dilluns, 21 d’abril del 2008

Escupid sobre todas las tumbas.

Cuando en 2002 salió en París por primera este libro (Punks de boutique. Confesiones de un joven a contracorriente, Almadía, México, 2008, 219 págs) de Camille de Toledo, publicado por Calmann-Lévy llevaba por título Archimondain jolipunk y fue algo parecido a una sensación. Un comentario favorable del filósofo alemán Peter Sloterdijk que el propio De Toledo incluye en la obra, ayudó a catapultarlo de forma que en relativamente poco tiempo estaba traducido al alemán, al inglés y al italiano. ¿La revelación de comienzos del siglo XXI? ¿El final de la postmodernidad? Algo así debieron de pensar muchos, incluido quizá De Toledo. Sin embargo, de entonces al día de hoy, en que damos cuenta de la estupenda traducción al español hecha por Juan Asís y Ramón Palao, esos vaticinios no se han cumplido. Y no será por falta de lanzamiento, sino probablemente por el contenido de la obra en sí.

Ciertamente, no hubiera sido raro un joven de veintiocho años (cuando hoy son ya treinta y cuatro y el joven tiene dos novelas más en el mercado) que saliera a la plaza pública escandalizando. Hasta cierto punto esto es una tradición en Francia y a la mente se vienen nombres como los de Théophile Gautier, Arthur Rimbaud o Raymond Radiguet, si bien en este caso no parece haberse mantenido la llama del escándalo y el interés, de forma que si se consulta "Camille de Toledo" en Google viene dando unas 11.800 entradas cantidad más propia de un modesto y oscuro profesor universitario que de una estrella rutilante que rompe moldes en el universo literario y ensayístico contemporáneo. ¿Por qué ha sucedido esto, cuenta habida de que el libro tiene el tono irreverente, sarcástico y agresivo que normalmente se valora en estos menesteres de hacer tabula rasa con el pasado y establecer un nuevo genio creador? Me atrevo a decir que porque si bien es una especie de manifiesto rupturista con el mundo heredado, que es el nuestro (y el suyo, por cierto), le falta una clara unidad de sentido, una unidad de voluntad, un significado específico. La prueba más evidente se me antoja está en los títulos con que se ha traducido a las distintas lenguas de que yo tenga noticia. El libro se ha titulado Goodbye Tristesse en alemán, aunque parezca mentira, con un guiño como teutónico a Françoise Sagan, Coming of Age at the End of History en inglés y Superpunk, arcimondano. Confessioni scomode di un giovane disobbediente en italiano, donde, como en español, se vierte también el subtítulo. Sea cual sea la relación entre título y contenido, el desacuerdo respecto al primero probablemente refleja el que hay respecto al segundo.

Si tuviera que pronunciarme por alguno de los enunciados creo que lo haría por el inglés porque es el que mejor condensa en una línea el contenido de la obra. Es una condensación que alguien podría considerar humillante para el autor puesto que habla de "hacerse mayor" pero no debe de ser el caso porque el propio De Toledo se refiere en alguna ocasión a su juventud e, incluso, a su adolescencia. Y lo sitúa perfectamente en un tiempo ideológico, el del fin de la historia de Fukuyama, con el que nuestro autor entabla algún que otro combate y él mismo considera determinante en su formación.

El libro es, en efecto, un manifiesto generacional que recuerda mucho a los de la generación contra la que, en cierto modo, se subleva, pues está escrito de forma muy parecida, con la misma irreverencia por los valores heredados, la misma mentalidad contracultural y parecida agresividad frente a lo que se ve como mediocre y caduco, esto es, casi todo lo anterior. El autor reitera la definición de su generación como la comprendida entre dos hundimientos (el del muro de Berlín en noviembre de 1989 y el hundimiento de las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2002) (págs. 31. 32. 51, 196, 210). Generación entre dos hundimientos. No me parece mal, pero me quedo con la que alguien nos aplicó a nosotros: "Hijos de Marx y la Coca-Cola". Cuestión de gustos.

Así pues, por reiterada confesión del autor, es un manifiesto generacional, algo que suele preocupar mucho a los veinteañeros y se difumina después en el curso de la vida; un manifiesto de una generación que no quiere el poder (p. 157), que se alza contra las ilusiones del mundo pasado, el de la generación del 68, que le parecen caducos y las del que se juzga su enterrador, esto es, la del fin de la historia, para la que reserva su más agudas críticas. "Que se mueran, ¡carajo! y que se lleven sus egos miserables, sus recuerdos, su Estado, su liberación sexual, sus revoluciones fallidas, sus desilusiones, sus partidos, parlamentos y todos sus cadáveres." (p. 32). No es mala idea: hay que hacer sitio para los nuevos.

La nueva generación del "doble derrumbe" se alza frente a la opinión "muy generalizada de que el mundo está definitivamente cerrado y de que ya no existe más que un único sistema de gestión política, social y cultural de lo humano." (p. 33). O sea, en contra del pensamiento único, vamos. ¿Me atreveré a decir que como todos los que protestamos, seguimos protestando y nos moriremos protestando?

El libro es muy interesante asimismo porque es un diálogo fogoso con maestros antiguos, en muchos casos hipostasiados, como Foucault, Deleuze (quien más parece haber influido al autor) Guattari y Debord. Sobre todo, Debord con cuyo cadáver exquisito ajusta cuentas sosteniendo que el situacionismo no fue más que "el pedestal ideológico de la sociedad de la información" (p. 57), que "no cuestionaba lo real, sino su imagen" (p.61), una crítica que tiene que dejar un poco descolocados a los situs que estaban a tortas precisamente contra la imagen, la cosificación, el espectáculo.

Esta generación del "doble derrumbe" admite la condición líquida del ser presente (p. 101), muy en la estela de Zygmunt Bauman que es tan viejo que es incluso anterior al 68; se considera repleta de scheezes (entre la contracultura y el credo de los nuevos emprendedores) (p. 131); y adopta la hipotética práctica TAZ (Temporary Autonomus Zones) del anarquista estadounidense Hakim Bey (p. 165).

La cosa oscila pues entre la rebelión ante el "descorazonador" principio de que "...el capitalismo es desde ya, y por los siglos de los siglos, el único régimen auténticamente revolucionario. Quienes se oponen a él son unos reaccionarios." (pp. 78/79). Entre esto, digo, y una forma vital y atroz de aburrimiento. No sé si falta aquí algún ingrediente de lo que podría llamarse el "género de la provocación": una vez que da uno cuenta de la miseria espiritual de cuanto antecede, se sienta uno a contemplar los despojos repleto de hastío. Siempre es muy revelador aquello que le produce aburrimiento a uno: "Aburrimiento de las gafas de carey y las chaquetas de pana. Aburrimiento de la pipa, del socialismo. Aburrimiento de las ceremonias de los veteranos de guerra, de los dormitorios separados, las prohibiciones de salir. Y aun así, por encima de los grandes trastornos culturales de los años setentas que habían producido un mayor aburrimiento todavía -la nostalgia del carrujo, la pasión del vintage, el regreso del funk, la idolatría por las víctimas del rocanrol, por los olvidados del rocanrol-, el Estado-providencia no lo había hecho mal del todo". (p. 147). Eso del carrujo debe de ser un mexicanismo por porro. El libro, se habrá observado, está muy bien traducido (y conste que no me pierde el hecho de que de los dos hermanos, uno sea ahijado mío) pero la editorial mexicana debe de haber impuesto algunos portazgos lingüísticos, como platicar o huarachudo.

Bien, llegados aquí, conviene que los lectores sepan que este sacrílego y escandaloso joven que arremete sin piedad contra el capitalismo, sus panegiristas y sus adocenados críticos es, a su vez, nieto del creador del emporio Danone, una de las mayores fortunas de Francia, educado en los centros más exquisitos y elitistas, habiendo cursado estudios en universidades del Reino Unido y los Estados Unidos, poseedor, entre otras cosas, de una especie de mansión de una antepasada suya en Calcuta desde la que podía contemplar a los pobres "invisibles". Además, su nombre no es Camille de Toledo, sino Alexis Mital. Habrá quien diga que estas circunstancias restan todo valor a su crítica, rebelión y manifiesto. En mi opinión, el joven De Toledo (se trata de uno de los apellidos de su padre, descendiente de judíos sefardíes) ha hecho una rebelión contra el orden constituido empezándola por donde hay que hacerlo, esto es, por él mismo y sus relaciones familiares. Pero nada en el mundo impedirá que esta peripecia personal coloree su juicio sobre el orden social y sus opiniones sobre él. Será algo tan inevitable como la apropiación que el capitalismo ha hecho de todo cuanto se le enfrentó y que él, a su vez, critica.

En resumen, un libro muy interesante para quien quiera saber qué se avecina.

(Las imágenes son todas reproducciones de la cubierta del libro de De Toledo en las diferentes lenguas).

diumenge, 20 d’abril del 2008

Contra el PSOE.

Otro bombazo en otra casa del pueblo en otro pueblo de otra Euskadi. Esto es tenacidad, sí señor. ETA funciona como un mecanismo de relojería. Cada tanto, bomba. Con la misma inteligencia que un mecanismo de relojería. Cada tanto, bomba y cuando se pueda, un muerto. Todos de inmediato condenan, excepto ANV que no va a condenar a los suyos. Los demás quieren echarlos pero no pueden porque los concejales de Izquierda Unida no condenan. Es que hace falta un par para condenar a ETA en un pueblito de Euskadi. Y estos de IU son un par pero no lo tienen.

