dimarts, 10 de setembre del 2013

A relaxing cup of café con leche.


La intervención de Botella se ha viralizado. Las diversas versiones colgadas en Youtube suman casi un millón de visitas en veinticuatro horas. El cachondeo es planetario. Hay quien dice que la derecha española no caerá por la oposición sino por la risa de la gente. Me parece poco probable. Esa derecha carece del único sentido que Pío Baroja consideraba esencial a los españoles, el del ridículo. Porque ridícula es la alocución de la alcaldesa a extremos insólitos. No por su espantoso acento; no porque fuera la  escenificación de un breve parlamento aprendido de memoria y representado con las dotes escénicas de un chimpancé. Lo verdaderamente atroz fue su contenido. Donde los turcos defendieron su caso argumentando la paz en Oriente Medio y los japoneses la recuperación del tsunami, esta majadera largó un estúpido discurso de vendedor de viajes de tercera: España, tierra de alegría y jolgorio, festival de la vida, sol, bares, descanso y relajantes cafelitos. Le faltaron los toros y el flamenco. O, como dice una diputada conservadora británica, el burro y la sangría. Es el patriotismo de la derecha.

Pero les da igual. Ya se encarga La Razón de explicar que ese lamentable patochada equivale a la escenificación del mejor monólogo shakesperiano haciendo justicia a los matices del genio de Stratford-on-Avon. Ellos a lo suyo; a mangar. Fueron más de trescientos los invitados al jolgorio bonaerense con el dinero de todos los españoles, incluso amigot@s de francachelas, como Rita Barberá, posible imputada en la Gürtel, que tiene tanta relación con los Juegos como Palinuro con la Bolsa. Trescientos gorrones que se zumbaron las existencias de alcohol en el vuelo de ida y ni siquiera suprimieron la fiesta nocturna al saber que la candidatura había fracasado. Así que todo Buenos Aires se dio cita a celebrar a costa del contribuyente español la derrota de España en el COI. De los 300 mendas -que no fueron los de Leónidas-, los políticos se alojaron todos en el Hilton y los deportistas, como corresponde a su condición socialmente inferior, en un NH cualquiera. La oposición debe pedir las cuentas de este enorme dispendio, euro por euro. Tenemos que saber cuánto ha costado la megalomanía de estos andobas, en qué se ha gastado y por qué. Este cachondeo no se puede consentir. Y los socialistas pueden ir cambiando el chip. Ya han hecho bastante el majadero arrimando el hombro a una candidatura que era una chapuza pensada para tapar el caso Bárcenas y que, si llega a salir, los hubiera hundido para ocho o doce años más.

Los barandas (Florentino Pérez, que se llevó a Ignacio González y Rajoy, que se llevó a Botella) pusieron pies en polvorosa en jets particulares y dejaron tirada a la claque de chupones y aprovechados. También se lo ofrecieron a Nadal (como si el avión fuera suyo en el caso de Rajoy que, efectivamente, así lo cree), pero aquel, en un gesto de dignidad, lo rechazó. En cambio, Palinuro, el reportero más duro, aprovechó el último momento de confusión y se coló en el jet presidencial, lo que le permitió grabar la siguiente conversación:

