dissabte, 16 de maig del 2015

Indignados e indignantes.

Ayer se celebró el cuarto aniversario del movimiento de los indignados, aquellos miles de personas que se sentaron en lugares públicos en Madrid, especialmente la Puerta del Sol, a agitar las manos en silencio y movidas en un primer momento por el éxito del libro del veterano resistente Stéphane Hessel, Indignez Vous! Cuestionaban el conjunto del sistema, sostenían que los diputados no los representaban, se consideraban apartidistas pero no apolíticos, creían en la acción libre y espontánea de  la gente, a través de la intervención directa, sin cauces intitucionales que todo lo deforman.

Por entonces, Palinuro dio cuenta del fenómeno en una serie de crónicas sobre el 15M que abarcaron desde el 18 de junio de 2011 la primera, titulada Crónicas de la revolución indignada hasta otra, la número XXIII, titulada también Crónica de la revolucion indignada (XXIII), publicada el 16 de octubre de 2011. Después de estos veintitrés artículos, vinieron algunos otros esporádicos y diversas críticas de libros. Porque a los indignados les ocurrió como a los de Podemos: no habían terminado de hablar y ya muchos editores estaban publicando best-sellers sobre ellos. Si Palinuro fuera un avispado publicante, estaría buscando sello para sus cuartillas. No siéndolo, las dejará dormir el sueño del olvido en la nube de internet. Y eso que, repasando someramente sus contenidos. comprueba que un porcentaje alto de ellos aguanta gallardamente el paso del tiempo. Otros no, por supuesto.

Uno de los aspectos que más se elaboraba en aquellos escritos era el problema de la institucionalización del movimiento. El 15M era una crítica al conjunto del sistema, considerado de imposible regeneración. Era preciso sustituirlo por otro. Pero nunca estuvo claro cómo se hacía ya que, a pesar de la repugnancia casi instintiva del movimieno a los partidos, estos son imprescindibles para la acción política y la acción política se realiza en sede parlamentaria. Sin duda también puede hacerse en los bancos de las plazas o las terrazas de los McDonalds pero seguro que no tiene la misma eficacia. Y en este punto había un conflicto y un impasse: el 15M no tragaba los partidos políticos, cauces de todas las ponzoñas que corroen la vida pública, pero, al mismo tiempo, no acababa de averiguar con qué podría sustituirlos. Y tenía que hacerlo, so pena de vegetar en la inoperancia.

Surgieron así varios intentos de constituirse en partidos que no acabaron de cuajar del todo y, finalmente, Podemos echó a andar enarbolando la idea de ser los "herederos" del 15M que, por cierto, se obstina en su rechazo a toda disciplina partidista. Esta pretensión de ser herederos del 15M, quizá una forma de eso que llaman la "ventana de oportunidad", presenta sin embargo, tres ambigüedades muy características de la organización. A saber: El heredero es alguien distinto del difunto, por razones biológicamente obvias. El partido trata de salvar el escollo diciendo de sí mismo que es un "partido-movimiento", un concepto tan convincente como el del felino vegetariano. Por razones jurídicamente no menos obvias, el heredero, a pesar de todo, es el difunto porque, salvas circunstancias extraordinarias, entra en propiedad universal de sus derechos y deberes. Luego no le queda más remedio de ser lo que no es. La experiencia humana muestra que, antes pronto que tarde, los herederos acaban mirando por sí más que por los intereses de los finados, porque no son estos. Igual que Podemos no es heredero del 15M diga lo que diga.

Por un lado, tenemos a estos últimos tan indignados como siempre, de vuelta a las plazas, afirmando que nadie los representa y de otra, tenemos a Podemos asegurando su condición de herederos. La conclusión sensata y obvia será que Podemos seguirá tirando de la pretendida herencia siempre que le beneficie pero con la misma legitimidad con que los curas de hoy afirman ser los herederos de la iglesia de las catacumbas, y eso mientras va adaptándose a los usos y costumbres parlamentarios a toda velocidad para evitar que las otras fuerzas políticas la encasillen en una consideración extraparlamentaria en la que al final quizá le aguarde la misma aburrida tradición y actividad que tenía su inmediata antecesora, Izquierda Unida, de la que sí parece ser bastante más heredero que del 15M.

Y es aquí en donde, como para hacer realidad la sospecha de que la indignación no surgiría si alguien no la provocara, reaparece el califa Anguita lanzando anatemas como siempre pero esta vez en contra del PCE y de la IU que él mismo creó y en un artículo de Mundo Obrero. Se ha pasado el tiempo de estas organizaciones, sostiene el que las condujo de fracaso en fracaso (eso sí, alguno brillante si se comparaba con los desastrosos resultados que habían obtenido sus antecesores) y hay que experimentar fórmulas nuevas. Teniendo en cuenta que tampoco parece ya totalmente feliz con Podemos, probablemente porque atisba en él, innobles tendencias a negociar o pactar con el infame enemigo, verdadero paria de la sociedad política, auténtico intocable que es el PSOE, el panorama que el ilustre zahorí adelanta a la izquierda es el de desmantelar todas sus formaciones momentos antes de la batalla afirmando que, de no hacerse ahí, estará perdida.

