dimarts, 11 d’agost del 2015

Una cuestión personal.




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Según el ministro del Interior, el santero Fernández, su reunión con el presunto delincuente Rato fue una cuestión personal. Uno de los hallazgos que el mundo ha de agradecer al movimiento feminista es la afirmación de que "todo lo personal es siempre político".

Más en el caso de estos dos políticos profesionales del mismo partido, el supuesto delincuente y el supuesto inocente; el ministro encargado de que la ley se cumpla y el presunto ladrón tratando de saltársela. Por mucho menos dimitió un ministro de Justicia del PSOE, Mariano Bermejo, por haberse ido de caza con el juez Garzón. Estos, en cambio, tratan de disimular sus maquinaciones, primero armando un patriótico lío con Gibraltar español, para entretener a la gente y, luego, contando trolas, habilidad que se les da de perlas.

Ayuda mucho, como siempre, esta oposición parlamentaria que, muy adusta, pide que el ministro explique con pelos y señales su conchabe con el indeseable de Bankia y otras tropelías. Ahí se las den todas al ministro. Puede decir lo que le venga en gana, pues la reunión fue secreta. ¿Qué explicaciones creíbles va a dar? Obviamente las que fabule y la oposición se dará por satisfecha cuando es obvio que aquí no hay explicación posible sino que este beato de cachiporra en mano y comunión diaria se vaya a su casa ipso facto por su vergonzosa reunión, como pide un sindicato de la Guardia Civil.

Dice el ministro en dos comunicados dos que no se trataron asuntos procesales. Y eso, ¿cómo se prueba? ¿Con su palabra de embustero compulsivo, capaz de mentir en sede parlamentaria como hizo con el asunto de Melilla?

También dice que Rajoy no sabía nada del asunto. Otra trola, Rajoy lo sabía todo, como sabía lo de la Gürtel, Bárcenas, Camps, Matas, la Púnica y Aguirre. Otra cosa es que lo reconozca. Para eso hace falta sinceridad y valentía, dos cualidades de las que carece. España tiene el presidente de gobierno más corrupto de Occidente. Y el más incompetente, pero eso es otro asunto.

Nadie cree nada de lo que esta banda dice, pero a la banda le da igual porque, al tener la mayoría absoluta asegurada, bloquea todas las comparecencias parlamentarias y sus perros de prensa se encargan de desviar la atención a otros asuntos. Como se ha dicho muchas veces: no son un partido ni un gobierno sino una asociación de supuestos malhechores encabezada por un sinvergüenza sin escrúpulos al que resbala todo con tal de seguir presumiendo en la plaza de su pueblo de que es el presidente del gobierno.

Somos el hazmerreír de Europa y seguiremos siéndolo mientras estos franquistas jurásicos continúen detentando el poder.

dilluns, 10 d’agost del 2015

El fracaso de la izquierda española en Cataluña.




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Dice el señor Óscar López, portavoz del PSOE en el Senado, que la independencia de Catalunya no es "ni legal ni posible, ni con un 51% ni con un 80%" de apoyos. Si quedaba algún despistado catalán creyente aún en una negociación en especial con la izquierda española, por concederle mayor sensibilidad hacia estas cuestiones, que pierda toda esperanza, siempre mejor que perder el tiempo tratando de razonar con quien embiste.

Veamos qué verosimilitud tiene esta rotunda negación lopecística a medio y largo plazo. A corto plazo, clarísimo: se trata de ganar votos negando los derechos de los catalanes, discurso que suena a música celestial en la España profunda. En cuanto al medio y largo plazo hay dos perspectivas: una abstracta y otra concreta, aquí y ahora, en España.

La abstracta. El enunciado de López es típico fetichismo de la legalidad y alimento de todos los trasnochados positivismos jurídicos. La ley en vigor es el horizonte de toda acción social. Con este criterio, todavía estaríamos con las leyes de Solón que, por cierto, eran bastante aceptables para la época. Pero hombre de Dios, López, ¿cree usted que la ley es un ente de razón eterno, inamovible, incambiable, como el ser de Parménides o una realidad natural como el cañón del Colorado? Aunque llamemos leyes a las normas que rigen los actos de las personas y los fenómenos del cosmos, entre ambas hay una diferencia esencial: las primeras pueden cambiarse; las otras, no. No las confunda, buen hombre.

