divendres, 30 de gener del 2015

¿Memoria o raíces?

Jeremy Treglown (2014) La cripta de Franco. Viaje por la memoria y la cultura del franquismo. Barcelona: Ariel/Planeta. Traducción de Joan Adreano Weyland.

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Los españoles estamos tan absortos en nuestro tumulto que, cuando alguien llega con una visión desde fuera, paramos un instante para escucharlo y acogemos con simpatía sus opiniones. Agradecemos mucho la mirada del otro, primero porque somos un buen pueblo, consciente de nuestro apasionamiento, siempre necesitado de la ponderación que solo puede proceder de fuera. Y, en segundo lugar, porque esa mirada del exterior suele venir de personas muy competentes, que investigan España y lo español con genuino interés y que, más arriba o más abajo, forman la ya secular dinastía de los hispanistas. Los ingleses y los franceses son legión. Algo menos los estadounidenses y los alemanes, pero también los hay. Muchos de ellos son más conocidos aquí que en sus países. Algunos hasta se nacionalizan españoles o viven en España. Se funden en un abrazo intelectual con los autóctonos y rivalizan con estos en su principal afición, casi obsesión colectiva: el misterioso ser de los españoles. Ya nos gustaría que entre nosotros hubiera gentes que tuvieran el conocimiento de Inglaterra, Francia, Alemania equivalente al que los hispanistas de estos países tienen del nuestro. De hecho, lo que hay es españoles especialistas en el estudio de los ingleses especialistas en España.

Treglown encaja en el esquema. Por su doble condición de literato en su tierra y residente regular en España de espíritu nómada pertenece a las dos corrientes dominantes del inglés viajero, estilo Borrow, aunque con otras aficiones, y el inglés erudito, estilo Balfour, aunque más atento a las cuestiones artísticas que a las históricas. Tiene razón Molina Foix en una brillante reseña en El País, titulada Abrir la cripta de Franco cuando dice que es como si Treglown hubiera intentado fundir dos libros en uno solo: una visión plástica, impresionista de España y otra más de crítica literaria, incluido aquí el cine en su faceta narrativa. El libro responde a la personalidad del autor quien a su vez ya lo divide en dos parte: una primera titulada "lugares y vistas" y otra "narraciones e historias".

¿Tiempo? Básicamente el franquismo (con ocasionales incursiones en la guerra civil) y la transición que, por cierto, sostiene que no ha acabado y sigue viva en los años posteriores a 2010 (p. 227). [Las citas y páginas corresponden a la edición de Farrar, Strauss y Giroux, Nueva York, ya que no dispongo de la edición española. Las traducciones son mías]. Franquismo/Transición o sea, franquismo y lo de después. Lo curioso es que esta cesura temporal lo sea también temática. Aunque haya referencias a la literatura en el franquismo, el estudio se hace propiamente literario en la segunda parte. Y, a la inversa, la exposición plástica se limita al franquismo y, salvo alguna referencia aislada, no hay consideración especial a lo escultórico, lo arquitectónico o incluso lo pictórico. La pintura, ampliamente tratada en la primera parte, acaba con Millares, Zóbel. Pérez Villalta, Barceló, ni aparecen, aunque otros artistas, singularmente literatos vivos, por ejemplo, Javier Marías, acerca de quien se dicen cosas muy interesantes (pp. 251/257) sí lo hace. En resumen, todo esto es para señalar que el libro es sobre la memoria pero, mientras la primera parte es memoria plástica, visual, la segunda es conceptual. Sin duda las dos son simbólicas pero de formas muy distintas y Palinuro confiesa descaradamente su predileción por la primera.

¿Grado de haughtiness? Se trata de la tradicional altanería o desdén que los españoles creen detectar enseguida en los ingleses hispanófilos y los ingleses se desviven por evitar con lo cual suelen enconarlo más, al estilo del círculo vicioso de todo prejuicio que se hace tanto más hondo cuanto más se lucha contra él. Un grado bajísimo, por no decir inexistente, aunque a veces sea inevitable alguna gota. Refiriéndose a la miseria en la España de Franco y la película Los golfos, de Carlos Saura, habla del último plano con los ojos sin vida de un toro muerto sin sentido y, dice, lo que es peor desde un punto de vista español, de un modo chapucero (p. 212). En verdad ¿hay un "punto de vista español" sobre algo? ¿Y, específicamente sobre el modo de matar toros? Sospecho que no.

El autor es increíblemente perspicaz y administra muy bien sus sentimientos. Es una rara habilidad porque, dados los conflictos de los que habla, no puede ocultarlos, pero los justifica muy bien. El libro arranca con un intento de exhumación del cuerpo de un republicano asesinado y enterrado en algún lugar perdido de la provincia de León. Esto nos introduce en el mundo de las fosas comunes y la Ley de la Memoria Histórica, con sus vaivenes y queda pendiente para cerrarse en el epílogo cuando, unos años después, el autor contacta de nuevo con la bisnieta del asesinado para interesarse de cómo iban los trámites y se entera de que acaba de tener un hijo y ha perdido el interés en buscar al bisabuelo. Y con esta nota simbólica se cierra la obra.

El capítulo siguiente es un hallazgo desde el punto de vista plástico: "Los pantanos del caimán". La inauguración de pantanos era un rito. La estética franquista descansaba sobre un modelo cesarista, ciclópeo, de carácter religioso como el conjunto del Valle de los Caídos y su cripta que da título a la obra, y la ingeniería civil, cuyo ejemplo más destacado eran los pantanos. Muchos llamaban a Franco a este propósito Paquito el rana, por andar de embalse en embalse. No falta, claro, la observación de que se trata de planes de obras públicas y desarrollo hidráulico anteriores. Pero lo original del tratamiento es su versión literaria, al poner la atención en el vaciamiento de los pueblos, los cambios de los paisajes, reflejados en la literatura de algunos de los novelistas llamados "leoneses", sigularmente Llamazares con su Lluvia amarilla. Podría coronarse el símbolo con la imagen que el autor evoca de Juan Benet en las largas tardes de invierno a cargo de la construcción de alguno de estos pantanos perdidos en los montes de León escribiendo Volverás a región.

