policía alemana está fabricando unos "mini-drones" (ellos los llaman Mini-Drohnen, pues le han metido una germánica hache), unos artefactos voladores del tamaño de un escarabajo, capaces de ver y oírlo todo e informar a la base. La base policial está así en situación de controlar toda manifestación o alteración del orden, de identificar a los cabecillas, seguirlos a donde sea y, llegado el caso, detenerlos. Los Mini-Drohnen son teledirigidos desde la base o se limitan a informarla de las decisiones que toma (pues están programados para ello) y de sus resultados.

En las críticas que se hacen a los espíritus más ciberutópicos de nuestro tiempo se da por supuesta una idea feliz de lo utópico, en la tradición del espíritu renacentista. Sin embargo este pensamiento empezó a entenebrecerse en el siglo XIX y, en el XX, casi todas las utopías fueron distopias. La utopía era un horror y, aunque en el último tercio del siglo XX pareció abrirse paso de nuevo un utopismo más reconciliado con el optimismo, como en las obras de Ursula K. Leguin o Ernest Callenbach, el tinte con el que el utopismo ha llegado hasta hoy sigue siendo predominantemente negativo. El ciberutopismo no tiene por qué ser necesariamente ciberoptimismo, si bien nos interesa que lo sea según la apuesta pascaliana. Necesitamos espíritu crítico y combativo y valernos a tope de internet. Porque la amenaza ya está aquí. La amenaza del control total de los espacios públicos por medio de drones.

La idea de que, algún día, las máquinas inteligentes puedan sublevarse contra sus creadores, los seres humanos, y someterlos a su tiranía no solo es falsa, sino superflua. La mejor garantía de que las máquinas sometan a tiranía a los seres humanos es que estén programadas por otros seres humanos.

(La imagen es una foto de KAZVorpal, bajo licencia Creative Commons).

dimarts, 19 de març del 2013

La reacción se hace revolucionaria.

El episodio del corralito chipriota bien podría pasar a los anales de la ciencia política como caso sorprendente que contradice el saber convencional sobre gestión de crisis; o por lo menos de la comunicación política, que es el nombre que adopta aquella cuando decide tomar partido en los conflictos. También la Diplomacia tiene que estar santiguándose ante lo peregrino de los hechos. Veamos su secuencia:

I.- Se anuncia el corralito chipriota como un acuerdo in extremis entre la Troika y el gobierno de Chipre.

II.- Anastasiadis comparece en el parlamento y, como héroe de tragedia, anuncia que era el corralito o la quiebra total. Solución TINA (There Is No Alternative/No hay alternativa), cara a la derecha desde los tiempos de Thatcher, quien la acuñó.

IV.- Frau Merkel asegura que la decisión de gravar todos los depósitos fue absolutamente chipriota.

V.- El Eurogrupo, que forma parte de la Troika junto con el BCE y el FMI, pide expresamente, casi ordena, a Nicosia que garantice los depósitos inferiores a 100.000€ y grave los superiores en las proporciones que estime pertinentes, siempre que se consigan los 5.800 millones de euros para pagar el rescate. No sé qué hará Nicosia, pues, como voraz lector de Salgari en mi infancia, siempre me ha fascinado más el esplendor y la tragedia de Famagusta, teniendo a la ahora capital como un lugar de poca monta.

Conclusiones

1ª.- Quizá no se sepa nunca qué sucedió en este fin de semana delirante, desde que se decidió atracar a la ciudadanía en viernes, en aplicación del modelo argentino, hasta el giro de 180º del lunes. Si se trató de una imposición europea (¡hay que ver cómo cargaron las plumas contra los alemanes!) o si -y me inclino por ello- fue una propuesta de parte chipriota. La derecha -recientemente triunfante en unas elecciones en que ha derrotado a los comunistas- decide salir de la crisis a su modo, al modo griego, portugués, español, haciéndosela pagar a las rentas más bajas.

