dijous, 25 d’abril del 2013

El fascismo otra vez contra Palinuro.


Ya están atacando otra vez los fascistas peperos. Primero lo intentaron con la página web de Palinuro, tratando de conseguir que blogger la cerrara a base de acusarla falsamente de tener contenidos para adultos y de hacer que la advertencia apareciera al comienzo, para asustar a los posibles lectores. Superamos esa crisis y, gracias a la recomendación de una lectora (que los dioses bendigan) pude desactivar el mecanismo por el que los esbirros denunciaban falsamente el contenido "para adultos". Se restableció la normalidad de este blog que es crítico, libre, independiente, de variado contenido, pero no "de adultos".

Ahora, los mercenarios peperos, esos mendas a sueldo que merodean por la red haciendo de trolls a tanto la línea o tratando de cerrar páginas incómodas, reorienta su sórdida labor por otro lado, tratando de impedir que Palinuro aparezca en Facebook, con los mismos procedimientos ruines y falsos con que intentaron lo anterior. Lo explico: si usted accede a Palinuro pulsando sobre la dirección URL del post que haya subido a Facebook, lo más probable es que aparezca la siguiente advertencia:

Facebook cree que este sitio web no es seguro. Si no lo conoces, márcalo como spam para proporcionarnos información (se te conducirá de nuevo a Facebook) .

o bien su versión inglesa:

The link you are visiting:http://cotarelo.blogspot.com.es/2013/04/contra-toda-razon-y-contra-toda-justicia.html
Facebook thinks this site may be unsafe. If you're not familiar with it, please provide feedback by marking it as spam (you'll be brought back to Facebook).

Obviamente, es mentira. Palinuro no es spam, como todo el mundo sabe. Son los fascistas peperos los que van avisando de contenido spam y Face Book colabora haciendo como que hace algo. Por supuesto, ya he puesto el asunto en conocimiento de los administradores. Pero tengo poca fe en ello. Me fiaría mucho más si algún(a) amable lector(a) tuviera a bien ilustrarme acerca de cómo puedo evitar que estos mierdas a sueldo activen el aviso de spam en los contenidos de Palinuro en FB. Entre tanto, agradeceremos que los lectores de Palinuro pinchen en la casilla en la que se dice que "no es spam".

Por cierto, noticia para los trolls y demás fachas peperos: mañana un post acerca de si el gobierno de Rajoy ya puede considerarse fascismo pleno o si aún le falta algo, que no será más de un telediario y nunca mejor dicho.

(La imagen es una foto del blog de Guillermo Cristóbal. No he visto que tenga licencia de Creative Commons, pero lo doy por supuesto. Si es un error y la imagen está protegida (que tampoco se dice), con una mera advertencia, será eliminada).

Contra toda razón y contra toda justicia.


Todo el mundo está esperando el hachazo a las pensiones del próximo consejo de ministros. Recuérdese que Rajoy las exceptuó expresamente de sus políticas de recortes al decir solemnemente antes de las elecciones Le voy a meter la tijera a todo, salvo a pensiones, sanidad y educación. De la suerte que están corriendo la sanidad y la educación estamos todos bien informados. Ahora van a pasar por la piedra las pensiones pues no iban a quedar estas libres de la compulsiva tendencia de Rajoy a la mentira. No es que vayan a recortarlas, pues eso ya lo han hecho. Es que van a suprimirlas, a quitárselas a la gente. Van a sujetarlas a cálculos de llamada "sostenibilidad" en los que campeará, como pasa siempre en estos casos, la corrupción, la codicia, el desmedido afán de lucro. El plan consiste, dicho claramente, en considerar las pensiones como un coste de producción y, con los costes, lo que hay que hacer, es reducirlos y, a ser posible, suprimirlos.

No ha habido hasta la fecha en España desde la muerte de Franco un gobierno que haya acometido reformas y modificaciones tan drásticas, tan (pretendidamente, al menos) irreversibles con tan escasísima base de legitimidad. Desde luego, él mismo apunta al hecho formal de estar absolutamente legitimado por la mayoría absoluta en las elecciones de 20-N de 2011. Desde entonces ha quedado bien claro que, en realidad, es un gobierno ilegítimo de origen y de ejercicio. De origen porque ganó las elecciones mintiendo, según reconoce paladinamente su presidente. De ejercicio porque su acción se ejerce por vía de decreto, con un ninguneo absoluto de la instancia parlamentaria que, de todas formas, está maniatada precisamente por dicha mayoría absoluta.

