diumenge, 16 de setembre del 2012

Portugal/España.

Tengo edad para recordar la "Revolución de los claveles" de 1974 en Portugal. En esta especie de guerra mundial fragmentaria en que la izquierda ve el mundo, aún estábamos lamentándonos por la derrota sufrida en Chile en septiembre de 1973, cuando el golpe de Estado de Augusto Pinochet con el beneplácito del Departamento de Estado de los EEUU, dirigido por Henry Kissinger, premio Nobel de la Paz. Reflexionando sobre el fin de Allende, en Italia Enrico Berlinguer, secretario general del poderoso PCI, lanzaba su propuesta de compromiso histórico pidiendo un gobierno conjunto de cristianodemócratas y comunistas. Y, de pronto, en un abril florido, cuando nadie se lo esperaba, los oficiales del ejército con mando en tropa en Portugal se sublevan contra la dictadura de Marcelo Caetano, un subcaudillo que había sucedido en 1967 al padre de la patria y fundador del Estado Novo, Oliveira Salazar. No quieren seguir yendo a la guerra de las colonias, Angola y Mozambique en las que proliferan guerrillas de liberación, guerra que dura ya más de diez años, es una ruina y no se ganará nunca. Los capitanes insurrectos constituyen una especie de junta revolucionaria cuyos proyectos ponen los pelos de punta a los aliados de Portugal en la OTAN.
La Revolución de los claveles causó gran impacto en España, en donde normalmente no se sabe nada acerca de Portugal porque ambos países viven de espaldas el uno al otro. Los españoles se removían inquietos en lo que luego se vería fueron los meses últimos de la dictadura. En diciembre de 1973 murió en atentado Carrero Blanco. Lo substituyó un don Nadie de pasado siniestro, Arias Navarro, quien inició en febrero de 1974 una confusa operación aparentemente aperturista con ánimo de parecer que hacía algo por adaptar la dictadura a los nuevos tiempos. A esa fábula se llamó entonces el espíritu del 12 de febrero por la fecha del consabido discursito de Arias. Así que cuando llegó la noticia de Portugal en abril de 1974, los españoles se exaltaron pensando que quizá el ejército español hiciera lo mismo que el portugués. De hecho por entonces se había constituido una Unión Militar Democrática (UMD) con oficiales y jefes de tendencia democrática e izquierdista sobre los que recayó la más dura de las represiones. En todo caso, era un consuelo pensar que lo que había pasado en Portugal podría pasar en España.
Igual que ahora. De vuelta de la manifa de ayer, pudieron verse las imágenes de lo que estaba pasando en Lisboa en donde la gente puso cerco simbólico al Parlamento. Es decir, lo que está previsto que hagamos los españoles el 25S. Las políticas neoliberales frente a la crisis adoptadas por los gobiernos a ojos cerrados por imposición, indicación, sugerencia o empujón de unos u otros órganos internacionales encuentran cada vez mayor contestación en la calle. Puede llegar un momento en que deba aplicarse un razonamiento de costes-beneficios y, en concreto, qué sea más caro si seguir con las políticas neoliberales o reprimir manifestaciones de descontento popular que pueden llegar a situaciones der conflicto incluso con violencia.
Rajoy y la derecha en general razonan que en democracia deciden las urnas y lo hacen por cuatro años, especialmente si la decisión fue de mayoría absoluta. No hay por qué atender a ningún otro factor como no sea el hecho de que el gobierno tiene un mandato claro de once millones de electores. Lo que sucede es que eso no es cierto puesto que el mandato era para la aplicación de un programa anunciado repetida y taxativamente por Rajoy antes de las elecciones del que no se ha aplicado ni el primer enunciado. Para las políticas reales que el presidente está adoptando no tiene más mandato que el de Angela Merkel que, por muy buena persona que sea, no experimentará un sentimiento especialmente cercano por la situación española.
La legitimidad del gobierno español es harto cuestionable y, a juicio de Palinuro, Rajoy debiera convocar nuevas elecciones o, cuando menos, un referéndum para ver el respaldo real de sus políticas. No obstante, lo más probable es que siga como hasta la fecha, esperando que sus medidas den resultados antes de 2016 a efectos de no perder las elecciones. Que estas son lo único que le importa se deduce del hecho de que se apresta a hacer con las vascas y gallegas lo que hizo con las andaluzas, esto es, ocultar sus decisiones restrictivas hasta después de las consultas, para no correr el riesgo de perderlas. Así es como hay que matizar la continua referencia de Rajoy y Cospedal al interés general de los españoles. El interés general de los españoles para ellos es el del PP. Y para que así conste, RTVE ha tenido la gentileza de transmitir en directo y tiempo real una escuela de verano del PP en Gandía, una actividad puramente partidista en la que los jefes del PP han ensalzado sus políticas y puesto de chupa de dómine a la oposición que no puede responder porque se trata de un acto privado. Son militantes del PP, cachorros que reciben doctrina y, de paso, la comparten con el resto de la audiencia, quiera la audiencia o no y siendo ella la que paga. Si esto no es fascismo, que el espíritu de Mussolini lo diga.

dissabte, 15 de setembre del 2012

Muy bien. Hay que seguir.

La manifa de hoy ha sido un éxito, reconocido por todos y seguido en especial por los medios extranjeros, esos que tienen profesionalidad y creen que informar no consiste en propagar las mentiras del gobierno de turno, como hace la prensa española de la derecha, El Mundo, el ABC y La Razón. Y ha sido un éxito porque ha cubierto con creces los objetivos que nos proponíamos: juntarnos después del verano, mandar un aviso al gobierno de que tiene contestación en la calle ya que su mayoría absoluta en el Congreso ha convertido a este en un remedo de las cortes franquistas, ver la actitud de las autoridades y estudiar posteriores acciones. Porque esto no es más que el comienzo. La contestación real de la gente a la permanente agresión del gobierno a todos los sectores populares acaba de empezar. La manifa ha sido unitaria y por vez primera se ha podido comprobar realmente que si la izquierda se une puede alcanzar sus objetivos.
Ya han comenzado las discrepancias en cuanto a la asistencia. Los organizadores de la manifa hablan de más de un millón y medio de personas y las oficinas gubernativas, de 65.000. ¿Qué más le da? Lo suyo es abusar de la función comunicativa poniéndola al servicio de sus intereses, mentir descaradamente. Y lo cierto es que no aprenden. Tratar de engañar a todo el mundo en un asunto que todo el mundo ha visto directamente en la TV solo prueba el fondo fascista de quien se inventa estas cifras que, por lo demás, no sirven para nada. Si de verdad hubiera habido 65.000 personas, la derecha ya habría cantado victoria y anunciaría una nueva escalada de recortes y medidas restrictivas. No lo hacen porque saben que la manifa ha sido multitudinaria y no se atreven a actuar hasta haber calibrado bien la situación. Por supuesto, Cifuentes puede seguir mintiendo con los 65.000. La pagan para eso y lo hace con una impudicia total. Pero eso no le impide incurrir en el ridículo. La Plaza de Colón estaba hoy tan llena como el día en que Rouco montó el espectáculo de la JMJ. Pero entonces, según la misma fuente de embustes, había más de un millón de personas y hoy solo 65.000. Y menos mal que no han consultado con Aguirre quien hubiera preguntado con sorna y su habitual desprecio a la gente del común: "¡Ah! Pero ¿ha habido una manifestación"?
La respuesta del gobierno, como siempre, ha sido de dos tipos: la represiva y la ideológica. La represiva, a cargo de nuevo de la delegada del gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, prueba que la voluntad de los gobernantes es pasar por encima de la opinión pública si pueden, ignorar las reclamaciones de la gente y seguir con sus políticas de agresión a los derechos de toda la ciudadanía. La citada Cifuentes despliega una verdadera panoplia de medidas, trucos y ardides propios de los regímenes fascistas: empleo masivo e intimidatorio de la fuerza pública, listas negras, detenciones arbitrarias, maltrato a la población, impunidad para los agentes que se extralimiten. El caso es actuar sembrando el miedo y el terror. Eso, Cifuentes lo borda.
La ideológica se la han encargado a la secretaria general del PP, María Dolores Cospedal, una mujer cuya capacidad para el cinismo, la falta de respeto y la demagogia deja chica a Esperanza Aguirre, su mentora. Esta política cobra indebidamente dos sueldos del Estado por valor de más de 200.000€ al año (es decir, que está esquilmando el erario público con toda inmoralidad) y pretende suprimir el salario de los diputados, lo cual es de un cinismo sorprendente. Es también la que sostiene que el PP es "el partido de los trabajadores", un partido cuyos cargos públicos suelen ser banqueros, empresarios, ricos y nobles. Es la misma que ha tenido la desfachatez de tomarse a guasa la manifa de hoy asegurando que, si nos manifestamos, así aprovechamos para vernos. Lo ha dicho en el curso de la Universidad de verano del PP en Gandía, acontecimiento estrictamente partidista que la RTVE ha transmitido íntegro en directo, fiel a su oficio de portavoz y mamporrera oficial del gobierno. En ese clima de abyección en el que un medio público se convierte en vocero de un partido (como Telemadrid o Canal Nou en Valencia), esta agresiva demagoga ha demostrado una vez más la verdad del viejo adagio de que aquel a quien los dioses quieren perder primero lo vuelven loco. O loca.
Está claro: la manifa ha sido un éxito pero solo es el comienzo. Este gobierno de derecha rabiosa sabe quje no tendrá otra oportunidad y que tiene que alcanzar todos sus objetivos con celeridad, especialmente el desmantelamiento del Estado del bienestar y la supresión de los derechos de los trabajadores. Por eso hay que seguir. Esta manifestación no es más que el reinicio de la movilización social permanente. Si el gobierno no rectifica, que no rectificará, el siguiente objetivo debe ser ya la huelga general indefinida. Hasta que se vayan estos usurpadores o consigan el respaldo popular a lo que están haciendo y sin estafar, como hicieron en las elecciones del 20N.
(La imagen es una foto de 20 Minutos, bajo licencia Creative Commons).

El gobierno contra el pueblo (y 2).

