divendres, 7 de novembre del 2014

De un idiota a otro.


Hace un mes, aprox., Rajoy se vio en la triste obligación de terminar de apuñalar por la espalda a su entonces ministro de Justicia, Gallardón. Era este uno de esos estúpidos engreídos, seguros de sí mismos por lo fácil que lo han tenido todo en la vida, incapaces de entender el mundo en el que viven, insensibles al juicio moral general de la gente, ciegos en su soberbia dogmática, altaneros en sus convicciones más cavernarias. El presidente del gobierno, viéndolo tan necio, sabiondo y meapilas, lo puso en ese ministerio seguro de que así se quitaba de encima la insoportable presión de los curas, con el encargo de hacer una ley contra el aborto que satisficiera a la clerigalla y los sectores más inhumanos, trogloditas y asesinos de los "provida". Jugada maestra: si esa ley contra el aborto y la libertad de las mujeres salía adelante, sería la ley Rajoy; si, como ha pasado, era necesario retirar el adefesio, sería el fracaso Gallardón. Y, ya puestos, además de retirar el proyecto, había llegado el momento de prescindir del proyectista, el idiota altanero que había creído en la palabra de Rajoy quien, como todo el mundo sabe y él mismo reconoce, carece de ella.

Eran momentos delicados. Había que buscar un relevo rápidamente y Rajoy creyó dar con una fórmula feliz: nombraría sucesor a un tal Rafael Catalá. Así conseguía dos objetivos: mostrar que no le duelen prendas de promover a un Catalá, a pesar de su apellido, y poner la Justicia y el asunto de la consulta del 9N en manos de un fino jurista. Lo primero no era muy relevante. Lo segundo, era decisivo. Y lo ha sido. El fino jurista se despachó ayer con una imbecilidad de la que sin duda se sentía muy orgulloso y, probablemente, explicó a Rajoy en privado: cómo, mediante una hábil estratagema había desactivado el 9N, ofreciendo una salida honrosa del laberinto al pobre Mas y evitando la necesidad de una intervención del Estado que nadie, absolutamente nadie y menos que nadie el necio que preside el gobierno, sabe en qué pueda consistir. La inteligente fórmula en la que quizá hayan participado las lumbreras de El País y que este destacaba triunfante era: El Gobierno está dispuesto a permitir el 9-N si la Generalitat no participa.

Cree el fino jurista, cree el idiota, que todos están en la compota. Así que hoy, Artur Mas, quien, al margen de la que cada cual piense de sus opiniones políticas (Palinuro las encuentra detestables) tiene una talla de político y gobernante que Rajoy no alcanzará jamás aunque tenga siete vidas, ha reivindicado la responsabilidad por la consulta, como hacen los hombres honrados, los que tienen palabra, los que afrontan las consecuencias de sus actos, los que no engañan, ni mienten, ni se desdicen u ocultan; o sea, los que no son Rajoy. Cierto que pide el apoyo de la sociedad civil. Pero ese ya lo tenía antes de que el idiota de turno lanzara su estratagema. Y seguirá teniéndolo.
¿Y por qué es idiota le propuesta del ministro Catalá? Sencillamente porque al afirmar que el gobierno no actuará si la Generalitat acepta tal o cual condición, antes de asegurarse de qué haría la Generalitat, no le queda ahora otro remedio que actuar (cosa que todavía estaba en el aire antes de la  artimaña del ministro) si la Generalitat no se aviene. Como ha sucedido. Lo maravilloso y lo que da al ministro Catalá todas las papeletas para completar su título de notario mayor del Reino con otro de idiota mayor del mismo lugar, es que ni él, ni Rajoy ni nadie de este gobierno que es un monumento a la incompetencia más ranciamente española, tienen la menor idea de qué significará en concreto que el gobierno actúe.
Esta situación pide una glosa sobre el exitazo del Estado autonómico del título VIII de la CE a la vista de la hoy ya inevitable consulta. Quédese para mañana o pasado, día D.

Los padres de la Patria.


La noticia de Público.es, de que Monago viajaba a Tenerife a costa del Senado para ver a su novia revela cierta ingenuidad del periódico. Si lo hacía, no viajaba "a costa del Senado", sino de los contribuyentes. El Senado como tal no costea nada; ni el Tribunal de Cuentas, ni el Gobierno, ni el Tribunal Constitucional. Ninguna institución del Estado. Lo costeamos todo los contribuyentes. Si se defrauda a una de estas, en realidad, se nos defrauda a todos.

Pero lo curioso de este enésimo caso de aparente corrupción es que afecte a un hombre que, en los últimos tiempos, se ha convertido en el azote de la corrupción... ajena; un nuevo Catón el Censor, velando por la probidad pública; un puritano, un cuáquero, celoso vigilante de la integridad moral de la comunidad; un Robespierre incorruptible, defensor de la salud pública, azote incluso de los de su misma orden. ¿Cómo puede darse esta dualidad de comportamientos? ¿Es un caso de doble literario, de Doppelgänger, de disociación, de bipolaridad, algo patológico? No lo parece, visto el saludable aspecto del presidente extremeño y las causas que defiende en público con gran denuedo, brillantez y audacia.

Monago está obviamente en sus cabales. Pero eso de viajar a costa del contribuyente a sus citas sentimentales, si tal cosa es cierta, no debía de parecerle algo reprochable. Más o menos lo que pensaría el juez Dívar cuando cargaba al contribuyente sus escapadas de fin de semana a procurarse esparcimientos al parecer también sentimentales. Al fin y al cabo, ellos y otros muchos, cuando se miran en el espejo ven padres de la Patria, gentes excelsas a quienes esta debe sufragar sus entretenimientos privados. Y eso no es corrupción. Corrupción es llevarse cien millones ilegalmente.

