divendres, 8 de maig del 2015

La cosecha de la soberbia

Vendieron la piel del oso antes de cazarlo. Suele pasar con los cazadores bisoños, faltos de experiencia y de modestia. Afirmaron que iban a asaltar los cielos y no sabían en dónde pisaban en la tierra. Sobrevaloraron sus fuerzas y, sobre todo, se sobrevaloraron a sí mismos. Henchidos de soberbia académica, hablando una jerga pretenciosa que nadie entendía y menos que nadie ellos mismos, se permitieron el lujo de despreciar todo lo que no fueran ellos, especialmente, la solidez y la tradición de la socialdemocracia. Si esta quería tener alguna chance, tendría que girar 180º, según dictaminaba un ensoberbecido Iglesias, convencido de representar el giro copernicano de la izquierda.

Al fin y al cabo, estaban seguros de que, una vez expuestos en toda su gloria, gobernarían el país.

Para gobernar hay que ganar elecciones y, tras los primeros escarceos, decidieron que ganar era, no el objetivo prioritario, sino el objetivo único. Y si, para ganar, había que limar las aristas del programa y rellenarlo de ambigüedades, imprecisiones y disimulos, se hacía. Al fin y al cabo, la gente es tonta, sigue al caudillo sin parar mientes en el discurso, se le puede colocar el que se quiera, da igual. Las elecciones se ganan saliendo mucho en la tele sin que importe lo que se dice.
Se crecieron con el resultado de las elecciones europeas, sin caer en la cuenta de que es engañoso, no extrapolable porque la gente vota según le viene el capricho, pues cree saber que vote lo que vote, no cambiará nada. Las elecciones andaluzas ya les rebajaron esas ínfulas de falsa modestia que lucían en las teles. Los sondeos ahora siguen apuntando a su verdadera dimensión electoral: la de la IU en los tiempos del inefable Anguita.
En algunos lugares pueden salvarse de la quema. Pero no será por ellos. Por ejemplo, en Madrid, Manuela Carmena seguramente tendrá muy buen resultado. Pero por ser ella, Manuela Carmena, a sus más de setenta años, que viene a sacar las castañas del fuego a esta cuadrilla de neófitos pretenciosos que hablan de relevo generacional. Y porque su contrincante en la izquierda, Antonio Carmona, solo hace el payaso.
La marca Podemos puede sacar algo en Aragón por el carisma de su candidato y poco más. Ya veremos, incluso, si es relevante a la hora de las coaliciones o, como en Andalucía, solo sirve para decir "no".
Es poco probable que los dirigentes, ciegos de vanidad y presunción, revestidos de cursilería y falsa modestia, corrijan su rumbo. Ellos no se equivocan nunca. Son los demás los que lo hacen o, quizá algo peor, los que los boicotean y linchan sin parar. Porque suficientemente claro lo han dejado ya: toda crítica a Podemos está movida por la envidia, el rencor, la traición, el lacayismo al enemigo, etc., etc.
Vale, los críticos seguiremos criticando porque es nuestro derecho frente a una oferta que afirma venir a cambiar nuestras vidas, pero no tolera que se le pongan objeciones. Es nuestro derecho y nuestro deber. Ha habido mucha gente, incluidos muchos críticos, que creímos al principio en el discurso de la nueva izquierda genuina no contaminada de la dejadez socialdemócrata y el dogmatismo comunista, solo para encontrarnos algo después con que era el engaño de siempre, el revenido revanchismo comunista contra la socialdemocracia con el agravante de intentar plagiarle el nombre como han plagiado lo demás. En donde hay un engaño, hay un engañador y Palinuro, siguiendo el consejo de Sócrates, preferirá siempre ser engañado a engañar. Pero, una vez descubierto el engaño, ya no se calla.
Los avispados dirigentes, que quieren ganar a toda costa, podrán seguir embriagándose con los aplausos de la legión de conversos y tránsfugas que los rodean. Esos que siempre encuentran alguna justificación para lo que en su fuero interno, les repugna. La vida es corta, qué caramba y, hartos de ser minoritarios, estos mutantes se han pasado a los que, en un primer momento, creyeron unos ganadores natos, con ánimo de sacar tajada, de sentirse parte de un  triunfo o de que los fementidos sociatas por fin muerdan el polvo. Todos motivos muy nobles.
No hay tales ganadores y ya veremos si la organización llega a noviembre. Pero los conversos seguirán aplaudiendo.
No tienen otra salida. Bueno, esa y el mérito de propiciar más gobiernos de la derecha.

Al pie de la cruz.

Muy buena idea la del Museo del Prado de dedicar una exposición monográfica a Rogier van der Weyden, un oriundo del Tournai francés que, en realidad, se llamaba Roger de la Pasture (o, sea, Rogelio de los Pastos o de los Pastizales) pero germanizó su nombre al residenciarse en Bruselas a comienzos del siglo XV. Van der Weyden tuvo un gran reconocimiento internacional, disponía de un poderoso taller, servía a clientes en el extranjero, cortes, palacios, iglesias, monasterios. Hoy, sin embargo, apenas sabemos nada de él y ese apenas, tras haberlo rescatado de un injusto olvido en los últimos doscientos años. Al no firmar ninguna de sus obras, el artista contribuyó mucho a emborronar su figura como autor y creador.