Pero esa falta de legitimidad del gobierno para llevar a cabo sus drásticas reformas no se debe solamente a estos dos momentos dentro de la legalidad sino a la quiebra de la misma legalidad. El presidente está bajo sospecha de haber cobrado dineros irregulares, sospecha que no ha disipado en modo alguno salvo para decir que se trata de acusaciones falsas, pero sin acudir por ello a los tribunales. Hasta tal punto es grave la sospecha que hay quien supone que Rajoy mantiene un mutismo absoluto porque está siendo víctima de una extorsión de un presunto delincuente. El gobierno en pleno, algunos de cuyos ministros aparecen salpicados por asuntos de corrupción, descansa sobre un partido que está metido hasta las orejas (si es que los partidos las poseen) en una vasta trama de corrupción que afecta a decenas de cargos públicos y de dirigentes, muchos de los cuales cobraban sobresueldos presuntamente ilegales como parte de una supuesta red de financiación ilegal del partido que viene ya de fines de los años setenta. Una corrupción estructural.

Que ese gobierno y ese partido pidieran primero y aplicaran después recortes de todo tipo en los ingresos de la población mientras su dos principales dirigentes, Rajoy y Cospedal, se subían sus propios sueldos en más de un veinte por ciento literalmente clama al cielo. Su descaro, su desvergüenza, su falta de sensibilidad y comprensión hacia los problemas de la gente, su sumisión a las directrices del exterior acabarán provocando una revuelta social.

(La imagen es una foto de La Moncloa en el dominio público).

Sfumato cantabile.


Hay en la Fundación March una interesantísima exposición de Paul Klee que se centra sobre todo en sus años en la Bauhaus, entre 1921 y 1931. Viene motivada por el hecho de que se ha abierto una base de datos en la red en la que cabe consultar las 4.000 páginas manuscritas que dejó el artista, con sus bocetos, esquemas, reflexiones y teorías sobre colores y formas, sus notas de clase, parcialmente publicadas ya en inglés y consideradas una de las cumbres de la teoría del arte contemporáneo. Porque Klee dedicó parte de su vida a enseñar lo que él mismo consideraba no enseñable. La prueba, su célebre consideración final, cuando se despidió de sus alumnos: "señores, les he enseñado un camino; yo he seguido otro". Esa enorme cantidad de material escrito, debidamente ordenado y clasificado por las dos comisarias de la exposición, Fabienne Eggelhöffer y Marianne Keller, del Zentrum Paul Klee de Berna, pueden ahora consultarse en este banco de datos.

Enseñar lo que no puede enseñarse. El mismo Klee tuvo grandes dificultades para aprender el arte en la que quería expresarse porque, aunque su educación primera fue en música, llegando a ser un notable violinista desde temprana edad, acabó decidiéndose por la pintura, con disgusto de sus padres, músico él y cantante ella, algo así como al revés de lo que pasó con Schönberg. Pero el aprendizaje del arte elegida se le hizo cuesta arriba, sobre todo de su materia prima, los colores. Después del obligado viaje a Italia, en la tradición de los italianizzati y otro a Túnez, llegó a dudar de si alguna vez sería capaz de dominarlos, de si llegaría a ser pintor. Pasó por varias asociaciones, la más notoria, Der Blaue Reiter, con Franz Marc y Vassily Kandinsky y luego por Los cuatro azules, de nuevo con Kandinsky, Feininger y el tremendo Jawlensky. Pero no perteneció en realidad a ninguna por su muy pronunciada singularidad. Amistad duradera mantuvo con Kandinsky (a Marc y Macke los mataron en la primera guerra), cosa que se les nota a ambos; con él ingresó en la Bauhaus, de la que fueron dos puntales. A enseñar lo que no se podía enseñar.