Debe de ser verdaderamente muy incómodo que, por un lado, anden todo el día diciéndote que estás vendido a ETA, que no haces más que negociar con ella, que estás genuflexo ante ella y por otro esa misma ETA esté matando a tu gente o bombardeando las casas del pueblo en Euskadi. Muy incómodo. Y no se entiende cómo algunos sujetos, que deben de tener el rostro de hormigón, salen a los medios escritos, hablados o vistos a decir que los socialistas siguen negociando con ETA. Sería de esperar que con esta última bomba de la organización armada de cretinos se terminara la cantinela de la negociación con ETA con estribillo de venta de Navarra. Pero nunca se sabe. También lo del 11-M estaba claro ya al día siguiente y jurídicamente desde el fallo de la Audiencia Nacional en octubre de 2007 y, si se dan Vds. una vuelta por Libertad Digital encontrarán al infatigable Luis del Pino reconstruyendo su particular 11-M con otra revelación contenida en aquel Trocito de móvil, una fábula tan alambicada como alguna de Gaston Leroux.

Lo peor de la estupidez es que es muy pegajosa y, cuando se instala en alguna parte, es muy difícil desalojarla. En gran medida, la lucha contra ETA es la lucha contra la estupidez, tanto más complicada cuanto que, además, hay que hacerlo luchando contra la estupidez de los propios aliados.

(La imagen es un grabado de Katsushika Hokusai, Fénix 1842-45).

La ideología de la derecha.

Vae victis! ¡Ay de los vencidos! La discordia se ceba con ellos. Todo se les vuelve recriminaciones, rencillas, enfrentamientos. Desde que el PP perdió las elecciones el pasado nueve de marzo en su seno se masca la división y la bronca. Conocido es el hilo de los hechos que enfrenta a la señora Aguirre con el señor Rajoy. En la última entrega, al decir la doña que el Presidente del partido es una especie de socialdemócrata y ella liberal de siempre, ha inaugurado la "batalla de las ideas" a su corto pero leal saber y entender. El bollo que tiene en la cabeza doña Esperanza es tan grande como sus ganas de ser presidenta del Gobierno de España, para jugar a Mrs. Thatcher. Dice ser liberal pero no es seguro de qué liberalismo esté hablando porque, aunque la palabra liberal es de lo poco hermoso que la lengua española ha dado al lenguaje político universal allá por 1812, el término ha adquirido tan prodigiosa diversidad de significados que hasta puede tenerlos contradictorios. Pongamos un ejemplo, la señora "liberal" construye ocho hospitales con fondos públicos y entrega la gestión de la sanidad a empresas privadas. El negocio para éstas es redondo pues no arriesgan un euro en costear unas instalaciones carísimas que gestionan sin coste alguno y que, cuando sean obsoletas, podrán abandonar sin más en manos de quienes las sufragaron, esto es, los contribuyentes y que aún no habrán terminado de pagar. ¿Es esto liberalismo?

¿Es liberalismo en el sentido que dio al término el padre de la doctrina, Adam Smith? Ciertamente, no. Un liberal "clásico", smithiano hubiera visto con buenos ojos ocho hospitales (o treinta o uno) pero todos pagados desde los cimientos hasta la gestión por la iniciativa privada. Hospitales construidos por la autoridad pública equivale a socialismo.

¿Será entonces sinónimo de liberalismo en el sentido que se le da al término hoy en los EEUU? Pero ese sentido es igual a socialdemocracia, ideología que la señora Aguirre rechaza indignada y con razón porque es posible que la socialdemocracia privatice la gestión de los servicios públicos, pero lo hace a regañadientes ya que lo que ella quiere es financiación integral pública de esos servicios, infraestructuras y gestión.

¿Será pues sinónimo del conocido como libertarismo o libertarianismo en los EEUU? Tampoco porque, a fuer de partidarios del liberalismo clásico, los libertarians, al estilo de los "anarquistas" del Estado mínimo de Nozick, rechazan que la autoridad pública construya nada; es más, hasta les irrita que la autoridad tenga dinero para hacer obras públicas.

¿Será por último sinónimo del "liberalismo" que predica el señor Haider en Austria? En parte, aunque no del todo, es de esperar, porque el señor Haider tiene bastante de neonazi. Pero en parte, sí. Y donde este "liberalismo" no es puro nacionalismo, clasismo, xenofobia, es clamoroso caso de parasitismo de lo público por lo privado. El liberalismo de la señora Aguirre es el liberalismo de los negocios: alcancemos el poder para hacer negocios y (aquí viene el liberalismo), a quien Dios se la dé, San Pedro se la bendiga.

La apoyan en esta ejemplar tarea dos medios de comunicación, la COPE y El Mundo, que tienen los negocios puestos en el triunfo del "liberalismo" aguirresco y otro medio público, Telemadrid que, si no hace negocio da igual porque lo costean todos los españoles o, cuando menos, todos los madrileños. Muy liberal, como se ve, contar con medios públicos de comunicación y, encima, manipularlos; aunque esto ya no tiene nada que ver con el liberalismo sino con la mera decencia.

Todo eso tiene de liberalismo lo mismo que Mein Kampf: es un discurso ultrarreaccionario, basado en la hegemonía de la Iglesia católica y en un clima de fagocitación de lo público por lo privado con barra libre para hacer negocios, empezando por los que, al parecer, hcen los allegados de la señora Aguirre con motivo del tendido de alta velocidad en Guadalajara. Es un liberalismo consistente en administrar los bienes y medios públicos en interés de grupos privados que es, precisamente, la definición misma de corrupción, esto es, poner lo público al servicio del interés privado. De esto hay muchísimo en el PP, pero no todo y puede que no la mayoría. E igual que Madrid no es España, por mucho que los madrileños así lo crean y tan atinadamente ha visto el señor Rajoy como buen pontevedrés, del mismo modo los "liberales del negocio" no son mayoría en el PP.

Durante los años de la democracia, treinta, de los que la derecha postfranquista sólo ha gobernado ocho, el PP, que ya había nacido con un odio franquista instintivo a las ideologías (no por ideologías, sino por no ser una sola, la suya), ha acabado configurado como un caso típico de esa forma de partido que Kirchheimer llamó catch-all-party, partido "atrápalo-todo". Y lo dijo en inglés porque, como buen judío alemán, tuvo que cruzar el charco para salvar el pellejo. Partido "atrápalo-todo", o sea, por encima de clases sociales, de sectores, religiones o grupos ideológicos, lo más próximo a un partido "nacional", algo que gustaba tanto a Franco que lo declaró partido "único". En democracia no le queda más remedio que admitir otras opciones, pero sigue siendo un partido que quiere englobarlo todo, no determinarse por nada porque, como decía Spinoza, toda determinación es una negación y así representar todos los intereses y ganar las elecciones. Un partido en el que caben todas las ideologías. Rajoy mencionó a liberales, conservadores y socialdemócratas. Le faltaron los comunistas, pero a esos ya los tiene con la plétora de conversos de los años setenta en conservadores aznarinos. En el PP caben todas las ideologías porque no tiene ninguna y hace aquello que recomendaba Franco: haga como yo y no se meta en política.

¿Rajoy? Un bendito, más chulo que un ocho con el respaldo de todos los barones de su partido de alguno de los cuales puede fiarse tanto como de la señora Aguirre. Que no hace falta ser muy mal pensado para llegar a la conclusión de que a más de uno, por ejemplo, a los señores Gallardón y Camps les interesa la victoria del señor Rajoy frente a Aguirre porque así lo tendrán más fácil ellos cuando se postulen en 2012 porque el PP haya vuelto a perder. Es muy difícil conjugar el interés de uno/a mismo/a, el del partido y el de la Patria. Sólo lo consigue algún iluminado y a base de imponer dictaduras. En las democracias, alguno de esos intereses cede a los otros y no cuesta nada averiguar cuál.

Declarar al señor Rajoy la guerra de las ideologías, pretender dar con él la batalla "de las ideas", es empeño deliciosamente inútil porque, si lo presionan mucho estos manipuladores de las ideologías, descubrirán que el señor Rajoy es un político... apolítico.

(La primera imagen es una foto de adamrice y la segunda una de Bugtom ambas bajo licencia de Creative Commons).

dissabte, 19 d’abril del 2008

¿Qué dijimos?

En el PP caen chuzos de punta. Su gresca interna se ventila en los medios, cosa de la que los partidos se resienten pues suelen decir que los trapos sucios deben lavarse en la intimidad. Lo que sucede es que probablemente muchos de los afectados, por ejemplo, la señora Aguirre, digan que un debate de principios no es sacar "trapos sucios".

Tercia el señor Álvarez Cascos quien, incomprensiblemente, resulta tener influencia y prestigio en su partido y sostiene que éste no es un "partido de barones". Pues no sé yo que él mismo y la señora Aguirre sean otra cosa que barón y baronesa. Avisa asimismo de que la UCD se hundió a causa de los barones y de sus intrigas. Em realidad, las baronías ucedeas no eran territoriales, como las del PP, sino ideológicas. No se era importante por el hecho de ser cántabro o murciano, sino por ser el lider de los "azules" o de los democristianos.

Barones en cualquier caso, dirá el señor Álvarez Cascos y quizá no le falte razón.

Un estrecho colaborador de la señora Aguirre, el señor Güemes, sale al paso de unas declaraciones del señor Arenas en las que éste insta a la primera a decidir si se presenta o no candidata a la presidencia del partido en el próximo congreso, recomendándole que mire más por su casa, pues lleva perdidas seis elecciones autonómicas. He aquí un pragmatismo bien descarnado: los partidos están para ganar elecciones y no para dar la brasa: o sea, no para predicar, sino para dar trigo. Por lo demás, el señor Álvarez Cascos dirá lo que quiera pero el señor Arenas me parece un barón. Me parece más cosas, pero no hacen al caso, como también el señor Núñez Feijóo. Barones. Y es así que esos barones suelen asegurarse de la lealtad de sus mesnadas, hoy llamadas delegados al Congreso. Sin duda estaría muy bien que las deliberaciones del Congreso, que cuenta con más de tres mil participantes, se hicieran en las condiciones habermasianas de debate público en la acción comunicativa, en una situación ideal de habla, pero como que no va a ser así, como puede apreciarse por el tono y contenido de las proposiciones: "Decántese, señora Aguirre", "Cállese, señor Arenas".

Está bien el debate de ideas; mucho nivel.

