dimarts, 27 de novembre del 2012

Próxima convocatoria: elecciones catalanas.

Las elecciones catalanas del pasado domingo estuvieron cargadas de emoción, sentimentalismo y mucho odio y conflicto. El envite soberanista de Mas encontró primero el habitual desprecio castellano y, luego, cuando se vio que la cosa iba en serio, una actitud de hostilidad que fue agravándose con el paso de los días y que culminó cuando el gobierno amparó y alentó una de las habituales campañas de calumnias y mala baba de El Mundo que, tomando pie en un papel apócrifo, vertió serias acusaciones de corrupción sobre Mas, Pujol y otros convergentes, con la torcida pero clara intención de que perdieran las elecciones.
CiU no perdió las elecciones pero sí las ganó con menos de lo que pedía. El PSC pagó las culpas propias y las ajenas del PSOE y, si se mantuvo frisando la raya de los 20 diputados, fue por su propuesta de consulta referendaria en Cataluña, cosa que le enfrenta con el PSOE. La rama catalana de IU aumenta tres diputados que, a sus militantes, les parece un subidón extraordinario y ya ven la emancipación universal al alcance de la mano. El PP aumenta un diputado, pasa de 18 a 19 pero, para lo que pintan estos españolazos, podía haberse quedado en uno.
ERC, el partido independentista triunfa y duplica sus diputados, probablemente con votantes de Mas entusiasmados y del PSC aburridos. Pero la revelación será Ciutadans, que multiplica por tres sus escaños y también las CUP, que aparecen por primera vez en el Paralement con tres diputados.
Ahora está por ver cómo se compone gobierno y qué políticas sigue. Para analizarlas y suscitar algo de debate, hemos organizado una mesa redonda el próximo lunes, en el salón de actos del Rectorado de la UNED (c/ Bravo Murillo, 38, Madrid) con los intervinientes, todos ellos de gran nivel, que figuran en el cartel ut supra.
La entrada es libre. Todo el mundo bienvenido.

La sanidad pública no se vende. Se defiende.

Propone Tomás Gómez reformar la Constitución para, entre otras cosas (supongo), "blindar el sistema público de pensiones". De acuerdo. Pero también el sistema educativo y el sanitario públicos. Sobre todo el segundo por ser esencial ya que, si las pensiones afectan a los jubilados, la salud pública nos afecta a todos.
El sistema público de salud es un pilar fundamental del Estado del bienestar; los otros son el derecho del trabajo, la educación y las clases pasivas. Atacarlos es atacar el Estado, el modelo mismo de la sociedad del bienestar, relativamente pacificada con algunos atisbos de igualdad. Es volver a la sociedad del conflicto, el enfrentamiento, la desigualdad. Está pasando con las políticas del PP, que ya comenzaron con el PSOE. Del derecho del trabajo casi no queda nada, la educación está sufriendo muy duros golpes y los jubilados pierden capacidad adquisitiva.
Pero el más grave hasta la fecha es el ataque al sistema público de salud, con una ferocidad descomunal, probablemente porque lo perpetran las Comunidades Autónomas, que tienen transferida la competencia. El plan de privatizaciones de Madrid es el mayor golpe que se haya dado hasta la fecha al servicio hospitalario en su conjunto. Llueve, además, sobre mojado, tras los conflictos sectoriales con el profesorado, los estudiantes, los mineros, los funcionarios (incluidos los policías), los desahuciados, los jueces, los trabajadores, etc.
Pero este conflicto de la sanidad es mucho más grave porque afecta a un derecho que la población tiene muy interiorizado y se vive con mucha más alarma e irritación, después del euro por receta y el repago de los medicamentos. Añádase a ello que el colectivo sanitario español en su conjunto seguramente es el que más prestigio tiene, el más valorado por la población. Y con justicia. Durante años las autoridades han presumido de que teníamos el mejor servicio de salud pública de Europa, con profesionales de renombre mundial y personal auxiliar de entrega absoluta. Un servicio de primer orden. Público. La gente lo sabe y muestra un apoyo cerrado a la huelga de personal sanitario que afecta a todos sus servicios, categorías y estamentos. Esta ha tenido un seguimiento entre el 80 y el 85%, según los organizadores, aunque la consejería correspondiente, en uso de su derecho a contar como la gobernadora Cifuentes cuando cuenta las manifestaciones que no le gustan, la reduce al 26,5%. Hasta le pone un decimal por lo de la verosimilitud.
El gobierno tiene un problema de primer orden por cuanto no es competente y puede chocar con los autonómicos de su propio partido, encontrándose, al final, con varios modelos de servicios sanitarios según comunidades autónomas. Un problema de primer orden con un colectivo de mucho prestigio, muy combativo y muy apoyado por la población que, con razón, se siente esquilmada.
Viene a la memoria que la señora Thatcher cayó en una sublevación interna de su partido a causa de dos propuestas vistas como muy antisociales: un impuesto de capitación y la privatización del Servicio Nacional de Salud. Obviamente, no hay similitud alguna en los otros datos. Thatcher llevaba once años en el poder y Rajoy acaba de estrenarse. Pero es cierto que la situación se contempla con inquietud. De no ser así, el PP de Madrid no hubiera sacado un vídeo justificando la privatización que es un ejemplo perfecto de la reconocida táctica del PP de la proyección, esto es, acusar a los demás de lo que uno hace. Porque el vídeo se llama, tiene narices, que no te engañen. Cuando el engaño es el alma misma de la privatización.
Porque ¿puede el PP, el gobierno de Madrid, Ignacio González o quien sea explicar por qué hay que privatizar el servicio público de salud? Se aducen razones de ahorro y eficiencia. Pero, que yo sepa, el gobierno autonómico no ha mostrado un solo estudio o dictamen que las justifique. Ni siquiera ha consultado la opinión profesional de los colectivos afectados, ni los jefes, ni los médicos, ni los enfermeros, ni, por supuesto, ha preguntado a los pacientes. Es una reforma por privatización de ordeno y mando en función de un proyecto que no se ha mostrado ni mucho menos debatido en público.
Y es que no puede ser de otro modo porque, como es evidente, la privatización implica beneficio, lucro privado de unas empresas, tres o cuatro, especializadas en vivir de las contratas públicas, de su relación de favor con el poder político. Son los mismos que luego te endilgan largas teóricas sobre la necesidad de separación entre el Estado y el mercado. Una separación tan nítida, decía Ayn Rand, como la de la iglesia y el Estado. El mercado tiene sus leyes. La fundamental, la ganancia, el lucro. Lo de menos es que se preste el servicio; lo de más, que deje beneficio. Y así es como se pone la infraestructura pública de la sanidad, financiada con el dinero de todos, al servicio de unos intereses privados que, con una reducida inversión, recogen ganancias fabulosas.
Reiteran las derechas privatizadoras que el servicio público de salud no es sostenible. Pero eso no es cierto. Lo es en todas partes en Europa y aquí si hay voluntad política de que lo sea mediante las correspondientes reformas y la política fiscal.
El conflicto de la salud pública nos afecta a tod@s y si tod@s admitimos perder el derecho a la salud, garantizado por el único que puede hacerlo, que es el sistema público, los poderes públicos, el infierno será el límite.