Sin duda los indignados tienen razones poderosas para sentirse tales y más que van a tener cuando comprueben que estos gobernantes neofranquistas no van a dejarles resollar. Pero una de las más poderosas será comprender cómo algunos sectores y personalidades de la izquierda son neuróticamente incapaces de superar sus odios y rencillas y de poner en práctica una unidad que es tanto más necesaria cuanto más imposible la hace su permanente delirio ególatra.

El de él y el de sus discípulos y seguidores.

divendres, 15 de maig del 2015

Hoy, presentación de libro.


Hoy, en Barcelona, capital del rojerío separatista, dedicado todo el día a maltratar el español que tan bien domina Rajoy, según el camarada Wert, jefe de la Centuria "Luceros de guardia".

Ateneu barcelonès (carrer de la Canuda, 6) a las 19:00 horas. El libro versa sobre la cuestión de España-Cataluña. En él se expone la visión de España que anima al autor desde sus más tempranos días y una consideración sobre la salidas que tiene la llamada cuestión catalana que Palinuro siempre ha sostenido que es en realidad la cuestión española. Cree el piloto de Eneas que España no estará en situación de reencontrar su ser y su destino en tanto no se haya resuelto este asunto de una u otra forma según el sentir de la mayoría de los catalanes libremente expresado. No daré aquí mi opinión porque nunca he sido un spoiler y menos de mis propios libros.

No se me pregunte por qué lo presento en Barcelona y no en Madrid. No me niego en absoluto a lo segundo. Es más, me encantaría. Pero todavía no he encontrado nadie que quiera presentarlo. Y se lo he pedido a algunas personas que, por talante y trayectoria, parecerían apropiadas para hacerlo. Pero el tema es tabú y me responden con el silencio. O a lo mejor el tabú es el autor. Cuestión esta un poco ñoña porque cada libro solo es y puede ser de un autor y, así como en mis tiempos en la mili se arrestaba un fusil o una mula que hubieran "hecho" algo contra las ordenanzas, ahora se castiga los libros por los supuestos desmanes de los autores.
 
Si encuentro a alguien que quiere presentarlo en Madrid y sea persona de mi consideración, avisaré con tiempo.
 
En Barcelona se han animado Pilar Rahola y Alfred Bosch, dos amigos con quienes contraigo una deuda más por su benevolencia hacia mí. 

La tiranía mediática de la corrala.


El imperio de los medios es atroz. Son muchos, sí; pero son más quienes pugnan por salir en ellos porque han aprendido la lección de que los medios, además de determinar el orden del día, son "hacedores de Reyes" (King's makers), hacen y deshacen carreras. Hay, pues, que estar en los medios. Y eso ¿cómo se consigue cuando hay tantos y tanta gente pidiendo audiencia? Sobresaliendo del guirigay general haciendo o diciendo alguna estridencia. Esto puede conseguirse con algún dislate, estilo Albert Rivera, del que las redes hagan luego chirigota. Nada se viraliza más que las chirigotas. Mortifican, pero hablan de ti y de eso se trata en campaña. Si dices cosas de sentido común, nadie te escucha.
La estridencia también consiste en hacer el ganso. Ayer el PP distribuyó unas fotos de Cifuentes, Rajoy y Aguirre pedaleando plácidamente por el Río. También corrieron por la red con los consabidos retoques de fotoshop, gracias a los cuales los tres aparecían, entre otras cosas, montados sobre tres animales del jurásico del tipo tiranosaurio. Pero también da igual. Lo bueno es que nos vean aunque sea haciendo el ridículo.
Lo que ya no es tan conveniente es que salgas a la calle con las manos en los bolsillos, a dar un paseo de lo más normal con tu amigo Bauzá, de Baleares, y te monten un escrache llamándote cosas feas como corrupto o amigo de Rato. Hay que controlar los medios.
Eso Aguirre lo hace de maravilla. Está siempre en primera y abriendo noticiarios. ¿Por qué? Porque sus estridencias consisten en atacar personalmente a sus rivales, Carmena y Carmona, siendo extraño que, con lo aviesa que es, aún no haya confundido de buena fe los apellidos. Pero lo primero es atacar. Con eso se consiguen dos cosas. En primer lugar, reducir el tiempo que dedica a defenderse a su vez de los ataques y, en segundo, obligar a los adversarios a perder el suyo en defenderse. Eso es lo que hace Carmena en una larga entrevista muy matizada, muy tranquila y en la que además, renuncia a atacar a su rival personalmente. Es una actitud muy digna que habla mucho a su favor, pero no sé si le garantiza tanta audiencia como las diatribas de Aguirre. Esta despacha las acusaciones con la habitual contundencia de quien tiene prisa por pasar al ataque. Pone en cuestión la integridad de Carmona y hurga en una supuesta herida moral de Carmena y su marido. Pero minimiza las cuestiones del suyo, dejándolas en faltillas, casi incorrecciones administrativas. Lo cual no es de extrañar para quien presenta la desobediencia a la autoridad y el hecho de llevarse por delante la moto de un agente  sin duda como medidas de agilización del tráfico de Madrid.
La que peor maneja los medios es Cifuentes. Está ahora en todos marcándose una defensa en el estilo que las malvadas redes llaman un "Ana Mato" o "Infanta Cristina" de yo no estaba cobrando en negro, no sabía nada y soy una víctima. Demasiado tiempo en la defensa; demasiado cuerpo fuera. No es creíble que no supiera nada. Si estaba contratada y recibía una nómina, ¿cómo no miraba la cotización de la seguridad social? ¿Era una nómina black? ¿Una nómina-jaguar?

dijous, 14 de maig del 2015

007 y el fetichismo de la guerra fría.


