dilluns, 27 d’agost del 2012

Entre Gordillo y Merkel.

Vuelve Rajoy a su forma inveterada de gobernar consistente en desaparecer, ocultarse, mantenerse en silencio y dejar que sean otros quienes comparezcan por él. Es el líder ausente. Hasta la fecha ha sido uso común adjudicar a los dirigentes todo tipo de atributos pero la ausencia, siempre a los muertos, nunca a los vivos. Hasta que llegó Rajoy con el nuevo estilo de gobierno de la doble "A", la Ausencia Autoritaria. El líder no está, no se comunica, no comparece en el Congreso, pero gobierna por decreto. Es un hombre duro.
Si se trata de una neurosis, el presidente podría tratarse; si es una táctica, el asunto se pone más grave. Viene a ser como si se estuviera pidiendo a la ciudadanía que otorgue ciegamente su confianza a un lider del que lo único que se conoce es que es imposible conocer nada de él. Ni siquiera cuánto cobra al mes por todos los conceptos. Y no es el único inconveniente. El otro es que, al no parecer el presidente por lado alguno, adquiere especial visibilidad el gobierno, los ministros, especialmente los que tienen una personalidad más acusada. Sus políticas erráticas y declaraciones, a veces extemporáneas, evidencian la escasa coordinación interna del gobierno, si es que hay alguna. El guirigay que ha montado el ministro de Cultura, queriendo mantener a toda costa la subvención a los centros que ejercen el apartheid educativo por sexos; el que ha provocado el de Justicia con una reforma del aborto que su propio partido no acepta; el monumental desbarajuste que ha conseguido Ana Mato en Sanidad; la rapiña en las subvenciones al desempleo a cargo de la ministra de Empleo que cobra indebidamente 1.800€ mensuales de dietas, cuatro veces y media la prestación que esta regateando a los parados de larga duración. Todo eso y más son dislates de los ministros. Si no gobierna su gobierno es difícil que pueda Rajoy gobernar España que, además, la tiene encendida en el interior y crispada en el exterior.
En el interior, el problema de Rajoy se llama Gordillo. Y es un problema malo porque el alcalde de Marinaleda simboliza la resistencia frente a los atropellos del gobierno y los mercados, es el punto de referencia, aquel a donde se dirigen las miradas de mucha gente que no ve más solución si no organizar la resistencia. Gordillo es un lider de la izquierda incluso aunque la izquierda institucional lo desautorice o se distancie de él, que tampoco puede exagerar porque sus propias bases simpatizan con el dirigente del SAT. En el conflicto entre legitimidad y legalidad, la primera cae más del lado de Gordillo y la segunda del de Rajoy. Pero una legalidad percibida como ilegítima puede llegar a ser un verdadero problema, hasta una revolución.
En el exterior, el Gordillo de Rajoy se llama Merkel. Y el conjunto de la Unión Europea pero, sobre todo, Merkel, la inflexible doctrinaria Merkel.Al unísono con el presidente del Banco Federal alemán la dama ha vuelto a cuestionar que el Banco Central Europeo compre deuda, la posibilidad que implora Rajoy para ir tirando mientras pide el rescate, ese que no iba a ser necesario. Las condiciones del rescate están por ver y no es seguro se vean antes de que la recrudescencia de Grecia termine de un modo u otro, con Grecia dentro o Grecia fuera. Porque eso incidirá directamente en las condiciones del rescate español y, sean estas cuáles sean, no hay duda de que la Gran Nación que no se le caía de la boca a Rajoy no tiene sus destinos en manos propias, ni siquiera en las de los políticos a los que, para su desgracia, ha puesto al mando, sino en manos de personas e instituciones extranjeras que han calado a Rajoy mucho antes que sus votantes, no confían en él pues ya saben que jamás dice la verdad y toman las decisiones sin consultarlo. Es decir, el presidente del gobierno de la Gran Nación sabe tanto de lo que espera a España como el jardinero de La Moncloa.
De momento algo ha quedado claro: el rescate supondrá un condicionamiento de la política económica que, de todos modos, ya está aquí. Paralelamente, Merkel quiere imponer un nuevo tratado de la Unión, una especie de refundación con ánimo de una mayor intregración política. Es decir, no le basta con haber forzado una reforma de la Constitución española en 2011 sino que ahora quiere someter a control de derecho lo que todavía solo es de hecho a través de los famosos hombres de negro.
(La imagen es una foto de La Moncloa en el dominio público).

diumenge, 26 d’agost del 2012

Diálogo de Neil Armstrong y Paco Fernández Buey camino de la eternidad.

Escenario. La nada. Algo muy fácil de describir pues basta con una palabra: nada. Por la izquierda del espectador entra Paco Fernádez Buey; por la derecha, Neil Armstrong.