Botella: Quiero morder, Mariano. Quiero morder. Diez horas preparando el discurso ante el espejo y van los muy cerdos diciendo por ahí que si he hecho el ridículo y si...
Rajoy: La traducción, no te la habrá hecho Carromero, ¿verdad?
Botella: No, hombre. La sacamos del traductor de Google.
Rajoy: ¿De dónde?
Botella: Déjalo, Mariano. Tú de esto no entiendes. Ni de nada, hijo, por cierto. Tu gobierno no ha sabido manejar el asunto. ¿Para qué te sirven los ministros, hombre? Ese Margallo, que se pone chulito con los ingleses cuando necesitamos los votos de los suyos. Y lo que me fastidia es que ya está Aguirre metiendo el hocico y riéndose de mi inglés.
Rajoy: Ana, te juro que estaba todo amarrado. Teníamos 56 votos. Nos lo dijo un Mr. no sé qué de una empresa americana. Nos cobró dos millones de euros...
Botella: ... y nada. Los hombres sois unos inútiles. Lo mismo le pasó a mi Jose: dos millones de euros le soplaron por una medalla del Congreso americano que luego no le dieron.
Rajoy: lo de menos son los millones. Esos los pagan los ciudadanos. Lo malo es que no puedes confiar en nadie. Y este desastre, perdóname, pero va más allá de tu inglés, al fin y al cabo bastante mejor que el mío. ¿Sabes que me encontré a Obama en San Petersburgo cuando íbamos al retrete de caballeros y me dijo no sé qué con ese acento yanqui y, como no sabía qué contestarle, le dije: Mi tú, como me han enseñado.
Botella: ¿Mi tú?
Margallo (que está al otro lado de la mesa, haciendo risas con Moragas y, sospecho, algo sobados ambos): Me too, Mariano, le contestaste (correctamente) Me too.
Rajoy: luego me enteré de que Barack había alabado las reformas que hacemos en España y que me invitaba a la Casa Blanca. Lo leí en la página web de La Moncloa. Así que, ¿le contesté bien?
Moragas (haciendo un guiño a Margallo): perfectamente, presidente, para nota.
Rajoy: Pero ¿qué le dije?
Margallo: Le dijiste que tú también.
Rajoy: Yo también, ¿qué?
Moragas: Que tú también lo invitabas a la Casa Blanca.
Botella (furiosa): No les hagas caso, Mariano. Están sopa perdidos. ¿Qué decías?
Rajoy: Que el asunto no solo es tu inglés, perdóname.
Botella: Te perdono pero, ¿qué más tiene el asunto?
Rajoy: Todos teníamos esperanzas en el Madrid 2020 y nos hemos quedado con el culo al...
Botella: Marianooooo
Rajoy: El pompis al aire. Fíjate en el Príncipe Felipe. Venía ya como Rey in péctore. Era su ocasión. También traía un discurso...
Botella: ... que no escuchaba nadie. Leticia -que, entre tú y yo, es insoportable- tuvo que mandar callar a este  y a la Barberá.
Moragas: "Este" tiene un nombre, Ana. Soy yo. Y precisamente estaba tratando de acallar las bobadas de Barberá que, cuando se pone...
Rajoy: Bueno, pues eso, el príncipe se quedó kao.
Botella: ¿Kao?
Rajoy: KO, coño.
Botella: Marianoooo. ¿KO?
Rajoy: Mujer, es inglés, no me interrumpas. El príncipe, para los cochinos. El Rey, ni te cuento.
Margallo: Para mí, el Borbón se alegra. Se ha escaqueado, ha dejado el marrón al tontaina del hijo y ya no tendrá que abdicar hasta...
Moragas: ... hasta la próxima candidatura. ¡Brindemos por Madrid 2024!
Botella: Ya. Y yo, ¿cómo resuelvo las elecciones de 2015?
Palinuro (emergiendo grabadora en mano de detrás de una cortina): ¿No piensa usted dimitir antes?
Botella: ¡Anda! Y este ¿quién es?
Rajoy: No sé. Un pringao que me ha mandado un cuestionario y quiere que le conteste. Me ha dado pena, como Bárcenas, y lo he dejado colarse. Pero es inofensivo. Escribe.
Margallo: ¡Hombre! Tengo escritas unas memorias. A lo mejor puedes corregírmelas.
Rajoy: Déjate de bromas, Pepe. Claro que Ana no va a dimitir. Conmigo no se dimite. (A Ana) Pero lo de las elecciones está crudo. Según mis noticias, los madrileños, incluso los nuestros, prefieren de alcalde a Mario Conde, que luce bien en Intereconomía. Y de Aguirre ni te cuento. Menuda es. Estoy hablando con ella; me levanto para ir al lavabo; vuelvo y se ha sentado en mi silla. Pero no te preocupes, peor lo tiene Nacho González.
Moragas: Sí. Es bastante más feo. (En ese momento hay una turbulencia, el avión cae bruscamente un trecho, Moragas se golpea la cabeza con una samsonite y se queda frito.)
Botella: ¿Nacho? ¿Qué le pasa a Nacho?
Rajoy: Pues que, como los japoneses se han llevado los juegos, el millonetis de Eurovegas...
Margallo (dirigiéndose a Fátima Báñez, que ha ocupado el lugar de Moragas) Eurovergas.
Botella: Pepe, eres un grosero. Mira cómo se sonroja la pobre Fátima.
Báñez: Claro. No voy a hacer strip-tease como Cospedal.
Rajoy: menuda es esa. Menuda lengua.
Botella: Vale, pero ¿qué pasa con el señor Adelson, el "millonetis"?
Rajoy: Quiere llevarse Eurovegas a Tokio.
Moragas (recuperando el sentido): ¿Asiavegas? ¿Nipovegas? ¿Tokiovegas? No me suena.
Margallo: Hirovegas o Vegasaki.
Rajoy: Total; si se lleva el tío la pasta, a González le huele el culo, el pompis, a pólvora. No lo vota ni la Falange. Pero, con todo, el peor parado he sido yo, así que no me vengáis con monsergas. Vaya racha. Lo tengo todo en contra.
Botella: ¿Por qué? ¿Qué culpa tienes tú?
Rajoy: Ya. Culpa, ninguna. Es toda de Zapatero. Pero cuéntaselo a Pedro J.
Báñez: Presidente, creo que debes echarlo del periódico. ¿Quieres que se lo pida a la virgen del Rocío? Tiene poder. El mes pasado, 31 parados menos.
Rajoy: Es inútil, Fátima. Quieren mi cabeza. Quieren crucificarme, echarme a los leones, descuartizarme. Me dice el médico que empiezo a estar paranoico. Pero no es verdad: me persiguen. No es una invención mía. Ese odioso Bárcenas me tiene manía; quiere hundirse conmigo. De aquí a las elecciones de 2015 tengo que reinvertarme.
Báñez: Re... ¿qué?
Rajoy: Reinventarme. Es el consejo sacado de un libro muy bueno que es estoy leyendo de Dale A. McKenzie. Se llama Cómo triunfar y hacer amigos sin abrir el pico.. Un best seller. ¿No lo conocéis? Tengo que reinventarme, conseguir ser otro. Así, podré presentarme en su momento como yo y no yo al mismo tiempo. Prometeré hacer lo contrario de lo que he hecho hasta ahora.
Margallo: Aunque sigas haciendo lo mismo. Eso se te da muy bien.
Rajoy: Gracias, Pepe. Por supuesto.
Palinuro (perplejo): Perdone, usted ¿tampoco piensa dimitir?
Rajoy: Pero, bueno, ¡qué manía! ¿Por qué voy a dimitir, vamos a ver? No he hecho nada.
Palinuro: Parece que no se sabe lo que ha hecho. Y eso es peor.
Rajoy: ¿Peor? ¿Por qué, joven? La política es secreto. ¿No ve usted cómo gobierno? Nadie sabe nunca nada de lo que hago. Nadie sabe si vamos o no a la guerra de Siria; nadie si lo del Peñón va en serio; nadie si voy o no a cambiar el gobierno; nadie si estoy poniéndome de acuerdo con Artur Más. Nadie sabe lo que hago. Ni yo mismo. La segunda base del éxito es el secreto. Lo dice también McKenzie: "la vida es como un juzgado: todo lo que digas puede utilizarse contra ti". Así que todo el mundo punto en boca. Bárcenas no existe.
Palinuro: Pero el país puede írsele de las manos.
Rajoy: ¡Qué va, hombre! ¡Qué poco conoce a los españoles! Ha viajado mucho, ¿verdad? Se le ve a la legua. Ha perdido el feeling con sus paisanos. No conoce la acrisolada doctrina del Caudillo, cuya vida no conservó Dios suficientes años, para ponernos a prueba: "menos viajar y más leer el Informaciones, hoy La Razón. ¿Qué se apuesta usted, pelagatos, a que volvemos a ganar por mayoría absoluta, sobre todo si sus vísperas catalanas se ponen bravías?

dilluns, 9 de setembre del 2013

El nuevo Palinuro ya está en la calle.


Para delectación general, con nuevo formato interactivo, mucho más ágil y entretenido. Con una interfaz motivadora en la que se salpimentan las distintas secciones de la página: política, economía, cultura, arte, asuntos internacionales, pensamiento, controversia, cine, literatura, etc. La aventura palinúrica sigue su curso, animada por el notable eco alcanzado hasta la fecha, la aceptación y benevolencia del amable público, su alcance nacional e internacional y su apreciable difusión. Para todos los momentos del día: la mañana de brega, la tarde de reflexión y la noche de ensueño, Palinuro está siempre al alcance de la mano, con lo más reciente y lo más perenne.

Y todo ello desde la más insobornable independencia de criterio. Palinuro no se vende, aunque no le falten ofertas de compra. No tiene hipoteca política, empresarial, religiosa alguna. Se rige solo por una mezcla de espíritu artúrico y código del bushido o, sea, la moral caballeresca aceptada por las naciones civilizadas y no civilizadas del planeta, que se basa en dos reglas de oro: la palabra del caballero es sagrada y no se hace a los demás lo que uno no quiera para sí. Palinuro no hace ni pide concesiones, no entra en cuadra, escuadra, grupo, partido o asociación algunos. No obedece órdenes. Ni las da. Es un territorio libre, abierto a tod@s y que solo espera de ell@s comportamiento similar, regido por la norma de San Francisco: "cuando te vayas de aquí, deja todo como lo encontraste."

Sobrevivirán los dos formatos, el Palinuro antiguo y el moderno, por supuesto. Pero, ya cabe entrar en el nuevo, que se actualiza con la misma frecuencia del antiguo, aunque espero que suceda a ustedes como al propio Palinuro, quien cada vez se encuentra más a gusto en el nuevo formato. Un exitazo de diseño que he de agradecer a mi amigo Pedro desde su admirable página de Publicoscopia, a la que considero tan mía como el propio Palinuro

Bienvenid@s. Están ustedes en su casa.

Del diario de viaje de Rajoy, III.


Bueno, yo estaba en donde debía estar, dando la cara, respondiendo preguntas, prodigándome en explicaciones. A las duras y a las maduras. Vayan luego los de siempre a decir que rehúyo el bulto, cuando lo que quieren es poner palos en las ruedas, esparcir insidias y rumores, debilitar mi querida Marca España. Mi deber era estar en Buenos Aires y hasta aquí he venido.

Sinceramente,  no nos merecíamos lo que estos del COI nos han hecho. Han jugado sucio. Así lo ha trasmitido fielmente mi palafrenero en La Razón, que habla de Tongo olímpico y, como siempre, ha sido el único en decir la verdad en un panorama de medios en España de tinte bolchevique. Con todo, me queda la duda de si no nos estaremos pasando. Hablar de tongo cuando se pierde en un juego es muestra de mal perder. Y no es nuestro caso porque, cuando hacemos tongo, siempre ganamos; por ejemplo, las elecciones, que financiamos ilegalmente, como Dios manda. No es eso lo preocupante de hablar de tongo sino que estemos acusando de ello a los miembros del COI con lo cual, si nuestras posibilidades eran pocas, ahora serán ya cero. He de hablarlo con García Margallo, a ver si lo distraigo de la conquista del Peñón, por donde puede llegarnos otra castaña fenomenal.

