dissabte, 4 de juny del 2016
Un cine médico
dijous, 8 d’octubre del 2015
Rosemary's grandson.
He visto todas las películas de Alejandro Amenábar excepto Mar adentro, sobre mi tocayo Ramón Sampedro. No tuve estómago. En general, las he encontrado aceptables, aunque sin llegar al grado de alabanza que muchas veces se le tributa. Tesis tenía la frescura de obras primeras. Los otros, cierto encanto por ambientación. Abre los ojos es curiosa y alambicada intriga. Ágora, una buena y justa historia, la que más me gustó. En juicio resumido, aprecio por un director con personalidad, oficio y audacia, bien situado sobre la media de los cineastas hispanos. En guardia por una tendencia a los recursos baratos, alguna pretenciosidad, muy rebuscada, imitativo y escasa originalidad expresiva y narrativa. Aunque con habilidad para pasar por rompedor. Si la película va en serio, tiene mucha gracia y, si va de graciosa, es insoportable.
dimarts, 9 de desembre del 2014
¿Cuánta democracia admite la democracia?

Hugo Aznar y Jordi Pérez Llavador (Eds.) (2014) De la democracia de masas a la democracia deliberativa. Barcelona: Ariel (204 págs.)
dimecres, 29 de maig del 2013
Sobre la desobediencia civil.

dissabte, 25 de maig del 2013
Recordatorio de las jornadas de ciberpolítica.

Rosa Borge Bravo (Universitat Oberta de Catalunya) y Marc Esteve del Valle (IN-3): Partidos ‘alterados’: Cambios organizativos, NTICs para la participación y entorno de protesta en los partidos socialistas europeos.
dijous, 23 de maig del 2013
Más sobre jornadas de ciberpolítica

Rosa Borge Bravo (Universitat Oberta de Catalunya) y Marc Esteve del Valle (IN-3): Partidos ‘alterados’: Cambios organizativos, NTICs para la participación y entorno de protesta en los partidos socialistas europeos.
dimecres, 22 de maig del 2013
Congreso sobre ciberpolítica.

Rosa Borge Bravo (Universitat Oberta de Catalunya) y Marc Esteve del Valle (IN-3): Partidos ‘alterados’: Cambios organizativos, NTICs para la participación y entorno de protesta en los partidos socialistas europeos.
dimarts, 9 d’abril del 2013
Una muerte prematura.

dijous, 27 de setembre del 2012
Una propuesta práctica para la izquierda.
Los últimos acontecimientos en Madrid y otros lugares de España son muestra de un deterioro alarmante de la democracia. La desmesurada violencia policial en la represión de un 25S pacífico; el hecho de que los agentes fueran sin identificar, en contra de la ley y que sus mandos se jacten de ello; la brutalidad indiscriminada desatada por las provocaciones de los propios agentes disfrazados de manifestantes, contra toda norma moral; las identificaciones aleatorias e intimidatorias; las detenciones discrecionales; el hostigamiento y amedrentamiento sistemático de la población, todo ello prueba una neta involución política hacia formas políticas autoritarias, casi dictatoriales. diumenge, 15 de gener del 2012
Diatriba
(Félix Rodrigo Mora, Prado Esteban y Frank G. Rubio (2011) Pensar el 15 M y otros textos, Madrid: Editorial Manuscritos, 150 págs).
Se ha ecrito mucho sobre el 15-M y probablemente se escribirá mucho más. El tono de lo que se publica suele ser laudatorio cuando no encomiástico. No podía faltar algún texto contrario y no escrito desde una perspectiva reaccionaria sino surgido del seno del propio 15-M o de sus aledaños. Y no falta. El que comento aquí lo es. Y no precisamente suave, sino una verdadera diatriba, una andanada contra el conjunto del movimiento desde posiciones anarquistas y salvando en él únicamente una especie de vagaroso principio motor basado en la idea asamblearia que, en su forma genuina, según parece, ha sido minoritaria entre los indignados, pero lo suficientemente representativa para tener con él esta especie de relación de amor-odio que impregna las páginas de esta obra.
