dilluns, 18 de maig del 2015

Gracias, Pilar.



El bueno de Palinuro está tan poco acostumbrado a que alguien hable bien de él en la prensa que, cuando eso sucede, se pone como unas castañuelas. He aquí el artículo que publicaba ayer Pilar en La Vanguardia y que nunca le agradeceré bastante. Antes se hizo cargo de la presentación del libro junto con Alfred Bosch en el Ateneu barcelonès. Compartimos un buen momento con Carme Forcadell y Muriel Casals, dos mujeres admirables.

El libro de que aquí se habla es un largo lamento por la España que no pudo ser. Bueno, dirán ustedes, y ¿qué tiene eso de nuevo? ¿No es llorar escribir en España? ¿No es la jeremiada por la decadencia el motivo del pensar español? ¿No están las librerías y bibliotecas llenas de esos lamentos? ¿No adoran los españoles hurgar en la llaga abierta de su mal avenida historia y su problemática conciencia nacional?

Pues sí, es cierto. La desnacionalización de España es un escalón más en el descenso (o ascenso, según cómo se mire) hacia el infierno propio que nos hemos trazado. Pero tiene, o creo que tiene, una novedad: no alimenta falsas esperanzas. Hasta ahora las reflexiones sobre el desastre español tenían como colofón la fe en la llegada de algún tipo de remedio. Sí, España es un desastre, pero dejad que llegue la Ilustración; sí es un desastre, pero dejad que llegue el positivismo; que llegue la industrialización; que llegue Europa; la educación; la democracia.

La Ilustración, el positivismo, la industrialización, Europa, la educación, la democracia llegaron y sigue habiendo dos Españas. La impositiva, autoritaria, chulesca, nacionalcatólica, la del andrajo imperial, que habla a voces, humilla lo distinto y reprime la libertad. Y la liberal, tolerante, plural, pero acobardada, acallada, sumisa y, en el fondo, cómplice de la otra.
 
Y nada más. Se ha acabado. Ya no cabe esperar más advenimientos milagrosos o salvíficos que corrijan el rumbo al desastre como no sea, precisamente, la posibilidad de la independencia de Cataluña. Es una ironía de la historia que, para constituir una nación española en la que quepamos todos haya que empezar por desnacionalizar lo que hay.

La lógica empresarial.

El jefe de los patronos, sucesor de Díaz Ferrán, actualmente en la cárcel, suspira por privatizar los servicios públicos de la sanidad y la educación porque, dice, si se gestionaran según la lógica empresarial se obtendría mucho mayor rendimiento. ¿Qué es la "lógica empresarial"? Pues básicamente el afán de lucro del empresario. Su beneficio. Decir que esa lógica va a aumentar el rendimiento no es decir nada porque es preciso especificar el rendimiento para quién. Si se trata del rendimiento para el empresario, el asunto es, en efecto, lógico. Pero si se trata del rendimiento para otros, por ejemplo, para la colectividad, es menos claro. Demostrar que la lógica del lucro privado (que, por cierto, no conoce límites) en la gestión de los recursos públicos redunda en beneficio de la colectividad es arduo, en realidad, imposible.

Pero si la lógica empresarial es la del beneficio, su medio es el dinero. Con dinero se financian think tanks, escuelas de negocios, facultades de empresariales, círculos de debate y se pagan millonadas a ilustres conferenciantes para demostrar lo indemostrable y crear un ambiente en donde expresiones como "lógica empresarial" tengan connotaciones positivas. Así se dice en esos centros de doctrina que la gestión empresarial de los servicios públicos es más racional, evita el despilfarro, es más eficiente y, en consecuencia, más productiva. Lo lógico es ver los servicios públicos como empresas y sus usuarios como clientes.
 
Lo malo es que los servicios públicos articulan derechos y sus usuarios son ciudadanos, esto es, titulares de esos derechos. Y el concepto de derecho no entra en ningún cálculo de eficiencia según la lógica empresarial. La administración tiene que garantizar el acceso universal a estos bienes porque son derechos y todo el posible beneficio si lo hubiera, que no tiene por qué haberlo, iría íntegro a la ampliación y mejora de la actividad, sin margen alguno para el beneficio personal. En la empresa privada puede traer cuenta pagar indemnizaciones por accidentes mortales antes que afrontar una inversión mucho mayor en corregir algún defecto peligroso. En la administración pública esto no puede hacerse pues el administrador tiene que respetar a toda costa los derechos de los administrados, el primero de los cuales es la vida, aunque respetarlos no sea eficiente en términos de ganancia.
 