Confieso no haber estado muy feliz ayer al declarar que “A veces se gana y a veces se pierde. La clave es hacer todo cuanto está en tus manos para que las cosas salgan bien". Estaba muy cansado. Volar de San Petersburgo a Buenos Aires, del mundo eslavo al latino, de la selecta cumbre de los barandas mundiales a la chusma bonaerense, es agotador. Y luego está claro que conseguimos jugar bien nuestras cartas. Llevamos un séquito de 180 personas a todo pagado. Los japoneses, cien y los turcos, 75. No tenían media torta. Además, los nuestros iban calientes porque, al parecer, se echaron al coleto 350 cubas libres durante el trayecto. No entiendo qué pasó. No lo entiende nadie. 180 de claque y perdimos. Y ya verás ahora. Como al perro flaco las pulgas, van a llovernos impertinencias. Ya hay quien quiere ver las cuentas del Madrid 2020, a cuánta gente llevamos y por qué razón. Hasta hay quien pregunta qué pintaba Álvarez del Manzano en la fiesta. Si empezamos con pequeñeces...

La verdad, cundía el desánimo. Wert se escondía por los rincones, me malicio que algo avergonzado, García Margallo quería hacer sushi con un japonés pequeñito y los demás tragando saliva al escuchar a Ana Botella en uno de esos discursos en los que parece que está regañando al parvalurio y en cualquier momento va a ponerse a repartir guantazos. Y mira que se lo he dicho muchas veces, siempre con el debido respeto: "Ana te pierde tu temperamento". El momento inglés de la alcaldesa ya me dejó flipando el colores. Menos mal que los de La Razón dejaron constancia del elegante y fluido inglés de Ana. Ahora respiro tranquilo porque, desde luego, yo no entendí nada y, por lo que sé de mi fiel Marhuenda, él tampoco. Pero a ese no le hace falta entender para hablar, pues le pago por hacerlo sin tener ni idea. Y lo borda el hombre. Tanto que van a contratarlo en todas las cadenas de TV todo el día porque es el único del que puedo fiarme. Marhuenda por la mañana, por la tarde y por la noche. Eso es pluralismo informativo cristiano.

Ya más descansado, hoy he hecho otras declaraciones que los chicos de La Moncloa han recogido al pie de la letra, como está mandado: esta decisión no va a afectar al ánimo del país y el Gobierno seguirá apoyando el deporte. ¿Qué? ¿Soy o no soy un hombre previsible? Seguiremos apoyando el deporte. Conste que podríamos no hacerlo, que podríamos castigarlo por su mal comportamiento, como hemos hecho con la salud, la educación, la dependencia, la cultura, etc. Podríamos, pero no lo haremos pues somos unos caballeros. Un periodista (¡malhaya el cuerpo!) me ha dicho que, en cualquier caso, qué culpa tiene el deporte de que los gobernantes sean unos inútiles. Quizá no lo haya dicho así, pero era lo que quería decir. Pues sí, claro, pero no pretenderá el señor periodista que me eche las culpas a mí mismo. Eso es absurdo. Yo doy siempre la cara, ya digo, pero, como todo el mundo sabe, la culpa del desastre de Buenos Aires es de la política exterior de Zapatero. Espero que le hagan un escrache. Ya está bien de hundir España, hombre.

El Príncipe estuvo sublime al decir que Toda España quiere los Juegos Olímpicos. Pues claro porque quienes no los quieren no son España, son la Antiespaña, que ha vuelto a levantar su odiosa cabeza de Hidra de Lerna, aprovechando que el caudillo no ha resucitado. Cierto, luego el muy ladino se calló, hizo mutis por el foro con su esposa, y me dejó solo ante el morlaco. Es un Borbón típico, o sea, un felón.

Pero de esos morlacos me ventilo yo media docena. El verdaderamente peligroso, el de auténtico trapío, Bárcenas, me espera en casa, tras las rejas del toril. Por eso me fastidia haber perdido la votación del COI. Ahora podía estar yo de vuelta en España, entrando en Madrid entre los aplausos de la muchedumbre entusiasta, retornando victorioso de la guerra de la Pampa, con los bolsillos llenos de promesas de negocios para los nuestros en los próximos siete años. Bárcenas y sus sobresueldos caerían en el olvido y yo recuperaría el crédito que tengo algo perdido.

La realidad es muy otra. Tenía un sueño, mejor que el de Martin Luther King, pero el islámico y los taimados nipones lo han reventado. Hubiera pisado la cabeza a Rubalcaba, en sentido figurado, se entiende, como cuando Rubens pintaba a Enrique IV pisoteando cuerpos convulsos de infieles vencidos. Ahora tendré que hacer frente a su moción de censura. La moción del odio, el rencor; la moción del mal perdedor. Y otra vez a hablar de Bárcenas, como si no fuera bastante lo dicho el pasado 1º de agosto, cuando brilló mi inocencia en sede parlamentaria. Si Jesús Posada, el edecán que tengo en el Congreso, vuelve a plantearme una pregunta o interpelación de estos pulgosos del PSOE, lo mando a letrinas.

Ya ni las vísperas catalanas me sirven para ocultar la corrupción en la que sobrenada el partido, el gobierno y yo mismo. Cada vez nos parecemos más a los personajes de las escenas escatológicas de Bocaccio. La mierda (con perdón) llega ya a la altura del micrófono. Tengo a Mas modulando su lenguaje, pues ya habla de una consulta tolerada por el Estado. Esto de las palabras tiene su intríngulis. Hay que entender sus muchos sentidos. "Tolerar" no es "permitir". Pero tampoco prohibir. Y no creo que quienes mandan me dejen no prohibir. La verdad es que, con Bárcenas entre ceja y ceja, es difícil pensar en estas cosas.

¡Malditos nipones!

(La imagen es una foto de La Moncloa en el dominio público).

La vida de los muertos.


En un paisaje ondulado, de tierras rojizas, un secarral con flora de yucas, pitas, agaves,  cactus, chumberas, palmeras, cipreses, limoneros y pinos solitarios, a treinta kilómetros de Sevilla, en Carmona, hay una preciosa necrópolis romana del siglo I, época Claudia, muy próxima a un curioso anfiteatro del mismo tiempo. Ambos son resultado de unas excavaciones que se hicieron en los años ochenta del siglo XIX. Varios eruditos locales, bajo la ilustrada guía de un pintor inglés, afincado en la ciudad, crearon una asociación privada para exhumar lo que suponían era un conjunto arquitectónico, sin saber en concreto de qué se trataba, aunque presumiendo la necrópolis por la naturaleza de los objetos que venían encontrándose. Se aprovechó un desmonte para un camino y se puso en marcha una excavación con métodos científicos, a los que no era ajena entonces España pues los había introducido Carlos III, procedente de Nápoles, a fines del siglo anterior.

El cementerio es modesto, como corresponde a la población de la que se nutría y que no podía ser muy abundante, aunque las leyendas explicativas del museo, impregnadas de cierto patriotismo local, convierten la Carmo romana en una especie de emporio tierra adentro. Poco podía ser en comparación con la vecina Hispalis. En esa misma modestia está su encanto. En eso y el hecho de que esté muy bien cuidado y transmita una sensación de paz y sosiego a plena luz del día.