Casi todos sus datos biográficos se han perdido en destrucciones provocadas por guerras o incendios y una parte considerable de su muy extensa (presuntamente extensa) obra fue destruida en el curso del movimiento iconoclasta del siglo XVII, un antecedente de lo que hacen ahora los guerreros de Alá en Afganistán y el Irak. Su obra más conocida, la que asentó su prestigio, las Justicias de Trajano y Herkinbald, destruida en 1695, nos ha llegado por descripciones o comentarios de artistas posteriores, como Durero o en copias o tapices. 

Así que las obras aquí expuestas, como una veintena, son atribuciones, otras de su taller y otras copias de terceros. Las atribuciones gozan de consenso universal, aunque no todas. Por ejemplo, se exhibe el retrato del hombre robusto, que siempre se atribuye a Robert Campin, pero que Lorne Campbell, que debe de ser quien más sepa de Van der Weyden, atribuye a este, argumentado su parecido con el José de Arimatea del Descendimiento.

 En realidad, la exposicion quiere mostrar la relación de Van der Weyden con España, juntando las piezas que la prueban, bien porque están aquí, bien porque se pintaron para estar aquí. Son el celebérrimo Descendimiento, la Madonna Durán, ambas en el Museo del Prado y el Tríptico de Miraflores, actualmente en Berlín. Se les añade el Calvario en San Lorenzo del Escorial. Por supuesto, hay más cosas y algunas bien interesantes, como el retrato de Felipe el Bueno y el de Isabel de Portugal, que está en Los Ángeles, ambas del taller del maestro y ambas muestras del estilo Borgoñón, que luego se haría mucho más adusto en España.

La atribución del descendimiento a Van der Weyden es incuestionable. No hay nada parecido en toda la historia del arte. Ni entre los primitivos flamencos, de los que el autor era uno de los más representativos. Se le igualan y en algunos aspectos superan, los otros dos genios contemporáneos, Jan Van Eyck y Robert Campin. Campin y Van de Weyden que parece estudió con él, se influyeron mucho recíprocamente. Pero el estilo y los temas de Campin son muy otros y tienen un espíritu muy distinto al descendimiento que, por cierto, debe de ser uno de los cuadros más copiados de la historia.

Los tres artistas procedían del gótico internacional y se valían de medios similares. A veces recurrían a formatos parecidos: altares o retablos. Eso nos permite comparar, por ejemplo, tres piezas extraordinarias pero con similitudes formales: el tríptico de Dresde, de Van Eyck, el maravilloso retablo Mérode, de Campin y el descendimiento de Van der Weyden. Nada que ver unos con otros. Son tratamientos totalmente distintos, personalísimos. La piedad al pie de la cruz no tiene parangón en ninguno de los otros. Si Van der Weyden no hubiera existido hubiera sido necesario inventarlo.

La pintura primitiva flamenca es muy religiosa, aunque Van Eyck atendía a una numerosa clientela burguesa, sobre todo en cosa de retratos. Basta recordar su retrato del matrimonio del banquero Arnolfini, esa suma iconográfica de un mundo y una mentalidad. Pero Van de Weyden estaba concentrado en la religión. Su tema obsesivo era la la pasión, el Calvario, la crucifixión, el descendimiento, la inhumación, la resurrección, la ascensión, en suma el ciclo esencial de la fe cristiana. Todo presidido por la cruz, aunque tratado con una paleta de colores vivos y alegres, que eliminaba la truculencia medieval del tormento para dejar el sitio al dolor de la piedad, el decaimiento de la madre, la soledad de los discípulos.
 
Van der Weyden quizá no sea tan imaginativo con Van Eyck o tan detallista como Campin, pero es más profundo. Pinta almas, sentimientos. Es imposible olvidar esa Virgen desvanecida en el descendimiento. Van der Weyden trataba con arquitectos y él mismo tenía trazas de escultor. Muchos critican la inverosímil distribución espacial o las proporciones de sus composiciones. Desde luego, Cristo no hubiera podido ser crucificado en la cruz que aparece en el descendimiento, es demasiado pequeña. Pero es que eso da igual. Toda la dislocación del espacio y la perspectiva resalta el motivo central de la obra: el dolor de la madre. A este propósito, ayuda mucho contemplar el tríptico de los siete sacramentos, que está en el museo de bellas artes de Amberes. Es un ejemplo magnífico: Cristo crucificado alcanza desde el suelo casi hasta la bóveda de la nave gótica, con el travesaño de la cruz en Tau a la altura de las nervaduras de los arcos, muy por encima de las columnas laterales. En la parte de abajo, los seres humanos apenas guardan proporciones entre sí.

Ver las cosas como son lo hacemos todos. Verlas como debieran ser es privilegio del genio.

dijous, 7 de maig del 2015

Mentir.


Carmena telefoneó ayer a Aguirre para pedirle que deje de mentir sobre ella a propósito de su condición de jueza. Aguirre tuvo que rectificar. ¿Reconoce que miente? No; es que la han pillado en una cuestión irrefutable, de hecho. De las mentiras genéricas, más difusas, ni se habla. La señora las borda: los profesores son unos vagos; los sanitarios, también; los sindicatos, unos corruptos, enchufados; la enseñanza pública, un despilfarro; todo lo público, más despilfarro; no tuvo nada que ver con el Tamayazo; la Gürtel la destapó ella; los contrarios a las corridas de toros son la anti-España; Franco era socialista; la libertad la ha traído el critianismo; el libre mercado es la base de la prosperidad y aquí no hay capitalismo de amiguetes; ella no es responsable de la corrupción en la Comunidad de Madrid sino de dos nombramientos poco afortunados; se retiró de la política hace tres años para dedicarse a cazar talentos.