Por lo demás, Rosell no parece pedir el cierre de los servicios públicos y su desaparición de los presupuestos generales del Estado, atendiendo a un principio absoluto de libre mercado. Lo que solicita es que los gestores de los recursos públicos no sean políticos ni funcionarios sino empresarios. Además, podría prescindirse de los funcionarios, estamento enojoso que no solamente vigila el respeto a los derechos de la ciudadanía sino que él mismo está cargado de derechos que impiden tratarlo como mano de obra barata y precaria. O ya directamente esclava, desprovista de derechos, como quiere la patronal habérselas con la fuerza de trabajo. Porque, después de todos los dineros, las FAES, las escuelas de negocios, los medios comprados, los periodistas a sueldo y todo el andamiaje ideológico del capital, el meollo de la lógica de este, su núcleo esencial sigue siendo la plusvalía, esto es, la explotación del trabajo ajeno.
 
La propuesta parecería un ideal del libre mercado pero es, en realidad, una muestra de la lógica empresarial al más puro estilo español. Es una propuesta de captura del Estado por los empresarios. La CEOE sería el partido único del régimen.  Los servicios públicos siguen a cargo de los presupuestos generales del Estado, pero los gestionan empresarios con su lógica de la eficiencia y la productividad, o sea, el rendimiento para sus bolsillos. El negocio es redondo y típico del capitalismo de amigotes. No hace falta arriesgar capital propio; se gestiona el público. Y se tienen clientes forzosos, pues todo el mundo necesita educación y sanidad. El negocio está asegurado. Y, si no lo estuviera, siempre se acaban socializando las pérdidas, como estamos hartos de ver, últimamente con las autopistas radiales de Madrid.
 
Es una lógica que bordea sistemáticamente lo delictivo, la que ha llevado al antecesor de Rosell en el cargo, Díaz Ferrán, a la cárcel de Soto del Real. Este Díaz Ferrán es el que en cierta ocasión formuló uno de los axiomas de la lógica empresarial: "trabajar más y ganar menos" a los efectos de que los empresarios puedan trabajar menos y ganar más y, de esta forma, se restablezca el equilibrio universal de la lógica empresarial. Si defraudar al erario aumenta el rendimiento personal, el lucro privado del gestor, ¿qué ordena hacer la lógica empresarial? A veces estas inferencias lo llevan a uno a la cárcel, pero es que ir a la cárcel forma parte también de la lógica empresarial.

diumenge, 17 de maig del 2015

De la teoría a la práctica y otra vez a la teoría.


Deprimidos por los sondeos, los del PP se aferran a una campaña en las etéreas regiones de la teoría y las dulces promesas para el mañana. Estamos saliendo de la crisis. Cada día engorda el crecimiento del PIB en una o dos décimas. Al llegar el 24 estaremos creciendo por encima del 4%. Ya hemos perdido la cuenta de los millones de puestos de trabajo que van a crearse en 2016 y Rajoy confunde los impuestos que sube y los que baja; pero esto es costumbre.

Aguirre anuncia que representa los principios liberales más puros: la libertad, la propiedad, la justicia y supongo que la honradez. En reserva le queda lo de la superioridad moral y el cristianismo como vehículo de la libertad en Occidente. Pura teoría para no verse obligada a hablar de la práctica que, sin embargo, es lo que parece interesar a los votantes, esa chusma a cuya falta de juicio es preciso someterse cada cuatro años. Como si la unción providencial de la derecha no fuera para toda la eternidad.

La gente solemos estar más en los asuntos prácticos, los que afectan a nuestras vidas cotidianas. Los políticos suelen referirse a ellos como los problemas reales de los ciudadanos, pero no dan la impresión de conocerlos. Y es muy sencillo. Lo que queremos es que dejen de saquearnos, de estafarnos y robarnos. Rajoy sale a la calle en Palma de Mallorca y la gente lo abuchea y lo mismo le pasa luego en Oviedo, en donde los manifestantes le coreaban "Mariano, Mariano, no metas más la mano". Es la más afrentosa de las realidades prácticas para unos gobernantes literalmente anegados en la corrupción. La cruda realidad es la de una partida (o partido) de ladrones en el gobierno. No hay teoría ni promesa rosada que aguante la aparición de otra Gürtel en la alcaldía del PP de Alicante, en donde la alcaldesa Alonso, según la denuncia, podría haberse enriquecido escandalosamente a cuenta de supuestos procedimientos delictivos.