Y no solamente pueden cambiarse sino que, muchas veces, es obligatorio, inevitable, hacerlo. 150 años atrás le ley decía que las mujeres no podían votar, ni estudiar ni hacer nada y 25 años atrás, que no podían abortar. Hubo que derogarlas y promulgar otras. ¿Por qué? Porque, aunque no lo crea usted, la ley, la legalidad, puede ser injusta, inicua y es menester cambiarla. Ciertamente, responderá el señor López, que es socialista y, por tanto demócrata, pero por sus cauces. En democracia la ley se cambia por mayoría. ¿Y un 80 % de catalanes no sería una mayoría? ¡Ah! Pero es que no se cuenta solo en Cataluña, sino en toda España y en toda España, un 80% y hasta un 100% de catalanes a favor de algo jamás sería mayoría.

O sea, la democracia del señor López tiene gusano, como las manzanas. Los catalanes jamás serán mayoría en España y, aunque el 100% de ellos quisiera cambiar la ley, siempre sería una minoría. Una minoría estructural (mayoría en su propio territorio) condenada a vivir bajo la ley que dicte la mayoría española que, además, pretende imponerle una condición nacional que no considera suya. Eleve el señor López el vuelo gallináceo del positivismo jurídico de la legalidad y remóntese a una cuestión de legitimidad. Haga un esfuerzo de comprensión: prácticamente ningún país de los casi 200 que hay hoy en el mundo, sería independiente de acuerdo con la legalidad preexistente: no lo serían los Estados Unidos, ni el resto de América, ni la India, ni muchos países europeos, desde Noruega a Eslovaquia. Si la mayoría de los catalanes quiere la independencia, sea o no legal según las leyes españolas, la conseguirá, por mucho que el señor López y miles de lópeces se opongan. Porque es algo legítimo.

La concreta. En realidad, López solo presta su apolillado discurso a un lema de campaña de su jefe, Sánchez, con su "¡más España!" que, por cierto, suena un poco al ¡"más madera!", del inolvidable Groucho Marx. El socialismo español -que inició la transición reconociendo el derecho de autodeterminación de los pueblos de España- se ha pasado a lo tonto a lo tonto a un espíritu jacobino centralista, no tan bestia como el de la derecha, pero sin grandes concesiones más allá de un federalismo desdibujado que viene a ser una reedición del "café para todos", aunque el de algunos sea americano y el de otros expresso.

La falta de sensibilidad y de inventiva de los socialistas frente a la cuestión catalana y el miedo que tienen a perder las elecciones si los acusan de tibios o ambiguos será precisamente lo que les haga perder las elecciones porque, para centralistas, ya están los neofranquistas. Hasta los expertos que Sánchez ha escogido para que le reformen la Constitución le dicen, supongo que con grandes precauciones, que es preciso reconocer de algún modo la singularidad catalana. Pero ya solo eso saca de quicio a los nacionalistas españoles sean de izquierdas o de derechas.

El soberanismo catalán ha puesto de relieve el fracaso de la transición y, sobre todo, el fracaso de la izquierda. El de la transición lo trataremos en otro momento. Ahora terminemos con el de la izquierda. No solo de la dinástica socialista, cosa evidente o de la comunista, asimismo dinástica aunque algo menos. También de esa izquierda aparentemente rompedora como Podemos, que amaneció quejándose precisamente del fracaso de la transición y la traición o inoperancia de las otras izquierdas y que prometía acabar con el régimen del 78, romper el candado de la Constitución. En el momento de retratarse, sin embargo, para ver si los los catalanes pudieran ejercer el derecho de autodeterminación que los de Podemos decían reconocerles, resultó que deberían hacerlo en el marco de la legalidad española (la del señor López, vamos) y en espera de poder debatirlo con todos los españoles durante un proceso constituyente que Podemos tiene tantas posibilidades de iniciar como de parar el sol.

Toda la izquierda española se ha estrellado en Cataluña y lo ha hecho porque la izquierda catalana declarándose independentista, sigue siendo tan de izquierdas como la española. O más.

diumenge, 9 d’agost del 2015

Un gobierno de delincuentes presuntos o sin presumir.



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La visita de Rato al ministro Fernández Díaz ha provocado un gran revuelo en la opinión. No ha faltado el habitual aguafiestas recordando que si tan esperpéntica cita se hubiera producido en cualquier otro país europeo, el ministro habría dimitido ya o estaría destituido entre la rechifla general. En España, no. Que un presunto delincuente acuda a una reunión "cordial" con el ministro del Interior no tiene nada de extraño. Es posible que Rato busque consejos, información privilegiada o haya ido a chantajear a la autoridad con el rollo de que si no lo ayudan, canta. Todo es posible porque la reunión, ha sido secreta. ¿Y no dimite el ministro?