Paco: Caramba, qué sorpresa. Uno de los hombres del siglo XX se muere el mismo día que yo.
Neil: Sí, es una sorpresa. Pensaba que esto sería como la luna y que no habría nadie.
Paco: Pues ya ve, estoy yo.
Neil: Encantado de conocerlo. Mi nombre es Armstrong, Neil Alden Armstrong y soy...
Paco: Ya sé, ya sé; el astronauta del Apolo 11. El primer hombre en pisar la luna. Mi nombre es Francisco Fernández Buey. Español de España. He sido catedrático, escritor y activista político en mi país en pro del comunismo, del socialismo, de la democracia y del altermundialismo.
Neil: Ya veo. Yo también fui profesor universitario una temporada y, después del Apolo, también me ofrecieron entrar en política...
Paco: ¿Los republicanos o los demócratas?
Neil: Los dos. Se parecen bastante. Pero nunca me interesó. A otros colegas, sí; como a John Glenn. Pero yo, no.
Paco: ¿No le interesa la política?
Neil: Bueno, como a todo el mundo. Pero no para practicarla. Solo para contemplarla.
Paco: Sin embargo, es usted un hombre de acción, con una vida activa.
Neil: ¡Oh, sí! No me he aburrrido. Estuve en la guerra de Corea como marino. Allí descubrí que los que me gustaba era volar y, al volver, me hice aviador. He hecho más de 900 vuelos. Luego, me metí en la NASA, hice un par de vuelos espaciales y, por último, la luna. Al aterrizar de vuelta pensé: "OK, Neil, this is it" y, aunque seguí trabajando para la NASA, me dediqué a otras cosas, aunque no precisamente a anunciar Kellog's por la tele.
Paco: Lo dicho, una vida activa. La mía, y he muerto bastante más joven que usted, ha sido contemplativa. No he hecho más que pensar, escribir y hablar; nada práctico. Lo curioso es que dediqué parte de mi vida a interpretar otro filósofo italiano, Antonio Gramsci, que llamaba al marxismo la filosofía de la praxis.
Neil: ¿Qué es eso?
Paco: ¿La praxis? Bueno, sí, es oscuro porque Gramsci estaba en la cárcel y no podía hablar de "marxismo"; era un concepto para ocultar pero que, al mismo tiempo, tiene un contenido: la filosofía de la acción práctica, la que cambia el mundo.
Neil: Suena bastante complicado.
Paco: Lo que hizo usted, cambiar el mundo, transformar la realidad. Yo lo pienso, pero usted lo hace. Vida contemplativa versus vida activa.
Neil: Pues me parece que pensar, escribir y hablar sirve para que los demás hagan.
Paco: Efectivamente. Pasé mucho tiempo pensando en cómo conseguir que la mayoría de la población abrazara la doctrina emancipadora que yo profesaba.
Neil: Suena un poco como una religión, ¿no? Quería usted adeptos supongo que convenciéndolos de que era por su propio bien, el de ellos. ¿Y lo consiguió?
Paco: No.
Neil: ¡Bah! No se preocupe. La gente no sabe lo que quiere.
Paco: Pero eso mismo me pasaba a mí y por eso anduve revisando continuamente mis premisas, mi pensamiento, cambiando la perspectiva; no tenía una idea clara de un objetivo al que dirigir mis esfuerzos, como usted.
Neil: No crea; yo, tampoco. He ido haciendo cosas pero que han ido saliendo sobre la marcha. Ya ve, empecé en la mar cuando descubrí que lo mío era volar.
Paco: Sí, las cosas nos van saliendo. Lo importante es tener un claro criterio moral que nos permita distinguir para actuar correctamente. Pero tiene que ser moral, subjetivo, de cada uno de nosotros, producto de nuestra libertad. No se puede postular como un postulado científico porque...
Neil: Se ve que ha sido usted profesor. Yo estuve nueve años; luego lo dejé.
Paco: Claro, para hacer algo; la praxis. Porque lo suyo es hacer, no pensar. El hacer fáustico, el conocer, transformar la realidad. Mientras que lo mío era pensar todo eso. Partía del supuesto de que la filosofía era un instrumento para la acción, pero resultaba que la acción era siempre cosa de otros.
Neil: De los que hacen pero no piensan.
Paco: Eso es. A eso dediqué mi vida, a conseguir una acción pensada y un pensamiento actuado.
Neil: ¿No ha considerado la posibilidad de que esa gente que actúa pero no piensa, yo mismo, en el fondo sí piensa, sí pensamos?
Paco: Sí, claro. Era una forma de hablar. Pensamientos, opiniones, hay muchas, tantas como personas, dice un adagio latino. La vida en sociedad es una lucha de unos pensamientos contra otros por imponerse, por conseguir la hegemonía.
Neil: Eso ¿quiere decir que todos piensen como usted?
Paco: No, hombre, sino que muchos -nunca todos- coincidamos libremente en unos postulados básicos.
Neil: ¿Y no cree que eso es lo que sucede? En América la inmensa mayoría, casi todos, tantos que algunos creen que somos un poco borregos, la inmensa mayoría, digo, coincidimos en querer a nuestro país, su bandera, su himno, su historia y su destino manifiesto de estar a la cabeza del mundo en el avance del progreso, la ciencia y la libertad.
Paco: ¿Ve? Vaya discurso. Puramente fáustico. En mi país, en cambio, no tenemos inmensa mayoría para nada, ni para tener una idea del país; banderas hay tres o cuatro o más; el himno no tiene letra porque no habría modo de ponerse de acuerdo en ella; su historia es deprimente y su destino, incierto. Ya ve, la noche y el día. Y todo eso, en mi opinión se debe a la acción de una clase dominante tradicional, la derecha y la iglesia, que ha impedido que el país se modernice desde hace siglos y ha establecido a veces regímenes de tiranía e inmoralidad.
Neil: ¡Ah, ya lo creo! Inmorales hay en todas partes. Si yo le contara...
Paco: Dígame, dígame. Si algo tenemos ahora es tiempo.
Neil: Son pequeñeces comparadas con sus pensamientos y sus conceptos, pero significativas, no crea. Por ejemplo, ¿ha visto usted cuánta gente codiciosa, avariciosa y materialista hay?
Paco: Es el capitalismo, amigo Neil; el capitalismo es codicia, avaricia, materialismo y destrucción.
Neil: No sé si es el capitalismo o no. Yo hablo de mi peluquero, el que me cortaba el pelo de toda la vida. ¿Sabe usted? Tuve que llevarlo a los tribunales.
Paco: ¿Por qué?
Neil: Descubrí que el tipo se quedaba mechones de mis cabellos y los vendía a buen precio. Estaba tomándome el  pelo. ¡Haciendo negocio con él! (*) La gente cree que se puede sacar dinero de todo.
Paco: Se lo repito, es el capitalismo.
Neil: ¿Sí? Pues el juez lo condenó a devolver todos mis mechones y, como no pudo, tuvo que pagarme una pasta que entregué a una organización sin ánimo de lucro.
Paco: ¿Se fía usted de esas?
Neil: Bueno, no sé. Al final, uno no sabe nada del mundo.
Paco: Pues fuera del mundo, ya ni te cuento.
Neil: Es verdad, ¿en dónde estamos?
Paco: No tengo ni idea. Para mí esto no existe.
Neil: Pues parece que nos aguarda un largo viaje.
Paco: En lo de los viajes me lleva usted ventaja.
Neil: Sí, pero no sabemos a dónde vamos.
Paco: Ni siquiera si vamos.
Neil: Ni siquiera si somos.
Paco: Ni siquiera.

Palinuro: Que la tierra os sea leve, hombres de bien.

(*) Este episodio es rigurosamente cierto.

(La primera imagen es una foto de La NASA en el public domain; la segunda es una foto de Elisa Cabot, bajo licencia Creative Commons).



dissabte, 25 d’agost del 2012

Estampas del verano. Mario Conde, el preso que no se esconde.

