dijous, 19 de novembre del 2009

El discurso del día después.

Si he de quedarme con algún discurso de los que ayer se cruzaron en el ágora acerca del Alakrana, entre los autocomplacientes del Gobierno, los vitriólicos del PP, los críticos de unos y hagiográficos de otros y sin ocultar que, en mi opinión, el gobierno lo hizo bastante bien (hacer cualquier cosa perfectamente, como se sabe, sólo está al alcance del señor Aznar), si he de quedarme, digo con algún discurso me quedo con el siguiente que encontré ayer en los comentarios a mi entrada de Alakrana, final feliz, firmado por el señor Harazem y que suscribo de la cruz a la fecha. Dice así el señor Harazem:

Bueno, parece que hay unanimidad en escamotear la verdadera realidad, que es que cientos de barcos (800 de media) de países ricos están esquilmando las aguas de uno de los países más pobres de la tierra después de esquilmar las propias y en muchos casos soltando clandestinamente residuos tóxicos, para enriquecimiento de unos pocos empresarios. Ya se sabe que es la lógica del capitalismo, y que la policía está para proteger la propiedad de los que son propietarios, sea legítima o no esa propiedad, pero la pregunta es cuántos de nosotros estamos dispuestos a clamar: NO EN MI NOMBRE. Como decía hace unos días Lansky (Lansky al habla: Los gángsteres no somos tan cabrones, no robamos los bolsos a las viejecitas. NO al Neoimperialismo ecológico militarizado.

Me sumo: tampoco en el mío y quizá sea un buen momento para que la prsidencia española de la UE acometa este asunto que no creo haya pactado con el PP.

(La imagen es una foto de txikita69, bajo licencia de Creative Commons).

In Memoriam.

Hace un par de días que ha fallecido en Alemania Hans Matthöfer, diputado que fue durante veinte años en el Bundestag por Frankfurt y varias veces ministro de los gobiernos del socialdemócrata Helmut Schmidt. Durante toda su vida pública Hans fue un denodado defensor de la causa de las libertades democráticas en la España de Franco, defendiendo a los trabajadores españoles en Alemania en aquellos años de emigración en masa, así como la lucha de los socialistas españoles en España y fuera de España. Fue, entre otras cosas, el alma de la revista Express Español que se editó en Frankfurt a comienzos de los años setenta con una visión de izquierda y socialista de la realidad y en la que tuve la honra de colaborar, al menos en sus primeros números.

Su compromiso con el restablecimiento de las libertades en la España de la Dictadura lo llevó a veces a enfrentarse decididamente con el gobierno del general Franco como cuando consiguió que este libertara a un conocido sindicalista español, Carlos Pardo, residente en Alemania pero que fue arrestado al entrar en España precisamente a cuenta del Express Español. Hans se empleó entonces a fondo, amenazando a los jerarcas del régimen con hacerles la vida imposible en Europa si no soltaban a Pardo, cosa que acabaron haciendo.

La vertiente española de Hans era tan pronunciada que es leyenda que, en cierta ocasión, un diputado de la Democracia Cristiana se dirigió a él en el Parlamento con la expresión: "El señor diputado por Barcelona, Herr Matthöfer...".

Hace un par de años me fue dado llevarle a Berlín la medalla de oro que la Universidad Complutense le otorgó justamente por su gran obra a favor de nuestro país a lo largo de toda su vida. Hans tenía a España en el corazón y dicen quienes estuvieron presentes en sus últimos momentos que las pocas palabras que pronunció en su agonía fueron en español.

Descanse en paz este amigo alemán de los demócratas españoles.

La democracia lo aguanta todo.

Pocos conceptos tan polisémicos en el campo de la filosofía política como el de democracia. Admite todos los epítetos: puede ser directa, representativa, deliberativa, participativa, socialista, liberal, popular, orgánica/inorgánica, procedimental, elitista, mínima, madisoniana, etc; con independencia de que algún erudito nos recuerde que varias de éstas o quizá todas, no sean "verdaderas" democracias. Así que por qué no iba a ser inmunitaria cuenta habida de que Brossat lleva hablando de ella cerca de diez años, profundizando en el concepto que primero expusiera Roberto Esposito (Communauté, inmunité, démocratie) como atestigua en este su último librillo sobre la materia (Alain Brossat, La democracia inmunitaria, Palinodia, 2008, 102 págs) escrito en ese estilo insouciant, algo alambicado, en un encadenamiento como de fogonazos que nos va llevando como una sucesión de fuegos de artificios y nos deja al final algo aturdidos y con un intenso olor a chamusquina. La chamusquina de que ya nos ha colocado otro panfleto audaz con rabieta de enfant gaté contra el establecimiento cultural de cuya deconstrucción viven ristras de intelectuales que han cambiado la pluma por la alcotana creyendo que hacen mejor trabajo con la segunda que con la primera, cosa harto dudosa.