Esa práctica tan tozuda da al traste con todas los bellos anuncios del gobierno y sirve como base para otra elaboración teórica pero de la izquierda. La contundencia de Garzón, llamando a Rajoy presidente de un partido de ladrones no deja lugar a dudas. Esa es la fórmula teórica que resume tres años de absurdas disquisiciones sobre el neoliberalismo, las privatizaciones, el conservadurismo, la desmemoria histórica, la represión, los intentos de censura, el autoritarismo: partido de ladrones. De haber empezado por ahí, aun a costa de reconocer que en las propias filas de los acusadores hay algunos con la mano muy larga, habríamos ahorrado tiempo y paciencia. Aunque no dinero porque la corrupción, bien claro está, no cesa.

Rajoy se agarra más a la teoría y pide no "frivolizar" ni confiar en "tertulianos y comentaristas" es de suponer que en los adversos, aunque, tratándose de Rajoy, nunca se sabe. La política no es hablar. Es hacer. En su caso, también podría decir deshacer.

Ahí está, sin embargo, el más temible tertuliano, al que él llama "el Iglesias", con un toque de desprecio de señorito, retándolo a debatir y afeándole que no lo haga con la oposición. También Iglesias trae el bazooka teórico cargado, llamando "miserable con traje" a Rajoy a quien pide que deje de ser una maldita avestruz con la cabeza en el suelo, y dé la cara y venga a debatir. También muy cierto y contundente. Solo una pequeña precisión a favor de las avestruces: no son tan tontas como para esconder la cabeza y perder de vista al enemigo. La dialéctica teórica de Podemos apunta también al PSOE, al que acusa de copiota. Pura proyección porque esa es la acusación que cabe hacer a Podemos. ¿O no pide este el voto a los socialistas de corazón? Y ¿qué son los socialistas de corazón? Según parece, los del 82. Da para pensar quién copia a quién.

La teoría del PSOE sobrevuela este valle de lágrimas. La campaña es por las autonómicas y locales, pero se apunta a las generales de noviembre. En el corto plazo la suerte parece estar bastante echada. Quedan los altos porcentajes de indecisos a los que se quiere llegar con la teoría del "voto útil", sin perderse en mayores pendencias con el resto de los partidos. Estas elecciones son un alto en el camino importante hacia las generales. Un mitin monstruo en Valencia, con 12.000 asistentes, tiene este significado: una especie de primarias únicas de Sánchez contra Sánchez porque si el resultado del día 24 es malo para el primer Sánchez, ¿cómo va a sostener el segundo su candidatura a la presidencia del gobierno?
 
En el caso de C's, la teoría y la práctica se confunden. Todo el mundo echa pestes de ellos. Hasta ellos mismos. En próximas fechas van a depurarse de falangistas que, según dicen, se les han colado. Lo de menos es que sean falangistas, aunque no es carta de recomendación. Lo grave es lo que tiene de aviso del peligro de reclutar miles de aspirantes a cargos públicos en breve tiempo. Los de C's manifestarán de continuo una mentalidad positiva y positivista pero no pueden evitar la idea de que, al votarlos, se vota un partido de aluvión.

dissabte, 16 de maig del 2015

Más de indignad@s
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Después de escribir mi post sobre l@s indignad@s, con motivo del cuarto aniversario del 15M, me quedó la duda de si había transmitido mi respeto y consideración por esta movilizacion tan inesperada como legítima, tan sincera como admirable. Me quedaba el reconcome que siempre atenaza a los escribas y autores de si no vemos las cosas desde nuestra torre de marfil y desdeñamos la actividad práctica, el contraste de nuestras ideas con la vida concreta. La barricada, vamos.

Por este motivo, me fui a  mi colección de fotos, a aportar testimonio gráfico de mi participación directa en el movimiento. Lo que en ella se ve es un momento de una actividad específica que se llamó "la Universidad en la calle". A lo largo de aquel tiempo estuve en diversos sitios, distintas convocatorias, participando de formas diversas. 

No hablo de oídas, sino de habladas, aunque reconozco que lo mío no es arengar al personal.

Es más: no estoy en absoluto convencido del triunfo definitivo de las causas nobles como la democracia, la igualdad, la libertad y la justicia, sino más bien de lo contrario a la vista de la marcha de las cosas aquí y fuera de aquí. Pero seguiré haciendo todo lo que pueda por alcanzarlo.

Palinuro en Cataluña

Pues... ¿qué voy a decir a ustedes? Ayer lo pasé muy bien presentando mi libro sobre la desnacionalización de España en el Ateneu barcelonès, con mucho éxito de asistencia. Hubo gran empatía entre el presentado, los presentadores (Pilar Rahola y Alfred Bosch) y el público, entre el cual tuve la fortuna y la alegría de contar con Carme Forcadell (Assemblea Nacional Catalana) y Muriel Casals (Ómnium Cultural), mujeres que tengo en altísima estima.