Si alguien está buscando una razón o motivo para manifestarse hoy en contra de la política del gobierno, no tiene más que informarse entre quienes tenemos pensado ir porque, por lo que he pedido leer, acudimos los más diversos colectivos agraviados por la acción gubernativa. Esta se caracteriza por los dos factores citados en la entrada de ayer (El gobierno contra el pueblo), esto es, el empobrecimiento general de la población a la que, con la excusa de la crisis económica y la necesidad de luchar contra ella, se despoja de sus derechos y el intento de adoctrinarla a la fuerza en los postulados ideológicos de la derecha, esto es, el neoliberalismo a la par con el más rancio nacionalcatolicismo.
El aumento de las tasas de la justicia pone fin de hecho al principio de la justicia gratuita. Pleitear se hace más costoso y queda fuera de los presupuestos más endebles. El ministro de Justicia, quien siempre cultivó una imagen de conservador moderado, se ha revelado como un retrógrado y un paladín de los dogmas de la iglesia e, igual que castiga el bolsillo de los justiciables, niega a las mujeres el derecho al aborto. Y, en previsión de que estas y otras medidas restrictivas e injustas de sus compañeros de gabinete provoquen reacciones airadas de los sectores afectados, ha hecho lo que los conservadores hacen siempre, endurecer el código penal, castigar, reprimir, recurriendo incluso a una figura de "prisión permanente revisable", que es una forma disimulada de cadena perpetua. Y no se reintroduce la pena de muerte porque, al menos de momento, no hay modo de disimularla.
Hay sectores enteros de la población directamente agredidos por medidas singulares del gobierno que faltan enteramente a la equidad. La llamada "reforma laboral" no es otra cosa que la supresión de los derechos de los trabajadores frente a los patronos. El gobierno ha adaptado las relaciones contractuales laborales a las exigencias de una de las partes en el contrato, de los empresarios, dejando a los trabajadores a su merced, que es muy poca.
Entre los trabajadores, los funcionarios reciben un tratamiento especialmente duro: además de rebajarles el sueldo, aumentarles la jornada laboral, retrasarles la edad de jubilación, se los somete a una campaña permanente de descrédito, tratándolos poco menos que de vagos que viven del erario público, amenazándolos con despedirlos en cuanto se pueda.
En materia de sanidad, que afecta a todos los ciudadanos, el desmantelamiento del servicio público está muy avanzado : el repago de los medicamentos, los recortes de prestaciones, la exclusión de grupos de población atendibles, el empeoramiento de las condiciones generales trazan un panorama desolador en cuanto al respeto del derecho a la salud.
Todas estas medidas restrictivas configuran al gobierno como enemigo de su propio pueblo, sobre todo cuando se observa que en su acción privilegia descaradamente a los sectores que son su fuente de legitimidad: la iglesia no ha sufrido el más mínimo recorte en sus copiosos ingresos a cuenta del erario público, cosa que se explica por el nacionalcatolicismo del gobierno y el lado ideológico de su acción. Tampoco lo han sufrido las empresas, las grandes fortunas, los bancos sino que, al contrario, se les ha beneficiado vía tratamiento fiscal benévolo (llegándose a amnistiar el fraude) o mediante aportaciones directas en miles de millones que hay para esto pero no para la educación o la sanidad.
Es la coexistencia de tres factores, una corrupción galopante, un sistema de privilegios escandalosos de la minoría y una política que exige sacrificios y privaciones a la mayoría la que está provocando un estado de tensión social muy fuerte.
(La imagen es una foto de La Moncloa en el dominio público).

divendres, 14 de setembre del 2012

El gobierno contra el pueblo.

A veces me pregunto si los consejos de ministros no serán reñidas competiciones entre los ministros por ver quién cae mejor al jefe, quién cumple mejor sus designios, quien asesta golpes más duros a la población que depende de los departamentos que cada uno de ellos regenta, quién oprime y explota más al pueblo. Consejo tras consejo y rueda de prensa posterior tras rueda de prensa posterior, la imagen es la de una rivalidad por ser más el más duro, el más eficaz a la hora de hacer imposible la vida a la gente sencilla, imponerle más gastos, tasas, tributos, gabelas y todo tipo de sisas y socaliñas, a la hora de reprimirla, explotarla, adoctrinarla y tratar de estupidizarla a imagen y semejanza de los ministros de menor coeficiente intelectual, estilo Wert o Báñez.
El objetivo del gobierno está ya claro. No porque su responsable, Rajoy, lo expusiera en su momento, esto es, en la campaña electoral, en la que dijo lo contrario de lo que está haciendo, lo cual le permitió ganar las elecciones por la socorrida vía de la estafa, sino porque las medidas adoptadas hasta la fecha no dejan lugar a dudas: consiste en desmantelar el Estado del bienestar, despojar a la población en general y los trabajadores en particular de todos los derechos conquistados en los últimos 150 años, convertir un pueblo de ciudadanos en otro de vasallos atemorizados. Es una pretensión perfectamente analizada y expuesta en un magnífico artículo de Joaquim Bosch en Público, titulado Perspectivas de ruptura constitucional. Como magistrado, lo que más indigna a Bosch es la sistemática violación y negación de los derechos económicos y sociales, esto es, la sañuda agresión del gobierno al bienestar de la gente y los trabajadores. Le parece escandaloso, sobre todo, imagino, en un gobierno que está lleno de juristas. Piense, no obstante, que se trata de juristas de tres al cuarto todos ellos al servicio de los empresarios y el capital, cuya valoración de los derechos de la población -que ven como límite a sus codicia infinita- es inferior a cero.
Se trata de una política ciega, estúpida, funesta que tiene como resultado a corto plazo el empobrecimiento general de la población, su exclusión de los servicios elementales, como la educación o la sanidad. Una política que los ideólogos del pesebre derechista -una miriada, esperando que la enchufen en suculentos puestos en medios de comunicación, organismos estatales, fundaciones, universidades- sostienen que es de sacrificio momentáneo inevitable que se verá compensado con la recuperación en el medio plazo. Saben de sobra que es mentira, que no hay recuperación en el medio plazo, sino más sacrificios y más empobrecimiento dado que los recortes impiden que aumente el consumo, único motor real de la economía.
Así que los ministros han aprendido perfectamente la lección: se trata de llegar a los Consejos cada semana con una propuesta nueva para empobrecer más a la población y para reprimirla más ideológicamente. Estas son las dos piernas sobre las que camina la labor de gobierno de Rajoy: reducir drásticamente el nivel de vida de la gente, mandarla al paro, echarla de sus casas, dejarla sin subvenciones ni subsidios ni medicamentos y, al mismo tiempo, adoctrinarla ideológicamente, imponerle mediante la censura y el control de los medios de comunicación las nuevas concepciones de este neofascismo hispano: miseria y nacionalcatolicismo al mismo tiempo.
El ministro más aventajado en este doble terreno de aunar empobrecimiento general con adoctrinamiento es Wert lo cual seguramente explica por qué es el peor valorado del gobierno. Queriendo sentar plaza de cool killer, este petulante tertuliano de extrema derecha ha subido las tasas de todos los niveles educativos, poniendo de hecho la educación fuera del alcance de los sectores menos favorecidos de la población, ha suprimido la Educación para la ciudadanía y la ha sustituido por una materia de adotrinamiento nacionalcatólico grata a los curas y, para mayor solaz de la iglesia, no solo mantiene los privilegios de la educación "concertada" (una estafa por la que los curas y otros negociantes de la educación consiguen que el Estado cargue con sus gastos, blindando así sus beneficios), sino que está dispuesto a financiar la enseñanza segregada por sexos, en contra de todas las declaraciones de derechos habidas y por haber, de la reiterada jurisprudencia de todo tipo de tribunales; en contra de lo que dicta la experiencia y el sentido común.
Suele este ministro emplear argumentos especiosos que deben de parecerle muy inteligentes, en favor de la educación segregada que tanto complace a los curas, uno de los cuales -asombroso por su estolidez de fondo- es que no es cierto que la educación segregada persiga finalidades discriminatorias, incluso alude vagarosamente a algún estudio imaginario que así lo prueba. Perfecto. Vamos a suponer que sea así, ¿puede esta lumbrera decir qué otras finalidades persigue la segregación por sexo? Porque si no es una discriminatoria, será alguna otra. ¿Cuál?
El resto de los ministros cumplen también el programa de ataque a la democracia, al Estado de Derecho, al Estado del bienestar, a la población en general, que es estrategia de la derecha. Cada uno en su estilo pero todos a una fuenteovejuna.
Dicha estrategia es no solamente injusta sino necia: empobreciendo a la población, despojándola de sus derechos, reprimiéndola y adoctrinándola, a base de provocaciones, la llevan a un punto en el que cada vez es más posible un estallido social. En realidad ya es asombroso que hayamos aguantado hasta aquí a este puñado de lacayos del capital puestos a arruinar el país y hacer que la gente pague por las estafas de banqueros y financieros.
Palinuro ha echado cuentas también de la política profundamente antipopular del partido popular en los demás ministerios. Para no hacer indebidamente larga esta entrada, las explicará en la siguiente.
(La imagen es una foto de La Moncloa en el dominio público).

La involución.