(La imagen es un boceto de Alfred Jarry para Los gestos eróticos de Mr. Ubu, de 1889).

La libertad en Cuba.

Desde que el señor Raúl Castro sucedió a su hermano en la máxima magistratura cubana muchas cosas han empezado a cambiar en la isla. Y todas para bien. Bendito sea el señor Castro (don Raúl) que está consiguiendo hacer bueno a su hermano. No estaba claro que eso fuera a suceder. No se sabía cuánto poder conserva Fidel. Ni se sabe. En las dictaduras la sucesión en la Jefatura del Estado no suele estar regulada por dos razones: la primera, porque los dictadores planean siempre morir en el puesto y no ser relevados; y segunda porque no les importa quién los suceda ya que si salen del poder es porque han muerto o los han echado. La sucesión de Fidel por Raúl, lógica si se entiende el país como si fuera una posesión de familia, pero ilógica si se lo entiende de alguna otra forma, no está regulada en texto o costumbre alguna y responde a una decisión que tomó el Comandante en Jefe a la vista de su imposibilidad real de reincorporarse al puesto de mando, vista que lo llevó casi un año de cavilaciones.

No es probable -aunque tampoco imposible, mientras Fidel viva- que haya una retrocesión del poder, razón por la cual seguramente el señor Castro (don Raúl) camina con pies de plomo por el resbaladizo camino de las reformas. Pero ¡qué reformas! Hace ya un mes o dos que los cubanos pueden comprar electrodomésticos, siempre que los haya, claro, y puedan pagar lo que cuestan, que es mucho. También pueden comprarse móviles.

¿Cómo? ¿Teléfonos móviles?

Sí, móviles, celulares.

O sea, que antes no los tenían. En España hay más móviles que personas, como cuarenta y cinco millones. ¿Te imaginas que los españoles no pudieran comprar móviles? Ya tengo una definición de "dictadura", a saber: "dictadura" es un régimen en el que los ciudadanos no pueden comprar móviles por orden de la superioridad.

Las reformas del hermano sucesor siguieron con el permiso de que los cubanos puedan alquilar habitaciones en los hoteles antes reservados solamente para extranjeros. No está mal, tampoco, aunque no sé a dónde vamos a llegar con tanta libertad; seguramente al libertinaje, como decía Franco. Y, además de poder vivir en sus hoteles, los cubanos pueden ya comprar un ordenador cuando quieran (con la pertinente advertencia del precio) sin necesidad de pedir un permiso a la autoridad que normalmente era denegado.

Caramba, tampoco tenían ordenadores. Eso quiere decir que de acceso a internet, nada.

Nada de nada. Para enchufetas del régimen, extranjeros que se alojaban en los hoteles privativos y cibercafés a un pastón la hora y aun esos sólo daban acceso a una intranet cubana para escuchar loas a la Revolución y leer Granma y otras páginas igualmente apasionantes.

Dios mío.

Como suena. ¡No me vengas con tu anticastrismo y anticomunismo viscerales! Cuba tiene cosas buenas, como la sanidad, la educación y las actividades culturales. A ver cuántos pueden ir a la ópera en Port au Prince a diferencia de La Habana. Además, la última reforma del camarada Raúl es que los cubanos ya pueden viajar libremente al extranjero.

¿Ya no tienen que pedir un permiso que tampoco les daban nunca? O sea, los cubanos pueden viajar. Pues temo que el régimen tenga los días contados. No por eso que suele decirse de que viajar espabila mucho y los cubanos vayan a ser más críticos, probablemente porque ya lo serán, sino porque se van a ir todos, como sucedió en la República Democrática Alemana cuando se levantaron las restricciones, y no a México, sino a Miami.

Echar la culpa de todos los fracasos de Cuba al bloqueo de los gringos y atribuir a la presciencia del líder providencial, hoy bastante pachucho, todos los aciertos ha sido la práctica habitual de los panegiristas del régimen. Puede ser que el bloqueo sea responsable de alguna de las circunstancias reseñadas, incluso de todas, pero que los cubanos tengan o no acceso a la red tiene poco que ver con el bloqueo, sino que depende de la decisión de las autoridades en la isla. Y la decisión es represiva, consistente en impedir que los cubanos puedan comparar libremente con el extranjero (las comparaciones las hacen las autoridades y sus escoliastas por ellos) o informarse sobre lo que les interese. En verdad considero execrable, odioso, un régimen que impide el acceso a internet, que es la mayor puerta a la libertad que se haya abierto hasta la fecha a la humanidad. Sean cuales sean las razones del mando, yo no las admitiría y, en consecuencia, estaría en la cárcel. Por eso creo que los mejores cubanos de todos, los que merecen mis mayores respetos, son los que están hoy en las cárceles de la isla por "delitos" de opinión.

Y espero que la siguiente reforma del señor Castro (don Raúl) sea liberarlos. Para que no parezca que sus reformas se limitan a satisfacer el ansia de consumo de la población y también abordan el complicado tema de la dignidad de las personas.

(La imagen es una foto de florriebassingbourn, bajo licencia de Creative Commons).

divendres, 18 d’abril del 2008

España no se rompe; el PP, sí.

Las continuas tarascadas que la señora Aguirre propina a su partido están dejándolo con las cuadernas al aire y en un rumbo muy peligroso hacia una confrontación interna que parece aflorará con fuerza en el congreso de junio. Las declaraciones de la presidenta de la CA son muy sonadas porque tienen mucho calado. Mucho más del que parece a simple vista. Su insistencia en que se abra un "debate de ideas" en el partido no solamente trata de evitar que se la acuse de personalizar los problemas, de valerse de cualquier cosa para saciar su nada velada ambición de ser presidenta del Gobierno de España, sino que va directa al corazón del PP hoy: su indefinición.

Hasta muy recientemente la indefinición, la ambigüedad, todos bajo el techo común, fue buena fórmula. Pero puede que ya no lo sea tanto. Dos elecciones perdidas dan alas a la idea de que quizá convenga que el PP clarifique su posición entre las dos que hoy, parece, se reparten el alma de la derecha española: la "liberal" de la señora Aguirre y la otra que, a falta de un nombre autopropuesto, suele designarse con eso que la prensa más o menos de izquierda, llama una "derecha moderada", "derecha civilizada" (como si la otra no lo fuera) y "centro". Pongo entre comillas el "liberal" porque, viendo los dichos y hechos de la señora Aguirre, el término "liberal" que ella usa las merece. Por "liberalismo" entiende la señora Aguirre una actitud ultraliberal en lo social y económico al tiempo que ultraconservadora en lo moral. Ambas actitudes practicadas con gran agresividad. La batalla es de ideas y ella confía en que su "liberalismo" se impondrá en el PP porque, además del político, juega en el terreno mediático. Y mucho y muy bien. Con ese control que tiene sobre los medios capitalinos COPE, El Mundo y Telemadrid compensa doña Esperanza su falta de apoyo en la piel de toro. No hay más que ver cómo interviene en los enfrentamientos de los medios, a favor de los suyos y en contra de los que considera adversarios. Eso que dice de que El País trata de no llevar el trasvase del Ebro a portada es, a su vez, portada en Libertad Digital del día anterior: El País especula sobre el futuro de Aguirre para quitar el trasvase del Ebro de su portada. La señora Aguirre dice lo que dice su prensa. Hay una notable unidad de acción que es muy eficaz a la hora de que el personal, sobre todo los votantes, entiendan el mensaje.

Y hace bien. El grupo relativamente monolítico que se designa a sí mismo como "los liberales", cree que es un buen momento para tomar las riendas del gran partido de la derecha y arrastrarlo a apoyar sus posiciones ultras. Y es un buen momento porque el hipotético otro sector de la derecha está descabezado, debido tanto a la derrota personal del señor Ruiz Gallardón (a su vez enfrentado con La Cope en los tribunales) y a su evidente resignación como a la falta de una formulación sólida de un proyecto distinto del liberal que, evidentemente, nadie, ni el señor Ruiz Gallardón ha formulado nunca porque piensa que a él le fue bien en la indefinición y la ambigüedad.

En el fondo, la frase de doña Esperanza sobre los socialdemócratas iba dirigida contra el señor Rajoy porque cree que el señor Rajoy y sobre todo el señor Ruiz Gallardón son socialdemócratas; no del todo pero sí en parte. Y tiene razón. Ambos dirigentes traen orígenes franquistas: el señor Rajoy, vía don Manuel Fraga y el señor Ruiz Gallardón vía su suegro, señor Utrera Molina, también ministro de Franco y uno que, según dice en su libro de memorias, anda por la vida Sin cambiar de bandera. Vale decir, de camisa. Pues bien, como derecha franquista, tienen ambos un toque de paternalismo intervencionista que saca de quicio a los "liberales" a quienes parece que eso es pura socialdemocracia.

Se trata de la derecha más tradicional en España, más acorde con el liberalismo histórico español mientras que los otros, los "liberales" no encajan en ese modelo histórico español por dos razones: primera porque son muy extranjerizantes; la señora Aguirre quiere ser Mrs. Thatcher; y la segunda porque son integristas religiosos; la punta de lanza ideológica es una emisora de Conferencia Episcopal, o sea de la Iglesia católica española. Cómo se combina eso con el liberalismo azañista, del que el señor Aznar dice saber mucho, es un misterio insondable. Para su desgracia, sin embargo, este sector de la derecha no parece encontrar un nombre que "venda", que no sea derecha franquista, paternalista, intervencionista o socialdemocracia, por lo cual prefiere mantener silencio. Sabia actitud, acorde con el viejo dicho de "Calla a no ser que lo que tengas que decir sea mejor que el silencio", pero que no siempre puede mantenerse, sobre todo en política, en donde de continuo te exigen que lo rompas.