A los de mi generación nos gusta pensar que los años sesenta fueron los años de los beatniks, Ginsberg, Dylan, Beatles, el LSD, Vietnam, mayo del 68, los hippies, Woodstock, Summerhill,  el inconformismo, la rebelión, la revolución. Y lo fueron.  Al menos para quienes así lo quisimos.

Pero también fueron los del bloqueo de Berlín, los asesinatos del Che, Lumumba, Martin Luther King, Kennedy, la descolonización, los "cuatro de Cambridge", la guerra fría, el sputnik, el primer tratado SALT, el espectacular desarrollo del capitalismo, el declive de los viejos imperios, el siglo americano y la sociedad de consumo.

Esa segunda es la que se refleja en la legendaria serie de películas de James Bond sobre novelas de Ian Fleming, producidas casi todas por la británica EON e interpretadas seis o siete de ellas por Sean Connery, cuya fama arranca de este papel, otras tantas por Roger Moore y el resto por Daniel Craig, Pierce Brosnan, Timothy Dalton y George Lazenby. No me falta ninguno porque he copiado la lista de aquí ya que no he visto todas las películas ni reconozco a todos sus intérpretes. Desde luego, una saga; una leyenda. Quizá una de las de más éxito del cine. Hace más de 53 años que se estrenó Dr. No (1962) y este año se estrenará la vigésima cuarta película, Spectre. No sé si hay algo parecido en la historia de la cinematografía y, desde luego, no lo hay en la de la literatura.

Porque la leyenda de 007 arranca de un novelista, Ian Fleming, que la inició con  una máquina de escribir portátil que puede verse en la exposición y muy parecida a una Hispano-Olivetti Pluma 22. De ese frágil artilugio nació uno de los héroes más populares de la literatura, unas aventuras traducidas a todas las lenguas, vendidas por millones y vistas en las pantallas por cientos de millones en todo el mundo. Exitazo total de mercado, producción en serie, en cadena, sociedad de la opulencia y el consumo, estrellato para Connery, las chicas Bond, los coches Aston-Martin o las motos BMW. Y pura ideología.

007 representa la insaciable pasión de la gente por las historias de héroes populares por entregas de fines del XIX y primeros del XX, la llamada literatura de cordel, las aventuras de Fantômas, Fu Man-Chú, Old Shatterhand y Winnetou, Sherlock Holmes, Rouletabille, el Corsario Negro, Sandokan, etc. Sin duda, Ian Fleming era un hombre culto, pasado por varias universidades en distintos países, periodista, militar, con una gran experiencia en asuntos de espionaje, inteligencia y guerra secreta durante la segunda guerra mundial. Conocía muy bien Alemania; hablaba la lengua y estaba muy al tanto del clima de enfrentamiento entre Occidente y la Unión Soviética pero sus modelos literarios fueron siempre los mismos: los thrillers de Hammett y Chandler y, en otro orden de cosas, pero muy determinante para entender su mundo, los autores ingleses glorificadores de las leyendas del Imperio H. C. McNeile y John Buchan, cuyos héroes, tambièn de saga, Bulldog Drummond y Richard Hannay, reemergen en James Bond, si bien ya no en tiempos de gloria, sino de decadencia.

El centro cultural Fernán Gómez es escala en la exposición británica que, bajo el título Designing 007. 50 Years of Bond Style celebra el medio siglo del héroe en la pantalla con 500 piezas que harán las delicias de los amantes de Bond, James Bond, por cierto a un precio prohibitivo, de escándalo, de 15 €, solo accesible a los Goldfingers de turno. El título mismo ya revela ingenuamente el fondo de la cuestión: todo lo de 007 es diseño, lujo, consumo, puro fetichismo. La glorificación del capitalismo industrial en su faceta más descarnada, en el que solo importa el éxito, el poder, el dinero y la vida humana no vale nada y menos que nada, la de las mujeres, puros objetos o instrumentos para matar según voluntades ajenas y dignas solo de usar y tirar. A eso lo llama la propaganda aparentemente crítica, el erotismo, el voyerismo, el sadomasoquismo del mundo 007. Términos excesivos para lo que no es otra cosa que ñoñería adornada con efectos especiales. Por supuesto, por debajo de las mujeres se encuentran las personas con alguna tara física, especie de símbolo de un submundo de seres malignos y odiosos, poblado de racismo subliminal de élite intelectual británica, vagamente relacionados con tipos eslavos, asiáticos, africanos, latinoamericanos a los que hay que exterminar porque son fanáticos dispuestos aniquilar el mundo libre por orden de sus jefes.
 
Estos, los jefes, los villanos, las distintas y refinadas personificaciones del mal también presentan forma confusas, pero suelen mostrar dos elementos comunes: tienen reminiscencias alemanas o soviéticas (nombres, apellidos, rasgos) y el propósito de dominar el planeta, destruir las sociedades occidentales y esclavizar a la humanidad para acabar con el mundo libre.
 