Con la declaración de bienes del Congreso puede verse que los miembros del gobierno son gente pudiente, gente rica, alguno millonario y algún otro, multimillonario, como ese Secretario de Estado (una especie de viceministro) que apalea los millones. Un gobierno de ricos nunca podrá ser un gobierno justo, cosa que saben y a la vez predican los cristianos a partir de sus Evangelios. Lo más probable es que un gobierno de ricos gobierne en favor de los ricos, como lo hace este.
De ningún modo, sostiene Rajoy, quien argumenta que el interés general de los españoles es su único criterio a la hora de tomar decisiones. ¿Por qué no? ¿Por qué no admitir que alguna vez diga la verdad? Es posible, solo que esa verdad es enrevesada pues su único criterio es lo que él entiende por "interés general" y que puede coincidir con dicho interés general o no. Desde el punto de vista de los empresarios ellos mismos son el interés general puesto ellos son quienes crean empleo. Y este es el punto de vista de Rajoy. El de los empresarios.
Al mismo tiempo el gobierno se ha planteado una política de involución muy acusada y muy rápida. La velocidad a que se están desmantelando los servicios públicos de educación y sanidad es la que ha traído la reforma de la Ley del aborto para negar que este sea un derecho en ninguna circunstancia.La crisis es el pretexto que se invoca para imponer la ideología del PP que en este terreno es el nacionalcatolicismo.
En función de ese criterio empresarial acerca del interés general de los españoles se ha aprobado una reforma laboral que deja a los trabajadores prácticamente sin derechos, empezando por el fundamental aquí, el de negociación colectiva, el que más molesta a los empresarios. Es posible que la próxima exigencia del interés general al modo de Rajoy sea suprimir el salario mínimo. De acuerdo con el credo neoliberal de las autoridades, no hay que interferir en la libertad de la gente de trabajar por salarios de hambre.
El interés general es compatible  con situaciones netas de privilegio: la iglesia no ha sufrido el más mínimo recorte ni ella ha hecho ademán siquiera de aceptarlo. Las grandes fortunas y las empresas tienen asimismo una trato fiscal tan escandalosamente favorable (en el caso de las SICAV) que da al traste con cualquier ilusión de justicia fiscal. Y, si eres rico, hasta delinquir puedes, porque llega luego Montoro, uno de los complacientes trujimanes del capital y te amnistía el fraude que hayas cometido a cambio de un simbólico óbolo que tampoco es preciso pagar. La prueba es que este genio maquiavélico de las finanzas ha conseguido recaudar el 2% de lo que esperaba con su amnistía. Es decir, puedes delinquir y reírte de las autoridades que, al fin y al cabo, son tus sayones.
La idea de la administración que rige en el gobierno es absolutamente patrimonialista. Este noentiende ser mero administrador de unos recursos, sino que se tiene por propietario de ellos. Así se explica que practique la política del enchufismo y el clientelismo más  exacerbados en materia de nombramientos, desplazando a profesionales no incondicionales y llenando los puestos con fieles seguidores, amigos, deudos y parientes en una política sectaria de reparto de cargos considerados todos prebendas y botín. Gobernar consiste en gestionar nuestros recursos de acuerdo con nuestros intereses, en beneficio de los nuestros y sin necesidad de guardar las apariencias, que para eso se cuenta con mayoría absoluta en el Parlamento.
La curiosa mezcla de nacionalcatolicismo y ultraliberalismo que constituye el sustrato ideológico y práctico es la nueva forma del fascismo con la que estos neofranquistas aspiran a desmantelar el Estado del bienestar y los adelantos que se había conseguido en materia de igualdad, de derechos, de cohesión social.
Es una agresión al pueblo en toda regla, un gobierno de involución. Y la izquierda no está dándole la respuesta que merece ni por asomos..
(La imagen es una foto de La Moncloa en el dominio público).

dijous, 13 de setembre del 2012

Cosas de lideresa o Führerin.

Por fortuna para él, los derechos de Uribetxebarria no dependen de Esperanza Aguirre. Si lo hicieran, el etarra perdería el de morirse en su casa que Aguirre le niega taxativamente y en discrepancia con la decisión de la Audiencia Nacional. Obviamente, la lideresa tiene una concepción de la justicia en la que esta es otro nombre para la venganza. No es muy elaborado, desde luego, pero corresponde al estilo político de la condesa, que es muy decidido y radical; muy de caudilla.
Aguirre no es una política convencional, tiene mucho temperamento, no se muerde la lengua y suele ser rápida en la respuesta con pulla incluida. Un momento de su intervención en el debate sobre el estado de la región, aquel en que recomienda al señor Gordo (Ángel Gordo, portavoz de IU) que se modere so pena de convertirse en el señor Gordillo, tiene gracia, aunque quizá ni Gordo ni Gordillo se la vean. Pero tiene tanbién la condesa un deje achulapado que, en unión con el carácter provocativo de muchas de sus medidas hace bastante desagradables sus comparecencias.
Ese descrédito permanente de lo público en beneficio de lo privado, ese cargar continuo contra los funcionarios, sean docentes o bomberos,  ese desprestigio sempiterno de la política son elementos de una típica concepción neoliberal que Aguirre asegura ser la suya y cuyo encaje con las costumbres democráticas es muy problemático. Y no solamente por la contradicción evidente de que sea una funcionaria y una política (y veterana, con más de 33 años en cargos de todo tipo) quien ataque a funcionarios y políticos, ya que eso es un problema de conciencia y decencia personal que resolverá como pueda, sino porque es parte de una acción política estratégica deliberada. La acción política de la la derecha extrema, consistente en destruir la esencia misma de la democracia desde dentro, utilizando sus mecanismos, para sustituirla por la nueva forma del fascismo autoritario y populista. Ayuda mucho a ello y, al mismo tiempo, pone de relieve la genealogía de la concepción neofascista de Aguirre el que esta conjugue su ultraliberalismo con el más rancio nacionalcatolicismo.
Los discursos frecuentemente espartanos de la lideresa la llevan a cargar siempre contra la "cultura de las subveciones" al tiempo que deja sin las suyas a los sindicatos, la patronal y cuantas organizaciones y quehaceres le parecen a ella prescindibles, que son muchas. Su provocación favorita en este ámbito es que se acabaron las mamandurrias que es de lo que ella tiene repleta su administración en donde en sus años de gobierno, se ha multiplicado por dos el número de asesores y altos cargos, o sea, de mamandurrias. Innecesario es decir que en donde hay mamandurrias, hay corrupción y que la administración de Aguirre es la más entreverada en la trama de la Gürtel y junto con la de Valencia, la que registra mayor nivel de corrupción del país. Corrupción que abarca todos los aspectos de la acción institucional, desde la adjudicación de licencias, a la financiación de las elecciones a través de opacas fundaciones. 
Sus recetas neoliberales, consistentes en privatizar todo lo rentable y descapitalizar los servicios públicos que tienen que prestar las instituciones se aplican a rajatabla desde hace años en la Comunidad de Madrid, en donde una población empobrecida tiene que aguantar unos servicios públicos cada vez más caros y de peor calidad pero muy bien vendidos desde el punto de vista de la publicidad.
El liberalismo de Aguirre es compatible con un control férreo de la televisión pública y un recurso sistemático a la censura en los medios audivisuales relegados a meros aparatos de agitprop, con los cual cumplen dos funciones: ser la caja de resonancia del gobierno y un lugar en el que se enchufa a toda suerte de deudos y amigos cuya función es cobrar suculentas pagas del erario público por mentir, tergiversar, cantar ditirambos a la lideresa/Führerin y denigrar a la opoción.
Uno de los temas preferidos de la panoplia de Aguirre es el de esa lucha denodada que dice estar librando desde hace años en contra del espíritu del 68 y de la pretensión de superioridad moral de la izquierda. Ambos objetivos, sorprendentes por lo demás, traicionan su  subconsciente envidioso. Su obsesión con el 68, sobre todo, ilustra muy bien sobre sus complejos porque solo los cantamañanas y zangolotinos de su calibre pueden exigir respeto al principio de autoridad porque sí; principio de autoridad que ellos mismos destrozan socavando la que tienen los diferentes estamentos cuando no acatan a ojos cerrados sus caprichos.
Su concepción patrimonial de la administración que  pone al servicio de los intereses privados de los suyos, su carencia de escrúpulos morales, su maximalismo ideológico, su falta de respeto a los derechos de los adversarios, su ignorancia de los límites de los usos democráticos, la imposición de sus creencias y manías personales como actos de gobierno, hacen que esta política sea, junto a Dolores Cospedal, destacada discípula suya, un buen ejemplo del autoritarismo de la derecha actual que solo se diferencia del fascismo en que tiene menos parafernalia militar.
(La imagen es una foto de PP Madrid, bajo licencia Creative Commons).

dimecres, 12 de setembre del 2012

¿Cómo se encauza esto?