dilluns, 26 de novembre del 2012

Un lío con mucho seny

El momento político de las elecciones catalanas es un cuadro con tantos matices que ningún politólogo perderá la ocasión de analizarlo. El relato de la independencia de Cataluña, que se iniciaría con un hito con reflejo en los anales de la patria catalana, el 25N, mediante la mayoría excepcional que pedía Mas, se convierte ahora en una narrativa plural y, por ende, confusa, con más elementos en juego. Pero el relato es el mismo.
La derecha española trompetea a los cuatro vientos el fracaso de Mas, su batacazo, su derrota incuestionable. Cataluña, señores, no quiere separarse de España. Suele pasar con los conservadores, que personifican siempre las ideas en un caudillo y presumen que, si el caudillo cae, caen las ideas. Pero eso no es cierto. Mas se ha dado una castaña, desde luego y, por tanto, el plebiscito personal que las elecciones contenía se le ha vuelto en contra. Pero la idea, el plan, el proyecto, sigue adelante porque donde CiU ha perdido doce diputados, ERC ha ganado once y más aguerridos en el espíritu soberanista. Es claro: el bloque soberanista tiene mayoría absoluta, con 71 escaños.
Pero hay un punto que no suele mencionarse, un punto intermedio. Si, en lugar del soberanismo, preguntamos por los partidarios del referéndum de autodeterminación, la mayoría asciende a 91 diputados pues hay que sumar los veinte del PSC. Es de suponer que los soberanistas se apuntarán al referéndum en virtud del principio lógico de que donde cabe lo más, cabe lo menos.
Y ahí es donde está el sentido de estas elecciones. Toca dar por hecho el referéndum, salvo que haya una pugna entre el PSOE y el PSC y este ceda. Es decir, hay que dar por hecho el lío del referéndum porque, sin duda alguna, el gobierno central lo prohibirá por todos los medios a su alcance y creo razonable señalar que, cuando se dice todos se quiere decir todos con el matiz de a su alcance.
Los discursos de los partidos son autocomplacientes, pero muy ilustrativos. En CiU, que parece haber entendido el mensaje, Mas se queda. Hay quien lo quiere dimitido y hasta vestido de peregrino en jornada de expiación a Montserrat. Pero se queda.
Los de ERC duplican votos con creces y casi recuperan el vigor de los tiempos de Carod Rovira. Siguen hegemonizando el independentismo de izquierda, a donde quizá se hayan ido votos del PSC y de CiU. Pueden hacer de las suyas, pero también pueden impedir que Mas siga cargándose el Estado del bienestar catalán.
El PSC es el que más pierdegana porque todas las encuestas le auguraban un resultado catastrófico y ha quedado en un honroso tercer lugar, segundo en número de votos. Pero esa contravictoria provoca un conflicto en el conjunto del PSOE porque no se da como consecuencia del federalismo propuesto sino de la petición de referéndum, cosa que a la dirección actual del PSOE le repatea los higadillos.
En el PP nada cambia. Aunque con sus 19 diputados (uno más) daría una raspada mayoría absoluta a Mas, la alianza es altamente improbable. No imposible, porque imposible no hay nada en la vida. Si no es parte del gobierno, en Cataluña el PP es un partido marginal.
ICV-EUIA habla de continuo ascenso por pasar de 10 a 13 diputados con un aumento de 130.000 votos. Tampoco es un resultado para echar campanas al vuelo, pero el optimismo antropológico de la izquierda post-soviética y la fe en el triunfo final de la razón en marcha de tres en tres diputados lo convierten en arrollador triunfo.
Ciutadans es el verdadero ganador porque ha multiplicado por tres sus diputados y casi también sus votos con un discurso no independentista pero centrado en Cataluña con ribetes de izquierdismo populista. Más o menos el tipo de electorado de UPyD en España, razón por la cual, quizá, el partido de Rosa Díez ha quedado por debajo del Partido Pirata.
La CUP es la otra gran sorpresa, de cero a tres diputados y 126.000 votos para unas gentes independentistas de izquierda que hasta ahora actuaban sobre todo en el ámbito local.
En cuanto a los dos grandes partidos nacionales, el impacto de las elecciones catalanas es muy distinto. En el PP, sin novedad en el frente cataláunico. Alicia Sánchez-Camacho no sabrá sumar pero ha añadido un diputado a los 18 de antes. Ahora son 19 irreductibles de Filipinas.
El verdadero lío está en el PSOE. Tod@s dicen que la propuesta federalista tiene mal fario. Nadie habla de federalismo excepto el PSOE en la hora 25 y el PSC, casi como el muñeco del ventrílocuo y con los mismos efectos. Lo que ha mantenido el PSC a flote ha sido la propuesta referendaria. Pero en esa vía, el PSC entra en conflicto con la dirección del PSOE. Una razón más por la que este debe tomarse muy en serio su próxima conferencia política. Si es conferencia y si es política se supone que tratará asuntos de más fuste que las personales sobre si Rubalcaba se va o se queda. Porque, además, supongo yo, eso dependerá de las decisiones de la conferencia de marras.
Pero debe haber debate en serio. El proyecto federalista tiene pinta de ser un abracadabra por lo precipitado, lo confuso y desganado de su oferta. Pero es igual; no hay inconveniente en apoyarlo. Siempre que no pretenda constituirse en única propuesta que excluya la del referéndum. El referéndum es perfectamente compatible con el federalismo. El PSOE habrá de explicar qué tiene en contra de la idea del tal referéndum. A más, a más, qué tiene en contra del derecho de autodeterminación de catalanes y vascos y otras diversas gentes. Por qué no apadrinar la idea, proponer una reforma de la Constitución que reconozca ese derecho y presentarse a las elecciones (con el añadido de un programa netamente socialdemócrata en lo económico y lo social), a ver qué pasa.
Lo que está claro es que el PSOE, de todas formas, se ha pasado ya al campo de la reforma de la Constitución puesto que solo a su través podrá implantarse el federalismo. La reforma de la Constitución es el punto en el horizonte que las elecciones catalanas han despejado. Es como si Cataluña devolviera a España la pelota de la fracasada reforma del Estatut.
Ahora toca la reforma de la Constitución. La izquierda a la izquierda del PSOE lleva años proponiéndola. Y de todas partes le llueven partidarios. Tomás Gómez acaba de proponer reformarla para blindar el sistema público de pensiones. Me parece de perlas. Hay que contrarrestar ese maldito articulo 135. Y se queda corto. Yo blindaría asimismo el carácter público y gratuito de los sistemas sanitario y educativo.
En todo caso, de aquí a las próximas generales en 2015, la reforma de la Constitución va a ser uno de los dos ejes centrales del debate político y programático. El otro será el de la salida de la crisis pues para entonces aún no habremos salido.
Y ya en la recta de la reforma constitucional, si el PSOE le echa arrestos, puede proponer un referéndum sobre la Monarquía. Se le irá mucho voto por la derecha, pero le llegará mucho también por la izquierda y, si el plan que presenta es viable y razonable con promesa de resolver contenciosos crónicos en España, no puede obtener malos resultados. Y, en todo caso, si uno quiere que lo consideren de izquierda, algo tendrá uno que poner de su parte.