Como Fu Man Chú, vamos. Historias burlescas, exageradas, cómicas, que acarrean un mensaje maniqueo real acuñado en la guerra: nosotros y ellos, el bien y el mal.
 
Para eso los protagonistas se valen de unos artilugios en cuya confección intervienen a partes iguales la ciencia (mala) y los poderes satánicos y a los que se enfrenta 007 provisto a su vez de otros en los que interviene la ciencia (buena) y las potencias celestiales a las órdenes de SM británica. De forma que todas las películas de 007 tienen como plato fuerte los efectos especiales, muchos de los cuales, adelantados en su época, como se ven en la exposición. Y , lo dicho, las delicias de los bondianos: las mandíbulas de Jaws, los lingotes de oro de Goldfinger, pistola de oro de Scaramanga, el palacio de hielo de muere otro día, el traje espacial de Moonraker, el maletín de Desde Rusia con amor, etc. Un mundo de estilo, lujo, boato, refinamiento, fetichista, consumista, conformista, la autocomplacencia del capitalismo.
 
Mientras los bondianos disfrutan con los bombines/guillotina o los dardos emponzoñados, el visitante puede pasear melancólicamente por lo que fue el último intento de mantener viva la ilusión imperial británica en los tiempos de la acelerada decadencia, la idea de que Gran Bretaña todavía pintaba algo en el mundo de guerra fría y en el siglo americano. Una observación no embriagada de las hazañas de Bond verá que, en el fondo, el verdadero y semioculto objeto del desprecio de Fleming son los estadounidenses.

¡Que vienen los bárbaros!

La FAES ha tocado a rebato: los de Ciudadanos quieren arrebatar el sitio al PP, ser califa en lugar del califa. A rebato escandalizado: ¡hábrase visto desmesura! ¿Cómo se atreven? El centro-derecha somos nosotros desde los tiempos de Fraga Iribarne, el exministro de Franco. El territorio nos pertenece por derecho histórico. Fuera intrusos, zascandiles, adanes, niñatos.

Es maravilloso cómo estos partidarios de entenderlo todo según la lógica del mercado se oponen a ella con uñas y dientes cuando los afecta directamente. ¿No son los partidos como las empresas? Recuérdese que Rajoy defendió hace un par de años el pago de sobresueldos en el PP asimilándolos a los pluses de productividad en las empresas. Ténganse las risas. Y ¿no compiten las empresas entre sí? Una empresa obligada a competir con otra no gana mucho enfándose con ella y negándole el derecho a hacer lo que hace por razones ideológicas o históricas. Si quiere sobrevivir y echar a la otra del mercado tendrá que hacer lo mismo que ella mejor y/o más barato.

Si el PP no quiere que C's se lo coma, tiene que quedarse con sus clientes, o sea, sus votantes. Y actuar en consecuencia en el mercado del voto. Los partidos son empresas que "compran" votos y lo hacen en el terreno de las propuestas. Mejorar las de C's no debiera ser difícil si el caudillo centrista sigue diciendo los disparates que dice, como que haya dos personas por cuarto en cada vivienda o que los nacidos antes de 1978 se jubilen en política. Supongo que son lo que Rajoy llama con gran desprecio "ocurrencias" y que a Palinuro más le parecen sinsorgadas de niñato, salvo que diga que así creará tropecientos mil puestos de trabajo de inspectores de alcoba. En cuyo caso, las sinsorgadas son de lunático. Si con eso los del PP no eliminan la competencia de C's, algo falla. Y ese algo es la corrupción que los tiene maniatados, cuando no directamente esposados, camino de los juzgados. La corrupción es la guerra de zapa que Rivera utiliza contra Rajoy, al estilo de la de San Martín contra los españoles realistas en Chile. De ahí viene esa fuerza de C's de exigir primarias al PP a cambio de pactos, cosa que este, enrabietado, ve como un chantaje. Y lo es. El problema del chantajeado no es ser chantajeado, sino ser chantajeable.

Los candidatos del PP a las Comunidades y Ayuntamientos forman verdaderas hileras de gentes tiznadas directa o indirectamente por la corrupción. Los de C's, libres de ella, por más tonterías que digan, solo tienen que sentarse a ver pasar el cadáver de su adversario. Porque son adversarios, competidores por los mismos votos. Lo dice muy bien Pablo Echenique, de Podemos: C's no es una amenaza para su partido porque pesca en otro caladero de votos. También meridiano y en lenguaje empresarial, en este caso de piscifactoría.

Precisamente el mismo grito alarmado de "¡qué vienen los bárbaros!" ya se había oído en la otra parte de la cancha, la de la izquierda y aplicada a Podemos. En IU el grito sonó tarde y, cuando sus ecos se apagaron, de la otrora flamante organización solo quedaba un pecio descangallado que en algunos sitios, como Madrid, ya no pide el voto. Lo mendiga. La competencia de Podemos ha sido arrasadora. Pero queda el otro bastión de la izquierda, el PSOE,en donde, como en la FAES, se ha tocado a rebato. Hay que frenar el asalto. Impedir la pasokización del PSOE. Y ahí hay una batalla tan fuerte y enconada como entre el PP y C's. Incluso más porque los de Rivera también se llevan votos del PSOE. Este responde como buenamente puede, que no es mucho,y ve cómo se le recompensan sus esfuerzos con leves subidas demoscópicas que ya lo ponen por delante de Podemos para que respire con alivio.