El país quedó ayer pasmado ante la insospechada fuerza del independentismo catalán. Rápidamente la habitual guerra de cifras para sembrar confusión, si hubo millón y medio o "solo" seiscientos mil. La prensa extranjera seria da la cifra del millón y medio. Pero, aunque hubieran sido los 600.000 de que habla la derecha española (la madrileña lo reduce a 100.000 y la del Km. 0 a tres o cuatro docenas) son muchísimos para un total de población de Cataluña de siete millones.
Al margen de las cifras, hay un salto cualitativo importante en la visibilidad, la presencia pública del independentismo, la conciencia de su legitimidad y factibilidad, su simbolismo. Cosa que ha sorprendido a todos, incluido al gobierno autonómico, cuyo presidente quizá hubiera preferido ponerse al frente de la manifa de haber sabido que iba a ser tal muestra de unidad patriótica. La cuestión es, ¿y cómo hemos llegado hasta aquí?
Básicamente a través de una historia reciente de agravios al nacionalismo catalán de toda índole, con episodios culminantes y muy conflictivos como las campañas del PP de boicot a los productos catalanes, la sentencia del Constitucional sobre el Estatuto y, desde luego, el actual agravio comparativo que los catalanistas creen detectar en el modo en que el gobierno central está haciendo pagar injustamente la crisis a Cataluña, razón por la cual pide un pacto fiscal que es la extensión al principado del concierto económico del País Vasco y Navarra. En ese clima de conflicto, dos recientes episodios han contribuido a subir la temperatura del horno independentista. De un lado, un coronel del ejército, ya jubilado, ha recordado que el ejército tiene encomendada la unidad de la Patria y que estará encantado de invadir Cataluña si los catalanes se propasan. De otro, el presidente del gobierno, en RTVE1 el domingo, se permitió despreciar la movilización de la Diada y la reivindicación independentista tildándola de ruidoalgarabía.
Consecuencia: un millón y medio de independentistas en la calle. La pregunta que ahora se hace todo el mundo es: y esto ¿cómo sigue?
Los independentistas de la Asamblea Nacional Catalana instan a la Generalitat a iniciar el proceso de secesión, lo cual es más fácil de decir que de hacer porque no está previsto. Habría que inventarlo sobre la marcha, algo así como una declaración unilateral de independencia (DUI), que pondría en marcha a su vez un proceso constituyente de futuro incierto.
El extranjero, como Pilatos, se lava las manos. Los eurócratas de Bruselas se han limitado a decir que, si Cataluña se separa de España, quedará fuera de la UE y tendrá que pedir la adhesión ex-novo. Los conservadores ya avanzan que, si se diera tan absurda situación, España vetaría la adhesión de Cataluña. Pero eso está por ver.
Por sí misma, la derecha no se dará por enterada de la exigencia independentista. Hay términos en una longitud de onda que su oído no capta. En todo caso, si hubiera una DUI, seguramente el Coronel mencionado o algún otro montaría algún espectáculo. De no ser así, la derecha calcula desactivar la petición independentista conspirando con la Generalitat para llegar a algún acuerdo que la beneficie en un sentido material pues es firme creencia de la derecha que el independentismo es un espantajo que esgrimen los nacionalistas para chantajear al Estado.
Y algo de eso hay. Por ello, la reacción de la izquierda socialdemócrata es muy parecida a la de la derecha: no existe el derecho de autodeterminación (aunque el PSOE de inicios de la transición lo incluía en su programa) y la independencia unilateral es inaceptable. En último término, también se echaría mano de la milicia aunque antes se intentaría desactivar la reivindicación con algún tipo de concesión de unos u otros privilegios.
A su vez, la otra izquierda, esto es, IU y más allá tiene una actitud curiosa por lo ambigua. Profesa, en teoría, el principio del derecho de autodeterminación de los pueblos pero, al mismo tiempo, tilda el nacionalismo que lo reclama de cortina de humo. El nacionalismo, una ideología burguesa, cumple la función diversionista de distraer a las masas de los problemas reales de la explotación, la crisis/estafa a otros ficticios o irrelevantes como el de la patria o la bandera. La izquierda no es nacionalista, vaya. Son razonamientos brillantes, de un marxismo depurado, pero que no responden la pregunta esencial: se acepta el derecho de autodeterminación de las catalanes, los vascos, los gallegos, ¿sí o no? Y, si se acepta, ¿por qué no arbitrar los medios para ejercerlo mediante un referéndum, por ejemplo, en condiciones previamente acordadas entre las partes?
Porque, en el fondo, no se acepta, aunque se disimula muy bien. Por ejemplo, hay quien dice que, una vez constituida España en fraterna unión republicana de pueblos, no será preciso ejercer ese derecho. Otros fían esta virtud a un término casi milagroso: la federación. Sea república, sea federación, ¿se reconoce o no el derecho de los pueblos que la componen a separarse de ella libremente?

dimarts, 11 de setembre del 2012

La independencia de Cataluña.

Hay quien dice que los grandes hechos de la historia tienen causas minúsculas. Así, la nariz de Cleopatra selló el destino del Imperio romano; un error de 10.000 kms. llevó a Colón a descubrir América; la falta de hijo varón viable de Germana de Foix con Fernando de Aragón dio origen a España. Que un majadero se permitiera el lujo de tildar de "lío" y "algarabía" ayer en TVE el sentimiento independentista de Cataluña ha sacado hoy a la calle a millón y medio de catalanes y ha planteado con carácter prioritario, guste o no a los neofranquistas gobernantes, la cuestión de la independencia catalana.
Las baterías de esta insoportable derecha nacionalcatólica ya han empezado a bombardear Barcelona de nuevo esta vez de modo simbólico; pero que no se confíe mucho el personal. Los morteros más estólidos cuestionan la cantidad de manifestantes y dicen que si no llegan a 100.000 no hay que hacer ni caso. Quizá sea porque 100.000 sea la cifra mínima de independentistas asesinables que consideran. Otros, algo más avispados, dicen que todo es un montaje de CiU, una cortina de humo para que no se hable de las retallades y el expolio y sí de cosas intrascendentes como la bandera o la independencia.
Será lo que quieran. Los manifestantes seguirán las consignas de Belcebú o serán parte de la "antiespaña", pero Barcelona ha expresado un clamor por la independencia que nadie podrá ya ignorar en el resto de España. Como no se ignora en el extranjero, en Bruselas, por ejemplo, en donde dicen que, si Cataluña se va de España, tendrá que pedir la adhesión a la UE. Por supuesto. Llegan entonces los fachas hispánicos (un buen puñado) y dicen que vetarán el ingreso de Cataluña. Eso habrá que verlo porque somos muchos, muchísimos, los españoles que jamás vetaríamos tal cosa.
Pero hagamos memoria: ¿cómo hemos llegado hasta aquí? Muy sencillo. Primero, con los cuarenta años de dictadura del delincuente genocida Francisco Franco, que pretendió exterminar la nación catalana, como la vasca o la gallega. Luego, con la constitución del partido de los neofranquistas que si al principio hicieron como que aceptaban la Constitución de 1978, en cuanto pueden, hablan de recentralizar el Estado. Es lo que está haciendo ya la marquesa consorte que los madrileños hemos de soportar. Solo este dato ya explica la pulsión escisionista catalana. ¿Cómo pedir al principado que se quede en el marco constitucional cuando este puede saltar en pedazos si los neofranquistas creen que cabe reventarlo?
Más tarde, en los últimos años, hemos perdido la cuenta de las veces que los neofranquistas han provocado situaciones de tensión, han azuzado odios anticatalanes y han hecho campañas en contra del Estatuto de autonomía y de la propia Cataluña. El primero de todos, Rajoy. Esto no quiere decir mucho porque dada la falta de dignidad del personaje, igual que firma públicamente en contra de la subida del IVA y lo sube a continuación por su cuenta, puede ir en contra de Cataluña y, acto seguido, ponerse una barretina y bailar una sardana. A él le da igual. Pero a los demás no y, ahora, por su estúpida obstinación, su falta de inteligencia, su inflexibilidad y su incapacidad para entender el gobierno democrático, estamos en una situación muy delicada.
Porque el asunto es de principios. Al comienzo de la transición, el independentismo catalán era muy minoritario, como el vasco. Han sido las continuas provocaciones de los neofranquistas y los fascistas españoles y la ambigüedad y cobardía de la izquierda, especialmente el PSOE, las que han hecho subir el separatismo como la espuma y ahora, claro, ya tiene muy difícil solución.
Pero ¿es que la tuvo alguna vez?
Desde luego y, probablemente, siga teniéndola.
Sin embargo, esta no puede venir de ese mantra que repiten algunos del Estado federal y que últimamente también recita Rosa Díez por razones obvias: 1ª) España no reúne condiciones de Estado federal ordinario; 2ª) el Estado federal es una fórmula disimulada del "café para todos" y es rechazada por los nacionalistas catalanes y vascos; 3ª) el Estado autonómico es ya, de hecho un Estado federal; incluso es más Estado federal que muchos Estados federales en el mundo. Hay más razones, pero con estas son suficientes.
La solución tiene que venir mediante la reforma de la CE y el reconocimiento del derecho de autodeterminación de los pueblos de España. Ya sé que es difícil. Pero la alternativa es seguir perdiendo el tiempo como hasta ahora en medio de peleas sempiternas de campanario y de boicoteos mutuos, mucho odio y mucha mala uva. También sé que no es fácil aplicar dicho principio, que plantea problemas de titularidad subjetiva, territorialidad cuantificación, etc., etc. Pero esos son problemas que se pueden discutir. Lo importante es aceptar el principio.
Si el principio se acepta, los nacionalistas españoles de izquierda, como Palinuro, defenderán que Cataluña y el Pais Vasco sigan siendo parte de España. Pero de forma voluntaria, tras un referéndum de autodeterminación de verdad que también puede acabar en la independencia de los territorios, situación que aceptaremos sin problema alguno. En eso nos diferenciamos de la izquierda a la izquierda del PSOE que reconoce el principio de autodeterminación de los pueblos pero con la boca chica, como hacía Lenin, en el entendimiento de que no será necesario llegar a él porque sin duda los pueblos libres forjarán una unidad también libre entre ellos que blablabla.
Por si acaso, Palinuro quiere derecho de autodeterminación y referéndum y está seguro de que todavía puede ganarlo la idea de actual de España. Y, si no es así, tampoco pasará nada. Cataluña, el País Vasco, Galicia, tienen derecho a ser lo que sus pueblos quieren que sean.
Palinuro odia pertenecer a una nación que sojuzga a otras y tiene gobernantes tan necios que califican de "algarabía" (es decir, cosa de árabes) las legítimas aspiraciones nacionales de un pueblo.

La televisión y la calle.

