dimecres, 6 de maig del 2015

La corrupción es una ocurrencia. Cita de fin.


El presidente de los sobresueldos y la corrupción generalizada se ha presentado en Valencia a no hablar de la corrupción, sino de cómo el país está saliendo de la crisis gracias a su política económica que genera empleo a toda mecha. Lo aplaudían varios cientos de jóvenes que esperan salir de las listas del paro el próximo lunes, cuando sustituyan a los empleados el lunes pasado porque, amigos, la recuperación del empleo es sostenida, aunque repartida por semanas, incluso por días. Bueno, menos da una piedra y es mejor trabajar una semana que nada. Así salimos de la crisis de una vez. De Guindos dice que no salimos de la crisis, sino de la recesión; de la crisis aún no. Pero ¿quién escucha a De Guindos?

Claro, y ¿quién escucha a Rajoy? Quien lo haya hecho estará todavía rumiando el profundo sentido de ese "somos como somos", en donde resuena el dios del Antiguo Testamento, el de "yo soy el que soy". Y él no pide fe de 2.000 años sino solo de quince días para seguir beneficiando a España como Dios manda. Sin ocurrencias. ¡Ese odio de Rajoy a las "ocurrencias" que parecen perseguirle y obsesionarle como las furias a Orestes! Todo lo que no se le ocurre a él son "ocurrencias". O sea, todo.

El fantasma de Rus sobrevolaba el escenario observado desde lejos por el de Sonia Castedo. Cada vez que Rajoy va a Valencia hay que quitar a alguien de la foto porque se le ha puesto cara como de chorizo. Esa grabación de Rus supuestamente contando las pelas con la fruición de un Harpagón casi lleva la película a los tiempos del cine mudo y el robo del siglo. En Valencia la corrupción se huele, se palpa, se masca. Y, por si el ridículo no fuera bien patente, así sale esa señora Coloreta o Caloreta o como se llame, abanicándose con un argumentario del PP en el que le ordenan decir que los de Ciudadanos son "socialistas". Pues nada, mujer, la fórmula está tirada: PSOE-C's la misma mierda es. Y, la próxima vez que vaya a Londres a costa del contribuyente, sáquese un bonobús cuando quiera ir a Piccadilly, que no nos cueste 4.000 euros el taxi.

De la corrupción no se habla... en Valencia. En el resto de España y de Europa no se habla de otra cosa. La UE quiere multarnos por haber falseado el déficit de Valencia entre 1998 y 2011 o algo así. Falseado, mentido, robado, la Comunidad como tal, la que ahora pide una quita de miles de millones de la deuda porque, claro, no va a obligar a la ristra de mangantes que se lo han llevado crudo a devolverlo. No sería de caballeros.

Caballeros como ese Sepúlveda a quien un constructor o empresario de la Gürtel, un "arrepentido", un pentito, señala como receptor de una pastuqui en comisiones. El mismo a quien el PP de Rajoy tiene empleado para que no pase apuros y no se vea obligado a vender ese extraodinario Jaguar que tiene la propiedad de ser invisible. Algo ideal para aparcar en el carril bus sin que los guripas te multen, que está el servicio muy soliviantado.

O como ese Salvador Victoria, número dos del gobierno madrileño, acusado ahora de todo tipo de chanchullos y mordidas en la trama de la Púnica, por la que hace meses languidece en prisión aquel Granados que gozaba de la confianza de Aguirre, la cazatalentos. Esta Boris Johnson de bote tendría más porvenir de cazarrecompensas. Ya contaría con unas cuantas por varias buenas piezas como Díaz Ferrán, López Viejo, Granados, Victoria, "el albondiguilla" y otros mangantes y robaperas. Pues ¿no fue ella quien destapó la Gürtel?

En esta España anegada de corrupción, de ladrones de toda laya, de defraudadores, esquilmadores, mamandurrios, enchufados, apandadores de lo público, cobradores de sobresueldos, meapilas y caballeros de la orden de la Negra Tarjeta,  hay una buena noticia: el Tribunal Supremo rechaza investigar las acusaciones por malos tratos a López Aguilar y devuelve las actuaciones al juzgado de violencia de género para que haga un relato verosímil de los hechos, concrete la acusación o desista. En cuanto quede judicial y definitivamente limpio el nombre del eurodiputado, cual tendrá que ser por lo que se sabe, ¿cómo se piensa compensarlo por esta iniquidad? A lo mejor tendrían que recibirlo en el PSOE a bombo y platillo y proponerlo para la secretaría general.

dimarts, 5 de maig del 2015

La posmodernidad líquida.


Si fuera necesario encontrar un tono general, un motivo, en los relatos dominantes sobre las distintas fuerzas políticas españolas, estoy seguro de que coincidiríamos en el cuadro siguiente:

El tema del PP es la corrupción y el guirigay de actuaciones judiciales que determinan su universo. Ahora dice Bárcenas que tiene un vídeo en el que se ven agentes de la seguridad del Estado reventando una caja fuerte suya con supuesta información. El Watergate español amenaza convertirse en un waterfallgate.

Del PSOE se escucha folklore andaluz y nada más. El resto es silencio. Oposición de trámite en el Parlamento, sin atreverse a la moción de censura y kermesse heroica por los pueblos de España para nombrar a Sánchez algo así como Vara mayor del reino.

En IU, la noche de Walpurgis. En Podemos, una rapsodia húngara con mucha disquisición teórica y apasionadas agonías, pero con un llamamiento sostenido al epíritu del pueblo. UPyD camina a los sones de una marcha fúnebre hacia la condición de extraparlamentaria, que no sé qué tal se le dará.

Pero, ¿y Ciudadanos? No hay acuerdo. Cada cual apunta por donde le parece y ofrece una imagen distinta. Cada cual pregunta lo que le intriga y las respuestas muchas veces no son consistentes. La oganización ofrece una imagen borrosa, imprecisa, lo que puede ser recomendable para que no te echen en cara los renuncios cuando los cometes, pero es poco aceptable para alguien que lleva casi diez años dando la tabarra con ser una alternativa sin precisar nunca a qué ni cómo.
 
Ciudadanos no tiene teoría ni ideología. Es más, las desprecia y echa mano en cada ocasión a un vademécum, una especie de maletín con recetas de vendedor de elixires con una sospechosa tendencia a parecerse a los principios de Groucho Marx. Ciudadanos es una oferta borrosa, líquida, posmoderna. Sus apariciones en la televisión, apoyadas en la fabulosa capacidad comunicativa de Rivera, no tratan de aclarar los problemas sino de embarullar las soluciones para no perder votos. Es una oferta construida sobre una imagen que todo el mundo comparte. La naturalidad con que se mueve Rivera, la cercanía que trasmite, lo cuelan en los comedores de todas las casas a la hora del café porque no aparece en lo alto de un lejano estrado arengando a las masas, sino charlando de tú a tú con la gente sobre los problemas concretos sobre los cuales, por cierto, no dice nada o dice cosas contradictorias. Pero eso no importa, pues se trata de no perder votos.

Por eso es extraño que haya cometido el error de excluir del nombre a la mitad del género humano. Es cierto que Ciudadanos estará lleno de leones dispuestos a aclarar a los mequetrefes políticamente correctos que ciudadanos engloba a las ciudadanas por mandato de la esencia misma del idioma. Pero está claro que eso es una tontería y quien está dispuesto a fotografiarse en púdicas pelotas no debiera hacer ascos a la grafía ciudadan@s. Aumentaría la fluidez de la oferta líquida, daría una imagen más digital y quizá le garantizara la adhesión de más mujeres.