Llegado su momento (lo más tarde posible, desde luego), quizá pueda escribirse en el epitafio de Mario Conde lo que Edmond Rostand imaginó que pondría en el de Cyrano de Bergerac. Parafraseando: "Mario Conde, que fue todo y no fue nada". Porque esa es la clave de la vida de este pintoresco personaje: haber sido todo en un momento (relativamente juvenil de su vida, además), presidente de un poderoso banco; hombre público de moda; amigo del Rey, quien lo apadrinó en ese doctorado Honoris Causa que la Complutense le concedió, sin saber bien lo que hacía; símbolo y modelo del hombre de éxito en el que se miraban todos los adolescentes; posible líder de un partido de la derecha en íntima relación con su amigo Pedro J. Ramírez, otro especialista en ser todo y no ser nada al mismo tiempo.
Vino luego el tropezón con la justicia. Conde intentó contraatacar chantajeando incluso a la presidencia del gobierno con la revelación de papeles confidenciales muy comprometedores y en plena vorágine de aquel confuso escándalo de los GAL del que Ramírez se cobró dos piezas menores (Vera y Barrionuevo) pero falló en la principal y más codiciada, González, lo que le ha dejado marcado por el fracaso. No le sirvió de nada. Al final, la justicia condenó en firme a Conde por estafa, apropiación indebida y no sé qué más a veinte años de cárcel. El exbanquero ingresó en prisión y empezó a no ser nada.
Tras unos años de silencio obligado, que no de inactividad, gracias a su buen comportamiento (el mozo sabe hacerlo cuando le interesa) obtuvo diferentes beneficios penitenciarios, el tercer grado, pudo salir a la calle y, por fin, quedó en libertad.
Un don nadie; un expresidiario; un delincuente. Nadie.
Pero Conde no se resigna. Quiere volver a serlo todo. Cuenta con medios de sobra: la pasta que, según los tribunales, afanó y jamás devolvió. Aprovechándola, trata de hacer realidad sus sueños en las interminables noches de la prisión: Cuando salga de aquí demostraré de lo que soy capaz; me vengaré de todos ellos; van a saber con quién se han metido; morderán el polvo; volveré a ser el hombre de moda, envidiado por todos y deseado por todas; me impondré al país; seré el puto amo. Es un síndrome muy frecuente en los presos comunes. Solo que la inmensa mayoría de ellos no puede realizar sus ensoñaciones porque le falta lo que sobra a Conde: dinero.
Y, como le sobra, ¿por qué detenerse en fruslerías? Lo dicho; quiere volver a serlo todo: autor de éxito (lleva cuatro insufribles libros publicados); tertuliano en Intereconomía y, ahora, líder de un partido regeneracionista. Ya lo intentó otra vez en el pasado, comprando una formación que estaba en almoneda, el Centro Democrático y Social (CDS), pecio que quedó del naufragio de la UCD de su amigo (y luego enemigo), Suárez y con el que se dio una majestuosa chufa.
Vuelve ahora a la carga pero con una formación nueva. Nada de segunda mano, que trae mal fario: el nuevo flamante partido con el que Conde quiere comerse el mundo y hacerle pagar por sus años entre rejas,se llama Sociedad Civil y Democracia. Tiene intención de presentarse a las próximas elecciones en su Galicia natal. Palinuro le augura otra chufa básicamente por dos errores garrafales de planteamiento. El primero es su orientación ultraderechista. Teniendo en cuenta que el CDS quería ser un partido de centro, la nueva propuesta de Conde, del brazo del lunatic fringe de la extrema derecha española prueba que el hombre tiene sentido práctico, es flexible en materia de ideología y lo que le interesa no son los principios sino el poder. Pero su coyunda con Intereconomía, cuya audiencia (0,8%) y seguimiento es inversamente proporcional al volumen de las estupideces que propaga no es una decisión inteligente. Situarse fuera de la escala de posiciones de la mayoría del electorado para pedir esa misma mayoría carece de sentido.
El segundo es el nombre elegido. CDS en la primera echada, SCyD en la segunda, demuestran que Conde tiene sentido del humor y cabezonería pues son las mismas siglas en otro orden. Pero nada más. Lo que queda claro es que, como todos estos espontáneos de la política, como Rivera (Ciudadanos), Díez (UPyD), Cascos (Foro), huye del término "partido" como de la peste. ¿Por qué? Precisamente por el complejo de intruso que todos tienen y que es su perdición, aunque no se den cuenta porque la gente, los electores, detectan rápidamente que se trata de chiringuitos a mayor gloria y vanidad de sus promotor@s o para permitir a est@s tener un sueldo respetable y algunos privilegios a cambio de no hacer gran cosa. No es este, supongo, el caso de Mario Conde, así que le interesaría distanciarse un poco más al menos nominalmente de esta pandilla de oportunistas que solo pretende ir tirando. Sociedad Civil y Democracia parece el cuñado gorrón de Unión, Progreso y Democracia y muestra su misma falta de tirón electoral y de interés. Y todavía "unión" y "progreso" son términos que entiende todo el mundo. Pero ¿quién sabe qué es la "sociedad civil" fuera de cuatro profesores y cinco pedantes que normalmente son los mismos?
(La imagen es una foto de xornalcerto, bajo licencia Creative Commons).

Las hieles del poder.