Algo parecido sucede con los sobresueldos de la caja B en el PP. Ahora se admite ya que los tales sobresueldos, como la existencia misma de la caja, son inadmisibles, inmorales, típica práctica corrupta. Pero, en el momento en que se supo la noticia, Rajoy compareció en el Parlamento y reconoció la existencia de tales sobrepagos o sobresueldos, justificándolos con consideraciones empresariales de pagos por productividad. Es decir, le parecía tan normal cobrar sobresueldos (que también salen, en último término del contribuyente, vía coste de las obras públicas) como a Monago costear sus escapadas amatorias con dineros públicos. Son los padres de la Patria.

¿Se pagan los padres de la Patria su indumentaria? Por supuesto que no o así lo creía firmemente Camps, exquisito consumidor de sastrería a medida a cargo del contribuyente. Nada de prêt à porter; eso lo hacen los rojos, singularmente el coletas, que se viste en Alcampo. Rajoy compartía este y otros muchos puntos de vista con Camps, a quien auguró un brillante futuro como político. Al decir de Pedro J. Rajoy también se vestía en la prestigiosa sastrería Gürtel, en donde se hacía sus ternos y, al parecer, se sacaba los billetes gratis para viajes de ensueño. Los pagos, siempre según el exdirector de El Mundo, los hacía Ana Mato quien, a su vez, sufragaba los viajes y hasta los cumpleaños de sus hijos del mismo modo, y tan poca importancia concedía a estos asuntos menudos de las cuentecillas que no veía ni los coches en el garaje de su casa ni, hasta la fecha, se haya sentido obligada a dar alguna explicación racional de su comportamiento. Porque, habiendo avanzado tanto la igualdad de sexos hoy día, al lado de los padres de la Patria aparecen las madres, a quienes ha de reconocerse un trato tan deferente como a aquellos.

Padres y madres de la Patria han surgido después como setas en otoño. No debe de quedar alcaldía, diputación, consejería autonómica, ministerio o ente autónomo que no luzca uno o más ejemplares de esta lucida especie y que no aspiren a lo mismo que los ejemplos citados, y también a superarlos en magnificencia y boato. ¿Qué son los viajes a Marbella o Canarias comparados con un safari en Kenia al estilo de Blesa o una sesión de esquí en Canadá al de Bárcenas? ¿Qué es un traje obsequio de la Gürtel al lado de un aeropuerto sin aviones? ¿Qué un cumpleaños de niños en comparación con una cacería a lo grande con alcohol, juego y putas? ¿Qué el pago de dietas fraudulentas por un par de noches de amor en un hotel comparado con un ático de lujo en Marbella?

Esta crónica negra y marrón de España tiene elementos verdaderamente celtibéricos, cuando el pueblo se ve confrontado con situaciones en las que se dirimen cuestiones de justicia e injusticia: ¿por qué Isabel Pantoja, una madre de la Patria popular, entrará ipso facto en prisión y Carlos Fabra, también padre de la Patria, pero popular, sigue en libertad?
 
Una vez destruida la imagen de los padres de la Patria a causa de la corrupción que todo lo anega y substituida por la de una organización de malhechores que están en política para forrarse y forrar a sus amigos por los medios que sean, se alza una pregunta: exactamente, ¿en manos de quien está la actividad legislativa del país, la tarea de promulgar normas que regulen el comportamiento civilizado de las gentes? ¿Cual es su autoridad moral? ¿Qué ejemplo dan? ¿Qué imagen proyectan? ¿Es razonable poner en manos de estos tunantes una tarea tan peliaguda?
 
Y más en concreto, ¿tiene esta presunta asociación de malhechores alguna legitimidad y autoridad moral para encabezar una política de lucha contra la corrupción?

 No.
 
La única salida digna es dimisión del gobierno, disolución parlamentaria y elecciones anticipadas, antes de que la situación se deteriore más.

dijous, 6 de novembre del 2014

El morro de la condesa.


Esperanza Aguirre es un ejemplo de manual de cómo entiende la política una representante de la oligarquía franquista más reaccionaria y sin escrúpulos. Esta achulapada señora, que tiene de señora lo que Palinuro de obispo, lleva treinta años en política, según ella misma dice; una política hecha de demagogia, falsedades, desplantes, provocaciones, mendacidades y corruptelas. Es trasparente su convicción de que la gente somos una manada de estúpidos a quienes cabe colocar cualquier embuste y engañar sin ningún problema y que si, por malaventura, se ve obligada a explicar sus actos lo hace con la impaciencia, la altanería, la displicencia y la irritación de quien, dedicada a excelsas empresas, se ve molestada por las inquinas y pequeños recelos de la vulgar gentecilla del común.

Debe de ser uno de los ejemplos más acabados de esta clase dominante nacionalcatólica de siempre que ha causado también de siempre la decadencia y la ruina de España, su notorio fracaso como Estado moderno y nación viable.

Dice la buena mujer que no va a dimitir por dos nombramientos que le han salido rana. Como siempre, desprecio absoluto a quienes se dirige y que son quienes pagan su salario: no son dos nombramientos, sino muchos más; no le han salido "ranas" sino buitres, hienas, sapos, urracas y demás faunas. Como siempre, trata de deslizar sus mentiras en excusas dicharacheras, propias de su temperamento real de verdulera de zarzuela, que lo borda.

No, señora, usted no debe dimitir por dos nombramientos; usted debe dimitir porque es usted la quintaesencia de la corrupción de Madrid. Véalo:

I.- Debe usted su cargo de presidenta al más bochornoso episodio de corrupción que ha dado la Comunidad Autónoma, el llamado Tamayazo. Sostiene usted haber salido limpia de él, pero eso es falso: la fiscalía, por entonces, como ahora, genuflexa ante el gobierno, no investigó nada y una comisión parlamentaria concluyó que no había nada irregular en el tal Tamayazo. Esa comisión estaba presidida por Granados, el rana y, por tanto, es otra corrupción más por la que debe usted dimitir.

II.- Se ha mantenido en el cargo ganando elecciones financiadas de modo presuntamente ilegal a través de esa fundación FUNDESCAM de la que usted ha querido desvincularse sin conseguirlo, que se nutría sobre todo de las aportaciones de sus grandes amigos los empresarios supuestamente corruptos, estilo Díaz Ferrán o Arturo Fernández, uno ya en el talego y el otro en trámites.