Claro que no. Esto es España. Rajoy enviaba SMS de aliento a otro presunto delincuente tras saberse ya que lo era y no dimitió. De Guindos tambien recibió a Granados cuando era público que este tenía cuentas en Suiza y era carne de presidio. Y tampoco dimitió. Esperanza Aguirre tenía tanta amistad con el jefe de la patronal, Díaz Ferrán, hoy en la cárcel por presunto chorizo, que este la consideraba cojonuda. La tal cojonuda tiene también amistad con otro de estos empresarios neoliberales que viven de mamandurrias y enchufes proporcionados por sus amigos políticos. Y más aún, sus gobiernos estaban literalmente repletos de delincuentes o presuntos delincuentes que hasta se espiaban entre sí y ella misma se ha salvado de un juicio por un hit & run de típica pija por los pelos. Y no dimite

En España, hoy, no hay mayores diferencias entre gobernantes y delincuentes o presuntos delincuentes. Están mezclados. Son lo mismo. Es un gobierno de delincuentes o presuntos delincuentes, apoyado en una partido que más parece partida de malhechores. Son granujas que cometen todo género de tropelías, desde cobrar sobresueldos (caso de Rajoy y varias docenas más de chupones de la vida pública durante veinte años) a imponer comisiones, falsificar documentos, estafar, malversar... toda una ristra de delitos. El país vive gobernado por una trama de presuntos mafiosos con redes delictivas por doquier y no dimite nadie, ni se da explicación alguna, ni nadie comparece en el Parlamento, aunque solo sea para que el pobre Pedro Sánchez deje de hacer el ridículo pidiendo comparecencias que nunca se aceptan porque no tiene valor para presentar una moción de censura.

No dimiten y no entienden por qué se arma este revuelo. Los hijos y nietos de Franco creen que el país es su cortijo, que no deben explicaciones a nadie, que pueden hacer lo que les dé la gana, delinquir, ayudar o encubrir a los delincuentes, saltarse la ley cuando les parece. Y ¿por qué actúan así? Porque descienden directamente de Franco, otro delincuente que, habiendo ganado una guerra, trató durante 40 años el país como tierra conquistada y la población como vencidos a los que se podía someter a todo tipo de ultrajes, sevicias y saqueos. Para Franco no había ley. La ley era su voluntad. Para sus descendientes ideológicos y biológicos, tampoco. La ley no reza con ellos. Solo con Mas y los catalanes rebeldes. Y si reza, se cambia de un plumazo. Los fondos públicos son suyos y, cuando se los apropian indebidamente, en realidad reponen existencias para pagarse cacerías en el África, chalets en Baqueira, cocaína en fiestas o retiros millonarios, mientras el conjunto de la población pasa necesidad. No haber perdido la guerra, pringaos.

La teoría de las puertas giratorias es insuficiente. Estos del PP no eligen entre dos opciones: gobierno y empresa privada sino entre tres: gobierno, empresa privada y delito. Y no necesariamente consecutivas. Pueden ser simultáneas.

Esta explicación de la herencia de Franco con un gobierno de presuntos delincuentes es lo que aclara que puedan darse episodios tan delirantes a la par que bochornosos, como ese ex-ministro (el peor de Educación de la democracia) nombrado embajador ante la OCDE para que vaya a hacer arrumacos a su señora a costa de los contribuyentes que, siendo españoles, son súbditos a los que cabe esquilmar sin pestañear o, encima insultándolos. Eso también es lo que explica que un obispo viva en un palacio siempre a costa del erario, que un presidente del Tribunal Supremo pase fines de semana a cuerpo de rey con su novio y a costa de los contribuyentes, que un presidente de comunidad autónoma deficitaria sistemáticamente viaje a visitar a su novia también a cuenta de los ciudadanos, que una concejala del PP cargue su lencería a los fondos públicos, que cuatro enchufados llevaran veinte años cobrando fabulosa pastuqui por no hacer nada en el IFEMA, siempre a costa de los contribuyentes.