diumenge, 25 de novembre del 2012

Homenaje a Cataluña.

De estas elecciones en Cataluña depende mucho. Para España y para Cataluña. Una prueba más de que, se ponga como se ponga el recurrente fascismo español -venero último de la derecha patriótica- Cataluña tiene un peso propio en el conjunto del país muy superior al que normalmente y a regañadientes le conceden sus poco amables vecinos.
Por primera vez y gracias al acierto (o el error) de Mas, en estas elecciones se mide la fuerza del independentismo catalán y el peso del nacionalismo español en el Principado; opciones tradicionalmente embarulladas por la tendencia del primero a la ambigüedad temerosa y la del segundo al disimulo receloso.
Siendo español no catalán, mi deseo es que Cataluña no se independice y que siga formando parte del Estado. Pero que lo haga voluntariamente, teniendo la libre opción de dejar de hacerlo mediante un referéndum de autodeterminación. Por eso, si pudiera votar, lo haría por el PSC, a pesar de que el resto de las políticas del socialismo ibérico me tienen muy descontento y de que, de las dos propuestas concretas del catalán, la del federalismo me parece una vaciedad inútil. En cambio coincido con la otra: la celebración del referéndum, cosa que se le atraganta a la actual dirección del PSOE.
Pero no subo esta entrada para hablar de mi hipotético voto, ni de qué piense yo que vaya a ser el resultado que, al parecer, está en el aire, sino para tributar un homenaje a Cataluña. Un homenaje a los catalanes y una petición de disculpas por los torrentes de injurias y calumnias a ellos mismos como pueblo y a sus dirigentes libremente elegidos que han debido soportar en el último mes, procedentes del gobierno español (y de parte de la oposición), de sus servicios secretos, de sus cloacas, de su prensa mercenaria y de sus agentes provocadores, algunos con cargo institucional.
Porque algo ha quedado claro en esta campaña: cuando los nacionalistas catalanes van en serio, se destapa el tarro del odio y el juego sucio españoles.
Odio en esta campaña ha habido en abundancia. Y dejará heridas difíciles de curar. Por supuesto, también del lado nacionalista catalán lo ha habido: ese odio victimista que reaparece en momentos de crisis. Pero ese es asunto que compete a los catalanes. A Palinuro le interesa el odio español. Para denunciarlo y distanciarse de él. Empezar Mas a hablar de independencia y echársele encima la ira y el odio de quienes no conciben más nación española que la que cabe en sus cuartelarias mentes ha sido todo uno. Un odio cuya contemplación, la verdad, avergüenza. Y muy extendido. Su forma más evidente se da en las amenazas, insultos y rebuznos de los españolazos más endurecidos. Pero también late el odio en esa crítica teóricamente refinada de cierta izquierda según la cual tanto Mas como Rajoy -los dos derechas, se dice- han sacado el señuelo nacionalista para ocultar sus recortes. Es muy posible. Pero esa misma crítica apenas oculta la sospecha de que el que la hace no quiere enfrentarse al hecho de que, manipulado o no manipulado, hay un fuerte sentimiento independentista popular catalán que la izquierda española no puede ignorar.
En dos palabras: si yo fuera catalán, viendo cómo las gastan mis vecinos españoles, creo que sería independentista.
Y, además del odio, el juego sucio, mucho más repugnante. Porque el odio, como pasión, puede llegar, quizá, quién sabe, a lo sublime. Pero el juego sucio, las injurias y las calumnias puestas en marcha, como siempre, por El Mundo, y atizadas por un gobierno de franquistas cuya fibra ética es tan sólida como brillante su honradez y profunda su inteligencia, se mueve en el subsuelo de la falta de principios, la maldad, la ruindad, la perversión, la venalidad y la hipocresía. Supongo que quienes han puesto en marcha este ataque repugnante y han envilecido la campaña habrán sido, como acostumbran, bien remunerados. Como parecen haberlo sido siempre las piezas que estos granujas han utilizado en otras ocasiones para sus fines, con ocasión de los GAL o del 14M.
Ignoro si Mas, Pujol, CiU, etc, son o no inocentes. Buena parte del asunto está sub iudice y los jueces decidirán. Es la sincronía de los momentos, el aprovecharse de la ocasión, la oportunidad para desprestigiar y desacreditar suciamente a quien no puede derrotarse en buena y limpia lid lo que más indigna y subleva por la inmoralidad que supone. Es el recurso a la amenaza, el chantaje, el insulto, la calumnia, el rumor, el infundio, la mala baba de esta derecha franquista y sus esbirros mediáticos lo que empequeñece hasta hacerla liliputiense la causa española en Cataluña y agranda en cambio la causa catalana hasta en España. La última prueba: que de las patrañas de El Mundo se haya hecho eco ese tabloide del fascismo zombie español que es La Gaceta.
Pase lo que pase hoy en Cataluña, pido perdón a los catalanes en nombre propio por las demasías de mis paisanos y les agradezco el ejemplo que nos dan, que nos han dado durante 35 años, de un nacionalismo civilizado, pacífico y democrático.

El peaje y el imperio de la ley.