Las guías oficiales insisten en las piezas consideradas "importantes", la tumba de una tal Servilia, probablemente una notable patricia que, ciertamente, es impresionante; la de Postumio y, por supuesto, el dato curioso, la tumba llamada "del elefante" porque en ella se encontraba una estatua a tamaño reducido de este paquidermo que puede aún contemplarse, aunque en muy mal estado, en el museo. Ese elefante tenía una funcionalidad que los escritos y el correspondiente vídeo ilustran: era ornamento de las ceremonias anuales del casamiento de Cibeles con Atis. Meter a los dioses en faena siempre viste mucho y así se corona la idea de la antigua importancia de Carmo. Además, son dioses exóticos, de origen frigio, que debieron llegar con las naves fenicias hasta la zona de la antigua Tartessos y luego se extendieron. Y ese elefante los acompañó desde África. Atis es un dios del eterno retorno que, como Osiris, muere y resucita cada año para perderse en el seno pródigo de la madre tierra, la antiquísima Cibeles,

Ciertamente, son entretenidas estas quisicosas de las grandezas humanas y divinas, pero el encanto de la ciudad de los muertos de Carmo es, precisamente, su modestia, su carácter vulgar, popular. Sin duda, se marcan bien las diferencias de clase y hay tumbas en las que se hizo mucho dispendio, aunque nada comparado con otras necrópolis romanas en las que abunda el mármol, los sepulcros de lujo, los poéticos epitafios. La mayoría de las tumbas aquí son columbarios familiares o no familiares, de gente sencilla, que enterraba a sus muertos y luego convivía con ellos en muchas ocasiones a lo largo del año. Por eso está tan cerca el anfiteatro que, por cierto, es de proporciones reducidas. Antes o después de la función, quizá se hiciera una visita a los antepasados, que tan próximos estaban.

Son tumbas con entrada que se practicaba a menudo pues en el mundo romano se rendía frecuente culto a lo muertos, que formaban parte del panteón hogareño bajo la forma de dioses manes, lares y penates o dioses de abajo, los que habitaban bajo tierra. Las entradas eras escaleras excavadas en la roca o escalas que se ponían al efecto. Ese era el asunto: la casa de los muertos bullía de vivos con mucha frecuencia en tratos cotidianos con los Di Manes. Y eso se nota veinte siglos después. 

Hasta la tumba llamada de las columnas que las guías ensalzan con razón por su elegancia, puede verse como una parte, aunque separada, del domus. Está construida a modo de compluvium y a uno le gusta fantasear que el agua que caiga y se estanque en el impluvium en el centro, alegrará el eterno descanso de aquellas cenizas amorosamente guardadas en urnas del más diverso tipo.

Por cierto, era domingo, las cuatro de la tarde de un día agradable, sin excesiva calor. Pero éramos doce visitantes para todo el lugar, dos de ellos, guiris. Y nos encontrábamos de tumba en tumba. La adyacente ciudad de Carmona, a cuya entrada hay una estatua de una Lavinia imaginaria, parecía agitada por una fiebre casamentera. Grupos de jóvenes, ataviad@s de boda iban y venían portando además provisiones, bebidas, bocatas comprados en un chino, para los festejos posteriores al enlace. 

La vida sigue.

diumenge, 8 de setembre del 2013

Oro en incompetencia.


El batacazo del gobierno en Buenos Aires es impresionante. La Razón y el ABC tendrán que hacer filigranas para convertirlo una vez más en : a) un triunfo en toda línea de Rajoy; b) un fracaso sin remedio de Zapatero. Pero lo intentarán. Les va en ello la paga. Y no sé a quién convencerán porque está claro que el fracaso no es solo del gobierno, sino de España. De la España cuya marca va vendiendo el gobierno y que ha obtenido, bien se ve, el oro en incompetencia.

Incompetencia fabulosa originada en lo esencial en la gestión de unos gobernantes que no tienen ni idea de sus posibilidades reales ni del mundo exterior más allá del círculo de enchufados, asesores y tiralevitas de que se rodean. Ya en el fracaso del intento olímpico anterior (que debía ser, a su vez, el segundo o el tercero) quedó patente la ignorancia e incompetencia de los españoles en el mundo interno de las decisiones del Comité Olímpico Internacional (COI). No solamente no tienen atisbo de la muy compleja teoría de las coaliciones sino que tampoco saben nada de la práctica más pedestre de cómo se mueven las alianzas estratégicas, qué voluntades pueden propiciarse y cuáles otras neutralizarse. Patente ha quedado en la votación bonaerense. España por detrás de Turquía. Dicho está todo.

Tirando hacia arriba, la acción exterior de los gobernantes es de risa. Tiene uno en gran respeto la diplomacia en general, dada su capacidad de dobles y triples juegos, hasta que topa con la española que no sabe jugar ni un solo juego. Veamos: ¿cuántos miembros del (COI) pertenecen a la Commonwealth, la comunidad angloparlante, antiguas colonias y dominios de Gran Bretaña? ¿A quién se le ocurre plantear un conflicto (y un conflicto colonial) con Inglaterra justo en vísperas de una votación en la que hay que conseguir votos de la Commonwealth? Obviamente, al gobierno de España, al ministro de Exteriores, a quien no se le alcanza que quizá convenga preguntar, antes de soltar bravatas, si estaba el horno para bollos. Esto se llama descoordinación y el que se descoordina en un órgano colegiado es un verdadero asno. Pero es que el gobierno de España es hoy una recua de asnos dscontrolados. Eso sí, todos pagadísimos de sí mismos.

¿Qué fue a vender a Buenos Aires esa ridícula comisión olímpica cuya finalidad era nutrir las páginas de la prensa rosa con la presencia de los Príncipes de Asturias y las viñetas de humor con los disparates provincianos y engreídos de Botella? Fue a vender la capital de la corrupción europea y, dentro de esta, la peor de todas en la ocasión, el dopaje. Aunque los gobernantes españoles no lo crean, los demás, especialmente los miembros del COI, están informados de lo que les interesa y utilizan esa información para beneficiar su causa y perjudicar la del adversario. ¿Creen los españoles que el COI ignora los asuntos de dopaje en España cuando son de conocimiento mundial?

Es igual. Llega Rajoy, en gira triunfal, y reafirma solemne que España es un éxito financiero y un socio fiable en todo, también en la lucha contra la “lacra” del dopaje, como se demuestra por el hecho de que una de las más famosas deportistas, la señora Domínguez, salpicada por un asunto de dopaje, es senadora del PP y, en consecuencia, está aforada, es decir, protegida. ¿Cómo contrarrestar la interpretación de que el gobierno de España protege el dopaje? No pasa nada. Tanto en el exterior como en el interior nadie concede crédito a la palabra de Rajoy, cuya función no es sino negar los hechos más flagrantes. ¡Pero si el dopaje se practica hasta en las elecciones legislativas, según denuncia reiterada de Cayo Lara!

Es erróneo tachar de episódico el ridículo de Ana Botella con la traducción simultánea en la rueda de prensa. No fue algo accidental, sino que es constitutivo de la dama. El ridículo es algo tan inherente a su identidad como el croar a las ranas. Es más, parece ser estructural a las señoras de la derecha. Quien ensamble el vídeo bonaerense de Ana Botella con el de los medicamentos que curan de Ana Mato, la virgen del Rocío de Fátima Báñez y el finiquito en diferido de Cospedal puede ganar un premio internacional de cine cómico antifeminista. Por favor: ”A relaxing cup of café con leche en la Plaza Mayor”. Por favor. ¿Qué hemos hecho los madrileños para merecernos esto?