III.- Está usted relacionada, quiera o no, con una trama de espionaje entre sus delfines del gobierno, en la que unos de estos, los más presuntamente sinvergüenzas, utilizaban recursos públicos de todo tipo para espiar los secretos de otros, publicarlos y hacerles así la vida imposible. A esta corruptela de neorrealismo italiano la llamaban la gestapillo.

IV.- Toda su gestión es estructuralmente corrupta. Usted lo disfraza con sus necedades doctrinales de carácter neoliberal sobre las excelencias de la privatización y los inconvenientes de los servicios públicos a los que usted descapitaliza, arruina y difama al extremo de insultar a los trabajadores y funcionarios acusándolos de comportamientos que solo demuestran que usted gobierna sin tener ni idea de la realidad que gobierna, como cuando reprocha a los profesores de la educación pública unos horarios de trabajo de los que ignora usted todo.

V.- Asegura usted no haber sabido nada del lodazal de corrupción, robo, expolio y rapiña que ha sido su gobierno en todos sus órdenes, pero son abundantes los testimonios de quienes denunciaron los hechos y le hicieron llegar varias veces cumplida información de lo que estaba pasando en su jurisdicción sin que usted acusara jamás recibo, se dignara recibir a los denunciantes o iniciara medida alguna no ya para poner fin al expolio general, sino para investigarlo. Obviamente, no podía porque estaba usted tan pillada en la podredumbre como las ranas de su charca.

VI.- Dice usted que no tiene que dimitir porque no se ha llevado usted un duro y no ha favorecido a sus amigos. En cuanto al duro, supongo que no, ya que es usted acaudalada, aunque en el colmo de la más delirante y estúpida demagogia llegara usted a afirmar que le costaba llegar a fin de mes. Mentira que, por cierto, le copió su archienemigo Rajoy, a quien también priva mucho insultar a la gente de escasos medios.
 
VII.- Lo de los amigos es otra cosa: lo único que ha hecho en su gobierno ha sido favorecer a sus amigos y castigar a los adversarios o simplemente indiferentes. Ha negado usted subvenciones a las asociaciones de víctimas del terrorismo dirigidas por gentes con las que no simpatizaba y las ha acumulado sobre las asociaciones afines y amigas. Ha negado usted licencias de televisión y radio a empresas indiferentes o neutras para concedérselas a las de sus amigos, especialmente si se trataba de esa vergüenza pública llamada Losantos, a su vez financiado en negro por otras instancias de su propio partido. Licencias, dineros y favores que han repartido ustedes, especialmente usted, como maná del cielo a cambio de constituir una corte de aduladores, propagandistas, censores y embusteros a su servicio que, por supuesto, han podido enriquecerse gracias a usted. El ejemplo más obvio, Telemadrid, en donde usted ha empleado los dineros públicos para instalar pesebres de oro para sus incondicionales, estilo Tertsch, que cobraba una pasta al minuto, o el insoportable Sánchez Dragó con un espacio de risa que no veía nadie pero del que sacaba pingües ganancias.

VIII.- Debe usted dimitir porque su comportamiento con el pueblo llano al que dice representar, sean civiles o no, es altanero, faltón, insultante, agresivo y malintencionado.

Debe usted dimitir porque, aparte de sus nombramientos, es usted una persona sin escrúpulos y sin principios, ejemplar destacado de esta ópera bufa de corrupción, granujería, desvergüenza y robo en que usted y su partido han convertido la política de este país, en la que tiene un papel destacado entre los Aznar, los Rajoy o las Cospedal, aunque no haya usted cobrado sobresueldos en negro como, al parecer, han hecho los otros.

Deje de echarle morro, aunque tiene usted un rato largo, y dimita de una vez. Por corrupta.

De lo más alto a lo más bajo.


Palinuro lo dice hace lunas: los dos asuntos más importantes, los más graves y trascendentales para España son Podemos y la autodeterminación de Cataluña. Puede decirse que los dos fenómenos son muestras de dos movimientos profundos, uno de carácter popular, pero también nacional, y otro de carácter nacional pero también popular. Dos movimientos que no nos atrevemos a llamar revoluciones y tampoco son rebeliones porque ambos son pacíficos y democráticos. Podemos es el popular-nacional y el soberanismo catalán el nacional popular.

El sondeo del CIS ha puesto nerviosos a los demás partidos institucionales. Se anuncia un cambio drástico en el plácido turnismo bipartidista para dar paso a un tripartidismo inédito. Pero son muchas las voces que cuestionan el crédito que merece el instituto demoscópico. Habría de ser la única institución del Estado y el gobierno en la que este y su partido no hubieran intervenido para ponerlo a su servicio, como han hecho con todo, desde el Tribunal Constitucional a la RTVE. En este caso hay más motivos. Concede la máxima intención de voto directo a Podemos, pero luego la pondera (vulgo "cocina") con otros datos y variables para conseguir una foto fija más exacta. Uno de esos datos es la memoria del voto, pero teniendo en cuenta que Podemos es neófito, la memoria de voto puede inducir a error. En todo caso, la intención del 27,5% para el PP se antoja desmesurada. La del PSOE es algo más verosímil y pone de relieve la tarea del partido de sobrevivir al empuje de Podemos y evitar el triste destino de IU, cuyos dirigentes tienen la moral a la altura de los últimos de Filipinas. Y eso sin contar con que la intención real de voto de Podemos es sensiblemente superior a ese 22,5% que le atribuye.

Pero eso son los cálculos electorales. El aspecto cuasirrevolucionario de la situación es que un partido recién creado se haya impuesto tan rápidamente y haya conquistado el voto de tanta gente. Y no un partido al uso sino uno que cuestiona los fundamentos constitucionales del sistema en el que actúa, un partido radical. Uno que ha pasado de la nada a pedir un voto de mayoría absoluta y tener expectativas razonables de conseguirla. Parece lógico, porque llevar adelante su empeño quizá solo sea posible con un gobierno monocolor. Pero la mayoría absoluta son muchos votos y para conseguirlos hay que elaborar un discurso comedido. Ese parece ser el gran acierto de Podemos: traer un programa radical formulado en un discurso democrático y moderado. Eso explica los esfuerzos de muchos periodistas de ultraderecha que tratan de "desenmascarar" a Podemos descubriendo bajo su pátina civilizada a unos sanguinarios bolcheviques, dispuestos a asesinar a mansalva. Pero, como la gente no somos estrictamente idiotas, esos ataques solo sirven para llevar votantes a los atacados.