Menudos caretos lucían ayer las dos ministras y la vice en la rueda de prensa. Analícese un poco la imagen. La ministra de Empleo tiene la mirada perdida entre las míseras cuentas que ha de presentar. La vice se agarra al bolígrafo como la derivación a tierra del circuito eléctrico. Y la tercera, la ministra de Fomento, mira al interpelante fuera de campo como el que mira una inmunda sabandija. Mensaje claro y general de la rueda: no está el horno para bollos. 
La intervención de la ministra de Empleo fue algo atípico. Se ve que no la acompañaba en ese momento la Virgen del Rocío, a quien se tiene encomendada ella misma, que parece muy devota. Nunca es agradable dar malas noticias o proyectar mala imagen, la de una, por ejemplo, que está escatimando unos euros a los más pobres y más desamparados. Es lógico que se ponga una nerviosa y no se le entienda al hablar porque tiene una mala conciencia. Pero las ruedas de prensa están para explicar y su asunto era muy sencillo de exponer. Más o menos así: no hemos suprimido los 400€ porque cogimos miedo con lo de Gordillo. Al contrario, vamos a incrementar en 50€ en algunos casos. Y, para compensar, vamos a quitárselos a todos los que vivan con sus familas y sus ingresos por barba pasen de 75% del salario mínimo y que son muchos más. ¿Acaso no es sencillo? 
Lo es, desde luego. Pero da vergüenza. No sé si a Báñez, a quien no parecen importar gran cosa estas menudencias, pero a cualquier otro, sí. Mucha vergüenza que se esté sonsacando los untos a la gente con socaliñas impresentables como las llamadas preferenciales, típico producto de la España negra, de Goya a Gutiérrez Solana, mientras que hay más de sesenta diputad@s, incluidos varios ministros y hasta la misma Fátima Báñez, que cobran dietas indebidas pues residen en Madrid.
Lo de las dietas es la punta de la punta del iceberg. Lo gordo es el funcionamiento ordinario de una administración parasitada por una clase política sin escrúpulos que practica a rabiar lo que dice combatir, el enchufismo, el clientelismo, el amiguismo. Tengo entendido que Rajoy cuenta con más de seiscientos asesores. ¡Qué bárbaro! Y todos cobrando una pasta, de esa que no hay para los parados. Cuando se junten los seiscientos parecerá el salón del trono de Sardanápalo. ¿Y para qué quiere Rajoy seiscientos asesores? En sus históricas meteduras de pata, ¿está asesorado o va por libre? Los ministros también tienen la tira de asesores. Y los presidentes de Comunidades Autónomas. Y los alcaldes. Y...Un gentío, compuesto de amigos, cofrades, parientes, allegados de los barandas y que cuestan un ojo de la cara al país y no sirven para nada pues no suelen tener ni idea de aquello de lo que "asesoran". 
Por si fuera poco a los asesores se suman los "cargos de confianza", que no tienen por qué ser los mismos; son otros parientes, amigos o deudos cuyo mérito esencial es ese, tener la confianza del gobernante. Lo extraño es que todavía no hayan metido en nómina a sus mascotas; pero todo se andará.
No es de recibo que muchos políticos, entre ellos el presidente del gobierno, cobren dos sueldos públicos. Se dice, ya sé, que el que paga el partido no es público, pero claro que lo es de hecho pues el partido se financia con fondos públicos mayoritariamente. Es decir solo pueden cobrarse dos sueldos públicos, como también hace Cospedal,  mediante un más que probable fraude de ley. En esto de birlar la pasta al contribuyente, Cospedal es un águila. Acumulaba tres cargos: senadora, secretaria general del PP y presidenta de Castilla La Mancha; renunció a la paga de senadora porque no le quedaba más remedio ya que es incompatible a todas luces, pero se quedó la del partido que solo lo es a la luz de la decencia. Así que la pava que pone en la calle a 700 interinos y racanea la nómina a todo el mundo menos a sus enchufados, cobra indebidamente dos sueldazos y vive a cuerpo de reina gracias  a la política.
 En el caso de Rajoy el asunto tiene más interés. A estas alturas el país no sabe cuánto cobra al mes por todos los conceptos su presidente. Hay una denuncia en los juzgados en la que se afirma que Rajoy mantiene su plaza de registrador de la propiedad de lo que deriva ingresos fijos, con lo cual diríamos que está cobrando tres sueldos o, para ser más exactos, dos sueldos y una renta. Pero, de ser eso cierto, resulta moralmente impresentable y no se explica cómo ningún grupo parlamentario de izquierda ha planteado la pregunta concreta en la cámara de cuánto cobra al mes el presidente del gobierno por todos los conceptos, la pregunta que Rajoy dejó sin contestar cuando se la hicieron en directo en la televisión. Es una dejación de responsabilidad que hace pensar en complicidad. Nadie pregunta porque todos tienen algo que rascar.
La rueda de prensa, tan parecida a un velatorio, en la que se escenificó un acto más del expolio de los ciudadanos por las autoridades, coincidió con otro feliz momento de la Generalitat catalana. Esta priva a una anciana de los 104€ mensuales que le daba para su regia pitanza porque dice que ya le dan de comer en el hospital en que la tratan. Lo hacen los de la coalición que supuestamente cobraba un 3% de mordida en la adjudicación de toda obra pública.
No sé en dónde he leído que la crisis no es política ni económica sino moral. En realidad es las tres cosas, pero el aspecto moral es amenazador. Que un gobierno en el que hay varios propietarios de viviendas en Madrid que probablemente alquilen decida agilizar los desahucios de los morosos es inmoral. Que las sociedades de inversión financiera no tributen nada es inmoral. Como lo es que las SICAV tributen un 1%, que más del 80% de la deuda que hemos de pagar todos sea de las grandes empresas o que los trabajadores tributen como media un cincuenta por ciento más que los empresarios. Todo eso es pura inmoralidad.
Por ello cuando, con tanta inmoralidad a la espalda, hay que salir a explicar que se van a arrebatar sus últimos 400€ a decenas de miles de personas se le pone a una la cara de Báñez.
(La imagen es una foto de La Moncloa en el dominio público).

divendres, 24 d’agost del 2012

Estampas del verano. La ministra de empleo es de puro cachondeo.

Aseguro al amable lector que escribir sobre Fátima Báñez después de un consejo de ministros es muy difícil. Hay que empezar por poner mucha atención para entender lo que dice, no porque su concepto sea profundo sino porque, al igual que la otra ministra semianalfabeta, Ana Mato, esta tampoco sabe hablar. Una vez se ha entendido lo que quiere decir es preciso un esfuerzo suplementario para contener la risa porque lo que normalmente dice esta señora son sinsorgadas. Y no se piense que es maldad de Palinuro por hacerle pagar sus esfuerzos. Ni hablar. Es juicio general ya que, como se sabe, es la ministra peor valorada del gobierno si se exclujye, claro, a Wert. Pero eso no quiere decir nada pues doquiera que esté, este pedante reaccionario es el cero absoluto. Se entiende, pues, que el post tiene su curro.
Por otro lado, ¿que podría decir sobre el trabajo y el empleo una mujer que no ha trabajado en su vida, no sabe qué sea el empleo ni el paro? Quien piense que exagero, que vaya a la web de La Moncloa (en enlace está más abajo, en la explicación de la imagen) y vea el currículum de doña Fátima. Desde que terminó los estudios ha estado a sueldo de su partido, desempeñando cargos; es decir, no ha tenido un empleo jamás, no sabe lo que es un horario o un patrón, no ha dado palo al agua. Y, a pesar de todo, habla como quien conoce el asunto, con lo que el desbarajuste es mayúsculo.
¿Y qué dice esta dama, fiel devota de la Virgen del Rocío, en cuyas manos ha puesto los buenos resultados de su gestión que, de momento van siendo catastróficos? Dice que va a subir a 450€ el subsidio a los parados de larga duración con personas a cargo, pero que, para ahorrar, retirará los 400 a todos aquellos jóvenes que vivan con sus padres y ganen cada uno de ellos más de 481€ al mes o 75% del salario mínimo.¿Entendido? Va a dar una limosna a un puñado de personas y va a despojar de sus únicos ingresos con razones torticeras a cientos de miles de jóvenes.
Se entiende por qué la derecha está siempre defendiendo la familia con uñas y dientes, incluso cuando nadie la ataca. Quiere que actúe como "colchón" (la expresión es de Báñez) para amortiguar la necesidad del parado. Es decir, quiere la familia para desmantelar el Estado del bienestar y hacer que los subsidios de estos los sufrague la caridad pública y la beneficencia de Ejército de Salvación. O la Virgen del Rocio que, al parecer, hace unas patatas viudas de chuparse los dedos.
Que sea ministra de algo una persona sin conocimiento teórico alguno ni experiencia práctica de aquello que administra no es tan extraño en este gobierno. Lo mismo pasa  con la ministra de Sanidad, el de Educación, el de Asuntos Exteriores, el de Medio Ambiente, etc. Son todos nombramientos personales de Rajoy entre sus amigos, allegados y enchufados; no entre la gente más competente. En concreto, esta Fátima Báñez pasa el tiempo  matando marcianos en la red y zascandileando en inernet y como esta es muy complicada para sus entendederas, de vez en cuando mete la pata y organiza una irrisión o una irritación generales, según el tipo de metedura de pata. Cuando presume como los niños de haber conseguido una puntuación muy alta en algún jueguecito de marcianos, dan ganas de reír. Cuando remite a un diario tan carcunda como ella información secreta que debiera custodiar pero que sustrae a su dueño y difunde ilícitamente, uno se pregunta por qué no se la ha destituido ya.
(La imagen es una foto de La Moncloa en el dominio público).

