divendres, 3 de juliol del 2015

Héroe y villano.


Por fin se presenta en la palestra el campeón del PP, el héroe de La Moncloa, presto a dar la batalla en las elecciones de noviembre. Viene esgrimiendo el arma que mejor maneja: su fabulosa capacidad para no decir nada. Adelanta la reforma del IRPF de 2016 a este año. Dado que acabamos de hacer la declaración de la renta, la rebaja se materializará dentro de otro año. Es decir, no es una realidad tangible, sino una promesa. De Rajoy. Igualmente ha decidido elevar la previsión de crecimiento unas décimas. Dado que lo que se eleva son sus previsiones, pero no el crecimiento, resulta insólitamente moderado. Por elevar podría hacerlo dos o tres enteros.

La sola presencia del héroe cambia nuestra percepción de la realidad. Bajar el IRPF dentro de un año y elevar a placer la previsión de crecimiento sirven, entre otras cosas benéficas, para que no se hable de que los datos del paro son malos cuando, por la estación, debían ser buenos y que, para pagar la deuda, el gobierno ha vuelto a meter la mano en el fondo de reserva de las pensiones. Y no en un futuro incierto sino aquí y ahora. Decir que eso contrasta con la promesa con la que Rajoy engañó a la gente en televisión para ganar las elecciones de 2011, asegurando que no tocaría las pensiones, es aburrir al lector.

La otra cara de este héroe tan cómico es la del villano. Bárcenas insiste por escrito en el proceso que se le sigue en que el PP se financió ilegalmente desde 1982, con Fraga, Aznar y Rajoy y acusa específicamente a Rajoy de haber recibido donativos de empresarios, entre otras barbaridades. Realmente, de la lectura de la deposición del extesorero se sigue no que Rajoy sea un villano, sino que es el jefe de una partida de villanos. Cuando Rivera afrma que, si los papeles de Bárcenas son ciertos, Rajoy queda inhabilitado como candidato a la presidencia del gobierno se queda muy corto. Está inhabilitado para ser ahora presidente del gobierno de España. Eso debió pasar hace mucho, de haber sido España un país normal. Así como hace mucho que la oposición debió haber presentado una moción de censura, de ser verdadera oposición.

dijous, 2 de juliol del 2015

El PSOE, camino de La Moncloa

Las campanas repican en Cataluña, pero suenan con alegría en toda España. Fin de la ambigüedad. Se acabó el oportunismo y la indecisión. Decidido queda que no se decide. El PSC renuncia al derecho a decidir y se alinea con la propuesta del partido nodriza de una reforma de la Constitución, seguramente federalista. Además, irá a las elecciones con sus siglas; nada de convergencias. Ahora vendrán los cálculos de cuánto voto unionista o españolista absorberá la clarificación. Porque se orienta a esa franja del electorado y puede recoger parte del voto unionista que, por unos u otros motivos, era para Podemos o alguna forma de Catalunya en comú. Esos son los que van a pagar el precio de la ambigüedad, algo inconveniente en un escenario polarizado. Y puede ser una merma importante porque el voto unionista al PSC es ahora una forma nueva de "voto útil" pues, aunque no vaya a ganar en Cataluña, contribuirá a afianzar la victoria en España que, en definitiva y, de momento, es donde se parte el bacalao.

La victoria del PSOE en el escenario nacional español fue evidente en el fogonazo patriótico del acto de la banderaza rojigualda. Tampoco aquí haya ambigüedad ni duda alguna. El lema de la campaña será Más España. Ahorro los chistes fáciles con el apellido del Molt Honorable. Esa curiosa y taxativa exigencia suscita perplejidad. Cuando se pide más suele ser de algo concreto, tangible o, en todo caso, factible. Como quien pide más dinero, o más cañones, o más sacrificios, o más paciencia. Pero España es una entidad territorial que, en principio, no puede aumentar ni disminuir. Es un ente abstracto y absoluto que tampoco puede crecer o engordar. Es la Patria, una en esencia y potencia. "Más España" solo puede significar "más una España". En el fondo, algo no muy lejano al propósito de "españolizar a los niños catalanes", pero dicho de forma mas dinámica y sutil, y menos cuartelera. "Más España" por la vía civilizada, dentro de la lógica del poder suave, es algo bien visto por los españoles. Héteme aquí que el PSOE ha robado un discurso ideológico de la derecha, ha socialdemocratizado la ambición nacional española. Frente a ello, la reciente conversión de Podemos a la socialdemocracia (la auténtica, claro) no compensa la desconfianza que su ambigüedad nacional despierta en el electorado español. Eso de la nación de naciones es sugestiva metáfora, como la de asaltar los cielos, el régimen del 78 y su candado, la casta, los referentes, etc., pero no acaba de convencer a los votantes. Y con razón. Teóricamente parece resolver con energía el viejo contencioso aceptando que en la nación española coexisten varias naciones reconocidas sin ambages como tales. Pero solo lo parece porque subsiste la pregunta de si la entidad "nación española" es distinta a todas o solo a algunas, esto es, la pregunta de si la nación castellana (por llamarla de alguna forma) coexiste con la catalana, la vasca, la gallega en pie de igualdad o si es coincidente con  la española que engloba a las otras en su seno.
 
El paso del PSOE a la unión nacional, integrada también por el PP y C's, pero formando gobiernos por doquier con Podemos, dibuja una ingeniosa balanza en la que los socialistas ocupan la centralidad simbólica y práctica. Son los abanderados de la Patria. Las acusaciones de radicalidad y entrega a los separatismos no se compadecen con el tremolar de la bandera nacional española, incluso en Cataluña, y la unidad de mando. Enfrente Podemos no consigue trasmitir una imagen de unidad de propósito y, al contrario, aparece asendereado por discrepancias internas y críticas y reclamaciones externas de las otras fuerzas de la izquierda con las que mantiene relaciones de amor/odio, las más difíciles de conllevar. La doctrina del partido instrumento para ganar choca con la correosa realidad de una democracia de base que pusieron en marcha los mismos a quienes ahora molesta.
 
El último favor que los dioses hacen al PSOE en su triunfal camino a La Moncloa es el estado casi cataléptico del PP. Ahogado en la corrupción, destartalado y desconcertado en los temas de su discurso, abroncado en el capítulo doctrinal por su presidente de honor, a punto de que le caiga encima otra oleada de corrupción según los nuevos gobiernos empiecen a abrir cajones, examinar archivos de los discos duros, levantar alfombras y auditar, realmente no está para encarar una campaña electoral en la que, encima, no podrá disponer de financión ilegal.
 
