dimarts, 2 de juny del 2015

Últimas noticias del imperio.

Perry Anderson (2015) Imperium et Consilium. La política exterior norteamericana y sus teóricos. Madrid: Akal. (250 págs.)
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Perry Anderson es un historiador y politólogo británico de orientación marxista. Perteneciente a esa brillante escuela de historiadores materialistas que incluye figuras señeras como E. P. Thompson y Eric Hobsbawn, tan prolífico y activo en la política práctica como ellos. Hace años que leí sus dos primeras obras, publicadas en los setentas, Transiciones de la antigüedad al feudalismo y El Estado absolutista y que muchos consideran lo mejor de su producción. Desde luego, a mí me impresionaron por la vastedad de su horizonte, su fuerza explicativa, su capacidad sintética y su perspectiva teórica, aunque, para algunos, esa parece ser su debilidad, pues lo acusan no de escribir historia, sino de teorizarla. Por mi parte, he vuelto sobre estas dos obras en varias ocasiones y siempre las he encontrado muy interesantes y llenas de sugerencias.

Anderson, hermano del politólogo Benedict Anderson, que ha dejado huella en los estudios sobre el nacionalismo por su concepción de las imagined communities, fue durante muchos años el editor, el alma de la New Left Review, siempre en primera línea de los debates doctrinales del marxismo occidental, a veces algo abstrusos. Escribió mucho y participó en todas las polémicas sobre marxismo continental/marxismo inglés, el estructuralismo, el postestructuralismo y el posmodernismo. Mantuvo una célebre controversia con E. P. Thompson y no me considero capacitado para pronunciarme por ninguna de las dos posiciones porque ambas me convencen en parte. Desde entonces he venido leyendo aquí y allá artículos de Anderson y, a veces, algún ensayo iniciado en la NLR. De hecho, las dos mitades de este libro son sendos ensayos publicados en 2013 en un número monográfico de la revista. Está retirado en los Estados Unidos desde los años 80 y da clases en la Universidad de California. Allí ha ampliado su vasto campo de intereses y ha escrito sobre la India y, ahora, sobre la política exterior de los Estados Unidos.

La tesis central de la obra es sencilla: desde el siglo XIX, especialmente a partir de la guerra contra España, los Estados Unidos han pretendido siempre ampliar y consolidar su hegemonía imperial en el mundo. La tendencia se hizo patente a partir de la primera guerra mundial y dominante a partir de la segunda hasta nuestro días. Mientras las armas norteamericanas llevan el poder brusco (p. 178) a los últimos rincones de la tierra (Imperium), una pléyade de ideólogos las justifican con distintas elaboraciones teóricas (Consilium). El autor considera que los intelectuales norteamericanos son, en realidad, "consejeros de príncipes" (p. 165). Y sus consejos tienen generalmente un tinte moralmente sombrío. En general, es un libro sombrío porque levanta constancia de que, por encima de todas las ilusiones e ideologías cosmopolitas, racionales, kantianas, prevalece la vieja razón de Estado. De hecho y de palabra. Sin duda la doctrina de la guerra preventiva, no es una invención de Bush. Es anterior. Y mucho. Es doctrina romana. Pero son los intelectuales los que la han resucitado y opera al día de hoy en los Estados Unidos de Obama que la ha manejado en relación con el Irán (p. 146)

La marcha imperial estadounidense está ya implícita en la doctrina del manifest destiny y todos los presidentes, de Wilson en adelante, la han perseguido. La obra tiene bastante valor desmitificador porque presenta a Wilson y al segundo Roosevelt no como los idealistas, abanderados de la causa de los pueblos y la libertad, sino como dos políticos sin escrúpulos que solo pretendían el triunfo estadounidense. Para Anderson, Roosevelt no llevó a su país a la guerra movido por su antifascismo. Sentía aversión por Hitler, pero admiraba a Mussolini, "aupó" a Franco al poder y se llevaba bien con Pétain (p. 29). Roosevelt no quería un New Deal para el mundo. Lo suyo era política de poder, no el bienestar (p. 33).

Esta visión desmitificadora procede de la llamada "escuela revisionista", que replantea desde una perspectiva crítica la política exterior estadounidense desde la segunda guerra mundial. Hace suyos los puntos de vista de Gabriel Kolko, Gar Alperovitz o William Appleman Williams, todos ellos muy críticos con la política primero de contención y luego de rechazo ("roll back") de Dulles en 1947 (p. 75), en la guerra fría. Kennan no sale bienparado e indirectamente se da la razón a Lippmann quien lo acusaba de fomentar la guera (p. 41).

En la guerra fría, los Estados Unidos vivieron obsesionados con la seguridad. Mediante la ley de Seguridad Nacional de marzo de 1947 se crearon el Departamento de Defensa (antes llamado "de Guerra"), el Estado mayor conjunto, el Consejo de Seguridad Nacional y la Agencia Central de Inteligencia, la célebre CIA (p. 45).

La primera prioridad de la política de contención fue reconstruir Europa occidental y el Japón siguiendo el modelo capitalista a través del Plan Marshall (p. 65). En los decenios siguientes, la expansión alcanzaba el lejano oriente (p. 82) y el Oriente Medio (p. 88). Del Próximo Oriente no hacia falta hablar. América Latina, alejada de Europa,  era un feudo de los Estados Unidos (p. 93).

La descolonización fue un proceso con auxilio estadounidense (p. 107). Los norteamericanos intervinieron decisivamente en el África, como también lo hicieron los cubanos (p. 109). En los  años 70, la conferencia de Helsinki y el tratado de 1975, en realidad señalaban el triunfo fde Occidente. Unos años después, Reagan, con sus gestos de actor (Tear down this wall, Mr. Gorbachev!) y la famosa invención, el bluff de la Iniciativa de Defensa Estratégica rindió a los soviéticos (p.117). Según el autor la guerra fría no fue nunca una Niederwerfungskrieg (guerra de aniquilación) sino una Ermattungskrieg (guerra de desgaste) (p. 118).

Con el fin de la guerra fría, el famoso dividendo de la paz pasó a ser dividendo de la guerra en interés de los Estados Unidos. Con el GATT convertido en OMC, el  Consenso de Washington (p. 125) y la creación de la ALCA o asociación de libre cambio de América, los Estados Unidos han emergido como potencia dominante en un mundo unipolar, con la OTAN  ampliada hasta la spuertas de Rusia (p. 126). Los hechos dan alimento suficiente para el nuevo revisionismo, crítico con la política exterior hegemónica, que se basa en todo tipo de retóricas: bombardeos aéreos como intervención humanitaria, la doctrina de Blair y Clinton  de que la causa de los derechos humanos invalida el principio de soberanía nacional (p. 129) , la lucha contra el terrorismo (p.130).