Pero es dudoso que sepa hacerlo. El PSOE tiene un lastre con su anterior gobierno y, aunque ya ha dejado de hacer el ridículo, como en tiempos de Rubalcaba, sigue mostrando constantes vitales muy bajas y planas. Su oposición parlamentaria es ineficiente y rutinaria mientras no presente una moción de censura y su discurso en la calle deja mucho que desear. Sánchez vuelve a dar a la tecla del voto útil para aglutinar el de la izquierda. Está bien y es buena baza frente a Podemos sobre todo si este se estabiliza en un porcentaje del voto similar al que tuvo IU en sus mejores momentos. Pero es un discurso dirigido a poco más de la mitad del electorado. Si quiere competir con Podemos tiene que dirigirse a la totalidad de ese electorado, lo que cree conseguir aquel hablando al pueblo. Lo mismo ha de hacer el PSOE y, en principio, debiera serle más fácil, dada su trayectoria y poderío institucional.

Cómo se elabora un discurso que hable a todo el pueblo pero llame también al voto útil de la izquierda no es tarea fácil. Por eso el PSOE confía más en los errores de Podemos que el PP en los de C's. En realidad, los bárbaros ya están aquí. Y no son tan bárbaros.
 
 

Meneses y el Angelus Novus
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Muy interesante la exposición de 90 fotografías del gran fotoperiodista Enrique Meneses, que falleció hace un par de años. Parte importante de los acontecimientos de la segunda mitad del siglo XX está aquí captada en instantáneas directas, naturales, espontáneas, sin arreglos ni artificio, desde la nacionalización del Canal de Suez por obra de Gamal Abdel Nasser y que provocaría la guerra del canal hasta reportajes mucho más actuales para la televisión española y fotos más recientes de creadores y personalidades que fueron cayendo a lo largo de los años, Dominguín, Dalí, Picasso.
 
Documentos vivos, esenciales, que vuelven a aparecer una y otra vez  cuando alguien quiere visualizar el pasado. Por ejemplo, en la foto que ilustra esta crítica puede verse a Fidel Castro y al Che Guevara en Sierra Maestra, en 1958, escuchando el informe de un espía sobre el enemigo. Ya para valoración de entendidos, el que aparece en el último plano y algo fuera de foco es el mítico Camilo Cienfuegos. Meneses fue el único fotoperiodista que consiguió romper el cerco de Batista y subir a Sierra Maestra, en donde estuvo un mes conviviendo con los guerrilleros castristas del 26 de julio. Su reportaje se publicó en Paris Match y muchas otras revistas internacionales, incluida la cubana Bohemia, lo que después costó un disgusto a Meneses a manos de los policías de la dictadura de Batista.
 
Desde el primer momento en que se entra en la exposición del Canal es difícil que no se venga a la memoria Walter Benjamin por dos vías conexas que se imponen de modo evidente: por su reflexión sobre la reproducibilidad mecánica de la obras de arte y por sus consideraciones sobre el Angelus Novus, de Paul Klee. Respecto a la primera, no hay duda: Meneses captó algunas de las imágenes que han pasado a ser emblemáticas del siglo XX: Nasser, le revolución cubana, la lucha por los derechos civiles de los negros en los Estados Unidos, el discurso I have a Dream, de Martin Luther King, la crisis cubana de los misiles, el asesinato de Kennedy y ya en tono menor las bodas de Fabiola y Balduino en Bélgica y la de Juan Carlos y Sofía en Atenas. Son fotos que se han reproducido miles de veces, que se han constituido en imágenes de una época, que colgaban en paredes y espacios públicos en donde han sido a su vez fotografiadas como objetos de interés en sí mismos. Forman parte de la memoria de mucha gente. Son elementos ya del pasado gráfico de la especie.
 
Por otro lado, el Angelus Novus, el ángel de la historia. El tiempo ha pasado, el ángel ha emprendido el vuelo, la memoria ha quedado congelada y se acumula como el sedimento del progreso de la humanidad. Las figuras se suceden en un encadenamiento cuya razón, de haber alguna, está fuera de él: la Begum, Melina Mercouri, el Shah, Farah Diba, Castro, el Che, Kennedy, Baez, Dylan, Davies, Heston, Brando. Todas las gentes y los elementos que intervinieron en los sobresaltos en que nació el mundo de hoy, a su vez destinado a estar en el fondo de la memoria del de mañana.

Y luego está la peripecia biográfica de Meneses, un hombre que se coló, por así decirlo, de rondón en los grandes acontecimientos de su tiempo, desde la muerte de Manolete hasta el fin del comunismo y que lo hizo casi siempre en precario, a base de audacia, trabajo, tesón y de lo que él llamaba muy gráficamente potra, esto es, "suerte", para las actuales generaciones. La potra de tener ángel, el ángel de la historia.

dimecres, 13 de maig del 2015

Elecciones: un tándem de cine.