Encuadra Brossat este ensayo en ese tumultuoso, alegre y poco común río de la biopolítica foucaultiana que tanto juego da a condición de que veamos los toros desde la barrera y no queramos sobarle el morro al morlaco. Porque, si es así, las tornas cambian y nos encontramos, la verdad, un poco desasistidos conceptualmente. Resulta que el librete arranca con una propuesta aparentemente comprometida: la democracia "entendida como régimen de la política, pero, más ampliamente, como régimen general de la vida de los hombres, es fundamentalmente un sistema de inmunidad" (p. 8). La biopolítica está aquí dada por supuesta y queda algo oscurecida por el fulgor de esa joya del "sistema de inmunidad". Pero si no nos dejamos cegar por el fulgor y nos obstinamos en que nos expliquen qué diantres significa la democracia "como régimen general de la vida de los hombres", aparece algún que otro problema que ataca el fluido discurso del viejo lobo de la izquierda francesa. No quiero exagerar pero, la verdad, la cosa me suena a la "revolución cultural" (nada extraño, por lo demás en alguien que lleva lustros predicando en contra de la "cultura" sea ésta lo que sea): ¿hay democracia en el ejército? ¿en la policía? ¿en los consejos de administración de las empresas? ¿en las iglesias, los hospitales, los tanatorios, los equipos de futbol, los concursos de bellezas, las oposiciones a la administración, los servicios de vigilantes jurados? Si no es así, ¿qué significa democracia "como régimen general de vida de los hombres"?

En fin, no siendo picajosos quedémosnos con la idea de democracia inmunitaria que es esa situación en que los hombres, provistos del munus nos hemos hecho inmunes a base de construirnos protecciones, derechos, titularidades, garantías. En fin, el mundo feraz de los Estados de derecho que vienen a dar contenido a las normas procedimentales que son la democracia pero con las que no se confunde aunque, como vemos, sí puede mezclarse un poquito.

Este conjunto de nuevos privilegiados, cómodos ocupantes de la "nación", en su afán por blindarse e intensificar esa inmunidad acaba produciendo una dualización en la sociedad entre los incluidos (un "nosotros" hecho de un crítico y continuo rechazo) y no ya sólo los ex-cluidos sino incluso los "no incluidos", aquellos que, como se dice en inglés, don't have much of a chance. Y para exponerlos en todo su grafismo no se le ocurre nada mejor que traer los pobre cinco fantasmas de los cinco hijos de Rousseau a quien éste reconoce en sus Confesiones haber depositado en la inclusa para darles mejor vida. Todavía puede uno ir a buscar "no incluidos" más conmovedores. Dejad que monseñor Martínez Camino se dé cuenta de la potencialidad del análisis biopolítico y en su próxima diatriba invoca a Negri o Zizek.

No me estoy inventando nada. Lo dice Brossat negro sobre blanco para que quien tiene oídos oiga: "La democracia inmunitaria se asemeja a la sociedad de corte en el sentido que su primera vocación es privar de su reserva de violencia a una categoría social (en un caso a la aristocracia feudal, en el otro al elemento popular) garantizándole, en cambio, condiciones de existencia segurizadas..." (pp. 36-37). Y así podemos elegir cómodamente entre la fronda y la barricada entiendo que sólo si hay que ponerse serios y reaccionar ante algún atropello. Esa "sociedad de corte" remite directamente a Norbert Elías y su proceso civilizatorio que Brossat cita mucho para gran contento mío que lo traduje al castellano en el Fondo de Cultura Económica hace ya unos años. Quede claro no obstante que lo que hay entre nobles y chusma privilegiada ambos por la inmunidad y su biopolítica ampliación es la distancia que media entre intangibles e intocables y de la que no sabemos mucho más.