En la inenarrable entrevista de RTVE1 ayer a Rajoy en la que seis periodistas curtid@s apenas atinaron con las preguntas verdaderamente importantes, María Casado, la sustituta de Ana Pastor, le preguntó algo así como si le preocupaba que mucha gente se sintiera irritada o frustrada (no recuerdo qué verbo empleó) por sus medidas, a lo que el presidente respondió que por supuesto, pues sería un irresponsable si no le preocupara.
Esa pregunta y esa respuesta resumen en cierto modo la situación actual y el resultado que se pretende tenga esa entrevista, la primera que concede Rajoy a la RTVE1 una vez la ha conquistado, purgado de sus elementos más "perniciosos" y convertido en un territorio amigo en el que nadie lo pondrá en aprietos. Me parece, incluso, que es la primera vez que Rajoy acude a la RTVE1 en años pues le tenía declarada la guerra desde los tiempos zapateriles. La entrevista vino a ser una manifestación de que, a pesar de encontrarnos en mitad de una crisis gravísima, vivimos en el mejor de los mundos, gracias a su esclarecida guía, su rumbo fijo, su tesón y responsabilidad. ¡Cómo no iba a preocuparle la irritación o la frustración de la gente! ¡Si sabrá él cómo está la calle!
Pues debe de saberlo tanto como el IVA de los chuches. La calle está en estado de indignación permanente, casi de insurrección social. En el plazo de breves días, la gente ha pitado en un par de ocasiones a Dolores Cospedal, una madre ha lanzado una fiambrera a la cabeza a Esperanza Aguirre, la multitud ha abucheado e insultado atronadoramente a la alcaldesa Ana Botella en la Cibeles en el acto final de la Vuelta ciclista, unos agraviados por las preferentes han pitado en la calle a Feijóo y en Valencia otros ciudadanos han lanzado huevos a Alberto Fabra. Estos hechos son inconexos, no están preparados ni coordinados por nadie pero, en su repetición y coincidencia, testimonian un grado alto de irritación entre la población contra los gobernantes del PP.
El carácter duro, arbitrario, despótico de algunas medidas del PP levantan oleadas de indignación. Y tiene que ser así. No es fácil que la población comprenda que quien cobra dos elevadísimos sueldos públicos elimine el salario de los diputados. Sí lo es que reaccione pitando y abucheando ante el carácter irremediablemente provocador de la actitud de Cospedal.
En la televisión, el presidente fue un doctor Pangloss que incluso vaticinó que revertiría las desagradables decisiones que se había visto obligado a tomar por culpa de la desidía y la incompetencia de Zapatero a quien no mencionó ni una vez por el nombre; que volvería a bajar los impuestos y el IVA. La única de los periodistas que formuló preguntas de fondo, Anabel Díez, de El País, le espetó en un par de ocasiones, como de paso, que había hecho lo contrario de lo que anunció y lo desconcertó preguntándole si, por ello, no creía que debía solicitar un voto de confianza en la cámara. Díez podía haber coronado la pregunta recordando el caso del actual gobierno japonés que ha convocado elecciones anticipadas por haber incumplido un punto de su programa electoral.
Respuesta casi segura de Rajoy: "Mire usted, los japoneses y nosotros somos muy distintos porque España y Japón son dos países muy diferentes. Yo respeto mucho a los japoneses, oiga, pero ellos son ellos, ya sabe, muy suyos, y nosotros somos nosotros, muy nuestros. Claro que no pediré el voto de confianza, eso es absurdo." Lo último no es lo que pudo haber dicho sino lo que dijo en realidad. ¡Pedir un voto de confianza por haber hecho lo contrario de lo que prometió en el pograma electoral! ¿En qué cabeza cabe?
En fin, qué entrevista. Qué nivel. Hubo un momento sublime, cuando el presidente explicó al periodista del ABC y, a través de él, a millones de españoles qué sucede cuando ingresas 1.000€ pero te empeñas en gastar 1.500.
Diez meses después de tomar el mando, Rajoy comparece ante la opinión a informar de que le corresponde adoptar una decisión de enorme importancia para 47 millones de españoles que debe sopesar cuidadosamente, razón por la cual, todavía no la ha tomado.
Es lo que se llama el liderazgo.
(La imagen es una foto de La Moncloa en el dominio público).

dilluns, 10 de setembre del 2012

Y a ustedes ¿quién les dijo que este iba a contestar?.

Terminada la pseudoentrevista de seis periodistas seis que se dejaron más del 70 por ciento de lo que interesa sin preguntar, en un contexto de tierra conquistada, con la sombra de Ana Pastor sobrevolando el plató, nadie, absolutamente nadie sabe si habrá o no rescate, cuándo será, cuáles sus condiciones, cuáles aceptará el presidente y cuáles no, si tocará las pensiones, si bajará más el sueldo a los funcionarios, si subirá más los impuestos. Nadie sabe nada en concreto porque, en su habitual farfulleo, Rajoy ha hecho lo de siempre: no contestar a nada en un torrente de topicazos, latiguillos, perogrulladas y puras estupideces, de esas que le encantan. "Mire usted", se engolaba el pavo con el periodista del ABC, encantado de impartirle una lección de teoría epistemología: "esto del déficit se lo explico enseguida. Si usted ingresa 1.000€, pero se gasta 1.500€, tiene usted un problema: el déficit". No había el periodista terminado de digerir tal muestra de ciencia cuando Rajoy impartía otra enseñanza de maestro Ciruelo esta vez a Victoria Prego: "Mire usted, esto del crédito es como la circulación de la sangre..."
En serio. No estoy inventándome nada. Todo fue así. Todo. Este mata las vacas a besos. En serio: ¿no había nadie en el PP con un CI algo superior?
No ha quedado nada claro. Nada. Lo único, creo, es que, operando con su criterio de campanario, Rajoy tratará de no pedir el rescate antes de las elecciones gallegas y vascas del 21 de octubre, que son las que verdaderamente le importan. Como hizo en Andalucía. Lo que sucede es que esta vez, conociéndolo ya como lo conocen los europeos es posible que no le dejen y lo obliguen a pedir el rescate.
Así podremos enterarnos de algo porque, con esta entrevista, la oscuridad es total.

La casta política.

César Molinas acaba de publicar en El País un artículo titulado Una teoría de la clase política española que es en realidad un capítulo o extracto de capítulo de un próximo libro suyo que promete ser interesantísimo. La pieza ha tenido una gran repercusión y ha movido mucha controversia en las redes, más que nada por proponer como solución al principal problema político español una reforma electoral en favor de un sistema mayoritario simple a una sola vuelta, al estilo del first past the post británico y que podríamos traducir como "el primero que llega, se la lleva". En el debate muchos sostienen que no es tal solución, pues consistirá en reforzar el sistema bipartidista y prolongar los males que aquejan a la patria.
Palinuro, a su vez, a quien el artículo parece brillante, muy bien escrito, riguroso y muy convincente, tiene dos puntos de discrepancia, uno en el origen del razonamiento de Molinas, referido al modo en que se organizó el Estado territorialmente en la transición, y el otro en la propuesta de solución que hace con el sistema electoral mayoritario, que le parece errónea.
El resto del artículo, a su juicio, pisa terreno muy firme. Su idea es que los políticos españoles forman una clase de privilegiados que vive de la captura de rentas, una casta extractiva, ajena a los intereses colectivos y que solo tiene en cuenta los suyos como grupo. Es un diagnóstico que coincide en general con la imagen que tiene la opinión pública, para la que esta casta política es un problema y que, si no se matiza, corre el riesgo de ser no del todo justa. El concepto "casta política" viene a corroborar la extendida idea de que "todos los políticos son iguales" y, si bien las excepciones son lamentablemente escasas, este enunciado es falso. Entre el señor Durán, que reside en el Palace y lleva treinta años viviendo opíparamente de la política y el señor Cayo Lara,  hoy por hoy, media un abismo y ocultarlo no sirve de nada. Lara demuestra palpablemente que cabe ser político sin pertenecer a casta privilegiada alguna. Y no digamos ya Gordillo.
No obstante, el grueso de los políticos, quizá el 90 o el 95 por ciento, en efecto, son casta y Molinas da en la diana. Su artículo, fundado en un buen conocimiento de las investigaciones académicas más recientes, edifica asimismo sobre terreno sólidamente empírico. En el fondo, trae causa de otros trabajos periodisticos que abrieron la veda de la corrupción política y la corrupción de los políticos, en concreto, el libro de Sergio Rizzi y Gian Antonio Stella (dos veteranos de este tipo de asuntos) La Casta, così i politici Italiani sono diventati Intoccabili (Milán: Rizzoli, 2007) y su réplica española a cargo de Daniel Montero, La casta. El increíble chollo de ser político en España (Madrid: la esfera de los libros, 2009). Molinas proporciona una visión más sólidamente teórica en el marco de la lógica de la acción colectiva y la teoría de la decisión racional que ve la clase política como un grupo que trata de maximizar su beneficio a basa de captar rentas en detrimento del bien común.
Ciertamente, es un diagnóstico correcto del principal defecto de algunos sistemas políticos democráticos, el español entre ellos.
Vamos a las discrepancias de Palinuro. La primera es acerca de la descentralización del Estado durante la transición. Molinas viene a decir que la vía del "café para todos" fue el (equivocado) planteamiento originario y no es cierto. El "café para todos" fe la chapuza, la solución atropellada para salir del paso cuando se puso de manifiesto que la intención original de establecer autonomías "de primera" (Cataluña, País Vasco y Galicia) y "de segunda" chocaba con la resistencia del resto que no la aceptaba. No fue, pues, plan originario sino error reactivo. No tiene mayor importancia, pero las cosas deben contarse como sucedieron. Por lo demás, el propio Molinas reconoce más adelante en su exposición este punto de que el "café para todos" fue una reacción poco pensada.
La segunda discrepancia es de mayor calado. Aunque Molinas diga que el sistema electoral de mayoría simple no es el "bálsamo de Fierabrás" (que, por lo demás, jamás existió) le otorga poderes casi taumatúrgicos. Pero con muy nulo fundamento racional o empírico. La idea de que, por establecer una relación directa entre el electo y el elector, el sistema de distrito unipersonal regenerará moralmente la política patria es puro wishful thinking. El ejemplo se aduce mirando casi exclusivamente a Gan Bretaña o algún otro English speaking country pero soslaya el ejemplo de los Estados Unidos cuya Cámara de Representantes, compuesta por una casta política con altísimos niveles de corrupción de todo tipo se elige por el sistema electoral mayoritario. El log rolling, la pork barrel politics se originan aquí. Es más, es el ejemplo del funcionamiento de la Cámara de Representantes el que Buchanan y Tullock tomaron para hacer la primera crítica demoledora a esta corrupción de la clase política y proponer la reforma constitucional que limitara el gasto público como único método de acabar con el desastre de la casta política. Es decir, del sistema electoral mayoritario no se sigue en modo alguno una regeneración moral de los usos políticos de los representantes. Son necesarios otros factores.
A la inversa, Molinas parece pensar que la corrupción del sistema representativo viene del régimen electoral proporcional, lo cual es tan inexacto como lo anterior. Prácticamente todos los países europeos occidentales, excepción hecha de Francia y, en parte, de Alemania, tienen sistemas electorales proporcionales con diferentes formas de listas: Holanda, Dinamarca, Noruega, Suecia, no son países en los que haya unas castas políticas tan descaradas, sinvergüenzas, privilegiadas y corruptas como en España e Italia.
Estas dos objeciones no pueden pasarse por alto. Las castas privilegiadas de rentistas corruptos españoles (de partidos estatales y de ámbito no estatal) no dependen del sistema electoral. Es casi seguro que seguirían siendo lo mismo con un régimen mayoritario. La corrupción de los políticos no es un problema de técnica electoral sino de educación, de cultura política y, sobre todo, de acción social y opinión pública. En un país en el que un Camps obtiene mayoría absoluta y un Fabra sigue en la vida pública hay un fallo evidente, pero no está en la mecánica electoral sino en el espíritu de la gente.