Gran parte de la obra de Klee es experimentación de color, pero no entendido en puridad cromática sino también tonal. A eso llega cuando, con pleno dominio de lo que tanto le costara, asimila los matices a los tonos musicales y su obra se hace sinestésica. Ahí es donde, por mucho que se teorice, la cuestión se hace inefable porque la confluencia de las dos sensibilidades, la cromática y la tonal es muy infrecuente. De todo esto da cumplida cuenta la exposición en donde está todo muy bien explicado. Sale de ella un Klee mucho más poderoso de lo que suele parecer normalmente a causa de los prejuicios existentes sobre la estética de la Bauhaus. Y sin rehuir dificultades añadidas. Esa preocupación de Klee por reflejar la naturaleza como proceso, esa insistencia, un poco enloquecedora, en lo que las cosas están siendo se acomoda muy bien a las oscilaciones y modulaciones de matices y tonos. Pero no solo hay mucho sfumato, también abundante de su contrario, cangiante. Merece la pena contemplar esas composiciones en las que Klee ha convertido en veleros los movimientos de la batuta de un director de orquesta.

Los nazis, con su habitual olfato, clasificaron la obra de Klee de arte degenerado, sacaron sus cuadros de los museos y exposiciones y llevaron muchos de ellos a la exposición que hicieron en Munich en 1938 sobre arte degenerado. En concreto, malvendieron esta fabulosa pieza de 1922, llamada La máquina de trinar (Die Zwitscher-Maschine) a un marchante que se la revendió al MoMA en Nueva York que hoy lo exhibe como una de sus piezas más valiosas y de las más reproducidas por cierto, generalmente para decorar espacios infantiles. La parte de naïf que hubo siempre en Klee se sentirá gratificada. Se me ocurre que se podía usar también como símbolo de Twitter, en lugar de ese gorrión azul. Al fin y al cabo el cuadro se llama en inglés the twittering machine. Ya lo he propuesto en Twitter pero sin esperanza alguna porque el trinar de Twitter es ensordecedor.

(La imagen es una foto de Wikimedia Commons en el dominio público y se titula La máquina de trinar, 1922).

dimecres, 24 d’abril del 2013

Los desahucios de la razón


Han dado el Cervantes a Caballero Bonald, un incómodo típico que anda siempre soltando inconveniencias. Lo dice él mismo en la entrevista al periódico: que está indignado desde que nació. Los poetas son así, absolutos. Nada de medias tintas. Bueno, también puede haber medias tintas; pero absolutas. La poesía es el saber absoluto que perece cuando se revela. Por eso el poeta es una llama que va alumbrando incendios, guerras. Esto de hablar de la poesía como arma es también frecuente en los poetas más radicales. Son profetas armados de poesía. 

Así pues, un Cervantes para un hombre incómodo, pero nada aparatoso como son a veces los intelectuales, flamígeros, sino de un discreto vivir. Incómodo en sus expresiones, en sus actitudes, en sus actividades, republicanas la mayor parte del tiempo. Y está bien que sea así. Cervantes es el escritor más incómodo que cabe imaginar. Su mirada no respeta ninguna seguridad. Don Quijote dice abrazar una ley, la ley de la andante caballería, pero está tan cuajada de excepciones que no es sino el vademecum del propio Cervantes.

El poeta dispara su arma con cartuchos dum-dum. Los desahucios de la razón espeta al presidente del gobierno, allí presente, junto al príncipe de Asturias y "otras autoridades", como decía el NO-DO. No hay fórmula más contundente: es el conjunto de la política del gobierno el que es un desahucio de la razón, pues lleva al país al desastre en función de una creencia dogmática en unas propuestas que ni siquiera entiende. 

La ciberíada sigue.


Ramón Cotarelo (Ed.) (2013) Ciberpolítica. Las nuevas formas de acción y comunicación políticas. Valencia: Tirant lo Blanch.


Como no me funciona el scaner y la edito aún no ha subido imagen del libro a su web, he tenido que gorronear esta del muro de FB de Montse Fernández. Además es muy maja. En vez de fotografiar el libro plano, chato, de frente, como si fuera una boda campesina delante de una sábana, como hago yo, Montse complica el plano, pone la imagen en elegante perspectiva, como apuntando a un vanishing point y queda mucho mejor. Eso es buen gusto. Aprovecho para apuntarme un tanto. La imagen de la imagen, o sea la "nube de etiquetas" (tags cloud), es mía. En Creative Commons, por supuesto. La portada en su conjunto también lo está, o sea que se puede reproducir libremente. Eso beneficiará la difusión de la obra.