La involución.

Está feo hacer leña del árbol caído, pero dan ganas de recordar qué colosal metedura de pata fue aquella de que "PSOE y PP la misma mieda es", qué enorme error de consecuencias cada vez más visibles. ¿Alguien imagina que, con un gobierno socialista, un ministro de educación abogara por la enseñanza en colegios segregados por razón de sexo? Si el ministro fuera Bono, quizá, pero eso no es pensable.
Suele decirse que la equiparación entre PP y PSOE se refiere a la política económica y no a la legislación social. Lo malo es que es imposible aislarlas. A lo mejor las políticas económicas se aproximan o coinciden (transitoriamente, es de suponer, en tanto se resuelve la presente crisis) pero no así la política social y, en definitiva, la forma en que la gente organiza su vida. La derecha supone una verdadera involución, un retroceso notable en materia de derechos, un autoritarismo creciente y un retorno al patriarcado.
El autoritarismo es patente en una forma de gobierno a base de decretos y con ignorancia de  las Cortes y no solo cuando están de vacaciones, sino en todo el año. Aquí prácticamente no se legisla; se decreta. Es un comportamiento autoritario y hasta despótico pues la relación del gobierno con la ley es la de modificarla cuando le incomoda también por decreto. Así ha sucedido con la Ley de RTVE , cambiada para nombrar un presidente de estricta obediencia partidista y así sucederá con la Ley Orgánica de Educacióln del PSOE que el ministro Wert quiere cambiar para que él pueda seguir subvencionando (que es de lo que se trata) los centros concertados que practican la segregación por sexo y casi todos ellos del Opus, una secta religiosa, infiltrada en todos centros de poder económico, político, judicial, etc y cuyo objetivo es la restauración del nacionalcatolicismo.
Autoritaria, muy autoritaria, es la política de orden público. El ministro Fernández Díaz está cocinando una reforma del Código Penal que tipifique como delitos comportamientos que hasta ahora no lo eran y que, en general, endurezca la represión en el ejercicio de derechos fundamentales como la libertad de expresión y de manifestación. Con su política de recortes el gobierno solivianta a la gente pero ya tiene preparados los antidisturbios. Porque, siendo de ideología conservadora, los gobernantes se inclinan siempre por la represión y el endurecimiento de penas. Es tal su fe en la política del palo que algunos pierden literalmente el juicio. Así, Cospedal, la presidenta de Castilla La mancha sostiene que, para acabar con los incendios en los montes, lo mejor es despedir a los bomberos y pedir que se endurezcan las penas a los incendiarios. Es pasmoso.
La represión de derechos fundamentales es capítulo aparte. En especial la libertad de expresión e información. La supeditación de la RTVE al partido del gobierno es total, sin fisuras. La TV está para ensalzar el poder y atacar a la oposición. Quizá sea este el punto en el que el déficit democrático del gobierno sea mayor. En la era de internet, además, tener los medios públicos como maquinaria de propaganda produce un efecto limitado. Las redes sociales son instrumentos de información y movilización muy poderosos.  
El retorno al patriarcado se acelera por varias vías. Los recortes dañan especialmente aquellas estructuras (como las ayudas a los dependientes) que contribuían a la emancipación de las mujeres y a su incorporación al mercado de trabajo. Por otro lado, las aviesas intenciones del ministro de Justicia de restringir el aborto al máximo, prácticamente hasta impedirlo, cercena los derechos de las mujeres y, por decirlo gráficamente, pone sus ovarios en manos de Estado, es decir, de los curas, que son quienes dictan la acción del Estado, a través de este gobierno de verdaderos monaguillos del nacionalcatolicismo.
La educación vuelve a ser clasista, se cuestiona su universalidad, se elimina la gratuidad y se  pone todo tipo de impedimentos para que los sectores populares puedan acceder a ella. La segregación por sexos es la guinda del pastel involucionista. No solamente se mantiene el abuso de que haya enseñada concertada (es decir, privada, ideológica, religiosa pero financiada por todos) sino que se extiende incluso a los colegios religiosos que no cumplen los requisitos de la ley, como muestra las recientes sentencias del supremo. Si es necesario, se cambiará la ley para ir a ese modelo de enseñanza ideal, segregada por sexos (ya lo está por clases también) en la que las niñas aprenderán por fin las habilidades propias de su sexo.
¿Tiene alguien duda acerca del tufo franquista que emite la acción del gobierno? Aquí están de nuevo las corridas de toros, declaradas patrimonio cultural de España, debidamente sunbvencionadas y ya con acceso a la televisión.
Sugiero que la ministra Báñez, la vidente del gobierno, pregunte en la corte celestial  qué tal se vería allí sustituir el impío 1º de mayo por la festividad de San José Obrero, como hacía el Caudillo Franco, que presumía de haberlo dejado todo "atado y bien atado". Y tenía razón.
(La imagen es una foto de La Moncloa en el dominio público).

dijous, 23 d’agost del 2012

Estampas del verano. Wert podría llamarse Unwert.