Podemos proviene del 15M; pero no del 15M como tal, sino de una reflexión sobre él: se recogen las reivindicaciones populares formuladas en contextos asamblearios pero se articulan por una acción de partido. Y ahí, en el interior del partido, no en los ataques de los energúmenos de la derecha, es donde se encuentra el peligro para las perspectivas de Podemos. Se trata de la discrepancia entre el sector más o menos trostkista de Izquierda Anticapitalista y el mayoritario (en el sentido etimológico de bolchevique) de la organización. Esta ha decidido vetar la doble militancia en los órganos directivos. Para los de Izquierda Anticapitalista, los trostskistas o antiestalinistas este veto es el segundo error tras el primero de elegir una dirección unipersonal, estilo estalinista tradicional; segundo error consistente en suprimir las voces discrepantes en los órganos de dirección. No se sabe qué alcance tendrá este conflicto, pero es el más grave en el seno de la formación.

Hay algo más en Podemos que, para los críticos como Palinuro, resulta de mal augurio como es su deliberada ambigüedad en tres asuntos que son decisivos a la hora de aquilatar los acciones de los partidos, en concreto el dilema Monarquía/República, el tratamiento de la Iglesia Católica y la cuestión catalana. Son tres pilares de la nación española y Podemos plantea, sí, reivindicaciones populares pero con un trasfondo típicamente nacionalista, nacionalista español. Esa insistencia en la soberanía y las tímidas y ocasionales apelaciones a la Patria, son la base de una doctrina que empieza a ser popular y acaba siendo nacional en el sentido gramsciano.

Pero lo verdaderamente "nacional-popular" se manifiesta en Cataluña. La otra revolución que se da hoy en España, la fundamentalmente nacional, la pretensión de que Cataluña se independice y se dote de un Estado nuevo, algo de lo que el nacionalismo español de derecha o de izquierda no quiere ni oír hablar y frente a lo cual es tan beligerante como los partidos dinásticos y los comunicadores neoliberales y neoimperiales frente a Podemos. O más. Allí donde se llama a estos comunistas, y/o populistas, el calificativo que suele caer a los independentistas y soberanistas en general es nazis. Por supuesto, ambos comparten el estigma de ser filoetarras. Hay una inquina feroz.

Al concentrarse en el objetivo nacional, los soberanistas parecen menos populares. Al fin y al cabo lo comparten sectores radicales y conservadores que forman una especie de frente. Pero todo el mundo subraya el carácter transversal, fuertemente enraizado en la sociedad civil, del soberanismo, un movimiento popular encabezado por sus instituciones representativas. Algo con lo que los españoles no pueden ni soñar. Por eso, la actitud de cerrada negativa española a la negociación es lo que más conviene al frente soberanista para mantener su equilibrio y su unidad. Al menos hasta llegar a la prueba de fuerza del 9N, en la que nadie sabe qué pueda pasar. El peligro para el soberanismo tampoco viene de fuera, del hosco nacionalismo español, sino, una vez más, de dentro. En la medida en que el soberanismo moderado, conservador, burgués, valiéndose de la movilización/participación del 9N, establezca una línea de negociación con el Estado sumamente ventajosa, pero que renuncie a la reivindicación independentista.

Y de estas cuestiones así tratadas, la soberanía, el radicalismo, la democracia, el liderazgo, el derecho a decidir, la nación, la independencia, que son las más altas que suelen ventilarse en los debates políticos, en España se pasa sin solución de continuidad a las más bajas: el pillaje de las arcas públicas, el cobro de sobresueldos, el fraude, el engaño, la malversación, el cohecho, la mamandurria, el enchufe, el caciquismo. Con las primeras, las más altas, se ocupan, según se ve, Podemos y el soberanismo catalán; de las segundas, las más bajas, viles, miserables, se ocupan los partidos dinásticos, especialmente el PP, partido de gobierno que más parece una banda de ladrones, presidido por un personaje que carece de parangón. Es el presidente un político profesional que alcanzó el poder recurriendo a la demagogia y la mentira, y lo mantiene mediante la represión, la censura y la ocultación . Su comportamiento personal es de cuestionada moralidad por cuanto parece incurso en las corrupciones que caracterizan a su partido: cobro de sobresueldos en B durante años, aceptación de pagos en especie, como trajes, viajes, etc., de la trama corrupta que se encargaba de la presunta financiación ilegal de su partido.

De lo más alto a lo más bajo. Mientras los dirigentes de Podemos y los soberanistas catalanes mantienen un nivel digno de discurso en el que se debaten cuestiones importantes para la colectividad, estos otros pájaros de la derecha, los del PP en los distintos niveles de gobierno, sin olvidar a los del PSOE en Andalucía, comparecen en público y consumen el tiempo del auditorio, jurando ser honrados, afirmando no haberse enriquecido, desmintiendo acusaciones de granujería que son una vergüenza, implicad@s, salpicad@s, directamente inmers@s en asuntos de latrocinio, mangoneo, expolio y robo que son la vergüenza de la colectividad.

dimecres, 5 de novembre del 2014

Querer ser.



Consabido principio de acción-reacción. Ayer el Tribunal Constitucional (TC) suspendía la nueva forma de la consulta, cumpliendo los deseos del gobierno, aunque no todos, pues omitió una amenaza directa a la Generalitat en caso de desacato. Estaría bueno. En su lealtad nacional, el TC puede puede hacer suya sin reservas la causa de una parte. Pero de ahí a convertirse en alguacil del Reino media un trecho, aunque no se sepa cuánto. Tampoco debe de saber muy bien el TC qué haya suspendido porque la dicha nueva forma es amorfa; ahora no es consulta, sino participación, aunque el gobierno se obstina en hablar de referéndum. Acción.

