dilluns, 16 de juliol del 2012

La insurrección cobra cuerpo.

Siempre se ha dicho despectivamente que Madrid es una ciudad de funcionarios. Pues los funcionarios tomaron ayer y toman hoy las calles de modo permanente y pacífico y la habitualmente caótica circulación madrileña está convirtiéndose en un infierno. Por cierto, cada vez se les suman más personas y la protesta, que carece de organización, de jefatura, de respaldo y de objetivos reconocidos, no ceja. Ya dijimos ayer que los funcionarios pueden ser la manifestación más clara de las llamadas multitudes inteligentes y que, además, comiencen a servir de guía para otras protestas. Por cierto he aqui el manifiesto de la policia municipal de Madrid sumándose a las movilizaciones. 
Es claro que estamos viviendo los prolegómenos de un movimiento en línea con las manifas organizadas en el ciberespacio y no sabemos cómo va a desarrollarse. Los mineros encendieron la chispa que hoy arde en las calles madrileñas. Los funcionarios aplican el saber acumulado en las experiencias del 15-M, DRY y diversas acampadas. Muchos de los manifestantes de ayer y hoy son veteranos de estas luchas
¿Y la izquierda? Al PSOE lo ha pillado con el paso totalmente cambiado. Ni una declaración, ni un gesto, ni un símbolo. No se da por enterado. Como están haciendo los medios. Como hacen las televisiones. No tenían prevista la movilización de los funcionarios (que también tiene desconcertada a la autoridad), por lo tanto, la movilización de funcionarios no existe. La ignoran y la ocultan. Que lo hagan lo medios (excepto maspublico.com que ha estado informando cumplidamente) tiene un pasar por su tendencia a la manipulación. Que lo haga el PSOE es más difícil de entender.
Pero sí existe, está en las calles de Madrid, igual que la de los mineros se ha recrudecido en Gijón. Y esta tarde se extenderá a otras ciudades. Porque existe en la red, que es en donde se coordina. Los medios comerciales, igual que el PSOE, están en la inopia. Y el movimiento, en el que se han visto banderas rojigualdas, puede tener una deriva populista, al estilo argentino del "¡Que se vayan tod@s!" que aquí podía formularse como un "¡Que se jodan tod@s!", según notable inspiración de la musa fabril, hija de ese Fabra, ciudadano ejemplar del PP y presunto chorizo de las cuentas públicas. La imagen habitual. Pero en ese "¡que se jodan todos!" el PSOE puede verse barrido si sigue mostrando la misma falta se sensibilidad, de flexibilidad y de audacia que hasta ahora.
¿Y el resto de la izquierda? IU y más allá en las zonas del anticapitalismo, la actitud es una mezcla de apoyo y recelo. La izquierda desconfía de los funcionarios, de su corporativismo y les reprocha su anterior falta de solidaridad con otras movilizaciones. No es el momento de ajustar cuentas. Es el de sumarse a los funcionarios, fusionarlos con el movimiento más amplio de forma que este adquiera esa masa crítica, esa presencia ciudadana, ese volumen social que, como hemos visto en los países árabes, sea capaz de dar la vuelta a la situación.
Para eso es imprescindible que el poder pierda la lealtad de su aparato represivo. La del ejército, muy probablemente, ya no la tiene. Y eso es decisivo. Queda por ver si se rompe la sumisión de los antidisturbios a este gobierno neofranquista. Será difícil, pero también será el punto decisivo. Ayer circularon rumores en la red de que se respetaba la paga de Navidad de los antidisturbios. Si esto fuera cierto (y es fuerza investigarlo), el gobierno debería caer ipso facto.
(La imagen es una foto de maspublico.com, bajo licencia Creative Commons).

La respuesta está en marcha.

El día de ayer fue extraordinario. Palinuro colgó una entrada titulada Estado de insurrección latente en la que se daba cuenta del ánimo que prevalecía en las redes, de indignación, compartida por mucha gente. Los funcionarios, el sector más castigado no ya por la crisis sino por las medidas de los sucesivos gobiernos para luchar contra ella, se estaban movilizando de modo espontáneo, horizontal, viral, al estilo de las redes. Si hay un grupo que encaje en la definición de la multitud inteligente, es el de los funcionarios. Un porcentaje muy elevado de ellos está en las redes, comparten información con otros colectivos y pueden organizarse reticularmente. A ellos se fueron uniendo de un modo u otro a lo largo del día los bomberos y algunos policías y la cosa se puso muy prometedora cuando se difundió un comunicado de una Asociación de militares solidarizándose con las protestas contra la agresión del gobierno.
La acción de protesta, no organizada por nadie, sin permiso de la Delegación del Gobierno, se mantuvo todo el día en diferentes puntos y aguantó hasta bien entrada la noche en la plaza de Neptuno pues la policía había cortado el paso al Congreso a la entrada de la Carrera de San Jerónimo. La imagen era simbólica: el Congreso de representantes de un país en un bunker, protegido por la policía contra sus representados. Algo está cambiando en España a toda velocidad, desde el anuncio del paquete de medidas del gobierno, todas ellas de sacrificio a las clases medias y bajas y ninguna para las clases altas o el clero. Actualización del antiguo régimen: gobierno de la aristocracia y el clero contra el estado llano o del 1% contra el 99%.
Ayudó mucho a encender la mecha de la indignación popular el "¡Que se jodan!" de la diputada Andrea Fabra. Esta majadera, hija, nieta y biznieta de caciques casi le monta una revolución al gobierno. Y más con sus "explicaciones", al decir que, en realidad, insultaba a los socialistas, como si eso que, además es falso, fuera aceptable. El gobierno no supo obligarla a dimitir y ahora tiene ya la canción del verano bajo la forma de un videoclip de Diego Escusol,