De ahí la importancia de que la señora Aguirre esté en mitad del palenque, lanza en mano, presta la rodela, retando al caballero que quiera defender al "centro" o "derecha moderada", en nombre del "liberalismo" y muy apoyada en su particular brunete mediática. Y que no salga nadie, que el señor Rajoy no sepa dar una respuesta en el campo de las ideas y/o proyectos, y se dedique a recabar apoyos territoriales a su candidatura, lo que está provocando mucha agitación en el partido en el que ya se discute sobre el tipo de mandato de los delegados, es prueba de que las aguas bajan turbias.

Al final hay que preguntarse qué pasará si en el Congreso se enfrenta una propuesta del señor Rajoy todo sonrisas pero sin ideas y una crecidísima señora Aguirre que, además de las sonrisas, trae las ideas. Y qué pasará si gana la señora. Porque si gana la señora, se ha acabado la carrera política del señor Rajoy y del señor Ruiz Gallardón quien, en un acto que probablemente sea noble pero muy irreflexivo, vinculó su futuro al del señor Rajoy poniéndose a sus órdenes sin condición alguna. Es posible que ambos se vayan a casa, teniendo en cuenta que los dos son bastante mansos. Pero habrá mucha presión sobre el señor Ruiz Gallardón para que capitanee una escisión del PP por el lado "centrista" o "moderado". Y ganas no le faltarán al Alcalde que tiene algunas cuentas que ajustar con doña Esperanza. En contra de la hipotética escisión opera el acusado sentido del interés de la derecha (que le hace ver la conveniencia de no fragmentarse) y la memoria del desastre de la UCD.


Por cierto, cómo está el patio mediático. El señor Daniel Anido, director de la Cadena Ser llama a los señores Burgos, Jiménez Losantos, Ramírez y Ussía, entre otros, pajilleros, reprimidos, grasientos, puteros, siniestros, cobardes y acomplejados. El clima que he detectado por ahí en general es de alegría porque alguien finalmente les dice cuatro cosas a esas gentes que llevan años soltando veneno, en la idea seguramente de que es el único lenguaje que entienden. Lo entiendo a mi vez, pero es su lenguaje. Y ahí son maestros. Acuñan estos pavos insultos de a doblón que tratan de aplastar al insultado. Se admiten apuestas de qué será lo que digan de él. Para mí que de degenerado, borracho y mamporrero no bajan.

(La primera imagen es una foto de adelgado, la segunda es de Chesi, la tercera de Brocco Lee, todas bajo licencia de Creative Commons).

El hambre en el mundo.

Mi amigo Tom Cahill me envía un mapa interactivo del hambre en el mundo a lo largo del último tercio del siglo XX. Es de la FAO o sea que supongo que estará bien hecho. El mapa gradúa en colores el porcentaje de población que en cada caso esta subalimentado. Por cierto, obsérvense España y Suecia en 1970. Puede verse cómo en estos casi treinta y cinco años ha mejorado sensiblemente la situación de las poblaciones en Asia y América Latina, pero África sigue siendo un continente en estado de emergencia por las hambrunas a día de hoy. Mirando esto se entiende lo de los cayucos, las pateras y lo que sea. Esa gente no está huyendo sólo del subdesarrollo, la pobreza, la guerra, la corrupción esto o lo otro, no; está huyendo sobre todo de morir de inanición. Quien quiera ver el mapa animado que pinche en mapa del hambre.

Otro vídeo de Andrés.

Además del Gran Cañón, anduvimos por otros lugares. Por ejemplo, el Bandelier National Monument en el que se conserva un asentamiento de los indios Pueblo. Lo que quedaba de éste mostraba viviendas bajas normalmente circulares, pero también parece que aprovechaban las cuevas que abría la erosión en las rocas calizas, con lo que, en parte al menos, llevaban una existencia de trogloditas. Estuvimos en una de esas cuevas, que es la que se ve en el vídeo. Difícil entrada y un lugar perfecto para la defensa si se quita la escala.

No se me da muy bien trepar por la escala, pero Andrés lo hace con una sola mano.

dijous, 17 d’abril del 2008

El Papa y sus obispos.

El Papa Ratzinger ha ido a visitar al Emperador, con quien ha intercambiado muy donosos propósitos. Como sea que el presidente Bush sostiene que Dios mismo le habla, es lógico que el vicario de éste en la tierra acuda a ver qué le ha dicho porque, aunque lo adoran de formas distintas, el Dios con el que ambos tienen relación es el mismo, y es posible que Benedicto XVI quiera averiguar cómo es que su jefe lo puentea de tan lamentable manera y en clara contravención de la doctrina gelasiana de las dos espadas, de veneranda memoria.

Mr. Bush, el señor Matorral, vamos, estaba predestinado a tan celestes contactos pues sabida es la afición del Señor a materializarse en forma de humilde mata o zarza, vegetación frecuente en la Tierra Prometida. Moisés y Jacob pueden dar buena cuenta de ello. Así que el César salió a recibir a SS al aeropuerto, cosa que no suele hacer, pues normalmente espera que los gobernantes y distintos sátrapas que tiene repartidos por el Imperio, incluidos algunos reyezuelos tribales, se lleguen solitos hasta la Casa Blanca, en taxi o a pie. En cambio ahora allí, al pie del avión, los dos poderes fundieron sus plegarias en pro de la solución diplomática de los conflictos, habilidad en la que Mr. Matorral es un experto mundial.

El Papa estaba como en casa sua y clamó enseguida que daba gusto llegar en un país en el que la fe tiene algo que decir en la arena pública y no como en Europa, do son todos bastante descreídos, empezando por el señor Zapatero, al que ambos, por motivos distintos, profesan gran inquina. Hay quien dice que aparcaron unos instantes su común creencia e hicieron algo de vudú, pero esto no está empíricamente comprobado. Y eso que ZP tiene un pasar pues su estado civil es fetén y no como el señor Sarkozy, divorciado y casado con una señorita, en fin Vd. me entiende; o el señor Berlusconi, también recasado y con una señora que lo acusa en público de adulterio.

El señor Matorral espetó al Papa una densa doctrina sobre cómo en los EEUU (él dice "America") la fe y la razón se complementan maravillosamente porque ambas son ciertas que es, en definitiva, lo mismo que sostiene el Papa en sus tesis filosóficas en las que la fe campa por sus respetos en la filosofía de hoy pareja a la razón que ha de reconocer que, en tanto no sepa explicar el origen de la fe en el ser humano, ésta tendrá su razón de ser, la razón de la fe, que es razón y es fe. Que una cosa no pueda ser ella misma y su contraria al mismo tiempo no es algo que preocupe al Papa y menos al Emperador. Se mandan los Marines y ya está.

Con veintiuna salvas recibió a SS la Banda de la Marina en Washington, como Jefe de Estado que es, rey en este mundo y virrey en el reino del otro. Llega el Papa a los EEUU a conciliar con los obispos de la muy acosada iglesia católica, metida de lleno en la vergüenza de la pederastia. El Papa ha sido tajante: siente profunda vergüenza por la pederastia en la Iglesia. El sentirá lo que quiera, pero uno de los principales responsables de esa situación, el Cardenal Bernard Law, exobispo de Boston, encubridor y protector durante años de los curas pederastas de su diócesis, es hoy miembro de la Curia romana, arcipreste de Santa Maria Maggiore y Cardenal Sacerdote de Santa Sussana, iglesia católica estadounidense en Roma. Mucha no será su vergüenza.

Mayor me parece su preocupación por las repercusiones económicas del escándalo de abusos a menores. Las diócesis estadounidenses están esquilmadas; los tribunales de justicia conceden unas indemnizaciones millonarias a las víctimas y a la Iglesia no le queda un duro. Ahora algunos abogados yankies, verdaderas pirañas, están pensando pedir la responsabilidad civil subsidiaria del Vaticano en los abusos y delitos de los curas católicos estadounidenses. Vamos que, si les sale, han encontrado un filón en las arcas vaticanas, normalmente bien provistas. Eso es un motivo serio de preocupación. Los niños, hoy adultos litigantes, no cuentan aquí mucho.

En Europa han quedado sus obispos, batallando contra el Maligno en la figura del señor ZP. En uno de sus periódicos, órgano de sana doctrina, de nombre Avvenire (saco la información Público) se habla de Zapatero casi como si fuera el Anticristo. Hace poco se lo llamaban en España en alguna manifa callejera de la derecha. El Editorial del diario acusa a ZP de

"ri­proporre in salsa mediterranea la de­strutturazione giuridica dell’idea stessa di famiglia naturale già impostata in al­cuni Paesi nordeuropei, accompagnan­dola con la distruzione persino lessica­le dei concetti di padre e madre (di uo­mo e donna".

La salsa mediterránea sirve para varios tipos de pastas. Lo de la destrucción léxica de los conceptos de "padre" y "madre" va realmente muy lejos. En esto de acusar lo inquisidores suelen pasarse veinte pueblos. Se queda uno pensando ¿para qué querrá ZP destruir los conceptos de "padre" y "madre"? No hay móvil verosimil. Y si no hay móvil verosímil y el propio interesado dice que él no quiere destruir concepto alguno de nada, ¿no será que la acusación es no solo falsa sino exagerada?Lo más gracioso del zafarrancho religioso es el hecho de que España sirva como referente en Italia, aunque sea por razones tan execrables como las que defiende el señor Zapatero. Y luego dicen que no están perdiendo puntos. Hubo un tiempo en que todo cuanto se hacía en Italia se miraba aquí con admiración y eso se ha acabado. Ahora es al revés. Mira por dónde, el bobo solemne, Bambi, ha resultado ser un líder europeo, mientras que el jupiterino señor Rajoy anda hoy tratando de afirmarse como lider en el horizonte de su propio partido.

(Las imágenes son tres ilustraciones góticas, la primera de un antifonario de 1450 que representa a San Francisco con el Emperador. La segunda, del libro de horas del Duque de Berry, de 1390. La tercera las reglas de la orden de San Miguel, hacia 1470).