Horas después, la Generalitat se declaraba en desobediencia de hecho al mantener la amorfa forma y, además, anunciaba denunciar al gobierno ante el Tribunal Supremo por algo así como acoso legal, una especie de mobbing político, abuso de poder, que viene a ser lo mismo, porque todo mobbing es un abuso de poder. En el fondo, esta cuestión, al mantenerse en el ámbito jurídico, es poco pertinente en un proceso político mucho más acelerado por naturaleza. El 9N ambas partes en este conflicto tienen que tomar partido y no pueden esperar a las decisiones de los órganos judiciales. La finalidad es tener entretenidas a las instituciones mientras se produce el enfrentamiento. Reacción. 

Porque enfrentamiento hay. Anteayer Palinuro hablaba del juego del gallina en la cuestión catalana y ayer salía uno de esos empingorotados diarios anglosajones hablando de choque de trenes y conminando a Rajoy a resolver un conflicto político con medios políticos y no estrictamente jurídicos que llevan inevitablemente a la represión. Es una muestra del dry humour británico: encargar la solución razonable de un problema a alguien que no lo entiende. A este respecto, no conozco ninguna valoración comparativa de los dos líderes, Rajoy y Mas, que no deje al primero a la altura del zapato del segundo. 

En el enfrentamiento se utiliza todo tipo de munición. La última es la deuda. Los soberanistas, Junqueras, afirman que, si España no negocia, tendrá que pagar toda la deuda y no podrá. Los nacionalistas españoles, por boca de El País, adelantado gubernamental en la marca catalana, aseguran que, si Cataluña sale de España y también de la UE, su deuda será del 105% del PIB, creo. Son esos argumentos que no sirven para nada pero vienen con armadura de números, cosa que siempre impresiona. Para que las consecuencias de la independencia surtan efecto, sea cual sea, antes ha de haber independencia y, en este asunto, el primero, inmediato y siguiente paso decisivo es el próximo 9N, dentro de cuatro días. Lo demás, a beneficio de inventario.  

En el camino hacia el 9N, el choque de trenes o el abandono del gallina, el gobierno tiene perdida la batalla de la comunicación, en el interior y en el exterior. La buena prensa es para el soberanismo catalán que proyecta una compleja imagen positiva en la opinión internacional, mezcla de irreductibles galos de la aldea bretona, pueblo colonizado que lucha por su libertad, nación oprimida por el yugo español de la más negra leyenda o pequeña e industriosa comunidad explotada por un mezzogiorno indolente y atrasado. A ello ha venido a añadirse el potente efecto de propaganda que ha tenido la consulta escocesa en donde se ha dirimido una profunda cuestión de soberanía que Rajoy se niega siquiera a considerar en España.
 
Por eso ha perdido esa batalla, porque el nacionalismo español aparece encastillado en un inmovilismo absoluto, parapetado en una legalidad afectada de innumerables peplas de legitimidad, desde su origen hasta su aplicación, pasando por su interpretación. Esta actitud, la de negarse a toda negociación política que el gobierno ha decidido que desborda su propia interpretación de la legalidad, lleva acto seguido a la represión. Y esa es la imagen de España hacia fuera y hacia dentro, la represión. Ya hay voces destacadas que la piden. El gobierno deja saber indirectamente que está concentrando fuerzas policiales en Cataluña en previsión de disturbios. Y, según Público.es, los soldados están recibiendo instrucción en los cuarteles en materia de intervenciones antidisturbios lo cual es más preocupante, aunque tampoco nuevo del todo. El orden público ha estado casi siempre militarizado en España.
 
Lo más curioso es que a veces parece como si este conflicto o enfrentamiento despertara más atención e interés fuera que dentro de España. Los partidos, que debieran ofrecer soluciones políticas, están ausentes,  son verdaderos territorios minados en los que en cualquier momento salta un escándalo que explota como una bomba y se lleva por delante alcaldes, presidentes de diputación, glorias del movimiento obrero o manadas de corruptos por decenas o centenas. En ese campo de minas estas organizaciones no tienen ojos para ver lo que está pasando en el país más allá de los juzgados. El único partido no minado por la corrupción, Podemos, no quiere que lo distraigan de su tarea de ganar las elecciones en España por lo que en Cataluña quiere ser un observador participante; más observador que participante.
 
Y si los partidos están ausentes, los intelectuales han huido. Aquello tan interesante del compromiso se ha esfumado. Una serie de intelectuales catalanes ha levantado una poderosa batería de argumentos para demostrar porqué la independencia es mejor para Cataluña y, ante la falta de condigna respuesta de los intelectuales españoles, ha llegado incluso a argumentar por ellos porqué la independencia de Cataluña es mejor para España. Notable.
 
Del lado español el silencio es llamativo. No conozco ningún intento serio de argumentar porqué es mejor para Cataluña quedarse en España. Que lo sea para esta no lo duda, creo, nadie. Lo difícil, lo meritorio, es argumentar sólida, convincentemente porqué es mejor para los catalanes decidir en favor de la continuidad en España en lugar de negarles el derecho a decidirlo, pues eso puede hacerlo, como se ve, cualquier idiota.

dimarts, 4 de novembre del 2014

Votar es antidemocrático.


Todo según lo previsto. Un Tribunal Constitucional sin autoridad moral ni prestigio algunos, presidido por un fervoroso ex-militante del partido que hoy recurre ante él, ha cumplido el encargo que le hace el gobierno con la diligencia complaciente con que un botones lleva las maletas en espera de propina. Por una vez en la vida, Rajoy prueba haber dicho verdad. Durante las últimas elecciones aseguró ser previsible. Y no lo ha sido en nada excepto en su evidente catalanofobia. También lo era el comportamiento del presidente de ese órgano y, sin duda, eso le valió el nombramiento. Un catedrático cuyo anticatalanismo lo lleva a publicar espantosos chistes de catalanes pensando tener el ingenio de Oscar Wilde, era el tipo ideal para presidir el  Tribunal y convertirlo en órgano de parte en el contencioso del soberanismo catalán.