La actual presidencia, menudo chasco para los liberales que creyeron que la llegada de un negro a la presidencia de los Estados Unidos cambiaría algo la arrogancia del Imperio. Obama es un presidente tan expansionista y obsesionado con la seguridad como los anteriores. Desde la segunda guerra mundial, la criminalidad presidencial ha sido la norma y no la excepción y Obama, sostiene Anderson,  no ha sabido romper con ella (p. 144).  Para él, el asesinato es preferible a la tortura (p. 143). Supongo que a John Yoo, el catedrático de Berkeley que asesoraba a Bush acerca de cómo la tortura podía ser constitucional en tiempo de guerra, esta actitud le parecerá poco refinada. Asesinar es siempre peor que recurrir a técnicas reforzadas de interrogatorio, que es el nombre de lo que algo más al sur se conoce como la bañera. En otro orden de cosas, aunque tampoco muy alejado, la expansión se consigue forzando a los demás, velis nolis, a firmar acuerdos leoninos de libre comercio.  El Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica, trata de vincular al Japón con el imperio estadounidense (p. 154). Y lo mismo pretende hacer el TTIP que, al parecer, los socialistas europeos quieren aprobar si no lo han hecho ya. "La guerra fría había terminado, pero la policía nunca descansa. Tuvieron lugar más expediciones armadas que antes, se crearon más armas avanzadas que nunca; más bases se añadieron a la cadena; se desarrollaron más doctrinas de amplio alcance sobre la intervención. No había vuelta atrás". (pp. 159-160).

Últimas noticias: el Imperio está más fuerte que nunca. Domina los mares, tiene ocupada militarmente una serie de países. Controla los cielos de otros. De casi todos, en realidad. Posee bases militares en docenas de países que se dicen soberanos, entre ellos España. En el libro no se habla de ello, pero el Imperio pretende igualmente el control de internet y el ciberespacio.

La segunda parte del libro es una especie de reseña bibliográfica de la producción norteamericana más reciente, tanto académica como de ensayo divulgativo en sus autores más relevantes, una especie de review article. Partiendo de las tradiciones autóctonas de una interpretación de la hegemonía benigna de Norteamérica en la línea del idealizado Wilson, repasa las obras más significativas en la interpretación de la política exterior estadounidense en la que prevalece la vieja obsesión por la seguridad y la perspectiva realista, si bien con distintas versiones, unas más convincentes que otras. La tesis de Brzezinski de que el fin de la guerra fría, lejos de aportar más seguridad a los Estados Unidos les ha aportado menos es claramente instrumental en el sentido de proseguir la carrera de armamentos y la mayor potencia destructiva del planeta, aunque el efecto intimidatorio de esta es  curiosamente menor que el que tuvieron las dos primitivas bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki. No obstante sigue siendo dogma realista que la proliferación de armas atómicas favorece la paz (Kenneth Waltz).

Especial interés tiene la obra de dos internacionalistas, Thomas M. O. Barnett para quien la clave de los Estados Unidos, su secreto. su revolución propia es el capitalismo y este ha triunfado (p. 230). Hay que superar la brecha entre desarrollo y subdesarrollo, pero estamos en camino (p. 231). Aunque quizá no haya que tomarse esto muy en serio viniendo de un realista. Richard Rosencrance, ya en el segundo mandato de Obama, está preocupado por la decadencia relativa de los EEUU en relación con la China y la India (p. 236).
 
Termina Anderson con tres observaciones amargas de distinto orden: 1) los especialistas en relaciones internacionales no se ocupan de la economía y no entienden la crisis. 2) la Zollverein que va de Moldavia a Oregon requiere una articulación política que nadie sabe cómo se hará. 3) La consolidación de la hegemonía del "siglo americano" se lleva a cabo con ampliación y represión: terrorismo, secuestros, asesinatos selectivos desde el aire, etc.

Hace suyas las desengañadas palabras de Christopher Layne, "las hegemonías benignas son como los unicornios: animales imaginarios" (pp. 243/244). Este crítico así lo cree también.

dilluns, 1 de juny del 2015

A toda máquina hacia el desastre.

Según el PP, Rajoy es el único candidato posible para las elecciones. No el mejor, sino el "único posible". Los demás son imposibles. En el fondo, él también. Pero tiene la ventaja de estar ya en posición de salida. Ese es todo su mérito para ser candidato y se lo ha otorgado él al nombrarse a sí mismo para  el cargo.
 
Su biografía no lo avala en el intento. Su ejecutoria como presidente en esta legislatura, tampoco. Su condición de presidente de un partido al que los jueces consideran una organización presuntamente criminal y de un gobierno sostenido en esa organización presuntamente criminal, así como su situación personal de acusado de haber cobrado sobresueldos y pagos en especie de la Gürtel, en cualquier país del mundo le impedirían presentar su candidatura a ningún puesto público. Aquí, según parecen creer él y los suyos, no solamente no lo impiden sino que lo aconsejan.

Tengo para mí, sin embargo, que la decisión es un desastre. Un candidato cuestionado en todos los órdenes y con un partido hecho unos zorros, con más gente en los juzgados que en las actividades orgánicas, no tiene esperanzas razonables de mejorar su imagen ni de conseguir que cale su discurso, centrado en la (falsa) recuperación económica. Pero, al mismo tiempo, los estrategas partidistas seguramente tienen razón: no hay otro posible. Deberán, pues, pechar con el que tienen, Rajoy. Este, a su vez, solo tiene cuatro cuatro esperanzas y vías de acción, con diferente grado de eficacia:
  • conseguir que los medios dejen de hablar de la corrupción y pasen a trasmitir el mensaje optimista del gobierno de que, gracias a él, el país está saliendo de la crisis, para lo cual necesita que
  • dejen de gotear los casos de corrupción, lo cual está fuera de su alcance y por eso no estará de más que
  • rece al apóstol Santiago y condecore alguna Virgen de esas de las que sus ministros son tan devotos. Quizá también convendría que pusiera alguna vela al diablo para que, en cuanto diabolos,
  • encizañe en la izquierda y la lleve también al fracaso electoral.
Efectivamente, las elecciones del 24 de mayo han sido el trampolín, la pista de lanzamiento para las generales de noviembre. A la izquierda del PSOE aumenta el clamor por la unidad lo que, tratándose de esta izquierda, trae siempre malos presagios. Podemos no solo no ha ganado sino que se ha quedado muy lejos de donde quería llegar. Pero los otros, que aun han tenido resultados peores, los ven como triunfadores y la victoria, aunque sea imaginaria, tiene siempre muchos padres. Llamazares ya afirma que IU no es un proyecto agotado que debe diluirse en una convergencia liderada por Podemos. O sea, integrarse, pero manteniendo la personalidad. La fórmula más segura para repetir el habitual guirigay fraccionalista de la organización.  Para esta, con todo, un trago amargo, pero la derrota de sus más conocidos candidatos no le deja más opción. La vida es dura.

Sin embargo, he aquí que el padre fundador mismo, el inevitable Anguita, reaparece a la cabeza de un Frente Cívico Somos Mayoría para proponer un proceso de confluencia programática impulsado por él, como siempre que hay una posibilidad de aglutinar a la izquierda para lanzarla en contra del PSOE, que es su obsesión. En ese cónclave estaban EQUO, ANOVA, ICV, Convocatoria Cívica, IU (Garzón y Centella), ATTAC y la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid. Falta Podemos. Aun suponiendo que esta abigarrada plataforma cuajara en algo, quedaría por ver qué relaciones mantendría con los de los círculos. Palinuro desea un éxito rotundo al proyecto que solo lo conseguirá si presenta una opción unitaria clara y de izquierda. Una opción unida. Pero, al mismo tiempo cree que la posibilidad de que se dé lo contrario es alta, casi una certidumbre, porque poner de acuerdo a tanto líder grupal, tanto caudillo y tanto narcisimo será complicado. Veinte años de experiencia de IU avalan este temor.