que, a día de hoy, había tenido 152.337 visitas en 48 horas.
Esos 152.337 no son los millones que ven la tele pero, aparte de que llegarán a serlo, hoy son los que tiran de los demás. Con esto se está diciendo, incluso en las sociedades mediáticas, el control absoluto de los medios no garantiza la eficaz manipulación de la opinión pública porque internet lo impide. Ya hace tiempo que la ciberpolítica está imponiendo sus reglas en las redes e incluso cuando hay actividad material, real, callejera, está en relación con las redes.
La multitud inteligente se ha manifestado ya y procede, como era de esperar, aplicando las enseñanzas de la experiencia, esto es, la del 15-M que, por cierto, está muy presente en todas estas movilizaciones y sobre todo la principal: las concentraciones pacíficas en lugares públicos. Si esas concentraciones acaban arrastrando a otros sectores de funcionarios, los médicos, los profesores, los jueces (ya le hicieron estos una huelga a Zapatero) y hasta los policías, el gobierno tendrá que dar marcha atrás.
Lo que suceda a continuación no se puede prever. Dependerá de quién recupere la iniciativa y cómo la ejerza.
(La imagen es una foto de Popicinio_01, bajo
licencia Creative Commons).

Comienza la revolución pacífica

En este momento, pasada la medianoche del 15 al 16 de julio, en Madrid está pasando algo muy importante. Ha habido manifas de funcionarios todo el día por el centro. Se les han unido -como anunciaba ayer Palinuro- policías municipales, bomberos y policías nacionales de paisano. No hay violencia. Los antidisturbios se reprimen. Probablemente tienen orden de no provocar y no crear una situación irreversible. Las autoridades están asustadas.
Esta noche va a ser decisiva. Si la protesta aguanta, mañana se le unirá todo el mundo: profesores, médicos, estudiantes, etc. Los militares ya han dicho que se solidarizan. Puede ser el comienzo del fin. Puede ser una nueva revolución de los claveles. Puede ser el plante que se necesita para acabar con este suplicio interminable de la deuda y la tiranía del PP. Y también el fin del PSOE si sigue por la senda de Rubalcaba y no sabe encontrar su sitio en esta situación claramente prerrevolucionaria.
Ahora me voy a ver cómo están las cosas. Mañana, más en Palinuro.

diumenge, 15 de juliol del 2012

La radical ilegitimidad del gobierno de Rajoy.

¿Qué es una dictadura? Es una forma de gobierno que reúne los siguientes caracteres:
  • Está por encima de la ley.
  • Se rige por la arbitrariedad del gobernante.
  • El gobernante no responde ante nadie, sino ante sí mismo.
  • Se reprime toda disidencia y discrepancia.
  • La informacíón se censura y manipula para silenciar críticos y analtecer el poder.
  • En España, el gobierno se cree por encima de la ley pues, cuando esta lo incomoda, la cambia, como sucedió con la ley que regulaba la forma de elección del presidente de RTVE. El gobierno cambió la ley y eligió a uno de sus secuaces para controlar los medios.
  • España se gobierna por las arbitrariedades, las mentiras, los embustes sistemáticos de Rajoy. Ganó las elecciones con un programa en el que prometía lo contrario de lo que ha hecho. En cualquier país civilizado del mundo, incluida Uganda, quien haga lo anterior, dimitirá ipso facto. Aquí, no; aquí se sigue mintiendo hasta el día de hoy al decir, por ejemplo, que el rescate europeo no es un rescate igual que se dijo en su día que el atentado islámico del 11-M fue obra de ETA.
  • El gobierno español no es responsable de nada. Su presidente no da cuenta de sus actos ante nadie. No comparece en sede parlamentaria. No explica nada ni responde a las preguntas de los periodistas. Oculta información a su país pero se la brinda a los extranjeros y, para huir de su propio pueblo, entra y sale de los congresos de su partido, como los delincuentes, por la puerta falsa.
  • No es posible manifestar discrepancia alguna con las imposiciones y los juicios del gobierno. Toda discrepancia, toda disidencia, es brutalmente reprimida por la policía en cargas desmedidas, con uso de violencia exagerada y utlizando técnicas ilegales y extensas de represión, como multar indiscriminadamente a quienes se encuentren en los puntos de conflictos, participen o no en ellos con el fin de sembrar el miedo entre la población.
  • El gobierno controla todos los medios de comunicación públicos (y más del 75% de los privados) de modo férreo y, habiendo reemplazado a los profesionales independientes de categoría por esbirros, comisarios políticos y sicarios al servicio del poder, toda la información está censurada, manipulada a mayor gloria del tirano.
España es formalmente una democracia pero, en realidad, es una dictadura que no permite más oposición que la extraparlamentaria y en la que debemos estar todos los demócratas a quienes un redomado embustero que ha ganado las elecciones mintiendo, según su propia confesión, ha devuelto de golpe a los tiempos de la dictadura de Franco.
Es decir, el gobierno del PP está incurso en los dos tipos de ilegitimidad que la doctrina clásica exige para calificar un régimen de tiranía y justificar la resistencia en su contra: a) de origen y b) de ejercicio. El gobierno de Rajoy es ilegítimo de origen porque ganó las elecciones mintiendo, diciendo que haría lo contrario de lo que ha hecho. b) Es ilegítimo de ejercicio porque no es responsable ante nadie, ni da cuenta de sus actos, ni tolera discrepancia y manipula y censura la información. Es innecesario decir que parte de esta dictadura del gobierno del PP consiste en contar con intelectuales mercenarios, dispuestos a hablar bien del tirano. Y hay un buen puñado de estos, muchos de ellos procedentes de la izquierda a la que abandonaron porque la izquierda tiene muchas menos prebendas que repartir. 
 (La imagen es una foto de La Moncloa en el dominio público).