Esta foto, que ya he visto también colgada en el TL de Alfred, es ya y será pra mí en el futuro fuente de orgullo. El fundamento mismo del espíritu democrático es el respeto al derecho a decidir de los pueblos sin cortapisa alguna. La libertad, como reconocemos todos, incluso los "neoliberales" que se la niegan a los demás, es libertad de elección. Derecho a elegir; derecho a decidir. Derecho de autodeterminación de los seres humanos.  Y es verdadera y completamente así cuando pueden ejercerla los demás, incluso en contra de lo que el orden constituido pueda considerar sus intereses, que coincidira o no (más bien como que no) con los de la gente normal.  Nadie tiene derecho a negar a los demás lo que quiere para sí mismo o a obligarlos a aceptar lo que él no está dispuesto a aceptar.

Muchas gracias, amig@s. Fue emocionante. Y, aunque parezca una absurda demasía, no estamos solos.

Indignados e indignantes.

Ayer se celebró el cuarto aniversario del movimiento de los indignados, aquellos miles de personas que se sentaron en lugares públicos en Madrid, especialmente la Puerta del Sol, a agitar las manos en silencio y movidas en un primer momento por el éxito del libro del veterano resistente Stéphane Hessel, Indignez Vous! Cuestionaban el conjunto del sistema, sostenían que los diputados no los representaban, se consideraban apartidistas pero no apolíticos, creían en la acción libre y espontánea de  la gente, a través de la intervención directa, sin cauces intitucionales que todo lo deforman.

Por entonces, Palinuro dio cuenta del fenómeno en una serie de crónicas sobre el 15M que abarcaron desde el 18 de junio de 2011 la primera, titulada Crónicas de la revolución indignada hasta otra, la número XXIII, titulada también Crónica de la revolucion indignada (XXIII), publicada el 16 de octubre de 2011. Después de estos veintitrés artículos, vinieron algunos otros esporádicos y diversas críticas de libros. Porque a los indignados les ocurrió como a los de Podemos: no habían terminado de hablar y ya muchos editores estaban publicando best-sellers sobre ellos. Si Palinuro fuera un avispado publicante, estaría buscando sello para sus cuartillas. No siéndolo, las dejará dormir el sueño del olvido en la nube de internet. Y eso que, repasando someramente sus contenidos. comprueba que un porcentaje alto de ellos aguanta gallardamente el paso del tiempo. Otros no, por supuesto.

Uno de los aspectos que más se elaboraba en aquellos escritos era el problema de la institucionalización del movimiento. El 15M era una crítica al conjunto del sistema, considerado de imposible regeneración. Era preciso sustituirlo por otro. Pero nunca estuvo claro cómo se hacía ya que, a pesar de la repugnancia casi instintiva del movimieno a los partidos, estos son imprescindibles para la acción política y la acción política se realiza en sede parlamentaria. Sin duda también puede hacerse en los bancos de las plazas o las terrazas de los McDonalds pero seguro que no tiene la misma eficacia. Y en este punto había un conflicto y un impasse: el 15M no tragaba los partidos políticos, cauces de todas las ponzoñas que corroen la vida pública, pero, al mismo tiempo, no acababa de averiguar con qué podría sustituirlos. Y tenía que hacerlo, so pena de vegetar en la inoperancia.

Surgieron así varios intentos de constituirse en partidos que no acabaron de cuajar del todo y, finalmente, Podemos echó a andar enarbolando la idea de ser los "herederos" del 15M que, por cierto, se obstina en su rechazo a toda disciplina partidista. Esta pretensión de ser herederos del 15M, quizá una forma de eso que llaman la "ventana de oportunidad", presenta sin embargo, tres ambigüedades muy características de la organización. A saber: El heredero es alguien distinto del difunto, por razones biológicamente obvias. El partido trata de salvar el escollo diciendo de sí mismo que es un "partido-movimiento", un concepto tan convincente como el del felino vegetariano. Por razones jurídicamente no menos obvias, el heredero, a pesar de todo, es el difunto porque, salvas circunstancias extraordinarias, entra en propiedad universal de sus derechos y deberes. Luego no le queda más remedio de ser lo que no es. La experiencia humana muestra que, antes pronto que tarde, los herederos acaban mirando por sí más que por los intereses de los finados, porque no son estos. Igual que Podemos no es heredero del 15M diga lo que diga.

Por un lado, tenemos a estos últimos tan indignados como siempre, de vuelta a las plazas, afirmando que nadie los representa y de otra, tenemos a Podemos asegurando su condición de herederos. La conclusión sensata y obvia será que Podemos seguirá tirando de la pretendida herencia siempre que le beneficie pero con la misma legitimidad con que los curas de hoy afirman ser los herederos de la iglesia de las catacumbas, y eso mientras va adaptándose a los usos y costumbres parlamentarios a toda velocidad para evitar que las otras fuerzas políticas la encasillen en una consideración extraparlamentaria en la que al final quizá le aguarde la misma aburrida tradición y actividad que tenía su inmediata antecesora, Izquierda Unida, de la que sí parece ser bastante más heredero que del 15M.

