dissabte, 6 de juny del 2015

Izquierda Unida son dos.


Enésimo portazo de Iglesias a las ilusiones de los confluyentes de crear una amplia alianza de la izquierda (se evita con cuidado el término "frente") en la que vayan todas juntas pero no revueltas, cada una con sus siglas y todas bajo una identidad ómnibus. Podemos irá a las generales con sus siglas. Rechazo frontal a Garzón, Anguita y Cayo Lara que es converso reciente a la confluencia.

En IU la bronca se encona más, si cabe, entre otras cosas porque ya nadie prácticamente sabe qué defiende y ataca cada quién. IU es el pecio de una nave de los locos. La nao ya se ha hundido, pero los locos siguen pegándose. Palinuro lo había entrevisto hace meses en Izquierda Unida y el efecto sifón de Podemos en donde se decía: Lo llaman convergencia. Es efecto sifón. Podemos absorberá a IU con la misma indiferencia natural e inocente con que el pez grande se come al chico. La mística comunista, comunitaria, solidaria vale poco cuando se cuentan votos o, sea, para entendernos, poder. Y, efectivamente, como preveía Palinuro el 1º de febrero pasado, Podemos se ha comido a IU. No obstante también conviene recordar que hay comidas indigestas.

¿Qué ha sucedido desde el 1º de febrero? Dos hechos de gran importancia: las elecciones autonómicas andaluzas y las municipales y autonómicas en 13 CCAA en España. En las dos se ha marcado una pauta: el PSOE resiste bien el efecto sifón de Podemos (que iba orientado a su sector izquierdo); IU se da un batacazo en todas partes en que concurre sola, cuando no desaparece; Podemos no obtiene ni de lejos los resultados a los que aspiraba cuando, a primeros de año anunciaba que iba a asaltar los cielos no por consenso, sino por conquista. Podemos "salía a ganar", iba "por todas" a los clarines triunfantes de unos sondeos embriagadores. Algunos le adjudicaban casi un 28% del voto y primera o segunda posición por doquiera, claro sorpasso a la socialdemocracia tradicional, a la que se auguraba un proceso de "pasokización". La realidad los ha dejado en el 14% y con visos de empeorar. ¿Culpables de este amargo resultado? Tres:

Primero, el bipartidismo, más difícil de batir de lo que parecía. Vamos, que el oso mantenía su piel y quien la había vendido antes de tiempo tiene que devolver los cuartos. Se impone el realismo. Esta dura experiencia, unida al aprendizaje del joven Iglesias en los reservados de los restaurantes que mucho criticaba y en el fondo envidiaba, hará que en Podemos no vuelva a hablarse tanto de bipartidismo. Eso es más propio de Anguita, mientras que lo suyo es, maravilla el decirlo, la socialdemocracia, la socialdemocracia sorpassata, si se dice así.

Segundo, el absurdo caos de IU. La doctrina sifón, más arriba mencionada, partía de la aplicación a España del modelo de Syriza en Grecia: un Partido Comunista griego, claramente definido, cuya función era perder las elecciones (aprox. un 2% del voto) para que el discurso de Syriza, de un izquierdismo más radical, neocomunista, pero sin mostrar lazos con el comunismo, pudiera ganarlas, dejando al PASOK convertido en un partido-taxi. El problema en España es que IU, y su alma comunista, no ha entendido o no ha querido entender el mensaje y, en vez de ir sola al matadero electoral, ha explotado en un sinfín de tendencias confluyentes (a su vez con propuestas distintas de confluencia) y partidarios de unas u otras reediciones del espíritu numantino. Todo este jaleo ha hecho gran daño a Podemos, mezclado en ese incomprensible desbarajuste de IU que, aunque no se lo crean, tiene al electorado en verdad hasta la coronilla. De ahí que, en los últimos días, Podemos trate de marcar distancias. Lo ha hecho con Garzón, de modo innecesariamente cruel, a juicio de Palinuro, y con IU en su conjunto, porque Podemos "no será tabla de salvación para nadie". Sobre todo cuando la propia tabla no va muy segura y la salvada o salvable IU es, en realidad, una organización en liquidación, contable y políticamente. La cuestión ahora es saber si, vistas las circunstancias, Julio Anguita no interviene para sostener su propia propuesta de alianza. Encabeza un Frente Cívico Somos Mayoría, pues el cordobés es experto en calificar sus inventos no con su razón, sino con su deseo: Somos Mayoría, Izquierda Unida. Al final puede suceder que las izquierdas vayan a noviembre divididas en tres formaciones: Candidatura de Unidad de la Mayoría (por ponerle un nombre), Podemos y PSOE. De ahí que este haya pasado a ser tan importante.