El libro, muy breve, se compone de tres escritos de diversa longitud, enjundia y objetivo. Se añaden algunas entrevistas a participantes en las acampadas cuya función es reforzar las conclusiones de los autores. Estas, expuestas con mayor concreción en el escrito más extenso de todos, el de Rodrigo Mora, consisten en lo esencial en ver el moviento del 15-M como una reacción popular y espontánea manipulada y desnaturalizada por sus mismos organizadores. Hay un núcleo impreciso de indignados a los que el autor llama "el sector popular" del movimiento que es sano, pero nada puede contra las poderosas fuerzas de la manipulación, representadas por los partidos de izquierda y la parte estatolátrica y hasta reaccionaria del 15-M. De qué forma puedan distinguirse estas partes antagónicas, en qué consistan, cuáles sean sus atributos conceptuales no queda claro en modo alguno en el escrito, salvo por la seguridad del autor de que las cosas son como él dice. En último término y casi por reducción al absurdo, no solo el 15-M sino el mundo entero se divide en dos bloques antagónicos: el propio autor de un lado, poseedor de una sabiduría, unos conocimientos y una clarividencia que le permiten descubrir el lado oculto de las cosas sin necesidad de explicar método alguno, excepto los muy firmes propósitos de buscar la verdad y atender ante todo al espíritu y todos los demás que son engañados, están equivocados o son simplemente unos granujas.
Rodrigo Mora es extraordinariamente agresivo con todos los autores y organizaciones que han tenido algo que ver con el movimiento indignado. Carga con virulencia contra Carlos Taibo, Stéphane Heller (de quien no deja hueso sano), José Luis Sampedro, Joseph Stiglitz y el movimiento Democracia Real Ya (DRY) y contra otros autores no directamente relacionados con estos, como Fernando Savater en una especie de ajuste de cuentas que parece una venganza o un mal disimulado deseo de que le filósofo entre al trapo y le conteste. A todos reprocha algo, bien sea su afán por manipular, su carácter reaccionario, su pasado o el hecho de que ganen dinero con sus obras, cosa que la parece especialmente nefanda. En consecuencia critica acerbamente las obras y manifestaciones de estos y se ceba muy en especial con el opúsculo de Hessel y el Manifiesto de los Indignados en 25 propuestas al que somete a un minucioso refrito en el cual pretende demostrar que se trata de un texto reaccionario y manipulador que solo tiene que ver con el genuino movimiento (en su sector popular, se entiende) con el fin de desarmarlo o, incluso, de ponerlo al servicio de estrategias mas poderosas y oscuras, como las grandes empresas o sus fundaciones.
El criterio del auténtico movimiento revolucionario, que nada tiene que ver con la burda manipulación del 15-m, es la existencia de un movimiento asambleario. Los antecedentes se encuentran en la tradición de los concejos abiertos medievales, a los que el autor idealiza, dando por supuesto que son la única forma de hacer avanzar la revolución, la auténtica, la verdadera, la que se ocupa de la verdad, a través de su cristalización moderna en la forma de asambleas. Una vez más los revolucionarios de hoy prometen la felicidad a quienes encuentren la forma de volver a una edad de oro, a cualquiera, aunque sea la medieval. Las asambleas han quedado reducidas a la nada en el 15-M merced a las tácticas desviacionistas del sector reaccionario, encabezado por el movimiento Democracia Real Ya (DRY) y por los partidos de izquierda, PSOE, IU, etc que, en el fondo, están al servicio del capital y del Estado.
La idea de que las asambleas, a las que el autor otorga prácticamente el monopolio de los tres poderes del Estado, el ejecutivo, el legislativo y el judicial, puedan ser la forma que tome la revolución en algún momento es, afortunadamente, harto improbable. El autor no solamente las convierte en los órganos decisorios revolucionarios por excelencia sino también, en un sentido más filosófico, en el único contexto de emancipación humana real. El siguiente párrafo, original en su redacción, como destilado de las experiencias de las acampadas en la Puerta del Sol, mete miedo, al tiempo que constituye la quintaesencia de la concepción del autor: "Estar juntos, vivir juntos, debatir juntos, pensar juntos, trabajar juntos, comer juntos, superar juntos las dificultades, dormir juntos, escribir juntos, luchar juntos, imaginar juntos, atreverse juntos, investigar juntos, ser reprimidos juntos, permitió practicar el colectivismo integral que es la forma natural de la existencia humana (lo que no significa ignorar la responsabilidad y el esfuerzo personal), a la que tendemos en cuanto la la presión espeluznante del Estado y la clase empresarial para hacernos individualistas y egoístas, solipsistas e insociables, flaquea, por poco que sea" (p. 36) . Colectivismo integral y concebido por vía de derecho natural. En algún otro lugar de la obra el autor remacha el valor del individuo pero, sea cual sea éste, la imagen de ese quehacer gregario, similar al de una colmena, es tan organicista que hay que frotarse los ojos para darle crédito.