Y es aquí en donde, como para hacer realidad la sospecha de que la indignación no surgiría si alguien no la provocara, reaparece el califa Anguita lanzando anatemas como siempre pero esta vez en contra del PCE y de la IU que él mismo creó y en un artículo de Mundo Obrero. Se ha pasado el tiempo de estas organizaciones, sostiene el que las condujo de fracaso en fracaso (eso sí, alguno brillante si se comparaba con los desastrosos resultados que habían obtenido sus antecesores) y hay que experimentar fórmulas nuevas. Teniendo en cuenta que tampoco parece ya totalmente feliz con Podemos, probablemente porque atisba en él, innobles tendencias a negociar o pactar con el infame enemigo, verdadero paria de la sociedad política, auténtico intocable que es el PSOE, el panorama que el ilustre zahorí adelanta a la izquierda es el de desmantelar todas sus formaciones momentos antes de la batalla afirmando que, de no hacerse ahí, estará perdida.

Sin duda los indignados tienen razones poderosas para sentirse tales y más que van a tener cuando comprueben que estos gobernantes neofranquistas no van a dejarles resollar. Pero una de las más poderosas será comprender cómo algunos sectores y personalidades de la izquierda son neuróticamente incapaces de superar sus odios y rencillas y de poner en práctica una unidad que es tanto más necesaria cuanto más imposible la hace su permanente delirio ególatra.

El de él y el de sus discípulos y seguidores.

divendres, 15 de maig del 2015

Hoy, presentación de libro.


Hoy, en Barcelona, capital del rojerío separatista, dedicado todo el día a maltratar el español que tan bien domina Rajoy, según el camarada Wert, jefe de la Centuria "Luceros de guardia".

Ateneu barcelonès (carrer de la Canuda, 6) a las 19:00 horas. El libro versa sobre la cuestión de España-Cataluña. En él se expone la visión de España que anima al autor desde sus más tempranos días y una consideración sobre la salidas que tiene la llamada cuestión catalana que Palinuro siempre ha sostenido que es en realidad la cuestión española. Cree el piloto de Eneas que España no estará en situación de reencontrar su ser y su destino en tanto no se haya resuelto este asunto de una u otra forma según el sentir de la mayoría de los catalanes libremente expresado. No daré aquí mi opinión porque nunca he sido un spoiler y menos de mis propios libros.

No se me pregunte por qué lo presento en Barcelona y no en Madrid. No me niego en absoluto a lo segundo. Es más, me encantaría. Pero todavía no he encontrado nadie que quiera presentarlo. Y se lo he pedido a algunas personas que, por talante y trayectoria, parecerían apropiadas para hacerlo. Pero el tema es tabú y me responden con el silencio. O a lo mejor el tabú es el autor. Cuestión esta un poco ñoña porque cada libro solo es y puede ser de un autor y, así como en mis tiempos en la mili se arrestaba un fusil o una mula que hubieran "hecho" algo contra las ordenanzas, ahora se castiga los libros por los supuestos desmanes de los autores.
 
Si encuentro a alguien que quiere presentarlo en Madrid y sea persona de mi consideración, avisaré con tiempo.
 
En Barcelona se han animado Pilar Rahola y Alfred Bosch, dos amigos con quienes contraigo una deuda más por su benevolencia hacia mí. 

La tiranía mediática de la corrala.