Tercero, el PSOE ha resistido el efecto sifón de Podemos. De tal modo que, aunque no haga nada o, quizá, por no hacer nada, va perfilándose como una alternativa frente a un gobierno y un partido absolutamente desprestigiados, comidos por la corrupción y en los que los enfrentamientos y broncas no son visibles como en IU pero tienen a la derecha desconcertada sin política de ningún tipo. Que hayan lanzado a la vicepresidenta del gobierno a largar una filípica contra el radicalismo de Pedro Sánchez demuestra que en el PP han perdido la Minerva. Es tan absurdo que beneficia al mismo Sánchez, a quien no le resulta difícil aparecer a contrario como un centro entre radicalismos de izquierda y derecha. Para beneficiarse del todo, el PSOE debiera reajustar su terreno, dejando entrar en él con más voz a su sector más izquierdista. Un giro, no a la izquierda radical de Santamaría, sino a la moderada y democrática eliminaría del todo el efecto sifón de Podemos y hasta quizá lo revirtiera, según se desarrolle el proceso de articulación de este como opción de gobierno.
 
Aquí es donde reaparece la socialdemocracia. El giro de Podemos es patente. Pueden llamarlo como quieran, pero es obvio que el PSOE ya no es igual al PP, sino un partido con el que hay que entenderse. Tiene gracia: IU buscando confluir con Podemos y Podemos pretendiendo entenderse con la familia socialdemócrata. Casi parece un vodevil. Al final acaban todos en sana promiscuidad socialdemócrata. Palinuro ha defendido siempre una unidad de la izquierda y, cuando menos, una alianza PSOE-Podemos. Los socialistas seguramente llegarán al momento de alianzas en una posición relativamente cómoda. No lo parece tanto que lo consiga Podemos. Tiene urgencias de consolidación, debates internos serios y pinta de haber agotado su mágica capacidad de movilización del principo. Sin resuello, vamos. 

divendres, 5 de juny del 2015

Comienza la función. Ocupen sus asientos.

El día de ayer fue de agitación sin cuento en el territorio que se ve a sí mismo a la izquierda del PSOE. A ver si me sale la crónica. Empezó El Plural con una noticia explosiva según la cual IU desaparece como partido propio: concurrirá a las generales con Podemos. Como fuente se citaban unos imprecisos "sectores de la dirección" que matizaban mucho que no se trataba de ser fagocitados. Dio igual: la red se pobló de desmentidos indignados. El propio Garzón se consideró obligado a salir al paso de tan horrible augurio afirmando la rebusta identidad de IU en un par de tuits hablando de la necesidad de IU como organización propia, autónoma.

Es ese momento dimitía la dirección en pleno de IU de Madrid ante el fiasco electoral pero achacando en parte este también al hecho de que sus propios camaradas (clara alusión a Garzón y Anguita) pedían el voto para otras formaciones. Justo, las que han ganado. Y la victoria tiene siempre mucho atractivo de forma que, aunque unos comunistas madrileños hayan dimitido por un lado, otros comunistas no menos madrileños proponen exportar el modelo de Ahora Madrid para ganar La Moncloa. Se trata, en realidad, de las candidaturas de unidad popular como fórmula ganadora también en otras partes.

La confusión aparece en este punto. ¿Cómo se realizará la unidad popular? ¿Con todas las fuerzas desarmadas, habiendo dejado sus siglas a la puerta, como quiere Podemos, que aspira a dar nombre al conjunto de la unidad o bien como una alianza o confluencia de fuerzas independientes, cada una con sus siglas y su identidad como parecen querer los de IU? En todo caso, por razones prosaicas, IU quizá no esté en situación de sugerir gran cosa por cuanto el desastre electoral la ha dejado al borde de la quiebra y con una deuda enorme que alguien tendrá que pagar.

En cuanto al mensaje que esa unidad popular tiene que mandar, se observa un replanteamiento tan pronunciado en favor de la socialdemocracia que es cosa de preguntarse si la exigencia al PSOE de un giro de 180º todavía se mantiene, convirtiendo así el debate político en una especie de tiovivo. Sin duda, advertirán que se habla de la "verdadera socialdemocracia", no su degeneración neoliberal. Por algún lado se empieza. Como cuando se admite que el PP y el PSOE no son lo mismo, aunque se añada que sus dirigentes sí lo son. Vale. Ya hablaremos pero, de momento, el PP y el PSOE no son lo mismo. Quizá pueda hacerse una unidad popular sin el PSOE, pero no contra el PSOE.

Y aquí es donde reaparece Anguita, incidiendo en la necesidad de la unidad general, la gran alianza, el gran frente de la izquierda que no será frente ni alianza, sino algo nuevo, pero anguiteño, bajo la dirección de su Foro Cívico en donde los socialdemócratas, sean dirigentes o dirigidos, no tienen sitio pues son el enemigo por batir. Anguita es el único que sigue recordando que la lucha de la izquierda es contra el bipartidismo, esto es, por si alguien lo había olvidado, el PP y el PSOE.

Pues eso, la unidad.

Los viejos soldados nunca mueren.