Estado de insurrección latente.

En España cunde hoy la indignación. Por doquiera. En todo momento. En privado y en público. Hay un ambiente casi eléctrico. Viene este de una experiencia inmediata que ha superado todos los límites de la paciencia.
Son hasta la fecha siete meses de un gobierno de una incompetencia mayúscula: ha hecho lo contrario de lo que prometió en las elecciones. No ha dado explicaciones. Ha ignorado el parlamento y ha gobernado por decreto-ley. Ha tomado medidas de neto corte ideológico también por decreto. No ha dejado de mentir desde el primer momento. Se ha postrado ante los poderes exteriores y ha seguido mintiendo en España al asegurar que el rescate no es un rescate sino una línea de crédito muy ventajosa que no tenía condiciones macroeconómicas cuando las tiene.
Con esa ejecutoria a la espalda, Rajoy anuncia en el Parlamento y el consejo de ministros perpetra de inmediato el mayor asalto al sistema de derechos del Estado del bienestar, incluso al mismo Estado de derecho. Ante los recortes más extremos sufridos por las clases populares en la democracia hubo primero cierta sensación de estupor pero luego estalló la indignación. Las redes, Facebook y Twitter, las que sigue Palinuro, así como Menéame, crepitaban con fuego graneado. El "¡que se jodan!" fue trending topic y por ahí andará, cosechando triunfos.
Así está el ambiente caldeado y bastará una chispa del tipo que sea (otro "¡que se jodan!" por ejemplo) para que se arme un lío. Y chispas está habiendo muchas. La marcha minera lo fue evidentemente y prendió un pequeño incendio por las calles de Madrid al día siguiente. El 15-M se hizo presente, los funcionarios se pusieron en marcha de modo espontáneo y parece que ahora pretenden acampar delante del Congreso. Junto a los mineros han aparecido también los bomberos, solidarizándose como corporación. Ha habido algunos choques violentos y en todos es demostrable, gracias a las redes, que la actuación de los antidisturbios ha sido desmesurada y brutal.
A pesar de todo, a medida que van sabiéndose las características concretas de los recortes, el movimiento espontáneo de resistencia a este expolio del gobierno va cobrando mayor legitimidad. La red está llena de noticias acerca de cómo diversos cuerpos de seguridad simpatizan con el proceso y el modo pacífico en que se lleva a cabo. Pueden ser rumores sin fundamento pero también con fundamento. Creo haber leído una declaración de la policía municipal de Madrid simpatizando con el movimiento. En algún momento, con los manifestantes había policías de paisano también protestando frente a sus compañeros los antidisturbios. Y, por último, lo que me quedaba por ver, una Asociación Unificada de Militares Españoles, AUME emite un comunicado en el que hace causa común con los funcionarios y comparte la indignación general por el trato recibido del gobierno.
Si lo miramos desde el punto de vista del marxismo estructural, resulta que el Estado ya no puede confiar ciegamente en sus aparatos represivos. Por este motivo, tiene que echar mano de los ideológicos. Pero estos están hechos unos zorros: la hegemonía del pensamiento neoliberal ha causado la mayor crisis del capitalismo desde la del 29 y, exceptuados los neolibs más recalcitrantes, todo el mundo coincide en establecer una relación de causalidad entre el neoliberalismo y la crisis
De ahí que la acción del Gobierno y su partido haya sido fulminante en dirección a los medios de comunicación. No han perdido ni un minuto en poner los públicos a su servicio cambiando para ello la ley y haciendo unos nombramientos perfectamente sectarios. Según mis noticias -pues no veo la tele- Somoano ha conseguido convertir ya la TV1 en un remedo de Telemadrid.
La cuestión es si en la época de internet el control absoluto y sin contemplaciones de los medios tradicionales tiene la misma eficacia que antes. La televisión censurará muchas imágenes y la radio muchas expresiones habladas, pero los particulares las colgarán en las redes, estarán en You Tube y todo el mundo podrá verlas y oírlas. Internet es el arma de la ciudadanía frente a un poder que quiere ser totalitario. Es la ciberpolítica.
(La imagen es una foto de La Moncloa en el dominio público).