El carácter líquido, imprevisible, de C's, le viene también de su origen catalán que, en un primer momento, llevó al PP a utilizarlo como arma arrojadiza, dando órdenes a sus comunicadores de subrayarlo como un defecto. La orden era referirse a ellos siempre por el nombre en catalán, incluso a los comunicadores que, como Floriano, ni siquiera sabían pronunciarlo, dejándolo, al parecer, en un penoso ciudatans.

Pues esos catalanes se han echado al ruedo ibérico, pero no como una reedición del viejo catalanismo político o de aquel Partido Reformista Democrático de Miquel Roca, teledirigido por Jordi Pujol. Su pretensión no es gobernar España desde Cataluña sino España, incluida Cataluña, desde España. El Imperio ya no recluta cohortes; tiene que traerlas de allende el limes. Y llegan a Andalucía, con ese aspecto de tecnócratas saintsimonianos (Rivera se da un aire a Enfantin en joven) y se levantan nueve diputados. Y, de pronto, queda claro que la oferta líquida, a la que nadie ha hecho mucho caso hasta hoy, puede estar presente en otros ayuntamientos y comunidades autónomas.

Todos los focos convergen ahora sobre C's y le sacan un pasado lleno de máculas. Que no están tan libres de corrupción como blasonan, que hacen todo tipo de chanchullos con las listas. Bueno, responde el avispado Rivera con sencillez evangélica, quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra.

Los críticos de izquierda están especialmente dolidos porque C's trae veleidades de centro izquierda y se apresuran a señalar que el pasado de la organización no solo tiene máculas de corrupción sino militancia directa de Rivera en el PP, colaboración intensa con la FAES y compadrazgo con todo tipo de organizaciones xenófobas y de extrema derecha. Sí, así es. Rivera y sus fluidos seguidores se han fotografiado con un puñado de estafermos nacionales brazo en alto.

Pero tampoco es grave en esta posmodernidad líquida. Muchos dicen que C's quiere ser la UCD de hoy. La mayoría de los de la UCD venía del Movimiento Nacional, empezando por su jefe, que se había pasado su tiempo brazo en alto. Y es curioso, pero colaboraron a traer una democracia muy superior a la del PP de ahora.

(La imagen es una captura del vídeo Desmontando a Ciudadanos en You Tube).

Adiós, Jesús.

"Comunicador único" y "maestro de la televisión en España" lo llama Natalia Marcos en su crónica en El País. Pues sí, es verdad. Y, además, inteligente, brillante, tolerante, un hombre cabal. Creo que se benefició y mucho de su larga estancia en Nueva York como corresponsal de TVE entre 1967 y 1978, para que le florecieran esas y otras buenas cualidades. Porque la España en la que hizo su primera andadura profesional no daba para tanto. Vamos, que parecía de otro planeta.
 
Tengo particular respeto y admiración por Hermida, como los tengo por Luis del Olmo, los dos periodistas de más categoría con los que me fue dado colaborar con diversa intensidad en los años 90 del siglo pasado. Los dos tuvieron la osadía de dar cancha a un infame felipista. Eso puede parecer hoy una fruslería, pero basta recordar el clima de crispación de entonces para ver que no era así.
 
Luis parecía siempre un terremoto, todo vehemencia latina. Jesús era más distanciado, relativista y con un toque de ironía anglosajona. Y yo me sentía muy a gusto con ambos. Está claro que no es nada en el curso de sus muy productivas y espléndidas biografías. Pero para mí fue muy importante. Estar cerca de los grandes es un privilegio.
 
Gracias, Jesús, y que la tierra te sea leve.

dilluns, 4 de maig del 2015

El sobresueldos y su banda.


Ayer lo largó Aguirre por la tele con su desparpajo de duquesa rabanera: que en el PP cobraba sobresueldos todo el mundo. Un periodista, probablemente de profundas convicciones religiosas, precisó que en el PP cobraba sobresueldos hasta la madre superiora excepto Aguirre y Ruiz-Gallardón, a lo que ella apostilló: "exactamente". Desde luego, es un escándalo y una vergüenza. Pero nada nuevo. Lo sabemos desde hace unos cuatro años: que estos mangantes llevaban cobrando sobres bajo cuerda durante veinte años. Aguirre no ha dicho nada que no se supiera. Podría, si acaso, dar la lista de los nombres para entretenernos un poco y, de paso, compensar por la solidaridad mafiosa del gobierno de su partido, que se niega a publicar los de los 714 presuntos blanqueadores de dinero evadido, muy probablemente porque contiene los de su propia gente. Y más arriba. Mientras el gobierno siga ocultando los nombres de los supuestos delincuentes, los ciudadanos estaremos en nuestro derecho de sospechar que entre ellos puedan encontrarse los del ex-Rey, el cardenal Primado y el propio presidente del gobierno.

Precisamente de este es del que se sabe de seguro que cobró los infamantes sobresueldos porque así vino a admitirlo en aquella comparecencia parlamentaria del 1º de agosto de 2013 cuando, en su ignorancia, falta de sensibilidad y mangancia, presumía que dichos cobros eran legales. Por eso, mientras mentía sobre Bárcenas, admítía que, en su partido, se habían pagado pluses y extras, decía, por productividad, "como en cualquier empresa". Hace falta ser muy ignorante, muy caradura o tener un desprecio infinito por el auditorio para comparar un partido con una empresa y los sucios dineros que estos galopines se repartían producto de los choriceos del partido con los pluses por productividad. A la par con su jefe, todos los sobresoldados salieron a afirmar que estaban al tanto de sus obligaciones de Hacienda. Como si ese fuera el asunto y no el hecho de que cobrar dinero en negro, de caja B, durante veinte años, además del salario normal que se devenge, si no es un delito, se le parece mucho y, desde luego, es una absoluta guarrada, algo de lo que no cabe enorgullecerse y por lo que el Sobresueldos principal debiera haber dimitido hace tiempo.

Porque no solamente cobró esos sobresueldos, igual que, al parecer, lo hicieron Aznar, Cospedal, Arenas, etc., toda la banda neoliberal, sino que lo ocultó y engañó deliberadamente a la gente. Preguntado en la TV en cierta ocasión por un ciudadano anónimo por su salario, el sobresueldos mintió diciendo que tenía que mirar su cuenta a fin de mes y, aunque su mujer trabajaba (esto era para dar mayor verosimilitud a su mentira), tenía los problemas de todos los españoles. Por entonces estaba cobrando más de 200.000 euros al año. Obviamente, como todos los españoles. En cualquier país del mundo este pillastre ya habría dimitido por embustero. Aquí, sigue de presidente y dando lecciones a quien se deje.

Aunque los nombres de todos los cobradores de esta pasta marrón son conocidos, sin que ello parezca avergonzarlos gran cosa, reitero que estaría bien que dijera algunos. Solo para salir de dudas sobre qué capacidad de expolio tiene el personal. Por ejemplo: mientras chupaba de Bankia, Rato ¿también cobraba sobresueldos? ¿Y Trillo, mientras pillaba miles de euros por tomarse en cafelito en Valladolid con un amigo empresario y, según parece, facilitarle los trámites para enriquecerse a costa del erario? Son casos para satisfacer la natural curiosidad de la gente vulgar, esa que cobra un sueldo a secas y cuando lo cobra. Al fin y al cabo ya está claro, hasta para la izquierda, que el PP no es un partido propiamente hablando sino una especie de asociación de malhechores para enriquecerse expoliando lo público. Esto explica por qué pertenecer al PP es un chollo mucho mejor que sacarse unas oposiciones: pides el ingreso, le caes simpático a Aguirre (que se jacta de no haber cobrado sobresueldos ella, pero no dice nada sobre si los ha repartido) y te coloca en el Ayuntamiento o en la Comunidad como asesor por 60.000 machacantes al año aunque no sepas hacer la 0 con un canuto y no tengas ni el graduado escolar. Si tienes el graduado escolar, a lo mejor pillas también sobresueldos.