En el PP comienza a abrirse paso la sospecha de que el problema principal es el propio Rajoy. Resulta inverosímil que, quien ha ocasionado este desastre (ayer mismo pegaron otro mordisco al fondo de reserva de las pensiones), el presidente peor valorado de la historia de la democracia, con una intención de voto ridícula, desprestigiado y sin crédito alguno, pueda ganar unas elecciones. Quizá por eso -así como por su proverbial necesidad de hacerse notar- Esperanza Aguirre pide adelantarlas y hacerlas coincidir con las autonómicas catalanas de septiembre.
 
Sí, en efecto, suena a último y desesperado intento de salvar los muebles y, en todo caso, acortar la agonía. Pero tropieza con un fenómeno de la naturaleza, un elemento ctónico, algo inconmensurable: la capacidad de Rajoy para ignorar la realidad y, por ello mismo negarla. Afirma estar muy a gusto en el liderazgo del PP y no se siente cuestionado.
 
Si nada se tuerce, el PSOE parece ir a toda máquina a La Moncloa en noviembre.

dimecres, 1 de juliol del 2015

La Ley Mordaza.

La enmienda primera de la Constitución de los Estados Unidos (la que encabeza su declaración de derechos) dice: "el congreso no aprobará ley alguna para imponer o prohibir ninguna religión; ni para restringir la libertad de expresión o de prensa; o el derecho del pueblo a reunirse pacíficamente y pedir al gobierno que atienda a sus agravios" (Congress shall make no law respecting an establishment of religion, or prohibiting the free exercise thereof; or abridging the freedom of speech, or of the press; or the right of the people peaceably to assemble, and to petition the Government for a redress of grievances).
 
A tenor de esa Constitución vigente en los Estados Unidos, la Ley Mordaza que entra hoy en vigor en la gran nación española, sería nula por inconstitucional. Aquí, no se sabe, porque dependerá de la decisión de un Tribunal Constitucional presidido por un militante (o exmilitante) del partido del ministro que la ha hecho aprobar. Esta norma retrotrae el Reino de España no a los tiempos del franquismo, como suele decirse con razón, sino al siglo XVIII, antes de las revoluciones burguesas; al siglo XVII, antes de la llamada "gloriosa" británica. Es una ley que consagra la arbitrariedad del poder despótico frente a los derechos de los ciudadanos.
 
En la neohabla del autoritarismo gubernamental, la ley se llama de seguridad ciudadana, pero, en realidad, produce inseguridad desde el momento en que arrebata a los jueces la competencia para sancionar determinados comportamientos. Se la otorga a las autoridades administrativas y, en realidad, a las fuerzas de orden público, que actúan como juez y parte y aparecen protegidas no por la presunción de legalidad sino por la de infalibilidad e impunidad. Cosa que se ve por  cuanto se considera punible la demostración gráfica de su comportamiento. ¿Por qué motivo se prohíben las fotos de los agentes de la autoridad en sus actuaciones públicas si no es porque se pretende garantizarles impunidad?
 
Esa ley no protege a los ciudadanos sino que trata de amedrentarlos e impedir, con sanciones arbitrarias y abusivas, que hagan uso de sus derechos. Es una ley tiránica que ampara el hostigamiento de la ciudadanía para yugular todo intento de crítica o protesta por los medios que sean. Con esta ley, de contenido franquista, como sostiene el New York Times, pretende despedirse este gobierno nacionalcatólico, autoritario y acosado por la corrupción, o sea, neofranquista. 
 
Una ley de este alcance, aprobada con los votos de un solo partido, habrá de ser derogada en su integridad por cualquier otro gobierno sin duda con los votos de los demás partidos.

Sobre la vejez II.- Las bocas inútiles.


(Continúa la serie sobre la vejez, que empezó con Molon Labe.)

Hay que proponer una segunda Ley de Godwin. Si la clásica dice que "a medida que se alarga un debate online, la probabilidad de una comparación con los nazis o con Hitler tiende a 1", la nueva diría: "a medida que se alarga un debate online en el que haya algún viejo la posibilidad de que se le llame senil tiende a 1". La primera fórmula se usa para explicar cuándo una discusión ha alcanzado un momento en que es inútil proseguirla. Lo  mismo pasa con la segunda.
 
Es muy frecuente que, allí donde jóvenes o adultos maduros discuten con gente mayor, traten de zanjar las diferencias hablando de los años, de que el adversario chochea o está gagá. Esta generalización, como todas, tiene su punto cierto: con la edad suelen darse manifestaciones diversas de pérdida de facultades mentales que, de modo precipitado, abusivo y por lo común insultante, se resumen como senilidad. Es un abuso que solo podría admitirse si quien invoca la condición posee pruebas empíricas de que se da en el caso invocado. De no ser así, no pasa de ser un exceso, un insulto, parecido al que emplean a veces los viejos tachando a los jóvenes de ilusos, precipitados o inexpertos, si bien esta actitud no es tan injusta ni denigrante.
 
En realidad, el trato a la vejez en la sociedad, habiendo mejorado mucho desde las costumbres nómadas de sacrificar a los ancianos que ya no podían desplazarse o eran un estorbo, sigue siendo cruel y, a veces, inhumano. El gran fallo del Estado del bienestar, suelen decir muchos responsables políticos, es el aumento de la esperanza de vida. En otros téminos más llanos, dichos por la señora Lagarde, baranda del FMI, que los viejos viven demasiado y son muy caros. Con igual carga de desvergüenza y estupidez, una alto cargo del gobierno del PP se preguntaba en público si tiene sentido que un enfermo crónico viva gratis del sistema. Obviamente, aunque esta señora no lo crea, eso dependerá de qué sentido se dé al término "sentido".
 
Se trata de una actitud muy extendida, producto de los prejuicios y de la ceguera pues parece partir del principio de que quien considera a los viejos un estorbo o bocas inútiles, no lo será a su vez, llegado su momento. Todas las formas de discriminación son crueles, inhumanas y estúpidas. Pero la discriminación por razón de la edad es la más estúpida de todas. En efecto, el blanco que discrimina al negro, el machista que lo hace con la mujer, etc., saben que, salvo milagro, nunca serán víctimas de esa discriminación mientras que quien maltrata a un anciano es un imbécil que piensa que él no lo será.
 
Porque de discriminación se trata. Y aceptada y legal. ¿Cómo? ¿Acaso no prohíbe la Constitución toda discriminación por cualesquiera razones? Sí, cierto. ¿Y no incluyen estas la edad? También cierto. Pero no lo es menos que existe algo también legal que se llama la jubilación forzosa, allí en donde se da. Y ¿acaso no es la jubilación forzosa una discriminación por razón de edad para quienes, estando en posesión de sus facultades físicas y mentales, quieran seguir trabajando? Evidentemente lo es. Transcurridos determinados años -algo de lo que la persona directamente interesada no es responsable- el individuo en ciertas situaciones (en la función pública, por ejemplo) se ve obligado a retirarse, quiera o no y a cambiar el conjunto de sus existencia en contra de su voluntad. Es una obvia discriminación por razón de edad y carece de toda justificación.
 