Más o menos como el protagonista de El Ángel azul se llamaba profesor Unrath o profesor basura. De igual modo el supuesto "valor" del apellido del ministro español es, en realidad, un desvalor y, desde luego, para todos sus administrados, una desgracia. Una desgracia que, gracias al espíritu sectario, prepotente y cerril de este hombre, esté volviendo lo más reaccionario y siniestro del nacionalcatolicismo a España.
La iglesia no descansa, no da jamás una posición por perdida, siempre está al acecho para recuperar lo que las luces y la razón le hayan arrebatado, no perdona nunca deuda alguna y recurre a los más insólitos medios para imponer su dominación, por ejemplo, halagar la infantil vanidad de este petulante al que hace creer que es el salvador de las esencias religiosas del buen pueblo español, a punto de echarse a perder merced al relativismo izquierdista, que todo lo emponzoña.
Wert es el correveidile de la iglesia y el opus en el intento de restaurar la sombría influencia de la iglesia en todos los aspectos de la vida social y, por supuesto, la garantía de que la iglesia seguirá acaparando dinero de la colectividad por los más diversos conceptos porque, en el fondo, de lo que se trata siempre es de eso, del dinero, lo único que verdaderamente interesa a los curas.
Gracias a Unwert, un gobierno ultraliberal, capaz de retirar la magra subvención a decenas de miles de parados, mantendrá los dineros destinados a las corridas de toros, espectáculo de crueldad degradante que este desalmado considera un "patrimonio cultural de España". Gracias también a él, la iglesia conservará todos sus privilegios en la educación y podrá adoctrinar a sus futuros monaguillos con cargo al erario público en la esperanza de que le salgan tan meapilas como el propio ministro.
Ahora pretende este mantener las subvenciones públicas a los centros religiosos privados concertados incluso cuando sean escuelas segregadas que discriminan por razón de sexo y a pesar de la oposición del Tribunal Supremo. En efecto, cuando está en juego la pasta, la iglesia no para en barras y, si hay que desautorizar al Tribunal Supremo, se le desautoriza. Todo antes que perder el cepillo.
Ya la misma enseñanza privada concertada es un abuso y un atropello mediante la cual los curas consiguen que la colectividad financie sus centros de adoctrinamiento. Debieran estar prohibidos por mor de la igualdad, pero eso es una utopía en un país en el que hasta la socialdemocracia acepta la tiranía y el expolio eclesiásticos. Pero que se trate igual también a los centros privados del Opus que practican la segregación raya en la burla intolerable.
Sin embargo será posible gracias a los inapreciables servicios de este amanuense del clero. Cuando el Supremo falló que los colegios del Opus que segregan no debían recibir fondos públicos (corre peligro la pasta) salió de inmediato el esforzado paladín de los curas recurriendo a su habitual panoplia de falsedades para zafarse de cumplir la sentencia del alto tribunal. Sostenía Unwert que la Convención de la UNESCO de 1961 sobre la lucha contra la discriminación en la enseñanza advierte que la segregada por razón de sexo no tiene por qué ser discriminatoria y que España era firmante de dicha Convención. Se callaba ladinamente que el texto literal de la citada Convención, en su artículo 2 expresamente dice que, para que ese supuesto se dé, es preciso que "el Estado las admita" (esto, es, las enseñanzas segregadas), lo que no es el caso en España. Alguien ha debido advertir al ministro de que se posición será muy beata y bienquista por los curas, pero es insostenible con la misma Convención en la mano que él cita para justificar lo injustificable.
Como el primer intento de falsear los datos no ha cuajado, la sentencia del Supremo es muy ajustada a derecho y, por lo tanto, los del Opus pueden quedarse sin los dineros públicos que el ministro está deseando entregarles, lo que propone ahora es cambiar la ley en la que toma pie el supremo para negar subvnciones a los centros que segregan. De esa forma se elimina el obstáculo que impone la citada Convención, las sentencias del Tribunal Supremo serán papel mojado y los setenta centros discriminadores que hay en España, podrán seguir discriminando y cobrando de fondos públicos. ¡Todo sea por la pasta!
Se trata de un ejemplo de manual de la ley del embudo que emplea esta derecha neofranquista para imponer sus principios oscurantistas y expoliadores: todos deben respetar la ley a toda costa excepto la propia derecha que, cuando aquella le molesta, como sucedía con la Ley de RTVE o, ahora, la Ley Orgánica de Educación (LOE), simplemente, la cambia.
(La imagen es una foto de La Moncloa en el dominio público).

Gordillo como Gandhi.