Puede parecer una rebatiña de chorizos y lo es. Pero nada comparado con el tren de vida de quienes dan las órdenes a esta panda de mamandurrios, desde el sobresueldos de La Moncloa al último "asesor" de alcantarillas y aguas fétidas. Los consejeros de las empresas del Ibex 35 se repartieron el año pasado 900.000 euros al día en sueldos. El de Iberdrola, por ejemplo, cobró 25.000 euros diarios. Eso es ir por la vida de señores. Comprenderán ustedes que estos tipos miren por encima del hombro al sobresueldos y demás perillanes de su partido que pillan cantidades ridículas, de 10.000 urillos al mes y, encima, ¡en negro! Unos pringaos.

Ganar o perder.

Dicen que detrás de la dimisión de Monedero hay discrepancias teóricas y estratégicas en la dirección de Podemos. Pudiera ser, pero, habiéndose ya producido el desenlace, hay poco más que recoger en este jardín. Dicen también que ha ganado la línea más posibilista, la más prudente, la que trata de acercarse al centro frente al maximalismo. También es posible. Pero conviene preguntarse, ¿para qué la corrección del rumbo? Sencillamente, para ganar las elecciones, todas las elecciones.

Los dirigentes de Podemos lo han  repetido sin parar: salen a ganar. Iglesias, el más decidido exponente de la doctrina, lo ha dicho hasta con abalorios: quiere ganar; odia perder; está harto de que los suyos pierdan; toca la revancha: ganar al precio que sea. Y, para ganar, aunque no todo vale, en el fondo, sí vale

Salen a ganar al PPPSOE. Como suena: a los dos, al PP y al PSOE porque, según los dirigentes más obtusos de Podemos "son la misma mierda" y, según los más esclarecidos, no son la misma mierda pero huelen igual y hay que derrotarlos juntos. Es maravilloso. No es preciso perder ni un minuto en demostrar la injusticia de esta mentira en todos los órdenes, el histórico, el psicológico, el moral, etc. Vamos al terreno pragmático en el que estos genios creen moverse. Cualquiera diría que, si te enfrentas a alguien, lo más estúpido que puedes hacer es respetar y hasta fortalecer su unidad y lo más conveniente, tratar de dividirlo. Nadie sensato lucha contra un grupo unido si puede antes partirlo en dos y, a ser posible, enfrentar entre sí las dos partes para debilitar el conjunto.

Bueno, dicen los estrategas de Podemos, en verdad no son iguales y no se trata de que se unan porque, no siendo iguales, no pueden unirse. En el fondo, es una estratagema para debilitar al PSOE, el único al que puede hacer daño la equiparación PP=PSOE porque, al primero, ni le va ni le viene.

Entonces, seamos sinceros, no se trata de ganar al PPPSOE sino al PSOE. Así, las cosas va estando más claras. Podemos está harto de que IU pierda en su inútil lucha en contra del PSOE y ha decidido tomar el relevo y cambiar la táctica. ¿Mucho? No, no mucho. El magín no da para tanto: el PSOE es traidor y felón, no es la "verdadera" izquierda, no hay que votarlo. Suena, ¿verdad? Es el rollo anguitiano que tan buenos frutos da al PP y que, para decepción de muchos, entre ellos Palinuro, ha resultado ser la verdad oculta de Podemos. Hundir al PSOE.

En las últimas elecciones, PP y PSOE concentraron casi la mitad del voto. En los sondeos para las siguientes, también se anuncia que tendrán entre el 50% y el 60%, de forma que el restante 40% al 50% habrá de repartirse entre Podemos, Ciudadanos, IU, UPyD y los nacionalistas catalanes, vascos y gallegos, que se llevan su bocado. O sea, en el mejor de los casos y siendo muy optimistas, menos de un 20% del voto, quizá más cercano al 10%. ¿Se gana así al PSOE? No, desde luego. Pero se consigue que el PSOE tampoco gane.

Que, según las malas lenguas, es para lo que Podemos ha venido al mundo con un discurso que ha hecho mucha mella y, para entendernos llamaremos regeneracionista. ¿Mella en la expectativa de voto? No, ya se ve que no. Mella en la conciencia de la legitimidad de las opciones. Mella sobre todo porque, con un PSOE desnortado, falto de pulso y decisión, salpicado por la corrupción de Andalucía, el entreguismo al PP de las dos últimas direcciones, su ausencia de coraje en la oposición, su desmadejamiento y parálisis, el discurso regeneracionista resulta irrefutable.

Desde luego. Porque lo es y el PSOE debiera haberlo suscrito y hecho suyo desde el primer momento: lucha sin cuartel contra la corrupción, restablecimiento de las libertades democráticas, devolución de sus derechos a la ciudadanía (incluido el derecho a decidir de los catalanes), investigación y condena ejemplar de las prácticas ilegales y delictivas del PP desde su presidente hasta el último mono, devolución a la colectividad de las empresas y activos que ha robado esta manga de sinvergüenzas, restauración del Estado del bienestar. Es tanto más incomprensible que no se haya hecho cuanto que esta actitud pertenece a la historia y la tradición del PSOE desde siempre. Parece mentira que, por la incompetencia de sus mecanismos de comunicación se haya dejado arrinconar en la imagen de un partido acosado por la corrupción cuando lo está mucho menos que todos los demás, empezando por quienes más lo acusan.

Otrosí: el discurso del PSOE debiera incorporar con claridad meridiana todos esos otros asuntos "sensibles" de los que Podemos huye como de la peste, creyendo engañar a la gente y consiguiendo tan solo sentar plaza de charlatanes: reivindicación del socialismo y la izquierda democráticos como la corrientes que más libertad y prosperidad han aportado a Europa y a España en concreto; separación nítida entre la Iglesia y el Estado; opción republicana también clara; defensa a ultranza de los derechos de las mujeres, empezando por el del aborto.

Ignoro si el PSOE, que parece dirigido por sus peores enemigos, adoptará este discurso. Pero es el único que puede hacerlo, el único con el crédito suficiente para hacerlo. Porque lo tiene en su historia lejana y próxima y es testigo de ello la de España, y coincide con los deseos de sus militantes y votantes, aunque no con los de la manga de pelotas en torno al secretario general y a favor de seguir tratando al PP como un partido político y a su presidente como un político digno.

Cuando es obvio y lo dicen ya los medios extranjeros -no así los españoles, escritos por una cáfila de sicarios a sueldo del PP- que el país está en manos de una organización mafiosa, dirigida por un presunto corrupto y alimentada por ladrones y sinvergüenzas en todos los intersticios, desde La Moncloa hasta Torredoncachirulo, desde Madrid a Valencia, pasando por las dos Castillas, Galicia, etc. Un país entregado al saqueo y el pillaje de una banda de robaperas, protegida por la legislación represiva de un gobierno compuesto por franquistas, nacionalcatólicos y nostálgicos de la dictadura.

