dilluns, 1 d’octubre del 2012

Confesiones de un antidisturbios.

"Pues sí, Palinuro, ha sido un placer conocerte. Ahora que nos hemos quedado solos en el bar, agarrados a esta botella que ya va pidiendo otra, de mí para ti, para que me entiendas, te voy a decir lo que pienso yo de toda esta mamonada que se ha montado con los perroflautas, los políticos y los rollos esos. Porque a los antidisturbios nos llaman de todo: cabrones, asesinos, lacayos, perros, torturadores, vagos; bueno, la hostia. Todos esos mierdas hijos de papá que no tienen media leche y no han pegado palo al agua en su vida. Sobre todo ellas, son las que más me joden, esas niñatas que no saben lo que es un tío de verdad, te juro que las estrellaba. Bueno, antes se iban a enterar de lo que vale un buen peine. Y detrás, ellos, todos medio gays, que se dice ahora, gays, gayas, los pringaos esos, que les metía yo la porra por el culo para que espabilaran. Que esos no saben lo que es pasarlas putas; eso lo sé yo, que soy hijo de un albañil. Coño, como casi todos los de mi unidad, todos hijos de currelas, que sabemos lo que nos espera. Pero como salimos cachas y servimos para dar hostias, pues nada, al servicio. Un trabajo como otro cualquiera. ¿Que no? Toma, y más jodido porque no tenemos derechos y nos jugamos la vida porque no todo son los niñatos de la capital; también hay mineros que tiran cohetes y tíos muy bestias por ahí; los vascos, ni te cuento, qué tíos más brutos. Joder, joder. Y todo por la paga. Bueno, cuando vamos de marcha nos dan un sobresueldo. Pero es que, ya te digo, joder, a nadie le gusta que le llamen hijoputa o que le den una pedrada. Y a nadie le gusta zurrar. Bueno, te confieso que, cuando la cosa se calienta, es que se te va la mano casi con alegría, casi ni te enteras. Procuramos apuntar siempre a las piernas, el culo, los brazos, pero a veces se tuerce la cosa y les arreas en la cabeza. Oye y no veas cómo suena eso. Lo siento por los chavales, de verdad. Pero es que son gilipollas. Se dejan manipular por unos cabecillas demagogos y pagan justos por pecadores. Eso nos lo explican en las teóricas en la academia, en donde nos meten los rollos sobre los derechos y eso. El rollo de la identificación. Hay que joderse. Que llevemos la placa para que nos denuncien y luego algún político nos meta un paquete cuando le canten las bolas. Porque si se creen que nos tragamos los rollos de la academia van listos. Son todos iguales. Todos a chupar del bote. A mi me pagan por defenderlos y así, dicen, defiendo la ley y el orden. Y a veces me dan una medalla. Y cuando cambian con las elecciones, los defiendo igual. Estos de ahora entienden mejor a la policía, no como los otros que eran intelectuales, o sea, gays. Y nosotros los entendemos a ellos algo más. Pero no te fíes nunca de un político y menos de los tuyos, si los tienes. Al final somos tan pringaos como los pringaos que tenemos enfrente. Unos nos usan y nos desprecian; otros nos combaten y nos temen. Pero, coño, somos personas. Dicen que torturamos. Te juro que en mi vida, en mi vida, vaya. Pero tienes que entender la situación: llevas ocho horas de pie, con toda la armadura puesta, el casco, corriendo de un lado a otro, aguantando mecha, zurrando cuando te lo ordenan y, al final vuelves a la comisaría o donde coño mierda sea, destrozado, y te encuentras esos mierdas ahí todos gimoteando y piándolas y encima tienes que decirles lo del abogado y la leche, así que a algunos les da por gastarles bromas, los ponen de rodillas, o les dicen cosas, sobre todo a las tías que es que te ponen y mira que las hay feas, o no les dan de beber. Es difícil controlar los nervios de los hombres. Ya verás como a la próxima ponen cámaras de televisión en las comisarías para meternos un puro. Dicen que somos un cuerpo de elite. De elite de mierda, porque todo el mundo nos teme o nos desprecia. Joder, hasta los bomberos los tenemos enfrente que a veces me dan ganas de que se coman el jodido casco que llevan. ¿Qué, no te convence? El mundo es la hostia, amigo. Ya ves, tengo una noche libre y salgo a tomar una copa y le cuento mi vida al primero que llega. Vivo obsesionado, con stress, como todos los compañeros. Fíjate en los que infiltramos. Ahí sí hay que echarle huevos porque te pueden dar de hostias los dos bandos, aunque nosotros vamos ganando. Menudo stress. Nos pasamos el día en el gimnasio y dicen que eso apaga el stress. Ni de coña. Lo sube. Y encima corres el peligro de que a otro le dé por ti y tengas un lío, que hay mucha mala leche por ahí. Jodido clima. Necesitaría un psiquiatra, lo sé. Pero esas son gaitas de los de arriba, que se ponen los cuernos sin enterarse y tienen que contárselo a alguien. Yo, en cambio, ya ves tú, al primero que me encuentro. Porque, vamos a ver, nosotros ¿qué jodida culpa tenemos de que los de arriba sean unos ladrones o no tengan ni idea de lo que hacen? Nosotros cumplimos órdenes, coño, órdenes, ¿lo entiendes? ór-de-nes. Si incumples, date por jodido. Y luego ¿en dónde te van a dar trabajo? En las discotecas, en donde echan unas horas muchos de los nuestros. Oye, es práctica del oficio y no te llaman hijoputa. Pues eso. Que con la crisis que hay aquí todo el mundo tiene que ingeniárselas o comes mierda. Sobre todo las tías. No veas cómo ha aumentado el puterío con la crisis. Van tiradas. Y detrás vendrán los tíos, ya verás, con la cantidad de gays que hay. La vida es una mierda y los de abajo tienen toda la razón del mundo de protestar, joder, claro que sí, lo reconozco. Coño, tengo ojos en la cara. Van de culo. Pero tienen que hacerlo por los cauces legales. Por la ley. Y como las leyes las hacen los de arriba pues, yo qué sé. Yo cumplo órdenes. Si cambia la ley pues nosotros cambiaremos. Pero me da que seguiremos siempre igual. Y no te hablo ya de los mandos. Esos son los peores. Están haciendo carreras políticas y se dan patadas unos a otros en nuestro culo. Y nosotros, a callar, a salir a la calle de Robocops, a meter miedo al personal. Fíjate que algunos, antes de salir a dar hostias, confiesan y comulgan. O sea, antes de dar las hostias, las reciben. Yo, los curas...lejos. Son muy falsos. Por eso se ligan a los chavales, que eso sí que es un asco. Los tenían que capar. Oye y los banqueros, ¿qué me dices de los banqueros? Su oficio es robar y como no saben ni eso, al final mandan a los políticos a robar a la gente para ellos. ¿Lo ves? Estamos todos al cabo de la calle. Mandan los de la pasta, que la tienen hasta cuando no la tienen, que ya es la hostia. Y los demás, que nos den". 
(La imagen es una captura de un vídeo de You Tube, 29S Antidisturbios entran en el bar Quevedo violentamente, bajolicencia Creative Commons).