dissabte, 14 de juliol del 2012

Los dinamiteros



Que España está intervenida y, en lo que nos dejan, gobernada por un necio incompetente, embustero, presuntuoso y cobarde es la evidencia misma a estas alturas, no lo ignora nadie y menos que nadie quienes lo pusieron en donde está para que les haga el trabajo y mientras se lo haga. De momento no ven razones para quitarlo pues, aunque todas sus decisiones son monumentos a la estupidez, en líneas generales va cumpliendo el programa que le dictan los empresarios y los banqueros a cuyo servicio está: desmantelar el Estado del bienestar a toda velocidad. En cuanto al resto, ya se verá. Su última ocurrencia de estratega de pacotilla es endosarle al Borbón la autoría de la mayor agresión de la historia a la justicia social, llevándolo a presidir el consejo de ministros, cosa a la que el rey se ha prestado bien porque ya no sale en las fotos si no hay elefantes, bien porque -y es lo más probable- no calibra las consecuencias de sus actos. La humillación del monarca es patente en la foto. Que dos botarates que han arruinado un país tengan esperando al rey, muestra la situación a las claras. Pero allá el rey si, como su abuelo, quiere ligar el trono a la suerte de unos políticos corruptos y antipopulares. Es extraño que no lo haya visto el siempre servil ABC salvo que, como quiere el rumor que se extendió ayer por la capital, esté preparándose un golpe de Estado militar que acabaría por hundir España.
Al margen de hispánicas neurosis y tremendismos, en efecto, los recortes del gobierno suponen la destrucción del Estado del bienestar y la involución de España a los años de la pobreza, la injusticia y la emigración.El nombramiento del que da fe la foto de la derecha de Carlos Espinosa de los Monteros como administrador exterior de la marca España abona lo que se viene diciendo y, por cierto, prueba la consideración en que estos aprovechategis tienen al rey, del que dicen que es el primer embajador de España pero ignoran cuando les conviene. El tal Espinosa de los Monteros es un franquista prototípico (fue uno de los últimos nombramientos de Franco), que jamás ha hecho nada productivo en la vida, salvo ocupar cargos de nombramiento político con la tarea de destruir lo público, desprestigiarlo y abogar por lo privado. El pavo es un modelo de la casta de políticos neoliberales, todos ellos funcionarios públicos (como Fraga, como Rajoy, como los Aznar, etc) con la misión de arruinar y dinamitar el Estado desde dentro, al servicio del capital y la gran empresa que posteriormente sabe recompensar sus servicios con puestos rentabilísimos en las grandes compañías que se beneficiaron de sus actividades privatizadoras, expoliadoras y antipopulares cuando eran políticos. 
Es la doctrina neoliberal en estado puro: primero se montan fundaciones con dinero público (estilo FAES; los ladrones jamás arriesgan su peculio) con el fin de desacreditar lo colectivo, criticar el bienestar social como despilfarro y montar seudoteorías económicas más falsas que un maravedí de chocolate como que, si aumentan las rentas de los ricos también aumentan las de los pobres por el efecto trickle down y otras memeces para mentecatos. Con estas teorías montan programas electorales en los que piden rebajar impuestos, suprimir lo público, privatizar, reducir, adelgazar, el Estado, en definitiva, descapitalizarlo y arruinarlo. Ganan elecciones -normalmente haciendo todo tipo de chapuzas y engaños- y destinan a los gobiernos a sus políticos de élite, funcionarios públicos (abogados del Estado, economistas al servicio de Hacienda, inspectores de trabajo, etc) cuya misión es destruir el Estado del bienestar. Cuando, como es inevitable, sobreviene una crisis como la actual, sostienen que el Estado está en quiebra (son ellos los que lo han llevado ahí) y, por lo tanto, hay que expoliar a la población para resolver la deuda que acogota el crecimiento. Por supuesto, la iglesia católica, la grandes empresas y las mayores fortunas no forman parte de "la población". Los paganos son los trabajadores, los parados, los funcionarios (sobre quienes han vertido toneladas de descrédito, ellos, que lo son también), los dependientes, los inmigrantes, los jubilados.
En España la situación es explosiva y, francamente, debiera explotar.
(La segunda imagen es una foto de La Moncloa en el dominio público).

Rompeolas de las Españas.