Por supuesto, no se está diciendo aquí que la jubilación deba desaparecer o alargarse. Se está diciendo solamente que, llegada la edad determinada, se jubile quien quiera hacerlo y quien no quiera, pueda seguir en su quehacer como sucede de hecho en las profesiones liberales. Que nadie pueda obligar a otro a trabajar más allá de la fecha límite, pero que nadie tampoco pueda obligar a otro a dejar de trabajar si no quiere y está en condiciones físicas y mentales de hacerlo.
 
Ahora que se eliminan muchas formas de discriminación tradicionales, emboscadas en los pliegues más profundos de los prejuicios y estereotipos sociales, sigue dándose una discriminación odiosa e imbécil. Odiosa porque afecta negativamente a una colectividad de personas que tiene una capacidad de respuesta y rechazo muy limitada e imbécil porque la sociedad prescinde de sectores enteros de gentes que poseen la sabiduría, la experiencia y, cuando así lo quieren, la capacidad para ser útiles a la colectividad.
 
Esto tiene que cambiar. Los ancianos, los jubilados son un potencial político numérico considerable en nuestra sociedad. Pero, por el sistemático abandono, la ignorancia y el desinterés de los demás sectores, no disponen de la influencia que les corresponde. Si los más de ocho millones de jubilados que hay en España se organizaran políticamente, tendrían un potencial tremendo. En una época en que los discursos políticos apuntan al "empoderamiento" (o sea, en castellano, la "habilitación") de los sectores más perjudicados, proceder así con los jubilados, sin duda, cambiaría el panorama español. Por ejemplo, consiguiendo que, quienes toman decisiones sobre la cuantía, duración y circunstancias de las pensiones en el sistema público, no sean los pájaros de mediana edad que creen que con ellos no va a rezar.
 
Dada la base de solidaridad intergeneracional del sistema público de jubilaciones en España, es obvio para todos -excepto para quienes quieren reventarlo a fin de favorecer los muy dudosos planes privados de los bancos- que las pensiones no son mercedes o gracias que el Estado otorga a los jubilados sino que estos se las han ganado como un derecho a lo largo de su vida activa. Los jubilados son los únicos que carecen de opción a defender sus derechos.
 
Y el asunto es, además, más grave cuando se recuerda que, en condiciones de crisis como las actuales, en una infinidad de casos, las pensiones no solo sirven para mantener a los jubilados sino también a sus familiares en el paro o a los dependientes a su cargo y eso sin contar que también mueven demanda que tira de la economía. 
 
Los viejos no son bocas inútiles sino que deben ser bocas que hablen y, si es necesario, que muerdan. Por eso seguiremos con la serie sobre la vejez.
 
(La imagen es una foto de Wikimedia Commons, con licencia Creative Commons).

dimarts, 30 de juny del 2015

Referéndum griego: fuego graneado.

Supongo que en Grecia hará tanto calor como en España y con algunos grados más por lo agitado del momento. Un referéndum es una decisión límite, equivalente a un ultimátum en diplomacia. Algo de trato diplomático hay en las negociaciones de Grecia con la troika pues, si bien la UE no es una mera organización internacional en donde los gobiernos negocian mediante embajadores, tampoco es un Estado en el que los distintos poderes  territoriales negocian con sus pares. Un referéndum es un ultimátum consistente en referir la ley o el pacto a la voluntad del pueblo, a quien se otorga la última palabra. En teoría, claro. En la práctica, ya se verá.

Mientras se decide la consulta, se decreta fuego graneado. Todos opinan, apremian, aconsejan, advierten, amenazan a los griegos. Todos disparan. La clase de tropa, los comunicadores, analistas y publicistas con toda pasión a favor o en contra. Igualmente la oficialidad, los expertos incluso los de allende los mares, los comunicadores y futurólogos. También el generalato, los gobiernos, con independencia de su cercanía. Rajoy tranquiliza a los españoles ante el temor al contagio del corralito con el argumento de que en España, al haber un gobierno serio (no uno de adanes y ocurrentes) está todo bajo control. Lo mismo que decía Zapatero al comienzo de una crisis que se lo llevó por delante. El gobierno alemán y el francés juegan a policía bueno y policía malo. El de Obama, muy preocupado por la solidez del euro, que es la del dólar, piensa,  da consejos salomónicos mientras, de paso, Puerto Rico quiebra con una deuda impagable de 44.000 millones de $. Hasta los rusos y los chinos han asomado entre bambalinas por si cabe pescar algo en las aguas revueltas de la zona euro y la UE. Por disparar o pronunciarse, disparan también los bancos, los medios, los partidos políticos, los sindicatos, los empresarios, los financieros. Unos a favor y otros en contra. ¿De qué? Primero, de que se celebre el referéndum y, segundo, de que se vote "sí" o "no".

En cuanto a la consulta en sí, el fuego graneado es mayoritariamente negativo. Los partidos dinásticos en España, los gobiernos europeos, las grandes familias políticas, las gentes de orden consideran disparatado y peligroso el referéndum. Los partidos a la izquierda de la socialdemocracia lo aprueban y, en el caso español, se meten en un lío al verse obligados a explicar por qué apoyan un referéndum en Grecia pero no en Cataluña. El referéndum griego reverbera aquí en todos los ámbitos y eso que ya Sánchez explicó con gran clarividencia hace meses que "Grecia no es España". Ni las peras, manzanas, completaría la señora Botella. Hay que saber distinguir, amigos. Los catalanes no son griegos.

En ese fuego graneado, tupido, denso, se ha escuchado todo tipo de argumentos. Hay quien recuerda el siglo de Pericles y comprueba dolorido cómo la democracia, nacida en Grecia, en Grecia encuentra su tumba. La Hélade vuelve a ser ese fulgor casi místico que atrae a los espíritus románticos. Leo que un conocido político de las nuevas hornadas anuncia su viaje a Atenas el domingo, quizá con el ánimo con que Byron fue a terminar sus días en Missolonghi, luchando por la libertad de los griegos. Porque la libertad de los helenos es la de Europa. Hay también quien recuerda con amargura cómo Grecia condonó la deuda que por reparaciones de guerra había contraído Alemania. Los nazis, para ser más exactos, cuyas responsabilidades y obligaciones heredó la República Federal. Tal es la gratitud prusiana. Otros recomiendan, casi ordenan, a los griegos que el domingo voten "sí" a la oferta de la troika y devuelvan hasta el último céntimo. Porque aquí, como en Puerto Rico, sucede que el país no puede pagar sus deudas. Es entonces cuando otros aconsejan también votar "sí" porque saben de buena tinta que, asustada la UE de las posibles consecuencias de la quiebra, está dispuesta a suavizar sus condiciones y, quizá, aceptar una quita, como urge Obama.