El discurso de Rubalcaba.

No conocemos el discurso/informe de Rubalcaba al Comité Federal (CF) porque fue huis clos, pero sabemos de sus líneas generales porque ayer nos informaron Elena Valenciano y el propio secretario general. Estuvo bien que los sociatas evitaran dar el espectáculo de una única voz y ofrecieran dos. Es verdad que en todo coincidentes. Pero la coincidencia parece haber sido la tónica general de este CF, dando con ello pábulo a la celebrada teoría de Molinas sobre la clase extractiva.
En síntesis, la dirección del PSOE da por cancelada una etapa de oposición presta a la colaboración con el gobierno pero permanentemente ignorada o rechazada. "Hasta aquí hemos llegado", proclama Valenciano. La responsabilidad es toda del PP. Ya no habrá más propuestas de concertación. O quizá sí, parece sugerir luego Rubalcaba, siempre más posibilista. Pero, desde ya se presentan las propuestas alternativas a las del PP para salir de la crisis formulando una oposición creíble.
En todo caso, parece haberse producido una reacción en el PSOE ante la radicalización y la polarización de la sociedad y la inquietud y la exigencia de su propia militancia de que se hiciera visible, se manifestara, presentara propuestas concretas. Estas parece que están de camino y su eje principal, según se anuncia, es una reforma fiscal que grave las grandes fortunas y las SICAVs; más o menos, estilo Hollande.
Hay una réplica frecuente a este tipo de propuestas del PSOE ahora: ¿por qué no lo hicisteis cuando estabais en el gobierno? Pregunta difícil de contestar. Y aun hay otra más difícil: ¿por qué habéis tardado casi un año en formularlas?
En todo caso, pelillos a la mar. Lo decisivo es que el PSOE reaparece en escena como partido de oposición, pidiendo disculpas por lo mal que lo hizo antes y prometiendo que ahora lo hará mejor. En todo caso, mejor que los gobernantes actuales. En definitiva, ha entendido el mensaje y promete actuar en consecuencia. No hay por qué no concederle el beneficio de la duda. Ni por qué regatear sugerencias. Por ejemplo, no estaría de más que el PSOE aclarara su posicion respecto a la propuesta federalista que vienen haciendo los del PSC.
De otro lado, la prueba del nueve serán los próximos barómetros de Metroscopia, el CIS, etc. Esos medirán el impacto de este risorgimento del PSOE y, por ende, las perspectivas de Rubalcaba. El dictamen frío de los números es apabullante y sobrevolaba el ambiente del CF tanto más claramente cuanto que nadie lo mencionó. Si después de este cambio de guardia Rubalcaba cosecha igual intención de voto y proporción de gente que no confía en él quizá deba pensarse su decisión.
Por supuesto, no es infrecuente escuchar en circunstancias similares que el candidato está decidido a vencer las encuestas. Es su derecho y lo ejerce. Lo que sucede es que pasarse tres años venciendo encuestas puede ser fatigoso.
(La imagen es una foto de Rubalcaba38, bajo licencia Creative Commons).

diumenge, 9 de setembre del 2012

Rajoy y Rubalcaba o cómo hundirse en las encuestas.

El gráfico de Metroscopia en El País de hoy cuenta la verdad de la vida, lo que todos vemos en la calle, el ánimo que se respira. El 84% de la ciudadanía desconfía de Rajoy. Perfectamente comprensible. Lo que no entiendo es en qué está pensando el otro 16%. Y el caso de Rubalcaba es todavía peor: el 89% desconfía de él. Ya hace falta ser malo para ser peor que Rajoy, pero Rubalcaba lo ha logrado porque en algo vence sin duda a su rival: si este no hace nada, él hace aun menos.
Rajoy carece de talla, de prestigio y, desde luego, de condiciones intelectuales para el cargo. Normalmente no se le entiende cuando farfulla algo y, cuando se le entiende, es porque está mintiendo. Rubalcaba también borda la nadería más engolada y todo se le va en esa actitud de abuelo bonachón, paciente con las travesuras de los niños. Los niños son los dirigentes y militantes de su partido que ven como este se hunde en los sondeos y corre el riesgo de convertirse en una fuerza política irrelevante, como ya lo es en Madrid y en Valencia y que exigen un cambio de rumbo a la dirección del partido. Pero Rubalcaba sabe más porque para eso lleva 30 años de servicios ininterrumpidos a la Patria. ¡A él van a decirle, con la experiencia que tiene! Paciencia y barajar que dentro de tres años sabe el hombre que va a ganar.
Será dentro de tres años. De momento, si se celebraran elecciones ahora, el PSOE sacaría un 25% del voto, su porcentaje más bajo jamás. Y lo grave es que no se beneficia en nada del descenso de 16 puntos porcentuales que ha tenido el PP desde marzo, 16 puntos que se irán a la abstención o a partidos menores que, a lo mejor, dejan de ser menores gracias a la obstinación de Rubalcaba de ofrecerse como alternativa que nadie quiere.
Los sociatas están reunidos en el Comité Federal a puerta cerrada para, supongo, hacer examen de conciencia y poner en orden la casa. Son ganas de perder el tiempo. Esta dirección está quemada. Ha tenido casi un año para articular una política alternativa al ataque y el desastre del PP y no ha hecho nada, salvo quejarse de que la derecha la desprecia. Parece que la reunión de hoy está pensada para dar un giro: no tiene sentido seguir con una política de oferta de pactos al PP que no quiere ni oír hablar de ellos. Brillante conclusión. Se parece mucho a aquella lógica absurda que traslucía una canción de Nat King Cole: "para qué quiero tus besos si tus labios no me quieren ya besar". Igual de absurdo. Igual de inepto.  El Comité Federal parece pensado para consagrar este nuevo cambio de rumbo, a ver si se consigue que el personal vuelva a considerar el PSOE como un partido capaz de gobernar según sus presupuestos y no de echar a correr a la primera dificultad, como hizo Zapatero, dejando abandonados a millones de votantes o como el Mr. Conejo de John Updike
Si Rubalcaba y su gente no resultaban creíbles cuando decían que harían algo distinto a lo que habían hecho en el gobierno, excusado es decir ahora cuando dicen que van a hacer algo distinto a lo algo distinto que hicieron antes. Hasta la credulidad de los militantes socialistas tiene, supongo, un límite.
Rajoy cuenta aún con un margen porque es el presidente del gobierno y le quedan tres años. Rubalcaba ha agotado el suyo y lo que está haciendo es hundir el PSOE.
Y todo por un capricho. Porque si, cuando se nombró a Rubalcaba candidato a la presidencia en 2011, era lo mejor que podía hacerse en las condiciones de emergencia de entonces para salvar el PSOE, hoy, con las elecciones perdidas, sin prisas y con tres años por delante para preparar las próximas, es absurdo que se presente de nuevo el derrotado de 2011 que, como se ve claramente, ni simpatiza con la gente, ni despierta confianza ni consigue levantar la intención de voto al PSOE.

A puerta cerrada.

Voto a tal que la dirección del PSOE vive en el pleistoceno. Hoy el comité federal del partido debatirá a puerta cerrada el informe del secretario general. ¡Qué pleistoceno! Antes, incluso, en la época de la guerra fría, cuando Kruschef presentó un informe secreto al XX Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) en 1956.
Un informe ante los 250 miembros del Comité Federal a puerta cerrada es, de hecho, un informe secreto.
Informe secreto, puerta cerrada. ¿A qué suena esto? ¿A qué suena en la era de internet, de la información universal en tiempo real?
¿Cómo va a impedir Rubalcaba que se filtre en las redes su documento si, al declararlo secreto, ha puesto a todos los hackers, wikilikeanos, anonymous sobre la pista de la codiciada presa?
Y, sobre todo, ¿cómo va a impedir que algunos de los 250 compañeros socialistas tuiteen desde sus móviles lo que esté pasando en el Comité Federal? La única forma que se me ocurre es que instale un inhibidor de frecuencias, con lo que dejará el Comité fuera de cobertura. Pero, ¿hasta dónde está dispuesta a llegar la dirección del PSOE para impedir que se haga público su debate interno? Y, sobre todo, ¿por qué lo oculta?
La puerta cerrada va a estar abierta de par en par. Pero lo interesante aquí es indagar en el uso de las fórmulas. A puerta cerrada, sin duda algo previsto estatutariamente, supongo, transmite una idea de secreto y misterio, enemiga de la transparencia democrática del debate político. ¿Qué decía el Informe secreto de Kruschef? Pues básicamente que Stalin, su antecesor en el cargo en el PCUS, era un déspota, un tirano y un criminal. ¿Qué dirá el secreto informe de Rubalcaba? No acusará a Zapatero de criminal, imagino, pero lo criticará, no se sabe si reconociendo o no la parte de culpa que a él le cabe. Kruschef no lo hizo; Rubalcaba, más realista, algo admitirá; pero poco.
Si las palabras no son gominolas, cuando se anuncia un debate de estrategia, se está hablando de cuestiones graves, de principios, de valores, de compromisos e ideales. Hurtar este debate a los militantes en particular y a la opinión pública en general es ir directamente contra el espíritu del tiempo, el Zeitgeist.
No han calculado bien los socialistas el desastroso efecto que esta actitud de madriguera va a producir en una esfera pública dominada por la comunicación. Les brindo las dos consecuencias inmediatas:
1ª: al final del sanedrín, el secretario general ofrece él solo una rueda de prensa. Todo un adelanto. Ya han conseguido que el partido hable con una sola voz: la del jefe. El contenido es imaginable, pero Palinuro, no siendo profeta, esperará a que Rubalcaba lo exprese. Lo interesante ahora es eso: una única voz, algo ya cercano al temible "pensamiento único". ¿Y los 249 restantes? ¿No van a hablar? ¿Remitirán todos a la sabiduría incontestable del secretario general? ¿Nadie esbozará una crítica? No es creíble, ¿verdad?
2ª: una vez recibido el verbo del secretario general y debatido a calzón quitado, cara a cara pero a puerta cerrada, al final, los 250 miembros de tan augusto órgano se diseminarán por todos los puntos geográficos del reino llevando a los suyos noticia de la nueva estrategia. Es como la difusión de la verdad en un espíritu evangélico. No saben para qué sirven las redes sociales. No saben emplearlas. Pero el debate van a tenerlo precisamente en las redes sociales.
¡A puerta cerrada! Hay que fastidiarse con los que quieren conquistar el futuro.

dissabte, 8 de setembre del 2012

Los abalorios de Las Vegas y los gobernantes palurdos.