Hay algunas referencias más al legado monumental de la dictadura hasta recaer en el Pazo de Meirás, que tiene especial significación porque pocos puntos concentran con tanta claridad el significado de aquel gobierno basado en la guerra, la victoria, la rapiña, la brutalidad, la arbitrariedad y el despotismo. Especialmente porque sigue siéndolo. El palacio de Meirás, antigua propiedad de Pardo Bazán, pasó a propiedad de Franco. El gobernador de A Coruña y un próspero industrial, Pedro Barrié de la Maza, se lo regalaron al dictador adquiriéndolo mediante una colecta en la que se tomaba buena nota de cuánto tenían que aportar "voluntariamente" los contribuyentes y que el régimen presentó como una suscripción popular. Barrié de la Maza montó luego un emporio energético gracias a los tratos de favor del Estado (Fuerzas Electricas del Norte de España, FENOSA) y el dictador, que no tenía el menor sentido del ridículo, lo nombró Conde de FENOSA.

Los avatares posteriores de la propiedad y el éxito de la familia Franco en impedir que esta propiedad se administrara según la normativa vigente en materia de Patrimonio Nacional, que obliga a abrirla al público en fechas acordadas, demuestra hasta qué punto sigue presente en España la huella del franquismo (p.80), como lo hace asimismo la abundante estatuística glorificadora de la dictadura y sus episodios más significativos. Quizá sea este el aspecto más concreto en que se concentra la siempre viva cuestión de la memoria histórica. Viva y complicada porque sigue enfrentando dos mentalidades con recuerdos que chocan, tan complicada que el autor advierte que quizá eliminar un pasado incómodo no sea la forma mejor de dar cuenta de él (p. 81) pero sin que tampoco a Treglown se le ocurra nada más positivo ni constructivo. La consideración viene a propósito de la estatuta ecuestre de Franco en El Ferrol, y los problemas que planteó. Y eso que no se ha parado a pensar en la estatua a pie firme del comandante Franco en Melilla y que fue erigida en 1977, dos años después de la muerte del dictador. Es inevitable pensar en las dos Españas, por más que la transición haya traído la fábula de su superación.

El último capítulo de esta primera parte de la memoria plástica está dedicado a la pintura y su contenido trata de probar lo que, por lo demás, viene a ser la tesis general del libro, esto es que, siendo justos, debe reconocerse que, durante el franquismo no se extinguió la actividad creadora en el interior de España, sino que, aun con dificultades esta prosiguió. Ello es en buena parte cierto, efectivamente, tratándose de la artes plásticas y también de la música, a la que el autor no dedica atención alguna. Pero no lo es tanto de la creación literaria, como viene a decir en la segunda parte. Algo que, obviamente, tiene que ver con la muy distinta naturaleza de estas actividades artísticas. El análisis de la pintura en la España franquista (los grupos Pórtico en Zaragoza, Dau al Set en Barcelona, El Paso en Madrid y el Equipo Crónica en Valencia) y el estudio de los creadores concretos, especialmente Chillida (para la escultura), Tàpies, Millares y Saura, muestra familiaridad, conocimiento y apreciación de la obra de estos grandes maestros. Dos de las escasísimas reproducciones en blanco y negro que contiene el libro son El peine de los vientos, (1952/1977) de Chillida y el retrato imaginario de Brigitte Bardot (1958), de Antonio Saura. La extensa referencia a la labor de la Academia Breve, creación de Eugenio D'Ors va en la misma dirección de romper prejuicios y sectarismos en el juicio estético y apuntar a la complejidad de una conciencia que, teniendo una visión ideológica y cerradamente doctrinaria de la sociedad, era capaz de reconocer y fomentar la obra creativa ajena y opuesta a sus cánones (p. 106). Esta visión, conjuntamente con la valoración de la obra de Fernando Zóbel en el empuje del abstracto español y la creación del celebrado Museo de Arte Abstracto de Cuenca en 1966, es lo que le permite suscribir la idea de Juan Benet de que , en realidad, la cultura española había empezado a ser antifranquista mucho antes del fin de la dictadura (p. 112).

Hasta aquí, correcto, aunque optimista en exceso a juicio de este crítico. Pero, ¿sucede lo mismo con las narraciones y las historias, con la "memoria conceptual" del franquismo? Aun con la buena voluntad de tratar amortiguar el efecto del enfrentamiento entre las dos Españas, el autor aborda el campo minado de la historia en el que no se siente muy seguro. Pero tiene el valor de Daniel en la cueva de los leones abordando el Diccionario biográfico español, publicado por la Real Academia de la Historia, obra que, a pesar de sus muchos méritos, pues son miles de voces encomendadas a los más competentes especialistas, muestra su intención legitimatoria de la Dictadura y, por lo tanto, continuadora de la tradición de las dos Españas, al encargar la redacción de la entrada Francisco Franco a un acérrimo franquista, cuya única función es embellecer la figura del dictador. El Diccionario, dice Treglown, es un microcosmos del legado de Franco en la cultura española (p. 130). Es decir, carece de autoridad. No menos interés tiene que el autor dedique considerable atención a la obra de Pío Moa, de quien admite que es cierto que, en algunos aspectos España floreció con el régimen (p. 141). Hablar de Moa es, precisamente, señalar la persistencia de los enfrentamientos de los relatos españoles y, aunque también hay referencia a algún historiador de seria consideración, como Santos Juliá (aunque no estoy seguro de que interprete en su complejidad el pensamiento de este autor) la total ausencia de otros de gran alcance que elaboran relatos contrarios, como Julián Casanova o el británico Preston, debilita mucho la argumentación del capítulo.