Otra vez el Gran Cañón

Mi hijo Andrés ha colgado en Youtube un vídeo muy corto (no llega a un minuto) de un momento de nuestra excursión al Gran Cañón del Colorado. Lo dejo aquí por si alguien quiere verlo. La primera secuencia es impresionante y el ruido del viento acompaña, aunque lo hace aparecer más terrible de lo que era. El último plano pone un poco los pelos de punta. Hay que ver qué cosas hace el personal.

dimecres, 16 d’abril del 2008

El gobierno de las mujeres

Caramba, no hay más remedio que hablar del Gobierno. Cuando yo creía que lo único digno de algún comentario era el nombramiento del señor Sebastián, resulta que lo de las mujeres ha traído cola. Por El Plural me entero de que en La Cope y El Mundo están que trinan con las damas del Gobierno. Son dos medios que no frecuento, así que me vienen muy bien los resúmenes que hace El Plural, con lo que se difunden estas opiniones dignas de primates. Meterse con las mujeres nombradas por ser mujeres es algo tan incomprensible hoy día, tan absurdo que no salgo de mi asombro. Parece que el señor Burgos, en el ABC las ha comparado con un batallón de modistillas. Una comparación muy afortunada que revela lo viejo que es el señor Burgos, de cuando "Batallón de modistillas" era una canción de moda en España, allá por los primeros cincuenta. "Batallón de modistillas"... hay que jorobarse, qué merluzada.

Parece que les moleste, que les irrite que haya mujeres en el Gobierno y todavía más que sean jóvenes o relativamente jóvenes. Es obvio, son las representantes, por así decirlo, de la generación que se benefició de que la lucha por la emancipación femenina hubiera empezado. Lo llamativo es el odio, la irritación, la mala baba que esos insultos y desprecios encierran. Se entiende que haya tanta violencia machista en nuestras sociedades. Hay un hilo directo entre esta irritación y este desprecio hacia las mujeres y los que después las muelen a palos o las degüellan. Son los mismos prejuicios machistas, estas gentes piensan lo mismo, aunque luego no hagan lo mismo, por supuesto.

También resulta que el señor Berlusconi se siente con derecho a opinar sobre el Gobierno español que le parece muy "rosa". No sé si el color rosa está bien elegido para calificar al Gobierno, si ese "rosa" debe entenderse como una degradación del rojo que se suponía a los gobernantes o si lo da como color propio de las ministras a fuer de mujeres; pero debe de ser de mujeres bebés, que es cuando el rosa se identifica con lo femenino. Más adelante en la vida, el rosa pasa a simbolizar lo gay. No sé a cuál interpretación se referirá el señor Berlusconi pero, conociendo al uccelacio, a la tercera. Para esta gente, lo femenino y lo gay son intercambiables. Bueno, ¿y a mí que su gobierno, en cambio, me parece que es demasiado negro? Negro, sí, de las camisas negras. Cada cual tiene el color que le gusta. Yo prefiero el rosa al negro. Otros será al revés.

También me entero por El Plural de que La prensa internacional se rinde ante "la España de Zapatero", o sea que los grandes de la prensa se hacen lenguas de la toma de posesión de la señora Chacón, embarazada de siete meses, con una panza de aquí a Lima, pasando revista a la tropa e impartiendo con voz firme la orden que ya ha pasado a los anales de ¡Capitán, mande firmes! ¡Patapaf! Un castillo secular de prejuicios del estamento militar se desplomó sin remedio. Los extranjeros dicen que ese gobierno, del que se felicitan, claro, no era lo que cabía esperarse de "los españoles"; claro, claro, de los "españoles" de la leyenda negra que son los que son y siguen siendo. Los otros también somos españoles, pero apenas si nos dejan respirar porque la marca de fábrica la tienen los "pata negra", negra como la camisa que aquí era azul.

En todo caso cómo se parecen los hombres a sí mismos. Todavía no he leído u oído una sola opinión de la izquierda de verdad, la "transformadora", "anticapitalista" o lo que sea sobre este asunto del gobierno plagado de mujeres. Supongo que estarán preparando un documentado estudio para demostrar que es todo mentira socialdemócrata y que cualquier día de estos el señor Zapatero le arrea una mano de tortas a doña Sonsoles para demostrar lo muy español que es y lo muy italiano, abisinio, chino o estadounidense.

¡A dónde vamos a parar! Mujeres en el gobierno. Y no una o dos, cosa llevadera, sino en tropel. ¡Si Aristóteles levantara la cabeza!

(Los dos retratos son de Thomas Gainsborough, el primero, de 1770, se titula "Retrato de dama en azul" y se encuentra en el Hermitage, de San Petersburgo y el segundo, de 1785, es el retrato de Mrs. Sarah Siddons y se encuentra en la National Gallery de Londres. Por cierto, esta Sarah Siddons llegó a ser la actriz de teatro más famosa de su tiempo. Su papel favorito y con el que más triunfó fue Lady Macbeth y además, tuvo siete hijos, de los que cinco fallecieron prematuramente. Siete hijos y una carrera brillante en el teatro y en el siglo XVIII. Hay cosas asombrosas).

La infame posguerra (y II)

Termino el comentario del libro de Eslava Galán. Decía que trata otros dos asuntos, la política nacional y la internacional. No lo hace por separado, sino que los entrevera, pero tiene sentido comentarlos aisladamente.

La parte de política interna viene en dos momentos: las consecuencias de la guerra y la consolidación del régimen y el comienzo de la política de marear la perdiz de Franco con Juan de Borbón, que aspiraba a ocupar el trono de su padre... y se murió sin conseguirlo. Menudo era Franquito, como lo llamaba la aristocracia, esa aristocracia que retrata tan bien José Luis Vilallonga. Aquí lo que hay es la consagración de Franco y la aplicación a mansalva de la Ley de Responsabilidades Políticas por tribunales militares en juicios de guerra sumarísimos. Años de penas de muerte a cientos, de ejecuciones, de conmutaciones por treinta años, un horror. Un horror sobre el que se edificaba la apoteosis del franquismo. Los pintores áulicos, dice, malicioso, Eslava Galán lo retrataban alto y delgado para halagarlo. Doy fe; he visto decenas de retratos de Franco que debe de ser el gobernante más retratado de la historia de españa. Hasta Zuloaga tiene un lienzo con un Caudillo envuelto en la rojigualda mitad soldado, mitad falangista. Los curas lo consagraban.

Entre tanto, Franco escribía un guión de cine de una peli, Raza, claro es, que dirigiría José Luis Sáez de Heredia, primo del Ausente José Antonio. La peli no tiene desperdicio. Pocas cosas tenían desperdicio en aquellos años de hambre en que no se desperdiciaba nada. Fue también el tiempo de la División Azul, la gesta española contra el bolchevismo en las heladas estepas de Rusia. Una historia pintoresca desde el punto de vista militar pues fueron españoles en uniformes alemanes, como parte de la Wehrmacht, pero que tuvo mucha importancia en la política interna posterior. Al regreso de la División Azul bastaba ser veterano para que se abrieran todas las puertas, públicas y privadas.

Al cabo del giro de la guerra, la política española pasó del azul falangista al blanco de las camisas de los católicos y dieron comienzo los alambicados contactos entre don Juan, queriendo recuperar el trono de su familia y Franco, dispuesto a que nadie le moviera el suyo. Cuando Franco se entrevista con don Juan a bordo del Azor y consigue que el pretendiente le envíe a su hijo a España como una especie de rehén, don Juan Carlos, que después será Rey, ya tiene decidido que don Juan, su padre, jamás lo será. Dos manifiestos había firmado el hijo de Alfonso XIII, el de Lausana, para ponerse del lado de los aliados en la guerra y pedir a Franco que se fuera y el de Estoril en contra de la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado, con la que Franco postponía la Monarquía ad calendas. Los dos manifiestos fueron el pretexto del General para cerrar el paso a don Juan y quedarse sentado en el trono hasta su muerte.

Lo único que tenía que temer Franco era que otros de fuera se lo movieran. Hay que ver cómo se hacía retratar por entonces el General, como se ve en la postal de la derecha, con todos sus amigos y fieles aliados, los generales golpistas, los nazis, los fascistas; entonces estas cosas daban lustre. Años de gloria guerrera que pronto serían pasado cuando empezó a verse que el Eje perdía la contienda y Franco tendría que acomodarse con los vencedores.

La política exterior de Franco está muy estudiada y documentada y de las frecuentes referencias que Eslava Galán hace de ella lo que se sigue es que todos los interlocutores de Franco, primero los nazi-fascistas y luego los aliados, todos, lo despreciaban. La imagen de España estaba bajísima y todo el mundo sabía qué tipo de régimen era el español y de qué calaña sus gobernantes. Hitler, Mussolini, Churchill, todos despreciaban a Franco y sabían que haría lo que le dijeran con tal de permanecer en el poder. Y, en definitiva, la conclusión de la política exterior de Franco es que el dictador se mantuvo en el poder contra toda previsión hasta que se murió. O sea, un éxito. Para ello sacrificó al país y hubiera sacrificado a su madre si hubiera sido necesario. Con todo eso del orgullo español y del "si ellos tienen ONU nosotros tenemos dos", resulta muy ilustrativo el dato que da Eslava acerca (p. 156) de cómo cuando Hitler y Mussolini presionaban a Franco para que entrara en la guerra, Inglaterra tenía sobornados a muchos mandos militares para que informaran al Caudillo sobre el mal estado de las tropas y lo desaconsejaran de entrar en la guerra. Viva la Patria.

Lo mejor de todo, la anécdota que relata el autor de cuando, muchos años después de la División Azul, ya en los tiempos de los arrepentimientos, las confesiones, los descargos de conciencia, se encuentran Pedro Laís Entralgo y José Luis Pinillos, ambos catedráticos, ambos exdivisionarios y Laín pregunta a Pinillos: "José Luis, ¿cómo pudiste ir a la División Azul?" . Contesta Pinillos: "Hombre, Pedro, porque tú decías que había que ir" (p. 460). Nos retrata.

Vale, pues, un gran libro sbre la vida cotidiana en la España de Franco

dimarts, 15 d’abril del 2008

Estamos rodeados.