¿De dónde, voto al chápiro, han salido estas gentes? ¿Qué idea tienen del Estado de derecho, del principio de legalidad, de la igualdad ante la ley, de la interdicción de la arbitrariedad de los poderes públicos? ¿Qué se han creído? Pregunta retórica a fuer de sabida la respuesta: creen que ellos y quienes ellos digan, esto es, los ricos, están por encima de la ley. Si, para conseguirlo, hay que cambiar la ley, se cambia, como han hecho con la de RTVE; si hay que imponer una excepción, se impone, como la amnistía fiscal a los del dinero negro; si hay que legislar ex novo, se legisla, como sucede con la nueva ley de tasas judiciales.
Ahora vienen los peajes. En España el límite en autopista son 120 Km. Si te pasas y te pillan, te multan y mucho. Pero, si tienes dinero, te puedes pasar tranquilamente pagando el peaje que, al fin y al cabo, razonaría un cínico, es como un par de multas en cómodos plazos. En román paladino: la ley es igual para todos menos para los ricos, que están exentos. Como estará exento Adelson (Eurovegas) de pagar impuestos porque a estos gobernantes les da la gana. Es parte del cuadro general que también afecta a la sanidad, la educación; la justicia, ahora la circulación viaria y mañana la seguridad urbana. Y esa es la cuestión esencial del nuevo ataque del gobierno al Estado de derecho y a la democracia. La única que, al parecer no se discute. Y, sin embargo, es la importante porque esa medida es anticonstitucional.
Al presentarla, el PP ha hecho una escenificación entre sentimental y práctica que pretende obviar esa cuestión de fondo de que la propuesta sea anticonstitucional. Que la defensa haya sido a cargo de un diputado parapléjico a causa de un accidente de coche, en su silla de ruedas tiene, desde luego, mucho efecto mediático, pero no el que su partido pretende. El límite de velocidad está para impedir estas desgracias. Utilizar la imagen de esta desgracia para eliminar el límite de velocidad carece de sentido. Salvo si lo que se quiere decir es que la seguridad aumenta con la velocidad y, por tanto, lo mejor es abolir los límites. En peaje, claro. No sería de extrañar pues es su lenguaje habitual: prohiben el derecho de la mujer a decidir con la intención, dicen, de garantizar su libertad; imponen tasas al uso de la justicia para asegurar la gratuidad de la justicia, etc.
Los razonamientos (merece la pena leer el artículo vinculado más arriba) no pueden ser más pedestres y falsos: se pide la elevación del limite de velocidad para garantizar la sostenibilidad de las autopistas de peaje, ya que son deficitarias. Y eso lo hacen los que dicen que el Estado no debe intervenir en el mercado. Obviamente, salvo cuando los ricos están en peligro. Se añade que el tráfico que se vaya al peaje aliviará la densidad de circulación de las autopistas públicas. No se dice pero es muy de suponer, que estas se deteriorarán a gran velocidad y empezará a haber conductores migrantes al peaje en contra de su voluntad. Porque aquí se asiste a una privatización más y en forma de bandidaje de la alta sierra o highway robbery. Ciertamente, se trata de una suposición. Como también se trata de una suposición la malicia de que en las autopistas de peaje no se impondrán multas, ni habrá radares, ni cámaras fotográficas. ¿Nos apostamos algo? Las multas las pagarán los desgraciados de los 120 Km y tocarán a más porque el Estado no aceptará el lucro cesante.
El resto de los argumentos esgrimidos por quienes presentan la proposición no de ley hacen abrigar serias dudas sobre el grado de madurez intelectual de los autores. Sostienen estos, al parecer, que el circular más rápido acorta los tiempos de desplazamiento y ayuda a dinamizar la economía española. No me dirán que lo primero no es brillante: ir más rápido permite llegar antes. Es alucinante. Claro que, en el fondo, no es un enunciado o un aserto sino un reclamo simbólico en donde lo que se quiere decir es si pagas, llegas antes. Bueno, al fin y al cabo es en lo que se basan los servicios de urgencias, incluido el de Correos, un servicio público: si pagas (más), tus envíos llegan antes. El problema es que las autopistas son negocios privados a quienes se exime del cumplimiento de la ley por un pago en metálico para eso, para bolsillos privados.
La segunda afirmación, es que eximir a los ricos del cumplimiento de la ley ayuda a dinamizar la economía española. Es mentira como lo era su teoría madre del trickle down (la teoría del "goteo") reaganiana que, en el fondo, era la elaboración neoclásica de la parábola del rico Epulón y el pobre Lázaro y tan fatástica como esta. Además de mentira es una invocación de rigor, como los gritos que daban sus antecesores ideológicos, aquellos del cuya vida guarde Dios muchos años.
Pero si los proponentes tienen este nivel, el de la Dirección General de Tráfico (DGT) lo supera hacia abajo. Dice una responsable de la DGT que solo se admitirá la subida del límite si se dan tres condiciones: que mejore la economía, que haya un “récord histórico” en baja accidentalidad en los tramos afectados y, siempre, estaría condicionada a las circunstancias del tráfico y las condiciones meteorológicas. Lo de las circunstancias del tráfico y las condiciones meteorológicas es como lo de llegar antes. Pero eso de imponer como condiciones dos futuribles es ya puro esperpento.

dissabte, 24 de novembre del 2012

Esta corrupción tiene que acabar ya.