Montse, investigadora de la Fundación Ortega y Gasset, por cierto, aporta a la obra un capítulo bien interesante acerca de la posibilidad de predecir resultados electorales merced a las redes sociales, singularmente Twitter. Es un tema candente de la ciberpolítica por razones fáciles de imaginar. Si merced a la explotación de los grandes reservorios de datos digitalmente obtenidos (la cuestión de mining Big Data) pudiéramos predecir con certidumbre superior a la de las encuestas tradicionales los resultados de unas elecciones, todo el panorama de los sondeos tendría que cambiar. Hasta la fecha estamos lejos contar con los algoritmos que permitan filtrar los datos, correlacionarlos e interpretarlos de modo satisfactorio y con probabilidad superior a la del azar. Pero si hay una línea audaz y prometedora de investigación es esta.

No hablaré de los demás capítulos por no convertir la presentación en un spoiler. Además, ¿qué voy a decir yo si figuro como editor, en el sentido inglés, del texto? Pues que está muy bien y es muy interesante. Y, sobre todo, deja claro que el debate ya no es si el gobierno, la administración, el parlamento, los partidos, las elecciones, en definitiva, el sistema político en su conjunto, incluidos los medios de comunicación, pueden o deben adaptarse al ciberespacio. El debate es acerca de los resultados de esa primera adaptación que es hoy prácticamente universal. Algo así como el 98 por ciento de los gobiernos están volcados en la red en forma de gobiernos y administraciones electrónicas. La cuestión es ahora el grado de eficacia, el impacto sobre las demás relaciones políticas, el uso que la ciudadanía hace de todo ello, etc.

La política es hoy ciberpolítica. Y no solo en el aspecto institucional sino también en el de la insurgencia, por así decirlo. WikiLeaks es pura desobediencia civil, como Anonymous y, en gran medida, el 15-M o la Spanish Revolution. Y no hace falta mencionar la comunicación política. Que me digan los de esta disciplina si la comunicación política, hoy, no se hace preponderantemente a través de las redes. Bueno, de todo eso se habla en este libro, que es el resultado de las primeras Jornadas de ciberpolítica que celebramos el año pasado en la Fundación Ortega. Las segundas, por cierto, las celebraremos en un mes y medio en el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, en abierto y, es de esperar, en streaming y también se colgará en la web de la UNED, nuestra alma mater.

dimarts, 23 d’abril del 2013

¿Qué les pasa a los ultras en la TV?


En las últimas 48 horas dos de esos periodistas de extrema derecha cuya función consiste en repetir las consignas del gobierno de la derecha como papagayos, incansablemente, siempre por una suculenta retribución, por supuesto, han pegado la espantada de sendos platós de TV, dejando a los contertulios sorprendidos, los espectadores (que alguno habrá) perplejos, los responsables del programa, aturdidos, y los paganos, los que reparten la pasta que trincan esos pájaros, pensando en cómo recuperarla.

Y ¿a qué se deben las espantadas en mitad de los programas? En el 1º, Hermann Tertsch, indignado con Verstrynge porque este lo llamó Hermann Göering, se levantó y se fue, asegurado sentirse insultado. La cosa empezó con Salvador Sostres, otro interviniente en el programa de El gato al agua que es algo inenarrable, llamando nazi a Verstrynge. Con ello Sostres demostraba dos cosas: a) que no tiene ni idea de la ley de Godwin y b) que no tiene ni idea de nada ni sabe de lo que habla. Seguramente por eso habla tanto. Llamar "nazi" a Verstrynge es tan absurdo como llamar honrado a Rajoy. A Verstrynge se le pueden llamar muchas cosas, desde correcaminos a chotacabras, sobre todo si uno es un vulgar remedo de voz crítica, pero "nazi" en modo alguno. Creo que Verstrynge es lo más contrario a un nazi que he encontrado en mi vida. Tienen mucho más de eso tanto Sostres como Tertsch, aunque no sea más que su afición al insulto. Y, sobre todo, su incapacidad para el debate igual y educado. Lo suyo es injuriar a quien no puede defenderse a tantos cientos de euros el insulto. Apenas cambian las cosas, ya se ve, ponen pies en polvorosa. Como ese tal Tertsch. Por cierto, espero que quien le pague el sueldo le reclame el importe de lo no trabajado. Aquí se cobra por insultar al adversario. Eso o a devolver la pasta, mendas.