2ª.- La reacción social inmediata, la lluvia de críticas, obliga a los responsables a dar marcha atrás ante dos peligros inminentes: a) un pánico bancario en otros países del Sur; b) una insurrección popular. Los alemanes se desmarcan, al gobierno de Anastasiadis le sale la vena fenicia y empieza a regatear: rebaja el tipo de gravamen de los depósitos inferiores a 100.000€, promete devolver el 50% de lo ahora confiscado en dos años si los expoliados son buenos chicos. El Eurogrupo zanja la cuestión: la mordida será en los depósitos superiores a 100.000€. Adiós al proyecto conservador de salida de la crisis perjudicando a los más y beneficiando a los menos, como sucede en España.

3ª.- Sigue siendo una confiscación. Desde el punto de vista del constitucionalismo contemporáneo, una medida contraria al Estado de derecho pues atenta de lleno contra el principio de seguridad jurídica y, dentro de este, el de la intangibilidad de la propiedad privada. Pero una medida anticonstitucional que empezó siendo reaccionaria y ha resultado revolucionaria. Pues, ¿en qué se diferencia un corralito de los depósitos superiores a 100.000€ de un impuesto excepcional sobre las grandes fortunas como insistentemente propone la izquierda? Si hay alguna diferencia es a favor del corralito por más eficaz a la hora de prevenir fuga de capitales.

4ª.- O sea, la solución neoliberal a la crisis chipriota, avalada por la Europa de los mercados, coincide con el programa de la izquierda. Y hasta de una izquierda radical. Desde luego, la diferencia aparecerá de inmediato. La derecha recurre a este medio revolucionario para salvar la banca. La izquierda para salvar a la gente y, es de suponer, a los pequeños impositores en el caso de que los bancos quiebren. Pues la solución para la izquierda, al menos la radical, es dejar caer los bancos en quiebra.

5ª.- Curioso que la solución de la izquierda radical coincida con el postulado esencial del neoliberalismo (que, luego, este no aplica) de abandonar a su suerte las empresas y bancos en un mercado libre no intervenido. Curioso, en verdad, y digno de atención porque plantea problemas interesantes. ¿Cómo comunicar que uno es un neoliberal escrupuloso pero apoya una medida confiscatoria de los más pudientes? ¿Cómo explicar que uno es un socialista de verdad pero aboga por el funcionamiento del libre mercado?

6ª.- Ambas partes del conflicto tienen un punto de razón. La dificultad se hace patente cuando las dos creen que ese punto es todo el plano y excluyen cualquier posibilidad de transacción. A favor del neoliberalismo habla el sentido común de enfrenar el déficit, pero no al coste que sea. A favor de la izquierda la obvia conclusión de que de las crisis solo se sale con políticas que fomenten el crecimiento, pero no únicamente a base de estas. La realidad -esa que, según Rajoy, le obliga a incumplir todas sus promesas- fuerza soluciones híbridas, mestizas. Hay que cohonestar reducción del déficit con políticas de crecimiento. ¿Cómo? Ahí, amigos, ahí está el meollo de la cuestión.

7ª.- Mientras lo averiguamos, podemos ponernos de acuerdo en quién haya de sufragar esas políticas. A estas alturas está ya claro que cargar el peso de la crisis sobre los desfavorecidos en la esperanza de que los favorecidos, siéndolo aun más, colaborarían por su iniciativa a salir de la crisis, no conduce a nada. La codicia de los ricos no resuelve sino que agrava la crisis. La cuestión, por tanto, consiste en hacer lo contrario: que paguen por fuerza los ricos lo que no quieren pagar de grado y emplear los fondos en mejorar la capacidad adquisitiva de los asalariados, los parados, los jubilados, etc. Lo que obviamente separa la continuidad y la salida de la crisis es una medida de izquierda.

8ª.- La Unión Europea parece haberlo entendido así. Queda por saber si también lo entenderá Rajoy o irá, como el doctrino Anastasiadis, a ofrecer a la Troika los ahorros de los españoles.

dilluns, 18 de març del 2013

El PSOE , en punto muerto.