diumenge, 30 de setembre del 2012

Palinuro pregunta.

El gobierno acaba de suprimir la dotación presupuestaria de la memoria histórica. No hace falta escuchar sus razones que, como siempre, son mentiras. Los herederos ideológicos de los fascistas sublevados en 1936 no quieren que se sepa la verdad de las atrocidades que, durante años, perpetraron los suyos contra un población indefensa. Quieren que los asesinados y enterrados en fosas comunes ahí sigan, que no se averigüe el destino de decenas de miles de torturados, violados, asesinados, que se eche en  olvido, que no se recuerde y, de paso, que las víctimas y sus parientes y allegados se callen y traguen con su infortunio hasta el fin de los tiempos.
Garzón acaba de decir con mucho tino que no se puede construir el futuro sobre cientos de miles de víctimas. Ni el futuro, ni el presente, ni nada. Pero los neofranquistas en el gobierno pìensan que, si tuvieron 40 años de cristiana "placidez" en un país sembrado de cadáveres, ¿por qué no algunos más?
Los herederos ideológicos de los vencidos en 39, tengamos o no allegados entre los asesinados, tenemos un deber moral de acudir en defensa de una causa justa: la reparación de aquella infamia. Los trabajos de la memoria histórica deben continuar e, incluso, intensificarse. Por ello Palinuro propone la creación de un Fondo Social de la Memoria Histórica que puede empezar en las redes como una campaña de crowdfunding y tratar luego de ampliarse solicitando subvenciones de organismos nacionales e internacionales que atiendan a un principio de equidad, justicial y moral que el gobierno de Rajoy ha pisoteado.
Se ruega a las personas interesadas hagan saber su disponibilidad. Para ello sugiero se busque a Palinuro en Facebook y se le haga saber si tenemos la base suficiente para echar a caminar el proyecto que, si cuaja (¡ojala!,) pondremos en manos de quienes noble y desinteresadamente han estado trabajando todos estos años por la memoria histórica.
También sugiere Palinuro crear un hashtag #memoriahistórica o algo así en Twitter para dar a conocer la iniciativa y recaudar la ayuda.
Vamos a responder a la nueva provocación de los neofranquistas y nacionalcatólicos.

La noche no es suave.