En el otro extremo, en un programa de tele que desconozco, Francisco Marhuenda, director de La Razón, un pasquín que él llama "periódico" y no pasa de ser un comic, se levantó y se fue del plató, muy indignado con Pilar Rahola porque, según dijo, esta no hace más que echar mierda sobre su "periódico". Mierda no es vocablo adecuado para la boquita de piñón de este untuoso pájaro de sacristía pero, sobre todo, resulta redundante. Por mucha mierda que Rahola eche sobre La Razón, nunca será tanta como la que él mismo acumula en portada cada día.

¿Qué les pasa? Que están nerviosos. No saben debatir y menos cuando se enfrentan a gente sin ataduras, gente libre que dice lo que piensa. Y eso no puede ser. Hasta ahí podíamos llegar. Hay que acabar con este libertinaje. A ver si el blandorro Rajoy pone orden y limpia los medios de progres. Lo mejor es hacer unas buenas listas negras y excluir a todo aquel que no sea de lealtad inquebrantable al caudillo y, ahora, a su emanación ectoplásmica.

La mentira no paga.


Hace unas fechas Mariano Rajoy compareció en sede parlamentaria anunciando que el déficit de 2012 se quedaba en el 6,7% del PIB. Un exitazo. No era el limpio 5,8% que había anunciado en un momento de euforia, pero sí un buen trecho por debajo del ignominioso 9,4% en que lo dejaron los fementidos socialistas con todas sus herencias. Estaba el hombre tan contento que hasta vaticinaba el fin de la recesión. Tocaba el cielo con la mano.

Por desgracia, los eurócratas de Bruselas que, ciegos de leyenda negra, se la tienen jurada a España, saltaron horas después de la declaración de Rajoy dejándolo por mentiroso. Horas después. ¡Si lo tendrán calado! Decían los probos funcionarios que Montoro había hecho algunas trampillas con las devoluciones de Hacienda que ponían el déficit en un 7,2% en realidad. Y advertían de que, cuando se cuantificase el rescate a la banca, la cantidad subiría. Efectivamente, Bruselas dice ahora que el déficit español es del 10,6% del PIB; el más alto de la Unión Europea. Queda, pues, claro, que Rajoy mintió una vez más a la opinión pública. Este sistemático (y absurdo) recurso a la mentira y el pantano de corrupción en el que sobrenadan el gobierno y su partido son los verdaderos obstáculos para salir de la crisis.

¿Quién confiará e invertirá en un país comido por una corrupción galopante y en el que el gobierno, cada vez que habla, miente?

Confrontado ante esta cruda realidad, Rajoy hace una de sus enmarañadas propuestas. No es que él haya mentido, no. Es que España superará las previsiones económicas menos favorables. Su 6,7% no es una mentira sino una "previsión económica favorable", mientras que el 10,6% de Bruselas no es la verdad sino una "previsión económica menos favorable". Ni verdad ni mentira. Tanto monta, monta tanto. La pena es que estas cantidades no son previsiones sino hechos consumados cuantificados y verificados. Y una es falsa y otra, cierta.

Y amenazadoramente cierta. No es ya que el fin de la recesión vuelva a perderse en un sombrío túnel en el que seguimos sino que, de hecho, estamos mucho peor que hace un año. El 10,6% de déficit de 2012 es 1,2 puntos superior al del 2011, el 9,4% que dejaron los socialistas. Hay 600.000 parados más y, por supuesto, muchísima gente desasistida y empobrecida en diversos aspectos de primera necesidad. Y no hablemos de los desahucios o de las previsiones del otro ministro económico, Guindos, que ha pasado de augurar una caída del PIB del 0,5% (seguimos en recesión) a otra del 1,5% (estamos en caída libre) sin que el augurante considere necesario explicar por qué la cuantía su multiplica por tres.  Tanto pretextar la herencia recibida y la han hecho buena, cuando parecía imposible por lo desastroso que fue el último periodo de Zapatero.