Esta línea de la antigua  balada antimilitarista, reconvertida luego en timbre de honor por el general MacArthur en la guerra de Corea, se aplica a la inenarrable ceremonia de ayer en la que Felipe VI homenajeó en París a los combatientes españoles republicanos de la novena compañía de la división Leclerc y haciéndolo, si no yerro, bajo los colores de la bandera de quienes los expulsaron de su país. Palinuro lo trató en un post titulado ¿con esto tampoco va a pasar nada? Aquí solo una reflexión complementaria, para ver más de cerca esta vergüenza de la Gran Nación.
 
La Europa de hoy es el resultado de la derrota del fascismo. España lo es de su victoria. Allí ganaron quienes aquí perdieron. No compartimos memorias. No compartimos nada. En Europa abundan los recuerdos, monumentos, homenajes a los antifascistas. No hay ninguno que honre la memoria de los fascistas. Aquí es al revés: apenas dos o tres placas y recuerdos a los antifascistas, generalmente por iniciativa municipal, y una plétora de monumentos, calles, plazas, arcos, fuentes, paseos y hasta pueblos enteros dedicados a honrar la memoria de los fascistas. La historia la escriben los vencedores y, por eso, el arco de La Moncloa, a la entrada de Madrid,  sigue llamándose Arco de la victoria.
 
Felipe VI hiló un discurso vergonzoso. Por el contenido y por la circunstancia. Citó como si fuera motivo de orgullo, la presencia en Francia de artistas e intelectuales españoles, entre los que mencionó a Picasso, Dalí y Machado. Pero no dijo nada de las razones de la marcha de muchos de ellos.  Y eran poderosas. Palinuro le ofrece un par de ejemplos, entre otros posibles, por si las desconoce. Julián Zugazagoitia y Lluís Companys eran dos españoles que también se fueron a Francia en aquellos años. Los ocupantes alemanes los capturaron, se les entregaron a Franco y Franco los hizo fusilar. ¿Entiende S.M. por qué se iban los españoles, incluidos los combatientes de la Nueve?
 
Pero hay más. Hay la circunstancia. Casi nadie subraya el hecho verdaderamente aleccionador de que el discurso de Felipe VI se hiciera en presencia de la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, nieta de exiliado político del franquismo e hija de emigrante económico de ese mismo franquismo. El franquismo que nombró Rey a su padre.
 
No, los viejos soldados nunca mueren. Solo se difuminan.

dijous, 4 de juny del 2015

Con esto, ¿tampoco va a pasar nada?

Que el Rey pueda ser un imbécil o un criminal capaz de homenajear en España a los compañeros de quienes su protector Franco asesinó a mansalva y cuyos huesos yacen aún en fosas comunes en todo el país está dentro de la naturaleza de las cosas. Hasta es probable.
Que al gobierno de mangantes neofranquistas esto no le produzca reparo alguno y hasta le parezca bien, también es muy probable dado que está compuesto de nacionacatólicos y fascistas más o menos nostálgicos, a quienes la coherencia ética nunca ha parecido asunto de interés porque desconocen qué sea la ética, la conciencia u otras zarandajas. Si hay que disimular y hacer como que la justicia y los derechos humanos nos importan, se disimula y se hace. Al fin y al cabo, lo suyo es robar.
Que la oposición -en gran medida heredera de los héroes de la Nueve en París y de los asesinados en el genocidio franquista- todavía no haya dicho nada, ni protestado siquiera, demuestra su grado de abyección moral, habiendo cambiado un lugarcejo al sol de las elecciones por su responsabilidad por el restablecimiento de la justicia en nuestro país. Demuestra que no solamente no tiene valor para presentar una moción de censura, sino que también carece de él para respetar sus propios ideales y la memoria de quienes murieron por ellos. O sea, que es tan escoria y bazofia como la corona, el gobierno y su partido.
Que los medios no den la noticia, no digo ya completa, como aquí, sino ni siquiera manipulada, censurada, por temor a que la gente ate cabos, demuestra que, si los políticos de la oposición son miserables y cobardes, los periodistas lo son por partida doble porque su deber es precisamente este: informar de algo que tiene una indudable trascendencia.
El Rey homenajea en París a los republicanos españoles, compañeros de los cientos de miles que los fascistas también españoles asesinaron y enterraron en fosas comunes y que el gobierno de este Rey y él mismo siguen negándose a desenterrar y hacerles justicia.

Ni dimisión, ni moción de censura.