Todo ese fuego graneado, esas advertencias conminatorias, esos dictámenes de expertos, consejos e institutos, esas consecuencias inevitables, son pura confusión y puro ruido pues, en el fondo, nadie sabe qué pueda pasar. Nadie, tampoco, cómo se ha llegado hasta aquí y cómo quepa salir. En las últimas horas, Tsipras ha hecho dos declaraciones aparentemente contradictorias pero ambas orientadas a influir en el resultado del referéndum a favor del "no", con todas las fuerzas. De un lado da a entender que, si triunfa el "sí", él tendrá que dimitir , lo cual es una advertencia/amenaza similar a la que formuló Felipe González para conseguir el "sí" a la OTAN en España de que él él no gestionaría el "no". Tsipras viene a decir que no gestionaría el "sí". Por otro lado afirma que, en ningún caso saldrá Grecia del euro, lo que pretende quitar el miedo al voto "no". Ambas afirmaciones tratan de fortalecer su posición en las negociaciones. Pero el resultado está abierto: puede salir "sí", puede salir "no" y las consecuencias de ambas opciones son imprevisibles. Afirmar que el "no" significa la salida de Grecia de la zona euro, o el fin de la zona euro o el de la misma UE es tan verosímil como afirmar lo contrario. Tsipras cree aducir una razón de hecho al negar la salida del euro debido a su coste excesivo. Pero ¿y si la UE llegara a la conclusión de que mayor es el coste de mantener a Grecia dentro? ¿Y si estuviera tratando de reducirlo empujando a los griegos para que se vayan, dando un portazo? Si Tsipras se va, se convocarán nuevas elecciones, pero ¿qué valor tienen las elecciones griegas si un consorcio de países amigos puede anularlas? Para eso casi es mejor que se nombre un gobierno títere. Que quizá sea lo que se busque con las nuevas elecciones.

En todo caso, algo está claro: nadie sabe qué va a pasar porque todo depende de decisiones imponderables con consecuencias imprevisibles. En esas condiciones es imposible que nadie, ni siquiera el más poderoso think tank, pueda elaborar planes de contingencia para una serie infinita de posibilidades con días, quizá horas de antelación. Planes que implican la colaboración de megainstituciones financieras, bancos, complejas maquinarias burocráticas, cuya lentitud es proverbial. Y eso para atender a asuntos de urgencia. De vida o muerte.

Sigue la cleptocracia.

Mientras Grecia se debate en la agonía de la deuda que sus ladrones nativos (banqueros, financieros, políticos, empresarios y otras gentes honorables) le han dejado, la policía en Valencia detiene al enésimo presunto mangante, prohombre de la banda de malhechores del PP. Es expresidente de la Generalitat valenciana y de no sé cuántos bancos más en todos los cuales se dedicó presuntamente a robar a manos llenas, para él y para sus amigos. Recuerden el nombre, José Luis Olivas, porque viene a añadirse a la ristra de supuestos chorizos del PP: Aznar, Rajoy, Cospedal, Arenas, Matas, Mato, Granados, Camps, Fabra, Baltar...y Olivas. Otro molt honorable, dedicado, según parece, a estafar a los ciudadanos de cuyos impuestos vive. Otro probable ladrón, alabado en su día por Rajoy, quizá puesto como ejemplo por Aznar. Todos de la misma cofradía pepera, organización dedicada al sistemático saqueo de España. Columna vertebral de este sufrido país, gobernado por cleptócratas compulsivos.

Y mientras la policía se llevaba detenido al tío Olivas, Mariano Sobresueldos Rajoy se reunía a comer con Nicolas Sarkozy en algún restaurante de Madrid y lo celebraba subiendo unas espantosas fotos en Twitter, empeoradas por unos comentarios suyos que revelan la profunda estupidez del perillán. Y eso en lugar de aprovechar la detención de su correligionario Olivas para dimitir de una vez, que es lo que debió habr hecho hace tres años y medio, ahorrándonos el trance de vernos gobernados por un auténtico sinvergüenza, solo válido para el embuste, la patraña y el mangoneo de los sobresueldos, amén de un clericalfascista que trata de imponer en España los métodos de su referente ideológico Fraga/Franco. Un chupacirios al servicio de los curas y dispuesto a acallar toda crítica o protesta por medios dictatoriales.

Si alguien cree que exagero, que eche una ojeada al editorial del New York Times hace escasas fechas, titulado la ominosa ley mordaza de España en el que se llama "ley mordaza" a la ley mordaza, se la considera dictatorial, propia de Franco y se pide a la Unión Europea que intervenga y la frene en protección de los infelices españoles. Que tampoco serán tan infelices cuando once millones de ellos votaron tan contentos a una partida de granujas, ladrones y franquistas porque, supongo, esperarían pillar algo del saqueo. Y eso en el New York Times, que es un periódico conservador. De siempre los conservadores han detectado el olor a fascista mucho mejor que algunos elementos de la izquierda.
 
Por lo demás, ahí arriba tiene el lector el resumen de la herencia que deja esta cuadrilla de presuntos ladrones asaltacaminos, disfrazados de partido político. Mírese bien porque pone los pelos de punta. Ese es el balance de este expolio monumental celebrado y negado al tiempo por los tertulianos peperos, los asnos, los chulos y los sicarios pagados a precio de oro con el dinero de los contribuyentes. Seis millones de parados. 1.700.000 familias sin ingresos. Añadan los niños que pasan hambre. Añadan los jubilados a los que se les sisa la pensión con la que, además, tienen que dar de comer a esos niños y las familias sin ingresos y se irán acercando al cuadro espantoso de un país destrozado por una cuadrilla de sinvergüenzas, ladrones sin escrúpulos que en su afán de rapiña, no han dejado ni la cera de las velas.
 
Después de Grecia, será Portugal, o Irlanda o España. ¿Por qué no? Gobernada por una manga de presuntos ladrones, ¿cómo va a pagar el billón de euros de deuda?

dilluns, 29 de juny del 2015

Las razones de Podemos.


El aplastamiento final de IU bajo las ruedas del Moloch Podemos ha dejado el escenario como en las tragedias de Shakespeare, lleno de cadáveres. Del elenco de la vieja federación restan dos o tres almas en pena que, por diversas razones, aún tienen acogida en la unidad popular del partido de los círculos si la piden a título estrictamente individual. Los demás, viejas y nuevas glorias, quedan tildados de cenizos en el basurero de la historia.
 