Obviamente la política de austeridad es un fracaso. Y no solo en España en donde el objetivo de reducir el déficit de este año a un intervalo entre el 4,4% y el 6,6%, se ha incumplido clamorosamente. Tampoco en Europa ha conseguido resolver ninguno de los problemas. Al contrario, los ha agravado y extendido. Es tan claro que hasta Frau Merkel, al parecer, está dejándose convencer de que ya no cabe exprimir mucho más a ese Lumpen del Mediterráneo. Habrá que hacer algo.  Según informa la prensa, alguna con toques de pavor, la Canciller propone una quita de soberanía de los países de la UE, por decirlo con terminología al uso. ¡Los alemanes pidiendo a los demás europeos que cedan soberanía!  Cunde el pánico. Sin embargo eso es exactamente lo que tiene que pasar porque es lo que siempre buscamos cuando comenzamos el proceso de integración. No seamos hipócritas. Queríamos una unión política europea porque es la única que puede garantizar la económica, como está viéndose ahora hasta la saciedad. 

Quizá el error sea uno de imagen o de comunicación, esto es, que lo enuncien los alemanes. Es también inevitable dada la preponderancia económica de su país. Daría mejor imagen, seguramente, que la intención la anunciaran Dinamarca o Suecia, pero no resultaría tan verosímil. Con Alemania puede haber unión política europea o no. Sin ella, no. 

En cuanto a nosotros, españoles, es un momento similar a la polémica del noventa y ocho sobre si europeizar España o españolizar Europa, ambos empeños inútiles por imposibles. Pero, si hay que pronunciarse, Palinuro lo tiene claro: europeizar España. Abriga la esperanza de que así será imposible que el país vuelva a tener gobiernos que mientan sistemáticamente y hagan la vista gorda frente a la corrupción, la amparen o, incluso, sean parte de ella.

(La imagen es una foto de La Moncloa en el dominio público).

dilluns, 22 d’abril del 2013

Manolo, ¿qué has hecho?


Manolo Saco anuncia que deja de escribir su blog en eldiario.es ante la avalancha de críticas que ha suscitado su última entrada sobre la sucesión de Chávez.

No tienes arreglo, Manolo. Está bien que lleves un blog titulado Ni Dios ni Patria ni Rey; pero, hombre, no que te lo creas y no estés dispuesto a hacer las excepciones que manda la buena conciencia bolivariana y el último tren de una izquierda que ya no sabe ni a dónde va. Esa que, cuando se acuerda, canta algo parecido: "Ni en dioses, reyes ni tribunos está el supremo redentor", solo para echarse después en manos de todos ellos siempre que vayan de rojo o levanten el puño.

¿Dioses? ¡Ni uno, Manolo, a no ser que se trate del que protege a Chávez y hace que este se aparezca a Maduro y le lleve sobre sus hombros, como San Cristobalón al niño Jesús! ¿Patria? ¡Vade retro a no ser que se trate de la bolivariana, que esa no es como las demás, sino una verdadera Matria de la que solo los podridos lacayos del imperio pueden burlarse! ¿Reyes? Mejor será no menearlo. Al fin y al cabo, carajo, Maduro es solo un ungido de Chávez, no su hijo biológico. Para eso hay que irse a Asia en donde ya van por el tercer Kim de Corea en el camino de la emancipación de la raza.

No conozco nada más inquisitorial, intransigente, intolerante y falaz que la izquierda, especialmente la "transformadora" de origen más o menos comunista, a la hora de encajar la crítica. Y si esta va con sentido del humor, date por perdido, amigo: serás un siervo de la derecha, del imperialismo yanqui, del grupo Prisa, de la policía, el Mossad, la CIA o la Hermandad de Alféreces Provisionales. Pero ¿qué te habías creído, hombre?  Poner en solfa el culto a la personalidad del comandante invicto, el boato y la pompa ceremoniales y hueros del relevo revolucionario o las supersticiosas creencias y milagrerías de un pueblo infantilmente entregado a la fábula del hombre providencial. ¿Creías que saldrías inerme de no regalar los oídos con las bobadas de rigor a la recua de quienes, como decía Unamuno, se dedican a "contar los pelos al rabo de la esfinge"?

Añade algo especialmente repugnante para que tu salida sea más airosa. En bastantes de los comentarios en que te condenan al averno por criticar el pintoresquismo chavista se hace oír la áspera voz del capital amenazando a sus asalariados. Sí, sí, la voz histérica de los que, por desembolsar 60€ anuales y ser "socios" del periódico se ven como Rotschilds y Rockefellers y creen que deben exigir sumisión canina a quienes escriben en él pues están a su servicio. Como en la llamada "prensa burguesa". Ya sabes, si quieres escribir metiéndote con Chávez o los chavistas, vete al ABC. Aquí solo se aceptan panegíricos. 