El Sobresueldos no dimite. ¿Por qué iba a hacerlo? ¿Que cobró un millón y medio de euros de la caja B, probablemente en negro, en sobres, mientras engañaba a la ciudadanía, diciendo que no llegaba a fin de mes? Mentirijillas piadosas sin importancia. ¿Que ha mentido en sede parlamentaria diciendo que no conocía Bárcenas, a quien enviaba mensajes de apoyo? Bobadas de su buen corazón. ¿Que seguramente se ha dejado pagar todo, desde los calcetines a los viajes de vacaciones, por la trama de delincuentes Gürtel? ¿Quien no tiene algún asuntejo de poca monta? ¿Que ha apoyado a todos los sinvergüenzas de su partido -y son una cohorte- citados por los jueces? Bueno, los amigos se ven en la adversidad. ¿Que es el presidente y, por tanto, último responsable de lo que se haya hecho en el PP al que los jueces consideran una asociación de malhechores? Habladurías de la Antiespaña.
 
Y no solamente no dimite él. Tampoco lo hace ningún otro corrupto o ladrón de su partido, salvo que esté ya prácticamente en los calabozos de los juzgados, caso de Mato o de Sepúlveda y, aun así, el Sobresueldos les compensa por el lucro cesante con algunas otras mamandurrias de las que hay abundancia en la asociación de malhechores. En otros casos dimiten no porque sus conciencias se lo dicten. Estos granujas no saben qué sea la conciencia, aunque comulguen todos los domingos, sino porque los planes estratégicos de la banda de ladrones les aconseja hacerlo para que sus compadres puedan robar mejor. Así, la impresentable chupacirios Lucía Figar, que se cargó la enseñanza pública de Madrid para entregársela a los curas, la que cobraba subvenciones de comedor sin necesitarlas y financiaba su página web de autobombo con dinero del contribuyente, y el no menos perillán Salvador Victoria, otro presunto mangante de comisión y mordida, acaban de dimitir pero solo para que otra supuesta corrupta y figura siniestra, Cristina Cifuentes, pueda hacer de las suyas en la presidencia de la Comunidad de Madrid.
 
Aquí no pasa nada. Un pequeño traspiés en las elecciones y nada más. La gente volverá a estar encantada de votar a sinvergüenzas y ladrones para los cargos de gestión.
 
Mientras tanto, mientras la organización criminal sigue saqueando el Estado y riéndose de los españoles, su responsable invita a almorzar al del principal partido de la oposición, que acude como un corderito a que le den palmadas en la espalda y le hagan aparecer como lo que no es, un líder. Su presencia en La Moncloa sí que legitima a este gobierno corrupto y el sobresueldos de su jefe dando la impresión de que la política y los problemas de los ciudadanos les importan algo cuando es obvio que lo único que les interesa es el que el juez no los llame a declarar como imputados antes de las elecciones. Porque, si es después, ya se encargarán ellos de linchar al juez.
 
Y ahí va el dirigente de la alternativa a esta vergüenza de gobierno corrupto, meapilas e incompetente, demostrando que, para incompetencia, la suya es superior pues  no tiene agallas para presentar una moción de censura a esta banda de ladrones.

La grande bouffe.

Las pasadas elecciones de 24 de mayo fueron municipales y autonómicas, pero en cuarenta y ocho horas quienes han tomado contacto directo han sido los cuatro dirigentes principales de las cuatro principales formaciones políticas y lo han hecho de modo típicamente español, comiendo. Las llamadas comidas de trabajo. Comenzaron la ronda Rivera y Sánchez a una hora algo intempestiva para el almuerzo por lo que se supone que solo habría café y pastas. Rivera se fue luego a La Moncloa a compartir mesa y mantel con el actual inquilino del inmueble. Este recibió al día siguiente a Sánchez, también a la hora del almuerzo y Sánchez se trasladó más tarde para cenar con Iglesias. Solo queda que Rivera e Iglesias almuercen juntos igualmente, para preparar un debate televisivo, por ejemplo. No tengo tan cierto que vaya a haber encuentro gastronómico entre Iglesias y Rajoy más que nada por falta de cintura de este. Si la tuviera invitaría al de Podemos a una terraza de un Cien montaditos, un lugar ideal para explicarle sus ideas de cómo salir de la crisis.

Los españoles resuelven sus asuntos comiendo. Se fundan partidos en tabernas, se conspira en restaurantes. La comida y la bebida andan siempre cerca. Más de un pacto se ha firmado ante un buen cochinillo, regado con abundante vino. La experiencia demuestra que, cuando la gente se acostumbra a comer bien, modera su discurso político, reduce su radicalismo. O este se reduce solo. Estos encuentros, cara a cara, sin micrófonos no son conciliables con los firmes declaraciones de los emergentes de impulsar la publicidad y la transparencia de las decisiones políticas. Negociaciones, sí, dicen los de Podemos de Andalucía, pero con las cámaras grabando y los micrófonos encendidos. Eso con los almuerzos hispanos casa poco.