El anticlimax ha sido a cargo de Pablo Iglesias con un rechazo irritado a las humildes peticiones de convergencia. Algo tan desabrido que ha sonado a venganza a muchos. Así cabe colegir del brillante reportaje de Elsa García de Blas en El País y en el que se exponen los tiras y aflojas de unas negociaciones entre IU y Podemos que tienen un largo pasado y pueden haber dejado cicatrices. Al negarse a la convergencia, Iglesias parece devolver el rechazo de IU a sus previas y reiteradas solicitudes de unidad de acción.
 
No sería justo ni acertado que esto terminara así y, en efecto, leo un artículo de Pablo Iglesias en el mismo número de El País, titulado Izquierda, en el que aduce sus razones de forma más matizada. Da su versión de los intentos de acercamiento originarios de Podemos a lo que él llama la izquierda (básicamente IU), concluidos en ruptura porque, a su juicio, la izquierda ha interiorizado la función histórica de perdedora, siendo así que, como ha repetido muchas veces, él quiere ganar.
 
Para que no haya duda sobre la sinceridad con que ha vivido ese desgarro dedica parte considerable del artículo a probar que él, personalmente, así como sus padres, abuelos y todos los bípedos implumes que lo han rodeado de siempre, son de izquierda. Desde la primera comunión. A machamartillo. Pero la izquierda (siempre básicamente IU) no es capaz de comprender que su electorado no se reduce solo a ella misma, sino que debe ampliarse a quienes quieren cambios, reformas, pero no son de izquierda, o sí lo son, pero no lo saben o no lo son pero es como si lo fueran.
 
La izquierda en la visión paulina no entiende que su solo nombre provoca reparos y, si se le añade el calificativo de comunista, los reparos se convierten en una estampida. Iglesias sí lo ha entendido por fin. Le ha costado dos elecciones en las que los resultados, sin ser clara derrota, marcaron mala tendencia. Y ha reaccionado. Quizá sobreactuando, pero de modo esencialmente correcto si de lo que se trata es de ganar las elecciones de noviembre. La izquierda es una rémora. Lo mejor es no contaminarse con ella.
 
Posición tácticamente correcta. Pero no tanto estratégicamente. Ese concepto paulino de "izquierda" es angosto y no permite a Podemos articular una opción convincente. Es un concepto de izquierda formulado dentro de los parámetros con que esa izquierda, a la que se critica, se define a sí misma y al resto de las fuerzas políticas. Estando dentro de la tribu, ve el mundo con los ojos de esa tribu y no de otra. En ningún momento se cuestiona en este discurso el hecho de que, cuando se habla de "izquierda", no se incluya al PSOE, a la otra tribu. Es más, se da por supuesto implícitamente que el PSOE no solo no es de izquierda, sino que es la misma derecha del PP y, por tanto, tan adversario como este por batir.
 
Pero esa conclusión es falsa, cual se ve cuando, para justificar el portazo a los pedigüeños de IU, se afirma con orgullo que Podemos quiere representar los intereses de sectores movilizados de la sociedad, aunque no sean de izquierda.  Justamente eso es lo que pretende el PSOE que se configura como un partido interclasista, moderado, de centro izquierda, monárquico y (últimamente) nacional español. Y dice ser de izquierda. Izquierda socialdemócrata, que todo el mundo reconoce como tal, incluso en España, de vez en cuando.
 
Entre la "izquierda" de IU y lo "no izquierda" del PSOE que, sin embargo, es la que Podemos apoya en varios gobiernos autonómicos y locales, Iglesias se encuentra con la dificultad tradicional conocida como tercera ley universal del pensamiento, esto es, la ley del tercero excluido. Dé gracias a que la relación IU/PSOE no es tan nítida como las dos primeras leyes (identidad y principio de no contradicción) exigen. De serlo, no tendría posibilidad alguna de elaborar una tercera opción creíble entre el comunismo y la socialdemocracia. En el ámbito de la lógica difusa de la política es posible que lo consiga. Pero será a base de seguir cerrado a la convergencia comunista y asomarse a una reconsideración del concepto de izquierda en una sociedad conflictiva, sí, pero abierta y muy compleja, lo que presupone un replanteamiento estratégico de las relaciones con el PSOE, si quiere que lo tomen en serio. Algo duro, por cuanto significa cuestionar creencias que vienen de la infancia, amor a la familia, respeto a los padres y lealtad a la basca. Las creencias, los prejuicios, son la verdadera cárcel interior de las personas. Estas deben liberarse de ella si quieren entender el mundo, lo que parece ser un requisito insoslayable para transformarlo.
 
En cuanto a la "izquierda" sobrante, tanto IU como las pequeñas formaciones que, con diversos atributos, forman un séquito de satélites, lo más sensato, dicho sea sin ánimo de ofensa, es que se integren todas en la unidad popular de Podemos, negociando con estos una especial atención a los objetivos que les sean más caros. Pero lo más sensato, por lo general, no es lo más frecuente. Es difícil que los cabezas de ratón que lucen en estas formaciones se resignen a perder el ralo halo de gloria que los rodea. La "izquierda", esa que habla de las fuerzas de la historia y la función subordinada del individuo, está poblada de dirigentes con un altísimo concepto de sí mismos, abrumados por la carga de su narcisismo.

Lo más probable es que haya tres opciones de izquierda en las elecciones de noviembre. Las dos mayoritarias, PSOE y Podemos y una presencia testimonial de una tercera posibilidad cuyo nombre aún está por determinar pero que irá seguramente por la línea del foro o el frente o la mayoría de origen divino. A su vez, la relación numérica entre PSOE y Podemos, dependerá de la forma en que este último enfoque su competencia electoral con el primero.

La herencia de la banda de presuntos ladrones.

Cuando Mariano Sobresueldos Rajoy llegó a La Moncloa a lomos de once millones de votos que, en realidad, estafó, pues no pensaba cumplir nada de lo que había prometido, invocó en tono trágico "la herencia de Zapatero" para excusar sus mentiras, sus engaños, sus desaguisados, estropicios y destrozos.

El país lleva casi cuatro años gobernado por una presunta asociación de malhechores que ha descubierto el chollo de organizarse para robar, pero decir que es un partido político. De este modo, los supuestos delincuentes no solo no tienen que temer a la policía sino que pueden valerse de ella para cometer sus fechorías y eso es lo que están haciendo y por eso han puesto el ministerio del Interior en manos de dos elementos con tendencias psicopáticas, Fernández Díaz y Cosidó, cuya sola obsesión es que los supuesto trincones -especialmente los curas- puedan seguir forrándose, mientras persiguen a los ciudadanos que denuncian y protestan por el expolio a que España ha sido sometida.