Fracaso redondo, sin paliativos de la Marca España. Todas las esperanzas de Rajoy de enterrar bajo promesas de toneladas de oro, plata y bronce el hediondo asunto de su amigo Bárcenas, al garete. Ahora, a seguir aguantando el cirio que le ha puesto Cospedal en el palo y con el cirio y el rabo entre piernas, de vuelta a casa, a seguir escondiéndose como sea. Y la Marca España a esperar otros cuatro años, a lo cual anima esa prodigiosa nonentity,, Felipe, Príncipe de Asturias, patria querida.

¿Y la oposición? Ese fervoroso apoyo al Madrid 2020 de Lissavetzky y Rubalcaba hace honor a su empeño por prestar leal colaboración en los “asuntos de Estado”. Y demuestra asimismo su despiste –ya casi culposo- su endeblez argumental, su seguidismo del PP, en definitiva, su parte de incompetencia. Para entenderlo basta con plantear dos simulaciones:

Simulación a). Si la situación hubiera sido la inversa, el PSOE gestionando el Madrid 2020, ¿cuál habría sido la actitud del PP? ¿No andaría Aznar predicando por el mundo que España no merecía los juegos? ¡Ah, pero eso es cosa del “y tú más”, propia del PP, pero no del PSOE. De acuerdo.

Simulación b). De haber salido el Madrid 2020, ¿acaso no lo utilizaría el PP como claro signo del éxito del gobierno (no de España) y una ocasión única para tener una cortina de humo de siete años frente a Bárcenas? ¿Acaso no pondría a todos sus esbirros mediáticos a insultar a la oposición acusándola de haber intentado boicotear el éxito? Lo haría sin dudarlo, por supuesto, y en el PSOE no pueden ser tan necios que lo ignoren.

Entonces, ¿qué? Simplemente, que el PSOE es incapaz de articular un discurso leal al Estado pero crítico con el PP y el gobierno. Aterrorizado por el efecto negativo que para sus expectativas de voto pueda tener una campaña del PP acusándolo de antipatriota, incluso de antiespañol, el PSOE marca el paso en donde le dicen y depone toda actitud crítica. Lo mismo le ocurre con la organización territorial del Estado y la forma de gobierno. Muertos de miedo de que la derecha los ataque por separatistas o rojo-republicanos, los socialistas aparecen como centralistas y monárquicos. Y ese es el problema: el miedo del PSOE al PP.

Los aparatos de propaganda del gobierno se encargaron de difundir que el 90 por ciento de los españoles apoyaba fervorosamente la causa de Madrid 2020, lo cual ha de echarse en la cuenta de su inveterada costumbre de mentir. Somos muchos quienes no apoyábamos el Madrid 2020 y no por eso sentamos plaza de antipatriotas o “antiespañoles”. Al contrario, muy al contrario. Sabemos que en el extranjero las cosas se hacen en serio y por eso no podíamos apoyar un proyecto de prisa y corriendo, una chapuza, más pensada como cortina política de humo y negocio en la vertiente de la corrupción (como el que todo el mundo espera en Eurovegas) que como otra cosa.

Nos callamos por prudencia, porque no somos el rencoroso Aznar ni ninguno de esos felones estilo Montoro, (que caiga España, que ya la levantaremos nosotros) y por sentido del ridículo. Queríamos evitar a nuestro país el enésimo bochorno de una derrota sin paliativos. ¿Si nos alegramos por ello? Sí, claro que sí, en la medida en que el resultado evidencia que por ahí fuera las cosas funcionan de verdad y nosotros no nos merecíamos lo que solicitábamos. Puede ser la alegría de Casandra, pero es. Y no por eso somos antiespañoles. Antiespañoles serán (en la medida en que pueda emplearse tan estúpido término) quienes llevan a España de ridículo en ridículo. Claro que nos alegramos y a ver si, por una vez en la vida esos sedicentes "analistas políticos" que no dicen más que tonterías, son capaces de decir la verdad si acojonarse.

Hasta hay una vertiente olímpica de las vísperas catalanas. Se deduce de la sospecha de que, para los nacionalistas españoles, Madrid 2020 suponía sacarse la espina de los juegos olímpicos de Barcelona, 1992. Una cuestión de envidia, de cochina envidia. Ya que no consigue sacarse la espina del Peñón, ni extirpar el forúnculo de Bárcenas, cuando menos, la espina "polaca". Pues ni esa.

Acabo de leer en Twitter que Rajoy justifica el revolcón del siguiente modo: “A veces se gana y a veces se pierde. La clave es hacer todo cuanto está en tus manos para que las cosas salgan bien". ¿Se dan cuenta? Es imposible tomarse en serio a gente así, que solamente gana cuando miente.

dissabte, 7 de setembre del 2013

Del diario de Rajoy, II


Esto va viento en popa. Ayer teníamos a los españoles pendientes de nuestras ruedas prensa en lugares exóticos, como Ana Botella en Buenos Aires, yo en San Petersburgo u otros muy castizos, como mi buen amigo y hasta ayer compañero de partido, De los Cobos, el presidente del Tribunal Constitucional en Madrid. Y he decir que, cada cual a nuestro modo, superamos la prueba con elegancia y el laconismo militar de nuestro estilo, sin merma de la cazurrería que, cuando queremos, como gente auténticamente popular, nos caracteriza.

La rueda de prensa, siempre lo he dicho, es el momento cumbre de la democracia. En las elecciones, el pueblo soberano decide quién gobierna. En las ruedas de prensa ese mismo pueblo soberano se entera de qué piensan aquellos a quienes ha votado. En las primeras, habla la masa; en las segundas, la élite, o sea, nosotros. Son ámbitos de absoluta libertad. Cada cual pregunta lo que quiere y el preguntado contesta lo que le da la gana. Quien pide libertad para sí debe estar dispuesto a reconocérsela a los demás. Libertad para todos. Y, ya digo, ayer lo bordamos, cada uno en nuestro estilo.

De los Cobos, insuperable guía, habló meridianamente antes de la propia rueda de prensa, contestando a las preguntas que fueran a hacerle en ella porque en ella no pensaba contestarlas dado que el asunto de las presumibles está bajo consideración de los magistrados. Y contestó alto y claro: “No tengan duda de que pienso seguir en mi puesto”. Es un maestro, capaz de elevar a categoría metafísica lo cotidiano. ¿Dimitir nosotros por algo? Pregunta tan recurrente como impertinente en las ruedas. Ni hablar. La dimisión del cargo en el PP es un imposible metafísico. Haya pasado lo que haya pasado. Todo tiene una explicación. Y, si no aparece a primera vista, De los Cobos sabrá encontrarla.

En Buenos Aires, Ana Botella, defendiendo la candidatura de Madrid a los JJOO de 2020, estuvo sublime. Dice la fementida canalla que, por tirarse el pliego de saber lenguas, nuestra alcaldesa renunció a la traducción simultánea, no entendió ni torta de una pregunta en inglés y la contestó erróneamente. Falta de percepción de esta gente. Nada de error: agilidad mental, cintura. No era una pregunta sino una insidia, de esas que padecemos los del PP, a fuer de gentes de bien, en todo momento; fue una trampa para desviar la atención de la verdad objetiva de las infraestructuras de Madrid a ese otro concepto ambiguo, manipulable, escurridizo, del paro. Muy bien contestado, Ana: por peteneras. La conspiración judeo-masónica, con Pedro J. a la cabeza (quién iba a decírnoslo, oh, manes de Aznar), no descansa ni un minuto en su tarea de desprestigiar a España. No era que la alcaldesa no supiera para qué sirve la traducción simultánea. En absoluto. La prueba es que se encasquetó los auriculares cuando le hicieron una pregunta en español. Quería recibirla en inglés, idioma del que, como sabe todo el mundo, no tiene ni idea. Al igual que yo. Y a mucha honra. El español es tan lengua universal como el inglés. Madrid será sede de los JJOO. Lo aseguraré yo, con el sentido común que me caracteriza y, como Dios, que habla castellano del Imperio, manda.