En su respuesta a la reciente intervención parlamentaria de Rajoy, Cayo Lara lo acusó de "echar gasolina a las calles", mientras Rubalcaba le ofrecía un pacto de Estado. En la metáfora el de IU se quedó corto: Rajoy echó gasolina y le prendió fuego. Mientras sus señorías debatían, en la calle los mineros se manifestaban entre la simpatía y el apoyo de la población y la policía cargaba con violencia contra los manifestantes ante el ministerio de Industria.
Los mineros llegaron y se fueron, pero dejaron tras de sí un reguero de descontento, de indignación que afecta al conjunto de la sociedad, no ya una clase o un sector sino a todos. Los médicos, los funcionarios, los bomberos, los mismos policías, los profesores, los parados, los mineros, el 15-M, DRY, los jubilados, los autónomos, todo el mundo. Parece haberse encendido la chispa de la multitud, que es el sujeto peculiar de la ciberpolítica, compuesta por ciudadanos que se relacionan a través de las redes sociales, no de los partidos, sindicatos u otras asociaciones. Ciudadanos perfectamente informados de lo que está pasando tanto en su ciudad como en el resto de España. Para esa información ya no dependen de los medios de comunicación. Estos son muy sesgados y escasamente de fiar en cuanto a la exactitud de lo que informan. No tienen nada que hacer frente a Twitter o WhatsApp, que son velocísimas. Están actuando las multitudes que han aprendido mucho (son "multitudes inteligentes", smart mobs) que tienen muy en cuenta las experiencias anteriores. Ya saben qué sucedió con el 15-M y la primavera árabe; saben que la táctica es la perserverancia en la ocupación de la calle, un día tras otro, pacíficamente, resistiendo y denunciando la brutalidad policial. Esta tiene que disimularse cuando menos porque el ojo de Europa no descansa.
Ayer Madrid estuvo tomado por varias manifestaciones, concentraciones de protesta, cargas policiales y mucho sobresalto. El vídeo del encabezamiento muestra un caso de brutalidad policial injustificada en la concentración de la calle Ferraz, cerca de la sede del PSOE. Luego de los hechos, los manifestantes se los cuentan en las redes y toman decisiones. Habrá que ver si hoy, sábado, decaen las manifestaciones o, por el contrario, aumentan. Si aumentan será solo gracias a las redes pues los medios de comunicación no sirven como convocantes y será señal de que en España puede darse un movimiento social al estilo de los de la primavera árabe.
Que una de las manifas fuera ante la sede del PSOE  nos lleva a considerar la desafortunada actitud del partido de la oposición en todo este conflicto. No parece estar entendiéndolo. La intervención de Rubalcaba en el Congreso carecía de sentido y la línea clara de oposición ha pasado a Izquierda Unida, la única que plantea exigencias al gobierno. La que aparece solidarizándose con los mineros y se mezcla luego en las manifestaciones en contra del último atraco a la sociedad. Del PSOE, en cambio, no se sabe nada. En una situación tan complicada, tan crítica como la actual, carece de discurso y no sirve de orientación a nadie. 
Empeñarse en hacer solo política parlamentaria con un gobierno que desprecia el Parlamento, que cancela el debate sobre el estado de la Nación y cuyo presidente no suele comparecer, carece de sentido. Junto a la parlamentaria, hay que hacer la extraparlamentaria, la que la gente siente como más propia y en la que le va la vida cotidiana. No ser visible en estos momentos de turbulencia y conflicto es muy grave. El secretario general del PSOE fue ministro del Interior, tiene experiencia en estas cosas. Está obligado a manifestar su opinión sobre la actuación de la policía y sobre la forma en que las autoridades de orden público están encarando el asunto.
La jornada de ayer trajo también dos episodios aislados pero muy deprimentes del clima de deterioro en la esfera pública y de la convivencia civica. De un lado, la diputada del PP, Andrea Fabra, hija de Carlos Fabra, el del aeropuerto de Castellón, espetó un "¡que se jodan!" a los parados. Luego, cuando alguien le hizo ver la inmoralidad de la cosa, se explicó arreglándolo y diciendo que se refería a la bancada socialista, no a los parados por quienes ella siente "el máximo respeto". Estaba además muy indignada porque el PSOE hubiera manipulado sus palabras. Pero el PSOE no manipuló nada. La diputada dijo "¡que se jodan!" y se refería a los parados. Si fuera a los sociatas tendría que haber dicho "¡jodeos!" o, más probablemente, "¡joderos!". Pero dijo "¡que se jodan!", esto es, además de mal hablada, mentirosa.
El otro lamentable episodio afectó a Cristina Cifuentes, a quien reconoció por la calle un grupo de matones que la tomó con ella, la increpó y escupió. Y eso, obviamente, no se hace. Es un comportamiento delictivo e intolerable.

divendres, 13 de juliol del 2012

Algo más que un error de cálculo.