¿Resultado? Ante el desconcierto de la izquierda, la gente, la buena gente escarmentada con el recuerdo aún vivo de lo que estos granujas son capaces de hacer cuando los provocan, pues las cunetas repletas de cadáveres así lo anuncian, irán a votarlos igualmente.

Y eso es lo que van a ganar los de Podemos: el triunfo de esta derecha, justo cuando más descompuesta y debilitada está. Justo cuando se ve tan al borde del precipicio que ha tenido que echar mano de una alternativa "limpia", Ciudadanos que, a su vez, tambien resta votos a Podemos, en un trasvase que dice más sobre las naturaleza de estas "nuevas" opciones que mil tratados de política. A continuación comenzarán los debates sobre si torpedearon la victoria de la izquierda democrática por ignorancia u orgullo o intencionadamente. Pero lo único que habría que aclarar es por qué una fuerza de izquierda hace campaña contra una de derecha pero disparando contra otra de izquierda. ¡Ah, que Podemos no es de izquierda ni de derecha!

dissabte, 2 de maig del 2015

Una cuestión de perspectiva.

En antropología, psicología, sociología, política y demás ciencias sociales, los observadores rigurosos aclaran siempre antes de nada cuáles de sus conclusiones vienen de una perspectiva emic y cuáles de una etic. El espíritu científico y la honradez intelectual ordenan avisar de si se explican los hechos desde un enfoque interno al grupo observado, siguiendo sus pautas, criterios y categorías o si se hace desde uno ajeno, el del propio observador, con sus pautas, criterios y categorías analíticas. Una cosa es dar por bueno lo que los interesados dicen de sí mismos y otra muy distinta aplicar criterios analíticos exteriores. Mezclar los dos enfoques, que es lo que hacen muchos analistas en parte por desconocimiento y en parte por mala fe, suele producir un relato amañado, falso, interesado, inútil. Por eso es tan fácil saber de antemano lo que va a decir en cada momento el 99% de los tertulianos, porque mezclan descaradamente ambas perspectivas para elaborar una narración que les convenga y por la que les paguen.

Por supuesto, la mentira y la falsedad que rezuman los programas de debates no son sino el vicio más evidente de este espectáculo que pasa por comunicación e información. Hay problemas más serios como el de la función de la ideología a la hora de adoptar una perspectiva emic o etic, pero esto ya se sale del post. Aquí basta con averiguar si, cuando se dice estar haciendo observación emic o etic, se dice la verdad o, como suele pasar, se esta mintiendo como un bellaco.

La crisis actual de Podemos puede y debe analizarse desde las dos perspectivas, sin hacer las habituales trampas de presumir conocimientos privilegiados o estar en posesión de fórmulas mágicas que garantizan la certeza del juicio.

Desde la perspectiva etic, Podemos es un partido político como todos, con sus peculiaridades. La primera es que se presenta como uno abierto que todo lo hace en público, coram populo, a tal extremo que quiere dar publicidad y airear hasta las negociaciones sobre la investidura de Susana Díaz en Andalucía, algo que recuerda el compromiso bolchevique de acabar con las clausulas secretas en los tratados internacionales hasta que empezó a establecer las suyas. Su espíritu es contestatario, nacido en el 15M, empodera a la gente, sus decisiones se toman en asambleas y vienen de abajo arriba. Y todos los puestos se cubren mediante primarias con amplísima participación de los militantes. De acuerdo con los análisis de partidos al uso, trátase pues, de un partido clásico que hace consecuente realidad el mandato de que su funcionamiento interno sea democrático.

El deseo de televisar las negociaciones de investidura puede parecer muy razonable a quienes dispongan de tiempo y humor para contemplar por la tele horas de negociaciones entre fuerzas políticas distintas y encontrarles algún tipo de interés, pero es obvio que chocará con otras fuerzas políticas que prefieran negociar a puerta cerrada con el mismo derecho con que los de Podemos quieren hacerlo en público. Y no se ve cómo los representantes del 12% de los votos van imponer su criterio al 88% restante salvo a la fuerza y no parece haya posibilidad.

En cuanto al espontaneísmo, asamblearismo, abajo-arriba, transparencia y publicidad, el episodio de la dimisión de Monedero hace picadillo la imagen que el partido ha querido proyectar. Lo que se ha visto ha sido una organización monolítica, cerrada sobre sí misma, que no facilita información sobre sus procesos o controversias internas, que no se abre al escrutinio público, en la que rige una disciplina férrea de esa de tradición bolchevique. Una mera discrepancia que venia cociéndose semanas atrás, pero siempre celosamente guardada, aireada en los medios, ha dado con el discrepante en la calle, habiéndole aceptado Pablo Iglesias la dimisión que a saber si la presentó motu proprio o se vio forzado a hacerlo. Pero está claro: es Iglesias quien toma la decisión, quien acepta (hay que fastidiarse) la dimisión de Monedero. No es una decisión colectiva del triunvirato, ni siquiera del duumvirato restante. Errejón puede haber sido el catalizador de la decisión, pero no pinta nada en ella.

Así que el triunvirato es ahora un duumvirato. Y no parece probable que vuelva a ser triunvirato porque habría que incorporar a Carolina Bescansa, con lo cual ya no sería triunvirato en sentido estricto y, además, en Podemos hay tanta simpatía hacia la igualdad de género como entre sus amigos de Syriza. O sea, ninguna. Basta con ver la composición de sus órganos directivos.

Pero, admitido, esto pertenece ya a la perspectiva emic y no hay que hacer trampa. En la perspectiva emic, esto es, el modo en que, desde dentro, se ha abordado, explicado y justificado la baja del secretario del programa político, hay numerosas manifestaciones que, debidamente analizadas en sus mismas coordenadas, nos dan una imagen interesante de esta organización. El propio Iglesias, al tiempo que aceptaba la dimisión de Monedero, descontaba que esta fuera a restar votos a Podemos. El pragmatismo mal entendido, descarnado, del aficionado a Juego de Tronos, tiene estas cosas: con Monedero o sin Monedero, los resultados serán los mismos. O sea, de Monedero puede decirse, como de la filosofía que "es una cosa con la cual y sin la cual, el mundo sigue tal cual". Monedero responde con una carta en su periódico que Ekaizer considera, con cierta razón, propia del culto a la personalidad y la dicha cultivada personalidad responde que Monedero es un intelectual que, como los pájaros, ama la libertad, aunque, si los encarcelan, cantan que es un primor.

La imagen que se quiere trasmitir es clara: el poder de Podemos no es un poder a la vieja usanza, sino a la nueva y, en lugar de enfadarse con sus intelectuales críticos (al fin y al cabo, ¿se puede ser intelectual sin ser crítico?), los deja en libertad, a diferencia del tirano Dionisio de Siracusa, para que vuelen. De acuerdo, pero ¿no era este un partido en el que todos eran intelectuales, hombres de partido e intelectuales? ¿No ha escrito un par de libros el propio Iglesias y no está siempre refiriéndose a sus profundidades teóricas? Así es. Forma parte del síndrome de Iglesias, que aspira a ser el hombre de las mil caras: dirigente político, intelectual, caudillo,  showman...

El caudillo sigue su estrella y su destino mientras el intelectual incómodo estará ya pergeñando las primeras cuartillas de un orteguiano "no es esto, no es esto". Suerte tiene de que su gran amigo no haya llegado al poder como a él le gustaría. De haberlo conseguido estaría ahora quizá escribiendo otra cosa, un El cero y el infinito.