Además estos encuentros y comidas de tanteo entre los líderes son inútiles porque su capacidad para establecer normativas como lineas generales de los respectivos partidos en toda España es relativa. En algunos casos los políticos locales aceptan las normas generales de la dirección; en otros, no. Porque cada nivel de gobierno en España es un mundo. Los socialistas andaluces están casi en estado de rebeldía frente a los españoles. Aguirre frente a Rajoy y a todos los demás dirigentes de su partido y también Podemos y C's registran sobresaltos en su interior, disensiones y críticas. Los dirigentes pueden comer lo que quieran. Luego, sus gentes en los diferentes lugares, harán lo que les parezca en función de las condiciones específicas del sitio, que no tienen por qué coincidir con las de otro. Y, a los postres, los gerifaltes deciden dar "rienda suelta a sus barones territoriales". Como si pudieran hacer otra cosa.
Hay que constituir 8.000 gobiernos locales, más las correspondientes diputaciones provinciales (que suelen olvidarse y es en donde más se roba y caciquea) más 13 comunidades autónomas. Es evidente que va a caer mucho cochinillo y abundante vino tinto. Y mucho conciliábulo, y mucha presión, y juego sucio y escándalos mediáticos de todo tipo. En estas administraciones que ahora se renuevan se concentra gran parte del poder mafioso de tramas delictivas que llevan veinte años actuando y falseando toda la realidad política del país. Financiados con dineros de la Gürtel o de la Púnica o de Sebastopol, los triunfos del PP son ilegítimos por ilegales. El propio gobierno lo es.
Pero ustedes sigan comiendo. Hagan La grande bouffe.

El arte de hablar en prosa.

Por su trigésimo aniversario, la compañía Morboria acaba de estrenar una versión de la comedia-ballet de Molière, El burgués gentilhombre,  en el teatro Infanta Isabel de Madrid. La traducción, adaptación y dirección, de Eva del Palacio, excelentes. La versión trasmite la chispa y el ingenio de Molière. En la adaptación quizá se le va a veces la mano con algunos anacronismos. Aparece hasta la guía Michelin y la traslación de la turcoparla de los embajadores y trujimanes a la carta de un Doner Kebab provoca la hilaridad del público, pero es demasiado fácil. Eso sin contar con que algunas jerigonzas seudootomanas son deliciosas. Son parlamentos inventados a base de onomatopeyas que traen un significado oculto. Me recuerdan la genial charabia de Chaplin en "Tiempos Modernos", uno de los mejores momentos de la cinematografía mundial a mi parecer. La dirección, agilísima, sin entreactos, aunque a veces algo confusa en los momentos de "plenarios" en escena, quizá con doce o catorce actores en aciones fragmentadas. En conjunto, un gran espectáculo, brillante, lleno de sugerencias, en el que se alternan la comedia ordinaria y el ballet, al modo en que, según aprende el burgués del maestro de filosofía, se alternan la prosa y el verso, con formas intermedias de comedia a ritmo de ballet.

Molière era un preferido del Rey Sol y no parece que se llevara muy bien con las otras dos figuras señeras de dramaturgia francesa, Racine y Corneille pues, siendo autores trágicos, quizá consideraran la comedia un género menor. La cosa se complica con esa curiosa patraña que reaparece de vez en cuando de que, en realidad, el autor de las obras de Molière fue Corneille, que trabajaba de negro para el otro. Sea como fuere, Molière tuvo un gran éxito con su invención de la comedia-ballet. Compuso como una docena, contó con partituras de los mejores músicos de la época, Jean Baptiste Lully y Marc Antoine Charpentier. El propio Rey sol se dignó interpretar algunos papeles en varias de estas piezas, lo que podría haber hecho morir de envidia a Lully, de no haberlo matado la gangrena.

En cuanto a la comedia, Molière, que era hombre culto, mezclaba la relativa solemnidad del estilo francés con la tradición desvergonzada de la commedia dell'arte italiana. Los personajes del burgués gentilhombre parecen sacados directamente de este género. Y no es difícil identificarlos: Mr. Jourdain, el burgués, es Pantalone; el maestro de Filosofía, il dottore; el de esgrima, il capitano; Nicolasa, Colombina; el criado de Cleonte podría ser Arlechino y el propio Cleonte, il inamorato. La caracterización que se les da en la obra propician los paralelismos. Dicho sea sin desdoro del prodigio de imaginación y fantasía burlesca en la indumentaria de los actores.

El feroz ataque de Molière a las pretensiones de ennoblecimiento de los burgueses, la ridiculización de los parvenus, subrayado por la sucesión de farsa y pantomima, es el cuerpo de la pieza. Viene apoyado en una actuación soberbia y mantenida de Fernando Aguado que debe de ser extenuante porque en las casi dos horas no abandona el escenario sino breves minutos y es, además, el centro de la acción y la reacción. Esa crítica corrosiva a las pretensiones de una clase social hecha de comerciantes, de la que la corte se reía, se articula en tres momentos interrelacionados, pero autónomos. El primero es una burla de las controversias de la época acerca de la relativa importancia de las distintas ciencias. Una última versión de la vieja disputa sobre las armas y las letras que atraviesa el Renacimiento y aquí toman otro carácter. Las armas quedan reducidas a la esgrima y las letras comprenden la música, la danza y la filosofía.