Con esta entrada me voy a ganar más enemigos de los que ya tengo. Pero abrigo la esperanza de que los lectores posean espíritu crítico, sentido de la independencia intelectual e integridad moral para valorar una actitud no dictada por conveniencias ni intereses personales. No tengo deuda ni compromiso con partido o grupo algunos y hablo desde la más escrupulosa libertad. Me interesan mi país y sus gentes y también Europa y muchas otras cosas y no especialmente si tal o cual partido, grupo o corriente triunfa, gobierna, manda. Habrá quien lo sepa y lo crea y habrá quien no. Libres son.
Vamos allá. A estas alturas está ya bien claro que el gobierno es un grupo de franquistas, nacionalcatólicos de extrema derecha con resabios de fascismo, dirigido por alguien que, además de todo eso es un peón de la familia Aznar, un incompetente y un cantamañanas del que todo el mundo se ríe en Europa. Pero ya ha hecho un daño incalculable al país en su conjunto y a los sectores más débiles y desamparados en concreto, tanto en lo material como en lo espiritual. Lo ha puesto todo al servicio de los curas y ha entrado a saco en la enseñanza prácticamente impidiendo que accedan a ella las clases subalternas y la que se dé, que sea integrista, reaccionaria, ultramontana. Ha subido lo impuestos, recortado los sueldos de los funcionarios, las pensiones, el seguro de desempleo. Ha dejado sin derechos a los trabajadores, sin becas a los estudiantes, sin ayudas a los dependientes, sin medicamentos a los pobres, sin asistencia sanitaria a los jóvenes y parados. Mientras que no ha tocado los privilegios de la iglesia o las grandes fortunas o las grandes empresas. Ha copado los medios públicos de comunicación, echando a los periodistas independientes y nombrado sicarios, comisarios políticos a sueldo. Apesebrados. Para ello ha derogado la Ley socialista que obligaba a consensuar el nombre del presidente de RTVE, a fin de garantizarse que lo fuera un esbirro suficientemente fiel.
Ha sido una agresión del capital contra los obreros y las clases subalternas como no se ha producido otra en nuestro país. El triunfo del capitalismo más descarnado, el aumento de la explotación, la miseria de los de abajo que condena a una, quizá dos generaciones, a vivir peor que sus padres. La implantación de la censura y la propaganda en los medios, del nacionalcatolicismo en la enseñanza con los chavales en manos de los curas, cosa que Palinuro aconseja evitar para mitigar el peligro de la pederastia.
Siendo esto así, qué pensar hoy de aquella consigna de PSOE y PP la misma mierda es. Hoy es ya patente que es falsa. Sin duda Zapatero fue un desastre y su gobierno, especialmente en su segunda legislatura, otro peor; se echó en brazos del neoliberalismo y tiró por la borda los principios socialdemócratas, abrazando los neoliberales. Y Rubalcaba lo ha hecho bueno. Es un desastre aun peor que Zapatero y tan rendido al neoliberalismo como él.
Así y todo, no son ni serán jamás lo mismo. Las personas cuentan, y las ideas y las tradiciones. Rubalcaba será lo que queramos pero es mil veces mejor, más listo y más demócrata, más sincero y más honrado que Rajoy. Solo un imbécil redomado -o un granuja, que viene a ser lo mismo- puede sostener que Fran Llorente es lo mismo que González Echenique o que Juan Ramón Lucas es lo mismo que el fascista de El Gato al agua. Como no es lo mismo Gabilondo que Wert, Caamaño que Gallardón, incluso Montoro que Salgado. Ni muchísimo menos. Como no era lo mismo la España de Zapatero, con todas sus traiciones e injusticias que este lugar repugnante en donde la policía te forra a hostias como no le guste tu pinta.
¿Lo mismo? ¡Ni locos! Entonces, ¿por qué se dijo, se repitió, se reiteró, se machacó (con el silencio cómplice del PP, que veía bien cómo así se minaba el voto socialdemócrata) sin descanso? Sin duda habrá habido mucha gente con escasas luces a quienes esta simplificación, como todas las simplificaciones, habrá cautivado. Pero muchos de quienes lo sostenían (y siguen sosteniéndolo) sabían que era falso. ¿Por qué lo decían entonces? Por dos razones en lo esencial: en primer lugar porque les salía personalmente (casi) gratis. Exceptuada alguna que otra medida, el conjunto del ataque del capital al trabajo no lo pagarían ellos sino eso, los trabajadores a los que estos pícaros engañaban.
En segundo lugar porque esperaban (y esperan) obtener una rentabilidad política superior a base de conseguir que se hunda el PSOE para ponerse ellos en su lugar. El viejo sueño del sorpasso anguitiano que llevó al primer triunfo del PP en tiempos de Aznar y que ha vuelto a llevar al triunfo de una derecha que, si tuviera que enfrentarse con una izquierda hábil, inteligente, abierta y unida jamás ganaría las elecciones. Esta actitud es obviamente una inmoralidad, igual que la de Montoro cuando dijo que cayera España, que ya la levantaría el PP. El mismo cálculo canalla que pretender que se hunda el PSOE para ocupar su lugar, aun sabiendo que eso no sucederá probablemente nunca y menos de un mes para otro, mientras las gentes normales las pasan canutas, los jóvenes no tienen futuro y están explotados. Los niños no tienen guarderías, se persigue a los inmigrantes, se niegan los derechos de los trabajadores, las mujeres, las embarazadas, los homosexuales. ¿Lo mismo? Ya está bien de demagogia.
Esa es la tremenda responsabilidad de IU, cuyo mejor ejemplo puede verse en Extremadura en donde la izquierda transformadora está transformando de nuevo la región en un cortijo de señoritos. Es obvio que ese cálculo absurdo de Izquierda Unida es responsable de la mitad de esta catástrofe de que un país mayoritariamente de izquierda esté gobernado por una derecha cavernícola. Pero la otra mitad corresponde al PSOE. Gobernar es elegir y el PSOE ha elegido demasiadas veces pactar con la derecha en lugar de con la izquierda y, todavía hoy, Rubalcaba jamás se dirige a IU sino que todo su afán es tratar de que los neofranquistas firmen un "pacto de Estado" con él porque, obviamente, se siente más cercano a Rajoy que a Cayo Lara.
Con este desastre mutuo, con este abandono de los dirigentes de su obligación principal que no es quedar por encima sino proteger a la mayoría de la gente de la agresión del capital y la derecha neofranquista, no es de extrañar que el país se encuentre en la situación de postración en que está, sometido a una dictadura de la derecha cada vez más clara, más provocadora, más injusta.
Los dos, PSOE e IU han conocido momentos distintos que demuestran que, si fueran capaces de entenderse sin apuñalarse, tendrían el país en sus manos: el tripartito catalán y el gobierno andaluz de coalición. Por razones que me parecen evidentes prefiero el gobierno andaluz al tripartito catalán, espero que resista y triunfe, sirva de ejemplo a escala nacional y permita devolver a España un gobierno de izquierda que ponga remedio a las lacerantes injusticias y la barbarie de este gobierno de servidores del capital y la Gürtel.
(La imagen es una foto de La Moncloa en el dominio público).