En conjunto, el opúsculo de Rodrigo Mora es un ataque y una critica radical expresada con mucha virulencia al movimiento real del 15-M en todas sus manifestaciones pero hecho desde posiciones teóricas no explicitadas, ya que la perspectiva anarquista que esgrime no implica propuesta contrastable alguna. El libro es tan arbitrario en sus juicios y tan agresivo que a veces se llega a dudar de si está escrito en serio.
Completa la obra un par de breves ensayos de Prado Esteban para quien el planteamiento de la emancipación de la mujer solo puede hacerse en lucha contra el feminismo (p. 96) cosa verdaderamente sorprendente, pero no más que otras afirmaciones de la autora sobre el 15-M en la misma línea de Rodrigo Mora. El último texto, de unas tres páginas, de Frank G. Rubio es el único que plantea alguna objeción crítica al modelo asambleario al empezar por reconocer que, por su carácter, las decisiones de las asambleas solo pueden obligar a quienes participen en ellas.
En resumen, el libro es una diatriba en contra del movimiento 15-M, basada en una confusa acumulación de observaciones y críticas inconexas y articulado en torno un narcisismo doctrinal tan rotundo que maravilla.
dissabte, 30 de juliol del 2011
La convocatoria.
La convocatoria de elecciones tiene un punto en común con su celebración: todos ganan, todos están satisfechos, todos tenían razón. Por supuesto tal cosa es imposible, pero el lenguaje político es especialista en hacer posible lo imposible porque sí, a base de voluntarismo. En este caso concreto, el asunto comienza con ese adjetivo de anticipadas. Quienes las pedían, se felicitan de que, por fin, Zapatero haya cedido adelantándolas, como si unas elecciones adelantadas en poco más de tres meses fueran un triunfo para quienes llevan más de dos años pidiéndolas. A su vez, Zapatero reconoce el anticipo y lo presenta como un acierto en pro de la estabilidad que, según él, tiene decidido hace tiempo, siendo así que no hace dos semanas lo consideraba fuente de inestabilidad y daba a entender en público que no habría adelanto. El País, que lanzó una carga de profundidad pidiendo el anticipo con un artículo de Cebrián, publicado el 18 de julio y titulado Esta insoportable levedad también celebra que Zapatero haya "rectificado" y convocado por fin, si bien no con tanta urgencia como se le pedía ya que el periódico quería que las elecciones fueran en octubre. No obstante el presidente parece haber hecho caso al periodista que le pedía que anunciara "cuanto antes un calendario electoral creíble"; tanto caso le ha hecho que si éste publicaba su requisitoria un 18 de julio, él ha fijado la fecha en un 20 de noviembre. La historia tiene sus ironías.
En un sistema parlamentario la convocatoria de elecciones legislativas es competencia exclusiva del presidente del gobierno. No hay un plazo mínimo. Hay un plazo máximo, esto es, no más allá del cumplimiento del mandato parlamentario. Estando en plazo el presidente convoca cuando quiere que, como es lógico, será cuando más le convenga dentro de un tiempo razonable, cuando las encuestas u otros datos le sean más favorables o menos desfavorables, como parece ser el caso en España. En sentido técnico, unas elecciones adelantadas en algo más de tres meses a su fecha fija no son en rigor anticipadas.
Pero políticamente, sí. Zapatero no ha podido resistir la presión generalizada, desde todos los ángulos y ha renunciado a agotar su mandato. Debiera estar acostumbrado ya que, a lo largo de éste, ha tenido que renunciar a más cosas, como las políticas socialdemócratas o la libertad religiosa. Siendo así es cierto que ha convocado aprovechando el ramillete de entecas buenas noticias que se han recibido últimamente, esto es, magra disminución del paro, moderada reducción del déficit y prudente remontada de la mano de Rubalcaba. Ha preferido ignorar alguna otra no tan buena como la nueva amenaza de Moody's o el ceñudo informe del FMI que pide apretar más clavijas. Está en su derecho, pero no hace falta que diga que la decisión de adelantar la tenía tomada hace tiempo, cuando no podía contarse con las buenas noticias. Ha adelantado porque se lo pedía todo el mundo y y él no tiene fuerza para enfrentarse a todos, incluido su propio partido.