Restan otro tres sobre la narrativa española, fundamentalmente novelística y uno intercalado sobre el cine. No hay mención del teatro, tampoco de la poesía y de la música no se dice nada, casi como si la obra careciera de banda sonora. Sin embargo, los dos primeros son los campos en los que más evidente resulta la cesura entre la España del exterior ("el exilio y el llanto") y la del interior. No en cuanto a la calidad sino al de la pura escisión. El teatro de Max Aub, Casona hasta su regreso o el del exiliado posterior Arrabal, tiene su pendant en el de Pemán, pero también Buero o Sastre. Igual que la poesía de Juan Ramón, Cernuda o Guillén, lo tienen en la de Dámaso Alonso, Hierro o Rodríguez. La relación entre una cultura y sus obras es endemoniada, sobre todo si, además, está escindida y es en parte ella contra sí misma. Se añade que la cultura española no solo aparece escindida sino también como desflecada y entreverada de otras. El cosmopolita Aub acabó siendo más mexicano que español y Jorge Semprún, ampliamente tratado como español en el libro y vástago de ilustre familia española, escribìa en francés, jamás renunció a su nacionalidad francesa ni para ser ministro de España. Una de las películas más importantes para entender la cultura española de la resistencia y que aquí no se menciona, La guerra ha terminado, dirigida por Alain Resnais e interpretada por Yves Montand, llevaba guión de Semprún. Para complicar las cosas, en la cultura española del franquismo hay que contar con el "exilio interior", difícil de aquilatar pero que el autor conoce bien como demuestra su consideración de la figura emblemática de este, Julián Marías (pp. 248/251).

El capítulo dedicado al cine tiene mucho interés. Un acierto tratar con detenimiento Raza, sobre la novela de Franco, dirigida por el director del régimen, José Luis Sáenz de Heredia, primo del fundador de la falange e interpretada por Alfredo Mayo cosa que, teniendo en cuenta el carácter autobiográfico de la obra, sí que era embellecer al dictador. Hay luego un tratamiento muy apreciable de los dos directores típicos del franquismo profundo, Berlanga y Bardem y alguna atención a la Viridiana de Buñuel, lo cual pone de manifiesto la ausencia de referencia a su otra filmografía. El resto observaciones penetrantes sobre algunos de los directores más significativos del franquismo tardío y la primera transición, Saura, Patino, Erice, continuados luego con muchas referencias a Almodóvar. Lógicamente, tratamiento abundante de la colección de películas acerca de la guerra civil y la postguerra. El juicio es libre y respetable aunque alguno suscita perplejidad. Encuentro injusto el adjetivo preposterous dedicado a Tierra y libertad, (1995), de Ken Loach (p. 196). Como no se fundamenta habrá que creer que se origina en un conocimiento intuitivo del autor por tratarse de un cineasta británico, pero más parece proceder de falta de familiaridad con el conflicto interno al bando republicano entre anarquistas/poumistas y comunistas.

Finalmente, los tres capítulos de crítica literaria forman la parte más cohesionada del libro y suponen casi un ensayo por derecho propio sobre la literatura española de los últimos 80 años. Es obra de un literato, plena de subjetividad y personalismo. Pero, por eso mismo, tiene un gran interés. Abre con Cela y el olvidado Fernández Flórez (p. 158) y tiene páginas muy acertadas sobre los del exterior, Aub, Sender y Barea, otro casi olvidado, cuya Forja de un rebelde fue muy influyente. Palinuro recuerda haberlo leído emocionado. Del interior so recogen Gironella, Laforet y Sánchez Ferlosio, cuyo El Jarama es puesto en relación con la famosa batalla del sitio y su escuetísimo tratamiento en la obra tomado como símbolo de una memoría "minimalista" del interor (p. 190).

Un grupo formado por Martín Santos, Delibes y Semprún subraya de nuevo la imposibilidad de encontrar elemento unificador común en obras tan dispares. Todo es literatura, claro. Pero es que la literatura es el mundo. En el último capítulo, siendo más amplia la muestra con los autores actuales, es más variada, por supuesto, también más subjetiva y le ofrece la posiblidad de encontrar alguna muestra de obra que apunte más a la tesis del mayor eclecticismo en la memoria de la guerra, como se ve en las observaciones sobre los Soldados de Salamina de Cercas, novela y película. Los demás, todos imprescindibles y tratados con mucho tino: Muñoz Molina (Sefarad), Javier Marías que recibe trato de favor pues su obra viene introducida por la consideración de la biografía paterna que tanto influye en aquella, en las claves de aquella. Juan Marsé irrumpe de forma marsiana, si así puede hablarse y hay unas páginas muy bien puestas sobre la obra mínima/máxima de Alberto Méndez, de quien Palinuro a veces se siente como un heterónimo pessoano. Se cierra con Manuel de Lope y, algo antes con Almudena Grandes y su Corazón helado. Por cierto, si no ando equivocado, la única mujer, junto a Carmen Laforet de las que se habla en este panorama de la cultura española, excepción hecha de Maria Blanchard que solo aparece circunstancialmente al hablar de pintura.

Se agradece una nueva visión fresca y externa de la cultura española del franquismo. Y una visión inteligente e informada. No está de más señalar que española quiere decir castellanohablante pues no hay sino referencias ocasionales a las otras culturas nacionales, gallega, vasca y catalana.

dijous, 29 de gener del 2015

La comunicación política.


Mesa redonda sobre comunicación política.
Hoy en la Fundación Ortega y Gasset.
(C. Fortuny, 53)

Hora: 19:00

PARTICIPACIÓN:

Beatriz Talegón (PSOE/Foro Ético/Somos Izquierda)

Oriol Duran (ERC)

Carlos Martinez López-Pardina (Equo)

Modera: Palinuro.
Hoy se celebra el interesante acto que se reseña más arriba. La comunicación política es una pieza fundamental de las sociedades democráticas. Más importante a veces que aquello mismo que se comunica.
Los participantes en la mesa redonda, suficientemente plurales, darán sus puntos de vista sobre las cuestiones de comunicación de sus respectivas organizaciones.
Luego habrá un, es de suponer, interesante debate.
Todo el mundo invitado.

España en B.

Acababa de afirmar el señor Rajoy en la televisión que él o sus colaboradores inmediatos no sabían nada de una caja B en el PP. Año y medio antes, en sede parlamentaria no dijo desconocerla sino que negó su existencia misma. Entre tanto, después de minuciosas indagaciones, el juez, la fiscalía y la abogacía del Estado la dan por cierta. El presidente ya no se atreve a negarla. Admite que puede haber existido, pero era de propiedad y exclusivo conocimiento del señor Bárcenas, como su nombre indica. Él y sus colaboradores no sabían nada ni habían visto nada.