Hasta San Petersburgo llegó el aullido de la canallesca. Dos periodistas, subgénero de marujonas de pueblo, me preguntaron por Bárcenas a más de 3.000 kilómetros del lugar. Me despaché con soltura, explicando que el asunto no había suscitado interés en el G-20 y que no se había tratado. Cosa lógica. En el G-20 no estamos a las pequeñeces y miserias de la vida de un descuidero de tres al cuarto. Eso no es competencia, hombre. Nosotros estamos a las grandes faenas, a invadir unos países, expoliar otros. Somos jefes de Estado y de gobierno y quizá tengamos algo de randas; pero a lo grande. Eso no le entiende la prensa que padecemos. Quiere carnaza, sangre, algo para vender. Lo llaman “información”, pero es mero cotorreo y ganas de fastidiar.

Que si yo cerré el trato con Bárcenas, que si tal y que si cual. Todas cuestiones ya respondidas en sede parlamentaria en su momento. Según cuentan, María Dolores de Cospedal descargó en mi persona toda la responsabilidad de haber llegado al acuerdo con Bárcenas para que no empezara a largar por ahí. Bueno, ¿y qué? Ya dije el 1º de agosto que me equivoqué con Bárcenas. Si esa explicación vale para el Rey y un elefante, no veo por qué no para mí y Bárcenas que, además, no tiene trompa. ¿En dónde está la mentira de que me acusa el frente marxista, Lara y Rubalcaba? Me equivoqué y lo confesé noblemente. Creí que Bárcenas no era un delincuente cuando lo era, igual que el Rey pensó que el elefante era un pato de feria. Somos humanos, cometemos errores y por los míos ya está pagando mi amigo Bárcenas.

No tengo la menor intención de comparecer de nuevo en el Parlamento. Posada lo está haciendo muy bien con nuestros equipos jurídicos, probando en legítima doctrina que las preguntas de IU y el PSOE no se ajustan a los requisitos del reglamento. Aunque, la verdad, los veo un poco condescendientes. Lo suyo no es argumentar que las preguntas no se ajusten a lo previsto en el reglamento de la cámara y la Constitución; lo suyo es demostrar de una vez por todas, caramba, que lo que no se ajusta al reglamento ni a la Constitución es esa puñetera manía de preguntar.

Y, ya puestos, el mismo criterio debiera aplicarse a las ruedas prensa. Estas deben ser como las del pavo: para lucirse y sin preguntas. Solo con exclamaciones y aprobatorias. Así, las ruedas de prensa serán la sublimación de la democracia plebiscitaria.

Al estilo de la que quiere Mas en sus preparativos de las vísperas catalanas. Ya lo tengo medio convencido de arreglarnos con un pacto fiscal entre bambalinas. Por eso habla ahora de unas elecciones plebiscitarias en 2016, para el caso de que no pueda celebrarse la consulta de 2014. Pues claro que no, hombre, siente usted la cabeza. ERC sostiene que la consulta ha de hacerse en 2014, sí o sí. Pero ¿qué disyuntiva es esa? Si ERC, además de regalar camisetas en el Congreso, quiere que se la entienda, debe convocar una rueda de prensa.

divendres, 6 de setembre del 2013

Del diario de viaje de Rajoy.


Por fin he conseguido salir del infierno en que se ha convertido España este verano. Menudas temperaturas. Yo me escondí en Pontevedra mientras las juventudes del partido sacaban de paseo la auténtica bandera de España a los gritos de rigor. En estos chicos está lo mejor de la raza. Son el orgullo de la estirpe, de nuestra estirpe. Pero les hierve la sangre celtíbera y hay que moderarlos a tono con este tiempo de excesos democráticos.

Tuve que recibir al indio aymará de Bolivia, pero conseguí escaquearme de la rueda prensa, pretextando que se trataba de una reunión de rutina. Hombre, hombre, ¿acaso no recibo al cabo de la semana a los jefes de las más pintorescas naciones del globo entero? Pues más este, un presidente, dice, de un Estado plurinacional. Vamos, acepto una rueda de prensa y algún reportero del altiplano -que no tienen límite, todos ellos dándole a la coca- me pregunta si voy a constituirme en pareja de hecho de Bárcenas. Tengo que velar por la dignidad del Estado.

Por fin salimos de madrugada, camino de San Petersburgo. ¡Adiós España! Todo el mes de septiembre dando vueltas por el planeta en defensa de nuestros intereses. Algún bromista me ha dicho que pida un mes de permiso sin sueldo, pues no voy a pisar el suelo nacional hasta octubre. Hasta ahí podíamos llegar. Un mes sin sueldo. Ni sin sobresueldo. Cada cual vale lo que vale. En las redes, que son como una corrala de rojos, algunos especulaban con la idea de que quizá me quedara en Buenos Aires, en donde tengo prevista mi llegada para animar el trabajo del Príncipe de Asturias, que está animando el trabajo de Ana Botella, en favor de Madrid 2020. Tenemos que conseguirlo. Si nos dan las Olimpiadas ganamos las próximas elecciones.

En San Petersburgo, Obama se me puso a tiro y lo abordé en un momento en el pasillo, camino del excusado de caballeros. Tuvimos un amplio intercambio de impresiones de dos minutos, en el que pasamos revista a los asuntos internacionales candentes. He hecho que La Moncloa publique la foto prueba del nivel de gran estadista en que me muevo y adjunté un texto que figura en la página de la presidencia: El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, han conversado sobre la mejora de la situación económica al inicio de la cumbre del G20 que se celebra en San Petersburgo. Ambos tienen previsto reunirse en la Casa Blanca en los próximos meses. No hay que dejar nada al azar o la improvisación. Ambos decidimos reunirnos en la Casa Blanca cuando Dios, o sea, Obama, sea servido. Es un verdadero amigo de España y no como el chino descortés, que me canceló la entrevista en Pekín con menos de 24 horas de preaviso y solo porque no le cuadraban las fechas. Estos chinos son taimados.

Estoy en el Empíreo, ejerciendo, como debo, la alta representación de esta gran nación. Aquí solo se oyen coros angélicos y músicas celestiales y todas las potestades, tronos y dominaciones, acuden a prestarnos acatamiento. Como lo harán los indios patagones en Buenos Aires y, más tarde, la asamblea mundial de los pueblos reunida en la ONU en Nueva York, cuando me presente allí en compañía de García-Margallo, Mariscal del Campo de Gibraltar. Solo cuando Moragas entra y sale se cuelan con él rumores del terruño, de esos que he ordenado silenciar, siguiendo los consejos del manual de la Camorra napolitana. Es el ruido de las esferas inferiores, las agitadas por fruslerías y cuestiones frívolas de unos pagos aquí, unos cobros y mordidas allí, unas mentiras en sede parlamentaria, unos pactos o acuerdos o desacuerdos secretos allá. Comadreos.