El segundo es la intromisión de la verdadera nobleza, un conde, Dorante, y una marquesa, Dorimène, pintados como una pareja de granujas sin escrúpulos, sobre todo el conde que, aprovechándose del estúpido delirio del burgués, lo saquean sin parar. Estas figuras de nobles crápulas, vividores, parásitos, en el fondo estafadores, en obras que habían sido encargadas por la corte solo pueden demostrar que el dominio del Luis XIV sobre el Estado era tal que podía reírse de los nobles que le hacían la corte. Un conde libertino en el peor sentido del término y una marquesa viuda parecerían preanunciar unas amistades peligrosas

El tercero es la marcha turca. La burla otomana parece haber sido movida por algún ridículo que había hecho la representación del Gran Turco en París el año anterior. La farse adquiere caracteres apoteósicos cuando el embajador y el hijo del Gran Turco otorgan al bueno de Mr. Jourdain la dignidad de Mamamuchi. La trama se disuelve en un final feliz a costa de la locura del burgués, con el matrimonio de los dos jóvenes enamorados, según el parecer de la madre Jourdain, la única persona sensata de toda la pieza, el de sus dos criados y el del conde con la marquesa, par dessus le marché.

Un derroche de genialidad burlesca llevada a veces al paroxismo.

dimecres, 3 de juny del 2015

Fotofobia
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El PP cambia la ley para impedir que se publiquen fotos como la de la detención de Rodrigo Rato. Es muy fuerte, en verdad. Tiene mucha carga moral. Quien ha sido casi todo en esta país, tratado como un delincuente. Pero los hombres labran sus propios destinos. No obstante, el gobierno, el PP, no quiere imágenes, no quiere fotos. Se malicia que tras esta vendrán muchas otras porque tiene una lista de espera de investigados, imputados, procesados y condenados que parece de un hospital gestionado por Cospedal. No quiere fotografías.

En la "Ley Mordaza", actualmente recurrrida ante el Tribunal Constitucional, se prevén sanciones altísimas a quienes hagan fotografías a las fuerzas de orden público cuando "gestionan" (digámoslo elegantemente) manifestaciones o protestas callejeras. El PP no quiere fotografías. No quiere fotos. Le molesta la luz. Padece fotofobia.

Vive en la oscuridad y las tinieblas. Solo así se explica que sus cargos no vean nunca nada de lo que tienen delante de la nariz. Mato no veía el Jaguar en el garaje de su casa. Cifuentes tampoco vio que su lista electoral fue confeccionada por Salvador Victoria, hoy imputado en la operación Púnica. Lucía Figar no vio la operación Púnica, igual que Rajoy no veía a Bárcenas y, luego, dejó de ver a Blesa y Rato, que volvieron al reino insondable de las tinieblas. Camps no veía los trajes o las facturas o ambas cosas. Arenas no veía los sobresueldos y Cospedal nunca se ha visto a sí misma. Igual que la Infanta no veía lo que firmaba. Firmaba a ciegas. Todos vivían en un mundo en tinieblas perpetuas, como en el Ensayo sobre la ceguera, de Saramago, que trae causa de aquel tremendo Informe sobre ciegos, de Sábato en Sobre héroes y tumbas. Todos ciegos, pero gobernando el país. Y la verdad es que Rajoy se da un aire al ciego que dirige a otros ciegos al hoyo en el cuadro de Breughel, sacado literalmente de Mat. 15, 14, "dejad que los ciegos guíen a los ciegos porque cuando un ciego guía a otro, los dos caen en el hoyo".

Las elecciones, sin embargo, han aportado luz. En algunos sitios focos poderosos; en otros destellos. Pero comienza a iluminarse un panorama hasta ahora tenebroso, poblado por seres fotofóbicos. Ciegos. Y, claro, estos, desconcertados, se reúnen para recibir las órdenes del guía en una situación tan dificil, bajo una luz deslumbradora. Y la orden, por boca de Cospedal, aún secretaria general, es cerrar filas, mantener la unidad, no desperdigarse, que es peor y no hacerse daño. O sea, no cunda el pánico, se dé un "sálvese quien pueda" a costa del prójimo.

En el otro extremo están los emergentes, decididamente partidarios de la luz plena, el conocimiento público de cuanto se hace y dice en política. Pero este principio ha comenzado a resquebrajarse. Rivera se reúne en secreto con Sánchez y comparte con Rajoy la intimidad de un almuerzo en privado. Luz, aquí, poca. Y, sí, sus cabezas de listas suelen plantear exigencias de trasparencia en los gobiernos locales, pero ya comienzan a escucharse protestas en el partido por las actitudes dictatoriales de Rivera que solo pueden alimentarse del secreto de los conciliábulos. Puede que haya luz, pero parece la de la linterna sorda.
 