Esta buena señora no ha dicho una verdad en su vida. Quizá no sepa. Y en su partido y gobierno no ha aprendido. En el uno y en el otro, mentir es lo normal. Hacer política es mentir. La mentira ha sido esencial en el fascinante vuelo de la derecha española por 35 años de democracia después de su glorioso paso de otros 40 de dictadura.

El señor Rosendo Naseiro parece haber declarado ante notario que Aznar conocía la caja B del PP desde el comienzo. O sea, cuando unos años después, el mismo Aznar declaraba que el PP era incompatible con la corrupción, mentía. Mintió al asegurar a los españoles que Sadam Husein tenía armas de destrucción masiva y luego hubo de reconocer la mentira a regañadientes cuando le probaron que no las tenía. Mintió afirmando que el atentado de Atocha del 11 de marzo de 2004 fue obra de ETA. Y sigue mintiendo. Probablemente mintió a Rato cuando nombró sucesor a Rajoy. Pero esa sería mentira piadosa.

Rajoy heredó el partido y la mentira. La ilustración muestra la comparecencia de la plana mayor del PP el 11 de febrero de 2009 a raíz de las primeras revelaciones de lo que luego ha sido esta inenarrable merdée de la Gürtel, Bárcenas, Bankia, Púnica, Matas, Ratos, etc. La convocatoria fue para proclamar una mentira a los cuatro vientos: esto no es una trama del PP, es una trama contra el PP. Seis años después, repasen el dramatis personae de izquierda a derecha:

Sáenz de Santamaría, cobradora de supuestos sobresueldos, dice que 500.000 parados defraudan y que el gobierno no se pronuncia sobre los asuntos fiscales de particulares salvo que se trate de gente de la oposición.

Aguirre puede impartir un máster en mentiras. Empezando por la primera de todas: que ella ha sido siempre liberal. Una liberal cuya vida activa consiste en siete años de funcionaria del Estado y más de treinta de funcionaria del partido, habiendo ocupado muchos cargos públicos, siempre predicando en contra del Estado.

Cospedal de la Mancha parece un personaje del Quijote, pues vive en un mundo alucinado, pero justamente falta en el Quijote porque Cervantes no incluyó ningún ejemplar de malvado. "El PP es el partido de los trabajadores"; esa es mejor que la del "despido en diferido".

Las historias de Monago sobre sus viajes a las islas afortunadas y otros lugares de ensueño pertenecen al feraz campo de la literatura de viajes fantásticos, exóticos y misteriosos.

Rajoy presidía el akelarre de la mentira. Su programa electoral era mentira de arriba abajo. Y sigue. Compareció en sede parlamentaria a mentir. Y sigue. Se enteró de la detención de su compadre Rato por la prensa y se lo habían comunicado antes, como es lógico. Pero la mentira ignora la lógica.

Ruiz Gallardón será recordado por los siglos como el hombre pío que quiso convencer a las mujeres de una mentira teológica, incomprensible: que arrebatarles un derecho era emanciparlas.

Ana Mato no sabía nada de lo que pasaba delante de sus narices, no sabía quién pagaba los viajes o el confetti de las fiestas de los niños, ni sabía cómo la calabaza arrumbada en el fondo del garaje se había transformado en un reluciente Jaguar.

En el caso de Camps la mentira abarca desde las facturas de la sastrería a las inversiones milmillonarias en grandes obras faraónicas, cesaristas, orientadas a convertir Valencia en la Alejandría del siglo XXI, a mayor gloria del "curita".

Y Botella al final. Esta no miente. Las almas simples no mienten. Su idea de que Cenicienta representa la esencia femenina ya lo dice todo. Lo que no dice es cómo ha podido ser alcaldesa alguien así.
 
En España, ahora, gobernar es mentir. Digánselo a los medios de comunicación. 

dimecres, 6 de maig del 2015

Esos abogados comunistas de Atocha
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Es inútil explicar a esta desalmada que los muertos, aunque sean de otro bando, merecen un respeto. Algo que practican los seres humanos, hasta los más belicosos, desde el origen de los tiempos. Que practican hasta los animales. Inútil porque, en la escala de la evolución, Aguirre no llega ni a animal y mucho menos racional. Es un protozoo cargado de maldad y estupidez a partes iguales.

Con independencia de si los abogados de Atocha luchaban por la democracia o por la revolución que, obviamente, no es lo mismo y para Palinuro está  muy claro, nadie tiene derecho a segar sus vidas a tiros. Y ya solo ese martirio los hace acreedores a tanta honra como desprecio merecen sus asesinos y quienes directa o indirectamente, como este protozoo, les bailan el agua.

Por muy servil, acobardada, estupidizada y enajenada que esté la gente en España y en concreto en Madrid, en donde se concentra lo peor del Estado, sigue siendo un misterio cómo alguien tan desprovisto de inteligencia, tolerancia, tacto, buen gusto y formas y tan sobrado de imbecilidad, arrogancia, chulería, beaterío, puede no ya ser candidata a algo, sino atreverse a hablar en público y que alguien la escuche.

Sobre todo lo último: que alguien la escuche. Yo me entero de lo que dice por los comentarios indignados de las gentes sensatas en las redes. Si nadie le prestara más atención que la que merece a lo mejor se callaba de una vez solo por no escucharse a sí misma y morirse de asco.
 