El diario ABC se hace escandalizadas cruces de que en el Guardian de Londres se compare a Sánchez Gordillo con Gandhi. ¡Hábrase visto mala fe! ¡Comparar una gloria de la humanidad con un vulgar robaperas! Lo extraño es que no haya salido alguno de sus ingenios hablando de Gordandhi o de Gandhillo.
El artículo en cuestión, titulado Five examples of civil disobedience to remember, de Richard Seymour, en efecto, compara a Sánchez Gordillo con Gandhi y, además, pone cuatro ejemplos más de desobediencia civil, no todos muy bien escogidos porque el autor tiende a diluir la separación entre la resistencia no violenta y la violenta. Aun así, sitúa en un contexto muy interesante la acción del SAT y Gordillo. El ejemplo que pone del Mahatma Gandhi, la campaña contra el impuesto de la sal de 1936, es particularmente afortunado e ilustra mucho la del alcalde de Marinaleda.
A Palinuro le fastidia en el amor propio que ni se mencione que esa comparación Gordillo-Gandhi ya la hizo él en una entrada hace dos semanas titulada Gordillo y la desobediencia civil. Allí se hablaba de la Satyagraha o no violencia que es el punto de apoyo de Gordillo: se quebranta la ley, se resiste, pero pacíficamente. El propio Gordillo ha mencionado a Gandhi entre sus modelos, también a Cristo y a los anarquistas. Sí, hay mucho venero con el que Gordillo puede conectar, aunque no le guste a la derecha que prefiere ver en él la pesadilla del señorito del bandolerismo andaluz. En fin, qué le vamos a hacer. Aquí no nos enteramos de lo que decimos nosotros mismos en tanto no nos lo cuentan en inglés. Y como la traducción suele ser mala...
Gordillo es un símbolo. Un gran símbolo. Lo es ya. Es el símbolo de un pueblo que arranca, una esperanza. Creo haber leído en algún sitio unos de esos habituales artículos de la derecha pidiendo, exigiendo, que la policía actúe de una vez, sin contemplaciones, que los encarcelen a todos y que qué está haciendo Fernández Díaz. Impetrando, supongo, la inspiración divina de cómo resolver con la policía un problema de conciencia colectiva.
Porque, cada día que pasa, la imagen de Gordillo peregrino con sus seguidores bajo un sol ardiente, recuerda más la del Galileo dándole a la sandalia por los caminos polvorientos y, en los tiempos de la televisión en que los milagros de los panes y los peces no son probables, habrá que acudir a la solidaridad forzosa de los supermercados y, llegado el caso, a pedir su pan "de puerta en puerta", como el negro de Guillén el negro.
La fuerza de Gandhi, que destruyó un imperio, se basaba en la idea-fe de que, cuando lo único que puede oponerse a la razón es la fuerza, el de la fuerza está perdido. Por supuesto, es una guerra (aunque solo de una parte) y nunca se sabe cómo terminará una guerra. Eso concede a quienes entran en ella pacíficamente, renunciando a practicarla, un plus de legitimidad y de moral.
Lo mismo pasa con Gordillo. ¿Por qué no actúan las fuerzas de represión del Estado, también llamadas cariñosamente Fuerzas de Seguridad del Estado? Porque saben que no se enfrentan a un problema de orden público, sino a una manifestación de descontento popular, a una indignación moral que comparte ampliamente la ciudadanía; a un símbolo.
¿Y como se combate un símbolo? Obviamente, con otro. De acuerdo, ¿cuál? ¿La injusta distribución de la carga de la crisis? ¿La privación de los derechos de los trabajadores? ¿El retorno a las formas más oscuras del nacionalcatolicismo? ¿La amplísima corrupción de la clase política? ¿La bellaquería de los medios de comunicación? ¿El lujo y el boato en el que viven los ricos y privilegiados, entre ellos varios gobernantes?
No hay símbolo que oponer al que encarna Gordillo, que es el de la justicia; y frente a la justicia solo puede alzarse una u otra forma de injusticia. De ahí que se estará considerando el empleo de la fuerza. Pero el resultado puede empeorar la situación. Un Gordillo entre rejas es una bomba capaz de incendiar España entera. Por eso renuncia al aforamiento.
El gobierno, además, tiene el país en estado de permanente insurrección: los mineros en el Norte, los funcionarios en el Centro, los jornaleros en el Sur, los catalanes en el Este y los vascos, prontamente, de nuevo en el Norte, con el concurso de los miles y cientos de miles de afectados por los recortes de todo tipo en todas las condiciones, actividades y empleos, excepto en la iglesia y en la banca. Dios y Mamón, que niegan la coyunda pero la tienen. Son lo mismo.
(La primera imagen es una foto de Duncan~; la segunda, otra de Flickr, ambas bajo licencia Creative Commons).


dimecres, 22 d’agost del 2012

Estampas del verano. Ana de Palacio nada tiene de Horacio.

Ana de Palacio y del Valle Lerchundi personifica la prueba evidente de que la manida teoría del Rajoy mozalbete de que los hijos de buena estirpe dan mejores resultados es radicalmente falsa. Hija de nobles y ricos, tuvo desde el comienzo las mejores oportunidades en la existencia, la mejor educación, todas las posibilidades del mundo, todos los premios y distinciones. A pesar de ello, hasta su quincuagésimo cuarto aniversario en 2002, llevó una vida gris, oscura, anodina, muy a tono con la completa inexistencia de resultados en sus numerosas, casi frenéticas, actividades de todo orden. A partir de 2002, el hado se cruzó en su camino bajo la pintoresca forma del Superman de Valladolid, Aznar, quien la nombró ministra de Asuntos Exteriores, cargo en el que estuvo hasta que, en 2004, una mayoría electoral puso abrupto fin al gobierno más mentiroso de la historia de España, del que la citada De Palacio era entusiasta participante y en el que llegó a alcanzar su nivel máximo de incompetencia, según el conocido principio de Peter.
Y no solo el nivel máximo de incompetencia sino, al mismo tiempo, el de falsedad, insinceridad y engaño. Fue entusiasta colaboradora de la criminal decisión de Aznar de embarcar a nuestro país en una guerra ilegal, injusta y de rapiña, recorrió los foros internacionales, incluidas las Naciones Unidas, repitiendo conscientemente la mentira de las armas de destrucción masiva que jamás existieron y fueron una excusa típica de matones para agredir a un tercero y, por tanto, es corresponsable de una de las peores y más absurdas matanzas de la historia.
Parecía difícil superar este nivel de embuste, encanallamiento y agresividad. Pero solo lo parecía. A raíz del atentado islamista del 11M en Madrid volvió a sumarse activamente al innoble intento de Aznar de engañar a 40 millones de españoles y al mundo entero, afirmando que dicho crimen no era, como resultaba obvio, obra de terroristas musulmanes, sino de ETA. Por eso impartió órdenes a todas las embajadas españolas para que propalaran por doquier la indigna fábula del gobierno. La mentira solo trataba de impedir que el PP perdiera las elecciones generales convocadas para tras días más tarde lo cual la hace aun más repugnante si cabe.
Total, después de escasos dos años en el cargo en los que De Palacio dio la medida de sus inexistentes dotes intelectuales y su más inconsistente fibra moral (eso sí, la señora, claro, es muy creyente), volvió a su vida anodina de donde nunca debió salir, ayudada por su nueva proyección y sus numerosos contactos que le aseguran una existencia de enchufada de lujo en los más diversos puestos.
Pero doña Ana retornó ayer voluntariamente a la luz pública por la misma razón por la que la cabra (y soy caritativo en la elección del animal) tira el monte y se despachó con un mendaz artículo en El País, titulado Julian Assange: fraude al Estado de derecho en el que no hay un solo argumento de por qué la posición de Assange es un fraude al Estado de derecho del que la señora habla con impostado respeto. Ni uno. La pieza, en un castellano de escuela de párvulos, está repleta de acusaciones ad hominem y de "tú más", pero ni una sola razón que pruebe el aserto del título. Se dice, se redice, se repite y se machaca que Suecia es un país adelantado en estas cuestiones de legalidad y legitimidad escrupulosas y que Ecuador, Venezuela, Cuba, etc, son imperios del mal, la corrupción y la tiranía. Como si el hecho de haber sido "bueno" garantizara per se el seguir siéndolo y el de haber sido "malos" impidiera para siempre actuar debidamente. Asombra tanta estulticia pero se explica en el hecho de que la señora ignora o pretende ignorar el fondo de la cuestión y confunde con malas artes el juicio que el objetivo merece. Así, pretende cuestionar la honradez de Garzón señalando que, al defender a Assange, actúa a la inversa de como lo hizo con Pinochet. Pero calla que eso es exactamente lo que está haciendo la modélica Inglaterra, lo contrario con Assange de lo que hizo con Pinochet y que Garzón se limita a responder al atropello, en defensa de la razón, la justicia, la legitimidad y la legalidad internacional que De Palacio piensa deben estar al servicio de los amos gringos, como la guerra del Irak.
De Palacio es, entre otras muchas cosas, miembro del Consejo de Estado. Otro caso más para probar que los altos organismos consultivos españoles albergan mucho indocumentado o falsario. Por último, la señora se permite el lujo de transcribir el nombre del Presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy como Hermann Von Rompoy. Tres palabras, tres errores. El asunto puede deberse a pura ignorancia, que ya tiene pecado al tratarse de una personalidad relevante del campo de la supuesta especialidad de De Palacio. Pero también puede ser una muestra de ese desprecio o desdén con que los aristócratas simulan ignorar el nombre de los plebeyos para humillarlos. Supongo que Van Rompuy no sabe nada de esta malicia monjil. Pero tampoco sería de extrañar que, al contestar a la acusación de De Palacio de ser "escurridizo", equivocara su nombre y la llamara, por ejemplo, Ano de Falacio. Y lo dejo aquí por no ser hiriente.
(La imagen es una foto del Gobierno de los Estados Unidos en el public domain).