La segunda parte del libro es como un pendant de la inmunidad en el terreno de las cosas reales, tangibles, palpables: la anestesia como técnica (¿puedo llamarla "general"?) del "derecho a no sufrir" que invocamos como quintaesencia de la democracia inmunitaria. Como en el caso de ésta, busca Brossat una apoyatura filosófica y la encuentra en las disquisiciones de Cicerón en las Tusculanas sobre el carácter del sufrimiento del que ni Hércules puede librarse... pero nosotros sí y las consecuencias de este nuevo Olimpo democrático son los jirones de miseria que vamos dejando por ahí: la tortura como negación del mundo vivido (p. 67) y afirmación del saber de Hannah Arendt; los espantosos sufrimientos que presenciamos diariamente por doquier, desde Somalia a Bosnia (p. 70). Así que buscamos con gran intensidad la anestesia para no dejarnos apabullar por el "desastre del mundo" (p. 74).

Un inciso. Brossat es verdaderamente brillante y siembra su escrito de hallazgos lingüísticos de todo género que compensan con creces del deslavazamiento general de la argumentación. Ese "desastre del mundo" que corre paralelo con el "dolor del mundo" viene acompañado de una "fatiga del presente" que mal que bien nos da "acceso al rol de espectador perpetuo y total sin que estemos destinados a sucumbir a la melancolía, al furor, al pavor o al agobio" para que podamos decir con Victor Hugo "Lloramos menos" (p. 76) y poco a poco nos vemos instalados en, para decirlo así como a lo bestia, la biopolítica de la "democracia médico-pastoral" (p. 89) de la que Brossat dice que es un oxímoron igual que el de los "monstruos de insensbilidad" de los que tanto hemos oído hablar hace poco a raíz del famosísimo "monstruo de Amstetten"

Termina Brossat su ensayo con unas conclusiones que son atractivas pero no gardan mucha relación con el texto, o sea que, salvo la última, si concluyen algo, es otro discurso, pronunciado en otra parte. Pero, en sí mismas, tienen interés: el episodio de la sangre infectada de SIDA que sacudió a Francia hace un par de años le da pie para señalar el peligro que se cierne sobre nosotros con uno de esos conjuros que suenan como a fórmula de Bram Stoker: "el Estado envenenador" (p. 96). No sé si los "neocons" leen este tipo de ensayos pero seguro que no se les ha ocurrido algo tan contundente. Parejo a esto, aunque en un campo más pragmático, una pequeña profecía, ya desmentida según se seca la tinta en que está formulada: el día que el Estado se atreva a procesar a un presidente de la República en ejercicio (Chirac, para entendernos), ese día "ya no hay más quinta República" (p. 98). (Mínima digresión: la traducción al castellano es infame). Bueno a un presidente en ejercicio, no; pero a un ex-presidente, sí y ahí está la Cinquième tan Mariana, tan oronda y tan biopolítica.

Al final de este relato-fleuve aparece un fantasma común al castillo europeo: la sociedad del riesgo beckiana, aunque sólo para asegurarnos que nuestra vocación inmunitaria nos lleva a hacer mamola al gran sociólogo alemán porque nuestro anhelo de privilegiados ahítos de todo es instalarnos en una sociedad de riesgo cero (p. 106). ¿Alguien da más?


dimecres, 18 de novembre del 2009

Alakrana: final feliz.

Por fin se produjo el anticlimax nacional: el Alakrana navegaba libre "hacia aguas seguras" decía sobrío el presidente del Gobierno mientras algún familiar, sin poder contener la exuberancia de la alegría, aseguraba que iba a "comerse a besos" a su marineiro. Gran jolgorio y contento porque la gente regrese a casa sana y salva, al reencuentro con unos parientes y una sociedad civil que, a diferencia de algunas instancias políticas, han sabido estar a la altura de las circunstancias. Y una vez que esto se ha conseguido llega el momento del ajuste de cuentas, de las recriminaciones y averiguaciones, de las confrontaciones e investigaciones. Ahora y no en los momentos tensos de la crisis, con la vida de los marineros secuestrados amenazada. Que es lo que hizo el PP: emplearse a fondo contra el gobierno confrontado a una crisis de Estado, torpedeando las posibilidades de una solución satisfactoria. Qué gente.