Moragas, que vale su peso en sobresueldos, viene contando que en la declaración ante el juez de Arenas, este manifestaba no recordar algo en 72 ocasiones. Eso es una sana desmemoria, sí señor. Un poco más y no le consta haber sido militante del PP, secretario general del PP, ministro del PP, candidato sempiterno a la Junta por el PP. En fin, nadie es perfecto. Peor me parece la actitud de Cospedal. Ahora ya sé qué significaba aquello de que "cada palo aguante su vela". El palo era yo. La muy ladina me carga la responsabilidad del pacto secreto con Bárcenas por el cual le dábamos un retiro regio a cambio de dejar de incordiar con sus papeles. La gente, muy materialista, se aferra a estas cosas para decir que el responsable de este lodazal de corrupción soy yo. Conviene estar lejos. Puedo darme por no enterado. Y ya veremos cómo sale la cosa en Buenos Aires. Enviaré a Moragas a hablar con la prensa mientras yo giro visita a las haciendas de los extesoreros del PP, a ver qué comercian.

Está bien San Petersburgo, antes Leningrado, antes Petrogrado. Las noches blancas vienen de caída, pero el Neva está espléndido. Qué envidia me produce la fortaleza de Pedro Y Pablo. Eso es un castillo y no el de Montjuich, a donde tendremos que llevar a Mas si sigue con esa frenética locura de la secesión en las vísperas catalanas. Él debe de intuirlo porque, según me dicen, ya está transfiriendo su amenaza a 2015 o 2016, no lo tengo claro. Es decir, ya considera la posibilidad de que en 2014 no haya consulta. La está cambiando por unas "elecciones plebiscitarias" que, en el fondo, no quieren decir nada. Yo creo que si nos mantenemos firmes y, al final, les damos un pactillo fiscal, estos se desmovilizan. Al menos los de la estirpe. Lo otro es vocinglería separatista.

¡Ah, si pudiera resolver el asunto de Bárcenas con la misma facilidad!

dijous, 5 de setembre del 2013

Estado de corrupción.


Dice Die Welt que la corrupción en España es comparable a una dictadura del Tercer Mundo. ¡Qué ingenuos son estos alemanes! Y trasnochados. Ya no se estilan las dictaduras en el Tercer Mundo, al menos en América Latina. Ahora hay gobiernos de izquierdas más o menos autóctonas y repúblicas del Consenso de Washington. Pero, comparados con la corrupción de España, no tienen ni color. O quizá color, colorido, sea lo único que tengan. En todo lo demás nos dan sopa con honda.

La primera corrupción española (y en la que Die Welt probablemente no esté pensando) es la desmemoria histórica. Dice Gerardo Iglesias que España es el único país del mundo que, habiendo padecido el fascismo, aún no lo ha condenado. Y no solo no lo ha condenado sino que lo ensalza siempre que puede por activa a través de los franquistas jóvenes y no tan jóvenes y ancianos del PP o cercanos a él, o por pasiva a través de la inacción de la izquierda, incapaz hasta la fecha de acabar con la simbología franquista en todos los órdenes de la vida civil. Que sea la justicia argentina quien tenga que pronunciarse sobre la actitud pública española frente al franquismo es una vergüenza mundial. Que España sea el segundo país del mundo, después de Camboya, en cantidad de asesinados políticos enterrados en las cunetas es más que vergüenza. Es un oprobio por encima de toda medida. Que haya una Fundación Nacional Francisco Franco legal y subvencionada por el Estado democrático es algo de todo punto injustificable. España es el único país europeo que aún no ha condenado la parte alícuota que le correspondió en los totalitarismos (nazi, fascista, franquista, comunista) europeos.

La otra corrupción, la que preocupa a Die Welt y con harta razón es la económica. La económico-social, diremos nosotros, más acostumbrados a esta maldición nacional. Porque los alemanes, extranjeros al fin y al cabo, van a buscar la comparación al Tercer Mundo. Nosotros sabemos que la tenemos en casa. Los cuarenta años de franquismo fueron los de una "dictadura atemperada por la corrupción". Y, antes del franquismo, la dictadura de Primo, otro negocio de corruptos. Y, antes, la primera restauración, un régimen de oligarquías alternantes basadas en la corruptela sistemática. Y la cosa viene ya de los Austrias, expertos en esquilmar las arcas públicas, imponer gabelas ala población, endeudarse e ir a la quiebra del Estado. Está en la tradición patria. Lo irritante de la corrupción actual es, precisamente, que no tiene nada de nuevo ni extraño. Es la reproducción del franquismo en su más clara esencia: un partido único, en este caso dominante, con una mayoría absoluta que le da casi el monopolio del poder político en España y que, en realidad, no es un partido político en el sentido habitual del término, sino una organización instrumental de la patronal y la banca para convertir sus intereses, políticas y negocios en legislación del Estado. Los miembros destacados del partido pueden considerarse -según los papeles de Bárcenas- hombres a sueldo de la patronal. Que luego devuelvan esos sueldos con creces por medio de prácticas corruptas ilegales, es el ingenioso mecanismo por el que esta actividad presuntamente fraudulenta ha estado funcionando veinte años y ha permitido que el partido de la derecha gane elecciones trucadas, mientras sus dirigentes cobraban cuantiosos sobresueldos.

Cualquier escrúpulo moral que puedan algunos sentir quedará disipado por la acción benéfica de la Iglesia ya que esta operación sistemática de expolio de lo público por actividades ilegales o, cuando legales, autoritarias, se hace bajo la cobertura del viejo nacionalcatolicismo, ese que luce en la peineta la dueña Cospedal.
En España, el Estado de excepción permanente de Agamben se convierte en . Y como es estructural, responde a las dos preguntas que más se plantean hoy día:
1ª) ¿Cómo no ha dimitido ya Rajoy? Porque a él le parece que lo que presuntamente ha hecho, de cobrar sobresueldos de procedencia dudosa no es nada distinto de lo que llevan toda la vida haciendo las clases dominantes españolas. ¿Dimitió Franco? ¿Dimitió Primo? ¿Dimitieron Cánovas o Sagasta? ¿Dimitió el espadón de Loja? ¿Por qué él, vamos a ver?
2ª) ¿Cómo es que todavía no ha pasado nada? Nada gordo, se entiende. Porque la gente está resignada, no ve salida alguna y la izquierda es incapaz de ofrecerla en términos electoralmente gananciosos. La resistencia se convierte en la chirigota de las redes sociales.
Las vísperas catalanas se aceleran por momentos. Las posiciones se encrespan. La ruptura del socialismo catalán es prácticamente un hecho como sin duda daba por descontado Chacón. Pero también hay grietas en CiU. Los de Union se desmarcan de la cadena y dejan así como en posición comprometida a los convergentes, también dados a la marrullería. Así que la presión nacionalista española se ejerce ahora sobe Artur Mas. Faltan seis jornadas para la Diada.

dimecres, 4 de setembre del 2013

Radiografía del gobierno.


Mariano Rajoy. Presidente. Un gandul, embustero, más corrupto que Caco, pillasobres, hipócrita y falso. Dice que no está en política por el dinero, pero trinca toda la pasta que puede. Sostiene tener una profesión, pero no la ha ejercido jamás, salvo el tiempo mínimo para tomar posesión y asegurarse unos emolumentos substanciosos que nadie sabe si sigue cobrando o no a las escondidas. Su popularidad en España está por los suelos y en el extranjero, por debajo de los suelos.

García-Margallo. Exteriores. Un fantoche reaccionario que confunde el patriotismo con las soflamas de los cuartos de banderas. Un personaje ridículo, como sacado de una película de Cifesa sobre los Tercios de Flandes: gárrulo, bravucón y pendenciero con los más débiles. Se hace acompañar de un perillán parlanchín y ridículo, hoy embajador en Londres, imagen viva de la caricatura despectiva que los ingleses hacen de los españoles: Federico Trillo, un jayán de pacotilla capaz de sacrificar la honradez y la justicia a sus estentóreas payasadas.