El imperio de los medios es atroz. Son muchos, sí; pero son más quienes pugnan por salir en ellos porque han aprendido la lección de que los medios, además de determinar el orden del día, son "hacedores de Reyes" (King's makers), hacen y deshacen carreras. Hay, pues, que estar en los medios. Y eso ¿cómo se consigue cuando hay tantos y tanta gente pidiendo audiencia? Sobresaliendo del guirigay general haciendo o diciendo alguna estridencia. Esto puede conseguirse con algún dislate, estilo Albert Rivera, del que las redes hagan luego chirigota. Nada se viraliza más que las chirigotas. Mortifican, pero hablan de ti y de eso se trata en campaña. Si dices cosas de sentido común, nadie te escucha.
La estridencia también consiste en hacer el ganso. Ayer el PP distribuyó unas fotos de Cifuentes, Rajoy y Aguirre pedaleando plácidamente por el Río. También corrieron por la red con los consabidos retoques de fotoshop, gracias a los cuales los tres aparecían, entre otras cosas, montados sobre tres animales del jurásico del tipo tiranosaurio. Pero también da igual. Lo bueno es que nos vean aunque sea haciendo el ridículo.
Lo que ya no es tan conveniente es que salgas a la calle con las manos en los bolsillos, a dar un paseo de lo más normal con tu amigo Bauzá, de Baleares, y te monten un escrache llamándote cosas feas como corrupto o amigo de Rato. Hay que controlar los medios.
Eso Aguirre lo hace de maravilla. Está siempre en primera y abriendo noticiarios. ¿Por qué? Porque sus estridencias consisten en atacar personalmente a sus rivales, Carmena y Carmona, siendo extraño que, con lo aviesa que es, aún no haya confundido de buena fe los apellidos. Pero lo primero es atacar. Con eso se consiguen dos cosas. En primer lugar, reducir el tiempo que dedica a defenderse a su vez de los ataques y, en segundo, obligar a los adversarios a perder el suyo en defenderse. Eso es lo que hace Carmena en una larga entrevista muy matizada, muy tranquila y en la que además, renuncia a atacar a su rival personalmente. Es una actitud muy digna que habla mucho a su favor, pero no sé si le garantiza tanta audiencia como las diatribas de Aguirre. Esta despacha las acusaciones con la habitual contundencia de quien tiene prisa por pasar al ataque. Pone en cuestión la integridad de Carmona y hurga en una supuesta herida moral de Carmena y su marido. Pero minimiza las cuestiones del suyo, dejándolas en faltillas, casi incorrecciones administrativas. Lo cual no es de extrañar para quien presenta la desobediencia a la autoridad y el hecho de llevarse por delante la moto de un agente  sin duda como medidas de agilización del tráfico de Madrid.
La que peor maneja los medios es Cifuentes. Está ahora en todos marcándose una defensa en el estilo que las malvadas redes llaman un "Ana Mato" o "Infanta Cristina" de yo no estaba cobrando en negro, no sabía nada y soy una víctima. Demasiado tiempo en la defensa; demasiado cuerpo fuera. No es creíble que no supiera nada. Si estaba contratada y recibía una nómina, ¿cómo no miraba la cotización de la seguridad social? ¿Era una nómina black? ¿Una nómina-jaguar?

dijous, 14 de maig del 2015

007 y el fetichismo de la guerra fría.


A los de mi generación nos gusta pensar que los años sesenta fueron los años de los beatniks, Ginsberg, Dylan, Beatles, el LSD, Vietnam, mayo del 68, los hippies, Woodstock, Summerhill,  el inconformismo, la rebelión, la revolución. Y lo fueron.  Al menos para quienes así lo quisimos.

Pero también fueron los del bloqueo de Berlín, los asesinatos del Che, Lumumba, Martin Luther King, Kennedy, la descolonización, los "cuatro de Cambridge", la guerra fría, el sputnik, el primer tratado SALT, el espectacular desarrollo del capitalismo, el declive de los viejos imperios, el siglo americano y la sociedad de consumo.

Esa segunda es la que se refleja en la legendaria serie de películas de James Bond sobre novelas de Ian Fleming, producidas casi todas por la británica EON e interpretadas seis o siete de ellas por Sean Connery, cuya fama arranca de este papel, otras tantas por Roger Moore y el resto por Daniel Craig, Pierce Brosnan, Timothy Dalton y George Lazenby. No me falta ninguno porque he copiado la lista de aquí ya que no he visto todas las películas ni reconozco a todos sus intérpretes. Desde luego, una saga; una leyenda. Quizá una de las de más éxito del cine. Hace más de 53 años que se estrenó Dr. No (1962) y este año se estrenará la vigésima cuarta película, Spectre. No sé si hay algo parecido en la historia de la cinematografía y, desde luego, no lo hay en la de la literatura.

Porque la leyenda de 007 arranca de un novelista, Ian Fleming, que la inició con  una máquina de escribir portátil que puede verse en la exposición y muy parecida a una Hispano-Olivetti Pluma 22. De ese frágil artilugio nació uno de los héroes más populares de la literatura, unas aventuras traducidas a todas las lenguas, vendidas por millones y vistas en las pantallas por cientos de millones en todo el mundo. Exitazo total de mercado, producción en serie, en cadena, sociedad de la opulencia y el consumo, estrellato para Connery, las chicas Bond, los coches Aston-Martin o las motos BMW. Y pura ideología.