El protozoo que se alzó con la presidencia de la Comunidad a base de sobornar a dos sinvergüenzas, el que financió sus campañas con dineros defraudados al erario, que se valió de una Fundación tramposa como Fundescam para sus trapacerías, el que llenó Madrid de ladrones y sinvergüenzas, todos ellos exquisitos neoliberales que solo robaban lo público a favor de sus propios bolsillos, el que se rodeó de Granados, Lópeces  Viejos, Victorias, Sepúlvedas, "albondiguillas", Güemes, Lamelas, Gonzáleces y otros infusorios del trinque, el mangue, el expolio, el enchufe y la mamandurria.
 
El protozoo que tiene media familia neoliberal chupando del Estado, como ha estado haciendo él toda su vida mientras daba mordidas privatizadoras para enriquecer a una chusma de parásitos que todavía vale menos que él.
 
Ese protozoo se permite el lujo de hablar con desprecio de una gente que, con independencia de su ideología concreta, merece un respeto al que esta gusanera de sinvergüenzas jamás podrá aspirar.

(La imagen es una foto de Wikimedia Commons, bajo licencia de Creative Commons).

Le temps des cerises.

Las elecciones del próximo 24 de mayo serán en pleno tiempo de las cerezas. En algunos lugares ya habrán empezado a recogerse. Le temps des cerises, le temps des promises, el tiempo de las promesas. Todos los partidos están haciéndolas. Preparando sus programas, como primorosos cestos de guindas, adornados con ramitas. Cerezas rojas, brillantes, tersas, que están pidiendo "¡comedme!", "¡creedme!".

Podemos acaba de presentar su programa para las elecciones autonómicas. Razonado, bien expuesto, con muchas ideas, más sosegado de lo que se esperaba. Dicen que por eso hizo mutis Monedero. Puede ser. En todo caso, el programa ahí está, abierto al público en la red. Buen golpe.

Los demás hace tiempo que presentaron sus cestos de cerezas y promesas para las autonómicas y municipales. Aunque no estoy muy seguro de haber visto los de las autonómicas de Ciudadanos y el PSOE. Pero serán como los otros, repletos de promesas. Todas muy razonables y sensatas. El tiempo de las cerezas. Con las cerezas, las ramitas. García Montero dice que hace falta una izquierda clara porque las otras deben de ser oscuras. Los de Ciudadanos enarbolan el orgullo de ser españoles y catalanes. Los del PSOE van a devolver a la gente los derechos que ellos mismos ayudaron a quitarle. Y los del PP van a consolidar la prosperidad de España a través del crecimiento porque a todo el mundo le va estupendamente con una Samsung, es de esperar que adquirida sin pagar comisiones o sobresueldos.
 
Pero todos los cestos contienen cerezas, dulces promesas. El problema no está en las promesas sino en su cumplimiento. Así que, en lugar de aburrir al auditorio tratando de conseguir un crédito del que se carece porque uno es un bellaco, ¿por qué no hacen una declaración notarial especificando que, de no cumplir las promesas en tiempos tasados, dejarán el poder?
 
Bueno, estas cerezas de hoy están cultivadas con plaguicidas y otros productos. No son como aquellas otras de hace 144 años, las que enrojecieron  en la semana sangrienta de mayo de 1871. Eran otros tiempos.
 
J'aimerai toujours le temps des cerises
C'est de ce temps-là que je garde au cœur
Une plaie ouverte!

La corrupción es una ocurrencia. Cita de fin.


El presidente de los sobresueldos y la corrupción generalizada se ha presentado en Valencia a no hablar de la corrupción, sino de cómo el país está saliendo de la crisis gracias a su política económica que genera empleo a toda mecha. Lo aplaudían varios cientos de jóvenes que esperan salir de las listas del paro el próximo lunes, cuando sustituyan a los empleados el lunes pasado porque, amigos, la recuperación del empleo es sostenida, aunque repartida por semanas, incluso por días. Bueno, menos da una piedra y es mejor trabajar una semana que nada. Así salimos de la crisis de una vez. De Guindos dice que no salimos de la crisis, sino de la recesión; de la crisis aún no. Pero ¿quién escucha a De Guindos?

Claro, y ¿quién escucha a Rajoy? Quien lo haya hecho estará todavía rumiando el profundo sentido de ese "somos como somos", en donde resuena el dios del Antiguo Testamento, el de "yo soy el que soy". Y él no pide fe de 2.000 años sino solo de quince días para seguir beneficiando a España como Dios manda. Sin ocurrencias. ¡Ese odio de Rajoy a las "ocurrencias" que parecen perseguirle y obsesionarle como las furias a Orestes! Todo lo que no se le ocurre a él son "ocurrencias". O sea, todo.

El fantasma de Rus sobrevolaba el escenario observado desde lejos por el de Sonia Castedo. Cada vez que Rajoy va a Valencia hay que quitar a alguien de la foto porque se le ha puesto cara como de chorizo. Esa grabación de Rus supuestamente contando las pelas con la fruición de un Harpagón casi lleva la película a los tiempos del cine mudo y el robo del siglo. En Valencia la corrupción se huele, se palpa, se masca. Y, por si el ridículo no fuera bien patente, así sale esa señora Coloreta o Caloreta o como se llame, abanicándose con un argumentario del PP en el que le ordenan decir que los de Ciudadanos son "socialistas". Pues nada, mujer, la fórmula está tirada: PSOE-C's la misma mierda es. Y, la próxima vez que vaya a Londres a costa del contribuyente, sáquese un bonobús cuando quiera ir a Piccadilly, que no nos cueste 4.000 euros el taxi.