La suspensión estaba descontada desde el momento en que, en España, no hay más separación de poderes que la de sus respectivos domicilios. Con esa capacidad de Rajoy para sostener que el sentido común reside en lo contrario del sentido común, el presidente fijó la doctrina: la consulta catalana es antidemocrática. Votar es antidemocrático. Y el Tribunal se hace eco ovinamente: es antidemocrático. Lo democrático es no votar, no participar, no hablar, callarse, ser la "mayoría silenciosa" con la que se identifica este admirador de Franco, de escasas y deficientes palabras.

Quedan cinco días para el 9N. El Tribunal no ha querido llevar su ignominia al extremo de abyección que el gobierno pedía amenazando a Mas si desobedecía. Pero la amenaza está en el aire.  Ahora es cosa de saber si, pese a todo, y es mucho todo, la consulta se mantiene.

Es un ejemplo de manual del típico juego del gallina en teoría de juegos. Dos vehículos a toda velocidad en la misma dirección pero sentidos contrarios. Pierde el primero que se aparta.
 
Pero, ¿puede perder un pueblo?

Zombílogos.


Sí, es un neologismo. Podía llamarlos "Diálogos de ultratumba", pero sería más rebuscado. Zombílogos está bien; es breve, contundente y refleja la realidad: monólogos de zombis.

En este caso, dos; dos de las mujeres de que hablaba ayer Palinuro, dándolas por políticamente difuntas, retornan al mundo de los vivos con argumentos y razones tan extravagantes que más parecen del de los muertos. Son los zombílogos de Aguirre y Cospedal, que luchan denodadamente por mantenerse a flote en esta riada devastadora de la corrupción.

El zombílogo de Aguirre toma la forma de un artículo en ABC, en el que afirma que no basta con pedir perdón. Muestra de nuevo la Dama de Honor del Imperio Británico su temple thatcherista enfrentándose directamente a su jefe de filas quien, unos días atrás, hizo en el Senado una de esas comparecencias tan suyas sin preguntas, sin debates, protocolarias como los misterios medievales. Para ¿qué? Para pedir perdón. Justamente lo que, según Aguirre, no basta. ¡Dioses del Olimpo, cómo están las cosas en el PP! Quiere ser candidata a la alcaldía de Madrid y empieza pisando un callo al esquinado Rajoy, el hombre de las venganzas en diferido.

El aguijón de Aguirre primero se lo había clavado ella misma y por eso es zombi, al salir hace unos días pidiendo perdón por haber confiado en el infausto Granados. Y eso que presume de ser cazatalentos. Ahí mismo se dio cuenta de que no basta con pedir perdón y decidió participarselo solidariamente a su presidente, más que nada por hacerle un favor y señalarle de nuevo la puerta de salida. 
 
Si no basta con pedir perdón, ¿qué más deberá hacer? ¿Dimitir de presidenta del PP de Madrid? Eso ni se menciona, al menos mientras su rival no dimita a su vez. Lo que debe hacerse es presentar un catálogo de propuestas concretas para acabar con la corrupción que, desgraciadamente, se da. Un programa anticorrupción, vamos, avalado por la garantía moral de Aguirre, presidenta del gobierno autonómico más corrupto de España.  La justificación que encuentra para su pretensión es un razonamiento que solo puede proceder del otro mundo, en donde habita ya: no es que ella sea la responsable y beneficiaria directa (si no de un modo, de otro) de la corrupción, sino que ha sido su testigo privilegiado; no la emperatriz del Madrid escandaloso, sino el Gayo Suetonio que lo cuenta; no el santuario de la corrupción, sino su némesis, pues todavía sostiene que fue ella quien destapó la Gürtel.
 
El zombílogo de Cospedal ha sido, como siempre, leal a ese jefe que la utiliza como escudo en el partido, al igual que hace con Santamaría en el gobierno. El caso es no dar la cara. Ya la da por él la otra muerta viviente con un discurso tan atorrante que, a fuerza de marear la perdiz, acaba con el infortunado animal, o así informó el Gran Wyoming en su noticiario El intermedio, el único veraz a juicio de Palinuro.
 
Ese discurso se resume en una afirmación huera, con ecos sepulcrales: el PP ha hecho cuanto tenía que hacer en contra de la corrupción. La mujer reproduce fielmente el proceder de su jefe, ese gran zombi que habita solitario el mausoleo de La Moncloa, cuando declara que sobre la corrupción ya ha dicho todo cuanto tenía que decir, siendo así que no ha comenzado a hablar. De igual modo, el PP ha hecho cuanto tenía que hacer contra la corrupción, cuando no se ha iniciado, sino que sigue. Se excusa Cospedal en que el PP no puede meter a la gente en la cárcel; por fortuna, dicho sea de paso, pero oculta que, en cambio, sí la saca; a la suya, claro, a Matas, a Fabra, a los delincuentes indultados. Y eso es corrupción. Corrupción en diferido.
 
Cospedal es además una zombi doble. Comparte destino con los otros zombis del PP, quienes parecen haber cobrado sobresueldos en B, Rajoy o Santamaría, cosa a la que se niegan a dar la importancia y el valor negativo que tiene. Y también lo hace con una turbamulta de alcaldes, consejeros, diputados, militantes del PP de su comunidad con los que comparte una gestión de tres años repleta de peripecias entre chuscas y siniestras, varias de las cuales van camino de los tribunales. El asunto de la mordida de los 200.000 euros, hoy bajo investigación judicial, es suficiente para devolverla al reino de las tinieblas y el silencio.  

dilluns, 3 de novembre del 2014

Manual de instrucciones de la corrupción.