En la rueda de prensa de ayer, consecutiva al Consejo Europeo Extraordinario, un periodista pregunta a Rajoy su opinión sobre un eurodiputado que pide un recorte de los salarios de los funcionarios de la Unión y aduce como ejemplo que él, Rajoy, solo cobra 75.000 euros al año, bastante menos que muchos salarios de euroburócratas. Rajoy pone cara de desconcierto, con ojos como platos, se queda mudo y, al final, esboza una sonrisa incomprensible con lo que los corresponsales irrumpen en una carcajada, pensando, probablemente, que se trata de la enésima muestra de la simpleza y la estulticia del personaje. Aquí se encuentra el vídeo en el que produce la lamentable escena a partir del minuto 15'45. (Está en el que dice "Preguntas de los periodistas", no en el de "Intervención del presidente")
Pero los periodistas están equivocados. No es la proverbial falta de recursos y la bobaliconería del hombre los que justifican su repentina perplejidad, sino la clara conciencia de que están a punto de pillarlo en un renuncio, de que se descubra la corruptela en la que viven tanto él como otros políticos.
Porque es falso que el sueldo de Rajoy sean 75.000 euros anuales. Ahora que, por fin, a regañadientes, el gobierno ha respondido en el Parlamento que el señor registrador en excedencia no ha cobrado emolumento alguno del registro de la propiedad de Santa Pola, del que sigue siendo titular (y, tratándose de este gobierno, que cada cual crea lo que estime conveniente), en realidad, su sueldo anual es de unos 225.000 euros al año porque, al igual que Cospedal y otros políticos, cobra dos salarios, uno del Estado y otro (de unos 150.000 euros) como presidente de su partido. Así que lo lógico hubiera sido aclarar el asunto y avisar al eurodiputado de que estaba equivocado y que su salario no son 75.000 euros anuales sino muchísimo más. Pero no lo ha hecho. Al contrario, sigue ocultándolo, porque sabe que eso es irregular y que, aunque en España no pasa nada, dadas las tragaderas de los españoles, si se enteran en Europa va a montarse una escandalera. Por eso, el presidente hace aquí lo que hace siempre: mentir.
Pero lo cierto es que tanto él como Cospedal y muchos otros políticos cobran indebidamente dos sueldos del Estado mientras el país pasa necesidades. El caso de Cospedal es sangrante: unos 220.000 euros anuales pilla la moza en dos pagas: la de presidenta de Castilla-La Mancha y la de secretaria general del PP. La misma moza que deja sin salario a los diputados de la oposición, que manda al paro a los funcionarios, que deja sin sueldo ni subvenciones a mucha gente. Una actitud éticamente repugnante.
Está en vigor una Ley de Incompatibilidades de 26 de diciembre de 1984 cuyo artículo 1,2 dice que: no se podrá percibir, salvo en los supuestos previstos en esta Ley, más de una remuneración con cargo a los presupuestos de las Administraciones Públicas y de los entes, organismos y empresas de ellas dependientes o con cargo a los de los órganos constitucionales, o que resulte de la aplicación de arancel, ni ejercer opción por percepciones correspondientes a puestos incompatibles.
A los efectos del párrafo anterior, se entenderá por remuneración cualquier derecho de contenido económico derivado, directa o indirectamente, de una prestación o servicio personal, sea su cuantía fija o variable y su devengo periódico u ocasional
Es decir, además de ser éticamente repugnante que unos políticos que cobran dos sueldos recorten el único de los demás es, por lo menos, jurídicamente muy discutible. Los dos mendas argumentan que, al no ser los partidos políticos entes públicos, sino asociaciones privadas, sus dos sueldazos son compatibles. Pero eso es más que dudoso. Los partidos, verdad es, son asociaciones privadas pero financiadas con fondos públicos. Es decir, en cuanto a la letra, la forma de la ley, est@s dos plurirremunerad@s (y la recua de enchufad@s que l@s imita) están en la legalidad; en cuanto al espíritu y el contenido de la norma, amb@s están en ilegalidad, en un muy probable fraude de ley.
O sea que si cobrar dos sueldos cuando uno se dedica a dejar sin el suyo a los demás es literalmente repugnante, que ese cobrar sea probablemente fraudulento, lo convierte en algo de todo punto inadmisible.
Por eso enmudeció Rajoy en la rueda de prensa y no por su habitual estolidez. Sabía que, si la realidad trasciende, si en Europa se sabe que cobra dos sueldos (255.000 euros al año) se armará una buena. Y con razón. Es una sinvergonzada acumular los sueldos de los cargos oficiales y los de los partidos financiados públicamente, una corruptela a la que urge poner fin de inmediato porque probablemente sea la muestra más indignante de los privilegios de esta casta de impresentables.
¿Cómo se llega a presidente o secretario general de un partido? Normalmente en una dinámica interna de intrigas no ya sin oposiciones sino sin el más mínimo escrutinio público. Una vez arriba, el partido paga al(a) afortunad@ un sueldazo para que pueda dedicarse en exclusiva a ganar elecciones y ocupar los cargos públicos también espléndidamente remunerados. Hecho esto, lo ético, lo honrado, lo que está en el espíritu de la ley es elegir una de las dos retribuciones. No acumularlas.
Esta corruptela debe acabar ya y sus beneficiari@s debieran dimitir por codiciosos sin principios. Algo especialmente vergonzoso en un país con seis millones de parados y muchos más millones con salarios mileuristas.
(La primera imagen es una foto de www_ukberri_net, bajo licencia Creative Commons). La segunda, una de La Moncloa en el dominio público).