Entre 11 y 12 de la noche la salida de la calle de Cedaceros a la Plaza de Neptuno que, por cierto, se llama de Cánovas del Castillo, presentaba este tenso aspecto. La coordinadora del 29S había dado por terminada la manifa cantando victoria y, dado que los antidisturbios (más conocidos como "prodisturbios"), venían por todas partes arreando estopa, recomendaba marcharse por la calle de Huertas, aún transitable, para reunirse mañana, domingo, en los jardines del Retiro. Pero ciento y pico manifestantes se negaron a irse y en un acto típico de desobediencia civil, un sit out, se sentaron con la espalda contra la valla metálica de la policía y quedaron encerrados entre los antidisturbios detrás de ellos y los que venían en las lecheras delante de ellos. La policía no debía de tener órdenes y no cargó, en espera de tenerlas. Después de una hora hubo unos parlamentos y los manifestantes abandonaron el lugar sin ser hostigados ni identificados.
Este hecho encierra la clave de la victoria del movimiento. Si la policía no identificó a estos ciento y pico con la que habían montado, ¿qué valor tienen todas las demás identificaciones a gentes que pasan por las calles? Así que, para resarcirse, más tarde los prodisturbios invadieron Lavapiés, entrando en los locales, sacando a la gente y apaleándola entre las lecheras. Puro terror urbano a cargo de unos funcionarios públicos que, según parece, cobran 200€ por cada noche que salen a aporrear a los ciudadanos. Si esto es cierto -y el ministro debe aclararlo en las Cortes- cabe decir que nuestra policía está compuesta por mercenarios, lo cual explica su saña y hace inútil razonar con ella.
Pero esa victoria vino al final de una jornada muy dura que comenzó en tonos bélicos, pidiendo la autoridad desde el principio a los periodistas que acudieran con cascos. La señora Cifuentes, cada vez más ciega en su furia represiva, declaró que la manifestación era absolutamente ilegal. No debe de tener asesores que la ilustren de que no es ella quien determina la legalidad o ilegalidad de los actos. A las cuatro de la tarde, la policía impidió que se instalaran estructuras para las cámaras de TV. El Ayuntamiento, o sea, Ana Botella, lo había prohibido sin que conste razón alguna para ello. No querían cámaras. No querían periodistas. No querían testigos que recogieran las marranadas del ¡que soy compañero, coño! y otras provocaciones. Querían la oscuridad y el silencio.
Pero justamente eso encendió las redes, en donde brilló de inmediato la inteligencia de las multitudes. Se empezó a pedir a los vecinos que fotografiaran y grabaran desde los balcones y terrazas aledaños y muchos de ellos los abrieron a que lo hicieran los manifestantes. Los periodistas aguantaron las amenazas de multas y se mantuvieron a pie firme, con lo que todos los periódicos trajern cumplida información de lo que estaba pasando en streaming, en directo, en tiempo real. Además, debidamente avisados, los medios extranjeros comenzaron a difundir la información y la autoridad, básicamente la delegación del gobierno, porque el ministro del Interior está escondido, se pensó dos veces su proyecto originario de disolver la manifestación por la violencia. Simplemente, no se atrevió.
La incompetencia de la delegada Cifuentes es fabulosa. Plantea el conflicto exclusivamente como una cuestión de orden público e intensifica el antagonismo hasta ponerlo en términos de guerra, que ya se sabe que es la continuación de la política por otros medios, como se echa de ver en sus amenazas, sus medidas preventivas, la difusión de mentiras e informaciones falsas para desmoralizar al enemigo, la última de las cuales fue cifrar la asistencia entre 2.000 y 4.500 personas cuando la BBC ya hablaba de 100.000. Y 100.000 entusiasmados porque había otros 100.000 en Lisboa exigiendo lo mismo: la dimisión de los parlamentarios, del gobierno, la apertura de un proceso constituyente.
El fracaso de Cifuentes es colosal. Es injusto que cargue ella sola con la monumental pifia que es de todo el gobierno. Porque resulta evidente que no pueden parar el movimiento. Y no pueden por su incapacidad para entender la política en la época del ciberespacio.
Por poner un ejemplo que entiende todo el mundo: hoy hay convocada una asamblea en el Retiro para decidir las próximas acciones en octubre. Empeñada como estaba anoche la policía en impedir que esta asamblea se produzca, ¿a quién o quiénes iría a detener esta madrugada a sus casas? ¿Quién dirige el movimiento? ¿Cuál es su estructura? ¿A quién se puede acusar?
¿Y lo de Mas, tanto como decían que el asunto del independentismo interesaba tanto al PP como a CiU para que así no se hablara de los problemas reales? Pues lo de Mas se ha quedado en una baladronada. Quería el mandato para sentirse como Sir Galahad en su empeño, pero no convocará el referéndum hasta estar seguro de ganarlo. O sea, nunca.
Un columnista del Telegraph dice que España debe abandonar el euro y ve a Rajoy como un muerto viviente. A mí me pasa lo mismo con Rubalcaba. Lo veo un poco zombie. Y, en general a la dirección del PSOE. Tan descolocada en el asunto de la resistencia popular extraparlamentaria como en el rebrote de la autodeterminación. Preguntado respecto a la primera convocatoria de ocupa el congreso, Rubalcaba dijo que le parecía mal. En esa respuesta laten al unísono el apoltronamiento del político profesional y el miedo a dar al PP una baza patriótica estilo don Pelayo. Las bases del PSOE están mayoritariamente, creo, con el movimiento (como lo está el conjunto de la sociedad, la mayoría silenciosa que pretende usurpar Rajoy entre caladas al Cohíba) y la dirección parece lamentablemente desorientada. No se atreve a repudiar un movimiento cívico popular pacífico tan obviamente cargado de razón y de moral pero, por otro lado, tampoco osa respaldarlo por dos razones: porque tiene demasiados intereses creados en el juego institucional que el movimiento cuestiona por inútil, corrupto y antipopular y, porque teme ser aniquilada electoralmente ante un potente discurso de la derecha centrado en el mantenimiento del orden público, la seguridad jurídica, el crédito exterior de España y ¡el respeto a la Constitución!.
Así que, en definitiva, nadie sabe qué hacer, excepto los de un movimiento que, por no tener, no tiene ni nombre.
(La imagen es una foto del streaming publico.es, bajo licencia Creative Commons).