Los españoles somos un pueblo místico. Absortos en la contemplación de lo más alto, no vemos la realidad inmediata. Es el misticismo de Mato, la Infanta, Aguirre, Rajoy, el partido en pleno que no solamente no es una asociación de malhechores, como sostiene la Antiespaña, sino que es una orden de guerreros y monjes.

Negada, refutada la caja B, aparecen ahora 78 caballeros, tarjeta B en ristre, a las órdenes del señor Blesa, prior de la cofradía de la Santa B, hasta su relevo en 2008 por el señor Rato a quien se propone elevar a la condición de señor Bato. Ambos habían sido nombrados en su día por el señor Aznar, gran maestre de la orden. A Blesa lo hizo presidente de Caja Madrid en 1996 y a Rato o Bato, ministro de Economía y Hacienda, puesto que le sirvió para pasar al Fondo Monetario Internacional y, de ahí, a la presidencia de Caja Madrid.

Qué relaciones tuvieran Aznar y Blesa es algo que acabará saliendo en el proceso y los indicios tienen mala pinta. Por lo demás, Blesa y Rato, ayudados por casi todos los 78 directivos (hubo algunos que no usaron las tarjetas B) se dedicaron al parecer a saquear sistemáticamente la cuarta entidad de crédito del país hasta llevarla a la quiebra con una presunta estafa a cientos de miles de impositores en forma de preferentes. Luego fue preciso rescatar la entidad con dineros públicos y en ese pozo negro se insuflaron decenas de miles de millones de dinero público. Una historia de hampones de cuello blanco.

Este órgano de dirección y, es de suponer, control de la Caja tenía condigna representación de todos los estamentos políticamente relevantes: partidos políticos (gobierno y oposición), sindicatos, patronal y diversas administraciones públicas. Gentes de alta consideración social: conocidos empresarios, profesores de Universidad, dirigentes diversos, periodistas, economistas, abogados. Muchos de los cuales predicaban a la sociedad las virtudes morales del ahorro, el sacrificio y el esfuerzo mientras tiraban de tarjetas B, fraudulentas, para pagarse excursiones a la Transilvania o cacerías en Swazilandia. "Hay que trabajar más y ganar menos", decía el consejero de la Caja Díaz Ferrán, quien lleva una temporada descansando en la cárcel de Soto del Real de lo mucho que trabajó zampándose lo que compraba con la tarjeta B. El señor Recarte, también imputado, cantaba las excelencias de libre mercado mientras ordeñaba su tarjeta B por 139.000 euros para pagar clubs deportivos, entre otras actividades de esfuerzo.

El hecho de tener a todas las fuerzas vivas representadas e interesadas garantizó dos cosas: 1ª) los gastos de estas gentes son tan típicos y pintorescos que van a suministrar mucho material para la creación literaria; 2ª) se mantendría el secreto de las prácticas. En efecto: nadie vio nada en catorce años. Nadie supo nada. A nadie le extrañó nada. ¡Oh misticismo del pueblo español!

El señor Aznar nombró a Blesa, pero no supo nunca lo que hacía. Llegaron los socialistas, tampoco se enteraron de nada y, en mitad de su mandato, tras un revelador forcejeo político entre las administraciones de Madrid, con cruce de palabras fuertes, se produce el relevo de Blesa por Rato, lo que equivale ya a la explosión definitiva de la entidad.

Huele a chamusquina. A más que chamusquina. Y, sin embargo, puede que ese no saber nada de los implicados no sea disparatado. Ignoro los conocimientos del señor Blesa para dirigir algo tan complejo como Caja Madrid, aunque profundos no deben de ser, pero ¿qué decir del señor Rato, quien ha confesado al juez que no sabe contabilidad y que ignora la Ley de Cajas, a pesar de haber sido presidente de una de ellas? O sea, la Caja no solo se hundió por el latrocinio sistemático de sus directivos sino también por su absoluta incompetencia. No sabían lo que hacían. Eso no los exime de responsabilidad, pero da una idea de las manos en las que está el país.

Porque la responsabilidad por nombrar a un incompetente recae también sobre el nombrador. Aznar nombró ministro de Economía y Hacienda a uno que no sabe gran cosa de la materia y al señor Blesa presidente de Caja Madrid porque fue compañero suyo de pupitre en el colegio.

La historia mete miedo pero se resume así: la corrupción del país llega al extremo de que un órgano en el que están representadas todas las fuerzas políticas institucionales interesadas, se dedica a saquear la cuarta entidad de crédito del país (y, por extensión, todas las cajas), incluso mediante prácticas presuntamente delictivas hasta que, a causa de eso y de su fabulosa incompetencia, el sistema se hunde con un perjuicio enorme para la población pero sin que los responsables políticos de esta catástrofe asuman un ápice de responsabilidad. Ahí está el señor Rajoy, responsable del nombramiento de su compañero de gabinete, Rato, pero al que hoy niega haber conocido jamás. Ahí también el señor Aznar, responsable de los nombramientos de estos dos presuntos sinvergüenzas, impartiendo lecciones de recto y honrado proceder.

España es un país en B.

dimecres, 28 de gener del 2015

La izquierda, redes y manifiestos.


Un grupo de amig@s, entre las cuales se cuenta Beatriz Talegón, a quien Palinuro (hoy Palinura) tiene en alto aprecio, ha puesto en marcha una iniciativa unitaria, transversal, de las que molan, para la gente de izquierda, esté en donde esté. La idea es sumar a l@s que vienen de diferentes tendencias e, incluso, a los lobos solitarios que, como Palinura, no pertenecen a ninguna. Porque no es una tendencia, sino una suma de gente de esa que abundamos mucho por ahí con ganas de hablar, de hacer, de participar, de movilizarse, de comunicarse y vivir sin necesidad de tener en cuenta la disciplina del grupo, el programa de la secta, la orden del mando, el acuerdo del comité o la opinión de la asamblea. Gente que no tiene miedo a romper moldes, rutinas, convenciones.