Sumen cientos de otros casos en ayuntamientos, Comunidades (especialmente la andaluza, en donde el robo sistemático cambia al color socialista pero es igualmente indignante) empresas públicas, autónomas, fundaciones, ministerios. Decenas, cientos de mangantes y delincuentes con o sin cargo público, sinvergüenzas que llevan veinte años enriqueciéndose y habrán dado con la causa de la crisis y la ruina de España.

No es una crisis. Es una estafa.

dissabte, 8 d’agost del 2015

El despacho con el Rey.


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En la rueda de prensa sin plasma a la salida de la reunión con el Rey en Marivent, y no pudiendo escapar por la puerta de servicio ni enviar a la ratita hacendosa a dar la cara por él, Rajoy ha tenido que hablar para la canallesca. Con su amado caudillo estas encerronas no se daban. Su discurso, el previsible: durante esta legislatura ha salvado a España del desastre; la recuperación es ya un hecho. La gente no la ve, pero eso no quiere decir nada. Es más, ve lo contrario. La labor de la masonería internacional no ceja. El Financial Times también la niega. Pero ¿no es este un órgano de la plutocracia anglosajona que se la tiene jurada a España? La recuperación es un hecho o él lo necesita así porque las elecciones están al caer y no puede presentarse ante el electorado solo con unas listas repletas de chorizos.

Ignoro qué atención le habrá prestado el Rey. Si yo estuviera en su lugar le hubiera pedido cortesmente que, en lugar de hablar de política, me explicara cómo ve él su peripecia judicial, que es lo interesante en España. Tiene poco sentido tomarse en serio a unos presuntos delincuentes que han dado en la flor de disfrazarse de políticos para sus latrocinios. La señora Aguirre ve alucinante que, según el juez, la Púnica también sirviera para financiar el PP. ¿Por qué alucinante? Parece que Granados robaba con tal eficiencia que le sobraba el dinero y lo compartía con su partido. Alucinante es que prácticamente todos los consejeros de la CA de Madrid a las órdenes de Aguirre estén pringados y ella siga diciendo que no se enteraba de nada, como si ocho consejeros o directores generales fueran otros tantos jaguars en el garaje de la invidente Mato. 

En el horizonte apunta la bicha catalana, lo único que realmente importa a Rajoy. Acaba de "filtrar" al director de "El periódico de Cataluña", Enric Hernández, un sondeo de Pedro Arriola, el gurú demoscópico o sueldo del pp. Hernández lo reproduce tal cual, como si fuera una primicia mágica y se tranquiliza atribuyendo a la Lista de Juntos por el Sí y la CUP, 62 diputados, lejos de la mayoría absoluta. Si ayer el gobierno lanzaba a los cipayos del CIS a largar trolas, hoy "El Periódico" atribuye al "bloque unionista" una abrumadora mayoría absoluta

Lo que pase en el Principado no dependerá de lo que quiera el PP sino de unas elecciones el 27 de septiembre en las que el soberanismo parte en muy buena posición. Más ahora cuando, según parece, por contagio de su alma comunista, Podemos sufre una escisión de militantes no nacionalistas que dejan Catalunya sí que es pot para constituir una nueva plataforma.  Unidos, sí probablemente acabe consiguiendo que la izquierda catalana entre en un estado de profunda depresión. Los diputados de CSQP pueden quedarse en la mitad y lo mismo puede suceder con Ciudadanos

En realidad, los indicadores señalan un descenso de Podemos en todo el Estado. Comenzaron muy fuertes, muy crecidos, borrachos de televisión y tertulias, tenían a sus pies una opinión indignada pero deseosa de entregarse a un proyecto nuevo. Y lo han dilapidado todo. Eran sprinters, no fondistas y a mitad de la carrera están ya sin resuello dialéctico. No hay teoría fuera de los balbuceos sobre el "arriba y abajo", "la gente" y la "hegemonía". Confían en que las elecciones catalanas les pemitan remontar pero ellos mismos se desmienten  al escindirse. Y, de las catalanas a las generales, es poco probable que aumenten sus expectativas. A lo mejor se quedan de aliados del PSOE con un porcentaje de voto similar al que alcanzaba en los noventa Anguita, el referente intelectual de estos aguerridos rompedores.