En las próximas elecciones en Madrid se presentan dos mujeres del mismo partido que gustan de fotografiarse juntas, subrayando la idea de formar una especie de tándem con una clara intención de transmitir un mensaje de coordinación y estabilidad por común militancia. Un tándem de cine. De qué cine está por ver. A veces recuerdan algo "Con faldas y a lo loco" (Some Like It Hot) y todo el problema sería repartir entre las dos candidatas los tres papeles de Marilyn Monroe, Tony Curtis y Jack Lemon. En las redes hay malvados que las presentan como las dos niñas de El resplandor, lo que quizá sea un tanto excesivo.

En todo caso hay algo que las distingue de casi todos los demás candidatos: la veteranía. Los otros pretendientes vienen casi in albis. Ellos sí son candidatos en sentido propio, pues visten la túnica cándida. No traen equipaje, ni historia. Algunos se presentan por primera vez en su vida a algo. Otros quizá hayan ocupado algún otro puesto o cargo en el pasado, pero no son propiamente políticos profesionales. No lo es Carmena ni siquiera Gabilondo, a pesar de haber sido ministro del PSOE que lo era, como sigue siendo hoy, independiente. Es decir, aquí hay diez primerizos, a algunos de los cuales casi no los conocen ni los suyos y dos veteranas archiconocidas con una larguísima experiencia en puestos de gestión pública, sobre todo la sandunguera señora Aguirre a quien, habiendo sido casi todo, ministra, presidenta del Senado, de la Comunidad de Madrid, ya solo queda ser alcaldesa y cardenal primada de España, aunque eso lo tendrá más difícil.

El tándem es de cine porque coincide con el meollo del discurso electoral del PP: ojo a las ocurrencias, las improvisaciones, los conejos de la chistera, las aventuras y los adanes, por sintetizar el jardín metafórico del presidente. No tiréis por la borda lo mucho conseguido y nada de poneros en manos de inexpertos. Hay que confiar en la experiencia, la estabilidad, la responsabilidad de quien lleva años al frente de los gobiernos y sabe lo que hace y lo que se trae entre manos.

Vale. Por eso el PP propone de candidatas a dos veteranas funcionarias del partido que han pasado toda su vida laboral trabajando para este, bien en su organización interna, contratadas por él aunque, como en el caso de Cifuentes, a veces haya sido presuntamente con procedimientos ilegales y en régimen de economía sumergida, bien en cargos representativos. No deja de tener gracia que se presente a guardiana de la ley quien comenzó por saltársela. Pero esto no parece ser óbice en el país de José María el tempranillo. Ahora, las dos mujeres piden el voto para acabar con la corrupción y regenerar Madrid, lugar en el que su partido lleva veinte años gobernando con mayorías absolutas. O se refieren a la corrupción de la corte visigótica o habrán de admitir se trata de la que ellas alimentaron, o ignoraron, o fingieron ignorar mientras gobernaban. Sobre todo Aguirre. De forma que es lícito preguntarse si, a pesar de su veteranía, las dos saben qué se traen entre manos.

En el caso de Cifuentes sí parece, aunque, a la vista de su ejecutoria como delegada del gobierno en Madrid, da miedo lo que pueda estar tramando. Su política de orden público, muy respaldada por el ministerio del Interior, ha sido represiva, autoritaria, hostigadora de la ciudadanía, punitiva y escasamente respetuosa con los derechos civiles y las libertades públicas. Miedo da con una Consejería de Presidencia y Justicia que lleva también asuntos de interior a su disposición. Y su programa está muy claro. Lo dijo en el debate de la televisión: libertad de elección. O sea, privatización de servicios públicos. Quien quiera educación, sanidad, etc., que se los pague de su bolsillo.

Decir que Aguirre sabe lo que se trae entre manos es mucho más aventurado. Su casi interminable mandato en la Comunidad de Madrid ha dejado un panorama terrible: tiene decenas de colaboradores o cargos bajo su responsabilidad en la cárcel o rodando por los juzgados como robagallinas compulsivos. Le han sacado a relucir tramas y fraudes rocambolescos derivados o relacionados con contratos de su gobierno en donde, al parecer, el que no trincaba comisiones, pillaba sobresueldos, enchufaba a recuas de parientes o quería modificar el régimen fiscal aquí o allá en beneficio propio o de sus allegados. Un panorama tremendo que tiene a los juzgados echando humo y a los medios pasmados de cómo se lo llevaba crudo el personal. Pero la señora Aguirre no sabía nada. Y menos mal que no salió una operación bajo su directa influencia, pero que parecía ideada por un comité de gangsters presidido por Al Capone de instalar una especie de Sodoma y Gomorra del ludocapitalismo en Alcorcón. ¿Puede decirse que alguien así sepa lo que se trae entre manos?
 
Es un tándem de cine, pero más al estilo de Pili y Mili.

dimarts, 12 de maig del 2015

Los debates.