El PSOE se encuentra en una especie de marasmo. Van todos contra él, lo cual es lógico porque, en el debate actual todos van contra todos. Y lo pillan tratando de recuperarse. No es que lo consiga a gran velocidad pero entre sus (escasas) correcciones de rumbo y los desatinos de sus adversarios, las cosas se le están poniendo relativamente favorables. La última legislatura de Zapatero ha pesado como una losa sobre su pretensión de recuperar el crédito en la izquierda. Pero la agresividad del gobierno del PP ha sido tanta que ahora hasta aquella legislatura no parece tan mala y el PSOE puede retornar al estado de gracia si se compromete a derogar ipso facto todas las reformas que han recortado derechos a los sectores menos favorecidos y a modificar la Constitución, sacando, entre otras cosas, esa reforma del artículo 135.
 
Los socialistas mantienen una posición de centro que C's no ha conseguido arrebatarles. Y también una de centro izquierda que ha resistido bastante bien el efecto sifón de Podemos. No obstante, este flanco sigue estando débil. Al PSOE le interesa reforzar su izquierda y hacerlo de modo verosímil, sin perder el atractivo del centro que, con la previsible derrota del PP en noviembre, atraerá numerosos votantes. Es decir, tiene que actualizar su discurso socialdemócrata. El discurso del socialismo democrático de toda la vida, adaptado a las graves circunstancias actuales. No estoy muy seguro de que Sánchez sea el candidato idóneo para tan sutil tarea pero al PSOE quizá le ocurra lo que al PP, que solo tiene un candidato posible. Si tiene otr@ este sería el momento de postularse.
 
Porque sí, la situación es grave. Y no me refiero a las elecciones en España y la cuestión del gobierno del país. Me refiero a Cataluña. Entre las elecciones del 24 pasado y las próximas generales están previstas las catalanas del 27 de septiembre, cuyo pistoletazo de salida quizá haya sido la pitada al himno del partido del otro día.  En España las distintas fuerzas de las izquierdas por un lado y la derecha por otro, enzarzadas en sus querellas, no calibran la importancia de la consulta catalana del 27S. Si al día siguiente de esas elecciones hay una Declaración Unilateral de Independencia de Cataluña, las fuerzas políticas españolas, derecha, centro, izquierda, tendrán que encarar una realidad nueva, de la que apenas saben nada y para la que no están preparadas.

La arrogancia del perdonavidas.

Saber perder es difícil. Se necesita temple. Saber ganar es aun más difícil. Hace falta ser un auténtico caballero. ¿Y cuándo no se sabe si se ha ganado o perdido? Sencillo: los caballeros lo dicen así y los trileros se desgañitan en trémolos de victoria, tratando de convencer a la audiencia de que el triunfo que sus méritos no les dieron, van a dárselo sus sofismas y bravatas.

Iban a asaltar los cielos, pero se quedaron en un 15% en Andalucía y en un 14% en las elecciones del día 24, un par de puntos más de los que obtenía su referente intelectual, Anguita, en sus mejores momentos. Y eso siendo generosos porque, en realidad, en las Comunidades Autónomas en que se presentaron claramente con sus siglas, Podemos se quedó en un flácido 13%. Astutamente en las municipales crearon un desbarajuste para que no se supiera quién votaba a quién y, así, poder apuntarse los votos ajenos, obtenidos por Carmena en Madrid y Colau en Barcelona. Y con este palmarés vienen a recordar al PSOE que sus resultados electorales son los peores desde 1979. En su caso, en cambio, son los mejores, dado que en 1979 ni existían.

Sobre estas marrullerías de politicastros de la vieja escuela, Iglesias, experto en vender pieles de oso que no ha matado, exhibe una risible arrogancia cuya única finalidad es intimidatoria. Él y su gente en uno de sus habituales plagios y tras haber dado, no un giro sino varios (y los que seguirán dando), piden a esa misma socialdemocracia que gire, al parecer para acercarse a sus posiciones... que son, según su propia confesión, las de la socialdemocracia. Bueno, no las de esta socialdemocracia sino las de la auténtica, verdadera y genuina que, cómo no, es la suya. Suena, ¿verdad? Quítate tu, traidor, "malo, falso, engañador", como dice la tortolica del romance, que aquí vengo yo a salvar a la izquierda, a hegemonizarla y, si no giras, no hay pacto posible ni gobiernos de izquierdas.

En el fondo, parece que lo que ha molestado a Iglesias es que hasta un infeliz como Sánchez le haya reventado su infantil escenografía del giro al decir hace unos días que el PSOE no tiene que girar porque ya esta en la socialdemocracia, que es su marca de origen. En realidad es una porfía absurda, por el fuero más que por el huevo, típicamente española. De risa:

Iglesias: "Sánchez, gira".
Sánchez: "No giro porque estoy en la socialdemocracia; gira tú, que ya lo has hecho para vestirte las plumas socialdemócratas".
Iglesias: "Sánchez, si no giras, no hay pacto".

Por supuesto, el asunto es huero, retórico, puramente nominal: "gira tú; no, gira tú". Ya veremos en qué queda esta primera finta pero, conociendo el percal hispano y, sobre todo, la fibra de la izquierda, no se descarte la posibilidad de que giro por giro, acabe gobernando la derecha. El resultado esperable de las candidaturas de Podemos que van de perdonavidas siendo así que, en el mejor de los casos, son el perro del hortelano.

No, no, señala Iglesias: no puede haber "ni una sola duda de que Podemos quiere el final de las políticas del PP". ¿Cómo qué no? Todas. Eso está todavía por ver porque "obras son amores y no buenas razones". ¿Quieren una prueba incontrovertible? Cuando Podemos creía que su resultado electoral sería -como se les anunciaba en los sondeos- el doble del que ha sido, ya vendió su primera piel de plantígrado antes de cazarlo, ninguneando al PSOE (muy por debajo en los sondeos) y afirmando que su verdadero interlocutor era el PP y Rajoy el hombre con el que Iglesias quería debatir en la Tele. La realidad lo ha reducido a su auténtica dimensión. Su interlocutor es el PSOE que, no solamente no está por debajo de él, sino claramente por encima. Palinuro sostiene que lo ha sido siempre y que, en realidad, Podemos no tiene otra finalidad que acabar con el PSOE pues no es otra cosa que una excrecencia de la vieja IU reciclada con orégano griego. Es obvio: el PSOE tiene que girar en el sentido que marque el que acaba de llegar ... o no habrá pacto. Y, si no hay pacto, gobernará la derecha que, en el fondo, es lo que se busca. Que gobierne la derecha pero que parezca que lo hace por la intransigencia del PSOE.

Podemos no sirve para casi nada en el panorama político español salvo como minoría de bloqueo de la izquierda. Una vez haya cumplido su misión, su problema será encontrar una argumentación para sostener la falacia de que la derecha gobierna por culpa del PSOE. Y para eso, falta carga neuronal en este aquelarre de plagios.