Berlusconi ganó limpiamente las elecciones, cosa que venían vaticinando los sondeos si bien es cierto que la distancia que separaba a la izquierda de la derecha al comienzo de la campaña se fue reduciendo rápidamente. Pero, a lo que se ve, no lo suficiente para impedir que el magnate de los medios vuelva a ser primer ministro de Italia, con ese estilo populista, chabacano, de contador de chistes en sobremesa de machos que lo caracteriza y que encuentro bastante insoportable.

Me resulta difícil entender cómo los italianos lo votan; aunque quizá no sea tan complicado. Hay un montón de gente al que atrae este tipo de personas. Basta recordar a los que votaban a Gil y Gil en Marbella y salvando todas las distancias, claro está: ricachones sin escrúpulos en sus tratos con la ley que saben dar al pueblo el consabido panem et circenses, que eso Berlusconi lo borda con su imperio mediático, su equipo de futbol (otro rasgo en común con Gil y Gil) y su permanente escándalo en público. Si a eso se añade un candidato de izquierda bastante desangelado que parecía ir como de prestado y que, por hacerse perdonar su pasado comunista tiraba al niño con el agua sucia y decía no ser de izquierda, es lógico que el resultado haya sido el que ha sido. Y aun cabe darse con un canto en los dientes porque il Partito Democratico ha conseguido un dignísimo 37,6% del voto y 241 diputados en la Cámara, contra el 46,8% del Popolo della Libertà que, por mor de la ley porcata se convierte en 340 diputados. O sea, una mayoría de 99 escaños. Y en el Senado, algo parecido: 38% para Veltroni (137 senadores) y 47,3% para Berlusconi y 167 senadores, ya que el cómputo en el Senado es distinto que en la Cámara de diputados. En efecto, Veltroni que aún es joven en comparación con Berlusconi, puede esperar mejores tiempos, seguro de haber hecho una dignísima labor, aunque convendrá que se inspire algo más en la tradición degli arditi del popolo, qué caramba.

Via, via al bipartidismo, dicen los analistas. En efecto, los partidillos no comprendidos en ninguna coalición se han quedado fuera por no alcanzar la barrera legal (que es del 4% en la Cámara y el 8% en el Senado para los partidos sin coalición), excepción hecha de la Unión del Centro, de Pier Ferdinando Casini, que recoge 34 diputados y 2 senadores con 5,6% y 5,7% del voto respectivamente. La aparente incongruencia del dato del Senado no es tal puesto que el porcentaje es nacional. Fuera definitivamente queda la coalicion de "La izquierda - Arco Iris", compuesta por Rifondazione Comunista, Partito dei Comunisti Italiani, Federazione dei Verdi y Sinistra Democratica o sea, una constelación de comunistas y allegados dirigida por Fausto Bertinotti y que ha obtenido un 3,1% en la Cámara y un 3,2% en el Senado. A estos herederos de Lenin lo del "partido de masas" debe de sonarles a música celestial. Aprovechando las vacaciones que los electores les han dado dicen que se retiran a meditar. Falta les hace.

Hay, sí, tendencia al bipartidismo aunque queda un trecho. El Partito Demócrata incluye a los radicales de Bonino y va de la mano con el partido del fiscal di Pietro y Popolo della Libertà sigue siendo la casa degli amici: Forza Italia y la Alleanza Nazionale van juntas y en coalición con los reaccionarios separatistas de la Lega Nord (los que más han ganado en los comicios) y el Movimento per l'Autonomía. O sea, ocho partidos con representación parlamentaria. Que la tendencia al bipartidismo se acentúe o amengüe dependerá de la reforma de la ley electoral.

Lo cual abre el interesante capítulo de las reformas. Berlusconi tiene una sólida mayoría y prevé gobernar de seguido los cinco años de la legislatura, lo que será milagroso en Italia. Y tiene en mente, dice, muchas reformas que piensa, dice también, pactar con la oposición. Habrá que verlo. De momento ha anunciado un gobierno de doce ministros, de los cuales, ¡ah la larga sombra de ZP! cuatro serán mujeres. De las demás reformas iremos enterándonos en los días próximos. Personalmente estoy ansioso por ver si Berlusconi cumple su promesa de abolir el bollo auto, el impuesto de circulación y a ver qué resultado da.

En todo caso, queridos amigos, estamos rodeados, la derecha gobierna en los más importantes países del continente, Italia, Francia, Alemania (aquí en colición con los sociatas) y Polonia. Menos mal que nuestro vecino inmediato, Portugal, también tiene gobierno socialista, aunque es poco lo que los españoles se ocupan de Portugal, antaño parte de esta invicta nación.

(La imagen es una foto de brtsergio, bajo licencia de Creative Commons).

La infame posguerra (I)

Magnífico libro el de Juan eslava Galán (Los años del miedo, Barcelona, Planeta, 2008, 552 págs); magnífico por su contenido y por su estilo. El contenido es la vida cotidiana de los españoles entre 1939 y 1952. Un tiempo que ha sido ya varias veces historiado desde muy distintos y hasta opuestos puntos de vista; basta con mencionar las obras de Rafael Abella y Fernando Vizcaíno Casas. Un tiempo singularmente sórdido, angustioso, miserable, que ha marcado a un par de generaciones que después fueron las protagonistas de la transición.

El estilo es muy ameno y original. No se trata de un trabajo erudito de historia. El relato es riguroso y está documentado casi todo él en fuentes publicadas, o sea sin el aparato habitual de los historiadores académicos. Pero también es un reportaje periodístico que está contado con elementos de ficción en los que el autor, que es reconocido novelista, tiene verdadera maestria. El resultado es una obra que agarra al lector desde las primeras páginas y ya no lo suelta hasta las últimas, habiéndolo hecho llorar o reír alternativamente o llorar y reír al mismo tiempo, así como indignarse en ocasiones, en otras apenarse, asombrarse, dolerse, compadecerse y hasta pasmarse a medida que el autor va narrando su historia, sin que el conocimiento previo de mucho de lo narrado reste un ápice a la sinceridad de estos sentimientos. La historia de nuestro país en aquellos años de postguerra, la historia de la miseria, el hambre, el miedo, la frustración, el odio, la represión, la carroñería, la corrupción, el ridículo, el sufrimiento; la historia de un país en el que más de la mitad de la población había perdido una guerra civil y quedó a merced del vencedor, que no tuvo ninguna durante años, que continuó con su labor de exterminio del enemigo, sus familias y sus obras. Un país abandonado de las potencias exteriores y sometido a una bestial cuanto ridícula tiranía política, cultural y religiosa, perfectamente retratada en este medio millar de páginas del que entresaco una reflexión que para el autor delata el espíritu terrible de la época y para mí también: la gente tenía tanto miedo que el consejo que se daban unos a otros era el de "no significarse". No hacerse notar, en definitiva, disimular, no hacerse ver para que no cayera sobre ti la estúpida arbitrariedad de unos vencedores que no tenían cortapisa ni escrúpulo algunos a la hora de maltratar y hasta asesinar a los sopechosos de rojos; para que no se encendiera la inquina y el odio de unos vencedores que jamás, jamás, durante cuarenta años dieron cuartel a los vencidos.

Por supuesto, hace falta haber vivido eso directamente para contarlo con el genio con que lo hace Eslava Galán y también, ¿por qué no? para leerlo con el aprovechamiento con que podemos hacerlo quienes más o menos somos de su generación.

El libro, hecho a base de capítulos muy breves, de cinco a diez páginas como media y abundantemente ilustrado con fotografías del fabuloso fondo de la editorial Planeta, constituye un extenso retablo de la vida de los españoles en aquellos años, pintado con tanto ingenio, lujo de detalles y sentido del humor que sería vanidad por mi parte pretender resumirlo en este post. Sí cabe decir, no obstante, que la obra se estructura en tres grandes tipos de asuntos que aparecen mezclados a lo largo del relato: de la vida cotidiana, de la política nacional y de la política internacional.

La vida cotidiana cubre un campo vastísimo dominado por el común denominador del atraso del país, atraso del que, con su reconocida estolidez, se gloriaban los jerarcas del régimen, como se observa en esta cita que el autor toma de la obra del primo de Franco, Francisco Franco Salgado-Araujo: No queremos un progreso liberal, capitalista, burgués, judío, protestante, ateo y masón. Preferimos el atraso de España. (p. 55). Y atraso hubo a mansalva: el atraso del hambre, de las tortillas de patatas sin patatas y sin huevos, del estraperlo al que todo el mundo recurría para sobrevivir, del gasógeno, de los zapatos de Segarra (y la corrupción con que se montó este negocio); ahí va: hambre, "pertinaz" sequía, escasez de viviendas, epidemias, sarna, chinches, piojos grises y piojo verde, estilográficas a plazos, talleres de restauración de cepillos de dientes, alpargatas en lugar de zapatos, colas para mendigar la sopa sobrante en los cuarteles, tranvías abarrotados hasta los topes, trajes vueltos, retales, recortes, realquilados... Los extranjeros que visitan España consignan su olor a guano, a miseria, a roña acumulada, a aceite refrito, a grasa rancia (p. 75).

Su excepcional sentido del detalle permite a Eslava Galán describir escenas inolvidables y muy significativas. Las páginas sobre la prostitución, abundantísima en aquellos años y recorriendo toda la escala social, desde las putas más caras hasta las más miserables, son un diagnóstico inapelable de una sociedad empobrecida, perseguida, reprimida... puteada. Lo mismo que los relatos sobre las diversiones populares, singularmente los bailes y en especial en la capital, en donde eran más vigilados por la autoridad civil y eclesiástica que se metía en cómo bailaba la gente, cómo se bañaba, cómo se vestía y qué hacía con su tiempo libre. Recoge Eslava alguna cita del padre Laburu, S.J., tomada a su vez de Abella: El peligro de las playas radica en que la exhibición impúdica hace que las pasiones se desborden en lujuriante actividad y violen, por tanto, procazmente los altos fines de la Divina Providencia (p. 321).