A reflexionar.

En el día de la reflexión, nunca ha parecido, a mi entender, tan apropiado el nombre. Es un día para reflexionar sobre lo que hemos visto, oído, vivido en esta campaña electoral. Una campaña de gran trascendencia que se ha librado en el fango. Las mayores gestas se realizan entre el lodo y el estiércol. Lo dice Orwell en Homenaje a Cataluña: lo peor de la guerra es la suciedad y los piojos. Pues ahí, entre los piojos, suenan los clarines de la independencia nacional.
Comparto con muchos compatriotas la sospecha de que CiU es un conglomerado de intereses plagado de corruptelas; esto es, un negocio. Y tengo una pobre opinión de Pujol como gestor de finanzas (aunque alta como político) así como de Mas. Pero todo esto es sabido. ¿Qué ha llevado a montar este escándalo durante la campaña? ¿Por qué ahora, además de por la conocida tendencia de El Mundo a enfangarlo todo en busca de una quimérica gloria al estilo Watergate que justifique la explotación siniestra de casos como los GAL o el 14M? Pues es bastante claro, ¿no? Lo dice Mas: el gobierno, y Rajoy en concreto, están tras las calumnias de El Mundo. Rajoy lo niega, indignado, y acusa a Mas de traición a España y a Cataluña, o algo parecido. Pero Sáez de Santamaría lo reafirma al pedir que se investigue la denuncia de un informe fantasma, sin fecha, firma, sello, ni destinatario, una hoja de papel. Es fuerte que eso lo pida el gobierno cuyo partido se presenta a las elecciones.
¿Se merece esto Mas? Personalmente, lo ignoro, pero le ha permitido aureolarse de mártir patrio, el símbolo de la pequeña república sojuzgada por el gran imperio estepario, Guillermo Tell, el grito de Hidalgo, Garibaldi, Gandhi, Lumumba, Mas. La gloriosa nación emergente frente a la nación desgarrada. En esta rige siempre el Todo por la Patria. Y ese todo, desde luego, incluye la guerra sucia, la calumnia y el pago a traidores. El caso es parar la desnacionalización de España al precio que sea.
Hay mucho por reflexionar en todo esto. Ha habido demasiado odio en la campaña.
¿Y el PSOE? ¿Qué reflexiona el PSOE? Sencillo: cuál será el resultado de su ausencia en la campaña, eso que los ingleses llaman un low profile. Sin duda se ha regido por un principio de prudencia, por no hacer demasiado evidentes las contradicciones entre el PSC y la matriz, so pena de que las relaciones entre ambas se enrarezcan aun más. Contradicciones en la visión de la planta territorial de España. La propuesta federalista del PSOE es inane. El PSC la ha hecho suya probablemente por disciplina y ha caído en su inanidad. Nadie quiere el federalismo; ni quienes lo proponen. Si lo quisieran, lo hubieran hecho en sus largos años de gobierno. Además, sospecho que, mientras existan los cupos vascos y navarro, el federalismo es imposible, al menos el simétrico y, para el asimétrico, ya estamos como estamos.
El meollo del asunto no está en el federalismo sino en el referéndum del derecho a decidir que el PSOE no hace suyo y el PSC sí. De ahí, de esa discrepancia y de alguna cosa más, surgen los vaticinios de sondeos que dan al PSC una cuarta posición en el resultado de las elecciones de mañana. Si eso pasa, desde luego el PSOE tiene una profunda reflexión que hacer. Y nada de un día.
El PSOE no es oposición. En un año no ha conseguido articular una posición clara con alternativas razonables con respecto a nada. Ha alternado silencios con confusas ofertas de pactos a un poder político ensoberbecido y enrocado en su mayoría absoluta, con autocríticas más o menos sinceras y propósitos de la enmienda más o menos verosímiles. En definitiva, nada. Cierto que ha empezado a recurrir al Tribunal Constitucional las disposiciones más crudas del gobierno. Pero hasta eso debió de haber empezado mucho antes a hacerlo.
Tampoco lo es la izquierda a la izquierda del PSOE. Las distintas constelaciones de la galaxia de la verdadera izquierda echa las campanas al vuelo porque aquí ha conseguido dos diputados más y ya tiene siete de cien o allí ha sumado tres y tiene nueve de 75. Victorias en una guerra de palanganas. También aquí hay algo que reflexionar. Ni con seis millones de parados, ni en mitad de la crisis estructural más aguda del capitalismo consigue apoyo electoral decisivo el discurso radical de la izquierda. ¿No tendrá esta en consecuencia que modificarlo para adaptarlo a lo que la gente quiere si quiere que la gente la vote?
Porque la gente no disfruta viendo cómo la expolian, cómo la despojan de sus derechos, como la condenan a la indigencia, cómo los corruptos se salen con la suya y, si no, se les amnistía. No se entusiasma con el panorama. Pero ¿a quién vota?
La derecha gobierna porque no tiene alternativa en la izquierda.