Ahora sí, ahora hay que empezar a averiguar:

  • por qué el Alakrana estaba faenando fuera de la zona de protección.
  • Por qué no llevaba pabellón español si es cierto que no lo llevaba.
  • Quién decidió detener a los dos prisioneros somalíes.
  • Quién dijo que había que traerlos a España.
  • Quién ha pagado el rescate.

En fin, un desastre del que es de esperar que se aprenda para futuras situaciones de crisis.

La corrupción clama al cielo.

El informe anual de 2009 de Transparency International es desolador para España. Nuestro país desciende cuatro puestos en el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) con respecto a 2008 desde el vigésimo octavo al trigésimo segundo. Lo ha señalado toda la prensa. Lo que no ha señalado la prensa es que esa pérdida es de siete puntos (del vigésimo quinto al trigésimo segundo) en 2007. Y que el descenso con respecto a 2002, en que ocupábamos el lugar vigésimo, compartido con Bélgica y Japón, es de doce puntos y que eso es una catástrofe.

Es decir, la corrupción "percibida" se ha multiplicado por 2,5 en los años de mandato socialista. Y eso es un hecho. Es verdad que, aunque parezca mentira, es un hecho subjetivo puesto que se trata de un índice elaborado con "percepciones" pero es un hecho en cualquier caso: bajo mandato socialista el IPC se ha multiplicado por 2,5. Y de aquí debe la izquierda extraer las conclusiones pertinentes. Es verdad que gran parte de esa corrupción afecta ante todo al partido de la oposición. Pero también lo es que las estadísticas reflejan una situación general de la que la gente tiende a culpar al Gobierno sin mayores miramientos. Y no sin cierta razón. Desde luego da la impresión de que, de un par de años para acá la fiscalía anticorrupción y el sistema preventivo general llevan actuando con más contundencia. Pero ¿por qué no se procedió así ya desde 2004? Por entonces era cosa sabida que, a raíz de la burbuja inmobiliaria y fenómenos concomitantes, España era un paraíso de prácticas corruptas. Hace unos años lo recordaba el entonces presidente ruso Vladimir Putin cuando, para rechazar una crítica que suele hacerse a los rasgos mafiosos de la política de su país, decía que España no podía dar lecciones a nadie cuando tenía un sistema municipal completamente corrupto.

Una vez que el país haya salido de la crisis económica entiendo que el grado en que el gobierno haya sabido poner coto a la corrupción generalizada en España será determinante en las elecciones generales de 2012.

dimarts, 17 de novembre del 2009

El pacto de la presidencia de la UE.

Pero ¿a quién se ha ocurrido esta melonada de un pacto por la presidencia española de la UE? Europa es un sistema político por derecho propio, no una catástrofe sideral ni la invasión de los bárbaros frente a la que el país haya de precaverse uniendo las fuerzas de sus hijos; no una competición en la que España como partícipe tenga que imponerse a Italia, Portugal, Rumania Alemania, etc. Europa es un sistema político por derecho propio con un parlamento en que la representación no es por países sino por opciones políticas siendo las mayoritarias la popular y la socialista, precisamente las dos que ha pactado aquí. Y menudo pacto en el que el PP queda con las manos libres para hacer todo el daño que quiera con los dos asuntos que ha dejado fuera de él, la política de la UE hacia Cuba y la querella contra Diego López Garrido. ¿Qué es, pues, lo que han pactado? Todo el resto de posibles medidas sobre las cuales (o la mayoría de las cuales) tendrá después que votar el Parlamento Europeo siguiendo criterios partidistas. ¿Qué harán entonces los eurodiputados españoles? ¿Romper la escasa disciplina de voto?

Es decir, el PSOE ha pactado la presidencia europea sin necesidad, incluso sin deber, poniendo su programa europeo a discreción del partido de la oposición que ha dado sobradas pruebas de que entiende todo, absolutamente todo, incluida por supuesto la política europea, como material para su política de oposición radical de derribo del Gobierno sin cuartel alguno.