007 representa la insaciable pasión de la gente por las historias de héroes populares por entregas de fines del XIX y primeros del XX, la llamada literatura de cordel, las aventuras de Fantômas, Fu Man-Chú, Old Shatterhand y Winnetou, Sherlock Holmes, Rouletabille, el Corsario Negro, Sandokan, etc. Sin duda, Ian Fleming era un hombre culto, pasado por varias universidades en distintos países, periodista, militar, con una gran experiencia en asuntos de espionaje, inteligencia y guerra secreta durante la segunda guerra mundial. Conocía muy bien Alemania; hablaba la lengua y estaba muy al tanto del clima de enfrentamiento entre Occidente y la Unión Soviética pero sus modelos literarios fueron siempre los mismos: los thrillers de Hammett y Chandler y, en otro orden de cosas, pero muy determinante para entender su mundo, los autores ingleses glorificadores de las leyendas del Imperio H. C. McNeile y John Buchan, cuyos héroes, tambièn de saga, Bulldog Drummond y Richard Hannay, reemergen en James Bond, si bien ya no en tiempos de gloria, sino de decadencia.

El centro cultural Fernán Gómez es escala en la exposición británica que, bajo el título Designing 007. 50 Years of Bond Style celebra el medio siglo del héroe en la pantalla con 500 piezas que harán las delicias de los amantes de Bond, James Bond, por cierto a un precio prohibitivo, de escándalo, de 15 €, solo accesible a los Goldfingers de turno. El título mismo ya revela ingenuamente el fondo de la cuestión: todo lo de 007 es diseño, lujo, consumo, puro fetichismo. La glorificación del capitalismo industrial en su faceta más descarnada, en el que solo importa el éxito, el poder, el dinero y la vida humana no vale nada y menos que nada, la de las mujeres, puros objetos o instrumentos para matar según voluntades ajenas y dignas solo de usar y tirar. A eso lo llama la propaganda aparentemente crítica, el erotismo, el voyerismo, el sadomasoquismo del mundo 007. Términos excesivos para lo que no es otra cosa que ñoñería adornada con efectos especiales. Por supuesto, por debajo de las mujeres se encuentran las personas con alguna tara física, especie de símbolo de un submundo de seres malignos y odiosos, poblado de racismo subliminal de élite intelectual británica, vagamente relacionados con tipos eslavos, asiáticos, africanos, latinoamericanos a los que hay que exterminar porque son fanáticos dispuestos aniquilar el mundo libre por orden de sus jefes.
 
Estos, los jefes, los villanos, las distintas y refinadas personificaciones del mal también presentan forma confusas, pero suelen mostrar dos elementos comunes: tienen reminiscencias alemanas o soviéticas (nombres, apellidos, rasgos) y el propósito de dominar el planeta, destruir las sociedades occidentales y esclavizar a la humanidad para acabar con el mundo libre.
 
Como Fu Man Chú, vamos. Historias burlescas, exageradas, cómicas, que acarrean un mensaje maniqueo real acuñado en la guerra: nosotros y ellos, el bien y el mal.
 
Para eso los protagonistas se valen de unos artilugios en cuya confección intervienen a partes iguales la ciencia (mala) y los poderes satánicos y a los que se enfrenta 007 provisto a su vez de otros en los que interviene la ciencia (buena) y las potencias celestiales a las órdenes de SM británica. De forma que todas las películas de 007 tienen como plato fuerte los efectos especiales, muchos de los cuales, adelantados en su época, como se ven en la exposición. Y , lo dicho, las delicias de los bondianos: las mandíbulas de Jaws, los lingotes de oro de Goldfinger, pistola de oro de Scaramanga, el palacio de hielo de muere otro día, el traje espacial de Moonraker, el maletín de Desde Rusia con amor, etc. Un mundo de estilo, lujo, boato, refinamiento, fetichista, consumista, conformista, la autocomplacencia del capitalismo.
 
Mientras los bondianos disfrutan con los bombines/guillotina o los dardos emponzoñados, el visitante puede pasear melancólicamente por lo que fue el último intento de mantener viva la ilusión imperial británica en los tiempos de la acelerada decadencia, la idea de que Gran Bretaña todavía pintaba algo en el mundo de guerra fría y en el siglo americano. Una observación no embriagada de las hazañas de Bond verá que, en el fondo, el verdadero y semioculto objeto del desprecio de Fleming son los estadounidenses.

¡Que vienen los bárbaros!

La FAES ha tocado a rebato: los de Ciudadanos quieren arrebatar el sitio al PP, ser califa en lugar del califa. A rebato escandalizado: ¡hábrase visto desmesura! ¿Cómo se atreven? El centro-derecha somos nosotros desde los tiempos de Fraga Iribarne, el exministro de Franco. El territorio nos pertenece por derecho histórico. Fuera intrusos, zascandiles, adanes, niñatos.