Al igual que todos los seres humanos, Rubalcaba no está hecho de una sola pieza, como un monolito, sino que es un ser complejo, con sus matices, sus diferentes facetas, sus contradicciones.. Lleva más de treinta años en política, de ellos veinte en cargos públicos. Ha sido ministro de varios asuntos, diputado y vicepresidente del gobierno, candidato derrotado a la presidencia del gobierno y, en la actualidad, secretario general del PSOE. Una vida dedicada a la política, a la que se acercó por afición ya que él es químico de oficio. Hizo una mutación weberiana de la ciencia como vocación a la vocación de la política. Ahora bien, su desempeño en tal larga tarea no ha sido siempre igual. Fue un buen segundón en todo momento y brilló especialmente como ministro del Interior, siendo a él a quien cabe reconocer casi todo el mérito del fin de ETA, un logro que obtuvo gracias a su tesón, su trabajo duro, su perseverancia y su obstinación. Todas ellas cualidades muy convenientes para alguien situado en segundo plano, que recibe órdenes y las aplica fielmente. Pero quizá no tanto cuando se ocupa un puesto central, decisivo, en primera línea, en donde las órdenes no se reciben sino que se dan y hay que mostrar el grado necesario de flexibilidad, prontitud en la reacción y clarividencia que son cualidades  imprescindibles en un líder.

Pues aquí está el problema, en que quizá al postularse como candidato a la presidencia del gobierno y como secretario general después, Rubalcaba haya llegado a su nivel máximo de incompetencia y, lejos de ser la persona idónea para sacar al PSOE del atolladero en que se encuentra, desarbolado por una tremenda derrota electoral, sin ideas, sin propuestas, incapaz de salir del marasmo, resulta ser el principal obstáculo. Sin duda él no lo verá así. Nada más subjetivo e intransferible que la imagen que uno tiene de uno mismo. Al contrario, puede verse como el héroe, dentro de la figura del sí mismo como arquetipo junguiano, el hombre providencial que llevará a sus seguidores al triunfo.

Pero para conseguir ese objetivo en la España de hoy, literalmente reventada por la arrogancia, la estupidez y la agresividad del PP, hace falta algo más que una buena hoja de servicios a la causa. Hace falta perspicacia e inteligencia para entender las nuevas circunstancias; audacia para dar con fórmulas no gastadas, propuestas alternativas; determinación para ponerlas en práctica; y libertad de movimientos para no ser presa de los intereses creados en el partido. Nada de eso adorna a Rubalcaba que, al contrario, no ha dado muestra alguna de iniciativa en los catorce meses desde las elecciones, permitiendo que el PSOE se desdibuje hasta desaparecer, que no tenga perfil de partido de oposición (responsable o no responsable), que la intención de voto socialista esté por debajo de la del PP después del desastre sin paliativos de la gestión de este y que su índice de popularidad sea inferior al de Rajoy, lo cual es ya para suicidarse.

En el fondo, la veteranía de estos dos ilustres segundones, Rajoy y Rubalcaba, perfectamente inadecuados para funciones de primera responsabilidad, ha acabado haciendo que se parezcan y actúen de forma muy parecida y así como el gallego con su retranca, también llegado al grado máximo de su pavorosa incompetencia, se niega a admitir que su política sea un desastre e insiste en que tengamos paciencia, que ya dará frutos con tanta veracidad como la que tenía cuando juró el cargo, el santanderino hace lo mismo. Catorce meses de fracasos, líos en Galicia, Cataluña, Ponferrada y una creciente contestación en su partido no le mueven a reflexión sino que, como Rajoy, pide confianza, que ya habrá resultados, aunque no a plazo fijo.