Lo interesante de los debates son los preparativos. Las invitaciones, los rechazos, los retos, los acuerdos, las estipulaciones, los tiempos pactados, todo lo que agita las aguas de la opinión unos días antes y mantiene ocupados a analistas, comunicadores y asesores. Finalmente, tras haberse puesto de acuerdo hasta en los turnos para toser, los debatientes se exhiben en la pequeña pantalla para la realización de ese trámite que los teóricos contemporáneos llaman espectáculo y los más radicales, estilo Baudrillard, simulacro. Los candidatos simulan un debate espontáneo sobre asuntos de palpitante actualidad e interés de la ciudadanía.

Y el interés cae en picado. El debate es una sucesión de minimítines en tiempo tasado en los que los candidatos tienen instrucción de colocar el meollo de su mensaje. Apenas hay intercambio y el que hay es de una calidad insultante. Tómese como ejemplo ese acuerdo al que llegaron ayer Cifuentes y Ciudadanos para acabar con los corruptos en Madrid . Una pica en Flandes, ¿no? Anunciado a banderas desplegadas en prime time. Y ¿cómo piensan estas buenas gentes cumplir tan noble propósito? Pues comprometiéndose a firmar un pacto anticorrupción para echar de las instituciones a cualquier político manchado por la corrupción. Como suena. Estas gentes en verdad toman al auditorio por una manga de alelados. Anuncian por la televisión que piensan cumplir la ley. Porque echar a los corruptos es obligado. Es lo que manda la ley. Acabar con la corrupción no es comprometerse a castigar a los culpables, sino impedir que aquella se dé mediante medidas preventivas, de vigilancia y responsabilidad.

Pero nadie dice nada porque en los debates cada cual va a colocar su mercancía. Por cierto, en términos de mercadotecnia, Gabilondo tiene que mejorar, ser más conciso y claro y acuñar expresiones menos lejanas y más afortunadas. En eso falta a todos bastante práctica. Enuncian males, sí, pero sus propuestas son confusas. A todos menos a Cifuentes, que trae el argumentario bien elaborado en el partido. Son propuestas muy contundentes, destiladas al extremo, muy probadas en ocasiones anteriores y con mucha fuerza de convicción. Su contenido parte de un núcleo ideológico-programático neoliberal que parece irrefutable: libertad de elección. En las distancias cortas, en cosas como la corrupción, es posible poner en un brete a Cifuentes. Pero, llegando a los otros dos asuntos básicos, impuestos y educación, se yerguen dos expresiones que son baluartes conservadores frente a los que la izquierda fracasa: primera (para la promesa de bajar los impuestos) en donde mejor está el dinero es en el bolsillo de la gente. Segunda (para seguir con la educación concertada) garantizamos la libertad de elección de los padres. La candidata colocó las dos píldoras sin que sus contrincantes pudieran hacer nada.

La incapacidad de la izquierda de desmentir estas falacias es alarmante. La libertad tiene que ir acompañada de igualdad o no es tal. Tratar de forma igual a los desiguales es privarlos de libertad. Nadie quiere subir los impuestos indiscriminadamente sino tratarlos de forma diferenciada por criterios de igualdad y justicia social. Hay mucha gente que no tiene dinero. Ni bolsillos tiene. El único dinero de que puede disponer es el que pone el Estado vía justicia fiscal. Y lo mismo con la libertad de elección de centros educativos. Hay muchas familias que no pueden pagar los sobrecostes que normalmente cargan los colegios privados concertados. Resulta así que quienes disponen de ingresos superiores se benefician de un servicio público del que quedan excluidos quienes menos tienen pero que, sin embargo, sufragan vía impuestos. Eso es la libertad de elección de unos padres a costa de la de otros.
 
De aquí al 24 habrá otros debates tan apasionantes como este. Los de ayuntamiento prometen ser con espíritu zarzuelero para el que Aguirre se pinta sola. Por cierto que, estando en ferias de San Isidro, seguro que aprovechará la ocasión de ir a alguna corrida. Una idea sería la del día 21, la corrida de la prensa. Ahí se matarían dos pájaros de un tiro: se mostraría a la prensa quién representa el auténtico Ser de España y quién el sórdido espíritu de la anti-España.

Los debates cuyos preparativos más prometen son los de las generales de noviembre. Aunque no descartaría alguno con motivo de las catalanas de septiembre. Para mucha gente, el éxito repentino de Ciudadanos es su supuesta catalanofobia. Un debate sobre el derecho a decidir de los catalanes en la televisión española estaría muy bien. Y Ciudadanos haría su agosto. ¡Qué más quieren los españoles que catalanes que quieran ser españoles! Ahí, Ciutadans arrasa.

En cuanto a las generales, los debates se perfilan complicados. Siguen rituales como de torneos. El interés de Iglesias por debatir en televisión primero con Rajoy y luego con Sánchez y su negativa a hacerlo con Rivera indica una aceptación implícita del código de la caballería. El guerrero quiere justar con el de arriba; no con un zangolotino recién llegado como Rivera. Pero, precisamente ese es el código que se le aplica. Ni Podemos ni Ciudadanos tienen diputados y, por tanto, no son caballeros. Los caballeros no cruzan armas con los villanos. Y si resulta algo "casta" llamar villanos a Iglesias y Rivera, llamar caballero a Rajoy es rondar lo escatológico.
 