Tiempos nuevos.

Vivimos en la sociedad de la información, que ha sustituido a la del ocio que, a su vez, sustituyó a la de la abundancia, que había sustituido a la sociedad post-industrial, heredera de la sociedad industrial de la cual también derivaron otras dos formas de corto recorrido, la sociedad tecnológica y la sociedad tecnetrónica, algo casi impronunciable. Hemos atravesado tantos "post" que fatigan la memoria: hemos sido postcomunistas, postcapitalistas, postmaterialistas, postsocialistas, postindustriales (ya visto) y llevamos una temporada siendo postmodernos. Todo cambia en torno nuestro a gran velocidad y nos hemos acostumbrado a la novedad como forma de vida. Lo resumimos en esa expresión tan absurda de tiempo(s) nuevo(s); absurda dado que el tiempo solo puede ser nuevo, incluido el viejo, puesto que somos tiempo y nada más que tiempo.
Hasta en momentos de zozobra general como los actuales, en los que reina el miedo, la inseguridad, la incertidumbre, tendemos a pensar que quizá sean precisamente el castigo a esa especie de frenesí de la novedad. Pero el frenesí sigue. Estamos siempre irrumpiendo en lo nuevo solo que a veces para bien y a veces, para mal. Pero no importa: de lo nuevo se sale con más nuevo, como de las curvas se sale acelerando.
Además, hemos alcanzado niveles civilizatorios muy altos, vivimos en sociedades racionales, abiertas, democráticas y que tratan de ser justas. Somos democracias basadas en el sufragio universal y la alternancia política, los gobiernos dicen ser todos transparentes y responsables ante la ciudadanía, representada en el Parlamento. Tenemos defensores del pueblo, protectores de menores, institutos de la mujer, para defender a la gente en su conjunto y a sectores especialmente vulnerables por separado, frente a los abusos. Protegemos igualmente los derechos de los trabajadores frente a la codicia de los patronos. Tenemos prensa libre y los ciudadanos están amparados por un ordenamiento jurídico justo en el marco del Estado de derecho que les permite ejercer los suyos.
¿Es esto así? En teoría, sí; en la práctica las imágenes que vemos son como la de la ilustración: las fuerzas de seguridad siembran la inseguridad por las calles. Se puede decir: "bueno, ¿y qué? Un grano no hace granero y una foto no es una galería." Pero no es solo "una foto". Es una entre cientos que captan los ciudadanos con sus móviles o tablets y cuelgan de inmediato en las redes por medio de Instagram o de WhatsApp haciendo que se difundan viralmente, de forma que en instantes las estan viendo y reproduciendo a su vez, miles de destinatarios. Y el testimonio es unánime: todas muestran escenas de brutalidad policial contra todo tipo de ciudadan@s, muchas veces crueles y por lo general indiscriminadas. Ya no existe el secreto. El refugio de la represión lo dan hoy las declaraciones de los políticos que normalmente niegan la evidencia. Y, por si acaso, han provisto a los agentes de cámaras de fotos y vídeos pero luego no los cuelgan en las redes. Normal. ¿Qué van a grabar los policías? ¿Una manifa? ¿La gente corriendo, asustada? ¿El personal recibendo porrazos? En realidad quieren grabar los rostros para identificar luego a los manifestantes y multarlos. Nueva, muy nueva, forma de reprimir: por el bolsillo. Coincide además con las necesidades de las autoridades, cuyas cajas están vacías de lo mucho que han robado.
Ya no se protege especialmente a los trabajadores frente a los desmanes de los patronos. Con índices altísimos de paro, aquellos no tienen ninguna defensa en el mercado libre que es a donde los lleva un gobierno que tiende a verlos igual que los empresarios, esto es, como mercancías. Un gobierno para el cual el trabajo, la vivienda, la salud y la educación no son derechos de los ciudadanos sino, todo lo más, costes de oportunidad en la rentabilidad del mercado. ¿Salud? Quien pueda pagársela. ¿Educación? Quien pueda costeársela. ¿Vivienda? La que cada cual pueda permitirse. ¿Trabajo? Depende de por cuánto se esté dispuesto a trabajar. 
Con unos ajustes y recortes tan duros, tan injustos, desiguales y arbitrarios, está aumentando mucho la conflictividad social. La indignación se ha extendido de los indignados a capas muy amplias de la población, colectivos profesionales, sectores de servicios. Cunden las interpretaciones de clases: estamos en una lucha de clases. Solo que la clase trabajadora o subalterna está muy fragmentada mientras que la de los poseedores está muy unida, tiene el poder político y está dispuesta a valerse de él para aniquilar a los adversarios a los que considera enemigos. 
Lo que la avalancha de imágenes colgadas en las redes muestra es una sociedad en la que se da una suerte de guerrilla urbana de baja intensidad (a la que los ideólogos adversos ya están llamado kale borroka) contrapuesta a una acción represiva de la policía normalmente desmesurada que muy probablemente alimenta la respuesta violenta porque la provoca. Frente a la supuesta guerrilla permanente, el estado de excepción permanente. Que sea peligroso andar por la calle. ¿Qué tiene esto de nuevo?
La situación es muy tensa. La derecha suele responder a las críticas recordando que obtuvo mayoría absoluta y que su gobierno es absolutamente legítimo. Pero hay aquí una falacia: el PP obtuvo esa mayoría con un programa contrario al que ha aplicado. No distinto, no: contrario, opuesto. Ese partido ha hecho y está haciendo lo contrario de lo que dijo que haría y por lo cual lo votaron. Ha defraudado a los electores. Lo lógico y lo democrático es dimitir y convocar nuevas elecciones porque, para que esas medidas sean de verdad legítimas han de estar respaldadas por la mayoría. Ahora no lo están. ¿Qué tiene esto de nuevo en España?
(La imagen es una captura del twitter de Carlos Bardem (@carlosbardem) y representa una situación muy frecuente en Madrid en estos días: la agresión indiscriminada de la policía a tod@s l@s ciudadan@s que no sean el hombre del traje gris.