El otro emergente, Podemos, se ha tomado más en serio su condición de héroe o mito solar y de mensajero de la luz. Pero también de un modo irregular, lo que hace presumir que sucederá como siempre cuando hay pactos o acuerdos: las partes ceden y, dentro de cada parte, luego hay sectores más a favor y más en contra de ceder o, si se quiere, posibilistas y guardianes de las esencias. En Castilla la Mancha, los acuerdos pactistas parecen ir muy avanzados. En Andalucía, en cambio, el asunto parece enquistado a la par que enconado. Las dos partes se culpan mutuamente y ambas con el mismo argumento, la intransigencia de la otra. Las dos acumulan razones para sostener su actitud y sus seguidores las convierten en insultos, lo que normalmente favorece poco el entendimiento. De seguir las cosas así es posible que en Cádiz siga gobernando Teófila Martínez y sea preciso convocar nuevas elecciones. Antes de llegar a esta situación decepcionante quizá las dos partes podrían ponerse de acuerdo en la figura de un mediador que propusiera una solución de compromiso.

Y, como la luz viene siempre de Oriente, ya veremos las luminarias que traerán las elecciones catalanas si finalmente se convocan para el 27 de septiembre. Una campaña electoral con todos los focos concentrados en el debate soberanista, en España y en buena parte del extranjero. Fuegos de artificio entre el nacionalismo catalán, unido en el objetivo independentista, y el nacionalismo español (de derecha, centro e izquierda), débil, fragmentario y desunido, porque aunque, en el fondo, coincida en el reconocimiento de la nación española, no así en el modo de hacerla valer.

dimarts, 2 de juny del 2015

El sobresueldos y la "organización criminal", a lo suyo.

Hace unos días, Rajoy, más conocido como "el sobresueldos", decía que lo que más daño había hecho al PP en las elecciones era el martilleo de la corrupción y, sobre todo, "la forma de tratarlo". El martilleo sigue porque, por fortuna, no depende del Sobresueldos ni de los periódicos y las teles, sino de los jueces y estos continúan siendo un ejemplo de eficacia e independencia.

Hoy, cinco nuevos imputados del PP en asuntos de corrupción, todos ellos altos cargos, consejeros, diputados de Madrid y Murcia que, al parecer, se lo llevaban crudo a través de la Púnica. ¿Cómo tendrían que dar los medios esta información para que el Sobresueldos se quedara tranquilo? Sencillo: los telediarios deberían abrir con noticias acerca de cómo Mas, cuando creía que no lo veían, soplaba en un silbato independentista y el comic "La Razón" con una foto demostrando que Carmena es dipsómana y una mechera. Solo al final se diría que un juez comunista o masón, resentido por su falta de ascensos a causa de su adicción a la droga, ha querido acusar a Lucía Figar y Salvador Victoria de falta de honradez, pero la buena gente de la calle lo ha silenciado a gritos.

Pero no es el caso. Hasta las divisiones azules más conocidas, como RTVE, Telemadrid, Telecospedal y otras bazofias se ven obligadas a dar cuenta de cómo los presuntos chorizos de esta asociación de malhechores van recibiendo citaciones judiciales. De seguir a este ritmo es posible que el sobresueldos no encuentre candidatos suficientes para las generales fuera de las prisiones y tenga que componer la listas con un plante de reclusos.

En esta ocasión, de los cinco imputados, dos, Lucía Figar y Salvador Victoria, son actualmente consejeros de la Comunidad de Madrid. Esta Figar es la comecirios que ha regalado terreno público a organizaciones católicas ultrarreaccionarias para que monten gratis sus chiriguitos educativos, o sea, de adoctrinamiento de los niños bien, hijos de los privilegiados, a quienes ha regalado dinero de todos a espuertas mientra desmantelaba la escuela pública que, al fin y al cabo solo la frecuentan los pobres, o sea, los rojos y la antiespaña. La misma que, teniendo los ingresos saneados de todos los peperos (y quién sabe si también sobresueldos, como el jefe máximo) pillaba una beca de comedor para su hijo, privando caritativamente a otro de ella porque el dinero no hay que dejarlo correr por ahi sino metérselo en el bolsillo, sobre todo si es dinero ajeno. Cuando se roba en pro de la Iglesia, siempre es de caridad dejarse un  remanente para uno mismo.

Estos dos nuevos pájaros, presuntos apandadores, eran también nombramientos directos y de mucha confianza de Esperanza Aguirre. Ignoro si queda alguien que alguna vez haya trabajado con Aguirre en algo y no tenga que responder ante la justicia por supuestos latrocinios. Pero de lo que no cabe duda es de que, si en vez de contratarse como cazatalentos cuando se retiró de la política por unos días, se hubiera contratado como cazaladrones, ahora se la rifarían en la mafia que es en donde debiera estar.