Se perfilan uno o más debates singulares de los dos candidatos del PP y del PSOE, sean quienes sean y parece inevitable que haya alguno de Iglesias con Rivera. La manera más clara de romper el bipartidismo es actuar como si ya estuviera roto. Un debate de Iglesias y Rivera no necesita permiso de nadie. Lo compra cualquier cadena privada porque tendrá mucha audiencia. Y así se escenifica el tetrapartidismo. Claro que entonces los de IU y UPyD, o lo que quede de ambas, pedirán participar. Pero si los caballeros no justan con villanos, los villanos no justan con mendigos.

Recordatorio para hoy.

No hay nada nuevo respecto a ayer. Seguimos en la idea de presentar el libro de Ignacio Torreblanca, Asaltar los cielos. Podemos o la política después de la crisis en un acto en el salón de ídem de la UNED, c/ Bravo Murillo, 38. Acudiremos el Rector, Alejandro Tiana, el confundador de Podemos, Jaime Pastor, el autor del libro, Ignacio Torreblanca y Palinuro, modesto servidor de ustedes.

El encuentro promete. El momento ayuda. Los intervinientes tienen prestancia (la mía excluida) y, es de suponer, el público, a quien se ha reservado gran protagonismo para que se vea que en la Univesidad no solo cuadramos los círculos sino que, como Podemos, les damos la palabra. Estoy muy interesado en saber qué va a decirse, ahora que están todos en campaña electoral muy reñida. Palinuro ya hizo una reseña de la obra, publicada bajo el título de Quedarse en tierra. En el fondo, a Palinuro no le gustan los cielos ni tomados al asalto. Prefiere la tierra un millón de veces. La tierra de nuestros antepasados y la de las generaciones futuras.

La referencia a la reseña del libro es a título informativo. Nadie tenga cuidado. Palinuro no repite jamás sus consideraciones. Hoy ya tiene otras nuevas.

Bienvenido todo el mundo.

dilluns, 11 de maig del 2015

Pilotos, timoneles, caudillos.


Por razones evidentes, Palinuro es muy sensible a las metáforas náuticas. Habiendo leído a Rivera que C's no solo tendrá la llave; tendrá el timón sintió curiosidad por averiguar quién sea este que amenaza dejarlo sin trabajo. Ciertamente, Rivera no dice que sea él quien tenga la llave o el timón, sino Ciudadanos.
 
¿Y qué es Ciudadanos? Un partido político emergente en España con experiencia parlamentaria en Cataluña. En Cataluña pasa por ser el alter ego del PP y, en materia de derecho a decidir, sobra el alter, pues el mismo PP del "una, grande, libre". En España, nadie sabe nada concreto sobre ellos, ni cómo se organizan, ni cómo adoptan sus decisiones, ni cómo se financian, ni qué proponen en las cuestiones prácticas. A la gente debe de antojársele tan insulso o falto de crédito lo que dicen los demás que parece dispuesta a votar a quien no dice nada.  Porque, quien está dispuesto a pactar con el PP, con el PSOE y hasta con Podemos y probablemente de modo simultáneo en distintos territorios, según hayan sido los resultados electorales, en realidad, está dispuesto a cualquier cosa.
 
Ciudadanos tendrá la llave, es de suponer que de las coaliciones o la despensa. Y, además, el timón. Dirigirá la nave con pulso firme, ¿con qué rumbo? ¡Ah, eso dependerá de los pactos en cada caso! El timonel no conoce la derrota.
 
Bueno, tampoco es tan grave. A la postre ningún partido, ninguna organización colectiva puede estar a timón o gobernalle alguno. Eso es cosa de un individuo, de una sola persona, de un timonel, de Rivera. ¿Y qué sabemos de Rivera? Lo mismo que de su partido: nada. Pero ha acuñado una fórmula que parece ganadora a primera vista: "la gente quiere cambio tranquilo, no tumultuario, no traumático".  Es el justo medio aristotélico, que goza de muy generalizada aceptación.
 
El centro, vamos, ese lugar que se quiere problemático porque no está fijo, sino que depende de los extremos. Pero se olvida que, además de un lugar incierto, posee una fuerza psicológica grande: el centro nos permite no significarnos en los conflictos políticos pero ser el centro, en torno a lo cual gira todo lo demás.  
 
El timonel pasa a caudillo en el momento en que pide a la gente que confíe en él, en su capacidad para hacer siempre lo más conveniente pero sin decirlo de antemano. La confianza no es a un partido, ni a un programa, ni a una ideología, sino a una persona. A un caudillo. Un caudillo del centro, el representante de la gente del común, de los ciudadanos sin más, hartos de que los políticos no solo no resuelvan sus problemas sino que se los compliquen.
 
Este es el discurso, suficientemente líquido. Frente a él, el de Podemos ha empezado a hacerse gelatinoso. El del PSOE se anima algo más porque cree tener un derecho preferente de propiedad sobre el centro, pues lleva años hablando de sí mismo como centro-izquierda, eso que quieren reconstruir los laboristas ahora. El del PP exhala quiera o no los efluvios del pantano de la corrupción, lo que está bombeando votos sin parar hacia Ciudadanos. El PP contempla con disgusto la hipótesis de pactar necesariamente con Ciudadanos pero en un posición de subalternidad. Lo mismo que le sucedería al PSOE en relación con Podemos.