En estos cuatro años, y con el cuento de reponer caudales en unas arcas que han vaciado por entero a base de una serie de estafas a la que llaman "crisis", han subido los impuestos, especialmente los que gravan a los más pobres, han dejado sin servicios sociales a la población, han privatizado cuantos servicios públicos han podido para quedárselos ellos mismos o entregarlos a los deudos y allegados, han mermado la financiación de esos servicios (por ejemplo, la educación) para despilfarrar recursos públicos a favor de los privados, también de ellos o de los curas que son tan ellos como ellos mismos. Igualmente han privado de subvenciones a los desempleados, reducido a una miseria los salarios medios, eliminado la protección del trabajo, empujado a los jóvenes a marchar al extranjero, sisado el dinero de los pensionistas a base de reducir las pensiones y saquear el fondo de reserva, arrebatado a los inmigrantes la atención sanitaria, han empobrecido, desahuciado, empujado al suicidio a muchos privados de vivienda, han condenado a la desnutrición a una cuarta parte de los niños del país y, cuando han podido, han metido la mano en la caja y se han llevado la pasta cruda. Toda.
 
A eso lo llaman crisis. 

Este enorme expolio se ha cometido a la vista de todo el mundo. Saquearon a conciencia la 3ª entidad financiera del país, Cajamadrid, en la que una pandilla de presuntos chorizos, estilo Blesa o Rato, se pegó el vidorro, dando rienda suelta a sus gustos de macarras cursis a costa del prójimo. Y los demás lugares públicos o parapúblicos, Comunidades autónomas, ayuntamientos, empresas públicas, asimiladas, planes y proyectos siguieron similar suerte: donde había un euro público, llegarían los pájaros peperos con una trampa, un ardid o con el simple morro, y se lo llevarían.

Así, veinte años. Veinte años de robo a mansalva. Veinte años de sobresueldos, comisiones, mordidas, desfalcos, adjudicaciones fraudulentas. Veinte años de ladrones. Veinte años de Borbones, Aznares, Rajoys, Blesas, Aguirres, Ratos, Urdangarines, Camps, Fabras, Matas, Baltares, Granados, Gonzáleces, Arenas, Cospedales y demás tropa de presuntos mangantes. Y, claro, el país está quebrado. La deuda nacional supera el 100% del PIB, más de un billón de euros que, como los griegos, tampoco podremos pagar. Solo las administraciones públicas que esta banda tiene que desalojar por haber perdido las elecciones arrastran una deuda de 77.000 millones de euros. Las demás magnitudes son iguales y la que más importa, el paro, es superior a la que dejó Zapatero y la segunda de Europa, después de Grecia.

Tal es la herencia real de la banda de presuntos forajidos, a las órdenes de ese bochorno del género humano, Mariano sobresueldos Rajoy, un hombre que ha roto todas sus promesas, que está bajo sospecha de ilegalidad , que no sabe hablar, que desconoce el abc de la democracia, que se niega a dar explicaciones, que ignora el Parlamento y desprecia a la oposición la cual, a su vez, lo trata con inmerecido guante de terciopelo, alimentando así las sospechas de complicidad con la granujería del gobierno de España.

Pero el desastre no acaba en el saqueo a que la banda de supuestos malhechores ha sometido al país. Tampoco ha dejado títere con cabeza en otros órdenes del gobierno. Tras haber destruido la educación pública en todos sus niveles, hundido la investigación, privilegiado a la Iglesia católica, consolidado la bestialidad taurina, ahogado la cultura y permitido la censura en la red, el ex-ministro de Educación, un tipo arrogante, prepotente e ignaro, se prepara un retiro dorado en París con su ligue de turno, los dos a cuenta del erario. El ministro del interior, un alucinado supersticioso que condecora trozos de mandera pintarrajeada a los que adora, hace promulgar una ley de represión, hostigamiento, persecución e inseguridad juridica de los ciudadanos a la que llama "ley de seguridad ciudadana". El ministro de Industria, un fabuloso incapaz que ignora por dónde pasa el meridiano de Greenwich, multiplica los beneficios abusivos del oligopolio eléctrico al tiempo que persigue las energías renovables y el autoconsumo ciudadano. La exministra de Sanidad, una analfabeta que arrebató el derecho a la salud a decenas de miles de personas, sigue chupando del bote como cargo, es decir, carga pública.

Y así es todo. Como colofón de la herencia, esta banda de inútiles, farsantes y mangantes que, al llegar al poder recibió en herencia un país maltrecho y, aunque incómodo, relativamente unido, se va dejándolo al borde de la escisión, gracias a su estupidez y su evidente incapacidad de entender cualquier complejidad superior a la suma de dos más dos. El ejemplo vivo, el propio sobresueldos Rajoy para quien la movilización de millón y medio de catalanes pidiendo la independencia en la Diada de 2012 era una algarabía. ¿Cómo puede un país sobrevivir al gobierno de tamaño imbécil?
 
Esta es la verdadera herencia de Mariano Sobresueldos Rajoy y la presunta banda de ladrones. Y, sobre esa herencia, viene Aznar a verter la hiel de sus habituales consideraciones ácidas, encizañadoras y, en buena medida, falsas, acomodadas a sus intereses. Sostiene el héroe de las Azores en su comic preferido, el ABC, y con el fin de meter el dedo en el ojo de Rajoy, que los peligros de España hoy son el populismo, el secesionismo y la crisis del sistema de partidos. Como siempre, puro delirio: si hay alguien populista en España es su partido que, además, se llama partido popular; el secesionismo lo ha alimentado su ungido, Mariano Sobresueldos Rajoy, cuya capacidad mental es similar a sus dotes oratorias; la crisis del sistema de partidos viene movida porque el suyo -y también el otro dinástico, el PSOE, aunque a bastante distancia- es un foco de corrupción, un nido de ladrones y sinvergüenzas, de chorizos presuntos, ya condenados o a punto de condenar, una asociación, según presumen los jueces, con ánimo de delinquir, de la que él fue presidente, sigue siendo presidente de honor; él, quien nombró a Mariano Sobresueldos Rajoy y Blesa, el supuesto ladrón responsable directo del desaguisado del que él es responsable indirecto.

Sí; esta es la herencia de la banda de presuntos ladrones.

diumenge, 28 de juny del 2015

Estrategias.


La encuesta de Invymark que publica la Sexta, también conocida como telepodemos, parece inaugurar un tiempo nuevo de ascendencia consolidada de los dos partidos dinásticos, en especial el PSOE que se recupera a ojos vistas de las horas bajas zapateriles y postzapateriles. Y eso que seguramente el trabajo se hizo antes de que Sánchez sacara a pasear la banderaza rojigualda. Lo esperable es que la lluvia de oro y sangre haya insuflado anhelos patrióticos por doquier excepto en las tierras irredentas, como Cataluña.