Al PSOE, cuyos resultados han sido más bien tristes, la incompetencia de sus posibles aliados le está facilitando notablemente la tarea. Solo tiene que quedarse quieto, recordar que la marca "socialdemocracia" es suya, defenderla con decisión y tino y políticas de izquierda y pedir a su interlocutor, el único que ha girado aquí y sigue girando como una peonza, que, en lugar de amenazar con las habituales bravuconadas anguitianas, haga propuestas concretas.
 
Su disposición al acuerdo, al pacto, a constituir gobiernos de izquierdas, tiene que ser absoluta, total. Los gobiernos de izquierda en España serán de PSOE y Podemos, haciendo caso omiso de las impertinencias y provocaciones de estos recién llegados. Y, si no son posibles, que quede claro quién los hace imposibles. Para sorpresa de Palinuro es lo que ya ha adelantado Sánchez en una entrevista en El País, esto es, Podemos será responsable de que la izquierda gobierne o no. Vaya, aprende rapido el rapaz. Atrévase  a más, hombre, no hace daño. Llámelos como lo que llegarán a ser si no lo evitan, pura minoría de bloqueo de la izquierda. Y, ya que está en vena, demuestre valor y decisión en su actividad en el Parlamento y presente una moción de censura a esta organización criminal, mandada por el sobresueldos. Es lo que se merecen.

Hoy. presentación del libro sobre ciberpolítica.

Hoy, lunes, 1º de junio tendremos un espero que interesante debate sobre ciberpolítica en el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales. Ya se sabe, cuestiones de Política 3.0, la blogosfera, las redes sociales, las "muchedumbres inteligentes" y las nuevas formas de democracia del siglo XXI. Se trata de la presentación del libro que recoge las ponencias presentadas en las II Jornadas de Ciberpolítica, de hace unos meses. Está pues garantizada su rabiosa actualidad. En él se tocan todas las cuestiones que están hoy en debate en este interesante campo: las nuevas formas de concebir las campañas electorales, la comunicación política en el ciberespacio, la posibilidad de predecir resultados electorales a base de minería de datos y otros temas igualmente interesantes. Los lectores de Palinuro saben que estos son mares que el piloto de Eneas surca con gran delectación, aunque quizá no con mucha competencia. Pero, no importa, lo esencial es la buena voluntad que pone en ello y, caramba, tampoco le da tan mal resultado.

Todos bienvenidos. Entrada libre. Y, quien no esté movido por la curiosidad en concreto sobre estos asuntos, a lo mejor se siente atraído por la posibilidad de visitar un edificio histórico, ribereño al Madrid de los Austrias. El Centro de Estudios Políticos y Constitucionales está alojado en el antiguo palacio Grimaldi, uno de los ministros de Carlos III y, muy apropiadamente, su fachada lateral se asoma a los jardines de Sabatini, al otro lado de la calle de Bailén.

diumenge, 31 de maig del 2015

El mundo visto por Rajoy.

Rajoy no da cuentas en el Parlamento, no se aclara en las ruedas de prensa, pero en las tertulias con los suyos se explica como un libro abierto. Ahora, reunido con los empresarios catalanes del Círculo de Economía en Sitges, esos que, según él, son los que crean la riqueza, ha dado cumplidas explicaciones a su modo de las causas del batacazo electoral del PP y lo ha hecho con un lenguaje insólito en él, tanto por lo que dice como por lo que trasluce. Sostiene Rajoy que la culpa del desastre electoral la tiene el martilleo de los medios de comunicación con la corrupción. Es decir, la culpa no es de la corrupción, sino del hecho de que los medios martilleen con ella. Y lo que más daño hace es el modo en que la han tratado. Eso lo sufre él como un tormento hace ya tres años. No es que los medios martilleen siempre sobre el mismo caso de corrupción sino que hace tres años que no paran de sucederse esos casos. Es martilleo, sí, pero sobre clavos distintos, todos los cuales se le hunden en las carnes. Una verdadera tortura. Por eso habla muy apropiadamente, aunque no sé si conscientemente, de martilleo. En su segunda acepción martillear es, según el DRAE, atormentar con cualquier acción muy reiterada.

Un tormento el de Rajoy, desde luego. Algo que no puede comprender. En primer lugar porque es incomprensible en sí mismo: ¿por qué afectan negativamente al gobierno las noticias sobre corrupción si el gobierno no tiene nada que ver con ella? En segundo lugar porque no tiene sentido. Rajoy comenzó su mandato reformando la Ley de Radiotelevisión para nombrar un director que la pusiera a su servicio. Como así sucedió. Todas las radiotelevisiones públicas que dependen de gobiernos del PP son centros de agitprop del partido. Estos medios han ocultado o manipulado la corrupción y exonerado siempre al gobierno. Pero quizá no suceda lo mismo con los canales privados que, aun siendo muy progubernamentales, informan con mayor verosimilitud. O quizá sea que el rosario de casos de corrupción tiene tal densidad que hasta los medios públicos tienen que hablar de ella. El país está inundado de corrupción y el principal responsable de ella es él, el presidente de los sobresueldos, el que estuvo presuntamente cobrando dineros y otras canonjías en especie de la caja B.

En todo caso, la razón del tormento de Rajoy es que los medios hablen de la corrupción. Estarían mejor callados. O censurados. Pasaron los felices tiempos de la censura y ahora ni la Ley Mordaza garantiza que se evite la maledicencia contra el gobierno. Este intenta doblegar los medios con favores y castigos económicos, subvenciones, publicidad institucional, etc., que nunca serán tan eficaces como una buena multa y un cierre más o menos prolongado. Pero eso no puede hacerse ya. Hay que respetar la libertad de empresa que se predica. Y así, de escándalo en escándalo, tiene razón el hombre, no pueden ganarse elecciones.

Por supuesto, él sigue considerándose por encima del bien y del mal. La corrupción no va con él, aun siendo presidente del partido considerado por el juez como una organización criminal y del gobierno que se apoya en dicha organización criminal. No tiene por qué dimitir. Él no ha hecho nada. Simplemente, embolsarse los sobresueldos mientras engañaba a la gente diciendo que tenía problemas para llegar a fin de mes. Un mangante, en definitiva.

Todo es falso salvo alguna cosa. Sin embargo, además de esa cosa, todo lo demás ha resultado verdadero. El único que no quiere admitirlo es Rajoy, a quien sus propios compañeros aconsejan que se vaya antes de que el partido se le subleve y le monte un congreso de refundación que, en su caso, sería de fundición.

dissabte, 30 de maig del 2015

La organización criminal.

En verdad, es muy fuerte. El juez sienta en el banquillo a seis personas, altos cargos que han sido del PP, acusadas de los delitos de organización criminal, asociación ilícita, falsedad contable, tráfico de influencias, blanqueo de capitales, delito electoral y delitos contra la Hacienda Pública. Los pelos, de punta. La organización criminal es el PP, del que dos de los acusados fueron tesoreros. El mismo juez impone una fianza de 1,2 millones de euros a esa organización criminal que lleva todo este tiempo presidida por el señor Rajoy, también presidente del gobierno. 