Seguramente Rubalcaba verá como injusto que, con todo lo que ha hecho y hace, haya gente en su partido -y mucha- que le recomienda apartarse y dejar paso a otros porque es un obstáculo. Pero el partido no es suyo. El electorado no le sigue en su política de oposición, suponiendo que sepa cuál es, bajo ningún concepto y tengo mis dudas de que, si algún día hace explícitas sus convicciones conservadoras, casi tan reaccionarias como las de su amigo Bono, acerca de la Monarquía, la Iglesia y la organización territorial de España, lo sigan muchos en su propio partido. Una situación tan sorprendente que, de ser mal pensados, podríamos decir que el secretario general tiene secuestrada la voluntad colectiva para actuar de aliado objetivo de los conservadores en las políticas frente a la crisis y mantener el sistema corrupto del turnismo de los partidos dinásticos.

(La imagen es una foto de Rubalcaba 38, bajo licencia Creative Commons).

La neofabla de la derecha.

Sendos estupendos artículos ayer en "El País", uno de Soledad Gallego-Díaz y otro de Juanjo Millás, curiosamente coincidentes en el fondo, aclaran muy bien el irritante carácter de la política española recurriendo a la idea de la "neolengua" orwelliana. La instrumentalización y desnaturalización de la lengua por el poder político. Orwell se ganó la inmortalidad al definir con ese término la retórica del poder (especialmente el dictatorial) y al describir su funcionamiento: se retuerce y pervierte el significado de los términos, hasta convertirlos en lo contrario de su enunciado.

- "En realidad", dirá un crítico, "tampoco es para tanto. Al fin y al cabo, es lo que generalmente entendemos por mentir, cosa que se hace en las mejores familias".

- "Ciertamente", respondería Orwell, "pero no basta con mentir. Es preciso que se sepa que es mentira y la gente haya de tragarla como verdad sabiendo que es mentira por imposición de la violencia, la fuerza bruta, la represión. Ese es el punto".

Efectivamente, el punto que tocan los dos artículos citados. Los políticos del PP tienen como norma mentir en público. Y no un mentir de andar por casa sino un mentir patente, clamoroso, descarada negación de la verdad. Algo a lo que no merece la pena contestar porque es obviamente falso, pero que degrada de tal modo el debate público que produce vergüenza. ¿Por qué? Porque es exactamente el método de comunicación del franquismo, que estos del PP llevan en sus corazones. La conciencia de la más absoluta impunidad y la inexistencia de cualquier oposición y crítica permitían que los franquistas mintieran cada vez que hablaban, pues nadie podía contradecirles. Si se pasaba hambre, las despensas estaban llenas; si frío, España rebosaba de producción energética y las sequías eran la obra de la Antiespaña. Les daba igual. Nadie podía decir nada. Y la gente estaba resignada a la idea de que la política y la mentira más desvergonzada eran todo uno.