El pacto de la presidencia de la UE, como el nombramiento del beato señor Carlos Dívar en el Supremo son dos muestras del complejo de ilegitimidad que tiene el PSOE frente al PP. El primero está en el gobierno porque ganó unas elecciones y lo hizo con su programa, no con el programa del PP. Los ciudadanos tenemos derecho a que la presidencia española de la UE aplique el programa del PSOE, incluido el del PSOE para las elecciones europeas en donde, por cierto, no se habla nada de un pacto posible con el PP que no es necesario ni conveniente.

Aminatu Haidar.

Da la impresión de que el caso de la activista no violenta saharaui Aminatu Haidar, en huelga de hambre en España porque, según dice, los españoles no le permiten regresar a El Aiun, acabará convirtiéndose en uno de esos líos de cuestiones exteriores (como el Alakrana, aunque en proporciones distintas) en que el Gobierno español tiene la rara habilidad de meterse sin saber luego cómo salir.

Nadie parece explicarse cómo pudo la señora Haidar entrar en España y nadie parece entender cuál es ahora su condición legal puesto que oficialmente tiene la nacionalidad de Marruecos, país que la expulsó a España, ella misma dice que su nacionalidad es la saharaui que no tiene efectos legales pero sí debiera tener alguno moral a oídos de los españoles y posee una tarjeta de residente que la faculta para estar en nuestro país pero no para entrar o salir de él. Por último y para complicar las cosas, habrá quien diga que, pues nació en 1967, cuando el Sahara pertenecía aún a España, país que lo abandonó vergonzosamente en 1975 sin atender a sus obligaciones con la población, sigue siendo española.

Sea marroquí, saharaui o española, desde el momento en que no está ilegalmente en España, según reconocen las autoridades, tendrá libertad de movimientos y uno de estos, el preferido por ella, parece ser retornar a El Aaiun. Pues no se hable más: las autoridades deben permitirle embarcar en un vuelo directo a la antigua capital de la colonia y vigilar porque desembarque con seguridad.

Otrosí, el ministerio de Asuntos Exteriores y el Gobierno deben explicar por qué han recibido sin más a una ciudadana teóricamente marroquí a quien las autoridades marroquíes, en violación de derechos humanos fundamentales, han privado de su nacionalidad y expulsado -y eso sí que es ilegal- de su propio país.

(La imagen es una foto de Saharauiak, bajo licencia de Creative Commons).

Ágape sáquido.

Pues Señor resultó que el domingo pasado los seguidores y animosos comentaristas del blog de Manolo Saco Fuego amigo celebraron un almuerzo de confraternización en la capital y al que me invitaron. Acudí con mai fámili, como dicen en Serrano, y lo pasé muy bien. Gente sana y divertida llegada de todos los puntos cardinales de la Península y sus ínsulas, gente que a fuerza de tratarse en los comentarios al blog de Saco, con los nicks y la peculiar dinámica de ese intercambio había decidido reunirse y conocerse.

Porque es verdad que somos todos muy guays y estamos al cabo de la calle en links, downloads, buckups y nos movemos de cine en el interface y el roaming pero, al final, como Santo Tomás, queremos meter los dedos en la llaga, en el ojo o donde sea, pero vernos y tocarnos. Porque la realidad virtual es un medio de comunicación que pone en contacto a la gente por los más extraños motivos. ¿Por qué no por ser sáquida?

(La foto la tomé yo con una cámara de Begoña, sáquida de Bilbao. Por cierto que ahora veo, mirándola, que a un lado de la mesa están casi todas las chicas y al otro casi todos los chicos y no estoy muy seguro del "casi". Tiene gracia, es como en una peli de John Ford.).

dilluns, 16 de novembre del 2009

Movilizaciones.

Avisa el señor Cayo Lara al Gobierno de España de que no se confíe y no cuente con que la "paz social" que el presidente Rodríguez Zapatero agradeció recientemente vaya a durar sine die porque en IU están preparando movilizaciones. Quieren salir a la calle para presionar a favor de un giro a la izquierda en las políticas del Gobierno y su primera cita se dará el próximo 29 de noviembre en Sevilla en una protesta en pro del cambio en el sistema político. Dado que el Gobierno sostiene que en su respuesta a la crisis, de neto cuño keynesiano y muy distinta de la que han aplicado otras sociedades industriales avanzadas, es de izquierda, lo que se plantea es una controversia acerca de qué sea la izquierda en sentido práctico. Cosa que no está mal porque ayudará a entender el momento.