La historia de las estratagemas, patrañas y excusas de que se ha valido Rajoy para no asumir su responsabilidad por la Gürtel llenaría un copioso tratado de marrullería, disciplina que el presidente domina con soltura. Él no cobró nunca sobresueldos. ¿Cómo iba a cobrarlos si apenas llegaba a fin de mes? Bueno, sí cobraba pluses de productividad, como se hace en todas las empresas en donde hay buenos resultados. No conoce al señor Bárcenas. Hasta ha olvidado su nombre. Aunque es cierto que le envió un SMS de apoyo con la mejor buena fe del mundo. Claro que en PP no hay caja B. Y, si hay alguna, será personal del señor del SMS. Hay cosas que nunca podrán probarse.

Ayer tuvo que destituir fulminantemente a un delegado del gobierno en Valencia cuando ya llevaba una hora en los calabozos de los juzgados, un sólito pinta que, además de haberse forrado presuntamente por medios delictivos también parece haber enchufado en la administración pública a toda su tribu de francos burgundios. Y todo eso dos años después de que la vicepresidenta del gobierno haya presentado un plan completo de transparencia y regeneración democrática. Prueba evidente del intenso compromiso del señor Rajoy, también llamado sobresueldos, en la lucha contra la corrupción que su propio partido alienta, apadrina y sostiene por doquiera.

Cualquier observador, por distraido que esté, se dará cuenta de que el gobierno y su presidente en concreto carecen de todo crédito. Cero. No es que no se les crea. Es que ni se les escucha. No se escuchan ni entre ellos. Bueno, pues el presidente dice que tienen un problema de comunicación.

O sea que este buen hombre, a punto de que lo llamen a declarar en alguno de los procedimientos penales en curso contra su gente, piensa seguir hasta el final de su mandato, como si el suyo fuera un partido y no esa supuesta asociación criminal y su gobierno no fuera un grupo de gente deseando saltar del barco antes del hundimiento hacia otros destinos en Europa, menos brillantes pero más tranquilos. Piensa seguir haciendo como que gobierna, con proyectos legislativos cada vez más disparatados.

A su vez, la oposición parlamentaria piensa seguir haciendo como si el Parlamento pintara algo en la gobernación del Estado. Espera y anhela que el gobierno convoque elecciones cuanto antes para no verse en la desagradable situación de cumplir con su deber y oponerse. Y no hablemos ya de la obligación -que mira con auténtico pavor-  de presentar una moción de censura a un gobierno que es una burla a la ciudadanía.

El corazón de la guerra.

En algún momento de 1929, el editor parisino Bernard Grasset recibió por correo el manuscrito de una novela titulada David Golder, la historia de un banquero judío y sus problemas familiares. El envío no tenía remite. Solo un apartado de correos. Decidido a publicar la obra, Grasset, finalmente, pudo tratar con la autora: una joven rusa de Kiev, de 26 años, licenciada en Historia del arte por la Sorbona, que acababa de tener su primera hija y hablaba y escribía un francés perfecto. La novela se publicó y consagró de inmediato a Némirovsky como una figura de primer orden en el mundo literario francés de los años treinta, una autora prolífica que sobresalía en todos los géneros, novela, ensayo, teatro. Brillaba con luz propia en un ambiente dominado por el surrealismo y la literatura patriótica. Tenía, además, una intensa actividad política de extrema derecha y, aun siendo judía, fuertemente antisemita. Todo tiene su explicación.

Némirovsky nació en 1903, hija de un próspero banquero judío y se benefició de una educación exquisita, aprendiendo francés desde niña. Llegó a dominar siete lenguas, entre ellas el ruso, el francés, el inglés, el italiano, el euskera y alguna otra que olvido porque siempre me paro a pensar por qué aprendería euskera, pues no era lo habitual en una jeune fille rangée. Los Némirovsky huyeron de Rusia con la revolución de 1917, pasaron por Finlandia, Suecia y, finalmente se asentaron en París, en donde Irene hizo sus estudios, se casó con otro banquero -o bancario- judío, Michel Epstein con quien tuvo dos hijas, Dénise (1929) y Élisabeth (1937). Sus ensayos políticos nacionalistas y antisemitas no les sirvieron para que Francia les otorgara la nacionalidad en 1938, a pesar de ser un ejemplo de lo que se conoce como una self hating jew o judía que se autoodia. Por fin, al estallido de la guerra, Irene, su marido e hijas se convirtieron al catolicismo. Tampoco les sirvió de nada. Epstein tuvo que dejar la banca. Clasificados como judíos, se refugiaron en una pequeña ciudad cercana a París en 1940, en donde Nemirovsky pudo observar durante dos años los efectos de la ocupación alemana de Francia. Fue deportada en 1942 y murió de tifus en Auschwitz al mes de llegar. Su marido siguió sus pasos y también murió asesinado en Auschwitz. Cuando vinieron a buscarla para llevársela le dio tiempo a entregar una pequeña maleta a su hija diciéndole que partía para un largo viaje.

Ella no volvió y la maleta no se abrió hasta cincuenta años más tarde. Allí yacían los manuscritos de las dos primeras partes de una novela que estaba planeado tuviera cinco, bajo el nombre genérico de Suite francesa, llamadas a su vez "tempestad en junio" y "dolce". Fue una conmoción. Se publicó en 2004 y ganó el premio Renaudot de ese año. Los dos libros narraban la ocupación nazi de Francia. El primero, más al modo de la literatura experimental, al estilo de John Dos Passos, cuya trilogía sobre los Estados Unidos había puesto de moda una especie de polifonía narrativa, descomponiendo la historia en fragmentos que se entrelazaban, narra el éxodo de los parisinos por las carreteras y caminos de Francia hacia el Sur, huyendo de los alemanes. El segundo centra el foco en la ciudad en que el matrimonio se refugió y describe y profundiza en las relaciones entre los soldados ocupantes y la población ocupada que se ve obligada a albergar al enemigo.

Dos observaciones al desgaire: un tema este, el de la ocupación, del que la literatura y el ensayo franceses no gustan hablar y visto con los ojos de una extranjera que no fue aceptada como ciudadana francesa. Para un lector español, estas largas colas de refugiados con sus enseres, sus carros, sus bultos, las bestias, las camionetas, todos sin dejarse pasar en dirección al sur evocan otras hileras en iguales circunstancias de españoles republicanos huyendo hacia el norte para escapar de Franco. Nemirovsky no lo menciona. Ni tiene por qué. Bastante tragedia se encuentra ella.

La crítica saludó Suite francesa como un intento de moderna Guerra y Paz y algo de eso tiene. Casi parece premonitorio que el segundo libro termine en el momento en que la guarnición ocupante en la ciudad recibe orden de marcha para incorporarse al frente del Este, que acaba de abrirse en junio de 1941. Además el relato se concentra en una docena de personajes en tres órdenes sociales distintos: la nobleza, los burgueses terratenientes y los campesinos. Los primeros, los más familiares a Némirovsky están muy bien trazados, el tercero es más confuso, como el de los mujiks de Tolstoy, pero también recibe su atención. La historia cristaliza en torno a la incipiente relacion amorosa entre el oficial alemán, Bruno von Falk, y la nuera de la dueña de la propiedad, Lucille Angellier, cuyo marido está prisionero en algún ignoto lugar alemán. Llegados aquí, obviamente, Guerra y Paz se mezcla con Ana Karenina.