O bien puede salir el PSOE como mal menor. Ha tenido la habilidad de hablar poco y hacer menos. De no significarse mucho, cosa que siempre se paga en este país de envidiosos. Ni una moción de censura se ha atrevido a presentar. Sin embargo, ante el desprestigio absoluto del PP, ofrece una imagen institucional sólida que también hace valer frente al revoloteo de las "aladas palabras", que diría Homero, de Podemos y Ciudadanos. El PSOE es el centro del tablero, ocupa la famosa "centralidad"; es el único que puede pactar con todos que, sin embargo, entre sí apenas si se hablan. Especialmente ahora que los propios C's reconocen que su política de pactos (con el PP sobre todo) les ha pasado factura, lo que les obligará a girar hacia el PSOE. A este se le abrirá la posibilidad de una "gran coalición" sin que lo parezca.

divendres, 7 d’agost del 2015

Quieren reformar la Constitución.

Sobre las razones reales de las propuestas de reforma constitucional. Vídeo y texto a continuación.

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Todos quieren ahora reformar una Constitución que hasta ayer era intangible. Cómo se nota la preocupación que la cuestión catalana causa en España. Cómo se ven los nervios al comprobar que hay un riesgo real de partición del país, que los soberanistas catalanes tienen mucho más respaldo del que los españoles creen y que es necesario hacer algo, hacer como que se hace algo, para contener este movimiento social independentista que es lo más importante que ha sucedido en España desde 1975. 

El PSOE promete una reforma constitucional para convertir el país en un Estado federal. No saben los socialistas a ciencia cierta de qué federalismo hablan pues nunca les ha preocupado; tampoco si los soberanistas catalanes aceptarían, cosa poco verosimil; y, por último, tampoco si podrán hacer esa reforma federal porque necesitarán el apoyo del PP y ese está ya descartado. Tampoco les importa gran cosa. Ya desde los tiempos del submarino de la derecha, Rubalcaba, quedó claro que en las llamadas cuestiones de Estado, el PSOE reconocería siempre su subalternidad respecto al PP.

Los demás partidos, a toque de silbato, andan pensando qué reformas apadrinarán.

El único que parece tenerlo claro es Podemos. Una claridad envuelta en tinieblas, como siempre: desprecia el reformismo constitucional, argucias del régimen del 78 porque lo suyo es más profundo, radical y verdadero: un proceso constituyente en el que se podrá debater todo. Perspectiva halagüeña. Solo que poco viable si, como parece, Podemos se queda en un 15% del voto o menos. La Constitución no se tocará y los asaltacielos se quedarán calentando el escaño y cobrando las dietas castizas.

La preocupación es absoluta. Asustado por lo que se cuece en Cataluña, el ministro Catalá habla de reformar la Constitución en tres aspectos muy tasados: 1) reparto de competencias entre Estado y CCAA para fortalecer al Estado; 2) modificación de la línea sucesoria, asunto de capital importancia; 3) modificar el régimen de aforamientos para reducir la cantidad de sinvergüenzas que se valen de él para sus fechorías. Algunos añaden una reforma del Senado, cámara inútil pero muy conveniente para premiar lealtades perrunas de excedentes de cupo que no sirven para otra cosa. O sea, que no sirven para nada, pero los pagamos todos.

Loables propósitos, pero, en lo que hace al PP, sería bueno que dejaran de hablar de lo que no les compete. Cada día aparece un caso nuevo de latrocinio a cargo de algún pepero relevante. No es momento de reformar la Constitución (que tampoco va a servir para nada porque en Cataluña, ya no los escuchan) ni de hablar de política ni de nada. No son un verdadero partido sino, digámoslo por enésima vez, una supuesta asociación de malhechores que ni entienden de política ni de democracia ni de nada y a los que lo único que importa es forrarse.

No se molesten en reformar la Constitución: dimitan en bloque, devuelvan lo trincado y pónganse todos a diposición del juez.

¡Ah! Y saquen sus garras de Cataluña, como tienen que sacarlas de la caja común.

dijous, 6 d’agost del 2015

El CIS pepero.

Algunas consideraciones breves sobre el barómetro del CIS en vídeo. El texto, más abajo.
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El barómetro del CIS de julio coincide como un guante con los deseos del gobierno del PP. ¿Casualidad? No puede descartarse, desde luego. También es posible que haya burros voladores, aunque escasamente probable. En todo caso, conociendo el percal que aquí se vende, la casualidad puede descartarse con la conciencia tranquila. Digámoslo con claridad: un país gobernado por un partido que hasta los jueces presumen pueda ser una asociación de malechores (y ¡qué malhechores!), que se inmiscuye en todo, que todo lo manipula, desnaturaliza e instrumentaliza, que controla los medios de comunicación, los tribunales de justicia, que falsifica todos los datos, los utiliza torticeramente o se los inventa, ¿iba a permitir un organismo demoscópico independiente? Un partido que contrataba delincuentes para mejorar la reputación de sus dirigentes en las redes, ¿va a pararse en barras a la hora de respetar la independencia del CIS y no imponerle lo que tiene que decir?