dissabte, 29 de setembre del 2012

El momento decisivo

En este momento, Neptuno está así y todavía falta por llegar mucha más gente que está en Sol. Es una foto aérea de El diario.es. Los fascistas del gobierno y, en especial, Cifuentes, están fracasando en su intento de silenciar lo que está sucediendo. Hay miles y miles y miles de gentes rodeando el congreso en Madrid. Y no solo en Madrid; también en otros puntos de España. Es un amanecer de la conciencia democrática de un pueblo que está harto de que lo expolien, lo apaleen y lo detengan.
El fracaso de Cifuentes es obvio: todos los periódicos están dando en streaming lo que pasa. Las televisiones están mudas pero esto solo es la prueba definitiva de que las televisiones son y han sido siempre meros tigres de papel o, para decirlo en recio castellano, una mierda. Lo que vale es la prensa (sobre todo la digital) y la radio.
También los medios extranjeros están dando la noticia de que el gobierno español impide que la cobertura de lo que está pasando. Ya lo he visto en Francia, Alemania e Inglaterra- El asunto es del dominio público.
Aunque Botella ha colaborado como corresponde a su fascismo también intenso, prohibiendo que se instalen medios para dar cuenta de lo que sucede, los fascistas están perplejos y no saben qué hacer. Si estuvieran seguros ya habrían dado la orden de cargar, en el entendimiento de que, antes, habrán dicho a los policías que sean especialmente brutales. Pero no lo están. Son miles, cientos de miles los ojos mirando. El secreto al garete. Y cada minuto que pasa hay más gentío y es más imposible despejar el patio.
Si, por fin, la orden llega, ¿qué pasará? Lo más fácil es que sea un espectáculo dantesco y que haya heridos quizá algún muerto.
¿Y luego? ¿Y mañana?
La revolución está en marcha y no serán las porras de unos gorilas a las órdenes de unos imbéciles fascistas los que la detengan.

Preparando la masacre
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Desde las 16:00 del día de hoy, 29 de septiembre, la policía de Cifuentes está impidiendo que se instalen televisiones en la plaza de Neptuno y en Sol. Además, están echando a la prensa del lugar. La conclusión es obvia: no quieren testigos de sus brutalidades y delitos en contra de la población pacífica. No quieren que los graben agrediendo a gente indefensa, arrastrando ancianos, apaleando niñas. No quieren que sus delincuentes a sueldo, a los que llaman infiltrados, aparezcan grabados mientras cometen sus infamias.
Es obvio que están preparando una masacre como escarmiento.
Cualquier gobierno que impida la libertad de expresión e información y oculte las ilegalidades de su policía deja de ser un gobierno democrático y se convierte en un puñado de fascistas y forajidos. Es por tanto imprescindible que la oposición exija cuentas en el Parlamento y pida la dimisión de esta peña de fascistas, la dimisión ipso facto del ministro, Fernández Díaz, del director general de la policía, Ignacio Cosidó y de la delegada del gobierno Cristina Cifuentes. Y que lo haga toda la oposición de izquierda, clara y rotundamente. Que el PSOE abandone ya esta oscura ambigüedad de la actual dirección rubalcabiana y se sitúe por fin del lado del pueblo. Si no lo hace ahora, con la que se avecina, habrá firmado su sentencia de muerte. Todos entendemos que la izquierda debe ser moderada y pactista y procurar el entendimiento y la estabilidad... cuando se puede. Cuando no se puede, estos términos se convierten en uno solo: complicidad y el PSOE no va arrastrarnos a la complicidad con los fascistas porque, para decirlo con suavidad, no nos da la gana.
Además de protestar enérgicamente en Parlamento, la oposición y todos los ciudadanos debemos pedir la presencia de observadores internacionales, prensa extranjera, que puedan contar lo que está pasando aquí.
Muchos ciudadanos con viviendas en los lugares de las protestas están ofreciendo sus balcones y terrazas para que se pueda fotografiar y grabar desde ellos. Hay que aprovecharlos. El destino de mucha gente depende de que se pueda dar cuenta de lo que la policía está tramando.
El fascismo no quiere publicidad, quiere secreto y silencio para perpetrar sus crímenes y solo luego de perpetrados quiere que se sepan para aterrorizar a la gente. Es todo tan repugnante que da asco solo de escribirlo.
Pero hay que hacerlo. Cuando un gobierno, además de estafar y robar a los ciudadanos quiere reprimirlos, no dejarlos expresarse y masacrarlos, ya no es un gobierno legítimo sino una cuadrilla de delincuentes.
Una última consideración: es imposible que la policía se deje manipular al extremo de apalear al pueblo sistemáticamente en defensa de los intereses de los señoritos, los curas, los ricos, los banqueros. Tiene que haber algo más. ¿No estarán los los gobernantes dando pagas extras a los antidisturbios a cuenta como siempre del dinero público? Es importante que la oposición exija ver el sistema retributivo de los antidisturbios, que son funcionarios como los demás.
Y ¿qué nos apostamos a que, además de impedir las cámaras de TV y las fotos y los periodistas, estos fascistas intentan bloquear internet y las redes sociales?
Ya lo sabían los griegos: a quien los dioses quieren perder, primero lo vuelven ciego o loco. ¿No ven los fascistas que están alimentando un movimiento que no podrán parar?
(La imagen es una foto de Popicinio_01, bajo licencia Creative Commons).

El Alcázar no se rinde.