La película de Saul Dibb que acaba de estrenarse es una versión libre del segundo libro. El primero se resume hábilmente en algunas escenas del comienzo en las que asistimos a la congestión de las carreteras con los refugiados en un viaje en coche que hace Mme. Angellier con su nuera para cobrar las rentas de los aparceros, lo cual, además, ya nos orienta en la tensa relación entre la suegra y la nuera, muy en el espíritu de Némirovsky que siempre se llevó mal con su madre. La referencia se corona con unos planos en los que vemos cómo los aviones de Luftwaffe bombardean y ametrallan a la población civil. De este modo, el guión ha sintetizado muy bien el primer libro con dos toques de impacto. El resto de la película, por cierto con muy buena fotografía, son ya las historias más o menos entreveradas de tres familias, la del vizconde de Montmort, alcalde del lugar, la de la burguesa terrateniente Anguillier y la del campesino Sabarie, así como los conflictos que genera la convivencia del día a día entre ocupantes y ocupados. Por supuesto, gracias a su posición, los Montmort no tienen que albergar a ningún ocupante. Los Angellier han de acoger a un oficial culto, refinado, que habla correctamente francés. El resto de la población, ya se sabe, suboficiales y soldados.

El guión cambia muchas cosas del texto original y todos los cambios van siempre en la misma dirección, esto es, a terminar, concretar, visualizar situaciones que en la novela solo están sugeridas o apuntadas. Seguramente es lo más sensato dado que la película tiene que narrar una historia que, en sí misma, no termina, ya que había tres libros más en el ánimo de la autora en los cuales, sin duda, estos personajes volverían a aparecer y sus historias tomarían otros rumbos, ¿quién sabe? Por eso en la película se consuman cosas que en la novela no se dan y otras tienen un contenido distinto. Pero todo eso da igual. La historia es muy bella y está muy bien contada.

Además, el guión se las ingenia para dar la relevancia que merece al núcleo de la filosofía vital de Némirovsky quien con frecuencia reflexiona sobre el sentido de la vida del soldado, la ocupación militar y las relaciones entre vencedores y vencidos siempre con mucha profundidad psicológica. El oficial Von Falk explica a Lucille que los militares están educados en el espíritu de la colmena, que son como un enjambre. Pero reconoce que lo que tiene valor en la vida es la acción, la decisión individual, la responsabilidad por los propios actos. Es un individualismo teñido de heroismo nietzscheano, que formaba parte de la educación de las elites rusas de la época. Nietzsche aparece mencionado expresamente. Los guerreros son guerreros por espíritu de la colmena pero lo que verdaderamente hace al guerrero es ser capaz de imponerse a la colmena.
 
Nazis buenos,  caballerosos, cultos; franceses malos, mezquinos, ignorantes. Los ojos de la extranjera que muchos considerarán una traidora, movida por el rencor de no haber conseguido la nacionalidad francesa.  La novela es buena, sin duda, aunque no sé si para darle un premio tan importante. Pero la cuestión interesante es por qué se lleva al cine. A primera vista podría decirse porque es una visión desmitificadora de la ocupación. La película no deja de mencionar la abundancia de denuncias anónimas a las autoridades de ocupación de unos franceses contra otros franceses.  
 
Pero esta explicación me parece insuficiente. Me inclino más por la de la fascinación que ejerce toda la historia. Suite francesa es una especie de crónica literaria de unos acontecimientos vividos en primera persona. Idealizados e interpretados hasta el extremo de crear una realidad ficticia que pretendía superponerse a la realidad verdadera que finalmente se manifestó en forma de una orden de deportacion por ser "una persona apátrida de origen judío". Lo que ella había tratado de evitar toda su vida, ser parte de la colmena.

NB (31 de mayo). Mi querido amigo Juan Maldonado Gago me aclara la cuestión de por qué Irène Nemirovsky aprendió euskera. Está en este enlace que me envía: http://www.nabarralde.com/es/munduan/8244-la-vida-vasca-de-irene-nemirovsky. Mi suposición es que, así como aprendió francés con una institutriz francesa, al ser rica su familia, veraneaba en lugares vas de lujo: Hendaya y Biarritz y allí aprendería la lengua. Cosa interesante porque, en cambio, no hablaba español.

divendres, 29 de maig del 2015

El sobresueldos y su banda de chorizos.


El sobresueldos ha destituido fulminantemente a este tal Serafín Castellano, delegado del gobierno en Valencia, por presunto ladrón. Bien. Y al sobresueldos, ¿quién lo destituye? Porque, por si se ha olvidado, en Occidente es costumbre que los dirigentes asuman la responsabilidad política por los granujas y sinvergüenzas que nombran, aunque ellos no hayan hecho nada. Si aquí se respetara esa civilizada norma, Rajoy estaría en su casa y en su oficina de registrador, sumando trenios hace ya tiempo. Bueno, en su casa o en un centro penitenciario porque él también tiene lo suyo. Un tipo que estuvo supuestamente cobrando sobresueldos hace años y lucrándose de regalos en especie de la trama de delincuentes Gürtel, a saber qué más hazañas tendrá en su haber.

Los escándalos a cuenta de esta banda de forajidos ya vienen a pares. En este caso, el habitual chorizo valenciano, región del país en la que no debe quedar un solo miembro del PP que no haya metido la mano, el brazo, el hombro, la cabeza y el trasero. Una olla de ladrones desaforados en competencia entre ellos a ver quién robaba -y roba- más. De añadido, ese peculiar especimen alcalde de Valladolid, inhabilitado por los tribunales para el cargo que se obstina en ejercer y para el que tiene tantas aptitudes como un adoquín para ser esponja. Este no se atiene al ejemplo habitual de pepero ladrón, sino que pertenece al otro grupo, el de los jayanes achulapados, deslenguados, misóginos y tan estúpidos como salerosos se creen en el que también se cuentan los Hernandos, los Pérez de los Cobos, los Florianos, etc.

Suficientemente claro está ya que no cabe admitir el PP como partido político. Es una asociación de malhechores unidos exclusivamente por su objetivo de saquear el país, esquilmar el erario, enriquecerse personalmente al precio que sea y enchufar a una recua de amigos, deudos y allegados. Su carácter típica y tradicionalmente español no lo hace más simpático. El país entero está hasta el colectivo gorro de esta manga de sinvergüenzas que tienen comprados a casi todos los periodistas y comunicadores de los medios públicos, verdaderos centros de propaganda carcunda, y casi todos también de los privados. Siempre hay alguna excepción, claro, de gente con agallas.
 
En fin, en su afán por entender y explicar la naturaleza de las cosas, Palinuro se ha esforzado cuanto ha podido en encontrar alguna explicación a este curioso fenómeno pero, por desgracia, el diagnóstico es simple: como casi siempre en su historia, España está en manos de unos gobernantes incompetentes, reaccionarios, meapilas y ladrones organizados en algo que llaman partido político como podían llamarlo filifurcio y al mando de un  menda que es la quintaesencia de todos ellos. El sobresueldos.

El posibilismo como principio.