Porque la izquierda es igualdad y libertad, libertad e igualdad. Si falta la igualdad, como en el gobierno de Syriza, o la libertad, como sucede en las organizaciones políticas españolas, no hay, no puede haber izquierda. Puede haber triler@s, pero no izquierdas.

Han hecho un cartel bastante al modo hodierno: manos y colores y un puño rojo. Está bien, es animado y simpático.

También han redactado una manifiesto que, supongo, estará ya por las redes. Se lo han encargado a Miguel Candelas. Buena pluma, clara mente. Ha salido una cosa un poco kilométrica, aunque quizá sea mi impresión porque lo recibí por whatsap y no se terminaba. Personalmente yo reduciría el ánimo de manifiesto a dos líneas inspiradas en aquel histórico que sigue siendo la estrella polar de los manifiestos:
 
Izquierdistas del mundo entero, uníos.
No tenéis que perder más que vuestros sectarismos.
 
Ignoro para qué pueda servir la iniciativa en concreto, pero su arranque es muy positivo. Para coordinar gentes dispersas, que hablemos, nos comuniquemos, nos conozcamos, salgamos de nuestros corralitos ideológicos y veamos que fuera hace bueno y podemos entendernos.

Porque va a hacernos mucha falta.

Acaban de nacer. Aun no tienen güebpeich, pero la tendrán. De momento, sus direcciones para quien quiera sumarse o curiosear son:

Twitter: https://twitter.com/SomosIZQ

Facebook (en donde esta el manifiesto): https://www.facebook.com/somosizquierda

Moción de censura y retirada al Aventino.


El señor Rajoy ha estado presuntamente veinte años cobrando sobresueldos de procedencia dudosa. Según parece, también se benefició de las dádivas y pagos en especie que derramaba generosamente la Gürtel entre sus benefactores: trajes, corbatas, relojes. Todo en el mejor estilo valenciano de la inimitable señora Barberá y el Curita, o sea, el señor Camps, a quien el presidente prometió en un mitin que 'Siempre estaré detrás de ti, o delante, o a un lado', una más de sus falsas promesas porque hoy no quiere ni verlo.

Igualmente apoyó públicamente al delincuente Fabra, expresidente de la Diputación de Castellón, hoy cumpliendo condena en la cárcel, y a quien calificó de ciudadano y político ejemplar para el PP. Algo parecido con el también recluso Matas, expresidente del PP de Baleares al que prometió que vamos a hacer en España lo que Matas hizo en Baleares, otra promesa que hasta a él interesa que sea falsa. A estas alturas, el presidente tiene más amigos, ejemplos y modelos en la cárcel que fuera de ella.

Rajoy ha sido secretario general y presidente de un partido al que el juez y la fiscalía acusan de haberse financiado ilegalmente durante veinte años, haberse lucrado con el producto de presuntos ilícitos, haber estado repartiendo sobresueldos ese tiempo y todo ello a través de una contabilidad paralela, opaca, fraudulenta a la que se conoce como caja B. El presidente sigue negando la existencia de dicha caja, aunque tanto el juez como el fiscal y la abogacía no dudan de ella.

Es decir, es muy posible que, en su famosa comparecencia en el Congreso de 1º de agosto de 2013, el presidente mintiera al negar tajantemente caja B alguna en el partido. Como quiera que el hasta ahora innombrable Bárcenas insiste en sus acusaciones, Rajoy ha vuelto a negar en la televisión aunque ahora menos tajantemente, afirmando que ni él ni sus colaboradores más cercanos sabían nada de la tal caja B y que, si esta existe, será de propiedad exclusiva de Bárcenas, aseveración que invalida el SMS que envió al extesorero del PP en la cárcel, Luis, sé fuerte. Hacemos lo que podemos.

Mentir en sede parlamentaria es lo más grave que puede hacer un político en democracia porque supone defraudar la confianza del conjunto de los ciudadanos que depositan su soberanía en la cámara. Por ello, la oposición cumple con su deber cuando exige la comparecencia del acusado en el Congreso a dar explicaciones de la caja B. Sin embargo, el PP anuncia que hará valer su aplastante mayoría absoluta para impedir tal comparecencia con el argumento de que el presidente ya dio las que tenía que dar en su día. Pero en su día lo que hizo Rajoy presuntamente fue mentir. Esa negativa basada solo en la cantidad es la enésima prueba de que el Parlamento no sirve literalmente para nada en cuanto a su función de control del gobierno. Tampoco sirve en su función legislativa, pero ese es ahora otro asunto.

Así que, reducida a la impotencia, ninguneada, ignorada la oposición en el ejercicio ordinario de su función de control, no le queda más remedio que recurrir al ejercicio extraordinario. Debe plantear una moción de censura. Ya se sabe que la perderá pero es la única forma de obligar al presidente del gobierno a comparecer en el Parlamento a dar las explicaciones que los ciudadanos merecen y responder a las acusaciones y críticas de la oposición.

Pasada la moción de censura e informada la opinión pública de cómo están las cosas en un asunto por razón del cual el presidente debiera haber dimitido hace años, si la mayoría del PP sigue bloqueando las iniciativas parlamentarias, la oposición debe plantearse otras acciones. La más contundente, a juicio de Palinuro, sería una retirada al Aventino, esto es, la oposición no puede seguir legitimando con su presencia la deriva autoritaria y dictatorial del Parlamento, sino que debe ausentarse de sus sesiones, en tanto un presidente absolutamente deslegitimado por su actuación no presente su dimisión.

Más sobre el machismo de Syriza.


Al conocerse ayer la composición del nuevo gobierno griego solo de hombres, Palinuro, que hoy se ha rebautizado como Palinura en solidaridad, subió un post denunciándolo, los trileros de Syriza, y explicando por qué este es un asunto de principios, innegociable, en el que no caben concesiones. La decisión griega levantó polémica en las redes. Pude detectar los "argumentos" siguientes y sus defensores:

I.- Los fascistas de toda la vida sosteniendo que las críticas eran "mangutadas de lo políticamente correcto".
 
II.- Los machistas patriarcales diciendo que no se trata de cuestión de sexos sino de capacidad y, si no hay mujeres capaces...
 