La consolidación del PSOE como fuerza más votada contrasta con el bajísimo porcentaje de voto que se adjudica a Podemos, un insignificante 4,1%, casi para quedarse fuera del Parlamento. Los españoles no elegimos presidente del gobierno sino representaciones de partidos. Pero el significado viene a ser el mismo. Igualmente el gráfico representa lo que los españoles piensan que va a suceder, no lo que quieren que suceda. Si esa es la pregunta, las proporciones son sensiblemente distintas. Más de un 20% quiere ver a Iglesias de presidente, casi a la par con el actual, pero once puntos por debajo de quienes prefieren a Sánchez. Y también Rivera es menos deseado que Iglesias aunque, a la hora de decir quién ganará, esos mismos ciudadanos le den ventaja sobre Podemos.

Esta disonancia entre lo que la gente dice querer y lo que piensa que va a pasar es muy curiosa y seguramente se explica porque todo el mundo nos vemos como más abiertos, innovadores y partidarios del cambio pero no juzgamos por igual a los otros. La oscilación más pronunciada entre el deseo y la realidad (16 puntos) afecta a Podemos. Y es también Podemos quien aparece más entretenido perfilando su estrategia. El peligro de contaminación de los cenizos de IU se ha conjurado, aunque a costa de emplear un término que tiene escasa justificación desde un punto de vista ilustrado. Sobre todo porque quien llamaba cenizos a los de IU se quedaba luego colgado en un ascensor.
 
La estrategia apunta ahora al bipartidismo, término que cada vez se escucha menos. La pugna será con el PSOE por la hegemonía de la izquierda. Y es de esperar que en términos civilizados, sin ataques fuera de lugar ni juego sucio. Se trata de unas elecciones y lo lógico es que quienes a ellas concurren quieran ganar, superar a las otras. Así lo formula Podemos, que pretende superar al PSOE para llevar a cabo cambios históricos. Será más o menos realista, dada la facilidad con que los políticos se ven ya en la historia, pero es legítimo. Como legítimo es que el PSOE no se deje superar y se adjudique la tarea de realizar los cambios y, ¿por qué no? también históricos.
 
Lo curioso es a dónde ha ido Iglesias a situar la vía de superación del PSOE, a la cuestión nacional.  Era imposible que Podemos no señalara el carácter grandilocuente, aparatoso, falso del patriotismo del abanderado. El patriotismo de tambor y estandarte. Pero este territorio es resbaladizo. ¿Cuál es, entonces el "verdadero patriotismo"? Aquí la respuesta puede ser doble: una, que no hay "verdadero patriotismo" y todo patriotismo es falso; dos, que sí, hay un "verdadero patriotismo".  Este consiste en un proyecto plurinacional.
 
Y ¿qué es un proyecto plurinacional? Uno que emane del reconocimiento de España como nación de naciones. La determinación, incluso en esa forma de resonancias bíblicas, no goza de universales simpatías. Subsiste, además,  el problema de cómo hacer realidad práctica, en el campo de la organización política y las normas jurídicas, esa alambicada fórmula de la nación de naciones. Los socialistas traen bajo el brazo una propuesta federalista que no saben ni como articular. Los de Podemos lo fían a un proceso constituyente para el que, como se ve, disponen de un apoyo entre el cuatro y el veinte por ciento del electorado y cuando llegue. Entre tanto, la legalidad vigente no permite autodeterminación alguna. La propuesta parece pensada para disgustar a los dos bandos en lid, el nacionalismo español (en cuyas filas está ya firmemente encuadrado el PSOE para terror del PSC) y el catalán en donde Podem es considerada como una fuerza netamente unionista.
 
Es posible que Podemos cumpla el viejo sueño de superar a los socialistas. Pero no será en el terreno nacional, en donde la más mínima ambigüedad se paga muy cara. La nación no admite reparos ni escrúpulos. Se está con ella o contra ella.

Punk: la arqueología de la indignación.

El movimiento del 15M, que Podemos considera su padre putativo, nació a su vez del de los indignados. Fue este un estallido repentino de ira colectiva; pacífica, pero ira, que tomaba nombre de un panfleto publicado a comienzos de los noventa por un nonagenario francés que, recordando su juventud rebelde, trasmitía la consigna Indignez-vous! Y la gente la siguió, se indignó, se arremolinó, acampó, dio lugar al 15M y de este, surgió, según parecer muy extendido, aunque no unánime, el partido de los círculos. Podemos sería el partido que canalizaría la indignación.

La indignación, el significante autorreferencial, como dirían los teóricos de Podemos, se convirtió en la noticia de moda, el tema de columnas y análisis de los medios, el objeto de seminarios y grupos de trabajo y comienzo de una nueva taxonomía. Los ciudadanos no solo se dividían en izquierdas y derechas, creyentes y no creyentes, nacionalistas de aquí y nacionalistas de allí, sino también en indignados y no indignados. La nuestra es la era de la indignación frente a la indiferencia y la resignación de las épocas anteriores. Lo nuevo era indignarse.

O quizá no tan nuevo. No hay nada nuevo bajo el sol. Los indignados heredan planteamientos, actitudes, señales, formas y fondo del movimiento punk, que explosionó en los años setenta como una llamarada muy intensa en el campo de la música, sobre todo, pero también de las demás artes, de la contracultura y la política radical, generalmente extraparlamentaria. Solo la imagen de Jordi Colomer, de 2006, que ilustra el post de hoy, con el coche con el enorme letrero: "No? Future!", directamente traída del punk, es un puente con la idea frecuentemente expuesta de los indignados de no disponer de futuro.

La exposición sobre el punk que alberga el Centro de Arte Dos de Mayo, de Móstoles, llamada PUNK. Sus rastros en el arte contemporáneo, comisariada con gran acierto y sabiduría por David G. Torres, al abordar el interesante tema de la huella del punk en el arte de hoy, apunta en el sentido expuesto más arriba aunque, obviamente, no de su finalidad.
 
El estallido repentino del punk, como reacción airada frente al conformismo y la autocomplacencia en que había acabado la  contracultura de los sesenta y el movimiento hippy, tenía precedentes. En la exposición aparecen referencias continuas a los situacionistas, muy escasas al surrealismo y muy abundantes al Dada, del que, obviamente, recogían le insistencia en la provocación y el asalto a los valores establecidos y, por supuesto, al anarquismo, con mención expresa a la revista ácrata británica, Black Flag, una de las primeras en impulsar el movimiento. El punk era la reacción airada a la civilización de la alienación, el consumo, la superficialidad, la explotación y el mal gusto. Que se enfrentara al mal gusto burgués y antiburgués mediante prácticas de mal gusto solo prueba que el movimiento es coherente. Y su influencia posterior, la pieza Das Kakabet (2007), del grupo Gelitin, compuesta por una serie de ñordas humanas reales, así lo prueba.
 