El totalitarismo de Gordillo.

No será por el tamaño de las palabras. Según el PP, el comportamiento de Gordillo es golpismo y totalitarismo. Nada menos. Da gusto la finura, la elegancia del debate público en España. Y solo le llaman "golpista" y "totalitario". En las redes, el alcalde de Marinaleda no baja de hijo de siete perras. Por cierto, se me ocurre que en esto de detectar golpismo y totalitarismo, en el PP debe de haber gente avezada. La derecha española tiene puesta una pica en Flandes (¿en dónde, si no?) en punto a golpismo y totalitarismo. No obstante debe recordarse que, según la Real Academia de la Historia, el régimen de Franco no fue totalitario. No, no, en modo alguno; fue autoritario, eso sí, pero no totalitario.
En resumidas cuentas, para la derecha, Franco no fue totalitario pero Gordillo, sí. ¿Recibido? Adelante.
Gordillo es incómodo; es un incordio; se lleva a la gente de carretera; hurta o induce a hurtar comida en los supermercados; ocupa tierras baldías; hace sit ins (qué caramba, cómo me suena eso) en sacrosantos espacios bancarios; se chapuza indebidamente en las piscinas de lujosos palacios-hoteles; quebranta la ley y, además, no para de rajar diciendo cosas tan claras, evidentes y gruesas que soliviantan al personal. Definitivamente, Gordillo es una amenaza al tranquilo orden de la plaza en donde los pocos ricos gobiernan en detrimento de los muchos pobres.
El PP, furioso, lanza epítetos como obuses y le gustaría hacer un escarmiento en el rebelde para saludable ejemplo de generaciones futuras. Al PSOE, desgarrado entre su teoría izquierdizante y su práctica decididamente institucional, se le ha puesto el rostro impenetrable del ama de llaves en las novelas de Agatha Christie. Prefiere no hablar del asunto; pide la aplicación de la ley y mira ceñudo al audaz Gordillo.
Hay también una opinión muy extendida de que, en el fondo, este Gordillo es un narcisista y está encantado de concentrar la atención de los focos sobre su persona; que es un histrión. Tendría derecho a serlo, pero no es el caso. El caso es que él desvía la atención mediática de su persona a los problemas reales de la gente y, gracias a él, el respetable ha podido enterarse por los medios de que en España la situación para mucha gente es límite y que los hay que pasan hambre.
Sin embargo hasta los suyos, en Izquierda Unida, están incómodos con él, sobre todo los que tienen responsabilidades de gobierno que, ya se sabe, consisten en mantener el orden púbico y no saben qué decir cuando los del PP los acusan de incitar o, cuando menos, tolerar los desmanes gordillianos. No se preocupen, aquí van algunos consejos.
De acuerdo, lo de Gordillo es un fastidio para todo el mundo, la ilegalidad no se debe consentir, no es tolerable que se incomode o perjudique a la gente, habitualmente, propietarios y quienes están en su onda. Ciertamente. Estoy seguro de que el primero en pensar así es Gordillo, a quien no hará mucha gracia caminar a cuarenta y tantos grados por esas carreteras del Sur, sudando la gota gorda, megáfono en mano. A él probablemente le gustara más descansar al fresco en el cigarral de Cospedal o en el ático de De Guindos, mirando la sierra con un gin tonic en la mano. Pero está en donde está por un asunto de conciencia y contra eso, amig@s, hay poco que decir, sobre todo quienes, como Fray Mariano, tocado por la fe de la Virgen del Rocío, anuncian que pensamos demasiado en lo material.
Las actuaciones de Gordillo no son un problema sino un síntoma de un problema que está en otro lado, oculto, silenciado, reprimido, un problema que el propio Gordillo ha definido con perfección gracianesca o ramoniana: "La crisis consiste en que los ricos roban a los pobres". Y ha llegado un momento en que los pobres ya no tienen nada. Frente a esto, ¿qué proponen hacer el PP y su gobierno, aparte de llamar golpista y totalitario a este semianarquista?
Nada.
Rajoy prometió en campaña electoral -lo hacen todos- que gobernaría para todos los españoles, cosa que ha cumplido exactamente igual que ha hecho con todos y cada uno de los puntos de su programa electoral, esto es, haciendo lo contrario. Hoy es ya evidente que Rajoy gobierna para la banca, la iglesia y la gran empresa, por ese orden y siguiendo directrices que le dictan fuera otros banqueros. Si no quiere uno molestarse en analizar el carácter y contenido de las medidas adoptadas hasta ahora por el gobierno y que son clamorosas, échese una ojeada a su composición. No es que no haya un solo sindicalista o trabajador en el sentido más lato del término, por ejemplo un abogado, un arquitecto, alguien con ejercicio profesional real a su espalda, no. La composición es cerrada: representantes de la oligarquía y la iglesia y sus correveidiles entre los funcionarios y cargos del PP. ¿Cómo va este gobierno a cuidarse de todos los españoles si ni los ve?
Rajoy ha entendido su mayoría absoluta como una licencia para matar. Gordillo representa la dignidad y la defensa de las víctimas.
Lo suyo se llama legítima defensa y desobediencia civil. Una esperanza.
(La imagen es una foto de Audiovisuales Acampadazgz, bajo licencia Creative Commons).