divendres, 23 de novembre del 2012

Justicia para los ricos y sofismas para los pobres.

La hipocresía, sofistería y profunda estolidez del repelente niño Vicente Gallardón al descubierto en sus razones para imponer las tasas judiciales. Estas no obedecen a su deseo de impedir que los menos favorecidos accedan a la justicia, ¡qué va! Lo que tratan es de garantizar el acceso de estos a la justicia "gratuita". Es un cinismo descarnado que solo puede formular un fascista correoso porque, obviamente: no hay justicia "gratuita". Toda la justicia está pagada con los impuestos de los ciudadanos, incluidos los pobres. Cuando estos acceden a la justicia, acceden a lo que es suyo y a lo que este sofista quiere arrebatarles para dejárselo solo a los ricos, los únicos que pueden volver a pagar una justicia para ellos que, además, será de calidad, dado que en parte también está pagada por los pobres a los que, sin embargo, se les niega. ¿Esta claro? Los pobres pagan parte de la justicia de los ricos y ellos no tienen ninguna. Los ricos no pagan la justicia de los pobres (ya que estos no la tienen) pero se benefician de una de superioridad calidad.
Se trata de una prueba más de un síndrome de suficiencia de este nacionalcatólico que toma a los demócratas por aquejados de imbecilidad y piensa, desde la suya, mucha más profunda, que puede engañarlos, manoseando sus principios y valores y prostituyéndolos con una mentalidad orwelliana: pagan ustedes por la justicia para que la justicia sea gratuita. Por la misma razón por la que el mismo sujeto sostenía que negar el derecho de la mujer a decidir sobre su maternidad es la vía para emancipar a la mujer. Que este pedante quiera llenar los ovarios de las mujeres con rosarios, rezos de sacristía y sofismas baratos no oculta ni medio minuto la intención de esta derecha cavernícola de implantar una involución en toda regla de la convivencia ciudadana española. Y Gallardón -al que El País apoyaba como representante del conservadurismo civilizado- es la punta de lanza de este retroceso histórico: educación, sanidad y justicia para los ricos. Igual que los viajes a Londres de sus hijas.
Un asco. 

El desastre nacional.