De la corrupción no se habla... en Valencia. En el resto de España y de Europa no se habla de otra cosa. La UE quiere multarnos por haber falseado el déficit de Valencia entre 1998 y 2011 o algo así. Falseado, mentido, robado, la Comunidad como tal, la que ahora pide una quita de miles de millones de la deuda porque, claro, no va a obligar a la ristra de mangantes que se lo han llevado crudo a devolverlo. No sería de caballeros.

Caballeros como ese Sepúlveda a quien un constructor o empresario de la Gürtel, un "arrepentido", un pentito, señala como receptor de una pastuqui en comisiones. El mismo a quien el PP de Rajoy tiene empleado para que no pase apuros y no se vea obligado a vender ese extraodinario Jaguar que tiene la propiedad de ser invisible. Algo ideal para aparcar en el carril bus sin que los guripas te multen, que está el servicio muy soliviantado.

O como ese Salvador Victoria, número dos del gobierno madrileño, acusado ahora de todo tipo de chanchullos y mordidas en la trama de la Púnica, por la que hace meses languidece en prisión aquel Granados que gozaba de la confianza de Aguirre, la cazatalentos. Esta Boris Johnson de bote tendría más porvenir de cazarrecompensas. Ya contaría con unas cuantas por varias buenas piezas como Díaz Ferrán, López Viejo, Granados, Victoria, "el albondiguilla" y otros mangantes y robaperas. Pues ¿no fue ella quien destapó la Gürtel?

En esta España anegada de corrupción, de ladrones de toda laya, de defraudadores, esquilmadores, mamandurrios, enchufados, apandadores de lo público, cobradores de sobresueldos, meapilas y caballeros de la orden de la Negra Tarjeta,  hay una buena noticia: el Tribunal Supremo rechaza investigar las acusaciones por malos tratos a López Aguilar y devuelve las actuaciones al juzgado de violencia de género para que haga un relato verosímil de los hechos, concrete la acusación o desista. En cuanto quede judicial y definitivamente limpio el nombre del eurodiputado, cual tendrá que ser por lo que se sabe, ¿cómo se piensa compensarlo por esta iniquidad? A lo mejor tendrían que recibirlo en el PSOE a bombo y platillo y proponerlo para la secretaría general.

dimarts, 5 de maig del 2015

La posmodernidad líquida.


Si fuera necesario encontrar un tono general, un motivo, en los relatos dominantes sobre las distintas fuerzas políticas españolas, estoy seguro de que coincidiríamos en el cuadro siguiente:

El tema del PP es la corrupción y el guirigay de actuaciones judiciales que determinan su universo. Ahora dice Bárcenas que tiene un vídeo en el que se ven agentes de la seguridad del Estado reventando una caja fuerte suya con supuesta información. El Watergate español amenaza convertirse en un waterfallgate.

Del PSOE se escucha folklore andaluz y nada más. El resto es silencio. Oposición de trámite en el Parlamento, sin atreverse a la moción de censura y kermesse heroica por los pueblos de España para nombrar a Sánchez algo así como Vara mayor del reino.

En IU, la noche de Walpurgis. En Podemos, una rapsodia húngara con mucha disquisición teórica y apasionadas agonías, pero con un llamamiento sostenido al epíritu del pueblo. UPyD camina a los sones de una marcha fúnebre hacia la condición de extraparlamentaria, que no sé qué tal se le dará.

Pero, ¿y Ciudadanos? No hay acuerdo. Cada cual apunta por donde le parece y ofrece una imagen distinta. Cada cual pregunta lo que le intriga y las respuestas muchas veces no son consistentes. La oganización ofrece una imagen borrosa, imprecisa, lo que puede ser recomendable para que no te echen en cara los renuncios cuando los cometes, pero es poco aceptable para alguien que lleva casi diez años dando la tabarra con ser una alternativa sin precisar nunca a qué ni cómo.
 
Ciudadanos no tiene teoría ni ideología. Es más, las desprecia y echa mano en cada ocasión a un vademécum, una especie de maletín con recetas de vendedor de elixires con una sospechosa tendencia a parecerse a los principios de Groucho Marx. Ciudadanos es una oferta borrosa, líquida, posmoderna. Sus apariciones en la televisión, apoyadas en la fabulosa capacidad comunicativa de Rivera, no tratan de aclarar los problemas sino de embarullar las soluciones para no perder votos. Es una oferta construida sobre una imagen que todo el mundo comparte. La naturalidad con que se mueve Rivera, la cercanía que trasmite, lo cuelan en los comedores de todas las casas a la hora del café porque no aparece en lo alto de un lejano estrado arengando a las masas, sino charlando de tú a tú con la gente sobre los problemas concretos sobre los cuales, por cierto, no dice nada o dice cosas contradictorias. Pero eso no importa, pues se trata de no perder votos.

Por eso es extraño que haya cometido el error de excluir del nombre a la mitad del género humano. Es cierto que Ciudadanos estará lleno de leones dispuestos a aclarar a los mequetrefes políticamente correctos que ciudadanos engloba a las ciudadanas por mandato de la esencia misma del idioma. Pero está claro que eso es una tontería y quien está dispuesto a fotografiarse en púdicas pelotas no debiera hacer ascos a la grafía ciudadan@s. Aumentaría la fluidez de la oferta líquida, daría una imagen más digital y quizá le garantizara la adhesión de más mujeres.