Artículo publicado hoy en Publicoscopia, con el noble ánimo de servir a mis compatriotas a salir de la crisis montando su propia empresa como la tienen montada quienes se supone que han de dar ejemplo a la colectividad por su capacidad intelectual, su integridad moral, su recto comportamiento, altura de miras y esclarecido juicio.
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 El PP no es un partido político sino que parece una asociación de malhechores y sinvergüenzas. Un mecanismo ingenioso, desde luego. En el mundo del hampa nadie había caído en este bonito truco, fácilmente explicable en 15 pasos. Pero es muy prometedor. Seguro que podemos exportarlo como la fregona y el chupa-chups: el político-ladrón.

1º) Reúnes una cantidad apreciable de granujas y ladrones, deseosos de enriquecerse y los organizas. Vale todo: falangistas, católicos, monárquicos, empresarios avispados, fascistas, extrema derecha, arrepentidos de la izquierda a cambio de unos dinerillos y puros delincuentes. El único requisito es la codicia y la voluntad de robar.

2º) Buscas un franquista tan bruto como soberbio, estilo Fraga Iribarne, y le haces creer que es el sucesor de su amado caudillo en cuanto organice un partido político. Puedes decirle lo de la unidad de España en lo universal. Los fascistas lo tragan todo con tal de robar.

3º) Disfrazada la banda de ladrones de partido político solo tiene que ganar elecciones para entrar en las administraciones públicas y disponer de sus cuantiosos caudales, algo mucho más cómodo y menos peligroso que atracar bancos.

4º) Las elecciones se ganan financiándose ilegalmente con dineros que ponen unos empresarios tan sinvergüenzas y ladrones como los peperos y así empieza a circular la pastuqui. Por cada donativo que los empresarios hagan al partido o al bolsillo de alguno de los mangantes, recibirán luego concesiones y contratas diez, cien veces superiores, que deberán pagar los ciudadanos quedándose sin educación, sin sanidad, sin servicios públicos.

5º) Con las elecciones ganadas, los cargos, dirigentes, militantes del PP expolian las arcas públicas por dos procedimientos:

5.1: mediante política de privatizaciones, consistente en vender empresas y servicios públicos a amigos, clientes y empresarios que adelantaron el dinero y prepararse así un lugar al que retirarse para seguir parasitando al Estado. Y eso mientras algún pollo pera engominado afirma que lo privado es más “eficiente” que lo público.

5.2: mediante el robo directo en beneficio de esta banda de chorizos en todos los niveles, ayuntamientos, comunidades, gobierno del Estado. Mano en la caja, pasta al bolsillo directamente y facturas falsas, testaferros, blanqueo de dinero, ático en Marbella o lo que haga falta.

6º) Los dirigentes y altos cargos,no pudiendo robar directamente, ven compensados sus desvelos recibiendo cuantiosos sobres con dinero en negro producto de los robos, como “cualquier empresa”, según mintió Rajoy en el Parlamento, “por aumento de productividad”. Cierto: roban más, mejor, más velozmente. Corresponde premiar a los sinvergüenzas que, gracias a sus desvelos, garantizan la pastuqui.

7º) También pueden los gobernantes nombrar a sus amigos en los cargos directivos de entidades de crédito con la misión de organizar empresarialmente el saqueo y enriquecerse a sí mismos, a sus padrinos gobernantes y guardando unas migajas para callar la boca a los representantes de la oposición en los consejos que, siendo unos pobres mierdas, son comprables con diez o veinte mil eurillos, para que se los gasten en sus vicios y no den la tabarra.

8º) Los ladrones directos, altos cargos del partido en Madrid, Valencia, Baleares, Castilla y León, Castilla La Mancha, establecen un régimen universal de comisiones del 3 por ciento de toda obra pública, se enriquecen, llevan el dinero a Suiza y, cuando lo repatrían, se lo gastan en juergas, borracheras y putas, riéndose de la gente a la que han saqueado y robado sus ahorros.

9º) Por si acaso, los ladrones encargados del gobierno, retuercen la legislación y reforman los códigos para que nadie tenga derechos, nadie pueda protestar ni acudir a los tribunales, nadie pueda manifestarse porque lo brean a palos y multas, nadie pueda casarse con quien quiera, nadie pueda abortar si lo necesita, nadie acceda a la educación ni a la sanidad ni a prestación alguna. El pueblo lo que tiene que hacer es resignarse a la explotación, rezar, dejarse robar y abrir el otro bolsillo.

10º) Parte de la pasta robada va a parar a los bolsillos de “periodistas” y comunicadores a sueldo de la banda (tampoco mucho porque estos perros, como los de la oposición, comen pienso barato); esbirr@s sin moral ni principios, capaces de defender al parricida confeso si les pagan lo suficiente; fascistas nostálgic@s, dad@s al bebercio y chul@s borrach@s de reciente hornada, incapaces de escribir sin faltas de ortografía.

11º) La banda de ladrones ampara todo latrocinio cometido por peperos, facilita el expolio, a cambio de su correspondiente sobresueldo/comisión, amnistía los delitos fiscales de los suyos, entorpece la acción de la justicia si, por casualidad, esta procesa a los ladrones y los indulta cuando los condenan

12º) A cambio, el Parlamento funciona como una guardia pretoriana e impide que el jefe de la banda, más conocido como “el sobresueldos”, tenga que acudir al Congreso a explicar los delitos cometidos por sus secuaces.

13º) Para las fechorías menores (de tres o cuatro a unos cien millones de euros) la banda deja libertad de imaginación a los ladrones de forma que estos se lo llevan crudo recalificando terrenos, pillando contratas y licitaciones amañadas, metiendo la mano sin más en la caja, al tiempo que enchufan en puestos con cien y doscientos mil euros al año a parientes, deudos, amigos, clientes y otros granujas que no tienen el graduado escolar o no saben hacer la O con un canuto.

14º) Para los alijos mayores, de miles, de centenares de miles de millones, los ladrones preparan leyes para rescatar bancos, autopistas y cualesquiera otros negocios ruinosos que son ruinosos en gran medida porque ya se pusieron en marcha para robar.