Muchos españoles, es de suponer, estarán frotándose los ojos, preguntándose si si sueñan o no, si es realidad esta enésima erupción de la vieja querella territorial española o alguien anda en una remake virtual.
Los catalanistas, a quienes siempre se ha atribuido en la Meseta sentido común, o sea, seny, que viene a ser como la marrullería de un payés socarrón, han enarbolado de pronto la bandera de la independencia y están ya construyendo barricadas, ideológicas, políticas, legales, pero más resistentes que las de adoquines. Esa declaración del Parlament en pro de la consulta de autodeterminación, aprobada por gran mayoría de diputados que representa una gran mayoría de la población catalana no se puede ignorar así como así ni mucho menos condenar como un acto sedicioso de un órgano que actúa ultra vires, más allá de su competencia.
A su vez, aunque muchos señalan que Mas se envuelve en la estelada para no dar cuenta de su nefasta gestión, ello no impide que el pronunciamiento patriótico catalán obedezca a un sentimiento colectivo profundo. Si se piensa bien, se verá que difícilmente podía Mas hacer otra cosa después de obtener la enésima bofetada en Madrid y que a esta respondiera un millón y medio de catalanes en la Diada. El Parlament ha hecho lo que el pueblo pedía. La ruta hacia la independencia está marcada. Será cosa de ver hasta dónde llega.
Y no está aún todo el pescado vendido, como se dice en castizo, ya que, antes de las elecciones anticipadas por Mas al 25 de noviembre, el 21 de octubre se celebran las de Galicia y el País Vasco, dos territorios de alto voltaje político, sobre todo el País Vasco, en donde puede salir una mayoría nacionalista que gobierne según una u otra fórmula.
¡Ah, esa nefanda coyunda inter-nacionalismos la han ilustrado perfectamente Urkullu y Mas almorzando juntos en la Ciudad Condal! ¡Un contubernio antiespañol! ¿Se sabe en qué restaurante han compartido la pitanza? Si fuera Els quatre gats podría hablarse del "Pacto dels 4 gats", incluso "Pacto D4G" que suena más política 2.0
Los dos políticos nacionalistas se han sentado a la mesa para hablar en español, única lengua en la que los dos se entienden. Es curioso que el español solo sirva para que se entiendan en él los que quieren verlo desaparecer y no quienes quieren verlo florecer. Pero ha sido celebrar el almuerzo y la vieja esencia hispánica se ha revuelto como picada por un áspid, con una reacción visceral y virulenta que deja ver cómo la huera retórica tradicional de la "gran nación española" es eso, retórica huera. Una "gran nación" no está permanentemente cuestionada desde dentro; no desde fuera por un enemigo extranjero sino desde su propio interior por sectores de la población en territorios determinados que no son leales al proyecto nacional oficial unitario. Las partes de una "gran nación" le son leales y jamás cuestionan la razón de ser de la nación. Donde esto no se da, de gran nación, nada porque ninguna nación puede ser grande si obliga a otra a someterse a ella. La lealtad no se puede imponer. Imponer se puede el silencio.
Y esto es lo que el exacerbado nacionalismo español pretende hacer con el reto catalán: acallarlo. Bono quiere morirse antes que ver España rota. Otros, en vez de morirse ellos, prefieren matar a los demás o por lo menos, abrir tan contundente posibilidad. Ya ha salido un espadón retirado a decir que el Ejército cumplirá la sagrada misión de garantizar la unidad de la Patria. Y el eurodiputado Vidal Quadras, mucho más inteligente, prefiere que eso lo haga un teniente general de la Guardia Civil. Más inteligente porque, si van los militares, la cosa toma un cariz feo y difícil de defender en la Europa no africanista. En cambio, la Guardia Civil es un cuerpo de orden público pero con la ventaja de estar militarizado y disponer de armamento de campaña ligero, con el cual podrían hacer frente a una eventual insurrección armada de los catalanes.
Pero ¿nos hemos vuelto locos?
Pues sí, bastante. En cuanto el nacionalismo "periférico" se agita, la fiera dormida del nacionalismo español se despierta y lanza un zarpazo, bombardeando Barcelona, por ejemplo. "¡La independencia de Cataluña es imposible, ni por la buenas ni por las malas!", brama otro milico ya retirado, recordando glorias pasadas en la batalla del Ebro.
Tratando de apaciguar los ánimos Sáez de Santamaría avisa de que el gobierno recurrirá al Constitucional la consulta soberanista. No es hacerle un favor al Tribunal, cada vez más deslegitimado en las cuestiones territoriales. Y esto sin contar con el peligro de que, para resguardar su dignidad de tribunal, el Constitucional abra una vía legal para aplicar el derecho de autodeterminación en España.
La autodeterminación es como un conjuro que desconcierta y paraliza al PSOE. La actual dirección es contraria a toda autodeterminación y firme partidaria de la unidad de España si bien con un impreciso horizonte federalista que esgrime como señuelo de vez en cuando aunque sin trabajárselo mucho. Pero dudo de que esa sea la actitud de todo el partido. Desde luego, en el caso del PSC, decididamente, no y en el resto, no estoy seguro.
La negativa a la autodeterminación une a los dos partidos dinásticos, PP y PSOE y alguna otra formación minoritaria, como UPyD. No se puede reconocer ese derecho porque tendría que pronunciarse el conjunto del pueblo español.
Muy bien. Hagámoslo así. Por algún sitio hay que empezar, en lugar de enviar tenientes generales de la Guardia Civil. Convoquemos un referéndum para preguntar al pueblo español si reconoce el derecho de autodeterminación de algunas partes que lo componen y se consideran a sí mismas naciones.
A lo mejor nos encontrábamos alguna sorpresa.
Pero, por favor, otro repaso a El Alcázar no se rinde, no.
Ya tenemos bastante con monseñor Reig y Pla,, azote de degenerados y pecadores.
A todo esto, un columnista de The Telegraph sostiene que Rajoy es un "cadáver viviente" y que España tiene que salir del euro
¿A que nos dejan solos otra vez con estos?
(La imagen es una foto de Dan Vaquerizo Molina, bajo licencia Creative Commons).

divendres, 28 de setembre del 2012

Llueve fuera y dentro de casa.