El carácter líquido, imprevisible, de C's, le viene también de su origen catalán que, en un primer momento, llevó al PP a utilizarlo como arma arrojadiza, dando órdenes a sus comunicadores de subrayarlo como un defecto. La orden era referirse a ellos siempre por el nombre en catalán, incluso a los comunicadores que, como Floriano, ni siquiera sabían pronunciarlo, dejándolo, al parecer, en un penoso ciudatans.

Pues esos catalanes se han echado al ruedo ibérico, pero no como una reedición del viejo catalanismo político o de aquel Partido Reformista Democrático de Miquel Roca, teledirigido por Jordi Pujol. Su pretensión no es gobernar España desde Cataluña sino España, incluida Cataluña, desde España. El Imperio ya no recluta cohortes; tiene que traerlas de allende el limes. Y llegan a Andalucía, con ese aspecto de tecnócratas saintsimonianos (Rivera se da un aire a Enfantin en joven) y se levantan nueve diputados. Y, de pronto, queda claro que la oferta líquida, a la que nadie ha hecho mucho caso hasta hoy, puede estar presente en otros ayuntamientos y comunidades autónomas.

Todos los focos convergen ahora sobre C's y le sacan un pasado lleno de máculas. Que no están tan libres de corrupción como blasonan, que hacen todo tipo de chanchullos con las listas. Bueno, responde el avispado Rivera con sencillez evangélica, quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra.

Los críticos de izquierda están especialmente dolidos porque C's trae veleidades de centro izquierda y se apresuran a señalar que el pasado de la organización no solo tiene máculas de corrupción sino militancia directa de Rivera en el PP, colaboración intensa con la FAES y compadrazgo con todo tipo de organizaciones xenófobas y de extrema derecha. Sí, así es. Rivera y sus fluidos seguidores se han fotografiado con un puñado de estafermos nacionales brazo en alto.

Pero tampoco es grave en esta posmodernidad líquida. Muchos dicen que C's quiere ser la UCD de hoy. La mayoría de los de la UCD venía del Movimiento Nacional, empezando por su jefe, que se había pasado su tiempo brazo en alto. Y es curioso, pero colaboraron a traer una democracia muy superior a la del PP de ahora.

(La imagen es una captura del vídeo Desmontando a Ciudadanos en You Tube).

Adiós, Jesús.

"Comunicador único" y "maestro de la televisión en España" lo llama Natalia Marcos en su crónica en El País. Pues sí, es verdad. Y, además, inteligente, brillante, tolerante, un hombre cabal. Creo que se benefició y mucho de su larga estancia en Nueva York como corresponsal de TVE entre 1967 y 1978, para que le florecieran esas y otras buenas cualidades. Porque la España en la que hizo su primera andadura profesional no daba para tanto. Vamos, que parecía de otro planeta.
 
Tengo particular respeto y admiración por Hermida, como los tengo por Luis del Olmo, los dos periodistas de más categoría con los que me fue dado colaborar con diversa intensidad en los años 90 del siglo pasado. Los dos tuvieron la osadía de dar cancha a un infame felipista. Eso puede parecer hoy una fruslería, pero basta recordar el clima de crispación de entonces para ver que no era así.
 
Luis parecía siempre un terremoto, todo vehemencia latina. Jesús era más distanciado, relativista y con un toque de ironía anglosajona. Y yo me sentía muy a gusto con ambos. Está claro que no es nada en el curso de sus muy productivas y espléndidas biografías. Pero para mí fue muy importante. Estar cerca de los grandes es un privilegio.
 
Gracias, Jesús, y que la tierra te sea leve.

dilluns, 4 de maig del 2015

El sobresueldos y su banda.


Ayer lo largó Aguirre por la tele con su desparpajo de duquesa rabanera: que en el PP cobraba sobresueldos todo el mundo. Un periodista, probablemente de profundas convicciones religiosas, precisó que en el PP cobraba sobresueldos hasta la madre superiora excepto Aguirre y Ruiz-Gallardón, a lo que ella apostilló: "exactamente". Desde luego, es un escándalo y una vergüenza. Pero nada nuevo. Lo sabemos desde hace unos cuatro años: que estos mangantes llevaban cobrando sobres bajo cuerda durante veinte años. Aguirre no ha dicho nada que no se supiera. Podría, si acaso, dar la lista de los nombres para entretenernos un poco y, de paso, compensar por la solidaridad mafiosa del gobierno de su partido, que se niega a publicar los de los 714 presuntos blanqueadores de dinero evadido, muy probablemente porque contiene los de su propia gente. Y más arriba. Mientras el gobierno siga ocultando los nombres de los supuestos delincuentes, los ciudadanos estaremos en nuestro derecho de sospechar que entre ellos puedan encontrarse los del ex-Rey, el cardenal Primado y el propio presidente del gobierno.