Estas gentes actúan igual. A diferencia del tiempo de su mentor espiritual, ahora sí se puede decir algo. Decir. Pero no hacer. Aquí solo cabe hacer algo cada cuatro años. Entre tanto, los franquistas saben que pueden mentir impunemente porque si los críticos disponen de unos medios raquíticos para expresarse, ellos tienen una rozagante batería desde la cual sus creadores de opinión, esbirros ideológicos y tertulianos pagados suculentamente con dineros públicos, prolongan la mentira, la reiteran, la convierten en verdad mediante su inverecundia y su machaconeo. Y no solo se trata de un aparato de propaganda tradicional. También lo han adaptado a los tiempos digitales. El PP pastorea rebaños de opinadores, o sea trolls a sueldo, distribuidos por las redes para reiterar sus embustes, ocultar la verdad y atacar a los críticos. Un ejército de granujas de segunda fila, que complementan el trabajo de los periodistas mercenarios y aspiran a contarse entre tales lumbreras. De este modo, con este grado de proteccion, las mentiras y los embustes que sueltan pueden llegar a ser tan desmesurados y estúpidos que suspendan el ánimo. Algunos ejemplos:
  • Declara Cospedal que el PP ha conseguido garantizar los servicios sociales básicos" y eso al día siguiente de que el gobierno, por decreto, haya metido otro bocado al desempleo, dejando sin subsidio a los mayores de 55 años que cuenten con unos ingresos de más de 950€ en el entorno familiar. Es decir, han mermado la renta de las familias otra vez. Sin contar los cierres de servicios médicos, el despido de trabajadores públicos con la consiguiente degradación de los servicios y de la que ya hay en la red testimonios apabullantes. Es decir, garantizar quiere decir destrozar
  • .
  • Manifiesta Floriano que el PP es el partido más transparente de España y el que garantiza las pensiones. El PP, el partido involucrado hasta las cejas en los mayores casos de corrupción de la historia reciente: el caso Bárcenas, la trama Gürtel y los vistosos aledaños de los Matas, las Barberás y, por supuesto, el yerno. El gobierno se ha cargado por decreto el Pacto de Toledo, que es el que garantizaba las pensiones y las ha dejado en el alero y sin fondo de reserva. Es obvio que garantizar vuelve a ser destrozar y transparente quiere decir opaco
  • .
  • Si he de ir a alguna manifestación de Rajoy a la altura de las anteriores, no sabría con cuál quedarme: "No se pueden subir los impuestos en recesión". "No tocaré la sanidad ni la educacion". "No pienso dar ni un solo euro de dinero público a los bancos". Hay tantas que Wikipedia le ha dedicado una página Wikiquote, incluyendo algún que otro célebre lapsus que retrata al personaje en sus delirios y obsesiones, como aquel Quiero transmitir a los españoles un mensaje de esperanza. ETA es una gran nación; España, perdón, es una gran nación. No está claro si España es una nación o un conjunto de ellas, pues hay opiniones en ambos sentidos y en cuanto a lo de gran, pues, en fin, juzgue cada cual en el momento en que la gran Nación teme que se le aplique un "corralito" a lo chipriota. Pero no importa: se suelta la mentira con gran pompa que ya se encargará de repetirla por doquier la caterva de paniaguados del pesebre ideológico.

 
Adelantada de la Cristiandad.
 
Parece que el gobierno ha decidido enviar una copiosa delegación de alto nivel al sacré del Papa. Irán los Príncipes de Asturias, Rajoy, García Margallo, Gallardón, Fernández Díaz con sus correspondientes familiares, séquitos, asesores, guardaespaldas, etc, una tropa que estará alojada dos días en hoteles de alto copete de Roma, a costa del contribuyente, o sea, de usted y de mí que ya no podemos viajar ni a Cercedilla, pero hemos de sufragar estos ridículos dispendios. Añádanse a ello los desplazamientos de las solícitas jerarquías, también costeados por el erario público.

Palinuro no recurrirá al manido al César lo que es del César, etc, pero se permite señalar un punto poco citado: Cristo hablaba del César o de Augusto, mandatarios frugales, no de Nabucodonosor o de Jerjes. Porque la delegación española tiene la vacua pompa y el boato de la de un sátrapa persa. No me extraña que la intensa fe de los ministros de Justicia e Interior los incite a peregrinar a Roma en momento tan señalado. Pero que se lo paguen de su bolsillo pues el Estado español, en principio, no tiene religión. De su bolsillo deben pagárselo asimismo todos los demás acompañantes que no sean el Príncipe de Asturias y el presidente del gobierno, en atención al carácter de Estado que tiene la Santa Sede. La última monarquía absoluta de Europa y el Estado más misógino del planeta.

diumenge, 17 de març del 2013

La destrucción del pacto social.

Desde el principio estuvo claro que la derecha venía a desmantelar el Estado del bienestar en cuanto dispensador de bienes no mercantilizados. Las doctrinas empresariales aplicadas a la administración pública dan dos conclusiones: los servicios deficitarios se cierran; los no deficitarios se privatizan. Así pueden seguir bajándose los impuestos, que es de lo que se trata. El dinero, dicen, está mejor en los bolsillos de la gente. La gente que tiene bolsillos, claro. No hay razón para que los de los bolsillos hayan de financiar un Estado providencia que despilfarra el dinero en cuidarse de los sectores no productivos de la sociedad: los parados, los enfermos, los dependientes, los jubilados. Que cada cual aguante su vela y el capital a la rapiña con la ayuda de los gobernantes corruptos.