Añádase a la nueva recua de presuntos chorizos peperos el almuerzo de Rivera hoy con el sobresueldos para hablar de pactos. Las condiciones que tan galanamente pone Ciudadanos para pactar (que los partidos echen a la calle a los imputados por corrupción), ¿también rezan con el sobresueldos? Porque a este pueden imputarlo en cualquier momento. En realidad, ya lo ha llamado a declarar como testigo una Asociación de Abogados demócratas que defiende a un acusado de la Gürtel para quien se piden 50 años.

A su vez, la candidata a la Comunidad de Madrid del PP, Cristina Cifuentes, no parece que haya robado nada, al menos de momento, pero ha falsificado su curriculum vitae para mejorar su imagen.

En cualquier país civilizado ni elsobresueldos, ni Cifuentes, ni Aguirre, ni ningún integrante de esta presunta banda de mangantes podría ser candidato a nada.

Claro que, en cualquier país civilizado, el principal partido de la oposición ya habría presentado una moción de censura contra un gobierno de presuntos ladrones presidido por un sobresueldos.

Pero es que España no es un país civilizado, como puede verse.

Entre pitos y flautas.

70.000 silbatos pitando a pleno pulmón de los hinchas, que suelen tenerlos poderosos, deben de ser atronadores, sí. Pero algunas reacciones están siéndolo más y, contra todo sentido común, tienden a agravar la cuestión, ahondar el enfrentamiento, reavivar las dos Españas.

El Rey soportó impertérrito la silbatada. No es mucho mérito pues tampoco podía hacer gran cosa. No podía marcharse y tampoco hacer la peineta a 70.000 aficionados como en su día hiciera su padre a los abertzales en una histórica jornada en Gernika. Solo podía aguantar a pie firme, impasible el ademán. Recientemente he leído que la Corona es la única institución del Estado que roza el aprobado si no lo ha alcanzado ya. Con este tipo de gallardías frente a la adversidad ciega, es probable que alcance el notable en España. Otra cosa será en Cataluña, aunque tampoco allí la imperturbabilidad del monarca habrá caído del todo mal. Es función del Rey, según la Constitución, arbitrar y moderar el funcionamiento de las instituciones y poco podrá moderar quien no sea capaz de moderarse a sí mismo.
Distinto es el juicio que en España despierta la sonrisa de Mas. Los nacionalistas españoles ven en ella el taimado rictus del traidor antiespañol que tenía el silbato guardado en el bolsillo. Los nacionalistas catalanes la interpretan como la contenida manifestación del orgullo de un dirigente que, en efecto, por prudencia, guarda el silbato en el bolsillo. De no ser estéticamente desmesurado se diría que es una sonrisa tan interpretable como la de la Gioconda.

Es la sonrisa que esboza (las sonrisas siempre se esbozan) cualquiera que vea cómo este gobierno es tan incompetente que se obstina en meterse en problemas de los que no sabe salir si no es dando manotazos y haciendo más el ridículo. Desde la última pitada ha tenido, creo, doce meses para buscar una solución o cuando menos mitigar una escandalera a la que dan tanta importancia pues lo consideran algo trascendental.
 
No estoy seguro que los ruidos que emiten las gradas digamos "normales" sean mejores que una estruendosa pitada. Es posible que la unidad  le preste cierta concordancia porque los ruidos que se oyen cuando no hay ganas de fastidiar suelen ser aun más desagradables. Solo recordar esas bocinas de no sé dónde pone la piel de gallina.
 
Por lo demás, la indignada reacción de quienes ven atentado a los sagrados símbolos de la patria contrasta con la endeblez de sus fundamentos. Según parece hay jurisprudencia que considera las pitadas al himno y/o bandera formas de la libertad de expresión. Además, los mismos que ahora berrean que aquí hay traición y hasta blasfemia (los nacionalcatólicos no distinguen bien entre ambas) decían hace unos años que pitar a Zapatero era libertad de expresión de gente que estaba harta de él. Otrosí, Zapatero no es el himno ni la bandera, aunque a veces lo parezca. Nada, nada, estas monstruosidades no pueden quedar sin el condigno castigo.
 
Y ¿cuál es el condigno castigo? Pues, según parece, La Comisión Permanente de la Comisión Estatal contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte ha decidido abrir expediente informativo a los reponsables de la silbatina y dar traslado de las pruebas a la Fiscalía para instar acción sancionadora. Por lo que se deduce, será administrativa.
 
Es decir, la traición a la patria, el ultraje a sus sagrados símbolos, se resuelve con una multa de nada. Esto no es serio, señores. No dirá Palinuro que las autoridades deban proceder como esos tuiteros que piden bombardear el Camp Nou para exterminar a los "putos nacionalistas". Parece algo excesivo, aunque no tanto como exterminar a los "putos chinos". Pero ya es extraño que ningún ministro haya propuesto una reforma legal que permita encarcelar a quienes estén en posesión de silbatos calientes en esas ocasiones. Siempre será más humano y magnánimo que pasarlos por las armas.