Esa reacción venía alimentada por otra indignación anterior, la de los llamados jóvenes airados, cuya muestra más representativa fue la obra teatral de John Osborne, mirando atrás con ira, de mediados de los cincuenta. La generación de la posguerra, la de los Hijos de la ira. La cosa viene de bien atrás. El mismo coche de Colomer, con su anuncio de neón, nos remite a la estética de otro movimiento que también ejerció su influencia, aunque de forma sutil, la generación beat.
 
De todas ls influencias, sin embargo, quizá la más acusada sea la de los situacionistas. En la visita se aprecia cierto culto por la figura de Guy Debord. Notable el ladrillo envuelto entre la portada y la contraportada de la Sociedad del espectáculo (obra del grupo Claire Fontaine, en 2006). El libro como arma arrojadiza. El recuerdo de la primera película de Debord (1952), Aullidos en favor de Sade, ya nos sitúa en ese terreno de indignación e ira. Puestos a buscar antecedentes ilustres, hasta Alfred Jarry aparece en algún lugar. La patafísica, el Dada, el letrismo, el surrealismo, el situacionismo, los jóvenes airados, la generación beat, mayo del 68, los hippies, los provos, el punk, los indignados. Todo el siglo XX y lo que va del XXI es una una sucesión cíclica de indignación, conformismo, nueva indignación.
 
La exposición es muy completa y trae desde piezas históricas de Michel Basquiat, Chris Burden, Jamie Reid, Eulàlia Grau o Valie Export hasta cosas de ahora mismo, de Pepo Salazar, Mario Espliego, el estupendo vídeo de Federico Solmi, Democracia china, Antonio Ortega. Hay una gran presencia de artistas vascos y catalanes en la estela punk. De los tiempos intermedios, los noventa y primer decenio de 2000, abundancia de obras de Martin Kippenberger, Raymond Pettibon, Mike Kelley o Paul McCarthy. Dicen que el punk museizado pierde. Como todos los estilos artísticos. El origen situacionista no lo hace más vulnerable a la descontextualización que el rococó, por ejemplo. Aun así, la visita a la exposición es una experiencia abrumadora porque a la variedad de soportes materiales con mezcla de imagen y sonido para hacer justicia al ruidismo del punk, se une la habitual intención provocadora de las piezas. Como la autoridad española aplique a rajatabla la ley mordaza, van a tener que cerrar la exposición, plagada de aparentes incitaciones a la violencia, enaltecimientos del terrorismo y los atentados, insultos a la dignidad de las más altas instituciones del Estado. La reina Isabel II con nariz de payaso en los billetes de cinco libras, el vídeo prohibido del asesinato de Kennedy, las imágenes del septiembre negro de Munich en 1972, los atentados a los aviones.
 
Que parte de la violencia así representada sea la que los propios artistas han sufrido directamente (autorretratos de los autores tras haber recibido palizas) da algo que pensar acerca del fondo del mensaje en general que, por lo demás, tiene un contenido poético. El famoso autorretrato de Gavin Turk, (2000), representando a Sid Vicious de los sex pistols, en la pose de Elvis Presley que reprodujo el también famoso cuadro Andy Warhol es como la quintaesencia del punk al día de hoy, como el vídeo de Christian Marclay (2000), Guitar drag, en el que escenifica una consigna punk típica, ¡Matad vuestros ídolos!
 
El nombre punk parece proceder del insulto que Clint Eastwood dedicada a un pringao asaltatiendas en una película de la serie de Harry el sucio. El insulto se consagró como un estilo a través de algunas tiendas de ropa y locales londinenses (la famosa tienda Sex, de MacLaren y Westwood en Londres) que rompían con la edulcorada estética hippy y, sobre todo, la fulgurante aparición del grupo inglés de rock, Sex Pistols, que duró poco más de dos años y el más estable neoyorquino de los Ramones, por el que Palinuro confiesa debilidad. Más estable porque duraron dos decenios, pero en mitad de una verdadera guerra entre ellos, como buenos punks.
 
Música, atuendos, estilo de vida, provocación permanente, ataque a lo establecido, muchas veces a través de la técnica típicamente situacionista del détournement, alterando el significado de las representaciones, cambiando el discurso de los protagonistas. Parece como si el punk se concentrara en las apariencias y así hasta lo propugna. Pero, dada su desvergonzada falta de lealtad al sistema, ni esto se puede tomar en serio.  El punk aparece obsesionado con un elevado grado de exigencia hacia sí mismo. Y el contenido también es esencial: la pieza de Antonio Ortega para decir algo la primera premisa es tener algo que decir (2014), entronca con un célebre cuadro de Salvator Rosa de 1640. La exigencia es completa en el paso de la teoría a la práctica. No basta con predicar que den por culo al sistema. Hay que hacerlo, lo cual es otro asunto.  La prevención punk es total y trae un aroma de mayo del 68: no confíes en nadie mayor de treinta años.
 
Forma explositiva y fondo de crítica revolucionaria, sin concesión alguna, resuelven el generalmente insufrible debate sobre el sujeto de la acción mediante una recomendación práctica que equivale a la fórmula de la emancipación del individuo: la técnica del artista -y todos lo somos- es el DIY, el Do It Yourself, "hazlo tú mismo". Gran parte de la producción punk son grafitti, octavillas, performances callejeras, aprovechamiento de residuos. Cosas al alcance de todos con las que es posible subvertir el orden cotidiano.
 
La relación entre el punk y el feminismo es especial porque este último se impone con mayor éxito por la naturaleza provocadora del arte. La provocación realizada por hombres es mejor asimilada en la sociedad que cuando lo es por mujeres. No bastaba en los sesenta con poner en marcha una sociedad para la castración de los hombres, (Society for Cutting Up Men, SCUM), como hizo Valerie Solanas. Había que pasar a la acción y Solanas vació un revólver en Andy Warhol. El tratamiento que Chiara Fumai hace del caso Solanas y su manifiesto bajo el lema de un hombre artista es una contradicción en los términos, pone de relieve la ambigüedad de la interpretación del episodio. Y, por supuesto, la presencia de las Gorilla Girls todavía afianza más la idea de que, como todo lo punk, el feminismo punk es especialmente incisivo y crítico.
 
Muy original exposición. Quien quiera saber más del punk, que se asome a Greil Marcus (1989), Rastros de carmín. Una historia secreta del siglo XX. Barcelona: Anagrama. El libro está escrito antes de la explosión de internet. Con esta, el punk, convertido en ciberpunk, se expande, se viraliza. El photoshop es el campo de maniobra del punk.