No estaba tan claro al principio que, además del Estado del bienestar, el propio Estado de derecho se vería atacado. Las drásticas medidas de recortes se imponen por decreto. El legislativo carece de poder no ya para controlar el gobierno sino hasta para legislar, pues lo hace aquel. No controlado de modo efectivo en la cámara, el Gobierno no se siente en la obligación de dar cuenta de sus actos ante ningún foro. Aplica una doble política de silencio y mentira. El silencio afecta a la corrupción: el nombre de Bárcenas no se pronuncia; no hay declaraciones sobre el problema. Solamente las incidencias procesales. Es como si el gobierno, en este asunto, se despojara de su condición pública y se convirtiera en un ente privado que lucha por sus intereses en los tribunales. Sin ningún lazo entre ambos, sin explicación alguna.

La mentira afecta a las declaraciones institucionales. La última, la información de Rajoy de que el déficit de 2012 es del 6,7% cuando, si no se maquillan las cuentas, resulta ser del 10,2%. El recurso a la mentira es estructural. Rajoy admitió públicamente haberse servido de ella. El valor de los pronunciamientos de las autoridades es nulo porque probablemente serán falsos. El poder confía en que sus medios de comunicación crearán, como hacen, el clima de opinión capaz de admitir la mentira como forma de expresarse de aquel. Es lo de "son todos iguales",  "la clase política" y otras falacias. En estas condiciones el debate se degrada a extremos inimaginables incompatibles incluso no ya con las convenciones democráticas sino con el mero intercambio civilizado.

Por si fuera poco, el partido del gobierno parece recurrir a la intoxicación de las redes sociales. El descubrimiento de ese llamado lapsus mail demuestra que el PP tiene adiestradas nubes de trolls en las redes a los que adoctrina con argumentarios. Este comportamiento rompe todo criterio de "juego limpio" que es propio del Estado de derecho.

Además del Estado de derecho, el ataque se dirige al mismo pacto que hace posible el orden social. El corralito chipriota lo deja bien claro. El gobierno español recurre por enésima vez a la mentira afirmando que se trata de una buena medida y no puede hablarse de Corralito. No hay inconveniente. Tengo otro nombre para el "impuesto excepcional y extraordinario" chipriota: confiscación. Lo que está claro, a raíz de este atraco por sorpresa del gobierno y la troika, es que la propiedad privada no está garantizada en Chipre. Ni en España en donde, probablemente, el gobierno esté preparándose para meter la mano en el famoso bolsillo de los ciudadanos para hacer lo que hace siempre desde que comenzó esta legislatura: robarles. Si los ciudadanos pueden ser sometidos a exacciones arbitrarias del poder político en connivencia con unos prestamistas extranjeros no solo el Estado de derechs sino el mismo fundamento de la sociedad quiebra al quebrar el carácter sacrosanto de la propiedad privada. Al menos, desde el punto de vista precisamente de quienes perpetran los atracos.

Por supuesto, no habría inconveniente en suscribir una aportación general, popular, para salir de la crisis siempre que esa aportación se hubiera decidido democráticamente, tras deliberación y no por imposición foránea. Pero además, y sobre todo, sería admisible si diera a la gente la posibilidad de controlar aquellos bancos que se ve obligada a rescatar. Si se reconoce que una de las causas de la crisis es la mala gestión de la banca raya en lo estúpido sacarla de la quiebra para dejarla en las mismas manos que la llevaron a ella.

Pero ese no es el criterio de la derecha que acude al célebre principio de socializar las pérdidas y privatizar los beneficios.

(La imagen es una foto de La Moncloa en el dominio público).

dissabte, 16 de març del 2013

Gobernar mintiendo.