III.- Los progres machistas afirmando que Tsipras se comprometió a nombrar a "los mejores" y que, mira por dónde, son todos hombres.
 
IV.- Los progres "comprensivos" recuerdan que no hay una sola mujer entre los 10 ministros pero, en cambio hay seis o siete en los segundos rangos, entre viceministros y secretarios de Estado. Sin duda hay muchas más entre las señoras de la limpieza.

V.- Los progres "informados", estilo Garzón, para quien en el gobierno de Tsipras no hay mujeres a causa del conservadurismo de la sociedad griega. Un conservadurismo que no le ha impedido votar a Syriza que a Garzón le parece muy de izquierdas. Júzguese el valor del razonamiento.
 
VI.- Los progres "de la sospecha" según los cuales, quienes critican que el gobierno de Syriza no tenga mujeres, en el fondo, lo que quieren es obstaculizar el gobierno de la izquierda, ponerle la zancadilla, que no gobierne.
 
VII.- El propio Tsipras, preguntado por el asunto, sostuvo que habrá mujeres en el gobierno griego cuando la condición de ministro no sea un asunto de género sino de capacidad. Esto de la capacidad es un argumento predilecto de los fascistas, los machistas de derechas, las cipayas y muchos progres de esos de "yo no soy machista, pero...,". No perderemos tiempo debatiendo el asunto porque no hay por donde cogerlo.

Vamos al pronunciamiento de Tsipras. Dice que ha nombrado a los mejores y más capaces. ¿Responde Panos Kammenos, el líder de ANEL, los nacionalistas de derecha extrema, nombrado ministro de Defensa, a su idea de los "mejores" y "más capaces"? Esta claro que no. Lo ha nombrado por razones políticas y probablemente ha hecho bien. Pero eso quiere decir que su argumento sobre "los mejores y más capaces" para estar en el gobierno es falso.

Quizá extrañen a los lectores las pasiones, diatribas y agresiones que esta crítica al machismo de Syriza suscitó en las redes. Pero es algo fácilmente explicable: en cuanto les cuestionan sus privilegios, los hombres cierran filas, griegos, judíos, fascistas, conservadores, progres y ultraprogres. Y todavía hay gente que dice no explicarse de dónde viene la violencia de género. 
 
Así que Palinuro, hoy Palinura, se reafirma en sus reclamaciones del post de ayer.  Ese gobierno es una vergüenza.


dimarts, 27 de gener del 2015

Los trileros de Syriza.

El juego de "izquierda/derecha", decía hace unos días Pablo Iglesias, es de trileros. Pensando luego un poco más en este dulce encanto que tiene el pragmatismo y relativismo moral para los livianos de espíritu y pocas luces, Palinuro recordó la famosa anécdota del color de los gatos con que un presidente chino fascinó en los 90 a Felipe González, otro político español a quien importaban más los resultados que las convicciones, como si hubiera resultados duraderos sin conviciones. Hasta estuvo a punto de escribir un paralelismo irónico. Pero desistió. El asunto carece de sustancia.

Ahora resulta que los primos hermanos, de Podemos, los Podemos griegos, tras haberse puesto de acuerdo con unos nacionalistas más o menos fascistizados pudiendo haberlo hecho con otras gentes, nombran un gobierno sin una sola mujer ministra, en primera línea.

Sin una sola mujer. En 2015.

Lo de los nacionalistas fascistizantes o fascistizados es atribuible a la nota patriótica que Tsipras viene tocando desde hace tiempo, similar en sonido a la de la soberanía nacional que suena siempre en los discursos de Podemos. No tiene mayor importancia siempre que no olvidemos el aviso del gran Samuel Johnson acerca de que "el patriotismo es el último refugio de un canalla", muy acertadamente perfeccionado por Ambrose Bierce cuando precisaba que no era el último refugio de un canalla, sino el primero.
 
Exactamente, el primero, como ha demostrado Alexis Tsipras.
 
¿Se puede ser de izquierdas hoy, y no nombrar una sola mujer en un gobierno?
 
¡Ah! que estos son primos de los que dicen que los de izquierdas somos trileros.
 
Bien. Llamemos a las cosas por su nombre: estos son unos misóginos, machistas malnacidos y nunca mejor  dicho. Más de las mitad de sus votantes son mujeres ¿y no hay una sola mujer ministra?
 
Ya sé que son muy progres, que han subido el salario mínimo y que probablemente dirán que eso de la igualdad de género no es "una prioridad en este momento", como decía la genio Carolina Bescansa hablando del aborto.
 
La igualdad de género nunca es prioridad, ni el aborto, ni nada que sea justicia para las mujeres. Siempre hay asuntos más urgentes, según estos machos que se quitan las corbatas para enseñar el vello del pecho. Vale. Palinuro cree, por el contrario, que no hay nada más urgente que la igualdad de género, que es una prioridad absoluta y solo tiene desprecio por quien no la respete y no la aplique a rajatabla siempre, en todo momento y circunstancia y sin excusa alguna.
 
Por eso emplaza a l@s amig@s de Podemos a pronunciarse inequívocamente en tres pasos:
 
1º) Exijan al machista Tsipras la disolución de su gobierno y la formación de uno paritario.
 
2º) Si no lo consiguen, denúncienlo sin tapujos y rompan relaciones con él.
 
3º) Si los jefes no lo hacen los feministas debemos abstenernos de participar en la manifestación del 31. Que vayan los trileros, los de verdad, los machos progres que invisibilizan a las mujeres como han hecho durante siglos.
 

El Sur como Norte.

El bastión andaluz del PSOE va a ser la primera escaramuza de este año erizado de elecciones. Los presidentes anteriores eran gentes tranquilas, dadas a la rutina, seguras de su peso en el partido y el Estado. Sus elecciones autonómicas solían coincidir con las generales (salvo el astuto desplazamiento de Griñán en las últimas) porque Andalucía era el Estado y el Estado, Andalucía. Cuando se acusa a Susana Díaz, la primera presidenta de esta especie de sultanato socialista del Sur, de ser ambiciosa y de proyectarse como figura central del partido y del Estado, se olvida que sigue la práctica anterior.