Fátima Báñez. Trabajo. La ministra que ni ha trabajado en su vida ni sabe qué sea esta ocupación. Todo su afán es ver si la Virgen del Rocio (que, aun sin existir, incide más sobre la realidad que la ministra) le sopla alguna fórmula para dejar de hacer tonterías. Por ahora la cosecha es enteca: la reducción del paro en 31 personas en agosto es su gran conquista y el intento de convertir a la población en una manga de chivatos, lo más brillante que se le ha ocurrido en veinticuatro meses sin hacer literalmente nada, pero cobrando la correspondiento pastuqui.
 
Ana Mato. Sanidad. Un prodigio absoluto de incompetencia en la materia que tiene asignada y en todas las demás. Prácticamente una analfabeta funcional cuyo mérito es caerle simpática al holgazán que desgobierna el país por el hecho de haber atribuido todas las corruptelas y sivergonzonerías en las que parece haber vivido a su marido divorciado. Precisamente al andoba a quien el PP ha estado pagando un sueldo de cine hasta ayer mismo en prueba de la práctica inveterada de esta panda de inmorales de comprar con dinero de todos los españoles el silencio de sus corruptos cuando los pillan trincando y ponen en un brete a lo que todavía están robando impunemente.

Ruiz Gallardón. Justicia. Un repelente niño Vicente, chupacirios a las órdenes de los curas que son quienes le dictan la política a seguir en materia de derechos de las mujeres. Las necedades con las que la adorna ya son de cosecha propia y de lecturas de dominicales de periódicos sobre mayo del 68. También actúa por su cuenta a veces, siempre en el mismo sentido: privatizar la justicia para ponerla al servicio de los ricos e impedir que los ciudadanos sin recursos puedan beneficiarse ella.

José Ignacio Wert. Educación, Cultura y Deportes, El petulante monaguillo con ínfulas de ingenio cuyo concepto de sí mismo es tan alto que no lo comparte nadie más. Ya solo su declaración de que hay que "españolizar a los niños catalanes", que incendió Cataluña, demuestra el grado de indigencia mental del sujeto, pues perteneciendo a la corriente ultraderechista que considera Cataluña parte de España como el dedo lo es de la mano, la afirmación no puede ser más estúpida. A tono con la de declarar las corridas de toros "bien de interés cultural".

Cristóbal Montoro. Hacienda El alter ego de Nosferatu. No sirve para nada,no atina ni una salvo para proteger los intereses de los suyos, o sea, los defraudadores y las grandes fortunas. Pero se las pinta solo para chupar la sangre de los españoles. Como Nosferatu.
 
De Guindos. Economía y competitividad. Un alto responsable del desastre de Lehman Brothers puesto a gestionar la catástrofe que él mismo (y sus cuates) organizaron por su manifiesta incompetencia. Como ministro, no hay día en que no se supere a la hora de decir lo primero que se le pasa por la cabeza por absurdo que sea. Su última ocurrencia es que confía en 2014 como un año de crecimiento superior "a lo esperado". ¿Y quién esperaba algo?
 
Fernández Díaz. Otro tragahostias de misa diaria que confunde los cirios de las procesiones con las porras de sus matones armados. Su concepto del orden público es idéntico al de un internado de una novela de Dickens y su idea de los derechos y libertades de una sociedad democrática sejante a la que pudiera tener Gengis Khan.
 
Los demás ministros, Soria, Pastor, Cañete, a fuerza de desdibujados, no salen en la radiografía. Solo se aprecia en una esquina a la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, a modo de hormiguita hacendosa, incapaz de contestar de modo directo a una sola pregunta por elemental que sea por temor en poner en un brete el gobierno del holgazán oculto que tiene de jefe.
 
 

La diplomacia del ausente.


Mariano Rajoy recibe al presidente del Estado Plurinacional de Bolivia. "Estado plurinacional" es el nombre oficial de Bolivia. "De qué me sonará a mí eso?" pensaba Rajoy mientras hablaba con el mestizo Morales quien, a diferencia de él, habla más de una lengua, por ejemplo, el aymará, la lengua de su pueblo. "¡Un Estado plurinacional! Qué cosas se inventan por ahí. Aquí a lo nuestro: un Estado y una sola nación, pues España es una, así como grande y libre. ¡Pues no somos nada los españoles cuando nos ponemos!"

Ya está. Prueba de la diplomacia española y su amor de Madre Patria por las naciones hermanas. Y menos mal que tragó con lo de hermanas. La Hispanidad bien entendida las quiere hijas. Diplomacia. Este ministro de Exteriores, muy farruco en La Línea, pero manso como cordero en Londres, es una auténtica calamidad. Dice García Margallo que la amistad debe prevalecer en las relaciones de los dos países, España e Inglaterra. Nadie le ha traducido la famosa intervención de Lord Palmerston en los Comunes, en 1848: We have no eternal allies, and we have no perpetual enemies. Our interests are eternal and perpetual, and those interests it is our duty to follow, que la tradición ha estilizado en un Inglaterra no tiene amigos o enemigos; tiene intereses. Pues que se lo digan al ministro. Si es que este hombre entiende algo.

Evo Morales, generoso, vino diciendo que no guardaba rencor por el intento de humillación a que quiso someterlo la embajada española en Viena al pretender inspeccionar su avión como si fuera un contrabandista de personas. ¿Y con qué le responde el Estado español? Con un insulto aun mayor. Al final de la cordialísima entrevista y azucarados parabienes no hubo rueda de prensa conjunta, algo que todo visitante de La Moncloa por encima de alcalde pedáneo tiene garantizado por uso, costumbre y respeto. Menos el indígena Morales. Margallo debe montar una academia de diplomacia... colonial.

¡Calla! En realidad, el pobre Margallo no pinta aquí nada. De hecho en la distendida charleta está Moragas. Es Rajoy quien no quiere rueda de prensa alguna con Morales o con Inmorales. Su pánico escénico crece por horas. Odia presentarse en público en condiciones que no controla por medio del plasma. A ver si algún deslenguado va a preguntarle por los sobresueldos, el finiquito, el otro finiquito, la financiación ilegal, la imputación a Camps, el que estaba haciendo en Valencia lo que él quería para España.

Así que para salvar la cara, Rajoy la esconde. Oculta hasta la presencia de un lider de importancia y, con eso, le falta al respeto por segunda vez. Y que se ande con ojo,no vaya a salir el Borbón a mandarlo callar.
 
Las vísperas catalanas. El día fue de Exteriores. El diputado Tardá, de ERC, regaló a Margallo en la comisión de Exteriores del Congreso una camiseta de la Vía catalana a la independencia. Tardá que, como buen izquierdista, fía mucho a los números, le recordó que se la pondrían cerca de 500.000 catalanes en la Diada. La verdad, no había visto la camiseta y lo primero que me llamó la atención es el color amarillo. Es una curiosa asociación de ideas: el maillot amarillo del triunfador en la vuelta ciclista a Francia. Cuatrocientos kilómetros a pie en cadena humana es una hazaña similar y de ahí, de la conciencia del triunfo, viene el amarillo.

El día en que un ministro español de Exteriores, enfundado en una camiseta rojigualda, se dé un paseo por el Peñón al frente de 500.000 seguidores, a lo mejor Margallo se sale con la suya.

(La imagen es una foto de La Moncloa en el dominio público).