Por supuesto, España, la hija predilecta de Roma, la vencedora del comunismo, pertenecía al Occidente industrial y científico y en algunos aspectos descollaba, por ejemplo en el episodio que recoge el autor del ciudadano que dijo haber inventado un motor que funcionaba con agua (p. 271), si bien no se hace eco de la leyenda según la cual llegó a ofrecérselo al Caudillo. En todo caso, sólo las instalaciones sanitarias de las casas dan una idea del grado de desarrollo y adelanto del país: En algunas casas, el retrete es colectivo, situado en una zona común. En otras, es individual, en un cuartito angosto que sólo deja espacio para el inodoro y para un clavo en la pared, al alcance del usuario, en el que se ensartan recortes de periódico reciclados como papel higiénico. Sólo en las casas de los pudientes se gasta auténtico papel higiénico, por lo general moreno y basto, de una sola capa, marca El Elefante." Y está hablándose de la capital.(p. 466)

En este país el dominio de la Iglesia es absoluto. Habiendo ayudado a legitimar la guerra como cruzada, Franco la convierte de cómplice en pilar de su régimen y genera el "nacionalcatolicismo", una aberración que empezó consagrando solemnemnte al Caudillo como si fuera el ungido del Señor y acabó impregnando hasta los últimos intersticios de la vida nacional, hasta llegar a aquella apoteosis del Congreso Eucarístico Internacional de Barcelona de 1952 en cuyo momento solemne se administró medio millón de comuniones: Durante el decenio de los años cuarenta y buena parte del siguiente, menudearán Santas Misiones, Vía Crucis, Adoraciones Nocturnas, Manifestaciones Eucarísticas, Ejercicios Espirituales, procesiones, meses de María, Misas del Gallo, retiros, primeros viernes de mes, triduos, besamanos, novenas, quinarios, peregrinaciones, visitas a los sagrarios, monumentos al Corazón de Jesús, entronizaciones de Vírgenes, roperos parroquiales. tómbolas diocesanas, mesas petitorias, rogativas para impetrar lluvia, fiestasantos, romerís, bulas de Santa Cruzada, sermones, Rosarios de la Aurora, fiestas patronales, misas de campaña, de acción de gracias, de difuntos y visitas a los Monumentos, además de los zapatos nuevos de suela de tocino recociendo el pie y levantando ampollas en el maratón de los acaparadores de indulgencias." (p. 53)

En una España miserable y preterida, los asuntos del corazón tienen una enorme trascendencia. Eslava se detiene en tres momentos que dejaron honda huella en el ánimo de nuestros compatriotas. El primero, la visita de Evita Perón, embajadora de la Argentina (p. 403) que tanto contrastaba con doña Carmen Polo de Franco y que se marchó horrorizada de lo que había visto. El segundo, la boda del siglo, el enlace de la Duquesa de Alba, Cayetana Fitz-James Stuart y Silva con Luis Martínez de Irujo y Artacoz, hijo de los duques de Sotomayor en 1947. El tercero, el mundo de la cinematografía, el impacto arrollador que en la reprimida España tuvo la película de de Rita Hayworth, Gilda y la presencia en el país de Ava Gardner, por entonces en unas relaciones amorosas muy movidas con Mario Cabré, en quien todos los españoles se proyectaban, para rodar Pandora y el holandés errante (p. 497), una película, por cierto, bien curiosa e interesante en la que Gardner comparte cartel con James Mason.


NB. Se me acaba el tiempo. Quede para mañana el resto de la reseña de tan interesante libro con los comentarios sobre los asuntos de política nacional e internacional de aquel primer franquismo.

dilluns, 14 d’abril del 2008

14 de abril.

Setenta y siete años después de su proclamación, probablemente el noventa por ciento de quienes celebramos el aniversario de la IIª República española no la vimos nacer ni morir, no tenemos un interés biográfico directo en el asunto, aunque muchos quizá sí familiar. Celebramos el aniversario por convicción ideológica, por fidelidad a unos principios, por adhesión a una visión de España, de sus gentes y su historia que nada de lo que hemos vivido hasta la fecha puede desmerecer. Celebramos el momento culminante y más luminoso de la historia de nuestro país, aquel en el que el pueblo fue libre, y por el que después hubimos de pagar todos -nosotros, que no habíamos vivido aquella experiencia, también- con largos y tenebrosos años de sojuzgamiento, humillación, opresión y tiranía a manos de un delincuente que se hizo con el poder y de una cuadrilla de facinerosos civiles, militares y eclesiáticos que aún están presentes en muchos hechos y dichos de la derecha española actual. Basta con oír la COPE, leer El Mundo o escuchar a doña Esperanza Aguirre.

Y no se crea que esta celebración es cosa de un día en un año hecho luego de otros afanes; nada de eso. La celebración del 14 de abril es la exteriorización de un culto que llevamos dentro, de una nostalgia que nos alimenta en la vida cotidiana y que nos hace ver el mundo con ojos de republicanos, hablar como republicanos, sentir como republicanos. A la derecha pueden ver el salón de mi casa, presidido por una bandera republicana todos los días del año. Me educaron en republicano y he educado y educo a mis hijos en republicano. Un sentimiento republicano que se aviva cuando veo la bandera que le impusieron al país los vencedores en una repugnante guerra civil y que después hubo que aceptar, al igual que al Rey nombrado por el dictador, mediante un chantaje, so pena de que no se nos devolviera la democracia que le fue arrebatada al país manu militari por el delincuente felón supracitado.

En el entendimiento asimismo de que la celebración de este aniversario no implica resignación alguna ante el expolio y conformidad con el hecho de una monarquía restaurada por segunda vez en contra de la voluntad del pueblo. Al contrario, es un acto de afirmación en el espíritu de lucha por el advenimiento de la República, que sea ésta la IIª (que muchos creemos que no ha muerto) o la IIIª, como quieren otros, más expeditivos y pragmáticos, es indiferente en tanto se trate de nuestra República. La República española, cuyo himno dejo aquí abajo para solaz general y en una versión adornada con impresionantes fotografias de la guerra civil, algunas de ellas nuevas para mí, que creía conocerlas casi todas.



Los designios del destino han querido que la IIª República esté para siempre unida a esa guerra civil que fue su sepultura. Y lo de "guerra civil" quizá sea un poco exagerado para calificar una sublevación de un ejército que llevaba casi trescientos años sin ganar una sola guerra (pues la de la Independencia la ganaron los militares españoles, los militares ingleses y los guerrilleros españoles, todos juntos) y que, sí, llevó a una guerra que, sí, ganó el ejército, sí, contra su propio pueblo. ¿Tiene algo de extraño que los republicanos no aceptemos el resultado de esa guerra civil? Y ¿tiene algo de extraño que nos emocionemos y sigamos honrando la memoria de tantísimos héroes que se enfrentaron a los militares fascistas como se ve en abundancia en las imágenes del vídeo y son sólo una minúscula parte de las que dan testimonio de la valentía de las milicias populares fueran del color que fueran? ¿Por último, tiene algo de extraño que no exista nada parecido en el bando muy mal llamado "nacional"?

¡VIVA LA REPÚBLICA!

(El vídeo es de Vergavil).

El nuevo gobierno socialista y el señor Sebastián.

No tenía pensado escribir nada sobre el nuevo gobierno del señor Rodríguez Zapatero (ZP). Desde las elecciones del nueve de marzo pasado es más interesante lo que pasa en el PP que en el PSOE. Los perdedores andan a la gresca mientras que los ganadores están encantados de haberse conocido. En ese clima de complacencia general, el nombramiento del gobierno de los socialistas sólo podía añadir algo más de almíbar a las dulzuras que llevan quince días prodigándose. Por lo demás, esos comentarios pueden encontrarse por doquier, algunos mejor informados de lo que pueda estar el mío. Muchas mujeres, ha señalado todo el mundo. El gobierno más femenino de la historia de España. Nada, nada, estupendo y quien se pique, que se rasque. La ministra de defensa está embarazada. Cosas que pasan cuando se está en la edad. A lo mejor rompe aguas presidiendo un desfile. Otros señalan que la señora Aído, ministra de Igualdad, a sus treinta y un años, es la ministra más joven de la historia de España. Datos, anécdotas que no van muy allá.

Y de pronto leo en El País que el señor Sebastián, nuevo ministro de Industria,emerge como hombre fuerte en el nuevo Gobierno. (No pongo enlace porque es de pago). El periódico da pelos y señales de cómo este señor Sebastián tiene un móvil exclusivamente destinado a hablar con ZP de quien parece ser íntimo y en quien influye, según se dice, casi como si lo tuviera hipnotizado, al extremo de que ha metido la cuchara en la composición del nuevo Gobierno y ha colocado a un par de clientes suyos también de ministros.

Un momento, un momento, este Sebastián ¿no es el que se presentó a alcalde de Madrid, parachutado desde La Moncloa, sin tener ni idea de lo que se traía entre manos, hizo bastante el ridículo en la campaña (incluyendo la ignominia de sacarle a su adversario una foto de un supuesto ligue), perdió luego las elecciones estrepitosamente y no se detuvo ni a recoger su acta de concejal, sino que salió de naja, camino de su puesto de Profesor Titular de la Universidad Complutense? Es el mismo ¿no? Y ¿qué clase de tipo es éste que, después de perder las elecciones municipales, dejó abandonados a sus electores y no se molestó en dar una explicación acerca de su comportamiento? ¿Un fuera de serie al que todo el mundo ha de estar agradecido por dignarse ser candidato a una alcaldía de la que ignoraba literalmente todo? Pues ¿y qué decir de la Universidad? Se reincorpora el año pasado y vuelve a abandonarla éste a mitad de curso. Como la Universidad no parece importarle a nadie, nadie tampoco le pedirá cuentas por el nuevo abandono, al parecer ni sus alumnos, aunque es posible que estos tengan razones para felicitarse del hecho.