El largo tira y afloja entre el multillonario de extrema derecha Adelson y los paletos españoles de todos los niveles de la administración toca a su fin. Parece que gana Madrid frente a Barcelona, probablemente porque habrá ofrecido condiciones más suculentas que los catalanes, habrá hecho más concesiones, se habrá arrastrado más o habrá prometido más oro y más moro.
Porque ese es el negocio de Adelson: llegar a un sitio, ofreciendo instalar su basura de neón y que las autoridades del lugar, emocionadas con el maná que el gran dios gringo promete, le entreguen las llaves del reino y se pongan a su disposición para lo que guste mandar. Ya ven sus eriales convertidos en jardines colgantes artificiales en donde nadan cocodrilos amarillos en aguas color rubí y Landrú se columpia de una reproducción de la Torre Eiffel a tamaño natural.
Serán palurdos...
Alderson viene a hacer negocios él; a sacar dinero él en un país en el que los aborígenes, es decir, nosotros, no sabemos hacerlo. Sus condiciones son leoninas: 1) Diez años de vacaciones fiscales (que pagaremos los españoles); 2) participación propia del 35 por ciento; el resto lo ponen españoles; 3) construcción de infraestructuras a cargo de los españoles; 4) todo tipo de ventajas laborales para el patrón; 5) derogación de cuantas leyes nacionales le molesten: de momento es la ley antitabaquismo, pero puede ser tambien la legislación contra el blanqueo de dinero o lo que sea; 6) prohibición de los sindicatos. Y eso en cuanto a las estipulaciones públicas, que se conocen. Luego están las secretas, que no se conocen, en lo esencial, el compromiso de devolverle su dinero si las cosas van mal.
¿Es que somos imbéciles?
Pues sí, lo somos. Sobre todo, el gobierno, encantado de que venga un pollo con una estafa muy preparada para colaborar con él expoliando (más) al pueblo español.
Porque ¿qué tiene este proyecto que unos empresarios españoles -si hubiera alguno capaz de pensar a un nivel superior al de las gallináceas- no pudieran ofrecer por su cuenta? Los adefesios de Las Vegas, las imitaciones de las pirámides, el Taj Mahal, o el Kremlin, no pagan derechos de autor y cualquiera puede erigirlas. De las ruletas y máquinas tragaperras no hace falta hablar y los clientes los vamos a poner todos nosotros, españoles y europeos; la demanda es nuestra. ¿por qué echarse en brazos de un extranjero que apenas arriesga el 35% del total invertido y en condiciones de absoluta seguridad?
Pues porque somos unos palurdos y nos merecemos que vengan estos avispados a explotar nuestros recursos y quitarnos los cuartos poco más o menos como, hace 500 años, los conquistadores quitaban el oro a los aborígenes de América con abalorios. La dirección de la estafa ha cambiado, pero la estafa es la misma y los mismos los estafadores y los estafados con los roles invertidos.
Palinuro no tiene nada en contra de un Las Vegas en Alcorcón, Paracuellos o donde sea en Madrid o en otra parte de España. Nada. Al contrario, es una buena idea, mueve mucho dinero, dará mucho trabajo y aumentará la riqueza general. Tiene en contra de que se haga bajo patrocinio y administracion extranjeras en lugar de poner en marcha un proyecto exclusivamente español si acaso con participación de capital europeo, pero con iniciativa española y europea. No por patriotismo sino por interés. Exactamente como lo hace Adelson.
Pero convencer de esto a unas autoridades absolutamente paletas, que no hablan idiomas, no han viajado más allá de Alpedrete y creen que God bless America significa "hazte de oro en diez segundos", es imposible.
Y no se crea que la oposición tiene mejor papel. Allí en donde las derechas en el gobierno babean tras los dólares del toco mocho de Adelson, la oposición todavía hace más el ridículo articulando su crítica en un terreno absurdamente moral: la prostitución, el juego, la trata, el blanqueo... ¡Sodoma y Gomorra a un paso de San Francisco el Grande! Este juicio tan convencional sobre el real Las Vegas me hace sospechar que quienes lo formulan con gazmoñerías de beata de adoración de María no han estado jamás en Las Vegas ni la han visto por el forro. Lo que dicen parecen las tonterías del Ejército de Salvación y no es más aplicable a Las Vegas que a Chicago o El Paso. Y ello sin contar con que Madrid tiene más putas, putos, ludópatas, proxenetas, pederastas (cuenten los curas), blanqueadores de pastuqui, corruptos y ladrones, sin contar políticos sinvergüenzas, que diez Las Vegas juntas.
(La imagen es una foto de stevendepolo, bajo licencia Creative Commons).

Zafarrancho de combate.

Está claro: España será rescatada. Rescate blando, suave, duro, eso ya se verá. ¿A qué coste? Ya nos lo dirán, cuando Rajoy formule la petición. ¡Ah, pero el astuto Rajoy no quiere formular petición alguna antes de conocer las condiciones! Sí señor, el buen jugador de mus mantiene el farol. ¿Hasta dónde? Hasta donde lo permita la prima de riesgo. Si vuelve a subir a lo loco habrá que pedir el rescate ipso facto para no obligar a los españoles a pagar todavía más; si se queda quieta, el gobierno tendrá un margen para hacerse el interesante.
¿Qué cómo se hace interesante un gobierno en Europa? Atacando a la propia población, privándola de sus derechos, reprimiéndola, empobreciéndola. Los ejemplos son ya innumerables: los salarios, las jubilaciones, las prestaciones por desempleo, las ayudas a los dependientes, la enseñanza y la sanidad públicas, todos los beneficios del Estado del bienestar están bajo ataque, bajo un fuego graneado por decreto que está derribando el sistema de protección y justicia social que se puso en marcha en Europa a partir de la segunda guerra mundial y en España recibimos tardía e incompletamente. Y, mira por dónde, además de tardío e incompleto, resulta que es insostenible, según pontifica Aznar. No se moleste nadie en ir a la hemeroteca a buscar las veces que Aznar habrá dicho que su mayor preocupación es conservar y mejorar el Estado del bienestar. Serán docenas. Pero eso al personaje le da igual: el Estado del bienestar, las armas de destrucción masiva, los desiertos y lejanas montañas. Todo le da igual. De lo que se trata es de vencer ideológica y militarmente a los que los amos del mundo (básicamente los Estados Unidos, en segundo círculo los países anglosajones y en tercero la Unión Europea) consideran enemigos. Sin olvidar que estos son externos, como los radicales islamistas, o internos, como los radicales a secas.
Esta guerra del gobierno contra su propio pueblo no es la única que tiene que luchar. También tiene otra en la derecha entre partidarios y adversarios de Rajoy, siendo los primeros ABC y La Razón y los segundos El Mundo y La Gaceta. Y otra más en el caso Uribetxeberria. La primera, la que divide el frente mediático impreso de la derecha, se refiere al modo en que Rajoy está encarando la negociación del rescate. Como un idilio de amor entre Merkel y Rajoy, al modo de Tristán e Isolda, según los muy ditirámbicos ABC y La Razón. Como una "bajada de pantalones", según el siempre pintoresco lenguaje de El Mundo y, por supuesto, La Gaceta.
La segunda divide al PP entre los duros de la política antiterrorista y los más duros aun ya que nadie tolera que lo consideren blando. Los primeros quieren al etarra fuera por razones humanitarias; los segundos lo quieren dentro también por razones humanitarias, aunque más pendientes de las víctimas.
Esta gresca de la derecha es posible porque la izquierda no es una amenaza. El PSOE está desmantelado desde la derrota del 20N, con una capacidad de reacción limitadísima. Pasar del gobierno a una oposición parlamentaria irrelevante desconcierta. Pero, a casi un año ya de las elecciones, hora va siendo de que el socialismo haga acto de presencia que no sea para decir que no hay modo de tratar con la derecha gobernante.
En IU reina el optmismo. El ejemplo syriza resulta fascinante y va a ensayarlo en Galicia, aprovechando la evidente radicalización social general. Su esperanza es alzarse con la hegemonía de la izquierda, como en Grecia y, de ahí, irradiar a toda España. Por primera vez en la democracia esa pretensión no es enteramente disparatada.

divendres, 7 de setembre del 2012

El gobierno de los ricos.