La convocatoria de elecciones anticipadas es consecuencia de una crisis del gobierno andaluz que, según Díaz, se produce por la "radicalización" de su socio de IU. No es muy feliz el término pero se entiende. Quiere decir que sus aliados se han puesto imposibles. Ellos afirman lo contrario y acusan de oportunismo o algo así a la presidenta. También puede ser, pero se reconocerá que convocar a la militancia a un referéndum en el verano sobre la continuidad de la coalición de gobierno no es la forma más convincente de mostrar preocupación por la estabilidad de ese gobierno.

En cualquier caso, carece de sentido embarrancarse en una discusión interminable sobre quién empezó. Toda coalición es un contrato y todo contrato está sometido al principio de rebus sic stantibus, esto es, los pactos se mantienen mientras a ninguna de la partes le interese romperlo; si a alguna le interesa, lo romperá. Otra cosa es que le salga bien pues toda decisión humana está sometida a otro principio aun más poderoso que el del interés propio: el de la incertidumbre.

La señora Díaz obviamente piensa que le trae cuenta romper el acuerdo y convocar. Y rompe. Se le recriminará por todos los conceptos y ella responderá por otros tantos. Pero no hay nada que hacer entre otras cosas porque quienes la acusan procederían igual si pudieran.

Lo interesante aquí es la incertidumbre, es decir, el resultado del 22 de marzo. Las perspectivas del PP son tenebrosas. Así como al partido lo conoce todo el mundo por la corrupción, a su candidato, Juan Manuel Moreno Bonilla, no lo conoce nadie. El apellido trae a la memoria la novela Nadie conoce a nadie del gran Juan Bonilla. Y cuando la gente no te conoce es difícil ganar elecciones.

En realidad, la incertidumbre está en el reparto del voto entre las tres fuerzas de izquierda y, sobre todo, el porcentaje que alcance Podemos. Sobre esto van las apuestas. La candidata, de la corriente anticapitalista, tiene el respaldo de Iglesias. No ocurre como en Madrid, en donde los seguidores del Príncipe de Coyoacán, han armado una candidatura alternativa que riñe el triunfo a la que el mando ampara. Pero la política es un oficio de confusión. Precisamente aquel respaldo puede ser una pepla: Andalucía es una plaza de segunda porque la dirección no propone su candidatura. La gente es muy susceptible y la de izquierda, enfermiza.

La convocatoria anticipada, es de suponer, trata de pillar a Podemos logísticamente en cueros. Pero este es un partido con mucho dominio de las redes y una agilidad y flexibilidad de las que las organizaciones tradicionales carecen. No fíen los socialistas su éxito a esa flaqueza por si no es tal y no carguen retóricamente contra Podemos llamándolos cosas feas porque se los pueden encontrar al lado y necesitarlos. Curándose en salud, Díaz propone que gobierne el partido más votado. Es un mensaje al PP, inconveniente por innecesario porque o ese acuerdo tiene fuerza de obligar o a ver cómo se impone..

El zafarrancho se lo ha organizado a IU. Ahí está, hecha unos zorros, con el tizne de Extremadura, el pedrisco de Madrid y la reciente escisión de los profetas de la tierra de la CUT, que se llevan sus carromatos a asaltar los cielos con los de Podemos.

Quede ya para otro post la interesante especulación que produce la siguiente hipótesis : Díaz gana en Andalucía y Sánchez se la pega en el conjunto del país y en concreto en Madrid, rompeolas de las Españas. Las primarias quedarían abiertas, no a los electores, que eso ya se vería, sino a los elegibles. Y a cinco meses de las generales. 

Nivelazo.

Segundos fuera. Esto va de primeros, de líderes. La hegemonía paulina se extiende por el coso como la gripe. Ya están todos rodando por los platós, explicándose. Hacen cola para que los entrevisten. No hay programa desdeñable. Las televisiones, exultantes. Todos a chupar cámara, al estilo Pablo Iglesias, aunque este les saca diez cuerpos con el añadido de un discurso educadamente abrasador y una telegenia nonchalante que los hace aparecer a todos como una mezcla de conserjes de casino y boy scouts. Por eso nadie acepta los retos que Iglesias lanza como pregón de justa medieval. A ver quién quiere medirse con él. Todos arrugados como lo que son: mindundis. Ninguno osa salir a defender la virtud de la doncella constitucional frente al coletas que viene dispuesto a romper el candado de su cinturón de castidad y provocar un "proceso constituyente", algo que suena a promiscuidad de rojos aficionados a jugar a la ruleta rusa.

Ayer estuvo Rajoy en la Cinco a colocar su monserga. Él, como su exministra Mato, la Infanta, el marido de esta, la esposa de aquel, el consejero, su primo, el de la lotería, el de los terrenos, los trajes , los balnearios o los viajes a las Islas Afortunadas, no sabe nada de nada, no recuerda nada, no ha visto nada. ¿Caja B? No ha visto nunca una caja B, por lo tanto la caja B no existe. Recuérdese, todo el PP sigue al pie de la letra la doctrina filosófica del idealismo subjetivo. Si no percibimos la caja B, la caja B no existe. ¿El juez, el fiscal, la abogacía del Estado dicen que la caja B existe? Los habrán educado en las perniciosas teorías del materialismo más grosero. Si usted, entrevistador, dice que existe, la llevaría ese señor Be a erre ce ene a ese en su faltriquera. ¿Que con esa inexistente caja B se pagó la reforma de las sedes del PP en Palma, Logroño o Madrid? Imposible. Luego, esas sedes no existen. La sede de Génova no existe. El despacho de Rajoy en la sede no existe. Rajoy tampoco. Ya tal.

El presidente piensa haber encontrado un subterfugio lingüístico: nunca ha cobrado, dice, en sobres. Pero en su comparecencia parlamentaria en 2013 reconoció que en el PP se habían pagado sueldos adicionales, pluses, sobresueldos, para entendernos. Y no excluyó haberlos cobrado. Que fueran en sobres o en carretas de bueyes es indiferente. La cúpula del PP parece llevar veinte años cobrando sobresueldos, hasta cuando eran ministros. Y eso es lo inadmisible.