Eso sí, muy críticos, muy de izquierdas, muy valientes.

De todas formas, si me permites, te haré una observación. Por muy abundantes, ásperos e insultantes que sean los comentarios, ten la seguridad de que serán una mínima fracción y que son muchos más quienes te leen con agrado. Pero no suelen manifestarse. Si el periódico como tal no objeta a tu colaboración, piénsate eso de interrumpirla. Es justo lo que la caterva de alguacilillos quiere.

La intrahistoria.


En los años noventa del pasado siglo se procesó y condenó a diversos cargos del PSOE en el llamado caso Filesa por una serie de delitos que hoy englobamos en el de financiación ilegal de los partidos. El PSOE había creado una trama de empresas-tapadera para canalizar los fondos ilegalmente conseguidos a la financiación del partido. Menuda escandalera. En aquellos años no había tertulia o corrala en la que no se oyera veinte veces la letanía Filesa, Malesa, Time Export, las empresas fantasma.


Entre los principales debeladores del PSOE por la corrupción de su modo de financiarse se contaba el PP que, por entonces, y según la información que hoy trae en primera El País acababa de dejar de hacer exactamente lo mismo. Esto es, al parecer, el PP estuvo financiándose ilegalmente desde 1979, incluso desde antes de ser PP, hasta 1993. Y, habiendo hecho exactamente lo mismo, sacó el máximo partido político a la circunstancia de que solo se pilló con las manos en la masa a los del PSOE, quizá porque eran más pardillos. Desde luego, muy espabilados no anduvieron puesto que no se les ocurrió investigar discretamente cómo resolvía el problema de la financiación el otro partido.

Con este tipo de informaciones se hace imposible conseguir una dignificación de los políticos a ojos de la opinión pública. Esta recibe el mensaje de que en política no tiene por qué haber relación alguna entre lo que se dice y lo que se hace. Esto es, estamos en el territorio del engaño, la hipocresía y el cinismo. Acusar a otro de lo que uno mismo hace y condenarlo con escandalizado ademán es un comportamiento muy frecuente y bastante detestable. Ante eso ya puede el gobierno encargar campañas de imagen para mejorar la de la política y los políticos y, por supuesto, ya puede impulsar una ley de transparencia. Una ley de transparencia hecha por un partido al que nadie quiere auditar las cuentas voluntariamente excepto los inspectores de Hacienda que, claro, no son los que el partido quiere.

Toda la acción del PP desde sus orígenes aparece oscurecida por la sombra de la corrupción, desde las empresas tapadera hasta los sobres que, según los papeles de Bárcenas, cogió Rajoy, pasando por el caso Naseiro, un Bárcenas de entonces que se libró del procesamiento por un defecto de forma en la instrucción. A tal extremo que puede hablarse de la corrupción como forma de gobierno. Oligarquía y caciquismo, según Costa. El asunto no es de ahora, pero ahora se ve en su faceta oculta, en su intrahistoria, por así decirlo, esto es: el partido al que se acusa de llevar treinta y tantos años financiándose ilegalmente, a través de empresas fantasmas o mediante otras y variadas formas de corrupción como el caso Gürtel y los sobres de Bárcenas, ese partido es el que impone sacrificios a la población, sobre todo a los sectores más desfavorecidos y pide comprensión para sus medidas de recortes y restricciones que empujan a la gente a la ruina.

¿Con qué autoridad?

diumenge, 21 d’abril del 2013

La batalla del aborto.


Según la prensa, el sector duro del PP (como están las cosas, prácticamente todo él) se ha lanzado a conseguir la derogación sin más de la ley de interrupción voluntaria del embarazo. Viene azuzado por la jerarquía católica que ha exigido dicha derogación por boca de Rouco Varela. La misma también que, por boca de otro prelado asegura que la Iglesia "no legisla". Claro que no. Se limita a hacer como Bertrand Duguesclín que ni quitaba ni ponía Rey, pero ayudaba a su Señor. Y su Señor en este caso exige la aniquilación de la infame ley del aborto. O tal cosa dicen los clérigos porque a ese su Señor solo parecen oírlo ellos. Total, que el ministro de Justicia, un hombre con empaque eclesial, abandona su herético primer empeño de dejar en último término a la decisión de la mujer la de abortar o no. Nefanda proposición. Ya se encargará él de construir alguna alambicada propuesta basada en las teorías de la revolución de mayo de 1968 para justificar que lo radicalmente progre es que las mujeres no puedan decidir.