Alberica, la nibelunga, vino acompañada de un puñado de valkirios, a hacer negocios con los spanische Partnern, o sea, los empresarios españoles. Estuvieron estos encabezados por el jefe máximo de la patronal, Juan Rosell, antes presidente de Fomento del trabajo nacional, la patronal catalana. Queda claro y patente a la luz del día que el gobierno de España es de los empresarios. A nadie se le ocurre una reunión así en la que estuvieran los jefes sindicales. El trabajo está ausente de la labor de un gobierno cuya ministra competente es incompetente por no haber trabajado en su vida, salvo como cargo de su partido. El oído del presidente lo tiene Juan Rosell.
El gobierno comprende empresarios, se relaciona con ellos y razona como ellos. Su actividad legislativa consiste en convertir en leyes (mejor dicho, en decretos-leyes) los deseos de los empresarios. Por eso, la ministra Báñez, la que no ha trabajado nunca, quiere suprimir las vacaciones pagadas con la excusa de que "no podemos permitírnoslas". Es el clásico truco de la fabla absolutista de la derecha. ¿Quiénes no nos podemos permitir las vacaciones pagadas? ¿Quiénes somos nos? Es evidente, ¿verdad? Los empresarios, porque los trabajadores todos pueden permitirse las vacaciones pagadas; hasta les gustaría tener más.
Los griegos, en situación parecida, ya están pensando en la jornada semanal de seis días. A trabajar los sábados. Aquí se planteará en cualquier momento. Y luego vendrá el límite de jornada laboral, el salario mínimo y, si la gente se deja, la idea misma de salario. Si hay quien está dispuesto a trabajar por la pitanza, ¿por qué no? ¿Por qué pagar a los trabajadores sus vicios, como los zapatos o la vivienda? Que se busquen la vida, como todos.
Y no digo nada del seguro de desempleo pero, ¿acaso este no es una forma de vacaciones pagadas a cuenta del Estado?  ¿Y las jubilaciones? ¡Vacaciones pagadas sin límite temporal a cuenta de las generaciones venideras! Fuera con ellas.
Obsérvese que estas políticas ultraliberales no se reducen a poner coto y desmantelar el Estado del bienestar sino que plantean la represión en el terreno de los derechos fundamentales de la persona. No son criterios de ahorro, sino económicos de beneficio, morales y políticos los que están en juego. Los ricos quieren ser más ricos a costa de los pobres. Viene todo de la idea dominante de la productividad de España como conjunto, de ver el país como una empresa, gestionada con criterios empresariales. Esto es, una vez asegurada la financiación a través del rescate blando, ahora hay que poner en marcha actividades empresariales con alta productividad, que se obtendrá esencialmente deprimiendo los salarios directos e indirectos. 
Y había quien decía que el PP y el PSOE son lo mismo.
(La imagen es una foto de La Moncloa en el dominio público).

dijous, 6 de setembre del 2012

Tú miente, que algo siempre cuela.

Cada cual verá el espectáculo de hoy en La Moncloa con los cristales del color que le apetezca. Los patriotas de la "gran nación", el Imperio, la España imperecedera, cuna de civilizaciones y rojos en las cunetas, verá un exitazo de la política clarividente de Mariano Rajoy, de su habilidad negociadora, su dominio de la situación. Él solo ha doblegado con un único gesto a Alemania y Bruselas, ha hecho morder el polvo a los enemigos de España, ha salvado a esta de la ruina y ha garantizado su estabilidad y su futuro.
Para Palinuro, siempre más realista, el país ha visto al presidente de la gran nación puesto de hinojos, implorando dinero de la alemana que ha desembarcado hoy en su Estado-cliente mientras su agente en Bruselas, Mario Draghi, hacía sonar la bolsa y negaba cualquier ayuda que no fuera en los términos de un rescate, palabra que Rajoy se niega a emplear pero que define muy bien una situación expresa en las de Angela Merkel en sentido invertido: "yo no he venido aquí a decirle lo que tiene que hacer". Es decir, es exactamente a lo que ha venido: a dar las órdenes. Y estos neofranquistas del gobierno, acostumbrados a pasar como muestras de fiera independencia sus reverencias lacayunas, encantados de la vida de que les digan lo que tienen que hacer porque, si no es así, no lo saben.
El propio Rajoy ha hecho su habitual papel de mentiroso compulsivo a la perfección. Al final de la mañana estaba todo meridianamente claro: Merkel autoriza a que Draghi afloje la bolsa y entregue dinero siempre que España pida el rescate oficialmente. Con esto ya solo quedaba una pregunta y sólo quedaba alguien que pudiera contestarla: "Señor Rajoy, ¿pedirá usted el rescate?" La pregunta se hizo, pero el presidente, mirabile dictu, no la contestó. ¡A él lo van a atrapar contestando a cuestiones difíciles en las que te puedes pillar los dedos!
Dejó sin contestar la pregunta, como hace siempre que algo es de importancia, y se puso a decir incongruencias y mentiras, como acostumbra y que le salen mucho mejor que las respuestas concretas, si bien solo contribuyen a consolidar la opinión general de que este hombre no tiene categoría ni para conserje de casino. Ni siquiera el de Eurovegas. Aunque parezca mentira, su declaración formal y la que la página web de La Moncloa destaca en portada es: Hoy queremos disipar de forma categórica cualquier duda sobre la continuidad del euro. Es un enunciado tan fantástico, absurdo y estúpido que no solo retrata al que lo profiere como lo que es, un cantamañanas, sino también a su auditorio como borregos, si no protestan ante la desmesura.
Queremos, dice este hombre, como si él pintara algo en un momento en que está pidiendo que lo saquen a flote y le permitan llegar a fin de mes.
De forma categórica. Él. Él hablando de forma categórica.
Sobre la continuidad del euro,  que depende tanto de él como el anochecer cuando de lo que se discute es de si se echa a patadas a España del euro y no de la continuidad del euro. Esta de confundir la continuidad del euro con la presencia de España en él es la mentira más lamentable de la catarata de embustes con que este neofranquista fuera de su tiempo se engaña a sí mismo y pretende engañar a los demás.
(La imagen es una foto de La Moncloa en el dominio público).

El oro del Rin.

Tanto se ha escondido Rajoy en su madriguera que baja la nibelunga a sacarlo de ella. Este es el momento de la verdad para el español que, según manifiesta, espera que el rescate que nos espera sea "suave" y no haya condiciones leoninas. Igualmente confía en alguna vaga promesa de Draghi, el gobernador del BCE de que saldrá a la lonja a comprar deuda. Y esas son todas sus armas frente a la Geldmacht. O sea, ninguna. Es el vencido que pide condiciones, fiado en la merced del vencedor.
El que decía al principio de su mandato que andaba presionando por Europa está ahora desasistido, casi tan desahuciado como él tiene al país y sin poder respirar bajo la losa de la prima de riesgo. Vae victis. Condiciones las habrá y supondrán más retrocesos y sacrificios para los españoles, el género que Rajoy tiene que vender en el interior del país. Y en un momento de elecciones autonómicas, que son las que más le importan porque sigue viendo el mundo con los ojos de presidente de la Diputación de Pontevedra.
Después de tantos cabildeos, cumbres y consejos, de tantos ditirambos a la unión europea, de tanta proclama europeísta y de amor por el euro, de lo que se trata es de ver quién pone el dinero del rescate español y el dinero en Europa lo ponen los alemanes que controlan el Banco Central Europeo. Así que, con la bendición del Banco Federal alemán, aquí están nuestros amigos alemanes a hacer negocios. No me extrañaría nada que a cambio del oro del Rin nos pidieran una prenda. Por ejemplo, Mallorca. Prácticamente ya es suya.
Pero Rajoy no está para estas pequeñeces sino para los asuntos trascendentales, como las elecciones gallegas o la suerte de Uribetxberria. En verdad, este último episodio no se paga con todo el oro del Rin, pero dudo de que una alemana lo entienda. Ni el resto de los europeos. Al margen de los factores humanos, de si la enfermedad y la muerte, lo llamativo del caso es la intransigencia de la derecha. Es tanta que amenaza con provocar una crisis en el PP. Justo lo que le faltaba al gobierno.
(La imagen es una foto de Aleph, bajo licencia Creative Commons).

dimecres, 5 de setembre del 2012

La visita de la dama y los tiempos muertos.

Mañana viene Merkel a pasar revista a la tropa de la Marca Hispánica. El santo se viste hablando de no sé qué comisión conjunta hispano-germana a la que habitualmente acuden ministros y burócratas. Lo decisivo es la visita de la Canciller, que corona el desfile previo de sus dos alabarderos, Van Rompuy y Hollande, y que viene a impartir órdenes y tomar la decisión definitiva o a decir que va a tomarla, en un problema que se arrastra desde el año pasado por estas fechas.
El margen de maniobra de Rajoy es inexistente y por eso el hombre repite que a su vez adoptará una decisión el día en que se le comuniquen las condiciones que se aparejan con las distintas alternativas. La sola mención de la palabra enfurece a los teutones para quienes solo hay dos opciones: el rescate o la quiebra, tercero excluido. O sea, Rajoy excluido.
De hecho, ya se excluye él solo. Como buen político parroquiano, se pierde en Europa, cuyas lenguas ignora, y se centra más en los asuntos internos, sobre todo, los del terruño. Un gobernante enfrentado a la peor crisis económica da la historia del país no tiene nada mejor que hacer los fines de semana que pasear por Galicia animando al voto para ganar allí las elecciones. No es exactamente lo mismo que cuando Felipe IV se pasaba el día de caza mientras ardía el Imperio pero se da un aire.
Europa es cada vez más un hinterland, un territorio, un "patio trasero" alemán. Esta vez no por las armas, en donde los alemanes han tropezado dos veces, sino por el dinero. En Europa se hace lo que Alemania dice. Y cuando Alemania calla, los demás pueden decir misa porque están en tiempo muerto, algo que los propios que lo viven, cuando son lo bastante inteligentes para darse cuenta, llevan con callada resignación.
Hollande y Monti estaban de cháchara de tiempo muerto en Roma y hablaban sobre la necesidad de que el euro siga su marcha triunfal y que la idea de Europa se expanda por el universo, como el Challenger. De pronto, uno de ellos mencionó que convenía dar un toque al Banco Central Europeo para que compre deuda de los países atribulados y Hollande dijo que de eso convenía no hablar. Tiempo muerto. De eso, quien habla es Frau Merkel. Los demás escuchan y obedecen. Hasta Rajoy a quien a lo mejor pilla el mensaje de Berlín en un mitin en Redondela.
Y no es de ahora, aunque ahora se haga más visible. Esta práctica de los tiempos muertos viene del comienzo de la crisis. Dice Hollande que en el Consejo Europeo de octubre se propondrá una fórmular para solucionar el problema de Grecia y España. Ya solo que los dos países aparezcan juntos hace temer lo pero. Pero, además, ¿acaso no se trata del enésimo aplazamiento? Ahora es a octubre. Desde agosto de 2011 son ya incontables los Consejos, Cumbres, reuniones, conferencias, que se han ido produciendo según se iba aplazando una y otra vez la decisión sobre España que hoy sigue siendo materia de especulación tan confusa como siempre en los tiempos muertos.
(La imagen es una foto de Abode of Chaos, bajo licencia Creative Commons).