No vi Jaguar alguno en el garaje de mi casa.- Crearemos 3.500.000 de empleos.- Pagamos el finiquito en diferido.- Cuando yo gobierne bajará el paro.- Naturalmente que me pago mis trajes.- Yo haré en España lo que Matas en Baleares y Camps en Valencia.- Ese señor no tiene nada que ver con el PP.- Todo es falso excepto alguna cosa.- Jamás tocaré la sanidad ni la educación, son las líneas rojas.- Es una regulación de activos financieros, no se amnistían delitos.- El déficit de 2012 fue del 6,7% del PIB, no del 10,2% como dice la Leyenda Negra.- El PP es el partido de los trabajadores.- Hay que modular el derecho de manifestación.- ¡Que se jodan! Nos querellaremos contra todos los que difundan las calumnias de Bárcenas.- Jamás he cobrado dinero en negro: muestro mi declaración de la renta.- Nadie podrá demostrar nunca que Bárcenas no es inocente.- El PP es el partido más transparente.- ¡Se acabaron las mamandurrias! El cristianismo ha traído la libertad a Occidente.- Mis negocios no son incompatibles con mi puesto de presidente Balear porque yo no mando.- Lo siento, me he equivocado, no volverá a suceder.- Miro mi cuenta a fin de mes porque lo necesito.- Esperanza Aguirre es cojonuda. No he cumplido mi palabra, pero sí mi deber.- La educación segregada no es descriminatoria.- Tengo los problemas que tienen los ciudadanos.- ¿Que cuanto gano? Más que usted.- Carromero es un héroe en la lucha por la libertad.- Los médicos van a las urgencias a dormir.-  Si los funcionarios no fueran a trabajar saldría más barato.- Para eliminar la "violencia estructural" sobre las mujeres hay que prohibirles abortar.- Los parados se compran televisiones de plasma.- Muchas veces no llego a fin de mes.- Los profesores no trabajan.- Pregúntenle a pío, pío, pío.- No subiré el IVA de los chuches.- No tocaré las pensiones.- Los ciudadanos deben pagar tasas para que la Justicia sea gratuita.- También deben pagar medicamentos para que lo sea la sanidad.- Los jóvenes se van al extranjero no por necesidad sino a hacer auto-stop.- Yo no hago lo que no llevo en mi programa electoral.- Hay que trabajar más y ganar menos.- La culpa es de la herencia recibida.- La libertad de expresión debe tener límites.- El matrimonio homosexual hace peligrar la supervivencia de la especie.- Son los niños los que provocan la pederastia.-  El aeropuerto de Castellón no es para los aviones, sino para las personas. En Ourense, la oficina de empleo es Baltar.- En Eurovegas, lo es el alcalde del PP.- La Infanta no tiene nada que ver con Noos.- El Rey tampoco tiene nada que ver con Urdangarin, ni con la infanta, ni con Corinna.- No nos constan los sobre en el PP.- ¿Bárcenas? ¿Quién es Bárcenas? Todos los políticos reciben regalos. No privatizamos servicios: los racionalizamos.- En el PP, el que la hace la paga.- El PP es incompatible con la corrupción.-

La peineta y el reino.

Olvídense de las cuitas del déficit, del impacto de la corrupción sobre la legitimidad de las instituciones. Hagan caso omiso del desmantelamiento del Estado del bienestar e ignoren el desvergonzado clima de propaganda de las autoridades y sus medios al insistir en que el desmantelamiento es conservación y robustecimiento del sistema de servicios públicos. No se den por enterados de la concepcion descaradamente patrimonial de la administración, basada en el expolio de lo público en beneficio de intereses privados todo ello sembrado de enchufismo. Son futesas. El símbolo definitivo es el del dedo enhiesto, la peineta. Ahí está BB (Bomba Bárcenas) al regreso de unas vacaciones merecidas por su intenso trabajo, esperado por las turbas periodísticas, haciendo una robusta peineta al mundo entero, al país, al gobierno, a su presidente. En esa peineta se resume la rebelión de la sentina del buque contra el puente de mando. Ese dedo, digno de un Moisés de Miguel Ángel, y ese gesto desafiante son la iconografía del momento.