Hoy viene la cosa de portadología de primera. El titular tiñe de negro el horizonte. Los gobernantes, estos y los anteriores, han conseguido llevar España a la situación de los países latinoamericanos de los años 80 con la crisis de la deuda. Ahora entendemos los españoles lo tremendo que es no solamente no poder pagar la deuda sino no poder pagar los intereses de la deuda. Desde luego es la noticia más importante porque la posibilidad de impago de los intereses de la deuda llevaría España a la quiebra y a un rescate de condiciones leoninas.
Pero la noticia que el diario considera más importante es la de la posible escisión catalana. A ella va dedicada la ilustración. Cierto, es difícil encontrar una ilustración para el enunciado sobre los intereses de la deuda. Aunque quizá no para la medida del gobierno de entrar a saco en fondo de reserva de las pensiones: unos buitres devorando una presa estarían muy al caso.
Pero es que, además, la foto de marras es muy significativa. Basta con fijarse en el careto del Rey. El Parlament acaba de aprobar por amplia mayoría la propuesta de una consulta popular de autodeterminación, por decirlo de modo claro y contundente. Los diputados están muy contentos al abordar un autobús y el propio Mas aparece resplandeciente en claro contraste con el rostro del Borbón, un rostro taciturno con una mirada perdida en los confines del Imperio. "España antes roja que rota" parece decirse.
Estaba Rajoy tan tranquilo, hablando solemnemente de Gibraltar a una Asamblea General más vacía y desierta que el hemiciclo del Congreso al intervenir los diputados del grupo mixto, cuando se le ha montado un cirio en la Marca Cataláunica que no tiene ni idea de cómo gestionar.
Mostrando toda la pelambre de la dehesa, Soraya Sáez de Santamaría, dice que el gobierno se opondrá al intento secesionista catalán valiéndose del Tribunal Constitucional quien no puede ignorar que, según la CE, art. 2, hay una "indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles". Sapientísima señora. No se trata solamente de que confunda a propósito el derecho de autodeterminación con el hecho de la independencia, sino de que la derecha, como siempre, cree que los órganos del Estado están al servicio de su partido y, así, el Tribunal Constitucional es una especie de órgano legitimador de la política del gobierno.
Probablemente el Tribunal Constitucional negará la consulta y el derecho de autodeterminación, pero tendrá que razonar la negativa y quizá apunte a un procedimiento para resolver el contencioso de la autodeterminación en la línea de la famosa sentencia del Tribunal Supremo Federal canadiense en el asunto del Quebec y por el cual se precipiten luego los nacionalistas catalanes.
Por cierto y sin muestra de mala follá alguna, me permito señalar que la continua presión quebequesa por la independencia demuestra que el federalismo no es un dique de contención del separatismo como alguno de sus proponentes quiere suponer.

dijous, 27 de setembre del 2012

Una propuesta práctica para la izquierda.