En otra televisión, el innombrable llama presunta delincuente a doña Esperanza Aguirre, que viene de batallar contra las hordas bolcheviques. Esta, cuya elegancia natural brilla sobre todo en las reyertas callejeras, puede lucir su ingenio advirtiendo de lo mal que se curan hoy los chorizos.
 
Es un nivel, ¿eh?

dilluns, 26 de gener del 2015

Un año en un día.


En su post de hoy mismo referido a la jornada de ayer Palinuro, haciendo alarde de su temperamento heracliteano, daba un año para que las cosas cambiaran hasta no poder reconocerlas.

¿Un año? En un día ya se ha alterado todo. Es la esencia de la política. Carecer de esencia. Vivir del viento y el cuento. Caer de pie. Mentir pareciendo sincero. Ser sincero pareciendo mentir. Engañar. Engañarse.

A más de uno le han amargado el café con porras.

¿Un acuerdo de gobierno pactado en horas y sin necesidad de hablar con los demás, que son un puñadico? Claro. Estaba pactado de antemano.

¿Se lo dijo Tsipras a sus dos aliados, Podemos e IU, cuando se vio con ellos hace dos o tres días y bailaban juntos el sirtaki de la libertd? Elijan ustedes mismos la respuesta y no se molesten en preguntársela a los respectivos interlocutores, Pablo Iglesias y Cayo Lara. ¿Para qué? Lo que respondan será tan fidedigno como la historia de la princesa Micomicona, que debiera ser lección primera de todo manual de comunicación política.
 
Obvio. Hablar con otro no garantiza que sepas lo que piensa o va a hacer, salvo que tengas poderes mesmerianos. Y esos no los tenía ni Mesmer. Así que, cuando Iglesias dice que en su conversación íntima con los dos capitostes socialistas, Zapatero y Bono, los dos le hablaron bien de Pedro Sánchez, ¿qué espera que entienda quien le escucha? No iban a hablarle mal para que después se chivase. Claro que pudieron hablarle mal pero le pidieron el secreto. O le hablaron bien pero con retintín para que entendiera que no le quieren. O no le hablaron para ningunearlo. O...
 
Sí, claro. La política es comunicación, diálogo, cotilleo. No se ve por qué Sánchez no puede ir a los programas de telebasura como si estos otros no fueran lo mismo con mousse de cabracho.
 
Pero, ¿cómo, vamos a ver? ¿Un pacto de Syriza y la derecha? No es nada inconcebible. No es un niño de seis cabezas. En Extremadura, IU va del ganchete con el PP. ¡Ah, no compares! dice algún genio, ¡Extremadura no es Grecia! Ante esta memez se puede reaccionar de dos maneras: contestando o bloqueando. Palinuro bloquea.
 
Es el mismo pacto que tienen en Cataluña Junquera y Mas a quien se abraza David Fernández, por razones que Iglesias no entiende y, como no entiende, reprueba, en lugar de tratar de entender. En Cataluña hay un conflicto nacional con España y los abrazos son ante todo, catalanes. El mismo conflicto que hay entre Grecia y Bruselas, por lo cual, los abrazos son griegos. No son abrazos sociales; son abrazos nacionales. Prima el conflicto nacional del que, espera Tsipras, dependerán los sociales. ¿Cómo que no se entiende? Es exactamente el que copia Podemos para España: la patria, la soberanía, contra Merkel y los mercados. Y ¿por qué lo que se predica para España no se entiende para Cataluña? ¿No se entiende o no quiere entenderse?
 
Y vamos al PSOE, cuyo líder descubrió ayer que Grecia no es España, al unísono con Floriano, Rajoy, Aguirre y resto de las invictas centurias de la Falange neoliberal. Afirma el neófito que él jamás pactará con el PP o sea, que él nunca hará una gran coalición como la de los democristianos y los socialdemócratas alemanes que todos los días le pasan por los morros un par de veces, mientras firma acuerdos con la derecha neofranquista. Por supuesto, lo hace por reponsabilidad de estadista, consigna que le inculcó su sabio mentor, Rubalcaba, cuyo sentido del Estado es exactamente como el de Fraga.
 
De los socialistas griegos puede no quedar ni el recuerdo. Como no queda de los italianos, otrora tan orondos, sonrientes y mafiosos. No, por favor, no repita usted que Grecia no es España que lo bloqueo. Diga algo sobre Cataluña; algo con sentido. Algo sobre la crisis, sobre España. Ataque a la derecha neofranquista de modo claro, nítido, sin pactar vergonzantemente con ella. Es mucho más recomendable hacer oposición rotunda ahora y llegar a un pacto posterior si las circunstancias lo obligan. A la vista está que las proclamas doctrinarias en política no sirven de nada. Solo valen lo intereses. No le dé vergüenza. Es legítimo. ¿O cree usted con una ingenuidad que los dioses le conserven que Podemos no pactará con UPyD y/o Ciudadanos si le interesa? Resérvese todas las opciones abiertas, la gran coalición o la que Palinuro prefiere, esto es, el pacto a tres bandas, PSOE, Podemos, IU y encabezado por quien los ciudadanos decidan.
 
¿Y los comunistas? O sea, IU, hablemos ya claramente.  Esos también ven en Grecia el primer acto de su defunción histórica. Agarrados a las últimas banderas, se quedan a la intemperie mientras uno de los suyos, criado a sus pechos, pero decidido a no repetir el suplicio de Sísifo, (que es el que ama Anguita en España, gran lector de Camus), se cisca en la vanguardia de la historia y hace realidad el viejo sueño de la unidad de la izquierda pero sin contar con los chusqueros.
 
Así que no se peguen ustedes mucho en Andalucía, pues a lo mejor tienen que volver a formar gobierno con el denostado PSOE. Y dejen de decir esa estupidez de que el PSOE y el PP son lo mismo cuando mantienen ustedes una alianza con el PP en Extremadura. ¿O no les ha quedado claro ya viendo el resultado griego que, a la hora de ir a la cama, los políticos pueden econtrarse cualquier cosa en ella? 
 
Bueno, Palinuro larga velamen. Ya se enterará de lo que suelta ahora la tropa por la tele, medio habitual de confusión.