Eso no se lo cree nadie. Hoy todos los periódicos especulan sobre los datos de ese baremo, dándolos por buenos no solo contra lo que muestra la experiencia sino contra el mero sentido común. Los resultados del CIS me merecen tanto crédito como las afirmaciones y promesas de Mariano Rajoy, el de los sobresueldos, de cuyo gobierno depende el Instituto en cuestión. Y no se trata solamente de que la famosa cocina realmente apeste que, por supuesto, es hedionda. Se trata también de los datos brutos, de su acopio,  procesamiento, hasta de los números de los folios, de todo. Todo lo qe estee gobierno toca lo falsea, como suele pasar con esta gente carente de escrúpulos y de frenos morales de ningún tipo a la hora de mentir en su provecho para seguir saqueando el país como reconoció la señora Cospedal, la única vez que ha dicho la verdad por equivocación.  Y si el gobierno del PP no ha hecho otra cosa que mentir en cuatro años, ¿por qué iba a decir la verdad un organismo de él dependiente? Sobre todo tratándose de la verdad en un terreno muy sensible: las expectativas de voto.

Todavía con mayor claridad: el PP no se vale del CIS para pronosticar tendencias de voto sino para fabricarlas en su provecho. Que el partido de la corrupción, la Gürtel, la Púnica, etc., etc., el que nadie quiere ver gobernando, el que presenta mayor índice de rechazo, dirigido por un político desprestigiado, con la más baja puntuación popular, del que nadie se fía, vaya a ganar las elecciones con casi un tercio de los votos es tan verosimil como  la serpiente del lago Ness. Así que ahórrense las cavilaciones. Ese barómetro no sirve para nada, salvo para saber qué resultado le gustaría al PP que dieran las próximas elecciones.

Puestos a fabular no solamente resulta que el PP ganará las elecciones según sus doctrinos demoscópicos sino que el apoyo al independentismo catalán está de capa caída. Vamos que si las elecciones fueran el año que viene en lugar del mes que viene, la opción ganadora en Cataluña sería la del Estado centralizado que es el que más gusta en La Moncloa. 

Solo hay algo más necio que tomarse en serio a unos sinvergüenzas: votarlos.

dimecres, 5 d’agost del 2015

Los presupuestos de la demagogia electoral.

Consideraciones sobre la utilización partidista y demagógica de los presupuestos generales del Estado en video en vivo y con el texto debajo.
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Los Presupuestos Generales del Estado de 2012 se retrasaron cuatro meses porque, siendo restrictivos, Rajoy temía que su conocimiento por la opinion redujera las expectativas de voto del PP en las elecciones de Andalucía de aquel año. Los del año 2016 se adelantan otros tantos meses aunque, al estar previstas elecciones generales en noviembre, la cortesía parlamentaria y la costumbre democrática ordenan que se aplacen hasta ver quién gobernará el año que viene. Ambos datos, el retraso de un lado y el adelanto del otro demuestran que el presidente del gobierno utiliza las cuentas del Estado, que son de todos, en beneficio de su partido, de su gobierno; en realidad, en beneficio de sí mismo que es lo único que le importa, para mantenerse en el poder al precio que sea. Retrasó los de 2012, llenos de recortes, para engañar a la gente y que esta votara sin conocimiento suficiente de causa. Adelanta los de 2016 y los embute de promesas falsas, de esas que incumple luego con toda tranquilidad.

Todo según lo habitual, pues el gobierno de Rajoy descansa exclusivamente sobre la mentira.

Presume de haber subido un 0,25% las pensiones, de acuerdo con la vergonzosa ley que aprobó al comienzo de la legislatura en lo que es una pérdida real de poder adquisitivo de los pensionistas. No sube las pensiones: la baja otra vez. Igualmente trata de comprar a los funcionarios prometiendo una subida del 1%, siendo así que estos perdieron un 5% con Zapatero y tienen sus salarios congelados desde hace cinco años. Tampoco sube a los funcionarios, sino que sigue empobreciéndolos. Y lo mismo con todos los colectivos más vulnerables. La técnica de la mentira es siempre igual: se anuncia una magra subida a bombo y platillo que, en realidad, oculta otro recorte. Es la regla de oro de la comunicación de estos franquistas: mentir siempre.