Precisamente de este es del que se sabe de seguro que cobró los infamantes sobresueldos porque así vino a admitirlo en aquella comparecencia parlamentaria del 1º de agosto de 2013 cuando, en su ignorancia, falta de sensibilidad y mangancia, presumía que dichos cobros eran legales. Por eso, mientras mentía sobre Bárcenas, admítía que, en su partido, se habían pagado pluses y extras, decía, por productividad, "como en cualquier empresa". Hace falta ser muy ignorante, muy caradura o tener un desprecio infinito por el auditorio para comparar un partido con una empresa y los sucios dineros que estos galopines se repartían producto de los choriceos del partido con los pluses por productividad. A la par con su jefe, todos los sobresoldados salieron a afirmar que estaban al tanto de sus obligaciones de Hacienda. Como si ese fuera el asunto y no el hecho de que cobrar dinero en negro, de caja B, durante veinte años, además del salario normal que se devenge, si no es un delito, se le parece mucho y, desde luego, es una absoluta guarrada, algo de lo que no cabe enorgullecerse y por lo que el Sobresueldos principal debiera haber dimitido hace tiempo.

Porque no solamente cobró esos sobresueldos, igual que, al parecer, lo hicieron Aznar, Cospedal, Arenas, etc., toda la banda neoliberal, sino que lo ocultó y engañó deliberadamente a la gente. Preguntado en la TV en cierta ocasión por un ciudadano anónimo por su salario, el sobresueldos mintió diciendo que tenía que mirar su cuenta a fin de mes y, aunque su mujer trabajaba (esto era para dar mayor verosimilitud a su mentira), tenía los problemas de todos los españoles. Por entonces estaba cobrando más de 200.000 euros al año. Obviamente, como todos los españoles. En cualquier país del mundo este pillastre ya habría dimitido por embustero. Aquí, sigue de presidente y dando lecciones a quien se deje.

Aunque los nombres de todos los cobradores de esta pasta marrón son conocidos, sin que ello parezca avergonzarlos gran cosa, reitero que estaría bien que dijera algunos. Solo para salir de dudas sobre qué capacidad de expolio tiene el personal. Por ejemplo: mientras chupaba de Bankia, Rato ¿también cobraba sobresueldos? ¿Y Trillo, mientras pillaba miles de euros por tomarse en cafelito en Valladolid con un amigo empresario y, según parece, facilitarle los trámites para enriquecerse a costa del erario? Son casos para satisfacer la natural curiosidad de la gente vulgar, esa que cobra un sueldo a secas y cuando lo cobra. Al fin y al cabo ya está claro, hasta para la izquierda, que el PP no es un partido propiamente hablando sino una especie de asociación de malhechores para enriquecerse expoliando lo público. Esto explica por qué pertenecer al PP es un chollo mucho mejor que sacarse unas oposiciones: pides el ingreso, le caes simpático a Aguirre (que se jacta de no haber cobrado sobresueldos ella, pero no dice nada sobre si los ha repartido) y te coloca en el Ayuntamiento o en la Comunidad como asesor por 60.000 machacantes al año aunque no sepas hacer la 0 con un canuto y no tengas ni el graduado escolar. Si tienes el graduado escolar, a lo mejor pillas también sobresueldos.

Puede parecer una rebatiña de chorizos y lo es. Pero nada comparado con el tren de vida de quienes dan las órdenes a esta panda de mamandurrios, desde el sobresueldos de La Moncloa al último "asesor" de alcantarillas y aguas fétidas. Los consejeros de las empresas del Ibex 35 se repartieron el año pasado 900.000 euros al día en sueldos. El de Iberdrola, por ejemplo, cobró 25.000 euros diarios. Eso es ir por la vida de señores. Comprenderán ustedes que estos tipos miren por encima del hombro al sobresueldos y demás perillanes de su partido que pillan cantidades ridículas, de 10.000 urillos al mes y, encima, ¡en negro! Unos pringaos.

Ganar o perder.

Dicen que detrás de la dimisión de Monedero hay discrepancias teóricas y estratégicas en la dirección de Podemos. Pudiera ser, pero, habiéndose ya producido el desenlace, hay poco más que recoger en este jardín. Dicen también que ha ganado la línea más posibilista, la más prudente, la que trata de acercarse al centro frente al maximalismo. También es posible. Pero conviene preguntarse, ¿para qué la corrección del rumbo? Sencillamente, para ganar las elecciones, todas las elecciones.

Los dirigentes de Podemos lo han  repetido sin parar: salen a ganar. Iglesias, el más decidido exponente de la doctrina, lo ha dicho hasta con abalorios: quiere ganar; odia perder; está harto de que los suyos pierdan; toca la revancha: ganar al precio que sea. Y, para ganar, aunque no todo vale, en el fondo, sí vale

Salen a ganar al PPPSOE. Como suena: a los dos, al PP y al PSOE porque, según los dirigentes más obtusos de Podemos "son la misma mierda" y, según los más esclarecidos, no son la misma mierda pero huelen igual y hay que derrotarlos juntos. Es maravilloso. No es preciso perder ni un minuto en demostrar la injusticia de esta mentira en todos los órdenes, el histórico, el psicológico, el moral, etc. Vamos al terreno pragmático en el que estos genios creen moverse. Cualquiera diría que, si te enfrentas a alguien, lo más estúpido que puedes hacer es respetar y hasta fortalecer su unidad y lo más conveniente, tratar de dividirlo. Nadie sensato lucha contra un grupo unido si puede antes partirlo en dos y, a ser posible, enfrentar entre sí las dos partes para debilitar el conjunto.