La perspectiva emic de la dirección es muy distinta de la de los camaradas de la base, como pasa siempre con las organizaciones muy jerarquizadas. Aquí se dan muchas variantes y no cabe detenerse en todas. Pero sí en alguna significativa, por ejemplo, los conversos de Podemos. Apenas acaban de instalarse en su correspondiente círculo tras su salida de IU o del PSOE y se encuentran con que, si los sondeos no mienten y los hechos se aceleran, van a quedarse a la luna de Valencia. La reacción más frecuente es la del converso con mando real o imaginario en plaza: aquí no ha pasado nada. ¿Monedero? Sí, claro, pero nadie es imprescindible; Podemos no es Monedero, sino la gente, los círculos, nosotros. Decir que porque se marche un tercio del triunvirato la organización sufre alguna merma solo evidencia lo nerviosos que están los oligarcas y reaccionarios de todo tipo. Tanto que convierten un signo de fortaleza y vigor como la dimisión de Monedero en otro de debilidad e incertidumbre. Cuando lo único que esta crisis muestra es que Podemos está más fuerte que nunca. Es más, ni siquiera hay crisis. ¿Crisis en Podemos? ¿Qué crisis? Amigos: salimos a ganar. Lo dice el jefe.

Volviendo al punto de vista etic, si yo fuera un converso, cosa difícil porque, no creyendo en dios alguno, no puedo cambiar uno por otro, estaría retornando al redil de donde me fui obnubilado por el oropel y el engaño de una fuerza de izquierda que no incurriría en los defectos de siempre del PSOE o del PCE. Sobre todo ahora que ya va quedando claro que Podemos no ha podido con el PSOE. Con IU ya es cosa distinta, pues cuenta con el submarino del paisano de Maimónides.

Quedarse en tierra.


José Ignacio Torreblanca (2015) Asaltar los cielos. Podemos o la política después de la crisis. Barcelona: Debate. ( 217 págs.)
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Tengo la convicción de que los libros de ensayo y divulgación y también los académicos, debieran traer información personal sobre el autor o autores. Hay infinidad de textos que se leerían y comprenderían mejor si los lectores supieran algo más de la vida y peripecia personal de quienes los han  redactado.

En paralelo, sostengo igualmente que todo crítico debiera siempre aclarar cuáles son sus relaciones personales con el autor del libro o del material criticado. El lector tiene derecho a saber si entre el autor y el crítico hay relaciones que pudieran condicionar el juicio de este para bien o para mal. Debe saber si el crítico es amigo o enemigo del criticado. Más que nada para que no haya engaño porque, así como se dan afectos que llevan a algunos a hablar bien de sus colegas, hay odios que explican por qué a veces alguien se toma el trabajo de escribir una diatriba contra alguien.

Por eso, cumplo con mi deber avisando de que soy amigo del autor de esta obra. Amigo y colega. Amigo, colega y compañero de pasillo en la Universidad. Vamos, que no somos parientes pero debemos estar en un grado cuatro o así de la cadena de Watts. Todo eso no obnubilará mi juicio de forma que del autor podré decir lo que, según parece, dijo Aristóteles alguna vez de Platón. Salvando todas las casi infinitas distancias, especialmente en mi caso.
 
Torreblanca se ha atrevido con un asunto de obvia actualidad, de los que atraen la atención de los periodistas, pero mucho menos de los académicos a quienes no agrada gran cosa hablar de conflictos y de gentes vivas. Al contrario, como a los historiadores, les gusta que lleven muertas mucho tiempo; cuanto más, mejor. Así no hay problema de que los desmientan. Con este tipo de ensayos, sin embargo, de política contemporánea y una perspectiva que los historiadores franceses llaman événementielle, la posibilidad de que, según se seca la tinta del manuscrito, uno de tus objetos de estudio decida cambiar de actitud, de opinión política y hasta de confesión religiosa, y se ponga a hacer lo contrario de lo que hacía es alta. Y se ha dado. Cuando comencé a leer el libro de Torreblanca, Podemos estaba dirigido por el triunvirato de Iglesias, Errejón y Monedero. Al terminarlo, tres días después, Monedero había causado baja. Por la misma razón, al comenzar esta crónica, Podemos tiene una determinada expectativa de apoyo electoral. Al terminarla, puede tener otra.

A cambio de la contingencia del objeto, Torreblanca aporta oficio, categoría, distanciamiento y preparación más que suficiente para abordarlo. Añadamos que este comparte con el autor datos esenciales vitales: los creadores de Podemos son politólogos, como el autor y son profesores también como el autor y, como el autor, son jóvenes, están en la treintena y comparten condición generacional, asunto ese muy importante en la autoimagen de Podemos que, en buena medida, se ve como un relevo generacional de la vieja casta política. Quizá por ello haya saltado Monedero: él no es de esa generación, sino de otra anterior. En todo caso, quien lea el libro estará leyendo uno de los mejores análisis que se han escrito sobre el asunto.

El origen de Podemos es el movimiento indignado del 15M, nace en medio de la crisis, tiene un componente generacional ya mencionado y moviliza un voto abstencionista y desafecto (p.38). Su lucha es contra el bipartidismo heredado de la Transición (p. 43). Cierto. Hoy todo el mundo habla del bipartidismo. Ganas me entran de sacarme la espina de los años 80 y 90 cuando, al definir el sistema español de partidos hablé de bipartidismo, ganándome la oposición de la inmensa mayoría de mis colegas que veían muchos partidos, al parecer, en donde yo solo veía dos y medio. No merece la pena.

Torreblanca sitúa los afanes teóricos de nuestros protagonistas en el universo comunista ("los buenos bolcheviques" los llama) y analiza con acierto los meandros por los que han conseguido (o creído conseguir, diría yo) una oferta teórica hecha con retales de Gramsci, el eurocomunismo, Negri, Laclau el inmarcesible ejemplo del compañero Chávez, para retornar al Gramsci de lo "nacional-popular" (p. 77).

El grupo del que surge Podemos, Contrapoder, es un producto de la actividad y la reflexión del citado triunvirato basado a su vez en otros tres puntos de apoyo: la Facultad de Políticas de la Complutense, Latinoamérica y los platós televisivos (p. 84). Tiene su enjundia esta topología. Andando (poco) tiempo Podemos se dotaría de un endoesqueleto a partir de Izquierda Anticapitalista, más o menos dirigida por Jaime Pastor, profesor a su vez de la Facultad de Políticas de la UNED,  también compañero mío de pasillo, con lo cual la cosa iba a de facultad a facultad, pero quedaba bastante en casa.

Sobre Latinoamérica tendría este crítico mucho que decir, pero no es el lugar. Periódicamente, la mala conciencia de los europeos, especialmente los españoles, con el Nuevo Mundo, los hace imitar como si fueran hallazgos, movimientos y/o ideas de marchamo latinoamericano sin percatarse de que no suelen ser sino reelaboraciones de otras europeas. Y, claro, al importarlas en el viejo continente, fracasan por revenidas. Sucedió en los años 70/80 de siglo XX cuando algunos quisieron importar en Europa movimientos armados al estilo de los Tupamaros en Alemania, Italia, España. Un fracaso. Como fracaso garantizado es el chavismo, el castrismo, el bolivarianismo y resto de los populismos latinoamericanos. Por mucho Laclau que se invoque, Europa ya tiene sus propios populismos para fracasar a su modo

Los platós televisivos son aquí especialmente importantes y así lo señala Torreblanca. Podemos sabe lo que un amargado Monedero confesaría luego de escrito el libro: vale más un minuto de la TV que los debates de los círculos o el programa o lo que sea. Pues sí, así es. Tampoco hace falta ser un lince para ver que la TV es el soma huxleyano. En eso estamos de acuerdo todos y Podemos no es especialmente original. La explicación de su fulminante éxito no es el asalto a la TV (el único cielo que los de Podemos han asaltado) sino el carisma del asaltador. Ese es el núcleo de a cuestión: Podemos es Pablo Iglesias en la tele. Nada más. El resto es aleatorio.