Es la táctica que utiliza esta organización de presuntos malhechores, con el sobresueldos a la cabeza. Se creen propietarios del país y de los fondos públicos que, al parecer, ya no son de todos, sino del PP y de su jefe que va por la vida repartiendo limosnas para ganarse la lealtad de los súbditos con el dinero que previamente les ha esquilmado. ¿O cree alguien que es casual que estos presupuestos prevean un 10% de aumento para Cataluña y practicamente nada a Castilla La Mancha? En absoluto: se quiere sobornar a Cataluña con unas migajas tras haberla expoliado y castigar a Castilla La Mancha por haber votado al PSOE, y dejarla sin las migajas siquiera.

Es el uso patrimonial y caciquil de la administración pública por la derecha, que no se limita solo a las cuentas del Estado. Hace lo mismo con todas las demás instituciones: colonizarlas, comprarlas, desnaturalizarlas, ponerlas a su servicio: los medios de comunicación públicos o los tribunales de justicia. Todo lo que el PP no puede instrumentalizar lo bicotea o lo destruye.

Es un ataque en toda regla al Estado de derecho por el partido neofranquista en el gobierno, cuya manifestación más grosera tendrá lugar el próximo 28 de septiembre, cuando los catalanes hayan votado y según lo que hayan votado.

No es que la presunta asociación de malhechores, con su presidente a la cabeza, el de los sobresueldos, no respete la democracia. Es que no sabe lo que es porque su espíritu sigue siendo el de la dictadura.

dimarts, 4 d’agost del 2015

Palinuro sobre el Partido Socialista de Madrid. Videoblog.

El caso desesperado del socialismo madrileño.


Los manuales de Ciencia Política, que son los del arte de la guerra, parten del supuesto de que la unión de fuerzas es la primera garantía del triunfo en cualquier enfrentamiento y la desunión la primera de la derrota. A dos meses de unas elecciones cruciales como las catalanas y cuatro de unas generales no menos decisivas, el PSM ofrece un espectáculo de desunión, enfrentamiento y división que solo augura derrota.
 
No es nueva. Es la imagen crónica de los socialistas madrileños que llevan más de veinte años en la oposición en el ayuntamiento y la comunidad por su incapacidad para constituirse en una alternativa creíble a unos desgobiernos por mayoría absoluta de un PP que apenas es algo más que una presunta asociación de malhechores para esquilmar las arcas públicas. La ejecutoria del PSM es una triste experiencia de luchas intestinas, zancadillas y maniobras entre burócratas, paniaguados y enchufados de tal o cual corriente. Las razones esgrimidas son siempre opacas y la gente sabe por experiencia que, además, son embustes para justificar descarnas peleas por los cargos y los escasos puestos de mando.
 
No hace falta al PSM aprovechar la experiencia de IU, reducida a la marginalidad y la insignificancia precisamente por las peleas orgánicas en las que los fulanismos y menganismos de unos políticos mediocres pasan por encima de cualesquiera consideraciones de estrategia o ideología. Tiene su propio saco. Un episodio tan vergonzoso como el Tamayazo, caso único de transfuguismo corrupto y falta absoluta de principios solo fue posible en una organización controlada por mafias enfrentadas compuestas por oportunistas, trepas y mediocres incapaces de ver más allá de sus narices, de su interés, de su poltrona, de su nómina.
 
Los responsables de este lamentable espectáculo en Madrid (y los de la Ejecutiva que participan en el pandemonium) parecen ignorar que el PSOE no es patrimonio suyo para hacer con él lo que les venga en gana. No lo es de los dirigentes, ni de los militantes, ni siquiera de los votantes. El PSOE es un partido centenario, patrimonio de todos los españoles y sus actuales gestores en todos los niveles no son más que administradores que habrán de rendir cuentas de sus actos.
 
Lo que hace indigno el gobierno del PP es su convicción de que el país es su cortijo, en el que puede cometer cualquier arbitrariedad y desaguisado con total impunidad porque le pertenece. Por ello, no le importa que sea imposible distinguir en su acción entre lo que es gestión y lo que es puro expolio y saqueo de un patrimonio del que se apropia por todos los medios, incluidos los ilegales. El PSM lleva veinte años actuando de modo análogo con el agravante de que, mientras el PP, siempre en el poder, dispone de privilegios y prebendas que repartir entre los suyos, el PSM, eterno perdedor por su desunión, solo reparte miseria, pucherazos, manipulaciones y puñaladas traperas.
 