15º) Por si alguien tiene escrúpulos de conciencia ya está la Iglesia, interesada administradora de la misericordia divina, dispuesta a perdonar latrocinios a cambio de su parte en la mordida y, además, sin currárselo: el Estado le ingresa anualmente más de 11.000 millones de euros de dinero público, de católicos y no católicos y otros tantos en lucro cesante de impuestos, tasas y obligaciones exentas. En facilitar el robo parasitario de los curas colaboran en noble esfuerzo el PP y el PSOE, en donde hay tanto meapilas y monaguillo como en la derecha.

La peste de la corrupción y la banda de ladrones.


Aquí el programa Enfoque, de HispanTV para América Latina en el que interviene servidor para hablar de la corrupción en España. Tiene gracia: con las televisiones y radios cerradas a cal y canto, en España no me dejan hablar ni siquiera los que van de progres. Lo hago por las TVs y radios del nuevo mundo. En cuanto a escribir, por fortuna no pueden prohibir los blogs... al menos, de momento.
Eso, obviamente, forma parte de la corrupción. Es el bloqueo a toda crítica independiente y que no sea la pactada y admitida. 

Por cierto, el programa de Joaquín Mulén, excelente.

Tres mujeres


La corrupción, como la pesca de altura, la minería, el transporte por carretera y algunos otros trabajos muy esforzados, parece cosa de hombres. Y aun en esos oficios se cuelan algunas mujeres. En el de la corrupción, ni una. Casi se diría una actividad patriarcal y, por ende, machista. Todos los grandes corruptos y presuntos corruptos son hombres. Viene siendo un delito viril; más que la pederastia, que ya es decir. Los empresarios, financieros, políticos corruptos más notorios e importantes son hombres; algunos, prohombres con títulos honoríficos. Las primeras mujeres que aparecen en este nivel lo hacen en calidad de adorno, como cónyuges o parejas pero casi como mascotas: no sabían nada, no veían nada, ni recordaban, ni conocían, ni hablaban, ni sabían lo que firmaban. Perfectas imbéciles. Con alguna excepción, como la señora de Pujol, en cuyo caso quien parece no haberse enterado de nada es el marido. Pero ya se sabe que los catalanes van siempre más adelantados.

Es en el segundo nivel de la corrupción en donde comienzan a aparecer mujeres por derecho propio, con protagonismo, que saben lo que hacen o eso dicen. Las tres más notorias son Sánez de Santamaría, vicepresidenta del gobierno, Esperanza Aguirre, presidenta del PP de Madrid y María Dolores Cospedal, secretaria general del PP y presidenta de Castilla La Mancha. Son las tres mujeres más relevantes de la política española.

La vicepresidenta, a la que los medios leales o sea, casi todos, presentan como la factótum del gobierno, la verdadera presidenta en la sombra, la que toma las decisiones y a la que animan a ser presidenta tiene una convicción saintsimoniana en el gobierno a cargo de tecnócratas, limpio de pasiones políticas. En su idea, los tecnócratas son los abogados del Estado, cuerpo al que ella pertenece y al que juzga capaz no solo de enderezar la torcida senda de España sino también de establecer una democracia recta, transparente y eficaz en el país. Además de vicepresidenta es portavoz del gobierno pero esa voz se apaga cuando se le pregunta por la corrupción. Esos asuntos son de partido y deben tratarse en sede partidaria. Es su doctrina para no verse pringada con el unto corrupto.  El hecho de que tanto ella como su jefe, Rajoy, estén acusados de haberse embolsado buenos sobresueldos en B no le resulta contradictorio con sus planes regeneracionistas, aunque obviamente lo es.

El otro escudo de Rajoy, Cospedal, está hecho jirones. Son muchos los venenos que ha tenido que preparar esta nueva Locusta. Han sido muchas comparecencias a explicar y justificar lo inexplicable e injustificable; han quedado muchos elementos de chirigota para tiempos venideros, como ese del finiquito en diferido. Y a todo ello se han añadido las peripecias locales de Castilla La Mancha, que no son menudas, con una forma de gobierno abrupta, autoritaria, ideológica que es justo lo contrario del esclarecido proceder tecnocrático de la vicepresidenta. Lo que no quita, sin embargo, para que sean grandes amigas en Cristo. Ambas compartieron un evento pontificio en Roma vestidas de riguroso negro con mantilla, velo y peineta.
 
Pero Cospedal está ya atrapada en el vértigo de lo que ha armado en tres años y medio en Castilla La Mancha: comisiones, mordidas, sobrecostres, adjudicaciones, enchufes, más sobresueldos. Su imagen es literalmente espantosa y no puede mejorarla ni ese fiel director general de televisión y propaganda que parece sacado de una película de los estudios Hammer. La corrupción amenaza con llevarse por delante a Cospedal y ya queda la vía expedita para llegar al responsable último de este desastre, encerrado en el búnker de La Moncloa sin darse cuenta de que en realidad es la casa Usher, que se le viene encima en llamas.
 
La tercera dama ha sido la política dominante de la Comunidad de Madrid y una de las más importantes de España durante un decenio más o menos. Lejos de ser un escudo de Rajoy, a quien siempre ha tenido por un pusilánime, un ambiguo, incapaz de una política de convicción, ha competido con él más o menos abiertamente e incluso amagó con reñirle el puesto en 2008. Iba en esto apoyada por algunos periodistas, como Pedro J. Ramírez, que luego ha pagado muy caro a manos de Rajoy ese padrinazgo de la levantisca marquesa.
 
Pero las horas de esta dan la impresión de estar contadas. Será muy difícil que sobreviva a la presión en contra dentro de su mismo partido. No es fácil salir indemne de un abigarrado y denso mundo de corrupción que caracterizaba la administración pública autonómica y local en Madrid, cuando tus consejeros están imputados o presos, tú misma debes tu cargo a un asunto tan hediondo como el Tamayazo, luego has montado tu gobierno en connivencia con los presuntos delincuentes de la Gürtel y mediante unos hombres de tu confianza a los que los jueces han metido entre rejas por ser supuestos malhechores. No es fácil. Es muy difícil. Probablemente, imposible.
 
 
(La imagen es una foto de Wikimedia Commons, con licencia Creative Commons).