Muy buena la rueda de prensa de Iglesias. Todo muy claro. Dicho con seguridad y sosiego. Parece que meditado. Merece la pena escucharla. Tiene alto valor informativo para interpretar no solamente el rumbo de Podemos sino también el del resto del sistema político. Porque algo es claro: Podemos es una fuerza emergente con mayor incidencia que C's. Por eso se ha puesto Aguirre como se ha puesto, que casi le da un ataque. Podemos ha entrado en la historia (pues la política no es otra cosa que un anticipo de la historia) como un ciclón. Guárdese de no salir de ella como otro.

La formación morada trata de distanciarse de la monumental bronca de IU, en donde las cosas están llegando a niveles de caricatura. De caricatura de las luchas fraccionales del estalinismo. Mientras unos dirigentes piden la confluencia con Podemos, otros denuncian esta petición como liquidacionista de IU y se niegan a que  Garzón -un confluyente convicto y confeso- sea candidato de IU al gobierno. No pidan a Palinuro que averigüe en dónde se encuentra Cayo Lara en esta nueva trifulca, porque el tiempo, por desgracia, es limitado. Los resultados de IU en Madrid han sido desastrosos. La candidata a la alcaldía no tenía ni el aval de la dirección federal y García Montero, en la Comunidad, ha hecho el ridículo. Gajes personales paralelos al escándalo colectivo porque, por primera vez, IU no está presente en las instituciones. Sí, tiene una valor simbólico muy negativo y muy fuerte. Desde el punto de vista económico, ruinoso. IU de Madrid culpa a Garzón. Espero que no por economista. A veces, el tránsito de héroe a villano, se da en una noche electoral. La vida es así. No siempre justa. Pero quizá no sea elegante echar vinagre a las heridas. El comentario de Iglesias sobre Garzón, En estos últimos tiempos las fechas de caducidad en política se reducen enormemente; hay cosas que envejecen muy rápido es innecesariamente cruel. Además de imprudente porque el mismo puede ser su caso en cualquier momento, si no lo es ya. Ese 14% de media de voto está en la línea del casi 15% de Andalucía, poca base para asaltar los cielos.

Lo gordo, no obstante, está en la réplica a la pregunta sobre posibles confluencias con IU o lo que quede de ella. La apuesta por el cambio y por la unidad popular no tiene nada que ver con acuerdos entre partidos, y mucho menos con lo que podríamos llamar una balsa de salvamento para nadie. Cayo Lara, termina de ahogarte y los demás, arriad banderas y sumergíos en la "unidad popular". Los "pactos entre partidos" son cosa de Podemos con el PSOE o algún otro. La lamentación por la exigencia de desmantelamiento de IU tiene poca cabida en las realidades de la existencia. La competencia entre partidos es como la competencia entre empresas. Si una puede comerse a otra, se la comerá. Normalmente la grande a la chica, como los peces. Pero sin olvidar que hay cosas indigestas. Es posible que, en cualquier proceso de "confluencia", o sea, de absorción, los de IU no den lugar a las habituales trifulcas. Pero también lo es que lo hagan. Y peligra el objetivo estratégico de distanciar a Podemos de las confusas broncas de IU.

Luz verde a los pactos con el PSOE. Palinuro aplaude el gesto. La izquierda posible hoy en España es PSOE-Podemos. Hágase cuanto antes. La retórica paulina insiste en el retroceso del bipartidismo y en que el PSOE tendrá que dar un giro de 180º. Son las invocaciones proforma, como las que encabezan los textos coránicos. Lo que importan son las condiciones concretas: que el PSOE reniegue de la política de recortes, apueste por un plan de rescate ciudadano y asuma la tolerancia cero contra la corrupción. No me parece distinto de lo que, con otras palabras, vienen diciendo los socialistas, esto es, revertir toda la legislación del PP en contra de los derechos ciudadanos, blindar estos derechos constitucionalmente y luchar contra la corrupción. No se ve mucha dificultad en ponerse de acuerdo en unas líneas programáticas básicas. En cuanto a la corrupción, como ambos resultan un poco confusos, una medida práctica y concreta: auditorias de todas las cuentas públicas en loas últimos años en las administraciones gobernadas ahora por las izquierdas.

La doble negativa de Podemos: que no gobierne el PP y no formar parte de ningún gobierno socialista tiene también doble lectura. La negativa al PP se entiende sin problema. La de los gobiernos de PSOE requiere algún matiz. La figura se llama "apoyo parlamentario". Gobierna el PSOE con el apoyo de Podemos. Tiene ventajas e inconvenientes para las dos partes, pero coalición es a la postre.

A su vez, que el PSOE deba aliarse con Podemos también es cosa de necesidad. Queda descartada la gran coalición que propone Aguirre para Madrid por falta de razones para justificarla. Me reservo la opinión de si sería posible en el caso de que los acontecimientos en Cataluña parecieran darlas. Y habría que saber entonces quién compondría la gran coalición. Solo le queda Podemos, un partido difícil e incómodo, pero que puede ser de mucha ayuda para que el PSOE recupere su tradición socialdemócrata. La coalición con Podemos es también competencia y si el PSOE quiere conservar su denominación de origen frente al intento de Podemos de apoderarse de ella, deberá actualizarla. Defender o perecer. La socialdemocracia hoy, en España, a ojos de Palinuro consiste en cinco líneas de acción: 1ª) plenos derechos y libertades civiles; 2ª) política social orientada a reducir desigualdades y favorable a los sectores marginados; 3ª) política económica en la que el aumento de la productividad vaya en paralelo con la finalidad redistributiva; 4) reconocimiento del derecho de autodeterminación de las naciones en España: 5ª) separación real de la Iglesia y el Estado.

Claro el interés del PSOE en un pacto de regeneración socialdemócrata, ¿cuál es el de Podemos? No menor que el del PSOE. Podemos quizá entienda el pacto como una etapa intermedia en el definitivo sorpasso del socialismo, como un intento de hegemonizar la izquierda, por delante del PSOE. Es legítimo. Recuérdese, la competencia entre partidos es como la de las empresas. A quien Dios se la da, San Pedro se la bendiga. Pero este intento de sustituir a los socialistas empujándolos a la derecha para decir lo mismo que ellos es una vieja estrategia comunista que se remonta al Eurocomunismo de Santiago Carrillo en los años 70: aparecer como una formación de socialismo democrático. No le salió bien porque la gente entendió que, para socialismo democrático, ya estaba el de toda la vida. Y Carrillo fracasó. Como han acabado fracasando los intentos posteriores. ¿Qué aporta este para pensar que esta vez sí puede salir, sí puede una fuerza neocomunista conseguir el sorpasso? Muy sencillo: la experiencia práctica de haber hecho algo práctico, concreto, de gobierno. Hasta ahora la izquierda a la izquierda del PSOE se llamaba "transformadora", pero no había transformado nada. No había hecho más que hablar. Eso sí, con mucha prosopopeya, como hace Anguita, pero meramente hablar. Con pactos de gobierno con el PSOE, podrá gobernar directa o indirectamente, tomará decisiones, podrá atribuirse la adopción de medidas con incidencia en la vida de la gente. Lo que se valora mucho. Eso interesa a Podemos: aparecer como un partido que facilita la gobernación y la orienta en un sentido favorable a sus votantes. Cómo resuelva sus contradicciones internas entre los sectores posibilistas y los guardianes de las esencias es asunto que compete a quienes componen la organización.