Si los responsables de este desastre no ponen los intereses generales por encima de los de sus banderías y siguen agrediéndose al borde del abismo, entregarán en bandeja el gobierno a la derecha que podrá seguir haciendo y deshaciendo a su antojo en este país. O en lo que quede de él.

Lo que pudo ser.

Pongamos a trabajar nuestras imaginaciones.
 
Año 2012. Tras un intenso debate en la opinión pública, con fogosas intervenciones en el Parlamento, gran alarde de tertulianos en las televisiones y una intensa revisión de los postulados esenciales de los pincipales partidos españoles, especialmente los dos dinásticos, queda aprobada una Ley Orgánica de Ejercicio del Derecho de Autodeterminación de los Pueblos de España. Fue necesario consultar a ristras de expertos sobre la naturaleza de ese derecho que muchos negaban de raíz y otros afirmaban sin vacilación alguna. La ley regula el ejercicio del citado derecho, las circunstancias en que puede reclamarse, la natualeza jurídica de las colectividades que lo hagan, el alcance y la finalidad de la iniciativa, así como unas disposiciones acerca de cada cuánto tiempo cabe ejercitarlo.
 
Año 2013. El Congreso de los Diputados decide que ha lugar a una reforma en profundidad de la Constitución de 1978, vista la cantidad de propuestas de revisión que se presentan. Tras un periodo de debate sobre la necesidad de racionalizarlas para establecer órdenes de prioridades y garantizar la gobernanza del Reino pero sin obstaculizar el habitual trabajo del Parlamento, este decide constituir una Convención especial ad hoc. El trabajo de esta entidad, en la que tendrán representación todas las fuerzas políticas del arco español será clasificar las propuestas de enmienda, y establecer algún tipo de orden entre ellas y, sobre todo, dar prioridad a las cuestiones relativas a la organización territorial del Estado la cuestión litigiosa por excelencia . La convención está encargada de debatir y proponer finalmente varios proyectos de distribución territorial del poder en España, que van desde un retorno al centralismo tradicional español hasta la propuesta de independencia sin más a los efectos de que la población pueda elegir con conocimiento de causa.
 
Año 2014. Luego de otro largo y agitado proceso de debate acerca de cómo convertir en realidad práctica ese principio de autodeterminación, las Cortes aprueban una llamada Ley de claridad, a imagen y semejanza de la promulgada en el Canadá con motivo de dos referéndums de autodeterminación en la provincia de Quebec. La ley, aprobada por consenso de todos los grupos parlamentarios, especialmente los soberanistas catalanes, regula el ejercicio práctico de ese derecho, el tipo o los tipos de consulta que se celebrarán y las mayorías necesarias a la hora de tomar según qué decisiones.
 
Año 2015. Queda fijado un referéndum de autodeterminación para el 27 de septiembre. En él, la pregunta a la ciudadanía catalana será si quiere que Cataluña se constituya en Estado independiente de España y plenamente soberano o se rechaza la independencia y se prefiere dar un voto de confianza para que la Convención proponga alguna solución con el apoyo de la mayoría. Dicha propuesta habrá de ser sometida después a referéndum en aquellas partes del Estado que, estando directamente afectadas por ella,  así lo soliciten. En el supuesto de que el resultado del referéndum sea la independencia frente a España, está acatará la voluntad popular y tomará las medidas pertinentes para establecer relaciones de colaboración y apoyo mutuo con el nuevo Estado europeo.
 
¿Ven qué fácil hubiera podido ser de haber prevalecido un espíritu tolerante, democrático, abierto al reconocimiento de todos los derechos de los pueblos y no la habitual cerrazón española a ningún tipo de negociación y la voluntad de imponer sus criterios a la fuerza? El resultado, fuere el que fuere, habría sido mutuamente beneficioso y ahora no sería necesario contener el aliento para averiguar qué consecuencias pueda tener la política del chicken run o "juego del gallina" que ha planteado el gobierno español  con intención de amedrentar a la Generalitat y obligarla a desistir de sus propósitos sin conseguirlo, haciendo de paso un ridículo épico.
 
Es imposible apagar un fuego echándole gasolina. Eso solo se le ocurre a quien carezca de facultades mentales o las tenga muy trastornadas.