Bueno, dicen los estrategas de Podemos, en verdad no son iguales y no se trata de que se unan porque, no siendo iguales, no pueden unirse. En el fondo, es una estratagema para debilitar al PSOE, el único al que puede hacer daño la equiparación PP=PSOE porque, al primero, ni le va ni le viene.

Entonces, seamos sinceros, no se trata de ganar al PPPSOE sino al PSOE. Así, las cosas va estando más claras. Podemos está harto de que IU pierda en su inútil lucha en contra del PSOE y ha decidido tomar el relevo y cambiar la táctica. ¿Mucho? No, no mucho. El magín no da para tanto: el PSOE es traidor y felón, no es la "verdadera" izquierda, no hay que votarlo. Suena, ¿verdad? Es el rollo anguitiano que tan buenos frutos da al PP y que, para decepción de muchos, entre ellos Palinuro, ha resultado ser la verdad oculta de Podemos. Hundir al PSOE.

En las últimas elecciones, PP y PSOE concentraron casi la mitad del voto. En los sondeos para las siguientes, también se anuncia que tendrán entre el 50% y el 60%, de forma que el restante 40% al 50% habrá de repartirse entre Podemos, Ciudadanos, IU, UPyD y los nacionalistas catalanes, vascos y gallegos, que se llevan su bocado. O sea, en el mejor de los casos y siendo muy optimistas, menos de un 20% del voto, quizá más cercano al 10%. ¿Se gana así al PSOE? No, desde luego. Pero se consigue que el PSOE tampoco gane.

Que, según las malas lenguas, es para lo que Podemos ha venido al mundo con un discurso que ha hecho mucha mella y, para entendernos llamaremos regeneracionista. ¿Mella en la expectativa de voto? No, ya se ve que no. Mella en la conciencia de la legitimidad de las opciones. Mella sobre todo porque, con un PSOE desnortado, falto de pulso y decisión, salpicado por la corrupción de Andalucía, el entreguismo al PP de las dos últimas direcciones, su ausencia de coraje en la oposición, su desmadejamiento y parálisis, el discurso regeneracionista resulta irrefutable.

Desde luego. Porque lo es y el PSOE debiera haberlo suscrito y hecho suyo desde el primer momento: lucha sin cuartel contra la corrupción, restablecimiento de las libertades democráticas, devolución de sus derechos a la ciudadanía (incluido el derecho a decidir de los catalanes), investigación y condena ejemplar de las prácticas ilegales y delictivas del PP desde su presidente hasta el último mono, devolución a la colectividad de las empresas y activos que ha robado esta manga de sinvergüenzas, restauración del Estado del bienestar. Es tanto más incomprensible que no se haya hecho cuanto que esta actitud pertenece a la historia y la tradición del PSOE desde siempre. Parece mentira que, por la incompetencia de sus mecanismos de comunicación se haya dejado arrinconar en la imagen de un partido acosado por la corrupción cuando lo está mucho menos que todos los demás, empezando por quienes más lo acusan.

Otrosí: el discurso del PSOE debiera incorporar con claridad meridiana todos esos otros asuntos "sensibles" de los que Podemos huye como de la peste, creyendo engañar a la gente y consiguiendo tan solo sentar plaza de charlatanes: reivindicación del socialismo y la izquierda democráticos como la corrientes que más libertad y prosperidad han aportado a Europa y a España en concreto; separación nítida entre la Iglesia y el Estado; opción republicana también clara; defensa a ultranza de los derechos de las mujeres, empezando por el del aborto.

Ignoro si el PSOE, que parece dirigido por sus peores enemigos, adoptará este discurso. Pero es el único que puede hacerlo, el único con el crédito suficiente para hacerlo. Porque lo tiene en su historia lejana y próxima y es testigo de ello la de España, y coincide con los deseos de sus militantes y votantes, aunque no con los de la manga de pelotas en torno al secretario general y a favor de seguir tratando al PP como un partido político y a su presidente como un político digno.

Cuando es obvio y lo dicen ya los medios extranjeros -no así los españoles, escritos por una cáfila de sicarios a sueldo del PP- que el país está en manos de una organización mafiosa, dirigida por un presunto corrupto y alimentada por ladrones y sinvergüenzas en todos los intersticios, desde La Moncloa hasta Torredoncachirulo, desde Madrid a Valencia, pasando por las dos Castillas, Galicia, etc. Un país entregado al saqueo y el pillaje de una banda de robaperas, protegida por la legislación represiva de un gobierno compuesto por franquistas, nacionalcatólicos y nostálgicos de la dictadura.

¿Resultado? Ante el desconcierto de la izquierda, la gente, la buena gente escarmentada con el recuerdo aún vivo de lo que estos granujas son capaces de hacer cuando los provocan, pues las cunetas repletas de cadáveres así lo anuncian, irán a votarlos igualmente.

Y eso es lo que van a ganar los de Podemos: el triunfo de esta derecha, justo cuando más descompuesta y debilitada está. Justo cuando se ve tan al borde del precipicio que ha tenido que echar mano de una alternativa "limpia", Ciudadanos que, a su vez, tambien resta votos a Podemos, en un trasvase que dice más sobre las naturaleza de estas "nuevas" opciones que mil tratados de política. A continuación comenzarán los debates sobre si torpedearon la victoria de la izquierda democrática por ignorancia u orgullo o intencionadamente. Pero lo único que habría que aclarar es por qué una fuerza de izquierda hace campaña contra una de derecha pero disparando contra otra de izquierda. ¡Ah, que Podemos no es de izquierda ni de derecha!