Los últimos acontecimientos en Madrid y otros lugares de España son muestra de un deterioro alarmante de la democracia. La desmesurada violencia policial en la represión de un 25S pacífico; el hecho de que los agentes fueran sin identificar, en contra de la ley y que sus mandos se jacten de ello; la brutalidad indiscriminada desatada por las provocaciones de los propios agentes disfrazados de manifestantes, contra toda norma moral; las identificaciones aleatorias e intimidatorias; las detenciones discrecionales; el hostigamiento y amedrentamiento sistemático de la población, todo ello prueba una neta involución política hacia formas políticas autoritarias, casi dictatoriales.
Y la consecuencia más evidente es la generalizada conciencia de indefensión de la ciudadanía frente a las arbitrariedades del poder, lo cual produce un estado de creciente irritación popular ante la que la autoridad solo responde intensificando la violencia.
El gobierno salido de las elecciones arrastra un déficit de legitimidad sobrevenida al haber incumplido clamorosamente todo el programa en virtud del cual se lo eligió. Por este motivo tiene tanta autoridad para gobernar como el mancebo de la botica. Sabedor de esta carencia de legitimidad, el poder no se molesta en guardar las apariencias, prescinde de todos los frenos y contrapesos propios del Estado de derecho y actúa a golpe de decreto, sin someterse a control alguno. El Parlamento, vaciado de contenido por la mayoría absolutísima del PP, no pinta literalmente nada. Las demás instituciones de fiscalización, como la Defensora del Pueblo, por ejemplo, están al servicio incondicional del gobierno. Solo los tribunales conservan un remedo de independencia, pero es de efectos tardíos, inseguros y quizá poco eficaces. Cuando el ministro Wert mantiene la subvención a los centros educativos segregados por sexo en contra de una sentencia del Tribunal Supremo hay poca duda sobre lo que aquí se dice.
El círculo se cierra con el control del gobierno sobre los medios de comunicación, total en el caso de los públicos -que actúan como unidades de agitprop del PP- y casi total en el de los privados. Un control que, con los esfuerzos de una batería de plumillas e ideólogos, fabrica una realidad diaria tipo Potemkin, esto es, simulada, ficticia. Una realidad en la que el pueblo que protesta contra el golpe de Estado de la banca es presentado por la autoridad como golpista, en que los escasos diputados que denuncian la violencia institucional son acusados de violentos y en la que son los manifestantes pacíficos como los de las fotos los que atacan a la policía.
Y no hay mecanismos de defensa. 
Gracias a las redes sociales todo el mundo puede ver lo que ha pasado, lo que está pasando, cómo la policía va sin identificar, se extralimita de continuo, carga brutalmente y maltrata a la ciudadanía que está ejerciendo un derecho. Luego, la delegada del gobierno ocupa los medios y miente con todo descaro, reduce los manifestantes a la décima parte, los insulta tratándolos de golpistas, asegura que atacan a la policía y que esta actúa correctamente. El gobierno ampara y sostiene estas patrañas y los medios de comunicación al servicio de la autoridad, esto es, casi todos, propalan los embustes, los infundios, las calumnias y son cómplices del poder en la tarea de criminalizar la oposición extraparlamenteria y parte de la parlamentaria, en concreto el puñado de diputados que ha tenido el coraje y la honradez de sumarse a los manifestantes.
La iglesia, como siempre que la derecha actúa en defensa de sus intereses, calla, y la gente tiene que informarse en las redes sociales y los medios extranjeros, hoy al alcance de la mano gracias a internet. Pero lo hace y eso se traduce luego en una acción política práctica extraparlamentaria que, aunque la delegada Cifuentes y quienes están tan ciegos como ella la vean como un problema de orden público, tiene un alcance inmenso, cada vez más de manifiesto. El sábado vuelve el pueblo soberano a rodear el parlamento para protestar por una forma de hacer política que reputa antidemocrática, injusta e inmoral. Lo hace de modo espontáneo, sin organización jerarquizada porque los partidos no pueden ya canalizar las aspiraciones de los ciudadanos, unos porque, siendo los partidos dinásticos, están comprometidos con la situación que se impugna y los otros porque tienen perfiles ideológicos restrictivos, casi sectarios, que no invitan a seguirlos. El poder reacciona con desmesurada violencia frente a este movimiento pacífico de desobediencia civil y, en su necia locura no se da cuenta de que está alimentándolo. Las instituciones que habían de servir de contrapeso son cómplices del atropello y, aunque ya sea claro que el movimiento es imparable, lo es por el sacrificio de la gente, dispuesta a padecer la violencia del poder, indefensa.
Pero no debiera ser así. Debiéramos encontrar mecanismos de defensa de la protesta tanto colectiva como individualizadamente, que pudieran enfrentarse al poder desde una posición de altura moral y con la legalidad en la mano, para  pararlo, reducirlo y proteger el movimiento.
Por ello propongo celebrar una conferencia de organizaciones de la izquierda, de toda la izquierda, incluido el PSOE, para consensuar la constitución de un Tribunal Cívico, compuesto por media docena de personas de indudable integridad moral y altura intelectual que conozca los casos de conculcación de los derechos de los ciudadanos a manos de las autoridades. La cuestión sería ponerse de acuerdo en los nombres, cosa que no debiera ser difícil por consenso y serviría como un primer paso claro y práctico en pro de la unidad de la izquierda. Pienso en nombres como los de José Luis Sampedro o Federico Mayor Zaragoza, gente que dé la talla y goce de merecido reconocimiento.
La función del Tribunal Cívico será dictaminar sobre los casos que investigue, los abusos, las arbitrariedades, poniéndolos en conocimiento de los medios y también de los tribunales de justicia nacionales e internacionales. El Tribunal Cívico debe disponer  de un cuerpo o gabinete de letrados que recurra permanente y sistemáticamente a los órganos judiciales en defensa de los derechos de los ciudadanos para oponerse individual y colectivamente a las decisiones de un poder que no quiere límites. 
Dado que la Defensora del Pueblo defiende al gobierno que ataca al pueblo, que el Parlamento se limita a convalidar las políticas antipopulares del gobierno y que los tribunales de justicia no son operativos en el control de las desmesuras gubernativas, poner en pie un organismo de este tipo es un gran paso en la actividad de proteger un movimiento popular, espontáneo, de crítica y regeneración del sistema político y en defensa de un orden más humano y justo aquí y ahora, no en un hipotético futuro.
(Las imágenes son dos fotos encontradas en Twitter que recogen momentos de la represión policial del 25S. No he visto que tuvieran derechos reservados y he asumido que están en creative commons. De no ser así, un simple aviso en el contacto de Palinuro bastará para retirarlas).

dimecres, 26 de setembre del 2012

La verdad y la mentira.