Con lo que gusta el cine a Iglesias, es extraño que nadie haya señalado algo obvio. Podemos es el nombre de un nuevo producto del star system a lo Hollywood que, en el viejo continente, siempre más circunspecto, llamamos "hiperliderazgo" (Torreblanca lo hace) o, más dentro de la tradición comunista en la que el movimiento se inscribe, "culto a la personalidad" (lo hace Ekaizer en un artículo de El País) o un poco más a lo Palinuro o sea, a la pata la llana, caudillismo. Lo que mueve la simpatía, la ilusión, el voto de la gente (que es lo que importa) es la telegenia de Iglesias, su gancho personal, su tirón. Y, cuando le han puesto enfrente otro igual que él o quizá mejor parecido, Rivera, el tirón de Podemos se ha visto demediado. Al galán le ha salido un contragalán.

El libro trata los orígenes ideológicos del triunvirato, sobre todo de Iglesias, que se encuentran en el mentado comunismo (p. 129), y expone con elegancia las difíciles relaciones entre los neocomunistas de Podemos y la vieja IU, a la que dejó tiritando (p. 113). Ciertamente, se considera la indiferencia de Podemos hacia el cleavage tradicional de izquierda y derecha (p. 121) y la elegancia expositiva se convierte en un acto de caridad pues el autor renuncia a sacar punta el cómico hecho de que el discurso sobre la inutilidad de la izquierda y la derecha se haga desde una organización, Podemos, cuya columna vertebral se llamaba mirabile dictu "Izquierda anticapitalista" (p. 130).

Dedica el autor un capítulo a dos asuntos conexos y centrales en la oferta de Podemos: el populismo y el nacionalismo. Respecto al primero, el intento de clarificarlo tropieza con la endemoniada maraña de un concepto que no es otra cosa que un cajón de sastre de restos de otras tipologías y que, en consecuencia, no sirve para nada, excepto para lucir conocimientos historiográficos sobre oscuros conflictos en tierras lejanas y quizá para insultar a los contertulios en las cercanas. Torreblanca, aséptico, concede a Podemos el beneficio de la duda y admite que quizá se trate de un "populismo 3.0" (p. 145). Espero que el libro tenga posteriores ediciones actualizadas para ver cómo llegamos al populismo 7.0 con el mismo grado de eficacia.

Lo de la nación es otro asunto. Hay en Podemos un anhelo de nacionalismo español soberanista al estilo de los sanos caudillos latinoamericanos. Pero en España ese nacionalismo tropieza con dos inconvenientes: 1º) el monopolio franquista y derechista de la tendencia que hace todo nacionalismo español sospechoso de fascismo y con razón; 2º) la existencia de nacionalismos periféricos no españoles con los que Podemos no se siente nada cómodo porque, en el fondo, le gustaría unir a todos los íberos en un común amor a la Patria gramsciana de orden "nacional popular".

Luego de dar unas pinceladas más sobre el carácter inherentemente comunista de los planteamientos de Pablo Iglesias, recuerda Torreblanca y cita ad pedem litterae al dirigente de Podemos en una expresión tradicionalmente típica de casuismo jesuítico y de la mentalidad comunista/leninista: supeditar la ética a los resultados y los medios a los fines (187). Esto explica a su vez por qué un paleocomunista como Anguita aprecia en Pablo Iglesias la condición de ser "un sabio adaptador de Lenin a las circunstancias actuales" (p. 188).  Igual que, según Stalin, Lenin había sido no menos sabio adaptador de Marx a las circunstancias actuales de otra actualidad. Vamos, que así como el leninismo era el marxismo de la época imperialista, Podemos es el leninismo de la época de la telegenia globalizada.

O sea, hay que ir a buscar la originalidad de Podemos entre los glosadores de Lenin. Para ese viaje no hacían falta alforjas. Torreblanca concluye su libro interrogándose por el futuro y planteando cuatro posibilidades: 1ª) PP y PSOE se equivocan y Podemos acierta; 2ª) PP y PSOE aciertan y Podemos fracasa; 3ª) PP y PSOE fracasan y Podemos también; 4ª) PP y PSOE se renuevan y Podemos es fuerte (pp. 196-198). Él otorga mayor verosimilitud a la tercera posibilidad (p. 200), pero no se lo tomaremos en cuenta dada la volatilidad del escenario electoral y la volubilidad en el horizonte de las decisiones de los electores. Bastante ha hecho con exponer de modo claro, imparcial y riguroso un fenómeno que a punto ha estado de alterar el sistema político español.

Pero no será así. Ni los cielos van a sufrir asalto alguno ni José Ignacio Torreblanca tendrá que escribir otros Diez días que conmovieron el mundo.

divendres, 1 de maig del 2015

La fiscal general da una clase de jurisprudencia.

El punto débil del derecho como ciencia es su condición nacional. El principio de territorialidad de las normas -desde hace mucho celebrado como un gran avance de la civilización y la prudencia- es el principal obstáculo a la expansión de una idea de la justicia universal. Pero si la justicia no es universal, no es Justicia. Que se administre "en nombre del Rey", como en España, o de la Nación, o de la Patria, o del Papa, o de la clase o del partido en lugar de en nombre de la recta razón humana, único soporte de la Justicia universal demuestra el grado de atraso casi cavernícola en que nos encontramos, por mucho que presumamos de avances técnológicos.

Sirva lo anterior como entradilla al pasmo que producen los dislates que soltó ayer la fiscal general del reino de España en una alocución creo que en Cataluña. En mitad de un alud de sofismas y falacias sobre la ley y la libertad del que, claro, estaba ausente toda referencia a la legitimidad, la señora afirmó que "el independentismo es oscurantismo, fanatismo y tiranía". No dijo que el que no vote por su jefe Rajoy es un mal nacido pero el nivel mental de su afirmación es similar.

¿Puede una funcionaria nombrada políticamente al servicio del Estado, del gobierno y de su partido ser tan ignorante a la par que embustera? ¿Qué tipo de enunciado es ese sobre el independentismo? ¿Es un enunciado de hecho? ¿Es normativo? ¿Definitiorio? ¿Propositivo? ¿Penal? ¿De qué diablos habla esta buena mujer? Ahórremosnos el trabajo de preguntarle a qué se refiere. Se refiere al independentismo catalán, aquí y ahora. Pero habla generalizando, sin referencia concreta, en teoría, en abstracto, sin que importe tiempo y lugar. Parece enunciar una verdad incontrovertible del tipo de "el cáncer es malo para la salud".
Y ¿de dónde saca eso que dice? ¿Lo demuestra la razón? ¿Sale de un proceso deductivo? ¿Es axiomático que, donde hay independentismo, habrá fanatismo, etc.? ¿Es un proceso inductivo? ¿Se sigue de la comprobación práctica que, donde haya independentismo, habrá tiranía? ¿Es un destilado de la experiencia histórica?