Hay que entender el neoliberalismo de la derecha española. Cree esta firmemente que la libertad no es otra cosa que la posibilidad de elegir, de decidir entre opciones alternativas. Pero, a continuación, hay que hacer alguna precisión para que nadie confunda la libertad con el libertinaje, cosa de rojos. Primera precisión: no todo el mundo puede disfrutar de la misma libertad de elección. Las mujeres embarazadas, por ejemplo, no la tienen. O, si la tienen, es compartida con otros. Con los curas, pongamos por caso, que de esto del embarazo entienden mucho. Segunda precisión: aunque todo el mundo pueda elegir por igual, solo podrá hacerlo si en verdad hay una alternativa, es decir, dos opciones. Y no es el caso, porque el aborto no es una opción ya que debe estar prohibido y penado no solo por la ley de Dios sino por la de los hombres.

A esto llama la Iglesia "no legislar".

Si no fuera un asunto tan dramático, resultaría chusco. Sobre todo por los denodados esfuerzos de algunos por convertir el debate en un guiñol. Los antiabortistas se hacen llamar pro vida, principio que defienden a veces matando gente, como si hubiera alguien pro muerte y llaman a los otros proabortistas cuando, como todo el mundo sabe, a favor del aborto no hay absolutamente nadie en el mundo. Lo que hay es mucha, mucha gente a favor del derecho de las mujeres a elegir si abortan o no. En España el 90 por ciento.

El debate desciende a veces a niveles tan lamentables que se hace preciso recordar a los prohibicionistas que los partidarios de considerar el aborto como un derecho de las mujeres no piden que la práctica sea obligatoria como en cambio sí piden ellos que lo sea la prohibición. Nadie obliga a nadie a abortar si no quiere. Este debiera ser un argumento decisivo para que la Iglesia y sus siervos en el gobierno dejaran de meterse con la gente.

Pero no lo es porque los prohibicionistas sostienen que el aborto es intrínsecamente pecado y delito y echan mano de la ciencia para ello. Lo único aquí cierto, sin embargo, es que la ciencia no avala las conclusión eclesiástica que los curas quieren imponer por ley. Y mientras la ciencia, que es la única que formula verdades racionales de validez universal, no avale dicha conclusión de que toda interrupción del embarazo desde la concepción es un asesinato, un homicidio, la conclusión no pasa de ser, si acaso, un dogma de fe, con igual valor que la transubstanciación, el misterio de la Santísima Trinidad y asuntos de este jaez, algo que obliga a los creyentes pero no a todo el mundo. Dicho en plata: los no creyentes tenemos tanto derecho a imponer nuestras no creencias a los creyentes como estos las suyas a nosotros, es decir, ninguno. Por eso nosotros no obligamos a los creyentes a abortar y exigimos que ellos no nos obliguen a no abortar.

Hay quien añade que, además, los antiabortistas son quienes luego abortan en secreto porque su fortuna se lo permite. Esto es cierto y añade un tinte especialmente sórdido a estos comportamientos hipócritas tan frecuentes en quienes están empeñados en imponer a los demás sus pautas morales. El ejemplo más obvio: la prédica de la Iglesia sobre los niños y los abundantísimos casos de pederastia en el clero. Pero no añade gran cosa al fondo de la cuestión, pues este es un asunto de valores.

Entre toda la hojarasca, un principio emerge claro: la decisión sobre el aborto, la maternidad, es un derecho exclusivo de la mujer. Esta lo compartirá con quien voluntariamente quiera, pero la decisión final es suya, como un derecho incontestable. Un derecho que, según sabemos, desde Locke, arranca del derecho del hombre al propio cuerpo o, lo que es lo mismo, la prohibición de la esclavitud. ¿O no es obvio que quienes niegan ese derecho de la mujer a su propio cuerpo la están esclavizando? Con cadenas de hierro, de oro, de pétalos de rosas celestiales o de argumentos de feminidad trascendental y otras estupideces, pero esclavizando. 

(La imagen es una foto de World Can't Wait, bajo licencia Creative Commons).