Dice el mismo señor Cayo Lara que lo que quieren en concreto es "la intervención pública en la economía, la puesta en marcha de una banca pública, una política fiscal progresista y la lucha contra el fraude fiscal y la economía sumergida". Si bien se mira, nada que no pueda hacer el Gobierno socialista si se lo propone y que muchos sostenemos que, al menos en parte, puede hacer. Todo depende de lo que se entienda por ciertos términos: si por "intervención pública de la economía" se entienden eso, políticas keynesianas, la reclamación está de más; si se entiende una política de nacionalizaciones y de restablecimiento de un sector público que se liquidó hace ya algunos años, el asunto es más problemático e inviable. Algo similar sucede con la idea de una banca pública si bien en este caso la reivindicación parecería más atendible (y hasta sensata) de no ser porque obliga a replantearse no sólo el sistema bancario y financiero español (en el que, de hecho, hay órganos que en parte cumplen esta función, como el ICO) sino su encaje en el sistema de la Unión Europea que cuenta con un Banco Central que reina, por así decirlo, sobre unos bancos centrales de cada uno de los países con competencias reducidas y en el que quizá no encajara del todo esa banca pública que pide IU.

Las demás reivindicaciones, tocantes a la política fiscal no solamente son asumibles por el Gobierno sino que, a juicio de Palinuro, éste debería haberlas puesto en práctica ya. La falta de reforma en la progresividad fiscal ha sido uno de los principales fiascos del Gobierno del señor Rodríguez Zapatero que, al concentrarse en la imposición indirecta y amagar pero no dar en la tributación directa de las rentas más altas, ha acabado configurando una respuesta oficial a la crisis en la que, junto al muy recomendable keynesianismo, se ha dado la lamentable circunstancia de que su financiación y, por ende el coste de la crisis, lo soportan los tramos medios y bajos de la renta. Un keynesianismo para los pobres financiado por los pobres. No hace falta decir que perseguir el fraude fiscal y luchar contra la economía sumergida a la que nadie se atreve a cuantificar pero que representa un buen bocado del PIB debieran ser prioridades ahora y siempre del gobierno del PSOE.

Como todo lo que es, según enseña la teoría general de sistemas, tiende a permanecer como está, si queremos que la realidad cambie y cambie en un sentido reformista, es bueno que haya esas movilizaciones que acicateen al Gobierno y lo obliguen a dar respuestas por el flanco izquierdo. Su permanente contacto y comunicación con los intereses de la banca y el capital le hacen perder de vista que no son estos quienes lo han llevado al poder sino el voto de muchos de los que ahora se aprestan a salir a la calle. Es bueno que los oiga.

Pero, para oírlos, es imprescindible que hablen.

(La imagen es una foto de TuTuWon, bajo licencia de Creative Commons).

El toro de Medinaceli.

Pueblo de bestias en el peor sentido del término; de gentes duras como el pedernal y sin entrañas, crueles, detestables. No sé si hay muchas razones por las que uno pueda sentirse orgulloso de ser español (siempre me he preguntado qué se querrá decir con esa expresión tan ajena al hecho de que, en principio, ser español, como ser chino o islandés es algo fortuito) pero tengo muy claras cuáles son las razones para avergonzarse y la más llamativa es esta repugnante costumbre de torturar a los animales como forma de diversión pública. Hace falta ser bruto redomado, carecer de la mínima educación y ser más insensible que un corcho para disfrutar con el sufrimiento de un ser vivo. Hace falta, por lo que se ve... ser español. ¿Nación española? ¡Una m! Yo no tengo nada que ver con estos bárbaros inhumanos y menos con los majaderos descerebrados que nunca faltan dispuestos a decir no sé qué memeces sobre el carácter "tradicional" de tales festejos. También era tradicional quemar a los llamados herejes, costumbre felizmente erradicada y que, salvo algún que otro obispillo, nadie parece echar de menos. ¿Para satisfacer qué bajísimos instintos se mantienen estas otras?

¿Cómo es que sus señorías no consideran que este asunto requiere un debate de urgencia en el Congreso y la inmediata aprobación de una ley que haga imposibles estas muestras de enloquecida barbarie?

(La imagen es una foto de Público, bajo licencia de Creative Commons).