No es más que una solemne estupidez dicha desde la posición de fuerza de quien sabe que tiene tras de sí todo el aparato represivo del Estado...territorial en cuyo nombre y conveniencia administra una "justicia" nacional. Dicha por quien no está dispuesto a tolerar independentismo alguno porque no le interesa. Pero, para ocultar que se trata de una cuestión de interés, el orden constituido manda a esta señora a decir memeces y a abusar de la paciencia del auditorio.

El primer país que se independizó de otro en sentido moderno en Europa fueron los Países Bajos, que se independizaron de España ¿En dónde ha habido más oscurantismo, fanatismo y tiranía desde entonces, en los Países Bajos o en España? ¿En dónde han llegado más majaderos a la Fiscalía General del Estado, en los Países Bajos o en España? Tan majaderos y descarados que aseguran combatir el fanatismo en nombre de la Ilustración como, dice esta alucinada, se ha hecho siempre en España. ¡En España país de la Contrarreforma y la lucha a muerte contra el enciclopedismo, la Ilustración! ¡En España, país del "lejos de nosotros la funesta manía de pensar!" Majadera a la par que falsaria. Literalmente, una vergüenza para la jurisprudencia.

En el siglo XVIII, los Estados Unidos se independizaron de Gran Bretaña y sus fiscales generales. ¿Son los Estados Unidos más oscurantistas, fanáticos y tiránicos que la Carpetovetonia de esta dama? ¿Y las decenas de países que se han independizado de otros en estos doscientos y pico años? ¿Son más fanáticos y tiránicos -y lo han sido bastante- los países latinoamericanos que España? ¿Puede un español, como español, dar lecciones de ilustración, tolerancia y democracia a nadie en la tierra?

No existe ninguna relación entre el independentismo y el oscurantismo, fanatismo, etc. Ninguna. Al día de hoy, en España, más parece que el oscurantismo, fanatismo y tiranía caen del lado español mucho más que del catalán, y que esa aseveración no es otra cosa que una excusa que pone esta empleada del gobierno para justificar una posible represión violenta de manifestaciones políticas que puedan darse en Cataluña si los catalanes optan por hacer uso de su legítimo derecho a decidir por su cuenta.

Despegue y aterrizaje, los momentos más difíciles.


Ayer hubo dos bajas sonadas, la de Monedero en la dirección de Podemos, y la de García-Abadillo en la de El mundo. Sonadas, pero no con igual intensidad. La de Monedero por dimisión a petición propia; la de García-Abadillo por destitución, ya veremos si con despido o no. La de Monedero acaparó primeras, lo hará en las de hoy, suscitó declaraciones y reacciones; la de García-Abadillo pasó con pena pero poca gloria. Curioso. Hace escasas fechas, los mentideros se hubieran agitado: después de Pedro J., destituido diz que por presiones del gobierno, la de su sustituto y segundo felón. ¿También por presiones del gobierno o por cálculos empresariales? El periódico no despega. Ya veremos si el nuevo lo consigue. En todo caso está claro que, si lo mediático condiciona lo político, lo político domina lo mediático. La noticia fue Monedero; no García-Abadillo. Además, si Pedro J. sigue siendo Pedro J., a lo mejor hasta le ofrece un empleo en El Español.

La dimisión de Monedero dará lugar a todo tipo de juicios, positivos, negativos, favorables, desfavorables, propios, ajenos, de los mismos interesados, todo lo cual será interesante de considerar pero, a la hora de plantearse su impacto sobre la situación política, es indiferente. Vamos a la dicha situación:

Para las próximas elecciones autonómicas y municipales, la derecha se presenta dividida en dos opciones muy nítidas, PP y Ciudadanos. Al margen de mil consideraciones que se encuentran por todas partes sobre si C's es o no es, si al PP se lo come la corrupción o si, etc., etc., parece razonable pensar que C's recogerá mucho voto transversal y pondrá un dique a lo que los politólogos llaman la la volatilidad entrebloques a cambio de aumentar la volatilidad intrabloque. En resumen, el votante de la derecha tiene dos opciones razonables para votar, distintas, pero no diferentes. Es inteligente. Conviene tener una alternativa porque, si las cosas se ponen muy ásperas con una sola opción, la alternativa es la abstención. La derecha presenta algo parecido a un frente con bastiones compartidos. Por ejemplo, Cataluña. Posición óptima de despegue de un aparato con dos motores que funcionan al unísono.

¿Y la izquierda? Posición de despegue pésima para un aparato con tres motores desacompasados.

Al margen de lo que se decía más arriba, la dimisión de Monedero en uno de los momentos más duros del partido hace mella. De entrada, el triunvirato original está mellado. Y el triunviro que se va es el encargado del programa, nada menos. Así toma cuerpo la idea general de que en Podemos hay una fractura (las "dos almas"), probablemente más, de la que la organización, muy celosa en su política comunicativa, apenas informa. Fractura es crisis. La pésima gestión que se ha hecho de las candidaturas a las municipales, sin conseguir librarse de las incomprensibles peleas internas de IU, han mermado mucho su apoyo electoral. Su peregrinación a la Meca anguitiana en la guerra de los derviches contra el procaz PSOE está restándole el que le quedaba. Si votar a Iglesias es votar a Anguita, el elector racional, es de suponer, votará a Anguita, o sea, de nuevo a IU.

Quizá de ese modo IU recupere algo del apoyo electoral que empezó a perder a chorros con el efecto sifón de Podemos. Serían votos migrantes que acudirían a las siglas IU porque, si empezasen a preguntar de qué sectores, tendencias o grupos de IU estaba hablándose, a lo mejor se arrepentían. A lo largo del proceso de precampaña electoral, IU ha estado escenificando su suicidio. Al gori gori de la presunta defunción ha venido a añadir un toque romántico el inefable Anguita, que es como el fantasma de Canterville de IU. Llevaba quince años sin dar un mitin y reapareció en las elecciones andaluzas a decir a su auditorio que votara a Podemos pero no al PSOE.

A su vez, el PSOE parece el negociado de asuntos de trámite. Atacado por las dos otras izquierdas, equiparado a su adversario que lo ningunea y lo desprecia a partes iguales, lleva una plácida existencia, presentando peticiones de comparecencia de auténticos pillastres cogidos con las manos en la masa que son sistemáticamente rechazadas. Dicen que Pedro Sánchez va a echarse a esos caminos de España, a participar en multitud de actos electorales en pro de los candidatos locales y también para darse a conocer, porque estas elecciones se leerán como signo de su idoneidad para encabezar al partido en las elecciones generales. Su liderazgo, vamos. O sea, las elecciones autonómicas y locales son como un preludio de las primarias. Asuntos domésticos con varios hipotéticos candidatos velando armas.

Así pues, un aparato de tres motores que funcionan cada uno a su aire. No es la posición óptima para el despegue. Por eso, ¿no estaría puesto en razón tratar de acompasar en algo los motores? Por ejemplo, las tres fuerzas podrían comprometerse sin desdoro para la pureza de sus principios a considerar prioritarias todas las posibles alianzas que puedan hacer las izquierdas tras el resultado electoral. Dicho sea sin ánimo de ofender a nadie. En último término, los votantes, seguramente en mayoría de izquierda agradeceríamos que los dirigentes dejaran de disfrazar sus manías y ambiciones personales con disquisiciones teóricas de las que, en fondo, no saben nada. 

(La imagen es una foto del Gobierno Federal de los Estados Unidos en el Public Domain).

dijous, 30 d’abril del 2015

Ciudademos.