Ahora "emerge" o "resucita" según dicen otros en el ministerio de Industria por un empeño especial de ZP quien tampoco parece sentirse obligado a explicar a la gente normal por qué se empeñó en que un oscuro fontanero de La Moncloa fuera alcalde de Madrid sin saber nada de la alcaldía. Menos explicaciones cree debe dar de por qué se premia con un ministerio a un hombre que ha cosechado un fracaso en las elecciones muncipales, dejando al grupo municipal socialista con tres concejales menos que antes, más que nada por su prepotencia y altanería, cualidades que no son infrecuentes en esos políticos que se desempeñan como asesores áulicos, tienen siempre un altísimo concepto de sí mismos y apenas pueden esperar a que una decisión, normalmente desafortunada, del superior en cuyo ánimo ejercen dominio, les permita demostrar al ignaro público la holgura de sus atributos.

Más o menos el espíritu con que parece llegar ahora al nuevo destino que se ha labrado supongo que trabajándose al baranda. Parece que el hombre quiere subir, quiere mandar, quiere estar en el candelero. Y tiene prisa, además del oído del Presidente, dispuesto a imponerlo como sea. Y eso que trae -ahora se sabe- también mala ejecutoria de su paso por la oficina económica de Presidencia, desde donde chocó alguna que otra vez con el afable y normalmente pacífico señor Solbes. Éste se ha visto obligado a recordar que él es el vicepresidente del Gobierno no sé si como medida preventiva o ya terapéutica, que de todo puede haber cuando se tropieza con estos tipos superguays. Y bien pudiera ser así la cosa porque, ¿no son los tiempos de crisis los mejores para que uno de estos cerebros en la sombra exhiba sus miríficas dotes?

No sé; me desagrada arrancar con críticas en un momento así y con una inauguración pero es que este caso es muy peculiar. No es lo mismo nombrar ministra a la señora Aído o al señor Corbacho, cuyo apellido tanto recuerda al Arcipreste de Talavera, que nombrar a un correoso político que todavía debe al respetable dos explicaciones (una, de por qué se presentaba candidato a la alcaldía de Madrid y la otra de por qué dejaba tirados a los electores) que no ha dado ninguna y que, al contrario, parece haber adoptado una actitud de despecho porque el pueblo de Madrid no lo haya elegido, prefiriendo a cambio la probada experiencia del incumbente. Francamente, no me gusta nada la historia. Ojalá me equivoque y el señor Sebastián resulte ser un ministro ejemplar, duro, tenaz, trabajador, con ideas y que se integre con eficacia y modestia en un equipo al que acaba de llegar. De momento, sin embargo, su entrada, como la de la candidatura a la alcaldía de Madrid, está llena de malos augurios. Este hombre no es de fiar para la izquierda, y se le nota.

diumenge, 13 d’abril del 2008

Italia vota.

Lo que nunca perdonaré a la Unión Soviética es que, al desaparecer por el escotillón de la historia, dejara el camino expedito a la derecha en todo el mundo que, convencida de que ya no hay peligro alguno en el horizonte y de que no es necesario esforzarse mucho en política, empezó a mandar a este importante menester a lo más tonto de su reserva. Gente como Bush, Aznar o Berlusconi, personajes que todo cuanto tienen de vacuos y necios lo tienen de soberbios y malintencionados, con discursos hechos de falacias, provocaciones y embustes; verdaderas plagas de Egipto en su arte para romper todos los mecanismos de la racionalidad política ordinaria.

Bush y Aznar están ya, por fortuna, prácticamente fuera del circuito del mando. Pero el amigo Berlusconi, como una tenaz garrapata, se presenta y aspira a ganar por tercera vez lo que, de suceder, nos garantizará nuevas sesiones de payasadas en los medios, cortes de manga y gestos y dichos obscenos en abundancia; vamos, lo propio de su nivel. La verdad, no acierto a comprender cómo los italianos, una gente muy civilizada, animosa, crítica, pueden votar a este pájaro sabiendo que en sus gobiernos anteriores no alcanzó a diferenciar claramente entre caudales públicos y peculio individual, entre el aerarium y el fiscus caesaris, puso la majestad de la ley al servicio de sus trapacerías personales y dio varias veces la nota en público con comentarios de una estupidez subida.

El hecho es que los últimos sondeos en Italia (en donde la prohibición de publicarlos abarca los quince días anteriores al de la votación) daban ganador a Berlusconi por unos cinco puntos porcentuales. Durante estas dos semanas últimas de campaña, sin embargo, parece que el candidato de la izquierda, Walter Veltroni que, por cierto, dice que no es de izquierdas, sino progresista, o sea algo parecido a los Clinton y que ha tomado prestada la consigna de Obama, ha ido comiendo terreno y no me extrañaría que en estas elecciones del 13/14 de abril, se alzara con una lucida victoria, a pesar de no haber aparecido casi en la televisión, dominio privado de su rival.

Para adapatarse a las exigencias de la vigente ley electoral (de diciembre de 2005), a la que su propio defensor, el diputado Roberto Calderoli, ya definió como porcata, los dos dirigentes se han propuesto presentarse con un solo partido en lugar de sendas coaliciones que, como se ha visto ya, están a merced de los partidillos que las componen. Y han cumplido su propósito sólo a medias: la izquierda está representada por el Partito Democrático, en el que se han fundido los radicales que no presentan listas propias y con el que está aliado el partido de Antonio de Pietro, fiscal de "manos limpias", Italia dei valori. Veltroni ha decidido prescindir de los varios partidillos comunistas que han constituido una coalición por su cuenta, llamada La Sinistra-Arcobaleno ("La izquierda - Arco Iris") dirigida por Fausto Bertinotti y compuesta por Rifondazione Comunista, Partito dei Comunisti italiani, I verdi y Sinistra Democrática. Otros partidos de izquierda han decidido participar en las elecciones por su cuenta: Partito Comunista dei Lavoratori, Sinistra Crítica, Partito de Alternativa Comunista, Partito Socialista, etc.

A su vez, en el lager de la derecha, movimiento centralizador similar, aunque con menos éxito que la izquierda. La coalición que dirige Silvio Berlusconi, Popolo della Libertà, engloba a los partidos Forza Italia y la Alleanza Nazionale, de Gianfranco Fini; la Lega Nord sólo presenta candidaturas en el centro-norte del país, mientras que el Movimento per l'autonomía sólo lo hace en el centro-sur.

La ley, tiene un efecto multiplicador muy fuerte: el partido con más votos a escala nacional recibe el 55% de los escaños en la Cámara de los Diputados, lo que viene a ser 340 escaños de 600. Esta disposición fabrica mayorías cómodas en la cámara baja, pero no así en el Senado, en donde el cálculo para la porcata se hace por circunscripción, esto es, la región y el resultado suele estar muy igualado. Como ambas cámaras en Italia tienen idénticos poderes, la falta de mayoría en el Senado pone en peligro la continuidad del gobierno aunque tenga mayoría en la Camera dei Diputati.

Es decir es muy posible que los italianos estén votando hoy y el lunes para dar a luz una situación muy similar a la del inestable Gobierno de Romano Prodi, que no llegó a los dos años, cosa frecuente por lo demás en la Italia de la posguerra. Espero de todos modos que gane Veltroni que es un hombre de la izquierda de hoy, socialdemócrata.

En cualquier caso ambos candidatos han prometido suprimir el impuesto de circulación de vehículos. He aquí un territorio en el que si los políticos quieren innovar tienen una mina: los coches. Por ejemplo, ¿qué tal si, en lugar de andar recortando impuestos directos y devolviendo pellizcos, como si fuera Robín de los bosques, el gobierno de España renunciara al impuesto de carburantes? Eso sí que aliviaría las economías más débiles y fomentaria el crecimiento, que es de lo que se trata. Por ejemplo.

(La imagen es una foto de Alessio85, bajo licencia de Creative Commons).

¿En dónde deben estar los chinos?

Para ser una región tan alejada del normal tráfago del mundo occidental, el Tíbet levanta verdaderas pasiones. Quiénes salen defendiendo al impresentable Gobierno chino, aunque muchos se cuidan de reconocer que, en efecto, es impresentable; quiénes atacando al Dalai Lama, si bien en su caso nadie cree necesario tomar precaución alguna. Como su régimen hace cincuenta años era una teocracia feudal que, gracias a San Marx, San Lenin y San Stalin, los chinos sustituyeron por una "verdadera democracia" bajo la forma (transitoria, claro) de una dictadura del proletariado, se sigue que el Dalai Lama de hoy es tan teócrata y feudal como el de ayer. Es posible, ya que al personal le cuesta cambiar, como se prueba leyendo a quienes nos avisan del peligro de apoyar a los tibetanos frente al régimen chino. Es verdad que el mismo Dalai Lama dice y repite que no quiere violencia, que no desea el boicot de los juegos olímpicos y que no aspira a la independencia del Tíbet, cosas que suenan raras para dichas por un teócrata; pero todo esto es gratuito, fútil e irrelevante. Los chinos no tienen derecho a machacar a los tibetanos con independencia de que el Dalai Lama sea bueno como un querubín o malo como un demonio sulfúrico.

En fin, como todo esto es evidente, mientras los chinos siguen reprimiendo a los tibetanos y deteniendo monjes budistas con los bolsillos repletos de bombas cual si fueran etarras, doy la palabra a quien, por el oficio que ejerce, el de poeta, siempre tiene algo decisivo que decir. Y más en este caso. ¿Recuerdan Vds. la Balada de Frankie Lee y Judas Priest, en el magnífico LP de Bob Dylan, John Wesley Harding, de 1968? ¿Recuerdan la estrofa final? Decía:

"Well, the moral of the story, the moral of this song is simply that one should never be /where one does not belong". (La moraleja de esta historia, la moraleja de esta canción es que uno no debe estar nunca en donde no le corresponde.)

La canción entera, extraordinaria pieza de surrealismo, está aquí:


Más claro, water.
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(La imagen es una foto de Mel F, bajo licencia de Creative Commons).