dijous, 12 de juliol del 2012

El verdadero discurso de Rubalcaba


Eso que ayer pudo verse por televisión, anunciado como discurso de Rubalcaba en el Parlamento, no fue tal, sino una falsificación. La tele emitió el discurso de un sosias de secretario general. El mismo que habló, sin duda, en el hemiciclo pero que no era él sino, eso, un doble, programado por el PP para hacer declaraciones conciliatorias y colaboradoras a tal extremo que el propio Rajoy agradeció públicamente la buena disposición de su otrora adversario. Y aquí es ya donde algunos empezaron a maliciarse que hubiera gato encerrado. Aquel no podía ser el verdadero Rubalcaba.
Y, en efecto, no lo era. El verdadero y genuino Rubalcaba estaba secuestrado en un remoto despacho del Parlamento. El hombre tenía su discurso, muy distinto del que recitó su menecmo ante sus complacidas señorías. No sé cómo, Palinuro se hizo con él, supongo que con la complicidad del autor, y helo aquí íntegro, como me lo entregó. Es el buen Rubalcaba, con una pieza anafórica de primer orden, parecida a la que llevó a Hollande al triunfo. Dice así:
  • Usted, señor Rajoy, dijo en la televisión ante millones de ciudadanos y yo mismo que no subiría los impuestos. Y los ha subido. Pero no de forma equitativa ni justa.
  • Usted, señor Rajoy, afirmó públicamente y varias veces que no tocaría las pensiones. Y las está reduciendo a la nada.
  • Usted, señor Rajoy, me aseguró también en público que no abarataría el despido. Y no lo ha abaratado; lo ha hecho casi gratis total.
  • Usted, señor Rajoy, dijo categóricamente que no bajaría el sueldo de los funcionarios como había hecho Zapatero. Y le ha dado un hachazo del 7%
  • Usted, señor Rajoy, prometió que no reduciría las prestaciones por desempleo. Y acaba de sisarles el 10% en el 7º mes. Y eso, dice usted, para que intensifiquen la búsqueda de trabajo. Si es así, elimine la prestación de cuajo.
  • Usted, señor Rajoy, dejó claro que recortaría de todas partes menos de sanidad y tiene usted un sistema nacional de salud en práctico estado de descomposición por los recortes.
  • Usted, señor Rajoy, declaró que recortaría de todas partes (como ha hecho) menos de educación (como no ha hecho). Y tiene usted el sistema educativo entero hecho unos zorros.
  • Usted, señor Rajoy, juró que no subiría el IVA e incluso se sumó a la desobediencia civil movida por Esperanza Aguirre en contra de la subida del IVA. Pero usted lo ha subido.
  • ¿Cómo quiere usted, señor Rajoy, inspirar confianza dentro o fuera de nuestras fronteras? Sin duda se la inspira al 1% de la población, la iglesia católica y las grandes fortunas a las que no toca un pelo. Al contrario, algo les caerá de la reducción de las cotizaciones sociales de las empresas
  • Pero mantenerse democráticamente en el poder solo con la confianza del 1% de la población debe de ser harto difícil.
(La imagen es una foto de Rubalcaba38, bajo licencia Creative Commons).