Las declaraciones y posterior dimisión de Monedero han levantado la consabida polémica. La derecha ya se relame de gusto, sin saber, como siempre, que es la menos interesada en que Podemos reviente. En la izquierda también se felicitan sin mucho sentido común porque pierden un aliado. Y la prensa se llena de yoyas o gente que ya lo veía venir. De nuevo Palinuro se niega ejercer de tal, pero sí recuerda su vaticinio de que Podemos no llegaba a las elecciones de noviembre. Si acaso, ahora empieza a dudar de si llegan a septiembre e, incluso, a mayo.

El episodio es un ejemplo de manual del aprendiz de brujo con un par de matices y novedades. Veámoslas distinguiendo entre cuestiones de forma y de fondo.

De forma. Podemos desafió le vieja sabiduría política de que, si uno quiere dejar huella, debe uno tener mucho trabajo hecho y no sentar plaza de oportunista, saltando por eso que llaman los estrategas de esta historia la "ventana de oportunidad". El oportunismo ha tenido siempre el vuelo del zángano.

Había -y hay- una crisis. Aparentemente, una oportunidad. La gente está cabreada. No hace falta reflexionar en serio sobre las causas de la crisis y sus hipotéticos remedios. Basta con cabalgar sobre el cabreo del personal como si fuera una burra. Puede pasar, y ha pasado, que era la burra de Balaam.

Venían elecciones europeas. Adelante. Por todas. Triunfo seguro. De la nada a la estrella de cinco puntas de cinco eurodiputados. Eran elecciones europeas, cierto es, de las que no le importan a nadie y en las que pueden presentarse Ruiz Mateos o el Pato Donald y salen igual, gracias, además, al colegio único nacional. Pero eran elecciones y pusieron a todos los doctos analistas del país a hacer extrapolaciones a cada cual más estúpida.

Había que tomar el cielo por asalto y, mientras se llegaba al empíreo, se tomaba lo más cercano y se llevaba la crítica y la bronca a la zahúrda del enemigo. Había que participar en el espectáculo al coste que fuera. ¿Que si entras en el espectáculo, o sea, la televisión, eres parte del espectáculo y que no hay mucha diferencia entre el payaso que da las bofetadas y el que las recibe porque payasos son los dos? Sí, pero los dioses de la revolución y el alma sencilla del pueblo pendiente de salvación sabrán distinguir.

Además, déjense ustedes de monsergas de letrados: traigan un tipo agraciado, modoso, original, bien encarado y con carisma y medio país seguirá sus dulces trémolos. Si estos, además, son lo suficientemente ambiguos para no molestar a nadie salvo al solitario Polifemo, el otro medio seguirá el ejemplo.

¿Se entiende ya por qué para esta troupe un minuto de televisión vale más que una lectura de El Capital?

¡Ah! Pero ¿qué sucede si sale otro más guapo, más carismático y encantador y doscientas veces más ambiguo, como Rivera? Pues que el personal se va a la otra carpa o sintoniza otro canal y ahora Polifemo eres tú, contando tus ovejas, cada vez menos, peor avenidas y a lupinas dentelladas entre ellas.

De fondo. Todo lo anterior no sería grave si, junto a los trucos de forma, de camerino de tercera y clases de declamación los fines de semana, hubiera un discurso de fondo. Algo de enjundia, propuestas consistentes, en fin, lo dicho, un trabajo a la espalda del que, como decía Picasso, hace inútil la inspiración porque la inspiración esta en él. Y, de ese, aquí, en Podemos, no hay nada.

Lo que hay está plagiado. Todo plagiado. Palinuro lo ha señalado varias veces: en Podemos está todo copiado, desde el nombre del fundador hasta el de la organización, pasando por los círculos, las asambleas, el tic-tac del capitán Garfio, la crítica al régimen del 78, la vaciedad de la distinción izquierda/derecha, el cambio por el ascensor de arriba/abajo, el populismo, etc. Todo. Y el plagio no es como las burras sino como las mulas: estéril. De donde no hay, no puede salir nada. De un discurso vacío, de una estructura ausente, solo salen más vacío y más estructura ausente y mantener como novedad el discurso huero durante año y medio a pleno escrutinio de los medios es un imposible metafísico.

El vacío se ocultaba tras una disimulada hoja de parra. No era que no tuvieran nada que decir, sino que la prudencia les forzaba a no hacerlo por no perder votos. Podemos no era de izquierdas (guiño), pero sí lo era; no era republicano (guiño) pero sí lo era; no era laico (guiño), pero sí lo era; no era proabortista (guiño) pero sí lo era; no era centralista (guiño) pero no se sabe lo que es. Resumen condensado: Podemos no dice nada concreto (guiño) porque no tiene nada que decir ya que lo único que les importa es ganar y no están para perder votos.

Obviamente, aquí hace falta un discurso en positivo, de ese que la izquierda lleva veinte años buscando. No basta con criticar lo existente que se critica solo: la barbarie del capitalismo neoliberal con la estupidez nacionalcatólica de estos franquistas insoportables. Eso lo ve todo el mundo. La corrupción sistémica de la derecha y la ocasional del PSOE, la inoperancia de este. La estafa de la crisis gestionada con criterios de corrupción y clasismo. Todo eso es tan obvio que hasta los curas lo han visto y han tomado prudentes distancias con estos nuevos fascistas de misa y olla en Suiza. Hace falta algo más. Hace falta elaborar teoría.

Pero ¿no son estos los que venían con un atracón conceptual, cargados de brillantes interpretaciones provistos de la teoría que, como la filosofía, se convierte en un arma "cuando encarna en las masas"? No son los que convierten cada mitin en una clase teórica por la que vuelan Laclau, Mouffe, Gramsci, Negri, Butler, todos bajo el alma protectora de Lacan? ¿No eran los que apresaban la complejidad contemporánea en felices fórmulas capaces de encarnar en el pueblo?

Serán, pero el resultado está a la vista: pura verborrea neocomunista y seudomarxista. De masas, poco; de asaltar los cielos, nada y de capacidad para explicar la crisis y proponer medidas para salir de ella, menos que nada.

Por eso, desesperados, tras repetir durante seis meses los incalificables ergotismos de Laclau, acudieron a la fuente nutricia de la teoría revolucionaria a la par que ejemplo de integridad revolucionaria, Anguita, en busca de inspiración... Y Anguita, fiel a sus neurosis juveniles, aportó su gran hallazgo teórico: la culpa de todo la tiene el PSOE. Y con Anguita vino, cómo no, la bronca inevitable en toda organización comunista compuesta por más dos militantes. Así, el resultado fue espléndido: Podemos no alcanzó a compensar su indigencia ideológica y teórica pero sí consiguió hundir sus últimas esperanzas de constituir una auténtica nueva izquierda, no contaminada de la vieja socialdemocracia y el acartonado comunismo de origen estalinista.

Según parece, Monedero dice sentirse engañado. Palinuro volverá sobre esto en breve porque, en su opinión, el engañador es Iglesias y no solamente ha engañado a Monedero, sino a mucha, mucha más gente y de aquí van a derivarse consecuencias por ahora imprevisibles.

Podemos quizá no llegue a noviembre, pero lo interesante ahora es qué haran todos los tránsfugas y mutantes de la vieja IU que emigraron como las tribus indias de las praderas en busca de nuevos pastos y se encuentran ahora que la tierra prometida es puro pedregal, secano, un solar urbano lleno de basuras, un dumping ground sin perspectiva alguna. Volver a la casa del padre es humillante. Quedarse con estos zascandiles, impropio de la seriedad y gravedad de sus convicciones.

Lo dicho, Palinuro volverá en breve. Entre tanto, tengan paciencia los conversos.