Un gobierno contra el pueblo. En un año, el gobierno ha mostrado suficientemente que su objetivo es empobrecer a la población, desasistirla, privarla de derechos, mantenerla en el paro y sin prestaciones. Los ejemplos se acumulan: se emplean los dineros públicos para rescatar bancos a los que se permite una política frenética de desahucios que ha provocado tres suicidios y miles de situaciones angustiosas; se dificulta la vida de todos, especialmente de los jubilados; se reduce y encarece drásticamente el acceso a la educación y la sanidad; se practica una política de enchufismo y nepotismo sin parangón en nuestra historia; se mantienen descaradamente los privilegios de la iglesia, el capital y las empresas; se amnistían los delitos monetarios y los casos de corruptelas; se controlan ideológicamente los medios de comunicación públicos; se gobierna sin tener en cuenta el Parlamento y de un modo arbitrario e injusto, hasta extremos increíbles. Un par de ejemplos de comprobación: mientras el gobierno multaba a un ciudadano por llevar una bandera tricolor so pretexto de que podía irritar a no sé qué hinchas, los falangistas pueden hacer marchas conmemorativas. Mientras los gobernantes de todo tipo cobran sueldos estratosféricos y despilfarran el resto en asesores y cargos de confianza a cientos con salarios también de alucine, en Madrid privan a los jubilados de la posibilidad de ir al cine una vez por semana por un euro.
A ese expolio acumulado se ha añadido recientemente que la alcaldesa de Madrid vende unas viviendas en el centro de la capital (y, en cristiana correspondencia, planta en la calle a los inquilinos, casi todos ellos ancianos, muchos con problemas de validez) a una empresa participada por el marido de Cospedal quien, a su vez, sigue cobrando dos sueldos de modo indebido. La Junta de Castilla y León invertirá 11 millones de euros en un macropoyecto urbanístico llamado ciudad del medio ambiente en un páramo soriano mientras deja sin financiación los servicios sociales.
El desfile de consejeros de todos los partidos en Bankia que se levantaban una pastuqui al año por no enterarse de lo que hacía el ente al que supuestamente aconsejaban es absolutamente deprimente. Bankia y tropecientas cajas que han sido saqueadas por una pandilla de aparentes inútiles, pues dicen no saber de qué iba el invento. Pero la pastuqui la cobraban.
El ministro Gallardón, al que los apologetas de la situación consideraban un conservador moderno, abierto, centrado, ha mostrado ser un correoso nacional católico primero y un auténtico esquilmador de las posibilidades de las gentes, entendidas como justiciables después. Y en ambos casos con apuntes teóricos tan sofistas como ridículos. En su primer papel de doctrino de la iglesia sentenció opiniones sobre la condición femenina que pasarán a la historia de la necedad. Eso de que la maternidad es la realización de las mujeres y que estas deben aceptar lo que el Señor sea servido enviarles suena muy bien a oídos de Rouco Varela pero niega la libertad de las mujeres que solo es tal si pueden decidir.
En su segundo papel, Gallardón ha acometido el problema de la saturación y lentitud de los juzgados por el procedimiento de encarecerlos y ponerlos fuera del alcance de la gente con menos medios. Probablemente justifique esta injusticia con razonamientos mercantiles típicamente liberales: no hay nada gratis; el que quiera un servicio, que se lo pague. El mercado se rige por la ley de la oferta y la demanda. Un diamante no puede valer lo que un abalorio. El sofisma aquí está en que la justicia no es gratuita puesto que se paga con los impuestos de todos los ciudadanos. Pero sí es de igual acceso para todos (y sobre esto habría mucho que discutir) y eso es lo que molesta a los Gallardones de turno. ¿A dónde llegaremos si un pelanas puede querellarse contra el presidente de una empresa?
Verdaderamente no extraña nada que un concejal del mismo partido PP considere que Gallardón es el peor ministro de Justicia. Obvio. Pero aún tiene margen el ministro pues en eso de ser malos, otros le llevan ventaja. Así, según el Financial Times, De Guindos es el peor ministro de Economía de Europa, algo que los españoles no solamente intuyen sino que sufren directamente. No hay más que ver cómo está gestionando la crisis. El hecho de que la hoja de servicios del ministro solo acumule fracasos, como el de Lehman Brothers, del que era responsable en España, ya es suficiente acreditación para las dos cosas: a) probar que eres malo y b) que te fichen para ministro de Economía en España, con lo que llegas a peor. Lo mismo vino a suceder con Rato: después de su inexplicable espantada del FMI, lo hacen presidente de Cajamadrid y de Bankia más tarde en donde ha organizado este absoluto desastre en que vive el país.
Pero la propia cúpula del mando rivaliza con sus ministros. El mismo Financial Times considera que Rajoy es el peor de todos, mucho peor que De Guindos. Lo considera un político de provincias que no se entera de qué va la cosa en Europa. Inútil, mudo, escurridizo, incomprensible, como de otro planeta. De haber hablado con españoles, estos habrían podido añadirle que mucho más bobo y solemne que aquel bobo solemne de que él hablaba. Un majadero que dice melonadas con tono de profunda convicción.
Y estas gentes, mezcla de incompetentes, necios y retrógrados toman las decisiones que nos afectan a todos.
Es una situación de desastre, de emergencia nacional que tiene pasmado al continente.
(La imagen es una foto de La Moncloa en el dominio público).

dijous, 22 de novembre del 2012

Suspendido el acto de homenaje a Franco.

Después del escándalo montado, la empresa concesionaria del Palacio de Exposiciones de Madrid, que pertenece al ministerio de Industria, ha cancelado el homenaje que los fascistas pretendían hacer el cuatro de diciembre al asesino Francisco Franco.
Por cierto, la gestión pertenece a Turespaña, el departamento al que acaba de reintegrarse la funcionaria Aguirre que, como se ve, no ha perdido el tiempo en dar una muestra de su peculiar liberalismo fascista.
Era ya excesivo que, además de soportar a este gobierno de expoliadores franquistas, meapilas, pedantes y simples imbéciles que ya es el hazmerreír de  media Europa, hubiera que aguantar a los chulos de la Falange campando a sus anchas por la ciudad y homenajeando al delincuente que oprimió España y asesinó a cientos de miles de españoles.
Y eso mientras el único juez que ha intentado hacer justicia a las víctimas del genocidio franquista pierde la carrera, villanamente condenado por quienes no tienen ni la centésima parte de su honradez y valentía.
Ahora solo queda por denunciar que haya una Fundación Francisco Franco, dedicada a ensalzar la memoria del criminal perjuro que mantuvo España sojuzgada durante cuarenta años por el terror y el asesinato. Y denunciar que se beneficie de subvenciones públicas.
Esa Fundación debe cerrarse y sus dirigentes deben ser procesados por apología del genocidio.