Mentir no es nunca un acierto, sobre todo cuando la verdad es pública y notoria, al alcance de todos en nuestra sociedad videograbada. La manifestación de ayer no es un fenómeno aislado ni se reduce a una protesta contra el gobierno del PP puesto que enlaza con un movimiento social permanente de hace más de un año, cuando el gobierno era del PSOE. No es un problema de orden público, como quiere hacer ver el gobierno y su singular delegada en Madrid sino un problema politico de gran envergadura que refleja un descontento, una irritación muy extendida en la sociedad, de la que todo el mundo tiene conocimiento.
No sirve de nada mentir aunque sea con aplomo, como hace la delegada Cifuentes, diciendo que hubo 6.000 asistentes. Las fotos, los vídeos visibles en todas partes muestran muchísimos más. Y la mentira es doble porque, aunque solo hubiéramos sido 6.000, ya seríamos muchos cuenta habida de que ella misma llevaba dos días amenazando y creando un clima de intimidación y miedo, al decir que la convocatoria era ilegal, que estaba trufada de neonazis, que era un golpe de Estado encubierto y que la policía actuaría. Y así lo hizo preventivamente, intimidando y hostigando a los ciudadanos ya dos días antes de la cita, identificándolos arbitrariamente, deteniéndolos y amenazándolos. Dos días antes en que el centro de Madrid estuvo tomado por la policía en una forma de estado de excepción no declarado puesto que se conculcaban los derechos de circulación, reunión y expresión.
Dicen la delegada y sus palmeros que las fuerzas del orden defendían la democracia. Nunca jamás se defenderá la democracia mediante el uso injusto de la violencia. Injusto porque se emplea contra ciudadanos pacíficos y no violentos. Un sistema que reprime por la violencia las manifestaciones pacíficas de los ciudadanos no es una democracia, no es un Estado de derecho.
Y la violencia estuvo presente desde el comienzo del día en la actitud intimidatoria y provocadora de la policía, que hizo ostentación de su aparato represivo, sus furgonetas con las luces destelleando, los cascos, las armas, las escopetas de pelotas, el helicóptero. Se retuvieron autocares en las entradas a Madrid y se cacheó al pasaje, se siguió identificando ciudadanos a voleo por las calles sin razón alguna y, finalmente, se empleó la fuerza bruta, so pretexto de una supuesta agresión de la parte de los manifestantes que se dio, sí, pero a cargo de los propios policías vestidos de paísano e infiltrados en la protesta portando banderas rojas. Están identificados en varios vídeos. La falsa agresión, otra mentira, justificó las cargas, los apaleamientos, las pelotas de goma, las detenciones.
Dos o tres horas después de que la policía desalojara Neptuno, una asamblea de doscientas personas en la Puerta del Sol decidía por unanimidad que hoy a las siete de la tarde volvemos al Congreso. El movimiento social sigue porque no es un problema de orden público sino de una convicción generalizada de la carencia radical de legitimidad de un gobierno que ganó las elecciones con un programa y luego aplicó el contrario. ¿Para qué sirven entonces las elecciones? ¿Para otorgar el poder político a quien no se siente vinculado por su palabra? Y ¿qué tipo de democracia es esta?
Es ya la última mentira de la saga de embustes con que la derecha ha jalonado sus gobiernos, la guinda de las dos anteriores, la de que en Irak había armas de destrucción masiva y la de que el atentado del 11M fue obra de ETA. Son mentiras que se propagan en la sociedad a través de los medios de comunicación de la derecha, que son muchos y se defienden en los medios públicos, convertidos en oficinas de propaganda del gobierno mientras se acalla la voz de la oposición.
Frente a este universo de la mentira la verdad se alza incólume pero su fuerza depende de su capacidad para imponerse al discurso político del sistema institucional y mediático dominantes. Es decir, es escasa. Necesita el apoyo de un movimiento cuya crítica política tiene una vertiente ética. Y si un movimiento que tiene una vertiente ética tan clara es un problema de orden público la dificultad está en la socidad.
Nota bene.- Como el poder, cuando es injusto, ilegítimo y tiránico, no puede si no mentir, ahí va el útimo embuste de esta gente, recogida en las últimas "informaciones", facilitadas por sus medios de intoxicación: ¡27 policías heridos en la protesta! Esto es, como decía Franco, "menos viajar y más leer el Informaciones" o La Razón, el ABC o El Mundo, que son lo mismo, o peores. Por no hablar de sus cadenas de radio y televisión, incluidas las públicas.

dimarts, 25 de setembre del 2012

El estado de excepción no declarado de la delegada Cifuentes.

Aviso.- Esta entrada la escribí hoy sobre las 16:00, antes de ir a la concentración en torno al Congreso. A la vuelta, no veo razón alguna para cambiar una sola coma. Al contrario, tendría que añadir algo sobre la actitud chulesca y provocativa de la policía en todo momento, obviamente, ordenada por esa delegada del gobierno de talante fascista.

Hoy, 25 de septiembre, desde primera hora de la mañana y cumpliendo órdenes de la delegación del gobierno de la capital, la policía ha rodeado y acordonado el Congreso de los Diputados, impidiendo el normal desarrollo de sus actividades, causando quebradederos de cabeza a todo el mundo y afectando gravemente la actividad de los comercios de la zona. Responsable: Cristina Cifuentes.
Asimismo, como grupos de incontrolados, los policías merodean por las calles aledañas a la Carrera de San Jerónimo, hostigando a los transeúntes pacíficos, acordonando y cercando a grupos que le parecen sospechosos, actuando con total arbitrariedad, identificando sin causa alguna a los ciudadanos y tratando de amedrentar a la población. Responsable: Cristina Cifuentes.
Igualmente, como si de bandas de asaltacaminos se tratara, hay retenes en las entradas a Madrid deteniendo a su capricho los autocares que les parecen, obligando al pasaje a bajar, registrándolo y cacheándolo sin justificación alguna y levantando atestados por delitos imaginarios, como el hecho de llevar una careta de la V de Vendetta. Responsable: Cristina Cifuentes.
Todo lo anterior es, en realidad, equivalente a un estado de excepción encubierto (Cifuentes sabe mucho de encubrimientos. Ya dijo que el proyecto de rodear el Congreso era un "golpe de Estrado encubierto"), ilegal por no estar declarado y en el que la policía actúa con total discrecionalidad y arbitrariedad reprimiendo a los ciudadanos y conculcando sus derechos. Esto es, se trata de la actuación descarada de un Estado policial y represivo. Responsable: Cristina Cifuentes.
Ignoro en qué medida esta barbarie represiva que huele a fascismo a distancia y puede llegar a provocar alguna desgracia está instigada desde instancias más altas, como el ministro del Interior o el presidente del Gobierno. Lo que está claro es que el rostro visible de esta desmesura represiva en contra de los derechos y libertades de los ciudadanos es el de Cristina Cifuentes, quien ha salido en todos los medios a propagar sus embustes; a saber:
a) que la acción popular es ilegal. Mentira: es legal. Lo único ilegal es lo que hace ella.
b) que es un "golpe de Estado encubierto". Lo único encubierto aquí es el estado de excepción aplicado por la doña pero no declarado.
c) que el movimiento está infiltrado de neonazis. Los únicos neonazis que puede haber son los agentes provocadores que ella misma haya enviado.
d) que el movimiento trata de conseguir una "involución" cuando la única involución es la que han impuesto Cifuentes y sus amigos.
Lo que corresponde es dar la condigna respuesta al régimen de amedrentamiento que esta señora está imponiendo de forma pacífica pero resuelta, rodeando hoy el Congreso.