El caso es que las elecciones están convocadas para el 20 de noviembre con lo que hay por delante casi cuatro meses de campaña electoral más o menos disimulada. Y muy dura. Cuatro meses en los que los mercados van a interferir en las decisiones del electorado porque van a condicionarlas. Escuchar que las elecciones son el momento en que la ciudadanía decide, esto es, el acto de la soberanía popular en las circunstancias actuales de crisis y amenazas de más y mayores recortes sociales, con el miedo generalizado entre la gente, suena a sarcasmo. Por eso, Palinuro no hubiera adelantado ni esos tres meses y pico, en la espera de que los mercados amainaran y así lo expuso en un artículo en Público el 19 de julio titulado Urgencias electorales. Esto podría darse o no pero lo que parece claro es que, con el adelanto electoral, los mercados recrudecerán su actividad y su agresividad porque un país en campaña electoral es prácticamente un país paralizado. Griñán, en Andalucía, no piensa adelantar las elecciones. Ese criterio debió imponerse para las generales.
La campaña electoral presenta suficientes elementos nuevos para pensar que los vaticinios son muy prematuros. El único dato fijo es que el PP tiene una intención de voto mucho más alta que la del PSOE, que puede darle la mayoría absoluta. Y hasta ese dato aparece matizado con una tendencia a la mejora del PSOE recogida en el último y vituperado barómetro del CIS. Pero aquel es un dato firme, si bien ahora está pendiente de que esa leve mejora del PSOE aumente o quede en un fuego fatuo.
Los demás elementos pertenecen a lo hipotético. Rubalcaba es mucho Rubalcaba, posee larga experiencia y, entre los dones que tiene y los que se le atribuyen, es un candidato poderoso, que puede medirse holgadamente con Rajoy. Pero está por ver que lo haga. La ambigüedad del candidato del PP acerca de los debates televisados cara a cara con su adversario apunta a que no va a dejar a éste la mínima posibilidad de lucirse. Téngase en cuenta que la campaña va a girar abrumadoramente sobre la crisis y el paro, el flanco más débil de Rubalcaba. Él tratará de llevar la discusión a otros campos pero no son tantos y tampoco tienen mucho tirón mediático. Sin duda lo que más lo favorecería sería una autodisolución de ETA y aunque probablemente lo acusarían de haberla pactado con ella, sería una noticia de primer orden que favorecería sus expectativas. No va a ayudarlo mucho el hecho de haber sido vicepresidente del gobierno que ha tomado una serie de decisiones que no parecen haber gustado a nadie.
La convocatoria ha pillado a la izquierda transformadora ocupada en sus habituales discordias internas. Llamazares anuncia un frente amplio de la izquierda, siendo así que ni siquiera está claro que el propio Llamazares pueda mantenerse dentro de Izquierda Unida. Ésta, como todo el mundo, celebra las elecciones anticipadas porque está convencida de que ahora sí, con el giro neoliberal del PSOE, ella recogerá el voto de la izquierda, incluida mucha de la que hay en el PSOE. Pero, por otro lado, también se opone a la convocatoria porque se ha hecho sin reformar previamente la ley electoral lo que la deja con un handicap inmerecido.
La reforma de la ley electoral también afecta al otro elemento nuevo que aparece en esta campaña electoral, que es el 15-M. El movimiento se ha consolidado, ha mostrado tener apoyo social, repercusión mediática, se ha generalizado bastante capilarizándose en barrios y pueblos y ha tenido acceso de varias formas a las instituciones. Es razonable pensar que tendrá impacto en la campaña electoral. Lo que no se sabe es cómo porque el 15-M es espontáneo, proteico e imprevisible. Pongo un ejemplo de las posibilidades que se abren: ignoro si, al final habrá el mencionado cara a cara en TV entre los dos principles candidatos pero ¿estaría alguno de ellos dispuesto a debatir a su vez en TV con un representante del 15-M? ¿Quizá los dos? ¿Por qué no? Son ciudadanos, expresan un malestar civilizadamente, tienen mucho apoyo social y derecho a que se les escuche y se les responda. Y puestos a explorar posibilidades, ese representante del 15-M podría muy bien ser José Luis Sampedro o Joseph Stiglitz. ¿Estaría Rubalcaba dispuesto a un debate en TV con alguno de ellos? ¿Y Rajoy?