Es maravilloso cómo estos partidarios de entenderlo todo según la lógica del mercado se oponen a ella con uñas y dientes cuando los afecta directamente. ¿No son los partidos como las empresas? Recuérdese que Rajoy defendió hace un par de años el pago de sobresueldos en el PP asimilándolos a los pluses de productividad en las empresas. Ténganse las risas. Y ¿no compiten las empresas entre sí? Una empresa obligada a competir con otra no gana mucho enfándose con ella y negándole el derecho a hacer lo que hace por razones ideológicas o históricas. Si quiere sobrevivir y echar a la otra del mercado tendrá que hacer lo mismo que ella mejor y/o más barato.

Si el PP no quiere que C's se lo coma, tiene que quedarse con sus clientes, o sea, sus votantes. Y actuar en consecuencia en el mercado del voto. Los partidos son empresas que "compran" votos y lo hacen en el terreno de las propuestas. Mejorar las de C's no debiera ser difícil si el caudillo centrista sigue diciendo los disparates que dice, como que haya dos personas por cuarto en cada vivienda o que los nacidos antes de 1978 se jubilen en política. Supongo que son lo que Rajoy llama con gran desprecio "ocurrencias" y que a Palinuro más le parecen sinsorgadas de niñato, salvo que diga que así creará tropecientos mil puestos de trabajo de inspectores de alcoba. En cuyo caso, las sinsorgadas son de lunático. Si con eso los del PP no eliminan la competencia de C's, algo falla. Y ese algo es la corrupción que los tiene maniatados, cuando no directamente esposados, camino de los juzgados. La corrupción es la guerra de zapa que Rivera utiliza contra Rajoy, al estilo de la de San Martín contra los españoles realistas en Chile. De ahí viene esa fuerza de C's de exigir primarias al PP a cambio de pactos, cosa que este, enrabietado, ve como un chantaje. Y lo es. El problema del chantajeado no es ser chantajeado, sino ser chantajeable.

Los candidatos del PP a las Comunidades y Ayuntamientos forman verdaderas hileras de gentes tiznadas directa o indirectamente por la corrupción. Los de C's, libres de ella, por más tonterías que digan, solo tienen que sentarse a ver pasar el cadáver de su adversario. Porque son adversarios, competidores por los mismos votos. Lo dice muy bien Pablo Echenique, de Podemos: C's no es una amenaza para su partido porque pesca en otro caladero de votos. También meridiano y en lenguaje empresarial, en este caso de piscifactoría.

Precisamente el mismo grito alarmado de "¡qué vienen los bárbaros!" ya se había oído en la otra parte de la cancha, la de la izquierda y aplicada a Podemos. En IU el grito sonó tarde y, cuando sus ecos se apagaron, de la otrora flamante organización solo quedaba un pecio descangallado que en algunos sitios, como Madrid, ya no pide el voto. Lo mendiga. La competencia de Podemos ha sido arrasadora. Pero queda el otro bastión de la izquierda, el PSOE,en donde, como en la FAES, se ha tocado a rebato. Hay que frenar el asalto. Impedir la pasokización del PSOE. Y ahí hay una batalla tan fuerte y enconada como entre el PP y C's. Incluso más porque los de Rivera también se llevan votos del PSOE. Este responde como buenamente puede, que no es mucho,y ve cómo se le recompensan sus esfuerzos con leves subidas demoscópicas que ya lo ponen por delante de Podemos para que respire con alivio.

Pero es dudoso que sepa hacerlo. El PSOE tiene un lastre con su anterior gobierno y, aunque ya ha dejado de hacer el ridículo, como en tiempos de Rubalcaba, sigue mostrando constantes vitales muy bajas y planas. Su oposición parlamentaria es ineficiente y rutinaria mientras no presente una moción de censura y su discurso en la calle deja mucho que desear. Sánchez vuelve a dar a la tecla del voto útil para aglutinar el de la izquierda. Está bien y es buena baza frente a Podemos sobre todo si este se estabiliza en un porcentaje del voto similar al que tuvo IU en sus mejores momentos. Pero es un discurso dirigido a poco más de la mitad del electorado. Si quiere competir con Podemos tiene que dirigirse a la totalidad de ese electorado, lo que cree conseguir aquel hablando al pueblo. Lo mismo ha de hacer el PSOE y, en principio, debiera serle más fácil, dada su trayectoria y poderío institucional.

Cómo se elabora un discurso que hable a todo el pueblo pero llame también al voto útil de la izquierda no es tarea fácil. Por eso el PSOE confía más en los errores de Podemos que el PP en los de C's. En realidad, los bárbaros ya están aquí. Y no son tan bárbaros.