Y no solo de este momento sino de muchos otros. El hoy embajador Trillo se marcaba una peineta como esquinada con motivo de algún jolgorio oficial de la Comunidad valenciana que le salió agrio por las protestas. Lleva una mano sobre el hombro del entonces presidente Camps, el protagonista de uno de los episodios más cómicos y cutres de las corruptelas españolas, al modo en que se toca el santo. Se escorza a la izquierda con una sonrisa que da grima y muestra el tieso dedo, la peineta esencial de la política española en el concepto de la derecha. Esos son los gestos que perduran en la historia. Definen al personaje y complemetan aquel estentóreo ¡Viva Honduras! ¡Viva Honduras con peineta! Juegos de manos, juegos de villanos. Y así va la cosa en el solar patrio: de jayanes mostrando la peineta a la concurrencia. Es esta, señora, tierra de bravos. No manca finezza, como decía Fanfani. Manca forza, manca bravura!

Debe reconocerse en honor a la verdad que no toda peineta de la derecha tiene ese aspecto entre vulgar y jesuítico. También hay una gloriosa peineta neoliberal en el contexto de Alma Mater. Ahí es nada ese perfil aguileño recortado a buril sobre la puerta del Aula Magna y ese dedo enhiesto en forma tan poco frecuente. El líder es único hasta para construir la peineta. Esas falanges que se doblan sumisas ante la superioridad del Jefe son prueba clara de lo que llaman "comunicación no verbal". Es el halcón mirando a las palomas con ojo depredador. Y al otro lado, fuera de campo, pues este está determinado por la peineta aznarina, unos estudiantes protestando contra la presencia allí del profesor de Georgetown. Es una peineta en passant. La gloria y el triunfo haciéndosela a los protestatarios, los envidiosos, los fracasados.

La testa coronada de España también hace la peineta con donosura. Es una muestra de ese carácter campechano y populachero de los Borbones y que tanto los hermana con sus amados pueblos o tal cosa afirman los cortesanos. Es una peineta real o Peineta King Size. Coincide además con un gesto amable de la Reina, una palma alzada medio a la romana y medio a lo siux que sirve para demostrar dos cosas: la primera, que la Reina es una dama; la segunda, que es un matrimonio maravillosamente concertado y seguramente bien avenido. Hay una evidente continuidad entre el gesto de Bárcenas y el del Rey. Es la línea de mando del orden constituido. Una jerarquía que arranca de la sentina y llega hasta la cúpula del Estado, todos con el dedo erguido. Los estudiantes, los periodistas, los vascos, los ciudadanos en general, peineta.

Faltan algunas peinetas en la galería, especialmente la empresarial, la eclesiástica y la bancaria. Pero no es difícil imaginarlas. Son las imaginarias peinetas de un Díaz Ferrán, un Rouco Varela o un Rodrigo Rato. ¿Los clientes, los trabajadores, los fieles, los creyentes, los impositores, los accionistas? ¡Peineta, hombre, peineta! Y, ya puestos, peineta a los suicidas. "No haberse endeudado", como decía una exministra socialista de la Vivienda, la que coincidió con la burbuja inmobiliaria y no hizo nada por pararla o lo que hizo no lo consiguió

En el repertorio de gestos políticos, ¿qué lugar ocupa la peineta? No es el puño levantado, que remite a la guerra de clases, ni el saludo brazo en alto, alborada de imperios. No; es un gesto más concreto, más de tú a tú, menos ampuloso, es un "te jodes, que tú estás ahí, pegando berridos y yo hago lo que me cantan las partes. ¿Comprendido, pringao?"

(Las imágenes proceden de la red. No he conseguido establecer la autoría. Palinuro no tiene inconveniente en atribuir la autoría que corresponda, ni tampoco en retirar la imagen si el autor así lo desea y en substituirla por un enlace a su sitio original).