Pero no es asunto trivial. Así como Podemos tiene en mano posibilitar gobiernos de transformación, también puede aparecer como una formación de bloqueo, que imposibilite la formación de gobiernos, como está sucediéndole en Andalucía. Y eso lo pagarán en las urnas.

dijous, 28 de maig del 2015

Desguace.

El martes, repuesto del aciago lunes, Rajoy convertía en triunfo la victoria pírrica de PP y como, cuando se gana, es tonto hacer cambios, dejaba todo según estaba, gobierno y partido y se proclamaba candidato para las elecciones de noviembre. El miércoles, ayer, sus propios ministros lo obligaban tomar medidas con  los más obvios responsables de la hostia que, según Barberá, se han dado. En primer lugar a Cospedal, cuya fabulosa incompetencia la ha llevado a perder víctima del chanchullo que hizo en la ley electoral para ganar. También quieren fuera a Aguirre, la gran derrotada. Rajoy hizo en su día de tripas corazón, rompió los lazos de amistad y lealtad con Botella, la esposa de quien lo puso a dedo en el cargo, y nombró a la condesa porque era la única que podía ganar las elecciones. Y las ha perdido. Como Cospedal. En realidad, Rajoy no debería sustituir solo a Cospedal. Debiera sustituirse a sí mismo. Es lo que le dicen algunos de sus barones. Pero eso jamás saldrá de él. Al contrario, se enfrentará por fin a Aguirre, que es la mayor amenaza a su dominio del partido. En realidad, si sigue en esa especie de amok que parece poseerla, la condesa es la mayor amenaza al propio partido como asociación, no ya de seres honrados, cumplidores y entregados a los demás, que eso está fuera de cuestión, sino simplemente como asociación de seres racionales. Una amenaza de desguace mental.

Aguirre es la principal aliada de Podemos, su altavoz, su agente publicitario, lo que estos necesitan para darse más importancia de la que tienen. Al convertirlos en el íncubo de sus obsesiones, la diana de sus ataques más neuróticos, los apuntala. Los de Podemos van a darse un festín con los votos de todos los que encuentran insufrible a Aguirre y son muchos. Los resultados electorales de Podemos han sido discretos. Los de C's, menos que discretos. Pero ahí están ambos, en los zuecos de IU y UPyD y en algunos lugares son decisivos. Determinantes, en ninguno. Por eso se agradece que alguien te saque del pelotón de cola, aunque sea llamándote soviético. Tampoco es tan extravagante en la dama en cuyo vocabulario aparecen con frecuencia los comunistas, los populistas, los terroristas, los etarras, los bolivarianos y, como quintaesencia, la anti-España, de tradicional fuste.

No obstante, algo no encaja en la última. Pedir un gobierno de concentración con Podemos en Madrid para luchar contra Podemos suena a delirio. Alguien probablemente ha informado a la condesa de que Carmena no es de Podemos y, por muy comunista que haya sido en el pasado, si ahora abjura de los soviets, sus pompas y sus obras, puede entrar en casa de gente bien. Podría entenderse como un intento de división de Podemos pero más parece parte de una estrategia consistente en armar cuanto más ruido mejor para conservar su posición en el PP y dar desde ella la batalla a Rajoy por la presidencia nacional. La alcaldía en sí le trae sin cuidado. Habiéndose reunido con Begoña Villacís, candidata de C's, Aguirre se sorprendía de las coincidencias entre su programa, el de los socialistas y el de C's, cosa insólita dado que ella no tenía programa.

Aguirre no tiene programa por la misma razón por la que su partido, el PP, no tiene ideología. Si le preguntan a Rajoy, dirá que es el partido del sentido común, como Dios manda. Consultando los textos del partido, de sus think tanks, las declaraciones de sus dirigentes e ideólogos, puede extraerse una especie de batiburrillo en el que aparece el humanismo cristiano, el liberalismo, el neoliberalismo, el tradicionalismo, el conservadurismo, el espíritu reformista, el nacionalismo, el pragmatismo, el autoritarismo, el monarquismo y la nostalgia franquista. En fin, el kit del partido de la derecha en España. Sin ideología. Una mera asociación de gente que mira sobre todo por su interés personal o de grupo en la administración de la cosa pública. Es una institución en la que una clase de administradores corruptos hace su carrera política a base de expoliar los recursos públicos. Lo llaman partido político, pero no lo es, sino un negocio para quienes militan en él y para sus allegados. Es obvio que esta entidad solo se mantiene unida si dispone del poder. Si lo pierde, se descompone. Precisamente porque no tiene más ideología que el lucro personal.

De ahí las reacciones de pánico en la organización a la vista de los resultados y el frenesí de Aguirre, que ya se ve como una Kerensky frente a Carmena, a quien Ussía llama Lenin con melenas. La desbandada de los barones y baronesas. La impagable rueda de prensa de Floriano. El pasmado silencio del cigarral toledano. La huída de Fabra, quien hubo de apurar las heces consolando a doña Rita sin despeinarla. Bauzá replegándose a su botica a curarse las heridas. Monago, vuelto a la nada. Rudi que nunca salió de ella. León de la Riva, Teófila Martínez, los broches de oro de una derecha municipal de tronío. Herrera, el de Castilla y León, aun habiendo ganado, su espíritu de castellano viejo le aconseja dimitir. No queda nada. No queda nadie. Es el partido más votado pero, de esta echada, solo parece que podrá gobernar con mayoría absoluta en Ceuta. "Bueno", pensará Rajoy, "si España, esta gran nación,  se reconquistó de los moros desde Asturias, bien puede reconquistarse ahora de los rojos desde Ceuta".

Pero hace falta un partido y en este momento no lo hay. Está más para desguace que para reconquistas. De ahí el peligro que tiene la envenenada propuesta aguirresca de un congreso de refundación. Aguirre, a quien Palinuro lleva unas fechas sacando parecidos, tiene muchas facetas. Esta de las pócimas tóxicas estilo congreso le viene de la de Medea, que era maga, mezclada con Circe, la que convertía a los hombres en cerdos y la Fedra que quiso envenenar a Teseo. Porque si Rajoy va a un congreso de refundación, no sale vivo. Y adiós esperanza de ganar las elecciones de noviembre tras haber convencido a la ciudadanía de cómo, gracias a su temple y sabiduría, el país ha salido de la crisis. En todo caso, para conseguirlo ha de recomponer el partido y tendrá que hacerlo a base de comisiones gestoras, nombramientos digitales, cambios impuestos. Es decir, desguazando el desguace.

Realmente, lo más sensato que este hombre puede hacer es disolver el Congreso y convocar elecciones anticipadas. Téngase en cuenta que este ímprobo trabajo de reconstrucción no impedirá que los tribunales de justicia sigan dando disgustos al gobierno y el partido. Es más, le situación puede llegar a un punto en que un tribunal llame a declarar al presidente del gobierno en uno de los procesos de la Gürtel en calidad de testigo. Así lo requiere la defensa de Willy "el Rata", exalcalde de Majadahonda y acusado en la Gürtel, a quien piden 50 años de cárcel. Supongo que, antes de comerse 50 años cualquiera llamaría a declarar como testigo a Dios padre. Tanto más a un mortal.

Menudo compromiso para Rajoy. Piénsese que los testigos comparecen bajo deber estricto de decir la verdad.